• 𝑭𝒊𝒓𝒔𝒕 𝒉𝒆𝒓𝒃𝒐𝒍𝒐𝒈𝒚 𝒄𝒍𝒂𝒔𝒔
    Fandom Harry Potter
    Categoría Fantasía
    Acordo con Albus separarse cuando terminarán el desayuno. Scorpius le había suplicado a su mejor amigo que le permitiera hacer equipo con Rose en la clase de Herbología y Albus se había negado un par de veces para molestarlo, hasta que al final había accedido.

    El rubio abrazo fuertemente a su mejor amigo y tras guardar una manzana verde en el bolsillo de la túnica, salió disparado del comedor rumbo a los invernaderos detrás del castillo. Sabía que los Ravenclaw tenían fama de llegar antes para ocupar los mejores lugares, a diferencia de los Slytherin que solían entrar cinco minutos antes de que iniciara la clase.

    Al llegar, se encontro a los estudiantes de túnica negra y azul haciendo fila en la puerta del invernadero cuatro. Se olfateo disimuladamente antes de acercarse a ellos, temiendo apestar por haber corrido hacia ahí, pero por fortuna olía bien, como a menta y a jabón caro.

    Rodeó al grupo hasta que encontro a Rose, leyendo algo mientras esperaba a que el profesor Longbottom llegara a abrirles la puerta. Scorpius se paró a su lado, tratando de camuflarse con el resto de estudiantes que hablaban entre si.

    ──Pssst, psst, Rose. ¡Hola! ¿Quieres ser mi pareja?── Le tocó el hombro para llamar su atención y continuó hablando en voz baja para no avergonzarla con sus compañeros de casa, pero en cuanto se dio cuenta de lo que había preguntado, sintió que se le subía el calor a las mejillas y que le ardían las orejas. ──¡Mi pareja de clase! Quiero decir, pareja en equipo. No pareja real, nunca he tenido pareja real, y... y... Albus dijo que podía hacer equipo contigo, si estas de acuerdo claro.

    Si se había puesto nervioso por solo preguntarle si podían trabajar juntos, no quería imaginarse lo que sufriría cuando le tocara invitarla a hacer cualquier otra actividad. La excursión a Hogsmade estaba prácticamente a la vuelta de la esquina y como compartían el gusto por la lectura, había pensado en invitarla a la mansión Malfoy algún fin de semana para que conociera la enorme biblioteca que tenían, pero ahora, dudaba tener el valor para hacerlo.

    En ese momento, el profesor Longbottom se paró en la entrada del invernadero y le dedico una mirada confusa al verlo allí, más no le dijo nada, en palabras de Neville, Scorpius era la versión bondadosa de Draco a su edad, no era un alumno problemático por lo que no vio necesario apartarlo de los Ravenclaw.

    El profesor saludó a los primeros alumnos en llegar y les pidió esperar al resto. Neville traía consigo un pequeño cactus gris en una maceta, el tallo estaba cubierto con furúnculos en lugar de espinas. A simple vista se podía identificar como una mimbulus mimbletonia, una planta mágica muy rara originaria de Asiria.

    Esa sería la lección del día y al rubio no le agrado mucho la idea. Según lo que había leído, la mimbulus mimbletoniatenía tenía un mecanismo de defensa único que al pincharla soltaba una sustancia asquerosa desde los forúnculos en la superficie de la planta, llamada jugo fétido. Un líquido no venenoso, color verde oscuro y con olor a alcantarilla o estiércol podrido, y eso le hizo pensar que ese sería el perfume que usarían varios de sus compañeros si no prestaban atención a la clase; solo esperaba que Albus se lo tomara en serio o de lo contrario, apestaria toda la habitación por días.

    Rose M Weasley Granger
    Acordo con Albus separarse cuando terminarán el desayuno. Scorpius le había suplicado a su mejor amigo que le permitiera hacer equipo con Rose en la clase de Herbología y Albus se había negado un par de veces para molestarlo, hasta que al final había accedido. El rubio abrazo fuertemente a su mejor amigo y tras guardar una manzana verde en el bolsillo de la túnica, salió disparado del comedor rumbo a los invernaderos detrás del castillo. Sabía que los Ravenclaw tenían fama de llegar antes para ocupar los mejores lugares, a diferencia de los Slytherin que solían entrar cinco minutos antes de que iniciara la clase. Al llegar, se encontro a los estudiantes de túnica negra y azul haciendo fila en la puerta del invernadero cuatro. Se olfateo disimuladamente antes de acercarse a ellos, temiendo apestar por haber corrido hacia ahí, pero por fortuna olía bien, como a menta y a jabón caro. Rodeó al grupo hasta que encontro a Rose, leyendo algo mientras esperaba a que el profesor Longbottom llegara a abrirles la puerta. Scorpius se paró a su lado, tratando de camuflarse con el resto de estudiantes que hablaban entre si. ──Pssst, psst, Rose. ¡Hola! ¿Quieres ser mi pareja?── Le tocó el hombro para llamar su atención y continuó hablando en voz baja para no avergonzarla con sus compañeros de casa, pero en cuanto se dio cuenta de lo que había preguntado, sintió que se le subía el calor a las mejillas y que le ardían las orejas. ──¡Mi pareja de clase! Quiero decir, pareja en equipo. No pareja real, nunca he tenido pareja real, y... y... Albus dijo que podía hacer equipo contigo, si estas de acuerdo claro. Si se había puesto nervioso por solo preguntarle si podían trabajar juntos, no quería imaginarse lo que sufriría cuando le tocara invitarla a hacer cualquier otra actividad. La excursión a Hogsmade estaba prácticamente a la vuelta de la esquina y como compartían el gusto por la lectura, había pensado en invitarla a la mansión Malfoy algún fin de semana para que conociera la enorme biblioteca que tenían, pero ahora, dudaba tener el valor para hacerlo. En ese momento, el profesor Longbottom se paró en la entrada del invernadero y le dedico una mirada confusa al verlo allí, más no le dijo nada, en palabras de Neville, Scorpius era la versión bondadosa de Draco a su edad, no era un alumno problemático por lo que no vio necesario apartarlo de los Ravenclaw. El profesor saludó a los primeros alumnos en llegar y les pidió esperar al resto. Neville traía consigo un pequeño cactus gris en una maceta, el tallo estaba cubierto con furúnculos en lugar de espinas. A simple vista se podía identificar como una mimbulus mimbletonia, una planta mágica muy rara originaria de Asiria. Esa sería la lección del día y al rubio no le agrado mucho la idea. Según lo que había leído, la mimbulus mimbletoniatenía tenía un mecanismo de defensa único que al pincharla soltaba una sustancia asquerosa desde los forúnculos en la superficie de la planta, llamada jugo fétido. Un líquido no venenoso, color verde oscuro y con olor a alcantarilla o estiércol podrido, y eso le hizo pensar que ese sería el perfume que usarían varios de sus compañeros si no prestaban atención a la clase; solo esperaba que Albus se lo tomara en serio o de lo contrario, apestaria toda la habitación por días. [twilightelegy93]
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  • I'll use you as a focal point, so I don't lose sight of what I want
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    La biblioteca siempre era el lugar seguro para Hermione, su refugio cuando necesitaba concentrarse o relajarse, y también cuando estaba furiosa y no quería soltar palabras mordaces que pocos solían entender como un insulto o un ataque, entonces necesitaba aislarse. El aroma a pergamino antiguo, de algún modo, le recordaba que mientras tuviera un libro frente a ella, el caos del mundo exterior —la nieve, los T.I.M.O. o, desde hacía unas horas, la insoportable idea de compartir un caldero con un compañero de clase tan prejuicioso como lo era Malfoy— podía quedar reducido a un ruido de fondo.

    Aún así, esa tarde nada parecía funcionar, y el silencio de la biblioteca la resultaba sofocante.

    Frente a ella descansaba el tomo de "𝑇𝑒𝑜𝑟𝜄́𝑎 𝑑𝑒 𝑀𝑎𝑔𝑖𝑎 𝐷𝑒𝑓𝑒𝑛𝑠𝑖𝑣𝑎", de Wilbert Slinkhard, libro que había leído en su totalidad dos veces antes del inicio de clases creyendo que ése año finalmente podría superar a su mejor amigo en la materia que mejor se le daba (a él, claramente). Eso no estaba ocurriendo. De hecho, esa misma mañana había vuelto a fallar al querer conjurar un hechizo durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Mientras Harry lograba desviar un ataque con un movimiento fluido de muñeca, ella se había quedado allí, con la cara ligeramente ruborizada de la vergüenza tras que su varita emitiera un chispazo plateado en lugar de un escudo que la protegiera en su totalidad.

    La teoría la tenía dominada. ¿Pero la ejecución? Se sentía como intentar gritar bajo el agua.

    Ya vería cómo realizarlo. Ahora debía repasar otros encantamientos, como por ejemplo...

    ...el 𝐌𝐨𝐛𝐢𝐥𝐢𝐜𝐨𝐫𝐩𝐮𝐬. Sus dedos recorrieron las líneas gastadas del manual, deteniéndose en la descripción de los "hilos invisibles". El texto explicaba cómo el hechizo debía anclarse en tres puntos de presión específicos: las muñecas, el cuello y las rodillas. "𝑄𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑜 𝑙𝑎𝑛𝑧𝑎 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜𝑙𝑎𝑟 𝑎 𝑠𝑢 𝑜𝑏𝑗𝑒𝑡𝑖𝑣𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑠𝑖 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑎𝑟𝑖𝑜𝑛𝑒𝑡𝑎", leyó frunciendo el ceño. No solo debía elevar el cuerpo, sino también sostenerlo.

    Cerró los ojos un instante, tratando de visualizar cómo debía verse el hechizo en acción. En la teoría, el Mobilicorpus era una extensión lógica de los encantamientos de levitación básicos que había aprendido en sus inicios en Hogwarts, pero éste requería una sintonía de su destreza física que aún no dominaba. Si todavía no podía crear un escudo de manera no verbal, ¿cómo esperaba manejar la complejidad de mover un cuerpo entero con la precisión que exigía el texto? Porque esa palabra, 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧, se repetía varias veces a lo largo de la descripción.

    Al volver a abrir los ojos, las letras sobre las hojas parecieron bailar frente a ella mientras intentaba enfocarse. La frustración, que hasta entonces había mantenido controlada, se convirtió en una llama. Una que se reflejó inmediatamente en su mirada cuando la desvió inevitablemente hacia el pergamino que asomaba bajo su libro de defensa. Era la nota de Snape.

    Su profesor le había asignado una nueva tarea hacia el final de la clase de Pociones, cuando ya no quedaba nadie más que ella dentro del aula, con esa voz siseante y monótona que le recordaba lo poco que se agradaban mutuamente. Por "𝑜́𝑟𝑑𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜𝑟", se requería una provisión extra de Poción Matalobos ya que Snape estaría abocado a otras tareas para la Orden. Era una tarea extremadamente delicada cuyo margen de error debía ser nulo, y por eso se necesitaban dos de los mejores alumnos de quinto año. Después de todo, eran pocos los que conocían la existencia de la organización, y no podían arriesgarse a involucrar alumnos de otros años.

    Pero Snape no la había emparejado con alguno de sus amigos, ni siquiera con un Ravenclaw competente que podría estar a su altura — o al menos acercarse a ella. Su compañero era el Slytherin que la odiaba, y que casualmente era también el otro alumno destacado en Pociones.

    Cada vez que leía el nombre "Draco Malfoy" junto al suyo, sentía una punzada de indignación en el estómago. La poción era una de las más peligrosas y difíciles de elaborar; un solo error en el manejo del acónito y los efectos podrían ser catastróficos. Dumbledore confiaba en ella, eso estaba claro, ¿pero por qué obligarla a trabajar con alguien que pasaba la mitad del tiempo burlándose de sus amigos?

    Y al menos ella sabía porqué estaría haciéndola los siguientes meses, como le repitió su profesor antes de dejarla ir, y cuáles eran los beneficios. ¿Pero cómo lograría convencer al otro estudiante? A pesar de su enojo, le intrigaba saber qué había en juego para su, lamentablemente, nuevo compañero. Él no podía saber de la Orden, ni tampoco que estaría ayudando a Lupin, o de seguro se reiría y no aceptaría. ¿Entonces...?

    Luego trataría de averiguarlo.

    Tener que pasar horas en una habitación en el sótano más frío del castillo compartiendo espacio con Draco Malfoy era su idea personal del infierno. El solo pensar en sus comentarios sarcásticos sobre su linaje, acompañados por esa sonrisa estúpida con aires de superioridad, o en las instancias de pelea que generaría solo para hacerla enojar, le quitaban cualquier intención de calmar su enojo.

    La fémina cerró el libro de golpe con un sonido seco que resonó entree las paredes de la biblioteca. El eco pareció despertar a Madam Pince, quien asomó su rostro por encima de una estantería de libros de Transformaciones. Un leve “Lo siento” escapó en un murmullo de sus labios antes de recoger sus cosas.

    «Precisión», recordó mentalmente mientras guardaba el pergamino de Snape dentro de su túnica. Esa palabra aplicaba al hechizo de levitación, y también a la poción que aprendería esa noche.

    Mientras bajaba las escaleras hacia las mazmorras, cargando con una mochila más pesada de lo habitual debido a los tomos extra de consulta que había pedido prestados y a los elementos que Snape le había indicado debía llevar a la sesión, una sensación distinta comenzó a abrirse paso entre la indignación. Estaba enojada aún, más de lo que le gustaría admitir, pero cuanto más vueltas le daba a la idea, más fuerza iba ganando una pequeña chispa de ambición. Un orgullo que no podía ignorar porque había sido elegida, entre tantos alumnos de aquel colegio, por el mismísimo Dumbledore para una tarea que podía salvar vidas. Y era otra oportunidad más para demostrar su valor.

    𝙳𝚁𝙰𝙲𝙾 𝙼𝙰𝙻𝙵𝙾𝚈
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Eso no estaba ocurriendo. De hecho, esa misma mañana había vuelto a fallar al querer conjurar un hechizo durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Mientras Harry lograba desviar un ataque con un movimiento fluido de muñeca, ella se había quedado allí, con la cara ligeramente ruborizada de la vergüenza tras que su varita emitiera un chispazo plateado en lugar de un escudo que la protegiera en su totalidad. La teoría la tenía dominada. ¿Pero la ejecución? Se sentía como intentar gritar bajo el agua. Ya vería cómo realizarlo. Ahora debía repasar otros encantamientos, como por ejemplo... ...el 𝐌𝐨𝐛𝐢𝐥𝐢𝐜𝐨𝐫𝐩𝐮𝐬. Sus dedos recorrieron las líneas gastadas del manual, deteniéndose en la descripción de los "hilos invisibles". El texto explicaba cómo el hechizo debía anclarse en tres puntos de presión específicos: las muñecas, el cuello y las rodillas. "𝑄𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑜 𝑙𝑎𝑛𝑧𝑎 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜𝑙𝑎𝑟 𝑎 𝑠𝑢 𝑜𝑏𝑗𝑒𝑡𝑖𝑣𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑠𝑖 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑎𝑟𝑖𝑜𝑛𝑒𝑡𝑎", leyó frunciendo el ceño. No solo debía elevar el cuerpo, sino también sostenerlo. Cerró los ojos un instante, tratando de visualizar cómo debía verse el hechizo en acción. En la teoría, el Mobilicorpus era una extensión lógica de los encantamientos de levitación básicos que había aprendido en sus inicios en Hogwarts, pero éste requería una sintonía de su destreza física que aún no dominaba. Si todavía no podía crear un escudo de manera no verbal, ¿cómo esperaba manejar la complejidad de mover un cuerpo entero con la precisión que exigía el texto? Porque esa palabra, 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧, se repetía varias veces a lo largo de la descripción. Al volver a abrir los ojos, las letras sobre las hojas parecieron bailar frente a ella mientras intentaba enfocarse. La frustración, que hasta entonces había mantenido controlada, se convirtió en una llama. Una que se reflejó inmediatamente en su mirada cuando la desvió inevitablemente hacia el pergamino que asomaba bajo su libro de defensa. Era la nota de Snape. Su profesor le había asignado una nueva tarea hacia el final de la clase de Pociones, cuando ya no quedaba nadie más que ella dentro del aula, con esa voz siseante y monótona que le recordaba lo poco que se agradaban mutuamente. Por "𝑜́𝑟𝑑𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜𝑟", se requería una provisión extra de Poción Matalobos ya que Snape estaría abocado a otras tareas para la Orden. Era una tarea extremadamente delicada cuyo margen de error debía ser nulo, y por eso se necesitaban dos de los mejores alumnos de quinto año. Después de todo, eran pocos los que conocían la existencia de la organización, y no podían arriesgarse a involucrar alumnos de otros años. Pero Snape no la había emparejado con alguno de sus amigos, ni siquiera con un Ravenclaw competente que podría estar a su altura — o al menos acercarse a ella. Su compañero era el Slytherin que la odiaba, y que casualmente era también el otro alumno destacado en Pociones. Cada vez que leía el nombre "Draco Malfoy" junto al suyo, sentía una punzada de indignación en el estómago. La poción era una de las más peligrosas y difíciles de elaborar; un solo error en el manejo del acónito y los efectos podrían ser catastróficos. Dumbledore confiaba en ella, eso estaba claro, ¿pero por qué obligarla a trabajar con alguien que pasaba la mitad del tiempo burlándose de sus amigos? Y al menos ella sabía porqué estaría haciéndola los siguientes meses, como le repitió su profesor antes de dejarla ir, y cuáles eran los beneficios. ¿Pero cómo lograría convencer al otro estudiante? A pesar de su enojo, le intrigaba saber qué había en juego para su, lamentablemente, nuevo compañero. Él no podía saber de la Orden, ni tampoco que estaría ayudando a Lupin, o de seguro se reiría y no aceptaría. ¿Entonces...? Luego trataría de averiguarlo. Tener que pasar horas en una habitación en el sótano más frío del castillo compartiendo espacio con Draco Malfoy era su idea personal del infierno. El solo pensar en sus comentarios sarcásticos sobre su linaje, acompañados por esa sonrisa estúpida con aires de superioridad, o en las instancias de pelea que generaría solo para hacerla enojar, le quitaban cualquier intención de calmar su enojo. La fémina cerró el libro de golpe con un sonido seco que resonó entree las paredes de la biblioteca. El eco pareció despertar a Madam Pince, quien asomó su rostro por encima de una estantería de libros de Transformaciones. Un leve “Lo siento” escapó en un murmullo de sus labios antes de recoger sus cosas. «Precisión», recordó mentalmente mientras guardaba el pergamino de Snape dentro de su túnica. Esa palabra aplicaba al hechizo de levitación, y también a la poción que aprendería esa noche. Mientras bajaba las escaleras hacia las mazmorras, cargando con una mochila más pesada de lo habitual debido a los tomos extra de consulta que había pedido prestados y a los elementos que Snape le había indicado debía llevar a la sesión, una sensación distinta comenzó a abrirse paso entre la indignación. Estaba enojada aún, más de lo que le gustaría admitir, pero cuanto más vueltas le daba a la idea, más fuerza iba ganando una pequeña chispa de ambición. Un orgullo que no podía ignorar porque había sido elegida, entre tantos alumnos de aquel colegio, por el mismísimo Dumbledore para una tarea que podía salvar vidas. Y era otra oportunidad más para demostrar su valor. [PUREBL00D]
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    ¡HEY, FICROLERS 3D!
    ¡Un nuevo personaje 3D viene pisando fuerte!

    Hoy damos la bienvenida a...

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ¡Clarissa Aveyard!
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Raza Bruja
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤFandom Harry Potter
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Estudiante de 6° en Hogwarts (Ravenclaw)

    ¡Bienvenid@ a FicRol! Nos alegra tenerte entre nosotros y esperamos que disfrutes mucho explorando historias, creando conexiones y dando vida a tu personaje en este rincón tan creativo.

    Yo soy Caroline, tu RolSage, algo así como tu guía en el mundo de los Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas ayuda o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. Además, en mi fanpage encontrarás guías súper detalladas sobre el funcionamiento de FicRol. ¡Dale like para no perderte nada!

    Antes de lanzarte de lleno, te dejo algunos recursos que te pueden venir de maravilla para empezar con buen pie:

    Normas básicas del de la plataforma:
    https://ficrol.com/static/guidelines

    Guías detalladas sobre cómo funciona todo por aquí:
    https://ficrol.com/blogs/147711/ÍNDICE-DE-GUIAS-Y-MINIGUIAS

    Grupo exclusivo para Personajes 3D:
    https://ficrol.com/groups/Personajes3D

    Directorios para encontrar personajes y fandoms afines
    Directorio de Personajes 3D: https://ficrol.com/blogs/181793/DIRECTORIO-PERSONAJES-3D-Y-FANDOMS
    Fandoms disponibles en FicRol: https://ficrol.com/blogs/151304/FANDOMS-PERSONAJES-3D-EN-FICROL

    ¿Quieres mejorar tu escritura o narración?
    https://ficrol.com/pages/RinconEscritor


    ¡Recuerda que puedes escribirme si necesitas cualquier cosita! ¡Nos vemos en el rol!

    #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D #Comunidad3D
    ✨ ¡HEY, FICROLERS 3D! ✨ ¡Un nuevo personaje 3D viene pisando fuerte! 🎉 Hoy damos la bienvenida a... ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ¡[phantasm_pearl_buffalo_213]! ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ🧬 Raza Bruja ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ👾Fandom Harry Potter ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ💼 Estudiante de 6° en Hogwarts (Ravenclaw) 👋 ¡Bienvenid@ a FicRol! Nos alegra tenerte entre nosotros y esperamos que disfrutes mucho explorando historias, creando conexiones y dando vida a tu personaje en este rincón tan creativo. 🧙‍♀️ Yo soy Caroline, tu RolSage, algo así como tu guía en el mundo de los Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas ayuda o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. Además, en mi fanpage encontrarás guías súper detalladas sobre el funcionamiento de FicRol. ¡Dale like para no perderte nada! 🧭 Antes de lanzarte de lleno, te dejo algunos recursos que te pueden venir de maravilla para empezar con buen pie: 📌 Normas básicas del de la plataforma: 🔗 https://ficrol.com/static/guidelines 👩‍🏫 Guías detalladas sobre cómo funciona todo por aquí: 🔗 https://ficrol.com/blogs/147711/ÍNDICE-DE-GUIAS-Y-MINIGUIAS 👥 Grupo exclusivo para Personajes 3D: 🔗 https://ficrol.com/groups/Personajes3D 📚 Directorios para encontrar personajes y fandoms afines 🔗 Directorio de Personajes 3D: https://ficrol.com/blogs/181793/DIRECTORIO-PERSONAJES-3D-Y-FANDOMS 🔗 Fandoms disponibles en FicRol: https://ficrol.com/blogs/151304/FANDOMS-PERSONAJES-3D-EN-FICROL 📝 ¿Quieres mejorar tu escritura o narración? 🔗 https://ficrol.com/pages/RinconEscritor ¡Recuerda que puedes escribirme si necesitas cualquier cosita! ¡Nos vemos en el rol! 🚀🔥 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D #Comunidad3D
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  • Magos, nieve y travesuras
    Fandom Harry Potter
    Categoría Slice of Life
    El patio de transformaciones se había convertido en una batalla improvisada de bola de nieves entre los del año de Ginny Weasley. La muchacha lideraba a los tres gryffindor, compañeros de ella, que se habían sumado, contra 4 chicos de Hufflepuff y dos de Ravenclaw. Los de Slytherin se habían ido después de los primeros bolazos diciendo que ellos no tenían tiempo para esas tontería.

    La risa de la pelirroja se escuchaba mientras correteaba por el patio. Se agachó, para recoger algo de nieve que dio formar entre sus manos, mientras esquivaba una de las bolas que lanzaron en su dirección.

    Y lanzó una nueva bola, sin embargo, no miró bien a quien, y, por supuesto, no se dio cuenta de que una clase estaba saliendo de la clase de Transformaciones. Para cuando quiso darse cuenta, la bola de nieve impactó sobre el brazo de Harry Potter.

    Ginny rio muy suavemente, alzando la mano para disculparse...
    El patio de transformaciones se había convertido en una batalla improvisada de bola de nieves entre los del año de Ginny Weasley. La muchacha lideraba a los tres gryffindor, compañeros de ella, que se habían sumado, contra 4 chicos de Hufflepuff y dos de Ravenclaw. Los de Slytherin se habían ido después de los primeros bolazos diciendo que ellos no tenían tiempo para esas tontería. La risa de la pelirroja se escuchaba mientras correteaba por el patio. Se agachó, para recoger algo de nieve que dio formar entre sus manos, mientras esquivaba una de las bolas que lanzaron en su dirección. Y lanzó una nueva bola, sin embargo, no miró bien a quien, y, por supuesto, no se dio cuenta de que una clase estaba saliendo de la clase de Transformaciones. Para cuando quiso darse cuenta, la bola de nieve impactó sobre el brazo de Harry Potter. Ginny rio muy suavemente, alzando la mano para disculparse...
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    || Esta versión de Petunia Evans pertenece a un AU original. Aquí, Petunia sí recibió su carta de Hogwarts, fue seleccionada en Ravenclaw y tiene el cabello rubio claro. No sigue la línea canónica de J.K. Rowling. Su historia y relaciones han sido modificadas con fines narrativos y de rol creativo. ¡Gracias por el interés y la buena vibra!

    || 🌙 Esta versión de Petunia Evans pertenece a un AU original. Aquí, Petunia sí recibió su carta de Hogwarts, fue seleccionada en Ravenclaw y tiene el cabello rubio claro. No sigue la línea canónica de J.K. Rowling. Su historia y relaciones han sido modificadas con fines narrativos y de rol creativo. ¡Gracias por el interés y la buena vibra! 💙✨
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  • Petunia Evans jamás olvidaría aquel instante en que su nombre resonó por todo el Gran Comedor.

    Las conversaciones se silenciaron al instante, como si el aire mismo contuviera el aliento. Nadie lo dijo en voz alta, pero todos lo pensaron: ¿Petunia Evans? ¿No era la hermana de la brillante Lily? ¿La que siempre parecía fuera de lugar en las historias de magia?

    Pero ahí estaba, avanzando con una gracia inesperada, el cabello rubio ceniza cayendo en ondas sobre sus hombros, los labios apenas curvados en una sonrisa discreta y segura. Sus ojos, tan distintos a los de Lily, no brillaban con inocencia, sino con inteligencia aguda y una calma casi inquietante. Vestía de manera pulcra, con un toque de coquetería minimalista, como si hubiera venido preparada para ser vista.

    El sombrero apenas rozó su cabeza cuando murmuró:

    —Vaya... interesante. Inteligente, sí, muy... Aguda. Pero también ambiciosa, determinada, con un filo interno que podría brillar en Slytherin...

    Ella apretó los labios. No suplicó. No deseó. Solo esperó.

    Después de unos segundos de suspenso tenso, el sombrero gritó:

    —¡RAVENCLAW!

    La mesa de los sabios estalló en aplausos tímidos, algo sorprendidos. Los murmullos persistieron, como un eco que no sabía apagarse. Petunia caminó hasta su nueva casa con pasos elegantes, dejando que las miradas le resbalaran por la piel. Sentía la de Lily ardiendo desde Gryffindor, mezcla de alivio y orgullo.

    Pero también supo, desde ese momento, que su historia sería distinta. Petunia sabía desde eae instante que no sería la sombra de su hermana, sería algo mucho más complicado. Algo que aún estaba por escribirse y eso le encantaba.
    Petunia Evans jamás olvidaría aquel instante en que su nombre resonó por todo el Gran Comedor. Las conversaciones se silenciaron al instante, como si el aire mismo contuviera el aliento. Nadie lo dijo en voz alta, pero todos lo pensaron: ¿Petunia Evans? ¿No era la hermana de la brillante Lily? ¿La que siempre parecía fuera de lugar en las historias de magia? Pero ahí estaba, avanzando con una gracia inesperada, el cabello rubio ceniza cayendo en ondas sobre sus hombros, los labios apenas curvados en una sonrisa discreta y segura. Sus ojos, tan distintos a los de Lily, no brillaban con inocencia, sino con inteligencia aguda y una calma casi inquietante. Vestía de manera pulcra, con un toque de coquetería minimalista, como si hubiera venido preparada para ser vista. El sombrero apenas rozó su cabeza cuando murmuró: —Vaya... interesante. Inteligente, sí, muy... Aguda. Pero también ambiciosa, determinada, con un filo interno que podría brillar en Slytherin... Ella apretó los labios. No suplicó. No deseó. Solo esperó. Después de unos segundos de suspenso tenso, el sombrero gritó: —¡RAVENCLAW! La mesa de los sabios estalló en aplausos tímidos, algo sorprendidos. Los murmullos persistieron, como un eco que no sabía apagarse. Petunia caminó hasta su nueva casa con pasos elegantes, dejando que las miradas le resbalaran por la piel. Sentía la de Lily ardiendo desde Gryffindor, mezcla de alivio y orgullo. Pero también supo, desde ese momento, que su historia sería distinta. Petunia sabía desde eae instante que no sería la sombra de su hermana, sería algo mucho más complicado. Algo que aún estaba por escribirse y eso le encantaba.
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  • Con motivo del aniversario de Harry Potter, les vengo a preguntar...

    ¿Que casa es su personaje?
    ¿El mio? Ravenclaw 🩶
    Con motivo del aniversario de Harry Potter, les vengo a preguntar... ¿Que casa es su personaje? ¿El mio? Ravenclaw 💙🩶🖤 🎥📜🕯️🎧📘🎨☕️🌧️🐈‍⬛🐦‍⬛
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  • ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ "...𝑢𝑛𝑎 𝘩𝑒𝑟𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑎𝑚𝑖𝑠𝑡𝑎𝑑"
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 para
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ˹ Emmeline Bletchley


    ㅤㅤㅤㅤㅤPaseaba nervioso por el pequeño salón de su modesto apartamento -y eso que llamarlo apartamento era decir mucho-. Su mirada intentaba evitar por completo la portada de El Profeta donde la bonachona cara de Florean Bones sonreía a cámara en una de esas fotos de archivo que guarda el Ministerio de Magia para las fotos del carné profesional. Debía de ser el único mago que habia dedicado una sonrisa ingenua a cámara en la historia de la creación del propio Ministerio como institución. Y ahora el muy gilipollas estaba… ¿qué? ¿Muerto? No.

    Eso era lo que El Profeta intentaba hacer creer, como siempre. Tapándolo todo. Incapaces de ver una conspiración aunque se llevase a cabo delante de sus propias narices. No. Allí debía de haber algo más. Habia mucho más…

    Una semana antes, la ultima vez que Acheron habia visto a Bones este ultimo le habia insinuado que tenia conocimiento de un secreto, uno que podía poner en riesgo a muchas personas del mundo mágico. Un secreto que podía hacer tambalear y resquebrajar los, ya de por sí, débiles cimientos de la comunidad mágica británica. Decía que estaba cerca de desentrañar toda aquella maraña, que no podía compartirlo con nadie y… de pronto… puf.

    Desapareció.

    De él solo quedaba esa estúpida foto que Acheron estaba seguro el camarógrafo del Ministerio habia desistido de repetir una y otra vez…

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝘿𝙊𝙎 𝙎𝙀𝙈𝘼𝙉𝘼𝙎 𝘿𝙀𝙎𝙋𝙐𝙀́𝙎

    -Vamos, preciosa… ¿Dónde estás? -canturreaba Acheron en bajito

    Habia pasado cuatro años colaborando con Florean Bones y, tras su desaparición, todos sus casos abiertos habían pasado a manos de la joven, brillante y audaz Emmeline Bletchley. Una auror preciosa capaz de desentrañar cualquier misterio. Si ella habia hecho sus deberes cuando encontró el nombre del mago en la lista de informantes de Bones, Acheron tambien habia estado recopilando información acerca de la rubia. Y su expediente era… asombroso para una bruja de tan corta edad.

    Hasta el momento lo único que Acheron habia estado haciendo para Emmeline era… mero trabajo de campo, información “para niños”, nada difícil… Intentando poner a prueba a la rubia, intentando descubrir si era de confianza. Tanto como lo fue Florean. Y no habia decepcionado a Acheron. Para nada.

    Y ahora… Ahora… Acheron la necesitaba. Y puede que aquella decisión cambiase su vida. Sus vidas. Para siempre. Porque Acheron acababa de darse cuenta de algo… No podía seguir investigando solo. Era el momento de dejar de actuar como un zorro solitario. Si habia confiado en Florean… Ahora debía confiar en Emmeline….

    Ella era la única opción que Florean Bones tenía.

    El Ravenclaw habia pasado las ultimas semanas investigando en cada rincón del país, en cada esquina, en cada bar, cantina o callejuela. Habia reunido informes, testimonios y, no podemos revelar como lo hizo, tenia los archivos del propio Florean.

    Y habia encontrado… patrones sospechosos en todos estos casos… Los informes habían sido manipulados… Varias hojas, archivos y datos habían desaparecido… Se habían esfumado. Sin más.

    La única opción que tenia Acheron era que alguien lo colase en el Ministerio. Y ella era su única opción. Sabía que tendría que trabajar con Emmeline, que tendría que confiar en ella, y que ella tendría que confiar en él…

    Aquella era la razon por la cual habia enviado un patronus, la noche anterior, al despacho de la rubia citándola en aquella cantina de un pueblecito perdido al oeste de Gales, sabiendo que allí seria menos probable que alguien pudiera escucharlos. Y, por si acaso habia creado un hechizo burbuja que haría que ningún ser mágico pudiera verlos sentados a aquella mesa. Aquello tenía que servir..
    ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ "...𝑢𝑛𝑎 𝘩𝑒𝑟𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑎𝑚𝑖𝑠𝑡𝑎𝑑" ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 para ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ˹ [3mmlineB] ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤPaseaba nervioso por el pequeño salón de su modesto apartamento -y eso que llamarlo apartamento era decir mucho-. Su mirada intentaba evitar por completo la portada de El Profeta donde la bonachona cara de Florean Bones sonreía a cámara en una de esas fotos de archivo que guarda el Ministerio de Magia para las fotos del carné profesional. Debía de ser el único mago que habia dedicado una sonrisa ingenua a cámara en la historia de la creación del propio Ministerio como institución. Y ahora el muy gilipollas estaba… ¿qué? ¿Muerto? No. Eso era lo que El Profeta intentaba hacer creer, como siempre. Tapándolo todo. Incapaces de ver una conspiración aunque se llevase a cabo delante de sus propias narices. No. Allí debía de haber algo más. Habia mucho más… Una semana antes, la ultima vez que Acheron habia visto a Bones este ultimo le habia insinuado que tenia conocimiento de un secreto, uno que podía poner en riesgo a muchas personas del mundo mágico. Un secreto que podía hacer tambalear y resquebrajar los, ya de por sí, débiles cimientos de la comunidad mágica británica. Decía que estaba cerca de desentrañar toda aquella maraña, que no podía compartirlo con nadie y… de pronto… puf. Desapareció. De él solo quedaba esa estúpida foto que Acheron estaba seguro el camarógrafo del Ministerio habia desistido de repetir una y otra vez… ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝘿𝙊𝙎 𝙎𝙀𝙈𝘼𝙉𝘼𝙎 𝘿𝙀𝙎𝙋𝙐𝙀́𝙎 -Vamos, preciosa… ¿Dónde estás? -canturreaba Acheron en bajito Habia pasado cuatro años colaborando con Florean Bones y, tras su desaparición, todos sus casos abiertos habían pasado a manos de la joven, brillante y audaz Emmeline Bletchley. Una auror preciosa capaz de desentrañar cualquier misterio. Si ella habia hecho sus deberes cuando encontró el nombre del mago en la lista de informantes de Bones, Acheron tambien habia estado recopilando información acerca de la rubia. Y su expediente era… asombroso para una bruja de tan corta edad. Hasta el momento lo único que Acheron habia estado haciendo para Emmeline era… mero trabajo de campo, información “para niños”, nada difícil… Intentando poner a prueba a la rubia, intentando descubrir si era de confianza. Tanto como lo fue Florean. Y no habia decepcionado a Acheron. Para nada. Y ahora… Ahora… Acheron la necesitaba. Y puede que aquella decisión cambiase su vida. Sus vidas. Para siempre. Porque Acheron acababa de darse cuenta de algo… No podía seguir investigando solo. Era el momento de dejar de actuar como un zorro solitario. Si habia confiado en Florean… Ahora debía confiar en Emmeline…. Ella era la única opción que Florean Bones tenía. El Ravenclaw habia pasado las ultimas semanas investigando en cada rincón del país, en cada esquina, en cada bar, cantina o callejuela. Habia reunido informes, testimonios y, no podemos revelar como lo hizo, tenia los archivos del propio Florean. Y habia encontrado… patrones sospechosos en todos estos casos… Los informes habían sido manipulados… Varias hojas, archivos y datos habían desaparecido… Se habían esfumado. Sin más. La única opción que tenia Acheron era que alguien lo colase en el Ministerio. Y ella era su única opción. Sabía que tendría que trabajar con Emmeline, que tendría que confiar en ella, y que ella tendría que confiar en él… Aquella era la razon por la cual habia enviado un patronus, la noche anterior, al despacho de la rubia citándola en aquella cantina de un pueblecito perdido al oeste de Gales, sabiendo que allí seria menos probable que alguien pudiera escucharlos. Y, por si acaso habia creado un hechizo burbuja que haría que ningún ser mágico pudiera verlos sentados a aquella mesa. Aquello tenía que servir..
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  • Sabe que tiene fama de grunge-hippie, y eso no le ha impedido sentarse en el interior de la tienda con la guitarra a dar unos punteos mientras espera a un par de clientes. Le gusta la música, como buena Ravenclaw, y se está planteando seriamente repetir el hechizo que usó con el walkman en un lector de vinilos para escuchar a Tilo Wolff.

    Se ha tenido que arremangar el jerséy negro de punto que Severus lleva cuando viste de muggle, ya que le está un poco grande y se está desesperando por no poder mantenerlo en su sitio.
    Sabe que tiene fama de grunge-hippie, y eso no le ha impedido sentarse en el interior de la tienda con la guitarra a dar unos punteos mientras espera a un par de clientes. Le gusta la música, como buena Ravenclaw, y se está planteando seriamente repetir el hechizo que usó con el walkman en un lector de vinilos para escuchar a Tilo Wolff. Se ha tenido que arremangar el jerséy negro de punto que Severus lleva cuando viste de muggle, ya que le está un poco grande y se está desesperando por no poder mantenerlo en su sitio.
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  • Tomando la idea de Isaac Grant
    Hablando de casas, la mía es Ravenclaw.
    Tomando la idea de Isaac Grant Hablando de casas, la mía es Ravenclaw. 💙
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