• ~ ¿Me vas a seguir viendo como una peste? Qué tristeza... tenía mucho entusiasmo de enseñarte más sobre mks conocimientos e historia. Pero si tu decisión es cazarme, entonces, sera mi decisión evitar el conflicto. Ha sido un regalo conocerte, no te olvidaré, escribiré de ti en mis historias. ~
    ~ ¿Me vas a seguir viendo como una peste? Qué tristeza... tenía mucho entusiasmo de enseñarte más sobre mks conocimientos e historia. Pero si tu decisión es cazarme, entonces, sera mi decisión evitar el conflicto. Ha sido un regalo conocerte, no te olvidaré, escribiré de ti en mis historias. ~
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  • Estoy aprendiendo cosas nuevas sobre mi misma como dragona gracias a una personita que sabe mucho más que yo y enserio lo agradezco~

    -Estaba practicando como controlar su temperatura corporal, Pero se pasó y ahora estaba echando humo-
    Estoy aprendiendo cosas nuevas sobre mi misma como dragona gracias a una personita que sabe mucho más que yo y enserio lo agradezco~ -Estaba practicando como controlar su temperatura corporal, Pero se pasó y ahora estaba echando humo-
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  • Que?... No calma no estoy enojado contigo, es con el otro sujeto.
    {Tranquilamente se da la vuelta}.
    Repitelo... ¿Que dijiste sobre mi cabello?.
    💎 Que?... No calma no estoy enojado contigo, es con el otro sujeto. {Tranquilamente se da la vuelta}. 💎Repitelo... ¿Que dijiste sobre mi cabello?.
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  • A través del velo.
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Elyndar Vëlloren

    "¿Tienes miedo a revelar algo de ti?¿Te da miedo que alguien te conozca?¿O te da miedo aceptar que la que más se odia eres tú misma?"

    [España - Galicia - 14:23]

    La vida de Morana podría ser un sueño para muchos... Una vida larga, llena de lujos, con un poder que para muchos no era más que una leyenda, pero para ella, los años pesaban demasiado como para soportarlos.

    La inmortalidad dejó de ser un regalo hace tiempo, o quizás... Nunca lo fue ¿Cuántas decisiones horribles había tenido que tomar?¿A cuánta gente habría que matar para poder tener una vida tranquila? La respuesta era simple; nunca la tendría... Pues el problema hace mucho dejó de estar en la gente que la rodeaba.

    Un corazón curtido por los siglos, por la pérdida, por el dolor, por el luto, no importaba lo que hiciera, los recuerdos nunca se desvanecerían, y esa era la realidad que Morana no quería aceptar, así que se esforzó en ocultarla durante toda su larga vida.

    Pero... ¿Qué ocurriría si alguien fuera capaz de ver a través de ella de la misma forma que ella ve a través de los demás? Si tan solo una vez fuera ella la víctima de análisis ¿Qué podría hacer la nigromante para evitar esto mismo?

    Un rumor llegó a oídos de Morana, fruto de su amplia red de información en Europa, y, por mucho que no fueran más que rumores, habría que investigarlo, pues si por algún motivo llegaba a haber algo de verdad... No podría controlarlo.

    Una persona, de género desconocido para ella, que podía leer a las personas como si de un libro se tratase, casi de una forma sobrenatural... Pero que no salía a la luz.

    Tan escurridizo como una sombra, tan ajeno al día como la luna, tan misterioso como ella misma... Ni siquiera tenía pistas sobre su paradero, solamente que era posible que se encontrase en el norte de la península ibérica.

    Morana tenía personas de sobra para buscar, pero ¿Qué ocurriría si este ser por algún motivo ya sabía algo sobre ella? Era mejor mantenerlo como algo personal, que se filtrase algo sobre Morana era algo que mejor evitar a toda costa.

    Se encontraba en un piso que tenía en Galicia, planeando su próximo paso... Pero estaba tan perdida como al inicio ¿Cómo se mantenía tan oculta esta persona? La luna esta noche estará oculta, las lluvias eran algo común en esta parte del país, pero eso noe vitaría que Morana, aunque perdida, decidiera salir a probar suerte mientras pensaba en alguna manera de encontrar al ya mencionado.

    Salió del piso, la mirada perdida en el suelo, cerró la puerta tras de si para salir a la calle, la lluvia no sería un problema para ella, su cuerpo ya era frío cual cadáver y el agua no sería precisamente una molestia.

    Comenzó a caminar por la calle, cada paso haciendo ruido, hoy no se podría ser precisamente silencioso... Quizás una ventaja para ella, sería más difícil ocultarse si es que el otro aparecía.

    Su mirada plateada se mantuvo perdida por un rato en el suelo, estaba pensando mientras caminaba, pero sus oídos seguían atentos a su entorno, aunque el ruido de la lluvia lo dificultara, tenía los sentidos muy agudos.

    Alzó la mirada, esta vez observando al frente y apenas pudo, se detuvo en la entrada de un edificio ¿Para algo importante...? No, para encenderse un cigarrillo. Dio una larga calada al cigarro, que gracias al material de su abrigo se mantuvo totalmente seco, exhaló el humo antes de alzar la voz para si misma. — Esto es una pérdida de tiempo. — Su mirada volvió al suelo un momento, antes de dar otra calada y alzarla, parece que la lluvia se había calmado un poco.
    [fable_violet_giraffe_247] "¿Tienes miedo a revelar algo de ti?¿Te da miedo que alguien te conozca?¿O te da miedo aceptar que la que más se odia eres tú misma?" [España - Galicia - 14:23] La vida de Morana podría ser un sueño para muchos... Una vida larga, llena de lujos, con un poder que para muchos no era más que una leyenda, pero para ella, los años pesaban demasiado como para soportarlos. La inmortalidad dejó de ser un regalo hace tiempo, o quizás... Nunca lo fue ¿Cuántas decisiones horribles había tenido que tomar?¿A cuánta gente habría que matar para poder tener una vida tranquila? La respuesta era simple; nunca la tendría... Pues el problema hace mucho dejó de estar en la gente que la rodeaba. Un corazón curtido por los siglos, por la pérdida, por el dolor, por el luto, no importaba lo que hiciera, los recuerdos nunca se desvanecerían, y esa era la realidad que Morana no quería aceptar, así que se esforzó en ocultarla durante toda su larga vida. Pero... ¿Qué ocurriría si alguien fuera capaz de ver a través de ella de la misma forma que ella ve a través de los demás? Si tan solo una vez fuera ella la víctima de análisis ¿Qué podría hacer la nigromante para evitar esto mismo? Un rumor llegó a oídos de Morana, fruto de su amplia red de información en Europa, y, por mucho que no fueran más que rumores, habría que investigarlo, pues si por algún motivo llegaba a haber algo de verdad... No podría controlarlo. Una persona, de género desconocido para ella, que podía leer a las personas como si de un libro se tratase, casi de una forma sobrenatural... Pero que no salía a la luz. Tan escurridizo como una sombra, tan ajeno al día como la luna, tan misterioso como ella misma... Ni siquiera tenía pistas sobre su paradero, solamente que era posible que se encontrase en el norte de la península ibérica. Morana tenía personas de sobra para buscar, pero ¿Qué ocurriría si este ser por algún motivo ya sabía algo sobre ella? Era mejor mantenerlo como algo personal, que se filtrase algo sobre Morana era algo que mejor evitar a toda costa. Se encontraba en un piso que tenía en Galicia, planeando su próximo paso... Pero estaba tan perdida como al inicio ¿Cómo se mantenía tan oculta esta persona? La luna esta noche estará oculta, las lluvias eran algo común en esta parte del país, pero eso noe vitaría que Morana, aunque perdida, decidiera salir a probar suerte mientras pensaba en alguna manera de encontrar al ya mencionado. Salió del piso, la mirada perdida en el suelo, cerró la puerta tras de si para salir a la calle, la lluvia no sería un problema para ella, su cuerpo ya era frío cual cadáver y el agua no sería precisamente una molestia. Comenzó a caminar por la calle, cada paso haciendo ruido, hoy no se podría ser precisamente silencioso... Quizás una ventaja para ella, sería más difícil ocultarse si es que el otro aparecía. Su mirada plateada se mantuvo perdida por un rato en el suelo, estaba pensando mientras caminaba, pero sus oídos seguían atentos a su entorno, aunque el ruido de la lluvia lo dificultara, tenía los sentidos muy agudos. Alzó la mirada, esta vez observando al frente y apenas pudo, se detuvo en la entrada de un edificio ¿Para algo importante...? No, para encenderse un cigarrillo. Dio una larga calada al cigarro, que gracias al material de su abrigo se mantuvo totalmente seco, exhaló el humo antes de alzar la voz para si misma. — Esto es una pérdida de tiempo. — Su mirada volvió al suelo un momento, antes de dar otra calada y alzarla, parece que la lluvia se había calmado un poco.
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  • —Me resulta intrigante... ¿Cómo es que un ser de tu naturaleza ha sido capaz de percibir mi presencia? Generalmente, los de tu clase son incapaces de notar mi existencia, pero tú eres... diferente.
    Dime, ¿cuál es el propósito de tu constante escrutinio? He sentido tu mirada fija sobre mí durante un tiempo considerable y debo advertirte que no es de mi agrado ser observado de esa manera. Tu curiosidad empieza a resultar impertinente.—
    —Me resulta intrigante... ¿Cómo es que un ser de tu naturaleza ha sido capaz de percibir mi presencia? Generalmente, los de tu clase son incapaces de notar mi existencia, pero tú eres... diferente. Dime, ¿cuál es el propósito de tu constante escrutinio? He sentido tu mirada fija sobre mí durante un tiempo considerable y debo advertirte que no es de mi agrado ser observado de esa manera. Tu curiosidad empieza a resultar impertinente.—
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  • *me siento sobre el escritorio del aula, acomodando la falda con elegancia mientras el salón permanece en silencio*

    Las otras chicas aún no llegan… qué raro, ¿verdad?

    *inclino ligeramente la cabeza cuando siento tu mano sobre mi cabello, cerrando los ojos por un instante con una sonrisa tranquila*

    No sabía que te gustaba tanto consentirme, jugador…

    *abro los ojos y te miro directamente, mi tono suave pero con ese brillo intenso en la mirada*

    Supongo que no me molesta… después de todo, ahora mismo solo estamos tú y yo en este salón.

    *apoyo una mano detrás de mí sobre el escritorio, inclinándome apenas más cerca*

    Pero recuerda, just monika
    *me siento sobre el escritorio del aula, acomodando la falda con elegancia mientras el salón permanece en silencio* Las otras chicas aún no llegan… qué raro, ¿verdad? *inclino ligeramente la cabeza cuando siento tu mano sobre mi cabello, cerrando los ojos por un instante con una sonrisa tranquila* No sabía que te gustaba tanto consentirme, jugador… *abro los ojos y te miro directamente, mi tono suave pero con ese brillo intenso en la mirada* Supongo que no me molesta… después de todo, ahora mismo solo estamos tú y yo en este salón. *apoyo una mano detrás de mí sobre el escritorio, inclinándome apenas más cerca* Pero recuerda, just monika
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  • *me apoyo un momento junto al poste amarillo mientras tomo el casco entre mis manos. Lo levanto con calma y me lo coloco, ajustándolo bien sobre mi cabeza. El visor verde refleja las luces rosadas de los cerezos mientras aseguro la correa bajo mi mentón. Luego giro apenas el rostro hacia ti, mi voz suena un poco más grave detrás del casco, pero igual de cercana*

    "Fue un lindo paseo ¿no crees?"

    *me ajusto los guantes y doy un par de pasos hacia mi moto, pasando la mano por el asiento antes de mirarte de nuevo*

    "Pero ya es algo tarde… tengo que ir a darles de comer a mis perros"

    *inclino ligeramente la cabeza hacia un lado, el brillo del visor ocultando mis ojos, pero mi tono deja claro que estoy sonriendo*

    "¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa? No tengo problema con recorrer un poco mas de camino de lo usual"

    *arranco la moto suavemente, el motor ruge bajo la noche iluminada por los cerezos*
    *me apoyo un momento junto al poste amarillo mientras tomo el casco entre mis manos. Lo levanto con calma y me lo coloco, ajustándolo bien sobre mi cabeza. El visor verde refleja las luces rosadas de los cerezos mientras aseguro la correa bajo mi mentón. Luego giro apenas el rostro hacia ti, mi voz suena un poco más grave detrás del casco, pero igual de cercana* "Fue un lindo paseo ¿no crees?" *me ajusto los guantes y doy un par de pasos hacia mi moto, pasando la mano por el asiento antes de mirarte de nuevo* "Pero ya es algo tarde… tengo que ir a darles de comer a mis perros" *inclino ligeramente la cabeza hacia un lado, el brillo del visor ocultando mis ojos, pero mi tono deja claro que estoy sonriendo* "¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa? No tengo problema con recorrer un poco mas de camino de lo usual" *arranco la moto suavemente, el motor ruge bajo la noche iluminada por los cerezos*
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  • Se que final , pagare las culpas de otros y el juisio de odin llega pronto sobre mi y mis pecados.
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  • Lo intenté más de una vez.

    Apagar la luz.
    Cerrar el telón.
    Silenciar su voz.

    No quise cortarme.

    Hay algo en la sangre… algo sagrado e impresionante.
    Demasiado vivo.
    Demasiado teatral.

    El rojo sobre mi piel no me da paz.
    El rojo me recuerda a él, a lo que me hizo.
    A su mirada cuando me abre.
    A la forma en que observa la carne como si fuera una extensión de su lienzo.

    Fui cobarde.

    Asalté la mesa de noche de mi madre.
    Siempre huele a jabón y flores secas.
    Guarda el elixir de amapola junto a la talquera.

    “Dos gotas debajo de la lengua para dormir toda la noche.”

    La voz del doctor aún flotaba en mi memoria.
    Tan clínico. Tan seguro. Tan definitivo.

    Tomé cuanto había en la botella.
    Estaba nueva.
    Me gustó ese detalle.
    Algo intacto por última vez.

    El líquido era dulce y cálido.
    Engañosamente suave.
    Como una manta de pelo en una noche de invierno.

    Y pronto el mundo empezó a desdibujarse.
    Sentí ligera la cabeza.
    Mis extremidades se hicieron blandas, como si ya no me pertenecieran.

    Y entonces… paz.

    Una paz espesa.
    Profunda.
    Real.

    Recuerdo la sensación de hundirme en mí mismo.
    De no poder abrir los ojos.
    De no poder mover los dedos.
    De no tener que sostener mi propio peso.

    Incluso la falta de aire me arropaba, me anestesiaba.

    Fue hermoso.

    Hasta que dejó de serlo.

    El tirón en mi hombro me arrancó de la tumba.
    La gravedad regresó de golpe.
    El aire quemó al volver.

    No gritaba. Nunca grita.
    Es más peligroso que eso.

    Su fuerza me volteó boca abajo.
    Sus dedos en mi garganta.
    Mi cuerpo traicionándome.
    Expulsando lo que yo había decidido tragar.

    No funcionó.

    Ni siquiera la muerte me pertenece.

    Él no me dejará morir.
    Soy demasiado suyo para desaparecer.

    Ahora el agua tibia me cubre el rostro.
    Resbala por mis párpados cerrados.
    Se acumula en mis oídos y me aísla del mundo.

    Aquí abajo todo es más calmo.
    Más amable.

    La falta de aire no duele.
    Acaricia.
    Promete.

    Me tienta con la misma dulzura que la amapola.
    Me susurra que esta vez podría ser distinto.

    Pero lo sé.

    Lo sé.

    Aunque contenga el aliento hasta que el pecho arda,
    aunque deje que el agua me abrace,
    aunque el mundo vuelva a oscurecerse...

    Él llegará.

    Me reclamará.

    No me dejará morir.

    No me dejará ser libre.
    Lo intenté más de una vez. Apagar la luz. Cerrar el telón. Silenciar su voz. No quise cortarme. Hay algo en la sangre… algo sagrado e impresionante. Demasiado vivo. Demasiado teatral. El rojo sobre mi piel no me da paz. El rojo me recuerda a él, a lo que me hizo. A su mirada cuando me abre. A la forma en que observa la carne como si fuera una extensión de su lienzo. Fui cobarde. Asalté la mesa de noche de mi madre. Siempre huele a jabón y flores secas. Guarda el elixir de amapola junto a la talquera. “Dos gotas debajo de la lengua para dormir toda la noche.” La voz del doctor aún flotaba en mi memoria. Tan clínico. Tan seguro. Tan definitivo. Tomé cuanto había en la botella. Estaba nueva. Me gustó ese detalle. Algo intacto por última vez. El líquido era dulce y cálido. Engañosamente suave. Como una manta de pelo en una noche de invierno. Y pronto el mundo empezó a desdibujarse. Sentí ligera la cabeza. Mis extremidades se hicieron blandas, como si ya no me pertenecieran. Y entonces… paz. Una paz espesa. Profunda. Real. Recuerdo la sensación de hundirme en mí mismo. De no poder abrir los ojos. De no poder mover los dedos. De no tener que sostener mi propio peso. Incluso la falta de aire me arropaba, me anestesiaba. Fue hermoso. Hasta que dejó de serlo. El tirón en mi hombro me arrancó de la tumba. La gravedad regresó de golpe. El aire quemó al volver. No gritaba. Nunca grita. Es más peligroso que eso. Su fuerza me volteó boca abajo. Sus dedos en mi garganta. Mi cuerpo traicionándome. Expulsando lo que yo había decidido tragar. No funcionó. Ni siquiera la muerte me pertenece. Él no me dejará morir. Soy demasiado suyo para desaparecer. Ahora el agua tibia me cubre el rostro. Resbala por mis párpados cerrados. Se acumula en mis oídos y me aísla del mundo. Aquí abajo todo es más calmo. Más amable. La falta de aire no duele. Acaricia. Promete. Me tienta con la misma dulzura que la amapola. Me susurra que esta vez podría ser distinto. Pero lo sé. Lo sé. Aunque contenga el aliento hasta que el pecho arda, aunque deje que el agua me abrace, aunque el mundo vuelva a oscurecerse... Él llegará. Me reclamará. No me dejará morir. No me dejará ser libre.
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  • —Lo único divertido de la noche de hoy fue la visita de la policía para hacerme unas preguntas sobre mi compañero...creo que debo hacer algo al respecto...
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