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    OFF: Esto es totalmente Off, (Aviso porque... ps por si acaso con la redundancia), tengo de costumbre siempre revisar personajes nuevos, ver sus apariencias, si no tienen nada esperar a que describan sus historias o narrativas, incluso reviso personas conectadas para saber si a alguno posteo algo interesante, si soy un chismoso.....EN FIN, me desvio del tema... ¿Como se contacta a administradores aqui?, acabo de ver algo muy... directo en temas de sexualidad en un perfil...

    Vale entiendo que algunas personas crean personajes con intenciones directas para lemon, hasta mi personaje lo parece por el feed de presentación, pero al menos algo de sutileza y respeto NO MAMEN

    #Queja #Despotricando #OffRol #DolorDeOjos
    OFF: Esto es totalmente Off, (Aviso porque... ps por si acaso con la redundancia), tengo de costumbre siempre revisar personajes nuevos, ver sus apariencias, si no tienen nada esperar a que describan sus historias o narrativas, incluso reviso personas conectadas para saber si a alguno posteo algo interesante, si soy un chismoso.....EN FIN, me desvio del tema... ¿Como se contacta a administradores aqui?, acabo de ver algo muy... directo en temas de sexualidad en un perfil... Vale entiendo que algunas personas crean personajes con intenciones directas para lemon, hasta mi personaje lo parece por el feed de presentación, pero al menos algo de sutileza y respeto NO MAMEN #Queja #Despotricando #OffRol #DolorDeOjos
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  • Investigación pixelada
    Fandom UCM
    Categoría Ciencia ficción
    Hacía tiempo que Karen seguía la pista de los fondos robados de “S.H.I.E.L.D”, mucho antes de descubrir que cierta organización secreta estaba infiltrada en sus cimientos.

    Había perdido la cuenta de las veces que había estado rastreando las transacciones relacionadas, buscando y preguntando a riesgo de llamar la atención de quien se escondiera detrás de aquellas cifras sin rostro. Literalmente, ya que el hilo de su investigación la llevó a encontrar un expediente que parecía encriptado. Lo único que sabía a ciencia cierta, era que formaba parte de los archivos internos de ‘S.H.I.E.L.D’

    En esos momentos, Karen trabajaba con su portátil en una cafetería cercana a su redacción, alejada de la red habitual, para evitar que su actividad pudiera ser rastreada desde la IP de la empresa. El caso es que estaba perdiendo la paciencia porque la pista se perdía en el dichoso expediente pixelado.

    La rubia soltó un resoplido cargado de frustración, perdiendo la paciencia hasta el punto de que le molestaban las continuas quejas de una chica sobre la mala calidad del WiFi.

    La escuchaba justo detrás de ella; estaban espalda con espalda, por lo que Reina podría ver la pantalla del portátil si se giraba.

    —Hay problemas peores… —murmuró, sin intención de evitar ser escuchada.


    Hacía tiempo que Karen seguía la pista de los fondos robados de “S.H.I.E.L.D”, mucho antes de descubrir que cierta organización secreta estaba infiltrada en sus cimientos. Había perdido la cuenta de las veces que había estado rastreando las transacciones relacionadas, buscando y preguntando a riesgo de llamar la atención de quien se escondiera detrás de aquellas cifras sin rostro. Literalmente, ya que el hilo de su investigación la llevó a encontrar un expediente que parecía encriptado. Lo único que sabía a ciencia cierta, era que formaba parte de los archivos internos de ‘S.H.I.E.L.D’ En esos momentos, Karen trabajaba con su portátil en una cafetería cercana a su redacción, alejada de la red habitual, para evitar que su actividad pudiera ser rastreada desde la IP de la empresa. El caso es que estaba perdiendo la paciencia porque la pista se perdía en el dichoso expediente pixelado. La rubia soltó un resoplido cargado de frustración, perdiendo la paciencia hasta el punto de que le molestaban las continuas quejas de una chica sobre la mala calidad del WiFi. La escuchaba justo detrás de ella; estaban espalda con espalda, por lo que Reina podría ver la pantalla del portátil si se giraba. —Hay problemas peores… —murmuró, sin intención de evitar ser escuchada.
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  • ¿Cuánto tiempo pensaba tardar algún humano molesto en encontrarla? Su sueño estaba durando más de la cuenta, y sinceramente, el polvo empezaba a ser un insulto. Si alguien no aparecía pronto para darle cuerda y recibir su correspondiente ración de quejas, juraba que lo primero que vería ese humano sería un zapatazo de porcelana en toda la nariz. Y luego otro, desu.
    ¿Cuánto tiempo pensaba tardar algún humano molesto en encontrarla? Su sueño estaba durando más de la cuenta, y sinceramente, el polvo empezaba a ser un insulto. Si alguien no aparecía pronto para darle cuerda y recibir su correspondiente ración de quejas, juraba que lo primero que vería ese humano sería un zapatazo de porcelana en toda la nariz. Y luego otro, desu.
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  • 09 de abril, Mundo espiritual.
    Celda de almas peligrosas.

    -Nathaniel le envió un mensaje a Angyar.
    “ Angye debes venir, hay un motín de las almas peligrosas. Necesitamos tu ayuda”
    Angyar al leer eso en el hotel donde estaba en NY, suspiro rascándose la cabeza se levantó de la cama y se acercó al espejo cuerpo completo que había en la habitación, el material como si fuera líquido logró que la mujer pasará al otro lado llegando rápidamente al mundo espiritual. La ropa de la mujer era un vestido cuello cubierto estilo sirena mangas en globo transparente con espalda descubierta, con un adorno de tres cadenas en su hombro derecho y cabello tomado en tomate. En su mano derecha su arma se había convertido en un largo dije con punta que brillaba.
    El lugar llovía cuando la mujer llegó las almas al verla se dispersaron rápidamente, pero las almas más pesadas o de categoría más alta estaban al frente.
    El clima comenzó a cambiar, era más templado a cálido.
    Nathaniel, observó a la mujer y se colocó a su mano izquierda, mientras le daba los estatus avanzando hacia el frente-

    Nathaniel: los pilares 4 y 5 están bien, el pilar 1 tiene grietas muy grandes habrá que hacer reparación. El pilar 2 y 3 tenemos que recuperarlos

    -Angyar no comento nada solo avanzó su energía daba la orden necesaria “o vuelves o te desintegró”, las almas pequeñas se alejaban-

    Angyar: Drankun debe liderar esto, yo me encargo de eso, tú encárgate de Doomsy.
    Mantengamoslo separado, junto nos será un dolor de cabeza.

    -Nathaniel asintió y rápidamente se movió hacia la derecha de la mujer, mientras ella fue al frente donde claramente se veía un coloso gigante de cuatro brazos -

    Angyar: Hello Drankun vengo por mi abrazo de cumpleaños, tanto tiempo sin verte!! .. Así que aprovecho de darte tú bono por comportamiento..
    -Dijo la mujer con sarcasmo mientras, empuñaba su mano derecha dando un salto tan alto que alcanzo la mandíbula del coloso impactando directo en esta desestabilizandolo. Cuando aterrizó desplegó el dije que colgaba en su hombro y este se aferró a las piernas del gigante tirando de él con una fuerza sobrenatural derribandolo-

    Angyar: Vamos a dormir pequeño bebé.. Yo te aviso cuando venga papá Noel
    -Se escuchó un gran golpe seguido de una polvareda cuando el gigante cayó. La mujer se sacudió las manos suspirando, las otras almas la miraron con miedo-

    Angyar: Qué ¿Ustedes también quieren dormir?
    -Comenzaron a correr las almas en dirección a sus celdas mientras la mujer se comía un dulce. Nathaniel venía con un tipo parecido a una araña de muchos brazos alto envuelto en las sombras -

    Angyar: Espero tengas medialunas .. tengo hambre..
    -Nathaniel se rió, al ver a la mujer tan calmada-

    Angyar: Está no son formas de terminar la semana..

    Nathaniel: pues quejate con el sindicato.. y ¿ya encontraste tu crucifijo?

    -La mujer de masajeó la frente mientras iba arrastrando al coloso para su celda-

    Angyar: No.. ni siquiera sé quién lo tiene..Y ahora debo reparar 3 pilares… como si no tuviera nada que hacer..
    -Miró un momento al coloso y volvió a mirar hacia el camino-

    Angyar: Debería cortarle los brazos y hacerlo material para los pilares que rompió..
    -Nathaniel se rió fuertemente -

    Nathaniel: sería bueno, pero eres todo menos cruel..

    Angyar: lo sé, así que trabajará para restaurar los pilares, hasta que se le caigan los brazos.



    09 de abril, Mundo espiritual. Celda de almas peligrosas. -Nathaniel le envió un mensaje a Angyar. “ Angye debes venir, hay un motín de las almas peligrosas. Necesitamos tu ayuda” Angyar al leer eso en el hotel donde estaba en NY, suspiro rascándose la cabeza se levantó de la cama y se acercó al espejo cuerpo completo que había en la habitación, el material como si fuera líquido logró que la mujer pasará al otro lado llegando rápidamente al mundo espiritual. La ropa de la mujer era un vestido cuello cubierto estilo sirena mangas en globo transparente con espalda descubierta, con un adorno de tres cadenas en su hombro derecho y cabello tomado en tomate. En su mano derecha su arma se había convertido en un largo dije con punta que brillaba. El lugar llovía cuando la mujer llegó las almas al verla se dispersaron rápidamente, pero las almas más pesadas o de categoría más alta estaban al frente. El clima comenzó a cambiar, era más templado a cálido. Nathaniel, observó a la mujer y se colocó a su mano izquierda, mientras le daba los estatus avanzando hacia el frente- Nathaniel: los pilares 4 y 5 están bien, el pilar 1 tiene grietas muy grandes habrá que hacer reparación. El pilar 2 y 3 tenemos que recuperarlos -Angyar no comento nada solo avanzó su energía daba la orden necesaria “o vuelves o te desintegró”, las almas pequeñas se alejaban- Angyar: Drankun debe liderar esto, yo me encargo de eso, tú encárgate de Doomsy. Mantengamoslo separado, junto nos será un dolor de cabeza. -Nathaniel asintió y rápidamente se movió hacia la derecha de la mujer, mientras ella fue al frente donde claramente se veía un coloso gigante de cuatro brazos - Angyar: Hello Drankun vengo por mi abrazo de cumpleaños, tanto tiempo sin verte!! .. Así que aprovecho de darte tú bono por comportamiento.. -Dijo la mujer con sarcasmo mientras, empuñaba su mano derecha dando un salto tan alto que alcanzo la mandíbula del coloso impactando directo en esta desestabilizandolo. Cuando aterrizó desplegó el dije que colgaba en su hombro y este se aferró a las piernas del gigante tirando de él con una fuerza sobrenatural derribandolo- Angyar: Vamos a dormir pequeño bebé.. Yo te aviso cuando venga papá Noel -Se escuchó un gran golpe seguido de una polvareda cuando el gigante cayó. La mujer se sacudió las manos suspirando, las otras almas la miraron con miedo- Angyar: Qué ¿Ustedes también quieren dormir? -Comenzaron a correr las almas en dirección a sus celdas mientras la mujer se comía un dulce. Nathaniel venía con un tipo parecido a una araña de muchos brazos alto envuelto en las sombras - Angyar: Espero tengas medialunas .. tengo hambre.. -Nathaniel se rió, al ver a la mujer tan calmada- Angyar: Está no son formas de terminar la semana.. Nathaniel: pues quejate con el sindicato.. y ¿ya encontraste tu crucifijo? -La mujer de masajeó la frente mientras iba arrastrando al coloso para su celda- Angyar: No.. ni siquiera sé quién lo tiene..Y ahora debo reparar 3 pilares… como si no tuviera nada que hacer.. -Miró un momento al coloso y volvió a mirar hacia el camino- Angyar: Debería cortarle los brazos y hacerlo material para los pilares que rompió.. -Nathaniel se rió fuertemente - Nathaniel: sería bueno, pero eres todo menos cruel.. Angyar: lo sé, así que trabajará para restaurar los pilares, hasta que se le caigan los brazos.
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    El sol de San Petersburgo apenas comenzaba a teñir de oro las agujas de la ciudad cuando Maral Romanov abrió los ojos. No fue el despertador lo que la sacó del sueño, sino el peso familiar y el calor sofocante de una melena blanca como la nieve presionando contra el borde de su cama.

    Maral se incorporó lentamente, estirando los brazos. A su lado, Koldun emitió un rumbido vibrante que hizo eco en las paredes de la habitación. El león blanco no era solo una fiera; era un espectro de elegancia salvaje. Cuando el animal levantó la cabeza, sus ojos azules, gélidos y profundos como glaciares, se clavaron en los de Maral con una inteligencia casi humana.

    — "Cinco minutos más, Koldun" — murmuró ella, acariciando el pelaje áspero pero limpio detrás de sus orejas.

    El león respondió con un bostezo que dejó ver sus colmillos de marfil, para luego apoyar su enorme mentón sobre las sábanas de seda. Sabía que Maral no podía resistirse a esa mirada.

    Maral se puso de pie, su figura reflejada en los altos espejos del palacio. Mientras ella se vestía con la sobriedad que su apellido exigía —telas oscuras y cortes impecables—, Koldun la seguía como una sombra pálida por los pasillos de mármol.

    Cada guardia que encontraban en el camino inclinaba la cabeza, no solo por respeto a la Romanov, sino por el temor instintivo que provocaba el felino que caminaba a su flanco sin necesidad de correa.

    En la terraza acristalada, Maral bebía un té negro fuerte mientras observaba el jardín cubierto de escarcha. Koldun se sentó a sus pies, vigilante. Sus ojos azules escaneaban el horizonte, siempre alerta, siempre protector.

    —Hoy será un día largo —dijo Maral, dejando la taza de porcelana sobre la mesa.

    Koldum se puso en pie al instante, soltando un rugido bajo que era más una afirmación que una queja. Ella le puso una mano firme sobre el lomo, sintiendo la potencia de sus músculos. Juntos, la última heredera del frío y su guardián de ojos de hielo, abandonaron la estancia para enfrentar al mundo. El día de los Romanov no acababa de empezar; acababa de ser reclamado.
    El sol de San Petersburgo apenas comenzaba a teñir de oro las agujas de la ciudad cuando Maral Romanov abrió los ojos. No fue el despertador lo que la sacó del sueño, sino el peso familiar y el calor sofocante de una melena blanca como la nieve presionando contra el borde de su cama. Maral se incorporó lentamente, estirando los brazos. A su lado, Koldun emitió un rumbido vibrante que hizo eco en las paredes de la habitación. El león blanco no era solo una fiera; era un espectro de elegancia salvaje. Cuando el animal levantó la cabeza, sus ojos azules, gélidos y profundos como glaciares, se clavaron en los de Maral con una inteligencia casi humana. — "Cinco minutos más, Koldun" — murmuró ella, acariciando el pelaje áspero pero limpio detrás de sus orejas. El león respondió con un bostezo que dejó ver sus colmillos de marfil, para luego apoyar su enorme mentón sobre las sábanas de seda. Sabía que Maral no podía resistirse a esa mirada. Maral se puso de pie, su figura reflejada en los altos espejos del palacio. Mientras ella se vestía con la sobriedad que su apellido exigía —telas oscuras y cortes impecables—, Koldun la seguía como una sombra pálida por los pasillos de mármol. Cada guardia que encontraban en el camino inclinaba la cabeza, no solo por respeto a la Romanov, sino por el temor instintivo que provocaba el felino que caminaba a su flanco sin necesidad de correa. En la terraza acristalada, Maral bebía un té negro fuerte mientras observaba el jardín cubierto de escarcha. Koldun se sentó a sus pies, vigilante. Sus ojos azules escaneaban el horizonte, siempre alerta, siempre protector. —Hoy será un día largo —dijo Maral, dejando la taza de porcelana sobre la mesa. Koldum se puso en pie al instante, soltando un rugido bajo que era más una afirmación que una queja. Ella le puso una mano firme sobre el lomo, sintiendo la potencia de sus músculos. Juntos, la última heredera del frío y su guardián de ojos de hielo, abandonaron la estancia para enfrentar al mundo. El día de los Romanov no acababa de empezar; acababa de ser reclamado.
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  • Capítulo 1.1: Resguardo
    Fandom Original
    Categoría Acción
    Con 𝐶𝑎𝑠𝑠𝑖𝑒

    [Registro]
    [ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ]

    Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar.

    Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas.
    Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente.

    "Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana.

    Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique.

    Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas.

    Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás.

    Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito.

    Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar.

    Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío.

    - Padre.. ¿Por qué me has abandonado?

    Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer.

    No hubo respuesta.
    Jamás la hubo.
    Con [vision_amethyst_turtle_935] [Registro] [ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ] Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar. Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas. Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente. "Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana. Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique. Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas. Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás. Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito. Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar. Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío. - Padre.. ¿Por qué me has abandonado? Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer. No hubo respuesta. Jamás la hubo.
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  • El langeld ardía en el centro de la choza. El humo subía recto hasta la claraboya del techo. Afuera, el viento. Dentro, el roce de la piedra contra el filo y el zumbido del huso al girar.

    Hakon llevaba rato afilando. Helga, otro tanto hilando.

    Era un silencio cómodo.

    Demasiado.

    —Si sigues afilando el saex, te vas quedar sin filo.

    Su voz, siempre plana, sonó más suave de lo habitual. Cargada de intención.

    Hakon pasó la piedra de afilar dos veces más por el filo antes de dejar sus brazos inertes entre sus piernas. Entonces la miró.

    Helga lo esperaba, con una sonrisa frágil que se fue esfumando a medida que lo leía. Su entrecejo se frunció. Lentamente. Dejó de hilar lana y se removió inquieta en el banco. La madera crujió bajo ella. Incómoda.

    —Dilo de una vez —instó, su voz un tono más elevado.

    Hakon resopló.

    —Me encontré con tu padre.

    Esta vez fue Helga quien resopló, pero terminó en algo parecido a una risa entre dientes.

    —Y volvió a pedirte mi precio.

    El fuego del langeld crepitó, como si protestara. Después se hizo un silencio denso. Tan denso como el humo que ascendía y ennegrecía la madera del techo.

    Ella percibió algo en los ojos de él, y dejó el huso y la fusayola de hueso en el banco antes de acercarse a tomar el saex de las manos de Hakon. No fue una petición. Él no se resistió. Luego lo dejó a su lado, lejos de su alcance.

    —Mírame a los ojos, Hakon —exigió, sujetando sus manos—. Tengo todo. No necesito más.

    —No basta.

    Helga afiló la mirada. Él conocía bien ese gesto.

    —Basta y sobra. Somos libres, aunque eso moleste a todos. Me llaman bruja, por hacer de un vargr un bondi. Y ahora dicen que no muerdes, pero yo sé que sí. Siempre morderás, pero no quieres hacerlo.

    Helga consiguió lo que nadie: provocarle una sonrisa. Breve. Suficiente.

    Ella sonrió más.

    —Ante la asamblea, no soy tuya y tú no eres mío —añadió y le apretó las manos. Los nudillos de Hakon se blanquearon un instante—. Que vengan a mi casa y me quiten las llaves, si se atreven.

    Hakon respiró hondo por la nariz. Labios prensados. Exhaló después en un suspiro. Aún sonriendo.

    —Eres como una piedra en la nieve.

    La nariz chata de Helga se arrugó. Esa nariz le hacía parecer más terca. No engañaba a nadie. Luego ladeó la cabeza, el cabello dorado se teñía con el color del fuego que ardía frente a ellos.

    —Y tú un tronco hueco.

    Ambos rieron. Hakon no volvió a afilar el saex ese día.

    En el lecho, ella contempló la espalda de Hakon. Ese gesto no dejaba nunca de sorprenderla, y rara vez conseguía reprimir el impulso de tocar sus cicatrices. Esa noche no fue una excepción. Él no se quejaba nunca. Entonces tampoco lo hizo.

    La caricia le hizo removerse un instante.

    No era una protesta.
    El langeld ardía en el centro de la choza. El humo subía recto hasta la claraboya del techo. Afuera, el viento. Dentro, el roce de la piedra contra el filo y el zumbido del huso al girar. Hakon llevaba rato afilando. Helga, otro tanto hilando. Era un silencio cómodo. Demasiado. —Si sigues afilando el saex, te vas quedar sin filo. Su voz, siempre plana, sonó más suave de lo habitual. Cargada de intención. Hakon pasó la piedra de afilar dos veces más por el filo antes de dejar sus brazos inertes entre sus piernas. Entonces la miró. Helga lo esperaba, con una sonrisa frágil que se fue esfumando a medida que lo leía. Su entrecejo se frunció. Lentamente. Dejó de hilar lana y se removió inquieta en el banco. La madera crujió bajo ella. Incómoda. —Dilo de una vez —instó, su voz un tono más elevado. Hakon resopló. —Me encontré con tu padre. Esta vez fue Helga quien resopló, pero terminó en algo parecido a una risa entre dientes. —Y volvió a pedirte mi precio. El fuego del langeld crepitó, como si protestara. Después se hizo un silencio denso. Tan denso como el humo que ascendía y ennegrecía la madera del techo. Ella percibió algo en los ojos de él, y dejó el huso y la fusayola de hueso en el banco antes de acercarse a tomar el saex de las manos de Hakon. No fue una petición. Él no se resistió. Luego lo dejó a su lado, lejos de su alcance. —Mírame a los ojos, Hakon —exigió, sujetando sus manos—. Tengo todo. No necesito más. —No basta. Helga afiló la mirada. Él conocía bien ese gesto. —Basta y sobra. Somos libres, aunque eso moleste a todos. Me llaman bruja, por hacer de un vargr un bondi. Y ahora dicen que no muerdes, pero yo sé que sí. Siempre morderás, pero no quieres hacerlo. Helga consiguió lo que nadie: provocarle una sonrisa. Breve. Suficiente. Ella sonrió más. —Ante la asamblea, no soy tuya y tú no eres mío —añadió y le apretó las manos. Los nudillos de Hakon se blanquearon un instante—. Que vengan a mi casa y me quiten las llaves, si se atreven. Hakon respiró hondo por la nariz. Labios prensados. Exhaló después en un suspiro. Aún sonriendo. —Eres como una piedra en la nieve. La nariz chata de Helga se arrugó. Esa nariz le hacía parecer más terca. No engañaba a nadie. Luego ladeó la cabeza, el cabello dorado se teñía con el color del fuego que ardía frente a ellos. —Y tú un tronco hueco. Ambos rieron. Hakon no volvió a afilar el saex ese día. En el lecho, ella contempló la espalda de Hakon. Ese gesto no dejaba nunca de sorprenderla, y rara vez conseguía reprimir el impulso de tocar sus cicatrices. Esa noche no fue una excepción. Él no se quejaba nunca. Entonces tampoco lo hizo. La caricia le hizo removerse un instante. No era una protesta.
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  • Hacía mucho frío, no quería levantarse y hacer cosas. ¿Habría castigo si hoy no era productivo? El mundo humano era un tanto complicado con sus normas y leyes, pero no creyó que lo principal serían sus "virus". Había estado estornudando toda la noche y ahora se sentía cansado.

    — ¡He sido atrapado por un hechizo de los humanos!

    Se quejaba entre su sueño sin saber que simplemente le comenzaba un resfriado.
    🥀 Hacía mucho frío, no quería levantarse y hacer cosas. ¿Habría castigo si hoy no era productivo? El mundo humano era un tanto complicado con sus normas y leyes, pero no creyó que lo principal serían sus "virus". Había estado estornudando toda la noche y ahora se sentía cansado. — ¡He sido atrapado por un hechizo de los humanos! Se quejaba entre su sueño sin saber que simplemente le comenzaba un resfriado.
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  • -El sonido seco de los golpes aún parecía resonar en las paredes del gimnasio, aunque ya no quedaba nadie más. El aire estaba cargado, denso, mezclado con el olor a sudor y esfuerzo reciente.
    Leon dejó escapar un suspiro pesado mientras se inclinaba ligeramente hacia adelante, apoyando las manos sobre sus rodillas por unos segundos antes de enderezarse. Una gota de sudor recorrió su sien hasta la mandíbula, pero no se molestó en limpiarla de inmediato. Estaba acostumbrado.-


    Tch… nada mal

    —murmuró para sí mismo, aunque su tono no sonaba del todo satisfecho.
    Se llevó una mano a la nuca, estirando los músculos con lentitud. El entrenamiento había sido más duro de lo habitual o quizá él mismo había decidido llevarse al límite otra vez. No era raro en él.
    Caminó hacia una banca cercana, tomando la toalla que había dejado ahí. Se la pasó por el rostro y el cuello con movimientos firmes, intentando bajar la intensidad que aún ardía en su cuerpo.
    Pero su mente no estaba en calma.
    Siempre volvía a lo mismo.
    Misiones. Errores. Rostros.
    Apretó ligeramente la tela entre sus dedos.-

    …Aún no es suficiente.

    -Su voz fue apenas un susurro, más una confesión que una queja.-
    -El sonido seco de los golpes aún parecía resonar en las paredes del gimnasio, aunque ya no quedaba nadie más. El aire estaba cargado, denso, mezclado con el olor a sudor y esfuerzo reciente. Leon dejó escapar un suspiro pesado mientras se inclinaba ligeramente hacia adelante, apoyando las manos sobre sus rodillas por unos segundos antes de enderezarse. Una gota de sudor recorrió su sien hasta la mandíbula, pero no se molestó en limpiarla de inmediato. Estaba acostumbrado.- Tch… nada mal —murmuró para sí mismo, aunque su tono no sonaba del todo satisfecho. Se llevó una mano a la nuca, estirando los músculos con lentitud. El entrenamiento había sido más duro de lo habitual o quizá él mismo había decidido llevarse al límite otra vez. No era raro en él. Caminó hacia una banca cercana, tomando la toalla que había dejado ahí. Se la pasó por el rostro y el cuello con movimientos firmes, intentando bajar la intensidad que aún ardía en su cuerpo. Pero su mente no estaba en calma. Siempre volvía a lo mismo. Misiones. Errores. Rostros. Apretó ligeramente la tela entre sus dedos.- …Aún no es suficiente. -Su voz fue apenas un susurro, más una confesión que una queja.-
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  • ⿻࣪࣪͜☢︎       

          ʚ 𝕳. 𝖂𝖎𝖓𝖌𝖋𝖎𝖊𝖑𝖉 ɞ ✧༷ꦿ݈۟
          レンの妻 ⋆ ᵗᵒ ᵗʰᵉ ˢᵗᵃʳˢ ✚
          𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 ˑ ִ ۫ ּ𝆺𝅥

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    "¿De nuevo en problemas?"

    Debería ser molesto para el soldado tener que rescatar a ese hombre tantas veces. No solo sucedia en la nueva civilización sino que eso venía desde que eran adolescentes. Varias veces habia sido capturado por muchas personas ¿Porqué? Porque el doctor se metia en lugares peligrosos. Incluso la venta de productos ilegales o simplemente buscando hombres fuertes para sus proyectos.

    ∘₊✧───── No puedes quejarte, en ésta ocasión conseguí lo que venía buscando.

    A ese punto era algo gracioso para los dos. Stanley sabia que por mucho que le regañara, ese doctor no iba a dejar de hacer lo que hacía. Quizá Xeno tomaba mucha ventaja de las habilidades de su amigo.
    ⿻࣪࣪͜☢︎              ʚ 𝕳. 𝖂𝖎𝖓𝖌𝖋𝖎𝖊𝖑𝖉 ɞ ✧༷ꦿ݈۟       レンの妻 ⋆ ᵗᵒ ᵗʰᵉ ˢᵗᵃʳˢ ✚       𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 ˑ ִ ۫ ּ𝆺𝅥 ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ "¿De nuevo en problemas?" Debería ser molesto para el soldado tener que rescatar a ese hombre tantas veces. No solo sucedia en la nueva civilización sino que eso venía desde que eran adolescentes. Varias veces habia sido capturado por muchas personas ¿Porqué? Porque el doctor se metia en lugares peligrosos. Incluso la venta de productos ilegales o simplemente buscando hombres fuertes para sus proyectos. 🍓∘₊✧───── No puedes quejarte, en ésta ocasión conseguí lo que venía buscando. A ese punto era algo gracioso para los dos. Stanley sabia que por mucho que le regañara, ese doctor no iba a dejar de hacer lo que hacía. Quizá Xeno tomaba mucha ventaja de las habilidades de su amigo.
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