• — Uhm, el cabello corto no se ve nada de mal. — Es una peluca, esta probando nuevos estilos. (?)
    — Uhm, el cabello corto no se ve nada de mal. — Es una peluca, esta probando nuevos estilos. (?)
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Una fina línea.
    Fandom OC
    Categoría Acción
    [En el interior de la mansión Blutrichter]

    Aunque rara vez se encontrase en la mansión de su familia, los pasillos ya le eran conocidos; demasiados años había pasado en este lugar, recordaba los entrenamientos como si aún estuviera pasando a través de ellos, entrenamientos tan violentos como eficaces, hechos para crear a los mejores cazadores que había, y es que de la familia Blutrichter no salían seres humanos, salían armas.

    La cazadora se detuvo frente a una puerta de adornos plateados, ojeando la manija se podían ver diferentes grabados del catolicismo, algo común en las pertenencias de la familia Blutrichter. Abrió la puerta y entró con paso rápido, y es que la habían llamado con prisas.

    En el centro de la sala había una luz, lugar donde se ubicaría la cazadora. Tratar de reconocer rostros era inútil, la oscuridad engullía a las personas que, con juicio, la observaban desde estrados posicionados para rodearla.

    ¿?: — Anneliese... — Dijo una voz grave, masculina.

    Podía reconocer esa voz, era su padre, el cabeza de la familia Blutrichter. Anneliese estaba firme, siempre lo estaba en presencia de sus superiores, pero la voz de su padre fue lo que hizo que tensara sus músculos. — Se ordenó mi presencia. — Pausó un segundo. — Anneliese se reporta, estado óptimo, lista para cumplir órdenes en nombre de los Blutrichter. — Dicho esto, una de sus rodillas besó el suelo y agachó la cabeza.

    ¿?: — Tenemos un nuevo destino para ti. — La voz pausó un momento antes de explicar la situación. — Se nos ha comunicado que el Vaticano requiere de nuestra ayuda, y como entenderás, debemos responder a este llamado. — La voz finalmente paró, permitiendo así a la cazadora alzar la voz.

    Anneliese alzó la cabeza lentamente antes de hablar. — ¿Bajo qué condiciones deberé operar? — Como era costumbre en ella, solicitaba toda la información disponible.

    ¿?: — Lo usual, pero esta vez se te asignará un compañero, desconocemos quién será, pero no dudamos que el Vaticano hará una buena elección. — Otra pausa. — En esta ocasión, serás portavoz de la familia, confío en que no fallarás. — Tras esto, el silencio reinó durante unos 15 segundos. — Retírate. — Finalizó.

    Sin esperar ni un segundo, la cazadora se retiró del lugar... Era momento de preparar el viaje, no fallaría a su familia.

    [Finalmente en el Vaticano]

    Los pasillos eran más angostos de lo que creía, llevaba rato siguiendo a alguien que, supuestamente, fue asignado para guiarla dentro del lugar. Sus ojos recorrían la figura del hombre tras cada paso, parecían haberse alejado bastante de cualquier oído curioso.

    Aunque había trabajado en misiones para el Vaticano varias veces, era la primera vez que se solicitaba su presencia directa a la hora de concretar la misión, era una experiencia nueva, pero no por ello estaba nerviosa, al contrario, tenía plena confianza en sus capacidades... Pero no sabía si podría decir lo mismo del compañero que se le asignaría.

    Tras otros 10 minutos de camino, llegaron a una puerta, grande, imponente "¿Por qué las proporciones eran tan exageradas en estos lugares?" Pensó, pero rápidamente empujó ese pensamiento a un lado cuando el hombre abrió la puerta, haciéndole señas para que entrase.

    Al entrar, el ambiente cambió por completo, los pasillos angostos se habían convertido en una gran sala con ornamentos que dejaban clara la riqueza que poseía el Vaticano, estaba claro que querían demostrar la grandeza del lugar, pero pese a lo que la cazadora pudiese pensar, esto sería una reunión.

    Frente a ella, en el centro de la sala se encontraban 5 hombres, todos la observaban con los mismos ojos vacíos, no sabía si la estaban juzgando o probando, pero sin perder el tiempo se colocó frente a ellos y alzó la voz. — Representando a la familia Blutrichter, Anneliese Blutrichter Eisenmark. — Habló alto y claro con voz firme.

    Los hombres se observaron entre si durante unos segundos, parece que estaban esperando a algo pero ¿A qué? Fue en ese momento que, desde la puerta de la que ella vino, se comenzaron a escuchar unos pasos aproximándose.
    [En el interior de la mansión Blutrichter] Aunque rara vez se encontrase en la mansión de su familia, los pasillos ya le eran conocidos; demasiados años había pasado en este lugar, recordaba los entrenamientos como si aún estuviera pasando a través de ellos, entrenamientos tan violentos como eficaces, hechos para crear a los mejores cazadores que había, y es que de la familia Blutrichter no salían seres humanos, salían armas. La cazadora se detuvo frente a una puerta de adornos plateados, ojeando la manija se podían ver diferentes grabados del catolicismo, algo común en las pertenencias de la familia Blutrichter. Abrió la puerta y entró con paso rápido, y es que la habían llamado con prisas. En el centro de la sala había una luz, lugar donde se ubicaría la cazadora. Tratar de reconocer rostros era inútil, la oscuridad engullía a las personas que, con juicio, la observaban desde estrados posicionados para rodearla. ¿?: — Anneliese... — Dijo una voz grave, masculina. Podía reconocer esa voz, era su padre, el cabeza de la familia Blutrichter. Anneliese estaba firme, siempre lo estaba en presencia de sus superiores, pero la voz de su padre fue lo que hizo que tensara sus músculos. — Se ordenó mi presencia. — Pausó un segundo. — Anneliese se reporta, estado óptimo, lista para cumplir órdenes en nombre de los Blutrichter. — Dicho esto, una de sus rodillas besó el suelo y agachó la cabeza. ¿?: — Tenemos un nuevo destino para ti. — La voz pausó un momento antes de explicar la situación. — Se nos ha comunicado que el Vaticano requiere de nuestra ayuda, y como entenderás, debemos responder a este llamado. — La voz finalmente paró, permitiendo así a la cazadora alzar la voz. Anneliese alzó la cabeza lentamente antes de hablar. — ¿Bajo qué condiciones deberé operar? — Como era costumbre en ella, solicitaba toda la información disponible. ¿?: — Lo usual, pero esta vez se te asignará un compañero, desconocemos quién será, pero no dudamos que el Vaticano hará una buena elección. — Otra pausa. — En esta ocasión, serás portavoz de la familia, confío en que no fallarás. — Tras esto, el silencio reinó durante unos 15 segundos. — Retírate. — Finalizó. Sin esperar ni un segundo, la cazadora se retiró del lugar... Era momento de preparar el viaje, no fallaría a su familia. [Finalmente en el Vaticano] Los pasillos eran más angostos de lo que creía, llevaba rato siguiendo a alguien que, supuestamente, fue asignado para guiarla dentro del lugar. Sus ojos recorrían la figura del hombre tras cada paso, parecían haberse alejado bastante de cualquier oído curioso. Aunque había trabajado en misiones para el Vaticano varias veces, era la primera vez que se solicitaba su presencia directa a la hora de concretar la misión, era una experiencia nueva, pero no por ello estaba nerviosa, al contrario, tenía plena confianza en sus capacidades... Pero no sabía si podría decir lo mismo del compañero que se le asignaría. Tras otros 10 minutos de camino, llegaron a una puerta, grande, imponente "¿Por qué las proporciones eran tan exageradas en estos lugares?" Pensó, pero rápidamente empujó ese pensamiento a un lado cuando el hombre abrió la puerta, haciéndole señas para que entrase. Al entrar, el ambiente cambió por completo, los pasillos angostos se habían convertido en una gran sala con ornamentos que dejaban clara la riqueza que poseía el Vaticano, estaba claro que querían demostrar la grandeza del lugar, pero pese a lo que la cazadora pudiese pensar, esto sería una reunión. Frente a ella, en el centro de la sala se encontraban 5 hombres, todos la observaban con los mismos ojos vacíos, no sabía si la estaban juzgando o probando, pero sin perder el tiempo se colocó frente a ellos y alzó la voz. — Representando a la familia Blutrichter, Anneliese Blutrichter Eisenmark. — Habló alto y claro con voz firme. Los hombres se observaron entre si durante unos segundos, parece que estaban esperando a algo pero ¿A qué? Fue en ese momento que, desde la puerta de la que ella vino, se comenzaron a escuchar unos pasos aproximándose.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    3
    2 turnos 0 maullidos
  • #Undíaenlavidade Derek Morgan

    Como cada mañana el despertador suena a las 5:45, salga a correr hasta el parque Northmark, se encuentra tres calles más arriba del barrio donde resido.
    Al regresar a casa me doy una rápida ducha antes de cambiarme de ropa.
    Desde mi cuarto llega el delicioso aroma del café recién hecho y también de la exquisita comida que prepara mi madre, lleva conmigo dos días.
    Aprovechando que finalmente he cogido los quince días de vacaciones que tanto había reemplazado para cogérmelas.
    Quiero pasar más tiempo con la gente que me importa y quiero, además después de lo que presencie en mis dos últimos casos necesitaba alejarme una pequeña temporada del trabajo y también de mis compañeros.

    -¡Echaba de menos tu deliciosa comida!
    Beso la mejilla derecha de mi madre mientras ella sonríe y nos acabamos abrazando, ninguno de los dos nos lo decimos mucho pero nos hemos echado bastante de menos.
    Soy un idiota por no llamarla más a menudo, es cierto que debido a mi trabajo el cuál se lleva la mayor parte de mi tiempo, me complica.
    En realidad es una de las muchas excusas que me pongo y ya no quiero seguir poniendo excusas a la gente que quiero.

    -Había pensado que podríamos salir a comer fuera y dar un paseo por el barrio.

    Sabía que mi idea la iba a encantar, ayer pasamos el día haciendo un picnic en un parque cercano, recordando los viejos tiempos.

    Primero fuimos a comer a uno de los restaurantes Italianos que suelo ir en los pocos días libres que tengo, luego dimos un paseo por el barrio mientras veíamos algunos escaparates y en otras tiendas entramos directamente.

    Llevo todas las bolsas no me importa llevarlas, reconozco que hacía mucho tiempo que no veía a mi madre tan contenta.

    Hicimos una última parada en una licorería, al principio me costó convencerla para que esta noche me dejará cocinar para ella.

    Es cierto que no soy un magnifico chef, pero me defiendo bastante bien.

    En la licorería compre una botella de vino blanco, combina a la perfección con las majestuosas Langosta que acabe preparando a la perfección.

    -¡Esto no lo has cocinado tú!

    Simplemente esbozo una sonrisa a la vez que le sirvo el plato, no me ha sorprendido en absoluto su comentario.

    -Voy a clases de cocina, por favor pruébalo.

    Mientras un poco a regañadientes termina probando mi plato, destapo el corcho de la botella para servirle un poco en su copa.
    -¿Qué te parece?.

    Le falto ponerse a cantar de pura alegría, yo simplemente no puedo dejar de reír, beber y comer, en compañía de la mejor madre del mundo.
    #Undíaenlavidade Derek Morgan Como cada mañana el despertador suena a las 5:45, salga a correr hasta el parque Northmark, se encuentra tres calles más arriba del barrio donde resido. Al regresar a casa me doy una rápida ducha antes de cambiarme de ropa. Desde mi cuarto llega el delicioso aroma del café recién hecho y también de la exquisita comida que prepara mi madre, lleva conmigo dos días. Aprovechando que finalmente he cogido los quince días de vacaciones que tanto había reemplazado para cogérmelas. Quiero pasar más tiempo con la gente que me importa y quiero, además después de lo que presencie en mis dos últimos casos necesitaba alejarme una pequeña temporada del trabajo y también de mis compañeros. -¡Echaba de menos tu deliciosa comida! Beso la mejilla derecha de mi madre mientras ella sonríe y nos acabamos abrazando, ninguno de los dos nos lo decimos mucho pero nos hemos echado bastante de menos. Soy un idiota por no llamarla más a menudo, es cierto que debido a mi trabajo el cuál se lleva la mayor parte de mi tiempo, me complica. En realidad es una de las muchas excusas que me pongo y ya no quiero seguir poniendo excusas a la gente que quiero. -Había pensado que podríamos salir a comer fuera y dar un paseo por el barrio. Sabía que mi idea la iba a encantar, ayer pasamos el día haciendo un picnic en un parque cercano, recordando los viejos tiempos. Primero fuimos a comer a uno de los restaurantes Italianos que suelo ir en los pocos días libres que tengo, luego dimos un paseo por el barrio mientras veíamos algunos escaparates y en otras tiendas entramos directamente. Llevo todas las bolsas no me importa llevarlas, reconozco que hacía mucho tiempo que no veía a mi madre tan contenta. Hicimos una última parada en una licorería, al principio me costó convencerla para que esta noche me dejará cocinar para ella. Es cierto que no soy un magnifico chef, pero me defiendo bastante bien. En la licorería compre una botella de vino blanco, combina a la perfección con las majestuosas Langosta que acabe preparando a la perfección. -¡Esto no lo has cocinado tú! Simplemente esbozo una sonrisa a la vez que le sirvo el plato, no me ha sorprendido en absoluto su comentario. -Voy a clases de cocina, por favor pruébalo. Mientras un poco a regañadientes termina probando mi plato, destapo el corcho de la botella para servirle un poco en su copa. -¿Qué te parece?. Le falto ponerse a cantar de pura alegría, yo simplemente no puedo dejar de reír, beber y comer, en compañía de la mejor madre del mundo.
    Me gusta
    2
    0 turnos 1 maullido
  • Un estilo casual...la mascara la acabo de robar, asi que...no sigas nada...

    -Menciona probandose aquella nueva ropa comprada con su primer pago, de su primer trabajo, no es uno normal especificamente. Es mercenario, asi que le va bien, por fin puede aportar a el hogar-

    Me veo...bien?
    Un estilo casual...la mascara la acabo de robar, asi que...no sigas nada... -Menciona probandose aquella nueva ropa comprada con su primer pago, de su primer trabajo, no es uno normal especificamente. Es mercenario, asi que le va bien, por fin puede aportar a el hogar- Me veo...bien?
    Me shockea
    1
    6 turnos 0 maullidos
  • Habia estado experimentando con un extraño cristal que sacaron de un heroe que abria portales.

    — Hm, que cosa mas extraña. —Despues de un par de horas probando cosas, decidio darle una descarga electrica al cristal, el cual exploto y termino teletransportando la isla hat entera a una dimension extraña.

    — A canijo... ¿¡Que hice!? Esto es malo... Lord Black Hat va a matarme... —
    Habia estado experimentando con un extraño cristal que sacaron de un heroe que abria portales. — Hm, que cosa mas extraña. —Despues de un par de horas probando cosas, decidio darle una descarga electrica al cristal, el cual exploto y termino teletransportando la isla hat entera a una dimension extraña. — A canijo... ¿¡Que hice!? Esto es malo... Lord [Bl4ck_H4T] va a matarme... —
    0 turnos 0 maullidos
  • El estudio estaba silencioso, el suelo de madera brillando tenuemente con la luz de la mañana. Scarlett se acercó al espejo, los dedos rozando suavemente su cabello oscuro. Antes de que las alumnas llegaran, había un ritual que no podía saltarse: el recogido.

    Con movimientos precisos, empezó a separar mechón por mechón, alisando la textura con un cuidado casi obsesivo. Cada hebra debía estar en su lugar; cada línea de su cuello y nuca debía quedar visible, limpia, impecable.

    Mientras tejía el moño bajo, se permitió recordar. En los tiempos antiguos, las bailarinas recogían el cabello no solo por estética, sino por disciplina y seguridad. Un cabello suelto podía distraer, enredarse con la barra, interferir con la alineación del cuerpo. El recogido era una declaración silenciosa: “Estoy lista, estoy concentrada, respeto mi arte”.

    Scarlett ajustó un último pasador, comprobando el ángulo del moño en el espejo. La perfección no era vanidad; era necesaria. Cada giro, cada plié, cada salto exigía libertad de movimiento. Cada hebra fuera de lugar era una pequeña amenaza al equilibrio y a la armonía del cuerpo.

    El recogido no solo mantenía el cabello en su sitio, sino que recordaba a quien lo llevaba que el ballet no es solo belleza: es disciplina, control y respeto por el propio cuerpo. Un arte que no perdona la negligencia.

    Con el moño asegurado, Scarlett dio un paso atrás y estiró los brazos hacia arriba, dejando que la luz acariciara su silueta. Pronto las alumnas llegarían, pero por ahora, estaba sola con su reflejo y con el ritual que, generación tras generación, había definido a todas las bailarinas antes de comenzar.
    El estudio estaba silencioso, el suelo de madera brillando tenuemente con la luz de la mañana. Scarlett se acercó al espejo, los dedos rozando suavemente su cabello oscuro. Antes de que las alumnas llegaran, había un ritual que no podía saltarse: el recogido. Con movimientos precisos, empezó a separar mechón por mechón, alisando la textura con un cuidado casi obsesivo. Cada hebra debía estar en su lugar; cada línea de su cuello y nuca debía quedar visible, limpia, impecable. Mientras tejía el moño bajo, se permitió recordar. En los tiempos antiguos, las bailarinas recogían el cabello no solo por estética, sino por disciplina y seguridad. Un cabello suelto podía distraer, enredarse con la barra, interferir con la alineación del cuerpo. El recogido era una declaración silenciosa: “Estoy lista, estoy concentrada, respeto mi arte”. Scarlett ajustó un último pasador, comprobando el ángulo del moño en el espejo. La perfección no era vanidad; era necesaria. Cada giro, cada plié, cada salto exigía libertad de movimiento. Cada hebra fuera de lugar era una pequeña amenaza al equilibrio y a la armonía del cuerpo. El recogido no solo mantenía el cabello en su sitio, sino que recordaba a quien lo llevaba que el ballet no es solo belleza: es disciplina, control y respeto por el propio cuerpo. Un arte que no perdona la negligencia. Con el moño asegurado, Scarlett dio un paso atrás y estiró los brazos hacia arriba, dejando que la luz acariciara su silueta. Pronto las alumnas llegarían, pero por ahora, estaba sola con su reflejo y con el ritual que, generación tras generación, había definido a todas las bailarinas antes de comenzar.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • "POSTRENSE ANTE MI, SOY EL NUEVO ELDEN LORD, SOY EL NUEVO GOBERNANTE DE LAS TIERRAS INTERMEDIAS"

    -Esta probando utileria que encontro por ahi-
    "POSTRENSE ANTE MI, SOY EL NUEVO ELDEN LORD, SOY EL NUEVO GOBERNANTE DE LAS TIERRAS INTERMEDIAS" -Esta probando utileria que encontro por ahi-
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Hoy me estuve probando varios kimonos y este fue el que mas fue el que mas me gusto ¿Que dicen?
    Hoy me estuve probando varios kimonos y este fue el que mas fue el que mas me gusto ¿Que dicen?
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    12
    2 turnos 0 maullidos
  • ‎***Shlck... Schlck... Schlck***



    ‎ * El sonido de una daga siendo arrojada e incrustada en el tronco era todo lo que se escuchaba en el bosque. Aquel que la lanzaba se preguntaba meticulosamente: ¿Por qué un cuchillo seax? De repente, se escucharon unos pasos acercándose en su dirección. Elijah retiró el cuchillo del tronco una última vez antes de guardarlo en su funda mientras los pasos se hacían más fuertes. La persona que lo buscaba llegó y se quedó unos segundos observando al condotiero *



    ‎ — Vítkov... ¿Pero qué haces? —Uno de sus compañeros le veía confundido. Se supone que estaban a la espera de nuevas órdenes, pero este al ver cómo uno de los condotieros se perdía en la profundidad del bosque le causó intriga... ya ahora resulta que ¿Todo fue para venir a jugar "tiro al blanco" con un cuchillo?



    ‎ — Estoy probando el filo de este cuchillo, ¿Por qué? ¿Vas a reclamarme por asegurar la efectividad de mi armamento antes de ir a la misión?



    ‎ * Elijah, como siempre, parecía responder con una intención desafiante, pero la seriedad bajo su comentario y su mirada inexpresiva demostraban que no tenía intención alguna de irritar al contrario; era una pregunta simple y directa. El compañero solo suspiró ante este hecho y negó con la cabeza antes de seguir hablando: *



    ‎ — No... Solo vine a informarte de que ya nos llegó la ubicación del objetivo. Lo mantienen en una iglesia abandonada; todo parece indicar que se trata de uno de los grupos satáni... —El compañero de Elijah comentaba aquello, pero al notar la negación en el rostro de este último, decidió detenerse



    ‎ — No. Los vampiros no conforman grupos satánicos; ellos se consideran más allá de eso. No niego que exista el fanatismo entre ellos, pero no es por algo tan básico como el diablo. Si están en una iglesia es, primero, porque piensan que no vamos a encontrarlos si se ocultan bajo nuestras alfombras; segundo, son más conscientes de que lo que tienen allí no es un "suministro de sangre" cualquiera, de lo contrario lo habrían llevado a uno de sus asentamientos en vez de a un lugar santo que desprecian y... Si el objetivo aún está con vida, es porque siguen buscando la forma de eliminarlo sin sufrir en el proceso ¿Qué ha dicho la Oficina del Censor?



    ‎ — Pues que aún nos quedemos aguardando instrucciones, pero lo estaba comentando con los demás y todo apunta a que será un proceso de extracción



    ‎ * Elijah le contestó con un simple asentimiento para después decirle que iría al campamento en unos minutos. Su compañero volvió sin más, dejando al eslovaco solo con sus pensamientos otra vez... *



    ‎ ( Una extracción... Bueno, siempre y cuando el grupo esté conformado por los mismos vampiros que se avistaron aquel día, no debería ser tan complicado aunque... )



    ‎ — ¡Tsk! —Elijah chasqueba la lengua con irritación



    ‎ ( Si tan solo lo hubiéramos capturado en cuanto pudimos, seguro que nos habríamos ahorrado todo esto, pero no... Los censores tienen que confirmar qué tan nociva es exactamente la sangre del objetivo ¿Verdad? Pero en parte no los culpo: al leer el informe yo tampoco creí que alguien así existiera, o no siendo un "humano" en su mayoría )



    ‎ * Elijah observaba su nuevo cuchillo descansando en la funda; el sabía que de nada le servía sobrepensar en la misión. Así que en su lugar, su mente volvió a su duda anterior: ¿Por qué le regalaron ese cuchillo? Curiosamente, el joven conocía bien la historia de fondo que tenía aquella arma con sus raíces. El seax era una herramienta que llegaron a portar los pueblos germánicos y los mismos vikingos —con los cuales los eslovacos tenían relación— dándole un valor prominente al usarlo como arma secundaria durante sus batallas, la verdad es que era mucha la historia que se podía contar del cuchillo, pero lo que más le llamaba la atención al condotiero, era las creencias que tenían esos guerreros, que al igual que el —segun historias— llegaron a "enfrentárse" a cosas sobrenaturales según ciertas historias que, actualmente no se alejan mucho de la realidad que viven los cazadores. ¿Acaso había una probabilidad de que aquel obsequio buscara reivindicar todos esos orígenes? Era complicado decirlo, pues se supone que aquella persona que se lo obsequio no sabía nada más que su nombre y apellido ¿Acaso "ella" se había tomado el tiempo de investigarlo? El joven eslovaco no lo creí, pues el mismo no se consideraba tan importante como para derrochar tiempo averiguando sobre el. Sin mucho más que hacer, Elijah exhaló por la nariz, decidiéndose en tomar aquel cuchillo simplemente como un obsequio tras haber sobrevivido a aquella misión en conjunto donde —en cierto punto— si que le habría venido bien un cuchillo, y así volvió con calma al campamento para prepararse de una vez junto con el resto de sus compañeros... *
    ‎***Shlck... Schlck... Schlck*** ‎ ‎ ‎ ‎ * El sonido de una daga siendo arrojada e incrustada en el tronco era todo lo que se escuchaba en el bosque. Aquel que la lanzaba se preguntaba meticulosamente: ¿Por qué un cuchillo seax? De repente, se escucharon unos pasos acercándose en su dirección. Elijah retiró el cuchillo del tronco una última vez antes de guardarlo en su funda mientras los pasos se hacían más fuertes. La persona que lo buscaba llegó y se quedó unos segundos observando al condotiero * ‎ ‎ ‎ ‎ — Vítkov... ¿Pero qué haces? —Uno de sus compañeros le veía confundido. Se supone que estaban a la espera de nuevas órdenes, pero este al ver cómo uno de los condotieros se perdía en la profundidad del bosque le causó intriga... ya ahora resulta que ¿Todo fue para venir a jugar "tiro al blanco" con un cuchillo? ‎ ‎ ‎ ‎ — Estoy probando el filo de este cuchillo, ¿Por qué? ¿Vas a reclamarme por asegurar la efectividad de mi armamento antes de ir a la misión? ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah, como siempre, parecía responder con una intención desafiante, pero la seriedad bajo su comentario y su mirada inexpresiva demostraban que no tenía intención alguna de irritar al contrario; era una pregunta simple y directa. El compañero solo suspiró ante este hecho y negó con la cabeza antes de seguir hablando: * ‎ ‎ ‎ ‎ — No... Solo vine a informarte de que ya nos llegó la ubicación del objetivo. Lo mantienen en una iglesia abandonada; todo parece indicar que se trata de uno de los grupos satáni... —El compañero de Elijah comentaba aquello, pero al notar la negación en el rostro de este último, decidió detenerse ‎ ‎ ‎ ‎ — No. Los vampiros no conforman grupos satánicos; ellos se consideran más allá de eso. No niego que exista el fanatismo entre ellos, pero no es por algo tan básico como el diablo. Si están en una iglesia es, primero, porque piensan que no vamos a encontrarlos si se ocultan bajo nuestras alfombras; segundo, son más conscientes de que lo que tienen allí no es un "suministro de sangre" cualquiera, de lo contrario lo habrían llevado a uno de sus asentamientos en vez de a un lugar santo que desprecian y... Si el objetivo aún está con vida, es porque siguen buscando la forma de eliminarlo sin sufrir en el proceso ¿Qué ha dicho la Oficina del Censor? ‎ ‎ ‎ ‎ — Pues que aún nos quedemos aguardando instrucciones, pero lo estaba comentando con los demás y todo apunta a que será un proceso de extracción ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah le contestó con un simple asentimiento para después decirle que iría al campamento en unos minutos. Su compañero volvió sin más, dejando al eslovaco solo con sus pensamientos otra vez... * ‎ ‎ ‎ ‎ ( Una extracción... Bueno, siempre y cuando el grupo esté conformado por los mismos vampiros que se avistaron aquel día, no debería ser tan complicado aunque... ) ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡Tsk! —Elijah chasqueba la lengua con irritación ‎ ‎ ‎ ‎ ( Si tan solo lo hubiéramos capturado en cuanto pudimos, seguro que nos habríamos ahorrado todo esto, pero no... Los censores tienen que confirmar qué tan nociva es exactamente la sangre del objetivo ¿Verdad? Pero en parte no los culpo: al leer el informe yo tampoco creí que alguien así existiera, o no siendo un "humano" en su mayoría ) ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah observaba su nuevo cuchillo descansando en la funda; el sabía que de nada le servía sobrepensar en la misión. Así que en su lugar, su mente volvió a su duda anterior: ¿Por qué le regalaron ese cuchillo? Curiosamente, el joven conocía bien la historia de fondo que tenía aquella arma con sus raíces. El seax era una herramienta que llegaron a portar los pueblos germánicos y los mismos vikingos —con los cuales los eslovacos tenían relación— dándole un valor prominente al usarlo como arma secundaria durante sus batallas, la verdad es que era mucha la historia que se podía contar del cuchillo, pero lo que más le llamaba la atención al condotiero, era las creencias que tenían esos guerreros, que al igual que el —segun historias— llegaron a "enfrentárse" a cosas sobrenaturales según ciertas historias que, actualmente no se alejan mucho de la realidad que viven los cazadores. ¿Acaso había una probabilidad de que aquel obsequio buscara reivindicar todos esos orígenes? Era complicado decirlo, pues se supone que aquella persona que se lo obsequio no sabía nada más que su nombre y apellido ¿Acaso "ella" se había tomado el tiempo de investigarlo? El joven eslovaco no lo creí, pues el mismo no se consideraba tan importante como para derrochar tiempo averiguando sobre el. Sin mucho más que hacer, Elijah exhaló por la nariz, decidiéndose en tomar aquel cuchillo simplemente como un obsequio tras haber sobrevivido a aquella misión en conjunto donde —en cierto punto— si que le habría venido bien un cuchillo, y así volvió con calma al campamento para prepararse de una vez junto con el resto de sus compañeros... *
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Porque único no soy el que muere.
    Porqué el virus a pasado por varios antes y después que yo.
    Quitándoles el sueño, dejandolos con fiebre, probando sus sueños, quitándoles el deceo, cegando su ilusion.

    Virus.
    Que en la antigüedad te encuentras.
    ¿Qué haces estando en un lugar al cual sientes que no perteneces?
    Solo te vuelves más fuerte, fuerte debilitando a otros débiles como yo.
    Porque único no soy el que muere. Porqué el virus a pasado por varios antes y después que yo. Quitándoles el sueño, dejandolos con fiebre, probando sus sueños, quitándoles el deceo, cegando su ilusion. Virus. Que en la antigüedad te encuentras. ¿Qué haces estando en un lugar al cual sientes que no perteneces? Solo te vuelves más fuerte, fuerte debilitando a otros débiles como yo.
    Me gusta
    Me shockea
    4
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados