• ❝Todo colapsó...❞
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Dean Winchester


    ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos.

    Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día.

    Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos.

    Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico.

    Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic.

    Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo…

    Literalmente.

    Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello.

    John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas.

    -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto…

    Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello.

    -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo…

    Sadie asintió solamente.

    Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba…

    Absolutamente. Ninguno.

    Y entonces… no hubo escapatoria.

    Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra.

    Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido.

    De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos.

    -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente.

    Sadie asintió tosiendo ligeramente.

    -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina.

    -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje?

    John negó con la cabeza.

    -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary.

    -Joder… -masculló Dean.

    John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala.

    -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado…

    Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado.

    -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil.

    Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado.

    -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos.

    John hizo una seña con un gesto de su cabeza.

    -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos!

    De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba.

    De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo.

    -¡NO! ¡MAMÁ!

    Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero.

    -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo.

    -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor!

    El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca…

    Y de pronto…

    -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo.

    -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie.

    -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean!

    Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él.

    -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro.

    >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal.

    Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos.

    -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan?

    Entonces recordó algo.

    -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo…

    Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría.

    -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…?

    Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos.

    -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada.

    Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia:

    -¿Sam…?

    Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra.

    Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco.

    -¿Qué está pasando? -preguntó.
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [IMPALA.DRIVER] ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos. Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día. Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos. Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico. Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic. Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo… Literalmente. Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello. John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas. -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto… Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello. -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo… Sadie asintió solamente. Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba… Absolutamente. Ninguno. Y entonces… no hubo escapatoria. Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra. Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido. De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos. -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente. Sadie asintió tosiendo ligeramente. -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina. -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje? John negó con la cabeza. -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary. -Joder… -masculló Dean. John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala. -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado… Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado. -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil. Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado. -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos. John hizo una seña con un gesto de su cabeza. -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos! De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba. De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo. -¡NO! ¡MAMÁ! Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero. -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo. -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor! El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca… Y de pronto… -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo. -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie. -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean! Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él. -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro. >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal. Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos. -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan? Entonces recordó algo. -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo… Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría. -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…? Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos. -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada. Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia: -¿Sam…? Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra. Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco. -¿Qué está pasando? -preguntó.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • UN DIA NORMAL COMO TODOS LOS DIAS



    En el instituto Haedong era un lugar donde los golpes hablaban más fuerte que las palabras.
    Los profesores llegaban tarde, ignoraban los problemas y dejaban que los estudiantes resolvieran todo entre ellos. Los pasillos estaban llenos de rumores, peleas y miedo. Ahí dentro, si no sabías defenderte, terminabas convertido en una víctima.
    Yo Kang Woo-Ming llevaba pocas semanas en el instituto.
    Siempre ocupaba el asiento del fondo, junto a la ventana. Dormía durante las clases con la capucha puesta y los auriculares alrededor del cuello, como si el resto del mundo no le importara. Nadie sabía mucho sobre él, excepto que entrenaba boxeo y artes marciales mixtas desde hacía años.
    Sus nudillos marcados y los moretones constantes en sus brazos hablaban por sí solos.
    Aquella tarde la lluvia golpeaba fuerte las ventanas del salón 2-B. El profesor todavía no llegaba y el aula estaba completamente fuera de control.
    Algunos gritaban. Otros jugaban en sus celulares. Y varios observaban en silencio una escena que se repetía casi todos los días.

    Yoo Jae-Han estaba siendo arrinconado contra los pupitres por Park Tae-Jun y su grupo.
    —¿No entiendes cuando te hablamos? —dijo Tae-Jun empujándolo del pecho.
    Jae-Han intentó apartarse, pero otro estudiante lo sujetó del hombro mientras las risas llenaban el salón.
    —Mírenlo, parece que va a llorar otra vez.
    Un golpe seco hizo que Jae-Han cayera contra el suelo.

    Nadie intervenía.
    Nadie quería convertirse en el siguiente objetivo.
    En la última fila, Kang Woo-Ming seguía dormido con la cabeza apoyada sobre el brazo… hasta que el sonido de una silla arrastrándose violentamente por el piso rompió el ambiente.
    Sus ojos se abrieron lentamente.
    El salón quedó en silencio apenas levantó la mirada.
    Woo-Ming observó a Jae-Han en el suelo y después a Tae-Jun.
    Su expresión era fría. Molesta.
    Como alguien a quien acababan de despertar en el peor momento.

    —Oye —murmuró con voz baja—. ¿Pueden cerrar la boca?
    Tae-Jun soltó una risa burlona.
    —¿Y tú qué vas a hacer?
    Woo-Ming se levantó despacio de su asiento.
    El sonido de sus zapatillas contra el piso hizo que varios estudiantes retrocedieran instintivamente.
    No parecía enfadado. Eso era lo peor.
    Caminó hasta quedar frente a Tae-Jun y miró brevemente a Jae-Han antes de volver la vista hacia el bully.
    —Déjalo.
    —Hazme.
    El golpe salió sin aviso.
    Un jab directo al rostro.
    Rápido. Preciso. Limpio.
    La cabeza de Tae-Jun se movió hacia atrás mientras retrocedía tambaleándose entre las mesas. Los estudiantes soltaron exclamaciones sorprendidas.
    Nadie esperaba que alguien golpeara primero a Tae-Jun.
    Mucho menos Kang Woo-Ming.
    La expresión del bully cambió inmediatamente de burla a rabia.
    —¡Maldito bastardo!
    Tae-Jun agarró una silla metálica cercana y la levantó violentamente para lanzársela encima.
    Pero Woo-Ming reaccionó al instante.
    Esquivó el golpe moviendo apenas el cuerpo hacia un lado mientras la silla pasaba rozándolo y chocaba contra un pupitre.
    Y entonces contraatacó.
    Jab.
    Otro jab.
    Otro más.
    Golpes rápidos y secos impactaron directamente sobre el rostro de Tae-Jun. Su boxeo era demasiado técnico para una pelea escolar. Cada golpe encontraba el mismo lugar: nariz, mandíbula, boca.
    Tae-Jun intentó cubrirse, pero Woo-Ming no le daba espacio.
    Los puños salían como reflejos automáticos.
    Retroceder. Esquivar. Golpear.
    Todo perfectamente calculado.
    Un último cross impactó de lleno en la mandíbula del bully, haciéndolo caer pesadamente contra el suelo entre las sillas.
    Silencio.
    Completo silencio.
    Incluso los amigos de Tae-Jun habían retrocedido.
    Woo-Ming respiró lentamente mientras bajaba las manos. Miró al chico tirado en el piso y luego giró la cabeza hacia el resto del salón.
    La tensión seguía flotando en el aire.
    Y justo en ese momento, la puerta del aula comenzó a abrirse.

    La puerta apenas comenzaba a abrirse cuando Park Tae-Jun volvió a levantarse del suelo.
    Respiraba agitado, con sangre bajándole por la nariz y una mirada completamente llena de rabia. Las risas silenciosas de algunos compañeros terminaron de romperle el orgullo.
    —Te voy a matar… —escupió entre dientes.
    Woo-Ming ni siquiera se movió.
    Seguía de pie frente a él, relajado, con las manos bajas como si aquella pelea no significara nada.
    Fue entonces cuando Tae-Jun tomó nuevamente la silla metálica caída junto a los pupitres.
    Esta vez no dudó.
    La levantó por encima del hombro y corrió directamente hacia Woo-Ming dispuesto a golpearlo de lleno.
    Varias personas gritaron.
    El sonido del metal cortando el aire resonó en el salón.
    Pero Woo-Ming reaccionó por puro instinto de combate.
    Dio un paso corto hacia adelante, entrando dentro del rango antes de que la silla pudiera tomar fuerza completa.
    Y golpeó.
    Un puño directo al hígado.
    Seco. Rápido. Preciso.
    Tae-Jun soltó el aire de golpe, doblándose por el dolor mientras la silla resbalaba de sus manos.
    Woo-Ming aprovechó el momento.
    Otro golpe al abdomen.
    Luego un jab corto al rostro que terminó de hacerlo retroceder.
    El bully apenas podía respirar.
    Sus piernas temblaban mientras intentaba mantenerse de pie.
    Y justo en ese instante—
    —¡¡¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?!!
    La voz atravesó el salón entero.
    La profesora Suzy acababa de entrar al aula.
    Todos se congelaron inmediatamente.
    Woo-Ming giró apenas la cabeza al escuchar el grito y luego miró de nuevo a Tae-Jun, que seguía intentando levantar la silla.
    El chico soltó un suspiro cansado antes de hablar con total tranquilidad.
    —Oye… baja la silla.
    Tae-Jun quedó inmóvil.
    —Te dije que tus problemas mentales no son asunto mío.
    El salón explotó en murmullos y risas ahogadas.
    La profesora Suzy caminó rápidamente hacia ellos con expresión furiosa.
    —¡¿Quién empezó esta pelea?!
    Por primera vez, Tae-Jun parecía completamente perdido.
    Woo-Ming observó a la profesora unos segundos y luego, de manera inesperada, bajó la cabeza educadamente.
    —Lo siento, profesora.
    Después tomó a Tae-Jun de la parte trasera del uniforme y lo obligó a inclinarse también frente a ella.
    —Pide perdón.
    —¿Qué…?
    Woo-Ming apretó un poco más el agarre.
    —Hazlo.
    Tae-Jun, todavía sin aire y humillado frente a todo el salón, terminó bajando la cabeza a la fuerza.
    —…Lo siento.
    Las carcajadas comenzaron inmediatamente.
    Varios estudiantes se taparon la boca para no reír más fuerte al ver al bully del instituto obligado a disculparse como un niño pequeño.
    Incluso algunos grababan escondidos con el celular.
    El rostro de Tae-Jun se puso rojo de vergüenza.
    Mientras tanto, Kang Woo-Ming simplemente soltó el uniforme del chico y volvió a acomodarse la manga del hoodie como si nada hubiera pasado.
    UN DIA NORMAL COMO TODOS LOS DIAS En el instituto Haedong era un lugar donde los golpes hablaban más fuerte que las palabras. Los profesores llegaban tarde, ignoraban los problemas y dejaban que los estudiantes resolvieran todo entre ellos. Los pasillos estaban llenos de rumores, peleas y miedo. Ahí dentro, si no sabías defenderte, terminabas convertido en una víctima. Yo Kang Woo-Ming llevaba pocas semanas en el instituto. Siempre ocupaba el asiento del fondo, junto a la ventana. Dormía durante las clases con la capucha puesta y los auriculares alrededor del cuello, como si el resto del mundo no le importara. Nadie sabía mucho sobre él, excepto que entrenaba boxeo y artes marciales mixtas desde hacía años. Sus nudillos marcados y los moretones constantes en sus brazos hablaban por sí solos. Aquella tarde la lluvia golpeaba fuerte las ventanas del salón 2-B. El profesor todavía no llegaba y el aula estaba completamente fuera de control. Algunos gritaban. Otros jugaban en sus celulares. Y varios observaban en silencio una escena que se repetía casi todos los días. Yoo Jae-Han estaba siendo arrinconado contra los pupitres por Park Tae-Jun y su grupo. —¿No entiendes cuando te hablamos? —dijo Tae-Jun empujándolo del pecho. Jae-Han intentó apartarse, pero otro estudiante lo sujetó del hombro mientras las risas llenaban el salón. —Mírenlo, parece que va a llorar otra vez. Un golpe seco hizo que Jae-Han cayera contra el suelo. Nadie intervenía. Nadie quería convertirse en el siguiente objetivo. En la última fila, Kang Woo-Ming seguía dormido con la cabeza apoyada sobre el brazo… hasta que el sonido de una silla arrastrándose violentamente por el piso rompió el ambiente. Sus ojos se abrieron lentamente. El salón quedó en silencio apenas levantó la mirada. Woo-Ming observó a Jae-Han en el suelo y después a Tae-Jun. Su expresión era fría. Molesta. Como alguien a quien acababan de despertar en el peor momento. —Oye —murmuró con voz baja—. ¿Pueden cerrar la boca? Tae-Jun soltó una risa burlona. —¿Y tú qué vas a hacer? Woo-Ming se levantó despacio de su asiento. El sonido de sus zapatillas contra el piso hizo que varios estudiantes retrocedieran instintivamente. No parecía enfadado. Eso era lo peor. Caminó hasta quedar frente a Tae-Jun y miró brevemente a Jae-Han antes de volver la vista hacia el bully. —Déjalo. —Hazme. El golpe salió sin aviso. Un jab directo al rostro. Rápido. Preciso. Limpio. La cabeza de Tae-Jun se movió hacia atrás mientras retrocedía tambaleándose entre las mesas. Los estudiantes soltaron exclamaciones sorprendidas. Nadie esperaba que alguien golpeara primero a Tae-Jun. Mucho menos Kang Woo-Ming. La expresión del bully cambió inmediatamente de burla a rabia. —¡Maldito bastardo! Tae-Jun agarró una silla metálica cercana y la levantó violentamente para lanzársela encima. Pero Woo-Ming reaccionó al instante. Esquivó el golpe moviendo apenas el cuerpo hacia un lado mientras la silla pasaba rozándolo y chocaba contra un pupitre. Y entonces contraatacó. Jab. Otro jab. Otro más. Golpes rápidos y secos impactaron directamente sobre el rostro de Tae-Jun. Su boxeo era demasiado técnico para una pelea escolar. Cada golpe encontraba el mismo lugar: nariz, mandíbula, boca. Tae-Jun intentó cubrirse, pero Woo-Ming no le daba espacio. Los puños salían como reflejos automáticos. Retroceder. Esquivar. Golpear. Todo perfectamente calculado. Un último cross impactó de lleno en la mandíbula del bully, haciéndolo caer pesadamente contra el suelo entre las sillas. Silencio. Completo silencio. Incluso los amigos de Tae-Jun habían retrocedido. Woo-Ming respiró lentamente mientras bajaba las manos. Miró al chico tirado en el piso y luego giró la cabeza hacia el resto del salón. La tensión seguía flotando en el aire. Y justo en ese momento, la puerta del aula comenzó a abrirse. La puerta apenas comenzaba a abrirse cuando Park Tae-Jun volvió a levantarse del suelo. Respiraba agitado, con sangre bajándole por la nariz y una mirada completamente llena de rabia. Las risas silenciosas de algunos compañeros terminaron de romperle el orgullo. —Te voy a matar… —escupió entre dientes. Woo-Ming ni siquiera se movió. Seguía de pie frente a él, relajado, con las manos bajas como si aquella pelea no significara nada. Fue entonces cuando Tae-Jun tomó nuevamente la silla metálica caída junto a los pupitres. Esta vez no dudó. La levantó por encima del hombro y corrió directamente hacia Woo-Ming dispuesto a golpearlo de lleno. Varias personas gritaron. El sonido del metal cortando el aire resonó en el salón. Pero Woo-Ming reaccionó por puro instinto de combate. Dio un paso corto hacia adelante, entrando dentro del rango antes de que la silla pudiera tomar fuerza completa. Y golpeó. Un puño directo al hígado. Seco. Rápido. Preciso. Tae-Jun soltó el aire de golpe, doblándose por el dolor mientras la silla resbalaba de sus manos. Woo-Ming aprovechó el momento. Otro golpe al abdomen. Luego un jab corto al rostro que terminó de hacerlo retroceder. El bully apenas podía respirar. Sus piernas temblaban mientras intentaba mantenerse de pie. Y justo en ese instante— —¡¡¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?!! La voz atravesó el salón entero. La profesora Suzy acababa de entrar al aula. Todos se congelaron inmediatamente. Woo-Ming giró apenas la cabeza al escuchar el grito y luego miró de nuevo a Tae-Jun, que seguía intentando levantar la silla. El chico soltó un suspiro cansado antes de hablar con total tranquilidad. —Oye… baja la silla. Tae-Jun quedó inmóvil. —Te dije que tus problemas mentales no son asunto mío. El salón explotó en murmullos y risas ahogadas. La profesora Suzy caminó rápidamente hacia ellos con expresión furiosa. —¡¿Quién empezó esta pelea?! Por primera vez, Tae-Jun parecía completamente perdido. Woo-Ming observó a la profesora unos segundos y luego, de manera inesperada, bajó la cabeza educadamente. —Lo siento, profesora. Después tomó a Tae-Jun de la parte trasera del uniforme y lo obligó a inclinarse también frente a ella. —Pide perdón. —¿Qué…? Woo-Ming apretó un poco más el agarre. —Hazlo. Tae-Jun, todavía sin aire y humillado frente a todo el salón, terminó bajando la cabeza a la fuerza. —…Lo siento. Las carcajadas comenzaron inmediatamente. Varios estudiantes se taparon la boca para no reír más fuerte al ver al bully del instituto obligado a disculparse como un niño pequeño. Incluso algunos grababan escondidos con el celular. El rostro de Tae-Jun se puso rojo de vergüenza. Mientras tanto, Kang Woo-Ming simplemente soltó el uniforme del chico y volvió a acomodarse la manga del hoodie como si nada hubiera pasado.
    Me gusta
    Me shockea
    4
    1 turno 0 maullidos
  • • Las Crónicas De Fenrir Queen •

    ~El día que ella se marchó..~

    Después de semanas oculto entre montañas nevadas y restos de una guerra que todavía seguía ardiendo dentro de su cabeza, Kael Vireon finalmente había conseguido volver a caminar gracias a la ayuda constante de Fenrir Queen. Para él, aquella chica se había convertido lentamente en algo mucho más importante de lo que quería admitir. En un mundo donde todo olía a humo, sangre y cenizas, Fenrir era la única cosa que todavía parecía cálida. Cada vez que aparecía entrando a la cueva con comida, agua o vendas improvisadas, Kael sentía por unos instantes que el dolor desaparecía un poco. Ella hablaba poco, pero incluso su silencio transmitía tranquilidad. Y para un niño que acababa de perder absolutamente todo… aquello terminó convirtiéndose en un refugio emocional del que ni siquiera era consciente.

    Había noches donde Kael despertaba sobresaltado por las pesadillas, escuchando nuevamente los gritos de su pueblo, viendo otra vez el fuego devorando las casas mientras el cielo se llenaba de aquellas monstruosas estructuras flotantes. Recordaba el abrazo desesperado de su madre, el último grito de su padre y la sensación de impotencia mientras el mundo entero colapsaba frente a él. Pero entonces veía a Fenrir dormida cerca del fuego o escuchaba su voz tranquila preguntándole si las heridas todavía dolían… y por un momento podía respirar otra vez.

    Por eso jamás imaginó lo que estaba a punto de descubrir.

    Aquella mañana el sonido regresó.

    Un estruendo profundo atravesó las montañas haciendo vibrar la nieve bajo sus pies. Kael abrió los ojos inmediatamente y su cuerpo reaccionó por puro instinto. Ese ruido… era exactamente el mismo. El mismo sonido que escuchó el día que comenzó la masacre.

    Sin decir nada salió rápidamente de la cueva mientras el viento helado golpeaba su rostro. Desde la altura de la montaña pudo ver enormes sombras moviéndose entre las nubes. Varias estructuras gigantescas descendían lentamente sobre el valle rodeadas de humo y energía, como depredadores regresando al lugar donde ya habían arrasado todo una vez.

    El corazón de Kael comenzó a acelerarse violentamente.

    No.

    No podía ser.

    Sus piernas avanzaron solas entre la nieve hasta alcanzar un punto desde donde podía observar mejor el valle… y entonces la vio.

    Fenrir.

    Estaba allí.

    De pie sobre una de aquellas enormes plataformas flotantes mientras el viento movía lentamente su vestido blanco. Detrás de ella caminaban soldados armados cubiertos con las mismas armaduras oscuras que Kael jamás había podido olvidar. Desde esa distancia ella parecía tranquila, completamente integrada entre aquel ejército monstruoso que dominaba el cielo.

    Y fue entonces cuando Kael empezó a reconocer los símbolos.

    Las banderas negras.

    Los emblemas grabados sobre el metal.

    Las marcas que vio entre humo y sangre el día que su hogar desapareció.

    Todo encajó de golpe.

    Fenrir no era una superviviente.
    No era una chica perdida.
    No era alguien que simplemente apareció en medio de la guerra.

    Ella pertenecía a ellos.

    Al mismo ejército que redujo su hogar a cenizas.
    Al mismo ejército que asesinó a su madre, a su padre, a sus vecinos… a todos.

    Kael sintió que algo dentro de él simplemente se rompía.

    Las imágenes comenzaron a mezclarse violentamente en su cabeza. Su madre abrazándolo mientras lloraba. Su padre cubierto de sangre intentando detener a aquellos soldados. El fuego consumiendo las calles. Los gritos. La nieve teñida de rojo. Y luego Fenrir… sentada junto al fuego de la cueva mirándolo con aquella expresión tranquila mientras curaba sus heridas.

    El contraste era demasiado.

    Su respiración empezó a fallar.

    —…no…—

    La voz apenas salió de su garganta mientras retrocedía un paso sobre la nieve. Abajo, varias naves comenzaron a elevarse lentamente y soldados seguían moviéndose alrededor de Fenrir como si aquel infierno fuera algo normal para ella.

    —…tú…?—

    Las lágrimas empezaron a caerle sin siquiera darse cuenta.

    Todo lo que había construido emocionalmente alrededor de ella empezó a derrumbarse de golpe. Porque Fenrir no solo había sido alguien importante para él. Había sido literalmente lo único que le quedaba después de perderlo todo. La única persona que logró hacerle sentir protegido otra vez. La única voz capaz de calmar sus pesadillas.

    Y ahora estaba viendo que esa misma persona pertenecía al monstruo que destruyó su vida.

    Kael apretó los puños con tanta fuerza que sus uñas atravesaron la piel de sus manos. Su cuerpo entero comenzó a temblar mientras una mezcla insoportable de dolor, rabia y traición crecía dentro de él como algo vivo.

    Quería odiarla.

    Quería gritarle.

    Quería arrancarse de encima cada recuerdo relacionado con ella.

    Pero justamente eso era lo que más lo destruía… porque aun viendo todo aquello, una parte de él seguía recordando a la chica que se sentaba junto al fuego para hacerle compañía en silencio.

    Y esa contradicción terminó quebrándolo completamente.

    El aire empezó a vibrar.

    Primero levemente.

    Después violentamente.

    La nieve alrededor de Kael comenzó a agrietarse mientras una presión monstruosa explotaba desde su cuerpo de forma descontrolada. Rocas enteras empezaron a fracturarse bajo sus pies y el espacio alrededor suyo pareció deformarse por un instante.

    Kael cayó de rodillas gritando mientras el dolor emocional terminaba despertando algo dormido en lo más profundo de su existencia.

    La Resonancia Sísmica del Vacío.

    Una habilidad nacida del colapso absoluto de sus emociones y de un odio tan intenso que literalmente hacía vibrar el mundo a su alrededor. Ondas invisibles comenzaron a expandirse desde su cuerpo deformando el aire y resquebrajando todo lo que tocaban. La montaña explotó en múltiples fracturas gigantescas mientras árboles enteros eran arrancados desde la raíz y enormes pedazos de tierra colapsaban hacia el vacío.

    El cielo mismo parecía partirse.

    Las estructuras flotantes comenzaron a sacudirse violentamente.

    Varios soldados perdieron el equilibrio.

    Incluso el océano lejano empezó a agitarse bajo aquellas vibraciones monstruosas.

    Y en medio de aquel nacimiento aterrador… Kael solo podía mirar a Fenrir con el rostro completamente roto por el dolor.

    Porque en ese instante murió el niño que todavía quería creer en ella.

    Y nació alguien capaz de hacer temblar el mundo entero con su odio.
    • Las Crónicas De Fenrir Queen • ~El día que ella se marchó..~ Después de semanas oculto entre montañas nevadas y restos de una guerra que todavía seguía ardiendo dentro de su cabeza, Kael Vireon finalmente había conseguido volver a caminar gracias a la ayuda constante de Fenrir Queen. Para él, aquella chica se había convertido lentamente en algo mucho más importante de lo que quería admitir. En un mundo donde todo olía a humo, sangre y cenizas, Fenrir era la única cosa que todavía parecía cálida. Cada vez que aparecía entrando a la cueva con comida, agua o vendas improvisadas, Kael sentía por unos instantes que el dolor desaparecía un poco. Ella hablaba poco, pero incluso su silencio transmitía tranquilidad. Y para un niño que acababa de perder absolutamente todo… aquello terminó convirtiéndose en un refugio emocional del que ni siquiera era consciente. Había noches donde Kael despertaba sobresaltado por las pesadillas, escuchando nuevamente los gritos de su pueblo, viendo otra vez el fuego devorando las casas mientras el cielo se llenaba de aquellas monstruosas estructuras flotantes. Recordaba el abrazo desesperado de su madre, el último grito de su padre y la sensación de impotencia mientras el mundo entero colapsaba frente a él. Pero entonces veía a Fenrir dormida cerca del fuego o escuchaba su voz tranquila preguntándole si las heridas todavía dolían… y por un momento podía respirar otra vez. Por eso jamás imaginó lo que estaba a punto de descubrir. Aquella mañana el sonido regresó. Un estruendo profundo atravesó las montañas haciendo vibrar la nieve bajo sus pies. Kael abrió los ojos inmediatamente y su cuerpo reaccionó por puro instinto. Ese ruido… era exactamente el mismo. El mismo sonido que escuchó el día que comenzó la masacre. Sin decir nada salió rápidamente de la cueva mientras el viento helado golpeaba su rostro. Desde la altura de la montaña pudo ver enormes sombras moviéndose entre las nubes. Varias estructuras gigantescas descendían lentamente sobre el valle rodeadas de humo y energía, como depredadores regresando al lugar donde ya habían arrasado todo una vez. El corazón de Kael comenzó a acelerarse violentamente. No. No podía ser. Sus piernas avanzaron solas entre la nieve hasta alcanzar un punto desde donde podía observar mejor el valle… y entonces la vio. Fenrir. Estaba allí. De pie sobre una de aquellas enormes plataformas flotantes mientras el viento movía lentamente su vestido blanco. Detrás de ella caminaban soldados armados cubiertos con las mismas armaduras oscuras que Kael jamás había podido olvidar. Desde esa distancia ella parecía tranquila, completamente integrada entre aquel ejército monstruoso que dominaba el cielo. Y fue entonces cuando Kael empezó a reconocer los símbolos. Las banderas negras. Los emblemas grabados sobre el metal. Las marcas que vio entre humo y sangre el día que su hogar desapareció. Todo encajó de golpe. Fenrir no era una superviviente. No era una chica perdida. No era alguien que simplemente apareció en medio de la guerra. Ella pertenecía a ellos. Al mismo ejército que redujo su hogar a cenizas. Al mismo ejército que asesinó a su madre, a su padre, a sus vecinos… a todos. Kael sintió que algo dentro de él simplemente se rompía. Las imágenes comenzaron a mezclarse violentamente en su cabeza. Su madre abrazándolo mientras lloraba. Su padre cubierto de sangre intentando detener a aquellos soldados. El fuego consumiendo las calles. Los gritos. La nieve teñida de rojo. Y luego Fenrir… sentada junto al fuego de la cueva mirándolo con aquella expresión tranquila mientras curaba sus heridas. El contraste era demasiado. Su respiración empezó a fallar. —…no…— La voz apenas salió de su garganta mientras retrocedía un paso sobre la nieve. Abajo, varias naves comenzaron a elevarse lentamente y soldados seguían moviéndose alrededor de Fenrir como si aquel infierno fuera algo normal para ella. —…tú…?— Las lágrimas empezaron a caerle sin siquiera darse cuenta. Todo lo que había construido emocionalmente alrededor de ella empezó a derrumbarse de golpe. Porque Fenrir no solo había sido alguien importante para él. Había sido literalmente lo único que le quedaba después de perderlo todo. La única persona que logró hacerle sentir protegido otra vez. La única voz capaz de calmar sus pesadillas. Y ahora estaba viendo que esa misma persona pertenecía al monstruo que destruyó su vida. Kael apretó los puños con tanta fuerza que sus uñas atravesaron la piel de sus manos. Su cuerpo entero comenzó a temblar mientras una mezcla insoportable de dolor, rabia y traición crecía dentro de él como algo vivo. Quería odiarla. Quería gritarle. Quería arrancarse de encima cada recuerdo relacionado con ella. Pero justamente eso era lo que más lo destruía… porque aun viendo todo aquello, una parte de él seguía recordando a la chica que se sentaba junto al fuego para hacerle compañía en silencio. Y esa contradicción terminó quebrándolo completamente. El aire empezó a vibrar. Primero levemente. Después violentamente. La nieve alrededor de Kael comenzó a agrietarse mientras una presión monstruosa explotaba desde su cuerpo de forma descontrolada. Rocas enteras empezaron a fracturarse bajo sus pies y el espacio alrededor suyo pareció deformarse por un instante. Kael cayó de rodillas gritando mientras el dolor emocional terminaba despertando algo dormido en lo más profundo de su existencia. La Resonancia Sísmica del Vacío. Una habilidad nacida del colapso absoluto de sus emociones y de un odio tan intenso que literalmente hacía vibrar el mundo a su alrededor. Ondas invisibles comenzaron a expandirse desde su cuerpo deformando el aire y resquebrajando todo lo que tocaban. La montaña explotó en múltiples fracturas gigantescas mientras árboles enteros eran arrancados desde la raíz y enormes pedazos de tierra colapsaban hacia el vacío. El cielo mismo parecía partirse. Las estructuras flotantes comenzaron a sacudirse violentamente. Varios soldados perdieron el equilibrio. Incluso el océano lejano empezó a agitarse bajo aquellas vibraciones monstruosas. Y en medio de aquel nacimiento aterrador… Kael solo podía mirar a Fenrir con el rostro completamente roto por el dolor. Porque en ese instante murió el niño que todavía quería creer en ella. Y nació alguien capaz de hacer temblar el mundo entero con su odio.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • • Las Crónicas De Fenrir Queen •

    ~El día de kael vireon prt2~

    El humo cubría el cielo por completo y la nieve que antes daba tranquilidad al pueblo ahora se derretía lentamente bajo las llamas mientras cenizas oscuras caían sobre los tejados destruidos. Kael Vireon apenas podía respirar, el aire quemaba y los gritos venían de todas partes. Su madre seguía sujetándolo del brazo mientras corrían entre calles colapsadas, esquivando escombros y personas desesperadas que intentaban huir hacia el bosque, pero no había salida, aquellas enormes estructuras flotantes seguían descendiendo sobre el valle como depredadores observando una presa herida.

    —¡Kael no mires atrás!—

    La voz de su madre sonó más fuerte esta vez, pero fue demasiado tarde. El chico giró apenas el rostro y vio a uno de los soldados atravesar a un hombre del pueblo sin siquiera detenerse, mientras otro levantaba la mano creando un círculo mágico oscuro que explotó contra varias casas cercanas. No era una batalla, era una ejecución. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Kael justo cuando el suelo volvió a temblar violentamente y una onda de choque atravesó la montaña lanzando nieve, fuego y madera destruida por todas partes. Varias casas se derrumbaron de golpe y su madre cayó de rodillas.

    —¡Mamá!—

    Kael intentó ayudarla, pero ella sostuvo rápidamente su rostro entre las manos y por primera vez él vio miedo real en sus ojos.

    —Escúchame… pase lo que pase no vuelvas atrás, ¿entendido?, corre hacia el bosque, sigue el río congelado y no te detengas—

    —No pienso irme sin ustedes—

    —¡KAEL!—

    El grito hizo que se quedara completamente inmóvil. Ella nunca le había hablado así. Las llamas iluminaban su rostro mientras pequeñas lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.

    —Tienes que vivir—

    Entonces una enorme sombra cayó frente a ellos. Uno de los soldados había aterrizado en medio de la calle destruida, su armadura negra estaba cubierta de nieve derretida y sangre, y en una mano sostenía una lanza oscura impregnada de energía. Detrás de él otros descendían lentamente desde el cielo. Kael retrocedió instintivamente mientras el soldado observaba alrededor hasta fijar la vista directamente en ellos.

    —Supervivientes detectados—

    Su voz no parecía humana, solo vacía. El hombre levantó lentamente la lanza y la madre de Kael abrazó a su hijo cubriéndolo con el cuerpo mientras el mundo entero parecía detenerse alrededor de ellos, pero justo antes de que atacara una explosión azul atravesó la calle destruyendo parte de las casas cercanas y lanzando al soldado varios metros hacia atrás.

    Kael abrió los ojos sorprendido.

    Su padre había aparecido entre el humo sosteniendo aquella vieja herramienta metálica, aunque ahora estaba cubierta de runas brillantes y energía azulada. Su respiración era pesada y sangre caía lentamente por uno de sus brazos.

    —Llévatelo…—

    —¡Pero tú…!—

    —¡AHORA!—

    El soldado comenzó a levantarse entre los escombros mientras más figuras descendían desde el cielo detrás de él. El padre de Kael dio un paso al frente sin apartar la mirada del enemigo y, aunque solo fue un paso… para Kael aquel instante se convirtió en el momento exacto donde su infancia terminó.
    • Las Crónicas De Fenrir Queen • ~El día de kael vireon prt2~ El humo cubría el cielo por completo y la nieve que antes daba tranquilidad al pueblo ahora se derretía lentamente bajo las llamas mientras cenizas oscuras caían sobre los tejados destruidos. Kael Vireon apenas podía respirar, el aire quemaba y los gritos venían de todas partes. Su madre seguía sujetándolo del brazo mientras corrían entre calles colapsadas, esquivando escombros y personas desesperadas que intentaban huir hacia el bosque, pero no había salida, aquellas enormes estructuras flotantes seguían descendiendo sobre el valle como depredadores observando una presa herida. —¡Kael no mires atrás!— La voz de su madre sonó más fuerte esta vez, pero fue demasiado tarde. El chico giró apenas el rostro y vio a uno de los soldados atravesar a un hombre del pueblo sin siquiera detenerse, mientras otro levantaba la mano creando un círculo mágico oscuro que explotó contra varias casas cercanas. No era una batalla, era una ejecución. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Kael justo cuando el suelo volvió a temblar violentamente y una onda de choque atravesó la montaña lanzando nieve, fuego y madera destruida por todas partes. Varias casas se derrumbaron de golpe y su madre cayó de rodillas. —¡Mamá!— Kael intentó ayudarla, pero ella sostuvo rápidamente su rostro entre las manos y por primera vez él vio miedo real en sus ojos. —Escúchame… pase lo que pase no vuelvas atrás, ¿entendido?, corre hacia el bosque, sigue el río congelado y no te detengas— —No pienso irme sin ustedes— —¡KAEL!— El grito hizo que se quedara completamente inmóvil. Ella nunca le había hablado así. Las llamas iluminaban su rostro mientras pequeñas lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos. —Tienes que vivir— Entonces una enorme sombra cayó frente a ellos. Uno de los soldados había aterrizado en medio de la calle destruida, su armadura negra estaba cubierta de nieve derretida y sangre, y en una mano sostenía una lanza oscura impregnada de energía. Detrás de él otros descendían lentamente desde el cielo. Kael retrocedió instintivamente mientras el soldado observaba alrededor hasta fijar la vista directamente en ellos. —Supervivientes detectados— Su voz no parecía humana, solo vacía. El hombre levantó lentamente la lanza y la madre de Kael abrazó a su hijo cubriéndolo con el cuerpo mientras el mundo entero parecía detenerse alrededor de ellos, pero justo antes de que atacara una explosión azul atravesó la calle destruyendo parte de las casas cercanas y lanzando al soldado varios metros hacia atrás. Kael abrió los ojos sorprendido. Su padre había aparecido entre el humo sosteniendo aquella vieja herramienta metálica, aunque ahora estaba cubierta de runas brillantes y energía azulada. Su respiración era pesada y sangre caía lentamente por uno de sus brazos. —Llévatelo…— —¡Pero tú…!— —¡AHORA!— El soldado comenzó a levantarse entre los escombros mientras más figuras descendían desde el cielo detrás de él. El padre de Kael dio un paso al frente sin apartar la mirada del enemigo y, aunque solo fue un paso… para Kael aquel instante se convirtió en el momento exacto donde su infancia terminó.
    Me entristece
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ¡Vamos… un poquito más… ya casi…!

    *Intentando llegar a un tarro de galletas de la estantería el cual estaba demasiado alto para mi estatura actual, ¿el por qué no usar magia para alcanzarlo? sencillo, mi magia estaba inestable por la magia de caos y no quería causar un destrozo en la casa, tras varios intentos de solo rozar con los dedos el cristal del tarro me enfurruñe, saliendo de escena volviendo al rato con un taburete alto subiéndome para alcanzar finalmente el tarro y llevármelo conmigo al salón, una vez me senté en el sofá tome el grimorio de magia de caos para seguir estudiándolo mientras comía galletitas*
    ¡Vamos… un poquito más… ya casi…! *Intentando llegar a un tarro de galletas de la estantería el cual estaba demasiado alto para mi estatura actual, ¿el por qué no usar magia para alcanzarlo? sencillo, mi magia estaba inestable por la magia de caos y no quería causar un destrozo en la casa, tras varios intentos de solo rozar con los dedos el cristal del tarro me enfurruñe, saliendo de escena volviendo al rato con un taburete alto subiéndome para alcanzar finalmente el tarro y llevármelo conmigo al salón, una vez me senté en el sofá tome el grimorio de magia de caos para seguir estudiándolo mientras comía galletitas*
    Me gusta
    Me enjaja
    4
    2 turnos 0 maullidos
  • Aunque sea sábado debo ir a primera hora a hacer varios trámites, es el único día libre que tengo.
    Aunque sea sábado debo ir a primera hora a hacer varios trámites, es el único día libre que tengo.
    0 turnos 0 maullidos
  • « 𝙉𝙤𝙗𝙤𝙙𝙮 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙨 𝙞𝙩 𝙛𝙚𝙖𝙧 𝙖𝙣𝙮𝙢𝙤𝙧𝙚 »


    La transmisión seguía encendida aunque nadie realmente estuviera viendo ya. ¿Para qué hacerlo? Sus rostros mostraban un desespero, aunque paulatino, era evidente conforme las voces de los reporteros daban la nota. Se mezclaban unas cosas con otras desde distintos puntos de vista dentro del Instituto. Televisores olvidados en salas comunes, teléfonos apoyados boca arriba sobre escritorios, pantallas abiertas en laboratorios donde estudiantes fingían continuar tareas que habían dejado de leer hacía varios minutos. El nombre de Stark Industries aparecía una y otra vez, acompañado de gráficos bursátiles, declaraciones corporativas y sonrisas cuidadosamente entrenadas frente a cámaras.

    "𝘜𝘯𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢 𝘦𝘵𝘢𝘱𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭. 𝘔𝘰𝘥𝘦𝘳𝘯𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘵𝘦𝘤𝘯𝘰𝘭𝘰́𝘨𝘪𝘤𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘰𝘱𝘦𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘳𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘪𝘷𝘢"

    Había escuchado suficientes ruedas de prensa en su vida para reconocer cuándo alguien intentaba vender miedo utilizando lenguaje elegante. Y 𝙁𝙚𝙞𝙡𝙤𝙣𝙜 no necesitó demasiado tiempo para empezar a meter sus manos donde no debía desde que compró parte de las acciones. Ni siquiera estaba intentando esconderlo. No a ojos de los mutantes.

    Había algo casi insultante en la transparencia de todo aquello; como si supiera perfectamente que ya nadie iba a detenerlo. El programa SENTINEL llevaba años siendo una amenaza latente, cambiando de nombre, de financiamiento y de rostro cada vez que la opción pública necesitaba algo más cómodo que odiar. Pero seguía siendo lo mismo. Siempre era lo mismo, y siempre terminaba de mal en peor.

    Máquinas construidas para vigilar mutantes; máquinas para cazarlos cuando dejara de ser suficiente vigilarlos. Con la única diferencia que ahora era que lo estaban anunciando en televisión nacional como si fuese el lanzamiento de un teléfono nuevo. Permanece sentado frente a la mesa táctica de la sala de guerra, con ambos antebrazos apoyados sobre la superficie metálica. La iluminación tenue del lugar convertía el brillo rojizo de su visor en la única fuente constante de color dentro de la habitación.

    "...𝘦𝘭 𝘚𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘪𝘯𝘶𝘢𝘳𝘢́ 𝘥𝘦𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘨𝘪𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘔𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘖𝘣𝘭𝘪𝘨𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘳𝘰́𝘹𝘪𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘮𝘢𝘯𝘢𝘴. 𝘋𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘰𝘴𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳𝘢́ 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘯𝘴𝘱𝘢𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘺 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘭𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝙆𝙧𝙖𝙠𝙤𝙖..."

    —Siempre empieza igual... —murmuró finalmente, sin apartar la vista de las imágenes frente a él—. Primero hablan de prevención, después de control. Luego empiezan a señalar nombres como si no hubiera terminado ya en una isla llena de cadáveres una vez.

    Su mandíbula se tensa de tan solo recordar la tragedia.

    —Genosha tampoco parecía imposible hasta que ocurrió.
    « 𝙉𝙤𝙗𝙤𝙙𝙮 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙨 𝙞𝙩 𝙛𝙚𝙖𝙧 𝙖𝙣𝙮𝙢𝙤𝙧𝙚 » La transmisión seguía encendida aunque nadie realmente estuviera viendo ya. ¿Para qué hacerlo? Sus rostros mostraban un desespero, aunque paulatino, era evidente conforme las voces de los reporteros daban la nota. Se mezclaban unas cosas con otras desde distintos puntos de vista dentro del Instituto. Televisores olvidados en salas comunes, teléfonos apoyados boca arriba sobre escritorios, pantallas abiertas en laboratorios donde estudiantes fingían continuar tareas que habían dejado de leer hacía varios minutos. El nombre de Stark Industries aparecía una y otra vez, acompañado de gráficos bursátiles, declaraciones corporativas y sonrisas cuidadosamente entrenadas frente a cámaras. "𝘜𝘯𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢 𝘦𝘵𝘢𝘱𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭. 𝘔𝘰𝘥𝘦𝘳𝘯𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘵𝘦𝘤𝘯𝘰𝘭𝘰́𝘨𝘪𝘤𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘰𝘱𝘦𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘳𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘪𝘷𝘢" Había escuchado suficientes ruedas de prensa en su vida para reconocer cuándo alguien intentaba vender miedo utilizando lenguaje elegante. Y 𝙁𝙚𝙞𝙡𝙤𝙣𝙜 no necesitó demasiado tiempo para empezar a meter sus manos donde no debía desde que compró parte de las acciones. Ni siquiera estaba intentando esconderlo. No a ojos de los mutantes. Había algo casi insultante en la transparencia de todo aquello; como si supiera perfectamente que ya nadie iba a detenerlo. El programa SENTINEL llevaba años siendo una amenaza latente, cambiando de nombre, de financiamiento y de rostro cada vez que la opción pública necesitaba algo más cómodo que odiar. Pero seguía siendo lo mismo. Siempre era lo mismo, y siempre terminaba de mal en peor. Máquinas construidas para vigilar mutantes; máquinas para cazarlos cuando dejara de ser suficiente vigilarlos. Con la única diferencia que ahora era que lo estaban anunciando en televisión nacional como si fuese el lanzamiento de un teléfono nuevo. Permanece sentado frente a la mesa táctica de la sala de guerra, con ambos antebrazos apoyados sobre la superficie metálica. La iluminación tenue del lugar convertía el brillo rojizo de su visor en la única fuente constante de color dentro de la habitación. "...𝘦𝘭 𝘚𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘪𝘯𝘶𝘢𝘳𝘢́ 𝘥𝘦𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘨𝘪𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘔𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘖𝘣𝘭𝘪𝘨𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘳𝘰́𝘹𝘪𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘮𝘢𝘯𝘢𝘴. 𝘋𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘰𝘴𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳𝘢́ 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘯𝘴𝘱𝘢𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘺 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘭𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝙆𝙧𝙖𝙠𝙤𝙖..." —Siempre empieza igual... —murmuró finalmente, sin apartar la vista de las imágenes frente a él—. Primero hablan de prevención, después de control. Luego empiezan a señalar nombres como si no hubiera terminado ya en una isla llena de cadáveres una vez. Su mandíbula se tensa de tan solo recordar la tragedia. —Genosha tampoco parecía imposible hasta que ocurrió.
    Me gusta
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Buenas a todos. Varios me han preguntado ya por el asunto del Poliamor, que cuando va estar disponible porque se había dicho que seria entre Abril y Mayo.

    Como se había comentado anteriormente, ya que habían proyectos posteriores iniciados o vistos antes de este. Las fechas como se dijo eran estimativas y dijimos que POSIBLEMENTE estaría por esas fechas. No obstante, se a estado trabajando en la mejora de la plataforma iOs (Si culpen a Apple no a nosotros (?)) que ha estado llevando un poco más de tiempo que el previsto.

    Agradecemos su paciencia y seguramente habrán nuevas noticias a fin de mes ya que las fechas propuestas eran abril de mayo osea hasta fin de mayo aun hay tiempo.

    PD: Recuerden comer muchas manzanitas por venganza contra apple y también ayuda a la salud. (?)

    Besitos a todos y se despide cordialmente de uds la RolSage Mitzuko. ~
    Buenas a todos. Varios me han preguntado ya por el asunto del Poliamor, que cuando va estar disponible porque se había dicho que seria entre Abril y Mayo. Como se había comentado anteriormente, ya que habían proyectos posteriores iniciados o vistos antes de este. Las fechas como se dijo eran estimativas y dijimos que POSIBLEMENTE estaría por esas fechas. No obstante, se a estado trabajando en la mejora de la plataforma iOs (Si culpen a Apple no a nosotros (?)) que ha estado llevando un poco más de tiempo que el previsto. Agradecemos su paciencia y seguramente habrán nuevas noticias a fin de mes ya que las fechas propuestas eran abril de mayo osea hasta fin de mayo aun hay tiempo. PD: Recuerden comer muchas manzanitas por venganza contra apple y también ayuda a la salud. (?) Besitos a todos y se despide cordialmente de uds la RolSage Mitzuko. ~ :STK-13:
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    Me emputece
    8
    6 comentarios 0 compartidos
  • —Tengo que pensar en un nombre, pero me gusta "La ratonera."

    Debía elegir que cartel poner en su nuevo negocio. El local era pequeño pero se conectaban varios cobertizos, tenía algunos discos que quería probar antes de ponerlos a la venta×
    —Tengo que pensar en un nombre, pero me gusta "La ratonera." Debía elegir que cartel poner en su nuevo negocio. El local era pequeño pero se conectaban varios cobertizos, tenía algunos discos que quería probar antes de ponerlos a la venta×
    Me gusta
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Los últimos días han sido excesivamente demandantes. Tanto así que no había tenido ni un momento de descanso. Turnos dobles, cirugías, guardias y la posible amenaza de una enfermedad infectocontagiosa en el quirófano le habían tenido completamente ocupado.

    Una vez que se liberó, y que finalmente pudo descansar, lo primero que hizo fue solicitar varios días de vacaciones.
    Quería enfocarse en sí mismo, en sus investigaciones, en descansar y en estirar el cuerpo de nueva cuenta.

    Mientras estaba sentado en el sofá, descansando finalmente de todo el trabajo tan agobiante, comenzó a cabecear.
    Sus ojos comenzaron a vencerse víctimas del cansancio y el sueño acumulados.

    Cerró los ojos y, finalmente, se permitió dormir.

    [ Las responsabilidades adultas definitivamente me han tenido ausente muchísimo tiempo. No solo Donn necesita dormir... ]
    Los últimos días han sido excesivamente demandantes. Tanto así que no había tenido ni un momento de descanso. Turnos dobles, cirugías, guardias y la posible amenaza de una enfermedad infectocontagiosa en el quirófano le habían tenido completamente ocupado. Una vez que se liberó, y que finalmente pudo descansar, lo primero que hizo fue solicitar varios días de vacaciones. Quería enfocarse en sí mismo, en sus investigaciones, en descansar y en estirar el cuerpo de nueva cuenta. Mientras estaba sentado en el sofá, descansando finalmente de todo el trabajo tan agobiante, comenzó a cabecear. Sus ojos comenzaron a vencerse víctimas del cansancio y el sueño acumulados. Cerró los ojos y, finalmente, se permitió dormir. [ Las responsabilidades adultas definitivamente me han tenido ausente muchísimo tiempo. No solo Donn necesita dormir... ]
    Me gusta
    Me encocora
    2
    11 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados