Me presento, soy Daozhang Xingchen, soy un cultivador proveniente de China.
Aprovecho la oportunidad para darle la mas cordial bienvenida a todas las personas que recien llegan a este lugar.
En lo personal desde que puse un pie (letra) en este lugar se me trato con amabilidad y cortesía, por ello deseo que tambien se diviertan y pasen gratos momentos en este lugar.
Actualmente soy encargado de una posada la cual esta abierta al público y aseguro que seran tratados muy bien si es que desean asistir.
Por último nuevamente les doy la bienvenida de mi parte, y si tienen alguna duda pueden consultarlo con las amables personas de moderadoras (olvide como se les llama, disculpen mi despiste).
tengan buena tarde.
MUY BUENA TARDE NOCHE.
Me presento, soy Daozhang Xingchen, soy un cultivador proveniente de China.
Aprovecho la oportunidad para darle la mas cordial bienvenida a todas las personas que recien llegan a este lugar.
En lo personal desde que puse un pie (letra) en este lugar se me trato con amabilidad y cortesía, por ello deseo que tambien se diviertan y pasen gratos momentos en este lugar.
Actualmente soy encargado de una posada la cual esta abierta al público y aseguro que seran tratados muy bien si es que desean asistir.
Por último nuevamente les doy la bienvenida de mi parte, y si tienen alguna duda pueden consultarlo con las amables personas de moderadoras (olvide como se les llama, disculpen mi despiste).
tengan buena tarde.
Los días previos a Navidad, Raden se había encontrado en un estado insólito de absoluta y pura indecisión. Su mente, que parecía un catálogo de reliquias y objetos interesantes, de pronto encontraba que todas las opciones resultaban... insuficientes. Demasiado insuficientes. ¿Un espejo victoriano? ¿Una daga ceremonial?. Había consultado a sus amigas y hasta se había sumergido en las profundidades digitales de 'Gugul', saliendo de allí con dolor de cabeza.
Nada la convencia. Todo le parecía insuficiente para la obra de arte viviente que era su precioso novio. ¿Que podía darle, que fuera realmente digno de él? ¡¿Es que acaso existía algo, que pudiera ser digno de él?!. Entonces la idea llegó... Quizás el regalo perfecto no era algo extravagante, quizás no era algo que pudiera comprar, adquirir o robar de un museo -aunque esa última idea no la descartaba-. Tal vez, era algo que se debía crear. ¡Aja! ¡Eso era! ¿Cuantas veces había él, preparado comidas y manjares para ella, con una paciencia y un arte que eran otra forma de hechicería? Muchas. Demasiadas. ¡Era su turno! Fallar estrepitosamente era una posibilidad... y por eso mismo, era algo valioso. Ese sería su regalo, su esfuerzo y su posible fracaso, todo envuelto en un intento.
Desempolvó los libros de cocina -porque el 'yutú' es demasiado complicado- y busco las recetas. ¡Un postre! Porque tal parecía como si hubiera menos probabiludades de fallar con un postre que con una cena. La cocina pronto se transformó en una especie de laboratorio donde la harina volaba por todas partes. Mantequilla, huevos, frutas confitadas, frutos secos y un chorrito de moscatel. La dejó leudar, cubierta con un paño. Y mientras esperaba, la masa de jengibre -harins, melaza, especias- fue extendida y cortada con los moldes que logró conseguir en su cocina: una estrella, una luna creciente y un gatito. Las galletas salieron del horno, perfumando el aire, y las decoró con glacé real.El panettone, ya horneado y dorado, fue su obra principal. La adornó con un glacé en color rojo y escribió un mensaje: 'Feliz Navidad, amor. ~ R'.
La mesa fue puesta con un mantel de lino y la porcelana blanca del siglo XIX que guardaba para ocasiones especiales. Sobre ella, el panettone y el montón de galletas de jengibre. Pero no era suficiente. Lo mundano necesitaba el sello de lo eterno. Y justo a tiempo, llegó su adquisición final. Un anillo 'guarda-secretos' del siglo XVII. Un aro de plata sobre con incrustaciones de onix. Lo había obtenido tras negociaciones que involucraron tres objetos malditos y una promesa vaga. Su función era simple pero profunda: si él, en algún momento de necesidad o simple deseo, sostenía el anillo y concentraba un pensamiento o mensaje para ella, Raden lo escucharía, dondequiera que estuviera. Sería como tener una llave directa a sus pensamientos.
Todo estaba listo.
— Amor, te tengo una sorpresa... —le había dicho antes, colocandose detrás de Donovan Lenheim y cubriendo sus ojos con sus manos -aun ligeramente enharinadas- guiandolo hacia el comedor— ¡Ta-dah! ~
Al retirar sus manos, él vería la escena. Panettone, galletas de jengibre, y sobre la servilleta de lino junto a un plato, el anillo.
— ¿Que te parece, hm? ¡Creo que... me volví una alquimista de la repostería! O al menos, logré que algo comestible saliera sin tu ayuda, jeje ~ —luego señaló la pieza de onix— Y ese, es para que nunca, nunca, estemos realmente incomunicados ~
Los días previos a Navidad, Raden se había encontrado en un estado insólito de absoluta y pura indecisión. Su mente, que parecía un catálogo de reliquias y objetos interesantes, de pronto encontraba que todas las opciones resultaban... insuficientes. Demasiado insuficientes. ¿Un espejo victoriano? ¿Una daga ceremonial?. Había consultado a sus amigas y hasta se había sumergido en las profundidades digitales de 'Gugul', saliendo de allí con dolor de cabeza.
Nada la convencia. Todo le parecía insuficiente para la obra de arte viviente que era su precioso novio. ¿Que podía darle, que fuera realmente digno de él? ¡¿Es que acaso existía algo, que pudiera ser digno de él?!. Entonces la idea llegó... Quizás el regalo perfecto no era algo extravagante, quizás no era algo que pudiera comprar, adquirir o robar de un museo -aunque esa última idea no la descartaba-. Tal vez, era algo que se debía crear. ¡Aja! ¡Eso era! ¿Cuantas veces había él, preparado comidas y manjares para ella, con una paciencia y un arte que eran otra forma de hechicería? Muchas. Demasiadas. ¡Era su turno! Fallar estrepitosamente era una posibilidad... y por eso mismo, era algo valioso. Ese sería su regalo, su esfuerzo y su posible fracaso, todo envuelto en un intento.
Desempolvó los libros de cocina -porque el 'yutú' es demasiado complicado- y busco las recetas. ¡Un postre! Porque tal parecía como si hubiera menos probabiludades de fallar con un postre que con una cena. La cocina pronto se transformó en una especie de laboratorio donde la harina volaba por todas partes. Mantequilla, huevos, frutas confitadas, frutos secos y un chorrito de moscatel. La dejó leudar, cubierta con un paño. Y mientras esperaba, la masa de jengibre -harins, melaza, especias- fue extendida y cortada con los moldes que logró conseguir en su cocina: una estrella, una luna creciente y un gatito. Las galletas salieron del horno, perfumando el aire, y las decoró con glacé real.El panettone, ya horneado y dorado, fue su obra principal. La adornó con un glacé en color rojo y escribió un mensaje: 'Feliz Navidad, amor. ~ R'.
La mesa fue puesta con un mantel de lino y la porcelana blanca del siglo XIX que guardaba para ocasiones especiales. Sobre ella, el panettone y el montón de galletas de jengibre. Pero no era suficiente. Lo mundano necesitaba el sello de lo eterno. Y justo a tiempo, llegó su adquisición final. Un anillo 'guarda-secretos' del siglo XVII. Un aro de plata sobre con incrustaciones de onix. Lo había obtenido tras negociaciones que involucraron tres objetos malditos y una promesa vaga. Su función era simple pero profunda: si él, en algún momento de necesidad o simple deseo, sostenía el anillo y concentraba un pensamiento o mensaje para ella, Raden lo escucharía, dondequiera que estuviera. Sería como tener una llave directa a sus pensamientos.
Todo estaba listo.
— Amor, te tengo una sorpresa... —le había dicho antes, colocandose detrás de [freaky_lil_monster] y cubriendo sus ojos con sus manos -aun ligeramente enharinadas- guiandolo hacia el comedor— ¡Ta-dah! ~
Al retirar sus manos, él vería la escena. Panettone, galletas de jengibre, y sobre la servilleta de lino junto a un plato, el anillo.
— ¿Que te parece, hm? ¡Creo que... me volví una alquimista de la repostería! O al menos, logré que algo comestible saliera sin tu ayuda, jeje ~ —luego señaló la pieza de onix— Y ese, es para que nunca, nunca, estemos realmente incomunicados ~
Me desperté antes de que sonara la alarma. Llevaba horas mirando el techo, con los mismos pensamientos girando sin descanso. Me incorporé despacio, con ese cuidado casi automático que me quedó después del hospital, y me senté en el borde de la cama, respirando hondo. Parte de mí quería cancelar la cita, fingir que ya había aceptado lo que me dijeron la primera vez: que era demasiado arriesgado, que mi cuerpo no debía volver a pasar por eso. Pero había otra parte, la más terca, la que había sobrevivido a todo, que no estaba dispuesta a rendirse sin escuchar más opiniones.
Fui al baño y me miré al espejo durante unos segundos. No había cicatrices visibles, pero yo sabía exactamente dónde estaban. Me recogí el pelo con calma y me puse ropa cómoda, nada que apretara, nada que me hiciera sentir vulnerable. Mientras me vestía pensaba en Ángela, en cómo lo habíamos hablado tantas veces en voz baja, en la cama, en que ella sería la primera en quedarse embarazada de las dos, y yo estaría ahí, cuidándola, protegiéndola, sosteniéndola como ella lo hizo conmigo. Aun así, no podía evitar preguntarme si algún día podría ser yo también, si mi cuerpo aún era capaz de algo más que dolor.
Cuando salí del baño, Ángela ya estaba despierta, sentada contra el cabecero, observándome en silencio con esa mirada suya que siempre parece leerme incluso cuando no quiero. Me acerqué y dejé que tomara mi mano. Sentí ese anclaje inmediato, como si todo mi cuerpo recordara de golpe que no estaba sola.
—Es solo una consulta más —murmuré, más para convencerme a mí misma que a ella—. Quiero escuchar otras opiniones.
Sabía que entendía todo lo que no estaba diciendo en voz alta: el miedo a que volvieran a cerrarme la puerta, el temor a que confirmaran que ese camino quizá no sería posible para mí nunca. Aun así, se levantó sin dudar. Se vistió conmigo, a mi lado, como si no existiera la opción de no acompañarme.
Durante el trayecto apenas hablamos. Yo miraba por la ventana y pensaba en futuros posibles: en uno donde la veía embarazada, cansada pero feliz, con la mano apoyada en su vientre; y en otro más lejano, más incierto, donde quizá fuera yo la que sintiera ese peso, esa vida creciendo dentro. Apreté un poco más fuerte su mano cuando aparcamos frente al centro médico.
No sabía qué me iban a decir esta vez. Tal vez lo mismo. Tal vez algo distinto. Pero había aprendido que rendirme sin luchar no era una opción.
Me desperté antes de que sonara la alarma. Llevaba horas mirando el techo, con los mismos pensamientos girando sin descanso. Me incorporé despacio, con ese cuidado casi automático que me quedó después del hospital, y me senté en el borde de la cama, respirando hondo. Parte de mí quería cancelar la cita, fingir que ya había aceptado lo que me dijeron la primera vez: que era demasiado arriesgado, que mi cuerpo no debía volver a pasar por eso. Pero había otra parte, la más terca, la que había sobrevivido a todo, que no estaba dispuesta a rendirse sin escuchar más opiniones.
Fui al baño y me miré al espejo durante unos segundos. No había cicatrices visibles, pero yo sabía exactamente dónde estaban. Me recogí el pelo con calma y me puse ropa cómoda, nada que apretara, nada que me hiciera sentir vulnerable. Mientras me vestía pensaba en Ángela, en cómo lo habíamos hablado tantas veces en voz baja, en la cama, en que ella sería la primera en quedarse embarazada de las dos, y yo estaría ahí, cuidándola, protegiéndola, sosteniéndola como ella lo hizo conmigo. Aun así, no podía evitar preguntarme si algún día podría ser yo también, si mi cuerpo aún era capaz de algo más que dolor.
Cuando salí del baño, Ángela ya estaba despierta, sentada contra el cabecero, observándome en silencio con esa mirada suya que siempre parece leerme incluso cuando no quiero. Me acerqué y dejé que tomara mi mano. Sentí ese anclaje inmediato, como si todo mi cuerpo recordara de golpe que no estaba sola.
—Es solo una consulta más —murmuré, más para convencerme a mí misma que a ella—. Quiero escuchar otras opiniones.
Sabía que entendía todo lo que no estaba diciendo en voz alta: el miedo a que volvieran a cerrarme la puerta, el temor a que confirmaran que ese camino quizá no sería posible para mí nunca. Aun así, se levantó sin dudar. Se vistió conmigo, a mi lado, como si no existiera la opción de no acompañarme.
Durante el trayecto apenas hablamos. Yo miraba por la ventana y pensaba en futuros posibles: en uno donde la veía embarazada, cansada pero feliz, con la mano apoyada en su vientre; y en otro más lejano, más incierto, donde quizá fuera yo la que sintiera ese peso, esa vida creciendo dentro. Apreté un poco más fuerte su mano cuando aparcamos frente al centro médico.
No sabía qué me iban a decir esta vez. Tal vez lo mismo. Tal vez algo distinto. Pero había aprendido que rendirme sin luchar no era una opción.
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//Así que de golpe, vuelvo a estar pintada ¿O tal vez hago sentir que rolean mal? Bueno, consultaré mi bola de cristal, hasta entonces creo que ya no tengo más que añadir.
//Así que de golpe, vuelvo a estar pintada ¿O tal vez hago sentir que rolean mal? Bueno, consultaré mi bola de cristal, hasta entonces creo que ya no tengo más que añadir. :STK-6:
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Londres, 6 de Diciembre, 2025.
⠀
⠀⠀La penumbra lucha contra la luz en aquel bosque, se filtra a través de la copa de aquellos árboles, indemnes ante el frío, inmutables tras el paso del tiempo. Así como él, una figura mítica que transitaba la oscuridad con una melena blanca luminiscente, lo más notable del escenario.
⠀⠀Su destino, su camino, su vida. Todo era un misterio, su propósito no tenía igual, en su callosa mano, sostenía un envase con una bebida caliente, parecía una infusión, una propia de su gente. Perfecta para estos climas fríos y húmedos, propios del norte.
⠀⠀El miedo lo rechazaba, un pie avanzaba con el otro con firmeza. Aun consciente de que algo, o alguien, acechaba en ese bosque rodeado de fuerzas que los humanos lucharon por olvidar.
⠀⠀Refugiándose en sus casas, abrazando la tecnología de la modernidad, el internet y las comodidades. Dioses, espíritus olvidados... y demonios, probablemente miraban con rencor a la existencia humana que transitaba.
⠀⠀Pero... algo les impedía atacar: miedo. Era plausible al solo verlo, invisible a ojos comunes, un torrente de energía vital que nacía y se perdía en la inmensidad de la bóveda celeste. Mantenían su distancia, y por eso permanecerían existentes en este plano.
⠀⠀⸻Tch⸻ Chasqueó su lengua, el camino se veía difuso. Tal vez estaba perdido, consultar el mapa era inútil y su celular no tenía señal. Los fae temían de su presencia y se alejaban de él, esto sería molesto.
⠀⠀Rumores lo habían atraído a este sitio, de una bestia, un nacimiento de sangre y sombra que acechaba este bosque. Pero tras una intensa búsqueda de una noche, no vio nada más que hojas y ecos de espíritus acorbardados.
⠀⠀Insatisfecho, hasta frustrado, intentó retomar el camino por donde vino, pero en la inmensidad del paisaje de verdes pálidos, ya no encontraba cómo llegar. Probablemente el conjuro de algún ser molesto, no se recordaba tan torpe como para olvidar pautas de orientación básica.
⠀⠀Su caminar lo llevó a un páramo, donde los árboles se apartaban cautelosamente. En su centro, una figura que gran porte, mantas negras lo cubrían, podía vislumbrar cabellos rubios lacios cayendo tras su nuca, unos ojos color esmeralda y un porte de etiqueta. ¿Un tipo así, recolectando flores en este sitio? La energía de este prado era extraña también.
⠀⠀⸻Hey⸻ Invadió aquel páramo, sacudiendo su esencia con cada paso. ⸻¿Qué es este lugar?⸻ Interrogó, sin mediar más palabras. Su mirada yacía puesta y severa en el ajeno, unos zafiros luminiscentes.
⠀ Elías Ainsworth
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Londres, 6 de Diciembre, 2025.
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⠀⠀La penumbra lucha contra la luz en aquel bosque, se filtra a través de la copa de aquellos árboles, indemnes ante el frío, inmutables tras el paso del tiempo. Así como él, una figura mítica que transitaba la oscuridad con una melena blanca luminiscente, lo más notable del escenario.
⠀⠀Su destino, su camino, su vida. Todo era un misterio, su propósito no tenía igual, en su callosa mano, sostenía un envase con una bebida caliente, parecía una infusión, una propia de su gente. Perfecta para estos climas fríos y húmedos, propios del norte.
⠀⠀El miedo lo rechazaba, un pie avanzaba con el otro con firmeza. Aun consciente de que algo, o alguien, acechaba en ese bosque rodeado de fuerzas que los humanos lucharon por olvidar.
⠀⠀Refugiándose en sus casas, abrazando la tecnología de la modernidad, el internet y las comodidades. Dioses, espíritus olvidados... y demonios, probablemente miraban con rencor a la existencia humana que transitaba.
⠀⠀Pero... algo les impedía atacar: miedo. Era plausible al solo verlo, invisible a ojos comunes, un torrente de energía vital que nacía y se perdía en la inmensidad de la bóveda celeste. Mantenían su distancia, y por eso permanecerían existentes en este plano.
⠀⠀⸻Tch⸻ Chasqueó su lengua, el camino se veía difuso. Tal vez estaba perdido, consultar el mapa era inútil y su celular no tenía señal. Los fae temían de su presencia y se alejaban de él, esto sería molesto.
⠀⠀Rumores lo habían atraído a este sitio, de una bestia, un nacimiento de sangre y sombra que acechaba este bosque. Pero tras una intensa búsqueda de una noche, no vio nada más que hojas y ecos de espíritus acorbardados.
⠀⠀Insatisfecho, hasta frustrado, intentó retomar el camino por donde vino, pero en la inmensidad del paisaje de verdes pálidos, ya no encontraba cómo llegar. Probablemente el conjuro de algún ser molesto, no se recordaba tan torpe como para olvidar pautas de orientación básica.
⠀⠀Su caminar lo llevó a un páramo, donde los árboles se apartaban cautelosamente. En su centro, una figura que gran porte, mantas negras lo cubrían, podía vislumbrar cabellos rubios lacios cayendo tras su nuca, unos ojos color esmeralda y un porte de etiqueta. ¿Un tipo así, recolectando flores en este sitio? La energía de este prado era extraña también.
⠀⠀⸻Hey⸻ Invadió aquel páramo, sacudiendo su esencia con cada paso. ⸻¿Qué es este lugar?⸻ Interrogó, sin mediar más palabras. Su mirada yacía puesta y severa en el ajeno, unos zafiros luminiscentes.
⠀
[Elias_Ainsworth]
Tras cambiarme varias veces de ropa opte finalmente con ropa cómoda pero con unos tacones nuevos que me había comprado recientemente, estos tenían ocho centímetros ya que más bajos no era capaz de andar, tras ponerme la crema solar sali del vestidof y me puse a caminar hacia el salón imaginaba que ya estarías listo. A parte de esa consulta teníamos ya los coches listos en el concesionario y ya deseaba tomar el mío, ya que así dejaría ya la silla para él o ella. Estaba algo nerviosa, pero mientras que viniera sanx no me importaba el resto.
Tras cambiarme varias veces de ropa opte finalmente con ropa cómoda pero con unos tacones nuevos que me había comprado recientemente, estos tenían ocho centímetros ya que más bajos no era capaz de andar, tras ponerme la crema solar sali del vestidof y me puse a caminar hacia el salón imaginaba que ya estarías listo. A parte de esa consulta teníamos ya los coches listos en el concesionario y ya deseaba tomar el mío, ya que así dejaría ya la silla para él o ella. Estaba algo nerviosa, pero mientras que viniera sanx no me importaba el resto.
[Sanada_Thcx]
Doctor: tendrá que tener la mano sin utilizar por unos días hasta que mejore su tendinitis.
- la mujer observo como vendaba su antebrazo y al doctor-
Doctor: evite moverla o no la mueva..
- la mujer asintió cuando terminó de vendarle la mano tomo la receta con los medicamentos y salió de la consulta agradeciendo-
Doctor: tendrá que tener la mano sin utilizar por unos días hasta que mejore su tendinitis.
- la mujer observo como vendaba su antebrazo y al doctor-
Doctor: evite moverla o no la mueva..
- la mujer asintió cuando terminó de vendarle la mano tomo la receta con los medicamentos y salió de la consulta agradeciendo-
— Bien empecemos octubre mes del terror quieren una historia bien se las contaré Pero no me culpen si les da pesadillas —
*Tratando de reírse malévolo ante los niños que se encontraban reunidos y poco a poco se iba acumulando gente *
=Un hombre llega la recepción de un hotel y una mujer le da la llave de su habitación. Ella le comenta que en el mismo pasillo hay una puerta cerrada sin número, y le pide que no toque ni mire por el cerrojo bajo ninguna circunstancia. El hombre siguió las instrucciones de la mujer, fue derecho a su habitación y se acostó a dormir.
Pero la siguiente noche fue diferente, su curiosidad pudo más y aquel hombre se agachó para mirar por el agujero de la llave. Sintió aire frío en su ojo, vio una habitación como la suya y en la esquina había una mujer cuya piel era completamente blanca y recostando su cabeza contra la pared, daba la espalda a la puerta. El hombre se quedó quieto en confusión por un rato, después casi golpea la puerta por curiosidad, pero decidió no hacerlo. Esta decisión le salvó la vida.
Al día siguiente regresó a la puerta y volvió a mirar por el cerrojo. Esta vez, todo lo que vio fue color rojo, nada más que rojo, a donde quiera que miraba solo veía rojo. Entonces decidió consultar a la mujer de la recepción para obtener más información, ella suspiró y le preguntó: “¿miraste por el cerrojo?” el hombre le dijo que sí lo había hecho, y ella respondió: “entonces tengo que contarte la historia. Hace mucho tiempo un hombre mató a su mujer en esa habitación, y su fantasma todavía sigue ahí. Pero estas personas no eran ordinarias, eran de piel blanca, pero sus ojos eran completamente rojos”.
— Bien empecemos octubre mes del terror quieren una historia bien se las contaré Pero no me culpen si les da pesadillas —
*Tratando de reírse malévolo ante los niños que se encontraban reunidos y poco a poco se iba acumulando gente *
=Un hombre llega la recepción de un hotel y una mujer le da la llave de su habitación. Ella le comenta que en el mismo pasillo hay una puerta cerrada sin número, y le pide que no toque ni mire por el cerrojo bajo ninguna circunstancia. El hombre siguió las instrucciones de la mujer, fue derecho a su habitación y se acostó a dormir.
Pero la siguiente noche fue diferente, su curiosidad pudo más y aquel hombre se agachó para mirar por el agujero de la llave. Sintió aire frío en su ojo, vio una habitación como la suya y en la esquina había una mujer cuya piel era completamente blanca y recostando su cabeza contra la pared, daba la espalda a la puerta. El hombre se quedó quieto en confusión por un rato, después casi golpea la puerta por curiosidad, pero decidió no hacerlo. Esta decisión le salvó la vida.
Al día siguiente regresó a la puerta y volvió a mirar por el cerrojo. Esta vez, todo lo que vio fue color rojo, nada más que rojo, a donde quiera que miraba solo veía rojo. Entonces decidió consultar a la mujer de la recepción para obtener más información, ella suspiró y le preguntó: “¿miraste por el cerrojo?” el hombre le dijo que sí lo había hecho, y ella respondió: “entonces tengo que contarte la historia. Hace mucho tiempo un hombre mató a su mujer en esa habitación, y su fantasma todavía sigue ahí. Pero estas personas no eran ordinarias, eran de piel blanca, pero sus ojos eran completamente rojos”.
China Antigua.- La vida en la montaña celestial siempre habia sido tranquila y en completa paz y armonía, las leyes que establecía su maestra Baoshan siempre fueron rectas y todo seguia un orden natural, el cual era dificil intervenir, no fue hasta que cumplio los 17 años que pudo dejar la montaña por deseo propio de ayudar a las personas, pues si bien vivian casi como un monasterio llegaron a escuchar rumores aqui y alla de algunos viajeros que se encontraron en uno de sus dias que pudo salir a recolectar plantas medicinales en un arroyo cercano.
Aquello le causo preocupacion al joven discipulo y tras varios ruegos la maestra le permitio salir, sin embargo las leyes eran directas: "si te vas, no puedes volver a la montaña" por lo cual y tras pensarlo, no le quedo mas remedio que irse y emprender su camino.
Aun asi, participó en su primera competencia logrando el primer lugar, mas no dejo que esto se le subiera continuo con las enseñanzas que habia aprendido, aprovecho que se encontraba cerca de la secta Lanling para curosear en alguna biblioteca cercana y consultar algunos libros y pergaminos, tomandose el tiempo de comprar uno que llamo su atencion y llevarlo a la posada donde estaba hospedado.
"Quien pretende el dominio del mundo y mejorar éste, se encamina al fracaso. El mundo es tan sagrado y vasto que no puede ser dominado. Quien lo domina lo empeora, quien lo tiene lo pierde."
"Aquel que obtiene una victoria sobre otro hombre, es fuerte; pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo, es poderoso"
" Observa todo lo blanco que hay en torno tuyo, pero recuerda todo lo negro que existe."
parece que es muy bueno -pensó-
China Antigua.- La vida en la montaña celestial siempre habia sido tranquila y en completa paz y armonía, las leyes que establecía su maestra Baoshan siempre fueron rectas y todo seguia un orden natural, el cual era dificil intervenir, no fue hasta que cumplio los 17 años que pudo dejar la montaña por deseo propio de ayudar a las personas, pues si bien vivian casi como un monasterio llegaron a escuchar rumores aqui y alla de algunos viajeros que se encontraron en uno de sus dias que pudo salir a recolectar plantas medicinales en un arroyo cercano.
Aquello le causo preocupacion al joven discipulo y tras varios ruegos la maestra le permitio salir, sin embargo las leyes eran directas: "si te vas, no puedes volver a la montaña" por lo cual y tras pensarlo, no le quedo mas remedio que irse y emprender su camino.
Aun asi, participó en su primera competencia logrando el primer lugar, mas no dejo que esto se le subiera continuo con las enseñanzas que habia aprendido, aprovecho que se encontraba cerca de la secta Lanling para curosear en alguna biblioteca cercana y consultar algunos libros y pergaminos, tomandose el tiempo de comprar uno que llamo su atencion y llevarlo a la posada donde estaba hospedado.
"Quien pretende el dominio del mundo y mejorar éste, se encamina al fracaso. El mundo es tan sagrado y vasto que no puede ser dominado. Quien lo domina lo empeora, quien lo tiene lo pierde."
"Aquel que obtiene una victoria sobre otro hombre, es fuerte; pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo, es poderoso"
" Observa todo lo blanco que hay en torno tuyo, pero recuerda todo lo negro que existe."
parece que es muy bueno -pensó-
Salem cuídame un momento la clínica voy a comprar para el desayuno, te traeré algo.. si viene alguien dale algún consejo para que se calme de acuerdo?
- se va la joven dejando al gato en su consulta médica, y justo entra un paciente con problemas existencial le cuenta lo ocurrido -
" Dígame doctor que tengo"
Salem: esto dice que eres una bitch!.. siguiente..
Salem cuídame un momento la clínica voy a comprar para el desayuno, te traeré algo.. si viene alguien dale algún consejo para que se calme de acuerdo?
- se va la joven dejando al gato en su consulta médica, y justo entra un paciente con problemas existencial le cuenta lo ocurrido -
" Dígame doctor que tengo"
Salem: esto dice que eres una bitch!.. siguiente..