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    || Y decían que el premium no servía para nada... Soy un genio ☝🏽

    Ya solo nos falta Enthon, anímense, pueden pegarle a Anyel las veces que quieran. (?)
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    𝕋𝕙𝕖 𝕣𝕖𝕧𝕖𝕣𝕤𝕖 𝕠𝕗 𝕥𝕙𝕖 𝕥𝕠𝕣𝕟 𝕡𝕒𝕘𝕖 - - - - - - - - - - - - - Part: 2
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    - Enlace a la primera parte: https://ficrol.com/posts/384471

    El primer crujido no fue un estruendo, sino un susurro seco y desgarrador como el de una hoja de papel que se rasga de arriba abajo. El zumbido sónico alcanzó una frecuencia tan aguda que el manto de terciopelo negro del cielo comenzó a deshilacharse en hilos de sombra pura, cayendo sobre la superficie del agua dulce como ceniza de una hoguera extinta.

    La fisura roja se ensanchó, transformándose en una cicatriz líquida que dividió el espacio en dos. Para ambas criaturas romper esa barrera significó un dolor tan intenso y despiadado que lo innombrable rápidamente se asimiló: Anunaki sintió el frío aplastante del fondo marino morder sus patas de humo; Apzu experimentó la desgarradora asfixia del aire seco y el peso de una gravedad que no sabía cómo sostener su cuerpo.

    Sin embargo, ninguno de los dos retrocedió. Las frentes permanecieron unidas mientras la barrera invisible se deshacía entre ambos en astillas de luz escarlata, flotando en el aire como luciérnagas moribundas.

    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰
    El Primer y Último Tacto
    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰

    El encuentro físico fue una combustión silenciosa de texturas imposibles. El pelaje de humo suspendido de Anunaki se entrelazó con los hilos de plata de Apzu, creando un torbellino de destellos grises y metalizados que desafiaba la lógica del nexo. Las lágrimas de oro viejo de la criatura terrestre se mezclaron con las burbujas de azul helado del habitante del reverso, tiñendo el agua de un color violeta inédito.

    No siendo eso suficiente, ninguno de los dos encontró la salvación en su abrazo, atravesando una violenta confirmación de esa incompatibilidad narrativa que arrastraban consigo. Se dieron cuenta que al ocupar la misma coordenada física, sus esencias empezarían a repelerse; reaccionando de forma destructiva y apabullante.

    Allí sus siluetas, hermosas pero condenadas, comenzaron a transformarse en piedra desde las extremidades. La misma regla que los había mantenido separados ahora cobraba su precio, convirtiendo su carne en el mismo material rígido del espejo que acababan de romper. Se estaban transformando en la prisión de la que intentaban escapar.

    Ahora, cabe recalcar, querido lector, que desde el margen del escenario noté como mi pluma estilográfica tembló entre mis dedos. El manuscrito estaba absorbiendo una presión insoportable; las palabras en mi cuaderno se amontonaron, borrosas, manchadas por el colapso de sus dos líneas de existencia.

    Por supuesto que, como bien habrás pensado, yo pude haberlo evitado desde un principio. Pude haber tachado la fisura con un trazo rápido de mi tinta fucsia, rebobinando el tiempo para devolver a Anunaki a su superficie solitaria y a Apzu a su abismo profundo, salvando sus vidas a cambio de restaurar su condena a la distancia. Pero el verdadero drama aborrece la cobardía de los editores que prefieren la seguridad de un desarrollo monótono sobre la belleza de un clímax perfecto.

    Así que dejé que el cristal terminara su trabajo.

    Sus frentes permanecieron unidas y sus miradas se clavaron la una en la otra por última vez mientras el proceso se completaba. En mitad del lago, allí donde la grieta roja finalmente se cerró con un último suspiro de vapor, quedó una única estructura: una estatua perfecta, translúcida y eterna, de dos criaturas unidas en un abrazo imposible de romper.

    El cielo recuperó su calma oscura y el agua volvió a ser una superficie inflexible. Sin embargo, el lugar ya no estaba vacío. Ahora, cualquiera que camine por este rincón y mire el fondo del espejo líquido, ya no verá su propio reflejo; verá la silueta de los amantes que prefirieron volverse piedra antes que seguir viviendo separados por el grosor de una página.
    𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛 𝕋𝕙𝕖 𝕣𝕖𝕧𝕖𝕣𝕤𝕖 𝕠𝕗 𝕥𝕙𝕖 𝕥𝕠𝕣𝕟 𝕡𝕒𝕘𝕖 - - - - - - - - - - - - - Part: 2 𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛 - Enlace a la primera parte: https://ficrol.com/posts/384471 El primer crujido no fue un estruendo, sino un susurro seco y desgarrador como el de una hoja de papel que se rasga de arriba abajo. El zumbido sónico alcanzó una frecuencia tan aguda que el manto de terciopelo negro del cielo comenzó a deshilacharse en hilos de sombra pura, cayendo sobre la superficie del agua dulce como ceniza de una hoguera extinta. La fisura roja se ensanchó, transformándose en una cicatriz líquida que dividió el espacio en dos. Para ambas criaturas romper esa barrera significó un dolor tan intenso y despiadado que lo innombrable rápidamente se asimiló: Anunaki sintió el frío aplastante del fondo marino morder sus patas de humo; Apzu experimentó la desgarradora asfixia del aire seco y el peso de una gravedad que no sabía cómo sostener su cuerpo. Sin embargo, ninguno de los dos retrocedió. Las frentes permanecieron unidas mientras la barrera invisible se deshacía entre ambos en astillas de luz escarlata, flotando en el aire como luciérnagas moribundas. ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ El Primer y Último Tacto ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ El encuentro físico fue una combustión silenciosa de texturas imposibles. El pelaje de humo suspendido de Anunaki se entrelazó con los hilos de plata de Apzu, creando un torbellino de destellos grises y metalizados que desafiaba la lógica del nexo. Las lágrimas de oro viejo de la criatura terrestre se mezclaron con las burbujas de azul helado del habitante del reverso, tiñendo el agua de un color violeta inédito. No siendo eso suficiente, ninguno de los dos encontró la salvación en su abrazo, atravesando una violenta confirmación de esa incompatibilidad narrativa que arrastraban consigo. Se dieron cuenta que al ocupar la misma coordenada física, sus esencias empezarían a repelerse; reaccionando de forma destructiva y apabullante. Allí sus siluetas, hermosas pero condenadas, comenzaron a transformarse en piedra desde las extremidades. La misma regla que los había mantenido separados ahora cobraba su precio, convirtiendo su carne en el mismo material rígido del espejo que acababan de romper. Se estaban transformando en la prisión de la que intentaban escapar. Ahora, cabe recalcar, querido lector, que desde el margen del escenario noté como mi pluma estilográfica tembló entre mis dedos. El manuscrito estaba absorbiendo una presión insoportable; las palabras en mi cuaderno se amontonaron, borrosas, manchadas por el colapso de sus dos líneas de existencia. Por supuesto que, como bien habrás pensado, yo pude haberlo evitado desde un principio. Pude haber tachado la fisura con un trazo rápido de mi tinta fucsia, rebobinando el tiempo para devolver a Anunaki a su superficie solitaria y a Apzu a su abismo profundo, salvando sus vidas a cambio de restaurar su condena a la distancia. Pero el verdadero drama aborrece la cobardía de los editores que prefieren la seguridad de un desarrollo monótono sobre la belleza de un clímax perfecto. Así que dejé que el cristal terminara su trabajo. Sus frentes permanecieron unidas y sus miradas se clavaron la una en la otra por última vez mientras el proceso se completaba. En mitad del lago, allí donde la grieta roja finalmente se cerró con un último suspiro de vapor, quedó una única estructura: una estatua perfecta, translúcida y eterna, de dos criaturas unidas en un abrazo imposible de romper. El cielo recuperó su calma oscura y el agua volvió a ser una superficie inflexible. Sin embargo, el lugar ya no estaba vacío. Ahora, cualquiera que camine por este rincón y mire el fondo del espejo líquido, ya no verá su propio reflejo; verá la silueta de los amantes que prefirieron volverse piedra antes que seguir viviendo separados por el grosor de una página.
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  • Me va bien en mis clases... ¿Será que me merezco un premio?
    Jeje.
    ¡Quizá alguien quisiera regalarme algo para premiarme!
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  • La taberna se encontraba extrañamente tranquila aquella noche. El crepitar de la leña y el murmullo distante de algunos viajeros eran los únicos sonidos que acompañaban el momento.

    Apoyado contra un muro de piedra, Gavlan sostuvo su pesado tarro de cerveza entre las manos. El metal de su armadura reflejaba la cálida luz de los faroles mientras observaba el contenido de la bebida.

    Tomó un largo trago.

    —Hm...

    El mercader dejó escapar un gruñido satisfecho.

    —Nada mal. Quizá la última cerveza decente que pruebe durante semanas.

    Giró ligeramente la cabeza hacia el camino que se extendía más allá de la taberna. Bosques, ruinas y senderos olvidados aguardaban más allá del horizonte.

    Otro trago.

    —Las flechas están listas. Los cuchillos también.

    Bajó el tarro y observó la espuma que aún reposaba en la superficie.

    —Y si la fortuna sonríe, volveré con una bolsa llena de monedas... y todas mis extremidades.

    Una breve pausa.

    —Aunque siendo sincero, con una de las dos me conformo.

    El viejo casco ocultaba su expresión, pero su voz denotaba cierto entusiasmo.

    Alzó el tarro en dirección a los pocos presentes.

    —Por los caminos inciertos.

    Otro sorbo.

    —Por los negocios honestos.

    Y finalmente añadió con una leve carcajada grave:

    —Y por los tontos dispuestos a comprarle a Gavlan.

    El tarro chocó contra la mesa de madera.

    —¡Que comience la expedición!
    La taberna se encontraba extrañamente tranquila aquella noche. El crepitar de la leña y el murmullo distante de algunos viajeros eran los únicos sonidos que acompañaban el momento. Apoyado contra un muro de piedra, Gavlan sostuvo su pesado tarro de cerveza entre las manos. El metal de su armadura reflejaba la cálida luz de los faroles mientras observaba el contenido de la bebida. Tomó un largo trago. —Hm... El mercader dejó escapar un gruñido satisfecho. —Nada mal. Quizá la última cerveza decente que pruebe durante semanas. Giró ligeramente la cabeza hacia el camino que se extendía más allá de la taberna. Bosques, ruinas y senderos olvidados aguardaban más allá del horizonte. Otro trago. —Las flechas están listas. Los cuchillos también. Bajó el tarro y observó la espuma que aún reposaba en la superficie. —Y si la fortuna sonríe, volveré con una bolsa llena de monedas... y todas mis extremidades. Una breve pausa. —Aunque siendo sincero, con una de las dos me conformo. El viejo casco ocultaba su expresión, pero su voz denotaba cierto entusiasmo. Alzó el tarro en dirección a los pocos presentes. —Por los caminos inciertos. Otro sorbo. —Por los negocios honestos. Y finalmente añadió con una leve carcajada grave: —Y por los tontos dispuestos a comprarle a Gavlan. El tarro chocó contra la mesa de madera. —¡Que comience la expedición!
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  • Como ya ha mencionado, tiene ganas de portarse mal. Pero tambien de premiar así que ha enviado el mismo mensaje a dos de sus personas favoritas Maximilian y Vox exactamente esto:

    : Papi ha vuelto a casa y me siento un poco solo ¿No va a venir mi amorcito a verme?

    Si. A los dos. Exactamente el mismo mensaje por que ¿Sociopata?¿Él? No… solo quiere ver cuál de sus amorcitos lo ha extrañado más. Y el primero que llegue se llevará el premio ¿Y si llegan a la vez? Bueno, premio doble pero para Valentino.
    Como ya ha mencionado, tiene ganas de portarse mal. Pero tambien de premiar así que ha enviado el mismo mensaje a dos de sus personas favoritas [Maxi8] y [V0XDEI] exactamente esto: 📲: Papi ha vuelto a casa y me siento un poco solo ¿No va a venir mi amorcito a verme? Si. A los dos. Exactamente el mismo mensaje por que ¿Sociopata?¿Él? No… solo quiere ver cuál de sus amorcitos lo ha extrañado más. Y el primero que llegue se llevará el premio ¿Y si llegan a la vez? Bueno, premio doble pero para Valentino.
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  • El portal se abrió como una herida en la hechura del mundo.

    El hombre fue arrancado de dondequiera que hubiese estado y arrojado a través de aquella luz impía. Su cuerpo se retorció en el tránsito. La carne pareció olvidar su forma. Los huesos crujieron como ramas secas bajo el peso de una tormenta invisible.

    Un poder inmenso despertó en su interior. No era una llama ni un río. Era algo más antiguo. Más vasto. La energía manó de él sin obediencia y la piedra se quebró bajo sus pies. Cráteres surgieron en la roca desnuda. Las escalinatas temblaron. El aire se llenó de polvo y fragmentos que flotaban alrededor de su figura como satélites errantes.

    Cuando el resplandor menguó, contempló el lugar. Escaleras sin término, ascendían hacia unas puertas colosales cuya sola presencia parecía desafiar la razón de los hombres. Las puertas del TRIUNVIRATO aguardaban inmóviles bajo una luz pálida.

    El demonio de renombrado linaje ajustó el sombrero oscuro sobre su cabeza. Su cabello, amarillo como trigo bajo cierto fulgor y blanco como ceniza bajo otro, danzaba con las corrientes invisibles de aquel reino extraño. Sobre su hombro descansaba una espada extensa y terrible. El filo parecía capaz de partir la misma noche.

    Comenzó a subir. Sus pasos resonaron en el vacío.

    ○Bueno, bueno... ¿dónde estoy?

    El acento británico se deslizó en el aire. Las puertas se abrieron. Y entonces ocurrió...el cambio. Fue súbito y cruel. Sintió los huesos doblarse dentro de su carne. Su espalda se arqueó. Los músculos se contrajeron. El rostro que durante eras había poseído la perfección temible de los demonios superiores comenzó a marchitarse.

    Las facciones divinas se hundieron y palidecieron como un fantasma. La piel adquirió los signos de una edad que jamás había conocido. Cuando terminó, donde antes se hallaba una belleza capaz de doblegar reyes y encender guerras, permanecía el semblante envejecido. Un hombre que los mortales habrían juzgado cercano a los cuarenta años. Llevó una mano a su rostro. Sus dedos temblaban.

    ○¿Mi cuerpo...? ¿Qué le pasa a mi cuerpo?

    Había miedo en su voz. Miedo verdadero. Entonces la luz regresó y lo envolvió. El mundo desapareció y apareció en otro. Un sitio desconocido.

    ○¡Hermana! ¿Dónde estás?

    El grito brotó de su garganta. Movió la espada por puro instinto. El acero cortó el aire con violencia. Era el gesto de alguien preparado para matar ejércitos enteros con tal de proteger a una sola persona. Mas algo se quebró. Un dolor insoportable recorrió su brazo. Escuchó el sonido. Decenas de fracturas. Los huesos estallaron bajo la piel. Cayó de rodillas. La espada golpeó el suelo. Respiró con dificultad, luego alzó la vista. Y habló.

    ○Por la virtud, la historia y el poder que me confiere el peso de mi padre... Azraeth... te ordeno volver a ser mi mano. El aire permaneció inmóvil. Durante un instante no ocurrió nada. Después la carne comenzó a moverse. Los fragmentos óseos regresaron a su sitio. Los tendones se reconstruyeron. La piel se cerró y la mano volvió a existir. Lombard la observó. Abrió los dedos y los cerró, volvió a abrirlos. Ni una sola herida. Ni una sola cicatriz. Se incorporó lentamente.

    Miró la extremidad restaurada como si contemplara un milagro imposible. Luego observó el mundo que lo rodeaba. Y por primera vez, el demonio quedó sin voz.

    ○Esto... esto es...

    Permaneció allí, inmóvil bajo la luz desconocida, mientras el universo se desplegaba ante sus ojos como un libro cuya primera página acababa de abrirse.
    El portal se abrió como una herida en la hechura del mundo. El hombre fue arrancado de dondequiera que hubiese estado y arrojado a través de aquella luz impía. Su cuerpo se retorció en el tránsito. La carne pareció olvidar su forma. Los huesos crujieron como ramas secas bajo el peso de una tormenta invisible. Un poder inmenso despertó en su interior. No era una llama ni un río. Era algo más antiguo. Más vasto. La energía manó de él sin obediencia y la piedra se quebró bajo sus pies. Cráteres surgieron en la roca desnuda. Las escalinatas temblaron. El aire se llenó de polvo y fragmentos que flotaban alrededor de su figura como satélites errantes. Cuando el resplandor menguó, contempló el lugar. Escaleras sin término, ascendían hacia unas puertas colosales cuya sola presencia parecía desafiar la razón de los hombres. Las puertas del TRIUNVIRATO aguardaban inmóviles bajo una luz pálida. El demonio de renombrado linaje ajustó el sombrero oscuro sobre su cabeza. Su cabello, amarillo como trigo bajo cierto fulgor y blanco como ceniza bajo otro, danzaba con las corrientes invisibles de aquel reino extraño. Sobre su hombro descansaba una espada extensa y terrible. El filo parecía capaz de partir la misma noche. Comenzó a subir. Sus pasos resonaron en el vacío. ○Bueno, bueno... ¿dónde estoy? El acento británico se deslizó en el aire. Las puertas se abrieron. Y entonces ocurrió...el cambio. Fue súbito y cruel. Sintió los huesos doblarse dentro de su carne. Su espalda se arqueó. Los músculos se contrajeron. El rostro que durante eras había poseído la perfección temible de los demonios superiores comenzó a marchitarse. Las facciones divinas se hundieron y palidecieron como un fantasma. La piel adquirió los signos de una edad que jamás había conocido. Cuando terminó, donde antes se hallaba una belleza capaz de doblegar reyes y encender guerras, permanecía el semblante envejecido. Un hombre que los mortales habrían juzgado cercano a los cuarenta años. Llevó una mano a su rostro. Sus dedos temblaban. ○¿Mi cuerpo...? ¿Qué le pasa a mi cuerpo? Había miedo en su voz. Miedo verdadero. Entonces la luz regresó y lo envolvió. El mundo desapareció y apareció en otro. Un sitio desconocido. ○¡Hermana! ¿Dónde estás? El grito brotó de su garganta. Movió la espada por puro instinto. El acero cortó el aire con violencia. Era el gesto de alguien preparado para matar ejércitos enteros con tal de proteger a una sola persona. Mas algo se quebró. Un dolor insoportable recorrió su brazo. Escuchó el sonido. Decenas de fracturas. Los huesos estallaron bajo la piel. Cayó de rodillas. La espada golpeó el suelo. Respiró con dificultad, luego alzó la vista. Y habló. ○Por la virtud, la historia y el poder que me confiere el peso de mi padre... Azraeth... te ordeno volver a ser mi mano. El aire permaneció inmóvil. Durante un instante no ocurrió nada. Después la carne comenzó a moverse. Los fragmentos óseos regresaron a su sitio. Los tendones se reconstruyeron. La piel se cerró y la mano volvió a existir. Lombard la observó. Abrió los dedos y los cerró, volvió a abrirlos. Ni una sola herida. Ni una sola cicatriz. Se incorporó lentamente. Miró la extremidad restaurada como si contemplara un milagro imposible. Luego observó el mundo que lo rodeaba. Y por primera vez, el demonio quedó sin voz. ○Esto... esto es... Permaneció allí, inmóvil bajo la luz desconocida, mientras el universo se desplegaba ante sus ojos como un libro cuya primera página acababa de abrirse.
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  • La última imágen que verás una vez que caigas, es a mí, convirtiendo la Luna en una Luna Escarlata, una lanza roja, o en algunos casos, una katana roja, si llegaste a hacer que yo use la katana, siéntete afortunado cariño, no cualquiera... Me hace llegar a ese punto, pero... sólo es un premio consuelo porque poco a poco estarás apagándote.
    La última imágen que verás una vez que caigas, es a mí, convirtiendo la Luna en una Luna Escarlata, una lanza roja, o en algunos casos, una katana roja, si llegaste a hacer que yo use la katana, siéntete afortunado cariño, no cualquiera... Me hace llegar a ese punto, pero... sólo es un premio consuelo porque poco a poco estarás apagándote.
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  • Distrito central.
    Fandom Libre
    Categoría Slice of Life
    Era bastante temprano en la mañana y para sorpresa de las hermanas espíritu, todo estaba repleto de personas, todos armados y fortificados con una motivación intensa en mente, meterse a las fauces de Turaviel.
    Lentamente se fueron adentrando en el lugar, acercándose al gremio que se encontraba atascado de personas incluso con sus colosales dimensiones, sorprendiendo hasta a la Espíritu de la Oscuridad, que solamente miraba los alrededores con una evidente intriga.
    Era bastante temprano en la mañana y para sorpresa de las hermanas espíritu, todo estaba repleto de personas, todos armados y fortificados con una motivación intensa en mente, meterse a las fauces de Turaviel. Lentamente se fueron adentrando en el lugar, acercándose al gremio que se encontraba atascado de personas incluso con sus colosales dimensiones, sorprendiendo hasta a la Espíritu de la Oscuridad, que solamente miraba los alrededores con una evidente intriga.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • No te muevas.. y dejaré que conserves tus extremidades.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    | Hey chicos, ¡tramas abiertas para todos! Reaccionen o agreguen, serán bien recibidos por aquí.
    Dicen que uno regresa al lugar donde fue feliz, pues ¡CONFIRMO! Jajaja, eso de jugar con la IA es agradable hasta que debes pagar servicio premium, y se olvida del bonito trama de tu historia en un jodido segundo(?)
    | Hey chicos, ¡tramas abiertas para todos! Reaccionen o agreguen, serán bien recibidos por aquí. Dicen que uno regresa al lugar donde fue feliz, pues ¡CONFIRMO! Jajaja, eso de jugar con la IA es agradable hasta que debes pagar servicio premium, y se olvida del bonito trama de tu historia en un jodido segundo(?)
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