• Flashback: "𝙱𝙸𝙴𝙽𝚅𝙴𝙽𝙸𝙳𝙰 𝙰𝙻 𝙴𝚀𝚄𝙸𝙿𝙾"
    Fandom MENTES CRIMINALES
    Categoría Slice of Life
    𝚂𝚃𝙰𝚁𝚃𝙴𝚁 𝙿𝙰𝚁𝙰 Sean Wesson


    Hace cuatro años…

    Siendo sinceros, ¿cuántas personas tenían la suerte de enviar su solicitud para entrar en el FBI y ser aceptadas? No demasiadas, ¿verdad? Y ahora… ¿Cuántas personas conseguían entrar en la Unidad de Análisis de Conducta? Muchísimas menos. Las probabilidades de entrar en la Unidad de ciencias del comportamiento eran mucho menores que el que te tocase la lotería. Aquel departamento era la joya de la corona, la creme de la creme. Allí solo entraban los mejores.

    Y Lauren habia pasado la vida esforzándose para ser una de las mejores. Desde que era una niña habia trabajado el doble para llegar a donde habia llegado. Sus raíces puertorriqueñas no le habían hecho un favor en un país como Estados Unidos. Pero si lo habia hecho su tesón y su afán por superarse a sí misma. Su currículo era testigo de esto.

    Después de graduarse en Criminología Forense y terminar su postgrado sobre Análisis de Escenas del Crimen, el cual habia realizado a la vez que se preparaba en la Academia, Lauren habia pasado dos años trabajando para la división de Narcotráfico en la policía de DC. Logró ascenso a Homicidios y allí siguió formándose y realizando cursos del FBI. Pues desde que habia entrado en la universidad, Lauren tenía una meta clara.

    Supo que habia tenido suerte de que Aaron Hotchner y Martin Hammond la vieran en acción cuando la UAC acudió a ayudar con un caso de terrorismo en la ciudad. Y no era tan engreída como para pensarlo, pero cuando su teléfono habia sonado dos semanas atrás anunciándole que habia un puesto vacante para ella en el Equipo B de la UAC, la muchacha no cabía en sí. En un primer momento pensó que alguien le estaba gastando una broma. No creyó que era verdad hasta que, tras recoger sus credenciales, se reunió con Erin Strauss, la jefa del Departamento.

    Y mientras Strauss alababa su currículo y sus éxitos laborales, Lauren tenía la sensación de estar viviendo un sueño del que tenía miedo de despertar. La voz de la jefa del departamento parecía distorsionarse en sus oídos y solo cuando percibió como ella se ponía en pie, Lauren lo hizo también.

    Alargó una mano para estrechar la de la contraria.

    -Bienvenida al FBI, agente Smith -dijo la mujer estrechando su mano con firmeza- ¿Quiere que le presente al resto de la Unidad?

    >> Siquiera recordaría que habia asentido, estaba tan nerviosa que tenía un nudo en el estómago y la cabeza embotada. Y esa sensación de eco que la habia embargado toda la mañana se disipó cuando tuvo delante a su nuevo jefe y sus compañeros en el que sería su nuevo lugar de trabajo.

    Erin los dejó tras un par de palabras más y Lauren se quedó allí sola con…

    -Martin Hammond -un tipo alto de cabello rubio y ojos azules alargó su mano derecha, y Lauren la estrechó con firmeza- Bienvenida, agente Smith. Deje que le presente al resto del equipo…

    Hammond soltó la mano de la agente y con esta señaló a los dos hombres cerca de ellos.

    -El agente Jack Tessaro, JT para los compañeros y amigos…- mientras Hammond lo presentaba el hombre se adelantó para estrechar la mano de la fémina.

    “Es un placer, agente Smith”, dijo Tessaro.

    -Y el agente Sean Wesson -la presentación recayó en un hombre de ojos castaños y cabello oscuro, ligeramente entrecano cubierto de bucles.

    Lauren curvó una suave sonrisa y alargó su mano.

    -Agente Wesson. Encantada de conocerle…
    𝚂𝚃𝙰𝚁𝚃𝙴𝚁 𝙿𝙰𝚁𝙰 [WESS0N] Hace cuatro años… Siendo sinceros, ¿cuántas personas tenían la suerte de enviar su solicitud para entrar en el FBI y ser aceptadas? No demasiadas, ¿verdad? Y ahora… ¿Cuántas personas conseguían entrar en la Unidad de Análisis de Conducta? Muchísimas menos. Las probabilidades de entrar en la Unidad de ciencias del comportamiento eran mucho menores que el que te tocase la lotería. Aquel departamento era la joya de la corona, la creme de la creme. Allí solo entraban los mejores. Y Lauren habia pasado la vida esforzándose para ser una de las mejores. Desde que era una niña habia trabajado el doble para llegar a donde habia llegado. Sus raíces puertorriqueñas no le habían hecho un favor en un país como Estados Unidos. Pero si lo habia hecho su tesón y su afán por superarse a sí misma. Su currículo era testigo de esto. Después de graduarse en Criminología Forense y terminar su postgrado sobre Análisis de Escenas del Crimen, el cual habia realizado a la vez que se preparaba en la Academia, Lauren habia pasado dos años trabajando para la división de Narcotráfico en la policía de DC. Logró ascenso a Homicidios y allí siguió formándose y realizando cursos del FBI. Pues desde que habia entrado en la universidad, Lauren tenía una meta clara. Supo que habia tenido suerte de que Aaron Hotchner y Martin Hammond la vieran en acción cuando la UAC acudió a ayudar con un caso de terrorismo en la ciudad. Y no era tan engreída como para pensarlo, pero cuando su teléfono habia sonado dos semanas atrás anunciándole que habia un puesto vacante para ella en el Equipo B de la UAC, la muchacha no cabía en sí. En un primer momento pensó que alguien le estaba gastando una broma. No creyó que era verdad hasta que, tras recoger sus credenciales, se reunió con Erin Strauss, la jefa del Departamento. Y mientras Strauss alababa su currículo y sus éxitos laborales, Lauren tenía la sensación de estar viviendo un sueño del que tenía miedo de despertar. La voz de la jefa del departamento parecía distorsionarse en sus oídos y solo cuando percibió como ella se ponía en pie, Lauren lo hizo también. Alargó una mano para estrechar la de la contraria. -Bienvenida al FBI, agente Smith -dijo la mujer estrechando su mano con firmeza- ¿Quiere que le presente al resto de la Unidad? >> Siquiera recordaría que habia asentido, estaba tan nerviosa que tenía un nudo en el estómago y la cabeza embotada. Y esa sensación de eco que la habia embargado toda la mañana se disipó cuando tuvo delante a su nuevo jefe y sus compañeros en el que sería su nuevo lugar de trabajo. Erin los dejó tras un par de palabras más y Lauren se quedó allí sola con… -Martin Hammond -un tipo alto de cabello rubio y ojos azules alargó su mano derecha, y Lauren la estrechó con firmeza- Bienvenida, agente Smith. Deje que le presente al resto del equipo… Hammond soltó la mano de la agente y con esta señaló a los dos hombres cerca de ellos. -El agente Jack Tessaro, JT para los compañeros y amigos…- mientras Hammond lo presentaba el hombre se adelantó para estrechar la mano de la fémina. “Es un placer, agente Smith”, dijo Tessaro. -Y el agente Sean Wesson -la presentación recayó en un hombre de ojos castaños y cabello oscuro, ligeramente entrecano cubierto de bucles. Lauren curvó una suave sonrisa y alargó su mano. -Agente Wesson. Encantada de conocerle…
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  • 𝙀𝒍 𝒂𝙢𝒐𝙧 𝙣𝒐 𝒍𝙡𝒂𝙢𝒂 𝒂 𝒕𝙪 𝙥𝒖𝙚𝒓𝙩𝒂
    Fandom Legacies
    Categoría Aventura
    𝑆t𝑎r𝑡e𝑟 𝑝a𝑟a: Chris Claire


    Había sido ella la que le había dicho a Hope que se fuera, que estaba claro que su vida ya no estaba en ese internado, a pesar de que agradecía el cotilleo del sexo escandaloso con un cazador que le duplicaba la edad, pues era lo más interesante que había ocurrido allí desde que se había quedado completamente sola.
    Había sido ella quien le había dicho a Hope que se fuera de allí, que su vida ya no estaba en ese internado. ¿Y a ella? ¿Quién se lo decía a ella? ¿Acaso necesitaba a alguien se lo dijera? ¿No era capaz de verlo por si misma?
    Igual era que tenía miedo de abandonar su hogar, quizás fuera eso, pero con MG, Caleb, Josie, y Hope lejos, a ella ya no le quedaba nada allí. Nada más allá de ayudar a su madre y de guiar a los nuevos…

    Aquella no era la vida que Lizzie deseaba, por supuesto que no, pero no sabía cómo decírselo a su madre, y ni si quiera sabia, una vez salvada aquella primera barrera, como empezar a conseguir la vida que ella quería, ¿acaso sabia la vida que ella quería?

    Por un segundo le vuelve Hope a la cabeza. No, no estaría mal algo de sexo escandaloso con un desconocido buenorro, pero la melliza Saltzman buscaba algo más, quería una historia de película, no quería acomodarse, aquello lo había tenido, con MG, y había servido durante un tiempo, ambos se habían querido, muchísimo, y Lizzie aún era consciente de que debería de haberse dado cuenta de la existencia de su amigo mucho antes, pero ahora aquello ya no servía, MG era calidez, seguridad y costumbre. Pero también se había convertido en algo aburrido. La rubia quería emoción, un amor que la consumiera, aventura, y quizás algo de peligro.
    ¿Dónde se podrían encontrar eso? Estaba claro que no era algo que fuera a aparecer en la puerta de la escuela buscándola para emprender la aventura de su vida.
    No. Debería ir a buscarlo, y lo haría, estaba decidido.
    Tanto que aquella mañana Lizzie busca a su madre para informarle de su decisión, pero es ella quien la encuentra primero, y en cuanto la ve, a pesar de que abre los labios para comenzar a hablar, la mayor se adelanta.

    — Lizzie cielo, tenemos una visita, un amigo de la familia Mikaelson, creo que busca algo de información, ahora mismo estoy muy ocupada, tengo una reunión con Vardemus, ¿te encargas tú? Tan solo tienes que entretenerlo un poco, hasta que yo pueda atenderlo.

    La directora no espera respuesta de su hija, simplemente da un suave apretón en sus manos, las cuales había tomado para hablar con ella y le dedica una sonrisa antes de proseguir su camino, era Caroline en su más pura esencia organizativa.
    Ella podría haberla vuelto a llamar, podría haberla seguido, pero con un suspiro de resignación se dirige hacia las escaleras principales, para bajarlas y salir al porche.

    — Claro, Lizzie se encarga, porque… ¿qué otra cosa puede tener que hacer ella más que entretener a un tipo aburrido, medio ratón de biblioteca al que solo le interesan los libros que guardamos entre estas paredes?

    Habla con ella misma, en voz alta como si nadie más la escuchara, pero al abrir la puerta principal y ver la persona que estaba esperando allí, los ojos de la hereje se agrandan hasta el máximo, y en lugar de salir, pega la espalda contra la madera de la puerta escondiéndose, aún dentro del recinto. — ¡Manifestar al universo funciona!— Se coloca el pelo sobre el hombro derecho, se plancha la ropa con las manos y cuando considera que está lista sale definitivamente.

    — ¡Hola, bienvenido a la Escuela Salvatore!, soy Lizzie Saltzman, y has tenido la suerte de que sea tu guía en el día de hoy
    𝑆t𝑎r𝑡e𝑟 𝑝a𝑟a: [SIPH0NER] Había sido ella la que le había dicho a Hope que se fuera, que estaba claro que su vida ya no estaba en ese internado, a pesar de que agradecía el cotilleo del sexo escandaloso con un cazador que le duplicaba la edad, pues era lo más interesante que había ocurrido allí desde que se había quedado completamente sola. Había sido ella quien le había dicho a Hope que se fuera de allí, que su vida ya no estaba en ese internado. ¿Y a ella? ¿Quién se lo decía a ella? ¿Acaso necesitaba a alguien se lo dijera? ¿No era capaz de verlo por si misma? Igual era que tenía miedo de abandonar su hogar, quizás fuera eso, pero con MG, Caleb, Josie, y Hope lejos, a ella ya no le quedaba nada allí. Nada más allá de ayudar a su madre y de guiar a los nuevos… Aquella no era la vida que Lizzie deseaba, por supuesto que no, pero no sabía cómo decírselo a su madre, y ni si quiera sabia, una vez salvada aquella primera barrera, como empezar a conseguir la vida que ella quería, ¿acaso sabia la vida que ella quería? Por un segundo le vuelve Hope a la cabeza. No, no estaría mal algo de sexo escandaloso con un desconocido buenorro, pero la melliza Saltzman buscaba algo más, quería una historia de película, no quería acomodarse, aquello lo había tenido, con MG, y había servido durante un tiempo, ambos se habían querido, muchísimo, y Lizzie aún era consciente de que debería de haberse dado cuenta de la existencia de su amigo mucho antes, pero ahora aquello ya no servía, MG era calidez, seguridad y costumbre. Pero también se había convertido en algo aburrido. La rubia quería emoción, un amor que la consumiera, aventura, y quizás algo de peligro. ¿Dónde se podrían encontrar eso? Estaba claro que no era algo que fuera a aparecer en la puerta de la escuela buscándola para emprender la aventura de su vida. No. Debería ir a buscarlo, y lo haría, estaba decidido. Tanto que aquella mañana Lizzie busca a su madre para informarle de su decisión, pero es ella quien la encuentra primero, y en cuanto la ve, a pesar de que abre los labios para comenzar a hablar, la mayor se adelanta. — Lizzie cielo, tenemos una visita, un amigo de la familia Mikaelson, creo que busca algo de información, ahora mismo estoy muy ocupada, tengo una reunión con Vardemus, ¿te encargas tú? Tan solo tienes que entretenerlo un poco, hasta que yo pueda atenderlo. La directora no espera respuesta de su hija, simplemente da un suave apretón en sus manos, las cuales había tomado para hablar con ella y le dedica una sonrisa antes de proseguir su camino, era Caroline en su más pura esencia organizativa. Ella podría haberla vuelto a llamar, podría haberla seguido, pero con un suspiro de resignación se dirige hacia las escaleras principales, para bajarlas y salir al porche. — Claro, Lizzie se encarga, porque… ¿qué otra cosa puede tener que hacer ella más que entretener a un tipo aburrido, medio ratón de biblioteca al que solo le interesan los libros que guardamos entre estas paredes? Habla con ella misma, en voz alta como si nadie más la escuchara, pero al abrir la puerta principal y ver la persona que estaba esperando allí, los ojos de la hereje se agrandan hasta el máximo, y en lugar de salir, pega la espalda contra la madera de la puerta escondiéndose, aún dentro del recinto. — ¡Manifestar al universo funciona!— Se coloca el pelo sobre el hombro derecho, se plancha la ropa con las manos y cuando considera que está lista sale definitivamente. — ¡Hola, bienvenido a la Escuela Salvatore!, soy Lizzie Saltzman, y has tenido la suerte de que sea tu guía en el día de hoy
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    CURIOSIDADES
    DE
    𝓙𝓐𝓘𝓜𝓔 𝓕𝓡𝓐𝓘𝓢𝓔𝓡

    1- Extraña a su familia y siempre que puede viaja a Escocia
    2- Es alérgico al marisco
    3- A veces le gusta aislarse de la sociedad para poder estar consigo mismo
    4- Los domingos se pasa el día pescando
    5- Es más de montaña que de pasarse el día en la playa
    6- Le cuesta confiar en las personas
    7- En algunas ocasiones sea pasado de sincero
    8- Se quiere sacar el carnet de moto
    9- El ruido de la lluvia lo ayuda a dormir
    10- Tiene varías cicatrices alrededor de todo su cuerpo
    CURIOSIDADES DE 𝓙𝓐𝓘𝓜𝓔 𝓕𝓡𝓐𝓘𝓢𝓔𝓡 1- Extraña a su familia y siempre que puede viaja a Escocia 2- Es alérgico al marisco 3- A veces le gusta aislarse de la sociedad para poder estar consigo mismo 4- Los domingos se pasa el día pescando 5- Es más de montaña que de pasarse el día en la playa 6- Le cuesta confiar en las personas 7- En algunas ocasiones sea pasado de sincero 8- Se quiere sacar el carnet de moto 9- El ruido de la lluvia lo ayuda a dormir 10- Tiene varías cicatrices alrededor de todo su cuerpo
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  • 𝐁𝐢𝐭𝐚́𝐜𝐨𝐫𝐚 𝟎𝟏: 𝐀𝐮𝐫𝐚𝐝𝐨𝐧
    Fandom Descendants / Treasure Planet
    Categoría Fantasía
    Cuando el galeón por fin apagó los propulsores y terminó de deslizarse sobre el agua, Jim emitió un largo suspiro.

    Auradon no era el destino que él quería, ni tampoco su misión asignada. Él era un cadete de la flota especial, su lugar estaba arriba, surcando las estrellas y el infinito cosmos. No ayudando a una bola de príncipes a leer correctamente las brújulas.

    — Solo por ti, Amelia —susurró con desgano, mirando las playas verdosas de la Bahía de Auradon, demasiado tranquilas y amigables para su gusto. Más allá estaba el puerto y aunque hubiera preferido llegar en la noche, los superiores habían mencionado que tendrían un pequeño recibimiento por algunos cuantos estudiantes.

    No se apuró a recoger sus pertenencias, confiaba en que sí lograba insistir un poco, la ahora directora del colegio, le permitiría dormir en la nave, en lugar del dormitorio que en sus misivas le prometió. Salió únicamente con un bolso al hombro, vestía el uniforme incompleto, los pantalones únicamente blancos, las botas sueltas y una camisa beige desgastada, que francamente era muy cómoda. También había vuelto a intentar dejarse el cabello largo... al menos tanto como lo permitía la academia.

    — ¿Y al menos vino ella, señor? —Preguntó con cierta curiosidad; tenía bastante de no ver a la capitana y mentiría si no le hiciera cierta ilusión verla por ahí. Pero tras la negativa de su capitán, la poca emoción que sentía se fue al traste. — Bueno... ¿Y a qué príncipes o princesas nos mandó?
    Cuando el galeón por fin apagó los propulsores y terminó de deslizarse sobre el agua, Jim emitió un largo suspiro. Auradon no era el destino que él quería, ni tampoco su misión asignada. Él era un cadete de la flota especial, su lugar estaba arriba, surcando las estrellas y el infinito cosmos. No ayudando a una bola de príncipes a leer correctamente las brújulas. — Solo por ti, Amelia —susurró con desgano, mirando las playas verdosas de la Bahía de Auradon, demasiado tranquilas y amigables para su gusto. Más allá estaba el puerto y aunque hubiera preferido llegar en la noche, los superiores habían mencionado que tendrían un pequeño recibimiento por algunos cuantos estudiantes. No se apuró a recoger sus pertenencias, confiaba en que sí lograba insistir un poco, la ahora directora del colegio, le permitiría dormir en la nave, en lugar del dormitorio que en sus misivas le prometió. Salió únicamente con un bolso al hombro, vestía el uniforme incompleto, los pantalones únicamente blancos, las botas sueltas y una camisa beige desgastada, que francamente era muy cómoda. También había vuelto a intentar dejarse el cabello largo... al menos tanto como lo permitía la academia. — ¿Y al menos vino ella, señor? —Preguntó con cierta curiosidad; tenía bastante de no ver a la capitana y mentiría si no le hiciera cierta ilusión verla por ahí. Pero tras la negativa de su capitán, la poca emoción que sentía se fue al traste. — Bueno... ¿Y a qué príncipes o princesas nos mandó?
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  • Hace unos días fue cuando había sido torturada en ese coche. Aunque ella no lo llama una tortura.. más bien, fue una pesadilla. Como un tren del terror. (Si es una tortura, pero vamos a decirle que no porque está tonta)

    Sin embargo, después de que la dejase ahí, una señora tuvo que ayudarla porque su pulso estaba desorbitado. Menos mal que pudo ser atendida.

    Un "simple" ataque de ansiedad. Lo normal de hoy en día.

    Ahora estaba en el instituto, cerca de la cafetería y, aunque ella realmente no se dió cuenta de él, si que sabía que en cualquier momento se lo iba a encontrar. Ese uniforme decía mucho de él.

    Y él mismo podía confirmar que era popular también ella. Tenía gente detrás pero ella.. pues no es que sepa de esas cosas.
    Hace unos días fue cuando había sido torturada en ese coche. Aunque ella no lo llama una tortura.. más bien, fue una pesadilla. Como un tren del terror. (Si es una tortura, pero vamos a decirle que no porque está tonta) Sin embargo, después de que la dejase ahí, una señora tuvo que ayudarla porque su pulso estaba desorbitado. Menos mal que pudo ser atendida. Un "simple" ataque de ansiedad. Lo normal de hoy en día. Ahora estaba en el instituto, cerca de la cafetería y, aunque ella realmente no se dió cuenta de él, si que sabía que en cualquier momento se lo iba a encontrar. Ese uniforme decía mucho de él. Y él mismo podía confirmar que era popular también ella. Tenía gente detrás pero ella.. pues no es que sepa de esas cosas.
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    CURIOSIDADES
    DE
    𝓝𝓘𝓚𝓛𝓐𝓤𝓢 𝓜𝓘𝓚𝓐𝓔𝓛𝓢𝓞𝓝

    1- Es un obseso del control y no soporta que le digan "No"
    2- Dejaría arder el mundo entero para salvar a cierta rubia, que le ha robado su corazón
    3- A veces extraña vivir en Nueva Orleans
    4- Sin su familia no sería nada
    5- Su mayor temor es que lo abandonen
    6- Tiene un sentido del humor bastante negro y sarcástico
    7- Siempre va dos o más pasos por delante de sus enemigos
    8- Puede tirarse horas y horas, dibujando le ayuda a equilibrar la mente
    9- A veces extraña las cacerías que hacía junto a Stefan Salvatore
    10- Cuando se cabrea es mejor estar lo más alejado posible de el
    CURIOSIDADES DE 𝓝𝓘𝓚𝓛𝓐𝓤𝓢 𝓜𝓘𝓚𝓐𝓔𝓛𝓢𝓞𝓝 1- Es un obseso del control y no soporta que le digan "No" 2- Dejaría arder el mundo entero para salvar a cierta rubia, que le ha robado su corazón 3- A veces extraña vivir en Nueva Orleans 4- Sin su familia no sería nada 5- Su mayor temor es que lo abandonen 6- Tiene un sentido del humor bastante negro y sarcástico 7- Siempre va dos o más pasos por delante de sus enemigos 8- Puede tirarse horas y horas, dibujando le ayuda a equilibrar la mente 9- A veces extraña las cacerías que hacía junto a Stefan Salvatore 10- Cuando se cabrea es mejor estar lo más alejado posible de el
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  • Muy buen día a todos los presentes, espero tengan un provechoso día donde tengan la oportunidad de ayudar al prójimo.

    "Cuando te des cuenta de que lo que haces a otro, te lo haces a ti, habrás entendido una gran verdad".
    Muy buen día a todos los presentes, espero tengan un provechoso día donde tengan la oportunidad de ayudar al prójimo. "Cuando te des cuenta de que lo que haces a otro, te lo haces a ti, habrás entendido una gran verdad".
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  • El rey nos pidió ayuda limpiando las alcantarillas de criminales ¿Me ayudas?. No las conozco muy bien.

    · · ─ ·𖥸· ─ · ·

    𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
    El rey nos pidió ayuda limpiando las alcantarillas de criminales ¿Me ayudas?. No las conozco muy bien. · · ─ ·𖥸· ─ · · 𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
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  • "Nosotros"
    Fandom Oc
    Categoría Drama
    —Había vuelto a ocurrir luego de tanto... No me creí capaz, pero... Simplemente ocurrió.

    Me encontraba fuera de un hotel de cinco estrellas, mi investigación me había conducido hasta aquel edificio. Allí se encontraba el hombre que estaba buscando, el hombre que había investigado durante largos meses sin dormir. A veces incluso pasaba días sin acostarme en la cama, aquella investigación vació todo de mí, yo debía encontrarlo y debía atraparlo. Me esmeré como nunca y cuando finalmente di con el blanco, no dudé en actuar.
    Aquella noche el equipo especial rodeó el edificio, todas las salidas quedaron bloqueadas y a medida que revisabamos el hotel íbamos evacuando a los civiles. Todo estaba saliendo relativamente bien, digo... No tendría por qué haber algún inconveniente en todo eso...

    A medida que fuimos avanzando, las balas comenzaron a caer por los suelos de los pasillos. Hubieron muchos muertos, civiles incluso que no pudimos ayudar. Pero por sobre todas las cosas, criminales que conseguimos abatir, sin opción a captura.
    El hombre que buscaba se llamaba Max. Era un sujeto extremadamente estratégico y peligroso. Su conducta, su estilo, su manera de actuar, todo en él era impredecible, incluso aquella noche algo dentro de mí dudaba. Aunque todas las pistas habían dado a ese hotel, algo en mí dudaba... ¿Por qué dudaba? No tenía idea... Hasta que finalmente lo vi. Estaba parado frente al gran ventanal de una de las habitaciones, bebía una copa de whisky con tranquilidad. Lo rodeamos entre todos, pero él ni siquiera pareció molestarse o asustarse. Más bien, parecía como si lo tuviera todo bajo control.

    Había sido una emboscada: los pilares principales del edificio explotaron, el hotel comenzó a derrumbarse con todo el equipo dentro. Y fue cuestión de segundos hasta que todos quedamos bajo escombros. Cuando desperté, no era yo... Tenía ese pelaje de nuevo, esas garras... Ese hocico... Lo que pasó después fue simplemente masacre. Acabé asesinando al resto de mi escuadrón a sangre fría, sin control de mí mismo.

    *Haría una pequeña pausa, suspirando mientras recordaba los acontecimientos. Levantó la mirada y observó a Samantha a los ojos por unos segundos antes de continuar.*

    —Mi superior aceptó lo que sucedió. En consecuencia me pidió tomar estas terapias con usted: dicen que es la mejor en su trabajo —Comentaría desviando la mirada—. Es el motivo por el cual estoy aquí.

    Finalizó John, sentado sobre el diván con ambas manos sobre sus rodillas y la mirada perdida, intentando no pensar demasiado en los acontecimientos. Esperó respuesta de su contraria.
    —Había vuelto a ocurrir luego de tanto... No me creí capaz, pero... Simplemente ocurrió. Me encontraba fuera de un hotel de cinco estrellas, mi investigación me había conducido hasta aquel edificio. Allí se encontraba el hombre que estaba buscando, el hombre que había investigado durante largos meses sin dormir. A veces incluso pasaba días sin acostarme en la cama, aquella investigación vació todo de mí, yo debía encontrarlo y debía atraparlo. Me esmeré como nunca y cuando finalmente di con el blanco, no dudé en actuar. Aquella noche el equipo especial rodeó el edificio, todas las salidas quedaron bloqueadas y a medida que revisabamos el hotel íbamos evacuando a los civiles. Todo estaba saliendo relativamente bien, digo... No tendría por qué haber algún inconveniente en todo eso... A medida que fuimos avanzando, las balas comenzaron a caer por los suelos de los pasillos. Hubieron muchos muertos, civiles incluso que no pudimos ayudar. Pero por sobre todas las cosas, criminales que conseguimos abatir, sin opción a captura. El hombre que buscaba se llamaba Max. Era un sujeto extremadamente estratégico y peligroso. Su conducta, su estilo, su manera de actuar, todo en él era impredecible, incluso aquella noche algo dentro de mí dudaba. Aunque todas las pistas habían dado a ese hotel, algo en mí dudaba... ¿Por qué dudaba? No tenía idea... Hasta que finalmente lo vi. Estaba parado frente al gran ventanal de una de las habitaciones, bebía una copa de whisky con tranquilidad. Lo rodeamos entre todos, pero él ni siquiera pareció molestarse o asustarse. Más bien, parecía como si lo tuviera todo bajo control. Había sido una emboscada: los pilares principales del edificio explotaron, el hotel comenzó a derrumbarse con todo el equipo dentro. Y fue cuestión de segundos hasta que todos quedamos bajo escombros. Cuando desperté, no era yo... Tenía ese pelaje de nuevo, esas garras... Ese hocico... Lo que pasó después fue simplemente masacre. Acabé asesinando al resto de mi escuadrón a sangre fría, sin control de mí mismo. *Haría una pequeña pausa, suspirando mientras recordaba los acontecimientos. Levantó la mirada y observó a Samantha a los ojos por unos segundos antes de continuar.* —Mi superior aceptó lo que sucedió. En consecuencia me pidió tomar estas terapias con usted: dicen que es la mejor en su trabajo —Comentaría desviando la mirada—. Es el motivo por el cual estoy aquí. Finalizó John, sentado sobre el diván con ambas manos sobre sus rodillas y la mirada perdida, intentando no pensar demasiado en los acontecimientos. Esperó respuesta de su contraria.
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  • La puerta no se abre de inmediato, mala señal. Sostiene las cajas de pizza con ambas manos, equilibrándolas como si ya hubiera hecho esto demasiadas veces. Mira el número de departamento, luego la pantalla, luego otra vez hacia la puerta.

    Como no puede utilizar ambas manos, decide dar un par de golpes a la puerta con ayuda de su pie, sin apuro hasta el momento.

    —Ya llegaron 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘪𝘱𝘴𝘢𝘴.
    La puerta no se abre de inmediato, mala señal. Sostiene las cajas de pizza con ambas manos, equilibrándolas como si ya hubiera hecho esto demasiadas veces. Mira el número de departamento, luego la pantalla, luego otra vez hacia la puerta. Como no puede utilizar ambas manos, decide dar un par de golpes a la puerta con ayuda de su pie, sin apuro hasta el momento. —Ya llegaron 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘪𝘱𝘴𝘢𝘴.
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