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    //estaba en aburrimiento que estaba jugando con los filtros de tik tok porque si

    (Mi favorito es el primero y el ultimo el que le hice a Axel Koroved )
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    D•E•X•A

    Había pasado ya bastante tiempo recorriendo recuerdos Dexa encontrando cosas de todo tipo: momentos de su infancia, conversaciones con sus compañeros, e incluso fragmentos de sus clases, aquellas interminables lecciones que Dexa parecía haber olvidado con el paso de los años.

    Uno de esos recuerdos, particularmente monótono, se encontraba en una de las clases de astrofísica que había tomado en el pasado.

    La clase de astrofísica no solo le parecía tediosa, sino que la sensación de estar atrapada en ese mar de fórmulas y conceptos sin contexto la había dejado completamente indiferente.

    La mente de Dexa era fascinante, pero este particular rincón era un desierto de pensamientos sin vida, algo que no le ofrecía ninguna gratificación.

    En un impulso, Irys desvió su conciencia, deshaciéndose de la densa niebla matemática que la rodeaba.

    Sintió una corriente fría a través de su mente, y en un abrir y cerrar de ojos, algo cambió. Se dejó arrastrar por un nuevo impulso de pensamiento, un cambio de ritmo en el flujo de la mente de Dexa, hasta que, de repente, todo a su alrededor se transformó.

    Mientras se encontraba flotando en la penumbra de un espacio desolado, una niebla gélida envolvía su ser y la música resonaba a través de la niebla y llenaba el aire.

    No era una música que tuviera un origen concreto, parecía más bien surgir del mismo vacío, como si el sonido estuviera suspendido entre las paredes de su mente y la de Dexa.

    A pesar de ser tan sutil y suave tenia una carga emocional que se sentía en el alma misma.

    Irys observó su entorno con curiosidad. Aunque no estaba físicamente presente en ese espacio su cuerpo real había quedado atrás, en algún rincón perdido del palacio o tal vez vagando en algún portal olvidado, su conciencia estaba atrapada aquí, junto a la de Dexa, dentro de sus pensamientos.

    Era extraño, como si su propia existencia estuviera suspendida entre los hilos de la realidad y la mente de su compañero. Pero por alguna razón, no le molestaba. Al contrario, lo encontraba fascinante, incluso reconfortante.

    El paisaje en este pensamiento era algo sombrío, desolado. Nada crecía allí, pero la música, esa melodía envolvente, contradecía la frialdad del lugar, añadiendo una extraña sensación de calidez en medio de la desolación.

    Irys se giró, mirando hacia donde la melodía parecía surgir. La presencia de Dexa estaba cerca, sin ser visible, pero su pensamiento estaba tan claro como si estuviera allí mismo.

    — ¿Así que esta es la música que te gusta? — Su voz resonó en el aire, aunque no había sonido real en ese espacio, su tono penetraba en cada rincón de la mente compartida.

    A lo lejos, las imágenes de la batalla contra Eros empezaron a tomar forma en el aire frío que los rodeaba. Irys podía ver los recuerdos de Dexa como si fueran proyecciones flotando frente a ella: la lucha intensa, los momentos de desesperación, y esa sensación de que todo estaba por desmoronarse.

    Dexa sabía que ella podía ver sus recuerdos, así como él podía acceder a los de ella. Ambos compartían pensamientos, recuerdos y sentimientos sin filtros, sin la posibilidad de esconderse.

    Era una sensación extraña, hasta abrumante por momentos pero a pesar de todo no hubiese cambiado a su acompañante por nadie más.

    Una de las cosas que le intrigaba y aue parecia compartir con Dexa era la decisión final de Eros.

    — Sabes, se que no lo mencioné antes pero él pudo habernos destruido a ambos. Podría haber terminado con nosotros en ese mismo momento. Pero no lo hizo. Nos dio la oportunidad de estar aquí, en tu mente, en tus recuerdos. ¿Por qué? ¿Qué hay detrás de todo esto?

    La melodía cambió, como si fuera una respuesta a sus palabras, volviéndose más melancólica, más lenta. Irys sintió una ligera presión en su pecho, como si la música misma reflejara las emociones de Dexa en ese momento. ¿Qué pensaba él sobre éso?
    [dexa_defender] Había pasado ya bastante tiempo recorriendo recuerdos Dexa encontrando cosas de todo tipo: momentos de su infancia, conversaciones con sus compañeros, e incluso fragmentos de sus clases, aquellas interminables lecciones que Dexa parecía haber olvidado con el paso de los años. Uno de esos recuerdos, particularmente monótono, se encontraba en una de las clases de astrofísica que había tomado en el pasado. La clase de astrofísica no solo le parecía tediosa, sino que la sensación de estar atrapada en ese mar de fórmulas y conceptos sin contexto la había dejado completamente indiferente. La mente de Dexa era fascinante, pero este particular rincón era un desierto de pensamientos sin vida, algo que no le ofrecía ninguna gratificación. En un impulso, Irys desvió su conciencia, deshaciéndose de la densa niebla matemática que la rodeaba. Sintió una corriente fría a través de su mente, y en un abrir y cerrar de ojos, algo cambió. Se dejó arrastrar por un nuevo impulso de pensamiento, un cambio de ritmo en el flujo de la mente de Dexa, hasta que, de repente, todo a su alrededor se transformó. Mientras se encontraba flotando en la penumbra de un espacio desolado, una niebla gélida envolvía su ser y la música resonaba a través de la niebla y llenaba el aire. No era una música que tuviera un origen concreto, parecía más bien surgir del mismo vacío, como si el sonido estuviera suspendido entre las paredes de su mente y la de Dexa. A pesar de ser tan sutil y suave tenia una carga emocional que se sentía en el alma misma. Irys observó su entorno con curiosidad. Aunque no estaba físicamente presente en ese espacio su cuerpo real había quedado atrás, en algún rincón perdido del palacio o tal vez vagando en algún portal olvidado, su conciencia estaba atrapada aquí, junto a la de Dexa, dentro de sus pensamientos. Era extraño, como si su propia existencia estuviera suspendida entre los hilos de la realidad y la mente de su compañero. Pero por alguna razón, no le molestaba. Al contrario, lo encontraba fascinante, incluso reconfortante. El paisaje en este pensamiento era algo sombrío, desolado. Nada crecía allí, pero la música, esa melodía envolvente, contradecía la frialdad del lugar, añadiendo una extraña sensación de calidez en medio de la desolación. Irys se giró, mirando hacia donde la melodía parecía surgir. La presencia de Dexa estaba cerca, sin ser visible, pero su pensamiento estaba tan claro como si estuviera allí mismo. — ¿Así que esta es la música que te gusta? — Su voz resonó en el aire, aunque no había sonido real en ese espacio, su tono penetraba en cada rincón de la mente compartida. A lo lejos, las imágenes de la batalla contra Eros empezaron a tomar forma en el aire frío que los rodeaba. Irys podía ver los recuerdos de Dexa como si fueran proyecciones flotando frente a ella: la lucha intensa, los momentos de desesperación, y esa sensación de que todo estaba por desmoronarse. Dexa sabía que ella podía ver sus recuerdos, así como él podía acceder a los de ella. Ambos compartían pensamientos, recuerdos y sentimientos sin filtros, sin la posibilidad de esconderse. Era una sensación extraña, hasta abrumante por momentos pero a pesar de todo no hubiese cambiado a su acompañante por nadie más. Una de las cosas que le intrigaba y aue parecia compartir con Dexa era la decisión final de Eros. — Sabes, se que no lo mencioné antes pero él pudo habernos destruido a ambos. Podría haber terminado con nosotros en ese mismo momento. Pero no lo hizo. Nos dio la oportunidad de estar aquí, en tu mente, en tus recuerdos. ¿Por qué? ¿Qué hay detrás de todo esto? La melodía cambió, como si fuera una respuesta a sus palabras, volviéndose más melancólica, más lenta. Irys sintió una ligera presión en su pecho, como si la música misma reflejara las emociones de Dexa en ese momento. ¿Qué pensaba él sobre éso?
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  • El sonido de los tacones de Hari resonaba torpemente contra el pavimento mientras intentaba—con poco éxito—mantener el equilibrio. La noche era fría, pero su piel aún estaba caliente por el licor y las risas compartidas con amigas a las que no veía hace tiempo.

    "Todo bien..." murmuró para sí misma, sacando las llaves y peleando con la cerradura antes de finalmente empujar la puerta y dejarse caer en el sofá con un suspiro exagerado, se quitó los tacones y los lanzo lejos sin siquiera mirar.

    La habitación daba vueltas, o tal vez era solo su cabeza. Sin pensarlo demasiado, deslizó el teléfono de su bolsillo y marcó un número familiar. Apenas escuchó el tono de llamada, sonrió, sintiendo una calidez diferente a la del alcohol.

    "Hola..." Su voz salió más arrastrada de lo que esperaba. Se mordió el labio, cerrando los ojos un momento. "Perdón si te desperté... o si estoy diciendo tonterías. Probablemente lo estoy haciendo."

    Se rió suavemente, acomodándose mejor en el sofá. "Salí con mis amigas, bebí un poquito... bueno, más de lo que planeaba."

    Hubo un pequeño silencio, y entonces suspiró, dejando que las palabras escaparan sin filtros. "No estoy pensando con claridad y, no se bien porque te llame"

    Se giró, acurrucándose contra los cojines. "¿Sabes que te quiero, verdad?

    Su respiración se volvió más lenta, la fatiga y el alcohol pesaban sobre sus párpados. "Eso era todo... ahora sí puedes regañarme mañana..." murmuró antes de que el sueño la venciera.
    El sonido de los tacones de Hari resonaba torpemente contra el pavimento mientras intentaba—con poco éxito—mantener el equilibrio. La noche era fría, pero su piel aún estaba caliente por el licor y las risas compartidas con amigas a las que no veía hace tiempo. "Todo bien..." murmuró para sí misma, sacando las llaves y peleando con la cerradura antes de finalmente empujar la puerta y dejarse caer en el sofá con un suspiro exagerado, se quitó los tacones y los lanzo lejos sin siquiera mirar. La habitación daba vueltas, o tal vez era solo su cabeza. Sin pensarlo demasiado, deslizó el teléfono de su bolsillo y marcó un número familiar. Apenas escuchó el tono de llamada, sonrió, sintiendo una calidez diferente a la del alcohol. "Hola..." Su voz salió más arrastrada de lo que esperaba. Se mordió el labio, cerrando los ojos un momento. "Perdón si te desperté... o si estoy diciendo tonterías. Probablemente lo estoy haciendo." Se rió suavemente, acomodándose mejor en el sofá. "Salí con mis amigas, bebí un poquito... bueno, más de lo que planeaba." Hubo un pequeño silencio, y entonces suspiró, dejando que las palabras escaparan sin filtros. "No estoy pensando con claridad y, no se bien porque te llame" Se giró, acurrucándose contra los cojines. "¿Sabes que te quiero, verdad? Su respiración se volvió más lenta, la fatiga y el alcohol pesaban sobre sus párpados. "Eso era todo... ahora sí puedes regañarme mañana..." murmuró antes de que el sueño la venciera.
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    ¡Hola!

    Vengo solamente a decir que no tengo problemas para rolear por público, privado, starter o publicación. No tengo filtros a la hora de rolear (salvo un tema en especifico que me gusta mas hablar por privado antes de comenzar). Mi personaje puede estar en diferentes fandoms y/o AU’s sin problemas.

    Tengo mis mensajes libres para hablar y organizar roles.

    Gracias por leer y por la bienvenida. โ™ก
    ¡Hola! Vengo solamente a decir que no tengo problemas para rolear por público, privado, starter o publicación. No tengo filtros a la hora de rolear (salvo un tema en especifico que me gusta mas hablar por privado antes de comenzar). Mi personaje puede estar en diferentes fandoms y/o AU’s sin problemas. Tengo mis mensajes libres para hablar y organizar roles. Gracias por leer y por la bienvenida. โ™ก
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  • En Mondstadt conocían a Razor como "El Chico Lobo", generalmente era bien tratado que hasta los puestos le regalaban ropa o comida.
    Conocido por su inocencia pues, no sabía de las mentiras y tampoco tenía filtros en su hablar por lo que siempre decía lo que pensaba, metiéndose en problemas más de una vez con los viajeros con los que llegaba a toparse por no lo conocían.

    "Acepta lo que te regalen pues te lo están dando de corazón, de lo contrario ofenderás y siempre da las gracias ¿Ok?~<3" Sonaba en su cabeza una de las tantas cosas que le enseñaba su maestra Lisa, la bibliotecaria de Mondstadt.

    -...Gracias.. Gustarme mucho...bolas de arroz...

    Le dijo al guardia de la entrada de Mondstadt quien había parado al albino al verlo saliendo para regalarle la comida, con amable gesto lo despidió. Razor por su parte se despidió del guardia comiendo una de los onigiris que le había dado.

    La mayor parte del tiempo parecía ser un joven calmado, tranquilo, inocente y hasta dulce, sin embargo todo ello cambiaba al verse involucrado en alguna batalla, protector y fiero como un lobo eran solo unas de sus características en combate.
    En Mondstadt conocían a Razor como "El Chico Lobo", generalmente era bien tratado que hasta los puestos le regalaban ropa o comida. Conocido por su inocencia pues, no sabía de las mentiras y tampoco tenía filtros en su hablar por lo que siempre decía lo que pensaba, metiéndose en problemas más de una vez con los viajeros con los que llegaba a toparse por no lo conocían. "Acepta lo que te regalen pues te lo están dando de corazón, de lo contrario ofenderás y siempre da las gracias ¿Ok?~<3" Sonaba en su cabeza una de las tantas cosas que le enseñaba su maestra Lisa, la bibliotecaria de Mondstadt. -...Gracias.. Gustarme mucho...bolas de arroz... Le dijo al guardia de la entrada de Mondstadt quien había parado al albino al verlo saliendo para regalarle la comida, con amable gesto lo despidió. Razor por su parte se despidió del guardia comiendo una de los onigiris que le había dado. La mayor parte del tiempo parecía ser un joven calmado, tranquilo, inocente y hasta dulce, sin embargo todo ello cambiaba al verse involucrado en alguna batalla, protector y fiero como un lobo eran solo unas de sus características en combate.
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  • "Dormido entre rosas"

    Hay algo fascinante en observarlo mientras duerme, perdido en ese rincón de su mente que he mantenido floreciendo para él. Allí reposa Heinrich, rodeado de esas majestuosas rosas rojas que parecen florecer solo para enmarcar su figura.

    No puedo evitar admirarlo. Incluso en su letargo, hay una gracia innata en la forma en que descansa, con el semblante sereno y una quietud que contradice las tormentas que alguna vez lo atormentaron. Es como si las flores mismas entendieran su esencia, abrazándolo con pétalos que casi rozan su piel.

    ¿Y cómo no detenerme a mirarlo? Él, que siempre ha sido tan reservado, ahora yace tan expuesto y a la vez tan protegido por este espacio que compartimos. Tal vez me regodeo en esta oportunidad de contemplarlo, de ver la belleza que posee sin filtros ni máscaras.

    Sé que pronto despertará, y este momento será solo un recuerdo para mí, pero por ahora, me permito el lujo de admirarlo. Como un espectador ante una obra de arte
    "Dormido entre rosas" Hay algo fascinante en observarlo mientras duerme, perdido en ese rincón de su mente que he mantenido floreciendo para él. Allí reposa Heinrich, rodeado de esas majestuosas rosas rojas que parecen florecer solo para enmarcar su figura. No puedo evitar admirarlo. Incluso en su letargo, hay una gracia innata en la forma en que descansa, con el semblante sereno y una quietud que contradice las tormentas que alguna vez lo atormentaron. Es como si las flores mismas entendieran su esencia, abrazándolo con pétalos que casi rozan su piel. ¿Y cómo no detenerme a mirarlo? Él, que siempre ha sido tan reservado, ahora yace tan expuesto y a la vez tan protegido por este espacio que compartimos. Tal vez me regodeo en esta oportunidad de contemplarlo, de ver la belleza que posee sin filtros ni máscaras. Sé que pronto despertará, y este momento será solo un recuerdo para mí, pero por ahora, me permito el lujo de admirarlo. Como un espectador ante una obra de arte
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    Mie#@ no es broma lo del rubiecito .... ¿Quien es el que hace los filtros para que en la familia entre tanto pendejo?
    Mie#@ no es broma lo del rubiecito .... ¿Quien es el que hace los filtros para que en la familia entre tanto pendejo?
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  • — ¿Otra vez me estás poniendo filtros? ๐‘Œ๐‘Ž๐‘š๐‘’๐‘ก๐‘’... ¡Me desconcentras! —
    — ¿Otra vez me estás poniendo filtros? ๐‘Œ๐‘Ž๐‘š๐‘’๐‘ก๐‘’... ¡Me desconcentras! —
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  • เผ„ ๐Ÿ‡ธโ€‹๐Ÿ‡นโ€‹๐Ÿ‡ฆโ€‹๐Ÿ‡ทโ€‹๐Ÿ‡นโ€‹๐Ÿ‡ชโ€‹๐Ÿ‡ทโ€‹ ๐Ÿ‡นโ€‹๐Ÿ‡ดโ€‹...
    ใ…คใ…คโคน DEAN WINCHESTER

    โ›โ› ¿๐Ÿป๐Ÿถ ๐’ถ๐“ƒฬƒ๐‘œ๐“ˆ? ๐ธ๐“‚๐“…๐‘’๐’ธ๐‘’๐“‚๐‘œ๐“ˆ ๐“…๐‘œ๐“‡ ๐’ฝ๐‘œ๐“Ž.
    ๐ธ๐“ ๐“…๐“‡๐’พ๐“‚๐‘’๐“‡ ๐’น๐’พฬ๐’ถ ๐’น๐‘’๐“ ๐“‡๐‘’๐“ˆ๐“‰๐‘œ ๐’น๐‘’ ๐“ƒ๐“Š๐‘’๐“ˆ๐“‰๐“‡๐’ถ ๐“‹๐’พ๐’น๐’ถ. โœโœ

    ใ…คใ…คใ…ค Casi había pasado un mes desde su “secuestro”, desde el ataque del genio, desde aquel buffet libre de pesadillas que le había regalado aquella desinteresada y altruista criatura. Casi un mes desde que, en un dormitorio o en otro, (casi siempre en el de Dean, porque “๐‘ก๐‘Ž๐‘›๐‘ก๐‘œ๐‘  ๐‘๐‘œ๐‘™๐‘œ๐‘Ÿ๐‘’๐‘  ๐‘—๐‘ข๐‘›๐‘ก๐‘œ๐‘  ๐‘ก๐‘’๐‘Ÿ๐‘š๐‘–๐‘›๐‘Ž๐‘๐‘Ž๐‘› ๐‘๐‘œ๐‘Ÿ ๐‘๐‘Ž๐‘ข๐‘ ๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘™๐‘’ ๐‘—๐‘Ž๐‘ž๐‘ข๐‘’๐‘๐‘Ž”) la pareja dormía junta prácticamente todas las noches. Convirtiéndose el uno en el muro de contención de las pesadillas del otro.
    Casi un mes desde que Dean había descubierto su verdadero nombre y no se lo había revelado a absolutamente nadie.
    Hecho que Poppy le agradecía de corazón, primero porque no se sentía cómoda con que la gente lo supiera, y segundo porque en el fondo le gustaba que fuera algo entre ellos.

    Aquella noche en la que la habían llevado de vuelta al bunker se había prometido a si misma hablar con Sam, agradecerle su parte de implicación en aquel rescate, y la gestión de todo lo que había venido después, liberándola así a ella misma y a Dean de esa carga.
    Esa promesa, aún estaba pendiente. Pero no tenía intención de posponerla mucho más tiempo.
    Sabía dónde estaba Sam.
    Sabía que estaban solos en el bunker.
    Castiel estaba buscando a Jack.
    Y Dean habían salido al pueblo con la importante misión de llenar la nevera y la despensa.

    Así, Poppy aparece en la biblioteca, donde Sam estaba sentado en la misma silla que siempre usaba, con su inseparable portátil, con una enorme bandeja en las manos, llena de una taza de té. un café, uno de aquellos smoothies verdes que tanto le gustaban, y que hasta a ella le parecían algo repugnante, un plato con huevos revueltos, varias tostadas, algo de fruta fresca y zumo de naranja recién exprimido.

    Tras dejar la bandeja justo frente a él, la británica toma asiento al otro lado de la mesa. Coge la taza de té y bebe un primer trago tomándose su tiempo, mientras soportaba la mirada interrogativa de Sam, con una sonrisa.

    — ¿A que debo este despliegue, Poppy? Tengo la sensación de que es una encerrona…

    — ¿Tan mal concepto tienes aún de mí? Siempre he pensado que Dean era el más duro de pelar en cuanto a confianza se refiera…

    — Tengo claro que esa barrera ya la has sobrepasado con creces, pelirroja.

    — No he venido para hablar sobre mi relación con Dean… Bueno, no del todo al menos. Quería darte las gracias Sam. Por venir a salvarme el pellejo. Por aceptar arriesgarte por mí. — Poco sabia la pelirroja que Dean no hubiera aceptado un no por respuesta en lo que se refería a su rescate, y tampoco le importaba, no le importaban los “peros” que pudiera haber llegado a poner Sam, (si es que había puesto alguno) lo que importaba era que al final, había acudido. — No me importa si lo hiciste por tu hermano y no por mí, estabas ahí y eso es suficiente. De modo que esto es un pequeño gesto de agradecimiento. —

    Mientras dice aquellas últimas palabras empuja con su mano derecha la bandeja algo más hacia Sam, el cual termina por sonreír cuando se hace con el smoothie

    — Lo cierto es que Dean estaba seguro de que no podías haberte ido, que no nos… que no le, habías abandonado…

    — Tu tenías tus dudas, ¿cierto?

    — Las tenía, en pasado. Jamás volverá a ser así, ahora eres una más Pops, bienvenida a la familia.

    Aquellas palabras serian ese tipo de conversación que siempre recordaría, sabía que cuando hubiera pasado el tiempo, sería capaz de rememorar aquella conversación con todo lujo de detalles.
    Conversación que continua, conversación que sería uno de los primeros ladrillos en los cimientos de la relación entre la pelirroja y el menor de los Winchester. Conversación de la cual Poppy Davies saca su siguiente plan.

    Dean había llegado y les había sorprendido en su desayuno de hermandad, pero por suerte para ella no estaban tratando ese tema cuando él llega. En su mente ya estaba el plan trazado por completo y al milímetro. Tan solo necesitaba un día o día y medio para ponerlo en marcha.
    En cuanto tiene medio segundo a solas con un ordenador, busca alquilar la casa perfecta, completamente equipada, en la única playa que había pasado el corte de todos sus filtros.
    Que estuviera cerca, que fuera tranquila, poco concurrido, con arena fina y vegetación alrededor.

    El siguiente paso, es el que más disfruta. Se ausente toda una tarde fuera del bunker, y se dedica a comprar todo cuanto sabía que Dean no tenia y que iba a necesitar, además de otros caprichos que no puede evitar añadir a su compra.
    A la vuelta a casa, aprovechando que Dean está en la ducha, se cuela en su cuarto, con su enorme maleta de color rosa empolvado ya llena de prácticamente todo cuanto necesitaban, y la termina con la ropa que el cazador iba a necesitar.

    Una vez la maleta está en el Impala, Poppy cierra el maletero, se sienta en el asiento del conductor y saca su teléfono.

    โœ‰ “๐–ฃ๐–พ๐–บ๐—‡ ๐—‹๐–พ๐—Žฬ๐—‡๐–พ๐—๐–พ ๐–ผ๐—ˆ๐—‡๐—†๐—‚๐—€๐—ˆ ๐–พ๐—‡ ๐–พ๐—… ๐—€๐–บ๐—‹๐–บ๐—ƒ๐–พ, ๐—‰๐—ˆ๐—‹ ๐–ฟ๐–บ๐—๐—ˆ๐—‹, ๐–พ๐—Œ ๐—Ž๐—‹๐—€๐–พ๐—‡๐—๐–พ.”

    Iba a disfrutar aquel viaje, lo sabía. Pero lo mejor de todo aquello era que la británica también disfrutaba todo lo relacionado con la preparación, y la anticipación. Ahora tan solo le quedaba el escollo, de conseguir que Dean le cediera las llaves del coche, porque no pensaba revelar el destino del viaje. No iba a destripar la sorpresa.

    เผ„ ๐Ÿ‡ธโ€‹๐Ÿ‡นโ€‹๐Ÿ‡ฆโ€‹๐Ÿ‡ทโ€‹๐Ÿ‡นโ€‹๐Ÿ‡ชโ€‹๐Ÿ‡ทโ€‹ ๐Ÿ‡นโ€‹๐Ÿ‡ดโ€‹... ใ…คใ…คโคน [thxsoldier] โ›โ› ¿๐Ÿป๐Ÿถ ๐’ถ๐“ƒฬƒ๐‘œ๐“ˆ? ๐ธ๐“‚๐“…๐‘’๐’ธ๐‘’๐“‚๐‘œ๐“ˆ ๐“…๐‘œ๐“‡ ๐’ฝ๐‘œ๐“Ž. ๐ธ๐“ ๐“…๐“‡๐’พ๐“‚๐‘’๐“‡ ๐’น๐’พฬ๐’ถ ๐’น๐‘’๐“ ๐“‡๐‘’๐“ˆ๐“‰๐‘œ ๐’น๐‘’ ๐“ƒ๐“Š๐‘’๐“ˆ๐“‰๐“‡๐’ถ ๐“‹๐’พ๐’น๐’ถ. โœโœ ใ…คใ…คใ…ค Casi había pasado un mes desde su “secuestro”, desde el ataque del genio, desde aquel buffet libre de pesadillas que le había regalado aquella desinteresada y altruista criatura. Casi un mes desde que, en un dormitorio o en otro, (casi siempre en el de Dean, porque “๐‘ก๐‘Ž๐‘›๐‘ก๐‘œ๐‘  ๐‘๐‘œ๐‘™๐‘œ๐‘Ÿ๐‘’๐‘  ๐‘—๐‘ข๐‘›๐‘ก๐‘œ๐‘  ๐‘ก๐‘’๐‘Ÿ๐‘š๐‘–๐‘›๐‘Ž๐‘๐‘Ž๐‘› ๐‘๐‘œ๐‘Ÿ ๐‘๐‘Ž๐‘ข๐‘ ๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘™๐‘’ ๐‘—๐‘Ž๐‘ž๐‘ข๐‘’๐‘๐‘Ž”) la pareja dormía junta prácticamente todas las noches. Convirtiéndose el uno en el muro de contención de las pesadillas del otro. Casi un mes desde que Dean había descubierto su verdadero nombre y no se lo había revelado a absolutamente nadie. Hecho que Poppy le agradecía de corazón, primero porque no se sentía cómoda con que la gente lo supiera, y segundo porque en el fondo le gustaba que fuera algo entre ellos. Aquella noche en la que la habían llevado de vuelta al bunker se había prometido a si misma hablar con Sam, agradecerle su parte de implicación en aquel rescate, y la gestión de todo lo que había venido después, liberándola así a ella misma y a Dean de esa carga. Esa promesa, aún estaba pendiente. Pero no tenía intención de posponerla mucho más tiempo. Sabía dónde estaba Sam. Sabía que estaban solos en el bunker. Castiel estaba buscando a Jack. Y Dean habían salido al pueblo con la importante misión de llenar la nevera y la despensa. Así, Poppy aparece en la biblioteca, donde Sam estaba sentado en la misma silla que siempre usaba, con su inseparable portátil, con una enorme bandeja en las manos, llena de una taza de té. un café, uno de aquellos smoothies verdes que tanto le gustaban, y que hasta a ella le parecían algo repugnante, un plato con huevos revueltos, varias tostadas, algo de fruta fresca y zumo de naranja recién exprimido. Tras dejar la bandeja justo frente a él, la británica toma asiento al otro lado de la mesa. Coge la taza de té y bebe un primer trago tomándose su tiempo, mientras soportaba la mirada interrogativa de Sam, con una sonrisa. — ¿A que debo este despliegue, Poppy? Tengo la sensación de que es una encerrona… — ¿Tan mal concepto tienes aún de mí? Siempre he pensado que Dean era el más duro de pelar en cuanto a confianza se refiera… — Tengo claro que esa barrera ya la has sobrepasado con creces, pelirroja. — No he venido para hablar sobre mi relación con Dean… Bueno, no del todo al menos. Quería darte las gracias Sam. Por venir a salvarme el pellejo. Por aceptar arriesgarte por mí. — Poco sabia la pelirroja que Dean no hubiera aceptado un no por respuesta en lo que se refería a su rescate, y tampoco le importaba, no le importaban los “peros” que pudiera haber llegado a poner Sam, (si es que había puesto alguno) lo que importaba era que al final, había acudido. — No me importa si lo hiciste por tu hermano y no por mí, estabas ahí y eso es suficiente. De modo que esto es un pequeño gesto de agradecimiento. — Mientras dice aquellas últimas palabras empuja con su mano derecha la bandeja algo más hacia Sam, el cual termina por sonreír cuando se hace con el smoothie — Lo cierto es que Dean estaba seguro de que no podías haberte ido, que no nos… que no le, habías abandonado… — Tu tenías tus dudas, ¿cierto? — Las tenía, en pasado. Jamás volverá a ser así, ahora eres una más Pops, bienvenida a la familia. Aquellas palabras serian ese tipo de conversación que siempre recordaría, sabía que cuando hubiera pasado el tiempo, sería capaz de rememorar aquella conversación con todo lujo de detalles. Conversación que continua, conversación que sería uno de los primeros ladrillos en los cimientos de la relación entre la pelirroja y el menor de los Winchester. Conversación de la cual Poppy Davies saca su siguiente plan. Dean había llegado y les había sorprendido en su desayuno de hermandad, pero por suerte para ella no estaban tratando ese tema cuando él llega. En su mente ya estaba el plan trazado por completo y al milímetro. Tan solo necesitaba un día o día y medio para ponerlo en marcha. En cuanto tiene medio segundo a solas con un ordenador, busca alquilar la casa perfecta, completamente equipada, en la única playa que había pasado el corte de todos sus filtros. Que estuviera cerca, que fuera tranquila, poco concurrido, con arena fina y vegetación alrededor. El siguiente paso, es el que más disfruta. Se ausente toda una tarde fuera del bunker, y se dedica a comprar todo cuanto sabía que Dean no tenia y que iba a necesitar, además de otros caprichos que no puede evitar añadir a su compra. A la vuelta a casa, aprovechando que Dean está en la ducha, se cuela en su cuarto, con su enorme maleta de color rosa empolvado ya llena de prácticamente todo cuanto necesitaban, y la termina con la ropa que el cazador iba a necesitar. Una vez la maleta está en el Impala, Poppy cierra el maletero, se sienta en el asiento del conductor y saca su teléfono. โœ‰ “๐–ฃ๐–พ๐–บ๐—‡ ๐—‹๐–พ๐—Žฬ๐—‡๐–พ๐—๐–พ ๐–ผ๐—ˆ๐—‡๐—†๐—‚๐—€๐—ˆ ๐–พ๐—‡ ๐–พ๐—… ๐—€๐–บ๐—‹๐–บ๐—ƒ๐–พ, ๐—‰๐—ˆ๐—‹ ๐–ฟ๐–บ๐—๐—ˆ๐—‹, ๐–พ๐—Œ ๐—Ž๐—‹๐—€๐–พ๐—‡๐—๐–พ.” Iba a disfrutar aquel viaje, lo sabía. Pero lo mejor de todo aquello era que la británica también disfrutaba todo lo relacionado con la preparación, y la anticipación. Ahora tan solo le quedaba el escollo, de conseguir que Dean le cediera las llaves del coche, porque no pensaba revelar el destino del viaje. No iba a destripar la sorpresa.
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