• Se ancló de pie en el suelo, colocándose delante de él.

    -Deja que te cure eso… -pidió.

    Pero Andrea se las apañó para darle la vuelta y volver a hacerla caminar hacia la puerta que daba acceso a los pasillos del servicio que comunicaban con todas las escaleras y estancias de la casa.

    -No seas cabe… ¡Andrea! -protestó y volvía a girarse para encararlo- Todo esto es culpa mía. Yo la he cagado y te han hecho daño… -intentó razonar- Por favor…- pidió- Deja que te ayude. Se me da bien…

    Al margen de su vida como fiestera, no había que olvidar que Kelly había empezado a estudiar la carrera de medicina, para frustración de su padre, quien esperaba que ella siguiera el legado familiar.

    -Es una sutura básica, puedo hacerlo…

    Pareció que aquello terminaba de convencer a Andrea, o quizás el hecho de pensar que acudir al hospital generaría preguntas, preguntas que afectarían aun más a la reputación familiar de los Vaughn… Asi que, cuando Kelly dejó de sentir como él oponía resistencia, le hizo sentarse en una de las sillas de la cocina mientras ella iba a por el botiquín.

    Para cuando regresó y dejó el maletín sobre la mesa, comprobó que Andrea tenia problemas para desabotonarse la correa del arnés donde llevaba el arma debido a su brazo herido ya que la hebilla de esta estaba en el lado contrario del cuerpo masculino.

    -Deja… Te ayudo…- dijo Kelly, quien logró deshacerse del arnés y del arma con bastante facilidad y cuidado. Lo dejó sobre la mesa y se terminó colocando de pie entre las piernas de Andrea con intención de desabotonar su camisa- He sido una imbécil… -susurró ella, apesadumbrada- No sé porqué hago las cosas que hago…

    (...)

    Sacó el alcohol y unas gasas, y con la mano zurda tomó suavemente el brazo diestro del moreno para girarlo con suavidad.

    -Menos mal que no es profundo…- comentó ella dejando de lado a la niñata fiestera, la reina de las portadas escandalosas y la heredera caprichosa. Allí solo que daba ella… La Kelly racional y a la que se le había pasado el pedo en un abrir y cerrar de ojos a causa de la adrenalina en cuanto vio que Andrea resultaba herido.

    -Esto va a escocer…

    Empapó la gasa en alcohol y fue dando suaves toques sobre el corte terminando por soplar ligeramente para aliviar el escozor. En un gesto cariñoso, cercano… Y siguió aplicando el alcohol a suaves toques hasta que la herida estuvo limpia. Tomó después el antiséptico y lo aplicó con cuidado.

    -No necesitarás puntos…- negó ella con la cabeza antes de tomar una de las vendas y cubrir la herida con infinito cuidado. A fin de cuentas se había llevado aquella herida por su culpa.

    No sabia qué decir, tenerle tan cerca hacia que su corazón golpeara con fuerza contra su pecho, tanto que casi lo sentía en la garganta. Terminó con el vendaje en silencio, pero sus dedos se entretuvieron algo mas de la cuenta al anudarlo, como si en realidad no quisiera que aquel momento terminase. Y, en un gesto más atrevido de lo que debería, descendió una de sus manos por el brazo de él hasta alcanzar su mano y tomar la ajena de forma distraída, pero cariñosa.

    -Odio que te hagas el héroe… Porque te necesito con vida.

    Su mirada había quedado perdida en las manos de ambos pero terminó por elevarse hasta los ojos masculinos.

    ⸻ extracto de mi rol con Andrea D´amico Grimaldi
    Se ancló de pie en el suelo, colocándose delante de él. -Deja que te cure eso… -pidió. Pero Andrea se las apañó para darle la vuelta y volver a hacerla caminar hacia la puerta que daba acceso a los pasillos del servicio que comunicaban con todas las escaleras y estancias de la casa. -No seas cabe… ¡Andrea! -protestó y volvía a girarse para encararlo- Todo esto es culpa mía. Yo la he cagado y te han hecho daño… -intentó razonar- Por favor…- pidió- Deja que te ayude. Se me da bien… Al margen de su vida como fiestera, no había que olvidar que Kelly había empezado a estudiar la carrera de medicina, para frustración de su padre, quien esperaba que ella siguiera el legado familiar. -Es una sutura básica, puedo hacerlo… Pareció que aquello terminaba de convencer a Andrea, o quizás el hecho de pensar que acudir al hospital generaría preguntas, preguntas que afectarían aun más a la reputación familiar de los Vaughn… Asi que, cuando Kelly dejó de sentir como él oponía resistencia, le hizo sentarse en una de las sillas de la cocina mientras ella iba a por el botiquín. Para cuando regresó y dejó el maletín sobre la mesa, comprobó que Andrea tenia problemas para desabotonarse la correa del arnés donde llevaba el arma debido a su brazo herido ya que la hebilla de esta estaba en el lado contrario del cuerpo masculino. -Deja… Te ayudo…- dijo Kelly, quien logró deshacerse del arnés y del arma con bastante facilidad y cuidado. Lo dejó sobre la mesa y se terminó colocando de pie entre las piernas de Andrea con intención de desabotonar su camisa- He sido una imbécil… -susurró ella, apesadumbrada- No sé porqué hago las cosas que hago… (...) Sacó el alcohol y unas gasas, y con la mano zurda tomó suavemente el brazo diestro del moreno para girarlo con suavidad. -Menos mal que no es profundo…- comentó ella dejando de lado a la niñata fiestera, la reina de las portadas escandalosas y la heredera caprichosa. Allí solo que daba ella… La Kelly racional y a la que se le había pasado el pedo en un abrir y cerrar de ojos a causa de la adrenalina en cuanto vio que Andrea resultaba herido. -Esto va a escocer… Empapó la gasa en alcohol y fue dando suaves toques sobre el corte terminando por soplar ligeramente para aliviar el escozor. En un gesto cariñoso, cercano… Y siguió aplicando el alcohol a suaves toques hasta que la herida estuvo limpia. Tomó después el antiséptico y lo aplicó con cuidado. -No necesitarás puntos…- negó ella con la cabeza antes de tomar una de las vendas y cubrir la herida con infinito cuidado. A fin de cuentas se había llevado aquella herida por su culpa. No sabia qué decir, tenerle tan cerca hacia que su corazón golpeara con fuerza contra su pecho, tanto que casi lo sentía en la garganta. Terminó con el vendaje en silencio, pero sus dedos se entretuvieron algo mas de la cuenta al anudarlo, como si en realidad no quisiera que aquel momento terminase. Y, en un gesto más atrevido de lo que debería, descendió una de sus manos por el brazo de él hasta alcanzar su mano y tomar la ajena de forma distraída, pero cariñosa. -Odio que te hagas el héroe… Porque te necesito con vida. Su mirada había quedado perdida en las manos de ambos pero terminó por elevarse hasta los ojos masculinos. ⸻ extracto de mi rol con [B0dyguard] ⸻
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  • Como cualquier otro japonés, Mine solía frecuentar lugares así; especialmente en esas noches donde el silencio de su casa se volvía demasiado aburrido. Era un asalto a los sentidos: demasiado ruido, demasiadas luces, demasiado todo. Y, sin embargo, allí estaba, entregado a una emoción genuina mientras se perdía en su juego de ritmo favorito. Llevaba las mangas de la remera arremangadas con descuido y su cabello, habitualmente peinado hacia atrás con rigor, caía ahora sobre su cabeza. Ese simple desorden lo volvía casi irreconocible; le otorgaba un aire más joven y mas accesible.

    Sus dedos se desplazaban sobre los botones con una precisión mecánica, casi coreográfica. Mientras la pantalla estallaba en colores y patrones frenéticos, el rostro de Mine se iluminaba con el reflejo del monitor. Se movía como un profesional, como si hubiera repetido esa secuencia miles de veces, y quizás así era. No sonreía, pero tampoco cargaba con su habitual ceño fruncido; su expresión era de una calma absoluta, algo dificil de ver en él.

    Finalmente, la música cesó. Mine dejó escapar un suspiro contenido y observó la pantalla con interés, esperando haber superado su propia marca. Dio un paso atrás para retirarse, y entonces, sucedió.

    Sintió un contacto inesperado y firme. Unos dedos ajenos sujetaron su barbilla sin previo aviso, obligándolo a alzar el rostro. Lo movieron de un lado a otro, escudriñándolo, como si evaluaran si aquel era realmente EL Mine y no un impostor. Su cuerpo reaccionó antes que su mente: se tensó al instante, los hombros se endurecieron y sus manos dudaron un segundo eterno entre apartar bruscamente aquel agarre o quedarse congeladas donde estaban.

    Su mirada, siempre afilada y bajo control, vaciló al verse forzada a una cercanía tan invasiva. Demasiado cerca. Podía percibir el calor de la otra persona, registrar detalles que no se había autorizado a notar. Su ceño se contrajo, pero no con la severidad de siempre; esta vez era una mueca más frágil, teñida de incomodidad. Tragó saliva, un gesto sutil pero delator.
    No apartó la vista de inmediato, y ese fue su error.

    —…¿Ya terminaste?

    Su voz emergió más baja de lo normal, con una aspereza que no nacía de la irritación, sino de algo mucho más profundo, del miedo de haber sido descubierto. Aunque su rigidez lo traicionaba, no hizo el menor ademán de apartar la mano que aún sostenía su barbilla.
    Como cualquier otro japonés, Mine solía frecuentar lugares así; especialmente en esas noches donde el silencio de su casa se volvía demasiado aburrido. Era un asalto a los sentidos: demasiado ruido, demasiadas luces, demasiado todo. Y, sin embargo, allí estaba, entregado a una emoción genuina mientras se perdía en su juego de ritmo favorito. Llevaba las mangas de la remera arremangadas con descuido y su cabello, habitualmente peinado hacia atrás con rigor, caía ahora sobre su cabeza. Ese simple desorden lo volvía casi irreconocible; le otorgaba un aire más joven y mas accesible. Sus dedos se desplazaban sobre los botones con una precisión mecánica, casi coreográfica. Mientras la pantalla estallaba en colores y patrones frenéticos, el rostro de Mine se iluminaba con el reflejo del monitor. Se movía como un profesional, como si hubiera repetido esa secuencia miles de veces, y quizás así era. No sonreía, pero tampoco cargaba con su habitual ceño fruncido; su expresión era de una calma absoluta, algo dificil de ver en él. Finalmente, la música cesó. Mine dejó escapar un suspiro contenido y observó la pantalla con interés, esperando haber superado su propia marca. Dio un paso atrás para retirarse, y entonces, sucedió. Sintió un contacto inesperado y firme. Unos dedos ajenos sujetaron su barbilla sin previo aviso, obligándolo a alzar el rostro. Lo movieron de un lado a otro, escudriñándolo, como si evaluaran si aquel era realmente EL Mine y no un impostor. Su cuerpo reaccionó antes que su mente: se tensó al instante, los hombros se endurecieron y sus manos dudaron un segundo eterno entre apartar bruscamente aquel agarre o quedarse congeladas donde estaban. Su mirada, siempre afilada y bajo control, vaciló al verse forzada a una cercanía tan invasiva. Demasiado cerca. Podía percibir el calor de la otra persona, registrar detalles que no se había autorizado a notar. Su ceño se contrajo, pero no con la severidad de siempre; esta vez era una mueca más frágil, teñida de incomodidad. Tragó saliva, un gesto sutil pero delator. No apartó la vista de inmediato, y ese fue su error. —…¿Ya terminaste? Su voz emergió más baja de lo normal, con una aspereza que no nacía de la irritación, sino de algo mucho más profundo, del miedo de haber sido descubierto. Aunque su rigidez lo traicionaba, no hizo el menor ademán de apartar la mano que aún sostenía su barbilla.
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  • ㅤㅤㅤㅤextracto de rol de trama de
    ㅤㅤㅤㅤ #BloodAndBourbonSquad
    ㅤㅤ
    -¿Qué te hace pensar que canalizando tres marcas tendrás mejores resultados? -Klaus se puso en pie y se volvió a cubrir el antebrazo- Esto es inútil… ¿Qué hacemos aquí sentados? Deberíamos estar ahí afuera buscando respuestas en vez de esperar que vengan a nosotros. Ir a ese bunker donde vive Hope y remover cada carpeta…

    Rebekah lo miró con expresión calmada.

    — No puedes entrar ahí, Niklaus… ni quemarlo hasta los cimientos…— Mientras su hermano se levantaba, Elijah Mikaelson lo siguió con la mirada sin moverse apenas un ápice, apostillando aquello, con un ligero toque de sorna recordando los refinados modales que años atrás se gastaba el hibrido, antes de que Rebekah se adelantara para poner algo de sentido común al deseo de Klaus.
    Pero estaba claro que no iba a calmarse, era como un perro con un hueso, no podia dejarlo estar.
    Por suerte él y Hayley Marshall no habían roto la conexión de sus marcas con el hechizo de Freya Mikaelson , y es esta quien le informa del éxito de su búsqueda.

    -Hope ya ha mirado en los archivos de ese bunker, Nik. ¿No crees que te hubiera avisado si hubiera encontrado algo que mereciera la pena? -preguntó la Original..

    Klaus la fulminó con la mirada a causa de su propia frustración.

    -¿Y la escuela Salvatore? Alaric Saltzman se quedó con todos los cachivaches de la Armería… Quizás podría… -comenzó a decir el hibrido, pero entonces Freya lo interrumpió.

    -Lo tengo -dijo- He captado dos señales. Potentes… Tendríamos que dividirnos… -dijo la rubia.

    Y, la primera en ofrecerse fue la propia Hayley. Se volvió a colocar la manga de la camiseta y siquiera miró a Elijah antes de decir:

    -Yo iré a Reino Unido -dijo mirando el mapa donde una marca de la sangre de Freya se había aposentado- Le he cogido el gusto a los viajes en avión… -ironizó.

    Mientras Hayley se ofreció para acudir en busca de la señal de Reino Unido, el original se afanó, con todo el cuidado del mundo en bajarse la camisa y abotonarse el puño, tras lo cual se levantó y se colocó a su lado, mirando el mapa y sujetando la cintura femenina con su mano derecha mientras que de su dedo índice y corazón izquierdos colgaba su americana, por encima de su hombro.

    — Tendré todo listo enseguida, podremos salir mañana, si la señal cambia, házmelo saber.

    Freya asintió.

    -Eso me deja a mi… Canadá… -confirmó la rubia antes de mirar a Keelan Malraux .

    Klaus apretó su mandíbula sopesando sus opciones, porque no le hacia ninguna gracia quedarse allí sentado esperando.

    -Yo iré a Mystic Falls… Quizás Alaric tenga algo útil… -dijo mientras ya sacaba su teléfono para preparar el viaje.

    Hayley se levantó de su asiento para ayudar a Freya a recoger, y con deje divertido dijo:

    -Dale recuerdos a Caroline Forbes de mi parte… Seguro que ya no me guarda rencor…- bromeó.
    ㅤㅤㅤㅤextracto de rol de trama de ㅤㅤㅤㅤ #BloodAndBourbonSquad ㅤㅤ -¿Qué te hace pensar que canalizando tres marcas tendrás mejores resultados? -Klaus se puso en pie y se volvió a cubrir el antebrazo- Esto es inútil… ¿Qué hacemos aquí sentados? Deberíamos estar ahí afuera buscando respuestas en vez de esperar que vengan a nosotros. Ir a ese bunker donde vive Hope y remover cada carpeta… Rebekah lo miró con expresión calmada. — No puedes entrar ahí, Niklaus… ni quemarlo hasta los cimientos…— Mientras su hermano se levantaba, [Nbl3Stag] lo siguió con la mirada sin moverse apenas un ápice, apostillando aquello, con un ligero toque de sorna recordando los refinados modales que años atrás se gastaba el hibrido, antes de que Rebekah se adelantara para poner algo de sentido común al deseo de Klaus. Pero estaba claro que no iba a calmarse, era como un perro con un hueso, no podia dejarlo estar. Por suerte él y [LittleWxlfie] no habían roto la conexión de sus marcas con el hechizo de [THE0LDERSISTER] , y es esta quien le informa del éxito de su búsqueda. -Hope ya ha mirado en los archivos de ese bunker, Nik. ¿No crees que te hubiera avisado si hubiera encontrado algo que mereciera la pena? -preguntó la Original.. Klaus la fulminó con la mirada a causa de su propia frustración. -¿Y la escuela Salvatore? Alaric Saltzman se quedó con todos los cachivaches de la Armería… Quizás podría… -comenzó a decir el hibrido, pero entonces Freya lo interrumpió. -Lo tengo -dijo- He captado dos señales. Potentes… Tendríamos que dividirnos… -dijo la rubia. Y, la primera en ofrecerse fue la propia Hayley. Se volvió a colocar la manga de la camiseta y siquiera miró a Elijah antes de decir: -Yo iré a Reino Unido -dijo mirando el mapa donde una marca de la sangre de Freya se había aposentado- Le he cogido el gusto a los viajes en avión… -ironizó. Mientras Hayley se ofreció para acudir en busca de la señal de Reino Unido, el original se afanó, con todo el cuidado del mundo en bajarse la camisa y abotonarse el puño, tras lo cual se levantó y se colocó a su lado, mirando el mapa y sujetando la cintura femenina con su mano derecha mientras que de su dedo índice y corazón izquierdos colgaba su americana, por encima de su hombro. — Tendré todo listo enseguida, podremos salir mañana, si la señal cambia, házmelo saber. Freya asintió. -Eso me deja a mi… Canadá… -confirmó la rubia antes de mirar a [las7malraux] . Klaus apretó su mandíbula sopesando sus opciones, porque no le hacia ninguna gracia quedarse allí sentado esperando. -Yo iré a Mystic Falls… Quizás Alaric tenga algo útil… -dijo mientras ya sacaba su teléfono para preparar el viaje. Hayley se levantó de su asiento para ayudar a Freya a recoger, y con deje divertido dijo: -Dale recuerdos a Caroline Forbes de mi parte… Seguro que ya no me guarda rencor…- bromeó.
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  • -Se le estaba olvidando el sonido de su voz y el aroma de su piel; suspiró profundamente al ver el cielo con millones de estrellas en el, la diestra buscó insistentemente entre el bolsillo de la camisa; desdobló con cuidado una hoja que podría deducirse que la veía siempre; sus marcas la tenían sumamente desgastada.

     Lograba sacar el lado más dócil, más sublime y tierno de "B"; sonrió al ver ese boceto dibujado en esa vieja página después de hacerle el amor como a ella le gustaba; los finos trazos con el bolígrafo dejaban ver las diminutas curvas de un cuerpo femenino desnudo, piernas delgadas, abdomen plano y unas pequeñas montañas que eran remarcadas con unos finos botones.

    Acariciando suavemente con las yemas de sus dedos, dobló el dibujo y lo volvió a llevar de donde lo sacó, suspiró por última vez y su andar fue hacia el norte. -

    Solo deseo tu bienestar.
    -Se le estaba olvidando el sonido de su voz y el aroma de su piel; suspiró profundamente al ver el cielo con millones de estrellas en el, la diestra buscó insistentemente entre el bolsillo de la camisa; desdobló con cuidado una hoja que podría deducirse que la veía siempre; sus marcas la tenían sumamente desgastada.  Lograba sacar el lado más dócil, más sublime y tierno de "B"; sonrió al ver ese boceto dibujado en esa vieja página después de hacerle el amor como a ella le gustaba; los finos trazos con el bolígrafo dejaban ver las diminutas curvas de un cuerpo femenino desnudo, piernas delgadas, abdomen plano y unas pequeñas montañas que eran remarcadas con unos finos botones. Acariciando suavemente con las yemas de sus dedos, dobló el dibujo y lo volvió a llevar de donde lo sacó, suspiró por última vez y su andar fue hacia el norte. - Solo deseo tu bienestar.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tengo una duda y no se si alguien me pueda ayudar. Trato de rolear desde la apk pero cada vez que quiero ver mis mensajes le doy a "Ver Todo" pero el boton solo me abre el ultimo mensaje... Es un bug o es mejor rolear desde la pagina?
    Tengo una duda y no se si alguien me pueda ayudar. Trato de rolear desde la apk pero cada vez que quiero ver mis mensajes le doy a "Ver Todo" pero el boton solo me abre el ultimo mensaje... Es un bug o es mejor rolear desde la pagina? :STK-12:
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  • 𝙑𝘼𝘾𝘼𝙏𝙄𝙊𝙉 𝙊𝙉 𝙎𝙋𝘼𝙍𝙏𝘼𝙓
    Fandom 𝗠𝗔𝗥𝗩𝗘𝗟
    Categoría Acción
    Lo único que sabia respecto al viaje era que irían a un lugar llamado Spartax. El nombre no le era ajeno, sabía que era un lugar al que Quentin iba con frecuencia a ver a su pareja, el mitad celestial con excelente gusto musical y al que solo conocía de vista.

    Pensó en que Peter Quill iría a buscarlos o enviarles una nave, pero en su lugar, Quentin le mostró unas coordenadas en un holograma y le dio una referencia visual de ese planeta. Entendía lo que le estaba pidiendo pero no podía evitar sentirse un poco asustado, no por ir a un lugar nuevo sino por el hecho de expandir el alcance de la teletransportación.

    ──Uhm, Quentin...── Buscó la atención del ilusionista y este volteó a verlo con una expresión impaciente en el rostro, prácticamente rozando la molestia.

    ──¿Qué? ¿Vas a darme alguna excusa?── El tono de voz de Beck era tranquilo, pero sus palabras estaban lejos de serlo. ──No quiero problemas, quiero soluciones. Si no puedes hacerlo largate de mi vista.

    Dicho eso, le dio la espalda y continuó ajustando algunos tornillos en el brazalete computarizado que llevaba oculto en el brazo. Francis estaba acostumbrado a ese tipo de respuestas y aunque se esforzara por fingir que le eran indiferentes, en realidad le dolían y mucho.

    ──No es eso, solo quería saber cuando quieres que nos transporte hacia allá── Rodeó la mesa que los separaba y acerco la mano al hombro de su mentor, pero sin apoyarla todavía.

    ──Ahora, terminaré de reparar esto cuando estemos allá── Guardo la pantalla junto con las herramientas en un estuche y le hizo una señal de que podía apoyar la mano en su hombro. Quizás para Quentin eso no significa nada, pero para Francis era lo más cercano que había tenido a un abrazo.

    Cerró los ojos por un par de segundos y cuando la imagen de Spartax apareció en su mente, uso su habilidad para llevarlos allá. La única referencia que tenia era de un palacio y afortunadamente para ambos, por alguna razón aparecieron dentro del edificio.

    Inmediatamente fueron recibidos por un par alienígenas que hablaban perfectamente su idioma. Saludaron a Quentin como si fuese miembro de la realeza y cuando llego su turno de presentarse, Beck lo hizo por él, presentandolo como solía hacer desde que tenía uso de razón. "Él es Francis, mi sucesor" y sin más prosiguió "Peter le asigno una habitación cerca de la nuestra".

    Uno de los alienigenas le entrego una tarjeta y Francis supuso que sería la llave de su habitación. El ilusionista seguía conversando con esa gente, contandoles como habían estado sus días en la tierra y antes de comenzar a caminar con ellos, se giró hacia él.

    ──Puedes explorar el lugar, no te alejes ni toques nada. Te veo en la cena── Sin esperar una respuesta se marchó con los aliens dejándolo sólo en ese enorme salón vacío.

    De nuevo, no lo tomo personal, estaba acostumbrado a ese trato. Además, no le parecía mala idea explorar el lugar, no se parecía a nada que hubiese visto antes y estaba fascinado con el parecido que le encontraba a cualquier escenario de alguna película o videojuego futurista.

    Paso media hora recorriendo los pasillos hasta que encontró la salida a un enorme jardin, y a unos cuantos metros diviso un edificio pero lo que lo empujó a avanzar en esa dirección fue la nave estacionada, aparentemente sin supervision.

    Al llegar encontro la compuerta abierta, asomo la cabeza para corrobar que no había nadie dentro y entró. De pronto se sentía como en una película de Star wars, solo le faltaba el sable luminoso y un compañero robot. Inspeccióno todo el interior sin abrir ningún compartimiento, y cuando se acerco a la cabina de la nave encontro un casco en el asiento del copiloto.

    ──Espero que mi teléfono funcione aquí. Solo me tomaré una foto y me iré── Dijo en voz alta mientras se ponía el casco y se tomaba algunas selfies con su teléfono. Luego, se sentó en la silla del piloto y se inclino lo suficiente para leer lo que decía debajo de cada uno de los botones en el tablero de mando. ──Debe estar en asgardeano... No, el novio de Quentin no es eso, es un...

    Se quedo pensando en eso por un momento, tratando de recordar su raza. Si lo había oído alguna vez pero en ese momento solo podía recordar a Quentin refiriendose a Peter como un neandertal galáctico (cuando estaba enojado con él) o simplemente, llamándolo híbrido (cuando no).

    𝑫𝐔𝐒𝐓𝐈𝐍♫︎
    Lo único que sabia respecto al viaje era que irían a un lugar llamado Spartax. El nombre no le era ajeno, sabía que era un lugar al que Quentin iba con frecuencia a ver a su pareja, el mitad celestial con excelente gusto musical y al que solo conocía de vista. Pensó en que Peter Quill iría a buscarlos o enviarles una nave, pero en su lugar, Quentin le mostró unas coordenadas en un holograma y le dio una referencia visual de ese planeta. Entendía lo que le estaba pidiendo pero no podía evitar sentirse un poco asustado, no por ir a un lugar nuevo sino por el hecho de expandir el alcance de la teletransportación. ──Uhm, Quentin...── Buscó la atención del ilusionista y este volteó a verlo con una expresión impaciente en el rostro, prácticamente rozando la molestia. ──¿Qué? ¿Vas a darme alguna excusa?── El tono de voz de Beck era tranquilo, pero sus palabras estaban lejos de serlo. ──No quiero problemas, quiero soluciones. Si no puedes hacerlo largate de mi vista. Dicho eso, le dio la espalda y continuó ajustando algunos tornillos en el brazalete computarizado que llevaba oculto en el brazo. Francis estaba acostumbrado a ese tipo de respuestas y aunque se esforzara por fingir que le eran indiferentes, en realidad le dolían y mucho. ──No es eso, solo quería saber cuando quieres que nos transporte hacia allá── Rodeó la mesa que los separaba y acerco la mano al hombro de su mentor, pero sin apoyarla todavía. ──Ahora, terminaré de reparar esto cuando estemos allá── Guardo la pantalla junto con las herramientas en un estuche y le hizo una señal de que podía apoyar la mano en su hombro. Quizás para Quentin eso no significa nada, pero para Francis era lo más cercano que había tenido a un abrazo. Cerró los ojos por un par de segundos y cuando la imagen de Spartax apareció en su mente, uso su habilidad para llevarlos allá. La única referencia que tenia era de un palacio y afortunadamente para ambos, por alguna razón aparecieron dentro del edificio. Inmediatamente fueron recibidos por un par alienígenas que hablaban perfectamente su idioma. Saludaron a Quentin como si fuese miembro de la realeza y cuando llego su turno de presentarse, Beck lo hizo por él, presentandolo como solía hacer desde que tenía uso de razón. "Él es Francis, mi sucesor" y sin más prosiguió "Peter le asigno una habitación cerca de la nuestra". Uno de los alienigenas le entrego una tarjeta y Francis supuso que sería la llave de su habitación. El ilusionista seguía conversando con esa gente, contandoles como habían estado sus días en la tierra y antes de comenzar a caminar con ellos, se giró hacia él. ──Puedes explorar el lugar, no te alejes ni toques nada. Te veo en la cena── Sin esperar una respuesta se marchó con los aliens dejándolo sólo en ese enorme salón vacío. De nuevo, no lo tomo personal, estaba acostumbrado a ese trato. Además, no le parecía mala idea explorar el lugar, no se parecía a nada que hubiese visto antes y estaba fascinado con el parecido que le encontraba a cualquier escenario de alguna película o videojuego futurista. Paso media hora recorriendo los pasillos hasta que encontró la salida a un enorme jardin, y a unos cuantos metros diviso un edificio pero lo que lo empujó a avanzar en esa dirección fue la nave estacionada, aparentemente sin supervision. Al llegar encontro la compuerta abierta, asomo la cabeza para corrobar que no había nadie dentro y entró. De pronto se sentía como en una película de Star wars, solo le faltaba el sable luminoso y un compañero robot. Inspeccióno todo el interior sin abrir ningún compartimiento, y cuando se acerco a la cabina de la nave encontro un casco en el asiento del copiloto. ──Espero que mi teléfono funcione aquí. Solo me tomaré una foto y me iré── Dijo en voz alta mientras se ponía el casco y se tomaba algunas selfies con su teléfono. Luego, se sentó en la silla del piloto y se inclino lo suficiente para leer lo que decía debajo de cada uno de los botones en el tablero de mando. ──Debe estar en asgardeano... No, el novio de Quentin no es eso, es un... Se quedo pensando en eso por un momento, tratando de recordar su raza. Si lo había oído alguna vez pero en ese momento solo podía recordar a Quentin refiriendose a Peter como un neandertal galáctico (cuando estaba enojado con él) o simplemente, llamándolo híbrido (cuando no). [PANDEM0NIO]
    Tipo
    Grupal
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  • Escrito en las paredes
    Fandom Hellaverse/Hazbin Hotel
    Categoría Otros
    Habían pasado ya algunos días y el cruce de palabras o siquiera miradas entre el rey y quien más estuviera en el hotel era mínimo, por no decir inexistente.
    Era evidente que de nuevo sus pensamientos lo estaban consumiendo y, sumado a ello, evitaba especialmente a cierto molesto botones que parecía haberle dado al menos un poco de paz mientras tanto, pero el gusto era extraño.

    Mientras más pasaba hundido en su propia mente y menos en las discusiones, de nuevo los pensamientos intrusivos se iban acumulando y fue entonces cuando recordó aquellas palabras, como un eco distante, pero llegó a su cabeza la imagen distorsionada y su voz.

    Su canto... era verdad que podía expresar mucho con la voz y lo había dejado de hacer hace tanto tiempo que incluso le costaba, pero volvía entonces a recordar esa tarde, un par de minutos apenas, pero que dejaron huella.
    Tomando un respiro profundo, caminó hacia el ventanal, observando desde su torre la ciudad, oscura y poco apoco en ruinas, pero no siempre fue de esa manera.

    Pasando la mano por el cristal como si de limpiar la mugre se tratara, fue entonces que lo vio, un espejismo del pasado mostrando cada edificio en su antigua gloria, cuando recién construyó todo desde la nada misma, piedra por piedra, a mano, pues no tenía a Keekee como ahora formaba parte del hotel y menos mano de obra.
    Abriendo las puertas, caminó por el balcón, tomando aire y comenzando a cantar suavemente, apenas dejando que su voz fuera llevada con el viento pero, al paso de los compases, era cada vez más audible, con más sentimiento, extendiendo las alas para arrojarse al vacío y, al poco de tocar el suelo, volver a elevarse, dejando que una estela dorada proyectara la misma imagen que él veía en su cabeza a quien fuera capaz de distinguirlo.

    Los años no solo habían sido crueles con las construcciones, también con él que había dejado partes de sí en todo lo que ahora veían los pecadores con desprecio, como si no fuera más que escombro, sin saber que era el mismo Lucifer quien buscó erguir un infierno majestuoso en el cual recibir a todos los pecadores, darles un segundo hogar tras la muerte y perder todo lo que en vida conocían, pisoteándolo.

    https://www.youtube.com/watch?v=jJD-UIB60vs&list=RDjJD-UIB60vs&start_radio=1
    Habían pasado ya algunos días y el cruce de palabras o siquiera miradas entre el rey y quien más estuviera en el hotel era mínimo, por no decir inexistente. Era evidente que de nuevo sus pensamientos lo estaban consumiendo y, sumado a ello, evitaba especialmente a cierto molesto botones que parecía haberle dado al menos un poco de paz mientras tanto, pero el gusto era extraño. Mientras más pasaba hundido en su propia mente y menos en las discusiones, de nuevo los pensamientos intrusivos se iban acumulando y fue entonces cuando recordó aquellas palabras, como un eco distante, pero llegó a su cabeza la imagen distorsionada y su voz. Su canto... era verdad que podía expresar mucho con la voz y lo había dejado de hacer hace tanto tiempo que incluso le costaba, pero volvía entonces a recordar esa tarde, un par de minutos apenas, pero que dejaron huella. Tomando un respiro profundo, caminó hacia el ventanal, observando desde su torre la ciudad, oscura y poco apoco en ruinas, pero no siempre fue de esa manera. Pasando la mano por el cristal como si de limpiar la mugre se tratara, fue entonces que lo vio, un espejismo del pasado mostrando cada edificio en su antigua gloria, cuando recién construyó todo desde la nada misma, piedra por piedra, a mano, pues no tenía a Keekee como ahora formaba parte del hotel y menos mano de obra. Abriendo las puertas, caminó por el balcón, tomando aire y comenzando a cantar suavemente, apenas dejando que su voz fuera llevada con el viento pero, al paso de los compases, era cada vez más audible, con más sentimiento, extendiendo las alas para arrojarse al vacío y, al poco de tocar el suelo, volver a elevarse, dejando que una estela dorada proyectara la misma imagen que él veía en su cabeza a quien fuera capaz de distinguirlo. Los años no solo habían sido crueles con las construcciones, también con él que había dejado partes de sí en todo lo que ahora veían los pecadores con desprecio, como si no fuera más que escombro, sin saber que era el mismo Lucifer quien buscó erguir un infierno majestuoso en el cual recibir a todos los pecadores, darles un segundo hogar tras la muerte y perder todo lo que en vida conocían, pisoteándolo. https://www.youtube.com/watch?v=jJD-UIB60vs&list=RDjJD-UIB60vs&start_radio=1
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  • Anoche me encerré porque ya no tenía piel para seguir por fuera.
    Cerré la puerta y sentí que algo dentro de mí
    se estaba rompiendo con un ruido tan silencioso
    que solo yo podía escucharlo.

    Quise cantar…
    pero lo que salió no fue voz,
    fue un temblor.
    Un temblor que me dijo sin decirlo:
    “ya no puedes sostenerte ni a ti misma.”

    Cada intento de seguir la letra
    me hundía más.
    No alcanzaba las notas,
    no alcanzaba mi propio aire,
    no alcanzaba nada.
    Y esa falta, ese hueco,
    me desgarraba como si tuviera filo.

    Tomé.
    Tomé porque no sabía qué más arrancarme.
    Porque cuando ya no puedes gritar,
    bebes,
    y cuando ya no puedes beber,
    lloras,
    y cuando ya no puedes llorar…
    te quedas ahí, vaciándote sin que nadie lo note.

    Las lágrimas me salían sin permiso,
    a borbotones,
    como si mi cuerpo tratara de expulsar algo
    que no sabe por dónde salir.
    Como si lo que llevo guardado
    arañara por dentro,
    buscando una grieta para escapar.

    Me miré un instante en la pantalla,
    borrosa, torcida, irreconocible.
    Y me dolió.
    Porque vi a alguien que ya no sabía cómo sostener su propia tristeza,
    alguien que se había ido quedando sin voz, sin fuerza,
    sin forma de sacarse el peso del pecho.

    Y ahí, con el karaoke sonando solo,
    y yo hecha pedazos,
    entendí algo que me atravesó
    como un vidrio frío:

    No estaba llorando por la noche.
    Ni por el alcohol.
    Ni por la canción.

    Lloraba por todo lo que llevo años tragándome,
    por todo lo que nunca dije,
    por todo lo que dejé que me hiriera,
    por todo lo que me callé para no romperme…

    …y me rompí igual.
    Anoche me encerré porque ya no tenía piel para seguir por fuera. Cerré la puerta y sentí que algo dentro de mí se estaba rompiendo con un ruido tan silencioso que solo yo podía escucharlo. Quise cantar… pero lo que salió no fue voz, fue un temblor. Un temblor que me dijo sin decirlo: “ya no puedes sostenerte ni a ti misma.” Cada intento de seguir la letra me hundía más. No alcanzaba las notas, no alcanzaba mi propio aire, no alcanzaba nada. Y esa falta, ese hueco, me desgarraba como si tuviera filo. Tomé. Tomé porque no sabía qué más arrancarme. Porque cuando ya no puedes gritar, bebes, y cuando ya no puedes beber, lloras, y cuando ya no puedes llorar… te quedas ahí, vaciándote sin que nadie lo note. Las lágrimas me salían sin permiso, a borbotones, como si mi cuerpo tratara de expulsar algo que no sabe por dónde salir. Como si lo que llevo guardado arañara por dentro, buscando una grieta para escapar. Me miré un instante en la pantalla, borrosa, torcida, irreconocible. Y me dolió. Porque vi a alguien que ya no sabía cómo sostener su propia tristeza, alguien que se había ido quedando sin voz, sin fuerza, sin forma de sacarse el peso del pecho. Y ahí, con el karaoke sonando solo, y yo hecha pedazos, entendí algo que me atravesó como un vidrio frío: No estaba llorando por la noche. Ni por el alcohol. Ni por la canción. Lloraba por todo lo que llevo años tragándome, por todo lo que nunca dije, por todo lo que dejé que me hiriera, por todo lo que me callé para no romperme… …y me rompí igual.
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  • 𖹭^᪲᪲᪲𝅄 ׁ ˳

    Habían pasado toda la tarde jugando videojuegos, la rubia tenía el ceño fruncido tratando de concentrarse en tocar desesperadamente los botones correctos del control, soltó un suspiro con frustración al ver como volvía a perder la partida por cuarta vez. Dejo caer el control sobre el sillón y se cruzó de brazos.

    —No puede ser...debes estar haciendo trampa. —bufó, mirando la pantalla.

    Apretó los labios, casi indignada por haber sido derrotada tan fácilmente.

    —Eres un digno oponente, nadie me gana en este juego, le dedique mi vida! —bromeo.

    Se inclinó hacia adelante, como si hubiera recuperado el espíritu competitivo y aunque se sentía herida en el orgullo, mostró una sonrisa desafiante.

    —Toma el control, vamos por otra. No cerraré sesión hasta que demuestre que lo tuyo fue suerte. —y aún así, el rubor en sus mejillas la traicionaba: le molestaba perder, pero más le molestaba que tú la vieras.
    𖹭^᪲᪲᪲𝅄 ׁ ˳🍮 Habían pasado toda la tarde jugando videojuegos, la rubia tenía el ceño fruncido tratando de concentrarse en tocar desesperadamente los botones correctos del control, soltó un suspiro con frustración al ver como volvía a perder la partida por cuarta vez. Dejo caer el control sobre el sillón y se cruzó de brazos. —No puede ser...debes estar haciendo trampa. —bufó, mirando la pantalla. Apretó los labios, casi indignada por haber sido derrotada tan fácilmente. —Eres un digno oponente, nadie me gana en este juego, le dedique mi vida! —bromeo. Se inclinó hacia adelante, como si hubiera recuperado el espíritu competitivo y aunque se sentía herida en el orgullo, mostró una sonrisa desafiante. —Toma el control, vamos por otra. No cerraré sesión hasta que demuestre que lo tuyo fue suerte. —y aún así, el rubor en sus mejillas la traicionaba: le molestaba perder, pero más le molestaba que tú la vieras.
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  • Velada de máscaras
    Fandom Kuroshitsuji/Black Butler OC y otros
    Categoría Otros
    ✦ 𝐒𝐈𝐑𝐈𝐔𝐒 ✦

    𝟏𝟗𝟎𝟎
    𝐇𝐨𝐭𝐞𝐥 𝐋𝐚𝐧𝐠𝐡𝐚𝐦

    La cola negra ondeó por el viento nocturno, refinada como su frac, elegante como su porte.

    —¿Es el conde Phantomhive?

    Los nobles a su alrededor susurraban descaradamente fuerte.

    —¡Es él!

    De hecho, algunos de ellos se acercaron a saludarlo. Ciel les respondió con una sonrisa cortés e ingresó en el hotel.

    El vestíbulo era puro lujo; candelabros del cristal más precioso, brillando traslúcidos bajo la iluminación eléctrica. Paredes y suelos de un impoluto blanco con dorado: la opulencia en todo su esplendor.

    —Conde Phantomhive, ¿está aquí por la velada?

    Asintió.

    Pero fue su mayordomo quien se encargó de entregar la invitación con una sonrisa. Luego, fueron guiados hacia el gran salón donde se desarrollaba el evento.

    Las puertas fueron abiertas por el botones, y de inmediato, Ciel se encontró con la vista de una habitación amplia, llena de mesas decoradas con buen gusto, ocupadas por aristócratas vestidos de la misma manera.

    Vaciló un instante, pero metió un pie en el interior, luego el otro.

    La gente ya lo había visto, clavando sus miradas en él. Algunos arrogantes, otros curiosos, o indiferentes.

    Así, tragándose su renuencia, Ciel ingresó dispuesto a lidiar con la alta sociedad.
    ✦ 𝐒𝐈𝐑𝐈𝐔𝐒 ✦ 𝟏𝟗𝟎𝟎 𝐇𝐨𝐭𝐞𝐥 𝐋𝐚𝐧𝐠𝐡𝐚𝐦 La cola negra ondeó por el viento nocturno, refinada como su frac, elegante como su porte. —¿Es el conde Phantomhive? Los nobles a su alrededor susurraban descaradamente fuerte. —¡Es él! De hecho, algunos de ellos se acercaron a saludarlo. Ciel les respondió con una sonrisa cortés e ingresó en el hotel. El vestíbulo era puro lujo; candelabros del cristal más precioso, brillando traslúcidos bajo la iluminación eléctrica. Paredes y suelos de un impoluto blanco con dorado: la opulencia en todo su esplendor. —Conde Phantomhive, ¿está aquí por la velada? Asintió. Pero fue su mayordomo quien se encargó de entregar la invitación con una sonrisa. Luego, fueron guiados hacia el gran salón donde se desarrollaba el evento. Las puertas fueron abiertas por el botones, y de inmediato, Ciel se encontró con la vista de una habitación amplia, llena de mesas decoradas con buen gusto, ocupadas por aristócratas vestidos de la misma manera. Vaciló un instante, pero metió un pie en el interior, luego el otro. La gente ya lo había visto, clavando sus miradas en él. Algunos arrogantes, otros curiosos, o indiferentes. Así, tragándose su renuencia, Ciel ingresó dispuesto a lidiar con la alta sociedad.
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