• .✦ ݁˖ 𝙴𝚜𝚝𝚘𝚢 𝚍𝚎𝚜𝚌𝚘𝚗𝚎𝚌𝚝𝚊𝚍𝚘, 𝚖𝚎 𝚜𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘 𝚒𝚗𝚝𝚘𝚡𝚒𝚌𝚊𝚍𝚘 ; 𝚄𝚗 ú𝚕𝚝𝚒𝚖𝚘 𝚌𝚒𝚐𝚊𝚛𝚛𝚘, 𝚚𝚞𝚎 𝚜𝚒𝚐𝚊 𝚕𝚊 𝚏𝚒𝚎𝚜𝚝𝚊 𝚜𝚒𝚗 𝚖í . . .
    .
    .
    Un saludo a lxs preciosxs que, como aquí su fabulosa servidora, se les acaba la pila social a media fiesta y prefieren regresar a casita a jugar videojuegos. (?)
    .
    .
    ⋆˙⟡ ᴍᴏᴏᴅ
    https://youtu.be/dgsCpNnVilo?si=FE1lBbHBTcpg5TFf
    .✦ ݁˖ 𝙴𝚜𝚝𝚘𝚢 𝚍𝚎𝚜𝚌𝚘𝚗𝚎𝚌𝚝𝚊𝚍𝚘, 𝚖𝚎 𝚜𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘 𝚒𝚗𝚝𝚘𝚡𝚒𝚌𝚊𝚍𝚘 ; 𝚄𝚗 ú𝚕𝚝𝚒𝚖𝚘 𝚌𝚒𝚐𝚊𝚛𝚛𝚘, 𝚚𝚞𝚎 𝚜𝚒𝚐𝚊 𝚕𝚊 𝚏𝚒𝚎𝚜𝚝𝚊 𝚜𝚒𝚗 𝚖í . . . . . Un saludo a lxs preciosxs que, como aquí su fabulosa servidora, se les acaba la pila social a media fiesta y prefieren regresar a casita a jugar videojuegos. (?) . . ⋆˙⟡ ᴍᴏᴏᴅ https://youtu.be/dgsCpNnVilo?si=FE1lBbHBTcpg5TFf
    Me gusta
    Me endiabla
    Me enjaja
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝔈𝔩 𝔞𝔥𝔬𝔯𝔞 𝔪𝔦𝔰𝔪𝔬 𝔢𝔰𝔱𝔞 𝔱𝔬𝔪𝔞𝔫𝔡𝔬 𝔲𝔫 𝔳𝔦𝔫𝔬 𝔠𝔬𝔯𝔱𝔢𝔰 𝔶 𝔪𝔞𝔫𝔠𝔥𝔞𝔰 𝔡𝔢 𝔰𝔞𝔫𝔤𝔯𝔢 𝔢𝔫 𝔰𝔲 𝔯𝔬𝔰𝔱𝔯𝔬 𝔶 𝔪𝔞𝔫𝔬𝔰 𝔢𝔩 𝔱𝔲𝔳𝔬 𝔮𝔲𝔢 𝔞𝔠𝔢𝔭𝔱𝔞𝔯 𝔬𝔱𝔯𝔬 𝔱𝔯𝔞𝔟𝔞𝔧𝔬 𝔢𝔩 𝔰𝔢 𝔡𝔢𝔠í𝔞 𝔮𝔲𝔢 𝔢𝔯𝔞 𝔩𝔬 𝔲𝔩𝔱𝔦𝔪𝔬 𝔩𝔬 𝔲𝔩𝔱𝔦𝔪𝔬 𝔭𝔢𝔯𝔬 𝔫𝔬 𝔢𝔯𝔞 𝔠𝔦𝔢𝔯𝔱𝔬 𝔠𝔞𝔡𝔞 𝔡í𝔞 𝔢𝔰𝔢 𝔳𝔞𝔠í𝔬 𝔰𝔢 𝔞𝔤𝔯𝔞𝔫𝔡𝔞𝔟𝔞 𝔶 𝔠𝔞𝔡𝔞 𝔮𝔲𝔢 𝔥𝔞𝔠𝔦𝔞 𝔢𝔰𝔱𝔬𝔰 𝔱𝔯𝔞𝔟𝔞𝔧𝔬𝔰 𝔢𝔰𝔢 𝔳𝔞𝔠í𝔬 𝔩𝔬 𝔠𝔬𝔫𝔰𝔲𝔪í𝔞 𝔭𝔬𝔯 𝔮𝔲𝔢? 𝔰𝔢 𝔭𝔯𝔢𝔤𝔲𝔫𝔱𝔞𝔟𝔞 𝔭𝔬𝔯 𝔮𝔲𝔢 𝔰𝔦𝔤𝔲𝔢 𝔳𝔦𝔳𝔦𝔢𝔫𝔡𝔬 𝔭𝔢𝔯𝔬 𝔟𝔲𝔢𝔫𝔬 𝔢𝔰𝔞 𝔯𝔢𝔰𝔭𝔲𝔢𝔰𝔱𝔞 𝔢𝔰 𝔬𝔟𝔳𝔦𝔞 𝔢𝔯𝔞 𝔲𝔫 C҉̪͙̰̗̮̿̾̏O҈̳̩̘̙̿͑͆ͅB̴͎̱̓͐͆̑A̷̖̣̘̝̠̾̓̎̋̈R̴̜͎̀͆̚D̵̥̟͕̽̿͗͆͗E̵̟̱͗̿͑..
    𝔈𝔩 𝔞𝔥𝔬𝔯𝔞 𝔪𝔦𝔰𝔪𝔬 𝔢𝔰𝔱𝔞 𝔱𝔬𝔪𝔞𝔫𝔡𝔬 𝔲𝔫 𝔳𝔦𝔫𝔬 𝔠𝔬𝔯𝔱𝔢𝔰 𝔶 𝔪𝔞𝔫𝔠𝔥𝔞𝔰 𝔡𝔢 𝔰𝔞𝔫𝔤𝔯𝔢 𝔢𝔫 𝔰𝔲 𝔯𝔬𝔰𝔱𝔯𝔬 𝔶 𝔪𝔞𝔫𝔬𝔰 𝔢𝔩 𝔱𝔲𝔳𝔬 𝔮𝔲𝔢 𝔞𝔠𝔢𝔭𝔱𝔞𝔯 𝔬𝔱𝔯𝔬 𝔱𝔯𝔞𝔟𝔞𝔧𝔬 𝔢𝔩 𝔰𝔢 𝔡𝔢𝔠í𝔞 𝔮𝔲𝔢 𝔢𝔯𝔞 𝔩𝔬 𝔲𝔩𝔱𝔦𝔪𝔬 𝔩𝔬 𝔲𝔩𝔱𝔦𝔪𝔬 𝔭𝔢𝔯𝔬 𝔫𝔬 𝔢𝔯𝔞 𝔠𝔦𝔢𝔯𝔱𝔬 𝔠𝔞𝔡𝔞 𝔡í𝔞 𝔢𝔰𝔢 𝔳𝔞𝔠í𝔬 𝔰𝔢 𝔞𝔤𝔯𝔞𝔫𝔡𝔞𝔟𝔞 𝔶 𝔠𝔞𝔡𝔞 𝔮𝔲𝔢 𝔥𝔞𝔠𝔦𝔞 𝔢𝔰𝔱𝔬𝔰 𝔱𝔯𝔞𝔟𝔞𝔧𝔬𝔰 𝔢𝔰𝔢 𝔳𝔞𝔠í𝔬 𝔩𝔬 𝔠𝔬𝔫𝔰𝔲𝔪í𝔞 𝔭𝔬𝔯 𝔮𝔲𝔢? 𝔰𝔢 𝔭𝔯𝔢𝔤𝔲𝔫𝔱𝔞𝔟𝔞 𝔭𝔬𝔯 𝔮𝔲𝔢 𝔰𝔦𝔤𝔲𝔢 𝔳𝔦𝔳𝔦𝔢𝔫𝔡𝔬 𝔭𝔢𝔯𝔬 𝔟𝔲𝔢𝔫𝔬 𝔢𝔰𝔞 𝔯𝔢𝔰𝔭𝔲𝔢𝔰𝔱𝔞 𝔢𝔰 𝔬𝔟𝔳𝔦𝔞 𝔢𝔯𝔞 𝔲𝔫 C҉̪͙̰̗̮̿̾̏O҈̳̩̘̙̿͑͆ͅB̴͎̱̓͐͆̑A̷̖̣̘̝̠̾̓̎̋̈R̴̜͎̀͆̚D̵̥̟͕̽̿͗͆͗E̵̟̱͗̿͑..
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Oye Oye..ven ven, tengo mimos para ti :>

    -La mujer palmeo uno de sus muslos mirando hacia el frente con ese brillo ciertamente provocador en su mirada que dualizaba con su adorable sonrisa.-

    Oye Oye..ven ven, tengo mimos para ti :> -La mujer palmeo uno de sus muslos mirando hacia el frente con ese brillo ciertamente provocador en su mirada que dualizaba con su adorable sonrisa.- 💕🐷💕🐷💕🐷💕🐷💕🐷💕🐷💕🐷💕
    Me encocora
    Me gusta
    10
    3 turnos 0 maullidos
  • ──── ¡𝘈 𝘷𝘦𝘳! 𝘔𝘦 𝘩𝘢𝘴 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘷𝘪𝘴𝘪𝘵𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘨𝘢𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢. 𝘔𝘶é𝘴𝘵𝘳𝘢𝘵𝘦 𝘴𝘪 𝘯𝘰 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘲𝘶𝘦𝘴𝘰 𝘢𝘮𝘦𝘳𝘪𝘤𝘢𝘯𝘰. ──── 𝑀𝑜𝑜𝑑 | 𝐸𝑠𝑞𝑢𝑖𝑧𝑜𝑓𝑟𝑒𝑛𝑖𝑎. [?]
    ──── ¡𝘈 𝘷𝘦𝘳! 𝘔𝘦 𝘩𝘢𝘴 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘷𝘪𝘴𝘪𝘵𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘨𝘢𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢. 𝘔𝘶é𝘴𝘵𝘳𝘢𝘵𝘦 𝘴𝘪 𝘯𝘰 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘲𝘶𝘦𝘴𝘰 𝘢𝘮𝘦𝘳𝘪𝘤𝘢𝘯𝘰. ──── 𝑀𝑜𝑜𝑑 | 𝐸𝑠𝑞𝑢𝑖𝑧𝑜𝑓𝑟𝑒𝑛𝑖𝑎. [?]
    Me enjaja
    Me gusta
    Me shockea
    Me encocora
    Me endiabla
    17
    11 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    𝗦𝗽𝗮𝗿𝘁𝗮𝗻𝘀 ! 𝗪𝗵𝗮𝘁 𝗶𝘀 𝘆𝗼𝘂𝗿 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝘀𝘀𝗶𝗼𝗻 !?
    𝗦𝗽𝗮𝗿𝘁𝗮𝗻𝘀 ! 𝗪𝗵𝗮𝘁 𝗶𝘀 𝘆𝗼𝘂𝗿 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝘀𝘀𝗶𝗼𝗻 !?
    Me encocora
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • — ¡𝑉𝑒𝑟𝑎𝑛𝑜! ¡𝑃𝑙𝑎𝑦𝑎! ¡𝐴𝑛𝑑𝑎, 𝑛𝑜 𝑠𝑒𝑎𝑠 𝑎𝑔𝑢𝑎𝑓𝑖𝑒𝑠𝑡𝑎𝑠! ¡𝑉𝑎𝑚𝑜𝑠 𝑎 𝑛𝑎𝑑𝑎𝑟!
    — ¡𝑉𝑒𝑟𝑎𝑛𝑜! ¡𝑃𝑙𝑎𝑦𝑎! ¡𝐴𝑛𝑑𝑎, 𝑛𝑜 𝑠𝑒𝑎𝑠 𝑎𝑔𝑢𝑎𝑓𝑖𝑒𝑠𝑡𝑎𝑠! ¡𝑉𝑎𝑚𝑜𝑠 𝑎 𝑛𝑎𝑑𝑎𝑟!
    Me encocora
    Me gusta
    9
    3 turnos 0 maullidos
  • "𝙏𝙤 𝙡𝙞𝙫𝙚 𝙞𝙨 𝙩𝙤 𝙧𝙚𝙢𝙚𝙢𝙗𝙚𝙧, 𝙖𝙣𝙙 𝙩𝙤 𝙗𝙚 𝙧𝙚𝙢𝙚𝙢𝙗𝙚𝙧𝙚𝙙 𝙞𝙨 𝙩𝙤 𝙗𝙚 𝙜𝙞𝙫𝙚𝙣 𝙡𝙞𝙛𝙚. 𝙏𝙤 𝙙𝙞𝙚 𝙞𝙨 𝙩𝙤 𝙛𝙤𝙧𝙜𝙚𝙩, 𝙖𝙣𝙙 𝙩𝙤 𝙗𝙚 𝙛𝙤𝙧𝙜𝙤𝙩𝙩𝙚𝙣 𝙞𝙨 𝙩𝙤 𝙩𝙧𝙪𝙡𝙮 𝙘𝙚𝙖𝙨𝙚 𝙩𝙤 𝙚𝙭𝙞𝙨𝙩."
    "𝙏𝙤 𝙡𝙞𝙫𝙚 𝙞𝙨 𝙩𝙤 𝙧𝙚𝙢𝙚𝙢𝙗𝙚𝙧, 𝙖𝙣𝙙 𝙩𝙤 𝙗𝙚 𝙧𝙚𝙢𝙚𝙢𝙗𝙚𝙧𝙚𝙙 𝙞𝙨 𝙩𝙤 𝙗𝙚 𝙜𝙞𝙫𝙚𝙣 𝙡𝙞𝙛𝙚. 𝙏𝙤 𝙙𝙞𝙚 𝙞𝙨 𝙩𝙤 𝙛𝙤𝙧𝙜𝙚𝙩, 𝙖𝙣𝙙 𝙩𝙤 𝙗𝙚 𝙛𝙤𝙧𝙜𝙤𝙩𝙩𝙚𝙣 𝙞𝙨 𝙩𝙤 𝙩𝙧𝙪𝙡𝙮 𝙘𝙚𝙖𝙨𝙚 𝙩𝙤 𝙚𝙭𝙞𝙨𝙩."
    Me gusta
    Me encocora
    4
    1 turno 0 maullidos
  • #Headcanon #DesmondSterling


    El dia que el agente murio
    [𝐀𝐮 𝐫𝐞𝐯𝐨𝐢𝐫 / 𝐅𝐫𝐚𝐠𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐫𝐨𝐭𝐨 𝐩𝐭.𝟐]
    𝟐𝟎/𝟎𝟓/𝟐𝟎𝟐𝟑 𝐂𝐚𝐭𝐡𝐞𝐝𝐫𝐚𝐥𝐞 𝐒𝐚𝐢𝐧𝐭𝐞 𝐂𝐫𝐨𝐢𝐱, 𝐎𝐫𝐥𝐞𝐚𝐧𝐬, 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚.

    —¡Sólo repórtalo con Grey! ¡No tengo tiempo para estas cosas!

    Abandonó la escena del crimen sin mirar atrás, sin dar más detalles sobre el arresto y quebrando el frágil protocolo que lo venía asfixiando desde su juventud. Las calles barrocas de Orleans se convirtieron en un simple borrón bajo sus pisadas aceleradas, corría con la desesperación de quien intenta ganarle al tiempo, cruzando aquella ciudad nostálgica que, sin querer, se había adherido a su identidad; o al menos, eso era lo que su espíritu le suplicaba creer.

    La luz ambarina del ocaso comenzaba a caer, anunciando lo inevitable, era demasiado tarde; pues la promesa estaba rota; la única promesa que juró preservar, aun sin tener la certeza de poder hacerlo. Lo único que le dio la bienvenida al funesto evento fue el tañido implacable de las campanas marcando las seis de la tarde. El sonido lo devolvió de golpe a la realidad, a una verdad que no pudo sostener; en el día más importante de su vida, no solo se había fallado a sí mismo, sino que acababa de romperle el alma a la única mujer que juró no decepcionar tras aquel incidente en años anteriores en el este asiático.

    —¡SÉRAPHINE!

    No fue un grito; fue la voz rota de un hombre suplicándole al destino que se le concediera un rastro de piedad, pero, el destino le devolvió la mirada, y no de la manera que él anhelaba. La novia estaba de espaldas, frente al altar vacío.

    Sus brazos caían inertes a los costados y las flores del ramo yacían desparramadas sobre la piedra fría. No hubo una respuesta explosiva, ni llantos histéricos, ni escándalo. Ella simplemente giró con una lentitud sepulcral; tenía el maquillaje corrido, aquel que le había robado tantas horas de ilusión a la estilista, ahora descendía en surcos oscuros por su rostro.

    —Séraphine… Yo… Lo lamento tant…

    Las palabras del británico murieron en su garganta cuando la pelirroja alzó una mano, exigiendo silencio. Fue un gesto elegante y noble, pero con una carga ahora devastadora. El eco de los tacones de la novia resonó en la nave, sólo para ser devorado por su voz, fina, prístina y cargada de una decepción insondable.

    —Yo también lo lamento, Arthur. Lamento tanto haberme enamorado de ti. Lamento haberle entregado mi corazón a un hombre que prefirió su trabajo antes que a la mujer que se le entregó en cuerpo y alma…

    Arthur guardó silencio. Cuando intentó articular una excusa, fue interrumpido antes de emitir el más mínimo sonido.

    —«¿Quién se enamoraría de una simple bibliotecaria? Él es mucho para una mujer tan mediocre, era obvio que la dejaría plantada en el altar…». Eso es lo que decían. Lo que todos murmuraban a mis espaldas…

    La voz le tembló, pero sus ojos se clavaron en él como dagas.

    —Y tú… tú les diste toda la razón al no venir. Sabiendo que habíamos planeado esto durante meses… O quizá nunca me amaste, y solo fui una más en tu vida.

    Séraphine terminó de acortar la distancia hasta quedar frente a quien, hace unas horas, debía convertirse en su esposo. Levantó una mano temblorosa mientras las lágrimas caían sin contención, terminando de arruinar su casi inexistente maquillaje de novia; quiso abofetearlo. Quiso golpearlo con todas sus fuerzas, pero comprendió que cualquier castigo físico sería ínfimo en comparación con lo que él merecía. En lugar de eso, dejó caer la mano y lo escudriñó con un vacío tan absoluto que heló la sangre del británico.

    —Me hiciste creer que este amor era real, cuando para ti solo era un pasatiempo entre tus juicios y tu prestigioso bufete…

    Murmuró ella, con la voz ahogada en llanto, instantes antes de que el dolor mutara en una frialdad gélida. Enderezó la postura, aferrándose a la tela de su vestido blanco con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Su prístina voz resonó en el silencio sepulcral de la iglesia, destilando veneno y pura agonía.

    —Tu m’abandonnes sur cet autel comme une vulgaire fille de joie dont tu t'es lassé...
    (Me abandonas en este altar como a una vulgar ramera de la que te has cansado…)

    Arthur intentó dar un paso hacia ella, un reflejo inútil, pero Séraphine retrocedió al instante, mirándolo con absoluta repulsión.

    —Tu n'es pas un homme. Tu n'es qu'une coquille vide et égoïste... Tu es un misérable!
    (No eres un hombre. No eres más que un cascarón vacío y egoísta... ¡Eres un miserable!).

    El silencio cayó de nuevo, más pesado que el plomo. El espía, aquel hombre entrenado para resistir la tortura y mirar a la muerte a los ojos sin parpadear, no supo cómo soportar el aplastante peso de esa mirada llena de asco.

    Séraphine dio media vuelta lentamente. Ya no había ira en sus movimientos, solo la abrumadora pesadez de un duelo absoluto. Antes de dar el primer paso por el pasillo central, giró el rostro un milímetro, regalándole un último susurro; el tiro de gracia que destrozaría cualquier rastro de humanidad que aún habitara en él.

    —Au revoir... mon ange.
    (Adiós... mi ángel).

    El eco de los tacones sobre la piedra fría de la iglesia fue el único sonido que acompañó a Arthur Brubeck, mientras veía desaparecer a la única mujer que lo había amado por lo que fingía ser.

    NOTA: La identidad de Desmond en ese entonces era la de Arthur Brubeck, un abogado inglés que fue contratado temporalmente en un bufete francés.
    #Headcanon #DesmondSterling El dia que el agente murio [𝐀𝐮 𝐫𝐞𝐯𝐨𝐢𝐫 / 𝐅𝐫𝐚𝐠𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐫𝐨𝐭𝐨 𝐩𝐭.𝟐] 𝟐𝟎/𝟎𝟓/𝟐𝟎𝟐𝟑 𝐂𝐚𝐭𝐡𝐞𝐝𝐫𝐚𝐥𝐞 𝐒𝐚𝐢𝐧𝐭𝐞 𝐂𝐫𝐨𝐢𝐱, 𝐎𝐫𝐥𝐞𝐚𝐧𝐬, 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚. —¡Sólo repórtalo con Grey! ¡No tengo tiempo para estas cosas! Abandonó la escena del crimen sin mirar atrás, sin dar más detalles sobre el arresto y quebrando el frágil protocolo que lo venía asfixiando desde su juventud. Las calles barrocas de Orleans se convirtieron en un simple borrón bajo sus pisadas aceleradas, corría con la desesperación de quien intenta ganarle al tiempo, cruzando aquella ciudad nostálgica que, sin querer, se había adherido a su identidad; o al menos, eso era lo que su espíritu le suplicaba creer. La luz ambarina del ocaso comenzaba a caer, anunciando lo inevitable, era demasiado tarde; pues la promesa estaba rota; la única promesa que juró preservar, aun sin tener la certeza de poder hacerlo. Lo único que le dio la bienvenida al funesto evento fue el tañido implacable de las campanas marcando las seis de la tarde. El sonido lo devolvió de golpe a la realidad, a una verdad que no pudo sostener; en el día más importante de su vida, no solo se había fallado a sí mismo, sino que acababa de romperle el alma a la única mujer que juró no decepcionar tras aquel incidente en años anteriores en el este asiático. —¡SÉRAPHINE! No fue un grito; fue la voz rota de un hombre suplicándole al destino que se le concediera un rastro de piedad, pero, el destino le devolvió la mirada, y no de la manera que él anhelaba. La novia estaba de espaldas, frente al altar vacío. Sus brazos caían inertes a los costados y las flores del ramo yacían desparramadas sobre la piedra fría. No hubo una respuesta explosiva, ni llantos histéricos, ni escándalo. Ella simplemente giró con una lentitud sepulcral; tenía el maquillaje corrido, aquel que le había robado tantas horas de ilusión a la estilista, ahora descendía en surcos oscuros por su rostro. —Séraphine… Yo… Lo lamento tant… Las palabras del británico murieron en su garganta cuando la pelirroja alzó una mano, exigiendo silencio. Fue un gesto elegante y noble, pero con una carga ahora devastadora. El eco de los tacones de la novia resonó en la nave, sólo para ser devorado por su voz, fina, prístina y cargada de una decepción insondable. —Yo también lo lamento, Arthur. Lamento tanto haberme enamorado de ti. Lamento haberle entregado mi corazón a un hombre que prefirió su trabajo antes que a la mujer que se le entregó en cuerpo y alma… Arthur guardó silencio. Cuando intentó articular una excusa, fue interrumpido antes de emitir el más mínimo sonido. —«¿Quién se enamoraría de una simple bibliotecaria? Él es mucho para una mujer tan mediocre, era obvio que la dejaría plantada en el altar…». Eso es lo que decían. Lo que todos murmuraban a mis espaldas… La voz le tembló, pero sus ojos se clavaron en él como dagas. —Y tú… tú les diste toda la razón al no venir. Sabiendo que habíamos planeado esto durante meses… O quizá nunca me amaste, y solo fui una más en tu vida. Séraphine terminó de acortar la distancia hasta quedar frente a quien, hace unas horas, debía convertirse en su esposo. Levantó una mano temblorosa mientras las lágrimas caían sin contención, terminando de arruinar su casi inexistente maquillaje de novia; quiso abofetearlo. Quiso golpearlo con todas sus fuerzas, pero comprendió que cualquier castigo físico sería ínfimo en comparación con lo que él merecía. En lugar de eso, dejó caer la mano y lo escudriñó con un vacío tan absoluto que heló la sangre del británico. —Me hiciste creer que este amor era real, cuando para ti solo era un pasatiempo entre tus juicios y tu prestigioso bufete… Murmuró ella, con la voz ahogada en llanto, instantes antes de que el dolor mutara en una frialdad gélida. Enderezó la postura, aferrándose a la tela de su vestido blanco con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Su prístina voz resonó en el silencio sepulcral de la iglesia, destilando veneno y pura agonía. —Tu m’abandonnes sur cet autel comme une vulgaire fille de joie dont tu t'es lassé... (Me abandonas en este altar como a una vulgar ramera de la que te has cansado…) Arthur intentó dar un paso hacia ella, un reflejo inútil, pero Séraphine retrocedió al instante, mirándolo con absoluta repulsión. —Tu n'es pas un homme. Tu n'es qu'une coquille vide et égoïste... Tu es un misérable! (No eres un hombre. No eres más que un cascarón vacío y egoísta... ¡Eres un miserable!). El silencio cayó de nuevo, más pesado que el plomo. El espía, aquel hombre entrenado para resistir la tortura y mirar a la muerte a los ojos sin parpadear, no supo cómo soportar el aplastante peso de esa mirada llena de asco. Séraphine dio media vuelta lentamente. Ya no había ira en sus movimientos, solo la abrumadora pesadez de un duelo absoluto. Antes de dar el primer paso por el pasillo central, giró el rostro un milímetro, regalándole un último susurro; el tiro de gracia que destrozaría cualquier rastro de humanidad que aún habitara en él. —Au revoir... mon ange. (Adiós... mi ángel). El eco de los tacones sobre la piedra fría de la iglesia fue el único sonido que acompañó a Arthur Brubeck, mientras veía desaparecer a la única mujer que lo había amado por lo que fingía ser. NOTA: La identidad de Desmond en ese entonces era la de Arthur Brubeck, un abogado inglés que fue contratado temporalmente en un bufete francés.
    Me gusta
    Me entristece
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ❝ 𝚂𝚑𝚊𝚍𝚘𝚠 𝚊𝚗𝚍 𝚂𝚒𝚕𝚔. ❞ | [ #𝑆𝑒𝑑𝑢𝑐𝑡𝑖𝑣𝑒𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 ]

    ──── 𝘖𝘯 𝘳𝘶𝘮𝘱𝘭𝘦𝘥 𝘴𝘩𝘦𝘦𝘵𝘴 𝘩𝘦 𝘭𝘪𝘦𝘴, 𝘢 𝘨𝘰𝘭𝘥𝘦𝘯 𝘨𝘰𝘥 𝘩𝘢𝘭𝘧-𝘶𝘯𝘷𝘦𝘪𝘭𝘦𝘥, 𝘳𝘪𝘱𝘱𝘭𝘪𝘯𝘨 𝘢𝘣𝘴 𝘬𝘪𝘴𝘴𝘦𝘥 𝘣𝘺 𝘭𝘪𝘨𝘩𝘵, 𝘣𝘭𝘢𝘤𝘬 𝘧𝘢𝘣𝘳𝘪𝘤 𝘴𝘵𝘳𝘦𝘵𝘤𝘩𝘦𝘥 𝘵𝘪𝘨𝘩𝘵 𝘰𝘷𝘦𝘳 𝘵𝘩𝘦 𝘩𝘢𝘳𝘥 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘪𝘴𝘦 𝘣𝘦𝘯𝘦𝘢𝘵𝘩. 𝘏𝘦𝘳 𝘧𝘪𝘯𝘨𝘦𝘳𝘴 𝘢𝘤𝘩𝘦 𝘵𝘰 𝘵𝘳𝘢𝘤𝘦 𝘵𝘩𝘢𝘵 𝘥𝘦𝘦𝘱 𝘝 𝘰𝘧 𝘴𝘪𝘯 𝘢𝘯𝘥 𝘧𝘪𝘳𝘦, 𝘸𝘩𝘦𝘳𝘦 𝘣𝘳𝘦𝘢𝘵𝘩 𝘤𝘢𝘵𝘤𝘩𝘦𝘴 𝘢𝘯𝘥 𝘩𝘶𝘯𝘨𝘦𝘳 𝘣𝘦𝘨𝘪𝘯𝘴. ────
    ❝ 𝚂𝚑𝚊𝚍𝚘𝚠 𝚊𝚗𝚍 𝚂𝚒𝚕𝚔. ❞ | [ #𝑆𝑒𝑑𝑢𝑐𝑡𝑖𝑣𝑒𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 ] ──── 𝘖𝘯 𝘳𝘶𝘮𝘱𝘭𝘦𝘥 𝘴𝘩𝘦𝘦𝘵𝘴 𝘩𝘦 𝘭𝘪𝘦𝘴, 𝘢 𝘨𝘰𝘭𝘥𝘦𝘯 𝘨𝘰𝘥 𝘩𝘢𝘭𝘧-𝘶𝘯𝘷𝘦𝘪𝘭𝘦𝘥, 𝘳𝘪𝘱𝘱𝘭𝘪𝘯𝘨 𝘢𝘣𝘴 𝘬𝘪𝘴𝘴𝘦𝘥 𝘣𝘺 𝘭𝘪𝘨𝘩𝘵, 𝘣𝘭𝘢𝘤𝘬 𝘧𝘢𝘣𝘳𝘪𝘤 𝘴𝘵𝘳𝘦𝘵𝘤𝘩𝘦𝘥 𝘵𝘪𝘨𝘩𝘵 𝘰𝘷𝘦𝘳 𝘵𝘩𝘦 𝘩𝘢𝘳𝘥 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘪𝘴𝘦 𝘣𝘦𝘯𝘦𝘢𝘵𝘩. 𝘏𝘦𝘳 𝘧𝘪𝘯𝘨𝘦𝘳𝘴 𝘢𝘤𝘩𝘦 𝘵𝘰 𝘵𝘳𝘢𝘤𝘦 𝘵𝘩𝘢𝘵 𝘥𝘦𝘦𝘱 𝘝 𝘰𝘧 𝘴𝘪𝘯 𝘢𝘯𝘥 𝘧𝘪𝘳𝘦, 𝘸𝘩𝘦𝘳𝘦 𝘣𝘳𝘦𝘢𝘵𝘩 𝘤𝘢𝘵𝘤𝘩𝘦𝘴 𝘢𝘯𝘥 𝘩𝘶𝘯𝘨𝘦𝘳 𝘣𝘦𝘨𝘪𝘯𝘴. ────
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    15
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝑩𝒍𝒂𝒄𝒌

    𝘼𝙪𝙣𝙦𝙪𝙚 𝙡𝙖 𝘿𝙟𝙞𝙣𝙣 𝙫𝙞𝙤 𝙖 𝙡𝙖 𝙝𝙪𝙢𝙖𝙣𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙘𝙧𝙚𝙘𝙚𝙧. 𝙉𝙤 𝙥𝙪𝙙𝙤 𝙨𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙨𝙚 𝙢𝙖𝙨 𝙛𝙖𝙨𝙘𝙞𝙣𝙖𝙙𝙖 𝙥𝙤𝙧 𝙚𝙡𝙡𝙖, 𝙎𝙞 𝙦𝙪𝙞𝙩𝙖𝙢𝙤𝙨 𝙨𝙪𝙨 𝙚𝙥𝙞𝙘𝙖𝙨 𝙡𝙚𝙮𝙚𝙣𝙙𝙖𝙨. 𝙋𝙤𝙧 𝙨𝙪 𝙘𝙤𝙢𝙞𝙙𝙖. 𝙀𝙡 𝘽𝙤𝙗𝙖 𝙝𝙖𝙗𝙞𝙖 𝙨𝙞𝙙𝙤 𝙪𝙣𝙖 𝙖𝙙𝙞𝙘𝙘𝙞𝙤𝙣 𝙧𝙚𝙘𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚, 𝘾𝙤𝙢𝙤 𝙚𝙡 𝙘𝙤𝙡𝙤𝙧 𝙣𝙚𝙜𝙧𝙤. 𝘼𝙝, 𝙐𝙣 𝙘𝙤𝙡𝙤𝙧 𝙩𝙖𝙣 𝙢𝙚𝙡𝙖𝙣𝙘𝙤𝙡𝙞𝙘𝙤. . . 𝙥𝙚𝙧𝙤 𝙝𝙚𝙧𝙢𝙤𝙨𝙤.
    𝑩𝒍𝒂𝒄𝒌 𝘼𝙪𝙣𝙦𝙪𝙚 𝙡𝙖 𝘿𝙟𝙞𝙣𝙣 𝙫𝙞𝙤 𝙖 𝙡𝙖 𝙝𝙪𝙢𝙖𝙣𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙘𝙧𝙚𝙘𝙚𝙧. 𝙉𝙤 𝙥𝙪𝙙𝙤 𝙨𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙨𝙚 𝙢𝙖𝙨 𝙛𝙖𝙨𝙘𝙞𝙣𝙖𝙙𝙖 𝙥𝙤𝙧 𝙚𝙡𝙡𝙖, 𝙎𝙞 𝙦𝙪𝙞𝙩𝙖𝙢𝙤𝙨 𝙨𝙪𝙨 𝙚𝙥𝙞𝙘𝙖𝙨 𝙡𝙚𝙮𝙚𝙣𝙙𝙖𝙨. 𝙋𝙤𝙧 𝙨𝙪 𝙘𝙤𝙢𝙞𝙙𝙖. 𝙀𝙡 𝘽𝙤𝙗𝙖 𝙝𝙖𝙗𝙞𝙖 𝙨𝙞𝙙𝙤 𝙪𝙣𝙖 𝙖𝙙𝙞𝙘𝙘𝙞𝙤𝙣 𝙧𝙚𝙘𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚, 𝘾𝙤𝙢𝙤 𝙚𝙡 𝙘𝙤𝙡𝙤𝙧 𝙣𝙚𝙜𝙧𝙤. 𝘼𝙝, 𝙐𝙣 𝙘𝙤𝙡𝙤𝙧 𝙩𝙖𝙣 𝙢𝙚𝙡𝙖𝙣𝙘𝙤𝙡𝙞𝙘𝙤. . . 𝙥𝙚𝙧𝙤 𝙝𝙚𝙧𝙢𝙤𝙨𝙤.
    Me gusta
    Me encocora
    18
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados