• *Solté una carcajada limpia, de esas que te sacan las lágrimas, mientras escuchaba las ocurrencias de mis hermanos. Entre risas y el humo de un cigarrillo, me acordé de lo importante.*

    —Por cierto, hermano... ¿has escuchado algún rumor interesante sobre la Inocencia últimamente?—

    *Mi hermano pequeño ladeó la cabeza con ese gesto pensativo que pone siempre, antes de soltar toda la sopa con la información que había logrado recolectar. Me quedé escuchando con una sonrisa de medio lado, asintiendo.*

    —Ya veo, ya veo... Pero qué buen chico eres. ¿Sabes qué? Te has ganado mi cena de hoy. Pero ojo aquí —

    *bajé un poco la voz, acercándome a ellos con complicidad*

    —que el Conde no se entere de que me pasé por el orfanato, ¿estamos?—

    *Les guiñé un ojo, sellando el pacto*

    —Que quede como nuestro pequeño secreto. Si me ayudan a distraerlo, les prometo que se llevarán todo el mérito... claro, siempre y cuando ese dichoso portador de la Inocencia esté realmente donde dicen.—
    *Solté una carcajada limpia, de esas que te sacan las lágrimas, mientras escuchaba las ocurrencias de mis hermanos. Entre risas y el humo de un cigarrillo, me acordé de lo importante.* —Por cierto, hermano... ¿has escuchado algún rumor interesante sobre la Inocencia últimamente?— *Mi hermano pequeño ladeó la cabeza con ese gesto pensativo que pone siempre, antes de soltar toda la sopa con la información que había logrado recolectar. Me quedé escuchando con una sonrisa de medio lado, asintiendo.* —Ya veo, ya veo... Pero qué buen chico eres. ¿Sabes qué? Te has ganado mi cena de hoy. Pero ojo aquí — *bajé un poco la voz, acercándome a ellos con complicidad* —que el Conde no se entere de que me pasé por el orfanato, ¿estamos?— *Les guiñé un ojo, sellando el pacto* —Que quede como nuestro pequeño secreto. Si me ayudan a distraerlo, les prometo que se llevarán todo el mérito... claro, siempre y cuando ese dichoso portador de la Inocencia esté realmente donde dicen.—
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  • ​"Experimental", "Riesgosa", "Secreta".
    Eran palabras que los médicos pronunciaban con un peso clínico, casi fúnebre, mientras ella firmaba documentos que no podía leer. Para Yelena, sin embargo, no eran más que ruidos de fondo en un mundo que ya era demasiado silencioso y oscuro.

    La cirugía no era una opción, era un último recurso nacido de la desesperación de quien ya no recordaba el color del cielo.

    ⸻ ¿Qué es lo peor que me puede pasar? No es como que pueda quedar más ciega. ⸻

    ​Esa frase se convirtió en su escudo. La repetía con una sonrisa cínica cada vez que le advertían sobre los efectos secundarios no probados o la inestabilidad del procedimiento. Lo que Yelena no entendía es que "perder la vista" era un riesgo físico, pero lo que estaba en juego en esa mesa de operaciones era su propia existencia.

    Cuando entró al hospital, todavía era la última de una estirpe orgullosa. Pero bajo la luz cruda del quirófano, mientras el metal tocaba su piel, el monitor cardíaco trazó una línea plana que los registros oficiales no se molestaron en ocultar. Yelena Antonov fue pronunciada muerta a las 03:14 AM. Y con ese último suspiro... los Antonov se extinguieron por completo.
    ​No hubo funeral, ni herencias que reclamar. El nombre fue borrado de los censos, los archivos de nacimiento fueron triturados. Lo que saldría de ese quirófano horas más tarde no tendría apellidos, no tendría familia, ni un solo hilo que la uniera al mundo de los vivos

    ​"Ángel". Así la llamaban las enfermeras en susurros, casi con miedo de romperla. Se había convertido en una residente del hospital. En su ficha médica no figuraba una nacionalidad, ni una historia clínica previa. Era una hoja en blanco, un fantasma biológico caminando por pasillos estériles.

    Solo habia un problema...
    No podian encontrar a "B"
    Ella no queria quitarse los vendajes, no queria salir hasta que lo primero que vieran sus ojos, fuera a su Abel.
    ​"Experimental", "Riesgosa", "Secreta". Eran palabras que los médicos pronunciaban con un peso clínico, casi fúnebre, mientras ella firmaba documentos que no podía leer. Para Yelena, sin embargo, no eran más que ruidos de fondo en un mundo que ya era demasiado silencioso y oscuro. La cirugía no era una opción, era un último recurso nacido de la desesperación de quien ya no recordaba el color del cielo. ​ ⸻ ¿Qué es lo peor que me puede pasar? No es como que pueda quedar más ciega. ⸻ ​Esa frase se convirtió en su escudo. La repetía con una sonrisa cínica cada vez que le advertían sobre los efectos secundarios no probados o la inestabilidad del procedimiento. Lo que Yelena no entendía es que "perder la vista" era un riesgo físico, pero lo que estaba en juego en esa mesa de operaciones era su propia existencia. Cuando entró al hospital, todavía era la última de una estirpe orgullosa. Pero bajo la luz cruda del quirófano, mientras el metal tocaba su piel, el monitor cardíaco trazó una línea plana que los registros oficiales no se molestaron en ocultar. Yelena Antonov fue pronunciada muerta a las 03:14 AM. Y con ese último suspiro... los Antonov se extinguieron por completo. ​No hubo funeral, ni herencias que reclamar. El nombre fue borrado de los censos, los archivos de nacimiento fueron triturados. Lo que saldría de ese quirófano horas más tarde no tendría apellidos, no tendría familia, ni un solo hilo que la uniera al mundo de los vivos ​"Ángel". Así la llamaban las enfermeras en susurros, casi con miedo de romperla. Se había convertido en una residente del hospital. En su ficha médica no figuraba una nacionalidad, ni una historia clínica previa. Era una hoja en blanco, un fantasma biológico caminando por pasillos estériles. Solo habia un problema... No podian encontrar a "B" Ella no queria quitarse los vendajes, no queria salir hasta que lo primero que vieran sus ojos, fuera a su Abel.
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  • Dulce mentira.
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Cambia Formas

    "Cuando caigan las máscaras, cuando toda mentira sea descubierta, tu identidad será todo lo que te quede, pero a ti, que usas cada rostro como si de una moneda se tratase... ¿Qué te quedará?"

    [París - x/x/1885 - 11:28]

    Una época incierta en la que el nombre de Morana aún resonaba en alguna historia de los pueblos, pero como nada más que una fábula, la historia de una bruja avariciosa que se llevaba a los que se alejaban demasiado de las ciudades...

    La verdad era que no importaba dónde estuvieras, si le interesabas, incluso a plena vista era capaz de tomar lo que ella veía suyo... Pero no estamos aquí para hablar de eso ¿Verdad?

    Un mensaje, una carta, una invitación... El papel aún en su mano, su mirada leía las letras tratando de descifrar un mensaje oculto que... Sencillamente no había.

    "Hola, llevábamos tiempo sin hablar, así que pensé que una reunión estaría bien, te esperaré en ____ a mediodía."

    Una invitación tan simple y directa era algo extraño en el cerrado círculo de Morana, pero no era algo impensable ¿Quizás alguno de sus conocidos quería arrimar el hombro? Era posible.

    Caminaba sin prisa pero con paso firme, como era costumbre, el tiempo era algo tan abundante para ella como lo era el aire mismo, beneficios de tener una vida inmortal.

    Esta persona con la que había quedado era de las pocas que conocían el estado de su... Corazón, vamos a decir. Sabía que su esposo había fallecido, aunque no la forma y sabía que Morana prácticamente vivía en luto.

    Cierto era que la soledad por su parte había cobrado bastante, si no fuera por su regeneración, el insomnio constante al que se somete Morana se hubiera cobrado su vida y su cordura hace siglos, y es que dormir le traía las pesadillas más horribles que podía concebir... Los recuerdos.

    Apenas se dio cuenta de que se acercaba al sitio, guardó el papel en el bolsillo interior de su abrigo, no sin antes doblarlo un par de veces. Su mirada recorrió el lugar, tratando de ver si con quien se iba a reunir había llegado.

    Una cafetería, lo suficientemente simple como para no acumular gente, pero lo suficientemente buena como para ser uno de los lugares favoritos de Morana. Fue ahí que reconoció a la mujer y con calma se acercó.

    Una tenue sonrisa se dibujó en su rostro, alzó la mano un poco a modo de saludo y fue entonces que alzó la voz. — Hola, cuanto tiempo... — Su voz era tranquila, pues desconocía totalmente que ella no era la persona que aparentaba ser...
    [cyclone_jade_cow_411] "Cuando caigan las máscaras, cuando toda mentira sea descubierta, tu identidad será todo lo que te quede, pero a ti, que usas cada rostro como si de una moneda se tratase... ¿Qué te quedará?" [París - x/x/1885 - 11:28] Una época incierta en la que el nombre de Morana aún resonaba en alguna historia de los pueblos, pero como nada más que una fábula, la historia de una bruja avariciosa que se llevaba a los que se alejaban demasiado de las ciudades... La verdad era que no importaba dónde estuvieras, si le interesabas, incluso a plena vista era capaz de tomar lo que ella veía suyo... Pero no estamos aquí para hablar de eso ¿Verdad? Un mensaje, una carta, una invitación... El papel aún en su mano, su mirada leía las letras tratando de descifrar un mensaje oculto que... Sencillamente no había. "Hola, llevábamos tiempo sin hablar, así que pensé que una reunión estaría bien, te esperaré en ____ a mediodía." Una invitación tan simple y directa era algo extraño en el cerrado círculo de Morana, pero no era algo impensable ¿Quizás alguno de sus conocidos quería arrimar el hombro? Era posible. Caminaba sin prisa pero con paso firme, como era costumbre, el tiempo era algo tan abundante para ella como lo era el aire mismo, beneficios de tener una vida inmortal. Esta persona con la que había quedado era de las pocas que conocían el estado de su... Corazón, vamos a decir. Sabía que su esposo había fallecido, aunque no la forma y sabía que Morana prácticamente vivía en luto. Cierto era que la soledad por su parte había cobrado bastante, si no fuera por su regeneración, el insomnio constante al que se somete Morana se hubiera cobrado su vida y su cordura hace siglos, y es que dormir le traía las pesadillas más horribles que podía concebir... Los recuerdos. Apenas se dio cuenta de que se acercaba al sitio, guardó el papel en el bolsillo interior de su abrigo, no sin antes doblarlo un par de veces. Su mirada recorrió el lugar, tratando de ver si con quien se iba a reunir había llegado. Una cafetería, lo suficientemente simple como para no acumular gente, pero lo suficientemente buena como para ser uno de los lugares favoritos de Morana. Fue ahí que reconoció a la mujer y con calma se acercó. Una tenue sonrisa se dibujó en su rostro, alzó la mano un poco a modo de saludo y fue entonces que alzó la voz. — Hola, cuanto tiempo... — Su voz era tranquila, pues desconocía totalmente que ella no era la persona que aparentaba ser...
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  • Meeting at the Bayou
    Fandom The Originals
    Categoría Slice of Life
    ㅤㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤ𝘴𝐭𝙖𝙧𝐭𝙚𝙧 𝑟𝑜𝘭 𝐩𝗮𝙧𝑎 Aeryn Virek



    ㅤㅤㅤㅤㅤHabia intentado dar un sentido a lo que habia ocurrido durante las ultimas semanas. Regresar de la muerte no era algo fácil de asimilar. Tampoco saber que estaban ligados de forma mística a una bruja nigromante milenaria… Y tampoco el hecho de que Elijah parecía estar experimentando extraños trastornos y visiones provocados por aquella marca. Si bien los Mikaelson habían vuelto a reunirse, nunca podía llover a gusto de todos. Nunca podrían tener un encuentro tranquilo sin dolor, sin pena…

    Volver a ver a Hope, en cambio, habia sido el mayor de los alivios para Hayley. Su hija era todo lo que alguna vez esperó de ella. Era preciosa, fuerte y valiente. Y habia salido de su exilio en un lugar seguro donde estaba protegida de una amenaza superior, tan solo para regresar a casa y ayudar a su familia a lidiar con aquel mal.

    La noticia de seres sobrenaturales resucitando a lo largo y ancho del mundo se extendió como la pólvora por todo el planeta y, aunque los Mikaelson temían el regreso de sus más formidables enemigos, Hayley a pesar de todo habia esperado secretamente el regreso de algunas personas: sus padres, a los que nunca pudo conocer. Y Jackson. No estaba confundida. Hayley sabia que estaba enamorada de Elijah Mikaelson, que murió enamorada de él y que siempre lo estaría. Pero tenia tantas conversaciones pendientes con él…

    Puede que esa fuera la razón que le hizo conducir hasta el Pantano, ese lugar de Nueva Orleans donde algunos lobos, los que se habían resistido a regresar al barrio Francés (tras la salida de Marcel y sus vampiros) todavia aguardaban.

    Poco sabia la hibrida que aquel día disfrutaría de un nuevo rencuentro, si bien no el que ella esperaba, uno que necesitaba. Porque nunca se tenían demasiados amigos.
    ㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤ𝘴𝐭𝙖𝙧𝐭𝙚𝙧 𝑟𝑜𝘭 𝐩𝗮𝙧𝑎 [SH3WOLF] ㅤ ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤHabia intentado dar un sentido a lo que habia ocurrido durante las ultimas semanas. Regresar de la muerte no era algo fácil de asimilar. Tampoco saber que estaban ligados de forma mística a una bruja nigromante milenaria… Y tampoco el hecho de que Elijah parecía estar experimentando extraños trastornos y visiones provocados por aquella marca. Si bien los Mikaelson habían vuelto a reunirse, nunca podía llover a gusto de todos. Nunca podrían tener un encuentro tranquilo sin dolor, sin pena… Volver a ver a Hope, en cambio, habia sido el mayor de los alivios para Hayley. Su hija era todo lo que alguna vez esperó de ella. Era preciosa, fuerte y valiente. Y habia salido de su exilio en un lugar seguro donde estaba protegida de una amenaza superior, tan solo para regresar a casa y ayudar a su familia a lidiar con aquel mal. La noticia de seres sobrenaturales resucitando a lo largo y ancho del mundo se extendió como la pólvora por todo el planeta y, aunque los Mikaelson temían el regreso de sus más formidables enemigos, Hayley a pesar de todo habia esperado secretamente el regreso de algunas personas: sus padres, a los que nunca pudo conocer. Y Jackson. No estaba confundida. Hayley sabia que estaba enamorada de Elijah Mikaelson, que murió enamorada de él y que siempre lo estaría. Pero tenia tantas conversaciones pendientes con él… Puede que esa fuera la razón que le hizo conducir hasta el Pantano, ese lugar de Nueva Orleans donde algunos lobos, los que se habían resistido a regresar al barrio Francés (tras la salida de Marcel y sus vampiros) todavia aguardaban. Poco sabia la hibrida que aquel día disfrutaría de un nuevo rencuentro, si bien no el que ella esperaba, uno que necesitaba. Porque nunca se tenían demasiados amigos.
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  • — Te llamaré Bizcochito, es un nombre perfecto para ti. No te preocupes amiguito, yo no creo en el mito de que los gatos negros atraen la mala suerte.
    — Te llamaré Bizcochito, es un nombre perfecto para ti. No te preocupes amiguito, yo no creo en el mito de que los gatos negros atraen la mala suerte.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    NORMATIVA PARA INTERACTUAR.

    Para que todo fluya y no cunda el caos, aquí dejo algunas reglas básicas de mi perfil:

    1. No acepto perfiles generados por IA.
    La IA reemplaza trabajos de personas reales que realmente necesitan ese ingreso. Si tú apoyas eso, está bien, pero no será bienvenido en mis roles. Yo no voy a ayudar a un robot que quita el trabajo a las personas REALES.

    2. No metarol.

    3. Paciencia.
    Todos tenemos vida fuera del rol. No siempre podré responder de inmediato. La paciencia es la madre de todas las ciencias.

    4. Respeto mutuo.
    Nada de insultos, humillaciones o actitudes que rompan la dinámica del rol fuera de la historia. Dentro de la historia: aceptado. Fuera: no.

    5. Roles coherentes.
    Por favor, que las acciones de tu personaje tengan sentido con la narrativa y con la personalidad que has definido.

    Gracias por leer y seguir estas normas. Iré añadiendo más según se me ocurran.
    📝 NORMATIVA PARA INTERACTUAR. Para que todo fluya y no cunda el caos, aquí dejo algunas reglas básicas de mi perfil: 1. No acepto perfiles generados por IA. La IA reemplaza trabajos de personas reales que realmente necesitan ese ingreso. Si tú apoyas eso, está bien, pero no será bienvenido en mis roles. Yo no voy a ayudar a un robot que quita el trabajo a las personas REALES. 2. No metarol. 3. Paciencia. Todos tenemos vida fuera del rol. No siempre podré responder de inmediato. La paciencia es la madre de todas las ciencias. 4. Respeto mutuo. Nada de insultos, humillaciones o actitudes que rompan la dinámica del rol fuera de la historia. Dentro de la historia: aceptado. Fuera: no. 5. Roles coherentes. Por favor, que las acciones de tu personaje tengan sentido con la narrativa y con la personalidad que has definido. Gracias por leer y seguir estas normas. Iré añadiendo más según se me ocurran.
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  • Ya te dije que no estoy ebria.. solo algo agotada por el trabajo

    - dijo la chica pelimorada mientras trataba de tranquilizar agitando las manos -

    Se que tome algunas cosas pero no tienes porque preocuparte así

    - le agarro los cachetes mientras ella sonreía como una tonta -

    Anda, sonríe un poco

    //Me tarde unos cuantos días en terminar el dibujo
    Ya te dije que no estoy ebria.. solo algo agotada por el trabajo - dijo la chica pelimorada mientras trataba de tranquilizar agitando las manos - Se que tome algunas cosas pero no tienes porque preocuparte así - le agarro los cachetes mientras ella sonreía como una tonta - Anda, sonríe un poco //Me tarde unos cuantos días en terminar el dibujo :STK-12:
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  • El eco de las sirenas se pierde con el ventarrón nocturno. Desde las alturas, la ciudad parece tan indómita como impasible; mas el incandescente escenario teñido de neón esconde a quienes se atreven a vivir como si no existiera el peligro de la obliteración.

    Fauces impredecibles, silenciosas y disformes advirtieron, pero quienes decidieron no escuchar frustran el frágil ordenamiento que impide un nuevo colapso.

    Perseguidos, castigados. No obstante, la retribución carece de sentido ante la laxitud nacida de la necesidad. Y quien desentiende la misericordia declara que no hay lugar para la reinserción.

    No todo puede salvarse: la carne se viste de pecado, y es su labor desollar a los lobos entre corderos.

    Una sombra que se vuelve mito urbano; brutalidad que escandaliza, pero que, por algún motivo, es encubierta para no tentar a la desobediencia colectiva. Reclamarán justicia humana quienes son los primeros en ofenderla.

    El recuerdo carmesí, inmortalizado en el pavimento: una vida que solo genera decepción e hiriente frustración. La voz enmudecida y el terror se manifiestan eternamente en los maxilares; una advertencia para quienes escuchan a través de la sombra, un terror viviente para quienes temen, y absolución para aquellos a quienes encuentra bajo su rojiza mirada.

    Desnudada la carcasa de la humanidad, contempla las cuencas vacías bajo la oscuridad formada por la capucha. Una extremidad que ya no se molesta en ocultar; el reflejo de presionar y hacer crujir las contadas soldaduras del ejemplar óseo.

    Era una noche más en la nueva ciudad fundada tras la catástrofe del Limbo. Dormirán y reirán quienes necesiten refugiarse en la ignorancia; los ángeles son reales y están dispuestos a acechar desde las alturas.

    Malaventurado quien encuentre en la noche a su cómplice.
    El eco de las sirenas se pierde con el ventarrón nocturno. Desde las alturas, la ciudad parece tan indómita como impasible; mas el incandescente escenario teñido de neón esconde a quienes se atreven a vivir como si no existiera el peligro de la obliteración. Fauces impredecibles, silenciosas y disformes advirtieron, pero quienes decidieron no escuchar frustran el frágil ordenamiento que impide un nuevo colapso. Perseguidos, castigados. No obstante, la retribución carece de sentido ante la laxitud nacida de la necesidad. Y quien desentiende la misericordia declara que no hay lugar para la reinserción. No todo puede salvarse: la carne se viste de pecado, y es su labor desollar a los lobos entre corderos. Una sombra que se vuelve mito urbano; brutalidad que escandaliza, pero que, por algún motivo, es encubierta para no tentar a la desobediencia colectiva. Reclamarán justicia humana quienes son los primeros en ofenderla. El recuerdo carmesí, inmortalizado en el pavimento: una vida que solo genera decepción e hiriente frustración. La voz enmudecida y el terror se manifiestan eternamente en los maxilares; una advertencia para quienes escuchan a través de la sombra, un terror viviente para quienes temen, y absolución para aquellos a quienes encuentra bajo su rojiza mirada. Desnudada la carcasa de la humanidad, contempla las cuencas vacías bajo la oscuridad formada por la capucha. Una extremidad que ya no se molesta en ocultar; el reflejo de presionar y hacer crujir las contadas soldaduras del ejemplar óseo. Era una noche más en la nueva ciudad fundada tras la catástrofe del Limbo. Dormirán y reirán quienes necesiten refugiarse en la ignorancia; los ángeles son reales y están dispuestos a acechar desde las alturas. Malaventurado quien encuentre en la noche a su cómplice.
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  • Se dejó caer hacia atrás en la silla, que crujió bajo su peso. El ventilador del techo giraba lento, apenas removiendo el aire caliente y pegajoso de la noche de febrero.

    ────𝘊𝘢𝘭𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢. . . 𝘠 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪é𝘯 é𝘴𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘮𝘢ñ𝘢𝘯𝘢. ¡𝘜𝘨𝘩! 𝘖𝘫𝘢𝘭á 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘷𝘢𝘤𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴. ────

    Murmuró entre dientes, pasándose la mano por la nuca húmeda mientras miraba la pantalla con los ojos entrecerrados.

    El cursor parpadeaba en el documento sin que él tuviera fuerzas para seguir tecleando. El vaso de vino llevaba rato, olvidado al lado del teclado.

    ❝ ────¿𝘊𝘶á𝘯𝘵𝘰 𝘧𝘢𝘭𝘵𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘴𝘦 𝘱𝘰𝘯𝘨𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘣𝘭𝘦? ────❞

    Pensó, soltando un suspiro largo y agotado.
    Se dejó caer hacia atrás en la silla, que crujió bajo su peso. El ventilador del techo giraba lento, apenas removiendo el aire caliente y pegajoso de la noche de febrero. ────𝘊𝘢𝘭𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢. . . 𝘠 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪é𝘯 é𝘴𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘮𝘢ñ𝘢𝘯𝘢. ¡𝘜𝘨𝘩! 𝘖𝘫𝘢𝘭á 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘷𝘢𝘤𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴. ──── Murmuró entre dientes, pasándose la mano por la nuca húmeda mientras miraba la pantalla con los ojos entrecerrados. El cursor parpadeaba en el documento sin que él tuviera fuerzas para seguir tecleando. El vaso de vino llevaba rato, olvidado al lado del teclado. ❝ ────¿𝘊𝘶á𝘯𝘵𝘰 𝘧𝘢𝘭𝘵𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘴𝘦 𝘱𝘰𝘯𝘨𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘣𝘭𝘦? ────❞ Pensó, soltando un suspiro largo y agotado.
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  • La habitación estaba en silencio, salvo por el sonido de la serie que estaba viendo. Thalya estaba sentada en la cama, apoyada contra el cabecero, con una luz cálida encendida y el ordenador descansando en sus piernas.

    Kora dormía hecha un ovillo a sus pies justo cuando el móvil vibró sobre la mesilla.

    No lo miró al principio ya que pensó que sería cualquier notificación sin importancia, pero volvió a vibrar otra vez. Frunció el ceño, estiró el brazo y al ver el nombre en la pantalla se extrañó.

    “Yayo”.

    —¿Hola? —preguntó nada más responder. Al otro lado no hubo saludo inmediato. La voz de su abuelo llegó después, más bajita de lo normal.

    —Thalya… cariño… no quería asustarte.

    Ella ya estaba sentándose recta con algo de preocupación. —¿Qué pasa?

    Silencio corto.

    —Tu abuela… esta mañana… ha tenido un infarto.

    Dejó el ordenador a un lado de inmediato. —¿Está…?

    —Está viva —se apresuró—. Pero está muy débil. Los médicos dicen que su corazón… ya no aguanta como antes.

    Thalya no dijo nada, solo miró un punto fijo de la pared.

    —Preguntó por ti —continuó él—. Varias veces, cree que vas a venir.

    La garganta se le cerró y tuvo que carraspear un poco. —Si, eh… tenía pensado ir —respondió casi en un susurro.

    —Bien —dijo su abuelo con suavidad—. Quiere verte.

    La llamada terminó poco después, pero ella se quedó sentada en la cama sin moverse, con el teléfono aún en la mano. La perrita levantó la cabeza, acercándose a olfatear su rodilla y ella la acarició automáticamente, pero tenía la mirada perdida.

    Solo respiró hondo una vez, tratando de poner prioridad al caos de su mente. Lo primero era adelantar el billete de avión, lo demás ya se vería.
    La habitación estaba en silencio, salvo por el sonido de la serie que estaba viendo. Thalya estaba sentada en la cama, apoyada contra el cabecero, con una luz cálida encendida y el ordenador descansando en sus piernas. Kora dormía hecha un ovillo a sus pies justo cuando el móvil vibró sobre la mesilla. No lo miró al principio ya que pensó que sería cualquier notificación sin importancia, pero volvió a vibrar otra vez. Frunció el ceño, estiró el brazo y al ver el nombre en la pantalla se extrañó. “Yayo”. —¿Hola? —preguntó nada más responder. Al otro lado no hubo saludo inmediato. La voz de su abuelo llegó después, más bajita de lo normal. —Thalya… cariño… no quería asustarte. Ella ya estaba sentándose recta con algo de preocupación. —¿Qué pasa? Silencio corto. —Tu abuela… esta mañana… ha tenido un infarto. Dejó el ordenador a un lado de inmediato. —¿Está…? —Está viva —se apresuró—. Pero está muy débil. Los médicos dicen que su corazón… ya no aguanta como antes. Thalya no dijo nada, solo miró un punto fijo de la pared. —Preguntó por ti —continuó él—. Varias veces, cree que vas a venir. La garganta se le cerró y tuvo que carraspear un poco. —Si, eh… tenía pensado ir —respondió casi en un susurro. —Bien —dijo su abuelo con suavidad—. Quiere verte. La llamada terminó poco después, pero ella se quedó sentada en la cama sin moverse, con el teléfono aún en la mano. La perrita levantó la cabeza, acercándose a olfatear su rodilla y ella la acarició automáticamente, pero tenía la mirada perdida. Solo respiró hondo una vez, tratando de poner prioridad al caos de su mente. Lo primero era adelantar el billete de avión, lo demás ya se vería.
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