• Where two worlds meet. - El primer encuentro.
    Fandom OC
    Categoría Original
    Illán

    Demasiados años habían pasado desde los momentos de gloria de la torre, aquellos tiempos en los que el deber de Eve tenía sentido, proteger la torre de intrusos no deseados... Ahora no era más que la vigilante de una puerta que jamás se abría, pero eso debería cambiar ¿No? Era imposible que la humanidad simplemente se olvidase de la torre, imposible que los guerreros poderosos dejaran de existir de esa manera...

    En su aburrimiento, la guardiana cumpliría un nuevo papel, pero esta vez impuesto por nadie más que si misma; buscaría nuevos candidatos para la torre, así tuviera que crearlos ella misma.

    Un viaje, bien sabido era por ella que la torre la llamaría cuando fuera necesario ¿Dónde la llevó su viaje? Buena pregunta, después de todo, para ella el mundo moderno era un laberinto, desconocía los nombres de las ciudades o países que ella, vulgarmente, llamaba reinos.

    Su instinto seguía tan afilado como hace siglos, siempre tuvo un talento para encontrar gente con potencial, por eso mismo su instinto sería la brújula que guíe su camino, poco le importaba el lugar. Las calles de la ciudad se sentían opresivas, las miradas curiosas de los transeúntes se clavaban sobre ella y era comprensible, después de todo, su apariencia llamaba la atención de lejos:

    Cabello rubio desordenado.
    Ojos rojos brillantes.
    Sus dos cuernos que no se molestaba en ocultar.
    Sus ropajes que parecían sacados de otra época.

    Mientras pensaba en su próximo destino, lo sintió... Una presencia diferente, casi imperceptible, era como si formase parte del propio ambiente, como si se fusionara con el todo... Le llamó la atención, claro que lo hizo, tanto o más de lo que lo haría una presencia opresiva.

    Se dirigió hacia donde su instinto la guio y, en la distancia, lo vio, un hombre pelirrojo que, a simple vista, parecía una persona normal y corriente... ⸻ Te encontré. ⸻ Sin ningún tipo de vergüenza se acercó, irrumpiendo en la acción que se estuviera llevando a cabo y una vez estuvo frente a él, alzó el dedo índice de la diestra, señalando. ⸻ ¡Tú! ⸻ Alzó la voz, su energía a veces la hacía ser ruidosa. ⸻ ¡Eres fuerte! ¡Seamos amigos! ⸻ Y si, así de fácil, así de simple, así era ella.
    [Cursed_Bastard] Demasiados años habían pasado desde los momentos de gloria de la torre, aquellos tiempos en los que el deber de Eve tenía sentido, proteger la torre de intrusos no deseados... Ahora no era más que la vigilante de una puerta que jamás se abría, pero eso debería cambiar ¿No? Era imposible que la humanidad simplemente se olvidase de la torre, imposible que los guerreros poderosos dejaran de existir de esa manera... En su aburrimiento, la guardiana cumpliría un nuevo papel, pero esta vez impuesto por nadie más que si misma; buscaría nuevos candidatos para la torre, así tuviera que crearlos ella misma. Un viaje, bien sabido era por ella que la torre la llamaría cuando fuera necesario ¿Dónde la llevó su viaje? Buena pregunta, después de todo, para ella el mundo moderno era un laberinto, desconocía los nombres de las ciudades o países que ella, vulgarmente, llamaba reinos. Su instinto seguía tan afilado como hace siglos, siempre tuvo un talento para encontrar gente con potencial, por eso mismo su instinto sería la brújula que guíe su camino, poco le importaba el lugar. Las calles de la ciudad se sentían opresivas, las miradas curiosas de los transeúntes se clavaban sobre ella y era comprensible, después de todo, su apariencia llamaba la atención de lejos: Cabello rubio desordenado. Ojos rojos brillantes. Sus dos cuernos que no se molestaba en ocultar. Sus ropajes que parecían sacados de otra época. Mientras pensaba en su próximo destino, lo sintió... Una presencia diferente, casi imperceptible, era como si formase parte del propio ambiente, como si se fusionara con el todo... Le llamó la atención, claro que lo hizo, tanto o más de lo que lo haría una presencia opresiva. Se dirigió hacia donde su instinto la guio y, en la distancia, lo vio, un hombre pelirrojo que, a simple vista, parecía una persona normal y corriente... ⸻ Te encontré. ⸻ Sin ningún tipo de vergüenza se acercó, irrumpiendo en la acción que se estuviera llevando a cabo y una vez estuvo frente a él, alzó el dedo índice de la diestra, señalando. ⸻ ¡Tú! ⸻ Alzó la voz, su energía a veces la hacía ser ruidosa. ⸻ ¡Eres fuerte! ¡Seamos amigos! ⸻ Y si, así de fácil, así de simple, así era ella.
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  • Aun que sea el segundo de esto y mi destino este marcado , aun asi ya no puedo hacer nada

    https://youtu.be/VRgu_sUbiDk?si=v_VRr9-fQgtfZ-QP
    Aun que sea el segundo de esto y mi destino este marcado , aun asi ya no puedo hacer nada https://youtu.be/VRgu_sUbiDk?si=v_VRr9-fQgtfZ-QP
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    — He visto pasar las eras como si fueran hojas arrastradas por el viento, convencida de que ya nada en este mundo podría sorprenderme. Pero entonces, de la nada, él apareció. No fue algo que planeé, ni una profecía que pude prever, simplemente, Shin’ya irrumpió en mi existencia y, de repente, la eternidad que yo tanto defendía empezó a parecer extrañamente vacía sin su presencia.

    ​Su aparición en mi vida fue el giro de guion que nunca vi venir. Desde ese primer instante, supe que mi destino ya no me pertenecía solo a mí; él trajo consigo un fuego y una lealtad que desarmaron mis siglos de astucia, transformándome de una observadora solitaria a alguien que desea compartir cada suspiro.
    ​Y ahora, míranos. Este encuentro inesperado ha dado paso a este fruto esperado que hoy crece en mi interior. Es casi poético: de un cruce de caminos imprevisto, ha nacido la raíz de algo nuevo. Este pequeño ser es la prueba de que incluso un corazón tan antiguo como el mío puede renovarse. Siento sus movimientos y no puedo evitar sonreír, me pregunto si tendrá la tenacidad de su padre o mi agudeza... ojalá sea una mezcla de ambas, para que el mundo nunca se aburra. Al final, lo que comenzó como una sorpresa del destino, se ha convertido en mi realidad más eterna. ♡
    🌸— He visto pasar las eras como si fueran hojas arrastradas por el viento, convencida de que ya nada en este mundo podría sorprenderme. Pero entonces, de la nada, él apareció. No fue algo que planeé, ni una profecía que pude prever, simplemente, Shin’ya irrumpió en mi existencia y, de repente, la eternidad que yo tanto defendía empezó a parecer extrañamente vacía sin su presencia. ​Su aparición en mi vida fue el giro de guion que nunca vi venir. Desde ese primer instante, supe que mi destino ya no me pertenecía solo a mí; él trajo consigo un fuego y una lealtad que desarmaron mis siglos de astucia, transformándome de una observadora solitaria a alguien que desea compartir cada suspiro. ​Y ahora, míranos. Este encuentro inesperado ha dado paso a este fruto esperado que hoy crece en mi interior. Es casi poético: de un cruce de caminos imprevisto, ha nacido la raíz de algo nuevo. Este pequeño ser es la prueba de que incluso un corazón tan antiguo como el mío puede renovarse. Siento sus movimientos y no puedo evitar sonreír, me pregunto si tendrá la tenacidad de su padre o mi agudeza... ojalá sea una mezcla de ambas, para que el mundo nunca se aburra. Al final, lo que comenzó como una sorpresa del destino, se ha convertido en mi realidad más eterna. ♡
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  • 𝔼𝕟 𝕦𝕟 𝕝𝕦𝕘𝕒𝕣 𝕕𝕠𝕟𝕕𝕖 𝕝𝕠𝕤 𝕙𝕦𝕞𝕒𝕟𝕠𝕤 𝕥𝕣𝕒𝕥𝕒𝕟 𝕕𝕖 𝕒𝕔𝕖𝕣𝕔𝕒𝕣𝕤𝕖 𝕒 𝔻𝕚𝕠𝕤, 𝕒𝕝𝕝í 𝕖𝕤𝕥𝕒́𝕟 𝕝𝕒𝕤 𝕣𝕖𝕤𝕡𝕦𝕖𝕤𝕥𝕒𝕤 𝕢𝕦𝕖 𝕓𝕦𝕤𝕔𝕒𝕤...

    𝕌𝕟 𝕝𝕦𝕘𝕒𝕣 𝕕𝕖 𝕝𝕖𝕪𝕖𝕟𝕕𝕒 𝕕𝕠𝕟𝕕𝕖 𝕝𝕒 𝕞𝕦𝕖𝕣𝕥𝕖 𝕟𝕠 𝕖𝕤 𝕖𝕝 𝕗𝕚𝕟𝕒𝕝.
    ℍ𝕚𝕤𝕥𝕠𝕣𝕚𝕒𝕤 𝕔𝕠𝕟𝕥𝕒𝕕𝕒𝕤 𝕖𝕟 𝕤𝕦 𝕡𝕦𝕖𝕓𝕝𝕠,
    𝕞𝕚𝕥𝕠𝕤 𝕡𝕒𝕣𝕒 𝕒𝕥𝕣𝕒𝕖𝕣 𝕒 𝕝𝕠𝕤 𝕧𝕒𝕝𝕚𝕖𝕟𝕥𝕖𝕤...
    𝕋𝕠𝕕𝕠 𝕣𝕖𝕤𝕦𝕝𝕥𝕠́ 𝕤𝕖𝕣 𝕔𝕚𝕖𝕣𝕥𝕠.

    ⸻ Te encontré. ⸻

    Un lugar escondido al ojo humano, imposible de percibir para la persona promedio, pero que, de alguna manera, conocían en su pueblo.
    Un lugar rodeado de mitos y leyendas, una torre que se alzaba a los cielos, sin un final visible.
    Intrusa que se adentraba en el cielo como si le perteneciera, sin ningún tipo de información sobre la era de la que provenía.

    Si en algún lugar hallaría respuestas, ahí debía ser. La desaparición de su pueblo, la muerte de su familia, el origen de su propio poder; todo debería hallar respuesta en esa torre de leyenda pero ¿Qué retos esperarían dentro? ⸻ Es momento de saldar deudas. ⸻ Poco importaba el precio, Nagi tenía un destino claro y ahora mismo, difícilmente se la convencería de lo contrario.

    Era momento de iniciar los preparativos, la brújula apuntaba en una nueva dirección; era momento de alumbrar su pasado y si para ello debía desenvainar su espada, con gusto cortaría el mismo cielo.
    𝔼𝕟 𝕦𝕟 𝕝𝕦𝕘𝕒𝕣 𝕕𝕠𝕟𝕕𝕖 𝕝𝕠𝕤 𝕙𝕦𝕞𝕒𝕟𝕠𝕤 𝕥𝕣𝕒𝕥𝕒𝕟 𝕕𝕖 𝕒𝕔𝕖𝕣𝕔𝕒𝕣𝕤𝕖 𝕒 𝔻𝕚𝕠𝕤, 𝕒𝕝𝕝í 𝕖𝕤𝕥𝕒́𝕟 𝕝𝕒𝕤 𝕣𝕖𝕤𝕡𝕦𝕖𝕤𝕥𝕒𝕤 𝕢𝕦𝕖 𝕓𝕦𝕤𝕔𝕒𝕤... 𝕌𝕟 𝕝𝕦𝕘𝕒𝕣 𝕕𝕖 𝕝𝕖𝕪𝕖𝕟𝕕𝕒 𝕕𝕠𝕟𝕕𝕖 𝕝𝕒 𝕞𝕦𝕖𝕣𝕥𝕖 𝕟𝕠 𝕖𝕤 𝕖𝕝 𝕗𝕚𝕟𝕒𝕝. ℍ𝕚𝕤𝕥𝕠𝕣𝕚𝕒𝕤 𝕔𝕠𝕟𝕥𝕒𝕕𝕒𝕤 𝕖𝕟 𝕤𝕦 𝕡𝕦𝕖𝕓𝕝𝕠, 𝕞𝕚𝕥𝕠𝕤 𝕡𝕒𝕣𝕒 𝕒𝕥𝕣𝕒𝕖𝕣 𝕒 𝕝𝕠𝕤 𝕧𝕒𝕝𝕚𝕖𝕟𝕥𝕖𝕤... 𝕋𝕠𝕕𝕠 𝕣𝕖𝕤𝕦𝕝𝕥𝕠́ 𝕤𝕖𝕣 𝕔𝕚𝕖𝕣𝕥𝕠. ⸻ Te encontré. ⸻ Un lugar escondido al ojo humano, imposible de percibir para la persona promedio, pero que, de alguna manera, conocían en su pueblo. Un lugar rodeado de mitos y leyendas, una torre que se alzaba a los cielos, sin un final visible. Intrusa que se adentraba en el cielo como si le perteneciera, sin ningún tipo de información sobre la era de la que provenía. Si en algún lugar hallaría respuestas, ahí debía ser. La desaparición de su pueblo, la muerte de su familia, el origen de su propio poder; todo debería hallar respuesta en esa torre de leyenda pero ¿Qué retos esperarían dentro? ⸻ Es momento de saldar deudas. ⸻ Poco importaba el precio, Nagi tenía un destino claro y ahora mismo, difícilmente se la convencería de lo contrario. Era momento de iniciar los preparativos, la brújula apuntaba en una nueva dirección; era momento de alumbrar su pasado y si para ello debía desenvainar su espada, con gusto cortaría el mismo cielo.
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  • ────Y llegó la hora del descanso. Eso solo puede significar una cosa, es momento de la revancha jugando Uno. Por supuesto, esta vez planeo llevarme la victoria. Algo me dice que hoy la suerte finalmente ha decidido ponerse de mi lado sin cobrar intereses. Aunque solo es una corazonada; después de todo el destino tiene unas formas muy divertidas de sorprender –guardó dos cartas de +4 en el interior de la manga–.
    ────Y llegó la hora del descanso. Eso solo puede significar una cosa, es momento de la revancha jugando Uno. Por supuesto, esta vez planeo llevarme la victoria. Algo me dice que hoy la suerte finalmente ha decidido ponerse de mi lado sin cobrar intereses. Aunque solo es una corazonada; después de todo el destino tiene unas formas muy divertidas de sorprender –guardó dos cartas de +4 en el interior de la manga–.
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    ****Edad del Caos****
    El Árbol de las Almas"

    Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo".

    Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer.

    Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza.

    No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas".

    No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado.

    Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado.

    Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo.

    Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos.

    Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia.

    La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado.

    Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija.

    Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
    ****Edad del Caos**** El Árbol de las Almas" Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo". Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer. Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza. No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas". No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado. Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado. Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo. Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos. Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia. La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado. Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija. Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
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  • *estando sentada en un mueble, jugando con un cristal de alma, pero no era cualquier cristal, este contenía dos almas que no fuí capaz de dejar que se fuera del todo que mantenía junto a mi como el tesoro que era para mí, viendo el reflejo de quiénes estaban ella, incluso fue una petición de ellos quedar en tal condición*

    De a momento desearía estar con ustedes, no saben cómo los extraño.

    Beber whisky, sentada en aquella mesita observando la inmensidad del Averno.

    Oh entrenando mi magia aprendiendo, como hacer lo que hago ahora rencarnar una y otra vez solo por el capricho de no entregarme a la muerte.

    Quizás ese es mi error, no entregarme de lleno a un destino que ya era mío.
    *estando sentada en un mueble, jugando con un cristal de alma, pero no era cualquier cristal, este contenía dos almas que no fuí capaz de dejar que se fuera del todo que mantenía junto a mi como el tesoro que era para mí, viendo el reflejo de quiénes estaban ella, incluso fue una petición de ellos quedar en tal condición* De a momento desearía estar con ustedes, no saben cómo los extraño. Beber whisky, sentada en aquella mesita observando la inmensidad del Averno. Oh entrenando mi magia aprendiendo, como hacer lo que hago ahora rencarnar una y otra vez solo por el capricho de no entregarme a la muerte. Quizás ese es mi error, no entregarme de lleno a un destino que ya era mío.
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  • Coᥒtιᥒυᥲᥴιóᥒ > Roᥣᥱρᥣᥲყ Exᥴᥣυsινᥱ >> 𝐃𝐫𝐚 𝐒𝐚𝐦𝐚𝐧𝐭𝐡𝐚 𝐓𝐚𝐤𝐚𝐡𝐚𝐬𝐡𝐢

    《𝐀 𝐭𝐡𝐢𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟 𝐭𝐡𝐞 𝐰𝐨𝐫𝐥𝐝, 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐡𝐢𝐧𝐠 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐬𝐦𝐨𝐨𝐭𝐡𝐥𝐲.》

    La puerta del consultorio finalmente se abrió tras dos horas de espera, dejando escapar ese olor aséptico y metálico tan propio de las clínicas de alta gama.

    Frederick emergió con el saco descansando sobre el antebrazo y las mangas de la camisa recogidas; en su muñeca, el acero de su Vacheron Constantin captó la luz del pasillo con un destello frío, una marca de éxito que no necesitaba gritar para ser reconocida.

    Su mano derecha, ahora una masa blanca y rígida de vendajes, contrastaba con la soltura de su andar.

    Mientras observaba a la Dra. Samantha intercambiar saludos con el cirujano, Frederick sintió una punzada de admiración.
    «Se mueve en este mundo con una gracia que yo apenas estoy aprendiendo», pensó, adoptando una postura de guardián silencioso. Había algo casi infantil en su docilidad actual, producto de un cóctel de fármacos que suavizaba sus facciones y hacía que el peso del folder con documentos se sintiera extrañamente ligero.

    Una reverencia después, una despedida corta y una "amenaza" de no automedicarse después y ya estaban caminando de regreso por los pasillos.

    —Cuando me hablaron del nivel de la cirugía en Japón, pensé que era puro marketing, una forma elegante de atraer divisas —admitió con una risa breve, el tono de su voz arrastrado levemente por el efecto de los analgésicos.
    —Tuve que tragarme mi orgullo europeo para aceptar que aquí el futuro ya llegó. Jamás imaginé que, a mis años, mi mayor reto sería dominar los kanjis, pero este país tiene una paciencia que te obliga a ser mejor. —

    Pese a la bruma en su cabeza, su instinto de caballero no flaqueó. Con la mano izquierda, la "sana", se las ingenió para empujar las pesadas puertas batientes, ignorando el ligero desequilibrio que sentía. Al llegar al estacionamiento, el calor del asfalto le subió por las piernas, pero se mantuvo firme para abrirle la puerta a ella antes de desplomarse con elegancia en el asiento del copiloto.

    En la pantalla de su móvil, Tabelog mostraba un sinfín de opciones, pero sus ojos se iluminaron al ver un diner de estética americana. El contraste de un refugio occidental en medio de la metrópolis japonesa le pareció el cierre perfecto.

    Con la ruta ya trazada y el ánimo elevado por la química del medicamento y la calidez de su compañía, Frederick se permitió hundirse en el cuero del asiento. Aquella ciudad ya no se sentía extraña; se sentía como un destino que valía la pena habitar.
    Coᥒtιᥒυᥲᥴιóᥒ > Roᥣᥱρᥣᥲყ Exᥴᥣυsινᥱ >> [Samantha_Takahashi] 《𝐀 𝐭𝐡𝐢𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟 𝐭𝐡𝐞 𝐰𝐨𝐫𝐥𝐝, 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐡𝐢𝐧𝐠 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐬𝐦𝐨𝐨𝐭𝐡𝐥𝐲.》 La puerta del consultorio finalmente se abrió tras dos horas de espera, dejando escapar ese olor aséptico y metálico tan propio de las clínicas de alta gama. Frederick emergió con el saco descansando sobre el antebrazo y las mangas de la camisa recogidas; en su muñeca, el acero de su Vacheron Constantin captó la luz del pasillo con un destello frío, una marca de éxito que no necesitaba gritar para ser reconocida. Su mano derecha, ahora una masa blanca y rígida de vendajes, contrastaba con la soltura de su andar. Mientras observaba a la Dra. Samantha intercambiar saludos con el cirujano, Frederick sintió una punzada de admiración. «Se mueve en este mundo con una gracia que yo apenas estoy aprendiendo», pensó, adoptando una postura de guardián silencioso. Había algo casi infantil en su docilidad actual, producto de un cóctel de fármacos que suavizaba sus facciones y hacía que el peso del folder con documentos se sintiera extrañamente ligero. Una reverencia después, una despedida corta y una "amenaza" de no automedicarse después y ya estaban caminando de regreso por los pasillos. —Cuando me hablaron del nivel de la cirugía en Japón, pensé que era puro marketing, una forma elegante de atraer divisas —admitió con una risa breve, el tono de su voz arrastrado levemente por el efecto de los analgésicos. —Tuve que tragarme mi orgullo europeo para aceptar que aquí el futuro ya llegó. Jamás imaginé que, a mis años, mi mayor reto sería dominar los kanjis, pero este país tiene una paciencia que te obliga a ser mejor. — Pese a la bruma en su cabeza, su instinto de caballero no flaqueó. Con la mano izquierda, la "sana", se las ingenió para empujar las pesadas puertas batientes, ignorando el ligero desequilibrio que sentía. Al llegar al estacionamiento, el calor del asfalto le subió por las piernas, pero se mantuvo firme para abrirle la puerta a ella antes de desplomarse con elegancia en el asiento del copiloto. En la pantalla de su móvil, Tabelog mostraba un sinfín de opciones, pero sus ojos se iluminaron al ver un diner de estética americana. El contraste de un refugio occidental en medio de la metrópolis japonesa le pareció el cierre perfecto. Con la ruta ya trazada y el ánimo elevado por la química del medicamento y la calidez de su compañía, Frederick se permitió hundirse en el cuero del asiento. Aquella ciudad ya no se sentía extraña; se sentía como un destino que valía la pena habitar.
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  • —Ya no logro distinguir el Cielo del Infierno, Padre... La putrefacción nos ha alcanzado a todos —susurró, cerrando los ojos con fuerza mientras una lágrima caliente se escurría por su mejilla—. Los rezos que alguna vez conocí de memoria hoy se esfuman de mi boca sin efecto alguno... ¿Crees que podré resistirlo? ¿Cuánto más debo permanecer en pie hasta que me termine secando yo también?

    El silencio de la habitación fue su única respuesta, avivando la amargura en su pecho.

    —¿Estás esperando que la espada nos liquide a todos para actuar? ¿O este era el destino que nos tenías preparado desde el comienzo? Dime... ¿solo tus humanos están diseñados para sobrevivir?
    —Ya no logro distinguir el Cielo del Infierno, Padre... La putrefacción nos ha alcanzado a todos —susurró, cerrando los ojos con fuerza mientras una lágrima caliente se escurría por su mejilla—. Los rezos que alguna vez conocí de memoria hoy se esfuman de mi boca sin efecto alguno... ¿Crees que podré resistirlo? ¿Cuánto más debo permanecer en pie hasta que me termine secando yo también? El silencio de la habitación fue su única respuesta, avivando la amargura en su pecho. —¿Estás esperando que la espada nos liquide a todos para actuar? ¿O este era el destino que nos tenías preparado desde el comienzo? Dime... ¿solo tus humanos están diseñados para sobrevivir?
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  • Sobran las palabras

    Cuando un sencillo gesto basta,
    La tenue caricia inspira
    Sigue el suspiro que arrastra
    El ardor de la caliente pira

    Que ilumina, guía, luce
    Encendida en lo más profundo
    De dos seres que encontraron cruce
    En este nuestro amplio mundo

    Aquí, ambos engalanados
    Rodeados de pura energía
    Prestan votos de enamorado
    Envueltos en absoluta alegría

    No se pide ningún permiso,
    Para que se produzca el embrace
    Pues no hay mayor compromiso
    Qué obra humana alcance

    Caprichoso el destino quiso
    Henchido de orgullo se complace
    Hoy, en este día preciso
    Todos celebramos su enlace

    Atrás queda lo dudado
    Fuera desdicha y apatía
    Todo está bien posicionado
    Suene deseada sinfonía

    Ecos de voces que se produce
    Cuando el sí suena rotundo
    Hecho que finalmente conduce
    Al matrimonio que queda conjunto

    Brindemos por esta pareja
    Toda gloria, fuera oprobio
    Gritemos con fuerza festeja
    ¡Qué vivan por siempre los novios!

    Sobran las palabras Cuando un sencillo gesto basta, La tenue caricia inspira Sigue el suspiro que arrastra El ardor de la caliente pira Que ilumina, guía, luce Encendida en lo más profundo De dos seres que encontraron cruce En este nuestro amplio mundo Aquí, ambos engalanados Rodeados de pura energía Prestan votos de enamorado Envueltos en absoluta alegría No se pide ningún permiso, Para que se produzca el embrace Pues no hay mayor compromiso Qué obra humana alcance Caprichoso el destino quiso Henchido de orgullo se complace Hoy, en este día preciso Todos celebramos su enlace Atrás queda lo dudado Fuera desdicha y apatía Todo está bien posicionado Suene deseada sinfonía Ecos de voces que se produce Cuando el sí suena rotundo Hecho que finalmente conduce Al matrimonio que queda conjunto Brindemos por esta pareja Toda gloria, fuera oprobio Gritemos con fuerza festeja ¡Qué vivan por siempre los novios!
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