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    Miedo, terror, susto, cómo va a reaccionar Elian jaja //
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  • ♥— En este día, permitidme dirigir unas palabras a aquellos que llaman "padre". —♥

    ♥— No por la fuerza de sus manos, sino por la firmeza de su corazón, son quienes resguardan a sus seres queridos incluso en el silencio.
    Son refugio en la tormenta, guía en la incertidumbre, y la presencia que permanece cuando todo parece desvanecerse.
    Hoy os honro por vuestra dedicación, por los sacrificios que pocos ven y por el amor que muchas veces se expresa más con acciones que con palabras.
    Que este día os traiga orgullo y felicidad, pues quienes caminan bajo vuestra protección son prueba de la huella que habéis dejado en sus vidas.— ♥

    ♥—Feliz Día del Padre. —♥

    — Con mi más distinguido respeto, Albedo. ♡

    ♥— Para papá:

    https://youtube.com/shorts/CMwtIbFywr4?si=6yZZHnCC8D6GUBRy
    ♥— En este día, permitidme dirigir unas palabras a aquellos que llaman "padre". —♥ ♥— No por la fuerza de sus manos, sino por la firmeza de su corazón, son quienes resguardan a sus seres queridos incluso en el silencio. Son refugio en la tormenta, guía en la incertidumbre, y la presencia que permanece cuando todo parece desvanecerse. Hoy os honro por vuestra dedicación, por los sacrificios que pocos ven y por el amor que muchas veces se expresa más con acciones que con palabras. Que este día os traiga orgullo y felicidad, pues quienes caminan bajo vuestra protección son prueba de la huella que habéis dejado en sus vidas.— ♥ ♥—Feliz Día del Padre. —♥ — Con mi más distinguido respeto, Albedo. ♡ ♥— Para papá: https://youtube.com/shorts/CMwtIbFywr4?si=6yZZHnCC8D6GUBRy
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  • El equipo Red Eclipse
    Fandom Oc/Uma Musume
    Categoría Slice of Life
    "Starter para el Spin-Off de las caballas."

    *Junto a Jera y Cynthia Jane☀️ conformamos el equipo Red Eclipse. El nuevo equipo de la academia Tracen que venía con una muy buena Racha en las últimas carreras. Ambas Umas estaban en muy buena forma, y tenían estrategias distintas para ganar una carrera:

    Jera es una velocista, alcanza los primeros lugares en cuestión de segundos ya que tiene un arranque y poder abismales con su habilidad. Ideal para carreras más cortas que requieran acciones rápidas.

    Cynthia por otra parte es una excelente Fondista, con una gran cantidad de stamina para resistir eternas carreras y cuando las demás Umas están cansadas, acelerar en los últimos metros para conseguir la victoria.

    En este momento nos encontrábamos entrenando para la Pegasus Stakes, Pero necesitamos más miembros para poder calificar y entrar a las G1 Nacionales.*

    Jera: "¿Entonces tenemos que tener algunas Umas más?"

    *Dijo Jera estirando los hombros y Brazos.*

    Jero: "Así es. Para que nuestro equipo sea competitivo necesitamos más participantes del equipo Red Eclipse y cubrir todos los frentes posibles. Solo así seremos un equipo competitivo."

    *Le comentaba a Jera mientras ayudaba a Cynthia con el estiramiento de piernas.*

    //Si bien solo mencioné a Cynthia en el Starter, quien quiera participar que comente con alguna acción en este mismo espacio para ser parte del Team Red Eclipse.
    "Starter para el Spin-Off de las caballas." *Junto a Jera y [CynthiaJane21] conformamos el equipo Red Eclipse. El nuevo equipo de la academia Tracen que venía con una muy buena Racha en las últimas carreras. Ambas Umas estaban en muy buena forma, y tenían estrategias distintas para ganar una carrera: Jera es una velocista, alcanza los primeros lugares en cuestión de segundos ya que tiene un arranque y poder abismales con su habilidad. Ideal para carreras más cortas que requieran acciones rápidas. Cynthia por otra parte es una excelente Fondista, con una gran cantidad de stamina para resistir eternas carreras y cuando las demás Umas están cansadas, acelerar en los últimos metros para conseguir la victoria. En este momento nos encontrábamos entrenando para la Pegasus Stakes, Pero necesitamos más miembros para poder calificar y entrar a las G1 Nacionales.* Jera: "¿Entonces tenemos que tener algunas Umas más?" *Dijo Jera estirando los hombros y Brazos.* Jero: "Así es. Para que nuestro equipo sea competitivo necesitamos más participantes del equipo Red Eclipse y cubrir todos los frentes posibles. Solo así seremos un equipo competitivo." *Le comentaba a Jera mientras ayudaba a Cynthia con el estiramiento de piernas.* //Si bien solo mencioné a Cynthia en el Starter, quien quiera participar que comente con alguna acción en este mismo espacio para ser parte del Team Red Eclipse.
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  • Jean se había tomado un tiempo libre fuera de su oficina, sin embargo, no salió a caminar ni a estirarse. Aprovechó para ir a la arena de entrenamiento con los Caballeros de Favonius. Miró el entrenamiento de ellos detenidamente miró errores, fallas casi de inmediato.

    -Deberé regañar a Kaeya. Los está consintiendo demasiado...

    Al escuchar a la Gran Maestra, los caballeros se tensaron, se pusieron en posición de firmes y saludaron en coro a la maestra. Ella, no sonrió, por primera vez, pudo haber respondido con aquella sonrisa amable con la que siempre saludaba, pero era preocupante lo que vio. Caminó por las escaleras bajando a la arena dejando que su paso firme resonara sobre el suelo de piedra.

    -Agradezco su disposición y su esfuerzo para mejorar enormemente. Sin embargo, no están siendo óptimos. ¿Dónde está Kaeya? -Dijo mientras buscaba al peli azul con la mirada-.

    +E-el Capitán Ka-Kaeya... dijo: "Consideren esto una prueba de iniciativa. Si necesitan que esté aquí para entrenar, entonces ya van retrasados".

    -.....

    Jean puso sus dedos en el puente de su nariz cerrando los ojos emitiendo un profundo suspiro "Me las va a pagar", pensó de inmediato, el caballero se puso nervioso y tragó seco.

    -No están en problemas. Pero vamos a organizar algunas cosas. Los movimientos que están usando carecen de funcionalidad, son movimientos muertos, eso al final cansa al cuerpo, para cuando necesitan responder ya hicieron seis o siente movimientos entre estocada, dejan mucho espacio, no hay una buena guardia.

    Después de irlos corrigiendo e indicando los movimientos que deberían hacer. Jean los puso a prueba. Tomó a siete caballeros en el centro de la arena. La Gran Maestra se enfrentó a todos al mismo tiempo, movimientos fluidos, elegantes, casi automáticos, instinto desarrollado y entrenamiento pulido juntos, esquivaba, bloqueaba, aprovechaba la fuerza de ellos y sus errores para usar el mínimo de fuerza necesario. Todos terminaron derrotados en el suelo, agotados, Jean, en el centro con a penas dos gotas de sudor en su frente por el sol.

    +N-no puede ser...no puede haber tanta diferente...
    Dijeron algunos. Los caballeros expectantes fuera de la arena murmuraban, otros silbaban por ver en acción a la Maestra porque casi nunca pasaba ello.

    -¿Ven lo que les dije?...Tienen "programado" la mala rutina que estuvieron haciendo. Comiencen desde cero con los ejercicios que les puse hasta que se les haga un hábito. Los errores que comentan aquí serán su sentencia en el campo de batalla. No quiero que ninguno de mis caballeros caiga.

    Los Caballeros se miraron entre ellos entendiendo una cosa, no los estaba maltratando, no los estaba humillando, les estaba enseñando, los estaba reconociendo, no como un número en las filas, como personas.

    -No quiero poner un valor a sus vidas, pero si debo hacerlo. Ninguno de ustedes puede morir en un campo de batalla hasta matar a 200 enemigos, uno menos a ello, le diré a Babara que los sane lo antes posible y los mataré yo misma. ¿Queda claro?

    Los caballeros terminaron sonriendo y riendo por el comentario, de alguna forma se habían motivado y entre risas y aplausos hubo un grito de guerra.

    -Bien. Entonces sigan con lo que les enseñé. 10 vueltas a los muros exteriores de Mondstadt, 100 estocadas y 100 bloqueos. ¡Coman, descansen, hidrátense, vayan con Sara al Gran Cazador! ¡La cuenta corre por Kaeya!.

    Jean guardó su espada mientras hablaba y llevó sus manos a la altura de su pecho dando dos aplausos fuertes para romper filas. Los caballeros gritaron, silbaron y rieron por la cuenta de Kaeya mientras se fueron a cumplir el entrenamiento. Jean ahora si sonrió y con aquella sonrisa, sacudió su ropa y caminó por la ciudad.
    Jean se había tomado un tiempo libre fuera de su oficina, sin embargo, no salió a caminar ni a estirarse. Aprovechó para ir a la arena de entrenamiento con los Caballeros de Favonius. Miró el entrenamiento de ellos detenidamente miró errores, fallas casi de inmediato. -Deberé regañar a Kaeya. Los está consintiendo demasiado... Al escuchar a la Gran Maestra, los caballeros se tensaron, se pusieron en posición de firmes y saludaron en coro a la maestra. Ella, no sonrió, por primera vez, pudo haber respondido con aquella sonrisa amable con la que siempre saludaba, pero era preocupante lo que vio. Caminó por las escaleras bajando a la arena dejando que su paso firme resonara sobre el suelo de piedra. -Agradezco su disposición y su esfuerzo para mejorar enormemente. Sin embargo, no están siendo óptimos. ¿Dónde está Kaeya? -Dijo mientras buscaba al peli azul con la mirada-. +E-el Capitán Ka-Kaeya... dijo: "Consideren esto una prueba de iniciativa. Si necesitan que esté aquí para entrenar, entonces ya van retrasados". -..... Jean puso sus dedos en el puente de su nariz cerrando los ojos emitiendo un profundo suspiro "Me las va a pagar", pensó de inmediato, el caballero se puso nervioso y tragó seco. -No están en problemas. Pero vamos a organizar algunas cosas. Los movimientos que están usando carecen de funcionalidad, son movimientos muertos, eso al final cansa al cuerpo, para cuando necesitan responder ya hicieron seis o siente movimientos entre estocada, dejan mucho espacio, no hay una buena guardia. Después de irlos corrigiendo e indicando los movimientos que deberían hacer. Jean los puso a prueba. Tomó a siete caballeros en el centro de la arena. La Gran Maestra se enfrentó a todos al mismo tiempo, movimientos fluidos, elegantes, casi automáticos, instinto desarrollado y entrenamiento pulido juntos, esquivaba, bloqueaba, aprovechaba la fuerza de ellos y sus errores para usar el mínimo de fuerza necesario. Todos terminaron derrotados en el suelo, agotados, Jean, en el centro con a penas dos gotas de sudor en su frente por el sol. +N-no puede ser...no puede haber tanta diferente... Dijeron algunos. Los caballeros expectantes fuera de la arena murmuraban, otros silbaban por ver en acción a la Maestra porque casi nunca pasaba ello. -¿Ven lo que les dije?...Tienen "programado" la mala rutina que estuvieron haciendo. Comiencen desde cero con los ejercicios que les puse hasta que se les haga un hábito. Los errores que comentan aquí serán su sentencia en el campo de batalla. No quiero que ninguno de mis caballeros caiga. Los Caballeros se miraron entre ellos entendiendo una cosa, no los estaba maltratando, no los estaba humillando, les estaba enseñando, los estaba reconociendo, no como un número en las filas, como personas. -No quiero poner un valor a sus vidas, pero si debo hacerlo. Ninguno de ustedes puede morir en un campo de batalla hasta matar a 200 enemigos, uno menos a ello, le diré a Babara que los sane lo antes posible y los mataré yo misma. ¿Queda claro? Los caballeros terminaron sonriendo y riendo por el comentario, de alguna forma se habían motivado y entre risas y aplausos hubo un grito de guerra. -Bien. Entonces sigan con lo que les enseñé. 10 vueltas a los muros exteriores de Mondstadt, 100 estocadas y 100 bloqueos. ¡Coman, descansen, hidrátense, vayan con Sara al Gran Cazador! ¡La cuenta corre por Kaeya!. Jean guardó su espada mientras hablaba y llevó sus manos a la altura de su pecho dando dos aplausos fuertes para romper filas. Los caballeros gritaron, silbaron y rieron por la cuenta de Kaeya mientras se fueron a cumplir el entrenamiento. Jean ahora si sonrió y con aquella sonrisa, sacudió su ropa y caminó por la ciudad.
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    Fandom
    Stranger Things
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    𝗦𝗲 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗮

    -Para OTP con Magnus Abernathy
    -Con ganas de hacer un rol largo y con mucha tensión, historias
    -Interes en el desarrollo de su relación así como de todo lo que se oculta en el Upside down.
    -Con historias llenas de drama, acción y suspenso, dándole un toque adicional al terror y suspenso.
    -Libertad para desarrollar la historia en conjunto.
    𝗦𝗲 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗮 -Para OTP con Magnus Abernathy -Con ganas de hacer un rol largo y con mucha tensión, historias -Interes en el desarrollo de su relación así como de todo lo que se oculta en el Upside down. -Con historias llenas de drama, acción y suspenso, dándole un toque adicional al terror y suspenso. -Libertad para desarrollar la historia en conjunto.
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  • X: Noticias nocturnas, después de 5 horas de no dar señales tenemos información sobre lo sucedió con el diseñador Theo Bennet.

    Xx: Y es cámaras de seguridad afirman que el joven salió del hospital universitario de NY, como se aprecia no iba en sus 5 sentidos, después de una hora caminando sin rumbo topo con pared y al darse la vuelta fue cuando una motocicleta le impacto por el costado

    El vídeo en la pantalla mostraba el accidente obviamente censurado pero se entia claramente la gravedad

    X:Después de algunas horas en reviso y espera a que saliera de un mini coma por fin despertó y está en estos momentos en cuidados intensiva, el doctor Ledesma Romo que estuvo atendiéndolo en todo este momento no trae más detalles

    Dr.Ledesma: Bueno el joven fue impactado, fue el golpe en la cabeza lo más grabe, aún que no uno lesión tuvimos que darle algunos medicamentos para bajar la inchason cerebral, por suerte no tuvimos que llegar a cirujia, por lo que de veía en las cámaras de puede dar paso a opinióned parecidas pero no, el joven no iba en estado de ebriedad ni mucho menos bajo efecto de las drogas, lo que ocasiono este estado fue que el joven entro en un ataque de panico, afortunadamente ya está fuera de peligro, solo hacen falta hacerle unos estudios para descsrtar cualquier secuela.

    X: Y en otras noticias un tráiler de carga fue abatido por fuerzas...

    Theo se encontraba en la habitación comiendo lo que parecía ser una sopa de garbanzos y un pudin de chocolate cuando sus padres entraron a su habitación, desde que se lo llevaron al hospital jamás pudieron verlo

    Arthur Bennet Stefano Sforza
    X: Noticias nocturnas, después de 5 horas de no dar señales tenemos información sobre lo sucedió con el diseñador Theo Bennet. Xx: Y es cámaras de seguridad afirman que el joven salió del hospital universitario de NY, como se aprecia no iba en sus 5 sentidos, después de una hora caminando sin rumbo topo con pared y al darse la vuelta fue cuando una motocicleta le impacto por el costado El vídeo en la pantalla mostraba el accidente obviamente censurado pero se entia claramente la gravedad X:Después de algunas horas en reviso y espera a que saliera de un mini coma por fin despertó y está en estos momentos en cuidados intensiva, el doctor Ledesma Romo que estuvo atendiéndolo en todo este momento no trae más detalles Dr.Ledesma: Bueno el joven fue impactado, fue el golpe en la cabeza lo más grabe, aún que no uno lesión tuvimos que darle algunos medicamentos para bajar la inchason cerebral, por suerte no tuvimos que llegar a cirujia, por lo que de veía en las cámaras de puede dar paso a opinióned parecidas pero no, el joven no iba en estado de ebriedad ni mucho menos bajo efecto de las drogas, lo que ocasiono este estado fue que el joven entro en un ataque de panico, afortunadamente ya está fuera de peligro, solo hacen falta hacerle unos estudios para descsrtar cualquier secuela. X: Y en otras noticias un tráiler de carga fue abatido por fuerzas... Theo se encontraba en la habitación comiendo lo que parecía ser una sopa de garbanzos y un pudin de chocolate cuando sus padres entraron a su habitación, desde que se lo llevaron al hospital jamás pudieron verlo [meteor_charcoal_turtle_877] [ember_pearl_mule_670]
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  • •¿Que paso en la noche?•

    Hace unas horas

    2:30 am
    BB: Así que tú eres el príncipe de cristal del que todo el mundo habla, la aparición nocturna que levanta el ambiente...te llevo cazando desde hace semanas buscando de bar en bar, cada club que se me cruza...y porfin tengo el increible placer de escucharte...

    Theo: Y que te pareció?

    BB: Fue impresionante...solo predentas canciones de Melanie Martínez u hoy corrí con suerte de escuchar algo que te sienta bien?

    Theo: Nhe, no siempre pero si es lo que más canto...

    BB:Se nota que es tu terreno...dime qué más cantas?

    Theo: Esto se me hace un interrogatorio...quién eres y por qué tantos...protocolos e importancia?

    El mayor se quitó el sombrero, era un hombre de entre sus 50 años

    BB:Me llamo Marcus Abrahams...aún que todo el mundo me llama Big bear... soy director de Big papa producciones...tal vez en nombre no suena mucho, ya que hay que admitirlo, lo que destacan son las creaciones, "ups i did it again..."where hace you been", incluso estuve detrás de lo que fue "Paparazzi" de gaga...

    Theo: N-no puede ser...d-de verdad!?...

    BB:Así es...todos te llaman el pequeño diamante...trabajas con diamante en la casa de tus padres...estos anillos fueron creaciones de un jovencito talentoso que trabaja en casa Montessori...creo que podemos hacer algo increíble tu y yo...

    Después de esos ambos fueron a un hotel ahí habían dos productores y un compositor, le ofrecieron el contrato, le explicaron cada cláusula, le presentaron algunos temas que compusieron para el como una muestra de lo que podían hacer y básicamente, se hicieron muy buenos amigos, Theo estaba fascinado y aún que no firmo el contrato aún, estaba dentro del barco, cantaron toda la noche

    Theo: Debo llamarle a mi novio, ustedes canten vale, yo cantaré la siguiente, si Big bear se le cae la nota cantaré la cosa mss incómoda que conozca

    Y así fue, la primer llamada a Lorenzo Moretti, después de colgar a Big bear si se le había caído la nota, así que le tocaba cantar a Theo

    Theo: De verdad tengo que cantar eso?...es denigrante

    BB: Debes perderle el miedo a cantar cosas así

    Cj: Se que es raro pero que pasará cuando tú cabeza decida crear algo así...parece una broma pero de verdad es importante, además apostaste

    Theo: Ahhh ok!

    Theo canto "Acaríciame" de Susana Estrada cuando uno de los productores respondió por accidente la segunda llamada de Lorenzo Moretti cuando Theo llegó a la parte más incómoda de la canción cuando debía cantar gemidos.
    Antes de irse a casa Theo se despidió del perro de Big bear, Amy, una linda pitbull que mordió el muslo de Theo como juego, no lo lastimó pero no sabía que había quedado la mordida marcada
    •¿Que paso en la noche?• Hace unas horas 2:30 am BB: Así que tú eres el príncipe de cristal del que todo el mundo habla, la aparición nocturna que levanta el ambiente...te llevo cazando desde hace semanas buscando de bar en bar, cada club que se me cruza...y porfin tengo el increible placer de escucharte... Theo: Y que te pareció? BB: Fue impresionante...solo predentas canciones de Melanie Martínez u hoy corrí con suerte de escuchar algo que te sienta bien? Theo: Nhe, no siempre pero si es lo que más canto... BB:Se nota que es tu terreno...dime qué más cantas? Theo: Esto se me hace un interrogatorio...quién eres y por qué tantos...protocolos e importancia? El mayor se quitó el sombrero, era un hombre de entre sus 50 años BB:Me llamo Marcus Abrahams...aún que todo el mundo me llama Big bear... soy director de Big papa producciones...tal vez en nombre no suena mucho, ya que hay que admitirlo, lo que destacan son las creaciones, "ups i did it again..."where hace you been", incluso estuve detrás de lo que fue "Paparazzi" de gaga... Theo: N-no puede ser...d-de verdad!?... BB:Así es...todos te llaman el pequeño diamante...trabajas con diamante en la casa de tus padres...estos anillos fueron creaciones de un jovencito talentoso que trabaja en casa Montessori...creo que podemos hacer algo increíble tu y yo... Después de esos ambos fueron a un hotel ahí habían dos productores y un compositor, le ofrecieron el contrato, le explicaron cada cláusula, le presentaron algunos temas que compusieron para el como una muestra de lo que podían hacer y básicamente, se hicieron muy buenos amigos, Theo estaba fascinado y aún que no firmo el contrato aún, estaba dentro del barco, cantaron toda la noche Theo: Debo llamarle a mi novio, ustedes canten vale, yo cantaré la siguiente, si Big bear se le cae la nota cantaré la cosa mss incómoda que conozca Y así fue, la primer llamada a [lorenzo_moretti], después de colgar a Big bear si se le había caído la nota, así que le tocaba cantar a Theo Theo: De verdad tengo que cantar eso?...es denigrante BB: Debes perderle el miedo a cantar cosas así Cj: Se que es raro pero que pasará cuando tú cabeza decida crear algo así...parece una broma pero de verdad es importante, además apostaste Theo: Ahhh ok! Theo canto "Acaríciame" de Susana Estrada cuando uno de los productores respondió por accidente la segunda llamada de [lorenzo_moretti] cuando Theo llegó a la parte más incómoda de la canción cuando debía cantar gemidos. Antes de irse a casa Theo se despidió del perro de Big bear, Amy, una linda pitbull que mordió el muslo de Theo como juego, no lo lastimó pero no sabía que había quedado la mordida marcada
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  • Después de despedirse de su hermano, se fue a un hotel apartado. El avión en dirección a Portugal despegaría sin él en más de un sentido. Se quitó la ropa y se sentó frente al enorme ventanal. No había tenido el valor de hablar con Alessandro...pero él menssje le llegaría. Miró su reflejo en el ventanal y sonrió...(Lorenzo tiene razón, soy bonito) , pensó mientras sacaba de su chaqueta una jeringa. Una burbuja de aire...sólo eso necesitaba...en menos de unos minutos, la burbuja llegaría a su corazón tapando las válvulas y se habría acabado.
    *Es así como debió ser siempre... cierto?*
    Y accionó la ajuga en su pecho.
    Después de despedirse de su hermano, se fue a un hotel apartado. El avión en dirección a Portugal despegaría sin él en más de un sentido. Se quitó la ropa y se sentó frente al enorme ventanal. No había tenido el valor de hablar con Alessandro...pero él menssje le llegaría. Miró su reflejo en el ventanal y sonrió...(Lorenzo tiene razón, soy bonito) , pensó mientras sacaba de su chaqueta una jeringa. Una burbuja de aire...sólo eso necesitaba...en menos de unos minutos, la burbuja llegaría a su corazón tapando las válvulas y se habría acabado. *Es así como debió ser siempre... cierto?* Y accionó la ajuga en su pecho.
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  • Leila Ferrari, la indomable líder de la mafia siciliana en Neo-Madrid, se enfrenta a un torbellino de desafíos que ponen a prueba su fuerza y determinación. Desde emboscadas sangrientas por parte de la mafia rusa hasta traiciones internas que amenazan su imperio, Leila debe navegar un mundo brutal donde cada decisión es cuestión de vida o muerte.
    A pesar de su fría exterioridad y su educación en la crueldad, los reproches de su padre, Matteo Ferrari, y la ausencia de Gianluca, el hombre del que se ha enamorado y que está en prisión, la persiguen.
    Mientras Leila lucha por mantener el control de sus negocios y la lealtad de su gente, la presión de su linaje y las dolorosas memorias de su infancia la empujan al límite. Con su cumpleaños número veinte marcado por la búsqueda de contactos y la consolidación de su poder, Leila se debate entre el deseo de dominar y la vulnerabilidad que intenta ocultar. Massimo Marttini, un aliado enigmático, observa de cerca sus luchas internas, decidido a romper las barreras emocionales de la "principessa del terror".
    En este trepidante relato de lealtad, amor y poder, Leila Ferrari descubrirá si puede forjar su propio destino en un mundo que siempre ha intentado quebrarla, o si sucumbirá a las sombras que la acechan.

    Capítulo 1:
    Leila se miró al espejo, ultimando los detalles de su atuendo antes de partir hacia el CADS. A pesar de su juventud, su sola presencia imponía una autoridad y una experiencia que parecían trascender sus años. Su tez de un tono oliva dorado, testamento de su herencia siciliana, resplandecía bajo la luz. Su rostro de simetría perfecta, con pómulos altos y definidos, le otorgaba un aire de elegancia innata, pero eran sus ojos verde esmeralda los que delataban su verdadera naturaleza. Ocultos parcialmente tras unas gafas polarizadas estilo Cat-Eye de Lens Luxe, escrutaban el reflejo con una intensidad calculadora. Sus labios carnosos formaban una ligera sonrisa, una fina línea que separaba la sensualidad del peligro inminente.
    Vestida con un diseño corto de encaje y chifón de la firma Lilith Supreme que abrazaba sus curvas, irradiaba poder. Cada detalle había sido meticulosamente seleccionado: desde las uñas cuadradas en tono azul cobalto, pasando por los pendientes Orion y la pulsera led que brillaban con un pulso eléctrico, hasta el anillo de oro amarillo y zafiros que coronaba su mano.
    Exhaló un suspiro profundo, cargado de hastío.
    —Con el mal ánimo que me ha dejado la visita a Gian —murmuró para sí misma, arrastrando las vocales con el inconfundible deje de su tierra natal.
    Salió del cuarto y recorrió el pasillo de la segunda planta. La majestuosa casa colonial de la mafia italiana irradiaba un lujo asfixiante. Los suelos de majólicas en tonos terracota, los candelabros de cristal veneciano y los pesados cortinajes de terciopelo burdeos quedaron atrás mientras descendía por la escalera hacia el sótano. El ambiente en el garaje era radicalmente distinto; frío, con un eco resonante y bañado en luces tenues que sugerían un refugio diseñado para huidas en la oscuridad.
    Se acercó a su Ferrozzi Siracusa, una máquina imponente de color vino tinto metalizado. Abrió la puerta, se acomodó en los asientos de cuero y se ajustó el cinturón. Con un ronroneo profundo, el motor cobró vida, y el vehículo abandonó el encierro para devorar las calles de Neo-Madrid.
    Era una mañana fresca. El sol apenas despuntaba sobre el horizonte de la urbe, pero las sombras de la ciudad ya albergaban sus propios monstruos. En la esquina de la calle Embajadores, Raiza Romanova, líder de una de las facciones más temidas de la mafia rusa, aguardaba en completo silencio. Sus sicarios la rodeaban como espectros, tensos, con la mirada clavada en la intersección, esperando la señal de su jefa.
    A lo lejos, el Ferrozzi de Leila se deslizaba por el asfalto con la arrogancia de quien se sabe dueña del territorio. Conducía sola, una temeraria demostración de su poder que, aquella mañana, le costaría un precio muy alto.
    Cuando el deportivo se acercó a la intersección de la Plaza de Cascorro, frente a la imponente estatua de Eloy Gonzalo, Raiza alzó una mano. En fracción de segundos, la trampa se cerró. Uno de los vehículos de los rusos salió disparado de una bocacalle, frenando en seco frente a Leila y bloqueando por completo su avance. Ella hundió el pedal del freno; las manos se le agarrotaron en el volante mientras el instinto de supervivencia afilaba sus sentidos. Antes de que pudiera meter la reversa, un segundo coche le cortó la huida por detrás.
    —No seré yo quien muera, maldita... —siseó entre dientes, con la sangre latiéndole en las sienes.
    Lejos de paralizarse, abrió la puerta de una patada, se parapetó tras el metal del coche y desenfundó su pistola M9. Dos automóviles más se aproximaron por los flancos. La orden de Romanova era clara, y fue ella misma quien rompió la quietud matutina abriendo fuego con su rifle de asalto AK-47.
    El estruendo de los disparos destrozó la tranquilidad del barrio. Leila devolvió el fuego con una precisión feroz, el rostro desencajado por la concentración mientras defendía su vida a capa y espada. Pero la inferioridad numérica era abrumadora. Un proyectil enemigo encontró su blanco, perforándole el brazo. El impacto le arrancó un grito sordo de dolor, pero no se rindió. Aún herida y sangrando profusamente, mantuvo la posición, disparando con una determinación salvaje.
    Satisfecha con el daño infligido y consciente de que el estruendo pronto atraería miradas indeseadas, Raiza gritó la orden de retirada. La emboscada había cumplido su propósito: quebrar la coraza de invulnerabilidad de la reina siciliana. Los motores rugieron, y los vehículos rusos se esfumaron entre las sombras de los callejones.
    Leila se quedó sola. Apoyó la espalda contra el chasis magullado de su Ferrozzi, respirando por la boca mientras el dolor punzante le subía por el hombro. Rebuscó torpemente en su bolso con la mano ilesa hasta dar con el teléfono. Marcó a emergencias, sabiendo que el tiempo corría en su contra.
    —¿Ciao? ¿Hablo a la policía? —preguntó en cuanto la línea dio tono.
    —¿Policía Nacional? Así es —respondió una voz masculina, sobria y atenta.
    —Necesito ayuda. Estoy herida, me dispararon. Estoy en la Plaza de Cascorro, esquina con Embajadores.
    —Entendido. Van una unidad y una ambulancia para allá, señorita.
    Cortó la comunicación y se dejó caer un poco más contra el coche, apretando los dientes. Minutos después, el chirrido de unos neumáticos anunció la llegada de una patrulla. El oficial apagó el motor y salió rápidamente del vehículo, acercándose a ella con paso firme. Leila alzó la vista, evaluándolo tras los cristales rotos de sus gafas.
    —Ciao... —murmuró, la voz tensa por el esfuerzo.
    —Agente Emilio Cruz, señorita. ¿Dónde fue la herida? —inquirió él, con un tono de urgencia matizado por su deje mexicano.
    Leila señaló su brazo ensangrentado con un leve cabeceo. Emilio soltó un suspiro pesado al comprobar la gravedad de la lesión. Sin perder un segundo, se despojó de su gruesa camiseta negra de cuero y la apretó con fuerza alrededor de la herida para contener la hemorragia. Leila tensó cada músculo de su escultural cuerpo, luchando por disimular la agonía y la rabia hirviente que amenazaba con desbordarla.
    —¿Vamos? —preguntó ella, irguiendo el mentón con orgullo herido pero intacto.
    Con sumo cuidado, Emilio la sostuvo por el lado sano, escoltándola hasta el asiento trasero de la patrulla. Cerró la puerta tras ella, rodeó el coche y se puso al volante, acelerando de inmediato para alejarla del eco metálico y la sangre que manchaba la plaza.
    Leila Ferrari, la indomable líder de la mafia siciliana en Neo-Madrid, se enfrenta a un torbellino de desafíos que ponen a prueba su fuerza y determinación. Desde emboscadas sangrientas por parte de la mafia rusa hasta traiciones internas que amenazan su imperio, Leila debe navegar un mundo brutal donde cada decisión es cuestión de vida o muerte. A pesar de su fría exterioridad y su educación en la crueldad, los reproches de su padre, Matteo Ferrari, y la ausencia de Gianluca, el hombre del que se ha enamorado y que está en prisión, la persiguen. Mientras Leila lucha por mantener el control de sus negocios y la lealtad de su gente, la presión de su linaje y las dolorosas memorias de su infancia la empujan al límite. Con su cumpleaños número veinte marcado por la búsqueda de contactos y la consolidación de su poder, Leila se debate entre el deseo de dominar y la vulnerabilidad que intenta ocultar. Massimo Marttini, un aliado enigmático, observa de cerca sus luchas internas, decidido a romper las barreras emocionales de la "principessa del terror". En este trepidante relato de lealtad, amor y poder, Leila Ferrari descubrirá si puede forjar su propio destino en un mundo que siempre ha intentado quebrarla, o si sucumbirá a las sombras que la acechan. Capítulo 1: Leila se miró al espejo, ultimando los detalles de su atuendo antes de partir hacia el CADS. A pesar de su juventud, su sola presencia imponía una autoridad y una experiencia que parecían trascender sus años. Su tez de un tono oliva dorado, testamento de su herencia siciliana, resplandecía bajo la luz. Su rostro de simetría perfecta, con pómulos altos y definidos, le otorgaba un aire de elegancia innata, pero eran sus ojos verde esmeralda los que delataban su verdadera naturaleza. Ocultos parcialmente tras unas gafas polarizadas estilo Cat-Eye de Lens Luxe, escrutaban el reflejo con una intensidad calculadora. Sus labios carnosos formaban una ligera sonrisa, una fina línea que separaba la sensualidad del peligro inminente. Vestida con un diseño corto de encaje y chifón de la firma Lilith Supreme que abrazaba sus curvas, irradiaba poder. Cada detalle había sido meticulosamente seleccionado: desde las uñas cuadradas en tono azul cobalto, pasando por los pendientes Orion y la pulsera led que brillaban con un pulso eléctrico, hasta el anillo de oro amarillo y zafiros que coronaba su mano. Exhaló un suspiro profundo, cargado de hastío. —Con el mal ánimo que me ha dejado la visita a Gian —murmuró para sí misma, arrastrando las vocales con el inconfundible deje de su tierra natal. Salió del cuarto y recorrió el pasillo de la segunda planta. La majestuosa casa colonial de la mafia italiana irradiaba un lujo asfixiante. Los suelos de majólicas en tonos terracota, los candelabros de cristal veneciano y los pesados cortinajes de terciopelo burdeos quedaron atrás mientras descendía por la escalera hacia el sótano. El ambiente en el garaje era radicalmente distinto; frío, con un eco resonante y bañado en luces tenues que sugerían un refugio diseñado para huidas en la oscuridad. Se acercó a su Ferrozzi Siracusa, una máquina imponente de color vino tinto metalizado. Abrió la puerta, se acomodó en los asientos de cuero y se ajustó el cinturón. Con un ronroneo profundo, el motor cobró vida, y el vehículo abandonó el encierro para devorar las calles de Neo-Madrid. Era una mañana fresca. El sol apenas despuntaba sobre el horizonte de la urbe, pero las sombras de la ciudad ya albergaban sus propios monstruos. En la esquina de la calle Embajadores, Raiza Romanova, líder de una de las facciones más temidas de la mafia rusa, aguardaba en completo silencio. Sus sicarios la rodeaban como espectros, tensos, con la mirada clavada en la intersección, esperando la señal de su jefa. A lo lejos, el Ferrozzi de Leila se deslizaba por el asfalto con la arrogancia de quien se sabe dueña del territorio. Conducía sola, una temeraria demostración de su poder que, aquella mañana, le costaría un precio muy alto. Cuando el deportivo se acercó a la intersección de la Plaza de Cascorro, frente a la imponente estatua de Eloy Gonzalo, Raiza alzó una mano. En fracción de segundos, la trampa se cerró. Uno de los vehículos de los rusos salió disparado de una bocacalle, frenando en seco frente a Leila y bloqueando por completo su avance. Ella hundió el pedal del freno; las manos se le agarrotaron en el volante mientras el instinto de supervivencia afilaba sus sentidos. Antes de que pudiera meter la reversa, un segundo coche le cortó la huida por detrás. —No seré yo quien muera, maldita... —siseó entre dientes, con la sangre latiéndole en las sienes. Lejos de paralizarse, abrió la puerta de una patada, se parapetó tras el metal del coche y desenfundó su pistola M9. Dos automóviles más se aproximaron por los flancos. La orden de Romanova era clara, y fue ella misma quien rompió la quietud matutina abriendo fuego con su rifle de asalto AK-47. El estruendo de los disparos destrozó la tranquilidad del barrio. Leila devolvió el fuego con una precisión feroz, el rostro desencajado por la concentración mientras defendía su vida a capa y espada. Pero la inferioridad numérica era abrumadora. Un proyectil enemigo encontró su blanco, perforándole el brazo. El impacto le arrancó un grito sordo de dolor, pero no se rindió. Aún herida y sangrando profusamente, mantuvo la posición, disparando con una determinación salvaje. Satisfecha con el daño infligido y consciente de que el estruendo pronto atraería miradas indeseadas, Raiza gritó la orden de retirada. La emboscada había cumplido su propósito: quebrar la coraza de invulnerabilidad de la reina siciliana. Los motores rugieron, y los vehículos rusos se esfumaron entre las sombras de los callejones. Leila se quedó sola. Apoyó la espalda contra el chasis magullado de su Ferrozzi, respirando por la boca mientras el dolor punzante le subía por el hombro. Rebuscó torpemente en su bolso con la mano ilesa hasta dar con el teléfono. Marcó a emergencias, sabiendo que el tiempo corría en su contra. —¿Ciao? ¿Hablo a la policía? —preguntó en cuanto la línea dio tono. —¿Policía Nacional? Así es —respondió una voz masculina, sobria y atenta. —Necesito ayuda. Estoy herida, me dispararon. Estoy en la Plaza de Cascorro, esquina con Embajadores. —Entendido. Van una unidad y una ambulancia para allá, señorita. Cortó la comunicación y se dejó caer un poco más contra el coche, apretando los dientes. Minutos después, el chirrido de unos neumáticos anunció la llegada de una patrulla. El oficial apagó el motor y salió rápidamente del vehículo, acercándose a ella con paso firme. Leila alzó la vista, evaluándolo tras los cristales rotos de sus gafas. —Ciao... —murmuró, la voz tensa por el esfuerzo. —Agente Emilio Cruz, señorita. ¿Dónde fue la herida? —inquirió él, con un tono de urgencia matizado por su deje mexicano. Leila señaló su brazo ensangrentado con un leve cabeceo. Emilio soltó un suspiro pesado al comprobar la gravedad de la lesión. Sin perder un segundo, se despojó de su gruesa camiseta negra de cuero y la apretó con fuerza alrededor de la herida para contener la hemorragia. Leila tensó cada músculo de su escultural cuerpo, luchando por disimular la agonía y la rabia hirviente que amenazaba con desbordarla. —¿Vamos? —preguntó ella, irguiendo el mentón con orgullo herido pero intacto. Con sumo cuidado, Emilio la sostuvo por el lado sano, escoltándola hasta el asiento trasero de la patrulla. Cerró la puerta tras ella, rodeó el coche y se puso al volante, acelerando de inmediato para alejarla del eco metálico y la sangre que manchaba la plaza.
    Me encocora
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  • Cassius, director del hospital, sostenía el teléfono con una rigidez impropia de él. Frente a su escritorio permanecía una figura gigantesca cuya mera presencia parecía comprimir el aire de la habitación.

    ○Yo puedo ocuparme del asunto. No tenéis necesidad de involucraros.

    Su voz delataba una inquietud que rara vez mostraba.

    El hombre de más de dos metros de altura no respondió de inmediato. Se hallaba examinando una serie de fotografías esparcidas sobre la mesa.

    Zelkova. Unknown . Nami .

    Sus enormes dedos tomaron la primera imagen.

    ☆Como continúen progresando a este ritmo, tendré que intervenir.

    Su tono era monocorde, casi aburrido.

    ☆Debo admitir que empiezo a hastiarme.

    Sus ojos se posaron sobre la fotografía de Unknow. Una sonrisa tenue afloró en su rostro.

    ☆¿Qué dirían los de Umbra Corp si me apropiara de su juguete?

    Dejó la fotografía a un lado y tomó la siguiente. Nami. Observó la imagen durante varios segundos.

    ☆Mmm...

    Un sonido grave escapó de su garganta.

    ☆Sobrevivió al Drive igual que su hermano. Interesante. Creo que haré una visita a ese autoproclamado vengador.

    Entonces tomó la última. Zelkova. La observó durante unos instantes antes de girarse hacia Cassius.

    ☆Cassius.

    ○¿Sí?

    ☆¿Quién es este?

    El director ni siquiera miró la imagen.

    ☆El sacerdote de la Iglesia de Melquisedec. Usted ordenó en el ataque.

    El hombre al que muchos conocían como el Recaudador de Impuestos estudió el retrato con atención.

    ☆Oh.

    Silencio.

    ☆No me suena de nada.

    No pestañeó. Ni una sola vez. Su mirada permaneció inmóvil sobre la fotografía, semejante a la de una estatua contemplando una insignificancia. Finalmente dejó la imagen sobre la mesa y cruzó los brazos.

    ☆Esperaré.

    Cassius tragó saliva.

    ○¿Esperaréis?

    ☆Sí.

    Una sombra de satisfacción asomó en su semblante.

    ☆Quiero que se vuelvan más fuertes.

    Su sonrisa se ensanchó apenas un ápice.

    ☆Quiero contemplar cómo sus anhelos alcanzan el cenit.

    La habitación pareció enfriarse varios grados.

    ☆Y después...

    Sus ojos adquirieron un brillo extraño.

    ☆Quiero ver cómo todas sus esperanzas son reducidas a escombros.
    Cassius, director del hospital, sostenía el teléfono con una rigidez impropia de él. Frente a su escritorio permanecía una figura gigantesca cuya mera presencia parecía comprimir el aire de la habitación. ○Yo puedo ocuparme del asunto. No tenéis necesidad de involucraros. Su voz delataba una inquietud que rara vez mostraba. El hombre de más de dos metros de altura no respondió de inmediato. Se hallaba examinando una serie de fotografías esparcidas sobre la mesa. Zelkova. [Uni_Darkness_Softspot]. [legend_opal_hare_231]. Sus enormes dedos tomaron la primera imagen. ☆Como continúen progresando a este ritmo, tendré que intervenir. Su tono era monocorde, casi aburrido. ☆Debo admitir que empiezo a hastiarme. Sus ojos se posaron sobre la fotografía de Unknow. Una sonrisa tenue afloró en su rostro. ☆¿Qué dirían los de Umbra Corp si me apropiara de su juguete? Dejó la fotografía a un lado y tomó la siguiente. Nami. Observó la imagen durante varios segundos. ☆Mmm... Un sonido grave escapó de su garganta. ☆Sobrevivió al Drive igual que su hermano. Interesante. Creo que haré una visita a ese autoproclamado vengador. Entonces tomó la última. Zelkova. La observó durante unos instantes antes de girarse hacia Cassius. ☆Cassius. ○¿Sí? ☆¿Quién es este? El director ni siquiera miró la imagen. ☆El sacerdote de la Iglesia de Melquisedec. Usted ordenó en el ataque. El hombre al que muchos conocían como el Recaudador de Impuestos estudió el retrato con atención. ☆Oh. Silencio. ☆No me suena de nada. No pestañeó. Ni una sola vez. Su mirada permaneció inmóvil sobre la fotografía, semejante a la de una estatua contemplando una insignificancia. Finalmente dejó la imagen sobre la mesa y cruzó los brazos. ☆Esperaré. Cassius tragó saliva. ○¿Esperaréis? ☆Sí. Una sombra de satisfacción asomó en su semblante. ☆Quiero que se vuelvan más fuertes. Su sonrisa se ensanchó apenas un ápice. ☆Quiero contemplar cómo sus anhelos alcanzan el cenit. La habitación pareció enfriarse varios grados. ☆Y después... Sus ojos adquirieron un brillo extraño. ☆Quiero ver cómo todas sus esperanzas son reducidas a escombros.
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