── "Es fascinante, y francamente insultante, la ligereza con la que algunos tiran a la basura una conexión. Se juran eternidades como quien firma un autógrafo en la arena, sabiendo que la marea llegará en un par de meses para borrarlo todo.
Patético, ¿no crees? Un 'borrón y cuenta nueva' es para bocetos mediocres, no para una obra maestra del destino.
No pretendo decir que soy perfecto, pero mírame. He dedicado estos seis meses a restaurar mi propio lienzo: el gimnasio, las inversiones, incluso he dejado entrar nuevos colores y rostros a mi estudio. He trabajado tanto en mí que casi me agoto.
¿Pienso en volver a amar? Por supuesto. Pero no me malentiendas, no es una urgencia; no soy un náufrago desesperado por cualquier tabla de madera.
Sin embargo... hay un vacío en la galería de mi pecho que solo una presencia específica podría llenar.
Lo anhelo, sí. Pero esta vez, si alguien va a entrar en mi océano, más le vale saber que yo no sé nadar en aguas superficiales.
Patético, ¿no crees? Un 'borrón y cuenta nueva' es para bocetos mediocres, no para una obra maestra del destino.
No pretendo decir que soy perfecto, pero mírame. He dedicado estos seis meses a restaurar mi propio lienzo: el gimnasio, las inversiones, incluso he dejado entrar nuevos colores y rostros a mi estudio. He trabajado tanto en mí que casi me agoto.
¿Pienso en volver a amar? Por supuesto. Pero no me malentiendas, no es una urgencia; no soy un náufrago desesperado por cualquier tabla de madera.
Sin embargo... hay un vacío en la galería de mi pecho que solo una presencia específica podría llenar.
Lo anhelo, sí. Pero esta vez, si alguien va a entrar en mi océano, más le vale saber que yo no sé nadar en aguas superficiales.
── "Es fascinante, y francamente insultante, la ligereza con la que algunos tiran a la basura una conexión. Se juran eternidades como quien firma un autógrafo en la arena, sabiendo que la marea llegará en un par de meses para borrarlo todo.
Patético, ¿no crees? Un 'borrón y cuenta nueva' es para bocetos mediocres, no para una obra maestra del destino.
No pretendo decir que soy perfecto, pero mírame. He dedicado estos seis meses a restaurar mi propio lienzo: el gimnasio, las inversiones, incluso he dejado entrar nuevos colores y rostros a mi estudio. He trabajado tanto en mí que casi me agoto.
¿Pienso en volver a amar? Por supuesto. Pero no me malentiendas, no es una urgencia; no soy un náufrago desesperado por cualquier tabla de madera.
Sin embargo... hay un vacío en la galería de mi pecho que solo una presencia específica podría llenar.
Lo anhelo, sí. Pero esta vez, si alguien va a entrar en mi océano, más le vale saber que yo no sé nadar en aguas superficiales.