Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
Esto se ha publicado como Out Of Character.
Tenlo en cuenta al responder.
Sofía Callahan
Edad: 25 años
Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX)
Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho.
✧ Apariencia
No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano.
Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas.
Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela.
✧ Personalidad
Doméstica sin ser sumisa.
Reservada sin ser fría.
Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno.
Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo:
— Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía.
— Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella.
— Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno.
Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea.
A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente.
✧ Vida cotidiana
Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica.
Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja.
Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes.
Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes.
Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar.
Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches.
La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive.
Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional.
✧ Conflictos internos
Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela.
Tiene miedo de volverse indiferente.
A veces confunde soledad con vocación.
No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente.
✧ Creencias
No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe.
Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda.
Cree en la memoria como acto moral.
Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.
Edad: 25 años
Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX)
Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho.
✧ Apariencia
No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano.
Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas.
Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela.
✧ Personalidad
Doméstica sin ser sumisa.
Reservada sin ser fría.
Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno.
Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo:
— Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía.
— Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella.
— Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno.
Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea.
A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente.
✧ Vida cotidiana
Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica.
Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja.
Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes.
Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes.
Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar.
Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches.
La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive.
Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional.
✧ Conflictos internos
Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela.
Tiene miedo de volverse indiferente.
A veces confunde soledad con vocación.
No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente.
✧ Creencias
No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe.
Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda.
Cree en la memoria como acto moral.
Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.
Sofía Callahan
Edad: 25 años
Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX)
Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho.
✧ Apariencia
No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano.
Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas.
Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela.
✧ Personalidad
Doméstica sin ser sumisa.
Reservada sin ser fría.
Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno.
Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo:
— Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía.
— Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella.
— Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno.
Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea.
A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente.
✧ Vida cotidiana
Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica.
Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja.
Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes.
Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes.
Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar.
Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches.
La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive.
Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional.
✧ Conflictos internos
Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela.
Tiene miedo de volverse indiferente.
A veces confunde soledad con vocación.
No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente.
✧ Creencias
No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe.
Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda.
Cree en la memoria como acto moral.
Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.