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    𝑃𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑠𝑖 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑜𝑛 𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑦𝑜𝑡𝑒𝑠: 𝑁𝑎𝑐𝑖𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙 ℎ𝑎𝑚𝑏𝑟𝑒, 𝑐𝑟𝑖𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑣𝑖𝑐𝑖𝑜 𝑦 𝑐𝑜𝑛𝑑𝑒𝑛𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑝𝑜𝑟 𝑙𝑎 𝑎𝑚𝑏𝑖𝑐𝑖𝑜𝑛.
    ༶•┈┈⛧┈♛

    Bandidos. Así les decían entre las grandes ciudades, que solo eran canallas y pobres diablos muertos de hambre. Pero las personas, esas que sufrieron sus ataques y que apenas sobrevivían, los llamaban monstruos, heraldos de la desgracia.

    A simple vista no eran muy distintos a otros grupos de bandidos; llegaban, saqueaban, mataban a alguien y luego huían. Lo que los hizo diferentes fue la malicia con la que actuaban; torturar y matar, solamente para conseguir dinero y gastarlo en apuestas, y para satisfacer una desagradable morbosidad.

    Comerciantes asaltados a mitad de camino, trenes abordados e inocentes secuestrados. Rehenes, víctimas de sus burlas violentas. Pero toda esa malicia debía de tener un porqué, una razón debía haber para justificar un actuar tan desagradable. Sin embargo la verdad era cruda. Tal vez honor, tal vez orgullo, un deseo inmenso de respeto o el anhelo de reconocimiento.

    -No tiene caso atribuirles valores a los coyotes... Al final del día siguen siendo unos animales; nacen con hambre, crecen para satisfacerse y morirán con tal de nunca sentir hambre de nuevo.

    El sheriff Mccarthy, viejo pero astuto, cuelga el último de los carteles de búsqueda en su pared. Siete hombres, distintos en apariencia pero igual de aberrantes, cuya recompensa era lo suficientemente gorda para llamar la atención de los cazarrecompensas y adecuada para unos "bandalos cualquiera". Pero no eran bandalos cualquiera, no eran niños armados y mucho menos ebrios violentos. Se hacían llamar la banda de los coyotes carmesí.

    Los odia. Mientras ellos vivan, incluso si solo quedan uno o dos, él vivirá en una eterna cacería de coyotes.
    ♛┈⛧┈┈•༶ 𝑃𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑠𝑖 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑜𝑛 𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑦𝑜𝑡𝑒𝑠: 𝑁𝑎𝑐𝑖𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙 ℎ𝑎𝑚𝑏𝑟𝑒, 𝑐𝑟𝑖𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑣𝑖𝑐𝑖𝑜 𝑦 𝑐𝑜𝑛𝑑𝑒𝑛𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑝𝑜𝑟 𝑙𝑎 𝑎𝑚𝑏𝑖𝑐𝑖𝑜𝑛. ༶•┈┈⛧┈♛ Bandidos. Así les decían entre las grandes ciudades, que solo eran canallas y pobres diablos muertos de hambre. Pero las personas, esas que sufrieron sus ataques y que apenas sobrevivían, los llamaban monstruos, heraldos de la desgracia. A simple vista no eran muy distintos a otros grupos de bandidos; llegaban, saqueaban, mataban a alguien y luego huían. Lo que los hizo diferentes fue la malicia con la que actuaban; torturar y matar, solamente para conseguir dinero y gastarlo en apuestas, y para satisfacer una desagradable morbosidad. Comerciantes asaltados a mitad de camino, trenes abordados e inocentes secuestrados. Rehenes, víctimas de sus burlas violentas. Pero toda esa malicia debía de tener un porqué, una razón debía haber para justificar un actuar tan desagradable. Sin embargo la verdad era cruda. Tal vez honor, tal vez orgullo, un deseo inmenso de respeto o el anhelo de reconocimiento. -No tiene caso atribuirles valores a los coyotes... Al final del día siguen siendo unos animales; nacen con hambre, crecen para satisfacerse y morirán con tal de nunca sentir hambre de nuevo. El sheriff Mccarthy, viejo pero astuto, cuelga el último de los carteles de búsqueda en su pared. Siete hombres, distintos en apariencia pero igual de aberrantes, cuya recompensa era lo suficientemente gorda para llamar la atención de los cazarrecompensas y adecuada para unos "bandalos cualquiera". Pero no eran bandalos cualquiera, no eran niños armados y mucho menos ebrios violentos. Se hacían llamar la banda de los coyotes carmesí. Los odia. Mientras ellos vivan, incluso si solo quedan uno o dos, él vivirá en una eterna cacería de coyotes.
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  • *una reportera empieza a grabar en un live de tiktok*

    Un joven de aproximadamente 22 años fue herido de bala en el pecho la noche del jueves en una concurrida calle de París, causando pánico entre los transeúntes.

    El incidente ocurrió alrededor de las 22:30 en el distrito de Le Marais, una zona popular por su vida nocturna y restaurantes. Testigos relatan que la víctima, identificada como mike, caminaba por la Rue des Rosiers cuando un individuo encapuchado se le acercó y, sin mediar palabra, le disparó a quemarropa antes de huir en una motocicleta.

    Servicios de emergencia llegaron al lugar en cuestión de minutos y trasladaron a Mike al Hospital Pitié-Salpêtrière, donde permanece en estado crítico. "Estamos haciendo todo lo posible para estabilizarlo", declaró un portavoz del centro médico.

    Las autoridades han iniciado una investigación y revisan las cámaras de seguridad de la zona. Aunque aún no se ha determinado el motivo del ataque, la policía no descarta ninguna hipótesis, incluyendo un posible ajuste de cuentas o un crimen al azar.

    "Es inquietante que un acto de violencia así ocurra en un barrio tan concurrido", comentó un residente local. "Esperamos que encuentren al responsable lo antes posible".

    El alcalde de París, Anne Hidalgo, expresó su preocupación y aseguró que se reforzará la seguridad en las áreas de mayor afluencia para evitar hechos similares. "No permitiremos que la violencia se normalice en nuestra ciudad", enfatizó.

    Las autoridades piden a cualquier persona con información sobre el atacante que se comunique con la policía para agilizar la captura del responsable. Mientras tanto, la comunidad parisina permanece en estado de alerta ante este impactante suceso. Venus Alakahan
    *una reportera empieza a grabar en un live de tiktok* Un joven de aproximadamente 22 años fue herido de bala en el pecho la noche del jueves en una concurrida calle de París, causando pánico entre los transeúntes. El incidente ocurrió alrededor de las 22:30 en el distrito de Le Marais, una zona popular por su vida nocturna y restaurantes. Testigos relatan que la víctima, identificada como mike, caminaba por la Rue des Rosiers cuando un individuo encapuchado se le acercó y, sin mediar palabra, le disparó a quemarropa antes de huir en una motocicleta. Servicios de emergencia llegaron al lugar en cuestión de minutos y trasladaron a Mike al Hospital Pitié-Salpêtrière, donde permanece en estado crítico. "Estamos haciendo todo lo posible para estabilizarlo", declaró un portavoz del centro médico. Las autoridades han iniciado una investigación y revisan las cámaras de seguridad de la zona. Aunque aún no se ha determinado el motivo del ataque, la policía no descarta ninguna hipótesis, incluyendo un posible ajuste de cuentas o un crimen al azar. "Es inquietante que un acto de violencia así ocurra en un barrio tan concurrido", comentó un residente local. "Esperamos que encuentren al responsable lo antes posible". El alcalde de París, Anne Hidalgo, expresó su preocupación y aseguró que se reforzará la seguridad en las áreas de mayor afluencia para evitar hechos similares. "No permitiremos que la violencia se normalice en nuestra ciudad", enfatizó. Las autoridades piden a cualquier persona con información sobre el atacante que se comunique con la policía para agilizar la captura del responsable. Mientras tanto, la comunidad parisina permanece en estado de alerta ante este impactante suceso. [Iam_ur_love4ever]
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  • —¡Otra vez tratando de exorcisarme! Me estoy cansando de esto.

    Su habla era rara pues tenía el sello en la boca, sosteniéndolo con sus labios rosados. Con su mano hacia una pose para desactivar el efecto del sello mientras que con su otra mano sostenía su espada, lista para el ataque.
    —¡Otra vez tratando de exorcisarme! Me estoy cansando de esto. Su habla era rara pues tenía el sello en la boca, sosteniéndolo con sus labios rosados. Con su mano hacia una pose para desactivar el efecto del sello mientras que con su otra mano sostenía su espada, lista para el ataque.
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  • - Quien diga que un dragón tiene invulnerabilidad mágica esta totalmente equivocado. hay maldiciones que traspasan toda regla y más si son de tiempos antiguos como olvidados. el desierto, tiene no solo misterios sino peligros que deben ser tomados en cuenta. si recibes alguna de esas maldiciones tu destino es simplemente morir y ser tragado por las arenas del desierto, nadie se acordaría de ti y sería imposible recuperar tu cuerpo pues el mar de arena lo reclamaría para si mismo. Proteger templos antiguos de ocultistas es una tarea que el dragón decidió tomar desde bastante tiempo, algunos ingenuos en búsqueda de poder despertarian horrores inimaginables;más allá de toda comprensión y cordura posible. la batalla fue muy dificil, podría decirse que de milagro el Alduin sobrevivió pero con un gran coste: su cuerpo estaría infectado por alguna extraña maldición que hace que su piel se oscurezca mostrando muchas cicatrices heridas mágicas e internamente sus organos sufran de ataques constantes. sino es por el conocimiento de magia draconiana además de lo que ha podido recolectar durante este tiempo otro hubiera sido su destino, detuvo el avance de esta maldición pero su cuerpo esta con esas marcas y esta débil: tardará mucho en curarse eso es un hecho -
    - Quien diga que un dragón tiene invulnerabilidad mágica esta totalmente equivocado. hay maldiciones que traspasan toda regla y más si son de tiempos antiguos como olvidados. el desierto, tiene no solo misterios sino peligros que deben ser tomados en cuenta. si recibes alguna de esas maldiciones tu destino es simplemente morir y ser tragado por las arenas del desierto, nadie se acordaría de ti y sería imposible recuperar tu cuerpo pues el mar de arena lo reclamaría para si mismo. Proteger templos antiguos de ocultistas es una tarea que el dragón decidió tomar desde bastante tiempo, algunos ingenuos en búsqueda de poder despertarian horrores inimaginables;más allá de toda comprensión y cordura posible. la batalla fue muy dificil, podría decirse que de milagro el Alduin sobrevivió pero con un gran coste: su cuerpo estaría infectado por alguna extraña maldición que hace que su piel se oscurezca mostrando muchas cicatrices heridas mágicas e internamente sus organos sufran de ataques constantes. sino es por el conocimiento de magia draconiana además de lo que ha podido recolectar durante este tiempo otro hubiera sido su destino, detuvo el avance de esta maldición pero su cuerpo esta con esas marcas y esta débil: tardará mucho en curarse eso es un hecho -
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  • Los pasillos del hotel estaban casi vacíos a esa hora. Solo algunos trabajadores y unos pocos peleadores caminaban en silencio, preparándose mentalmente para lo que vendría. Takeru avanzaba con calma, las manos en los bolsillos de su pantalón de vestir negro, aún saboreando el desayuno que acababa de comer.

    Pero entonces, su paso se detuvo.

    Frente a él, bloqueando el pasillo, había un hombre alto y corpulento, vestido con un traje oscuro. El tipo tenía el pelo rubio corto, cicatrices en los nudillos y una mirada fría.

    —Takeru Arakawa. —Su japonés tenía un leve acento extranjero. Ruso, sin duda.

    Takeru lo miró con desinterés.

    —¿Y tú quién se supone que eres?

    El ruso sonrió de lado.

    —Solo alguien con un mensaje. La oferta sigue en pie. Puedes cooperar con nosotros… o podemos asegurarnos de que tu alumno no pase de la primera ronda.

    Takeru suspiró, rascándose la nuca.

    —En serio, qué decepción… ya ni siquiera tienen la decencia de hacer estas amenazas de frente.

    El ruso frunció el ceño.

    —No estás en posición de—

    No terminó la frase. Su puño ya estaba en camino, buscando la mandíbula de Takeru con una rapidez sorprendente para su tamaño. Pero Takeru ni siquiera parecía tomárselo en serio. Con un mínimo movimiento de cabeza, esquivó el golpe por centímetros.

    El ruso apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió el derechazo de Takeru estrellarse contra su rostro. Un golpe seco, directo, ejecutado con una precisión quirúrgica. El impacto fue suficiente para hacer que el gigante diera dos pasos hacia atrás, tambaleándose.

    Takeru dejó escapar un suspiro.

    —Si esto es lo mejor que tienen, deberían replantearse su negocio de seguridad.

    El ruso lo miró con rabia, pero no avanzó. Sabía que otro ataque terminaría peor para él.

    —Dile a tu jefe que no me interesa su oferta. —Takeru se dio media vuelta, metiendo las manos en los bolsillos otra vez—. Y la próxima vez, mándame a alguien que al menos pueda hacerme calentar.

    Sin decir más, siguió su camino, mientras el ruso se quedaba ahí, sosteniéndose la mandíbula con una expresión de pura frustración.
    Los pasillos del hotel estaban casi vacíos a esa hora. Solo algunos trabajadores y unos pocos peleadores caminaban en silencio, preparándose mentalmente para lo que vendría. Takeru avanzaba con calma, las manos en los bolsillos de su pantalón de vestir negro, aún saboreando el desayuno que acababa de comer. Pero entonces, su paso se detuvo. Frente a él, bloqueando el pasillo, había un hombre alto y corpulento, vestido con un traje oscuro. El tipo tenía el pelo rubio corto, cicatrices en los nudillos y una mirada fría. —Takeru Arakawa. —Su japonés tenía un leve acento extranjero. Ruso, sin duda. Takeru lo miró con desinterés. —¿Y tú quién se supone que eres? El ruso sonrió de lado. —Solo alguien con un mensaje. La oferta sigue en pie. Puedes cooperar con nosotros… o podemos asegurarnos de que tu alumno no pase de la primera ronda. Takeru suspiró, rascándose la nuca. —En serio, qué decepción… ya ni siquiera tienen la decencia de hacer estas amenazas de frente. El ruso frunció el ceño. —No estás en posición de— No terminó la frase. Su puño ya estaba en camino, buscando la mandíbula de Takeru con una rapidez sorprendente para su tamaño. Pero Takeru ni siquiera parecía tomárselo en serio. Con un mínimo movimiento de cabeza, esquivó el golpe por centímetros. El ruso apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió el derechazo de Takeru estrellarse contra su rostro. Un golpe seco, directo, ejecutado con una precisión quirúrgica. El impacto fue suficiente para hacer que el gigante diera dos pasos hacia atrás, tambaleándose. Takeru dejó escapar un suspiro. —Si esto es lo mejor que tienen, deberían replantearse su negocio de seguridad. El ruso lo miró con rabia, pero no avanzó. Sabía que otro ataque terminaría peor para él. —Dile a tu jefe que no me interesa su oferta. —Takeru se dio media vuelta, metiendo las manos en los bolsillos otra vez—. Y la próxima vez, mándame a alguien que al menos pueda hacerme calentar. Sin decir más, siguió su camino, mientras el ruso se quedaba ahí, sosteniéndose la mandíbula con una expresión de pura frustración.
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  • Cuando una persona, da igual el genero y a quien se lo dice, no es no, cuando una persona como yo dice que no esta lista para tener relaciones sexuales es para ser respetada, es algo vergonzoso contar esto pero lo hare, yo habia regresado con la persona a la cual le habia terminado, y yo pense que era buena idea, pero hace unos minutos, cuando yo claramente le dije que no, él quiso seguir y yo obviamente estaba asustada por lo que lo ataque y le pedi que no me buscara porque me siento mal, porque de tanto decir que me amaba y llegar a esto... No pienso dejarlo pasar por alto, y no necesito victimizarme pero no pienso quedar como la que siempre hace las cosas mal cuando no es asi
    Cuando una persona, da igual el genero y a quien se lo dice, no es no, cuando una persona como yo dice que no esta lista para tener relaciones sexuales es para ser respetada, es algo vergonzoso contar esto pero lo hare, yo habia regresado con la persona a la cual le habia terminado, y yo pense que era buena idea, pero hace unos minutos, cuando yo claramente le dije que no, él quiso seguir y yo obviamente estaba asustada por lo que lo ataque y le pedi que no me buscara porque me siento mal, porque de tanto decir que me amaba y llegar a esto... No pienso dejarlo pasar por alto, y no necesito victimizarme pero no pienso quedar como la que siempre hace las cosas mal cuando no es asi
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  • *el demonio estaría en sus terrenos entrenando hasta que aprendería una nueva técnica llamada décima 10° postura ataque final postura definitiva, danza del primer rey demonio de fuego,destrucción de aliento demoníaco, devastacion solar, dios del fuego.*

    décima 10° postura ataque final postura definitiva, danza del primer rey demonio de fuego,destrucción de aliento demoníaco, devastacion solar, dios del fuego.

    *Gritaría el demonio y apareceria un demonio gigante atrás de el hecho de fuego y con una bola de fuego en las manos apuntod de tirarla*
    *el demonio estaría en sus terrenos entrenando hasta que aprendería una nueva técnica llamada décima 10° postura ataque final postura definitiva, danza del primer rey demonio de fuego,destrucción de aliento demoníaco, devastacion solar, dios del fuego🔥.* décima 10° postura ataque final postura definitiva, danza del primer rey demonio de fuego,destrucción de aliento demoníaco, devastacion solar, dios del fuego🔥. *Gritaría el demonio y apareceria un demonio gigante atrás de el hecho de fuego y con una bola de fuego en las manos apuntod de tirarla*
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  • La luz de la mañana entraba suavemente a través de las cortinas semiabiertas, iluminando la habitación compartida de Lena y Vera. Vera estaba boca abajo en la cama, con la cabeza enterrada en la almohada, mientras Lena intentaba despertarla con pequeños golpecitos en el hombro.

    —Veraaa, ¡Despiertaaaa!. Si no nos apuramos, no vamos a llegar a tiempo a nuestras clases —dijo Lena, con un tono de voz suave pero insistente.

    Vera murmuró algo incomprensible, girándose hacia el otro lado.

    —Csh-ci-cincu minutosh mashhh... —dijo, casi incomprensiblemente, arrastrando las palabras como si fueran una súplica dramática.

    Lena suspiró, pero una sonrisa se asomó en sus labios. Sabía exactamente cómo despertar a su hermana. Con un movimiento rápido, agarró la almohada de Vera y la levantó en el aire.

    —¿Seguro que quieres cinco minutos más? —preguntó, con un tono juguetón que hacía difícil saber si estaba bromeando o no.

    Vera abrió un ojo, mirando a Lena con una expresión de sospecha.

    —No lo hagas... —dijo, pero ya era demasiado tarde.

    Lena golpeó a su hermana con la almohada, y Vera soltó un grito fingido de indignación.

    —¡Lenaaa! ¡Eso es traicioooó! —exclamó Vera, sentándose en la cama con el pelo despeinado y una sonrisa traviesa en los labios. —Ahoraaaa... tendrás que pagar las consecuencias~.

    Antes de que Lena pudiera reaccionar, Vera saltó de la cama y la persiguió por la habitación, intentando atraparla con otra almohada. Las risas llenaron el aire, mezclándose con los rayos de sol que entraban por la ventana.

    —¡Veraaaa! ¡Bastaaa, detenteee! ¡Tenemos que prepararnooos! —dijo Lena, riendo mientras intentaba esquivar los ataques de su hermana.

    —¡Nunca, NUNCA! —respondió Vera, con una risa melodiosa—. ¡Esto es una guerra de almohadas, y no pienso rendirme!
    La luz de la mañana entraba suavemente a través de las cortinas semiabiertas, iluminando la habitación compartida de Lena y Vera. Vera estaba boca abajo en la cama, con la cabeza enterrada en la almohada, mientras Lena intentaba despertarla con pequeños golpecitos en el hombro. —Veraaa, ¡Despiertaaaa!. Si no nos apuramos, no vamos a llegar a tiempo a nuestras clases —dijo Lena, con un tono de voz suave pero insistente. Vera murmuró algo incomprensible, girándose hacia el otro lado. —Csh-ci-cincu minutosh mashhh... —dijo, casi incomprensiblemente, arrastrando las palabras como si fueran una súplica dramática. Lena suspiró, pero una sonrisa se asomó en sus labios. Sabía exactamente cómo despertar a su hermana. Con un movimiento rápido, agarró la almohada de Vera y la levantó en el aire. —¿Seguro que quieres cinco minutos más? —preguntó, con un tono juguetón que hacía difícil saber si estaba bromeando o no. Vera abrió un ojo, mirando a Lena con una expresión de sospecha. —No lo hagas... —dijo, pero ya era demasiado tarde. Lena golpeó a su hermana con la almohada, y Vera soltó un grito fingido de indignación. —¡Lenaaa! ¡Eso es traicioooó! —exclamó Vera, sentándose en la cama con el pelo despeinado y una sonrisa traviesa en los labios. —Ahoraaaa... tendrás que pagar las consecuencias~. Antes de que Lena pudiera reaccionar, Vera saltó de la cama y la persiguió por la habitación, intentando atraparla con otra almohada. Las risas llenaron el aire, mezclándose con los rayos de sol que entraban por la ventana. —¡Veraaaa! ¡Bastaaa, detenteee! ¡Tenemos que prepararnooos! —dijo Lena, riendo mientras intentaba esquivar los ataques de su hermana. —¡Nunca, NUNCA! —respondió Vera, con una risa melodiosa—. ¡Esto es una guerra de almohadas, y no pienso rendirme!
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  • Alpha herido.
    Fandom Libre
    Categoría Acción
    La noche en Canadá era fría y silenciosa, excepto por el sonido de las zapatillas de Anthork resonando en el pavimento mientras caminaba hacia su restaurante. La luna plateada, su eterna compañera, iluminaba su silueta imponente, no esperaba problemas esa noche, pero el destino tenía otros planes.

    El olor a sangre y adrenalina llegó a él antes de que pudiera ver la escena. Un grupo de cazadores rodeaba a uno de sus aliados, un brujo que trabajaba para la manada Blood Moon. Lo tenían contra la pared, cuchillos brillando en la penumbra, una furgoneta oscura lista para llevárselo.

    —Maldita escoria sobrenatural… vas a valer una fortuna en el mercado.

    Anthork no necesitaba más razones, en un parpadeo, se lanzó al ataque.

    Un puño quebró una mandíbula. Un grito. Un disparo fallido. El Alpha era un torbellino de fuerza y rabia… pero no lo había visto venir.

    El golpe llegó sin aviso.

    Un bate de béisbol de plata chocó contra su costado con una fuerza brutal. El dolor quemó su carne como si le hubieran prendido fuego por dentro. El veneno de la plata entró en su sistema nervioso como agujas ardientes, debilitándolo al instante.

    Gruñó, tambaleándose. Trató de mantenerse en pie, pero otro golpe le dobló las rodillas. El brujo aprovechó el caos para escapar, corriendo hacia la seguridad del bosque, Anthork no tuvo esa suerte.

    Con las últimas fuerzas que le quedaban, se transformó. Su cuerpo se rompió y se reconstruyó en el aire, un lobo gigante de pelaje oscuro y ojos plateados emergió en su lugar. Ignoró el dolor y corrió, dejando un rastro de sangre en la nieve.

    No sabía cuánto tiempo había huido, ni hasta dónde había llegado, lo único que sabía era que la plata envenenaba su sangre, y su visión se volvía borrosa.

    Dio un último paso… y se desplomó.

    Su respiración era pesada, el Alpha estaba a salvo, al menos eso pensaba, ahora el cazador podría ser la presa.
    La noche en Canadá era fría y silenciosa, excepto por el sonido de las zapatillas de Anthork resonando en el pavimento mientras caminaba hacia su restaurante. La luna plateada, su eterna compañera, iluminaba su silueta imponente, no esperaba problemas esa noche, pero el destino tenía otros planes. El olor a sangre y adrenalina llegó a él antes de que pudiera ver la escena. Un grupo de cazadores rodeaba a uno de sus aliados, un brujo que trabajaba para la manada Blood Moon. Lo tenían contra la pared, cuchillos brillando en la penumbra, una furgoneta oscura lista para llevárselo. —Maldita escoria sobrenatural… vas a valer una fortuna en el mercado. Anthork no necesitaba más razones, en un parpadeo, se lanzó al ataque. Un puño quebró una mandíbula. Un grito. Un disparo fallido. El Alpha era un torbellino de fuerza y rabia… pero no lo había visto venir. El golpe llegó sin aviso. Un bate de béisbol de plata chocó contra su costado con una fuerza brutal. El dolor quemó su carne como si le hubieran prendido fuego por dentro. El veneno de la plata entró en su sistema nervioso como agujas ardientes, debilitándolo al instante. Gruñó, tambaleándose. Trató de mantenerse en pie, pero otro golpe le dobló las rodillas. El brujo aprovechó el caos para escapar, corriendo hacia la seguridad del bosque, Anthork no tuvo esa suerte. Con las últimas fuerzas que le quedaban, se transformó. Su cuerpo se rompió y se reconstruyó en el aire, un lobo gigante de pelaje oscuro y ojos plateados emergió en su lugar. Ignoró el dolor y corrió, dejando un rastro de sangre en la nieve. No sabía cuánto tiempo había huido, ni hasta dónde había llegado, lo único que sabía era que la plata envenenaba su sangre, y su visión se volvía borrosa. Dio un último paso… y se desplomó. Su respiración era pesada, el Alpha estaba a salvo, al menos eso pensaba, ahora el cazador podría ser la presa.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    10
    Estado
    Disponible
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  • Era ya entrada la tarde, el sol se había ocultado dejando paso a la calma de la noche, el sonido calmado del bosque rodeaba a Adriana quien para variar había salido a hurtadillas del palacio sin escolta, aun cuando su hermano lo había prohibido por su seguridad.

    Dentro de la joven rubia siempre había vivido una extraña fuerza vital que la mantenía conectada a la naturaleza, no todos lo podían sentir, sin embargo su necesidad por estar rodeada de animales o plantas antes que de humanos o elfos eran la clara muestra del extraño poder de Adriana.

    La joven camino por el sendero del bosque cercano al castillo, no se alejaría demasiado tampoco era temeraria, se atrevía a decir que era algo miedosa, con suavidad descalzo sus pies llegando al lugar que ella ansiaba encontrar. Un enorme sauce llorón que caía en una cortina de hojas al rededor de su tronco.

    Aquel árbol era ancestral y un símbolo del reino pues había sobrevivido aun tras el ataque de los elfos oscuros al castillo años atrás e inexplicablemente Adriana siempre había sentido una extraña y fuerte conexión con aquel árbol, como si sus vidas estuvieran entretejidas.

    Se adentro en aquel pequeño recinto de naturaleza, solo las hojas del árbol cayendo con suavidad siendo llevadas por el viento, camino por el suave césped hasta llegar al tronco del árbol donde se dejo caer suavemente cerrando los ojos para relajarse sin ser consiente que la inocente magia de la joven elfo de tierra atraería a las luciérnagas cercanas que revolotearon a s alrededor disfrutando de la pureza de la magia de la joven.

    Era ya entrada la tarde, el sol se había ocultado dejando paso a la calma de la noche, el sonido calmado del bosque rodeaba a Adriana quien para variar había salido a hurtadillas del palacio sin escolta, aun cuando su hermano lo había prohibido por su seguridad. Dentro de la joven rubia siempre había vivido una extraña fuerza vital que la mantenía conectada a la naturaleza, no todos lo podían sentir, sin embargo su necesidad por estar rodeada de animales o plantas antes que de humanos o elfos eran la clara muestra del extraño poder de Adriana. La joven camino por el sendero del bosque cercano al castillo, no se alejaría demasiado tampoco era temeraria, se atrevía a decir que era algo miedosa, con suavidad descalzo sus pies llegando al lugar que ella ansiaba encontrar. Un enorme sauce llorón que caía en una cortina de hojas al rededor de su tronco. Aquel árbol era ancestral y un símbolo del reino pues había sobrevivido aun tras el ataque de los elfos oscuros al castillo años atrás e inexplicablemente Adriana siempre había sentido una extraña y fuerte conexión con aquel árbol, como si sus vidas estuvieran entretejidas. Se adentro en aquel pequeño recinto de naturaleza, solo las hojas del árbol cayendo con suavidad siendo llevadas por el viento, camino por el suave césped hasta llegar al tronco del árbol donde se dejo caer suavemente cerrando los ojos para relajarse sin ser consiente que la inocente magia de la joven elfo de tierra atraería a las luciérnagas cercanas que revolotearon a s alrededor disfrutando de la pureza de la magia de la joven.
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