• Un amor que debe florecer:
    Bajo el firmamento sereno, do la luna derramaba su argentado resplandor sobre las aguas del puerto, corría el mozo Zelkova, cubierto con su gorrilla de caza bermeja, abrigo largo y corbata oscura. El rumor de los navíos anclados se mezclaba con el jadeo afanoso de la pareja que seguía sus pasos.

    ◇¡Amor, no lo lograremos! ¡Nos hallarán!

    Exclamó la doncella con la voz quebrada.

    ●No dejéis que vuestra voluntad claudique

    Replicó Zelkova sin aminorar el paso.

    ●Ya estamos cerca.

    Con discretos ademanes los guiaba entre las sombras de las naves, señalándoles cuándo detenerse y cuándo escurrirse entre los cascos y aparejos. Así llegaron finalmente a una pequeña lancha que los aguardaba junto al muelle.

    Los tres quedaron rendidos por la fatiga.

    ♤No sabes cuánto te agradecemos

    Dijo el varón

    ♤Habéis hecho tanto por nosotros...

    ●No fue nada

    Respondió el cura, ocultando el rostro bajo la visera de su gorra.

    Mas el hombre entrecerró los ojos.

    ♤¿Qué escondéis ahí?

    ●Nada... nada. Daos priesa.

    ◇¡Por Dios!

    Gritó la mujer

    ◇¡Deja de hacerte el duro!.

    Con un suspiro resignado, Zelkova apartó la visera. Entonces quedó expuesto el morado que ennegrecía uno de sus ojos, memoria de las contiendas libradas para protegerles.

    La mujer rompió en llanto.

    ♤¿Por qué lo hiciste?

    Preguntó el hombre.

    ●Porque vuestro amor debe florecer en paz. Por vuestro bien... y por el de vuestro hijo.

    El hombre quedó anonadado y volvió la vista hacia su amada. Ella, ruborizada, miró hacia otro lado.

    ●Oh...

    Murmuró Zelkova

    ●Creo que malogré vuestra sorpresa.

    El hombre abrazó a la mujer y luego se volvió hacia él.

    ♤venga con nosotros. Mi familia os persigue; es peligroso. Si continuáis así, acabarán por daros muerte.

    ◇Intentaron apartarnos.

    Sollozó la doncella

    ◇Encerrarnos en nuestra soledad y unirnos a matrimonios arreglados. Usted y Ciaso nos ayudaron a amarnos. Buscarán mataros...

    Zelkova agitó las manos con mansedumbre.

    ●Está bien, está bien. No acontece nada. Mas no puedo acompañaros.

    Ambos guardaron silencio, incrédulos.

    ●No seáis necios

    Prosiguió el cura con una tenue sonrisa

    ●Siembra tu semilla y puebla la tierra. Dios os bendecirá con una familia sana. En verdad, merecéis ser felices. Yo aún tengo menesteres que atender.

    Volvió apenas el rostro.

    ●Vamos. Partid.

    El hombre, antes de embarcar, formuló una última pregunta.

    ♤¿Por qué arriesgas tu vida por unos desconocidos? No podemos devolverte semejante favor.

    Entonces Zelkova respondió con voz serena, citando las Sagradas Escrituras:

    ●Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

    La pareja corrió hacia él y lo estrechó en un abrazo.

    ♤Gracias, Padre Legasov◇

    Susurraron. Después subieron a la lancha, que pronto comenzó a alejarse de la ribera.

    Zelkova alzó una mano en despedida. Cuando la embarcación se perdió entre los reflejos argénteos del mar, tomó asiento junto al muelle. No contempló las aguas ni la luna que danzaba sobre ellas. Permaneció inmóvil, aquietando su espíritu y templando su mente para la labor que aún le aguardaba en la grisácea senda que había escogido recorrer.
    Un amor que debe florecer: Bajo el firmamento sereno, do la luna derramaba su argentado resplandor sobre las aguas del puerto, corría el mozo Zelkova, cubierto con su gorrilla de caza bermeja, abrigo largo y corbata oscura. El rumor de los navíos anclados se mezclaba con el jadeo afanoso de la pareja que seguía sus pasos. ◇¡Amor, no lo lograremos! ¡Nos hallarán! Exclamó la doncella con la voz quebrada. ●No dejéis que vuestra voluntad claudique Replicó Zelkova sin aminorar el paso. ●Ya estamos cerca. Con discretos ademanes los guiaba entre las sombras de las naves, señalándoles cuándo detenerse y cuándo escurrirse entre los cascos y aparejos. Así llegaron finalmente a una pequeña lancha que los aguardaba junto al muelle. Los tres quedaron rendidos por la fatiga. ♤No sabes cuánto te agradecemos Dijo el varón ♤Habéis hecho tanto por nosotros... ●No fue nada Respondió el cura, ocultando el rostro bajo la visera de su gorra. Mas el hombre entrecerró los ojos. ♤¿Qué escondéis ahí? ●Nada... nada. Daos priesa. ◇¡Por Dios! Gritó la mujer ◇¡Deja de hacerte el duro!. Con un suspiro resignado, Zelkova apartó la visera. Entonces quedó expuesto el morado que ennegrecía uno de sus ojos, memoria de las contiendas libradas para protegerles. La mujer rompió en llanto. ♤¿Por qué lo hiciste? Preguntó el hombre. ●Porque vuestro amor debe florecer en paz. Por vuestro bien... y por el de vuestro hijo. El hombre quedó anonadado y volvió la vista hacia su amada. Ella, ruborizada, miró hacia otro lado. ●Oh... Murmuró Zelkova ●Creo que malogré vuestra sorpresa. El hombre abrazó a la mujer y luego se volvió hacia él. ♤venga con nosotros. Mi familia os persigue; es peligroso. Si continuáis así, acabarán por daros muerte. ◇Intentaron apartarnos. Sollozó la doncella ◇Encerrarnos en nuestra soledad y unirnos a matrimonios arreglados. Usted y Ciaso nos ayudaron a amarnos. Buscarán mataros... Zelkova agitó las manos con mansedumbre. ●Está bien, está bien. No acontece nada. Mas no puedo acompañaros. Ambos guardaron silencio, incrédulos. ●No seáis necios Prosiguió el cura con una tenue sonrisa ●Siembra tu semilla y puebla la tierra. Dios os bendecirá con una familia sana. En verdad, merecéis ser felices. Yo aún tengo menesteres que atender. Volvió apenas el rostro. ●Vamos. Partid. El hombre, antes de embarcar, formuló una última pregunta. ♤¿Por qué arriesgas tu vida por unos desconocidos? No podemos devolverte semejante favor. Entonces Zelkova respondió con voz serena, citando las Sagradas Escrituras: ●Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. La pareja corrió hacia él y lo estrechó en un abrazo. ♤Gracias, Padre Legasov◇ Susurraron. Después subieron a la lancha, que pronto comenzó a alejarse de la ribera. Zelkova alzó una mano en despedida. Cuando la embarcación se perdió entre los reflejos argénteos del mar, tomó asiento junto al muelle. No contempló las aguas ni la luna que danzaba sobre ellas. Permaneció inmóvil, aquietando su espíritu y templando su mente para la labor que aún le aguardaba en la grisácea senda que había escogido recorrer.
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  • Y yo que no soy más que un mar de dudas, que sola con mis sombras me tropiezo, te canto como un pájaro en la bruma.
    Y yo que no soy más que un mar de dudas, que sola con mis sombras me tropiezo, te canto como un pájaro en la bruma.
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  • Fui confinado en un planeta sin luz solar, bajo la mentira impuesta de que era el último, un desperdicio deforme de mi raza.

    Día y noche, fui forzado a los entrenamientos más crueles y humillantes; me rompieron un sinfín de veces en la penumbra de Nadir, mientras millones a mi alrededor eran sacrificados y destruidos por mi aparente debilidad.

    Mis captores pensaron que encadenando mi cuerpo apagarían el sol, pero solo lograron que mi mente se convirtiera en un arma perfecta.

    Registré cada golpe, memoricé cada cara y calculé matemáticamente la infraestructura de su caída mientras mi carne herida sanaba en las sombras.

    No me quebraron; solo me dieron el tiempo necesario para perfeccionar el diseño de su erradicación....

    Ahora que la radiación de una verdadera estrella corre por mis venas, se dan cuenta demasiado tarde de que lo que criaron en su calabozo no era un esclavo moribundo... era su inevitable y absoluto final.
    Fui confinado en un planeta sin luz solar, bajo la mentira impuesta de que era el último, un desperdicio deforme de mi raza. Día y noche, fui forzado a los entrenamientos más crueles y humillantes; me rompieron un sinfín de veces en la penumbra de Nadir, mientras millones a mi alrededor eran sacrificados y destruidos por mi aparente debilidad. Mis captores pensaron que encadenando mi cuerpo apagarían el sol, pero solo lograron que mi mente se convirtiera en un arma perfecta. Registré cada golpe, memoricé cada cara y calculé matemáticamente la infraestructura de su caída mientras mi carne herida sanaba en las sombras. No me quebraron; solo me dieron el tiempo necesario para perfeccionar el diseño de su erradicación.... Ahora que la radiación de una verdadera estrella corre por mis venas, se dan cuenta demasiado tarde de que lo que criaron en su calabozo no era un esclavo moribundo... era su inevitable y absoluto final.
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  • La creación de Shadow operatives
    Fandom Persona 3
    Categoría Acción
    Estaba de los nervios ya había avisado al resto, era cuestión de tiempo de que llegaran al laboratorio una de las cosas buenas es que Aigis no había sufrido daño ninguno, sino tendría que estar reparando y no sabría con exactitud cuando volvería a estar bien.

    Hay algo que me pone el pelo de punta y es que las sombras que han emergido en esta noche, eran mucho más poderosas que hace dos años, además de que su estado de ánimo son de agresividad absoluta, no sé si es porque nuestras Persona han crecido con nosotros, hay tantas dudas que no sé si Mitsuru me puede decir, di un suspiro viendo el mini desastre que hemos hecho Aigis y yo, bueno ella más que yo.

    Ya que Juno si se caracteriza es de apoyo y soporte no nunca estar tan directa en el campo de batalla, el reloj de mi brazalete indica que van a ser las 3 de la madrugada, el poco ruido que se oye es de las máquinas de mantenimiento de noche.


    Aigis
    Chidori Yoshino
    Junpei Beckett
    Mitsuru Kirijo
    Akihiko Sanada
    Shinjiro Aragaki
    Kotone Shiomi
    Estaba de los nervios ya había avisado al resto, era cuestión de tiempo de que llegaran al laboratorio una de las cosas buenas es que Aigis no había sufrido daño ninguno, sino tendría que estar reparando y no sabría con exactitud cuando volvería a estar bien. Hay algo que me pone el pelo de punta y es que las sombras que han emergido en esta noche, eran mucho más poderosas que hace dos años, además de que su estado de ánimo son de agresividad absoluta, no sé si es porque nuestras Persona han crecido con nosotros, hay tantas dudas que no sé si Mitsuru me puede decir, di un suspiro viendo el mini desastre que hemos hecho Aigis y yo, bueno ella más que yo. Ya que Juno si se caracteriza es de apoyo y soporte no nunca estar tan directa en el campo de batalla, el reloj de mi brazalete indica que van a ser las 3 de la madrugada, el poco ruido que se oye es de las máquinas de mantenimiento de noche. [R0botx] [ThxMedea59] [Shadowcx6] [Thxicewoman] [Sanada_Thcx] [Diamon_cx] [Kotone_Heroin92]
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • "No lo hagas. No vale la pena."
    "Déjalo ya, concentrate en tu relación."
    "Fue solo un error, no vale la pena."

    Nadie me entiende.
    Mientras ella y ese bebé vivan, yo jamás podré ser feliz.
    Siempre seré la que vive en las sombras.
    La que se interpuso.
    Yo siempre seré...ese tumor en sus vidas.

    No merezco ser feliz.
    Lo sé.
    Pero al menos quiero hacer que él viva feliz.
    Incluso si yo acabo en la cárcel, lo libraré de su carga.
    "No lo hagas. No vale la pena." "Déjalo ya, concentrate en tu relación." "Fue solo un error, no vale la pena." Nadie me entiende. Mientras ella y ese bebé vivan, yo jamás podré ser feliz. Siempre seré la que vive en las sombras. La que se interpuso. Yo siempre seré...ese tumor en sus vidas. No merezco ser feliz. Lo sé. Pero al menos quiero hacer que él viva feliz. Incluso si yo acabo en la cárcel, lo libraré de su carga.
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  • *-Continuaba inmerso en las transmisiones, sintiendo cómo el estrés acumulado empezaba a pasarme factura. Necesitaba desesperadamente una vía de escape, una forma de liberar toda esa tensión, hasta que una idea brillante cruzó mi mente tras recibir aquella libreta que contenía la letra de una canción. Decidí realizarle algunas modificaciones estratégicas; no fueron cambios drásticos, pero sí lo suficientemente sutiles como para cargar la letra con un doble sentido mordaz, diseñado específicamente para irritarlo. Al plasmar en el papel mi perspectiva sobre él, retratándolo exactamente como yo lo veía, no pude evitar que una sonrisa pícara se dibujara en mi rostro. Me deleitaba anticipando su reacción al escuchar mi interpretación; después de todo, él era el único responsable de haberme obligado a trabajar horas extra justo cuando el hambre me estaba consumiendo.
    Finalmente, llegó el momento de salir a escena. Mientras mis sombras comenzaban a ejecutar la instrumentación, yo me preparé para cantar. Adopté una expresión calculada, una mezcla ambigua de emociones que bailaba entre la seriedad y la ironía, manteniendo siempre mis ojos fijos en el lente de la cámara. Mientras entonaba las estrofas, soltaba risas divertidas, plenamente consciente de la situación y disfrutando cada segundo de mi pequeña venganza.-*



    https://vt.tiktok.com/ZSQ1N2J6R/
    *-Continuaba inmerso en las transmisiones, sintiendo cómo el estrés acumulado empezaba a pasarme factura. Necesitaba desesperadamente una vía de escape, una forma de liberar toda esa tensión, hasta que una idea brillante cruzó mi mente tras recibir aquella libreta que contenía la letra de una canción. Decidí realizarle algunas modificaciones estratégicas; no fueron cambios drásticos, pero sí lo suficientemente sutiles como para cargar la letra con un doble sentido mordaz, diseñado específicamente para irritarlo. Al plasmar en el papel mi perspectiva sobre él, retratándolo exactamente como yo lo veía, no pude evitar que una sonrisa pícara se dibujara en mi rostro. Me deleitaba anticipando su reacción al escuchar mi interpretación; después de todo, él era el único responsable de haberme obligado a trabajar horas extra justo cuando el hambre me estaba consumiendo. Finalmente, llegó el momento de salir a escena. Mientras mis sombras comenzaban a ejecutar la instrumentación, yo me preparé para cantar. Adopté una expresión calculada, una mezcla ambigua de emociones que bailaba entre la seriedad y la ironía, manteniendo siempre mis ojos fijos en el lente de la cámara. Mientras entonaba las estrofas, soltaba risas divertidas, plenamente consciente de la situación y disfrutando cada segundo de mi pequeña venganza.-* https://vt.tiktok.com/ZSQ1N2J6R/
    @leodanchinguelg

    3 Minutos de (Grace Kelly) Canción de Mika #music

    ♬ Winter / Chill / R & B_No517 - table_1
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  • bitácora el dia no importa, solo he tenido el mejor resultado posible

    la técnica consiste en atascar una sombra en el cuerpo de alguien o que simplemente toque hasta la mínima parte interna por la cual soy capaz de quitar toda la energía vital o mágica y a su vez con esa misma energía para no desperdiciarla puedo usarla en las mismas sombras y se vuelven más fuertes, si lo usara con alguien con energía infinita en un punto la sombra sería irrompible

    soy capaz a la vez de alterar pensamientos , cada vez noto que esto se me va de las manos , si le doy un correcto uso seré tan fuerte
    bitácora el dia no importa, solo he tenido el mejor resultado posible la técnica consiste en atascar una sombra en el cuerpo de alguien o que simplemente toque hasta la mínima parte interna por la cual soy capaz de quitar toda la energía vital o mágica y a su vez con esa misma energía para no desperdiciarla puedo usarla en las mismas sombras y se vuelven más fuertes, si lo usara con alguien con energía infinita en un punto la sombra sería irrompible soy capaz a la vez de alterar pensamientos , cada vez noto que esto se me va de las manos , si le doy un correcto uso seré tan fuerte
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  • El calor de la sangre en mi rostro no se compara con el frío que se instaló en mi pecho cuando leí esa maldita declaración oficial desde prisión del viejo:

    "No es más que un civil útil. No hay vínculos, no hay afecto".

    Esas palabras borraron de un plumazo los años de entrega, las noches compartidas, la piel que desgasté intentando saldar una deuda impagable con el hombre que me salvó la vida. Todo para mantener las apariencias de su pulcro matrimonio y su honor intacto ante la cúpula.

    Me negó.
    Me desechó.
    Me descartó.

    Pero el verdadero infierno comenzó cuando el clan rival, aquel que siempre nos acechó desde las sombras, olió la sangre en el agua.

    Sabían que el "Loto Negro", el cerebro matemático y el rostro perfecto de la organización, se había quedado sin su escudo protector.
    Mi propio clan, cobarde y homofóbico no dudó en utilizarme como moneda de cambio para sellar un tratado de paz y salvar sus propios pellejos.

    Me entregaron en bandeja de plata. . .

    Mis dedos tiemblan sutilmente mientras intentan abotonar la camisa de seda blanca que me han obligado a usar, pero una mano inmensa y curtida me frena bruscamente, jalando la tela para exponer mi pecho.
    El agarre en mi mandíbula es implacable; los dedos del nuevo líder se entierran en mi piel con una fuerza que me obliga a alzar la mirada, forzándome a enfocarlo solo con mi ojo izquierdo, mientras el derecho late con el eco del trauma de mi pasado.

    —Mírate, Renji... O debería decir Kokuren — su voz áspera resuena en la opulencia de la habitación, cargada de una satisfacción enfermiza

    —El gran estratega, el Idol que hacía suspirar a miles, reducido a esto. Tu antiguo amo te usó de fachada y luego te tiró a la basura. Ahora me perteneces. Tus números, tu mente... y este cuerpo perfecto que tanto escondían, ahora son de mi propiedad.—

    El aire atrapado en mi garganta quema. Mi mente, esa que solía calcular riesgos en milisegundos y lavar millones sin dejar rastro, se encuentra completamente nublada, paralizada por el dolor de la traición.

    El carisma magnético que muestro ante las cámaras no sirve de nada aquí, entre estas paredes donde no soy más que un trofeo de guerra. Siento las lágrimas traicioneras acumularse en mis ojos, mezclándose con el sudor frío que corre por mi cuello.
    —¿Qué pasa? ¿Dónde está el orgullo del consejero? —pregunta, su otra mano descendiendo con firmeza por mi torso, reclamando cada centímetro de mi piel como suya

    — Vas a firmar cada transferencia que te ordene, vas a diseñar las estrategias para destruir lo que queda de tu antigua familia, y cuando termine el día, te encargarás de complacerme en esta cama hasta que olvides tu propio nombre.—


    Podría resistirme.
    Podría usar la lectura fría de personas para buscar una grieta en su psicología y destruirlo desde adentro.
    Pero el peso de la decepción es un ancla demasiado pesada.

    El hombre por el que lo di todo me abandonó a mi suerte, y mi clan me vendió. El vacío emocional es tan devastador que la sumisión total se siente como el único anestésico disponible.

    Cierro los ojos por un instante, dejando caer los brazos con total laxitud, abandonando cualquier intento de defensa. Cuando los abro, la chispa de control ha desaparecido, reemplazada por la mirada vacía de quien ha aceptado su destino.

    —Entendido... —susurro perdiendo toda su dulzura habitual, rota por la humillación

    —Haré... todo lo que me pidas. —
    — Todo. —
    La presión en mi mandíbula aumenta antes de soltarme bruscamente, dejándome caer de rodillas sobre la alfombra.

    Soy Renji Kurogane, el genio financiero, el idol de masas, pero a partir de hoy, no soy más que un esclavo de sus deseos, un objeto moldeable atrapado en una jaula de oro de la que nunca podré escapar.
    El calor de la sangre en mi rostro no se compara con el frío que se instaló en mi pecho cuando leí esa maldita declaración oficial desde prisión del viejo: "No es más que un civil útil. No hay vínculos, no hay afecto". Esas palabras borraron de un plumazo los años de entrega, las noches compartidas, la piel que desgasté intentando saldar una deuda impagable con el hombre que me salvó la vida. Todo para mantener las apariencias de su pulcro matrimonio y su honor intacto ante la cúpula. Me negó. Me desechó. Me descartó. Pero el verdadero infierno comenzó cuando el clan rival, aquel que siempre nos acechó desde las sombras, olió la sangre en el agua. Sabían que el "Loto Negro", el cerebro matemático y el rostro perfecto de la organización, se había quedado sin su escudo protector. Mi propio clan, cobarde y homofóbico no dudó en utilizarme como moneda de cambio para sellar un tratado de paz y salvar sus propios pellejos. Me entregaron en bandeja de plata. . . Mis dedos tiemblan sutilmente mientras intentan abotonar la camisa de seda blanca que me han obligado a usar, pero una mano inmensa y curtida me frena bruscamente, jalando la tela para exponer mi pecho. El agarre en mi mandíbula es implacable; los dedos del nuevo líder se entierran en mi piel con una fuerza que me obliga a alzar la mirada, forzándome a enfocarlo solo con mi ojo izquierdo, mientras el derecho late con el eco del trauma de mi pasado. —Mírate, Renji... O debería decir Kokuren — su voz áspera resuena en la opulencia de la habitación, cargada de una satisfacción enfermiza —El gran estratega, el Idol que hacía suspirar a miles, reducido a esto. Tu antiguo amo te usó de fachada y luego te tiró a la basura. Ahora me perteneces. Tus números, tu mente... y este cuerpo perfecto que tanto escondían, ahora son de mi propiedad.— El aire atrapado en mi garganta quema. Mi mente, esa que solía calcular riesgos en milisegundos y lavar millones sin dejar rastro, se encuentra completamente nublada, paralizada por el dolor de la traición. El carisma magnético que muestro ante las cámaras no sirve de nada aquí, entre estas paredes donde no soy más que un trofeo de guerra. Siento las lágrimas traicioneras acumularse en mis ojos, mezclándose con el sudor frío que corre por mi cuello. —¿Qué pasa? ¿Dónde está el orgullo del consejero? —pregunta, su otra mano descendiendo con firmeza por mi torso, reclamando cada centímetro de mi piel como suya — Vas a firmar cada transferencia que te ordene, vas a diseñar las estrategias para destruir lo que queda de tu antigua familia, y cuando termine el día, te encargarás de complacerme en esta cama hasta que olvides tu propio nombre.— Podría resistirme. Podría usar la lectura fría de personas para buscar una grieta en su psicología y destruirlo desde adentro. Pero el peso de la decepción es un ancla demasiado pesada. El hombre por el que lo di todo me abandonó a mi suerte, y mi clan me vendió. El vacío emocional es tan devastador que la sumisión total se siente como el único anestésico disponible. Cierro los ojos por un instante, dejando caer los brazos con total laxitud, abandonando cualquier intento de defensa. Cuando los abro, la chispa de control ha desaparecido, reemplazada por la mirada vacía de quien ha aceptado su destino. —Entendido... —susurro perdiendo toda su dulzura habitual, rota por la humillación —Haré... todo lo que me pidas. — — Todo. — La presión en mi mandíbula aumenta antes de soltarme bruscamente, dejándome caer de rodillas sobre la alfombra. Soy Renji Kurogane, el genio financiero, el idol de masas, pero a partir de hoy, no soy más que un esclavo de sus deseos, un objeto moldeable atrapado en una jaula de oro de la que nunca podré escapar.
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  • ── Esto tampoco estaba aquí....¿qué o quién lo hizo? ──
    Enojada, frustrada, la mujer búho dibujaba y trazaba nuevos caminos mientras revisa su alrededor.

    ── Gracias por cuidarme y acompañarme Ꭺꮮꭼꮖꮪꭲꭼꭱ Lamento que te extraviaras, mis mapas ya son inútiles. ── menciona mientras dibuja deprisa, debe aprovechar todo rayo de luz solar.


    El carboncillo crujió con fuerza contra el pergamino arrugado, dejando un trazo grueso y desesperado justo sobre el relieve de un camino que, hasta hace unas horas, se suponía libre de peligro.

    La realidad a su alrededor se burlaba de sus registros, frente a ellos no había una llanura despejada, sino un abismo de vegetación colosal, un santuario olvidado donde los árboles centenarios se entrelazaban con arcos de piedra tan titánicos que parecían las costillas de un dios caído.

    La luz del sol moría deprisa, filtrándose entre las copas de los árboles en haces dorados y densos que iluminaban el polvo en suspensión y encendían el suelo en un tono carmesí brillante, cubierto por una alfombra de flores rojas que no figuraban en ningún tratado botánico.

    El aire allí abajo era espeso, húmedo y cargado de un olor a tierra antigua y magia estancada que erizaba las plumas de su nuca.


    Consciente de que la penumbra avanzaba como una marea silenciosa por el sendero, la mujer búho levantó la mirada hacia las colosales estructuras de piedra cubiertas de musgo, tratando de buscar un patrón, una lógica que explicara cómo semejante monumento había brotado de la nada.

    ── No es una simple alteración geográfica... ──
    murmuró en un hilo de voz, rompiendo el denso silencio del bosque mientras sus grandes ojos captaban el último haz de luz útil.

    ── Es como si el bosque estuviera reescribiéndose a sí mismo para mantenernos atrapados.──
    Guardó el mapa a medio terminar con un gesto brusco, ajustando su equipo mientras se giraba hacia su acompañante. El bosque parecía cerrarse tras ellos, y las sombras entre los arcos de piedra comenzaban a alargarse de forma antinatural.
    ── Esto tampoco estaba aquí....¿qué o quién lo hizo? ── Enojada, frustrada, la mujer búho dibujaba y trazaba nuevos caminos mientras revisa su alrededor. ── Gracias por cuidarme y acompañarme [Runner.Champion] Lamento que te extraviaras, mis mapas ya son inútiles. ── menciona mientras dibuja deprisa, debe aprovechar todo rayo de luz solar. El carboncillo crujió con fuerza contra el pergamino arrugado, dejando un trazo grueso y desesperado justo sobre el relieve de un camino que, hasta hace unas horas, se suponía libre de peligro. La realidad a su alrededor se burlaba de sus registros, frente a ellos no había una llanura despejada, sino un abismo de vegetación colosal, un santuario olvidado donde los árboles centenarios se entrelazaban con arcos de piedra tan titánicos que parecían las costillas de un dios caído. La luz del sol moría deprisa, filtrándose entre las copas de los árboles en haces dorados y densos que iluminaban el polvo en suspensión y encendían el suelo en un tono carmesí brillante, cubierto por una alfombra de flores rojas que no figuraban en ningún tratado botánico. El aire allí abajo era espeso, húmedo y cargado de un olor a tierra antigua y magia estancada que erizaba las plumas de su nuca. Consciente de que la penumbra avanzaba como una marea silenciosa por el sendero, la mujer búho levantó la mirada hacia las colosales estructuras de piedra cubiertas de musgo, tratando de buscar un patrón, una lógica que explicara cómo semejante monumento había brotado de la nada. ── No es una simple alteración geográfica... ── murmuró en un hilo de voz, rompiendo el denso silencio del bosque mientras sus grandes ojos captaban el último haz de luz útil. ── Es como si el bosque estuviera reescribiéndose a sí mismo para mantenernos atrapados.── Guardó el mapa a medio terminar con un gesto brusco, ajustando su equipo mientras se giraba hacia su acompañante. El bosque parecía cerrarse tras ellos, y las sombras entre los arcos de piedra comenzaban a alargarse de forma antinatural.
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  • dia 10 de mi primera modificacion, he presentado mas que la manipulación de sombras, por un accidente y análisis vigorosos he descubierto 2 cosas, puedo canalizar mis sombras para darles la característica de robo de energia, con ella puedo sacar toda la energía de alguien hasta matarlo o hacer apenas se pueda levantar

    y puedo yo mismo volverme una sombra, digamos intangible , esto es mejor de lo que mis experimentos tenían, al parecer el demonio que pereció tenia mas en sus genes de lo que se miraba, al parecer puedo combatir contra cualquiera
    dia 10 de mi primera modificacion, he presentado mas que la manipulación de sombras, por un accidente y análisis vigorosos he descubierto 2 cosas, puedo canalizar mis sombras para darles la característica de robo de energia, con ella puedo sacar toda la energía de alguien hasta matarlo o hacer apenas se pueda levantar y puedo yo mismo volverme una sombra, digamos intangible , esto es mejor de lo que mis experimentos tenían, al parecer el demonio que pereció tenia mas en sus genes de lo que se miraba, al parecer puedo combatir contra cualquiera
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