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    ╔══════════════════════════════════════╗
    ❄ ISHTAR’S DEMONIC DÈESSE ❄
    Infernal Glamour · SAD DEMON Edition
    ╚══════════════════════════════════════╝

    ✦ PORTADA OFICIAL · SAD DEMON ✦

    Eterna soledad · Lágrimas de hielo · El último tributo

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ MODELO PRINCIPAL ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    🕯 Nombre: Sakura Ishtar
    Título editorial: El Demonio que Aprende a Vivir
    Estado emocional: De luto · Resistente · Silenciosamente fuerte
    Rol: El hombre de la casa

    Sakura Ishtar no posa para la cámara.
    Permanece. Resiste. Honra.

    Ishtar’s Demonic Dèesse – Infernal Glamour (Sad Demon) representa el lado más crudo del universo Ishtar: cuando el glamour se apaga y solo queda la resistencia del alma.

    Esta portada no glorifica el dolor, lo dignifica. Sakura encarna al hijo que perdió a su madre, pero no perdió el propósito. El demonio triste no destruye… protege.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ NARRATIVA VISUAL ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    En un cementerio cubierto por niebla y luna pálida, Sakura se arrodilla frente a una tumba silenciosa. La capa roja, símbolo de su linaje, yace sobre la tierra como una promesa rota… y al mismo tiempo renovada.

    No llora.
    Sus lágrimas ya se congelaron.

    La noche escucha lo que él no dice.

    ✦ DIRECCIÓN ARTÍSTICA ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ Estilo: Gothic Emotional · Dark Narrative · Silent Power
    ✦ Inspiración: Duelo, pérdida materna, fortaleza masculina silenciosa
    ✦ Mood: Triste, solemne, honesto, humano

    Cada encuadre respira respeto.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ MAQUILLAJE & LOOK ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ❄ Piel fría, sin brillo
    👁 Mirada cansada pero firme
    Ojeras suaves que hablan de noches largas

    El maquillaje es mínimo, casi invisible. El dolor no necesita exageración.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ ILUMINACIÓN ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Luz lunar tenue
    🌫 Niebla constante
    🕯 Sombras largas que envuelven el silencio

    La luz no consuela… acompaña.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ ESCENOGRAFÍA ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ⚰ Cementerio antiguo
    Árboles secos, ramas sin hojas
    Luna observando desde lo alto

    El mundo sigue girando.
    Sakura sigue de pie.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ SIMBOLOGÍA ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    La tumba: la ausencia eterna
    ❄ Lágrimas de hielo: dolor contenido
    La capa roja: herencia, sacrificio
    🌫 La niebla: confusión, duelo, transición

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ MENSAJE EDITORIAL ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    “No todos los demonios nacen del odio.
    Algunos nacen del amor que se perdió.”

    SAD DEMON no habla de muerte.
    Habla de seguir vivo cuando nadie te enseñó cómo.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ IMPACTO DE MARCA ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    🕯 Posiciona a SAD DEMON como revista emocional y narrativa
    Humaniza el concepto de demonio
    ❄ Convierte el dolor en identidad editorial
    ╔══════════════════════════════════════╗ 🖤❄ ISHTAR’S DEMONIC DÈESSE ❄🖤 Infernal Glamour · SAD DEMON Edition ╚══════════════════════════════════════╝ ✦ PORTADA OFICIAL · SAD DEMON ✦ Eterna soledad · Lágrimas de hielo · El último tributo ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ MODELO PRINCIPAL ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🕯 Nombre: Sakura Ishtar 🖤 Título editorial: El Demonio que Aprende a Vivir 🌑 Estado emocional: De luto · Resistente · Silenciosamente fuerte 🏠 Rol: El hombre de la casa Sakura Ishtar no posa para la cámara. Permanece. Resiste. Honra. Ishtar’s Demonic Dèesse – Infernal Glamour (Sad Demon) representa el lado más crudo del universo Ishtar: cuando el glamour se apaga y solo queda la resistencia del alma. Esta portada no glorifica el dolor, lo dignifica. Sakura encarna al hijo que perdió a su madre, pero no perdió el propósito. El demonio triste no destruye… protege. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ NARRATIVA VISUAL ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ En un cementerio cubierto por niebla y luna pálida, Sakura se arrodilla frente a una tumba silenciosa. La capa roja, símbolo de su linaje, yace sobre la tierra como una promesa rota… y al mismo tiempo renovada. No llora. Sus lágrimas ya se congelaron. La noche escucha lo que él no dice. ✦ DIRECCIÓN ARTÍSTICA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ Estilo: Gothic Emotional · Dark Narrative · Silent Power ✦ Inspiración: Duelo, pérdida materna, fortaleza masculina silenciosa ✦ Mood: Triste, solemne, honesto, humano Cada encuadre respira respeto. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ MAQUILLAJE & LOOK ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ❄ Piel fría, sin brillo 👁 Mirada cansada pero firme 🖤 Ojeras suaves que hablan de noches largas El maquillaje es mínimo, casi invisible. El dolor no necesita exageración. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ILUMINACIÓN ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🌕 Luz lunar tenue 🌫 Niebla constante 🕯 Sombras largas que envuelven el silencio La luz no consuela… acompaña. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ESCENOGRAFÍA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ⚰ Cementerio antiguo 🌳 Árboles secos, ramas sin hojas 🌑 Luna observando desde lo alto El mundo sigue girando. Sakura sigue de pie. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ SIMBOLOGÍA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🪦 La tumba: la ausencia eterna ❄ Lágrimas de hielo: dolor contenido 🩸 La capa roja: herencia, sacrificio 🌫 La niebla: confusión, duelo, transición ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ MENSAJE EDITORIAL ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🖤 “No todos los demonios nacen del odio. Algunos nacen del amor que se perdió.” SAD DEMON no habla de muerte. Habla de seguir vivo cuando nadie te enseñó cómo. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ IMPACTO DE MARCA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🕯 Posiciona a SAD DEMON como revista emocional y narrativa 🖤 Humaniza el concepto de demonio ❄ Convierte el dolor en identidad editorial
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  • Las garras de la inocencia

    Razor era conocido en Mondstadt como un chico enérgico, tranquilo e inocente. Para muchos, incluso tierno. Sin embargo, bajo esa apariencia se escondía una mente alerta al peligro, una inteligencia nata para el combate y, por encima de todo, un instinto feroz por proteger a su manada, a quienes consideraba su verdadera familia.

    El mercado negro surtía de todo a quienes buscaban lo que no podía conseguirse por medios legales: pociones adulteradas, alcohol, ingredientes a sobreprecio, armas, materiales… y pieles. Demasiadas pieles.

    Tras los últimos aullidos, profundos y majestuosos, la noche cayó sobre el bosque. La manada dormía. Razor se encontraba acurrucado bajo el tronco de un árbol, abrazado a uno de los lobos más viejos; los cachorros descansaban junto a sus madres, y el alfa vigilaba desde lo alto de una roca.

    Entonces, un crujido.

    Las orejas del alfa se alzaron de golpe. Razor abrió los ojos al mismo tiempo, conteniendo la respiración. No era un animal nocturno.

    Las antorchas se encendieron de repente, rodeando a la manada. El fuego crepitó, proyectando sombras torcidas entre los árboles. Humanos avanzaban con cautela, cuchillos y mazos en mano, sonriendo mientras hablaban del botín.

    El alfa saltó frente a su manada, erizando el pelaje y gruñendo. Dudaron un segundo… pero eran demasiados.

    Desde un punto ciego, varios bandidos se lanzaron sobre una de las lobas. Los chillidos de los cachorros cortaron el aire cuando fueron arrancados de su madre y metidos en un saco.

    La risa de uno de los hombres se apagó de golpe.

    Un impacto seco. Brutal.

    Razor había caído sobre él, clavándole la rodilla en el pecho. El bandido quedó inconsciente antes de tocar el suelo.

    +¿Q-qué fue eso? ¡Dijeron que no había nadie cuidando!

    Las espadas se alzaron. Entonces lo vieron.

    +¡Es solo un niño!
    —¡Yo… proteger… familia! —gruñó Razor, con los colmillos apretados—. ¡Ustedes… ser… malos!

    Se lanzó.

    Los lobos se unieron al ataque. Dientes, garras, gritos. Cada alarido de dolor de su manada hacía que los golpes de Razor fueran más fuertes, más salvajes.

    No luchaba como un caballero. No había técnica elegante, solo reflejos afilados, agilidad y una fuerza nacida del instinto.

    +¡No puede ser… tiene una Visión!

    Las garras Electro brillaron en la oscuridad. Uno a uno, los bandidos cayeron. Razor sangraba, respiraba con dificultad… pero en sus ojos no había dolor. Solo furia. Y determinación.

    Cuando el silencio volvió al bosque, todos yacían en el suelo.

    Razor los ató con ayuda de la manada. El bosque exigía sangre, y él lo sabía. Lo sentía. Pero recordó voces. Jean. Lisa. Kaeya.

    Convenció a los lobos de no matar.

    La ley del bosque era una. La de Mondstadt, otra.

    Y esta vez, eligió confiar. Herido y cansado llegó a Mondstadt bajo los primeros rayos del sol, dando pasos lentos con un pie y leves arrastres con el otro, herias en el cuerpo que si bien no eran mortales la cantidad de ellas hubieran dejado fuera de combate a cualquier otro. Los guardias de la puerta principal a la ciudad reconocieron a Razor de inmediato y, al ver el estado en el que se encontraba fueron a su auxilio de inmediato.

    -Gente...mala....bosque... -Alcanzó a decir a penas había sido alcanzado por uno de los guardias sosteniéndolo en brazos. Razor cayó inconsciente.-
    Las garras de la inocencia Razor era conocido en Mondstadt como un chico enérgico, tranquilo e inocente. Para muchos, incluso tierno. Sin embargo, bajo esa apariencia se escondía una mente alerta al peligro, una inteligencia nata para el combate y, por encima de todo, un instinto feroz por proteger a su manada, a quienes consideraba su verdadera familia. El mercado negro surtía de todo a quienes buscaban lo que no podía conseguirse por medios legales: pociones adulteradas, alcohol, ingredientes a sobreprecio, armas, materiales… y pieles. Demasiadas pieles. Tras los últimos aullidos, profundos y majestuosos, la noche cayó sobre el bosque. La manada dormía. Razor se encontraba acurrucado bajo el tronco de un árbol, abrazado a uno de los lobos más viejos; los cachorros descansaban junto a sus madres, y el alfa vigilaba desde lo alto de una roca. Entonces, un crujido. Las orejas del alfa se alzaron de golpe. Razor abrió los ojos al mismo tiempo, conteniendo la respiración. No era un animal nocturno. Las antorchas se encendieron de repente, rodeando a la manada. El fuego crepitó, proyectando sombras torcidas entre los árboles. Humanos avanzaban con cautela, cuchillos y mazos en mano, sonriendo mientras hablaban del botín. El alfa saltó frente a su manada, erizando el pelaje y gruñendo. Dudaron un segundo… pero eran demasiados. Desde un punto ciego, varios bandidos se lanzaron sobre una de las lobas. Los chillidos de los cachorros cortaron el aire cuando fueron arrancados de su madre y metidos en un saco. La risa de uno de los hombres se apagó de golpe. Un impacto seco. Brutal. Razor había caído sobre él, clavándole la rodilla en el pecho. El bandido quedó inconsciente antes de tocar el suelo. +¿Q-qué fue eso? ¡Dijeron que no había nadie cuidando! Las espadas se alzaron. Entonces lo vieron. +¡Es solo un niño! —¡Yo… proteger… familia! —gruñó Razor, con los colmillos apretados—. ¡Ustedes… ser… malos! Se lanzó. Los lobos se unieron al ataque. Dientes, garras, gritos. Cada alarido de dolor de su manada hacía que los golpes de Razor fueran más fuertes, más salvajes. No luchaba como un caballero. No había técnica elegante, solo reflejos afilados, agilidad y una fuerza nacida del instinto. +¡No puede ser… tiene una Visión! Las garras Electro brillaron en la oscuridad. Uno a uno, los bandidos cayeron. Razor sangraba, respiraba con dificultad… pero en sus ojos no había dolor. Solo furia. Y determinación. Cuando el silencio volvió al bosque, todos yacían en el suelo. Razor los ató con ayuda de la manada. El bosque exigía sangre, y él lo sabía. Lo sentía. Pero recordó voces. Jean. Lisa. Kaeya. Convenció a los lobos de no matar. La ley del bosque era una. La de Mondstadt, otra. Y esta vez, eligió confiar. Herido y cansado llegó a Mondstadt bajo los primeros rayos del sol, dando pasos lentos con un pie y leves arrastres con el otro, herias en el cuerpo que si bien no eran mortales la cantidad de ellas hubieran dejado fuera de combate a cualquier otro. Los guardias de la puerta principal a la ciudad reconocieron a Razor de inmediato y, al ver el estado en el que se encontraba fueron a su auxilio de inmediato. -Gente...mala....bosque... -Alcanzó a decir a penas había sido alcanzado por uno de los guardias sosteniéndolo en brazos. Razor cayó inconsciente.-
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    —Las primeras luces del alba se filtran a través de las persianas de madera, proyectando un patrón de sombras alargadas sobre la habitación. El aire es fresco, cargado con el aroma de la lluvia reciente y el eco lejano del viento entre las montañas de Huanglong.
    ​Yixuan se remueve lentamente sobre el tatami. Su cabello plateado, largo y sedoso, se desparrama a su alrededor como una cascada de mercurio, brillando bajo los rayos dorados que logran colarse por la ventana. Con un movimiento perezoso pero elegante, se apoya sobre sus codos, permitiendo que la sábana se deslice por su espalda.

    ​Sus ojos dorados, aún nublados por el sopor del descanso, se entrecierran ante la claridad. Parpadea un par de veces, observando las partículas de polvo danzar en el aire antes de fijar su mirada en ti.

    ​— ¿Humm?... —su voz suena como un susurro apenas audible, más suave de lo habitual—. ¿Eh? ¿Ya amaneció?...—

    ​Suelta un suspiro leve, una mezcla de resignación y calma. No parece tener prisa por levantarse; para alguien que comprende los ritmos del mundo, el tiempo parece transcurrir de forma distinta en estos momentos de quietud.

    ​— Juraría que las sombras aún dominaban el cielo hace un instante. El mundo tiene una forma muy persistente de recordarnos que el descanso es solo una pausa temporal... Quédate un poco más. El ruido del día todavía no ha logrado romper el silencio de esta habitación.
    —Las primeras luces del alba se filtran a través de las persianas de madera, proyectando un patrón de sombras alargadas sobre la habitación. El aire es fresco, cargado con el aroma de la lluvia reciente y el eco lejano del viento entre las montañas de Huanglong. ​Yixuan se remueve lentamente sobre el tatami. Su cabello plateado, largo y sedoso, se desparrama a su alrededor como una cascada de mercurio, brillando bajo los rayos dorados que logran colarse por la ventana. Con un movimiento perezoso pero elegante, se apoya sobre sus codos, permitiendo que la sábana se deslice por su espalda. ​Sus ojos dorados, aún nublados por el sopor del descanso, se entrecierran ante la claridad. Parpadea un par de veces, observando las partículas de polvo danzar en el aire antes de fijar su mirada en ti. ​— ¿Humm?... —su voz suena como un susurro apenas audible, más suave de lo habitual—. ¿Eh? ¿Ya amaneció?...— ​Suelta un suspiro leve, una mezcla de resignación y calma. No parece tener prisa por levantarse; para alguien que comprende los ritmos del mundo, el tiempo parece transcurrir de forma distinta en estos momentos de quietud. ​— Juraría que las sombras aún dominaban el cielo hace un instante. El mundo tiene una forma muy persistente de recordarnos que el descanso es solo una pausa temporal... Quédate un poco más. El ruido del día todavía no ha logrado romper el silencio de esta habitación.
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  • La lluvia golpeaba los vitrales de la mansión como dedos impacientes.
    Dentro, el aire olía a incienso, electricidad estática y algo más… algo antiguo. Alastor estaba sentado en uno de los sillones del salón principal, la radio encendida en un murmullo de jazz distorsionado. Las sombras se movían a su alrededor como si también estuvieran esperando.
    Habían pasado semanas.
    Semanas desde que Sparda partió hacia el este, tras la pista de una organización humana —rusos— que jugaba con reliquias demoníacas que jamás debieron tocar.
    Y Alastor odiaba esperar.
    De pronto, la radio chirrió.
    Un ruido extraño, interferencia… y luego un pulso demoníaco recorrió toda la mansión.
    Alastor sonrió lento.

    — Ah… ya estás en casa, querido~

    La puerta principal se abrió sin que nadie la tocara.
    El viento y la lluvia entraron como una ola, apagando varias velas. En el umbral apareció la enorme figura de Sparda, cubierto de heridas, su armadura marcada por balas rúnicas y sangre oscura. Su espada estaba envuelta en sellos rotos, prueba de un combate brutal.
    Pero sus ojos… solo buscaban una cosa.A Alastor.
    Cerró la puerta detrás de sí con un golpe pesado.

    — La organización rusa ha sido eliminada

    dijo con voz grave

    —.No volverán a usar artefactos infernales contra nosotros.

    Dejó la espada apoyada en la pared. Sus hombros, por primera vez en días, cedieron un poco.

    — Pero… lo que más quería… era volver contigo.

    El ambiente se volvió más cálido, casi vibrante.
    Sparda avanzó unos pasos.

    — ¿Me esperaste?
    La lluvia golpeaba los vitrales de la mansión como dedos impacientes. Dentro, el aire olía a incienso, electricidad estática y algo más… algo antiguo. Alastor estaba sentado en uno de los sillones del salón principal, la radio encendida en un murmullo de jazz distorsionado. Las sombras se movían a su alrededor como si también estuvieran esperando. Habían pasado semanas. Semanas desde que Sparda partió hacia el este, tras la pista de una organización humana —rusos— que jugaba con reliquias demoníacas que jamás debieron tocar. Y Alastor odiaba esperar. De pronto, la radio chirrió. Un ruido extraño, interferencia… y luego un pulso demoníaco recorrió toda la mansión. Alastor sonrió lento. — Ah… ya estás en casa, querido~ La puerta principal se abrió sin que nadie la tocara. El viento y la lluvia entraron como una ola, apagando varias velas. En el umbral apareció la enorme figura de Sparda, cubierto de heridas, su armadura marcada por balas rúnicas y sangre oscura. Su espada estaba envuelta en sellos rotos, prueba de un combate brutal. Pero sus ojos… solo buscaban una cosa.A Alastor. Cerró la puerta detrás de sí con un golpe pesado. — La organización rusa ha sido eliminada dijo con voz grave —.No volverán a usar artefactos infernales contra nosotros. Dejó la espada apoyada en la pared. Sus hombros, por primera vez en días, cedieron un poco. — Pero… lo que más quería… era volver contigo. El ambiente se volvió más cálido, casi vibrante. Sparda avanzó unos pasos. — ¿Me esperaste?
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  • El bosque seguía igual que siempre, indiferente. La luz apenas lograba colarse entre las ramas, dibujando sombras largas sobre el suelo húmedo. Allí, junto a un árbol cubierto de musgo, una figura permanecía inmóvil, como si fuera parte del paisaje.
    Respiraba despacio, con pausas irregulares, escuchando algo más que el viento. Una mano descansaba sobre su costado, no por costumbre, sino por necesidad. La tela oscura de su ropa estaba pesada, rígida en algunos puntos, y el olor metálico se mezclaba con el de la tierra y las hojas.
    Sus ojos, apagados pero atentos, seguían las sombras entre los troncos. Cada sonido era evaluado, cada crujido tenía peso. No había prisa por levantarse; el cuerpo pedía tiempo, y el bosque, silencio.
    Las orejas negras apenas se movieron, captando un ruido lejano que no terminó de llegar. Cerró los ojos un instante, solo uno. No para rendirse, sino para recordar cómo se sentía estar de pie.
    Luego volvió a abrirlos. El mundo seguía ahí. Y eso, por ahora, era suficiente
    El bosque seguía igual que siempre, indiferente. La luz apenas lograba colarse entre las ramas, dibujando sombras largas sobre el suelo húmedo. Allí, junto a un árbol cubierto de musgo, una figura permanecía inmóvil, como si fuera parte del paisaje. Respiraba despacio, con pausas irregulares, escuchando algo más que el viento. Una mano descansaba sobre su costado, no por costumbre, sino por necesidad. La tela oscura de su ropa estaba pesada, rígida en algunos puntos, y el olor metálico se mezclaba con el de la tierra y las hojas. Sus ojos, apagados pero atentos, seguían las sombras entre los troncos. Cada sonido era evaluado, cada crujido tenía peso. No había prisa por levantarse; el cuerpo pedía tiempo, y el bosque, silencio. Las orejas negras apenas se movieron, captando un ruido lejano que no terminó de llegar. Cerró los ojos un instante, solo uno. No para rendirse, sino para recordar cómo se sentía estar de pie. Luego volvió a abrirlos. El mundo seguía ahí. Y eso, por ahora, era suficiente
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  • Las sombras rugen, la luz se extingue,
    El viento cálido muere en la noche,
    Dejando un terrible y sepultural frío
    Amigo cansado, tu esperanza se rompe.

    La vida huye y la sombra la devora,
    Suplico al cielo, mas mi voz no sale.

    En el abismo nunca se cierra, los sobrevivientes del sacrificio caminan entre nosotros.
    Las sombras rugen, la luz se extingue, El viento cálido muere en la noche, Dejando un terrible y sepultural frío Amigo cansado, tu esperanza se rompe. La vida huye y la sombra la devora, Suplico al cielo, mas mi voz no sale. En el abismo nunca se cierra, los sobrevivientes del sacrificio caminan entre nosotros.
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  • Hacía tiempo que no soltaba una carcajada tan genuina a costa de la ignorancia ajena. Resulta casi adorable que piensen que ese gramo de relevancia los hace blanco de envidias. Si este es el estándar de las nuevas generaciones, prefiero seguir observando desde la comodidad de las sombras.
    Hacía tiempo que no soltaba una carcajada tan genuina a costa de la ignorancia ajena. Resulta casi adorable que piensen que ese gramo de relevancia los hace blanco de envidias. Si este es el estándar de las nuevas generaciones, prefiero seguir observando desde la comodidad de las sombras.
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  • El tiempo se va,
    Como un copo se derritió,
    Y mis ojos hoy
    Al horizonte van.
    En este invierno sin fin,
    ¿se perdió tu corazón,
    o se ocultó ya de mí?

    Aquí se vive un día a la vez,
    Pero eso sabes bien.
    Si no hay futuro, no hay una promesa
    De que tu voz pueda a mí llegar,
    Y aún así, hay que gritar.

    Si la luz desapareció,
    Si en las sombras me encerró,
    Mis recuerdos de esta tumba invernal
    Me salvarán.
    Y si no puedo evitar a tu calor decir adiós,
    Te juro que en esta vida,
    Nos espera una reunión.

    En la infinidad
    De este nevado y frío lugar,
    Una niña está,
    Sola y sin llorar.
    Vaga, pero no perdió
    El camino de regreso a su razón,
    Su canción.

    "Dime, ¿qué siento en mi interior?"
    Tu voz, rota, salió.
    Y la respuesta ya la sabes, está en ti.
    Así que qúedate bien quieta y
    Déjamelo todo a mí.

    Y la luz desapareció,
    Pese a nuestra devoción,
    Mis recuerdos de esta oración
    Nos salvarán.
    Y si no puedo escuchar entre la ventisca tu voz,
    Te juro, en esta vida,
    Y cualquier otra, una reunión.

    Aquí se vive un día a la vez,
    Pero eso sabes bien.
    Si no hay futuro, no hay una promesa
    De que tu voz pueda a mí llegar,
    Y aún así, hay que pelear.

    Si la luz desapareció,
    Si en las sombras me encerró,
    Mis recuerdos de este invierno fugaz
    Me guiarán..
    Y si no puedo evitar a tu calor decir adiós,
    Te juro, por esta vida,
    Que te encontraré.

    Y la luz desapareció,
    Pese a nuestra devoción,
    Mis recuerdos de esta oración
    Nos salvarán.
    Y si no puedo escuchar entre la ventisca tu voz,
    Te juro, en esta vida,
    Y cualquier otra, una reunión.

    || Adaptación JP-ES:
    https://youtu.be/tF47rV9yPYw
    El tiempo se va, Como un copo se derritió, Y mis ojos hoy Al horizonte van. En este invierno sin fin, ¿se perdió tu corazón, o se ocultó ya de mí? Aquí se vive un día a la vez, Pero eso sabes bien. Si no hay futuro, no hay una promesa De que tu voz pueda a mí llegar, Y aún así, hay que gritar. Si la luz desapareció, Si en las sombras me encerró, Mis recuerdos de esta tumba invernal Me salvarán. Y si no puedo evitar a tu calor decir adiós, Te juro que en esta vida, Nos espera una reunión. En la infinidad De este nevado y frío lugar, Una niña está, Sola y sin llorar. Vaga, pero no perdió El camino de regreso a su razón, Su canción. "Dime, ¿qué siento en mi interior?" Tu voz, rota, salió. Y la respuesta ya la sabes, está en ti. Así que qúedate bien quieta y Déjamelo todo a mí. Y la luz desapareció, Pese a nuestra devoción, Mis recuerdos de esta oración Nos salvarán. Y si no puedo escuchar entre la ventisca tu voz, Te juro, en esta vida, Y cualquier otra, una reunión. Aquí se vive un día a la vez, Pero eso sabes bien. Si no hay futuro, no hay una promesa De que tu voz pueda a mí llegar, Y aún así, hay que pelear. Si la luz desapareció, Si en las sombras me encerró, Mis recuerdos de este invierno fugaz Me guiarán.. Y si no puedo evitar a tu calor decir adiós, Te juro, por esta vida, Que te encontraré. Y la luz desapareció, Pese a nuestra devoción, Mis recuerdos de esta oración Nos salvarán. Y si no puedo escuchar entre la ventisca tu voz, Te juro, en esta vida, Y cualquier otra, una reunión. || Adaptación JP-ES: https://youtu.be/tF47rV9yPYw
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  • Desde lo alto de la azotea, Lyra había dejado que la ciudad se desdibujara ante sus ojos. Donde ahora se alzaban edificios fríos y luces constantes, su memoria insistía en devolverle otras formas, calles estrechas, piedra húmeda, sombras profundas donde la noche parecía respirar. Lugares que ya no existían, pero que para ella seguían intactos. Allí había corrido cuando apenas tenía nueve años.

    Huía de los Varkhûn, vampiros sanguinarios para quienes la sangre noble era ofrenda y destino. Incluso siendo una niña, Lyra lo sabía. Sabía que su linaje la marcaba, que por sus padres su sangre tenía valor. Aquella noche no corría solo para escapar...corría porque iba a ser sacrificada. Porque debía morir junto a ellos.

    La lluvia había caído sin piedad, empapándole el cabello, cegándole los ojos. Sus rodillas y brazos estaban cubiertos de raspones, la piel ardiendo con cada tropiezo, pero no se había detenido. El miedo era más fuerte que el dolor. Solo pensaba en esconderse, en seguir adelante, en no desobedecer la última voz que había escuchado.
    Su madre se había arrodillado frente a ella, con una calma rota que no encajaba con el horror de la noche. Con manos temblorosas le había colocado el collar alrededor del cuello, ajustándolo con cuidado, como si ese gesto pudiera protegerla del mundo.

    ♧ Corre, Lyra -le había susurrado -No mires atrás. Pase lo que pase… yo siempre estaré en tu corazón -Entonces corrió...corrió aferrándose a esas palabras. No miró atrás. No vio cómo sus padres se quedaban. No vio cómo la noche los reclamaba. Solo apretó el collar contra su pecho, creyendo que aquel objeto era lo único que la mantenía con vida. Lo único que le quedaba de ellos.

    No murió esa noche. No como estaba escrito. Vivió gracias al sacrificio de sus padres, y esa verdad se había convertido en una herida silenciosa que el tiempo nunca cerró. Ahora, siglos después, Lyra suspiró despacio. El sonido se perdió en el aire nocturno. Sus dedos rozaron el collar con un gesto cansado, nostálgico.

    ♧ Suficiente -se dijo a sí misma -Los lamentos no traen a los muertos de vuelta -su mente, traicionera, insinuó otra posibilidad -A menos que… no - Se obligó a apartar ese pensamiento. Comunicarse con ellos, buscar sus voces más allá del velo, era demasiado arriesgado. Ya lo había intentado una vez. Recordaba demasiado bien cómo había terminado. Nada había salido como esperaba… y las consecuencias aún la perseguían.

    Cerró los ojos un instante, dejando que la nostalgia se drenara de su mente. Cuando volvió a abrirlos, la ciudad seguía allí, viva e indiferente. Ella permanecía inmóvil, con el peso del pasado colgando de su cuello, que parecía recordarle los estragos de su yo de la niñez.
    Desde lo alto de la azotea, Lyra había dejado que la ciudad se desdibujara ante sus ojos. Donde ahora se alzaban edificios fríos y luces constantes, su memoria insistía en devolverle otras formas, calles estrechas, piedra húmeda, sombras profundas donde la noche parecía respirar. Lugares que ya no existían, pero que para ella seguían intactos. Allí había corrido cuando apenas tenía nueve años. Huía de los Varkhûn, vampiros sanguinarios para quienes la sangre noble era ofrenda y destino. Incluso siendo una niña, Lyra lo sabía. Sabía que su linaje la marcaba, que por sus padres su sangre tenía valor. Aquella noche no corría solo para escapar...corría porque iba a ser sacrificada. Porque debía morir junto a ellos. La lluvia había caído sin piedad, empapándole el cabello, cegándole los ojos. Sus rodillas y brazos estaban cubiertos de raspones, la piel ardiendo con cada tropiezo, pero no se había detenido. El miedo era más fuerte que el dolor. Solo pensaba en esconderse, en seguir adelante, en no desobedecer la última voz que había escuchado. Su madre se había arrodillado frente a ella, con una calma rota que no encajaba con el horror de la noche. Con manos temblorosas le había colocado el collar alrededor del cuello, ajustándolo con cuidado, como si ese gesto pudiera protegerla del mundo. ♧ Corre, Lyra -le había susurrado -No mires atrás. Pase lo que pase… yo siempre estaré en tu corazón -Entonces corrió...corrió aferrándose a esas palabras. No miró atrás. No vio cómo sus padres se quedaban. No vio cómo la noche los reclamaba. Solo apretó el collar contra su pecho, creyendo que aquel objeto era lo único que la mantenía con vida. Lo único que le quedaba de ellos. No murió esa noche. No como estaba escrito. Vivió gracias al sacrificio de sus padres, y esa verdad se había convertido en una herida silenciosa que el tiempo nunca cerró. Ahora, siglos después, Lyra suspiró despacio. El sonido se perdió en el aire nocturno. Sus dedos rozaron el collar con un gesto cansado, nostálgico. ♧ Suficiente -se dijo a sí misma -Los lamentos no traen a los muertos de vuelta -su mente, traicionera, insinuó otra posibilidad -A menos que… no - Se obligó a apartar ese pensamiento. Comunicarse con ellos, buscar sus voces más allá del velo, era demasiado arriesgado. Ya lo había intentado una vez. Recordaba demasiado bien cómo había terminado. Nada había salido como esperaba… y las consecuencias aún la perseguían. Cerró los ojos un instante, dejando que la nostalgia se drenara de su mente. Cuando volvió a abrirlos, la ciudad seguía allí, viva e indiferente. Ella permanecía inmóvil, con el peso del pasado colgando de su cuello, que parecía recordarle los estragos de su yo de la niñez.
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  • -el teatro de la interseccion, un punto muerto en el espacio y el tiempo, quienes estan, la señorita mirei es la unica con apariencia mas humana del lugar y tambien quien se encarga de los archivos akashicos que s eprecentan en forma de teatro de sombras, su apariencia tambien cambia cada que entras o mejor dicho su "edad" aveces se prescenta como una niña y otras como una adulta-
    -el teatro de la interseccion, un punto muerto en el espacio y el tiempo, quienes estan, la señorita mirei es la unica con apariencia mas humana del lugar y tambien quien se encarga de los archivos akashicos que s eprecentan en forma de teatro de sombras, su apariencia tambien cambia cada que entras o mejor dicho su "edad" aveces se prescenta como una niña y otras como una adulta-
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