• 。 𝗗𝗶𝗳𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝘁 𝗷𝗼𝗯, 𝘀𝗮𝗺𝗲 𝘀𝗵𝗶𝘁...
    Categoría Original
    La lluvia había dejado de caer desde hace horas, pero el bosque seguía sudando humedad como un cadáver recién abierto. El barro se pegaba a las botas con una obstinación casi humana; raíces negras emergían de la tierra como dedos artríticos intentando arrastrar algo de vuelta al subsuelo. El viento olía a madera podrida, estiércol mojado y humo viejo.

    Al final del sendero se erguía la residencia Valdemar.

    Ventanas altas. Mármol húmedo. Hierro oxidado. El tipo de mansión donde las familias ricas escondían secretos detrás de retratos caros y cortinas gruesas.

    Y ahora también escondían a una "bruja".

    La palabra cambiaba según quién la pronunciara. Para algunos era una vieja que maldecía cosechas. Para otros, una curandera demasiado sabia para el gusto de la Iglesia. Para los soldados del barón, bastaba con que una mujer viviera sola y no bajara la cabeza al hablar.

    El cazador escupió entre dientes y observó la propiedad desde el portón principal mientras encendía un cigarro húmedo. Maldijo al notar que el tabaco sabía a moho.

    — Perfecto... —gruñó con la voz rasposa—. Noche de mierda, clientes de mierda y seguro una anciana farsante jugando a invocar demonios porque nadie la abrazó de niña.

    Llevaba el abrigo empapado hasta las rodillas, al igual que el maltratado sobrero que parecía haber tenido mejores tiempos. El cuero olía a pólvora vieja y carne quemada. Bajo la tela colgaban cuchillos, cadenas y herramientas cuyo propósito era mejor no preguntar. Su rostro parecía tallado con odio: ojera profunda, barba descuidada y una cicatriz que le partía la ceja izquierda como un relámpago. Eso sin hablar del parche oscuro que ocultaba la cuenca de su inexistente ojo.

    Abrió el portón de una patada.

    El metal chirrió igual que un animal herido.

    El jardín estaba muerto. No marchito: muerto. Los árboles parecían huesos ennegrecidos arañando el cielo. Había pájaros reventados sobre la hierba fangosa; pequeños cuerpos abiertos por dentro, cubiertos de larvas blancas que se retorcían.

    El cazador los observó por un segundo.

    — Por supuesto. Un mal augurio... Qué original.

    Subió los escalones de piedra mientras el viento golpeaba las ventanas de la residencia. Algo se movió detrás del cristal del segundo piso.

    Demasiado rápido para ser una sombra.

    Demasiado humano para ser un truco de luz.

    El hombre sonrió apenas, aunque no había humor en ello.

    La puerta principal se abrió sola antes de que pudiera tocarla.

    Un hedor espeso emergió desde el interior: más humedad, cera derretida... Y algo peor. Algo ligeramente dulzón. El olor exacto que tiene la carne cuando empieza a pudrirse por dentro.

    El vestíbulo estaba oscuro salvo por una fila de velas vagamente consumidas. Las llamas temblaban violentamente aunque no corría aire.

    Entonces la escuchó.

    Una respiración.

    Lenta.

    Arrastrándose entre las paredes.

    El cazador dejó caer la ceniza del cigarro sobre el suelo de mármol y avanzó hacia la oscuridad con el hastío de un hombre demasiado cansado para temerle al infierno.

    — Escucha, bruja... —dijo mientras desenfundaba lentamente una hoja de plata ennegrecida—. Me pagaron para sacarte de aquí. Honestamente, me importa un carajo si sales caminando, gritando o tu cuerpo siendo arrastrado.
    La lluvia había dejado de caer desde hace horas, pero el bosque seguía sudando humedad como un cadáver recién abierto. El barro se pegaba a las botas con una obstinación casi humana; raíces negras emergían de la tierra como dedos artríticos intentando arrastrar algo de vuelta al subsuelo. El viento olía a madera podrida, estiércol mojado y humo viejo. Al final del sendero se erguía la residencia Valdemar. Ventanas altas. Mármol húmedo. Hierro oxidado. El tipo de mansión donde las familias ricas escondían secretos detrás de retratos caros y cortinas gruesas. Y ahora también escondían a una "bruja". La palabra cambiaba según quién la pronunciara. Para algunos era una vieja que maldecía cosechas. Para otros, una curandera demasiado sabia para el gusto de la Iglesia. Para los soldados del barón, bastaba con que una mujer viviera sola y no bajara la cabeza al hablar. El cazador escupió entre dientes y observó la propiedad desde el portón principal mientras encendía un cigarro húmedo. Maldijo al notar que el tabaco sabía a moho. — Perfecto... —gruñó con la voz rasposa—. Noche de mierda, clientes de mierda y seguro una anciana farsante jugando a invocar demonios porque nadie la abrazó de niña. Llevaba el abrigo empapado hasta las rodillas, al igual que el maltratado sobrero que parecía haber tenido mejores tiempos. El cuero olía a pólvora vieja y carne quemada. Bajo la tela colgaban cuchillos, cadenas y herramientas cuyo propósito era mejor no preguntar. Su rostro parecía tallado con odio: ojera profunda, barba descuidada y una cicatriz que le partía la ceja izquierda como un relámpago. Eso sin hablar del parche oscuro que ocultaba la cuenca de su inexistente ojo. Abrió el portón de una patada. El metal chirrió igual que un animal herido. El jardín estaba muerto. No marchito: muerto. Los árboles parecían huesos ennegrecidos arañando el cielo. Había pájaros reventados sobre la hierba fangosa; pequeños cuerpos abiertos por dentro, cubiertos de larvas blancas que se retorcían. El cazador los observó por un segundo. — Por supuesto. Un mal augurio... Qué original. Subió los escalones de piedra mientras el viento golpeaba las ventanas de la residencia. Algo se movió detrás del cristal del segundo piso. Demasiado rápido para ser una sombra. Demasiado humano para ser un truco de luz. El hombre sonrió apenas, aunque no había humor en ello. La puerta principal se abrió sola antes de que pudiera tocarla. Un hedor espeso emergió desde el interior: más humedad, cera derretida... Y algo peor. Algo ligeramente dulzón. El olor exacto que tiene la carne cuando empieza a pudrirse por dentro. El vestíbulo estaba oscuro salvo por una fila de velas vagamente consumidas. Las llamas temblaban violentamente aunque no corría aire. Entonces la escuchó. Una respiración. Lenta. Arrastrándose entre las paredes. El cazador dejó caer la ceniza del cigarro sobre el suelo de mármol y avanzó hacia la oscuridad con el hastío de un hombre demasiado cansado para temerle al infierno. — Escucha, bruja... —dijo mientras desenfundaba lentamente una hoja de plata ennegrecida—. Me pagaron para sacarte de aquí. Honestamente, me importa un carajo si sales caminando, gritando o tu cuerpo siendo arrastrado.
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  • — Me dijeron que tengo pinta de idol, pero... Lo que nadie sabe es qué tengo un pasado idol. —

    Una flashback invade la escena de cuando Baelz antes de pertenecer al Consejo, estaba en un escenario con público masivo, la gente ovacionaba a Baelz, era una de las idols del momento, pero la carrera de idol de Baelz cuando llegó a su pico más alto, empezarían los problemas con contratos, representantes y muchos espacios publicitarios.
    — Me dijeron que tengo pinta de idol, pero... Lo que nadie sabe es qué tengo un pasado idol. — Una flashback invade la escena de cuando Baelz antes de pertenecer al Consejo, estaba en un escenario con público masivo, la gente ovacionaba a Baelz, era una de las idols del momento, pero la carrera de idol de Baelz cuando llegó a su pico más alto, empezarían los problemas con contratos, representantes y muchos espacios publicitarios.
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  • "Hay algunas clientas que les gustan los tratos animales al extremo"
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  • Una vez que puse un pie en el Barrio Caníbal, me dirigí a mi antigua residencia con un único propósito: recuperar aquellas pertenencias que los hermanos mayores habían dejado atrás y que ahora servirían para mis crías más pequeñas. Sin embargo, en cuanto crucé el umbral, esa extraña pesadez volvió a invadirme. Un adormecimiento progresivo nubló mis sentidos; sacudí la cabeza con violencia, luchando por enfocar una visión que se volvía borrosa y errática.
    Incluso mi propia sombra, actuando con esa autonomía inquietante, se alteró al notar mi estado y me dedicó una mirada cargada de una preocupación casi humana.

    —Jajaja, tranquilo... no es para tanto —murmuré, intentando restarle importancia al asunto—. Deja de poner esa cara. Es lógico que los sucesos recientes me tengan con la mente dispersa, pero te aseguro que estoy bien.


    Al entrar en la habitación de mi primogénito, una sonrisa teñida de una profunda nostalgia se dibujó en mi rostro. Todo permanecía intacto, tal cual él lo había dejado la última vez. No se trataba de que mi amor por él fuera superior al que siento por mis otras crías; simplemente, él representó el inicio de todo. Fue un hijo tan anhelado y amado que el recuerdo de la primera vez que lo sostuve en mis brazos vivirá en mí eternamente.
    Con delicadeza, devolví a su sitio un pequeño portarretratos que había tomado entre mis manos y me senté al borde de la cama. En ese rincón, donde mi pequeño Damián solía dormir cuando apenas era un niño, el aire parecía vibrar con energía antigua. Era como si las paredes cobraran vida propia, proyectando escenas de tiempos más felices:
    Ecos de su voz: Casi podía escucharlo cantar de nuevo.
    Visiones del ayer: Lo veía jugar y moverse por el cuarto mientras yo, a su lado, lo acompañaba en cada una de sus ocurrencias.
    Me quedé allí un momento, atrapado en esa proyección del pasado, sintiendo cómo los recuerdos de Damián llenaban el vacío del presente.



    https://youtu.be/gFsMo-_n4_w?si=Y32GUBuYK908PkLC
    Una vez que puse un pie en el Barrio Caníbal, me dirigí a mi antigua residencia con un único propósito: recuperar aquellas pertenencias que los hermanos mayores habían dejado atrás y que ahora servirían para mis crías más pequeñas. Sin embargo, en cuanto crucé el umbral, esa extraña pesadez volvió a invadirme. Un adormecimiento progresivo nubló mis sentidos; sacudí la cabeza con violencia, luchando por enfocar una visión que se volvía borrosa y errática. Incluso mi propia sombra, actuando con esa autonomía inquietante, se alteró al notar mi estado y me dedicó una mirada cargada de una preocupación casi humana. —Jajaja, tranquilo... no es para tanto —murmuré, intentando restarle importancia al asunto—. Deja de poner esa cara. Es lógico que los sucesos recientes me tengan con la mente dispersa, pero te aseguro que estoy bien. Al entrar en la habitación de mi primogénito, una sonrisa teñida de una profunda nostalgia se dibujó en mi rostro. Todo permanecía intacto, tal cual él lo había dejado la última vez. No se trataba de que mi amor por él fuera superior al que siento por mis otras crías; simplemente, él representó el inicio de todo. Fue un hijo tan anhelado y amado que el recuerdo de la primera vez que lo sostuve en mis brazos vivirá en mí eternamente. Con delicadeza, devolví a su sitio un pequeño portarretratos que había tomado entre mis manos y me senté al borde de la cama. En ese rincón, donde mi pequeño Damián solía dormir cuando apenas era un niño, el aire parecía vibrar con energía antigua. Era como si las paredes cobraran vida propia, proyectando escenas de tiempos más felices: Ecos de su voz: Casi podía escucharlo cantar de nuevo. Visiones del ayer: Lo veía jugar y moverse por el cuarto mientras yo, a su lado, lo acompañaba en cada una de sus ocurrencias. Me quedé allí un momento, atrapado en esa proyección del pasado, sintiendo cómo los recuerdos de Damián llenaban el vacío del presente. https://youtu.be/gFsMo-_n4_w?si=Y32GUBuYK908PkLC
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  • No me interesa tus juegos , menos tus contratos asi que no molestes Azul tengo asuntos de Scarabia
    No me interesa tus juegos , menos tus contratos asi que no molestes Azul tengo asuntos de Scarabia
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  • Recientemente vengo de sacar unas bolsas todo está relacionado con la boda, Grayson sigue todavía de misión para el FBI, por lo que es el momento perfecto para meter en casa cositas sin que él pueda verlas.
    De todas formas lo que he comprado son accesorios, maquillaje y los dos pares de zapatos que usaré para la boda.

    Es muy extraño, no es el primer caso que le lleva fuera de Salem y nunca antes había enviado un vídeo.
    Aún incluso si se tratara de uno bastante íntimo, no es de esa clase de hombres.
    Después de ponerme ropa más cómoda y soltarme el cabello, pongo el CD en el reproductor para verlo en la televisión, ya que no tenía ganas de encender el portátil.
    Mi padre no esta, se encuentra en casa de mama, por lo que estoy completamente sola en casa.

    El vídeo venía también con un sobre blanco, en las instrucciones decía que lo abriera una vez terminara de ver el vídeo.

    Con el mando le doy al play y una parte de mi desearía no haberlo hecho.

    En el interior del sobre como Grayson dijo, se encuentra el anillo que iba a ponerme en el dedo en una de nuestras bodas y ahora lo sujetó en el medio de mi palma.
    Todo mi cuerpo no para de temblar, vista desde fuera debo de parecer un río de lágrimas.
    Rebobino por tercera vez el vídeo, no soy masochista.
    Simplemente mi cerebro sigue sin entender lo que está ocurriendo, ha pasado mucho tiempo desde aquella noche, en la que el bosque estaba completamente cubierto de nieve.

    Esa noche, vuelvo a escuchar el ruido de aquellas fuertes pisadas persiguiéndome, de pronto noto como si mi corazón se estuviera partiendo.
    Pongo una de mis manos sobre mi pecho, como si así pudiera evitar que se acabara partiendo en dos.

    La televisión se queda completamente en negro, comienzo a romper cada cuadro, jarrones, estanterías repletas de libros, retratos familiares.
    El salón se convierte en un campo de batalla, mientras subo arriba y no recuerdo todo lo que hice esa noche.
    Me vienen pequeños flash algunos en el vestidor oliendo sus camisetas.
    Otros en el baño, rompiendo los cristales y en él último sujetaba entre mis manos un cuchillo.

    Desperté en la cama me puse su camiseta favorita y en el lado donde el siempre dormía tendí una de sus camisas, impregnada aún con el perfume que siempre se ponía
    Recientemente vengo de sacar unas bolsas todo está relacionado con la boda, Grayson sigue todavía de misión para el FBI, por lo que es el momento perfecto para meter en casa cositas sin que él pueda verlas. De todas formas lo que he comprado son accesorios, maquillaje y los dos pares de zapatos que usaré para la boda. Es muy extraño, no es el primer caso que le lleva fuera de Salem y nunca antes había enviado un vídeo. Aún incluso si se tratara de uno bastante íntimo, no es de esa clase de hombres. Después de ponerme ropa más cómoda y soltarme el cabello, pongo el CD en el reproductor para verlo en la televisión, ya que no tenía ganas de encender el portátil. Mi padre no esta, se encuentra en casa de mama, por lo que estoy completamente sola en casa. El vídeo venía también con un sobre blanco, en las instrucciones decía que lo abriera una vez terminara de ver el vídeo. Con el mando le doy al play y una parte de mi desearía no haberlo hecho. En el interior del sobre como Grayson dijo, se encuentra el anillo que iba a ponerme en el dedo en una de nuestras bodas y ahora lo sujetó en el medio de mi palma. Todo mi cuerpo no para de temblar, vista desde fuera debo de parecer un río de lágrimas. Rebobino por tercera vez el vídeo, no soy masochista. Simplemente mi cerebro sigue sin entender lo que está ocurriendo, ha pasado mucho tiempo desde aquella noche, en la que el bosque estaba completamente cubierto de nieve. Esa noche, vuelvo a escuchar el ruido de aquellas fuertes pisadas persiguiéndome, de pronto noto como si mi corazón se estuviera partiendo. Pongo una de mis manos sobre mi pecho, como si así pudiera evitar que se acabara partiendo en dos. La televisión se queda completamente en negro, comienzo a romper cada cuadro, jarrones, estanterías repletas de libros, retratos familiares. El salón se convierte en un campo de batalla, mientras subo arriba y no recuerdo todo lo que hice esa noche. Me vienen pequeños flash algunos en el vestidor oliendo sus camisetas. Otros en el baño, rompiendo los cristales y en él último sujetaba entre mis manos un cuchillo. Desperté en la cama me puse su camiseta favorita y en el lado donde el siempre dormía tendí una de sus camisas, impregnada aún con el perfume que siempre se ponía
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  • . El demonio daba vueltas en las calles. Escuchando como los tacones de sus botas hacían un sonido en cada paso. De su cuello colgaba un collar con dos piedras preciosas, símbolo de dos contratos pero no parecía que un "dueño" viniera con él.

    — ¿Qué haré? Hace mucho no estoy en Londres.

    Si tuviera permiso le gustaría aplastar cada una de esas casas. Aunque era el trabajo de un ángel erradicar pueblos enteros, pero sonaba divertido. ¿Qué haría ahora? ¿A donde debería ir? No pensaba quedarse mucho tiempo.
    🥀. El demonio daba vueltas en las calles. Escuchando como los tacones de sus botas hacían un sonido en cada paso. De su cuello colgaba un collar con dos piedras preciosas, símbolo de dos contratos pero no parecía que un "dueño" viniera con él. — ¿Qué haré? Hace mucho no estoy en Londres. Si tuviera permiso le gustaría aplastar cada una de esas casas. Aunque era el trabajo de un ángel erradicar pueblos enteros, pero sonaba divertido. ¿Qué haría ahora? ¿A donde debería ir? No pensaba quedarse mucho tiempo.
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  • Claramente le pusieron una paliza por ser un mal educado frente a su majestad. Muy demonio y todo pero no había tenido oportunidad con esos mayordomos vestidos de blanco. Era otra lección más en su lista de cosas por las cuales vengarse cuando ya fuera un demonio adulto hecho y derecho.

    La reina observó al chico. Conocía todos los rumores que decían de él y vió una oportunidad en ese desorden. Si Inglaterra estaba en planes de obtener aquellas muñecas bizarras como armas, ¿Porqué no tener a un demonio también?

    La señora se sentó junto al chico y le tomó de la mano como si fuera una abuela a su nieto. Akashi se puso alerta, no se movió en absoluto por las miradas de aquellos hombres pero estaba dispuesto a atacarla si se sentia en peligro.

    Ella no sabía exactamente de la naturaleza del chico, pero estaba segura que tenía un cuerpo peculiar. Después de todo, jamás había visto colmillos tan grandes.

    — Querido niño — Le diría con la mayor gentileza de todas:— ¿Puedes decirme lo que eres? —.

    ¿Debía? ¿Podía? Su padre jamás le decía a las personas que era un demonio ¿Era válido decirlo? ¿No habría consecuencias? O quizá.... ¿Podría formar un contrato justo ahí? No, no quería contratos, su intuición le decía que nada bueno saldría de ello.

    — No pareces una persona común. He escuchado que incluso haz doblado el acero de las rejas de tu ventana — El chico no sabía que hacer, quizá podría alejarse como típico adolescente haciendo rabieta y ya, pero seguro iba a recibir un castigo o peor aún, ser hechado a la calle o ejecutado.

    ¿Qué debía hacer?
    🥀 Claramente le pusieron una paliza por ser un mal educado frente a su majestad. Muy demonio y todo pero no había tenido oportunidad con esos mayordomos vestidos de blanco. Era otra lección más en su lista de cosas por las cuales vengarse cuando ya fuera un demonio adulto hecho y derecho. La reina observó al chico. Conocía todos los rumores que decían de él y vió una oportunidad en ese desorden. Si Inglaterra estaba en planes de obtener aquellas muñecas bizarras como armas, ¿Porqué no tener a un demonio también? La señora se sentó junto al chico y le tomó de la mano como si fuera una abuela a su nieto. Akashi se puso alerta, no se movió en absoluto por las miradas de aquellos hombres pero estaba dispuesto a atacarla si se sentia en peligro. Ella no sabía exactamente de la naturaleza del chico, pero estaba segura que tenía un cuerpo peculiar. Después de todo, jamás había visto colmillos tan grandes. — Querido niño — Le diría con la mayor gentileza de todas:— ¿Puedes decirme lo que eres? —. ¿Debía? ¿Podía? Su padre jamás le decía a las personas que era un demonio ¿Era válido decirlo? ¿No habría consecuencias? O quizá.... ¿Podría formar un contrato justo ahí? No, no quería contratos, su intuición le decía que nada bueno saldría de ello. — No pareces una persona común. He escuchado que incluso haz doblado el acero de las rejas de tu ventana — El chico no sabía que hacer, quizá podría alejarse como típico adolescente haciendo rabieta y ya, pero seguro iba a recibir un castigo o peor aún, ser hechado a la calle o ejecutado. ¿Qué debía hacer?
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  • *Había sido un dia pesado en su trabajo, realizando entrevistas, observando productos, verificando tiendas con las cuales habían contratos y que cada detalle estuviese en total perfección*

    — (Mmmgghhh.... que fastidio... Odio cuando esas personas se creen saber mas que yo solo porque "me lo contó un amigo que ha estado viendo de eso en internet"... ¡¡Si mi trabajo fuese algo que se descargue de internet no habría estudiado en una Universidad!!!!! )

    *Frustrado, molesto e incómodo, había cerrado los ojos y descansado en el parque, calmando sus emociones con la esperanza de que el trabajo de la tarde fuese mas ameno*

    — (Luego iré por una buena taza de té.... espero tengan galletas mentoladas, veamos... recuerda, tarde es reunión con la tienda de tecnologías variadas TECHNO... que nombre tan original, luego es de verificar bodegas, finalmente la cena de negocios con el jefe cascarrabias.... sip.. odio este dia)

    *Con una respiración y suspiro profundo, Demian se quedó quieto disfrutando de la brisa del parque sin lograr calmar su ansia y frustración*

    #FreeRol #Working #BadDay
    *Había sido un dia pesado en su trabajo, realizando entrevistas, observando productos, verificando tiendas con las cuales habían contratos y que cada detalle estuviese en total perfección* — (Mmmgghhh.... que fastidio... Odio cuando esas personas se creen saber mas que yo solo porque "me lo contó un amigo que ha estado viendo de eso en internet"... ¡¡Si mi trabajo fuese algo que se descargue de internet no habría estudiado en una Universidad!!!!! ) *Frustrado, molesto e incómodo, había cerrado los ojos y descansado en el parque, calmando sus emociones con la esperanza de que el trabajo de la tarde fuese mas ameno* — (Luego iré por una buena taza de té.... espero tengan galletas mentoladas, veamos... recuerda, tarde es reunión con la tienda de tecnologías variadas TECHNO... que nombre tan original, luego es de verificar bodegas, finalmente la cena de negocios con el jefe cascarrabias.... sip.. odio este dia) *Con una respiración y suspiro profundo, Demian se quedó quieto disfrutando de la brisa del parque sin lograr calmar su ansia y frustración* #FreeRol #Working #BadDay
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  • No insistas Azul , no me intereza tus contratos ni nada ..... ya lo sabes , no dejare a Kalim solo por mas que insistas conmigo no va.
    No insistas Azul , no me intereza tus contratos ni nada ..... ya lo sabes , no dejare a Kalim solo por mas que insistas conmigo no va.
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