• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    NOTA USER: es una pena saber como personas se toman tan enserio un rol y llegan a insultar de modo bastante impropio tal grado de que es molesto y desagradable.
    por otro lado si lo que deseaban es un combate rol usando la gramática contextual del personaje como material SE ENTIENDE.
    pero este no es el caso son personas sin animosidad de rol y ni pizca de contexto narrativo solo insultar y crear cuentas para solo llevar su bilis o su poca clase al medio escrito.

    insultar al grupo el cual pertenecemos y tenemos roles establecidos y damos de si lo mejor entre nosotros.

    ( contexto no se adapta no se digna han integrase al grupo lo peor de todo no leen el contexto de llevar el rol como se debe )

    NOTA: ES UN CLAN DE DEMONIOS Y SUCUBOS se supone que la moral o el contexto de reglas social no es para estos seres
    entonces esperas moralidad en un rol con demonios y seres casi llevados elevados a semi-dioses ?

    por siguiente a nombre de mi grupo de Rol ( clan Ishtar) pido disculpas por los bochornosos echos ( roles y post posteados en diferentes roles ajenos a nosotros ) y insultantes para con mi grupo de rol,
    los miembros del llamado GRUPO Nura NO TIENE NADA QUE VER CON NOSOTROS O CUALQUIER MIEMBROS DEL GRUPO ISHTAR.
    QUE EL PERFIL O PERSONAJE MENSIONADO ( Kairi Nura ) no es canon en este grupo ya que por motivos que ya se explico en su debido tiempo tanto a la comunidad de ficrol cuando el perfil fue dado de baja como al grupo Ishatar, desligo cualquier interacción o rol que provenga de ese perfil NO TIENE NADA QUE VER CON EL GRUPO DE ROL AL CUAL REPRESENTO.

    de nuevo pido disculpas a mi grupo por estos hechos y la manera que fueron tratados y a los roleros que mantiene rol con las miembros de nuestro grupo también presento disculpas por lo sucedido.

    Att: Sasha Ishtar
    NOTA USER: es una pena saber como personas se toman tan enserio un rol y llegan a insultar de modo bastante impropio tal grado de que es molesto y desagradable. por otro lado si lo que deseaban es un combate rol usando la gramática contextual del personaje como material SE ENTIENDE. pero este no es el caso son personas sin animosidad de rol y ni pizca de contexto narrativo solo insultar y crear cuentas para solo llevar su bilis o su poca clase al medio escrito. insultar al grupo el cual pertenecemos y tenemos roles establecidos y damos de si lo mejor entre nosotros. ( contexto no se adapta no se digna han integrase al grupo lo peor de todo no leen el contexto de llevar el rol como se debe ) NOTA: ES UN CLAN DE DEMONIOS Y SUCUBOS se supone que la moral o el contexto de reglas social no es para estos seres entonces esperas moralidad en un rol con demonios y seres casi llevados elevados a semi-dioses ? por siguiente a nombre de mi grupo de Rol ( clan Ishtar) pido disculpas por los bochornosos echos ( roles y post posteados en diferentes roles ajenos a nosotros ) y insultantes para con mi grupo de rol, los miembros del llamado GRUPO Nura NO TIENE NADA QUE VER CON NOSOTROS O CUALQUIER MIEMBROS DEL GRUPO ISHTAR. QUE EL PERFIL O PERSONAJE MENSIONADO ( Kairi Nura ) no es canon en este grupo ya que por motivos que ya se explico en su debido tiempo tanto a la comunidad de ficrol cuando el perfil fue dado de baja como al grupo Ishatar, desligo cualquier interacción o rol que provenga de ese perfil NO TIENE NADA QUE VER CON EL GRUPO DE ROL AL CUAL REPRESENTO. de nuevo pido disculpas a mi grupo por estos hechos y la manera que fueron tratados y a los roleros que mantiene rol con las miembros de nuestro grupo también presento disculpas por lo sucedido. Att: Sasha Ishtar
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    Se busca: David Rossi
    Perfilador conductual senior | Escritor y criminólogo
    FC: Joe Mantegna

    Sería genial encontrar unx user comprometidx y respetuosx con el universo de Criminal Minds, con verdadero interés en desarrollar a David Rossi de forma coherente, profunda y fiel a su evolución dentro de la UAC.

    ¿Quién es David Rossi?

    ⤷ Más de 60 años
    ⤷ Perfilador conductual senior del FBI
    ⤷ Cofundador original de la Unidad de Análisis de Conducta
    ⤷ Escritor reconocido de libros sobre criminología y perfiles criminales
    ⤷ Amplia experiencia en asesinos en serie y crímenes complejos
    ⤷ Intelectual, perspicaz y directo
    ⤷ Carismático, irónico y con una humanidad marcada por sus experiencias de vida.

    Dave forma parte del equipo de la UAC, trabajando codo con codo con: Aaron Hotchner, Morgan, Spencer Reid, JJ, Prentiss y Garcia.

    Además mantiene conexiones narrativas con un equipo paralelo (Equipo B) liderado por:
    Jack Tessaro (quien ahora sustituye al antiguo Jefe de equipo Martin Hammond) y formado por el propio JT, Angie Brooks, Sean Wesson y Lauren Smith lo que abre posibilidades de tramas conjuntas, conversaciones interesantes, noches de fiesta en el karaoke, veladas en casa de Dave y casos compartidos.

    Jack Tessaro, Dave Rossi y Aaron Hotchner son grandes amigos.

    Su vida personal, conflictos internos y matices emocionales pueden desarrollarse con libertad siempre que se respete el canon del personaje, su historia previa y su posición dentro del FBI.

    FC: Joe Mantegna (no es negociable).

    Se pide. Importante:

    ⤷ Buena ortografía y redacción.
    ⤷ Conocimiento sólido del universo Criminal Minds y de Dave.
    ⤷ Respeto absoluto por el canon y los headcanons ya establecidos.
    ⤷ Capacidad para interpretar un personaje adulto, complejo y con bagaje emocional.
    ⤷ Compromiso con la narrativa y el desarrollo a largo plazo.
    ⤷ Trato amable y con actitud colaborativa fuera de rol.

    Si te interesa dar vida a uno de los pilares fundamentales de la UAC, con peso narrativo, experiencia y autoridad, David Rossi es el personaje perfecto para ti.

    Postúlate si te interesa y te cuento más sobre la dinámica entre la UAC principal y el equipo B.
    📂 Se busca: David Rossi 🧠 Perfilador conductual senior | Escritor y criminólogo 🎭 FC: Joe Mantegna Sería genial encontrar unx user comprometidx y respetuosx con el universo de Criminal Minds, con verdadero interés en desarrollar a David Rossi de forma coherente, profunda y fiel a su evolución dentro de la UAC. 🔍 ¿Quién es David Rossi? ⤷ Más de 60 años ⤷ Perfilador conductual senior del FBI ⤷ Cofundador original de la Unidad de Análisis de Conducta ⤷ Escritor reconocido de libros sobre criminología y perfiles criminales ⤷ Amplia experiencia en asesinos en serie y crímenes complejos ⤷ Intelectual, perspicaz y directo ⤷ Carismático, irónico y con una humanidad marcada por sus experiencias de vida. Dave forma parte del equipo de la UAC, trabajando codo con codo con: [AGENTH0TCHNER], Morgan, [D0NTCALLMESPENCIE], JJ, Prentiss y Garcia. Además mantiene conexiones narrativas con un equipo paralelo (Equipo B) liderado por: [NotAMindRcader] (quien ahora sustituye al antiguo Jefe de equipo Martin Hammond) y formado por el propio JT, [AngieBrooks], [WESS0N] y [F0RENSIC.CRIMINOL0GIST] lo que abre posibilidades de tramas conjuntas, conversaciones interesantes, noches de fiesta en el karaoke, veladas en casa de Dave y casos compartidos. Jack Tessaro, Dave Rossi y Aaron Hotchner son grandes amigos. Su vida personal, conflictos internos y matices emocionales pueden desarrollarse con libertad siempre que se respete el canon del personaje, su historia previa y su posición dentro del FBI. 🎭 FC: Joe Mantegna (no es negociable). 💬 Se pide. Importante: ⤷ Buena ortografía y redacción. ⤷ Conocimiento sólido del universo Criminal Minds y de Dave. ⤷ Respeto absoluto por el canon y los headcanons ya establecidos. ⤷ Capacidad para interpretar un personaje adulto, complejo y con bagaje emocional. ⤷ Compromiso con la narrativa y el desarrollo a largo plazo. ⤷ Trato amable y con actitud colaborativa fuera de rol. ✉️ Si te interesa dar vida a uno de los pilares fundamentales de la UAC, con peso narrativo, experiencia y autoridad, David Rossi es el personaje perfecto para ti. Postúlate si te interesa y te cuento más sobre la dinámica entre la UAC principal y el equipo B.
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  • 𝑩𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔 𝑨𝒓𝒕𝒆𝒔

    Existían dos posibilidades de brillo en su esfera social; brillabas en lo financiero o en lo artístico.
    Tenía lo necesario para lo primero pero no la inspiración pues la idea de pasar los días tras un escritorio entre papeles, números, reuniones y pequeñas adicciones naturales de ese mundo no le agradaban. Francine siempre fue un alma libre, diferente, quizás algo salvaje; siempre buscando salirse con la suya haciendo todo a su manera, fuera de lo convencional. No era de extrañarse que terminara en la escuela de Bellas Artes especializada en fotografía.

    La lente de su cámara era un mundo de posibilidades.
    Oportunidad de plasmar eternamente un momento en esos pequeños cuadros.
    Empezaba un nuevo año de carrera.
    Misma universidad, mismos compañeros, mismo entorno, excepto por algunos detalles escabrosos de temporada vacacional.

    Vega, su mejor amiga, y ella no habían sido precisamente las mejor portadas de la temporada sin embargo ese eran un secreto que se llevarían hasta el final, o eso habían prometido, ¿no?

    Por su parte había decidido callar y olvidar... al menos por un tiempo. Sin importar la cantidad de actividades que hiciera para despejar la mente, ese recuerdo seguía ahí presente. Culpa le decían. ¿Pero realmente la sentía? O sólo era efecto de su "primera vez".

    Como fuera, eso debía quedar guardado en el baúl del pasado.
    Comenzaba el nuevo ciclo escolar y debía enfocarse en ello, continuar con sus proyectos y su vida académica.
    Nada ni nadie iba a interponerse.

    Sacó su teléfono móvil y marcó un número más que conocido. Antes de iniciar debían dejar claras las reglas del juego.

    —¿𝑉𝑒𝑔𝑎.ᐣ 𝑇𝑒 𝑣𝑒𝑜 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑒𝑛 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑎 ℎ𝑜𝑟𝑎...


    𝑩𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔 𝑨𝒓𝒕𝒆𝒔 Existían dos posibilidades de brillo en su esfera social; brillabas en lo financiero o en lo artístico. Tenía lo necesario para lo primero pero no la inspiración pues la idea de pasar los días tras un escritorio entre papeles, números, reuniones y pequeñas adicciones naturales de ese mundo no le agradaban. Francine siempre fue un alma libre, diferente, quizás algo salvaje; siempre buscando salirse con la suya haciendo todo a su manera, fuera de lo convencional. No era de extrañarse que terminara en la escuela de Bellas Artes especializada en fotografía. La lente de su cámara era un mundo de posibilidades. Oportunidad de plasmar eternamente un momento en esos pequeños cuadros. Empezaba un nuevo año de carrera. Misma universidad, mismos compañeros, mismo entorno, excepto por algunos detalles escabrosos de temporada vacacional. Vega, su mejor amiga, y ella no habían sido precisamente las mejor portadas de la temporada sin embargo ese eran un secreto que se llevarían hasta el final, o eso habían prometido, ¿no? Por su parte había decidido callar y olvidar... al menos por un tiempo. Sin importar la cantidad de actividades que hiciera para despejar la mente, ese recuerdo seguía ahí presente. Culpa le decían. ¿Pero realmente la sentía? O sólo era efecto de su "primera vez". Como fuera, eso debía quedar guardado en el baúl del pasado. Comenzaba el nuevo ciclo escolar y debía enfocarse en ello, continuar con sus proyectos y su vida académica. Nada ni nadie iba a interponerse. Sacó su teléfono móvil y marcó un número más que conocido. Antes de iniciar debían dejar claras las reglas del juego. —¿𝑉𝑒𝑔𝑎.ᐣ 𝑇𝑒 𝑣𝑒𝑜 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑒𝑛 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑎 ℎ𝑜𝑟𝑎...
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  • La rueda del destino comenzó a girar, la nigromante había hecho los preparativos para su ritual.
    Las barreras estaban listas para alzarse como catástrofes inevitables, ya que no hay vista que estas no alcancen, su autoridad iba más allá de lo que cualquier mortal podría pensar.

    Los participantes serían traídos a la fuerza por un poder misterioso, digno de su naturaleza. Una puerta sería el origen de cada silueta, los participantes caminarían al epicentro del lugar, desolado, antiguo, parecía que no ha habido un alma allí en milenios. Nombres grabados en placas desgastadas, irreconocibles ya sea por lengua o rigidez, un mundo en el que ni siquiera los pájaros cantaban.
    Ante la estatua de un ángel corroído por el tiempo y la maleza, es donde se reunían una sensación de calidez extraña, la agresión no tenía lugar aquí. Pues era la víspera para algo mucho peor que se avecinaba.

    Las dudas seguro invadirán a los inquilinos, ¿dónde estaban?¿por qué... o por quién? Todo tendría su resolución pronto, pero el silencio mutuo solo extendería la discordia, la desconfianzas y las falsedades, pero motivaría a los hablantes.
    Todos podían verse claramente entre sí, todos frente a frente, el disfraz, la cautela y la mentira no tenían hogar, la extensión del terreno era pobre, y salir era imposible. La realidad misma se doblaba para evitar que salieran de su tan peculiar prisión.

    A los pies del monumento, un escrito...

    "Nada escapa de la mirada de la anfitriona
    Habéis sido elegidos, almas fuertes.
    Demostrad vuestro poder, alzaos encima del resto.
    Cuando el momento llegue..."

    Lo único que compartían todos los presentes, es la sensación de ser observados. El cielo era un gran ojo que buscaba devorar todo conocimiento o información, eran parte de un juego tétrico, quien hizo los preparativos muy adecuadamente para este momento.

    Serían testigos y participantes del próximo escalón de la humanidad.

    Kalhi NigDurgaeGrimmjow Jaegerjaquez 𝑻𝑬𝑵𝑬𝑩𝑹𝑶𝑼𝑺 [nebula_emerald_zebra_687]Ophelia Sephtálon Feu[PROPHETESS.1]Leo 𝙀𝙧𝙞𝙣 Nikto

    //El orden de turnos será por orden de llegada
    La rueda del destino comenzó a girar, la nigromante había hecho los preparativos para su ritual. Las barreras estaban listas para alzarse como catástrofes inevitables, ya que no hay vista que estas no alcancen, su autoridad iba más allá de lo que cualquier mortal podría pensar. Los participantes serían traídos a la fuerza por un poder misterioso, digno de su naturaleza. Una puerta sería el origen de cada silueta, los participantes caminarían al epicentro del lugar, desolado, antiguo, parecía que no ha habido un alma allí en milenios. Nombres grabados en placas desgastadas, irreconocibles ya sea por lengua o rigidez, un mundo en el que ni siquiera los pájaros cantaban. Ante la estatua de un ángel corroído por el tiempo y la maleza, es donde se reunían una sensación de calidez extraña, la agresión no tenía lugar aquí. Pues era la víspera para algo mucho peor que se avecinaba. Las dudas seguro invadirán a los inquilinos, ¿dónde estaban?¿por qué... o por quién? Todo tendría su resolución pronto, pero el silencio mutuo solo extendería la discordia, la desconfianzas y las falsedades, pero motivaría a los hablantes. Todos podían verse claramente entre sí, todos frente a frente, el disfraz, la cautela y la mentira no tenían hogar, la extensión del terreno era pobre, y salir era imposible. La realidad misma se doblaba para evitar que salieran de su tan peculiar prisión. A los pies del monumento, un escrito... "Nada escapa de la mirada de la anfitriona Habéis sido elegidos, almas fuertes. Demostrad vuestro poder, alzaos encima del resto. Cuando el momento llegue..." Lo único que compartían todos los presentes, es la sensación de ser observados. El cielo era un gran ojo que buscaba devorar todo conocimiento o información, eran parte de un juego tétrico, quien hizo los preparativos muy adecuadamente para este momento. Serían testigos y participantes del próximo escalón de la humanidad. [kalh1][6espada] [Tenebrous2][nebula_emerald_zebra_687][vortex_navy_bat_673][storm_pink_crow_361][PROPHETESS.1][Cursed_Bastard][Black.Rose][p0isonmaker] //El orden de turnos será por orden de llegada
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  • Estudio sobre un conflicto
    Fandom Worldbuilding
    Categoría Otros
    —El aula de Historia estaba en silencio.
    El catedrático se colocó frente a sus alumnos y comenzó a hablar con una voz tranquila.—

    Hoy vamos a tratar una guerra templaria que no aparece explicada de forma clara en los libros. No tiene una fecha concreta, ni un enemigo identificado. Y no es porque falte información, sino porque se decidió ocultarla.

    —Explicó que los datos existentes no procedían de crónicas oficiales, sino de textos secundarios, notas escritas en monasterios, fragmentos hallados en antiguos templos, y documentos conservados en archivos de Roma, copiados y recopiados sin intención de ser divulgados.—

    Los escritos describen combates, movimientos y juramentos, pero evitan nombrar contra quién se luchó. Solo hablan de aquellos o los otros.

    —Era una forma de borrarles importancia… o de impedir que se les recordara.
    Se apoyó en la mesa, miró a la clase.—

    Vuestra tarea será investigar qué ocurrió realmente. No buscar nombres, sino comprender por qué se luchó, qué se defendía, y qué se perdió. Tendréis que comparar textos, leer entre líneas y aceptar que muchas respuestas no serán completas.

    —Mientras algunos alumnos tomaban notas, el profesor reparó en una joven sentada en silencio. No escribía. No parecía confundida. Al contrario, prestaba atención con calma, como si el tema le interesase más de lo normal.
    El catedrático se detuvo un instante mirándola. No sabía por qué, pero algo en su expresión le resultaba inquietante.—

    A veces, la historia no se estudia solo en los libros. A veces, quienes más la comprenden… son quienes ya la conocen.

    —El profesor continuó la clase, con la incómoda sensación de que aquella guerra olvidada no estaba tan lejos como siempre había creído.—
    —El aula de Historia estaba en silencio. El catedrático se colocó frente a sus alumnos y comenzó a hablar con una voz tranquila.— Hoy vamos a tratar una guerra templaria que no aparece explicada de forma clara en los libros. No tiene una fecha concreta, ni un enemigo identificado. Y no es porque falte información, sino porque se decidió ocultarla. —Explicó que los datos existentes no procedían de crónicas oficiales, sino de textos secundarios, notas escritas en monasterios, fragmentos hallados en antiguos templos, y documentos conservados en archivos de Roma, copiados y recopiados sin intención de ser divulgados.— Los escritos describen combates, movimientos y juramentos, pero evitan nombrar contra quién se luchó. Solo hablan de aquellos o los otros. —Era una forma de borrarles importancia… o de impedir que se les recordara. Se apoyó en la mesa, miró a la clase.— Vuestra tarea será investigar qué ocurrió realmente. No buscar nombres, sino comprender por qué se luchó, qué se defendía, y qué se perdió. Tendréis que comparar textos, leer entre líneas y aceptar que muchas respuestas no serán completas. —Mientras algunos alumnos tomaban notas, el profesor reparó en una joven sentada en silencio. No escribía. No parecía confundida. Al contrario, prestaba atención con calma, como si el tema le interesase más de lo normal. El catedrático se detuvo un instante mirándola. No sabía por qué, pero algo en su expresión le resultaba inquietante.— A veces, la historia no se estudia solo en los libros. A veces, quienes más la comprenden… son quienes ya la conocen. —El profesor continuó la clase, con la incómoda sensación de que aquella guerra olvidada no estaba tan lejos como siempre había creído.—
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  • Aun que mi camino este escrito por ser la sonerana de las dos razas , solo se que el viento susurra nombres que olvidaron
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  • No sé qué postear. Así que daré alguna ¿curiosidad? que quizá a nadie le importe:

    - Hoy en día, si tengo tiempo, cada vez que entro respondo todos y cada uno de los roles. Me molesta bastante dejarlos pendientes. Y si dejo alguno pendiente, suele ser quizás bastante largo y esté esperando a ponerme en el PC para escribir más cómodamente.

    - Nunca releo lo que he escrito, ni el rol que estoy haciendo. Tiro de pura memoria ya que (aunque no lo parezca) suelo estar continuamente ocupado. Así que 100% puedo decir que cada respuesta es completamente improvisada y escrita en el momento :D

    - Intento estudiarme cada personaje con el que roleo todo lo posible. Me parece de respeto conocer el lore del contrario y saber adaptar mi personaje todo lo posible.

    De momento, es todo (?)
    No sé qué postear. Así que daré alguna ¿curiosidad? que quizá a nadie le importe: - Hoy en día, si tengo tiempo, cada vez que entro respondo todos y cada uno de los roles. Me molesta bastante dejarlos pendientes. Y si dejo alguno pendiente, suele ser quizás bastante largo y esté esperando a ponerme en el PC para escribir más cómodamente. - Nunca releo lo que he escrito, ni el rol que estoy haciendo. Tiro de pura memoria ya que (aunque no lo parezca) suelo estar continuamente ocupado. Así que 100% puedo decir que cada respuesta es completamente improvisada y escrita en el momento :D - Intento estudiarme cada personaje con el que roleo todo lo posible. Me parece de respeto conocer el lore del contrario y saber adaptar mi personaje todo lo posible. De momento, es todo (?)
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  • Nuevo Sol
    Categoría Drama
    - 𝑆𝑐𝑎𝑟𝑙𝑒𝑡𝑡 𝐸𝑙𝑒𝑎𝑛𝑜𝑟 𝑀𝑜𝑟𝑒𝑡𝑡𝑖

    Las mañanas en Palermo tienen un filo particular, como una hoja de navaja que corta el aire y deja tras de sí un rastro de humedad y promesas rotas de los ciudadanos que llegan aqui con ilusiones falsas. Me detengo ante la ventana, observando cómo la bruma se disuelve sobre los tejados y los vendedores despliegan sus mercancías en la Vucciria, ese laberinto de olores y voces donde la frontera entre lo legal y lo prohibido es tan difusa como el humo de un cigarro.
    Paree haber paz, pero la paz, no existe en Palermo, mis enemigos, decir mis enemigos suena tan ambiguo, pero no hay mejor palabra para le gente que va en mi contra y me desean muerto, han aprendido a moverse en silencio. Antes, la amenaza era un rugido: balas en la noche, coches que explotaban en las esquinas, mensajes escritos con sangre en los muros de la ciudad. Ahora, el peligro se esconde en la quietud, en la ausencia de noticias, dicen que antes de la tormenta viene la calma, y eso lo se perfectamente, suelo ser la tormenta. Los viejos códigos de la Cosa Nostra dictan que el silencio es la antesala de la traición. Y yo, Roman Greco, he sobrevivido demasiado tiempo en este juego como para confiar en la paz. La lealtad se compra y se vende en Palermo como el mejor aceite de oliva; la traición, en cambio, se paga con la vida.

    Hoy tengo una reunión importante. No se trata de los negocios que han forjado mi nombre en la sombra, sino de algo más “limpio”, más aceptable a los ojos de la ley: la expansión de nuestra empresa de importación y distribución de productos gourmet. El dinero legítimo tiene un sabor distinto, menos intenso, pero más duradero. Es el escudo que me permite caminar entre jueces y banqueros sin que el hedor de la sangre me delate. Sin embargo, la costumbre es una segunda piel, y aunque hoy decido ir solo, sin la escolta habitual, no abandono la prudencia. Bajo la chaqueta de lino azul oscuro, llevo la Beretta compacta, fría y discreta contra mi costado. El traje, hecho a medida, es mi armadura: corte impecable, tela italiana, corbata de seda en un azul profundo que absorbe la luz. Los zapatos relucen, pero no tanto como para llamar la atención y por ultimo el reloj, un Patek Philippe.

    Salgo a la calle y el bullicio me envuelve. El aire huele a café recién hecho, a pan horneado, a mariscos que esperan su destino en los puestos del mercado. El sol, aún bajo, arranca destellos de las fachadas gastadas y de los charcos que la noche ha dejado en los adoquines. Camino entre la gente, invisible y presente, saludando con un leve gesto de cabeza a los conocidos, ignorando a los curiosos. En Palermo, la discreción es una forma de poder.
    En la esquina de Via Maqueda, el flujo de peatones se vuelve más denso. Un grupo de turistas se detiene a fotografiar una iglesia barroca, ajenos al peligro que acecha en cada sombra. Es entonces cuando ocurre: un tropiezo, un instante de caos contenido. Siento el contacto de un cuerpo contra el mío, ligero pero firme, y veo cómo una mujer pelirroja pierde el equilibrio. Sus cabellos, de un rojo intenso, parecen arder bajo la luz matinal. La sujeto por el brazo antes de que caiga, notando la suavidad de su piel y la tensión de sus músculos bajo la tela de un vestido verde esmeralda. Sus ojos, de un azul profundo, me miran con sorpresa y algo más: una chispa de desafío, quizás, o de miedo.

    —Attenta, signorina —murmuro, mi voz baja y controlada—. Palermo no perdona a los distraídos.

    Ella sonríe, apenas, y se libera de mi mano con una elegancia que no es común en las turistas, oh no las que suelo conocer, ella se muestra incluso se ve como si este fuera su hogar y yo el intruso, nos alejamos y cuando pasa a mi lado percibo el aroma de su perfume, una mezcla de cítricos y algo más oscuro. Por un instante, el tiempo se detiene. Podría girarme, seguirla con la mirada, dejar que la curiosidad me arrastre. Pero no lo hago. El autocontrol es mi mayor virtud y mi peor condena. Sigo mi camino, sintiendo el peso de su mirada en mi espalda, como una advertencia o una invitación.
    El bullicio de la ciudad me arrastra de nuevo. El sonido de los vendedores, el claxon de los scooters, el murmullo de las conversaciones en dialecto siciliano. Todo es familiar, todo es peligroso. Pero en mi mente, la imagen de la mujer pelirroja permanece, como una promesa de problemas.

    El edificio donde se celebra la reunión es un antiguo palazzo restaurado, con techos altos y frescos desvaídos que hablan de un pasado más noble y menos sangriento. La sala de juntas huele a cuero, a madera encerada, a café fuerte servido en tazas de porcelana. Los socios me esperan: hombres de negocios, abogados, un par de políticos locales que han aprendido a no hacer demasiadas preguntas. Sus trajes son caros, pero sus miradas delatan la inseguridad de quienes han visto de cerca el filo de la navaja.
    —Benvenuti —saludo, tomando asiento en la cabecera de la mesa. Mi voz es firme, sin concesiones—. Cominciamo.
    Las cifras aparecen en la pantalla: ingresos, proyecciones, oportunidades de expansión en el norte de Italia y más allá. Hablan de logística, de márgenes de beneficio, de alianzas estratégicas. El lenguaje es pulcro, casi aséptico, pero yo percibo las corrientes subterráneas: la ambición, el miedo, la sospecha de que todo puede venirse abajo con una sola llamada, con una sola traición. Escucho, asiento, hago preguntas precisas. Pero mi mente, por primera vez en mucho tiempo, no está del todo presente.
    La imagen de la mujer pelirroja se cuela entre los gráficos y las palabras. Recuerdo el tacto de su brazo, la intensidad de su mirada, el modo en que se apartó de mí sin mostrar debilidad. ¿Quién es? ¿Qué hace en Palermo? ¿Es una casualidad o una señal? En mi mundo, las coincidencias no existen. Todo tiene un propósito, una razón oculta que espera ser descubierta.

    Cuando todo termina, me levanto y recojo mi chaqueta. El murmullo de las conversaciones se apaga a mi paso. Salgo al pasillo, sintiendo el peso de las miradas en mi espalda. En el ascensor, el reflejo de mi rostro en el espejo me devuelve una imagen que reconozco del todo: los ojos oscuros, la mandíbula tensa, la sombra a mis hombros de la sangre que a pasado por mis manos, no soy alguien vanidoso por lo mismo no me visto para verme atractivo, solo busco, recato y decencia, pero verme al espejo suele ser algo que no soporto mucho hasta que aparto la mirada.

    El hambre es una excusa, una necesidad física que me permite retrasar el regreso a la soledad de mi despacho. Elijo un restaurante elegante en Via Principe di Belmonte, uno de esos lugares donde la luz para la hora del medio dia es tenue y el murmullo de las conversaciones se mezcla con el tintinear de las copas de cristal. El maître me reconoce y me conduce a una mesa junto a la ventana, desde donde puedo observar la calle y, si es necesario, la puerta de entrada, ya saben la mayoria de los restaurantes donde suele ser el lugar que busco.
    La seguridad es un hábito que no se pierde.
    El ambiente es refinado: manteles blancos, cubiertos de plata, camareros que se mueven con la precisión de bailarines. El aroma del vino tinto, del pan recién horneado, de la salsa de tomate y albahaca, llena el aire. El murmullo de la sala es un telón de fondo, una música suave que invita a la confidencia y al secreto.
    Me acomodo en la silla, pido un Brunello di Montalcino y dejo que el primer sorbo me limpie el paladar y la mente. Es entonces cuando la veo. Sentada en la mesa contigua, de espaldas a la pared, está la mujer pelirroja. Lleva un vestido negro esta vez, sencillo pero elegante, que resalta la palidez de su piel y el fuego de su cabello. A su lado, una amiga rubia, de rostro alegre y voz melodiosa. Hablan en voz baja, en un italiano con acento extranjero, quizás inglés o francés. Sus risas son suaves, contenidas, como si compartieran un secreto.
    No puedo evitar mirarlas de reojo. La pelirroja —Scarlett, pienso, porque ningún otro nombre le haría justicia a el aura y elegancia que ella mismo mostraba— percibe mi mirada y me dedica una sonrisa breve, cortés, cargada de una ironía que solo los que han conocido el peligro pueden entender. Le devuelvo la sonrisa, apenas un gesto, suficiente para marcar la distancia y la posibilidad.

    Minutos después, un bolígrafo cae al suelo, rodando hasta detenerse junto a mi zapato. Lo recojo. Es de metal, elegante, y lleva grabado un nombre: "Scarlett". Lo sostengo un instante entre los dedos, notando el peso, el frío del metal, el eco de su tacto.
    Me levanto y me acerco a su mesa. La amiga rubia me mira con curiosidad, pero es Scarlett quien sostiene mi mirada, sin rastro de temor.
    —Perdona, signorina —digo, tendiéndole el bolígrafo—. Creo que esto te pertenece.—
    👥 - [vision_fuchsia_rabbit_825] 🔥 Las mañanas en Palermo tienen un filo particular, como una hoja de navaja que corta el aire y deja tras de sí un rastro de humedad y promesas rotas de los ciudadanos que llegan aqui con ilusiones falsas. Me detengo ante la ventana, observando cómo la bruma se disuelve sobre los tejados y los vendedores despliegan sus mercancías en la Vucciria, ese laberinto de olores y voces donde la frontera entre lo legal y lo prohibido es tan difusa como el humo de un cigarro. Paree haber paz, pero la paz, no existe en Palermo, mis enemigos, decir mis enemigos suena tan ambiguo, pero no hay mejor palabra para le gente que va en mi contra y me desean muerto, han aprendido a moverse en silencio. Antes, la amenaza era un rugido: balas en la noche, coches que explotaban en las esquinas, mensajes escritos con sangre en los muros de la ciudad. Ahora, el peligro se esconde en la quietud, en la ausencia de noticias, dicen que antes de la tormenta viene la calma, y eso lo se perfectamente, suelo ser la tormenta. Los viejos códigos de la Cosa Nostra dictan que el silencio es la antesala de la traición. Y yo, Roman Greco, he sobrevivido demasiado tiempo en este juego como para confiar en la paz. La lealtad se compra y se vende en Palermo como el mejor aceite de oliva; la traición, en cambio, se paga con la vida. Hoy tengo una reunión importante. No se trata de los negocios que han forjado mi nombre en la sombra, sino de algo más “limpio”, más aceptable a los ojos de la ley: la expansión de nuestra empresa de importación y distribución de productos gourmet. El dinero legítimo tiene un sabor distinto, menos intenso, pero más duradero. Es el escudo que me permite caminar entre jueces y banqueros sin que el hedor de la sangre me delate. Sin embargo, la costumbre es una segunda piel, y aunque hoy decido ir solo, sin la escolta habitual, no abandono la prudencia. Bajo la chaqueta de lino azul oscuro, llevo la Beretta compacta, fría y discreta contra mi costado. El traje, hecho a medida, es mi armadura: corte impecable, tela italiana, corbata de seda en un azul profundo que absorbe la luz. Los zapatos relucen, pero no tanto como para llamar la atención y por ultimo el reloj, un Patek Philippe. Salgo a la calle y el bullicio me envuelve. El aire huele a café recién hecho, a pan horneado, a mariscos que esperan su destino en los puestos del mercado. El sol, aún bajo, arranca destellos de las fachadas gastadas y de los charcos que la noche ha dejado en los adoquines. Camino entre la gente, invisible y presente, saludando con un leve gesto de cabeza a los conocidos, ignorando a los curiosos. En Palermo, la discreción es una forma de poder. En la esquina de Via Maqueda, el flujo de peatones se vuelve más denso. Un grupo de turistas se detiene a fotografiar una iglesia barroca, ajenos al peligro que acecha en cada sombra. Es entonces cuando ocurre: un tropiezo, un instante de caos contenido. Siento el contacto de un cuerpo contra el mío, ligero pero firme, y veo cómo una mujer pelirroja pierde el equilibrio. Sus cabellos, de un rojo intenso, parecen arder bajo la luz matinal. La sujeto por el brazo antes de que caiga, notando la suavidad de su piel y la tensión de sus músculos bajo la tela de un vestido verde esmeralda. Sus ojos, de un azul profundo, me miran con sorpresa y algo más: una chispa de desafío, quizás, o de miedo. —Attenta, signorina —murmuro, mi voz baja y controlada—. Palermo no perdona a los distraídos. Ella sonríe, apenas, y se libera de mi mano con una elegancia que no es común en las turistas, oh no las que suelo conocer, ella se muestra incluso se ve como si este fuera su hogar y yo el intruso, nos alejamos y cuando pasa a mi lado percibo el aroma de su perfume, una mezcla de cítricos y algo más oscuro. Por un instante, el tiempo se detiene. Podría girarme, seguirla con la mirada, dejar que la curiosidad me arrastre. Pero no lo hago. El autocontrol es mi mayor virtud y mi peor condena. Sigo mi camino, sintiendo el peso de su mirada en mi espalda, como una advertencia o una invitación. El bullicio de la ciudad me arrastra de nuevo. El sonido de los vendedores, el claxon de los scooters, el murmullo de las conversaciones en dialecto siciliano. Todo es familiar, todo es peligroso. Pero en mi mente, la imagen de la mujer pelirroja permanece, como una promesa de problemas. El edificio donde se celebra la reunión es un antiguo palazzo restaurado, con techos altos y frescos desvaídos que hablan de un pasado más noble y menos sangriento. La sala de juntas huele a cuero, a madera encerada, a café fuerte servido en tazas de porcelana. Los socios me esperan: hombres de negocios, abogados, un par de políticos locales que han aprendido a no hacer demasiadas preguntas. Sus trajes son caros, pero sus miradas delatan la inseguridad de quienes han visto de cerca el filo de la navaja. —Benvenuti —saludo, tomando asiento en la cabecera de la mesa. Mi voz es firme, sin concesiones—. Cominciamo. Las cifras aparecen en la pantalla: ingresos, proyecciones, oportunidades de expansión en el norte de Italia y más allá. Hablan de logística, de márgenes de beneficio, de alianzas estratégicas. El lenguaje es pulcro, casi aséptico, pero yo percibo las corrientes subterráneas: la ambición, el miedo, la sospecha de que todo puede venirse abajo con una sola llamada, con una sola traición. Escucho, asiento, hago preguntas precisas. Pero mi mente, por primera vez en mucho tiempo, no está del todo presente. La imagen de la mujer pelirroja se cuela entre los gráficos y las palabras. Recuerdo el tacto de su brazo, la intensidad de su mirada, el modo en que se apartó de mí sin mostrar debilidad. ¿Quién es? ¿Qué hace en Palermo? ¿Es una casualidad o una señal? En mi mundo, las coincidencias no existen. Todo tiene un propósito, una razón oculta que espera ser descubierta. Cuando todo termina, me levanto y recojo mi chaqueta. El murmullo de las conversaciones se apaga a mi paso. Salgo al pasillo, sintiendo el peso de las miradas en mi espalda. En el ascensor, el reflejo de mi rostro en el espejo me devuelve una imagen que reconozco del todo: los ojos oscuros, la mandíbula tensa, la sombra a mis hombros de la sangre que a pasado por mis manos, no soy alguien vanidoso por lo mismo no me visto para verme atractivo, solo busco, recato y decencia, pero verme al espejo suele ser algo que no soporto mucho hasta que aparto la mirada. El hambre es una excusa, una necesidad física que me permite retrasar el regreso a la soledad de mi despacho. Elijo un restaurante elegante en Via Principe di Belmonte, uno de esos lugares donde la luz para la hora del medio dia es tenue y el murmullo de las conversaciones se mezcla con el tintinear de las copas de cristal. El maître me reconoce y me conduce a una mesa junto a la ventana, desde donde puedo observar la calle y, si es necesario, la puerta de entrada, ya saben la mayoria de los restaurantes donde suele ser el lugar que busco. La seguridad es un hábito que no se pierde. El ambiente es refinado: manteles blancos, cubiertos de plata, camareros que se mueven con la precisión de bailarines. El aroma del vino tinto, del pan recién horneado, de la salsa de tomate y albahaca, llena el aire. El murmullo de la sala es un telón de fondo, una música suave que invita a la confidencia y al secreto. Me acomodo en la silla, pido un Brunello di Montalcino y dejo que el primer sorbo me limpie el paladar y la mente. Es entonces cuando la veo. Sentada en la mesa contigua, de espaldas a la pared, está la mujer pelirroja. Lleva un vestido negro esta vez, sencillo pero elegante, que resalta la palidez de su piel y el fuego de su cabello. A su lado, una amiga rubia, de rostro alegre y voz melodiosa. Hablan en voz baja, en un italiano con acento extranjero, quizás inglés o francés. Sus risas son suaves, contenidas, como si compartieran un secreto. No puedo evitar mirarlas de reojo. La pelirroja —Scarlett, pienso, porque ningún otro nombre le haría justicia a el aura y elegancia que ella mismo mostraba— percibe mi mirada y me dedica una sonrisa breve, cortés, cargada de una ironía que solo los que han conocido el peligro pueden entender. Le devuelvo la sonrisa, apenas un gesto, suficiente para marcar la distancia y la posibilidad. Minutos después, un bolígrafo cae al suelo, rodando hasta detenerse junto a mi zapato. Lo recojo. Es de metal, elegante, y lleva grabado un nombre: "Scarlett". Lo sostengo un instante entre los dedos, notando el peso, el frío del metal, el eco de su tacto. Me levanto y me acerco a su mesa. La amiga rubia me mira con curiosidad, pero es Scarlett quien sostiene mi mirada, sin rastro de temor. —Perdona, signorina —digo, tendiéndole el bolígrafo—. Creo que esto te pertenece.—
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  • 𝑷𝑬𝑨𝑪𝑬 𝑾𝑨𝑺 𝑵𝑬𝑽𝑬𝑹 𝑨𝑵 𝑶𝑷𝑻𝑰𝑶𝑵
    Fandom Marvel
    Categoría Acción
    La situación actual con los centinelas no hacía más que darle la razón. Si tan solo lo hubieran escuchado cuando dijo que era un error confiar en la CIA y en todo lo que tuviera que ver con el gobierno, quizás las cosas podrían ser diferentes.

    El gobierno había decretado ley marcial, pero no era el ejército quien custodiaba las calles. Reemplazaron hombres por máquinas, por robots gigantes, cazadores de mutantes. Como si colocarles un collar inhibidor no fuese suficiente castigo, suficiente humillación para una raza incomprendida aunque claramente superior.

    Pesé a estar en desventaja, Erik había conseguido hacerse de un pequeño grupo de mutantes. Juntos eran la nueva resistencia, se reuinan una vez a la semana y en lugares diferentes, pasando el poco tiempo que tenían buscando la forma de quitarse ese artefacto del cuello aunque no habían tenido éxito, funcionaba igual para todos, soltando descargas eléctricas cuando trataban de extraerlos insertado alguna herramienta.

    Los gemelos Lensherr, Wanda y Pietro, también mutantes; trataban de que su padre desistiera de su idea por liberar a su gente pero Erik no entendía motivos ni razones. Había vivido una situación como esa en la infancia, más cruda y cruel, pero la situación actual no estaba muy lejos de tomar el camino que tomaron los alemanes.

    Prefería sacrificarse su vida, sacrificarse por sus hijos, por sus amigos, por todos aquellos mutantes que habían muerto injustamente. Decidió esperar para llevar a cabo su plan y tras burlar la seguridad en Industrias Trask, consiguió entrar haciéndose pasar por un obrebero, una elección inteligente y bastante acertada ya que en su mayoría eran mutantes.

    Aprovecho un descuido del arquitecto que los guiaba a la zona donde iban a trabajar y tras deambular por los corredores vacíos de la empresa, llego a la oficina de Bolivar Trask, el responsable de la nueva era de esclavitud mutante.

    Forzó la cerradura de la puerta y al entrar se encontro cara a cara con un hombre de cabello negro, sentado al otro lado del escritorio como si hubiera estado esperándolo. No conocía a ese hombre pero al menos no era el dueño de la empresa y eso lo tranquilizo.

    ──Disculpe, creíamos que este piso estaba vacío. Tiene que salir ahora, vamos a remodelar estas oficinas── Le explico al desconocido, señalando la identificación en su pecho que lo acreditaba como un obrero más.

    𝐃𝚄𝚂𝚃𝙸𝙽 𝚝𝚑𝚎 𝐏𝚒𝚕𝚘𝚝
    La situación actual con los centinelas no hacía más que darle la razón. Si tan solo lo hubieran escuchado cuando dijo que era un error confiar en la CIA y en todo lo que tuviera que ver con el gobierno, quizás las cosas podrían ser diferentes. El gobierno había decretado ley marcial, pero no era el ejército quien custodiaba las calles. Reemplazaron hombres por máquinas, por robots gigantes, cazadores de mutantes. Como si colocarles un collar inhibidor no fuese suficiente castigo, suficiente humillación para una raza incomprendida aunque claramente superior. Pesé a estar en desventaja, Erik había conseguido hacerse de un pequeño grupo de mutantes. Juntos eran la nueva resistencia, se reuinan una vez a la semana y en lugares diferentes, pasando el poco tiempo que tenían buscando la forma de quitarse ese artefacto del cuello aunque no habían tenido éxito, funcionaba igual para todos, soltando descargas eléctricas cuando trataban de extraerlos insertado alguna herramienta. Los gemelos Lensherr, Wanda y Pietro, también mutantes; trataban de que su padre desistiera de su idea por liberar a su gente pero Erik no entendía motivos ni razones. Había vivido una situación como esa en la infancia, más cruda y cruel, pero la situación actual no estaba muy lejos de tomar el camino que tomaron los alemanes. Prefería sacrificarse su vida, sacrificarse por sus hijos, por sus amigos, por todos aquellos mutantes que habían muerto injustamente. Decidió esperar para llevar a cabo su plan y tras burlar la seguridad en Industrias Trask, consiguió entrar haciéndose pasar por un obrebero, una elección inteligente y bastante acertada ya que en su mayoría eran mutantes. Aprovecho un descuido del arquitecto que los guiaba a la zona donde iban a trabajar y tras deambular por los corredores vacíos de la empresa, llego a la oficina de Bolivar Trask, el responsable de la nueva era de esclavitud mutante. Forzó la cerradura de la puerta y al entrar se encontro cara a cara con un hombre de cabello negro, sentado al otro lado del escritorio como si hubiera estado esperándolo. No conocía a ese hombre pero al menos no era el dueño de la empresa y eso lo tranquilizo. ──Disculpe, creíamos que este piso estaba vacío. Tiene que salir ahora, vamos a remodelar estas oficinas── Le explico al desconocido, señalando la identificación en su pecho que lo acreditaba como un obrero más. [PANDEM0NIO]
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  • Pero...
    ¡¡QUE CANTIDAD DE HISTORIAS HAN PUESTO SEÑORES!!

    Estoy intentando ponerme al día con todo lo que han escrito últimamente. Sé que he estado en modo hermitaña estos meses pero siempre los estoy observando...

    ...siempre.

    Imagínenme como una acosadora en la ventana de todos.

    ~Looooos obseeeeeeervoooooooo~
    Pero... ¡¡QUE CANTIDAD DE HISTORIAS HAN PUESTO SEÑORES!! Estoy intentando ponerme al día con todo lo que han escrito últimamente. Sé que he estado en modo hermitaña estos meses pero siempre los estoy observando... ...siempre. Imagínenme como una acosadora en la ventana de todos. ~Looooos obseeeeeeervoooooooo~
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