• [ℛℴ𝓁 𝒶𝒷𝒾ℯ𝓇𝓉ℴ / 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ𝒶𝓃𝓉𝒶𝓈𝓎 / 𝒢ℴ𝓉𝒽𝒾𝒸]


    Las campanas sonaron otra vez. Todavía no pasaba una hora y ya había sonado 17 veces, las estuvo contando.

    Algunas personas dirían que era porque así podría llevar un registro, saber si su trabajo daba frutos, si había progreso. Otras opinarían todo lo contrario, que lo hacía para saber cuántos cadáveres podría tener a disposición para sus ideas profanas. Ninguna de esas lenguas estaría del todo en lo correcto.

    Detuvo sus pasos en la colina, allí escuchaba mejor las campanas que anunciaban las muertes. También podía tener una mejor vista de la fosa. Y era justo allí donde parecía estar mirando.

    Su mano derecha descansaba sobre el mango del bastón, el índice dando suaves golpeteos mientras que el guante negro de cuero reproducía un pequeño sonido por la fricción. El doctor estaba pensativo.

    Pasaron unos pocos segundos hasta que su dedo quedó quieto también, como si acabara de finalmente tener una respuesta a lo que rondaba su mente.

    —Hacer otra fosa llevará su tiempo... y quemar los cuerpos ahora sería contraproducente... un cuarto será. —la voz, aunque ligeramente distorsionada por la máscara, sonó suave y muy tranquila.

    Luego de esa decisión estuvo a punto de volver a la capilla, pero oyó pasos acercarse a su posición, así que allí se quedó.

    —¿Necesitan más ayuda? —preguntó con amabilidad.
    [ℛℴ𝓁 𝒶𝒷𝒾ℯ𝓇𝓉ℴ / 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ𝒶𝓃𝓉𝒶𝓈𝓎 / 𝒢ℴ𝓉𝒽𝒾𝒸] Las campanas sonaron otra vez. Todavía no pasaba una hora y ya había sonado 17 veces, las estuvo contando. Algunas personas dirían que era porque así podría llevar un registro, saber si su trabajo daba frutos, si había progreso. Otras opinarían todo lo contrario, que lo hacía para saber cuántos cadáveres podría tener a disposición para sus ideas profanas. Ninguna de esas lenguas estaría del todo en lo correcto. Detuvo sus pasos en la colina, allí escuchaba mejor las campanas que anunciaban las muertes. También podía tener una mejor vista de la fosa. Y era justo allí donde parecía estar mirando. Su mano derecha descansaba sobre el mango del bastón, el índice dando suaves golpeteos mientras que el guante negro de cuero reproducía un pequeño sonido por la fricción. El doctor estaba pensativo. Pasaron unos pocos segundos hasta que su dedo quedó quieto también, como si acabara de finalmente tener una respuesta a lo que rondaba su mente. —Hacer otra fosa llevará su tiempo... y quemar los cuerpos ahora sería contraproducente... un cuarto será. —la voz, aunque ligeramente distorsionada por la máscara, sonó suave y muy tranquila. Luego de esa decisión estuvo a punto de volver a la capilla, pero oyó pasos acercarse a su posición, así que allí se quedó. —¿Necesitan más ayuda? —preguntó con amabilidad.
    Me gusta
    Me encocora
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • Korei Nightshade
    —La Galaxia nunca ha sido un lugar seguro, y menos ahora –murmuró, cerrando los ojos y guardó la Dao del Tigre Blanco en su funda.

    Para cuando la Khan llegó, ya era demasiado tarde. Aquella criatura había aprovechado las trampas que le había tendido a la Khan para escapar, y lo que encontró en su lugar fue un cascarón frío e inerte. Las pupilas de la Khan subieron hacia los altos rascacielos que desterraban la oscuridad de los alrededores desérticos de esa ciudad en la Tierra.

    Tenía que encontrarla. Había viajado desde muy lejos para cazarla, para terminar de juntar las piezas de un rompecabezas cuya sombra anunciaba la llegada de algo grande y terrible que se aproximaba desde el vacío de las estrellas. Una nueva cacería había comenzado.

    Aquella cosa se deslizó por la ventilación de un edicio, reptando entre sus paredes metálicas con el sigilo propio de un fantasma errante, hasta que una hermosa voz capturó su atención. Las rendijas de una luz anaranjada iluminaron las sombras azuladas de su rostro cuando la criatura asomó la cabeza. En el interior de la habitación, se encontraba una mujer de estatura alta, ojos afilados y cabello negro. Su voz era la clase de sonido que seguramente acompañaba noches enteras de recorridos por una ciudad que dormía envuelta entre la niebla y el neón. Una cantante de City pop. Dulce, melancólico, el tipo de canto que podría hipnotizar masas enteras si se lo proponía, y la criatura estaba dispuesta a ayudarla con ello.

    Saltó sobre de ella.

    Sus tenazas rasgaron y mordieron piel, antes de que el verdadero asalto se transladara a otro lugar; en la mente de la cantante. La mujer se cubrió el rostro con las manos, se tambaleó. Un jarrón se fragmetó en pequeños trocitos cuando su espalda dio contra un mueble. Libró una feroz batalla por el dominio de su cuerpo. Poco a poco, su voz marchitó y, cuando clavó una mano pálida sobre el borde del tocador para incorporarse, un fuego púrpura ardió en el reflejo de sus iris frente al espejo.

    La criatura se tomó unos minutos para familiarizarse con esa nueva piel, comprobando el movimiento de sus dedos delicados al cerrar y abrir los puños. La respiración agitada le quemó la garganta, era un recipiente muy compacto, frágil y perfecto. Exploró algunos de los recuerdos de aquella mujer, de entre ellos, algo le resultó divertido. Al parecer, hacía no mucho que había hecho enojar a algunas personas poderosas y llevaba días intentando mantener un perfil bajo; asustada, vulnerable, como una presa acorralada que solo podía esconderse. Soltó el inicio de una risa seca, mientras se acomodaba el cabello. Luego tomó las maletas que estaban preparadas sobre la cama, y se dispuso a salir al mundo.
    [blast_magenta_rat_186] —La Galaxia nunca ha sido un lugar seguro, y menos ahora –murmuró, cerrando los ojos y guardó la Dao del Tigre Blanco en su funda. Para cuando la Khan llegó, ya era demasiado tarde. Aquella criatura había aprovechado las trampas que le había tendido a la Khan para escapar, y lo que encontró en su lugar fue un cascarón frío e inerte. Las pupilas de la Khan subieron hacia los altos rascacielos que desterraban la oscuridad de los alrededores desérticos de esa ciudad en la Tierra. Tenía que encontrarla. Había viajado desde muy lejos para cazarla, para terminar de juntar las piezas de un rompecabezas cuya sombra anunciaba la llegada de algo grande y terrible que se aproximaba desde el vacío de las estrellas. Una nueva cacería había comenzado. Aquella cosa se deslizó por la ventilación de un edicio, reptando entre sus paredes metálicas con el sigilo propio de un fantasma errante, hasta que una hermosa voz capturó su atención. Las rendijas de una luz anaranjada iluminaron las sombras azuladas de su rostro cuando la criatura asomó la cabeza. En el interior de la habitación, se encontraba una mujer de estatura alta, ojos afilados y cabello negro. Su voz era la clase de sonido que seguramente acompañaba noches enteras de recorridos por una ciudad que dormía envuelta entre la niebla y el neón. Una cantante de City pop. Dulce, melancólico, el tipo de canto que podría hipnotizar masas enteras si se lo proponía, y la criatura estaba dispuesta a ayudarla con ello. Saltó sobre de ella. Sus tenazas rasgaron y mordieron piel, antes de que el verdadero asalto se transladara a otro lugar; en la mente de la cantante. La mujer se cubrió el rostro con las manos, se tambaleó. Un jarrón se fragmetó en pequeños trocitos cuando su espalda dio contra un mueble. Libró una feroz batalla por el dominio de su cuerpo. Poco a poco, su voz marchitó y, cuando clavó una mano pálida sobre el borde del tocador para incorporarse, un fuego púrpura ardió en el reflejo de sus iris frente al espejo. La criatura se tomó unos minutos para familiarizarse con esa nueva piel, comprobando el movimiento de sus dedos delicados al cerrar y abrir los puños. La respiración agitada le quemó la garganta, era un recipiente muy compacto, frágil y perfecto. Exploró algunos de los recuerdos de aquella mujer, de entre ellos, algo le resultó divertido. Al parecer, hacía no mucho que había hecho enojar a algunas personas poderosas y llevaba días intentando mantener un perfil bajo; asustada, vulnerable, como una presa acorralada que solo podía esconderse. Soltó el inicio de una risa seca, mientras se acomodaba el cabello. Luego tomó las maletas que estaban preparadas sobre la cama, y se dispuso a salir al mundo.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    | Que alguien borre el concepto de trabajo, ya estoy harto. (?)
    Me disculpo por no pasarme, pero ya saben, vida adulta.
    Cuando termine de trabajar hoy trataré de responder y hacer lo que tengo pendiente. Es que mi trabajo me quema el cerebro y solo llego a casa para dormir hasta el siguiente día (no ayuda el horario de mierda que tengo).

    Perdón, haré lo mejor para activar por acá.
    | Que alguien borre el concepto de trabajo, ya estoy harto. (?) Me disculpo por no pasarme, pero ya saben, vida adulta. Cuando termine de trabajar hoy trataré de responder y hacer lo que tengo pendiente. Es que mi trabajo me quema el cerebro y solo llego a casa para dormir hasta el siguiente día (no ayuda el horario de mierda que tengo). Perdón, haré lo mejor para activar por acá.
    Me enjaja
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • ”Perdone, ¿me ayuda con esto? Si, esto, que es lo que... ¿Google? Oh, así que puedo buscar lo que sea, vale gracias. Si, puede reírse, sé que es gracioso, mis amigos me dicen que me he quedado en el siglo pasado.”
    ”Perdone, ¿me ayuda con esto? Si, esto, que es lo que... ¿Google? Oh, así que puedo buscar lo que sea, vale gracias. Si, puede reírse, sé que es gracioso, mis amigos me dicen que me he quedado en el siglo pasado.”
    Me enjaja
    2
    30 turnos 0 maullidos
  • El hombre al que llaman "El Ruso"
    Fandom OC
    Categoría Acción
    ●Rol abierto por aquí o por MD. OJO A LOS DISGUSTOS DE MI PERSONAJE EN LA FICHA●

    -Te dirigías con prisa a una reunión importante en un bar de confianza. La situación era crítica y el invitado… peculiar. Para las personas comunes era un héroe. Para empresarios y políticos vinculados al bajo mundo, un terrorista. Solo habías encontrado rumores, videos borrosos, informes policíacos y testimonios de criminales que sobrevivieron al cruzarse con él. Todos coincidían en algo: le llamaban “El Ruso”. Según decían estos últimos, era un puto loco. Nadie parecía comprender del todo sus habilidades, y aun así, seguía vivo pese a años de persecución. Bajo su mando, redes criminales caían, corruptos eran expuestos y tenía demasiados enemigos poderosos como para seguir siendo solo un rumor.-

    -El recepcionista apenas tuvo tiempo de mirarte antes de que cruzaras la puerta hacia la zona exclusiva del lugar. Y ahí estaba él. Más joven de lo que imaginabas. Relajado. Sonriendo como si fueran viejos conocidos. Se encontraba sentado en el sofa, y te habló como si te conociera de toda la vida. Era evidente que el hombre era muy carismático.-

    "¡Vaya! Quien diría que me invitasen a un lugar tan brilloso. -rio suavemente mientras se acomodaba- Ya me he acostumbrado a estar en bares de mala muerte o sitios abandonados para las reuniones. Ya sabes discreción y eso."

    -El hombre, permanecía sentado en el sofá mientras hacía una mueca como de estar pensando mientras cierra los ojos, dejando espacio para que tomaras asiento… o no.


    "Aunque...ahora que lo pienso...Sí, he pasado por lugares así, pero no para hacer negocios, si no más bien, cumplirlos. Mis enemigos son de estos que quieren alardear sus riquezas y esas cosas, que te puedo decir."

    -Tras una breve risa, el hombre abrió los ojos de golpe, tomando su usual sonrisa engreida. Sus ojos grises te observaron directamente antes de hablar nuevamente-


    "Pero bueno, basta de la charla. -Apoyo un brazo sobre el sofá cercano- ¿Para que necesitas la ayuda de alguien como yo?"


    -El hombre mantenía su sonrisa en ti, como si examinase cada detalle. Ello marcaba algo evidente, a pesar de esa actitud elocuente y hasta aparentemente inmadura, los rumores y los datos corroborados de su organización, son ciertos. Si los rumores eran ciertos, quizá era el aliado que necesitabas. O quizá estabas a punto de cometer un enorme error.-
    ●Rol abierto por aquí o por MD. OJO A LOS DISGUSTOS DE MI PERSONAJE EN LA FICHA● -Te dirigías con prisa a una reunión importante en un bar de confianza. La situación era crítica y el invitado… peculiar. Para las personas comunes era un héroe. Para empresarios y políticos vinculados al bajo mundo, un terrorista. Solo habías encontrado rumores, videos borrosos, informes policíacos y testimonios de criminales que sobrevivieron al cruzarse con él. Todos coincidían en algo: le llamaban “El Ruso”. Según decían estos últimos, era un puto loco. Nadie parecía comprender del todo sus habilidades, y aun así, seguía vivo pese a años de persecución. Bajo su mando, redes criminales caían, corruptos eran expuestos y tenía demasiados enemigos poderosos como para seguir siendo solo un rumor.- -El recepcionista apenas tuvo tiempo de mirarte antes de que cruzaras la puerta hacia la zona exclusiva del lugar. Y ahí estaba él. Más joven de lo que imaginabas. Relajado. Sonriendo como si fueran viejos conocidos. Se encontraba sentado en el sofa, y te habló como si te conociera de toda la vida. Era evidente que el hombre era muy carismático.- "¡Vaya! Quien diría que me invitasen a un lugar tan brilloso. -rio suavemente mientras se acomodaba- Ya me he acostumbrado a estar en bares de mala muerte o sitios abandonados para las reuniones. Ya sabes discreción y eso." -El hombre, permanecía sentado en el sofá mientras hacía una mueca como de estar pensando mientras cierra los ojos, dejando espacio para que tomaras asiento… o no. "Aunque...ahora que lo pienso...Sí, he pasado por lugares así, pero no para hacer negocios, si no más bien, cumplirlos. Mis enemigos son de estos que quieren alardear sus riquezas y esas cosas, que te puedo decir." -Tras una breve risa, el hombre abrió los ojos de golpe, tomando su usual sonrisa engreida. Sus ojos grises te observaron directamente antes de hablar nuevamente- "Pero bueno, basta de la charla. -Apoyo un brazo sobre el sofá cercano- ¿Para que necesitas la ayuda de alguien como yo?" -El hombre mantenía su sonrisa en ti, como si examinase cada detalle. Ello marcaba algo evidente, a pesar de esa actitud elocuente y hasta aparentemente inmadura, los rumores y los datos corroborados de su organización, son ciertos. Si los rumores eran ciertos, quizá era el aliado que necesitabas. O quizá estabas a punto de cometer un enorme error.-
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    0 turnos 0 maullidos
  • —Y con esto cerramos el contrato. Por toda tu vida estaré unido a ti. Velaré por tus intereses y sueños; con mi ayuda nada será imposible.

    Y a cambio tu cuerpo me pertenece, hasta el fin de los días
    —Y con esto cerramos el contrato. Por toda tu vida estaré unido a ti. Velaré por tus intereses y sueños; con mi ayuda nada será imposible. Y a cambio tu cuerpo me pertenece, hasta el fin de los días
    Me encocora
    Me endiabla
    Me shockea
    3
    2 turnos 0 maullidos
  • #tbt

    Recuerdos de uno de los días más bonitos que tengo,muchas gracias Hope Mikaelson por ayudarme a encontrar el vestido ideal.

    Por más momentos así querida amiga.
    #tbt Recuerdos de uno de los días más bonitos que tengo,muchas gracias [thetribrid] por ayudarme a encontrar el vestido ideal. Por más momentos así querida amiga.
    Me encocora
    1
    1 turno 0 maullidos
  • Necesitará la ayuda de unos dedos femeninos urgentemente.
    Necesitará la ayuda de unos dedos femeninos urgentemente.
    Me encocora
    1
    6 turnos 0 maullidos
  • Juro que será la última vez que ofrezco mi ayuda para promocionar negocios!!

    Aunque pensándolo bien, podría quedarme con el atuendo…
    Juro que será la última vez que ofrezco mi ayuda para promocionar negocios!! Aunque pensándolo bien, podría quedarme con el atuendo…
    Me encocora
    Me endiabla
    Me enjaja
    12
    4 turnos 0 maullidos
  • [Luego de la prueba de hambruna y sed. En las semanas venideras los crueles y antiéticos experimentos a los cuáles fue sometida Unknown no hicieron más que empeorar].

    Dr Stephen Steel: *Duda por un momento si presionar o no el botón para iniciar el reporte. Finalmente decide hacerlo* -El sujeto de prueba ha demostrado ser resistente a la mayoría de daños físicos inflingidos por armas contundentes, cortantes, perforantes, balas de diferentes calibres, electricidad, fuego, ácido, congelamiento... *Se detiene unos segundos como si su propio reporte le causase náuseas* Es capaz de regenerar extremidades e incluso órganos en plazos que varían desde minutos a horas... También ha sido sometida ha... *Apaga el micrófono. En un pensamiento intrusivo que es incapaz de detener, bloquea la puerta de la sala de pruebas. Sabe que dispone de sólo minutos antes de que una serie de guardias armados le exiga abrirla de nuevo y demandar explicaciones. Apaga su auricular. Desonecta las cámaras. Apenas 1 minuto después recibe una llamada*.

    Guardia del sector: -¿Dr Stephen?. Su cámara esta apagada. Ha ocurrido algo?. ¿Doctor?. *Stephen cuelga. No dice ni una sola palabra. Los minutos transcurren. El Dr Stephen se acerca a Unknown y comienza a quitarle las vías venosas que la mantienen sedada*

    Dr Stephen Steel: -Quisiera poder hacer algo para ayudarte. Pero si desobedezco me liquidaran sin dudarlo. Aunque... *Menciona rectificando sus propias palabras* Escucha Unknown. Me tardaré y aún no se cómo... Pero haré lo que este en manos para que salgas de este infernal lugar. *Ella sólo le mira inexpresiva. Aún exhausta y adolorida por las pruebas recientes* Hay todo un mundo allá afuera. Sin celdas ni frías paredes estériles.

    Unknown: *Al disminuir la sedación murmulla con voz rasposa* Mu... mu... mu... mu... ndo. Mu... ndo. *Ladea la cabeza intentando liberarse de la contención. Dice aún más impaciente* Mu... mu...ndo... mu... mu...ndo. *El Dr Stephen se conmueve al escuchar esto pero las pisadas de cientos de guardias se sienten el pasillo en dirección a la puerta bloqueada*

    Jefe de guardias:-Dr Stephen. Abra la puerta de inmediato. De lo contrario nos veremos obligados a tomar medidas drásticas. *El Dr Stephen se limita a obedecer. Se queda con las manos en alto. Un guardia le rompe la nariz con un fuerte culetazo de un rifle de asalto. Le obligan a arrodillarze. Trasladan a Unknown nuevamente a su celda. Ante la mirada plagada de ira contenida e impotencia del doctor*.
    [Luego de la prueba de hambruna y sed. En las semanas venideras los crueles y antiéticos experimentos a los cuáles fue sometida Unknown no hicieron más que empeorar]. Dr Stephen Steel: *Duda por un momento si presionar o no el botón para iniciar el reporte. Finalmente decide hacerlo* -El sujeto de prueba ha demostrado ser resistente a la mayoría de daños físicos inflingidos por armas contundentes, cortantes, perforantes, balas de diferentes calibres, electricidad, fuego, ácido, congelamiento... *Se detiene unos segundos como si su propio reporte le causase náuseas* Es capaz de regenerar extremidades e incluso órganos en plazos que varían desde minutos a horas... También ha sido sometida ha... *Apaga el micrófono. En un pensamiento intrusivo que es incapaz de detener, bloquea la puerta de la sala de pruebas. Sabe que dispone de sólo minutos antes de que una serie de guardias armados le exiga abrirla de nuevo y demandar explicaciones. Apaga su auricular. Desonecta las cámaras. Apenas 1 minuto después recibe una llamada*. Guardia del sector: -¿Dr Stephen?. Su cámara esta apagada. Ha ocurrido algo?. ¿Doctor?. *Stephen cuelga. No dice ni una sola palabra. Los minutos transcurren. El Dr Stephen se acerca a Unknown y comienza a quitarle las vías venosas que la mantienen sedada* Dr Stephen Steel: -Quisiera poder hacer algo para ayudarte. Pero si desobedezco me liquidaran sin dudarlo. Aunque... *Menciona rectificando sus propias palabras* Escucha Unknown. Me tardaré y aún no se cómo... Pero haré lo que este en manos para que salgas de este infernal lugar. *Ella sólo le mira inexpresiva. Aún exhausta y adolorida por las pruebas recientes* Hay todo un mundo allá afuera. Sin celdas ni frías paredes estériles. Unknown: *Al disminuir la sedación murmulla con voz rasposa* Mu... mu... mu... mu... ndo. Mu... ndo. *Ladea la cabeza intentando liberarse de la contención. Dice aún más impaciente* Mu... mu...ndo... mu... mu...ndo. *El Dr Stephen se conmueve al escuchar esto pero las pisadas de cientos de guardias se sienten el pasillo en dirección a la puerta bloqueada* Jefe de guardias:-Dr Stephen. Abra la puerta de inmediato. De lo contrario nos veremos obligados a tomar medidas drásticas. *El Dr Stephen se limita a obedecer. Se queda con las manos en alto. Un guardia le rompe la nariz con un fuerte culetazo de un rifle de asalto. Le obligan a arrodillarze. Trasladan a Unknown nuevamente a su celda. Ante la mirada plagada de ira contenida e impotencia del doctor*.
    Me shockea
    Me entristece
    3
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados