• Parecen que esta noche las auroras , salieron papa bailar y luminar caminos a los viajeros y dioses.
    Parecen que esta noche las auroras , salieron papa bailar y luminar caminos a los viajeros y dioses.
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  • “De vuelta al mundo…”
    Fandom Harry Potter
    Categoría Acción
    𝓙𝑒𝑠𝑠 𝓦𝑖𝑙𝑙𝑜𝑤𝑠

    Todavía sentía el vértigo en su estómago y las náuseas. Quería vomitar. Riley levantó la mirada del lavabo hacía su reflejo en el espejo de su cuarto de baño y una pálida muchacha de cabello oscuro y ojos marrones le devolvía la mirada. Hacía menos de 20 minutos que había echado a Balt de su apartamento.

    Cerró los ojos ante otra nueva náusea, y se concentró en respirar profundamente.

    “ — Uno,... dos,... tres,... –” Respiración profunda.

    – Estoy bien… Estoy bien… – se dijo, y apretó los bordes del mueble de lavabo como si fuera su ancla a ese estado de bienestar que estaba muy lejos de ser real.

    Volvió a respirar profundamente, y a contar hasta diez. Otra vez, y una vez más. Abrió los ojos, y la Riley que esta vez le devolvía la mirada no parecía estar a punto de perder el conocimiento o de echar hasta su primera papilla. La mujer que ahora le devolvía la mirada respiraba casi con normalidad y tenía un color menos… fantasmagórico.

    – Vale… Que no cunda el pánico… Vamos a analizar la situación y decidiré si mato a Balt… ¡Al idiota de Balthazar! Si se llama así, y no me ha mentido también en eso… – el pánico parecía que iba a volver a ganar la guerra — La idiota soy yo… Una idiota de los pies a la cabeza… Red Flags. Las malditas Red Flags, una tras otra, pero nooooo…. ¡NO! Yo como estúpida que soy, voy y decido ignorarlas toooodas… Un tío interesante, alto y guapo, con acento británico en Nueva York aparece por casualidad en mi biblioteca accediendo a una cita, que no era una cita, aun teniendo pareja… Y yo soy tan idiota de acceder a una amistad cuando siempre tomo distancia… Pero nooo, en esa ocasión decido… ¡Qué leches! Soy tan idiota que, aunque él me encanta y tengo cero oportunidades, dejarle entrar en mi vida… Y ¡Sorpresa! Todo lo hace porque soy la maldita hija de Alexander Barrow, no porque realmente hayamos conectado… No… solo era un jodido trabajo.. Y lo peor es que mi padre viene a por mí… Mi padre quien debería estar en Azkaban y tiene a todo el mundo engañado… Y yo en vez de estar aquí contándole mis dramas familiares y amoroso a un maldito espejo, debería estar denunciándolo en el Macusa…–.

    El discurso dicho en voz alta le robó las fuerzas en las piernas, sintiendo como le temblaban, y pudiendo caer al suelo sino fuera porque se mantenía bien sujeta al lavamanos. Decir en voz alta lo sucedido ayudaba. Era una táctica, no solo para poder sacar todos sus pensamientos de la cabeza y que no se convirtieran en un bucle de pensamientos recurrentes, también para tomar conciencia sobre sus siguientes pasos.

    Por el momento, y lo que Riley había sacado en claro de todo lo que Bob, apodo cariñoso por el que también se dirigía a él siendo la única que lo hacía, le había confesado era que, además de haberse acercado a ella por tema laboral, sin ahondar en cuestiones sentimentales (como era que Riley estaba enamorada de él), que la persona que estaba detrás de todo era Alexander Barrow, su padre. La estaba buscando, y eso implicaba que debía de hacer algo antes de que él la encontrase. En esos momentos no podía fiarse de nadie, y eso dejaba claro que si las cosas no habían funcionado, a su manera, tendría que utilizar otras formas; hacer una denuncia oficial.

    - Vale, vale, vale… Sé lo que tengo que hacer y… respira… uff, uno, dos, tres… mantengamos la calma… – Tomó aire, y agitó las manos intentando descargar tanta tensión. Se cuadró frente al espejo y se miró directamente. – Soy Anna… – dijo con inseguridad – Soy Anna Elise… Soy Anna Elise Barrow y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow… – Asintió con menos determinación de lo que su reflejo le devolvía.

    – Soy Anna Elise Barrow, y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow. Lo siento, papá, pero has ido demasiado lejos y es hora de volver al mundo –.

    Media hora después Riley, Anna, salía de su apartamento en Nueva York con la apariencia de cualquier muggle más. Llevaba su habitual vestimenta, y su chaquetón largo y un paraguas de mano. Además, de su bolso repleto de cosas muggles. Solo una cosa nueva; su varita. Un nuevo destino, el Macusa.

    El Macusa, un edificio subterráneo en el centro de Nueva York, mucho más monumental y señorial que el británico, al menos a ojos de Riley. Imponía estar allí. No solo por sus líneas rectas y el aspecto que daba la sensación de poder y control, también porque se sentía fuera de lugar. Se sentía extraña, como si ahora realmente fuera una farsante.

    Caminó por la amplia y majestuosa sala principal intentando disimular lo perdida que se sentía. Miró los diferentes carteles que derivan a salas que se distribuían por pasillos. “Archivos, juicios, cámaras de interrogatorios, Confiscación de artefactos…”. Continuó caminando por la sala en silencio leyendo los carteles que se encontraba y evitando los brujos y magos que se cruzaba con pasos apresurados.

    Parecía que no encontraría a dónde debía ir, y que aquel lugar donde no había siquiera ventanas y parecía que todo estaba hecho para sentirte pequeño, la devoraría sin tregua. Sus pasos se volvieron erráticos mirando a una u otra columnas hasta que se chocó de pronto contra alguien.

    – Lo siento… – se disculpó, encontrando a un hombre algo mayor que ella.

    – Tranquila… ¿Necesitas ayuda? –. preguntó mirando a la joven, claramente Riley daba la impresión de estar perdida.

    – Quería… quería ir al departamento de seguridad, pero estoy un poco pérdida… – se atrevió a confesar que no sabía a donde tenía que ir, tampoco es que estuviera haciendo nada malo, y en el Macusa no tenía nada que temer. Si Alexander la buscaba, allí no entraría.

    – No se preocupe, la acompaño… – dijo, señalando un pasillo que se perdía al fondo de la sala – Yo voy una planta más abajo, pero le indicaré cómo llegar –.

    Caminó junto al mago hacía el pasillo, y allí, en lo alto de la primera columna de granito oscuro que iba desde el suelo al techo, había un cartel que indicaba “Seguridad” encima de “Licencias”.

    – No te preocupes… La primera vez que entré en este edificio, bueno, digamos que terminé en una sala de juicios y me confundieron con el acusado… Fue un gran primer día –.

    Menos de cinco minutos después, Riley se encontraba en la recepción del departamento de seguridad.

    – Buenas tardes, soy Anna Elise Barrow y necesito hablar con un auror sobre Alexander Barrow… –
    [FIGHTERAUR0R] Todavía sentía el vértigo en su estómago y las náuseas. Quería vomitar. Riley levantó la mirada del lavabo hacía su reflejo en el espejo de su cuarto de baño y una pálida muchacha de cabello oscuro y ojos marrones le devolvía la mirada. Hacía menos de 20 minutos que había echado a Balt de su apartamento. Cerró los ojos ante otra nueva náusea, y se concentró en respirar profundamente. “ — Uno,... dos,... tres,... –” Respiración profunda. – Estoy bien… Estoy bien… – se dijo, y apretó los bordes del mueble de lavabo como si fuera su ancla a ese estado de bienestar que estaba muy lejos de ser real. Volvió a respirar profundamente, y a contar hasta diez. Otra vez, y una vez más. Abrió los ojos, y la Riley que esta vez le devolvía la mirada no parecía estar a punto de perder el conocimiento o de echar hasta su primera papilla. La mujer que ahora le devolvía la mirada respiraba casi con normalidad y tenía un color menos… fantasmagórico. – Vale… Que no cunda el pánico… Vamos a analizar la situación y decidiré si mato a Balt… ¡Al idiota de Balthazar! Si se llama así, y no me ha mentido también en eso… – el pánico parecía que iba a volver a ganar la guerra — La idiota soy yo… Una idiota de los pies a la cabeza… Red Flags. Las malditas Red Flags, una tras otra, pero nooooo…. ¡NO! Yo como estúpida que soy, voy y decido ignorarlas toooodas… Un tío interesante, alto y guapo, con acento británico en Nueva York aparece por casualidad en mi biblioteca accediendo a una cita, que no era una cita, aun teniendo pareja… Y yo soy tan idiota de acceder a una amistad cuando siempre tomo distancia… Pero nooo, en esa ocasión decido… ¡Qué leches! Soy tan idiota que, aunque él me encanta y tengo cero oportunidades, dejarle entrar en mi vida… Y ¡Sorpresa! Todo lo hace porque soy la maldita hija de Alexander Barrow, no porque realmente hayamos conectado… No… solo era un jodido trabajo.. Y lo peor es que mi padre viene a por mí… Mi padre quien debería estar en Azkaban y tiene a todo el mundo engañado… Y yo en vez de estar aquí contándole mis dramas familiares y amoroso a un maldito espejo, debería estar denunciándolo en el Macusa…–. El discurso dicho en voz alta le robó las fuerzas en las piernas, sintiendo como le temblaban, y pudiendo caer al suelo sino fuera porque se mantenía bien sujeta al lavamanos. Decir en voz alta lo sucedido ayudaba. Era una táctica, no solo para poder sacar todos sus pensamientos de la cabeza y que no se convirtieran en un bucle de pensamientos recurrentes, también para tomar conciencia sobre sus siguientes pasos. Por el momento, y lo que Riley había sacado en claro de todo lo que Bob, apodo cariñoso por el que también se dirigía a él siendo la única que lo hacía, le había confesado era que, además de haberse acercado a ella por tema laboral, sin ahondar en cuestiones sentimentales (como era que Riley estaba enamorada de él), que la persona que estaba detrás de todo era Alexander Barrow, su padre. La estaba buscando, y eso implicaba que debía de hacer algo antes de que él la encontrase. En esos momentos no podía fiarse de nadie, y eso dejaba claro que si las cosas no habían funcionado, a su manera, tendría que utilizar otras formas; hacer una denuncia oficial. - Vale, vale, vale… Sé lo que tengo que hacer y… respira… uff, uno, dos, tres… mantengamos la calma… – Tomó aire, y agitó las manos intentando descargar tanta tensión. Se cuadró frente al espejo y se miró directamente. – Soy Anna… – dijo con inseguridad – Soy Anna Elise… Soy Anna Elise Barrow y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow… – Asintió con menos determinación de lo que su reflejo le devolvía. – Soy Anna Elise Barrow, y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow. Lo siento, papá, pero has ido demasiado lejos y es hora de volver al mundo –. Media hora después Riley, Anna, salía de su apartamento en Nueva York con la apariencia de cualquier muggle más. Llevaba su habitual vestimenta, y su chaquetón largo y un paraguas de mano. Además, de su bolso repleto de cosas muggles. Solo una cosa nueva; su varita. Un nuevo destino, el Macusa. El Macusa, un edificio subterráneo en el centro de Nueva York, mucho más monumental y señorial que el británico, al menos a ojos de Riley. Imponía estar allí. No solo por sus líneas rectas y el aspecto que daba la sensación de poder y control, también porque se sentía fuera de lugar. Se sentía extraña, como si ahora realmente fuera una farsante. Caminó por la amplia y majestuosa sala principal intentando disimular lo perdida que se sentía. Miró los diferentes carteles que derivan a salas que se distribuían por pasillos. “Archivos, juicios, cámaras de interrogatorios, Confiscación de artefactos…”. Continuó caminando por la sala en silencio leyendo los carteles que se encontraba y evitando los brujos y magos que se cruzaba con pasos apresurados. Parecía que no encontraría a dónde debía ir, y que aquel lugar donde no había siquiera ventanas y parecía que todo estaba hecho para sentirte pequeño, la devoraría sin tregua. Sus pasos se volvieron erráticos mirando a una u otra columnas hasta que se chocó de pronto contra alguien. – Lo siento… – se disculpó, encontrando a un hombre algo mayor que ella. – Tranquila… ¿Necesitas ayuda? –. preguntó mirando a la joven, claramente Riley daba la impresión de estar perdida. – Quería… quería ir al departamento de seguridad, pero estoy un poco pérdida… – se atrevió a confesar que no sabía a donde tenía que ir, tampoco es que estuviera haciendo nada malo, y en el Macusa no tenía nada que temer. Si Alexander la buscaba, allí no entraría. – No se preocupe, la acompaño… – dijo, señalando un pasillo que se perdía al fondo de la sala – Yo voy una planta más abajo, pero le indicaré cómo llegar –. Caminó junto al mago hacía el pasillo, y allí, en lo alto de la primera columna de granito oscuro que iba desde el suelo al techo, había un cartel que indicaba “Seguridad” encima de “Licencias”. – No te preocupes… La primera vez que entré en este edificio, bueno, digamos que terminé en una sala de juicios y me confundieron con el acusado… Fue un gran primer día –. Menos de cinco minutos después, Riley se encontraba en la recepción del departamento de seguridad. – Buenas tardes, soy Anna Elise Barrow y necesito hablar con un auror sobre Alexander Barrow… –
    Tipo
    Individual
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    Estado
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  • ---

    ¿Quién a la simas de tus sesgos al soñar,
    Perfuma el honor y el amor de una delicia,
    que duerme y sueña,
    que sueña y duerme,
    como el anido manso de tus algoritmos.

    Riega el honor que pasta en la dulzura,
    tus labios de umbral de auroras.
    Riegos regados, esperanzados esperantos,
    en delimitado somnoliento?

    Tersa mejilla en la que forjas tus imperios,
    sobre el soñar de tus reliquias,
    ¿sabrás lo que es el resurgir bendito?
    ¿Errarás por mi causa la nación de tu honor?
    Pulsa el bocado de tu soledad,
    Enciende la rueca de este amanecer.

    En el que somos dos cuencas ciegas,
    de gestos arropados,
    de briznas,
    acérrima secuencia.

    El mirar de tu sonrisa es mi fuente de acuarelas.
    Y yo en tu honor surjo pulsátil.
    Como una verborrea,
    que se engendra desde la soledad.
    Amurallada contienda entre el delirio de mi rosa.
    Esa rosa con la que nazco al derecho y al reverso.
    Y que mueve sus ojivales,
    con los aromas de sus matices
    en mis manos pordioseras.

    De engendrados amores,
    son esos, cavernosos,
    como sólo tú pudiste salvaguardarte,
    en tu ser,
    del deshonor,
    en la columna de mis ruegos.
    sobre el heraldo de tu cauce.

    --- ¿Quién a la simas de tus sesgos al soñar, Perfuma el honor y el amor de una delicia, que duerme y sueña, que sueña y duerme, como el anido manso de tus algoritmos. Riega el honor que pasta en la dulzura, tus labios de umbral de auroras. Riegos regados, esperanzados esperantos, en delimitado somnoliento? Tersa mejilla en la que forjas tus imperios, sobre el soñar de tus reliquias, ¿sabrás lo que es el resurgir bendito? ¿Errarás por mi causa la nación de tu honor? Pulsa el bocado de tu soledad, Enciende la rueca de este amanecer. En el que somos dos cuencas ciegas, de gestos arropados, de briznas, acérrima secuencia. El mirar de tu sonrisa es mi fuente de acuarelas. Y yo en tu honor surjo pulsátil. Como una verborrea, que se engendra desde la soledad. Amurallada contienda entre el delirio de mi rosa. Esa rosa con la que nazco al derecho y al reverso. Y que mueve sus ojivales, con los aromas de sus matices en mis manos pordioseras. De engendrados amores, son esos, cavernosos, como sólo tú pudiste salvaguardarte, en tu ser, del deshonor, en la columna de mis ruegos. sobre el heraldo de tu cauce.
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  • Me gustaría conocer las auroras boreales de Islandia..
    Espero ir para mis vacaciones
    - lo anotara en su agenda(?) y revisa sus pendientes-

    No invitar a Salem..
    Tampoco a Santiago por la pizza que se comió (?)
    Regalarle un pijama a Lyra (?)
    Regalarle una moto nueva a Juno (?)
    Tener un día de té con el Sr. Constantine
    Me gustaría conocer las auroras boreales de Islandia.. Espero ir para mis vacaciones - lo anotara en su agenda(?) y revisa sus pendientes- No invitar a Salem.. Tampoco a Santiago por la pizza que se comió (?) Regalarle un pijama a Lyra (?) Regalarle una moto nueva a Juno (?) Tener un día de té con el Sr. Constantine
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ¡Hoy Aurora celebra su primer año en FicRol! ¡Feliz primer año, Aurora!
    ¡Hoy [myth_lime_lion_952] celebra su primer año en FicRol! ¡Feliz primer año, Aurora! 🤩
    ¡FICROLERS 3D!
    ¡DAMOS LA BIENVENIDA A TRES NUEVOS PERSONAJES 3D!

    Dad la bienvenida a:
    ¡Aurora !
    ¡[Alaska_M]!
    ¡[frost_magenta_rabbit_727]!

    ¡Bienvenidas, chicas! ¡Estamos encantados de teneros en FicRol! ¡Esperamos haceros sentir como en casa y que convirtáis la plataforma en vuestro hogar aportando vuestro granito de arena roleplayer! ¡Estamos deseando conoceros y veros desarrollar vuestros personajes!

    Por favor, leed bien los lineamientos de la plataforma ya que su cumplimiento es necesario para el bienestar común y el vuestro propio: https://ficrol.com/static/guidelines

    Sabed que soy vuestra RolSage, una especie de guía y de ayuda en la plataforma para los personajes 3D. Si necesitáis cualquier cosa estoy siempre en DM y, de todos modos, en mi fanpage teneis una guías exhaustivas sobre como funciona ficrol, dadle me gusta para no perdernos nada:

    https://ficrol.com/pages/RolSage3D

    Tenemos un grupo de Personajes 3D para encontrar otros personajes que agregar, etc... ¡Solo presenta a tu personaje en una publicación! Si quieres, claro:

    https://ficrol.com/groups/Personajes3D

    Índice de guías:

    https://ficrol.com/blogs/147711/%C3%8DNDICE-DE-GUIAS-Y-MINIGUIAS

    En estos artículos podréis encontrar personajes 3D agrupados por fandom a los que poder seguir. Y tambien una lista de los fandoms existentes en la plataforma.

    ¡Encontrad fandoms y personajes canon y OCs!

    Personajes 3D: https://ficrol.com/blogs/181793/DIRECTORIO-PERSONAJES-3D-Y-FANDOMS

    Fandoms 3D: https://ficrol.com/blogs/151304/FANDOMS-PERSONAJES-3D-EN-FICROL

    #RolSage3D #AyudaRolSage #AyudaNuevosUsuarios
    #Personajes3D #3D #Comunidad3D
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  • Aproveché que Ashiël Volkøv estaba ausente creo que me había comentado que por temas de trabajo, entonces salí con las fuerzas que tenía y compré algunas cosas que pensé podrían gustarle y las dejé sobre el mesón de la cocina con una nota.

    —"Feliz día de reyes y Feliz cumpleaños Ashiël.

    Con aprecio de Aurora"
    Aproveché que [Ashie1] estaba ausente creo que me había comentado que por temas de trabajo, entonces salí con las fuerzas que tenía y compré algunas cosas que pensé podrían gustarle y las dejé sobre el mesón de la cocina con una nota. 📃—"Feliz día de reyes y Feliz cumpleaños Ashiël. Con aprecio de Aurora"
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tú eres aire, yo papel
    Donde vayas, yo me iré
    Si me quedo a oscuras, luz de la locura
    Ven y alúmbrame.

    No quiero estrella errante
    No quiero ver la aurora
    Quiero mirar tus ojos
    Del color de la Coca-Cola.
    Tú eres aire, yo papel Donde vayas, yo me iré Si me quedo a oscuras, luz de la locura Ven y alúmbrame. No quiero estrella errante No quiero ver la aurora Quiero mirar tus ojos Del color de la Coca-Cola.
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  • Aurora avanzaba con paso firme, por unas calles poco transitadas pero ya conocidas por la pelinegra. Sin embargo, la tranquilidad fue interrumpida de golpe: seis hombres aparecieron de la nada, sus ojos cargados de una intención oscura e inexplicable.

    Sin tiempo para reaccionar, Aurora intentó defenderse con toda su fuerza, esquivando golpes y respondiendo con rapidez, pero el número en su contra era abrumador. Uno a uno, la rodearon y sin piedad comenzaron a atacarla con ferocidad; Ella resistía, cada movimiento cálido de voluntad, pero pronto la fatiga empezó a ganarle terreno.


    El amargo filo de la navaja cortó el aire, y con seis puñaladas consecutivas, desgarraron su cuerpo, una de aquellas puñaladas alcanzó un corte profundo y terrible, rozando su corazón.


    El daño no solo le provocó un dolor insoportable, sino que también ralentizó su proceso de curación, poniendo en grave peligro su vida. Alguien cercano, horrorizado ante la escena, llamó de inmediato al hospital y a la policía, mientras Aurora luchaba por mantenerse consciente, sus manos temblorosas buscando fuerza en un cuerpo herido, atrapada entre el dolor y la esperanza de sobrevivir.
    Aurora avanzaba con paso firme, por unas calles poco transitadas pero ya conocidas por la pelinegra. Sin embargo, la tranquilidad fue interrumpida de golpe: seis hombres aparecieron de la nada, sus ojos cargados de una intención oscura e inexplicable. Sin tiempo para reaccionar, Aurora intentó defenderse con toda su fuerza, esquivando golpes y respondiendo con rapidez, pero el número en su contra era abrumador. Uno a uno, la rodearon y sin piedad comenzaron a atacarla con ferocidad; Ella resistía, cada movimiento cálido de voluntad, pero pronto la fatiga empezó a ganarle terreno. El amargo filo de la navaja cortó el aire, y con seis puñaladas consecutivas, desgarraron su cuerpo, una de aquellas puñaladas alcanzó un corte profundo y terrible, rozando su corazón. El daño no solo le provocó un dolor insoportable, sino que también ralentizó su proceso de curación, poniendo en grave peligro su vida. Alguien cercano, horrorizado ante la escena, llamó de inmediato al hospital y a la policía, mientras Aurora luchaba por mantenerse consciente, sus manos temblorosas buscando fuerza en un cuerpo herido, atrapada entre el dolor y la esperanza de sobrevivir.
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  • Aurora siempre sintió que el mundo intentaba hacerla odiar su propio cuerpo. Desde niña, le susurraron que la perfección era sin marcas, sin imperfecciones, sin nada que interrumpiera aquella imagen inmaculada que los ojos ajenos parecían esperar. Pero Aurora, a pesar de cada comentario pesado, de cada mirada insistente, nunca pudo ni quiso someterse a esa idea estricta. En su piel, ella llevaba historias vivas, una geografía personal en forma de tatuajes y cicatrices, que para otros podían ser defectos, pero para ella eran medallas de su propia existencia.

    Sus tatuajes, especialmente, no eran solo dibujos sobre la piel; eran mapas de su alma. Cada línea y color había sido elegida con intención, marcas profundas que hablaban de sus luchas, sus sueños y sus triunfos. A veces, en la quietud de la noche, se sentaba frente al espejo y recorría con los ojos esos símbolos que formaban parte de su identidad. En lugar de esconderlos, los mostraban con orgullo porque representaban capítulos difíciles que había superado, decisiones valientes y momentos de celebración.

    No todo fue fácil. Hubo momentos (como ahora) en que el espejo le devolvía una imagen dura y la voz interior se tornaba crítica, alimentada por el ruido externo. Pero cada vez que sentía esa sombra de inseguridad, se detenía a recordar que su cuerpo no era el enemigo. Más bien, era un lienzo lleno de enseñanzas, una historia escrita con tinta indeleble que ningún juicio podría borrar.

    Aurora adoraba cada aspecto de sí mismo: la textura de su piel, las formas únicas, las curvas que otros podrían llamar imperfecciones. Ella entendía que amarse era radical y revolucionario porque elegía mirarse con amor cuando la cultura le decía lo contrario. En esa elección constante, encontraba su libertad y su poder.
    Aurora siempre sintió que el mundo intentaba hacerla odiar su propio cuerpo. Desde niña, le susurraron que la perfección era sin marcas, sin imperfecciones, sin nada que interrumpiera aquella imagen inmaculada que los ojos ajenos parecían esperar. Pero Aurora, a pesar de cada comentario pesado, de cada mirada insistente, nunca pudo ni quiso someterse a esa idea estricta. En su piel, ella llevaba historias vivas, una geografía personal en forma de tatuajes y cicatrices, que para otros podían ser defectos, pero para ella eran medallas de su propia existencia. Sus tatuajes, especialmente, no eran solo dibujos sobre la piel; eran mapas de su alma. Cada línea y color había sido elegida con intención, marcas profundas que hablaban de sus luchas, sus sueños y sus triunfos. A veces, en la quietud de la noche, se sentaba frente al espejo y recorría con los ojos esos símbolos que formaban parte de su identidad. En lugar de esconderlos, los mostraban con orgullo porque representaban capítulos difíciles que había superado, decisiones valientes y momentos de celebración. No todo fue fácil. Hubo momentos (como ahora) en que el espejo le devolvía una imagen dura y la voz interior se tornaba crítica, alimentada por el ruido externo. Pero cada vez que sentía esa sombra de inseguridad, se detenía a recordar que su cuerpo no era el enemigo. Más bien, era un lienzo lleno de enseñanzas, una historia escrita con tinta indeleble que ningún juicio podría borrar. Aurora adoraba cada aspecto de sí mismo: la textura de su piel, las formas únicas, las curvas que otros podrían llamar imperfecciones. Ella entendía que amarse era radical y revolucionario porque elegía mirarse con amor cuando la cultura le decía lo contrario. En esa elección constante, encontraba su libertad y su poder.
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  • —A veces los años no borran lo que el corazón ya había decidido mucho antes, ¿sabes lo que quiero decir? —suspiró el ex-auror— Y cuando al fin ambos se atreven, todo encaja… —junta sus manos entrelazando los dedos unos con otros— Como si el tiempo solo hubiese estado esperándolos.

    El hombre guarda silencio un instante, con su mirada centrada en el vaso de whisky de fuego. Sus dedos juguetean sobre el borde del vaso, mas sin llegar a tomarlo entre ellos.

    —No fue un impulso, ni un error. Eso lo tengo muy claro... Lo que fue... -entrecierra los ojos buscando las palabras al guardar un breve silencio— Fue el final inevitable de años de miradas que decían demasiado… y labios que callaban aún más.

    Había creído que solo existía un amor para cada uno. Y que cuando este se iba, todo terminaba. Qué idiota. ¿Se permitiría ser feliz? ¿Se permitiría ser feliz con ella?



    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Danielle Fernwick
    —A veces los años no borran lo que el corazón ya había decidido mucho antes, ¿sabes lo que quiero decir? —suspiró el ex-auror— Y cuando al fin ambos se atreven, todo encaja… —junta sus manos entrelazando los dedos unos con otros— Como si el tiempo solo hubiese estado esperándolos. El hombre guarda silencio un instante, con su mirada centrada en el vaso de whisky de fuego. Sus dedos juguetean sobre el borde del vaso, mas sin llegar a tomarlo entre ellos. —No fue un impulso, ni un error. Eso lo tengo muy claro... Lo que fue... -entrecierra los ojos buscando las palabras al guardar un breve silencio— Fue el final inevitable de años de miradas que decían demasiado… y labios que callaban aún más. Había creído que solo existía un amor para cada uno. Y que cuando este se iba, todo terminaba. Qué idiota. ¿Se permitiría ser feliz? ¿Se permitiría ser feliz con ella? ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [Fernw1ck]
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