• 𝑻𝒉𝒆 𝒘𝒆𝒅𝒅𝒊𝒏𝒈 𝒅𝒂𝒚
    Fandom Outlander
    Categoría Slice of Life
    Todo el día estaba siendo borroso para ella. El mayor culpable era el whisky que había bebido con tal de sobrellevar todo lo ocurrido, pero le seguía pareciendo un sueño.

    ¿Qué diría Frank si supiese lo ocurrido? ¿Cómo explicar que estaba casada con dos hombres, pero de diferentes épocas? Ambos existían. Tal vez Frank en aquella época no, pero seguía existiendo en su corazón.

    Agradecía que la hubiesen dejado quedarse en la habitación de la taberna, mientras observaba ambas manos. Una alianza en cada una de ellas. Y a pesar de que agradecía que no fuese Dougal su esposo, no dejaba de sentir que le habían impuesto un destino a Jamie del cual no podía escapar.

    James Alexander Malcolm MacKenzie Fraser
    Todo el día estaba siendo borroso para ella. El mayor culpable era el whisky que había bebido con tal de sobrellevar todo lo ocurrido, pero le seguía pareciendo un sueño. ¿Qué diría Frank si supiese lo ocurrido? ¿Cómo explicar que estaba casada con dos hombres, pero de diferentes épocas? Ambos existían. Tal vez Frank en aquella época no, pero seguía existiendo en su corazón. Agradecía que la hubiesen dejado quedarse en la habitación de la taberna, mientras observaba ambas manos. Una alianza en cada una de ellas. Y a pesar de que agradecía que no fuese Dougal su esposo, no dejaba de sentir que le habían impuesto un destino a Jamie del cual no podía escapar. [Jaime1]
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    5
    Estado
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  • 𝕹𝖆𝖛𝖎𝖆 "Mi princesa está cansadita, así que me la llevo en brazos a casa."
    [Navia01] "Mi princesa está cansadita, así que me la llevo en brazos a casa."
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  • Desde las llanuras del Gran Mar de Hierba hasta Vaes Dothrak. Desde el Gran desierto Rojo hasta Qarth. Desde Astapor a Yunkai. Desde Yunkai hasta Meereen. 『 𝑺𝑬𝑹 𝑱𝑂𝑅𝐴𝐻 𝑴𝐎𝐑𝐌𝐎𝐍𝐓 la habia acompañado en cada uno de los pasos importantes de su vida. La habia guiado, la habia protegido. Habia sido su ancla y su consejo. Había sido la mirada que buscaba cuando había de tomar una decisión, cuando sabía que debía dar un paso firme en el camino.

    Y aun así... la traicionó. Y a pesar del dolor, a pesar de la humillación, a pesar de todo eso... Lo habia añorado. Tanto que al escapar del Dosh Khaleen y unir a sus filas a miles de dothrakis solo le habia pedido una cosa:

    -Encontrad una cura. Y volved con vuestra reina

    Porque no podía ni queria imaginar que un alma tan fuerte y tan guerrera se perdiera. Y cuando sus barcos partieron de Meereen, una parte de Daenerys de la Tormenta pensaba y rezaba que Ser Jorah encontrase la cura a su enfermedad. Que la encontrara y regresara. Y sabía que regresaría. Tal confianza tenia en Ser Jorah de la Casa Mormont.


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #OneShot #GameofThrones
    Desde las llanuras del Gran Mar de Hierba hasta Vaes Dothrak. Desde el Gran desierto Rojo hasta Qarth. Desde Astapor a Yunkai. Desde Yunkai hasta Meereen. [THEM0RMONTBEAR] la habia acompañado en cada uno de los pasos importantes de su vida. La habia guiado, la habia protegido. Habia sido su ancla y su consejo. Había sido la mirada que buscaba cuando había de tomar una decisión, cuando sabía que debía dar un paso firme en el camino. Y aun así... la traicionó. Y a pesar del dolor, a pesar de la humillación, a pesar de todo eso... Lo habia añorado. Tanto que al escapar del Dosh Khaleen y unir a sus filas a miles de dothrakis solo le habia pedido una cosa: -Encontrad una cura. Y volved con vuestra reina Porque no podía ni queria imaginar que un alma tan fuerte y tan guerrera se perdiera. Y cuando sus barcos partieron de Meereen, una parte de Daenerys de la Tormenta pensaba y rezaba que Ser Jorah encontrase la cura a su enfermedad. Que la encontrara y regresara. Y sabía que regresaría. Tal confianza tenia en Ser Jorah de la Casa Mormont. #Personajes3D #3D #Comunidad3D #OneShot #GameofThrones
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  • El sol apenas comenzaba a colarse por las cortinas de la casa, tiñendo de un dorado suave las paredes. La mañana estaba en silencio, salvo por los pasos sigilosos de Masthian y su primo, que subían la escalera con las guitarras a cuestas como si fueran dos ladrones planeando un golpe maestro.

    —Oye, si se despierta antes y nos arruina la sorpresa, es tu culpa —susurró Masthian, tratando de ocultar sus nervios con falsa molestia. Ajustó la correa de su guitarra y se pasó una mano por el cabello, dándose un aire exageradamente confiado, como si estuviera a punto de dar el concierto de su vida. Si al menos parecía que no lo estaba, estaría todo bien.

    Al llegar frente a la puerta, hizo una seña dramática con el dedo en los labios, como si su primo no supiera ya que había que estar en silencio. Aún así, se inclinó hacia él y agregó, en un hilito de voz.

    — Entras después de mi, ok? Como lo hemos practicado, que se trata escuche el coro, ¿oíste?.

    Giró la perilla despacio y la puerta cedió con un pequeño clic. El interior de la habitación todavía estaba envuelto en esa luz suave del amanecer; la silueta de su pareja descansaba entre las sábanas, con el cabello desordenado y el gesto sereno. Masthian apenas pudo evitar soltar un comentario, pero el brillo pícaro en sus ojos lo delató.

    Entró primero, apoyando la guitarra contra la pierna y rascando suavemente las cuerdas, produciendo un acorde juguetón que rompió el silencio. No fue nada melodioso, solo un ruido intencionado para llamar la atención.

    —Buenos días, cumpleañera… —canturreó con descaro, ladeando la cabeza—. ¿Pediste a dos increíbles músicos a domicilio?

    Dio un paso más, inclinándose un poco hacia la cama, y añadió con tono coqueto:

    — Despierta, preciosa, ya empezaron a llegar los regalos.

    Con una sonrisa amplia, dejó que su primo entrara detrás de él. Se aseguró que ella abriera los ojos antes de acomodarse, haciéndole una señal a su primo para que también se alistara, se preparó para arrancar con la canción que llevaba ensayando en secreto, mientras los primeros rayos de sol bañaban la habitación como si también quisieran formar parte de la sorpresa.

    — ¡Feliz cumpleaños, Thalya! —Exclamó, empezando entonces con el rift, marcando el tiempo de la batería con el pie.


    Anyel Martnes Thalya Valcourt

    https://youtu.be/cc0E1E-CQsU?si=O5xCC_k6o0uAo0Ba
    El sol apenas comenzaba a colarse por las cortinas de la casa, tiñendo de un dorado suave las paredes. La mañana estaba en silencio, salvo por los pasos sigilosos de Masthian y su primo, que subían la escalera con las guitarras a cuestas como si fueran dos ladrones planeando un golpe maestro. —Oye, si se despierta antes y nos arruina la sorpresa, es tu culpa —susurró Masthian, tratando de ocultar sus nervios con falsa molestia. Ajustó la correa de su guitarra y se pasó una mano por el cabello, dándose un aire exageradamente confiado, como si estuviera a punto de dar el concierto de su vida. Si al menos parecía que no lo estaba, estaría todo bien. Al llegar frente a la puerta, hizo una seña dramática con el dedo en los labios, como si su primo no supiera ya que había que estar en silencio. Aún así, se inclinó hacia él y agregó, en un hilito de voz. — Entras después de mi, ok? Como lo hemos practicado, que se trata escuche el coro, ¿oíste?. Giró la perilla despacio y la puerta cedió con un pequeño clic. El interior de la habitación todavía estaba envuelto en esa luz suave del amanecer; la silueta de su pareja descansaba entre las sábanas, con el cabello desordenado y el gesto sereno. Masthian apenas pudo evitar soltar un comentario, pero el brillo pícaro en sus ojos lo delató. Entró primero, apoyando la guitarra contra la pierna y rascando suavemente las cuerdas, produciendo un acorde juguetón que rompió el silencio. No fue nada melodioso, solo un ruido intencionado para llamar la atención. —Buenos días, cumpleañera… —canturreó con descaro, ladeando la cabeza—. ¿Pediste a dos increíbles músicos a domicilio? Dio un paso más, inclinándose un poco hacia la cama, y añadió con tono coqueto: — Despierta, preciosa, ya empezaron a llegar los regalos. Con una sonrisa amplia, dejó que su primo entrara detrás de él. Se aseguró que ella abriera los ojos antes de acomodarse, haciéndole una señal a su primo para que también se alistara, se preparó para arrancar con la canción que llevaba ensayando en secreto, mientras los primeros rayos de sol bañaban la habitación como si también quisieran formar parte de la sorpresa. — ¡Feliz cumpleaños, Thalya! —Exclamó, empezando entonces con el rift, marcando el tiempo de la batería con el pie. [Anyel01] [quasar_aqua_scorpion_350] https://youtu.be/cc0E1E-CQsU?si=O5xCC_k6o0uAo0Ba
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  • The Lady of Harrentown.
    Fandom Game Of Thrones
    Categoría Romance
    Starter para 『 𝑺𝑬𝑹 𝑱𝑂𝑅𝐴𝐻 𝑴𝐎𝐑𝐌𝐎𝐍𝐓

    Las historias que se contaban de Harrentown habían cambiado desde la llegada de Lady Valenna Velaryon. Antes se la conocía como una villa común, asentada bajo la sombra ennegrecida de Harrenhal, donde las piedras aún olían a humo siglos después de que Aegon la incendiara. Ahora, en las Tierras de los Ríos, el nombre de Harrentown se pronunciaba con la misma cautela con que se pronuncia el de un fantasma.

    En pocos meses, Valenna había convertido la villa en su feudo. Gobernaba con puño de hierro, y su belleza era tan temida como sus órdenes. Quienes la servían lo hacían con devoción, pero no con amor, sino con ese fervor que nace del miedo. Sabían que bastaba una palabra mal dicha, una mirada mal dirigida, para acabar colgados en las murallas o arrojados vivos al lago. Algunos de esos castigos los ejecutaba ella misma, sin inmutarse, con la misma serenidad con la que otros nobles parten un trozo de pan en el desayuno.

    Nadie se atrevía a decirlo en voz alta, pero todos lo pensaban: la señora de Harrentown era tan hermosa como mortal.

    Aquella mañana había partido sola a caballo. Le gustaba cabalgar hasta Harrenhal, perderse entre sus ruinas y escuchar el eco hueco de un castillo maldito.

    Donde otros veían piedras quebradas, ella veía advertencias y oportunidades.
    Los muros derruidos le hablaban más que los maestres: le recordaban que incluso el poder más grande podía caer devorado por las llamas, y que solo quienes aprendían a sobrevivir entre cenizas merecían reinar sobre ellas.

    El aire olía a humedad y hierro oxidado. Las torres rotas parecían dedos ennegrecidos señalando al cielo. Valenna desmontó y dejó que su corcel bebiera en un charco estancado, mientras ella recorría la explanada con paso seguro, la capa ondeando tras de sí. Era extraño cómo incluso la quietud de Harrenhal parecía doblegarse a su presencia, como si las piedras mismas reconocieran en ella un espíritu afín.

    Y entonces lo vio, en la espesura del bosque.

    Un hombre. El caballo que lo acompañaba apenas se mantenía en pie, las costillas marcadas bajo la piel sucia. El propio hombre parecía más muerto que vivo: sucio, maltrecho, con la ropa hecha jirones. Un caballero despojado de todo salvo de la sombra de lo que había sido.

    Valenna no se movió de inmediato. Lo observó en silencio, con esa mirada calculadora que lo diseccionaba todo. No era compasión lo que encendía su curiosidad, sino la certeza de estar ante una pieza caída en el tablero. Un hombre a punto de perecer no era nada… a menos que alguien decidiera darle un propósito.

    Se acercó despacio, las botas aplastando la grava húmeda, hasta que la silueta del desconocido estuvo lo bastante cerca como para distinguir el peso de su armadura, el emblema apenas reconocible bajo la suciedad. El caballo relinchó con debilidad, y Valenna posó una mano sobre el cuello del animal, calmándolo. Después, sus ojos se alzaron hacia él.

    —Estáis muy lejos de vuestra casa... Vuestro caballo apenas se tiene en pie. Al igual que vos... —se paseó a su alrededor, rodeándolo, observándolo—. ¿Quién es el afortunado hombre al que voy a salvarle la vida?
    Starter para [THEM0RMONTBEAR] Las historias que se contaban de Harrentown habían cambiado desde la llegada de Lady Valenna Velaryon. Antes se la conocía como una villa común, asentada bajo la sombra ennegrecida de Harrenhal, donde las piedras aún olían a humo siglos después de que Aegon la incendiara. Ahora, en las Tierras de los Ríos, el nombre de Harrentown se pronunciaba con la misma cautela con que se pronuncia el de un fantasma. En pocos meses, Valenna había convertido la villa en su feudo. Gobernaba con puño de hierro, y su belleza era tan temida como sus órdenes. Quienes la servían lo hacían con devoción, pero no con amor, sino con ese fervor que nace del miedo. Sabían que bastaba una palabra mal dicha, una mirada mal dirigida, para acabar colgados en las murallas o arrojados vivos al lago. Algunos de esos castigos los ejecutaba ella misma, sin inmutarse, con la misma serenidad con la que otros nobles parten un trozo de pan en el desayuno. Nadie se atrevía a decirlo en voz alta, pero todos lo pensaban: la señora de Harrentown era tan hermosa como mortal. Aquella mañana había partido sola a caballo. Le gustaba cabalgar hasta Harrenhal, perderse entre sus ruinas y escuchar el eco hueco de un castillo maldito. Donde otros veían piedras quebradas, ella veía advertencias y oportunidades. Los muros derruidos le hablaban más que los maestres: le recordaban que incluso el poder más grande podía caer devorado por las llamas, y que solo quienes aprendían a sobrevivir entre cenizas merecían reinar sobre ellas. El aire olía a humedad y hierro oxidado. Las torres rotas parecían dedos ennegrecidos señalando al cielo. Valenna desmontó y dejó que su corcel bebiera en un charco estancado, mientras ella recorría la explanada con paso seguro, la capa ondeando tras de sí. Era extraño cómo incluso la quietud de Harrenhal parecía doblegarse a su presencia, como si las piedras mismas reconocieran en ella un espíritu afín. Y entonces lo vio, en la espesura del bosque. Un hombre. El caballo que lo acompañaba apenas se mantenía en pie, las costillas marcadas bajo la piel sucia. El propio hombre parecía más muerto que vivo: sucio, maltrecho, con la ropa hecha jirones. Un caballero despojado de todo salvo de la sombra de lo que había sido. Valenna no se movió de inmediato. Lo observó en silencio, con esa mirada calculadora que lo diseccionaba todo. No era compasión lo que encendía su curiosidad, sino la certeza de estar ante una pieza caída en el tablero. Un hombre a punto de perecer no era nada… a menos que alguien decidiera darle un propósito. Se acercó despacio, las botas aplastando la grava húmeda, hasta que la silueta del desconocido estuvo lo bastante cerca como para distinguir el peso de su armadura, el emblema apenas reconocible bajo la suciedad. El caballo relinchó con debilidad, y Valenna posó una mano sobre el cuello del animal, calmándolo. Después, sus ojos se alzaron hacia él. —Estáis muy lejos de vuestra casa... Vuestro caballo apenas se tiene en pie. Al igual que vos... —se paseó a su alrededor, rodeándolo, observándolo—. ¿Quién es el afortunado hombre al que voy a salvarle la vida?
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  • Un planeta distante requiere de mi ayuda y cómo representante de la Casa de El, es mi deber asistir.
    Un planeta distante requiere de mi ayuda y cómo representante de la Casa de El, es mi deber asistir.
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  • Decidí venir aquí a la casa de campo para pasar tiempo con los caballos faltare unos días a la escuela jsjs
    Decidí venir aquí a la casa de campo para pasar tiempo con los caballos faltare unos días a la escuela jsjs
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  • Les he dado unos días libres a mi equipo, se lo merecen después del trabajo que hemos tenido todos con el anuncio del aniversario del grupo de hoteles Hermanos Stirling.

    Realice la compra mientras el otro día fuimos a un centro comercial y mi novio estaba probándose varias deportivas.
    Hoy le van a enviar a casa mi regalo, le vendrá muy bien para el trabajo y sobre todo para agradecerle el gran apoyo que significa para mí
    Daniel Stanford
    Les he dado unos días libres a mi equipo, se lo merecen después del trabajo que hemos tenido todos con el anuncio del aniversario del grupo de hoteles Hermanos Stirling. Realice la compra mientras el otro día fuimos a un centro comercial y mi novio estaba probándose varias deportivas. Hoy le van a enviar a casa mi regalo, le vendrá muy bien para el trabajo y sobre todo para agradecerle el gran apoyo que significa para mí [ThxStanford13]
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  • Aquel mercado cercano a la Avenida Winston Churchill estaba comenzando a cerrar sus puestos, y guardar todas sus mercancías de los exhibidores en la calle; así como los vendedores sobre la acera recogían sus mantas, listos para ir a casa. Él hacía lo mismo, estaba listo para ir a tomar un descanso, tan solo esperaba el regreso de Hugin y Munin, el sol se ponía, pronto anochecería y la misma cantaleta de siempre recorría su mente.

    ──── ❝Espero que hoy vuelvan...
    siento miedo, igual que siempre.
    No sé qué haré si no vuelven.
    Es una pérdida que jamás repondré.❞ ──── recitó en el pensamiento mientras guardaba las piezas de joyería en un costal no muy grande. Había vendido lo suficiente para cubrir lo del día así que no podía quejarse.
    Aquel mercado cercano a la Avenida Winston Churchill estaba comenzando a cerrar sus puestos, y guardar todas sus mercancías de los exhibidores en la calle; así como los vendedores sobre la acera recogían sus mantas, listos para ir a casa. Él hacía lo mismo, estaba listo para ir a tomar un descanso, tan solo esperaba el regreso de Hugin y Munin, el sol se ponía, pronto anochecería y la misma cantaleta de siempre recorría su mente. ──── ❝Espero que hoy vuelvan... siento miedo, igual que siempre. No sé qué haré si no vuelven. Es una pérdida que jamás repondré.❞ ──── recitó en el pensamiento mientras guardaba las piezas de joyería en un costal no muy grande. Había vendido lo suficiente para cubrir lo del día así que no podía quejarse.
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  • 𝟎𝟔:𝟎𝟎 𝓟𝓜
    ═══════ ≪ •❈• ≫ ═══════

    A veces me gusta jugar con el tiempo, aunque sea solo con la ropa. Esta tarde elegí una falda de tonos oscuros, una camisa floreada y un moño rojizo que contrasta con el color del resto del conjunto.

    Me senté en el comedor de casa, dejando que la luz tenue de la tarde pintara las paredes. Entre el silencio y el aroma del cafe recién servido.

    Pero esta tarde… funjo ser una dama del siglo pasado antes que una Teniente del presente.
    𝟎𝟔:𝟎𝟎 𝓟𝓜 ═══════ ≪ •❈• ≫ ═══════ A veces me gusta jugar con el tiempo, aunque sea solo con la ropa. Esta tarde elegí una falda de tonos oscuros, una camisa floreada y un moño rojizo que contrasta con el color del resto del conjunto. Me senté en el comedor de casa, dejando que la luz tenue de la tarde pintara las paredes. Entre el silencio y el aroma del cafe recién servido. Pero esta tarde… funjo ser una dama del siglo pasado antes que una Teniente del presente.
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