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    ||Cómo que se me anda antojando buscar a Erison, Enthon y Maredy, especialmente a los últimos dos. (?) Ah y a Kaito, que no se me olvide el hermano mayor de Kyomi. Tal vez me ponga en marcha con eso, ya que estamos varios.
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  • Si no existe el destino, ¿qué motiva a la vida? Si el destino puede cambiarse, ¿qué sentido tiene el orden?

    -Fueron aquellas preguntas las más concurrentes en los debates con sus discípulos. Una reflexión constante en aquellos que luchan por entender los motivos de su existencia y de aquellos cuya fe flaquea. No obstante, existió un discípulo que intentó indagar más en ello. Claramente, Dragoir no dudó en ofrecerle otro punto de vista de la vida que tal vez aclarase aquellas dudas que aquejaban el alma de su aprendiz. Ambos se encontraban en el suelo de una iglesia abandonada, meditando sobre cojines distintos, cuando Dragoir procedió a contestar su pregunta.-

    "Cierto es que podrían ajustarse nuestros pensamientos y lo que nos rodea a seres más allá de nuestra comprensión. De igual forma, podríamos argumentar que todo ello se trata de fuerzas de las que nunca podemos huir. Sin embargo, ¿y si la respuesta estuviera más cerca de lo que solemos pensar?"

    -Su discípulo claramente observaba a su maestro extrañado. Era la primera vez que escuchaba algo como eso. Algo tan... hereje. ¿Tantos años que su maestro dedicó a la fe y responde con esto?-

    ???: "Maestro. ¿A qué se refiere con eso?"

    -Fue entonces que Dragoir se levantó de aquel cojín. Con sus manos en su espalda, unidas una a la otra, caminó unos pasos por el lugar mientras recitaba unos versos que, por la forma en que se escuchaban, debía ser alguna filosofía del país asiático-

    "En el reino de tres, en la orilla de cuatro, sin deseo, la redención ya no existe."

    "Ya ha llegado el atardecer, que supera en peso a la luz del día y al Dao."

    "Te aferras al sentido y a la pasión en esta tierra inmunda."

    "Tienes miedo de cómo se siembra el karma."

    "Ya no hay ataduras"

    -Un silencio hizo eco entre aquel lugar, mientras Dragoir simplemente se detuvo frente a las puertas abiertas de par en par de aquel templo cristiano abandonado. Su discípulo trataba de entender aquellas palabras con la experiencia obtenida de las lecciones de su maestro. Lo que parecieron minutos de silencio, fueron simples segundos que fueron terminados una vez su discípulo, quien se rindió en su intento de comprender aquellas expresiones, habló.-

    ???: "Eso... ¿qué significa maestro?"

    -Fue entonces cuando el sacerdote sonrió y emitió una leve risa entre dientes. Era de esperarse que su discípulo no conociese tal filosofía, si de por sí era muy rechazada incluso en aquellas tierras.-

    "Es simple. Es una reflexión hacia nuestra propia voluntad. El primer verso, respecto a los tres reinos, se refiere al Cielo, a la Tierra y al Inframundo. Las 4 orillas son los 4 continentes. Claro, tomando en cuenta el tiempo en que se escribió dicho poema, se pensaba que el planeta solo tenía 4 masas de tierra gigantes.”

    “La explicación es, que en todo el mundo mortal no habita el afán, por lo tanto, no hay redención.”

    “El segundo verso explica que la larga noche ha caído, y ahora, lo que era bueno y lo que era malo están invertidos.”

    “El tercer verso hace alusión a que, el deseo del ser mortal, su amor, pasión, codicia, odio y afán, ahora se entrelazan.”

    “El cuarto verso es claro, el karma, las consecuencias de lo que ha venido, no podemos olvidarlo, debido a que son los rastros de nuestras acciones en nuestra vida.”

    “Y el último verso concluye afirmando que el deseo humano, es pues, el camino al cielo."

    "Los dioses que no existieron antes de que la misma existencia fuese siquiera concebida, surgieron debido a sus ambiciones. Incluso, aquellos que no creen en la existencia de tales seres, opinan que solo son las explicaciones del ser humano ante lo que no podían explicar tanto a su alrededor, como de aquello que surge del interior de cada uno de ellos. Muchos de esos dioses representan determinación, amor, tristeza, lujuria, ira, venganza, en fin, una gran parte de nuestras emociones."

    -Una suave brisa ingresó por aquellas puertas, sacudiendo levemente la brisa del sacerdote, mientras su vista se mantenía fija en algo que el discípulo no podía ver, o tal vez su maestro estaba soñando despierto.-

    "Si es así que muchos de esos dioses se convirtieron en lo que son hoy en día... ¿Qué fue lo que los impulsó? ¿El destino? No, para nada, fueron dichas emociones. El deseo de obtener, la ambición de alcanzar lo que sus almas o su carne anhelan. Si es así, los mortales realizan la misma dinámica, llegando a obtener lo que desean por medio de su voluntad. Sean estas buenas o malas, es el combustible que hace que sus vidas continúen."

    "Por tal razón, el apagar la voluntad de un mortal, lo destruye por completo. El brillo de sus ojos se pierde y deja de ver la vida como un regalo."

    -El discípulo entonces observó a su maestro extrañado. De cierta forma, lo que acababa de decir era contradictorio.-

    ???: "Pero... ¿Desear dejar de existir no es la voluntad de una persona?"

    "Pudiese ser, en el sentido simple de esta reflexión. Pero, ¿realmente es su voluntad, o la que le fue impuesta al destruir la que ya tenía?"

    -El discípulo abrió sus ojos con sorpresa como si hubiera obtenido una revelación. Dragoir no dejó de sonreír antes de continuar aquella reflexión. Observando ahora aquel paisaje que adornaba aquel edificio del cual incluso la naturaleza se apoderó con el pasar del tiempo.-

    "Pero siempre recuerda lo siguiente. Los dioses una vez obtuvieron lo que deseaban, dejaron de cumplir sus roles. Perdieron sus cabezas, su norte. Abandonaron a los mortales a su suerte y evitan, sin embargo, que los mortales asciendan. Fueron muy pocos los que continuaron sus funciones, encontrando nuevas formas de voluntad o la continuación de las ya tomadas. Por ello, aunque todo tipo de deseo puede impulsarte a continuar viviendo, no todos mantienen dicha llama encendida y puede llegar a ser una piedra de tropiezos para otros. Elije bien tu motivación para continuar adelante."

    -Una vez más el discípulo se encontraba sorprendido por aquellas palabras. Su maestro al parecer comprendía el ámbito de la divinidad, más de lo que cualquier persona, incluso con años de experiencia en dicho camino, pudiese conocer. Esto lo impulsó a realizar una última pregunta.-

    ???: "Maestro...lo que dice... ¿Acaso se refiere a que los dioses no sirven para nada?"

    -El hombre apretó levemente sus manos ante aquella pregunta. Era casi como si de alguna forma estuviera frustrado por algo relacionado a dicha interrogante, como si años de decepción recorrieran su mente. Sin embargo, su agarre se suavizó con el pasar de los segundos y luego de suspirar levemente, asintió.-

    "Esa es la segunda parte de esta reflexión. Desear ser inmortal, obtener todo lo que pueda el mundo ofrecer y mucho más, es una ruta meramente egoísta en muchos de los aspectos.”

    “¿Por qué razón la mayoría de dioses anhelan mantener su círculo de divinidad solo para ellos? ¿Orden? ¿Control? ¿Balance? Para nada, y ello se demuestra en sus acciones.”

    “Existen varios héroes mortales que han enfrentado a los dioses por las injusticias que han realizado o su falta de acción. Y en cuanto comienzan a olvidarlos o a perderles respeto, toman represalia, aunque nunca hubiese existido algún acto que justificase dicha acción."

    "Este poema es una crítica del hipócrita sistema de castas de las deidades, donde la "inmortalidad" es una farsa reservada para los poderosos, burlándose de aquellos que intentan ascender a través de buenas acciones, mientras que las masas siguen siendo meras almas para el consumo. Esta obra pues, destaca un espíritu humano profundo y rebelde contra las reglas cósmicas opresivas. Es por tal razón que debes reflexionar de cuál será la voluntad que impulsará tu vida.”

    “Si los mortales pueden realizar las acciones de los dioses y ascender, de igual forma un mortal, a pesar de haber alcanzado la inmortalidad, puede terminar como aquellos dioses que corrompen el verdadero significado de la divinidad."
    Si no existe el destino, ¿qué motiva a la vida? Si el destino puede cambiarse, ¿qué sentido tiene el orden? -Fueron aquellas preguntas las más concurrentes en los debates con sus discípulos. Una reflexión constante en aquellos que luchan por entender los motivos de su existencia y de aquellos cuya fe flaquea. No obstante, existió un discípulo que intentó indagar más en ello. Claramente, Dragoir no dudó en ofrecerle otro punto de vista de la vida que tal vez aclarase aquellas dudas que aquejaban el alma de su aprendiz. Ambos se encontraban en el suelo de una iglesia abandonada, meditando sobre cojines distintos, cuando Dragoir procedió a contestar su pregunta.- "Cierto es que podrían ajustarse nuestros pensamientos y lo que nos rodea a seres más allá de nuestra comprensión. De igual forma, podríamos argumentar que todo ello se trata de fuerzas de las que nunca podemos huir. Sin embargo, ¿y si la respuesta estuviera más cerca de lo que solemos pensar?" -Su discípulo claramente observaba a su maestro extrañado. Era la primera vez que escuchaba algo como eso. Algo tan... hereje. ¿Tantos años que su maestro dedicó a la fe y responde con esto?- ???: "Maestro. ¿A qué se refiere con eso?" -Fue entonces que Dragoir se levantó de aquel cojín. Con sus manos en su espalda, unidas una a la otra, caminó unos pasos por el lugar mientras recitaba unos versos que, por la forma en que se escuchaban, debía ser alguna filosofía del país asiático- "En el reino de tres, en la orilla de cuatro, sin deseo, la redención ya no existe." "Ya ha llegado el atardecer, que supera en peso a la luz del día y al Dao." "Te aferras al sentido y a la pasión en esta tierra inmunda." "Tienes miedo de cómo se siembra el karma." "Ya no hay ataduras" -Un silencio hizo eco entre aquel lugar, mientras Dragoir simplemente se detuvo frente a las puertas abiertas de par en par de aquel templo cristiano abandonado. Su discípulo trataba de entender aquellas palabras con la experiencia obtenida de las lecciones de su maestro. Lo que parecieron minutos de silencio, fueron simples segundos que fueron terminados una vez su discípulo, quien se rindió en su intento de comprender aquellas expresiones, habló.- ???: "Eso... ¿qué significa maestro?" -Fue entonces cuando el sacerdote sonrió y emitió una leve risa entre dientes. Era de esperarse que su discípulo no conociese tal filosofía, si de por sí era muy rechazada incluso en aquellas tierras.- "Es simple. Es una reflexión hacia nuestra propia voluntad. El primer verso, respecto a los tres reinos, se refiere al Cielo, a la Tierra y al Inframundo. Las 4 orillas son los 4 continentes. Claro, tomando en cuenta el tiempo en que se escribió dicho poema, se pensaba que el planeta solo tenía 4 masas de tierra gigantes.” “La explicación es, que en todo el mundo mortal no habita el afán, por lo tanto, no hay redención.” “El segundo verso explica que la larga noche ha caído, y ahora, lo que era bueno y lo que era malo están invertidos.” “El tercer verso hace alusión a que, el deseo del ser mortal, su amor, pasión, codicia, odio y afán, ahora se entrelazan.” “El cuarto verso es claro, el karma, las consecuencias de lo que ha venido, no podemos olvidarlo, debido a que son los rastros de nuestras acciones en nuestra vida.” “Y el último verso concluye afirmando que el deseo humano, es pues, el camino al cielo." "Los dioses que no existieron antes de que la misma existencia fuese siquiera concebida, surgieron debido a sus ambiciones. Incluso, aquellos que no creen en la existencia de tales seres, opinan que solo son las explicaciones del ser humano ante lo que no podían explicar tanto a su alrededor, como de aquello que surge del interior de cada uno de ellos. Muchos de esos dioses representan determinación, amor, tristeza, lujuria, ira, venganza, en fin, una gran parte de nuestras emociones." -Una suave brisa ingresó por aquellas puertas, sacudiendo levemente la brisa del sacerdote, mientras su vista se mantenía fija en algo que el discípulo no podía ver, o tal vez su maestro estaba soñando despierto.- "Si es así que muchos de esos dioses se convirtieron en lo que son hoy en día... ¿Qué fue lo que los impulsó? ¿El destino? No, para nada, fueron dichas emociones. El deseo de obtener, la ambición de alcanzar lo que sus almas o su carne anhelan. Si es así, los mortales realizan la misma dinámica, llegando a obtener lo que desean por medio de su voluntad. Sean estas buenas o malas, es el combustible que hace que sus vidas continúen." "Por tal razón, el apagar la voluntad de un mortal, lo destruye por completo. El brillo de sus ojos se pierde y deja de ver la vida como un regalo." -El discípulo entonces observó a su maestro extrañado. De cierta forma, lo que acababa de decir era contradictorio.- ???: "Pero... ¿Desear dejar de existir no es la voluntad de una persona?" "Pudiese ser, en el sentido simple de esta reflexión. Pero, ¿realmente es su voluntad, o la que le fue impuesta al destruir la que ya tenía?" -El discípulo abrió sus ojos con sorpresa como si hubiera obtenido una revelación. Dragoir no dejó de sonreír antes de continuar aquella reflexión. Observando ahora aquel paisaje que adornaba aquel edificio del cual incluso la naturaleza se apoderó con el pasar del tiempo.- "Pero siempre recuerda lo siguiente. Los dioses una vez obtuvieron lo que deseaban, dejaron de cumplir sus roles. Perdieron sus cabezas, su norte. Abandonaron a los mortales a su suerte y evitan, sin embargo, que los mortales asciendan. Fueron muy pocos los que continuaron sus funciones, encontrando nuevas formas de voluntad o la continuación de las ya tomadas. Por ello, aunque todo tipo de deseo puede impulsarte a continuar viviendo, no todos mantienen dicha llama encendida y puede llegar a ser una piedra de tropiezos para otros. Elije bien tu motivación para continuar adelante." -Una vez más el discípulo se encontraba sorprendido por aquellas palabras. Su maestro al parecer comprendía el ámbito de la divinidad, más de lo que cualquier persona, incluso con años de experiencia en dicho camino, pudiese conocer. Esto lo impulsó a realizar una última pregunta.- ???: "Maestro...lo que dice... ¿Acaso se refiere a que los dioses no sirven para nada?" -El hombre apretó levemente sus manos ante aquella pregunta. Era casi como si de alguna forma estuviera frustrado por algo relacionado a dicha interrogante, como si años de decepción recorrieran su mente. Sin embargo, su agarre se suavizó con el pasar de los segundos y luego de suspirar levemente, asintió.- "Esa es la segunda parte de esta reflexión. Desear ser inmortal, obtener todo lo que pueda el mundo ofrecer y mucho más, es una ruta meramente egoísta en muchos de los aspectos.” “¿Por qué razón la mayoría de dioses anhelan mantener su círculo de divinidad solo para ellos? ¿Orden? ¿Control? ¿Balance? Para nada, y ello se demuestra en sus acciones.” “Existen varios héroes mortales que han enfrentado a los dioses por las injusticias que han realizado o su falta de acción. Y en cuanto comienzan a olvidarlos o a perderles respeto, toman represalia, aunque nunca hubiese existido algún acto que justificase dicha acción." "Este poema es una crítica del hipócrita sistema de castas de las deidades, donde la "inmortalidad" es una farsa reservada para los poderosos, burlándose de aquellos que intentan ascender a través de buenas acciones, mientras que las masas siguen siendo meras almas para el consumo. Esta obra pues, destaca un espíritu humano profundo y rebelde contra las reglas cósmicas opresivas. Es por tal razón que debes reflexionar de cuál será la voluntad que impulsará tu vida.” “Si los mortales pueden realizar las acciones de los dioses y ascender, de igual forma un mortal, a pesar de haber alcanzado la inmortalidad, puede terminar como aquellos dioses que corrompen el verdadero significado de la divinidad."
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  • Emboscada
    Fandom Cualquiera
    Categoría Acción
    Fauna

    Judith ya había esperado mucho, esta vez atacaría ella, pero se adentró en el bosque en búsqueda de una fuente de poder para su energía espiritual, o al menos, eso es lo que haría creer, estaba claramente en territorio de una de las Miembros del Consejo, Fauna la Guardiana de la Naturaleza.
    Tuvo la artimaña de entrar al bosque con esperanzas de cruzarla, entonces optó por empezar a hacer destrozos en el bosque, usando su poder para destruir árboles, levantar un poco la tierra del lugar, poniendo en riesgo la vida de varios animales. Judith actúa con crueldad para atraer a Fauna y hará lo que tenga qué hacer para tenerla en frente suyo.
    [Fauna_Nature] Judith ya había esperado mucho, esta vez atacaría ella, pero se adentró en el bosque en búsqueda de una fuente de poder para su energía espiritual, o al menos, eso es lo que haría creer, estaba claramente en territorio de una de las Miembros del Consejo, Fauna la Guardiana de la Naturaleza. Tuvo la artimaña de entrar al bosque con esperanzas de cruzarla, entonces optó por empezar a hacer destrozos en el bosque, usando su poder para destruir árboles, levantar un poco la tierra del lugar, poniendo en riesgo la vida de varios animales. Judith actúa con crueldad para atraer a Fauna y hará lo que tenga qué hacer para tenerla en frente suyo.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
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  • Las garras de la inocencia

    Razor era conocido en Mondstadt como un chico enérgico, tranquilo e inocente. Para muchos, incluso tierno. Sin embargo, bajo esa apariencia se escondía una mente alerta al peligro, una inteligencia nata para el combate y, por encima de todo, un instinto feroz por proteger a su manada, a quienes consideraba su verdadera familia.

    El mercado negro surtía de todo a quienes buscaban lo que no podía conseguirse por medios legales: pociones adulteradas, alcohol, ingredientes a sobreprecio, armas, materiales… y pieles. Demasiadas pieles.

    Tras los últimos aullidos, profundos y majestuosos, la noche cayó sobre el bosque. La manada dormía. Razor se encontraba acurrucado bajo el tronco de un árbol, abrazado a uno de los lobos más viejos; los cachorros descansaban junto a sus madres, y el alfa vigilaba desde lo alto de una roca.

    Entonces, un crujido.

    Las orejas del alfa se alzaron de golpe. Razor abrió los ojos al mismo tiempo, conteniendo la respiración. No era un animal nocturno.

    Las antorchas se encendieron de repente, rodeando a la manada. El fuego crepitó, proyectando sombras torcidas entre los árboles. Humanos avanzaban con cautela, cuchillos y mazos en mano, sonriendo mientras hablaban del botín.

    El alfa saltó frente a su manada, erizando el pelaje y gruñendo. Dudaron un segundo… pero eran demasiados.

    Desde un punto ciego, varios bandidos se lanzaron sobre una de las lobas. Los chillidos de los cachorros cortaron el aire cuando fueron arrancados de su madre y metidos en un saco.

    La risa de uno de los hombres se apagó de golpe.

    Un impacto seco. Brutal.

    Razor había caído sobre él, clavándole la rodilla en el pecho. El bandido quedó inconsciente antes de tocar el suelo.

    +¿Q-qué fue eso? ¡Dijeron que no había nadie cuidando!

    Las espadas se alzaron. Entonces lo vieron.

    +¡Es solo un niño!
    —¡Yo… proteger… familia! —gruñó Razor, con los colmillos apretados—. ¡Ustedes… ser… malos!

    Se lanzó.

    Los lobos se unieron al ataque. Dientes, garras, gritos. Cada alarido de dolor de su manada hacía que los golpes de Razor fueran más fuertes, más salvajes.

    No luchaba como un caballero. No había técnica elegante, solo reflejos afilados, agilidad y una fuerza nacida del instinto.

    +¡No puede ser… tiene una Visión!

    Las garras Electro brillaron en la oscuridad. Uno a uno, los bandidos cayeron. Razor sangraba, respiraba con dificultad… pero en sus ojos no había dolor. Solo furia. Y determinación.

    Cuando el silencio volvió al bosque, todos yacían en el suelo.

    Razor los ató con ayuda de la manada. El bosque exigía sangre, y él lo sabía. Lo sentía. Pero recordó voces. Jean. Lisa. Kaeya.

    Convenció a los lobos de no matar.

    La ley del bosque era una. La de Mondstadt, otra.

    Y esta vez, eligió confiar. Herido y cansado llegó a Mondstadt bajo los primeros rayos del sol, dando pasos lentos con un pie y leves arrastres con el otro, herias en el cuerpo que si bien no eran mortales la cantidad de ellas hubieran dejado fuera de combate a cualquier otro. Los guardias de la puerta principal a la ciudad reconocieron a Razor de inmediato y, al ver el estado en el que se encontraba fueron a su auxilio de inmediato.

    -Gente...mala....bosque... -Alcanzó a decir a penas había sido alcanzado por uno de los guardias sosteniéndolo en brazos. Razor cayó inconsciente.-
    Las garras de la inocencia Razor era conocido en Mondstadt como un chico enérgico, tranquilo e inocente. Para muchos, incluso tierno. Sin embargo, bajo esa apariencia se escondía una mente alerta al peligro, una inteligencia nata para el combate y, por encima de todo, un instinto feroz por proteger a su manada, a quienes consideraba su verdadera familia. El mercado negro surtía de todo a quienes buscaban lo que no podía conseguirse por medios legales: pociones adulteradas, alcohol, ingredientes a sobreprecio, armas, materiales… y pieles. Demasiadas pieles. Tras los últimos aullidos, profundos y majestuosos, la noche cayó sobre el bosque. La manada dormía. Razor se encontraba acurrucado bajo el tronco de un árbol, abrazado a uno de los lobos más viejos; los cachorros descansaban junto a sus madres, y el alfa vigilaba desde lo alto de una roca. Entonces, un crujido. Las orejas del alfa se alzaron de golpe. Razor abrió los ojos al mismo tiempo, conteniendo la respiración. No era un animal nocturno. Las antorchas se encendieron de repente, rodeando a la manada. El fuego crepitó, proyectando sombras torcidas entre los árboles. Humanos avanzaban con cautela, cuchillos y mazos en mano, sonriendo mientras hablaban del botín. El alfa saltó frente a su manada, erizando el pelaje y gruñendo. Dudaron un segundo… pero eran demasiados. Desde un punto ciego, varios bandidos se lanzaron sobre una de las lobas. Los chillidos de los cachorros cortaron el aire cuando fueron arrancados de su madre y metidos en un saco. La risa de uno de los hombres se apagó de golpe. Un impacto seco. Brutal. Razor había caído sobre él, clavándole la rodilla en el pecho. El bandido quedó inconsciente antes de tocar el suelo. +¿Q-qué fue eso? ¡Dijeron que no había nadie cuidando! Las espadas se alzaron. Entonces lo vieron. +¡Es solo un niño! —¡Yo… proteger… familia! —gruñó Razor, con los colmillos apretados—. ¡Ustedes… ser… malos! Se lanzó. Los lobos se unieron al ataque. Dientes, garras, gritos. Cada alarido de dolor de su manada hacía que los golpes de Razor fueran más fuertes, más salvajes. No luchaba como un caballero. No había técnica elegante, solo reflejos afilados, agilidad y una fuerza nacida del instinto. +¡No puede ser… tiene una Visión! Las garras Electro brillaron en la oscuridad. Uno a uno, los bandidos cayeron. Razor sangraba, respiraba con dificultad… pero en sus ojos no había dolor. Solo furia. Y determinación. Cuando el silencio volvió al bosque, todos yacían en el suelo. Razor los ató con ayuda de la manada. El bosque exigía sangre, y él lo sabía. Lo sentía. Pero recordó voces. Jean. Lisa. Kaeya. Convenció a los lobos de no matar. La ley del bosque era una. La de Mondstadt, otra. Y esta vez, eligió confiar. Herido y cansado llegó a Mondstadt bajo los primeros rayos del sol, dando pasos lentos con un pie y leves arrastres con el otro, herias en el cuerpo que si bien no eran mortales la cantidad de ellas hubieran dejado fuera de combate a cualquier otro. Los guardias de la puerta principal a la ciudad reconocieron a Razor de inmediato y, al ver el estado en el que se encontraba fueron a su auxilio de inmediato. -Gente...mala....bosque... -Alcanzó a decir a penas había sido alcanzado por uno de los guardias sosteniéndolo en brazos. Razor cayó inconsciente.-
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  • El cuartel de Devil May Cry estaba envuelto en una calma extraña, casi sospechosa.

    En el sofá, con las piernas cruzadas y una caja de pizza apoyada sobre varios pergaminos demoníacos antiguos, estaba Dante… chaqueta roja abierta, botas sobre la mesa, cabello desordenado y mirada afilada, aunque en ese momento estaba más concentrada en no manchar los textos arcanos con grasa.

    —Mmh…

    murmuró mientras mordía una rebanada de pizza

    —. Pepperoni. Clásico infernal.

    Con la otra mano sostenía un pergamino cubierto de símbolos demoníacos que brillaban tenuemente.

    —“El Devoraalmas puede poseer cuerpos vacíos si el ritual se ejecuta bajo una luna sangrante…”

    leyó en voz baja

    —. Wow. Qué intenso. Ni yo cuando no me han dado de comer.

    Una gota de queso cayó peligrosamente sobre un sello de invocación.

    —¡Ey, no!

    la limpió rápido con una servilleta

    —. Esto vale más que la pizza… bueno… casi.

    Dante siguió leyendo, sorprendentemente enfocada.

    —“…los demonios abisales reaccionan a frecuencias sonoras específicas.”

    alzó una ceja

    —. ¿Entonces si les pongo heavy metal los puedo desintegrar? Huh. Lo anoto.

    Escribió con letra ordenada en una hoja llena de notas tácticas, a pesar de estar rodeada de cajas de pizza, libros malditos y migas.

    —Si combino este sello con un círculo de sangre…

    murmuró pensativa

    —. Podría atrapar a un archidemonio sin que destruya la ciudad…

    Miró su pizza.

    —…pero también podría pedirme otra de cuatro quesos.

    Se recostó en el sofá con un suspiro dramático.

    —Ser una cazademonios genial es duro, ¿sabes?

    Le dio otro mordisco a la pizza y siguió estudiando magia prohibida como si fuera lo más normal del mundo.
    El cuartel de Devil May Cry estaba envuelto en una calma extraña, casi sospechosa. En el sofá, con las piernas cruzadas y una caja de pizza apoyada sobre varios pergaminos demoníacos antiguos, estaba Dante… chaqueta roja abierta, botas sobre la mesa, cabello desordenado y mirada afilada, aunque en ese momento estaba más concentrada en no manchar los textos arcanos con grasa. —Mmh… murmuró mientras mordía una rebanada de pizza —. Pepperoni. Clásico infernal. Con la otra mano sostenía un pergamino cubierto de símbolos demoníacos que brillaban tenuemente. —“El Devoraalmas puede poseer cuerpos vacíos si el ritual se ejecuta bajo una luna sangrante…” leyó en voz baja —. Wow. Qué intenso. Ni yo cuando no me han dado de comer. Una gota de queso cayó peligrosamente sobre un sello de invocación. —¡Ey, no! la limpió rápido con una servilleta —. Esto vale más que la pizza… bueno… casi. Dante siguió leyendo, sorprendentemente enfocada. —“…los demonios abisales reaccionan a frecuencias sonoras específicas.” alzó una ceja —. ¿Entonces si les pongo heavy metal los puedo desintegrar? Huh. Lo anoto. Escribió con letra ordenada en una hoja llena de notas tácticas, a pesar de estar rodeada de cajas de pizza, libros malditos y migas. —Si combino este sello con un círculo de sangre… murmuró pensativa —. Podría atrapar a un archidemonio sin que destruya la ciudad… Miró su pizza. —…pero también podría pedirme otra de cuatro quesos. Se recostó en el sofá con un suspiro dramático. —Ser una cazademonios genial es duro, ¿sabes? Le dio otro mordisco a la pizza y siguió estudiando magia prohibida como si fuera lo más normal del mundo.
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  • -habia invitado a ashiël a una cena en casa por su cumpleaños le dije que era algo sencillo, sabiendo que el no me aceptaría si le dijera, que le tenía varios regalos, al entrar en la sala se vieron varias fotos, de el, con su hermano y amigos, y cuando fuimos al bosque en una caminata, con algunos regalos en el sofa-

    Bueno, los primero son por el día de reyes

    -dije con una leve risa, para después llevarlo al cuarto de invitados donde habían varias cosas más, cada regalo, con un número hasta llegar a la edad que tenía el hombre-

    Feliz cumpleaños viejo

    -dije extendiendo mi puño hacia el en forma amistosa-

    Ashiël Volkøv
    -habia invitado a ashiël a una cena en casa por su cumpleaños le dije que era algo sencillo, sabiendo que el no me aceptaría si le dijera, que le tenía varios regalos, al entrar en la sala se vieron varias fotos, de el, con su hermano y amigos, y cuando fuimos al bosque en una caminata, con algunos regalos en el sofa- Bueno, los primero son por el día de reyes -dije con una leve risa, para después llevarlo al cuarto de invitados donde habían varias cosas más, cada regalo, con un número hasta llegar a la edad que tenía el hombre- Feliz cumpleaños viejo -dije extendiendo mi puño hacia el en forma amistosa- [Ashie1]
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  • Las doradas cadenas envolvieron su cuello así como una serpiente constrictora a su presa, de nuevo su libertad arrebatada por un nuevo contrato pese a que sabía cuánto le había costado romper el que había formado con Rosie. Cuántos años tuvo que soportar el seguir órdenes que no le agradaban, saberse la mascota de alguien más para que, ahora libre, volviera a caer en garras angelicales esta vez.
    Y, sin embargo, en su interior se debatía el por qué aquellas cadenas que lo atrapaban ahora no se sentían tan pesadas como otras que portó. Por qué no las sentía asfixiantes alrededor de su cuello como se suponía debía ser... ¿Realmente había hecho aquello por poder? Tal y como Lucifer le había preguntado... ¿Realmente estaba tan desesperado por mantener lo obtenido como para rebajarse a vender su alma por la eternidad sin oportunidad de retorno está vez? Y aunque mantenía sus orejas abajo y de forma leve su ceño fruncido, cuando su mirada pasó de la cadena dorada a los ojos ajenos la respuesta había llegado tan rápido que incluso lo asustó; sí. Sí lo estaba. Más no estaba desesperado por retener en su alcance el poder que Lucifer le había dado, no, estaba desesperado por mantener al ángel a su lado así él tuviera que rebajarse a no más que cualquier miserable demonio.

    Antes de que su mente pudiera seguir dándole vueltas al asunto, sintió el tirón en su cuello que le hizo agacharse. Una acción que frunció su ceño y casi le arrebató un gruñido de desagrado... Casi. Pues antes de que un sólo sonido pudiera salir de sus labios se encontró silenciado. Sorprendido. De nuevo aquella suavidad de los labios ajenos sobre los suyos que apenas si le dejó abrir sus ojos ampliamente con sorpresa antes de verlo salir corriendo, siguiéndolo con su mirada hasta que desapareció por el balcón.
    Escuchó el aletear de sus alas hasta que el silencio volvió a rodearlo, observando la ventana abierta ya vacía, una suave ventizca que apenas movía las cortinas. Cuando una de sus manos ascendió, acariciando casi imperceptible sus labios de forma inconsciente, su sombra emergió a su lado mirándolo con una sonrisa. Ignorando su presencia y su mirada cuando tras varios minutos de pie en el mismo lugar logró dar un paso, alejándose.
    Sus pasos se sentían pesados ¿O tal vez eran livianos? Una mano en su pecho cuando comenzó a sentir su corazón latir acelerado ¿Por qué pasaba aquello? De nuevo las interrogantes, tal vez incluso la inseguridad o el estrés. Sus manos apoyándose con demasiada brusquedad sobre la superficie de su tocador cuando trastabilló al llegar, su respiración casi acelerada al no conseguir las respuestas a sus preguntas o tal vez no deseando admitirlas. Levantando su mirada, observando su reflejo en el espejo, logró ver el brillo dorado que ahora rodeaba su cuello. Una joyería delicada, preciosa y brillante que contrastaba demasiado con su estilo pero que, ahora, era un vivo recordatorio de a quién pertenecía...

    Una de sus manos se alzó, ascendiendo lentamente hasta que finalmente sus dedos rosaron la serpiente que rodeaba su cuello, acariciando la joyera como si temiera romperla... ¿Temiera romperla? De nuevo su ceño fruncido. ¿Cómo no quería que eso ocurriera? Si después de todo era la prueba de que ahora él no era un alma libre...
    Y su mirada pareció suavizarse, su sombra apareciendo de nuevo a su lado mirándole en silencio en lo que él bajaba su mano para servirse una copa de whisky y beber hasta el fondo antes de volver a ver su reflejo. A su mente llegó de nuevo aquel beso, ambos besos pero sin duda un poco más aquel más reciente. Su mano libre acarició sus propios labios aunque con más seguridad está vez. Sí, ahora le pertenecía a alguien y, aunque lo negara, la idea no le desagradara más no por el hecho de volverse mascota sino más bien por saber en manos de quién estaba... Y con ello también llegó una nueva frustración. Sí, ahora él pertenecía a Lucifer ¿Pero qué había del ángel? Pues él también lo quería en su poder más ya no para someterlo o dañarlo. Ni siquiera para humillarlo.

    La codicia que siempre lo había impulsado, aquella que siempre rugía ambrienta en su alma, de nuevo sintiéndose insatisfecha. Él que todo lo quería aunque todo lo tenía, esta vez anhelaba mucho más de lo que creyó imaginar alguna vez. Quería tener en su poder a Lucifer, quería tenerlo entre sus garras más no se refería a algo carnal.
    Al igual que el soberano tenía su alma, él quería la ajena. Quería su alma, sus pensamientos, su risa, su aliento, sus penas y su alegría... Quería su corazón y sus sentimientos.
    Su mirada brilló de un rojo intenso al ver una vez más su reflejo y su sombra sonrió a su lado. Aún a pesar del orgullo que no le permitía aún admitir una verdad tan cierta como la vida misma, ya tenía una meta que alcanzar pues, determinado, había decidido que quería a Lucifer.
    Las doradas cadenas envolvieron su cuello así como una serpiente constrictora a su presa, de nuevo su libertad arrebatada por un nuevo contrato pese a que sabía cuánto le había costado romper el que había formado con Rosie. Cuántos años tuvo que soportar el seguir órdenes que no le agradaban, saberse la mascota de alguien más para que, ahora libre, volviera a caer en garras angelicales esta vez. Y, sin embargo, en su interior se debatía el por qué aquellas cadenas que lo atrapaban ahora no se sentían tan pesadas como otras que portó. Por qué no las sentía asfixiantes alrededor de su cuello como se suponía debía ser... ¿Realmente había hecho aquello por poder? Tal y como Lucifer le había preguntado... ¿Realmente estaba tan desesperado por mantener lo obtenido como para rebajarse a vender su alma por la eternidad sin oportunidad de retorno está vez? Y aunque mantenía sus orejas abajo y de forma leve su ceño fruncido, cuando su mirada pasó de la cadena dorada a los ojos ajenos la respuesta había llegado tan rápido que incluso lo asustó; sí. Sí lo estaba. Más no estaba desesperado por retener en su alcance el poder que Lucifer le había dado, no, estaba desesperado por mantener al ángel a su lado así él tuviera que rebajarse a no más que cualquier miserable demonio. Antes de que su mente pudiera seguir dándole vueltas al asunto, sintió el tirón en su cuello que le hizo agacharse. Una acción que frunció su ceño y casi le arrebató un gruñido de desagrado... Casi. Pues antes de que un sólo sonido pudiera salir de sus labios se encontró silenciado. Sorprendido. De nuevo aquella suavidad de los labios ajenos sobre los suyos que apenas si le dejó abrir sus ojos ampliamente con sorpresa antes de verlo salir corriendo, siguiéndolo con su mirada hasta que desapareció por el balcón. Escuchó el aletear de sus alas hasta que el silencio volvió a rodearlo, observando la ventana abierta ya vacía, una suave ventizca que apenas movía las cortinas. Cuando una de sus manos ascendió, acariciando casi imperceptible sus labios de forma inconsciente, su sombra emergió a su lado mirándolo con una sonrisa. Ignorando su presencia y su mirada cuando tras varios minutos de pie en el mismo lugar logró dar un paso, alejándose. Sus pasos se sentían pesados ¿O tal vez eran livianos? Una mano en su pecho cuando comenzó a sentir su corazón latir acelerado ¿Por qué pasaba aquello? De nuevo las interrogantes, tal vez incluso la inseguridad o el estrés. Sus manos apoyándose con demasiada brusquedad sobre la superficie de su tocador cuando trastabilló al llegar, su respiración casi acelerada al no conseguir las respuestas a sus preguntas o tal vez no deseando admitirlas. Levantando su mirada, observando su reflejo en el espejo, logró ver el brillo dorado que ahora rodeaba su cuello. Una joyería delicada, preciosa y brillante que contrastaba demasiado con su estilo pero que, ahora, era un vivo recordatorio de a quién pertenecía... Una de sus manos se alzó, ascendiendo lentamente hasta que finalmente sus dedos rosaron la serpiente que rodeaba su cuello, acariciando la joyera como si temiera romperla... ¿Temiera romperla? De nuevo su ceño fruncido. ¿Cómo no quería que eso ocurriera? Si después de todo era la prueba de que ahora él no era un alma libre... Y su mirada pareció suavizarse, su sombra apareciendo de nuevo a su lado mirándole en silencio en lo que él bajaba su mano para servirse una copa de whisky y beber hasta el fondo antes de volver a ver su reflejo. A su mente llegó de nuevo aquel beso, ambos besos pero sin duda un poco más aquel más reciente. Su mano libre acarició sus propios labios aunque con más seguridad está vez. Sí, ahora le pertenecía a alguien y, aunque lo negara, la idea no le desagradara más no por el hecho de volverse mascota sino más bien por saber en manos de quién estaba... Y con ello también llegó una nueva frustración. Sí, ahora él pertenecía a Lucifer ¿Pero qué había del ángel? Pues él también lo quería en su poder más ya no para someterlo o dañarlo. Ni siquiera para humillarlo. La codicia que siempre lo había impulsado, aquella que siempre rugía ambrienta en su alma, de nuevo sintiéndose insatisfecha. Él que todo lo quería aunque todo lo tenía, esta vez anhelaba mucho más de lo que creyó imaginar alguna vez. Quería tener en su poder a Lucifer, quería tenerlo entre sus garras más no se refería a algo carnal. Al igual que el soberano tenía su alma, él quería la ajena. Quería su alma, sus pensamientos, su risa, su aliento, sus penas y su alegría... Quería su corazón y sus sentimientos. Su mirada brilló de un rojo intenso al ver una vez más su reflejo y su sombra sonrió a su lado. Aún a pesar del orgullo que no le permitía aún admitir una verdad tan cierta como la vida misma, ya tenía una meta que alcanzar pues, determinado, había decidido que quería a Lucifer.
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  • Extiende las alas en el ángulo donde capta la mayor cantidad de luz solar desde lo alto de una colina solitaria, luego de varios intentos, la luz de la estrella sigue siendo la mejor fuente de energía.

    El consumo de seres vivos no es eficiente, y gasta energía innecesaria en su interior para retirar restos, mugre o trozos de carne no integrados a su interior.

    El combustible fósil no tiene efectos, porque no funciona con explosiones como las máquinas de la humanidad, la electricidad sigue siendo una fuente auxiliar excelente pero ha tenido una respuesta bélica de los dueños de las estaciones.
    Extiende las alas en el ángulo donde capta la mayor cantidad de luz solar desde lo alto de una colina solitaria, luego de varios intentos, la luz de la estrella sigue siendo la mejor fuente de energía. El consumo de seres vivos no es eficiente, y gasta energía innecesaria en su interior para retirar restos, mugre o trozos de carne no integrados a su interior. El combustible fósil no tiene efectos, porque no funciona con explosiones como las máquinas de la humanidad, la electricidad sigue siendo una fuente auxiliar excelente pero ha tenido una respuesta bélica de los dueños de las estaciones.
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  • —Ha sido un curioso inicio de año—

    Gracias a la gente en las calles, obtuvo bastantes monedas, pero más importante, tuvo también información al respecto de los varios objetivos que tiene alrededor de la ciudad, quizá podría empezar a buscar como realizar aquellos grandes robos que tiene en la cabeza.
    —Ha sido un curioso inicio de año— Gracias a la gente en las calles, obtuvo bastantes monedas, pero más importante, tuvo también información al respecto de los varios objetivos que tiene alrededor de la ciudad, quizá podría empezar a buscar como realizar aquellos grandes robos que tiene en la cabeza.
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  • EL PLAN DE DISTRACCIÓN

    Neganth ha conseguido partículas de dragón en aquel ataque dónde se le ordenó su retirada, dichas partículas llamaron la atención de Judith, por lo que tuvo a averiguar a través del poder de Neganth de dónde provenía de Undion, Judith abrió un portal hacia aquel mundo, que sonaba también a un Reino, y acompañada de Neganth e Isóselayax, fueron a ese mundo a través del portal, además aprovechando que Torcuart estaba organizaba la distracción de aquella Mujer Dragón.
    ¿El objetivo? Crear varias criaturas con partículas y energías de Dragones, para tener más defensas más allá de las Entidades Demoníacas que podrían traer al mundo, y de paso, la venganza de Judith hacia aquella Monarca Dragón que intervino en el ataque de Neganth a la ciudad.

    — Bien, esa estúpida Monarca sabrá con quién se ha metido, le enseñaremos la verdadera fuerza del más allá. Neganth, Isóselayax, recolecten cada partícula y célula de cada Dragón que encuentren, y si alguien intenta intervenir, no duden en aniquilarlo sin piedad, ¿Entendido? —

    Neganth e Isóselayax responden al mismo tiempo:
    — Entendido su Majestad! —.

    Acto seguido, el Tridente Infernal encuentra cada partícula y célula de distintos tipos de Dragones, a su vez que se apoderaban de la energía de cada uno y obviamente, exterminan a aquellos que han intentado intervenir y detenerlas.

    Cuando la Monarca Elina Drakon vuelva a su mundo, se encontrará con algunos Dragones muertos, y varios lugares en ruinas y destrozos.
    EL PLAN DE DISTRACCIÓN Neganth ha conseguido partículas de dragón en aquel ataque dónde se le ordenó su retirada, dichas partículas llamaron la atención de Judith, por lo que tuvo a averiguar a través del poder de Neganth de dónde provenía de Undion, Judith abrió un portal hacia aquel mundo, que sonaba también a un Reino, y acompañada de Neganth e Isóselayax, fueron a ese mundo a través del portal, además aprovechando que Torcuart estaba organizaba la distracción de aquella Mujer Dragón. ¿El objetivo? Crear varias criaturas con partículas y energías de Dragones, para tener más defensas más allá de las Entidades Demoníacas que podrían traer al mundo, y de paso, la venganza de Judith hacia aquella Monarca Dragón que intervino en el ataque de Neganth a la ciudad. — Bien, esa estúpida Monarca sabrá con quién se ha metido, le enseñaremos la verdadera fuerza del más allá. Neganth, Isóselayax, recolecten cada partícula y célula de cada Dragón que encuentren, y si alguien intenta intervenir, no duden en aniquilarlo sin piedad, ¿Entendido? — Neganth e Isóselayax responden al mismo tiempo: — Entendido su Majestad! —. Acto seguido, el Tridente Infernal encuentra cada partícula y célula de distintos tipos de Dragones, a su vez que se apoderaban de la energía de cada uno y obviamente, exterminan a aquellos que han intentado intervenir y detenerlas. Cuando la Monarca Elina Drakon vuelva a su mundo, se encontrará con algunos Dragones muertos, y varios lugares en ruinas y destrozos.
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