• Una fina línea.
    Fandom OC
    Categoría Acción
    [En el interior de la mansión Blutrichter]

    Aunque rara vez se encontrase en la mansión de su familia, los pasillos ya le eran conocidos; demasiados años había pasado en este lugar, recordaba los entrenamientos como si aún estuviera pasando a través de ellos, entrenamientos tan violentos como eficaces, hechos para crear a los mejores cazadores que había, y es que de la familia Blutrichter no salían seres humanos, salían armas.

    La cazadora se detuvo frente a una puerta de adornos plateados, ojeando la manija se podían ver diferentes grabados del catolicismo, algo común en las pertenencias de la familia Blutrichter. Abrió la puerta y entró con paso rápido, y es que la habían llamado con prisas.

    En el centro de la sala había una luz, lugar donde se ubicaría la cazadora. Tratar de reconocer rostros era inútil, la oscuridad engullía a las personas que, con juicio, la observaban desde estrados posicionados para rodearla.

    ¿?: — Anneliese... — Dijo una voz grave, masculina.

    Podía reconocer esa voz, era su padre, el cabeza de la familia Blutrichter. Anneliese estaba firme, siempre lo estaba en presencia de sus superiores, pero la voz de su padre fue lo que hizo que tensara sus músculos. — Se ordenó mi presencia. — Pausó un segundo. — Anneliese se reporta, estado óptimo, lista para cumplir órdenes en nombre de los Blutrichter. — Dicho esto, una de sus rodillas besó el suelo y agachó la cabeza.

    ¿?: — Tenemos un nuevo destino para ti. — La voz pausó un momento antes de explicar la situación. — Se nos ha comunicado que el Vaticano requiere de nuestra ayuda, y como entenderás, debemos responder a este llamado. — La voz finalmente paró, permitiendo así a la cazadora alzar la voz.

    Anneliese alzó la cabeza lentamente antes de hablar. — ¿Bajo qué condiciones deberé operar? — Como era costumbre en ella, solicitaba toda la información disponible.

    ¿?: — Lo usual, pero esta vez se te asignará un compañero, desconocemos quién será, pero no dudamos que el Vaticano hará una buena elección. — Otra pausa. — En esta ocasión, serás portavoz de la familia, confío en que no fallarás. — Tras esto, el silencio reinó durante unos 15 segundos. — Retírate. — Finalizó.

    Sin esperar ni un segundo, la cazadora se retiró del lugar... Era momento de preparar el viaje, no fallaría a su familia.

    [Finalmente en el Vaticano]

    Los pasillos eran más angostos de lo que creía, llevaba rato siguiendo a alguien que, supuestamente, fue asignado para guiarla dentro del lugar. Sus ojos recorrían la figura del hombre tras cada paso, parecían haberse alejado bastante de cualquier oído curioso.

    Aunque había trabajado en misiones para el Vaticano varias veces, era la primera vez que se solicitaba su presencia directa a la hora de concretar la misión, era una experiencia nueva, pero no por ello estaba nerviosa, al contrario, tenía plena confianza en sus capacidades... Pero no sabía si podría decir lo mismo del compañero que se le asignaría.

    Tras otros 10 minutos de camino, llegaron a una puerta, grande, imponente "¿Por qué las proporciones eran tan exageradas en estos lugares?" Pensó, pero rápidamente empujó ese pensamiento a un lado cuando el hombre abrió la puerta, haciéndole señas para que entrase.

    Al entrar, el ambiente cambió por completo, los pasillos angostos se habían convertido en una gran sala con ornamentos que dejaban clara la riqueza que poseía el Vaticano, estaba claro que querían demostrar la grandeza del lugar, pero pese a lo que la cazadora pudiese pensar, esto sería una reunión.

    Frente a ella, en el centro de la sala se encontraban 5 hombres, todos la observaban con los mismos ojos vacíos, no sabía si la estaban juzgando o probando, pero sin perder el tiempo se colocó frente a ellos y alzó la voz. — Representando a la familia Blutrichter, Anneliese Blutrichter Eisenmark. — Habló alto y claro con voz firme.

    Los hombres se observaron entre si durante unos segundos, parece que estaban esperando a algo pero ¿A qué? Fue en ese momento que, desde la puerta de la que ella vino, se comenzaron a escuchar unos pasos aproximándose.
    [En el interior de la mansión Blutrichter] Aunque rara vez se encontrase en la mansión de su familia, los pasillos ya le eran conocidos; demasiados años había pasado en este lugar, recordaba los entrenamientos como si aún estuviera pasando a través de ellos, entrenamientos tan violentos como eficaces, hechos para crear a los mejores cazadores que había, y es que de la familia Blutrichter no salían seres humanos, salían armas. La cazadora se detuvo frente a una puerta de adornos plateados, ojeando la manija se podían ver diferentes grabados del catolicismo, algo común en las pertenencias de la familia Blutrichter. Abrió la puerta y entró con paso rápido, y es que la habían llamado con prisas. En el centro de la sala había una luz, lugar donde se ubicaría la cazadora. Tratar de reconocer rostros era inútil, la oscuridad engullía a las personas que, con juicio, la observaban desde estrados posicionados para rodearla. ¿?: — Anneliese... — Dijo una voz grave, masculina. Podía reconocer esa voz, era su padre, el cabeza de la familia Blutrichter. Anneliese estaba firme, siempre lo estaba en presencia de sus superiores, pero la voz de su padre fue lo que hizo que tensara sus músculos. — Se ordenó mi presencia. — Pausó un segundo. — Anneliese se reporta, estado óptimo, lista para cumplir órdenes en nombre de los Blutrichter. — Dicho esto, una de sus rodillas besó el suelo y agachó la cabeza. ¿?: — Tenemos un nuevo destino para ti. — La voz pausó un momento antes de explicar la situación. — Se nos ha comunicado que el Vaticano requiere de nuestra ayuda, y como entenderás, debemos responder a este llamado. — La voz finalmente paró, permitiendo así a la cazadora alzar la voz. Anneliese alzó la cabeza lentamente antes de hablar. — ¿Bajo qué condiciones deberé operar? — Como era costumbre en ella, solicitaba toda la información disponible. ¿?: — Lo usual, pero esta vez se te asignará un compañero, desconocemos quién será, pero no dudamos que el Vaticano hará una buena elección. — Otra pausa. — En esta ocasión, serás portavoz de la familia, confío en que no fallarás. — Tras esto, el silencio reinó durante unos 15 segundos. — Retírate. — Finalizó. Sin esperar ni un segundo, la cazadora se retiró del lugar... Era momento de preparar el viaje, no fallaría a su familia. [Finalmente en el Vaticano] Los pasillos eran más angostos de lo que creía, llevaba rato siguiendo a alguien que, supuestamente, fue asignado para guiarla dentro del lugar. Sus ojos recorrían la figura del hombre tras cada paso, parecían haberse alejado bastante de cualquier oído curioso. Aunque había trabajado en misiones para el Vaticano varias veces, era la primera vez que se solicitaba su presencia directa a la hora de concretar la misión, era una experiencia nueva, pero no por ello estaba nerviosa, al contrario, tenía plena confianza en sus capacidades... Pero no sabía si podría decir lo mismo del compañero que se le asignaría. Tras otros 10 minutos de camino, llegaron a una puerta, grande, imponente "¿Por qué las proporciones eran tan exageradas en estos lugares?" Pensó, pero rápidamente empujó ese pensamiento a un lado cuando el hombre abrió la puerta, haciéndole señas para que entrase. Al entrar, el ambiente cambió por completo, los pasillos angostos se habían convertido en una gran sala con ornamentos que dejaban clara la riqueza que poseía el Vaticano, estaba claro que querían demostrar la grandeza del lugar, pero pese a lo que la cazadora pudiese pensar, esto sería una reunión. Frente a ella, en el centro de la sala se encontraban 5 hombres, todos la observaban con los mismos ojos vacíos, no sabía si la estaban juzgando o probando, pero sin perder el tiempo se colocó frente a ellos y alzó la voz. — Representando a la familia Blutrichter, Anneliese Blutrichter Eisenmark. — Habló alto y claro con voz firme. Los hombres se observaron entre si durante unos segundos, parece que estaban esperando a algo pero ¿A qué? Fue en ese momento que, desde la puerta de la que ella vino, se comenzaron a escuchar unos pasos aproximándose.
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  • Ayudar a los demás es la base de la felicidad.
    Ayudar a los demás es la base de la felicidad.
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  • la bruja parecio preocupad aosbervando una estatua -primero laveda empezo los raptos y ahora Mokku esta creando estatuas sin rostro.... necesito ayuda para purificarla, no quiero terminar inestable tambien- suspiro alejandose de la estaua la cual aun que no mostraba su rostro emanaba un aura melancolica
    la bruja parecio preocupad aosbervando una estatua -primero laveda empezo los raptos y ahora Mokku esta creando estatuas sin rostro.... necesito ayuda para purificarla, no quiero terminar inestable tambien- suspiro alejandose de la estaua la cual aun que no mostraba su rostro emanaba un aura melancolica
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  • -Estaba caminado por la mansión Sparda, ༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒ la había dejado quedarse por ofrecerse a ayudarle a cuidar de los bebés.

    Ese momento, la androide se dirige a la habitación de los pequeños solo para ver como están, parecía que estaban dormidos, se detuvo frente a una de las cunas para ver el bebé en su interior. -

    Esto es algo que yo no podré hacer.

    -Dijo tras un leve suspiro y puso una mano en su vientre. Después voltea a ver a pequeño dormir, el pod se pone a su lado para avisarle que pronto sera hora de la comida para los bebés, 12B voltea a ver al pod pese a la cinta que cubre sus ojos, asiste y voltea a ver a durmiente bebé. -

    Gracias, enseguida voy, pod.
    -Estaba caminado por la mansión Sparda, [Alastor_rabbit] la había dejado quedarse por ofrecerse a ayudarle a cuidar de los bebés. Ese momento, la androide se dirige a la habitación de los pequeños solo para ver como están, parecía que estaban dormidos, se detuvo frente a una de las cunas para ver el bebé en su interior. - Esto es algo que yo no podré hacer. -Dijo tras un leve suspiro y puso una mano en su vientre. Después voltea a ver a pequeño dormir, el pod se pone a su lado para avisarle que pronto sera hora de la comida para los bebés, 12B voltea a ver al pod pese a la cinta que cubre sus ojos, asiste y voltea a ver a durmiente bebé. - Gracias, enseguida voy, pod.
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  • Luego de estar afuera por unos días, vuelve a la ciudad, y lo único que encuentra es que el departamento dónde se estaba quedando con su amiga Shiori Novella. Preocupada por todo el destrozo que hay, decide buscar a Shiori por todo el lugar desesperada, con ayuda de Kureiji Ollie.
    Ekaterina no tardó en asumir que la ciudad sufrió un feroz ataque, ¿Quién fué capaz de haber hecho eso?
    Luego de estar afuera por unos días, vuelve a la ciudad, y lo único que encuentra es que el departamento dónde se estaba quedando con su amiga [specter_copper_horse_768]. Preocupada por todo el destrozo que hay, decide buscar a Shiori por todo el lugar desesperada, con ayuda de [phantasm_crimson_hare_940]. Ekaterina no tardó en asumir que la ciudad sufrió un feroz ataque, ¿Quién fué capaz de haber hecho eso?
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  • Ha estado trabajando todo el día Am@, por favor coma algo

    - le ofrece unos bocadillos acompañado de un jugo de naranja, la joven sentía una preocupación hacia su joven am@, queriendo alivianar su día pesado.-

    Hay algo en lo que le pueda ayudar?
    Ha estado trabajando todo el día Am@, por favor coma algo - le ofrece unos bocadillos acompañado de un jugo de naranja, la joven sentía una preocupación hacia su joven am@, queriendo alivianar su día pesado.- Hay algo en lo que le pueda ayudar?
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  • Tener a mi mejor amigo Nutty de visita es un desastre. Sólo come dulces sin parar, no ayuda a limpiar lo que ensucia y toda la noche se le pasa jugando videojuegos. Es un vago.
    Tener a mi mejor amigo Nutty de visita es un desastre. Sólo come dulces sin parar, no ayuda a limpiar lo que ensucia y toda la noche se le pasa jugando videojuegos. Es un vago.
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  • -Estaria pensando en muchas cosas a la vez mientras observaba la llama de aquella vela frente a mi-

    Bueno al final mi casa no quedó tan mal como pensé... Después del desastre que cause, tendré que hacerle reparaciones.

    -Me quedaría observando la llama de la vena, recordando la ayuda que había recibido-

    Hmm~ podría intentar.

    -Acercaria mi mano a la llama de la vela para bajar la temperatura de mi mano y así mi mano absorbería la llama de la vela apagandola-

    ¡Ja! Lo logre!... Espera... ¡Lo logre!
    -Estaria pensando en muchas cosas a la vez mientras observaba la llama de aquella vela frente a mi- Bueno al final mi casa no quedó tan mal como pensé... Después del desastre que cause, tendré que hacerle reparaciones. -Me quedaría observando la llama de la vena, recordando la ayuda que había recibido- Hmm~ podría intentar. -Acercaria mi mano a la llama de la vela para bajar la temperatura de mi mano y así mi mano absorbería la llama de la vela apagandola- ¡Ja! Lo logre!... Espera... ¡Lo logre!
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  • ℒ𝒶 𝒸𝒶𝒿𝒶 𝒹𝑒 𝒿𝓊𝑔𝓊𝑒𝓉𝑒𝓈
    Fandom Oc's
    Categoría Acción
    Los dias pasaban, la ciudad se quedaba silenciosa, ya nadie deseaba salir por miedo e insertidumbre, cada vez mas personas desaparecian en distintos territorios, al inciio solo se pensaba que se trataban de los vacios que se infiltraban en las ciudades y pueblos, almenos eso se pensaba hasta que las brujas empezaron a desapareer tambien.

    pronto los posters de desaparecidos empezaron a aparecer en lugares fuera del mundo que las brujas debian proteger, sin embargo uno de ellos era distinto pues buscaba ayuda para algun tipo de mision de busqueda, parecia que alguien trataba de resolver todo.

    -espero que alguien venga si leen mis carteles de ayuda... desearia poder hacerlo sola pero ya es demaciado tarde- la bruja estaba pegando uno mas de aquellos posters entre los demas "Se busca formar un grupo de busqueda, el pago sera de 2,000 piezas de oro por cabeza ayudando, si estan interesados favor de asistir a la Botica de ciudad miraviento de inmediato".

    Que tan peligroso era el trabajo podia ser solo imaginado al ver la rescompensa, quien estaria dispuesto a pagar tanto por desapariciones cualquiera, pero por la razon que fuere Sunset parecia desesperada por ayuda en aquel momento.
    Los dias pasaban, la ciudad se quedaba silenciosa, ya nadie deseaba salir por miedo e insertidumbre, cada vez mas personas desaparecian en distintos territorios, al inciio solo se pensaba que se trataban de los vacios que se infiltraban en las ciudades y pueblos, almenos eso se pensaba hasta que las brujas empezaron a desapareer tambien. pronto los posters de desaparecidos empezaron a aparecer en lugares fuera del mundo que las brujas debian proteger, sin embargo uno de ellos era distinto pues buscaba ayuda para algun tipo de mision de busqueda, parecia que alguien trataba de resolver todo. -espero que alguien venga si leen mis carteles de ayuda... desearia poder hacerlo sola pero ya es demaciado tarde- la bruja estaba pegando uno mas de aquellos posters entre los demas "Se busca formar un grupo de busqueda, el pago sera de 2,000 piezas de oro por cabeza ayudando, si estan interesados favor de asistir a la Botica de ciudad miraviento de inmediato". Que tan peligroso era el trabajo podia ser solo imaginado al ver la rescompensa, quien estaria dispuesto a pagar tanto por desapariciones cualquiera, pero por la razon que fuere Sunset parecia desesperada por ayuda en aquel momento.
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  • "Ayúdame"
    Fandom Sobrenatural ~ Crónicas Vampíricas
    Categoría Crossover
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: 𝐒A𝐌 W𝐈N𝐂H𝐄S𝐓E𝐑

    Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado.

    Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado…

    Hasta aquella luna llena…

    Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada.

    Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino.

    Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla.

    Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir.

    Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche.

    >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría.

    Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí.

    Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque.

    Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia..

    “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación”

    Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible.

    Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque…

    Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta.

    Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero…

    -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: [SAM.MY] Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado. Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado… Hasta aquella luna llena… Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada. Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino. Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla. Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir. Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche. >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría. Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí. Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque. Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia.. “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación” Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible. Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque… Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta. Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero… -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
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