• Kazuo caminó durante varios días por el bosque, implorando que la senda se abriera para atravesar aquel umbral que lo llevaba a las tierras de Brattvåg.

    Finalmente, después de tres días caminando casi sin descanso, el bosque se abrió. A lo lejos pudo divisar el bastión fortificado custodiado por la reina escarlata.

    Kazuo soltó un trémulo suspiro que rompió el silencio de la noche. Al fin había regresado.

    Le había dicho a Elizabeth que su ausencia podría durar unos tres días aproximadamente; y que, si pasaba de ese tiempo, si el bosque no le daba paso, podrían ser meses. Su tarea y su viaje por el bosque se habían prolongado hasta sobrepasar una semana entera.

    Deseaba con todas sus fuerzas volver a Brattvåg e ir en busca de ella. Pero aún tenía que hacer algo más: enviar a su diosa una última oración, una propia por primera vez en su vida.

    Aquel día, Kazuo cumplía mil doscientos treinta y tres años. Y tan solo quería un pequeño regalo: que su diosa de la cosecha y la abundancia hiciera que los cultivos de Brattvåg prosperasen. Que aquella mañana, cuando los agricultores vieran sus tierras, creyeran en los milagros. Que comprendieran que la esperanza era lo último que debían perder, que la lucha y el esfuerzo merecían recompensa.

    Esa noche, el cielo se tiñó de azul. El kitsune danzó para Inari, elevando su oración a los cielos. A lo lejos se verían estelas de color zafiro, su color distintivo.

    Kazuo sabía que aquello podría alertar a los soldados de Brattvåg. Pero también sabía que ella reconocería aquel color tan particular.

    En caso de que viera a los soldados dirigirse hacia él, desaparecería entre las sombras para no ser reconocido. O incluso dejaría que su verdadera forma se hiciera presente para mantenerse en el anonimato.
    Kazuo caminó durante varios días por el bosque, implorando que la senda se abriera para atravesar aquel umbral que lo llevaba a las tierras de Brattvåg. Finalmente, después de tres días caminando casi sin descanso, el bosque se abrió. A lo lejos pudo divisar el bastión fortificado custodiado por la reina escarlata. Kazuo soltó un trémulo suspiro que rompió el silencio de la noche. Al fin había regresado. Le había dicho a Elizabeth que su ausencia podría durar unos tres días aproximadamente; y que, si pasaba de ese tiempo, si el bosque no le daba paso, podrían ser meses. Su tarea y su viaje por el bosque se habían prolongado hasta sobrepasar una semana entera. Deseaba con todas sus fuerzas volver a Brattvåg e ir en busca de ella. Pero aún tenía que hacer algo más: enviar a su diosa una última oración, una propia por primera vez en su vida. Aquel día, Kazuo cumplía mil doscientos treinta y tres años. Y tan solo quería un pequeño regalo: que su diosa de la cosecha y la abundancia hiciera que los cultivos de Brattvåg prosperasen. Que aquella mañana, cuando los agricultores vieran sus tierras, creyeran en los milagros. Que comprendieran que la esperanza era lo último que debían perder, que la lucha y el esfuerzo merecían recompensa. Esa noche, el cielo se tiñó de azul. El kitsune danzó para Inari, elevando su oración a los cielos. A lo lejos se verían estelas de color zafiro, su color distintivo. Kazuo sabía que aquello podría alertar a los soldados de Brattvåg. Pero también sabía que ella reconocería aquel color tan particular. En caso de que viera a los soldados dirigirse hacia él, desaparecería entre las sombras para no ser reconocido. O incluso dejaría que su verdadera forma se hiciera presente para mantenerse en el anonimato.
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  • Mucho trabajo, tanto que leer, escribir y estudiar. Y encima limpiar el polvo...

    *Hyoudou se adaptaba a su nueva vida, buscando cumplir con sus actividades. La mudanza y renovación para empezar de cero traía consigo muchas tareas, y requería de una limpieza profunda. Por eso, tras aprender algunas lecciones se dedicaba a eliminar el polvo que revelaba el desuso prolongado de las cosas.*
    Mucho trabajo, tanto que leer, escribir y estudiar. Y encima limpiar el polvo... :STK-17: *Hyoudou se adaptaba a su nueva vida, buscando cumplir con sus actividades. La mudanza y renovación para empezar de cero traía consigo muchas tareas, y requería de una limpieza profunda. Por eso, tras aprender algunas lecciones se dedicaba a eliminar el polvo que revelaba el desuso prolongado de las cosas.*
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Después de un prolongado Hiatus, oficialmente volveré a la cuenta. Editaré el fijado y cambiaré las descripciones por mini fichas.
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  • 𝙰 𝚕𝚘𝚜𝚝 𝚋𝚞𝚕𝚕𝚎𝚝: "Бизнес".
    Fandom Mafia
    Categoría Drama
    Durante años, desde una edad temprana había tomado control de la mayor parte de San Petersburgo, dominando el mercado negro y fomentando las apuestas mediante los juegos de azar. Algo que le entretenía bastante. Poco a poco fue haciéndose del control de la ciudad desde las sombras, actuando con sigilo y en el casi completo anonimato mientras dejaba que otros grupos, otras familias se mataran entre sí para tomar el control por la fuerza. Pero él, se acopló de manera inteligente a través del soborno, la manipulación y el ofrecimiento de favores que sin duda más tarde cobraría. Había construido algo propio, sin embargo, el mundo cambia.

    Ahora, tras varios eventos que involucran la lucha de territorio, el orden mundial y riñas familiares, hasta hace poco le llegó una notificación que era a hijo de Di Vincenzo, un Capo de la mafia italiana que se dedicó a no solo construir un imperio, sino a dejar vástagos alrededor del mundo. El muy hijo de perra sabía lo que tenía, no solo financieramente…y fue entonces que un día una de sus hermanas le reveló su árbol familiar. Ahora, el caos en su vida no paraba de crecer, y eso tan solo hacía crecer su molestia, pues todo se le estaba saliendo de las manos.

    Durante un encargo para visitar Corea del Sur su ausencia en Rusia comenzaba a prolongarse más de lo programado. Tras su visita en Corea fue hasta Italia para la reunión familiar. No podía postergarlo más, tenía que volver o los demás notarían su ausencia. No acostumbraba a que fuese por mucho tiempo.

    Finalmente volvió y los informantes que tenía le comentaron sobre un nuevo Capo de la Bratva… Y cuando el cambio de líderes se daba, siempre había caos. Tenía que poner orden antes de que su grupo desapareciera. Y para eso, tenía que reunirse con la mesa para poder hacer acto de presencia y lidiar con ello. Mejor dicho, negociar su existencia, aunque podía suponer diversos resultados de aquella plática.

    En esta ocasión llevó únicamente a su mano derecha Dimitri, quien había sido su amigo desde la infancia, aunque mayor que él, pero siempre apoyando cada decisión que tomaba. Lo que la mafia italiana denominaba Consigliere. Ambos fueron guiados hacia la oficina donde al parecer los atenderían para comenzar con la charla. Tenía la esperanza de que el nuevo líder fuese alguien razonable para aceptar las propuestas que traían consigo para poder acordar un aumento significativo en ambas partes.

    Mαrαl Roмαɴov
    Durante años, desde una edad temprana había tomado control de la mayor parte de San Petersburgo, dominando el mercado negro y fomentando las apuestas mediante los juegos de azar. Algo que le entretenía bastante. Poco a poco fue haciéndose del control de la ciudad desde las sombras, actuando con sigilo y en el casi completo anonimato mientras dejaba que otros grupos, otras familias se mataran entre sí para tomar el control por la fuerza. Pero él, se acopló de manera inteligente a través del soborno, la manipulación y el ofrecimiento de favores que sin duda más tarde cobraría. Había construido algo propio, sin embargo, el mundo cambia. Ahora, tras varios eventos que involucran la lucha de territorio, el orden mundial y riñas familiares, hasta hace poco le llegó una notificación que era a hijo de Di Vincenzo, un Capo de la mafia italiana que se dedicó a no solo construir un imperio, sino a dejar vástagos alrededor del mundo. El muy hijo de perra sabía lo que tenía, no solo financieramente…y fue entonces que un día una de sus hermanas le reveló su árbol familiar. Ahora, el caos en su vida no paraba de crecer, y eso tan solo hacía crecer su molestia, pues todo se le estaba saliendo de las manos. Durante un encargo para visitar Corea del Sur su ausencia en Rusia comenzaba a prolongarse más de lo programado. Tras su visita en Corea fue hasta Italia para la reunión familiar. No podía postergarlo más, tenía que volver o los demás notarían su ausencia. No acostumbraba a que fuese por mucho tiempo. Finalmente volvió y los informantes que tenía le comentaron sobre un nuevo Capo de la Bratva… Y cuando el cambio de líderes se daba, siempre había caos. Tenía que poner orden antes de que su grupo desapareciera. Y para eso, tenía que reunirse con la mesa para poder hacer acto de presencia y lidiar con ello. Mejor dicho, negociar su existencia, aunque podía suponer diversos resultados de aquella plática. En esta ocasión llevó únicamente a su mano derecha Dimitri, quien había sido su amigo desde la infancia, aunque mayor que él, pero siempre apoyando cada decisión que tomaba. Lo que la mafia italiana denominaba Consigliere. Ambos fueron guiados hacia la oficina donde al parecer los atenderían para comenzar con la charla. Tenía la esperanza de que el nuevo líder fuese alguien razonable para aceptar las propuestas que traían consigo para poder acordar un aumento significativo en ambas partes. [Maral_Romanov]
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  • A Quiet Place
    Fandom Crossover
    Categoría Acción
    «La vida es una ruleta, dónde todos formamos parte. No hay nada más qué odie que la absurda consciencia humana y la depravación qué, cómo consecuencia; deja rastros de caos y daños colaterales»

    ─¿Qué estoy haciendo aquí ─preguntó el voz alta el hombre mientras se abría paso en un encharcado camino lleno de vegetación silvestre y fango dónde se atoraban sus botas.

    Todo comenzó con la noticia de experimentos clandestinos qué una organización llevaba a cabo en Uganda en África.
    El comandante Chris Redfield fue enviado a investigar la zona, en la frontera del lugar. En conjunto con grupo de experimentados hombres. Sin embargo, las cosas habían ido de mal en peor. No solo porque apenas descendieron del helicóptero local fueron emboscados, también porque los cinco hombres a cargo del comandante habían sido masacrados por una figura "invisible".
    Parecía una película de ciencia ficción, pues ni la experiencia del hombre había servido para salvaguardar a su pelotón.

    La noche comenzaba a caer, con ello un frío que calaba los huesos. La sangre y los cadáveres alrededor suyo no hacían más que prolongar la desesperación en él.

    Se hallaba con una rodilla sobre el fango, el rifle de asalto M4A1 contra su pecho y los sentidos prestos en su totalidad para disernir una pista que pudiera hacerle sobrevivir. No había comunicación con la base africana, la munición propia era escasa, por lo que no le quedó de otra que revisar los cadáveres y hacerse con un poco del equipamento de sus hombres caídos.

    ─Balas, pistola, linterna, baterías... Me llevaré también esta mochila...─hizo una pausa a sus pensamientos mientras retiraba del cuerpo la mochila y la rellenaba con armamento qué "ellos" ya no usarían ─El cuchillo también ─dijo retirándolo del cinturón de Michael y adaptándolo al propio en el costado derecho.

    Levantó la muñeca izquierda contemplando el reloj inteligente dónde un punto luminoso señalaba una geolocalización.

    ─En marcha, Redfield... No hay nada más qué hacer aquí ─exclamó para sí en un intento de tranquilizarse.

    Algo asechaba constantemente, algo que lo tenía por presa. El hombre se levantó, mantuvo el arma cerca del pecho. Revisó el cargador, volvió a colocarlo y cargó el arma.

    ─Seas lo que seas, te topaste con la persona equivocada.




    «La vida es una ruleta, dónde todos formamos parte. No hay nada más qué odie que la absurda consciencia humana y la depravación qué, cómo consecuencia; deja rastros de caos y daños colaterales» ─¿Qué estoy haciendo aquí ─preguntó el voz alta el hombre mientras se abría paso en un encharcado camino lleno de vegetación silvestre y fango dónde se atoraban sus botas. Todo comenzó con la noticia de experimentos clandestinos qué una organización llevaba a cabo en Uganda en África. El comandante Chris Redfield fue enviado a investigar la zona, en la frontera del lugar. En conjunto con grupo de experimentados hombres. Sin embargo, las cosas habían ido de mal en peor. No solo porque apenas descendieron del helicóptero local fueron emboscados, también porque los cinco hombres a cargo del comandante habían sido masacrados por una figura "invisible". Parecía una película de ciencia ficción, pues ni la experiencia del hombre había servido para salvaguardar a su pelotón. La noche comenzaba a caer, con ello un frío que calaba los huesos. La sangre y los cadáveres alrededor suyo no hacían más que prolongar la desesperación en él. Se hallaba con una rodilla sobre el fango, el rifle de asalto M4A1 contra su pecho y los sentidos prestos en su totalidad para disernir una pista que pudiera hacerle sobrevivir. No había comunicación con la base africana, la munición propia era escasa, por lo que no le quedó de otra que revisar los cadáveres y hacerse con un poco del equipamento de sus hombres caídos. ─Balas, pistola, linterna, baterías... Me llevaré también esta mochila...─hizo una pausa a sus pensamientos mientras retiraba del cuerpo la mochila y la rellenaba con armamento qué "ellos" ya no usarían ─El cuchillo también ─dijo retirándolo del cinturón de Michael y adaptándolo al propio en el costado derecho. Levantó la muñeca izquierda contemplando el reloj inteligente dónde un punto luminoso señalaba una geolocalización. ─En marcha, Redfield... No hay nada más qué hacer aquí ─exclamó para sí en un intento de tranquilizarse. Algo asechaba constantemente, algo que lo tenía por presa. El hombre se levantó, mantuvo el arma cerca del pecho. Revisó el cargador, volvió a colocarlo y cargó el arma. ─Seas lo que seas, te topaste con la persona equivocada.
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  • 𝓙𝐨𝐥𝐢𝐞𝐭𝐞 𝓥𝐚𝐥𝐨𝐫𝐲𝐚 𖤐﹐
    La cruzada contra los vampiros y los sacerdotes guerreros Sarafan se ha prolongado por siglos. Durante mucho tiempo el conflicto se mantuvo igualado; sin embargo, hoy la ventaja de los no-muertos es indiscutible. El poder de los sacerdotes ha mermado hasta el punto en que diversos poblados humanos han caído bajo el dominio de estas criaturas.
    Actualmente, la disparidad es de cien vampiros por cada Sarafan. Estas bestias han comenzado a invadir el este de Nosgoth, una pérdida catastrófica, pues es allí donde se erigen los Pilares del Equilibrio y los bosques ancestrales que albergan historias tan antiguas como la humanidad misma.
    Aunque los sacerdotes contuvieron el asedio inicialmente, esa noche se vieron obligados a retirarse. Los vampiros tomaron el bosque, acechando entre las sombras y eliminando a cualquier ser que consideraran una amenaza. No obstante, su comportamiento era inusual: se movían con una urgencia extraña, como si buscaran algo —o a alguien— en particular. Esta conducta no pasó inadvertida para los centinelas, quienes informaron de inmediato al más poderoso de los Sarafan.
    Raziel, comprendiendo que tal agitación no era normal, decidió adentrarse en la espesura con un solo objetivo: descubrir qué buscaban los vampiros con tanta desesperación.
    [Deadline_J8] La cruzada contra los vampiros y los sacerdotes guerreros Sarafan se ha prolongado por siglos. Durante mucho tiempo el conflicto se mantuvo igualado; sin embargo, hoy la ventaja de los no-muertos es indiscutible. El poder de los sacerdotes ha mermado hasta el punto en que diversos poblados humanos han caído bajo el dominio de estas criaturas. Actualmente, la disparidad es de cien vampiros por cada Sarafan. Estas bestias han comenzado a invadir el este de Nosgoth, una pérdida catastrófica, pues es allí donde se erigen los Pilares del Equilibrio y los bosques ancestrales que albergan historias tan antiguas como la humanidad misma. Aunque los sacerdotes contuvieron el asedio inicialmente, esa noche se vieron obligados a retirarse. Los vampiros tomaron el bosque, acechando entre las sombras y eliminando a cualquier ser que consideraran una amenaza. No obstante, su comportamiento era inusual: se movían con una urgencia extraña, como si buscaran algo —o a alguien— en particular. Esta conducta no pasó inadvertida para los centinelas, quienes informaron de inmediato al más poderoso de los Sarafan. Raziel, comprendiendo que tal agitación no era normal, decidió adentrarse en la espesura con un solo objetivo: descubrir qué buscaban los vampiros con tanta desesperación.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ; Mi ausencia se sigue prolongando más de lo esperado, lamento si esto causa inconvenientes con los roles que tenía o cuentas que volví exclusivas, si representa una incomodidad son libres de reutilizar sus personajes y/o cuentas dándoles un nuevo enfoque o shipp, lo siento.
    ; Mi ausencia se sigue prolongando más de lo esperado, lamento si esto causa inconvenientes con los roles que tenía o cuentas que volví exclusivas, si representa una incomodidad son libres de reutilizar sus personajes y/o cuentas dándoles un nuevo enfoque o shipp, lo siento.
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  • Cada siglo, aproximadamente, Kazuo decide tomar las riendas de un caballo y comenzar un viaje que se prolongaría por una larga temporada.

    Ahora más que nunca, ya que no encontraba las respuestas provenientes de los dioses, decidió que era momento de hacer un viaje. Aunque él era capaz de viajar entre épocas y mundos a través de los bosques, le gustaba el hecho de la travesía. Le ayudaba a pensar y a ser más consciente del mundo actual que le rodeaba. Pasaba siglos en el templo con interacción mínima humana, así que ver mundo para saber cómo actuaba este, en aquel momento, en ese tiempo, era enriquecedor.

    Eso no quería decir que dejase su tarea de mensajero. Podía volver al templo desde donde fuera siempre que fuera necesario, al igual que encontrarse con aquellos a los que estaba ligado por alguna razón.

    Pero necesitaba ese viaje... Necesitaba encontrar eso que había perdido, al menos, sanar aquello que no sabía que debía ser sanado.

    ¿Qué nuevos lugares, aventuras o personas conocería en esta travesía?
    Cada siglo, aproximadamente, Kazuo decide tomar las riendas de un caballo y comenzar un viaje que se prolongaría por una larga temporada. Ahora más que nunca, ya que no encontraba las respuestas provenientes de los dioses, decidió que era momento de hacer un viaje. Aunque él era capaz de viajar entre épocas y mundos a través de los bosques, le gustaba el hecho de la travesía. Le ayudaba a pensar y a ser más consciente del mundo actual que le rodeaba. Pasaba siglos en el templo con interacción mínima humana, así que ver mundo para saber cómo actuaba este, en aquel momento, en ese tiempo, era enriquecedor. Eso no quería decir que dejase su tarea de mensajero. Podía volver al templo desde donde fuera siempre que fuera necesario, al igual que encontrarse con aquellos a los que estaba ligado por alguna razón. Pero necesitaba ese viaje... Necesitaba encontrar eso que había perdido, al menos, sanar aquello que no sabía que debía ser sanado. ¿Qué nuevos lugares, aventuras o personas conocería en esta travesía?
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  • — Conoces bastante bien mis gustos, así que no debería sorprender lo exigente que puedo llegar a ser, ya sea en el trabajo o en mí vida personal.

    Otra charla cotidiana con una amistad bastante antigua como prolongada através de los años transcurridos; al parecer se comprendían muy bien, más de lo esperado.
    — Conoces bastante bien mis gustos, así que no debería sorprender lo exigente que puedo llegar a ser, ya sea en el trabajo o en mí vida personal. Otra charla cotidiana con una amistad bastante antigua como prolongada através de los años transcurridos; al parecer se comprendían muy bien, más de lo esperado.
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  • ι════════════════════ι
    El Nido 6, Cuarteles Generales de Durga.
    Ejercicio fallado, 2035 hrs.
    ι════════════════════ι

    La mesa de la sala común del Nido 6 estaba ocupada casi en su totalidad por los cuatro operadores de la TF Nigara, tazas de café, tablets y bocadillos. Estaban en calma, demasiado en calma para haber fallado una operación hace menos de una hora. Kalhi estaba sentado recto, con los antebrazos apoyados sobre la mesa y los dedos entrelazados. No había tensión visible en su postura, sólo una quietud demasiado perfecta, como la de alguien que ya tiene la conclusión de un problema que, sin embargo, estaba a punto de revelar.

    Harlenn estaba recostado en la silla, inclinado hacia atrás, con una pierna extendida bajo la mesa y la otra apoyada en el suelo. Parecía cómodo... o al menos fingía estarlo. Vidhi se había encorvado sobre la mesa, apoyando los codos y dejando caer el peso de la cabeza entre sus manos. Sabía exactamente en lo que se habían metido. Noxan, como siempre, sólo observaba.

    El silencio duró lo suficiente para que todos sintieran que alguien tenía que hablar.

    Kalhi respiró profundo, ordenando las conclusiones y prioridades en su mente resignada.

    — El ejercicio consistía en entrar sin ser detectados —dijo al fin.

    Nadie respondió.

    — Y sin embargo —continuó con la misma calma—, terminamos saliendo por una puerta lateral siendo perseguidos por media instalación que nos estaba buscando.
    — Técnicamente no era media instalación —Harlenn levantó una ceja al corregir, Kalhi lo miró—. Era un tercio.
    — Por Gaia... —Vidhi dejó escapar un sonido que no era exactamente una risa.

    Kalhi ignoró el comentario.

    — Quiero entender en qué momento exacto el ejercicio de infiltración se convirtió en retirada.
    — Cuando la infiltración dejó de existir —Noxan habló primero, con su tono tranquilo.
    — Sí, bueno —Vidhi soltó una risa breve—. Eso suele pasar cuando alguien incendia un almacén.

    Harlenn levantó ambas manos.

    — Primero: no fue un incendio —dijo, ganándose la mirada de Kalhi—. Fue una reacción térmica localizada.
    — Era un depósito de combustible —Vidhi lo miró con incredulidad.
    — Exacto —respondió Harlenn—. Altamente inflamable. Muy mala idea guardarlo ahí.

    Kalhi cerró los ojos un segundo y volvió a abrirlos.

    — El plan era infiltración silenciosa.
    — Lo fue —dijo Harlenn—, durante diez minutos.
    — Ocho —replicó Vidhi.
    — Diez.
    — Ocho.
    — Siete minutos y cuarenta y tres segundos —Noxan intervino sin levantar la voz, los tres lo miraron, se encogió apenas de hombros—. Cronometré.

    Kalhi volvió al punto central.

    —Bien. Entonces, recapitulando —miró a Harlenn—. Entramos en silencio —luego a Vidhi—. Detectamos patrullas —después a Noxan—. Evitamos confrontación —finalmente regresó a Harlenn—. Hasta que alguien detonó una "reacción térmica localizada".
    — Ellos empezaron —Harlenn se encogió de hombros.
    — ¡Era un ejercicio! —Vidhi giró hacia él.
    — Ellos no lo sabían.

    Kalhi respiró otra vez. Vidhi dejó caer la frente contra la mesa. Noxan levantó la mirada hacia el techo como si estuviera contemplando algo muy lejano.

    — Harlenn. El error fue tuyo —Kalhi volvió a hablar y fue categórico.

    El demonio quedó de pronto bajo todas las miradas. Se inclinó hacia adelante y apoyó los antebrazos en la mesa.

    — ¿Mío?

    Vidhi levantó la cabeza lentamente.

    — Oh, esto se va a poner interesante.

    Noxan permaneció en silencio.

    — Sí. Tuyo —Kalhi sostuvo la mirada de Harlenn.
    — Bien. Explícame —Harlenn inclinó apenas la cabeza.
    — El plan contemplaba evitar confrontación.
    — Correcto.
    — La infiltración funcionaba.
    — Correcto.
    — Y aun así decidiste escalar.
    — No decidí escalar —Harlenn negó levemente con la cabeza.
    — Incendiar combustible sí cuenta como escalar —Vidhi murmuró.
    — Dos guardias cambiaron su ruta de patrulla —Harlenn continuó como si no lo hubiera oído.

    Noxan asintió apenas.

    — Si seguían avanzando nos encontraban en cuarenta segundos —dijo Harlenn—. Tenía tres opciones —levantó un dedo—. Neutralizarlos —otro—. Retirarme y arriesgar exposición —y un tercero dedo más—. Crear una distracción mayor.
    — ¿La distracción mayor era volar el almacén? —Vidhi lo miró.
    — No lo volé —Harlenn se defendió.
    — Ardía como un pequeño sol.
    — Combustión acelerada.

    Kalhi lo dejó hablar.

    — Si los neutralizaba —continuó Harlenn—, los cuerpos se encontrarían en minutos. Si me retiraba, la patrulla veía el acceso abierto. Así que generé una distracción.
    — Una distracción que activó todo el protocolo de seguridad de todo el fucking complejo —aclaró Vidhi.
    — Lo cual nos obligó a retirarnos —Noxan precisó con calma.
    — Lo cual evitó que nos detectaran dentro del edificio.

    Harlenn miró al nigromante.

    — Espera... —Vidhi parpadeó, luego miró a Kalhi—. Técnicamente tiene razón.

    Kalhi seguía inmóvil.

    — A veces, la discreción requiere creatividad —el demonio parecía muy convencido.

    Vidhi volvió a dejar caer la frente sobre la mesa.

    — El error fue tuyo —Kalhi repitió, a lo que Harlenn ya sólo resopló. Pero Kalhi no había terminado aún—. Creativo o no, no necesitábamos un incendio para cumplir nuestro objetivo, incluso si con ello nos ayudaras a evitar peores conclusiones —no apartó la mirada de Harlenn—. Si nos capturaban, tendríamos que pedir ayuda. Vidhi lo hubiera hecho en un minuto, Durga enviaría rescate, se controlaban factores humanos. Fin.

    Era la primera vez que Kalhi miraba la operación desde el momento posterior.

    Los otros tres guardaron silencio.

    — Si éramos detectados después, cuando encontraran cuerpos neutralizados, ya nos habríamos retirado. Fallábamos. Fin.

    Vidhi levantó lentamente la cabeza. Noxan bajó la mirada hacia la mesa. Harlenn dejó de moverse.

    — Ambas situaciones nos hubieran dado margen para actuar de nuevo en pocos días después —continuó Kalhi—. Pero ahora que el lugar está prácticamente destruido, ya no hay margen.

    El silencio marcó el margen que los otros tres habían dejado pasar.

    — Comprometiste no sólo la misión —terminó—, también cualquier operación de corrección o contención posterior. Objetivo perdido irremediablemente.

    Nadie habló durante varios segundos más, pero Harlenn fue el primero en decir algo.

    — Entiendo —se pasó una mano por la nuca, no sonaba defensivo—. Estaba pensando en la fase inmediata —explicó—. Evitar la captura...
    — No estabas pensando en la siguiente operación —Vidhi murmuró.
    — Ni en la siguiente después de esa —Noxan añadió.
    — Sí —Harlenn asintió lentamente, miró luego a Kalhi—. El error fue mío —lo dijo ya sin ironía.
    — Bueno, hay progreso emocional en el demonio ígneo, hay que anotar la fecha —Vidhi se recostó en la silla y se cruzó de brazos.

    Harlenn lo ignoró.

    — Si esto hubiera sido real —dijo—, habríamos perdido el objetivo completamente.

    El silencio regresó. Ahora todos veían la dimensión completa del problema. Harlenn tamborileó los dedos una vez sobre la mesa.

    — Entonces la conclusión es simple —miró a Kalhi—. En infiltración prolongada, la prioridad no es sobrevivir al momento sino mantener el problema vivo —luego añadió con una sonrisa cansada—. La próxima vez incendiaré algo sólo si ya no necesitamos volver.
    — Voy a escribir un manual para ti... —masculló Vidhi.
    — Será un documento largo —precisó Noxan—. Muy largo.

    Kalhi finalmente se recostó un poco en la silla.
    La discusión había terminado.
    ι════════════════════ι El Nido 6, Cuarteles Generales de Durga. Ejercicio fallado, 2035 hrs. ι════════════════════ι La mesa de la sala común del Nido 6 estaba ocupada casi en su totalidad por los cuatro operadores de la TF Nigara, tazas de café, tablets y bocadillos. Estaban en calma, demasiado en calma para haber fallado una operación hace menos de una hora. Kalhi estaba sentado recto, con los antebrazos apoyados sobre la mesa y los dedos entrelazados. No había tensión visible en su postura, sólo una quietud demasiado perfecta, como la de alguien que ya tiene la conclusión de un problema que, sin embargo, estaba a punto de revelar. Harlenn estaba recostado en la silla, inclinado hacia atrás, con una pierna extendida bajo la mesa y la otra apoyada en el suelo. Parecía cómodo... o al menos fingía estarlo. Vidhi se había encorvado sobre la mesa, apoyando los codos y dejando caer el peso de la cabeza entre sus manos. Sabía exactamente en lo que se habían metido. Noxan, como siempre, sólo observaba. El silencio duró lo suficiente para que todos sintieran que alguien tenía que hablar. Kalhi respiró profundo, ordenando las conclusiones y prioridades en su mente resignada. — El ejercicio consistía en entrar sin ser detectados —dijo al fin. Nadie respondió. — Y sin embargo —continuó con la misma calma—, terminamos saliendo por una puerta lateral siendo perseguidos por media instalación que nos estaba buscando. — Técnicamente no era media instalación —Harlenn levantó una ceja al corregir, Kalhi lo miró—. Era un tercio. — Por Gaia... —Vidhi dejó escapar un sonido que no era exactamente una risa. Kalhi ignoró el comentario. — Quiero entender en qué momento exacto el ejercicio de infiltración se convirtió en retirada. — Cuando la infiltración dejó de existir —Noxan habló primero, con su tono tranquilo. — Sí, bueno —Vidhi soltó una risa breve—. Eso suele pasar cuando alguien incendia un almacén. Harlenn levantó ambas manos. — Primero: no fue un incendio —dijo, ganándose la mirada de Kalhi—. Fue una reacción térmica localizada. — Era un depósito de combustible —Vidhi lo miró con incredulidad. — Exacto —respondió Harlenn—. Altamente inflamable. Muy mala idea guardarlo ahí. Kalhi cerró los ojos un segundo y volvió a abrirlos. — El plan era infiltración silenciosa. — Lo fue —dijo Harlenn—, durante diez minutos. — Ocho —replicó Vidhi. — Diez. — Ocho. — Siete minutos y cuarenta y tres segundos —Noxan intervino sin levantar la voz, los tres lo miraron, se encogió apenas de hombros—. Cronometré. Kalhi volvió al punto central. —Bien. Entonces, recapitulando —miró a Harlenn—. Entramos en silencio —luego a Vidhi—. Detectamos patrullas —después a Noxan—. Evitamos confrontación —finalmente regresó a Harlenn—. Hasta que alguien detonó una "reacción térmica localizada". — Ellos empezaron —Harlenn se encogió de hombros. — ¡Era un ejercicio! —Vidhi giró hacia él. — Ellos no lo sabían. Kalhi respiró otra vez. Vidhi dejó caer la frente contra la mesa. Noxan levantó la mirada hacia el techo como si estuviera contemplando algo muy lejano. — Harlenn. El error fue tuyo —Kalhi volvió a hablar y fue categórico. El demonio quedó de pronto bajo todas las miradas. Se inclinó hacia adelante y apoyó los antebrazos en la mesa. — ¿Mío? Vidhi levantó la cabeza lentamente. — Oh, esto se va a poner interesante. Noxan permaneció en silencio. — Sí. Tuyo —Kalhi sostuvo la mirada de Harlenn. — Bien. Explícame —Harlenn inclinó apenas la cabeza. — El plan contemplaba evitar confrontación. — Correcto. — La infiltración funcionaba. — Correcto. — Y aun así decidiste escalar. — No decidí escalar —Harlenn negó levemente con la cabeza. — Incendiar combustible sí cuenta como escalar —Vidhi murmuró. — Dos guardias cambiaron su ruta de patrulla —Harlenn continuó como si no lo hubiera oído. Noxan asintió apenas. — Si seguían avanzando nos encontraban en cuarenta segundos —dijo Harlenn—. Tenía tres opciones —levantó un dedo—. Neutralizarlos —otro—. Retirarme y arriesgar exposición —y un tercero dedo más—. Crear una distracción mayor. — ¿La distracción mayor era volar el almacén? —Vidhi lo miró. — No lo volé —Harlenn se defendió. — Ardía como un pequeño sol. — Combustión acelerada. Kalhi lo dejó hablar. — Si los neutralizaba —continuó Harlenn—, los cuerpos se encontrarían en minutos. Si me retiraba, la patrulla veía el acceso abierto. Así que generé una distracción. — Una distracción que activó todo el protocolo de seguridad de todo el fucking complejo —aclaró Vidhi. — Lo cual nos obligó a retirarnos —Noxan precisó con calma. — Lo cual evitó que nos detectaran dentro del edificio. Harlenn miró al nigromante. — Espera... —Vidhi parpadeó, luego miró a Kalhi—. Técnicamente tiene razón. Kalhi seguía inmóvil. — A veces, la discreción requiere creatividad —el demonio parecía muy convencido. Vidhi volvió a dejar caer la frente sobre la mesa. — El error fue tuyo —Kalhi repitió, a lo que Harlenn ya sólo resopló. Pero Kalhi no había terminado aún—. Creativo o no, no necesitábamos un incendio para cumplir nuestro objetivo, incluso si con ello nos ayudaras a evitar peores conclusiones —no apartó la mirada de Harlenn—. Si nos capturaban, tendríamos que pedir ayuda. Vidhi lo hubiera hecho en un minuto, Durga enviaría rescate, se controlaban factores humanos. Fin. Era la primera vez que Kalhi miraba la operación desde el momento posterior. Los otros tres guardaron silencio. — Si éramos detectados después, cuando encontraran cuerpos neutralizados, ya nos habríamos retirado. Fallábamos. Fin. Vidhi levantó lentamente la cabeza. Noxan bajó la mirada hacia la mesa. Harlenn dejó de moverse. — Ambas situaciones nos hubieran dado margen para actuar de nuevo en pocos días después —continuó Kalhi—. Pero ahora que el lugar está prácticamente destruido, ya no hay margen. El silencio marcó el margen que los otros tres habían dejado pasar. — Comprometiste no sólo la misión —terminó—, también cualquier operación de corrección o contención posterior. Objetivo perdido irremediablemente. Nadie habló durante varios segundos más, pero Harlenn fue el primero en decir algo. — Entiendo —se pasó una mano por la nuca, no sonaba defensivo—. Estaba pensando en la fase inmediata —explicó—. Evitar la captura... — No estabas pensando en la siguiente operación —Vidhi murmuró. — Ni en la siguiente después de esa —Noxan añadió. — Sí —Harlenn asintió lentamente, miró luego a Kalhi—. El error fue mío —lo dijo ya sin ironía. — Bueno, hay progreso emocional en el demonio ígneo, hay que anotar la fecha —Vidhi se recostó en la silla y se cruzó de brazos. Harlenn lo ignoró. — Si esto hubiera sido real —dijo—, habríamos perdido el objetivo completamente. El silencio regresó. Ahora todos veían la dimensión completa del problema. Harlenn tamborileó los dedos una vez sobre la mesa. — Entonces la conclusión es simple —miró a Kalhi—. En infiltración prolongada, la prioridad no es sobrevivir al momento sino mantener el problema vivo —luego añadió con una sonrisa cansada—. La próxima vez incendiaré algo sólo si ya no necesitamos volver. — Voy a escribir un manual para ti... —masculló Vidhi. — Será un documento largo —precisó Noxan—. Muy largo. Kalhi finalmente se recostó un poco en la silla. La discusión había terminado.
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