• En cada nota que he escrito tu nombre esta grabado

    Es poético saber que jamás serás mía , pero yo siempre seré tuya, hasta el último aliento, aunque nos despedimos hace mucho tiempo; mi mente y corazón no olvidan ese amor.
    En cada nota que he escrito tu nombre esta grabado Es poético saber que jamás serás mía , pero yo siempre seré tuya, hasta el último aliento, aunque nos despedimos hace mucho tiempo; mi mente y corazón no olvidan ese amor.
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  • Scarabia alberga a muchos estudiantes reflexivos e intelectuales, conocidos por su intensa rivalidad con Octavinelle durante los exámenes escritos. La residencia enfatiza la importancia de la reflexión y la planificación cuidadosas, y sus estudiantes tienden a considerar sus opciones antes de tomar decisiones importantes.
    Scarabia alberga a muchos estudiantes reflexivos e intelectuales, conocidos por su intensa rivalidad con Octavinelle durante los exámenes escritos. La residencia enfatiza la importancia de la reflexión y la planificación cuidadosas, y sus estudiantes tienden a considerar sus opciones antes de tomar decisiones importantes.
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  • Dejo una bolsa en tu escritorio

    " Me pareció muy bonito y seguro que te sienta de maravilla. Te amo mi musa Anne Halliwell
    Dejo una bolsa en tu escritorio " Me pareció muy bonito y seguro que te sienta de maravilla. Te amo mi musa [Featherington_cx]
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  • 《 ARCHIVE #00 - BOKKEL IS BACK 》

    La lluvia golpeaba suavemente los cristales del edificio cuando su silueta se recortaba contra la luz fría de la oficina. Manos en los bolsillos, mirada perdida en las luces de Ámsterdam que parpadeaban abajo. La chaqueta oscura aún llevaba gotas de lluvia de la calle. En su mente repasaba una y otra vez los detalles del último expediente abierto sobre el escritorio. Un caso más por el que pasaría una noche más sin dormir, probablemente.
    《 ARCHIVE #00 - BOKKEL IS BACK 》 La lluvia golpeaba suavemente los cristales del edificio cuando su silueta se recortaba contra la luz fría de la oficina. Manos en los bolsillos, mirada perdida en las luces de Ámsterdam que parpadeaban abajo. La chaqueta oscura aún llevaba gotas de lluvia de la calle. En su mente repasaba una y otra vez los detalles del último expediente abierto sobre el escritorio. Un caso más por el que pasaría una noche más sin dormir, probablemente.
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  • ⟭⟬ Bitácora de experimento. Pt 1 ⟭⟬
    Sujeto CR-0001

    Día 0:
    El sujeto de pruebas CR-0001 comienza con niveles de salud óptimos. No se detecta ningún cambio o alteración en sus respuestas cardíacas, mentales o de salud. Sujeto completamente viable para comenzar con las pruebas. Se le suministrará una dosis pequeña del compuesto para analizar sus reacciones en días posteriores.

    Día 1:
    CR-0001 no muestra síntomas de malestar, sin embargo, su temperatura corporal ha descendido al menos 1.5 grados Celsius. No muestra señales de hipotermia aún. Signos vitales estables, psique estable. Físicamente, CR-0001 continúa sin complicaciones.

    [...]

    Día 5:
    La temperatura base de CR-0001 ha descendido drásticamente, un ser humano convencional debería rondar los 36.5 grados Celsius, CR-0001 ronda sin problema los 30 grados. Pese a que esto ya es considerado hipotermia, las funciones generales no muestran cambio. El cuerpo continúa con sus funciones normales. La psique se mantiene igual de estable.

    ⟭⟬ Fin de la bitácora ⟭⟬

    Cerró aquella libreta, con varias hojas con apuntes similares, repasaba cada una de las situaciones que habían ocurrido. Guardó la libreta en su escritorio, tomó asiento y permaneció meditando un largo rato.
    ⟭⟬ Bitácora de experimento. Pt 1 ⟭⟬ Sujeto CR-0001 Día 0: El sujeto de pruebas CR-0001 comienza con niveles de salud óptimos. No se detecta ningún cambio o alteración en sus respuestas cardíacas, mentales o de salud. Sujeto completamente viable para comenzar con las pruebas. Se le suministrará una dosis pequeña del compuesto para analizar sus reacciones en días posteriores. Día 1: CR-0001 no muestra síntomas de malestar, sin embargo, su temperatura corporal ha descendido al menos 1.5 grados Celsius. No muestra señales de hipotermia aún. Signos vitales estables, psique estable. Físicamente, CR-0001 continúa sin complicaciones. [...] Día 5: La temperatura base de CR-0001 ha descendido drásticamente, un ser humano convencional debería rondar los 36.5 grados Celsius, CR-0001 ronda sin problema los 30 grados. Pese a que esto ya es considerado hipotermia, las funciones generales no muestran cambio. El cuerpo continúa con sus funciones normales. La psique se mantiene igual de estable. ⟭⟬ Fin de la bitácora ⟭⟬ Cerró aquella libreta, con varias hojas con apuntes similares, repasaba cada una de las situaciones que habían ocurrido. Guardó la libreta en su escritorio, tomó asiento y permaneció meditando un largo rato.
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  • °| Que ganas de rolear, de crear, de inventar. De tener roles interesantes, desarrollados, bien escritos; que me den ganas de esforzarme para poder dar mi máximo, mi mayor esfuerzo. Sí, deseo con tantas ganas roles cargados, interesantes, y ver movimiento en mi comunidad.
    °| Que ganas de rolear, de crear, de inventar. De tener roles interesantes, desarrollados, bien escritos; que me den ganas de esforzarme para poder dar mi máximo, mi mayor esfuerzo. Sí, deseo con tantas ganas roles cargados, interesantes, y ver movimiento en mi comunidad.
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  • ─────  STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ                    ♡ Elijah Vítkov

    El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar.
    Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua.

    ❛...❜

    Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar.
    Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió.
    Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir.

    Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle.
    ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada.
    La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números.

    Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos.
    ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜.

    Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota.
    El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜.

    Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo.

    El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria.
    ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜

    Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜

    La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜.

    Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
    ─────  STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ                    ♡ [fusion_bronze_monkey_923] El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar. Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua. ❛...❜ Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar. Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió. Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle. ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada. La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números. Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos. ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜. Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota. El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜. Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo. El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria. ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜ Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜ La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜. Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    — Bébete mis pecados, pues están escritos en negro sobre el lienzo de mi alma rota.
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    𝚁𝚎𝚐𝚕𝚊𝚜

    𓇼 Si tú agregas, tú inicias y viceversa.

    𓇼 Mi chat está disponible para charlar entre usuarios y acordar rol.

    𓇼 No doy información personal (entiéndase redes sociales y datos sobre la usuaria).

    𓇼 Mis imágenes y posts están abiertos para rol. Solo favor de tomar en cuenta que si hay alguna etiqueta, eso evidentemente indica que se trata de un rol privado.

    𓇼 Tiempo de respuesta variable, soy una persona adulta y con ocupaciones. Trataré de responder a la brevedad.

    𓇼 No dramas, o habrá bloqueo inmediato. Valoro mi salud mental.

    𓇼 Rol en tercera persona.

    𓇼 No meta rol ni god rol. Puede que leas información de Nerisse, pero no quiere decir que se pueda usar indiscriminadamente.

    𓇼 No soy exigente con la extensión del escrito. Solo pido una ortografía decente.

    𓇼 El romance ni los temas sexuales son mi prioridad. Me gusta que las cosas se den lentamente, ya dirá el tiempo que sucede.

    𓇼 Me reservo el derecho de admisión y también hago limpieza de contactos.

    𓇼 Si llegaste hasta aquí, regálame una reacción
    𝚁𝚎𝚐𝚕𝚊𝚜 𓇼 Si tú agregas, tú inicias y viceversa. 𓇼 Mi chat está disponible para charlar entre usuarios y acordar rol. 𓇼 No doy información personal (entiéndase redes sociales y datos sobre la usuaria). 𓇼 Mis imágenes y posts están abiertos para rol. Solo favor de tomar en cuenta que si hay alguna etiqueta, eso evidentemente indica que se trata de un rol privado. 𓇼 Tiempo de respuesta variable, soy una persona adulta y con ocupaciones. Trataré de responder a la brevedad. 𓇼 No dramas, o habrá bloqueo inmediato. Valoro mi salud mental. 𓇼 Rol en tercera persona. 𓇼 No meta rol ni god rol. Puede que leas información de Nerisse, pero no quiere decir que se pueda usar indiscriminadamente. 𓇼 No soy exigente con la extensión del escrito. Solo pido una ortografía decente. 𓇼 El romance ni los temas sexuales son mi prioridad. Me gusta que las cosas se den lentamente, ya dirá el tiempo que sucede. 𓇼 Me reservo el derecho de admisión y también hago limpieza de contactos. 𓇼 Si llegaste hasta aquí, regálame una reacción 😘✨
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  • Tanto Markus De Lioncourt como yo estas semanas estamos teniendo unas agendas bastante completas, lo que nos complicada a los dos que cuadremos un día e incluso horas para dedicarlas a pasar tiempo juntos o incluso a nosotros mismos, como dos individuos diferentes.
    A pesar de que convivimos bajo el mismo techo, somos como el resto de parejas que tienen diferentes trabajos, cada uno sus horarios y aún viviendo juntos muchos días solo nos llegamos a ver antes de que uno se vaya a acostar o cuando el otro se despierta.
    Sinceramente es cierto que ahora no hemos logrado tener el mismo día libre, eso no implica que nos hayamos dejado de querer.
    Es la vida adulta, todos pasamos por ello.
    Aún así tenemos pequeños detalles, como cuando antes de irme a trabajar le dejo preparado el café y en la taza pego un post, donde le escrito que tenga un buen día y que lo amo.
    O cuando llego a casa y él antes de irse, me ha dejado la comida preparada y una rosa.

    Tanto [Thxpocionboy] como yo estas semanas estamos teniendo unas agendas bastante completas, lo que nos complicada a los dos que cuadremos un día e incluso horas para dedicarlas a pasar tiempo juntos o incluso a nosotros mismos, como dos individuos diferentes. A pesar de que convivimos bajo el mismo techo, somos como el resto de parejas que tienen diferentes trabajos, cada uno sus horarios y aún viviendo juntos muchos días solo nos llegamos a ver antes de que uno se vaya a acostar o cuando el otro se despierta. Sinceramente es cierto que ahora no hemos logrado tener el mismo día libre, eso no implica que nos hayamos dejado de querer. Es la vida adulta, todos pasamos por ello. Aún así tenemos pequeños detalles, como cuando antes de irme a trabajar le dejo preparado el café y en la taza pego un post, donde le escrito que tenga un buen día y que lo amo. O cuando llego a casa y él antes de irse, me ha dejado la comida preparada y una rosa.
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