• *Ayer había Sido un día desastrozo, no podía manejarme por el mundo siendo una chica. Al llegar a mi hogar en un día cansadísimo cerré los ojos un momento y me senté a respirar profundamente, tratando de meditar.*

    "¿Cuál es el propósito de todo esto? ¿Por qué el deseo irrefrenable de una transformación en contra de mi voluntad?"

    *Un aura de color violáceo emanaba de mi ser, y al abrir los ojos me encontraba de repente en un trance al parecer, ya que pude verme a mi mismo en mi forma masculina y mi forma gatuna.*

    Jera: "¿Qué? ¿Qué está pasando?"

    Jero: "Es hora de explicar el por qué de tu frustración al transformarte. Todo esto es para poder completar tu rol como 'cambiaformas"

    Neko: "¡Meow!"

    Jera: "¿Cambia formas?.....pero....¿Con qué finalidad necesito este tipo de entrenamiento?"

    Jero: "Para poder volver a ser CROSIS"

    Jera: "Ahora entiendo...todo esto es para...volver a la forma original..."

    Jero: "Así es, Pero tenemos que lograr que esa transformación no corrompa nuestra voluntad. Solo piénsalo. Costó un montón el ser mujer, imagina lo inestable que debe ser el convertirse de nuevo en el dragón primordial así como asi. Desapareceríamos los tres."

    Neko: "Meow Meow"

    Jera: "¿Eso quiere decir que todas estas 'transformaciones involuntarias' eran la forma de 'práctica.'?"

    Jero: "Así es, al estar en este plano de meditación pudimos comprender el por qué de todo este calvario."

    Jera: "¿Y qué es lo que continúa? ¿Queda alguna transformación?"

    Jero: "Así es...pero es la más peligrosa y difícil de controlar. El dragón CROSIS, El Purgador."

    Jera: *Trago saliva con temor* "E-Está bien, entonces estaré...no, estaremos preparados para ese momento."

    Neko: "Meow" *Me coloco en las faldas de Jera para acomodarme y ronronear*

    Jera: "Gracias....por hacerme entender todo, ahora...es hora de que vuelvas a la acción Jero, tus aliados te esperan, ahora mi forma femenina, será parte de tus habilidades."

    *Le di la mano a mi contraparte masculina para que volviera a ser Jero. De ahora en adelante, podrá convertirse en mi o en Neko cuando su voluntad lo requiera. Yo y Neko, debemos prepararnos para recibir al dragón CROSIS.*

    Jero: *Me miré las manos, por fin soy yo, y con el ánimo renovado volví al departamento de Bianca Auditore para emprender el viaje contra el Lyche Enemigo.*
    *Ayer había Sido un día desastrozo, no podía manejarme por el mundo siendo una chica. Al llegar a mi hogar en un día cansadísimo cerré los ojos un momento y me senté a respirar profundamente, tratando de meditar.* "¿Cuál es el propósito de todo esto? ¿Por qué el deseo irrefrenable de una transformación en contra de mi voluntad?" *Un aura de color violáceo emanaba de mi ser, y al abrir los ojos me encontraba de repente en un trance al parecer, ya que pude verme a mi mismo en mi forma masculina y mi forma gatuna.* Jera: "¿Qué? ¿Qué está pasando?" Jero: "Es hora de explicar el por qué de tu frustración al transformarte. Todo esto es para poder completar tu rol como 'cambiaformas" Neko: "¡Meow!" Jera: "¿Cambia formas?.....pero....¿Con qué finalidad necesito este tipo de entrenamiento?" Jero: "Para poder volver a ser CROSIS" Jera: "Ahora entiendo...todo esto es para...volver a la forma original..." Jero: "Así es, Pero tenemos que lograr que esa transformación no corrompa nuestra voluntad. Solo piénsalo. Costó un montón el ser mujer, imagina lo inestable que debe ser el convertirse de nuevo en el dragón primordial así como asi. Desapareceríamos los tres." Neko: "Meow Meow" Jera: "¿Eso quiere decir que todas estas 'transformaciones involuntarias' eran la forma de 'práctica.'?" Jero: "Así es, al estar en este plano de meditación pudimos comprender el por qué de todo este calvario." Jera: "¿Y qué es lo que continúa? ¿Queda alguna transformación?" Jero: "Así es...pero es la más peligrosa y difícil de controlar. El dragón CROSIS, El Purgador." Jera: *Trago saliva con temor* "E-Está bien, entonces estaré...no, estaremos preparados para ese momento." Neko: "Meow" *Me coloco en las faldas de Jera para acomodarme y ronronear* Jera: "Gracias....por hacerme entender todo, ahora...es hora de que vuelvas a la acción Jero, tus aliados te esperan, ahora mi forma femenina, será parte de tus habilidades." *Le di la mano a mi contraparte masculina para que volviera a ser Jero. De ahora en adelante, podrá convertirse en mi o en Neko cuando su voluntad lo requiera. Yo y Neko, debemos prepararnos para recibir al dragón CROSIS.* Jero: *Me miré las manos, por fin soy yo, y con el ánimo renovado volví al departamento de [Freaky_Ghost_Ovni_531] para emprender el viaje contra el Lyche Enemigo.*
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  • No tenemos libres albedrío...sólo pequeñas dosis que se nos dan.
    El libre albedrío es el juguete que el carcelero le deja al preso para que no escupa frente a los barrotes.
    No eliges; sólo seleccionas entre las opciones que tu genética, tu trauma y tu entorno ya han masticado por ti.
    Crees que decides el camino, pero sólo estás recorriendo el laberinto que tus neuronas y tu historia construyeron antes de que pudieras siquiera pronunciar tu nombre.
    Es una dosis de morfina para el ego.
    Nos hace creer que somos capitanes, cuando en realidad somos simples pasajeros de una inercia química y social.
    Se nos da esa pequeña ilusión de control (el sabor del café, el color de la camisa) para que no nos asfixie la verdad: que somos piezas de dominó cayendo en una fila que comenzó mucho antes de nuestro primer aliento.
    El "yo elijo" es el grito de orgullo de la marioneta que, al no ver hilos, jura que baila por voluntad propia.
    ¿Es tu voluntad un poder real o sólo el eco de una orden que tus instintos ya ejecutaron?
    No tenemos libres albedrío...sólo pequeñas dosis que se nos dan. El libre albedrío es el juguete que el carcelero le deja al preso para que no escupa frente a los barrotes. No eliges; sólo seleccionas entre las opciones que tu genética, tu trauma y tu entorno ya han masticado por ti. Crees que decides el camino, pero sólo estás recorriendo el laberinto que tus neuronas y tu historia construyeron antes de que pudieras siquiera pronunciar tu nombre. Es una dosis de morfina para el ego. Nos hace creer que somos capitanes, cuando en realidad somos simples pasajeros de una inercia química y social. Se nos da esa pequeña ilusión de control (el sabor del café, el color de la camisa) para que no nos asfixie la verdad: que somos piezas de dominó cayendo en una fila que comenzó mucho antes de nuestro primer aliento. El "yo elijo" es el grito de orgullo de la marioneta que, al no ver hilos, jura que baila por voluntad propia. ¿Es tu voluntad un poder real o sólo el eco de una orden que tus instintos ya ejecutaron?
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  • Algo que escribi hace no mucho.
    ¡Fue inspiración pura!
    Claro aún le faltan muchos más detalles pero no he podido sentarme bien a terminarlo.

    :Borrado en 12 horas:
    Quizá menos.


    "El Primer Trono y el Escriba del Destino
    Sobre el primer trono, el hilo dorado y el terciopelo oscuro visten a las estrellas como colgantes, mientras el manto de la noche se despliega como una prenda infinita. No hay vacío alguno donde la luz cubre los horizontes, asemejando los pliegues de un libro con letras de marfil que narran la historia del comienzo: el génesis de la creación. La mano del firmamento escribe con pluma de mármol sobre el océano de páginas del primer libro. No existe mancha ni mal venidero; solo impera la pureza del paraíso inmaculado, donde el oro traza estelas brillantes. El mar, a sus pies, refleja el atrio del cielo que cobija la creación, permitiendo que la luz del único sol esboce un sentimiento de limerencia.
    Los pilares de mármol se alzan hasta perderse de vista, sosteniendo la bóveda celeste mientras entrelazan el día y la noche a un ritmo pausado. En cada columna se perciben las vidas pasar, pero la eternidad no se inmuta ante los incontables párrafos escritos. Entre ellos, la tela ondea con el viento, dejando oír susurros de risas y llantos: ecos y estruendos de tiempos por venir. El tiempo no detiene su marcha; mueve las manecillas de péndulos y campanas que hacen resonar la vacuidad. Mientras tanto, las montañas alcanzan cimas inalcanzables hasta rozar los astros, y las aves surcan las nubes sin temor, coronándose reinas del cielo.
    La Tierra descansa sobre un pedestal en el corazón del cosmos, pues es el hogar del trono; una morada gentil que orbita al unísono del compás universal. Cada órbita danza en armonía; cada nota y cada silencio se distribuyen en líneas paralelas, vibraciones que asemejan versos escritos sobre seda.
    Cada noche, los montículos de arena son recorridos por viejos fantasmas. Llevan sobre sus espaldas estrellas antiguas en camino a ser reparadas. Las entregan a herreros cuyas manos operan hileras industriales de engranes y válvulas de vapor, moviendo martillos de ébano y oro. El golpe de la forja resuena hasta que cada estrella recupera su fulgor; entonces, son liberadas para flotar de nuevo en el firmamento, reuniéndose para contar nuevas historias.
    La Primera Entidad se dibuja entre seda y piedra, con una corona de oro a su espalda y grandes alas cuyo plumaje está adornado con hojas de borde dorado. En ellas, los versos se escriben con tinta negra y cursiva delicada. Sin necesidad de apoyo, la entidad se alza sobre el mar; su estola apenas roza la superficie, creando con su reflejo el tiempo y el destino. En su mano diestra reposa un mecanismo de esferas metálicas en rotación perpetua, el ciclo sin fin de la vida y la muerte, la creación y la destrucción. En la zurda sostiene un libro cuyas hojas se desprenden sin caer al agua; se elevan para integrarse al plumaje de sus alas. Se escucha un canto profundo cuando una hoja se desprende —un funeral para una historia terminada—, pero al elevarse, las notas se transforman en alegría y brío. Las esferas doradas resplandecen entonces con una iridiscencia solar, dando la bienvenida a las nuevas almas.
    Se susurra que, en ocasiones, esta entidad deja su corona de lado para sostener un libro con ambas manos, volcando toda su atención en una historia única. El tiempo se vuelve efímero mientras lee. Bajo ella, el mar se concentra en un solo punto, creando ondas perfectamente concéntricas. La luz de su corona se torna sutil, tenue, como quien busca una claridad que reconforte. Entonces, cruza las piernas, y continúa su lectura en un silencio sagrado. Al terminar, en un parpadeo, recupera su postura original, dejando en el misterio el destino de aquel libro. De su pluma también brotan cambios: ligeras desviaciones, un tropiezo, un desliz verbal; cambios imperceptibles que alteran el rumbo del destino según su criterio. Es un determinismo que no busca anular el libre albedrío, sino guiar las piezas para que el alma no caiga en desgracia. No es malo intervenir si se muestra luz para que cada uno tome el camino que le corresponde. Acto y consecuencia: un puente entre el día y la noche.
    Sin embargo, el tiempo transcurre y el cambio se vuelve imperativo. Lo que fue puro se mancha con cicatrices de dolor y pena. Las canciones pierden el tono; el cosmos se dilata y los compases chocan entre sí, creando una disonancia insoportable. Las hojas de las alas se marchitan y se pierden en la nada. El vacío consume el trono desde dentro. Las estrellas, en una indiferencia indigna, se distancian hasta que la entidad apenas puede divisarlas. El peso de la existencia desgarra su vestidura y sus alas se corroen; los fragmentos caen al abismo para ser devorados por el olvido. Una a una, las plumas caen hasta que de sus alas solo quedan ramas secas, como un árbol viejo. El brillo se esfuma. De la entidad solo queda un esqueleto inerte que alguna vez habitó la existencia. Queda suspendida en la penumbra, rodeada de cenizas y de historias olvidadas.
    Silencio absoluto. Ya no hay nada."
    Algo que escribi hace no mucho. ¡Fue inspiración pura! Claro aún le faltan muchos más detalles pero no he podido sentarme bien a terminarlo. :Borrado en 12 horas: Quizá menos. "El Primer Trono y el Escriba del Destino Sobre el primer trono, el hilo dorado y el terciopelo oscuro visten a las estrellas como colgantes, mientras el manto de la noche se despliega como una prenda infinita. No hay vacío alguno donde la luz cubre los horizontes, asemejando los pliegues de un libro con letras de marfil que narran la historia del comienzo: el génesis de la creación. La mano del firmamento escribe con pluma de mármol sobre el océano de páginas del primer libro. No existe mancha ni mal venidero; solo impera la pureza del paraíso inmaculado, donde el oro traza estelas brillantes. El mar, a sus pies, refleja el atrio del cielo que cobija la creación, permitiendo que la luz del único sol esboce un sentimiento de limerencia. Los pilares de mármol se alzan hasta perderse de vista, sosteniendo la bóveda celeste mientras entrelazan el día y la noche a un ritmo pausado. En cada columna se perciben las vidas pasar, pero la eternidad no se inmuta ante los incontables párrafos escritos. Entre ellos, la tela ondea con el viento, dejando oír susurros de risas y llantos: ecos y estruendos de tiempos por venir. El tiempo no detiene su marcha; mueve las manecillas de péndulos y campanas que hacen resonar la vacuidad. Mientras tanto, las montañas alcanzan cimas inalcanzables hasta rozar los astros, y las aves surcan las nubes sin temor, coronándose reinas del cielo. La Tierra descansa sobre un pedestal en el corazón del cosmos, pues es el hogar del trono; una morada gentil que orbita al unísono del compás universal. Cada órbita danza en armonía; cada nota y cada silencio se distribuyen en líneas paralelas, vibraciones que asemejan versos escritos sobre seda. Cada noche, los montículos de arena son recorridos por viejos fantasmas. Llevan sobre sus espaldas estrellas antiguas en camino a ser reparadas. Las entregan a herreros cuyas manos operan hileras industriales de engranes y válvulas de vapor, moviendo martillos de ébano y oro. El golpe de la forja resuena hasta que cada estrella recupera su fulgor; entonces, son liberadas para flotar de nuevo en el firmamento, reuniéndose para contar nuevas historias. La Primera Entidad se dibuja entre seda y piedra, con una corona de oro a su espalda y grandes alas cuyo plumaje está adornado con hojas de borde dorado. En ellas, los versos se escriben con tinta negra y cursiva delicada. Sin necesidad de apoyo, la entidad se alza sobre el mar; su estola apenas roza la superficie, creando con su reflejo el tiempo y el destino. En su mano diestra reposa un mecanismo de esferas metálicas en rotación perpetua, el ciclo sin fin de la vida y la muerte, la creación y la destrucción. En la zurda sostiene un libro cuyas hojas se desprenden sin caer al agua; se elevan para integrarse al plumaje de sus alas. Se escucha un canto profundo cuando una hoja se desprende —un funeral para una historia terminada—, pero al elevarse, las notas se transforman en alegría y brío. Las esferas doradas resplandecen entonces con una iridiscencia solar, dando la bienvenida a las nuevas almas. Se susurra que, en ocasiones, esta entidad deja su corona de lado para sostener un libro con ambas manos, volcando toda su atención en una historia única. El tiempo se vuelve efímero mientras lee. Bajo ella, el mar se concentra en un solo punto, creando ondas perfectamente concéntricas. La luz de su corona se torna sutil, tenue, como quien busca una claridad que reconforte. Entonces, cruza las piernas, y continúa su lectura en un silencio sagrado. Al terminar, en un parpadeo, recupera su postura original, dejando en el misterio el destino de aquel libro. De su pluma también brotan cambios: ligeras desviaciones, un tropiezo, un desliz verbal; cambios imperceptibles que alteran el rumbo del destino según su criterio. Es un determinismo que no busca anular el libre albedrío, sino guiar las piezas para que el alma no caiga en desgracia. No es malo intervenir si se muestra luz para que cada uno tome el camino que le corresponde. Acto y consecuencia: un puente entre el día y la noche. Sin embargo, el tiempo transcurre y el cambio se vuelve imperativo. Lo que fue puro se mancha con cicatrices de dolor y pena. Las canciones pierden el tono; el cosmos se dilata y los compases chocan entre sí, creando una disonancia insoportable. Las hojas de las alas se marchitan y se pierden en la nada. El vacío consume el trono desde dentro. Las estrellas, en una indiferencia indigna, se distancian hasta que la entidad apenas puede divisarlas. El peso de la existencia desgarra su vestidura y sus alas se corroen; los fragmentos caen al abismo para ser devorados por el olvido. Una a una, las plumas caen hasta que de sus alas solo quedan ramas secas, como un árbol viejo. El brillo se esfuma. De la entidad solo queda un esqueleto inerte que alguna vez habitó la existencia. Queda suspendida en la penumbra, rodeada de cenizas y de historias olvidadas. Silencio absoluto. Ya no hay nada."
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  • 𝐁𝐢𝐭𝐚́𝐜𝐨𝐫𝐚 𝟎𝟏: 𝐀𝐮𝐫𝐚𝐝𝐨𝐧
    Fandom Descendants / Treasure Planet
    Categoría Fantasía
    Cuando el galeón por fin apagó los propulsores y terminó de deslizarse sobre el agua, Jim emitió un largo suspiro.

    Auradon no era el destino que él quería, ni tampoco su misión asignada. Él era un cadete de la flota especial, su lugar estaba arriba, surcando las estrellas y el infinito cosmos. No ayudando a una bola de príncipes a leer correctamente las brújulas.

    — Solo por ti, Amelia —susurró con desgano, mirando las playas verdosas de la Bahía de Auradon, demasiado tranquilas y amigables para su gusto. Más allá estaba el puerto y aunque hubiera preferido llegar en la noche, los superiores habían mencionado que tendrían un pequeño recibimiento por algunos cuantos estudiantes.

    No se apuró a recoger sus pertenencias, confiaba en que sí lograba insistir un poco, la ahora directora del colegio, le permitiría dormir en la nave, en lugar del dormitorio que en sus misivas le prometió. Salió únicamente con un bolso al hombro, vestía el uniforme incompleto, los pantalones únicamente blancos, las botas sueltas y una camisa beige desgastada, que francamente era muy cómoda. También había vuelto a intentar dejarse el cabello largo... al menos tanto como lo permitía la academia.

    — ¿Y al menos vino ella, señor? —Preguntó con cierta curiosidad; tenía bastante de no ver a la capitana y mentiría si no le hiciera cierta ilusión verla por ahí. Pero tras la negativa de su capitán, la poca emoción que sentía se fue al traste. — Bueno... ¿Y a qué príncipes o princesas nos mandó?
    Cuando el galeón por fin apagó los propulsores y terminó de deslizarse sobre el agua, Jim emitió un largo suspiro. Auradon no era el destino que él quería, ni tampoco su misión asignada. Él era un cadete de la flota especial, su lugar estaba arriba, surcando las estrellas y el infinito cosmos. No ayudando a una bola de príncipes a leer correctamente las brújulas. — Solo por ti, Amelia —susurró con desgano, mirando las playas verdosas de la Bahía de Auradon, demasiado tranquilas y amigables para su gusto. Más allá estaba el puerto y aunque hubiera preferido llegar en la noche, los superiores habían mencionado que tendrían un pequeño recibimiento por algunos cuantos estudiantes. No se apuró a recoger sus pertenencias, confiaba en que sí lograba insistir un poco, la ahora directora del colegio, le permitiría dormir en la nave, en lugar del dormitorio que en sus misivas le prometió. Salió únicamente con un bolso al hombro, vestía el uniforme incompleto, los pantalones únicamente blancos, las botas sueltas y una camisa beige desgastada, que francamente era muy cómoda. También había vuelto a intentar dejarse el cabello largo... al menos tanto como lo permitía la academia. — ¿Y al menos vino ella, señor? —Preguntó con cierta curiosidad; tenía bastante de no ver a la capitana y mentiría si no le hiciera cierta ilusión verla por ahí. Pero tras la negativa de su capitán, la poca emoción que sentía se fue al traste. — Bueno... ¿Y a qué príncipes o princesas nos mandó?
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  • ¿"Narcotraficante"? ¡Dios, no! ¡Qué término tan barbárico y poco refinado para un artista de lo sensorial como yo! Prefiero, mejor, "doctor del alma", ¿qué te parece? O, quizás, "sastre de la tela de los sentidos". Un poco largo, sí, pero apropiado.

    Oh! Por cierto... Vas a empezar a convulsionarte un poco,, bonitas alucionaciones aquí y allá. Ya sabes, el té y todo eso. Tehehe.
    ¿"Narcotraficante"? ¡Dios, no! ¡Qué término tan barbárico y poco refinado para un artista de lo sensorial como yo! Prefiero, mejor, "doctor del alma", ¿qué te parece? O, quizás, "sastre de la tela de los sentidos". Un poco largo, sí, pero apropiado. Oh! Por cierto... Vas a empezar a convulsionarte un poco,, bonitas alucionaciones aquí y allá. Ya sabes, el té y todo eso. Tehehe.
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  • Las horas por las noches estaban marcadas con el sonido de las manillas de su reloj de pared, herencia de su 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚, tan antiguo pero increíblemente funcional.

    Venia siendo hora para volver a la cama, pero antes que todo, Mora se encontraba en el comedor de su 𝐡𝐮𝐦𝐢𝐥𝐝𝐞 hogar cenando una poecion de sopa de champiñones silvestres con carne de jabalí, una recera que desde muy pequeña aprendió de su madre, era y siempre fue su plato 𝐩𝐫𝐞𝐟𝐞𝐫𝐢𝐝𝐨.

    ── Últimamente las noches estan volviendose tan frías y solitarias . . . Pero es una 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐪𝐮𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 agradable lo que se siente aquí ──
    Las horas por las noches estaban marcadas con el sonido de las manillas de su reloj de pared, herencia de su 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚, tan antiguo pero increíblemente funcional. Venia siendo hora para volver a la cama, pero antes que todo, Mora se encontraba en el comedor de su 𝐡𝐮𝐦𝐢𝐥𝐝𝐞 hogar cenando una poecion de sopa de champiñones silvestres con carne de jabalí, una recera que desde muy pequeña aprendió de su madre, era y siempre fue su plato 𝐩𝐫𝐞𝐟𝐞𝐫𝐢𝐝𝐨. ── Últimamente las noches estan volviendose tan frías y solitarias . . . Pero es una 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐪𝐮𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 agradable lo que se siente aquí ──
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  • *acostada en la cama, pensando y enojada*

    No hay nada q odie más en esta vida que los mentirosos, aprovechados y oportunistas!!

    *Respiro profundamente con mucho enojo*

    Después que no tenemos sentimientos y que el corazón es de piedra!!
    *acostada en la cama, pensando y enojada* No hay nada q odie más en esta vida que los mentirosos, aprovechados y oportunistas!! *Respiro profundamente con mucho enojo* Después que no tenemos sentimientos y que el corazón es de piedra!!
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  • -Le mira por encima del hombro, con una expresión suave pero segura, como si supiera exactamente el efecto que causa. Su cabello rosa pastel cae en mechones ligeros sobre su piel, moviéndose apenas con el aire, mientras sus ojos azules se clavan sobre aquel con una mezcla de curiosidad y confianza.-

    ¿Qué pasa…? -Dice en tono tranquilo, casi juguetón.- Me estabas viendo desde hace rato.

    -Se acomoda un poco la tira de su blusa, sin dejar de mirarle, ladeando ligeramente la cabeza.-

    No es que me moleste… solo me dio curiosidad -Añade, con una pequeña sonrisa que apenas se forma en sus labios.- ¿Vas a quedarte ahí o vas a decirme algo?
    -Le mira por encima del hombro, con una expresión suave pero segura, como si supiera exactamente el efecto que causa. Su cabello rosa pastel cae en mechones ligeros sobre su piel, moviéndose apenas con el aire, mientras sus ojos azules se clavan sobre aquel con una mezcla de curiosidad y confianza.- ¿Qué pasa…? -Dice en tono tranquilo, casi juguetón.- Me estabas viendo desde hace rato. -Se acomoda un poco la tira de su blusa, sin dejar de mirarle, ladeando ligeramente la cabeza.- No es que me moleste… solo me dio curiosidad -Añade, con una pequeña sonrisa que apenas se forma en sus labios.- ¿Vas a quedarte ahí o vas a decirme algo?
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  • El viento mecía las ramas, las hojas temblaban como si de un escalofrío se tratase.

    La calma de la tarde fue interrumpida por un susurro, un sonido leve, casi imperceptible que llamaba.

    Detuvo su paso, algo no encajaba. No era fuerte, pero insistía. Un ligero temblor en sus dedos, su boca se sentía salada, como si hubiese probado el agua del mar. Entrecerró los ojos ajustando su visión.

    En el rincón de un jardín de lirios, un jardinero trasplantaba unas flores. Ese era el llamado, un sonido suave, casi como una súplica. Los lirios se mecían, inclinándose ligeramente en su dirección.

    Tragó saliva, sintiendo su boca seca, el gusto se volvió más persistente. Sus pies se movieron sin pensarlo, acudiendo al llamado. Se acercó al jardinero agachándose a su altura.

    Disculpe.- Anunció con voz baja.-Esas flores... están llorando. - Siguió, sin apartar su mirada de ellas. Pero el jardinero arqueó una ceja confundido por su comentario, una mezcla de duda y extrañeza.

    El silencio después de sus palabras se volvió viscoso.

    Abrió sus labios, buscando palabras que no encontraba.

    No, no es eso...- Expresó con torpeza, intentó explicarlo pero no pudo. Buscó una manera mucho más simple. Extendió los brazos en dirección a los lirios.

    Me las llevo.- Y sin decir mucho más el jardinero posó sobre ella el ramo.

    Las hojas de la planta respondieron al contacto rozando su piel como queriendo abrazarla, los pétalos se estremecieron agradecidos. Ella sonrió y en un murmullo que esperaba acariciar al lirio, dijo:

    Te plantaré en mi jardín, allí estarán a salvo. - El cuerpo recordó antes que ella el camino casa. La brisa la seguía mientras avanzaba.

    De repente, el aire pareció volverse más cálido, los árboles extendían sus ramas hacia ella y las hojas caían rodeándola en una danza libre. En su pecho se instaló una emoción dorada que se expandió por el cuello, sus hombros se aflojaron.

    No tienes porqué agradecer.- Le habló a la brisa, a los árboles, a los lirios y a las hojas. El sabor antes presente en su boca desapareció, reemplazado por un ligero dulzor.
    El viento mecía las ramas, las hojas temblaban como si de un escalofrío se tratase. La calma de la tarde fue interrumpida por un susurro, un sonido leve, casi imperceptible que llamaba. Detuvo su paso, algo no encajaba. No era fuerte, pero insistía. Un ligero temblor en sus dedos, su boca se sentía salada, como si hubiese probado el agua del mar. Entrecerró los ojos ajustando su visión. En el rincón de un jardín de lirios, un jardinero trasplantaba unas flores. Ese era el llamado, un sonido suave, casi como una súplica. Los lirios se mecían, inclinándose ligeramente en su dirección. Tragó saliva, sintiendo su boca seca, el gusto se volvió más persistente. Sus pies se movieron sin pensarlo, acudiendo al llamado. Se acercó al jardinero agachándose a su altura. Disculpe.- Anunció con voz baja.-Esas flores... están llorando. - Siguió, sin apartar su mirada de ellas. Pero el jardinero arqueó una ceja confundido por su comentario, una mezcla de duda y extrañeza. El silencio después de sus palabras se volvió viscoso. Abrió sus labios, buscando palabras que no encontraba. No, no es eso...- Expresó con torpeza, intentó explicarlo pero no pudo. Buscó una manera mucho más simple. Extendió los brazos en dirección a los lirios. Me las llevo.- Y sin decir mucho más el jardinero posó sobre ella el ramo. Las hojas de la planta respondieron al contacto rozando su piel como queriendo abrazarla, los pétalos se estremecieron agradecidos. Ella sonrió y en un murmullo que esperaba acariciar al lirio, dijo: Te plantaré en mi jardín, allí estarán a salvo. - El cuerpo recordó antes que ella el camino casa. La brisa la seguía mientras avanzaba. De repente, el aire pareció volverse más cálido, los árboles extendían sus ramas hacia ella y las hojas caían rodeándola en una danza libre. En su pecho se instaló una emoción dorada que se expandió por el cuello, sus hombros se aflojaron. No tienes porqué agradecer.- Le habló a la brisa, a los árboles, a los lirios y a las hojas. El sabor antes presente en su boca desapareció, reemplazado por un ligero dulzor.
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  • Cacería del lyche: Capítulo 1 "Templo cultista en Brujaluz"
    Fandom Original.
    Categoría Acción
    Jero 💀 Drogo Hitosaki 𝗚𝗘𝗡𝗘𝗥𝗔𝗟 𝗥𝗔𝗗𝗔𝗛𝗡 ˢᵗᵃʳˢᶜᵒᵘʳᵍᵉ Drizz Whirlpool 𝑲𝒂𝒊𝒅𝒂 𝒊𝒄𝒉𝒊𝒓𝒚𝒖𝒔𝒂𝒊 Cultista Del Heraldo Sin Nombre

    La hora ha llegado. La travesía para intentar detener el advenimiento de Alhoon. Bianca y sus poderosos aliados surcan el multiverso en dirección al plano feérico y el territorio llamado Brujaluz. Seguirán la pista que Drizz obtuvo de sus sueños premonitorios: Un templo de cultistas del "Heraldo sin nombre" fieles a Alhoon podrían estar ocultándose en Brujaluz realizando el ritual que marcaría su retorno. ¿Podrán evitar el resurgimiento de esta gran amenaza?
    [Jeroaberration0] [fable_ivory_hippo_129] [Starscourge09] [specter_gold_magician_349] [Dragon_blood_witch] [vision_silver_hare_302] La hora ha llegado. La travesía para intentar detener el advenimiento de Alhoon. Bianca y sus poderosos aliados surcan el multiverso en dirección al plano feérico y el territorio llamado Brujaluz. Seguirán la pista que Drizz obtuvo de sus sueños premonitorios: Un templo de cultistas del "Heraldo sin nombre" fieles a Alhoon podrían estar ocultándose en Brujaluz realizando el ritual que marcaría su retorno. ¿Podrán evitar el resurgimiento de esta gran amenaza?
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