• ⸻ "𝐴𝑛𝑑 𝑓𝑜𝑟 𝑡ℎ𝑒 𝑓𝑖𝑟𝑠𝑡 𝑡𝑖𝑚𝑒, 𝐼 𝑐𝑜𝑢𝑙𝑑 𝑓𝑒𝑒𝑙 𝑎 𝑠𝑜𝑓𝑡 𝑒𝑚𝑏𝑟𝑎𝑐𝑒. 𝑇ℎ𝑒 𝑜𝑛𝑒 𝑡ℎ𝑎𝑡 𝑐𝑎𝑚𝑒 𝑤𝑖𝑡ℎ 𝑡ℎ𝑒 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑙𝑒 𝑖𝑛𝑑𝑖𝑓𝑓𝑒𝑟𝑒𝑛𝑐𝑒 𝑜𝑓 𝑡ℎ𝑒 𝑤𝑜𝑟𝑙𝑑."
    ⸻ "𝐴𝑛𝑑 𝑓𝑜𝑟 𝑡ℎ𝑒 𝑓𝑖𝑟𝑠𝑡 𝑡𝑖𝑚𝑒, 𝐼 𝑐𝑜𝑢𝑙𝑑 𝑓𝑒𝑒𝑙 𝑎 𝑠𝑜𝑓𝑡 𝑒𝑚𝑏𝑟𝑎𝑐𝑒. 𝑇ℎ𝑒 𝑜𝑛𝑒 𝑡ℎ𝑎𝑡 𝑐𝑎𝑚𝑒 𝑤𝑖𝑡ℎ 𝑡ℎ𝑒 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑙𝑒 𝑖𝑛𝑑𝑖𝑓𝑓𝑒𝑟𝑒𝑛𝑐𝑒 𝑜𝑓 𝑡ℎ𝑒 𝑤𝑜𝑟𝑙𝑑."
    0 turnos 0 maullidos
  • ➹ 𝗕𝗶𝘁𝗮́𝗰𝗼𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮; 𝗠𝗲𝘀𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗼𝘀.
    #𝖲𝗁𝗈𝗋𝗍𝖲𝗍𝗈𝗋𝗒 .

    Los motores encienden, pero no hay forma de mover el resto de las turbinas. El sistema está dañado, sin posibilidad de enviar señales pero ya no suena como la última vez que el tablero se encendió. La tecnología de la tierra es tan anticuada que no se puede ayudar de nada, menos cuando se está en lo que ellos llaman ''el campo''.

    Algunos días se sentía esperanzado, otros simplemente impotente. El calor en aquella zona rural requería descansos continuos, no tenía muchos suministros disponibles además del agua que encontraba de los ríos o algunos estanques, el sabor a tierra no era su favorito.
    Quejarse lo hacía sentir estúpido pues era lo que mantenía su energía, algo de cordura y la paciencia para seguir haciendo anotaciones en una libreta vieja de hojas quemadas.

    '' Revisión continua, al día de hoy no se han encontrado avances. El mismo mantenimiento se realizó ayer cuando aún había luz solar, no hay mejoría.''

    La boca de Shep se torció al plasmar esa última oración con el viejo bolígrafo en mano. Exhaló pesadamente por la nariz encorvándose un poco al bajar la mirada a sus pies. La libreta en sus manos seguía abierta, volviendo las pupilas a revisar lo pendiente.

    — Al menos tengo tiempo de sobra para comer.

    Se murmuró a sí mismo mientras recuperaba la postura, la puerta de la nave subía y bajaba por el viento si no se le colocaba un soporte mientras encontraba como reparar el circuito que la conectaba a la nave. Eso daba oportunidad a ciertos animales para curiosear su morada, entre ellos un conocido peludo de cuatro patas que, a ese punto exigía al menos una cena digna a lado del alienígena.

    El sonido agudo del animal propició a que este se alzara de su desgastado asiento, revisando una caja debajo de herramientas arrumbadas en las que almacenó maíz que encontró (robó) tras explorar algunos metros por el campo. Donde algunas pequeñas chozas se alzaban, corrales con especies animales se alertaban por su paso y las cosechas estaban libres a merced del viento y las criaturas salvajes, como él.

    — Supongo que hoy será mesa para dos.
    ➹ 𝗕𝗶𝘁𝗮́𝗰𝗼𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮; 𝗠𝗲𝘀𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗼𝘀. #𝖲𝗁𝗈𝗋𝗍𝖲𝗍𝗈𝗋𝗒 . Los motores encienden, pero no hay forma de mover el resto de las turbinas. El sistema está dañado, sin posibilidad de enviar señales pero ya no suena como la última vez que el tablero se encendió. La tecnología de la tierra es tan anticuada que no se puede ayudar de nada, menos cuando se está en lo que ellos llaman ''el campo''. Algunos días se sentía esperanzado, otros simplemente impotente. El calor en aquella zona rural requería descansos continuos, no tenía muchos suministros disponibles además del agua que encontraba de los ríos o algunos estanques, el sabor a tierra no era su favorito. Quejarse lo hacía sentir estúpido pues era lo que mantenía su energía, algo de cordura y la paciencia para seguir haciendo anotaciones en una libreta vieja de hojas quemadas. '' Revisión continua, al día de hoy no se han encontrado avances. El mismo mantenimiento se realizó ayer cuando aún había luz solar, no hay mejoría.'' La boca de Shep se torció al plasmar esa última oración con el viejo bolígrafo en mano. Exhaló pesadamente por la nariz encorvándose un poco al bajar la mirada a sus pies. La libreta en sus manos seguía abierta, volviendo las pupilas a revisar lo pendiente. — Al menos tengo tiempo de sobra para comer. Se murmuró a sí mismo mientras recuperaba la postura, la puerta de la nave subía y bajaba por el viento si no se le colocaba un soporte mientras encontraba como reparar el circuito que la conectaba a la nave. Eso daba oportunidad a ciertos animales para curiosear su morada, entre ellos un conocido peludo de cuatro patas que, a ese punto exigía al menos una cena digna a lado del alienígena. El sonido agudo del animal propició a que este se alzara de su desgastado asiento, revisando una caja debajo de herramientas arrumbadas en las que almacenó maíz que encontró (robó) tras explorar algunos metros por el campo. Donde algunas pequeñas chozas se alzaban, corrales con especies animales se alertaban por su paso y las cosechas estaban libres a merced del viento y las criaturas salvajes, como él. — Supongo que hoy será mesa para dos.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ༒ 𝕻𝖆𝖕𝖆𝖛𝖊𝖗 𝕾𝖔𝖒𝖓𝖎𝖋𝖊𝖗𝖚𝖒.

    En la penumbra de una noche sin luna, las calles de la ciudad parecían más estrechas de lo habitual.
    La humedad descendía lentamente por los muros de piedra y las ventanas permanecían cerradas a cal y canto, como si los habitantes temieran mirar hacia el exterior. Solo algunas lámparas colgaban fuera de las casas. Moribundas, derramando una luz enfermiza que apenas lograba atravesar la niebla.

    Y aun así, alguien caminaba.

    El sonido suave de unas botas sobre el empedrado rompía el silencio con una cadencia tranquila, casi adormecedora.
    Odette avanzaba entre las sombras con la serenidad de quien no le teme a la noche. Su larga falda rozaba apenas el suelo húmedo mientras pequeños frascos tintineaban bajo su capa. El aroma tenue de hierbas secas y flores amargas parecía seguirla como un perfume fúnebre.

    Fue al cruzar una calle angosta cuando lo notó: Una ventana abierta en el tercer piso de una vieja pensión, dentro no había luz, solo una figura inmóvil observando hacia afuera.
    La silueta permanecía allí, completamente quieta detrás de las cortinas desgastadas. Ni siquiera parecía respirar.
    Entonces la ventana se cerró de golpe.

    Odette continuó caminando.
    Pero... al doblar la siguiente esquina volvió a verla.

    La misma ventana. La misma habitación. La misma figura inmóvil tras el cristal.

    Odette se detuvo esta vez.

    Sus ojos claros observaron lentamente la fachada del edificio. Las paredes estaban cubiertas de humedad y musgo oscuro. Ninguna luz habitaba el interior. Ni una sola.
    El aire olía extraño.
    No a cadáver. No a enfermedad.
    A flores.
    Flores demasiado dulces. Como lirios abandonados durante días junto a un ataúd.

    La figura detrás del cristal alzó una mano lentamente y señaló hacia abajo. Hacia la calle.

    Odette bajó la mirada.

    Había pétalos húmedos sobre el empedrado. Pequeños pétalos blancos dispersos entre los charcos oscuros, perdiéndose hacia un callejón estrecho entre dos edificios antiguos. Un camino.

    La ciudad entera parecía guardar silencio mientras ella seguía el rastro paso a paso y sin prisa, hasta llegar al final del callejón.
    Allí no había puertas ni ventanas.
    Solo un muro de piedra vieja cubierto de raíces secas.

    Y en medio de la pared… Una silla.
    Una simple silla de madera colocada frente al muro húmedo y encima de ella descansaba un ramo marchito atado con cinta negra.

    Odette observó el lugar en silencio.

    Después notó algo que hizo que sus dedos se tensaran apenas alrededor de la lámpara.
    Los pétalos no estaban sobre el suelo. Salían de las grietas entre las piedras.
    Como si algo hubiese florecido detrás del muro.

    Entonces escuchó el golpe.
    Suave. Del otro lado.

    …toc.

    Otro más.

    …toc.

    Lento... Paciente...
    Como alguien atrapado tras la pared intentando llamar la atención sin despertar a nadie.

    Odette siguió su camino.

    Lo que sea que estuviese ahí, paciente... Esperando ser notado... No formaba parte del lugar y no habría rezo o veneno que lo alejase.
    ༒ 𝕻𝖆𝖕𝖆𝖛𝖊𝖗 𝕾𝖔𝖒𝖓𝖎𝖋𝖊𝖗𝖚𝖒. En la penumbra de una noche sin luna, las calles de la ciudad parecían más estrechas de lo habitual. La humedad descendía lentamente por los muros de piedra y las ventanas permanecían cerradas a cal y canto, como si los habitantes temieran mirar hacia el exterior. Solo algunas lámparas colgaban fuera de las casas. Moribundas, derramando una luz enfermiza que apenas lograba atravesar la niebla. Y aun así, alguien caminaba. El sonido suave de unas botas sobre el empedrado rompía el silencio con una cadencia tranquila, casi adormecedora. Odette avanzaba entre las sombras con la serenidad de quien no le teme a la noche. Su larga falda rozaba apenas el suelo húmedo mientras pequeños frascos tintineaban bajo su capa. El aroma tenue de hierbas secas y flores amargas parecía seguirla como un perfume fúnebre. Fue al cruzar una calle angosta cuando lo notó: Una ventana abierta en el tercer piso de una vieja pensión, dentro no había luz, solo una figura inmóvil observando hacia afuera. La silueta permanecía allí, completamente quieta detrás de las cortinas desgastadas. Ni siquiera parecía respirar. Entonces la ventana se cerró de golpe. Odette continuó caminando. Pero... al doblar la siguiente esquina volvió a verla. La misma ventana. La misma habitación. La misma figura inmóvil tras el cristal. Odette se detuvo esta vez. Sus ojos claros observaron lentamente la fachada del edificio. Las paredes estaban cubiertas de humedad y musgo oscuro. Ninguna luz habitaba el interior. Ni una sola. El aire olía extraño. No a cadáver. No a enfermedad. A flores. Flores demasiado dulces. Como lirios abandonados durante días junto a un ataúd. La figura detrás del cristal alzó una mano lentamente y señaló hacia abajo. Hacia la calle. Odette bajó la mirada. Había pétalos húmedos sobre el empedrado. Pequeños pétalos blancos dispersos entre los charcos oscuros, perdiéndose hacia un callejón estrecho entre dos edificios antiguos. Un camino. La ciudad entera parecía guardar silencio mientras ella seguía el rastro paso a paso y sin prisa, hasta llegar al final del callejón. Allí no había puertas ni ventanas. Solo un muro de piedra vieja cubierto de raíces secas. Y en medio de la pared… Una silla. Una simple silla de madera colocada frente al muro húmedo y encima de ella descansaba un ramo marchito atado con cinta negra. Odette observó el lugar en silencio. Después notó algo que hizo que sus dedos se tensaran apenas alrededor de la lámpara. Los pétalos no estaban sobre el suelo. Salían de las grietas entre las piedras. Como si algo hubiese florecido detrás del muro. Entonces escuchó el golpe. Suave. Del otro lado. …toc. Otro más. …toc. Lento... Paciente... Como alguien atrapado tras la pared intentando llamar la atención sin despertar a nadie. Odette siguió su camino. Lo que sea que estuviese ahí, paciente... Esperando ser notado... No formaba parte del lugar y no habría rezo o veneno que lo alejase.
    Me encocora
    Me gusta
    4
    0 turnos 0 maullidos





  • 𝕯𝐈𝐄𝐒 𝐈𝐑𝐀𝐄 𝐈𝐋𝐋𝐀

    𝐕𝐎𝐒 𝐒𝐎𝐋𝐕𝐄 𝐈𝐍 𝐅𝐀𝐕𝐈𝐋𝐋𝐀𝐌

    𝐌𝐀𝐋𝐄𝐃𝐈𝐂𝐓𝖀𝐒 𝐄𝐑𝖀𝐒

    𝐈𝐍 𝐅𝐋𝐀𝐌𝐌𝐀𝐒 𝐀𝐄𝐓𝐄𝐑𝐍𝐔𝐌


    𝘽𝙞𝙚𝙣𝙫𝙚𝙣𝙞𝙙𝙤 𝙖𝙡 𝙘𝙪𝙡𝙩𝙤 𝙙𝙚 𝙥𝙖𝙞𝙢𝙤𝙣


    ㅤ 🐪 𝕯𝐈𝐄𝐒 𝐈𝐑𝐀𝐄 𝐈𝐋𝐋𝐀 𝐕𝐎𝐒 𝐒𝐎𝐋𝐕𝐄 𝐈𝐍 𝐅𝐀𝐕𝐈𝐋𝐋𝐀𝐌 𝐌𝐀𝐋𝐄𝐃𝐈𝐂𝐓𝖀𝐒 𝐄𝐑𝖀𝐒 𝐈𝐍 𝐅𝐋𝐀𝐌𝐌𝐀𝐒 𝐀𝐄𝐓𝐄𝐑𝐍𝐔𝐌 ㅤ 𝘽𝙞𝙚𝙣𝙫𝙚𝙣𝙞𝙙𝙤 𝙖𝙡 𝙘𝙪𝙡𝙩𝙤 𝙙𝙚 𝙥𝙖𝙞𝙢𝙤𝙣
    Me endiabla
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Blue Fleurett
    𝖺𝗇𝗇𝗒𝖾𝗈𝗇𝗀𝗁𝖺𝗌𝖾𝗒𝗈﹗
    𝖻𝗂𝖾𝗇𝗏𝖾𝗇𝗂𝖽𝖺﹗
    [pulse_peridot_rhino_326] 𝖺𝗇𝗇𝗒𝖾𝗈𝗇𝗀𝗁𝖺𝗌𝖾𝗒𝗈﹗ 𝖻𝗂𝖾𝗇𝗏𝖾𝗇𝗂𝖽𝖺﹗
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝕰𝖒𝖕𝖎𝖗𝖊𝖘 𝖆𝖗𝖊 𝖓𝖔𝖙 𝖇𝖚𝖎𝖑𝖙 𝖔𝖓 𝖑𝖚𝖈𝖐 𝖔𝖗 𝖊𝖒𝖕𝖙𝖞 𝖕𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘.

    𝕿𝖍𝖊𝖞 𝖆𝖗𝖊 𝖇𝖚𝖎𝖑𝖙 𝖔𝖓 𝖉𝖎𝖘𝖈𝖎𝖕𝖑𝖎𝖓𝖊, 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖗𝖔𝖑, 𝖆𝖓𝖉 𝖆 𝖘𝖙𝖊𝖆𝖉𝖞 𝖍𝖆𝖓𝖉 𝖈𝖆𝖕𝖆𝖇𝖑𝖊 𝖔𝖋 𝖗𝖊𝖘𝖙𝖔𝖗𝖎𝖓𝖌 𝖔𝖗𝖉𝖊𝖗 𝖜𝖍𝖊𝖓 𝖙𝖍𝖊 𝖗𝖊𝖘𝖙 𝖇𝖊𝖌𝖎𝖓 𝖙𝖔 𝖙𝖗𝖊𝖒𝖇𝖑𝖊.

    𝕿𝖍𝖎𝖘 𝖜𝖊𝖊𝖐, 𝖙𝖍𝖊 𝕻𝖆𝖗𝖐 𝕮𝖑𝖆𝖓 𝖜𝖎𝖑𝖑 𝖗𝖊𝖒𝖎𝖓𝖉 𝖊𝖛𝖊𝖗𝖞𝖔𝖓𝖊 𝖔𝖓𝖈𝖊 𝖆𝖌𝖆𝖎𝖓 𝖜𝖍𝖞 𝖜𝖊 𝖗𝖊𝖒𝖆𝖎𝖓 𝖆𝖙 𝖙𝖍𝖊 𝖙𝖔𝖕.𝕬𝖓𝖉 𝖆𝖘 𝖆𝖑𝖜𝖆𝖞𝖘, 𝕴 𝖜𝖎𝖑𝖑 𝖕𝖑𝖆𝖈𝖊 𝖊𝖛𝖊𝖗𝖞 𝖕𝖎𝖊𝖈𝖊 𝖊𝖝𝖆𝖈𝖙𝖑𝖞 𝖜𝖍𝖊𝖗𝖊 𝖎𝖙 𝖇𝖊𝖑𝖔𝖓𝖌𝖘… 𝖜𝖎𝖙𝖍 𝖆𝖓 𝖎𝖗𝖔𝖓 𝖍𝖆𝖓𝖉.

    — 𝕻𝖆𝖗𝖐 𝕾𝖔𝖔-𝖒𝖎𝖓
    𝕰𝖒𝖕𝖎𝖗𝖊𝖘 𝖆𝖗𝖊 𝖓𝖔𝖙 𝖇𝖚𝖎𝖑𝖙 𝖔𝖓 𝖑𝖚𝖈𝖐 𝖔𝖗 𝖊𝖒𝖕𝖙𝖞 𝖕𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘. 𝕿𝖍𝖊𝖞 𝖆𝖗𝖊 𝖇𝖚𝖎𝖑𝖙 𝖔𝖓 𝖉𝖎𝖘𝖈𝖎𝖕𝖑𝖎𝖓𝖊, 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖗𝖔𝖑, 𝖆𝖓𝖉 𝖆 𝖘𝖙𝖊𝖆𝖉𝖞 𝖍𝖆𝖓𝖉 𝖈𝖆𝖕𝖆𝖇𝖑𝖊 𝖔𝖋 𝖗𝖊𝖘𝖙𝖔𝖗𝖎𝖓𝖌 𝖔𝖗𝖉𝖊𝖗 𝖜𝖍𝖊𝖓 𝖙𝖍𝖊 𝖗𝖊𝖘𝖙 𝖇𝖊𝖌𝖎𝖓 𝖙𝖔 𝖙𝖗𝖊𝖒𝖇𝖑𝖊. 𝕿𝖍𝖎𝖘 𝖜𝖊𝖊𝖐, 𝖙𝖍𝖊 𝕻𝖆𝖗𝖐 𝕮𝖑𝖆𝖓 𝖜𝖎𝖑𝖑 𝖗𝖊𝖒𝖎𝖓𝖉 𝖊𝖛𝖊𝖗𝖞𝖔𝖓𝖊 𝖔𝖓𝖈𝖊 𝖆𝖌𝖆𝖎𝖓 𝖜𝖍𝖞 𝖜𝖊 𝖗𝖊𝖒𝖆𝖎𝖓 𝖆𝖙 𝖙𝖍𝖊 𝖙𝖔𝖕.𝕬𝖓𝖉 𝖆𝖘 𝖆𝖑𝖜𝖆𝖞𝖘, 𝕴 𝖜𝖎𝖑𝖑 𝖕𝖑𝖆𝖈𝖊 𝖊𝖛𝖊𝖗𝖞 𝖕𝖎𝖊𝖈𝖊 𝖊𝖝𝖆𝖈𝖙𝖑𝖞 𝖜𝖍𝖊𝖗𝖊 𝖎𝖙 𝖇𝖊𝖑𝖔𝖓𝖌𝖘… 𝖜𝖎𝖙𝖍 𝖆𝖓 𝖎𝖗𝖔𝖓 𝖍𝖆𝖓𝖉. — 𝕻𝖆𝖗𝖐 𝕾𝖔𝖔-𝖒𝖎𝖓 🖤
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • —𝘔𝘢𝘯𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘭𝘰𝘴 𝘰𝘫𝘰𝘴 𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘺𝘢 𝘮𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢́ 𝘤𝘰𝘴𝘵𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘴𝘶𝘧𝘪𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘚𝘪𝘨𝘶𝘦 𝘩𝘢𝘣𝘭𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘺 𝘷𝘰𝘺 𝘢 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘧𝘪𝘯𝘨𝘪𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰𝘺 𝘤𝘢𝘯𝘴𝘢𝘥𝘰.
    —𝘔𝘢𝘯𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘭𝘰𝘴 𝘰𝘫𝘰𝘴 𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘺𝘢 𝘮𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢́ 𝘤𝘰𝘴𝘵𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘴𝘶𝘧𝘪𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘚𝘪𝘨𝘶𝘦 𝘩𝘢𝘣𝘭𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘺 𝘷𝘰𝘺 𝘢 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘧𝘪𝘯𝘨𝘪𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰𝘺 𝘤𝘢𝘯𝘴𝘢𝘥𝘰.
    Me enjaja
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • ────𝘛𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰𝘺 𝘳𝘦𝘨𝘢𝘭𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘶𝘯𝘰𝘴 𝘣𝘰𝘮𝘣𝘰𝘯𝘦𝘴; 𝘢𝘴𝘪 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘮𝘢 𝘶𝘯𝘰 𝘺 𝘴𝘪𝘨𝘶𝘦 𝘵𝘶 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘺𝘰. ──── #𝑆𝑒𝑑𝑢𝑐𝑡𝑖𝑣𝑒𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 [?]
    ────𝘛𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰𝘺 𝘳𝘦𝘨𝘢𝘭𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘶𝘯𝘰𝘴 𝘣𝘰𝘮𝘣𝘰𝘯𝘦𝘴; 𝘢𝘴𝘪 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘮𝘢 𝘶𝘯𝘰 𝘺 𝘴𝘪𝘨𝘶𝘦 𝘵𝘶 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘺𝘰. ──── #𝑆𝑒𝑑𝑢𝑐𝑡𝑖𝑣𝑒𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 [?]
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    Me enjaja
    Me endiabla
    14
    1 turno 0 maullidos
  • 𝖤𝗅 𝗏𝗂𝖾𝗇𝗍𝗈 𝗆𝖺𝗋𝗂𝗇𝗈 𝗈𝗇𝖽𝖾𝖺𝖻𝖺 𝗅𝗈𝗌 𝖼𝖺𝖻𝖾𝗅𝗅𝗈𝗌 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗋𝗎𝖻𝗂𝖺 𝗒 𝗅𝗈𝗌 𝖺𝗋𝗋𝖺𝗌𝗍𝗋𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗇 𝗎𝗇 𝖻𝖺𝗂𝗅𝖾 𝖼𝗈𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗁𝗈𝗆𝖻𝗋𝗈𝗌. 𝖲𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝖾𝗑𝗉𝖾𝗋𝗍𝗈𝗌, 𝗋𝖾𝖼𝗈𝗋𝗋ı́𝖺𝗇 𝖼𝗈𝗇 𝖿𝖺𝗆𝗂𝗅𝗂𝖺𝗋𝗂𝖽𝖺𝖽 𝗅𝗈𝗌 𝗋𝖾𝗅𝗂𝖾𝗏𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝖼𝖺́𝗆𝖺𝗋𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗌𝗈𝗌𝗍𝖾𝗇ı́𝖺 𝖾𝗇𝗍𝗋𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗆𝖺𝗇𝗈𝗌. 𝖱𝖾𝖼𝗈𝗇𝗈𝖼ı́𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝗎𝖾𝗋𝗉𝗈 𝗆𝖾𝗍𝖺́𝗅𝗂𝖼𝗈 𝖽𝖾𝗌𝗀𝖺𝗌𝗍𝖺𝖽𝗈 𝗉𝗈𝗋 𝖾𝗅 𝗍𝗂𝖾𝗆𝗉𝗈, 𝗅𝖺 𝗉𝖾𝗊𝗎𝖾𝗇̃𝖺 𝗆𝗎𝖾𝗌𝖼𝖺 𝖾𝗇 𝖾𝗅 𝖻𝗈𝗋𝖽𝖾 𝗂𝗇𝖿𝖾𝗋𝗂𝗈𝗋 𝖽𝖾𝗅 𝖺𝗇𝗂𝗅𝗅𝗈 𝖽𝖾𝗅 𝗅𝖾𝗇𝗍𝖾 𝗒 𝗅𝖺 𝗋𝖾𝗌𝗂𝗌𝗍𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺 𝖾𝗑𝖺𝖼𝗍𝖺 𝖽𝖾𝗅 𝖽𝗂𝗌𝗉𝖺𝗋𝖺𝖽𝗈𝗋 𝖻𝖺𝗃𝗈 𝗌𝗎 ı́𝗇𝖽𝗂𝖼𝖾.
    𝖤𝗅 𝗌𝗈𝗇𝗂𝖽𝗈 𝗆𝖾𝖼𝖺́𝗇𝗂𝖼𝗈 𝖽𝖾𝗅 𝗈𝖻𝗍𝗎𝗋𝖺𝖽𝗈𝗋 𝗂𝗇𝗍𝖾𝗋𝗋𝗎𝗆𝗉𝗂𝗈́ 𝖾𝗅 𝗋𝗎𝗆𝗈𝗋 𝖽𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗈𝗅𝖺𝗌. 𝖸𝗏𝗈𝗇𝗇𝖾 𝗌𝗈𝗇𝗋𝗂𝗈́ 𝖾 𝗂𝗇𝖼𝗅𝗂𝗇𝗈́ 𝗅𝖺 𝖼𝖺𝖻𝖾𝗓𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗌𝗎𝖺𝗏𝗂𝖽𝖺𝖽, 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝗂𝗇𝗍𝖾𝗇𝗍𝖺𝗋𝖺 𝖾𝗌𝖼𝗎𝖼𝗁𝖺𝗋 𝖾𝗅 𝗂𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾 𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺 𝗂𝗆𝖺𝗀𝖾𝗇 𝗌𝖾 𝖿𝗂𝗃𝖺𝖻𝖺 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗅𝖺 𝗉𝖾𝗅ı́𝖼𝗎𝗅𝖺 𝗊𝗎ı́𝗆𝗂𝖼𝖺 𝖽𝖾𝗅 𝖼𝖺𝗋𝗋𝖾𝗍𝖾.

    ᅠ “ ᅠ¡𝗠𝗼𝗻 𝘁𝗿𝗲́𝘀𝗼𝗿ⵑ ᅠ ” ᅠ𝗆𝗎𝗋𝗆𝗎𝗋𝗈́ 𝖼𝗈𝗇 𝖾𝗌𝖾 𝗍𝗈𝗇𝗈 𝖼𝗈𝗊𝗎𝖾𝗍𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖾 𝗌𝖺𝗅ı́𝖺 𝗍𝖺𝗇 𝗇𝖺𝗍𝗎𝗋𝖺𝗅, 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝖻𝖺𝗃𝖺𝖻𝖺 𝗅𝖺 𝖼𝖺́𝗆𝖺𝗋𝖺 𝗒 𝖺𝖼𝖺𝗋𝗂𝖼𝗂𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝗎𝖾𝗋𝗉𝗈 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗆𝗂𝗌𝗆𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗍𝖾𝗋𝗇𝗎𝗋𝖺. ᅠ “ ᅠ𝗦𝗮𝗹𝗶𝘀𝘁𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗳𝗮𝗶𝘁. 𝗖𝗼𝗺𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲. ᅠ ” ᅠ
    𝖭𝗈 𝗇𝖾𝖼𝖾𝗌𝗂𝗍𝖺𝖻𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗇𝖺𝖽𝗂𝖾 𝗅𝖾 𝖽𝖾𝗌𝖼𝗋𝗂𝖻𝗂𝖾𝗋𝖺 𝗅𝖺 𝖾𝗌𝖼𝖾𝗇𝖺 𝗉𝖺𝗋𝖺 𝖼𝗈𝗇𝖿𝗂𝗋𝗆𝖺𝗋 𝗅𝖺 𝖼𝖺𝗅𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗍𝗈𝗆𝖺. 𝖯𝗈𝗌𝖾ı́𝖺 𝗅𝖺 𝖼𝖾𝗋𝗍𝖾𝗓𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖾 𝖻𝗋𝗂𝗇𝖽𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝖺𝗅𝗈𝗋 𝖽𝖾𝗅 𝗌𝗈𝗅 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗉𝗈́𝗆𝗎𝗅𝗈𝗌, 𝗅𝖺 𝖽𝗂𝗋𝖾𝖼𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝖾𝗑𝖺𝖼𝗍𝖺 𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺 𝖻𝗋𝗂𝗌𝖺 𝗁𝖺𝖻ı́𝖺 𝗀𝗈𝗅𝗉𝖾𝖺𝖽𝗈 𝗌𝗎 𝗉𝗂𝖾𝗅 𝗎𝗇 𝗌𝖾𝗀𝗎𝗇𝖽𝗈 𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾𝗅 𝖽𝗂𝗌𝗉𝖺𝗋𝗈 𝗒 𝗅𝖺 𝗌𝖾𝗀𝗎𝗋𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗉𝗋𝗈𝗉𝗂𝗈𝗌 𝗂𝗇𝗌𝗍𝗂𝗇𝗍𝗈𝗌.
    𝖤𝗅 𝗏𝗂𝖾𝗇𝗍𝗈 𝗆𝖺𝗋𝗂𝗇𝗈 𝗈𝗇𝖽𝖾𝖺𝖻𝖺 𝗅𝗈𝗌 𝖼𝖺𝖻𝖾𝗅𝗅𝗈𝗌 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗋𝗎𝖻𝗂𝖺 𝗒 𝗅𝗈𝗌 𝖺𝗋𝗋𝖺𝗌𝗍𝗋𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗇 𝗎𝗇 𝖻𝖺𝗂𝗅𝖾 𝖼𝗈𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗁𝗈𝗆𝖻𝗋𝗈𝗌. 𝖲𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝖾𝗑𝗉𝖾𝗋𝗍𝗈𝗌, 𝗋𝖾𝖼𝗈𝗋𝗋ı́𝖺𝗇 𝖼𝗈𝗇 𝖿𝖺𝗆𝗂𝗅𝗂𝖺𝗋𝗂𝖽𝖺𝖽 𝗅𝗈𝗌 𝗋𝖾𝗅𝗂𝖾𝗏𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝖼𝖺́𝗆𝖺𝗋𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗌𝗈𝗌𝗍𝖾𝗇ı́𝖺 𝖾𝗇𝗍𝗋𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗆𝖺𝗇𝗈𝗌. 𝖱𝖾𝖼𝗈𝗇𝗈𝖼ı́𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝗎𝖾𝗋𝗉𝗈 𝗆𝖾𝗍𝖺́𝗅𝗂𝖼𝗈 𝖽𝖾𝗌𝗀𝖺𝗌𝗍𝖺𝖽𝗈 𝗉𝗈𝗋 𝖾𝗅 𝗍𝗂𝖾𝗆𝗉𝗈, 𝗅𝖺 𝗉𝖾𝗊𝗎𝖾𝗇̃𝖺 𝗆𝗎𝖾𝗌𝖼𝖺 𝖾𝗇 𝖾𝗅 𝖻𝗈𝗋𝖽𝖾 𝗂𝗇𝖿𝖾𝗋𝗂𝗈𝗋 𝖽𝖾𝗅 𝖺𝗇𝗂𝗅𝗅𝗈 𝖽𝖾𝗅 𝗅𝖾𝗇𝗍𝖾 𝗒 𝗅𝖺 𝗋𝖾𝗌𝗂𝗌𝗍𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺 𝖾𝗑𝖺𝖼𝗍𝖺 𝖽𝖾𝗅 𝖽𝗂𝗌𝗉𝖺𝗋𝖺𝖽𝗈𝗋 𝖻𝖺𝗃𝗈 𝗌𝗎 ı́𝗇𝖽𝗂𝖼𝖾. 𝖤𝗅 𝗌𝗈𝗇𝗂𝖽𝗈 𝗆𝖾𝖼𝖺́𝗇𝗂𝖼𝗈 𝖽𝖾𝗅 𝗈𝖻𝗍𝗎𝗋𝖺𝖽𝗈𝗋 𝗂𝗇𝗍𝖾𝗋𝗋𝗎𝗆𝗉𝗂𝗈́ 𝖾𝗅 𝗋𝗎𝗆𝗈𝗋 𝖽𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗈𝗅𝖺𝗌. 𝖸𝗏𝗈𝗇𝗇𝖾 𝗌𝗈𝗇𝗋𝗂𝗈́ 𝖾 𝗂𝗇𝖼𝗅𝗂𝗇𝗈́ 𝗅𝖺 𝖼𝖺𝖻𝖾𝗓𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗌𝗎𝖺𝗏𝗂𝖽𝖺𝖽, 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝗂𝗇𝗍𝖾𝗇𝗍𝖺𝗋𝖺 𝖾𝗌𝖼𝗎𝖼𝗁𝖺𝗋 𝖾𝗅 𝗂𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾 𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺 𝗂𝗆𝖺𝗀𝖾𝗇 𝗌𝖾 𝖿𝗂𝗃𝖺𝖻𝖺 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗅𝖺 𝗉𝖾𝗅ı́𝖼𝗎𝗅𝖺 𝗊𝗎ı́𝗆𝗂𝖼𝖺 𝖽𝖾𝗅 𝖼𝖺𝗋𝗋𝖾𝗍𝖾. ᅠ “ ᅠ¡𝗠𝗼𝗻 𝘁𝗿𝗲́𝘀𝗼𝗿ⵑ ᅠ ” ᅠ𝗆𝗎𝗋𝗆𝗎𝗋𝗈́ 𝖼𝗈𝗇 𝖾𝗌𝖾 𝗍𝗈𝗇𝗈 𝖼𝗈𝗊𝗎𝖾𝗍𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖾 𝗌𝖺𝗅ı́𝖺 𝗍𝖺𝗇 𝗇𝖺𝗍𝗎𝗋𝖺𝗅, 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝖻𝖺𝗃𝖺𝖻𝖺 𝗅𝖺 𝖼𝖺́𝗆𝖺𝗋𝖺 𝗒 𝖺𝖼𝖺𝗋𝗂𝖼𝗂𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝗎𝖾𝗋𝗉𝗈 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗆𝗂𝗌𝗆𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗍𝖾𝗋𝗇𝗎𝗋𝖺. ᅠ “ ᅠ𝗦𝗮𝗹𝗶𝘀𝘁𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗳𝗮𝗶𝘁. 𝗖𝗼𝗺𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲. ᅠ ” ᅠ 𝖭𝗈 𝗇𝖾𝖼𝖾𝗌𝗂𝗍𝖺𝖻𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗇𝖺𝖽𝗂𝖾 𝗅𝖾 𝖽𝖾𝗌𝖼𝗋𝗂𝖻𝗂𝖾𝗋𝖺 𝗅𝖺 𝖾𝗌𝖼𝖾𝗇𝖺 𝗉𝖺𝗋𝖺 𝖼𝗈𝗇𝖿𝗂𝗋𝗆𝖺𝗋 𝗅𝖺 𝖼𝖺𝗅𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗍𝗈𝗆𝖺. 𝖯𝗈𝗌𝖾ı́𝖺 𝗅𝖺 𝖼𝖾𝗋𝗍𝖾𝗓𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖾 𝖻𝗋𝗂𝗇𝖽𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝖺𝗅𝗈𝗋 𝖽𝖾𝗅 𝗌𝗈𝗅 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗉𝗈́𝗆𝗎𝗅𝗈𝗌, 𝗅𝖺 𝖽𝗂𝗋𝖾𝖼𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝖾𝗑𝖺𝖼𝗍𝖺 𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺 𝖻𝗋𝗂𝗌𝖺 𝗁𝖺𝖻ı́𝖺 𝗀𝗈𝗅𝗉𝖾𝖺𝖽𝗈 𝗌𝗎 𝗉𝗂𝖾𝗅 𝗎𝗇 𝗌𝖾𝗀𝗎𝗇𝖽𝗈 𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾𝗅 𝖽𝗂𝗌𝗉𝖺𝗋𝗈 𝗒 𝗅𝖺 𝗌𝖾𝗀𝗎𝗋𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗉𝗋𝗈𝗉𝗂𝗈𝗌 𝗂𝗇𝗌𝗍𝗂𝗇𝗍𝗈𝗌.
    Me gusta
    Me encocora
    11
    2 turnos 0 maullidos
  • ❝𝙄𝙣 𝙘𝙤𝙣𝙩𝙧𝙤𝙡, 𝙢𝙖𝙠𝙚 𝙣𝙤 𝙢𝙞𝙨𝙩𝙖𝙠𝙚: 𝙩𝙝𝙚 𝙬𝙤𝙧𝙡𝙙 𝙞𝙨 𝙢𝙞𝙣𝙚 𝙖𝙡𝙤𝙣𝙚 𝙩𝙤 𝙩𝙖𝙠𝙚.❞‎


    ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘝𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘤𝘦 𝘣𝘳𝘦𝘦𝘥𝘴 𝘷𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘤𝘦
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘖𝘱𝘱𝘳𝘦𝘴𝘴𝘪𝘰𝘯 𝘣𝘳𝘦𝘦𝘥𝘴 𝘳𝘦𝘵𝘢𝘭𝘪𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘈𝘯𝘥 𝘰𝘯𝘭𝘺 𝘢 𝘤𝘭𝘦𝘢𝘯𝘴𝘪𝘯𝘨 𝘰𝘧 𝘰𝘶𝘳 𝘸𝘩𝘰𝘭𝘦 𝘴𝘰𝘤𝘪𝘦𝘵𝘺
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘊𝘢𝘯 𝘳𝘦𝘮𝘰𝘷𝘦 𝘵𝘩𝘪𝘴 𝘴𝘪𝘤𝘬𝘯𝘦𝘴𝘴 𝘧𝘳𝘰𝘮 𝘰𝘶𝘳 𝘴𝘰𝘶𝘭𝘴



    ‎ᛦ ᛇ ᚺ ᛦ
    ᛒᛚᚬᚦ : ᛟᚴ : ᛒᛅᛁᚾ : ᛋᚴᚢᛚᚢ : ᚱᚢᛏᚾᛅ : ᛁ : ᚢᛏᛅ
    𝐵𝑙𝑜𝑜𝑑 𝑎𝑛𝑑 𝑏𝑜𝑛𝑒 𝑠𝘩𝑎𝑙𝑙 𝑟𝑜𝑡 𝑖𝑛 𝑓𝑒𝑎𝑟
    ❝𝙄𝙣 𝙘𝙤𝙣𝙩𝙧𝙤𝙡, 𝙢𝙖𝙠𝙚 𝙣𝙤 𝙢𝙞𝙨𝙩𝙖𝙠𝙚: 𝙩𝙝𝙚 𝙬𝙤𝙧𝙡𝙙 𝙞𝙨 𝙢𝙞𝙣𝙚 𝙖𝙡𝙤𝙣𝙚 𝙩𝙤 𝙩𝙖𝙠𝙚.❞‎ ‎ ‎ ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘝𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘤𝘦 𝘣𝘳𝘦𝘦𝘥𝘴 𝘷𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘤𝘦 ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘖𝘱𝘱𝘳𝘦𝘴𝘴𝘪𝘰𝘯 𝘣𝘳𝘦𝘦𝘥𝘴 𝘳𝘦𝘵𝘢𝘭𝘪𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯 ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘈𝘯𝘥 𝘰𝘯𝘭𝘺 𝘢 𝘤𝘭𝘦𝘢𝘯𝘴𝘪𝘯𝘨 𝘰𝘧 𝘰𝘶𝘳 𝘸𝘩𝘰𝘭𝘦 𝘴𝘰𝘤𝘪𝘦𝘵𝘺 ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘊𝘢𝘯 𝘳𝘦𝘮𝘰𝘷𝘦 𝘵𝘩𝘪𝘴 𝘴𝘪𝘤𝘬𝘯𝘦𝘴𝘴 𝘧𝘳𝘰𝘮 𝘰𝘶𝘳 𝘴𝘰𝘶𝘭𝘴 ‎ ‎ ‎ᛦ ᛇ ᚺ ᛦ ᛒᛚᚬᚦ : ᛟᚴ : ᛒᛅᛁᚾ : ᛋᚴᚢᛚᚢ : ᚱᚢᛏᚾᛅ : ᛁ : ᚢᛏᛅ 𝐵𝑙𝑜𝑜𝑑 𝑎𝑛𝑑 𝑏𝑜𝑛𝑒 𝑠𝘩𝑎𝑙𝑙 𝑟𝑜𝑡 𝑖𝑛 𝑓𝑒𝑎𝑟
    Me gusta
    Me encocora
    11
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados