• 𝙏𝙝𝙚 𝙎𝙝𝙖𝙥𝙚 𝙮𝙤𝙪𝙧 𝙛𝙚𝙖𝙧 𝙩𝙖𝙠𝙚𝙨 — 𝑁𝑒𝑤 𝑌𝑜𝑟𝑘 𝐶𝑖𝑡𝑦
    Fandom X-Men/Marvel y rol libre
    Categoría Otros
    para volver la ciudad un reflejo interminable de luces deformadas sobre el asfalto. Nueva York seguía despierta pese a la hora; taxis cruzando avenidas todavía congestionadas, conversaciones perdidas entre el ruido del tráfico y pantallas gigantes proyectando noticias como si el mundo necesitara recordarles cada cinco minutos exactamente a qué debía temerle.

    Caminaba entre la multitud sin prisa real. A veces salía del Instituto únicamente para eso. Caminar, respirar aire que no estuviera cargado de discusiones políticas, reportes de ataques o estudiantes preguntándose si el mundo terminaría odiándolos antes siquiera de que aprendieran a entenderse a sí mismos. No siempre ayudaba, pero aunque había una pizca de esperanza todavía, esta misma estaba extinguiéndose poco a poco; lo sabía.

    Últimamente casi nunca lo hacía.

    Una pantalla suspendida sobre la avenida volvió a cambiar de segmento mientras esperaba junto al cruce peatonal. El logo de Stark apareció acompañado de gráficos, declaraciones oficiales y palabras cuidadosamente escogidas para sonar tranquilizadoras.

    "Modernización, seguridad, implementación avanzada del programa SENTINEL"

    Sostuvo la mirada sobre la pantalla un instante, más de lo necesario. Todavía recordaba el sonido de las voces, el ruido de las secuelas que Genosha dejó. No el de las explosiones, pero sí de todo.

    El silencio imposible de una ciudad entera reducida a humo, concreto roto y cuerpos bajo escombros mientras Centinelas seguían sobrevolando como si aquello hubiera sido una operación cumplida. Recordaba sostener estructuras colapsadas con las manos ensangrentadas buscando sobrevivientes sabiendo, incluso antes de encontrarlos, que muchos ya no estaban vivos.

    ¿Y ahora? El mundo volvía a hablar de Centinelas como si solo fueran tecnología. Como si no existieran cadáveres enterrados bajo esa palabra maldita.

    Desvió finalmente la vista, y fue ahí cuando reanudó con su andar. La multitud seguía desplazándose a su alrededor como una corriente interminable de paraguas oscuros y pasos apresurados. Personas demasiado ocupadas sobreviviendo su propia rutina como para notar los detalles bajo la capucha de su suéter, o el visor rubí que brilla con poca intensidad para pasar desapercibido. La mirada de Summers se alzó ligeramente y con reconocimiento. No de inmediato como alguien conocido, sino como una imagen mal archivada en algún rincón incómodo de su memoria reciente. El rostro apareció primero fragmentado; una fotografía granulada proyectada sobre una mesa de la sala de estrategia, expedientes abiertos entre tazas de café frío y reportes acumulándose demasiado rápido como para ignorarlos.

    Hank había mencionado su nombre también. Posible exposición a manifestaciones psiquicas no clasificadas, episodios visuales recurrentes. Patrones extraños detectados por Cerebro cerca de su ubicación durante las últimas semanas. Nada concluyente todavía, pero suficiente para mantener ese perfil bajo y observación pasiva. Mantuvo la mirada todavía hacia delante, mientras el comunicador emite la voz de Ororo del otro lado.

    Desvió ligeramente el rostro, manteniendo la mirada fija conforme continúa con el canal privado activo, con un movimiento sutil y discreto de la mano cerca del cuello de la chaqueta. —Storm —el ruido de la lluvia cubrió parcialmente su voz. Esperó apenas un segundo, y continuó —, la encontré.

    Su todo bajó automáticamente, volviéndose más serio mientras seguía caminando sin acercarse demasiado todavía.

    —La chica de los reportes de Hank. Coincide con los registros que Cerebro detectó esta semana cerca del Midtown sector —sus ojos se elevaron brevemente hacia la pantalla suspendida sobre la avenida aledaña. Las imágenes publicitarias parpadearon apenas un instante; tan rápido que cualquier persona lo habría ignorado, pero no Scott.


    Tensó la mandíbula en señal de alerta.

    —Y creo que Hank se quedó corto con las anomalías —hizo una pausa. Observó nuevamente a la pantalla tan pronto una sombra se muestra a cierta distancia. Esta observa directo a él, a la multitud, pero con especial énfasis a la chica en cuestión. —No parece consciente de lo que está pasando —añadió finalmente—. Pero algo alrededor de ella está reaccionando.

    El comunicador quedó en silencio unos segundos mientras él intenta reducir apenas el paso y la distancia.

    ¿Entonces? Ocurrió de nuevo...

    Las pantallas sobre la avenida distorsionaron la imagen al mismo tiempo. No completamente; apenas una interferencia brevemente atravesando la señal. Colores deformándose, estática, y si se prestaba la suficiente atención a las pantallas, figuras; tres ojos, uno y miles después.
    para volver la ciudad un reflejo interminable de luces deformadas sobre el asfalto. Nueva York seguía despierta pese a la hora; taxis cruzando avenidas todavía congestionadas, conversaciones perdidas entre el ruido del tráfico y pantallas gigantes proyectando noticias como si el mundo necesitara recordarles cada cinco minutos exactamente a qué debía temerle. Caminaba entre la multitud sin prisa real. A veces salía del Instituto únicamente para eso. Caminar, respirar aire que no estuviera cargado de discusiones políticas, reportes de ataques o estudiantes preguntándose si el mundo terminaría odiándolos antes siquiera de que aprendieran a entenderse a sí mismos. No siempre ayudaba, pero aunque había una pizca de esperanza todavía, esta misma estaba extinguiéndose poco a poco; lo sabía. Últimamente casi nunca lo hacía. Una pantalla suspendida sobre la avenida volvió a cambiar de segmento mientras esperaba junto al cruce peatonal. El logo de Stark apareció acompañado de gráficos, declaraciones oficiales y palabras cuidadosamente escogidas para sonar tranquilizadoras. "Modernización, seguridad, implementación avanzada del programa SENTINEL" Sostuvo la mirada sobre la pantalla un instante, más de lo necesario. Todavía recordaba el sonido de las voces, el ruido de las secuelas que Genosha dejó. No el de las explosiones, pero sí de todo. El silencio imposible de una ciudad entera reducida a humo, concreto roto y cuerpos bajo escombros mientras Centinelas seguían sobrevolando como si aquello hubiera sido una operación cumplida. Recordaba sostener estructuras colapsadas con las manos ensangrentadas buscando sobrevivientes sabiendo, incluso antes de encontrarlos, que muchos ya no estaban vivos. ¿Y ahora? El mundo volvía a hablar de Centinelas como si solo fueran tecnología. Como si no existieran cadáveres enterrados bajo esa palabra maldita. Desvió finalmente la vista, y fue ahí cuando reanudó con su andar. La multitud seguía desplazándose a su alrededor como una corriente interminable de paraguas oscuros y pasos apresurados. Personas demasiado ocupadas sobreviviendo su propia rutina como para notar los detalles bajo la capucha de su suéter, o el visor rubí que brilla con poca intensidad para pasar desapercibido. La mirada de Summers se alzó ligeramente y con reconocimiento. No de inmediato como alguien conocido, sino como una imagen mal archivada en algún rincón incómodo de su memoria reciente. El rostro apareció primero fragmentado; una fotografía granulada proyectada sobre una mesa de la sala de estrategia, expedientes abiertos entre tazas de café frío y reportes acumulándose demasiado rápido como para ignorarlos. Hank había mencionado su nombre también. Posible exposición a manifestaciones psiquicas no clasificadas, episodios visuales recurrentes. Patrones extraños detectados por Cerebro cerca de su ubicación durante las últimas semanas. Nada concluyente todavía, pero suficiente para mantener ese perfil bajo y observación pasiva. Mantuvo la mirada todavía hacia delante, mientras el comunicador emite la voz de Ororo del otro lado. Desvió ligeramente el rostro, manteniendo la mirada fija conforme continúa con el canal privado activo, con un movimiento sutil y discreto de la mano cerca del cuello de la chaqueta. —Storm —el ruido de la lluvia cubrió parcialmente su voz. Esperó apenas un segundo, y continuó —, la encontré. Su todo bajó automáticamente, volviéndose más serio mientras seguía caminando sin acercarse demasiado todavía. —La chica de los reportes de Hank. Coincide con los registros que Cerebro detectó esta semana cerca del Midtown sector —sus ojos se elevaron brevemente hacia la pantalla suspendida sobre la avenida aledaña. Las imágenes publicitarias parpadearon apenas un instante; tan rápido que cualquier persona lo habría ignorado, pero no Scott. Tensó la mandíbula en señal de alerta. —Y creo que Hank se quedó corto con las anomalías —hizo una pausa. Observó nuevamente a la pantalla tan pronto una sombra se muestra a cierta distancia. Esta observa directo a él, a la multitud, pero con especial énfasis a la chica en cuestión. —No parece consciente de lo que está pasando —añadió finalmente—. Pero algo alrededor de ella está reaccionando. El comunicador quedó en silencio unos segundos mientras él intenta reducir apenas el paso y la distancia. ¿Entonces? Ocurrió de nuevo... Las pantallas sobre la avenida distorsionaron la imagen al mismo tiempo. No completamente; apenas una interferencia brevemente atravesando la señal. Colores deformándose, estática, y si se prestaba la suficiente atención a las pantallas, figuras; tres ojos, uno y miles después.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ****Edad del Caos.****
    "El Ángel con Rostro Humano"

    Habían pasado varios meses desde que Yen y Onix conocieron a los llamados héroes. Durante ese tiempo, ambos aventureros comenzaron a hacerse cada vez más famosos en distintas regiones del reino de Ozma. Siempre aparecían ayudando caravanas, defendiendo aldeas de monstruos o resolviendo problemas que nadie más podía enfrentar. La gente comenzó a admirarlos rápidamente, sobre todo en los territorios que habían sido liberados hacía muchos años, donde las nuevas generaciones jamás vivieron la esclavitud de los Elunai y solo conocían la guerra que Ozma mantenía desde hacía décadas.

    Sin embargo, mientras su fama crecía, también comenzaron a cambiar ciertas cosas dentro del reino. En algunos pueblos la gente empezó a desconfiar de Ozma. Surgieron rumores sobre abusos de su ejército, sobre ciudades explotadas para mantener la guerra y sobre cómo el supuesto libertador en realidad solo deseaba convertirse en rey de un mundo destruido. Al principio parecían simples comentarios aislados, pero poco a poco comenzaron a aparecer grupos organizados que hablaban abiertamente de rebelión.

    Yen no prestó demasiada atención a esos rumores. Para ella, la guerra había durado tanto tiempo que era normal que algunas personas estuvieran cansadas o tuvieran miedo. Por otro lado, confiaba en los héroes, admiraba el valor de ambos al arriesgar sus vidas sin poseer un poder monstruoso como el suyo o el de Ozma.

    Onix, en cambio, comenzó a sospechar, había algo extraño en el patrón de aquellas revueltas. Los rumores y el resentimiento siempre aparecían en lugares donde los héroes habían estado antes. Nunca ocurría en territorios recién liberados, solo en regiones donde la gente llevaba generaciones viviendo en paz. Onix comenzó a investigar por su cuenta sin decirle nada a Yen, pues sabía que ella jamás aceptaría tan fácilmente que aquellos dos pudieran estar involucrados en algo así.

    Aprovechando una misión especial que debía realizar lejos del castillo, Onix decidió seguir el rastro de los héroes en secreto. Antes de partir habló únicamente con algunos soldados de absoluta confianza y les pidió que, si algo llegaba a ocurrirle, buscaran a Yen de inmediato. Después de eso desapareció, pasaron días, luego semanas y Onix jamás regresó.

    Yen comenzó a inquietarse cuando la misión que debía durar poco tiempo se extendió demasiado. Finalmente, los soldados que conocían la investigación secreta de Onix decidieron hablar con ella, aunque fueron cuidadosos al explicar lo ocurrido. No mencionaron directamente a los héroes, temiendo que Yen no les creyera. Solo le dijeron que Onix seguía el rastro de un grupo que se hacía pasar por héroes y que esos individuos poseían poderes extraños.

    Eso bastó para que Yen partiera de inmediato, acompañada por un pequeño escuadrón, recorrió varias regiones siguiendo las pistas dejadas por Onix. La búsqueda duró semanas hasta que finalmente llegaron a las ruinas de una antigua ciudad destruida siglos atrás por los propios Elunai como castigo contra una rebelión. El lugar estaba cubierto de ceniza, edificios derrumbados, pero con estatuas de los Dioses aun en pie. Yen reconoció aquel sitio al instante y eso la incomodó, porque entendió que alguien había elegido ese lugar deliberadamente.

    Entonces apareció Asuna. Yen al inicio se alegró de verla, pensando que quizás había encontrado a Onix o descubierto algo importante, pero rápidamente notó que algo estaba mal. Asuna no sonreía como siempre y la presión mágica que desprendía no se parecía a nada humano. Antes de que Yen pudiera preguntarle algo, Asuna la atacó directamente. Yen apenas logró bloquear el golpe y la explosión destruyó parte de las ruinas cercanas.

    En ese instante comprendió que aquello no era normal. Asuna jamás debió poseer semejante poder. La pelea comenzó de inmediato y Asuna dejó de contenerse. Un halo apareció sobre su cabeza mientras alas hechas de maná emergían de su espalda. Su presencia cambió por completo y Yen finalmente entendió por qué aquella energía le resultaba familiar. Creyó que el ser alado contra el que había peleado años atrás había tomado la apariencia de Asuna después de matarla. Esa idea la enfureció y confundió al mismo tiempo, porque frente a ella seguía viendo el rostro de alguien a quien admiraba.

    Asuna tampoco estaba tranquila. Ella esperaba encontrarse con un monstruo, con la hija del supuesto Rey Demonio, pero en lugar de eso veía a alguien desesperada por encontrar a su amiga desaparecida. Aun así no dudó, porque estaba convencida de que Yen y Ozma eran una amenaza para el mundo.

    El combate se volvió cada vez más violento. Yen peleaba intentando entender qué ocurría mientras Asuna luchaba directamente para matarla. Varias veces Yen le exigió que le dijera qué había hecho con la verdadera Asuna, lo que solo provocó más dudas en la heroína al darse cuenta de que Yen realmente creía que ella era otra persona usando ese cuerpo.

    Finalmente Asuna utilizó la magia de sellado, cuando el hechizo impactó, Yen sintió algo que jamás había experimentado. No fue dolor físico, sino vacío. Por primera vez sintió que su conexión con el poder primordial era arrancada violentamente de su existencia. El mundo pareció apagarse durante un instante y su cuerpo perdió fuerzas de inmediato.

    Ese momento aterró a Yen, porque nunca antes había sentido verdadera debilidad. Asuna, al ver que la técnica funcionaba, confirmó que las enseñanzas de los Dioses eran ciertas. Yen realmente estaba conectada con algo prohibido. La batalla acababa de cambiar por completo.
    ****Edad del Caos.**** "El Ángel con Rostro Humano" Habían pasado varios meses desde que Yen y Onix conocieron a los llamados héroes. Durante ese tiempo, ambos aventureros comenzaron a hacerse cada vez más famosos en distintas regiones del reino de Ozma. Siempre aparecían ayudando caravanas, defendiendo aldeas de monstruos o resolviendo problemas que nadie más podía enfrentar. La gente comenzó a admirarlos rápidamente, sobre todo en los territorios que habían sido liberados hacía muchos años, donde las nuevas generaciones jamás vivieron la esclavitud de los Elunai y solo conocían la guerra que Ozma mantenía desde hacía décadas. Sin embargo, mientras su fama crecía, también comenzaron a cambiar ciertas cosas dentro del reino. En algunos pueblos la gente empezó a desconfiar de Ozma. Surgieron rumores sobre abusos de su ejército, sobre ciudades explotadas para mantener la guerra y sobre cómo el supuesto libertador en realidad solo deseaba convertirse en rey de un mundo destruido. Al principio parecían simples comentarios aislados, pero poco a poco comenzaron a aparecer grupos organizados que hablaban abiertamente de rebelión. Yen no prestó demasiada atención a esos rumores. Para ella, la guerra había durado tanto tiempo que era normal que algunas personas estuvieran cansadas o tuvieran miedo. Por otro lado, confiaba en los héroes, admiraba el valor de ambos al arriesgar sus vidas sin poseer un poder monstruoso como el suyo o el de Ozma. Onix, en cambio, comenzó a sospechar, había algo extraño en el patrón de aquellas revueltas. Los rumores y el resentimiento siempre aparecían en lugares donde los héroes habían estado antes. Nunca ocurría en territorios recién liberados, solo en regiones donde la gente llevaba generaciones viviendo en paz. Onix comenzó a investigar por su cuenta sin decirle nada a Yen, pues sabía que ella jamás aceptaría tan fácilmente que aquellos dos pudieran estar involucrados en algo así. Aprovechando una misión especial que debía realizar lejos del castillo, Onix decidió seguir el rastro de los héroes en secreto. Antes de partir habló únicamente con algunos soldados de absoluta confianza y les pidió que, si algo llegaba a ocurrirle, buscaran a Yen de inmediato. Después de eso desapareció, pasaron días, luego semanas y Onix jamás regresó. Yen comenzó a inquietarse cuando la misión que debía durar poco tiempo se extendió demasiado. Finalmente, los soldados que conocían la investigación secreta de Onix decidieron hablar con ella, aunque fueron cuidadosos al explicar lo ocurrido. No mencionaron directamente a los héroes, temiendo que Yen no les creyera. Solo le dijeron que Onix seguía el rastro de un grupo que se hacía pasar por héroes y que esos individuos poseían poderes extraños. Eso bastó para que Yen partiera de inmediato, acompañada por un pequeño escuadrón, recorrió varias regiones siguiendo las pistas dejadas por Onix. La búsqueda duró semanas hasta que finalmente llegaron a las ruinas de una antigua ciudad destruida siglos atrás por los propios Elunai como castigo contra una rebelión. El lugar estaba cubierto de ceniza, edificios derrumbados, pero con estatuas de los Dioses aun en pie. Yen reconoció aquel sitio al instante y eso la incomodó, porque entendió que alguien había elegido ese lugar deliberadamente. Entonces apareció Asuna. Yen al inicio se alegró de verla, pensando que quizás había encontrado a Onix o descubierto algo importante, pero rápidamente notó que algo estaba mal. Asuna no sonreía como siempre y la presión mágica que desprendía no se parecía a nada humano. Antes de que Yen pudiera preguntarle algo, Asuna la atacó directamente. Yen apenas logró bloquear el golpe y la explosión destruyó parte de las ruinas cercanas. En ese instante comprendió que aquello no era normal. Asuna jamás debió poseer semejante poder. La pelea comenzó de inmediato y Asuna dejó de contenerse. Un halo apareció sobre su cabeza mientras alas hechas de maná emergían de su espalda. Su presencia cambió por completo y Yen finalmente entendió por qué aquella energía le resultaba familiar. Creyó que el ser alado contra el que había peleado años atrás había tomado la apariencia de Asuna después de matarla. Esa idea la enfureció y confundió al mismo tiempo, porque frente a ella seguía viendo el rostro de alguien a quien admiraba. Asuna tampoco estaba tranquila. Ella esperaba encontrarse con un monstruo, con la hija del supuesto Rey Demonio, pero en lugar de eso veía a alguien desesperada por encontrar a su amiga desaparecida. Aun así no dudó, porque estaba convencida de que Yen y Ozma eran una amenaza para el mundo. El combate se volvió cada vez más violento. Yen peleaba intentando entender qué ocurría mientras Asuna luchaba directamente para matarla. Varias veces Yen le exigió que le dijera qué había hecho con la verdadera Asuna, lo que solo provocó más dudas en la heroína al darse cuenta de que Yen realmente creía que ella era otra persona usando ese cuerpo. Finalmente Asuna utilizó la magia de sellado, cuando el hechizo impactó, Yen sintió algo que jamás había experimentado. No fue dolor físico, sino vacío. Por primera vez sintió que su conexión con el poder primordial era arrancada violentamente de su existencia. El mundo pareció apagarse durante un instante y su cuerpo perdió fuerzas de inmediato. Ese momento aterró a Yen, porque nunca antes había sentido verdadera debilidad. Asuna, al ver que la técnica funcionaba, confirmó que las enseñanzas de los Dioses eran ciertas. Yen realmente estaba conectada con algo prohibido. La batalla acababa de cambiar por completo.
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  • -Despues del caos llega lo nuevo, mi tio Eviolite a abierto su territorio para visitas- Nova saltava entre nenufares gigantes observando las aguas cristalinas -Su territorio es hogar para todo aquel que ame la vida, desde las raices hasta las copas, la selva de manglares es donde todo aquel que protector y ayudante vienen a parar pues aqui podran relajarse mientras siguen disfrutando de cuidar a los demas, crees que este sea el lugar para ti?-

    https://music.youtube.com/watch?v=nA_423Ufgpg&si=u1DPxuYMBqXIHZFO
    -Despues del caos llega lo nuevo, mi tio Eviolite a abierto su territorio para visitas- Nova saltava entre nenufares gigantes observando las aguas cristalinas -Su territorio es hogar para todo aquel que ame la vida, desde las raices hasta las copas, la selva de manglares es donde todo aquel que protector y ayudante vienen a parar pues aqui podran relajarse mientras siguen disfrutando de cuidar a los demas, crees que este sea el lugar para ti?- https://music.youtube.com/watch?v=nA_423Ufgpg&si=u1DPxuYMBqXIHZFO
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  • ❝Todo colapsó...❞
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Dean Winchester


    ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos.

    Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día.

    Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos.

    Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico.

    Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic.

    Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo…

    Literalmente.

    Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello.

    John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas.

    -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto…

    Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello.

    -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo…

    Sadie asintió solamente.

    Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba…

    Absolutamente. Ninguno.

    Y entonces… no hubo escapatoria.

    Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra.

    Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido.

    De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos.

    -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente.

    Sadie asintió tosiendo ligeramente.

    -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina.

    -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje?

    John negó con la cabeza.

    -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary.

    -Joder… -masculló Dean.

    John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala.

    -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado…

    Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado.

    -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil.

    Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado.

    -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos.

    John hizo una seña con un gesto de su cabeza.

    -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos!

    De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba.

    De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo.

    -¡NO! ¡MAMÁ!

    Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero.

    -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo.

    -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor!

    El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca…

    Y de pronto…

    -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo.

    -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie.

    -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean!

    Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él.

    -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro.

    >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal.

    Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos.

    -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan?

    Entonces recordó algo.

    -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo…

    Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría.

    -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…?

    Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos.

    -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada.

    Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia:

    -¿Sam…?

    Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra.

    Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco.

    -¿Qué está pasando? -preguntó.
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [IMPALA.DRIVER] ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos. Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día. Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos. Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico. Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic. Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo… Literalmente. Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello. John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas. -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto… Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello. -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo… Sadie asintió solamente. Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba… Absolutamente. Ninguno. Y entonces… no hubo escapatoria. Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra. Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido. De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos. -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente. Sadie asintió tosiendo ligeramente. -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina. -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje? John negó con la cabeza. -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary. -Joder… -masculló Dean. John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala. -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado… Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado. -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil. Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado. -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos. John hizo una seña con un gesto de su cabeza. -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos! De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba. De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo. -¡NO! ¡MAMÁ! Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero. -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo. -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor! El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca… Y de pronto… -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo. -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie. -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean! Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él. -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro. >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal. Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos. -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan? Entonces recordó algo. -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo… Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría. -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…? Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos. -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada. Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia: -¿Sam…? Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra. Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco. -¿Qué está pasando? -preguntó.
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  • Espera, Rua Mei.. Te juro que no sabia que eso era tu investigación, no fue mi intención perderlo.

    Pero no te enojes, te ayudaré a buscarlo.
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  • — "𝐀𝐩𝐡𝐫𝐨𝐝𝐢𝐭𝐞, 𝐜𝐚𝐧 𝐲𝐨𝐮 𝐠𝐮𝐢𝐝𝐞 𝐦𝐞?
    𝐓𝐞𝐥𝐥 𝐦𝐞 𝐰𝐡𝐚𝐭 𝐬𝐡𝐞 𝐰𝐚𝐧𝐭𝐬 𝐭𝐨 𝐡𝐞𝐚𝐫
    𝐂𝐚𝐧 𝐲𝐨𝐮 𝐡𝐞𝐥𝐩 𝐦𝐞? 𝐂𝐚𝐬𝐭 𝐲𝐨𝐮𝐫 𝐬𝐩𝐞𝐥𝐥, 𝐩𝐥𝐞𝐚𝐬𝐞!
    𝐒𝐭𝐫𝐢𝐤𝐞 𝐡𝐞𝐫 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐬𝐨 𝐬𝐞𝐯𝐞𝐫𝐞
    𝐎𝐡, 𝐬𝐡𝐨𝐰 𝐡𝐞𝐫 𝐦𝐲 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐬 𝐬𝐢𝐧𝐜𝐞𝐫𝐞 "—

    Pidio Daniel viendo la luna nueva en pleno cielo, pidiendole a la diosa lunar ayuda para expresar sus sentimientos hacia la que últimamente le robaba todas sus sonrisas

    Adriana Salvatore / Alexa Selene ( con la cuenta que quieras)

    //me imaginé que lo hubiers hecho antes de empezar a andar con adriana
    — "𝐀𝐩𝐡𝐫𝐨𝐝𝐢𝐭𝐞, 𝐜𝐚𝐧 𝐲𝐨𝐮 𝐠𝐮𝐢𝐝𝐞 𝐦𝐞? 𝐓𝐞𝐥𝐥 𝐦𝐞 𝐰𝐡𝐚𝐭 𝐬𝐡𝐞 𝐰𝐚𝐧𝐭𝐬 𝐭𝐨 𝐡𝐞𝐚𝐫 𝐂𝐚𝐧 𝐲𝐨𝐮 𝐡𝐞𝐥𝐩 𝐦𝐞? 𝐂𝐚𝐬𝐭 𝐲𝐨𝐮𝐫 𝐬𝐩𝐞𝐥𝐥, 𝐩𝐥𝐞𝐚𝐬𝐞! 𝐒𝐭𝐫𝐢𝐤𝐞 𝐡𝐞𝐫 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐬𝐨 𝐬𝐞𝐯𝐞𝐫𝐞 𝐎𝐡, 𝐬𝐡𝐨𝐰 𝐡𝐞𝐫 𝐦𝐲 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐬 𝐬𝐢𝐧𝐜𝐞𝐫𝐞 "— Pidio Daniel viendo la luna nueva en pleno cielo, pidiendole a la diosa lunar ayuda para expresar sus sentimientos hacia la que últimamente le robaba todas sus sonrisas [Adri_Salvatore] / [Alexbl] ( con la cuenta que quieras) //me imaginé que lo hubiers hecho antes de empezar a andar con adriana
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  • • Las Crónicas De Fenrir Queen •

    ~El día que ella se marchó..~

    Después de semanas oculto entre montañas nevadas y restos de una guerra que todavía seguía ardiendo dentro de su cabeza, Kael Vireon finalmente había conseguido volver a caminar gracias a la ayuda constante de Fenrir Queen. Para él, aquella chica se había convertido lentamente en algo mucho más importante de lo que quería admitir. En un mundo donde todo olía a humo, sangre y cenizas, Fenrir era la única cosa que todavía parecía cálida. Cada vez que aparecía entrando a la cueva con comida, agua o vendas improvisadas, Kael sentía por unos instantes que el dolor desaparecía un poco. Ella hablaba poco, pero incluso su silencio transmitía tranquilidad. Y para un niño que acababa de perder absolutamente todo… aquello terminó convirtiéndose en un refugio emocional del que ni siquiera era consciente.

    Había noches donde Kael despertaba sobresaltado por las pesadillas, escuchando nuevamente los gritos de su pueblo, viendo otra vez el fuego devorando las casas mientras el cielo se llenaba de aquellas monstruosas estructuras flotantes. Recordaba el abrazo desesperado de su madre, el último grito de su padre y la sensación de impotencia mientras el mundo entero colapsaba frente a él. Pero entonces veía a Fenrir dormida cerca del fuego o escuchaba su voz tranquila preguntándole si las heridas todavía dolían… y por un momento podía respirar otra vez.

    Por eso jamás imaginó lo que estaba a punto de descubrir.

    Aquella mañana el sonido regresó.

    Un estruendo profundo atravesó las montañas haciendo vibrar la nieve bajo sus pies. Kael abrió los ojos inmediatamente y su cuerpo reaccionó por puro instinto. Ese ruido… era exactamente el mismo. El mismo sonido que escuchó el día que comenzó la masacre.

    Sin decir nada salió rápidamente de la cueva mientras el viento helado golpeaba su rostro. Desde la altura de la montaña pudo ver enormes sombras moviéndose entre las nubes. Varias estructuras gigantescas descendían lentamente sobre el valle rodeadas de humo y energía, como depredadores regresando al lugar donde ya habían arrasado todo una vez.

    El corazón de Kael comenzó a acelerarse violentamente.

    No.

    No podía ser.

    Sus piernas avanzaron solas entre la nieve hasta alcanzar un punto desde donde podía observar mejor el valle… y entonces la vio.

    Fenrir.

    Estaba allí.

    De pie sobre una de aquellas enormes plataformas flotantes mientras el viento movía lentamente su vestido blanco. Detrás de ella caminaban soldados armados cubiertos con las mismas armaduras oscuras que Kael jamás había podido olvidar. Desde esa distancia ella parecía tranquila, completamente integrada entre aquel ejército monstruoso que dominaba el cielo.

    Y fue entonces cuando Kael empezó a reconocer los símbolos.

    Las banderas negras.

    Los emblemas grabados sobre el metal.

    Las marcas que vio entre humo y sangre el día que su hogar desapareció.

    Todo encajó de golpe.

    Fenrir no era una superviviente.
    No era una chica perdida.
    No era alguien que simplemente apareció en medio de la guerra.

    Ella pertenecía a ellos.

    Al mismo ejército que redujo su hogar a cenizas.
    Al mismo ejército que asesinó a su madre, a su padre, a sus vecinos… a todos.

    Kael sintió que algo dentro de él simplemente se rompía.

    Las imágenes comenzaron a mezclarse violentamente en su cabeza. Su madre abrazándolo mientras lloraba. Su padre cubierto de sangre intentando detener a aquellos soldados. El fuego consumiendo las calles. Los gritos. La nieve teñida de rojo. Y luego Fenrir… sentada junto al fuego de la cueva mirándolo con aquella expresión tranquila mientras curaba sus heridas.

    El contraste era demasiado.

    Su respiración empezó a fallar.

    —…no…—

    La voz apenas salió de su garganta mientras retrocedía un paso sobre la nieve. Abajo, varias naves comenzaron a elevarse lentamente y soldados seguían moviéndose alrededor de Fenrir como si aquel infierno fuera algo normal para ella.

    —…tú…?—

    Las lágrimas empezaron a caerle sin siquiera darse cuenta.

    Todo lo que había construido emocionalmente alrededor de ella empezó a derrumbarse de golpe. Porque Fenrir no solo había sido alguien importante para él. Había sido literalmente lo único que le quedaba después de perderlo todo. La única persona que logró hacerle sentir protegido otra vez. La única voz capaz de calmar sus pesadillas.

    Y ahora estaba viendo que esa misma persona pertenecía al monstruo que destruyó su vida.

    Kael apretó los puños con tanta fuerza que sus uñas atravesaron la piel de sus manos. Su cuerpo entero comenzó a temblar mientras una mezcla insoportable de dolor, rabia y traición crecía dentro de él como algo vivo.

    Quería odiarla.

    Quería gritarle.

    Quería arrancarse de encima cada recuerdo relacionado con ella.

    Pero justamente eso era lo que más lo destruía… porque aun viendo todo aquello, una parte de él seguía recordando a la chica que se sentaba junto al fuego para hacerle compañía en silencio.

    Y esa contradicción terminó quebrándolo completamente.

    El aire empezó a vibrar.

    Primero levemente.

    Después violentamente.

    La nieve alrededor de Kael comenzó a agrietarse mientras una presión monstruosa explotaba desde su cuerpo de forma descontrolada. Rocas enteras empezaron a fracturarse bajo sus pies y el espacio alrededor suyo pareció deformarse por un instante.

    Kael cayó de rodillas gritando mientras el dolor emocional terminaba despertando algo dormido en lo más profundo de su existencia.

    La Resonancia Sísmica del Vacío.

    Una habilidad nacida del colapso absoluto de sus emociones y de un odio tan intenso que literalmente hacía vibrar el mundo a su alrededor. Ondas invisibles comenzaron a expandirse desde su cuerpo deformando el aire y resquebrajando todo lo que tocaban. La montaña explotó en múltiples fracturas gigantescas mientras árboles enteros eran arrancados desde la raíz y enormes pedazos de tierra colapsaban hacia el vacío.

    El cielo mismo parecía partirse.

    Las estructuras flotantes comenzaron a sacudirse violentamente.

    Varios soldados perdieron el equilibrio.

    Incluso el océano lejano empezó a agitarse bajo aquellas vibraciones monstruosas.

    Y en medio de aquel nacimiento aterrador… Kael solo podía mirar a Fenrir con el rostro completamente roto por el dolor.

    Porque en ese instante murió el niño que todavía quería creer en ella.

    Y nació alguien capaz de hacer temblar el mundo entero con su odio.
    • Las Crónicas De Fenrir Queen • ~El día que ella se marchó..~ Después de semanas oculto entre montañas nevadas y restos de una guerra que todavía seguía ardiendo dentro de su cabeza, Kael Vireon finalmente había conseguido volver a caminar gracias a la ayuda constante de Fenrir Queen. Para él, aquella chica se había convertido lentamente en algo mucho más importante de lo que quería admitir. En un mundo donde todo olía a humo, sangre y cenizas, Fenrir era la única cosa que todavía parecía cálida. Cada vez que aparecía entrando a la cueva con comida, agua o vendas improvisadas, Kael sentía por unos instantes que el dolor desaparecía un poco. Ella hablaba poco, pero incluso su silencio transmitía tranquilidad. Y para un niño que acababa de perder absolutamente todo… aquello terminó convirtiéndose en un refugio emocional del que ni siquiera era consciente. Había noches donde Kael despertaba sobresaltado por las pesadillas, escuchando nuevamente los gritos de su pueblo, viendo otra vez el fuego devorando las casas mientras el cielo se llenaba de aquellas monstruosas estructuras flotantes. Recordaba el abrazo desesperado de su madre, el último grito de su padre y la sensación de impotencia mientras el mundo entero colapsaba frente a él. Pero entonces veía a Fenrir dormida cerca del fuego o escuchaba su voz tranquila preguntándole si las heridas todavía dolían… y por un momento podía respirar otra vez. Por eso jamás imaginó lo que estaba a punto de descubrir. Aquella mañana el sonido regresó. Un estruendo profundo atravesó las montañas haciendo vibrar la nieve bajo sus pies. Kael abrió los ojos inmediatamente y su cuerpo reaccionó por puro instinto. Ese ruido… era exactamente el mismo. El mismo sonido que escuchó el día que comenzó la masacre. Sin decir nada salió rápidamente de la cueva mientras el viento helado golpeaba su rostro. Desde la altura de la montaña pudo ver enormes sombras moviéndose entre las nubes. Varias estructuras gigantescas descendían lentamente sobre el valle rodeadas de humo y energía, como depredadores regresando al lugar donde ya habían arrasado todo una vez. El corazón de Kael comenzó a acelerarse violentamente. No. No podía ser. Sus piernas avanzaron solas entre la nieve hasta alcanzar un punto desde donde podía observar mejor el valle… y entonces la vio. Fenrir. Estaba allí. De pie sobre una de aquellas enormes plataformas flotantes mientras el viento movía lentamente su vestido blanco. Detrás de ella caminaban soldados armados cubiertos con las mismas armaduras oscuras que Kael jamás había podido olvidar. Desde esa distancia ella parecía tranquila, completamente integrada entre aquel ejército monstruoso que dominaba el cielo. Y fue entonces cuando Kael empezó a reconocer los símbolos. Las banderas negras. Los emblemas grabados sobre el metal. Las marcas que vio entre humo y sangre el día que su hogar desapareció. Todo encajó de golpe. Fenrir no era una superviviente. No era una chica perdida. No era alguien que simplemente apareció en medio de la guerra. Ella pertenecía a ellos. Al mismo ejército que redujo su hogar a cenizas. Al mismo ejército que asesinó a su madre, a su padre, a sus vecinos… a todos. Kael sintió que algo dentro de él simplemente se rompía. Las imágenes comenzaron a mezclarse violentamente en su cabeza. Su madre abrazándolo mientras lloraba. Su padre cubierto de sangre intentando detener a aquellos soldados. El fuego consumiendo las calles. Los gritos. La nieve teñida de rojo. Y luego Fenrir… sentada junto al fuego de la cueva mirándolo con aquella expresión tranquila mientras curaba sus heridas. El contraste era demasiado. Su respiración empezó a fallar. —…no…— La voz apenas salió de su garganta mientras retrocedía un paso sobre la nieve. Abajo, varias naves comenzaron a elevarse lentamente y soldados seguían moviéndose alrededor de Fenrir como si aquel infierno fuera algo normal para ella. —…tú…?— Las lágrimas empezaron a caerle sin siquiera darse cuenta. Todo lo que había construido emocionalmente alrededor de ella empezó a derrumbarse de golpe. Porque Fenrir no solo había sido alguien importante para él. Había sido literalmente lo único que le quedaba después de perderlo todo. La única persona que logró hacerle sentir protegido otra vez. La única voz capaz de calmar sus pesadillas. Y ahora estaba viendo que esa misma persona pertenecía al monstruo que destruyó su vida. Kael apretó los puños con tanta fuerza que sus uñas atravesaron la piel de sus manos. Su cuerpo entero comenzó a temblar mientras una mezcla insoportable de dolor, rabia y traición crecía dentro de él como algo vivo. Quería odiarla. Quería gritarle. Quería arrancarse de encima cada recuerdo relacionado con ella. Pero justamente eso era lo que más lo destruía… porque aun viendo todo aquello, una parte de él seguía recordando a la chica que se sentaba junto al fuego para hacerle compañía en silencio. Y esa contradicción terminó quebrándolo completamente. El aire empezó a vibrar. Primero levemente. Después violentamente. La nieve alrededor de Kael comenzó a agrietarse mientras una presión monstruosa explotaba desde su cuerpo de forma descontrolada. Rocas enteras empezaron a fracturarse bajo sus pies y el espacio alrededor suyo pareció deformarse por un instante. Kael cayó de rodillas gritando mientras el dolor emocional terminaba despertando algo dormido en lo más profundo de su existencia. La Resonancia Sísmica del Vacío. Una habilidad nacida del colapso absoluto de sus emociones y de un odio tan intenso que literalmente hacía vibrar el mundo a su alrededor. Ondas invisibles comenzaron a expandirse desde su cuerpo deformando el aire y resquebrajando todo lo que tocaban. La montaña explotó en múltiples fracturas gigantescas mientras árboles enteros eran arrancados desde la raíz y enormes pedazos de tierra colapsaban hacia el vacío. El cielo mismo parecía partirse. Las estructuras flotantes comenzaron a sacudirse violentamente. Varios soldados perdieron el equilibrio. Incluso el océano lejano empezó a agitarse bajo aquellas vibraciones monstruosas. Y en medio de aquel nacimiento aterrador… Kael solo podía mirar a Fenrir con el rostro completamente roto por el dolor. Porque en ese instante murió el niño que todavía quería creer en ella. Y nació alguien capaz de hacer temblar el mundo entero con su odio.
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  • • Las Crónicas De Fenrir Queen •

    ~El día de kael vireon prt2~

    El humo cubría el cielo por completo y la nieve que antes daba tranquilidad al pueblo ahora se derretía lentamente bajo las llamas mientras cenizas oscuras caían sobre los tejados destruidos. Kael Vireon apenas podía respirar, el aire quemaba y los gritos venían de todas partes. Su madre seguía sujetándolo del brazo mientras corrían entre calles colapsadas, esquivando escombros y personas desesperadas que intentaban huir hacia el bosque, pero no había salida, aquellas enormes estructuras flotantes seguían descendiendo sobre el valle como depredadores observando una presa herida.

    —¡Kael no mires atrás!—

    La voz de su madre sonó más fuerte esta vez, pero fue demasiado tarde. El chico giró apenas el rostro y vio a uno de los soldados atravesar a un hombre del pueblo sin siquiera detenerse, mientras otro levantaba la mano creando un círculo mágico oscuro que explotó contra varias casas cercanas. No era una batalla, era una ejecución. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Kael justo cuando el suelo volvió a temblar violentamente y una onda de choque atravesó la montaña lanzando nieve, fuego y madera destruida por todas partes. Varias casas se derrumbaron de golpe y su madre cayó de rodillas.

    —¡Mamá!—

    Kael intentó ayudarla, pero ella sostuvo rápidamente su rostro entre las manos y por primera vez él vio miedo real en sus ojos.

    —Escúchame… pase lo que pase no vuelvas atrás, ¿entendido?, corre hacia el bosque, sigue el río congelado y no te detengas—

    —No pienso irme sin ustedes—

    —¡KAEL!—

    El grito hizo que se quedara completamente inmóvil. Ella nunca le había hablado así. Las llamas iluminaban su rostro mientras pequeñas lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.

    —Tienes que vivir—

    Entonces una enorme sombra cayó frente a ellos. Uno de los soldados había aterrizado en medio de la calle destruida, su armadura negra estaba cubierta de nieve derretida y sangre, y en una mano sostenía una lanza oscura impregnada de energía. Detrás de él otros descendían lentamente desde el cielo. Kael retrocedió instintivamente mientras el soldado observaba alrededor hasta fijar la vista directamente en ellos.

    —Supervivientes detectados—

    Su voz no parecía humana, solo vacía. El hombre levantó lentamente la lanza y la madre de Kael abrazó a su hijo cubriéndolo con el cuerpo mientras el mundo entero parecía detenerse alrededor de ellos, pero justo antes de que atacara una explosión azul atravesó la calle destruyendo parte de las casas cercanas y lanzando al soldado varios metros hacia atrás.

    Kael abrió los ojos sorprendido.

    Su padre había aparecido entre el humo sosteniendo aquella vieja herramienta metálica, aunque ahora estaba cubierta de runas brillantes y energía azulada. Su respiración era pesada y sangre caía lentamente por uno de sus brazos.

    —Llévatelo…—

    —¡Pero tú…!—

    —¡AHORA!—

    El soldado comenzó a levantarse entre los escombros mientras más figuras descendían desde el cielo detrás de él. El padre de Kael dio un paso al frente sin apartar la mirada del enemigo y, aunque solo fue un paso… para Kael aquel instante se convirtió en el momento exacto donde su infancia terminó.
    • Las Crónicas De Fenrir Queen • ~El día de kael vireon prt2~ El humo cubría el cielo por completo y la nieve que antes daba tranquilidad al pueblo ahora se derretía lentamente bajo las llamas mientras cenizas oscuras caían sobre los tejados destruidos. Kael Vireon apenas podía respirar, el aire quemaba y los gritos venían de todas partes. Su madre seguía sujetándolo del brazo mientras corrían entre calles colapsadas, esquivando escombros y personas desesperadas que intentaban huir hacia el bosque, pero no había salida, aquellas enormes estructuras flotantes seguían descendiendo sobre el valle como depredadores observando una presa herida. —¡Kael no mires atrás!— La voz de su madre sonó más fuerte esta vez, pero fue demasiado tarde. El chico giró apenas el rostro y vio a uno de los soldados atravesar a un hombre del pueblo sin siquiera detenerse, mientras otro levantaba la mano creando un círculo mágico oscuro que explotó contra varias casas cercanas. No era una batalla, era una ejecución. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Kael justo cuando el suelo volvió a temblar violentamente y una onda de choque atravesó la montaña lanzando nieve, fuego y madera destruida por todas partes. Varias casas se derrumbaron de golpe y su madre cayó de rodillas. —¡Mamá!— Kael intentó ayudarla, pero ella sostuvo rápidamente su rostro entre las manos y por primera vez él vio miedo real en sus ojos. —Escúchame… pase lo que pase no vuelvas atrás, ¿entendido?, corre hacia el bosque, sigue el río congelado y no te detengas— —No pienso irme sin ustedes— —¡KAEL!— El grito hizo que se quedara completamente inmóvil. Ella nunca le había hablado así. Las llamas iluminaban su rostro mientras pequeñas lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos. —Tienes que vivir— Entonces una enorme sombra cayó frente a ellos. Uno de los soldados había aterrizado en medio de la calle destruida, su armadura negra estaba cubierta de nieve derretida y sangre, y en una mano sostenía una lanza oscura impregnada de energía. Detrás de él otros descendían lentamente desde el cielo. Kael retrocedió instintivamente mientras el soldado observaba alrededor hasta fijar la vista directamente en ellos. —Supervivientes detectados— Su voz no parecía humana, solo vacía. El hombre levantó lentamente la lanza y la madre de Kael abrazó a su hijo cubriéndolo con el cuerpo mientras el mundo entero parecía detenerse alrededor de ellos, pero justo antes de que atacara una explosión azul atravesó la calle destruyendo parte de las casas cercanas y lanzando al soldado varios metros hacia atrás. Kael abrió los ojos sorprendido. Su padre había aparecido entre el humo sosteniendo aquella vieja herramienta metálica, aunque ahora estaba cubierta de runas brillantes y energía azulada. Su respiración era pesada y sangre caía lentamente por uno de sus brazos. —Llévatelo…— —¡Pero tú…!— —¡AHORA!— El soldado comenzó a levantarse entre los escombros mientras más figuras descendían desde el cielo detrás de él. El padre de Kael dio un paso al frente sin apartar la mirada del enemigo y, aunque solo fue un paso… para Kael aquel instante se convirtió en el momento exacto donde su infancia terminó.
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  • ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    C E R B E R U S
    "The dog that bites only because it was taught fear before kindness.
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    Tᴀᴋᴇ Mᴇ Bᴀᴄᴋ Tᴏ Eᴅᴇɴ — Sʟᴇᴇᴘ Tᴏᴋᴇɴ
    0:35 ━❍──────── -5:32
    ↻ ⊲ Ⅱ ⊳ ↺

    ꒷꒦✧˖°⋆。𖦹꒷꒦

    > Nombre clave: Cerberus
    Edad: Desconocida
    Altura: 2.17 m
    Constitución: Masiva, monstruosa, diseñada para intimidar.
    Voz: Grave, calmada… extrañamente suave cuando se siente seguro.
    Estado: Activo /《 Propiedad clasificada.》

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ D A T O S ]

    ◈ Fue sometido desde niño a experimentos físicos y psicológicos extremos.
    ◈ Alteraron su tolerancia al dolor, capacidad muscular y respuesta emocional.
    ◈ Le enseñaron que hablar era un privilegio que él no merecia.
    ◈ Solo puede usar su voz bajo autorización directa.
    ◈ Incluso si esta bajo un problema o ve uno, no puede hablar.
    ◈ Incluso si alguien más está en peligro, si no tiene autorización/orden, no actuará.
    ◈ En combate actúa como una criatura despiadada y perfectamente obediente.
    ◈ Fuera de misión… apenas sabe cómo interactuar como un ser humano, suele sentarse a los pies de su dueño o quedarse en un sitio de vigilancia.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ P E R S O N A L I D A D ]

    ◈ Silencioso.
    ◈ Hipervigilante.
    ◈ Extremadamente retraido fuera del trabajo.
    ◈ Fuera del trabajo busca aprobación incluso en cosas pequeñas.
    ◈ Tiene dificultad entendiendo cualquier tido de acciones ya que todo lo asocia a que recibirá algun tipo de violencia o abuso.
    ◈ No tiene ni permitido negar o asentir con la cabeza.
    ◈ Le gustan los lugares tranquilos, las mantas pesadas y escuchar voces suaves.

    A pesar de verse como una bestia imposible de detener… Cerberus es dolorosamente dócil cuando alguien le trata con paciencia.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ D I S E Ñ O ]

    ◈ Cabello negro desordenado.
    ◈ Ojeras marcadas por insomnio crónico.
    ◈ Máscara obligatoria para “deshumanizar” su imagen.
    ◈ Cicatrices quirúrgicas distribuidas por todo el cuerpo.
    ◈ Uniformes negros tácticos ajustados a su estructura anormalmente grande.
    ◈ Mirada cansada… como un perro esperando no ser golpeado.
    ◈ En el trabajo, su mirada parece iluminarse con determinación.

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    ┌───── •✧✧• ─────┐

    H I S T O R I A

    └───── •✧✧• ─────┘

    ꒷꒦✧˖°⋆。𖦹꒷꒦

    Nadie recuerda cuál era su verdadero nombre.... Tal vez porque nunca importó.

    Antes de convertirse en “Cerberus”, fue solamente un niño arrancado del sistema, un bebé arrancado de los brazos de su madre, otro letrero de "niño perdido", un expediente en el escritorio de un forense corrupto.

    Le dieron una madre sustituta solo para que fuese una mujer horrible, junto con un hombre que asignaron como su padre.

    Las pruebas comenzaron temprano.
    Privación del sueño.
    Aislamiento extremo.
    Condicionamiento psicológico.
    Castigos físicos disfrazados de “evaluaciones”.

    Le enseñaron a obedecer antes incluso de enseñarle a hablar correctamente.

    Cada emoción era considerada una falla.
    Cada muestra de miedo era castigada.
    Cada intento de apego… eliminado.

    Con el tiempo dejaron de llamarlo humano.
    Los científicos comenzaron a referirse a él como si fuera una herramienta.
    Solo con un número. Un arma. Un perro de guerra.

    Y él terminó completamente formado en ello.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    Durante años, Cerberus fue utilizado para misiones, él entraba primero, eliminaba amenazas, recibía órdenes solo para volver cubierto de sangre y silencio.
    Si tenía heridas no tenía permitido quejarse o decirlo.

    Al terminar la misión se le entregaba un kit médico y él solo debia curarse, si no podia hacerlo, nadie lo ayudaba.

    Pero incluso con todo ello había algo que jamás lograron destruir por completo....algo pequeño y estúpido:

    La necesidad de ser querido.

    Cerberus no entiende bien la calidez humana, pero la busca desesperadamente en pequeños detalles, como una mano sobre su cabeza, una pared calida para dormir, una voz amable, alguien que ayuda a curar su espalda.

    A veces permanece inmóvil cerca de las personas solo para escuchar conversación humana, aunque no participe, porque tanto silencio lo pone inquieto. Tambien, aveces recoge objetos insignificantes porque cree que son tesoros.

    Como último detalle (y prohibido) es que a veces practica hablar solo, en voz baja, cuando sabe que nadie puede escucharlo, tiene un libro de prescolar el cual ha leído miles de veces.
    Porque en el fondo…debajo de toda la violencia programada, de toda la brutalidad artificial, solo quedó un hombre roto intentando descubrir cómo se siente pertenecer a algún lugar.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ A R C H I V O — C L A S I F I E D ]

    > 《El sujeto continúa mostrando niveles anormales de empatía pese a las correcciones aplicadas.》

    > 《 Desarrolló apego hacia personal que mostró trato positivo mínimo, por lo que la rotaciónde personal es de 1 semana.》

    > 《La unidad Cerberus sigue siendo funcional. Sin embargo… mientras más humano intenta ser, más peligroso se volverá. 》

    ꒷꒦✧˖°⋆。𖦹꒷꒦
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ C E R B E R U S "The dog that bites only because it was taught fear before kindness. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ Tᴀᴋᴇ Mᴇ Bᴀᴄᴋ Tᴏ Eᴅᴇɴ — Sʟᴇᴇᴘ Tᴏᴋᴇɴ 0:35 ━❍──────── -5:32 ↻ ⊲ Ⅱ ⊳ ↺ ꒷꒦✧˖°🫀⋆。𖦹꒷꒦ > Nombre clave: Cerberus Edad: Desconocida Altura: 2.17 m Constitución: Masiva, monstruosa, diseñada para intimidar. Voz: Grave, calmada… extrañamente suave cuando se siente seguro. Estado: Activo /《 Propiedad clasificada.》 ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ D A T O S ] ◈ Fue sometido desde niño a experimentos físicos y psicológicos extremos. ◈ Alteraron su tolerancia al dolor, capacidad muscular y respuesta emocional. ◈ Le enseñaron que hablar era un privilegio que él no merecia. ◈ Solo puede usar su voz bajo autorización directa. ◈ Incluso si esta bajo un problema o ve uno, no puede hablar. ◈ Incluso si alguien más está en peligro, si no tiene autorización/orden, no actuará. ◈ En combate actúa como una criatura despiadada y perfectamente obediente. ◈ Fuera de misión… apenas sabe cómo interactuar como un ser humano, suele sentarse a los pies de su dueño o quedarse en un sitio de vigilancia. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ P E R S O N A L I D A D ] ◈ Silencioso. ◈ Hipervigilante. ◈ Extremadamente retraido fuera del trabajo. ◈ Fuera del trabajo busca aprobación incluso en cosas pequeñas. ◈ Tiene dificultad entendiendo cualquier tido de acciones ya que todo lo asocia a que recibirá algun tipo de violencia o abuso. ◈ No tiene ni permitido negar o asentir con la cabeza. ◈ Le gustan los lugares tranquilos, las mantas pesadas y escuchar voces suaves. A pesar de verse como una bestia imposible de detener… Cerberus es dolorosamente dócil cuando alguien le trata con paciencia. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ D I S E Ñ O ] ◈ Cabello negro desordenado. ◈ Ojeras marcadas por insomnio crónico. ◈ Máscara obligatoria para “deshumanizar” su imagen. ◈ Cicatrices quirúrgicas distribuidas por todo el cuerpo. ◈ Uniformes negros tácticos ajustados a su estructura anormalmente grande. ◈ Mirada cansada… como un perro esperando no ser golpeado. ◈ En el trabajo, su mirada parece iluminarse con determinación. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ ┌───── •✧✧• ─────┐ H I S T O R I A └───── •✧✧• ─────┘ ꒷꒦✧˖°🫀⋆。𖦹꒷꒦ Nadie recuerda cuál era su verdadero nombre.... Tal vez porque nunca importó. Antes de convertirse en “Cerberus”, fue solamente un niño arrancado del sistema, un bebé arrancado de los brazos de su madre, otro letrero de "niño perdido", un expediente en el escritorio de un forense corrupto. Le dieron una madre sustituta solo para que fuese una mujer horrible, junto con un hombre que asignaron como su padre. Las pruebas comenzaron temprano. Privación del sueño. Aislamiento extremo. Condicionamiento psicológico. Castigos físicos disfrazados de “evaluaciones”. Le enseñaron a obedecer antes incluso de enseñarle a hablar correctamente. Cada emoción era considerada una falla. Cada muestra de miedo era castigada. Cada intento de apego… eliminado. Con el tiempo dejaron de llamarlo humano. Los científicos comenzaron a referirse a él como si fuera una herramienta. Solo con un número. Un arma. Un perro de guerra. Y él terminó completamente formado en ello. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ Durante años, Cerberus fue utilizado para misiones, él entraba primero, eliminaba amenazas, recibía órdenes solo para volver cubierto de sangre y silencio. Si tenía heridas no tenía permitido quejarse o decirlo. Al terminar la misión se le entregaba un kit médico y él solo debia curarse, si no podia hacerlo, nadie lo ayudaba. Pero incluso con todo ello había algo que jamás lograron destruir por completo....algo pequeño y estúpido: La necesidad de ser querido. Cerberus no entiende bien la calidez humana, pero la busca desesperadamente en pequeños detalles, como una mano sobre su cabeza, una pared calida para dormir, una voz amable, alguien que ayuda a curar su espalda. A veces permanece inmóvil cerca de las personas solo para escuchar conversación humana, aunque no participe, porque tanto silencio lo pone inquieto. Tambien, aveces recoge objetos insignificantes porque cree que son tesoros. Como último detalle (y prohibido) es que a veces practica hablar solo, en voz baja, cuando sabe que nadie puede escucharlo, tiene un libro de prescolar el cual ha leído miles de veces. Porque en el fondo…debajo de toda la violencia programada, de toda la brutalidad artificial, solo quedó un hombre roto intentando descubrir cómo se siente pertenecer a algún lugar. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ A R C H I V O — C L A S I F I E D ] > 《El sujeto continúa mostrando niveles anormales de empatía pese a las correcciones aplicadas.》 > 《 Desarrolló apego hacia personal que mostró trato positivo mínimo, por lo que la rotaciónde personal es de 1 semana.》 > 《La unidad Cerberus sigue siendo funcional. Sin embargo… mientras más humano intenta ser, más peligroso se volverá. 》 ꒷꒦✧˖°🫀⋆。𖦹꒷꒦
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  • En mis pensamientos sigues pero debo seguir con mi deber como trazacaminos, anónima de expreso Astral, es importante ayudar y crear vínculos qué nos ayuden a futuro...

    Solo recueda donde sea que estés, estas palabras son solo para ti.

    "No tienes la culpa de nada, un amor construido en expectativas ajenas, es tan frágil como un copo de nieve, quien te ame te aceptará con tus defectos y virtudes, no te pedirá cambiar para encajar en su ideal, el amor es libertar, no ataduras, el amor es respetar la esencia misma de la persona amada, no obligarle a cambiar, el amor es construir, complementar..

    Porque pese a la distancia, el amor de la persona que realmente te ama, estará a tu lado, respetando tu libertad y tu esencia misma sin pedirte cambiar... "

    *Sonríe con melancolía tocado el cristal de la ventana*

    Además ya eres perfecto y valioso tal y como eres, respeto esa forma tuya de ser, junto a todo lo que te hace ser tu mismo, para mi eres una persona de lo mas maravillosa y especial....
    En mis pensamientos sigues pero debo seguir con mi deber como trazacaminos, anónima de expreso Astral, es importante ayudar y crear vínculos qué nos ayuden a futuro... Solo recueda donde sea que estés, estas palabras son solo para ti. "No tienes la culpa de nada, un amor construido en expectativas ajenas, es tan frágil como un copo de nieve, quien te ame te aceptará con tus defectos y virtudes, no te pedirá cambiar para encajar en su ideal, el amor es libertar, no ataduras, el amor es respetar la esencia misma de la persona amada, no obligarle a cambiar, el amor es construir, complementar.. Porque pese a la distancia, el amor de la persona que realmente te ama, estará a tu lado, respetando tu libertad y tu esencia misma sin pedirte cambiar... " *Sonríe con melancolía tocado el cristal de la ventana* Además ya eres perfecto y valioso tal y como eres, respeto esa forma tuya de ser, junto a todo lo que te hace ser tu mismo, para mi eres una persona de lo mas maravillosa y especial....
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