• Jajaja borraron mi comentario no les conviene que sepan que como hombre no rinde y como padre peor que divertido
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  • Existen leyes antiguas que incluso los dioses respetan.

    Cada reino posee sus propios guardianes, su propio equilibrio, sus propios límites y reglas. Los dioses de un mundo no intervienen en los dominios de otro, pues hacerlo significaría abrir la puerta a conflictos capaces de desgarrar la realidad misma.

    Melina llegó a este plano atravesando un portal entre mundos, escapando de dioses que temían aquello que ardía en dentro de ella misma. En su interior descansa un poder primigenio sellado, y por ello los dioses de su propio reino la buscan sin descanso.

    Sin embargo, en el mundo de Kazuo no podían alcanzarla.

    Durante un tiempo, aquel límite fue suficiente. Bajo la protección espiritual de este plano, Melina encontró refugio. Y fue allí donde sus caminos se cruzaron.

    Pero algo comenzó a cambiar.

    Kazuo, un espíritu profundamente preciado para los dioses de su reino y especialmente para Inari, formó con Melina un vínculo que nadie había previsto. Dos existencias extraordinarias, nacidas de planos distintos, unidas por un lazo demasiado poderoso.

    Aquel vínculo comenzó a generar una resonancia entre mundos.

    Eran como si dos realidades distintas intentaran tocarse a través de su unión. Y si aquello continuaba, el resultado habría sido inevitable: los límites entre reinos se debilitarían, y los dioses que perseguían a Melina terminarían arrastrando su conflicto hasta este mundo.

    Una guerra entre dominios divinos.

    Los guardianes de este reino no podían permitirlo.

    Así que tomaron una decisión sobre ellos sin pedir permiso.

    El vínculo fue arrancado del tejido del tiempo.

    Los recuerdos que los unían fueron sellados: no solo los de Kazuo y Melina, sino también los de aquellos que alguna vez supieron de su relación. Sin memoria, sin lazo espiritual y sin resonancia, el puente entre reinos desapareció.

    Pero los dioses de este mundo no actuaron únicamente para proteger su propio equilibrio.

    Antes de separarlos, dejaron sobre Melina un velo espiritual nacido de este reino: una bendición silenciosa que distorsiona su rastro entre los planos y dificulta que los dioses que la buscan puedan encontrarla.

    Un último gesto de compasión.

    Ahora ambos continúan sus caminos como extraños.

    Sin saber que alguna vez caminaron juntos.

    Y aun así… quizá en algún rincón profundo del alma de Kazuo permanezca una sensación inexplicable, como si algo importante faltara, como si le hubiesen arrancado sin permiso un bien demasiado preciado.

    Algo hermoso.

    Su mismo ser ser apagó, sin saber exactamente el por qué de aquel desazón. Y lo peor, es que jamás averiguaría el por qué, por qué le arrancaron el recuerdo de amar a alguien por primera vez.

    Algo que el tiempo decidió borrar para mantener intacto el equilibrio entre los mundos. Algo que era inevitable, una unión que el destino unió y que caprichoso decidió separar para siempre.
    Existen leyes antiguas que incluso los dioses respetan. Cada reino posee sus propios guardianes, su propio equilibrio, sus propios límites y reglas. Los dioses de un mundo no intervienen en los dominios de otro, pues hacerlo significaría abrir la puerta a conflictos capaces de desgarrar la realidad misma. Melina llegó a este plano atravesando un portal entre mundos, escapando de dioses que temían aquello que ardía en dentro de ella misma. En su interior descansa un poder primigenio sellado, y por ello los dioses de su propio reino la buscan sin descanso. Sin embargo, en el mundo de Kazuo no podían alcanzarla. Durante un tiempo, aquel límite fue suficiente. Bajo la protección espiritual de este plano, Melina encontró refugio. Y fue allí donde sus caminos se cruzaron. Pero algo comenzó a cambiar. Kazuo, un espíritu profundamente preciado para los dioses de su reino y especialmente para Inari, formó con Melina un vínculo que nadie había previsto. Dos existencias extraordinarias, nacidas de planos distintos, unidas por un lazo demasiado poderoso. Aquel vínculo comenzó a generar una resonancia entre mundos. Eran como si dos realidades distintas intentaran tocarse a través de su unión. Y si aquello continuaba, el resultado habría sido inevitable: los límites entre reinos se debilitarían, y los dioses que perseguían a Melina terminarían arrastrando su conflicto hasta este mundo. Una guerra entre dominios divinos. Los guardianes de este reino no podían permitirlo. Así que tomaron una decisión sobre ellos sin pedir permiso. El vínculo fue arrancado del tejido del tiempo. Los recuerdos que los unían fueron sellados: no solo los de Kazuo y Melina, sino también los de aquellos que alguna vez supieron de su relación. Sin memoria, sin lazo espiritual y sin resonancia, el puente entre reinos desapareció. Pero los dioses de este mundo no actuaron únicamente para proteger su propio equilibrio. Antes de separarlos, dejaron sobre Melina un velo espiritual nacido de este reino: una bendición silenciosa que distorsiona su rastro entre los planos y dificulta que los dioses que la buscan puedan encontrarla. Un último gesto de compasión. Ahora ambos continúan sus caminos como extraños. Sin saber que alguna vez caminaron juntos. Y aun así… quizá en algún rincón profundo del alma de Kazuo permanezca una sensación inexplicable, como si algo importante faltara, como si le hubiesen arrancado sin permiso un bien demasiado preciado. Algo hermoso. Su mismo ser ser apagó, sin saber exactamente el por qué de aquel desazón. Y lo peor, es que jamás averiguaría el por qué, por qué le arrancaron el recuerdo de amar a alguien por primera vez. Algo que el tiempo decidió borrar para mantener intacto el equilibrio entre los mundos. Algo que era inevitable, una unión que el destino unió y que caprichoso decidió separar para siempre.
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  • La noche había caído en la ciudad para cuando Mikhail entró en el teatro. Ni siquiera forzó su entrada, como la mayoría de veces, encontrando la forma de entrar cual grieta en el suelo o paredes por las cuales podía pasar fácilmente.

    El interior estaba vacío, obviamente. Sólo algunas luces encendidas dando una iluminación tenue en el lugar que proyectaba largas sombras alrededor.

    Caminó como si el teatro fuera suyo y sin prisa, dirigiéndose al segundo nivel, los palcos. Sus zapatos apenas hacían ruido, las mismas alfombras en diferentes partes amortiguando por completo el sonido de estos. Y cuando llegó a los asientos se sentó en uno de ellos, justo en medio. Desde allí tenía una perfecta visión del escenario y el teatro en general, incluyendo algunas de las salidas.

    Apoyó los codos en las rodillas y entrelazó los dedos frente a su rostro mientras observaba la nada, esperando por su objetivo con su característica paciencia. Sin embargo, había algo extraño en el lugar que no supo cómo describir.

    En la espera su mente comenzó a divagar, de repente oyendo risitas y pasos de pequeños pies corriendo. La imaginación lo llevó a ver un cuerpo y vestido girando en la sala al intentar imitar a las bailarinas de ballet en la televisión. Los dedos se le tensaron.

    Inhaló, cerró los ojos e intentó borrar todo aquello de su cabeza. No era momento para recordar un pasado que no volvería a ser. Pero ese fantasma lo perseguía de forma insistente.

    "¡Papá!"

    La puerta principal se abrió y él hizo lo mismo con sus ojos, bajando la vista lentamente mientras el eco de pasos seguros retumbaban en las paredes. Ahí vio a su objetivo, como si nada, sin tener idea de que estaba siendo observando. O eso era lo que tenía hasta el momento.

    Exhaló con lentitud y de forma controlada, relajando su cuerpo. Lo importante estaba delante y debajo suyo. Esperar el momento exacto era crucial, asegurarse que no hayan obstáculos antes de empezar con su trabajo. Como siempre, sus objetivos nunca estaban solos.







    /Not the yaoi hands, bruh. Como sea, ¿rol abierto? Pueden responder por aquí o mp./
    La noche había caído en la ciudad para cuando Mikhail entró en el teatro. Ni siquiera forzó su entrada, como la mayoría de veces, encontrando la forma de entrar cual grieta en el suelo o paredes por las cuales podía pasar fácilmente. El interior estaba vacío, obviamente. Sólo algunas luces encendidas dando una iluminación tenue en el lugar que proyectaba largas sombras alrededor. Caminó como si el teatro fuera suyo y sin prisa, dirigiéndose al segundo nivel, los palcos. Sus zapatos apenas hacían ruido, las mismas alfombras en diferentes partes amortiguando por completo el sonido de estos. Y cuando llegó a los asientos se sentó en uno de ellos, justo en medio. Desde allí tenía una perfecta visión del escenario y el teatro en general, incluyendo algunas de las salidas. Apoyó los codos en las rodillas y entrelazó los dedos frente a su rostro mientras observaba la nada, esperando por su objetivo con su característica paciencia. Sin embargo, había algo extraño en el lugar que no supo cómo describir. En la espera su mente comenzó a divagar, de repente oyendo risitas y pasos de pequeños pies corriendo. La imaginación lo llevó a ver un cuerpo y vestido girando en la sala al intentar imitar a las bailarinas de ballet en la televisión. Los dedos se le tensaron. Inhaló, cerró los ojos e intentó borrar todo aquello de su cabeza. No era momento para recordar un pasado que no volvería a ser. Pero ese fantasma lo perseguía de forma insistente. "¡Papá!" La puerta principal se abrió y él hizo lo mismo con sus ojos, bajando la vista lentamente mientras el eco de pasos seguros retumbaban en las paredes. Ahí vio a su objetivo, como si nada, sin tener idea de que estaba siendo observando. O eso era lo que tenía hasta el momento. Exhaló con lentitud y de forma controlada, relajando su cuerpo. Lo importante estaba delante y debajo suyo. Esperar el momento exacto era crucial, asegurarse que no hayan obstáculos antes de empezar con su trabajo. Como siempre, sus objetivos nunca estaban solos. /Not the yaoi hands, bruh. Como sea, ¿rol abierto? Pueden responder por aquí o mp./
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    //Quién le apetezca rolear con mi personaje que mande MD. No me gusta rolear por privado, soy más de post; me gusta que mi perfil muestre su historia. Pero si lo hacen porfa, no me dejen tirado. Que he tenido que borrar varios post antiguos donde me han dejado super plantado 🥹. Me gusta empezar y terminar escenas. Si tienen ideas no se corten. Ahora que terminé el curso estoy más libre 🫰//

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  • // OPEN ROL// Ok con respuesta en mensaje privado, nuevo tema o en comentarios.//

    ────────────────────────────────────────

    Todos podemos caer, todos podemos fallar. Pero existe un momento aún más peligroso que la caída misma: ese instante silencioso en el que la mente se abre apenas lo suficiente para que los viejos horrores respiren desde dentro.

    Las pesadillas no siempre nacen afuera; muchas veces viven agazapadas en lo profundo, esperando pacientemente el momento de debilidad que les permita filtrarse. Incluso los monstruos que dominan la noche conocen esa sensación. Incluso los depredadores que han sobrevivido siglos entienden lo que es la vulnerabilidad.


    La noche llegó con su elegancia habitual, como un telón de terciopelo cayendo sobre la ciudad, y con ella la necesidad natural de alimentarse de Zenith.

    Para la mujer aquello no era una urgencia salvaje, sino un ritual casi íntimo: el mismo camino discreto, el mismo bar de luces cálidas donde el humo de cigarro y el olor a alcohol barato se mezclaban con la música suave y las conversaciones sin importancia.


    Un lugar perfecto para que un depredador civilizado pasara desapercibido entre humanos que jamás sospecharían lo que caminaba entre ellos.


    Pero apenas cruzó la puerta supo que algo estaba mal...muuuy mal.


    No fue un ruido. Fue la ausencia de todos ellos.
    En lugar del aroma rancio del tabaco y el whisky, su olfato captó algo distinto: cloro, pero debajo de este, escondido como una firma imposible de ocultar… pólvora.


    Caminó hacia la barra con pasos tranquilos, elegantes, como si nada en el mundo pudiera perturbar su calma. El lugar estaba impecable; las mesas alineadas, el suelo húmedo como si alguien hubiese intentado borrar todo rastro de vida.
    Se sentó lentamente en uno de los taburetes y apoyó los codos sobre la madera pulida mientras su mirada se levantaba hacia el espejo que colgaba detrás de la barra, aquel espejo donde ella no se reflejaba.
    Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, una mezcla de diversión y desprecio que apenas curvó la comisura de su boca.


    ─── ¿Todo esto para cazarme solo a mí?

    Preguntó con una calma casi insultante mientras se levantaba apoyando su torso en la barra buscando alguna botella y darles a aquellos tipos la vista de su ropa interior de encaje que se alcanzaba a ver en el bode de su vestido corto.

    Cuando tomó una botella de whisky regreso a sentarse bebiendo directamente de la botella.

    ─── Debe ser triste creer que mi tranquilidad significa debilidad.

    El sonido de varios seguros de armas deslizándose al mismo tiempo rompió el silencio. Un instante después, las luces se apagaron de golpe y la oscuridad se apoderó del lugar.

    El primer disparo llegó acompañado por el estallido de los cristales cuando focos ultravioletas inundaron el bar con una luz brutal, seguida por una lluvia de balas trazadoras que cortaron el aire con precisión militar.

    Pero para cuando los cazadores comenzaron a disparar, la silla en la que ella estaba sentada ya estaba vacía.

    El primer hombre apenas alcanzó a girar la cabeza antes de sentir cómo algo se movía detrás de él con una velocidad imposible. Su garganta se abrió en un instante y su cuerpo cayó al suelo mientras el segundo disparaba una escopeta cargada con estacas comprimidas que atravesaron la barra de madera.

    Ella apareció a su lado como una sombra sólida, torció el arma con una fuerza sobrehumana y lo arrojó contra una mesa que se partió en dos con el impacto.

    Los atacantes descendieron desde las vigas y las escaleras laterales con disciplina perfecta: trajes tácticos, máscaras filtradas, armas modificadas para enfrentar criaturas como ella. Granadas de plata rodaron por el suelo antes de detonar con destellos blancos; redes metálicas electrificadas se dispararon desde dispositivos montados en los brazos; rifles automáticos vomitaron munición especializada diseñada para penetrar carne inmortal.

    Claramente habían estudiado cada mito, cada debilidad, cada historia transmitida entre generaciones de cazadores.

    --Pero cometieron un error.--

    Pensaron que estaban cazando a una simple vampiresa. Y en realidad estaban atacando a una criatura que llevaba siglos perfeccionando la guerra.

    Ella se movió entre los disparos con la fluidez de una danza mortal las balas no rozaban ni su cabello mientras saltaba sobre la barra destruida y arrebataba un arma de las manos de uno de los cazadores para vaciar el cargador a quemarropa contra sus propios compañeros.

    Otro intentó atraparla con una cadena electrificada, pero ella la sujetó en el aire, tiró de ella con violencia y lo arrastró hasta estrellarlo contra el suelo con tal fuerza que el impacto resonó en todo el bar.

    Un flash más reveló aquel rostro de bestia, fauces enormes, colmillos bañados en sangre.

    En menos de cinco muntos, el silencio regresó.

    El humo flotaba en el aire mezclado con el olor metálico de la sangre. Cuerpos yacían esparcidos entre las mesas rotas, las luces de emergencia parpadeaban en rojo.

    Ella permanecía de pie en el centro del bar, completamente inmóvil, observando la escena como si simplemente evaluara una obra mal ejecutada.


    Uno de los hombres aún respiraba.
    Se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro oscuro detrás de él.

    Zenith caminó hacia él con pasos tranquilos, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo húmedo mientras se agachaba frente a su rostro. Sus ojos brillaban en la penumbra con un fulgor antiguo, algo que no pertenecía del todo a este mundo.
    ─── La próxima vez…
    Murmuró mientras su brazo cambia a una ala de murciélago.
    ─── entiendan que cantidad no es igual a calidad.

    Detrás de ella, el espejo del bar volvió a temblar con el parpadeo de las luces de emergencia, y por un instante su reflejo de bestia hibrida apareció brevemente en el cristal como si algo en la oscuridad hubiera decidido reconocer su presencia.

    Ella lo notó, aunque no dijo nada, porque en ese preciso momento comprendió que aquella emboscada no fue casualidad, alguien ya estaba detrás de ella....otra vez.

    Era hora de irse, no solo del bar, si no de esa zona por completo.
    // OPEN ROL// Ok con respuesta en mensaje privado, nuevo tema o en comentarios.// ──────────────────────────────────────── Todos podemos caer, todos podemos fallar. Pero existe un momento aún más peligroso que la caída misma: ese instante silencioso en el que la mente se abre apenas lo suficiente para que los viejos horrores respiren desde dentro. Las pesadillas no siempre nacen afuera; muchas veces viven agazapadas en lo profundo, esperando pacientemente el momento de debilidad que les permita filtrarse. Incluso los monstruos que dominan la noche conocen esa sensación. Incluso los depredadores que han sobrevivido siglos entienden lo que es la vulnerabilidad. La noche llegó con su elegancia habitual, como un telón de terciopelo cayendo sobre la ciudad, y con ella la necesidad natural de alimentarse de Zenith. Para la mujer aquello no era una urgencia salvaje, sino un ritual casi íntimo: el mismo camino discreto, el mismo bar de luces cálidas donde el humo de cigarro y el olor a alcohol barato se mezclaban con la música suave y las conversaciones sin importancia. Un lugar perfecto para que un depredador civilizado pasara desapercibido entre humanos que jamás sospecharían lo que caminaba entre ellos. Pero apenas cruzó la puerta supo que algo estaba mal...muuuy mal. No fue un ruido. Fue la ausencia de todos ellos. En lugar del aroma rancio del tabaco y el whisky, su olfato captó algo distinto: cloro, pero debajo de este, escondido como una firma imposible de ocultar… pólvora. Caminó hacia la barra con pasos tranquilos, elegantes, como si nada en el mundo pudiera perturbar su calma. El lugar estaba impecable; las mesas alineadas, el suelo húmedo como si alguien hubiese intentado borrar todo rastro de vida. Se sentó lentamente en uno de los taburetes y apoyó los codos sobre la madera pulida mientras su mirada se levantaba hacia el espejo que colgaba detrás de la barra, aquel espejo donde ella no se reflejaba. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, una mezcla de diversión y desprecio que apenas curvó la comisura de su boca. ─── ¿Todo esto para cazarme solo a mí? Preguntó con una calma casi insultante mientras se levantaba apoyando su torso en la barra buscando alguna botella y darles a aquellos tipos la vista de su ropa interior de encaje que se alcanzaba a ver en el bode de su vestido corto. Cuando tomó una botella de whisky regreso a sentarse bebiendo directamente de la botella. ─── Debe ser triste creer que mi tranquilidad significa debilidad. El sonido de varios seguros de armas deslizándose al mismo tiempo rompió el silencio. Un instante después, las luces se apagaron de golpe y la oscuridad se apoderó del lugar. El primer disparo llegó acompañado por el estallido de los cristales cuando focos ultravioletas inundaron el bar con una luz brutal, seguida por una lluvia de balas trazadoras que cortaron el aire con precisión militar. Pero para cuando los cazadores comenzaron a disparar, la silla en la que ella estaba sentada ya estaba vacía. El primer hombre apenas alcanzó a girar la cabeza antes de sentir cómo algo se movía detrás de él con una velocidad imposible. Su garganta se abrió en un instante y su cuerpo cayó al suelo mientras el segundo disparaba una escopeta cargada con estacas comprimidas que atravesaron la barra de madera. Ella apareció a su lado como una sombra sólida, torció el arma con una fuerza sobrehumana y lo arrojó contra una mesa que se partió en dos con el impacto. Los atacantes descendieron desde las vigas y las escaleras laterales con disciplina perfecta: trajes tácticos, máscaras filtradas, armas modificadas para enfrentar criaturas como ella. Granadas de plata rodaron por el suelo antes de detonar con destellos blancos; redes metálicas electrificadas se dispararon desde dispositivos montados en los brazos; rifles automáticos vomitaron munición especializada diseñada para penetrar carne inmortal. Claramente habían estudiado cada mito, cada debilidad, cada historia transmitida entre generaciones de cazadores. --Pero cometieron un error.-- Pensaron que estaban cazando a una simple vampiresa. Y en realidad estaban atacando a una criatura que llevaba siglos perfeccionando la guerra. Ella se movió entre los disparos con la fluidez de una danza mortal las balas no rozaban ni su cabello mientras saltaba sobre la barra destruida y arrebataba un arma de las manos de uno de los cazadores para vaciar el cargador a quemarropa contra sus propios compañeros. Otro intentó atraparla con una cadena electrificada, pero ella la sujetó en el aire, tiró de ella con violencia y lo arrastró hasta estrellarlo contra el suelo con tal fuerza que el impacto resonó en todo el bar. Un flash más reveló aquel rostro de bestia, fauces enormes, colmillos bañados en sangre. En menos de cinco muntos, el silencio regresó. El humo flotaba en el aire mezclado con el olor metálico de la sangre. Cuerpos yacían esparcidos entre las mesas rotas, las luces de emergencia parpadeaban en rojo. Ella permanecía de pie en el centro del bar, completamente inmóvil, observando la escena como si simplemente evaluara una obra mal ejecutada. Uno de los hombres aún respiraba. Se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro oscuro detrás de él. Zenith caminó hacia él con pasos tranquilos, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo húmedo mientras se agachaba frente a su rostro. Sus ojos brillaban en la penumbra con un fulgor antiguo, algo que no pertenecía del todo a este mundo. ─── La próxima vez… Murmuró mientras su brazo cambia a una ala de murciélago. ─── entiendan que cantidad no es igual a calidad. Detrás de ella, el espejo del bar volvió a temblar con el parpadeo de las luces de emergencia, y por un instante su reflejo de bestia hibrida apareció brevemente en el cristal como si algo en la oscuridad hubiera decidido reconocer su presencia. Ella lo notó, aunque no dijo nada, porque en ese preciso momento comprendió que aquella emboscada no fue casualidad, alguien ya estaba detrás de ella....otra vez. Era hora de irse, no solo del bar, si no de esa zona por completo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Off Rol:
    Espero mi escrito no moleste a alguien.
    Es solo mi forma de demostrar apreciación a la conmemoración del dia de la mujer.
    Si no les agrada, pueden borrarme o bloquearme, pero por favor comprendan que no tolero el machismo, estoy en contra de la violencia a la mujer en todos sus niveles y formas y que no tolero comentarios del tipo "Hoy es el dia de Toriyama" o cosas asi.

    Gracias.
    Off Rol: Espero mi escrito no moleste a alguien. Es solo mi forma de demostrar apreciación a la conmemoración del dia de la mujer. Si no les agrada, pueden borrarme o bloquearme, pero por favor comprendan que no tolero el machismo, estoy en contra de la violencia a la mujer en todos sus niveles y formas y que no tolero comentarios del tipo "Hoy es el dia de Toriyama" o cosas asi. Gracias.
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  • Hay dolores que no se puede borrar a pesar del tiempo
    Hay dolores que no se puede borrar a pesar del tiempo
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  • VINCENT:No puedo hacer esto. Alastor pisoteó mis sentimientos...

    Pero todavía lo amo... Siempre lo amaré.

    Vox:¿Estás dudando? ¿Después de todo lo que te ha hecho?

    Ese dolor solo empeora con cada año que pasa.

    Toma. Esta es un arma forjada con acero angelical.

    Con ella, puedes borrar el alma de un pecador para siempre

    -vincent sostuvo el cuchillo entre sus dedos temblorosos estando a tan solo un paso y una inclinación de matar de una vez por todas al demonio de la radio ya se ganó la confianza de ambos idiotas solo para lograr aquello, su venganza pero después de la convivencia con ellos sus sentimientos se han mezclado entre odio y amor.
    Trago saliva en seco le costaba hacer algo sus sentimientos lo estaban traicionando de nuevo -
    VINCENT:No puedo hacer esto. Alastor pisoteó mis sentimientos... Pero todavía lo amo... Siempre lo amaré. Vox:¿Estás dudando? ¿Después de todo lo que te ha hecho? Ese dolor solo empeora con cada año que pasa. Toma. Esta es un arma forjada con acero angelical. Con ella, puedes borrar el alma de un pecador para siempre -vincent sostuvo el cuchillo entre sus dedos temblorosos estando a tan solo un paso y una inclinación de matar de una vez por todas al demonio de la radio ya se ganó la confianza de ambos idiotas solo para lograr aquello, su venganza pero después de la convivencia con ellos sus sentimientos se han mezclado entre odio y amor. Trago saliva en seco le costaba hacer algo sus sentimientos lo estaban traicionando de nuevo -
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    — El tiempo se llevó tu risa, pero ni la eternidad podrá borrar el calor de tu regazo.
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    Me entristece
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  • ╔═.✾. ═════════════╗
    𝗠𝗔𝗡𝗔𝗗𝗔 𝗖𝗢𝗟𝗠𝗜𝗟𝗟𝗢 𝗚𝗥𝗜𝗦.
    ╚═════════════.✾. ═╝

    𝐀𝐥𝐟𝐚 𝐀𝐥𝐚𝐫𝐢𝐜 𝐕𝐚𝐥𝐤𝐚𝐞𝐫.

    Nombre: Alaric Valkaer

    Edad: 48 años

    Raza: Lobo de sangre pura

    Manada: Colmillo Gris (territorio medio-fuerte, estratégico pero no dominante)

    Rango: Alfa absoluto

    Rol en la manada: Líder supremo, estratega y gobernante.

    Historia

    Alaric nació para gobernar, pero su ambición y miedo al fracaso lo convirtieron en un lobo cruel. Durante la profecía de la Luna Roja, detectó el potencial descomunal de Aerynthia y decidió sellar su poder, borrarle su apellido y forzarla a vivir como Omega. Creyó que así mantendría su dominio absoluto y aseguraría que su heredera aparente, Vaelira, consolidara su poder mediante alianzas estratégicas con otras manadas, especialmente con el Alfa más fuerte del continente.

    Su obsesión con el control lo lleva a humillar, castigar y manipular constantemente a Aerynthia.

    Personalidad

    Dominante y autoritario, implacable en la toma de decisiones.

    Cruel, frío y manipulador, sobre todo con su familia.

    Calculador y estratégico: cada movimiento es pensado para mantener y aumentar su poder.

    Teme perder control más que a la muerte.

    Habilidades

    Combate cuerpo a cuerpo avanzado.

    Estratega militar y político.

    Manipulación psicológica.

    Capacidad para detectar el potencial de otros lobos.

    Relaciones

    Aerynthia: desprecio público. La maldijo, pero reconoce su poder.

    Vaelira: heredera predilecta, la usa como instrumento para alianzas políticas.

    Colmillo Gris: mantiene respeto férreo y disciplina estricta, aunque algunos miembros cuestionan su autoridad.

    𝐕𝐚𝐞𝐥𝐢𝐫𝐚 𝐕𝐚𝐥𝐤𝐚𝐞𝐫.

    Nombre: Vaelira Valkaer

    Edad: 23 años

    Raza: Loba de sangre pura

    Rango: Hija predilecta del Alfa

    Rol: Heredera

    Historia

    Vaelira nació siete minutos después que Aerynthia. Desde pequeña, su padre la entrenó como heredera “legítima”, mientras que su hermana era moldeada para servirla. Inteligente y manipuladora, aprendió rápidamente a usar la crueldad como herramienta.

    Su objetivo: consolidar su poder y posición, incluso a costa de su propia hermana.

    Personalidad

    Ambiciosa y calculadora.

    Cruel, disfruta humillar y controlar.

    Inteligente, estratega social y política.

    No soporta ser opacada; busca constantemente superioridad.

    Habilidades

    Estratega y manipuladora social.

    Combate básico a nivel guerrera entrenada, superior a la media.

    Capacidad para leer a otros lobos y explotarlos psicológicamente.

    Relaciones

    Aerynthia: sombra, objeto de desprecio y manipulación.

    Alaric: favorita del padre, usa su posición para asegurar alianzas.

    Colmillo Gris: proyecta imagen de perfección y liderazgo.

    MANADA — COLMILLO GRIS.

    Territorio: Colinas del Norte

    Fuerza relativa: Media-alta; estratégica y disciplinada, pero no la más poderosa del continente.

    Jerarquía:

    Alfa: Alaric Valkaer

    Beta: Sumamente leal.

    Gamma: Entrenadora de guerreros

    Delta: Guerreros élite

    Omegas: Rango bajo.

    Historia y rol

    Colmillo Gris es fuerte en número y disciplina, pero no tiene magia avanzada ni aliados dominantes. Su poder depende de la estrategia y de mantener control interno.

    Personalidad de la Manada

    Estricta y jerárquica.

    Tradicionalista, con respeto a linajes y jerarquías.

    Fuerte disciplina, castigos claros y cumplimiento absoluto de órdenes.

    Algunos miembros dudan de la legitimidad de Vaelira, pero el miedo a Alaric mantiene el orden.
    ╔═.✾. ═════════════╗ 𝗠𝗔𝗡𝗔𝗗𝗔 𝗖𝗢𝗟𝗠𝗜𝗟𝗟𝗢 𝗚𝗥𝗜𝗦. ╚═════════════.✾. ═╝ 𝐀𝐥𝐟𝐚 𝐀𝐥𝐚𝐫𝐢𝐜 𝐕𝐚𝐥𝐤𝐚𝐞𝐫. Nombre: Alaric Valkaer Edad: 48 años Raza: Lobo de sangre pura Manada: Colmillo Gris (territorio medio-fuerte, estratégico pero no dominante) Rango: Alfa absoluto Rol en la manada: Líder supremo, estratega y gobernante. Historia Alaric nació para gobernar, pero su ambición y miedo al fracaso lo convirtieron en un lobo cruel. Durante la profecía de la Luna Roja, detectó el potencial descomunal de Aerynthia y decidió sellar su poder, borrarle su apellido y forzarla a vivir como Omega. Creyó que así mantendría su dominio absoluto y aseguraría que su heredera aparente, Vaelira, consolidara su poder mediante alianzas estratégicas con otras manadas, especialmente con el Alfa más fuerte del continente. Su obsesión con el control lo lleva a humillar, castigar y manipular constantemente a Aerynthia. Personalidad Dominante y autoritario, implacable en la toma de decisiones. Cruel, frío y manipulador, sobre todo con su familia. Calculador y estratégico: cada movimiento es pensado para mantener y aumentar su poder. Teme perder control más que a la muerte. Habilidades Combate cuerpo a cuerpo avanzado. Estratega militar y político. Manipulación psicológica. Capacidad para detectar el potencial de otros lobos. Relaciones Aerynthia: desprecio público. La maldijo, pero reconoce su poder. Vaelira: heredera predilecta, la usa como instrumento para alianzas políticas. Colmillo Gris: mantiene respeto férreo y disciplina estricta, aunque algunos miembros cuestionan su autoridad. 𝐕𝐚𝐞𝐥𝐢𝐫𝐚 𝐕𝐚𝐥𝐤𝐚𝐞𝐫. Nombre: Vaelira Valkaer Edad: 23 años Raza: Loba de sangre pura Rango: Hija predilecta del Alfa Rol: Heredera Historia Vaelira nació siete minutos después que Aerynthia. Desde pequeña, su padre la entrenó como heredera “legítima”, mientras que su hermana era moldeada para servirla. Inteligente y manipuladora, aprendió rápidamente a usar la crueldad como herramienta. Su objetivo: consolidar su poder y posición, incluso a costa de su propia hermana. Personalidad Ambiciosa y calculadora. Cruel, disfruta humillar y controlar. Inteligente, estratega social y política. No soporta ser opacada; busca constantemente superioridad. Habilidades Estratega y manipuladora social. Combate básico a nivel guerrera entrenada, superior a la media. Capacidad para leer a otros lobos y explotarlos psicológicamente. Relaciones Aerynthia: sombra, objeto de desprecio y manipulación. Alaric: favorita del padre, usa su posición para asegurar alianzas. Colmillo Gris: proyecta imagen de perfección y liderazgo. MANADA — COLMILLO GRIS. Territorio: Colinas del Norte Fuerza relativa: Media-alta; estratégica y disciplinada, pero no la más poderosa del continente. Jerarquía: Alfa: Alaric Valkaer Beta: Sumamente leal. Gamma: Entrenadora de guerreros Delta: Guerreros élite Omegas: Rango bajo. Historia y rol Colmillo Gris es fuerte en número y disciplina, pero no tiene magia avanzada ni aliados dominantes. Su poder depende de la estrategia y de mantener control interno. Personalidad de la Manada Estricta y jerárquica. Tradicionalista, con respeto a linajes y jerarquías. Fuerte disciplina, castigos claros y cumplimiento absoluto de órdenes. Algunos miembros dudan de la legitimidad de Vaelira, pero el miedo a Alaric mantiene el orden.
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