• — HeeSeung mantenía su mirada fija en la ventana, le era imposible mirar a su hijo a los ojos, eran pocos momentos en los que el pelirrojo se enojaba con su hijo mayor, pero aquella situación le había desbordado un poco.—

    N-o puedo creer que pienses eso, jamás creí que serías alguien tan homofóbico, vienes de un matrimonio de dos hombres, soy tu madre, pero no soy una mujer.

    — Su voz se quebró suavemente y miro al joven con decepción y tristeza.—

    Supongo que también nos repudias a mi y a tu padre.

    All SeongHa
    — HeeSeung mantenía su mirada fija en la ventana, le era imposible mirar a su hijo a los ojos, eran pocos momentos en los que el pelirrojo se enojaba con su hijo mayor, pero aquella situación le había desbordado un poco.— N-o puedo creer que pienses eso, jamás creí que serías alguien tan homofóbico, vienes de un matrimonio de dos hombres, soy tu madre, pero no soy una mujer. — Su voz se quebró suavemente y miro al joven con decepción y tristeza.— Supongo que también nos repudias a mi y a tu padre. [galaxy_cyan_sheep_845]
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  • Tomo 2 - El Amanecer de un Multiverso Fragmentado.
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    "Mientras en los albores del tiempo el Vacío y la existencia se batían en un duelo cósmico interminable, aquellas 10 criaturas que nacieron de aquella colisión se erigen como la prueba maxima de que un destino se haya predicho, y que estás entidades darían forma a lo que hoy conocemos como 'multiverso'.

    Bajo 5 estrellas brillantes la existencia y el vacío de forma tal vez innata perfeccionaron su trabajo en competencia entre una fuerza en contra de su opuesta.

    Una estrella o sol blanco iluminaba aquella negrura interminable, que a su vez provocaba el nacimiento de nuevas entidades estelares, creando así LA ViDA.

    Cómo contraparte de la misma, el vacío alzaba una estrella o sol de color negro que apagaba las entidades cósmicas que el sol blanco creaba, apareciendo así por primera vez LA MUERTE

    Entre tantas fricciones entre una y otra fuerza, las estrellas y entidades similares que nacieron a partir de estos 10 dragones comenzaron a generar una suerte de conciencia primigenia dando origen a un sol de color azul, el cual representaba LA RAZÓN.

    Cuando esta conciencia era perfeccionada, tanto los Dragones como las entidades estelares que nacieron de ellos, comenzaron a tener varias reacciones a lo que les rodeaba, una impresión que parecía asombro, miedo, ira, tristeza, alegría. Era una nueva forma de sentir bajo un sol Rojo que se alzaba representando así LA PASIÓN.

    Y por último, con un sol o estrella de color verde, tanto los Dragones como las entidades estelares llegaron a una conclusión entre la mezcla de conciencia y sentimientos que habrían adquirido. Un propósito si se quiere llamar de alguna forma, algunos tomando el camino de la virtud, otros tomando el camino de la corrupción, naciendo así LA LIBERTAD.

    Tras la perfección total de estos 5 soles que regían por sobre las cabezas de los 10 hermanos dragones, estos pudieron perfeccionar las características de las estrellas, así creando la magia, aquella manipulación que permitiría moldear las bondades que cada sol podría otorgar a quien quiera que sepa como canalizar dicha Energía. Así, los 10 hermanos, en Aras de llevar un camino correcto para el multiverso según sus criterios, adoptó la energía de hasta 3 soles para sus cometidos ya que el tratar de adoptar la energía de los 5 soles era una tarea imposible para todos. Dado que cada uno de estos dragones tenía su propia visión de como llevar el curso del multiverso, y tan ferra era la voluntad de cada uno, que se habrían convertido en enemigos, participando en una enorme guerra entre ellos, causando que los mundos se fragmenten en varios "trozos" perdiendo algunos parte del brillo de uno o más soles, convirtiéndose en regiones muy diversas en los mundos que podrán recorrer los seres vivos (y no tan vivos). Tal fue la batalla entre los 10 hermanos dragones, que al terminar está guerra cósmica, habían perdido casi todo su poder divino, obligandolos a permanecer esparcidos por diversos mundos, causando grietas espacio-temporales que podrían causar estragos en los mismos y resquebrajando el "Orden-caótico" que equilibra las fuerzas de la Existencia y el Vacío.

    Los 10 hermanos Dragones eran:
    Treva, La Renovadora.
    Rith, La Despertadora
    Darigaaz, El Inflamador
    Dromar, El Desterrador
    Oros, La Vengadora
    Numot, El Devastador
    Intet, La Soñadora
    Vorosh, El Cazador
    Teneb, El Cosechador
    Crosis, El Depurador.....quien les narra bajo el pseudónimo de "Jero"

    Cada Hermano dragón tiene una función para estos multiverso, Pero eso...eso lo narraré en otro momento. Por ahora...debo buscar a mis hermanos dragones, para arreglar todo este desastre....cómo enemigos que somos cada uno de nosotros."
    "Mientras en los albores del tiempo el Vacío y la existencia se batían en un duelo cósmico interminable, aquellas 10 criaturas que nacieron de aquella colisión se erigen como la prueba maxima de que un destino se haya predicho, y que estás entidades darían forma a lo que hoy conocemos como 'multiverso'. Bajo 5 estrellas brillantes la existencia y el vacío de forma tal vez innata perfeccionaron su trabajo en competencia entre una fuerza en contra de su opuesta. Una estrella o sol blanco iluminaba aquella negrura interminable, que a su vez provocaba el nacimiento de nuevas entidades estelares, creando así LA ViDA. Cómo contraparte de la misma, el vacío alzaba una estrella o sol de color negro que apagaba las entidades cósmicas que el sol blanco creaba, apareciendo así por primera vez LA MUERTE Entre tantas fricciones entre una y otra fuerza, las estrellas y entidades similares que nacieron a partir de estos 10 dragones comenzaron a generar una suerte de conciencia primigenia dando origen a un sol de color azul, el cual representaba LA RAZÓN. Cuando esta conciencia era perfeccionada, tanto los Dragones como las entidades estelares que nacieron de ellos, comenzaron a tener varias reacciones a lo que les rodeaba, una impresión que parecía asombro, miedo, ira, tristeza, alegría. Era una nueva forma de sentir bajo un sol Rojo que se alzaba representando así LA PASIÓN. Y por último, con un sol o estrella de color verde, tanto los Dragones como las entidades estelares llegaron a una conclusión entre la mezcla de conciencia y sentimientos que habrían adquirido. Un propósito si se quiere llamar de alguna forma, algunos tomando el camino de la virtud, otros tomando el camino de la corrupción, naciendo así LA LIBERTAD. Tras la perfección total de estos 5 soles que regían por sobre las cabezas de los 10 hermanos dragones, estos pudieron perfeccionar las características de las estrellas, así creando la magia, aquella manipulación que permitiría moldear las bondades que cada sol podría otorgar a quien quiera que sepa como canalizar dicha Energía. Así, los 10 hermanos, en Aras de llevar un camino correcto para el multiverso según sus criterios, adoptó la energía de hasta 3 soles para sus cometidos ya que el tratar de adoptar la energía de los 5 soles era una tarea imposible para todos. Dado que cada uno de estos dragones tenía su propia visión de como llevar el curso del multiverso, y tan ferra era la voluntad de cada uno, que se habrían convertido en enemigos, participando en una enorme guerra entre ellos, causando que los mundos se fragmenten en varios "trozos" perdiendo algunos parte del brillo de uno o más soles, convirtiéndose en regiones muy diversas en los mundos que podrán recorrer los seres vivos (y no tan vivos). Tal fue la batalla entre los 10 hermanos dragones, que al terminar está guerra cósmica, habían perdido casi todo su poder divino, obligandolos a permanecer esparcidos por diversos mundos, causando grietas espacio-temporales que podrían causar estragos en los mismos y resquebrajando el "Orden-caótico" que equilibra las fuerzas de la Existencia y el Vacío. Los 10 hermanos Dragones eran: Treva, La Renovadora. Rith, La Despertadora Darigaaz, El Inflamador Dromar, El Desterrador Oros, La Vengadora Numot, El Devastador Intet, La Soñadora Vorosh, El Cazador Teneb, El Cosechador Crosis, El Depurador.....quien les narra bajo el pseudónimo de "Jero" Cada Hermano dragón tiene una función para estos multiverso, Pero eso...eso lo narraré en otro momento. Por ahora...debo buscar a mis hermanos dragones, para arreglar todo este desastre....cómo enemigos que somos cada uno de nosotros."
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  • Todas las caricias de un amor al despertar El último abrazo de un amigo que se va

    El mirar del niño que un día fuiste
    Y que se está marchitando
    Toda la avaricia que jamás dejas pasar

    Sigue lapidando toda tu felicidad
    Mientras la tristeza va anidando
    En tu corazón helado

    Si en la vida tienes algo por lo que vivir No lo pienses más y echa a volar
    Vuelve a caminar y no pierdas tiempo en sufrir
    Pues, la muerte siempre te va a acechar
    Todas las caricias de un amor al despertar El último abrazo de un amigo que se va El mirar del niño que un día fuiste Y que se está marchitando Toda la avaricia que jamás dejas pasar Sigue lapidando toda tu felicidad Mientras la tristeza va anidando En tu corazón helado Si en la vida tienes algo por lo que vivir No lo pienses más y echa a volar Vuelve a caminar y no pierdas tiempo en sufrir Pues, la muerte siempre te va a acechar
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  • — A veces la tristeza no me deja ver la suerte que tengo de estar aquí
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  • — No entiendo por qué me miras así… si lo único que sé hacer es abrazar tristezas hasta que se duerman — Había conseguido trabajo en un club que, desde fuera, parecía como cualquier otro: luces tenues, música que vibraba en el suelo, risas demasiado fuertes y copas que nunca permanecían vacías. Pero para la pelirroja todo era… extraño. No entendía por qué algunos clientes hablaban tan cerca de su oído, ni por qué sus miradas se quedaban más tiempo del necesario sobre ella. Tampoco comprendía por qué el silencio se volvía tan denso cuando caminaba entre las mesas.

    Ella solo hacía lo que sabía hacer.

    Escuchaba.

    A veces se sentaba frente a alguien que parecía haber olvidado cómo respirar con calma. Les ofrecía una sonrisa suave, un gesto torpe, una palabra que no buscaba seducir, sino sostener. Y era raro… porque después de unos minutos, las manos tensas se relajaban, las miradas se volvían más claras, y los corazones, aunque fuera por un instante...parecían menos rotos.

    Pero el club tenía otro pulso bajo la música.

    En las esquinas más oscuras se susurraban acuerdos que no sonaban a nada bueno. Había hombres que observaban demasiado, mujeres que sabían demasiado, y sombras que se movían cuando nadie debía moverse. Más de una vez la pelirroja sintió esa sensación en la nuca… como si algo peligroso la estuviera estudiando.

    Y aun así, ella seguía ahí, caminando entre mesas con el atuendo que le habían dado en aquel lugar y sus ojos grandes, completamente ajena a las reglas invisibles de ese lugar.

    No entendía el juego.
    No entendía las miradas.
    No entendía el peligro.
    — No entiendo por qué me miras así… si lo único que sé hacer es abrazar tristezas hasta que se duerman — Había conseguido trabajo en un club que, desde fuera, parecía como cualquier otro: luces tenues, música que vibraba en el suelo, risas demasiado fuertes y copas que nunca permanecían vacías. Pero para la pelirroja todo era… extraño. No entendía por qué algunos clientes hablaban tan cerca de su oído, ni por qué sus miradas se quedaban más tiempo del necesario sobre ella. Tampoco comprendía por qué el silencio se volvía tan denso cuando caminaba entre las mesas. Ella solo hacía lo que sabía hacer. Escuchaba. A veces se sentaba frente a alguien que parecía haber olvidado cómo respirar con calma. Les ofrecía una sonrisa suave, un gesto torpe, una palabra que no buscaba seducir, sino sostener. Y era raro… porque después de unos minutos, las manos tensas se relajaban, las miradas se volvían más claras, y los corazones, aunque fuera por un instante...parecían menos rotos. Pero el club tenía otro pulso bajo la música. En las esquinas más oscuras se susurraban acuerdos que no sonaban a nada bueno. Había hombres que observaban demasiado, mujeres que sabían demasiado, y sombras que se movían cuando nadie debía moverse. Más de una vez la pelirroja sintió esa sensación en la nuca… como si algo peligroso la estuviera estudiando. Y aun así, ella seguía ahí, caminando entre mesas con el atuendo que le habían dado en aquel lugar y sus ojos grandes, completamente ajena a las reglas invisibles de ese lugar. No entendía el juego. No entendía las miradas. No entendía el peligro.
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  • *sacaría su guitarra y la pondría en su regazo y empezaría a cantar con una voz angelical*

    Cómo estarán en la ensenada, el viejo ceibal
    Los jazmineros y orquídeas en flor?
    Donde cantó dulcemente el zorzal
    Quiero volver a contemplarme en tus ojos cambá
    Y que me beses como te besé
    Bajo la sombra del jacarandá
    Niño, apoyate en mis recuerdos, intentá dormir en paz
    Siento el peso en tu conciencia por el llanto de mamá
    Vi que el miedo al abandono no te deja respirar
    Siento el nudo de tu panza cuando te hablan de papá
    Niño, haz las paces con la vida, no es de piedra el pastizal
    La nostalgia de tu antes no te deja caminar
    ¿Quién mató tu sonrisita de ilusión y de bondad?
    Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar
    Amor, no llores, veo luz en tus males
    Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzales
    Niño, soy un hombre con tristeza, sé del peso en tu verdad
    Escaparte por robar porque robás para cenar
    Vi tus dedos en el barro con olor a libertad
    Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar
    Por el mundo vas de pillo con alma de caramelo
    Vi la vida en tus nudillos y su odio en tus hoyuelos (ah, ah, ah, ah)
    Le rezaste a unos amigos, pues no todos van al cielo
    Pero vos sos un grial
    Amor, no llores, veo luz en tus males
    Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzal
    Amor, no llores, veo luz en tus males
    Siguiéndote el corazón
    Hijo, me robaron tus ojitos los momentos que perdí
    Pedí tiempo a mi destino, y dijo, "hoy te toca a ti"
    Sé que un día serás grande, sé que un día entenderás
    Los consejos de tu viejo, estoy descansando en paz
    *sacaría su guitarra y la pondría en su regazo y empezaría a cantar con una voz angelical* Cómo estarán en la ensenada, el viejo ceibal Los jazmineros y orquídeas en flor? Donde cantó dulcemente el zorzal Quiero volver a contemplarme en tus ojos cambá Y que me beses como te besé Bajo la sombra del jacarandá Niño, apoyate en mis recuerdos, intentá dormir en paz Siento el peso en tu conciencia por el llanto de mamá Vi que el miedo al abandono no te deja respirar Siento el nudo de tu panza cuando te hablan de papá Niño, haz las paces con la vida, no es de piedra el pastizal La nostalgia de tu antes no te deja caminar ¿Quién mató tu sonrisita de ilusión y de bondad? Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar Amor, no llores, veo luz en tus males Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzales Niño, soy un hombre con tristeza, sé del peso en tu verdad Escaparte por robar porque robás para cenar Vi tus dedos en el barro con olor a libertad Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar Por el mundo vas de pillo con alma de caramelo Vi la vida en tus nudillos y su odio en tus hoyuelos (ah, ah, ah, ah) Le rezaste a unos amigos, pues no todos van al cielo Pero vos sos un grial Amor, no llores, veo luz en tus males Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzal Amor, no llores, veo luz en tus males Siguiéndote el corazón Hijo, me robaron tus ojitos los momentos que perdí Pedí tiempo a mi destino, y dijo, "hoy te toca a ti" Sé que un día serás grande, sé que un día entenderás Los consejos de tu viejo, estoy descansando en paz
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  • La cabeza le daba vueltas mientras colgaba la llamada de su teléfono... Otra llamada no atendida, otra vez de vuelta en el buzón de voz, de nuevo un mensaje que había dejado con la esperanza de una respuesta que probablemente nunca llegaría.
    Suspiró mientras detenía sus pasos al andar por el pasillo del hotel, sin prestar verdadera atención a su alrededor sino hasta varios minutos después donde, distraídamente, observó la pared de su costado percatándose de un viejo cuadro que allí había colgado. Uno de tantos que ella misma había distribuido por el hotel. Nunca había sido fan o de presumirse a sí misma en cuadros, tal vez fuera la costumbre pero distintos de ellos solían mostrar que no era sólo una fundadora de un hotel de segunda.... Sino la misma princesa del infierno. Cuadros sola, otros con sus padres, otros sólo con su padre y otros como aquel que ahora observaba...

    Solo con su madre.

    Ella siempre se había visto espléndida en los cuadros tan cuidadosa y rigurosamente pintados a mano. Incluso en simples pinturas se podía notar la magnificencia de su madre como reina, el poder y la seguridad que ella irradiaba sólo con su sonrisa y su mirada. Siempre perfecta, siempre.... Ella.
    Mientras que, por otro lado, estaba ella a su lado tan sólo intentándolo. Ni siquiera siendo la sombra de lo que su madre era, de lo que su madre también había esperado que fuera. Aquello le había removido recuerdos del día en que ese cuadro había sido pintado....


    Sólo era otro día como cualquier otro, viviendo junto a su madre. Los sirvientes iban y venían mientras su madre sencillamente tarareaba en lo que se observaba en un espejo inspeccionando hasta el más mínimo de los detalles en su apariencia; que cada mechón de su cabello estuviese en su lugar, que ni una arruga se mostrara en sus prendas, que su corona estuviera perfecta sobre su cabeza e, incluso, que la sombra de sus ojos o el tinte de sus labios no se hubiera corrido ni siquiera un milímetro.

    — ¿Mamá? —

    Se había asomado por la puerta de la habitación, en realidad hacía varios minutos pero no se había atrevido a interrumpir a su madre. No cuando se la veía tan ocupada con ella misma por lo que había aguardado hasta que creyó había terminado.
    Recordaba a su madre voltear a su llamado, verla con el atuendo que había elegido para ella aunque portaba una postura más bien cohibida.

    — Ah, ah, Charlie. Cariño. ¿Qué dijimos de tu postura? No querrás verte tan.... Tú ¿No es cierto?

    Recordaba su sonrisa, tan cálida, tan segura, mientras se acercaba con elegante andar hasta ella para modificar su postura. Alzando su cabeza desde el mentón, la espalda recta.
    Al acabar la había observado con aquella mirada tan crítica, tan pensativa, tan solo un momento antes de negar con la cabeza e ir a su tocador donde revolvió entre sus cosas acercándose con un labial en manos.

    — Quédate quieta, sólo un poco más...

    Había tomado su rostro desde el mentón, pintando sus labios mientras ella se dejaba dócilmente ni siquiera atreviéndose a hablar para no arruinar el arduo trabajo que hacía en ella.

    — Y listo. Ahora sí te pareces un poco más a mi

    Su risa, tan melodiosa, elegante. Su propio corazón hinchándose de alegría cuando decía se le parecía pues nada anhelaba más que ser como su madre, tener su misma seguridad, su aura, su destreza... Ella era la reina que aspiraba a hacer.
    Siempre servicial pensando en el bienestar de los pecadores, de su pueblo, pero sin olvidarse de ella misma.
    Habiéndola tomado de los hombros la había animado a acercarse a un espejo donde ambas se posaron delante mientras los imps comenzaban a preparar los materiales para el cuadro de ambas que se pintaría.

    — Y no lo olvides, Charlie. Mantén la cabeza en alto, muéstrate segura y recuerda que un día el trono será tuyo... Entonces tal vez puedas ser como yo un día.
    Ow, pero no te preocupes. Yo sí creo en ti ¿Quién lo haría sino tu madre?


    Su madre creía, como siempre lo había hecho. Volvió a bajar la mirada del cuadro a su celular... Ni un mensaje. Ni una llamada devuelta. Frunció el ceño con cierta tristeza por ello pero enseguida sacudió la cabeza; debía recordar lo que su madre le había enseñado. Debía enorgullecerla aún si ahora no podía verla.
    Su madre creía en ella y eso era todo lo que necesitaba. Debía seguir sus pasos
    La cabeza le daba vueltas mientras colgaba la llamada de su teléfono... Otra llamada no atendida, otra vez de vuelta en el buzón de voz, de nuevo un mensaje que había dejado con la esperanza de una respuesta que probablemente nunca llegaría. Suspiró mientras detenía sus pasos al andar por el pasillo del hotel, sin prestar verdadera atención a su alrededor sino hasta varios minutos después donde, distraídamente, observó la pared de su costado percatándose de un viejo cuadro que allí había colgado. Uno de tantos que ella misma había distribuido por el hotel. Nunca había sido fan o de presumirse a sí misma en cuadros, tal vez fuera la costumbre pero distintos de ellos solían mostrar que no era sólo una fundadora de un hotel de segunda.... Sino la misma princesa del infierno. Cuadros sola, otros con sus padres, otros sólo con su padre y otros como aquel que ahora observaba... Solo con su madre. Ella siempre se había visto espléndida en los cuadros tan cuidadosa y rigurosamente pintados a mano. Incluso en simples pinturas se podía notar la magnificencia de su madre como reina, el poder y la seguridad que ella irradiaba sólo con su sonrisa y su mirada. Siempre perfecta, siempre.... Ella. Mientras que, por otro lado, estaba ella a su lado tan sólo intentándolo. Ni siquiera siendo la sombra de lo que su madre era, de lo que su madre también había esperado que fuera. Aquello le había removido recuerdos del día en que ese cuadro había sido pintado.... Sólo era otro día como cualquier otro, viviendo junto a su madre. Los sirvientes iban y venían mientras su madre sencillamente tarareaba en lo que se observaba en un espejo inspeccionando hasta el más mínimo de los detalles en su apariencia; que cada mechón de su cabello estuviese en su lugar, que ni una arruga se mostrara en sus prendas, que su corona estuviera perfecta sobre su cabeza e, incluso, que la sombra de sus ojos o el tinte de sus labios no se hubiera corrido ni siquiera un milímetro. — ¿Mamá? — Se había asomado por la puerta de la habitación, en realidad hacía varios minutos pero no se había atrevido a interrumpir a su madre. No cuando se la veía tan ocupada con ella misma por lo que había aguardado hasta que creyó había terminado. Recordaba a su madre voltear a su llamado, verla con el atuendo que había elegido para ella aunque portaba una postura más bien cohibida. — Ah, ah, Charlie. Cariño. ¿Qué dijimos de tu postura? No querrás verte tan.... Tú ¿No es cierto? Recordaba su sonrisa, tan cálida, tan segura, mientras se acercaba con elegante andar hasta ella para modificar su postura. Alzando su cabeza desde el mentón, la espalda recta. Al acabar la había observado con aquella mirada tan crítica, tan pensativa, tan solo un momento antes de negar con la cabeza e ir a su tocador donde revolvió entre sus cosas acercándose con un labial en manos. — Quédate quieta, sólo un poco más... Había tomado su rostro desde el mentón, pintando sus labios mientras ella se dejaba dócilmente ni siquiera atreviéndose a hablar para no arruinar el arduo trabajo que hacía en ella. — Y listo. Ahora sí te pareces un poco más a mi Su risa, tan melodiosa, elegante. Su propio corazón hinchándose de alegría cuando decía se le parecía pues nada anhelaba más que ser como su madre, tener su misma seguridad, su aura, su destreza... Ella era la reina que aspiraba a hacer. Siempre servicial pensando en el bienestar de los pecadores, de su pueblo, pero sin olvidarse de ella misma. Habiéndola tomado de los hombros la había animado a acercarse a un espejo donde ambas se posaron delante mientras los imps comenzaban a preparar los materiales para el cuadro de ambas que se pintaría. — Y no lo olvides, Charlie. Mantén la cabeza en alto, muéstrate segura y recuerda que un día el trono será tuyo... Entonces tal vez puedas ser como yo un día. Ow, pero no te preocupes. Yo sí creo en ti ¿Quién lo haría sino tu madre? Su madre creía, como siempre lo había hecho. Volvió a bajar la mirada del cuadro a su celular... Ni un mensaje. Ni una llamada devuelta. Frunció el ceño con cierta tristeza por ello pero enseguida sacudió la cabeza; debía recordar lo que su madre le había enseñado. Debía enorgullecerla aún si ahora no podía verla. Su madre creía en ella y eso era todo lo que necesitaba. Debía seguir sus pasos
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  • Recorría cada habitación de aquella amplia casa en San Francisco, una casa que había vivido demasiadas cosas, alegrías y tristezas, amigos y familia, y alguno que otro ser especial al que había dedicado tanto cariño. Quería recordar cada habitación con cada momento del pasado, como si se estuviese despidiendo de toda esa vida llena de calma, quería vivir esos últimos instantes en su mente cuando todo rebosaba de vida.

    "𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳𝘮𝘦,
    𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘳𝘦𝘧𝘶𝘨𝘪𝘰.
    𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘶𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝜄́,
    𝘵𝘶 𝘷𝘰𝘻 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘭𝘢 𝘧𝘦...."

    Preparó sus cosas, la amplia casa ya comenzaba a llenarse de polvo, tomó aquel diario entregado por aquella mujer de divina presencia y brillo y lo colocó sobre la cama bien tendida y ordenada apra poder continuar con su labor.

    "... 𝘕𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢𝘴,
    𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘯𝘥𝜄́ 𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳.
    𝘌𝘯 𝘵𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴
    𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝜄́ 𝘮𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢..."

    Piensa mientras se ató su larga cabellera y oscura cabellera con un lazo que había guardado hace tiempo. No esperaba regresar, pero tampoco quería no volver. Temía que esta fuera la "Última Cruzada" como aquel intrépido arqueólogo que se aventuraba a encontrar un tesoro perdido en contra de las fuerzas del mal. Pero eso era únicamente ficción.

    "... 𝘚𝘪 𝘤𝘢𝘪𝘨𝘰, 𝘮𝘦 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪.
    𝘚𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴.
    𝘚𝘪 𝘴𝘶𝘦𝘯̃𝘰,
    𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦𝘴 (𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢)..."

    Terminando de arreglar su cabello, fue al armario para extraer su bandolera. Un maletín pequeño al que no le cabían más que un par de libretas, tres frascos, algo de tiza y unas cuantas joyas mágicas.

    "... 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥,
    𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯.
    𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯,
    𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯...."

    Extrajo un abrigo largo, le llegaba hasta sus rodillas. Su vestimenta no era distinta a la de diario: pantalón de vestir, zapatos negros con suela de goma; camisa blanca, lisa; y sus gafas pequeñas. Lucía igual a un erudito.

    "...𝘠 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘱𝘢𝘳𝘦𝘻𝘤𝘢,
    𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘢 𝘢 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴,
    𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘦
    𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥:... "

    Terminó de arreglarse, y salió de la habitación, y más tarde abandonar aquel hogar, diciendo adiós a los días felices.

    "... 𝘛𝘶 𝘺 𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰.
    𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦."

    https://www.youtube.com/watch?v=gGo0gIyWWiQ


    Recorría cada habitación de aquella amplia casa en San Francisco, una casa que había vivido demasiadas cosas, alegrías y tristezas, amigos y familia, y alguno que otro ser especial al que había dedicado tanto cariño. Quería recordar cada habitación con cada momento del pasado, como si se estuviese despidiendo de toda esa vida llena de calma, quería vivir esos últimos instantes en su mente cuando todo rebosaba de vida. "𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳𝘮𝘦, 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘳𝘦𝘧𝘶𝘨𝘪𝘰. 𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘶𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝜄́, 𝘵𝘶 𝘷𝘰𝘻 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘭𝘢 𝘧𝘦...." Preparó sus cosas, la amplia casa ya comenzaba a llenarse de polvo, tomó aquel diario entregado por aquella mujer de divina presencia y brillo y lo colocó sobre la cama bien tendida y ordenada apra poder continuar con su labor. "... 𝘕𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢𝘴, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘯𝘥𝜄́ 𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳. 𝘌𝘯 𝘵𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝜄́ 𝘮𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢..." Piensa mientras se ató su larga cabellera y oscura cabellera con un lazo que había guardado hace tiempo. No esperaba regresar, pero tampoco quería no volver. Temía que esta fuera la "Última Cruzada" como aquel intrépido arqueólogo que se aventuraba a encontrar un tesoro perdido en contra de las fuerzas del mal. Pero eso era únicamente ficción. "... 𝘚𝘪 𝘤𝘢𝘪𝘨𝘰, 𝘮𝘦 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪. 𝘚𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴. 𝘚𝘪 𝘴𝘶𝘦𝘯̃𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦𝘴 (𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢)..." Terminando de arreglar su cabello, fue al armario para extraer su bandolera. Un maletín pequeño al que no le cabían más que un par de libretas, tres frascos, algo de tiza y unas cuantas joyas mágicas. "... 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥, 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯. 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯, 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯...." Extrajo un abrigo largo, le llegaba hasta sus rodillas. Su vestimenta no era distinta a la de diario: pantalón de vestir, zapatos negros con suela de goma; camisa blanca, lisa; y sus gafas pequeñas. Lucía igual a un erudito. "...𝘠 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘱𝘢𝘳𝘦𝘻𝘤𝘢, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘢 𝘢 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴, 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥:... " Terminó de arreglarse, y salió de la habitación, y más tarde abandonar aquel hogar, diciendo adiós a los días felices. "... 𝘛𝘶 𝘺 𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰. 𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦." https://www.youtube.com/watch?v=gGo0gIyWWiQ
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  • ~ ¿Me vas a seguir viendo como una peste? Qué tristeza... tenía mucho entusiasmo de enseñarte más sobre mks conocimientos e historia. Pero si tu decisión es cazarme, entonces, sera mi decisión evitar el conflicto. Ha sido un regalo conocerte, no te olvidaré, escribiré de ti en mis historias. ~
    ~ ¿Me vas a seguir viendo como una peste? Qué tristeza... tenía mucho entusiasmo de enseñarte más sobre mks conocimientos e historia. Pero si tu decisión es cazarme, entonces, sera mi decisión evitar el conflicto. Ha sido un regalo conocerte, no te olvidaré, escribiré de ti en mis historias. ~
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  • Las vacaciones terminan. Siento que el tiempo pasó tan rápido, no se si siento tristeza o ansiedad, pero volver a la ciudad con el aire que ahoga y con esas personas que tienen problemas de clase alta... Nunca pertenecere ahí.
    Las vacaciones terminan. Siento que el tiempo pasó tan rápido, no se si siento tristeza o ansiedad, pero volver a la ciudad con el aire que ahoga y con esas personas que tienen problemas de clase alta... Nunca pertenecere ahí.
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