• Después de un mes entero en el mar, volver a sentir la tierra bajo las botas se agradece.

    Puerto Braventa está como siempre:
    Ruido, carros, comerciantes discutiendo precios y media ciudad intentando vender algo antes de que caiga la tarde. Un sitio perfecto para hacer negocios.

    He traído algunos barriles para comerciar y pienso quedarme unos días, lo justo para cerrar unos cuantos tratos y ver cómo se mueve el mercado por aquí.

    Y siendo un puerto como este… seguro que no falta quien pague bien por alcohol que no pasa precisamente por los registros oficiales. Aquí esas cosas siempre encuentran comprador.
    Después de un mes entero en el mar, volver a sentir la tierra bajo las botas se agradece. Puerto Braventa está como siempre: Ruido, carros, comerciantes discutiendo precios y media ciudad intentando vender algo antes de que caiga la tarde. Un sitio perfecto para hacer negocios. He traído algunos barriles para comerciar y pienso quedarme unos días, lo justo para cerrar unos cuantos tratos y ver cómo se mueve el mercado por aquí. Y siendo un puerto como este… seguro que no falta quien pague bien por alcohol que no pasa precisamente por los registros oficiales. Aquí esas cosas siempre encuentran comprador.
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  • *Aburrido en mi “base secreta” (una piso cualquiera en el infierno) estaba sentado en el sofá recostado jugando a los dardos con cuchillos, hacía tiempo que no veía a Arackniss y tampoco es que me hubieran llamado mucho para contratos, hasta que al fin el destino llamo a mi puerta… o más bien al teléfono, de un sobresalto tome el teléfono contestando a la llamada*

    ¿Si? Claro el mismo que viste y calza, aja… si… aja… ¿solo a su jefe o a todos en general? De acuerdo… por supuesto que puede confiar, soy el mejor mercenario que Marvel ha podido crear, les puede dar por muertos para antes de… *mirando mi reloj de marca Disney donde salía Mickey Mouse dando la hora con sus brazos* mañana.

    *Apuntando la dirección en un papelito y colgué el teléfono, rápidamente me prepare para “la cita” poniendo todas mis armas a punto ¿Dónde las guardaba? Era un secreto, apareciendo en la acera de la calle me monte en mi moto para dirigirme al anillo de la avaricia, conduciendo temerariamente con atropellos, saltos imprudentes y tomando algún que otro atajo finalmente llegue a mi destino, saque el papelito con la dirección confirmando que era esa calle y siendo una mansión donde se hospedaba la mafia*

    Bien, es hora de lucirme con mi primer trabajo aquí abajo~.

    *Bajando de la moto me acerque a la entrada llamando a la puerta esperando a que me abrieran, el que abrió era un tipo con forma de tiburón y en cuestión de segundos antes de que dijese nada ya tenía mi pistola apuntando a su cabeza disparándole, ¿factor sorpresa? Eso es para novatos, una vez el disparo sonó por todo el lugar todos los de la mansión se movilizaron, me dirigí hacia la cocina abriéndome paso a disparos dejando la cocina libre de personal, silbando una melodía pegadiza comencé a abrir el gas en varios lugares para luego poner un temporizador de huevo calculando que con 30 minutos estaba bien, al salir al pasillo un grupo de ellos me estaban esperando y empezó un tiroteo, pero ninguno tenía oportunidad para el mesías de marvel, aprovechando el momento que tenían que recargar algunos salí de la cobertura disparándoles con gran precisión apuntando a las cabezas como de costumbre, con esa tanda eliminada me dispuse a ir los siguientes pisos, dentro de la mansión solo se escuchaban gritos, espadazos, disparos y… ¿una motosierra?, finalmente llegue al despacho del manda más el cual era un IMP parecido al padrino*

    Tío no sabes la de gente que he tenido que matar para llegar hasta a ti… vas a tener que poner nuevas bacantes, aunque no creo que te haga falta después de cómo vas a acabar~.

    *Nuevamente pero ahora en el despacho del jefe este uso su escritorio como cobertura disparando junto a sus dos grandullones a sus lados, por mi parte use una estantería de libros sacando un espejo de mano para asomarlo para ver donde se habían posicionado cada grandullon aunque poco duro con el disparo que le dieron al espejo*

    ¡Eh, que este espejo me ha costado 5$ en la tienda de la esquina!

    *Al asomarme lance el espejo clavándoselo en el ojo izquierdo de uno de los grandullones, aprovechando la distracción para saltar y verse a cámara lenta como giraba en el aire en horizontal para disparar a ambos matándolos, caí de pie en el borde del escritorio apuntando al jefazo, suerte que tenía mi factor curativo ya que tenía el traje lleno de agujeros de bala y algún que otro mordisco de tiburón por el cuerpo*

    ¿Últimas palabras padrino~?

    *Antes de que pudiera decir nada me vino a la mente el temporizador de huevo y abrí los ojos sorprendido ya que al mirar mi reloj de muñeca vi que quedaban segundos para los 30 min* Mierd… *El temporizador al acabar el tiempo se abrió revelando un mechero que al hacer click encendió una chispa lo que hizo que explotara la cocina junto con el resto de la mansión… acabe volando hasta caer al suelo con algunos escombros, al incorporarme mire hacia los lados viendo al jefe de la mafia arrastrándose y como a los pocos segundos le cayó un trozo de pared encima matándolo*

    Eso sí que es un golpe de suerte… *gire la cabeza hacia otro lado mirando a cámara* Recuerden chicos, las misiones con tiempo hay que cumplirlas antes de la cuenta atrás, oh ¿os preguntáis como toda la mansión a explotado si solo la cocina estaba llena de gas? Simple, deje una ristra de granadas por toda la mansión para que hiciera efecto domino, hay que pensar en todo chicos.

    *Levantándome del suelo haciendo crujir mi espalda saque mi teléfono que estaba obviamente destrozado, suspire para volver a la moto cojeando hasta que se me curo y volviendo de nuevo a casa con la misión cumplida*
    *Aburrido en mi “base secreta” (una piso cualquiera en el infierno) estaba sentado en el sofá recostado jugando a los dardos con cuchillos, hacía tiempo que no veía a Arackniss y tampoco es que me hubieran llamado mucho para contratos, hasta que al fin el destino llamo a mi puerta… o más bien al teléfono, de un sobresalto tome el teléfono contestando a la llamada* ¿Si? Claro el mismo que viste y calza, aja… si… aja… ¿solo a su jefe o a todos en general? De acuerdo… por supuesto que puede confiar, soy el mejor mercenario que Marvel ha podido crear, les puede dar por muertos para antes de… *mirando mi reloj de marca Disney donde salía Mickey Mouse dando la hora con sus brazos* mañana. *Apuntando la dirección en un papelito y colgué el teléfono, rápidamente me prepare para “la cita” poniendo todas mis armas a punto ¿Dónde las guardaba? Era un secreto, apareciendo en la acera de la calle me monte en mi moto para dirigirme al anillo de la avaricia, conduciendo temerariamente con atropellos, saltos imprudentes y tomando algún que otro atajo finalmente llegue a mi destino, saque el papelito con la dirección confirmando que era esa calle y siendo una mansión donde se hospedaba la mafia* Bien, es hora de lucirme con mi primer trabajo aquí abajo~. *Bajando de la moto me acerque a la entrada llamando a la puerta esperando a que me abrieran, el que abrió era un tipo con forma de tiburón y en cuestión de segundos antes de que dijese nada ya tenía mi pistola apuntando a su cabeza disparándole, ¿factor sorpresa? Eso es para novatos, una vez el disparo sonó por todo el lugar todos los de la mansión se movilizaron, me dirigí hacia la cocina abriéndome paso a disparos dejando la cocina libre de personal, silbando una melodía pegadiza comencé a abrir el gas en varios lugares para luego poner un temporizador de huevo calculando que con 30 minutos estaba bien, al salir al pasillo un grupo de ellos me estaban esperando y empezó un tiroteo, pero ninguno tenía oportunidad para el mesías de marvel, aprovechando el momento que tenían que recargar algunos salí de la cobertura disparándoles con gran precisión apuntando a las cabezas como de costumbre, con esa tanda eliminada me dispuse a ir los siguientes pisos, dentro de la mansión solo se escuchaban gritos, espadazos, disparos y… ¿una motosierra?, finalmente llegue al despacho del manda más el cual era un IMP parecido al padrino* Tío no sabes la de gente que he tenido que matar para llegar hasta a ti… vas a tener que poner nuevas bacantes, aunque no creo que te haga falta después de cómo vas a acabar~. *Nuevamente pero ahora en el despacho del jefe este uso su escritorio como cobertura disparando junto a sus dos grandullones a sus lados, por mi parte use una estantería de libros sacando un espejo de mano para asomarlo para ver donde se habían posicionado cada grandullon aunque poco duro con el disparo que le dieron al espejo* ¡Eh, que este espejo me ha costado 5$ en la tienda de la esquina! *Al asomarme lance el espejo clavándoselo en el ojo izquierdo de uno de los grandullones, aprovechando la distracción para saltar y verse a cámara lenta como giraba en el aire en horizontal para disparar a ambos matándolos, caí de pie en el borde del escritorio apuntando al jefazo, suerte que tenía mi factor curativo ya que tenía el traje lleno de agujeros de bala y algún que otro mordisco de tiburón por el cuerpo* ¿Últimas palabras padrino~? *Antes de que pudiera decir nada me vino a la mente el temporizador de huevo y abrí los ojos sorprendido ya que al mirar mi reloj de muñeca vi que quedaban segundos para los 30 min* Mierd… *El temporizador al acabar el tiempo se abrió revelando un mechero que al hacer click encendió una chispa lo que hizo que explotara la cocina junto con el resto de la mansión… acabe volando hasta caer al suelo con algunos escombros, al incorporarme mire hacia los lados viendo al jefe de la mafia arrastrándose y como a los pocos segundos le cayó un trozo de pared encima matándolo* Eso sí que es un golpe de suerte… *gire la cabeza hacia otro lado mirando a cámara* Recuerden chicos, las misiones con tiempo hay que cumplirlas antes de la cuenta atrás, oh ¿os preguntáis como toda la mansión a explotado si solo la cocina estaba llena de gas? Simple, deje una ristra de granadas por toda la mansión para que hiciera efecto domino, hay que pensar en todo chicos. *Levantándome del suelo haciendo crujir mi espalda saque mi teléfono que estaba obviamente destrozado, suspire para volver a la moto cojeando hasta que se me curo y volviendo de nuevo a casa con la misión cumplida*
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖

    
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í

    Querido diario…

    La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.

    Olía a café oscuro.

    A madera pulida.


    A decisiones.
    Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.

    Me observaba como inversión.
    Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.

    En contratos disfrazados de matrimonio.

    La diferencia era que aquí nadie fingía pureza.
    evaluaba mi postura o mis manos…
    Me hizo una sola pregunta.

    —¿Quién eres?

    No fue curiosidad.

    Fue diagnóstico.
    Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí.

    Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.

    Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.

    Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia.
    Le conté que huí.

    Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.

    Que prefería el escándalo al encierro elegante.
    No omití nada.
    Y mientras hablaba, no me interrumpió.
    Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador.
    Entonces sí lo dijo.

    —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos.

    No bajé la mirada.
    Ya no.

    —No soy un cordero.

    Fue en ese momento cuando algo cambió.
    No vio una víctima.

    No vio una fugitiva.

    Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo.
    Me explicó cómo funcionaba su mundo.

    Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina

    —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión.

    Y la ilusión es más cara.

    Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.


    Eran políticos.
    
Empresarios.

    Herederos.


    Apellidos que no se escribían.
    
Voces que no se grababan.
    No buscaban placer.

    Buscaban silencio.
    Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero.

    —No te arrojaré a los lobos —continuó—…

    Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte.

    Entonces llegó la verdadera propuesta.
    Aprendería idiomas.

    Finanzas.

    Arte.

    Negociación.

    Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira.

    Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión.

    —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—


    Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar.

    Ahí entendí lo que había visto en mí.
    No mi historia.

    No mi apellido.
    Mi contención.
    Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.

    Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla.
    No reaccionaba.


    Medía.

    No buscaba protección.

    Evaluaba riesgos.
    Eso no se enseña.

    Se sobrevive.
    A cambio, trabajaría para ella.
    No sería exhibida.

    Sería insinuada.
    La pausa antes del deseo.

    La conversación que vale más que cualquier joya.

    La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo.
    Y oficialmente…
    Sería su protegida.
    Su “hija”.
    La palabra me atravesó el pecho.
    No fue ternura.


    Fue estrategia.

    Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.

    Pero entendí lo que significaba en su mundo:
    Lo que se protege…
    se vuelve invaluable.

    —¿Y qué gana usted? —pregunté.
    Mirena llenó dos copas de vino.


    El rojo brilló como rubí líquido.
    —Lealtad —respondió—…..

    Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra.
    No era cariño lo que veía en mí.


    Era potencial.

    “Scarlett no era frágil.

    Estaba sin tallar.”

    Deslizó una copa hacia mí.
    —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego.

    Pensé en la corona.

    En el anillo.

    En la vida exhibida como porcelana.
    Allá mi destino era adornar.

    Aquí… podía aprender a dirigir.

    —Acepto.

    No temblé.
    No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.

    Fue un contrato.
    Chocamos las copas.
    El sonido fue delicado.

    Elegante.

    Definitivo.

    Contrato en rubí.
    Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma
    —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble.

    Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti
    Mi segundo nombre.
    
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción.
    Mirena observó el apellido unos segundos.

    Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él.
    
Scarlett Eleonor ̶M̶o̶r̶e̶t̶t̶i̶ ̶.

    El gesto no fue desprecio.
    
Fue desafío.

    Sentí el peso del silencio entre nosotras.
    Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez.

    Scarlett Eleonor Moretti.


    Más firme

    Más mío.

    Mirena no sonrió.

    Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona.

    Se domina.

    Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.

    Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.

    El contraste era evidente.

    Uno era herencia.

    El otro, elección.

    —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo.
    Observé el nombre completo.


    No sentí ruptura.

    Sentí expansión.

    No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío.
    Me miré en el espejo intacto.

    No sonaba a huida.

    Sonaba a advertencia.

    Y comprendí algo, querido diario…
    Algunas mujeres nacen con un apellido.


    Otras lo construyen.


    Yo acababa de decidir portar ambos.

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.ᢉ𐭩
    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖ 
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í Querido diario… La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.
 Olía a café oscuro.
 A madera pulida.
 A decisiones. Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.
 Me observaba como inversión. Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.
 En contratos disfrazados de matrimonio.
 La diferencia era que aquí nadie fingía pureza. evaluaba mi postura o mis manos… Me hizo una sola pregunta. —¿Quién eres? No fue curiosidad.
 Fue diagnóstico. Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí. Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.
 Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.
 Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia. Le conté que huí.
 Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.
 Que prefería el escándalo al encierro elegante. No omití nada. Y mientras hablaba, no me interrumpió. Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador. Entonces sí lo dijo. —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos. No bajé la mirada. Ya no. —No soy un cordero. Fue en ese momento cuando algo cambió. No vio una víctima.
 No vio una fugitiva.
 Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo. Me explicó cómo funcionaba su mundo.
 Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión. Y la ilusión es más cara. Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.
 Eran políticos. 
Empresarios.
 Herederos.
 Apellidos que no se escribían. 
Voces que no se grababan. No buscaban placer.
 Buscaban silencio. Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero. —No te arrojaré a los lobos —continuó—… Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte. Entonces llegó la verdadera propuesta. Aprendería idiomas.
 Finanzas.
 Arte.
 Negociación. Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira. Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión. —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—
 Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar. Ahí entendí lo que había visto en mí. No mi historia.
 No mi apellido. Mi contención. Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.
 Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla. No reaccionaba.
 Medía. No buscaba protección.
 Evaluaba riesgos. Eso no se enseña.
 Se sobrevive. A cambio, trabajaría para ella. No sería exhibida.
 Sería insinuada. La pausa antes del deseo.
 La conversación que vale más que cualquier joya.
 La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo. Y oficialmente… Sería su protegida. Su “hija”. La palabra me atravesó el pecho. No fue ternura.
 Fue estrategia. Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.
 Pero entendí lo que significaba en su mundo: Lo que se protege… se vuelve invaluable. —¿Y qué gana usted? —pregunté. Mirena llenó dos copas de vino.
 El rojo brilló como rubí líquido. —Lealtad —respondió—….. Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra. No era cariño lo que veía en mí.
 Era potencial. “Scarlett no era frágil.
 Estaba sin tallar.” Deslizó una copa hacia mí. —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego. Pensé en la corona.
 En el anillo.
 En la vida exhibida como porcelana. Allá mi destino era adornar.
 Aquí… podía aprender a dirigir. —Acepto. No temblé. No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.
 Fue un contrato. Chocamos las copas. El sonido fue delicado.
 Elegante.
 Definitivo. Contrato en rubí. Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble. Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti Mi segundo nombre. 
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción. Mirena observó el apellido unos segundos.
 Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él. 
Scarlett Eleonor ̶M̶o̶r̶e̶t̶t̶i̶ ̶. El gesto no fue desprecio. 
Fue desafío.
 Sentí el peso del silencio entre nosotras. Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez. Scarlett Eleonor Moretti.
 Más firme Más mío. Mirena no sonrió.
 Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona. Se domina. Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.
 Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre Scarlett Eleonor Moretti Blackwood. El contraste era evidente.
 Uno era herencia.
 El otro, elección. —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo. Observé el nombre completo.
 No sentí ruptura.
 Sentí expansión.
 No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío. Me miré en el espejo intacto. No sonaba a huida.
 Sonaba a advertencia.
 Y comprendí algo, querido diario… Algunas mujeres nacen con un apellido.
 Otras lo construyen.
 Yo acababa de decidir portar ambos. Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.ᢉ𐭩
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  • PADRE DE TODO: 2/2

    —Explícame porque...

    —Pregunto Asriel—


    —:"Mira, un incubo común y corriente puede embarazar a una mujer, ya sea humana o demonio con una tasa del 100% de posibilidades de embarazo exitoso, en cambio tu, debido a que tu sistema funciona gracias a una magia antigua y poderosa, tus habilidades son 5 veces superiores a un Incubo normal, ya sea peleando,volando o usando tu propia magia, tu fertilidad no es una excepción, si tu embarazas a una mujer, existe la gran probabilidad de que tenga que dar a luz a más de dos infantes, ¿lo entiendes?, eres un ejemplar totalmente único y superior en muchos sentidos a cualquier otro ejemplar de nuestra raza"

    —Osea que...¿Puedo ser su rey?

    :—"No, tu inteligencia y falta de experiencia nos llevaría a la extinción en días, pero...puedes ser nuestra salvación Asmodeus, si te quedas puedes tener a las mujeres que desees, viviras mejor que en cualquier otro lugar del infierno, tendras buenos tratos y la cantidad de dinero que desees"
    PADRE DE TODO: 2/2 —Explícame porque... —Pregunto Asriel— 👤—:"Mira, un incubo común y corriente puede embarazar a una mujer, ya sea humana o demonio con una tasa del 100% de posibilidades de embarazo exitoso, en cambio tu, debido a que tu sistema funciona gracias a una magia antigua y poderosa, tus habilidades son 5 veces superiores a un Incubo normal, ya sea peleando,volando o usando tu propia magia, tu fertilidad no es una excepción, si tu embarazas a una mujer, existe la gran probabilidad de que tenga que dar a luz a más de dos infantes, ¿lo entiendes?, eres un ejemplar totalmente único y superior en muchos sentidos a cualquier otro ejemplar de nuestra raza" —Osea que...¿Puedo ser su rey? 👤:—"No, tu inteligencia y falta de experiencia nos llevaría a la extinción en días, pero...puedes ser nuestra salvación Asmodeus, si te quedas puedes tener a las mujeres que desees, viviras mejor que en cualquier otro lugar del infierno, tendras buenos tratos y la cantidad de dinero que desees"
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  • ' Ver aquella rosa imbuida en su magia le traía recuerdos, de tratos y de aventuras, de muertes y de nuevos comienzos, y también le recordaba lo solo que estaba, atrapado no solo en el tiempo, si no en su propia tristeza, en su falta de motivos, le seguía faltando algo que le diera un propósito ... Una sventura, un proyecto, un acompañante, algo que le diera un sentido '

    – La magia lleva consigo un camino solitario ... Eso decían mis padres al menos.
    ' Ver aquella rosa imbuida en su magia le traía recuerdos, de tratos y de aventuras, de muertes y de nuevos comienzos, y también le recordaba lo solo que estaba, atrapado no solo en el tiempo, si no en su propia tristeza, en su falta de motivos, le seguía faltando algo que le diera un propósito ... Una sventura, un proyecto, un acompañante, algo que le diera un sentido ' – La magia lleva consigo un camino solitario ... Eso decían mis padres al menos.
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  • Aurael y un mundo lleno de misiones.
    Categoría Aventura
    El reino se sostiene sobre Aurael, una ciudad-fortaleza de muros colosales y torres de cristal que canalizan el maná del cielo. Mientras los anillos inferiores vibran con el comercio, el sector alto es un despliegue de arquitectura imposible y castillos flotantes donde reside la élite mágica.

    En la zona de paso entre ambos mundos se encuentra "El León Dorado". Esta taberna es el alma del reino para los aventureros: un lugar ruidoso y cargado de olor a madera quemada donde no importa el linaje, sino la capacidad. En su enorme tablón de anuncios, el reino cuelga contratos de caza y defensa abiertos a cualquier mago o guerrero lo suficientemente fuerte para sobrevivir.

    A las puertas de la taberna, justo bajo el cartel de madera, se encuentra Asuko, esperando el cual seria su compañero de aventuras.
    El murmullo dentro del local es ensordecedor, pero afuera, la espera tiene un propósito claro. Según las órdenes directas enviadas por el gremio real, esta misión de sello carmesí no puede ser afrontada en solitario. Un segundo individuo, ha sido asignado para esta tarea.

    El eco de unos pasos decididos sobre los adoquines anuncia la llegada de su compañero/a. Entre la gente, la figura se aproxima con el equipo ajustado y la mirada fija en la entrada. Por primera vez, ambos se encuentran frente a frente ante el umbral del León Dorado, unidos por un contrato que promete gloria o una muerte segura.
    El reino se sostiene sobre Aurael, una ciudad-fortaleza de muros colosales y torres de cristal que canalizan el maná del cielo. Mientras los anillos inferiores vibran con el comercio, el sector alto es un despliegue de arquitectura imposible y castillos flotantes donde reside la élite mágica. En la zona de paso entre ambos mundos se encuentra "El León Dorado". Esta taberna es el alma del reino para los aventureros: un lugar ruidoso y cargado de olor a madera quemada donde no importa el linaje, sino la capacidad. En su enorme tablón de anuncios, el reino cuelga contratos de caza y defensa abiertos a cualquier mago o guerrero lo suficientemente fuerte para sobrevivir. A las puertas de la taberna, justo bajo el cartel de madera, se encuentra Asuko, esperando el cual seria su compañero de aventuras. El murmullo dentro del local es ensordecedor, pero afuera, la espera tiene un propósito claro. Según las órdenes directas enviadas por el gremio real, esta misión de sello carmesí no puede ser afrontada en solitario. Un segundo individuo, ha sido asignado para esta tarea. El eco de unos pasos decididos sobre los adoquines anuncia la llegada de su compañero/a. Entre la gente, la figura se aproxima con el equipo ajustado y la mirada fija en la entrada. Por primera vez, ambos se encuentran frente a frente ante el umbral del León Dorado, unidos por un contrato que promete gloria o una muerte segura.
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    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
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  • Ya te he dicho...las marcas en mi cuerpo son mis contratos y no son tatuajes no se para qué quieres verlos.
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    //Planeo crear un grupo para las personas con las que Morana tiene un contrato, un punto de encuentro básicamente, si alguno de los que se encuentra en la ficha de contratos de Morana no quiere formar parte, es libre de abandonar el grupo
    //Planeo crear un grupo para las personas con las que Morana tiene un contrato, un punto de encuentro básicamente, si alguno de los que se encuentra en la ficha de contratos de Morana no quiere formar parte, es libre de abandonar el grupo
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  • "We know who each other are, but we don't really know each other"
    Fandom Stranger Things
    Categoría Acción
    — "𝘏𝘢𝘺 𝘤𝘰𝘴𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘯 𝘥𝘪𝘧𝜄́𝘤𝘪𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢𝘳. 𝘜𝘯 𝘨𝘳𝘪𝘵𝘰. 𝘜𝘯 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘶𝘮𝘪𝘭𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯. 𝘊𝘶𝘭𝘱𝘢. 𝘜𝘯 𝘨𝘰𝘭𝘱𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘥𝘳𝜄́𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢𝘣𝘦𝘳 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘥𝘰. 𝘓𝘢 𝘪𝘯𝘥𝘪𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢.

    𝘗𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘰 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘯 𝘵𝘢𝘯 𝘮𝘢𝘭𝘢𝘴, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘪𝘦𝘯.

    𝘠, 𝘦𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘳𝘦𝘵𝘰, 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘢 𝘶𝘯 𝘪𝘥𝘪𝘰𝘵𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘷𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘢𝘩𝜄́ 𝘥𝘦 𝘤𝘩𝘶𝘭𝘰 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘯𝘪 𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘭𝘰 𝘦𝘴.

    𝘔𝘢́𝘴 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘤𝜄́𝘧𝘪𝘤𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘢 𝘉𝘪𝘭𝘭𝘺 𝘏𝘢𝘳𝘨𝘳𝘰𝘷𝘦."

    Todo comenzó un día cualquiera, otro día más en una vida normal. Incluso antes de que sonara el despertador los gritos de mi padre retumbaban por toda la casa, quejándose a saber de qué.

    Abrí los ojos poco a poco, resignándome a salir de la cama para enfrentarme de nuevo a la realidad. Desayunar, aguantar los malos tratos de mi padre, los silencios de mi madre, todo un día lleno de clases, volver a casa y repetir... Ya empezaba a estar cansada de muchas cosas, pero no podía largarme en ese momento. No al menos hasta que llegase el verano.

    Conseguí deslizarme fuera de la cama, vestirme, sentarme en silencio a desayunar mientras mi padre despotricaba sobre mi apariencia, o sobre mi en general. Comí lo más rápido que pude, le di un fugaz beso a mi madre en la mejilla, tomé mi mochila y salí como un huracán hacia fuera para montarme en la bicicleta y comenzar a pedalear hasta el Instituto de Hawkins.

    No era popular, no tenía muchos amigos, pero poder escapar del ambiente prisionero de mi hogar durante unas horas casi era un alivio palpable.

    Y sin embargo, mientras llegaba poco a poco hacia el aparcamiento del instituto, mezclándome con el bullicio que empezaba a llenar el lugar, ni siquiera podía llegar a imaginar lo que ese día me tenía preparado y todo lo que llegaría tras ese acontecimiento. —
    — "𝘏𝘢𝘺 𝘤𝘰𝘴𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘯 𝘥𝘪𝘧𝜄́𝘤𝘪𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢𝘳. 𝘜𝘯 𝘨𝘳𝘪𝘵𝘰. 𝘜𝘯 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘶𝘮𝘪𝘭𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯. 𝘊𝘶𝘭𝘱𝘢. 𝘜𝘯 𝘨𝘰𝘭𝘱𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘥𝘳𝜄́𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢𝘣𝘦𝘳 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘥𝘰. 𝘓𝘢 𝘪𝘯𝘥𝘪𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢. 𝘗𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘰 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘯 𝘵𝘢𝘯 𝘮𝘢𝘭𝘢𝘴, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘪𝘦𝘯. 𝘠, 𝘦𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘳𝘦𝘵𝘰, 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘢 𝘶𝘯 𝘪𝘥𝘪𝘰𝘵𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘷𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘢𝘩𝜄́ 𝘥𝘦 𝘤𝘩𝘶𝘭𝘰 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘯𝘪 𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘭𝘰 𝘦𝘴. 𝘔𝘢́𝘴 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘤𝜄́𝘧𝘪𝘤𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘢 𝘉𝘪𝘭𝘭𝘺 𝘏𝘢𝘳𝘨𝘳𝘰𝘷𝘦." Todo comenzó un día cualquiera, otro día más en una vida normal. Incluso antes de que sonara el despertador los gritos de mi padre retumbaban por toda la casa, quejándose a saber de qué. Abrí los ojos poco a poco, resignándome a salir de la cama para enfrentarme de nuevo a la realidad. Desayunar, aguantar los malos tratos de mi padre, los silencios de mi madre, todo un día lleno de clases, volver a casa y repetir... Ya empezaba a estar cansada de muchas cosas, pero no podía largarme en ese momento. No al menos hasta que llegase el verano. Conseguí deslizarme fuera de la cama, vestirme, sentarme en silencio a desayunar mientras mi padre despotricaba sobre mi apariencia, o sobre mi en general. Comí lo más rápido que pude, le di un fugaz beso a mi madre en la mejilla, tomé mi mochila y salí como un huracán hacia fuera para montarme en la bicicleta y comenzar a pedalear hasta el Instituto de Hawkins. No era popular, no tenía muchos amigos, pero poder escapar del ambiente prisionero de mi hogar durante unas horas casi era un alivio palpable. Y sin embargo, mientras llegaba poco a poco hacia el aparcamiento del instituto, mezclándome con el bullicio que empezaba a llenar el lugar, ni siquiera podía llegar a imaginar lo que ese día me tenía preparado y todo lo que llegaría tras ese acontecimiento. —
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  • No pasó una buena noche. En los años que pasó en el infierno posterior a su muerte (e incluso en vida los últimos años de vida gracias al alcohol), había logrado olvidar por completo los terrores que debió vivir en la segunda guerra mundial.
    Sin embargo, con la llegada de Alessio y la discusión con Angel, los recuerdos volvieron a su mente atormentandolo incluso dormido.

    Incluso esa mañana antes de despertar, aún consumido en las pesadillas, su cuerpo tembló y se contrajo.
    Su mente reproduciendole los recuerdos en los campos de concentración. Los maltratos, la extorsión, las torturas, el hambre, el sueño... El dolor.
    Su mente le producía con perfecta claridad y sumo de detalles todo lo que había tenido que sufrir aquellos años encerrado y aislado en aquel lugar. Cuántas veces consideró el suicidio como método de escape pero resignandose a soportar solo por la única persona que amaba.
    Aún siendo temprano en la mañana, cuando en sus recuerdos recordó demasiadas manos sobre él, se levantó de un sobresalto.

    Sentado en la cama, se encontró con el pelaje húmedo por la transpiración y las lágrimas que, sin percatarse, se habían escapado de sus ojos.
    Miró una de sus manos, manos demoníacas recordándole que estaba en el infierno, que temblaba de forma casi descontrolada como todo su cuerpo. Jadeaba, sintiendo la falta de aire en sus pulmones en lo que parecía un ataque de pánico.
    En un intento por calmarse, con sus orejas abajo, abrazó sus propias piernas cubriéndose con sus alas también. Incluso su propia cola se enrolló en sus pies
    No pasó una buena noche. En los años que pasó en el infierno posterior a su muerte (e incluso en vida los últimos años de vida gracias al alcohol), había logrado olvidar por completo los terrores que debió vivir en la segunda guerra mundial. Sin embargo, con la llegada de Alessio y la discusión con Angel, los recuerdos volvieron a su mente atormentandolo incluso dormido. Incluso esa mañana antes de despertar, aún consumido en las pesadillas, su cuerpo tembló y se contrajo. Su mente reproduciendole los recuerdos en los campos de concentración. Los maltratos, la extorsión, las torturas, el hambre, el sueño... El dolor. Su mente le producía con perfecta claridad y sumo de detalles todo lo que había tenido que sufrir aquellos años encerrado y aislado en aquel lugar. Cuántas veces consideró el suicidio como método de escape pero resignandose a soportar solo por la única persona que amaba. Aún siendo temprano en la mañana, cuando en sus recuerdos recordó demasiadas manos sobre él, se levantó de un sobresalto. Sentado en la cama, se encontró con el pelaje húmedo por la transpiración y las lágrimas que, sin percatarse, se habían escapado de sus ojos. Miró una de sus manos, manos demoníacas recordándole que estaba en el infierno, que temblaba de forma casi descontrolada como todo su cuerpo. Jadeaba, sintiendo la falta de aire en sus pulmones en lo que parecía un ataque de pánico. En un intento por calmarse, con sus orejas abajo, abrazó sus propias piernas cubriéndose con sus alas también. Incluso su propia cola se enrolló en sus pies
    Me entristece
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