• No prometo ser amable pero, ¿Aún así te quedarías?
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    Me encocora
    Me endiabla
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  • El bosque seguía igual que siempre, indiferente. La luz apenas lograba colarse entre las ramas, dibujando sombras largas sobre el suelo húmedo. Allí, junto a un árbol cubierto de musgo, una figura permanecía inmóvil, como si fuera parte del paisaje.
    Respiraba despacio, con pausas irregulares, escuchando algo más que el viento. Una mano descansaba sobre su costado, no por costumbre, sino por necesidad. La tela oscura de su ropa estaba pesada, rígida en algunos puntos, y el olor metálico se mezclaba con el de la tierra y las hojas.
    Sus ojos, apagados pero atentos, seguían las sombras entre los troncos. Cada sonido era evaluado, cada crujido tenía peso. No había prisa por levantarse; el cuerpo pedía tiempo, y el bosque, silencio.
    Las orejas negras apenas se movieron, captando un ruido lejano que no terminó de llegar. Cerró los ojos un instante, solo uno. No para rendirse, sino para recordar cómo se sentía estar de pie.
    Luego volvió a abrirlos. El mundo seguía ahí. Y eso, por ahora, era suficiente
    El bosque seguía igual que siempre, indiferente. La luz apenas lograba colarse entre las ramas, dibujando sombras largas sobre el suelo húmedo. Allí, junto a un árbol cubierto de musgo, una figura permanecía inmóvil, como si fuera parte del paisaje. Respiraba despacio, con pausas irregulares, escuchando algo más que el viento. Una mano descansaba sobre su costado, no por costumbre, sino por necesidad. La tela oscura de su ropa estaba pesada, rígida en algunos puntos, y el olor metálico se mezclaba con el de la tierra y las hojas. Sus ojos, apagados pero atentos, seguían las sombras entre los troncos. Cada sonido era evaluado, cada crujido tenía peso. No había prisa por levantarse; el cuerpo pedía tiempo, y el bosque, silencio. Las orejas negras apenas se movieron, captando un ruido lejano que no terminó de llegar. Cerró los ojos un instante, solo uno. No para rendirse, sino para recordar cómo se sentía estar de pie. Luego volvió a abrirlos. El mundo seguía ahí. Y eso, por ahora, era suficiente
    Me shockea
    Me entristece
    Me emputece
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  • El laboratorio permanecía en silencio.
    Las luces blancas iluminaban con precisión quirúrgica las mesas metálicas, frascos sellados y dispositivos aún inactivos, dispuestos como si aguardaran ser utilizados en un orden ya calculado. El ambiente no transmitía urgencia, pero tampoco descanso. Era un espacio diseñado para esperar resultados, no personas.
    Faust se encontraba de pie junto a una de las mesas centrales, revisando datos proyectados en una pantalla translúcida. Su postura era recta, inmóvil, como si el paso del tiempo no representara una variable relevante. Cada tanto, ajustaba algún parámetro, no por necesidad inmediata, sino por previsión.
    Los cazadores aún no habían regresado.
    Sin embargo, el laboratorio ya estaba preparado para su llegada.
    Contenedores de seguridad aguardaban sellados. Instrumentos de análisis permanecían calibrados. Incluso las superficies habían sido despejadas con antelación, anticipando materiales cuya naturaleza todavía no había sido confirmada.

    Faust levantó la mirada brevemente hacia la entrada.
    —“La demora se mantiene dentro del margen aceptable.”

    No había impaciencia en su voz.
    Solo constatación.
    Cualquiera que fuera el resultado de la misión —restos, muestras, fragmentos o información incompleta—, el laboratorio estaba listo para recibirlo. Y Faust también.
    Las pruebas no determinarían únicamente la naturaleza de la anomalía.
    También revelarían qué tan precisas habían sido las suposiciones previas.
    El procedimiento aguardaba.
    El análisis, inevitablemente, comenzaría en cuanto los datos llegaran.
    Rhett Zakharov Tobıαs Novαkovıc Veythra Lili Queen Ishtar Zagreo the Dark Demon Greek Mitology
    El laboratorio permanecía en silencio. Las luces blancas iluminaban con precisión quirúrgica las mesas metálicas, frascos sellados y dispositivos aún inactivos, dispuestos como si aguardaran ser utilizados en un orden ya calculado. El ambiente no transmitía urgencia, pero tampoco descanso. Era un espacio diseñado para esperar resultados, no personas. Faust se encontraba de pie junto a una de las mesas centrales, revisando datos proyectados en una pantalla translúcida. Su postura era recta, inmóvil, como si el paso del tiempo no representara una variable relevante. Cada tanto, ajustaba algún parámetro, no por necesidad inmediata, sino por previsión. Los cazadores aún no habían regresado. Sin embargo, el laboratorio ya estaba preparado para su llegada. Contenedores de seguridad aguardaban sellados. Instrumentos de análisis permanecían calibrados. Incluso las superficies habían sido despejadas con antelación, anticipando materiales cuya naturaleza todavía no había sido confirmada. Faust levantó la mirada brevemente hacia la entrada. —“La demora se mantiene dentro del margen aceptable.” No había impaciencia en su voz. Solo constatación. Cualquiera que fuera el resultado de la misión —restos, muestras, fragmentos o información incompleta—, el laboratorio estaba listo para recibirlo. Y Faust también. Las pruebas no determinarían únicamente la naturaleza de la anomalía. También revelarían qué tan precisas habían sido las suposiciones previas. El procedimiento aguardaba. El análisis, inevitablemente, comenzaría en cuanto los datos llegaran. [theannoyingcriminal75] [phantasm_winter] [Lili.Queen] [Dark_Demon]
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  • — Desde mi punto de vista de gato metiche puedo decir que se ve bien mal aparentar algo que no son, las migajas no llenan y a mi no me pueden engañar.— Eleva el pulgar de la discordia. ¿?
    — Desde mi punto de vista de gato metiche puedo decir que se ve bien mal aparentar algo que no son, las migajas no llenan y a mi no me pueden engañar.— Eleva el pulgar de la discordia. ¿?
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  • Oh señor Océano! Bríndame tu poder para seguir luchando. Lamento no poder haber sido más útil ante las injusticias.

    Oh señor Océano! Prometo servir cómo protección a los 7 mares, pero necesito de tu poder.
    Oh señor Océano! Bríndame tu poder para seguir luchando. Lamento no poder haber sido más útil ante las injusticias. Oh señor Océano! Prometo servir cómo protección a los 7 mares, pero necesito de tu poder.
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  • — Bienvenida estás a mi humilde morada, deja que te cargue un rato. Te prometo que la pasaremos bien, demasiado. Mas, una vez que estés entre mis brazos... —

    El hombre, decidido y con fiereza en su mirada, esbozaría una tenue sonrisa pícara antes de emitir sus siguientes palabras.

    — Te mostraré por qué desearás venir seguido... —
    — Bienvenida estás a mi humilde morada, deja que te cargue un rato. Te prometo que la pasaremos bien, demasiado. Mas, una vez que estés entre mis brazos... — El hombre, decidido y con fiereza en su mirada, esbozaría una tenue sonrisa pícara antes de emitir sus siguientes palabras. — Te mostraré por qué desearás venir seguido... —
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    ৎ୭ :: paciencia conmigo, porfiis, que solo he visto la serie y mi partner y yo nos hemos creado ocs por impulso

    Prometo hacer una ficha que tenga sentido.
    ৎ୭ :: paciencia conmigo, porfiis, que solo he visto la serie y mi partner y yo nos hemos creado ocs por impulso 😅 Prometo hacer una ficha que tenga sentido.
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  • La mosca en la nuca
    Categoría Contemporáneo
    El asfalto mojado bajo las ruedas de la motocicleta parecía un espejo oscuro que reflejaba un cielo que no le pertenecía. Alberto apretó el embrague, sintiendo la vibración del motor entre sus muslos como un recordatorio de que, en este mundo, todo era mecánico, tangible y finito. Exactamente como él quería que fuera.

    Había dejado atrás la ciudad hacía tres horas, pero el olor a ozono y azufre —ese rastro invisible que solo los de su clase podían detectar— no se despegaba de su nuca. No era una persecución ruidosa; era una sombra que se alargaba, un susurro entre el viento que le recordaba que la sangre de Belcebú no se limpia con agua, ni se esconde con identidades falsas.

    Se detuvo en una gasolinera olvidada, una mancha de luces de neón parpadeantes en mitad de la carretera nacional. Al bajar de la moto, sus manos temblaron ligeramente. No de miedo, sino de fatiga. Cada vez que usaba su don, cada vez que esa "anomalía" de su linaje brotaba para salvar una vida humana, su rastro en el mapa infernal brillaba como una bengala en la noche.

    «Curar es destruir el orden natural de la decadencia», le decía su ancestro. Alberto escupió a un lado, desafiando a la memoria.

    Entró en el pequeño local, compró un café aguado que sabía a plástico y regresó a su moto. El silencio del lugar era absoluto, roto solo por el clic metálico del motor enfriándose. Fue entonces cuando sintió la vibración en el bolsillo de su chaqueta de cuero.

    Sacó el móvil. No había número de remitente. No había prefijo. Solo un mensaje de texto que iluminó su rostro cansado con una luz blanca y aséptica.

    [Desconocido]: "La podredumbre siempre vuelve a su origen, Alberto. No importa cuántas veces remiendes la carne, el alma sigue teniendo nuestra marca. Mira detrás de ti."

    Alberto no se giró. Bloqueó la pantalla, guardó el teléfono y arrancó la moto de una patada, haciendo que el motor rugiera contra la oscuridad del bosque circundante. Sabía que la tregua se había terminado. Otro mensaje le llegó, pero ésta vez no se trataba de uno hostil:
    El asfalto mojado bajo las ruedas de la motocicleta parecía un espejo oscuro que reflejaba un cielo que no le pertenecía. Alberto apretó el embrague, sintiendo la vibración del motor entre sus muslos como un recordatorio de que, en este mundo, todo era mecánico, tangible y finito. Exactamente como él quería que fuera. Había dejado atrás la ciudad hacía tres horas, pero el olor a ozono y azufre —ese rastro invisible que solo los de su clase podían detectar— no se despegaba de su nuca. No era una persecución ruidosa; era una sombra que se alargaba, un susurro entre el viento que le recordaba que la sangre de Belcebú no se limpia con agua, ni se esconde con identidades falsas. Se detuvo en una gasolinera olvidada, una mancha de luces de neón parpadeantes en mitad de la carretera nacional. Al bajar de la moto, sus manos temblaron ligeramente. No de miedo, sino de fatiga. Cada vez que usaba su don, cada vez que esa "anomalía" de su linaje brotaba para salvar una vida humana, su rastro en el mapa infernal brillaba como una bengala en la noche. «Curar es destruir el orden natural de la decadencia», le decía su ancestro. Alberto escupió a un lado, desafiando a la memoria. Entró en el pequeño local, compró un café aguado que sabía a plástico y regresó a su moto. El silencio del lugar era absoluto, roto solo por el clic metálico del motor enfriándose. Fue entonces cuando sintió la vibración en el bolsillo de su chaqueta de cuero. Sacó el móvil. No había número de remitente. No había prefijo. Solo un mensaje de texto que iluminó su rostro cansado con una luz blanca y aséptica. [Desconocido]: "La podredumbre siempre vuelve a su origen, Alberto. No importa cuántas veces remiendes la carne, el alma sigue teniendo nuestra marca. Mira detrás de ti." Alberto no se giró. Bloqueó la pantalla, guardó el teléfono y arrancó la moto de una patada, haciendo que el motor rugiera contra la oscuridad del bosque circundante. Sabía que la tregua se había terminado. Otro mensaje le llegó, pero ésta vez no se trataba de uno hostil:
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    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • Me gusta la calma de este lugar y que los jugadores del circo digital están tan perdidos en su misión que parece que no existieran

    Eso es bueno, muy bueno, excelente !! Kinger es un dolor de cabeza siempre queriendo meter sus manos en mi programación en busca de esa salida jajaja salida SaLiDa?!!! Porque alguien quiere salir de aquí jajaja

    -desgarra la carne de sus encías con ansiedad no le agrada imaginar que sus jugadores podrían algún día irse y dejarlo solo en aquel manicomio por el resto de su eternidad-

    Pero no tengo que preocuparme su mente está colpsando
    Me gusta la calma de este lugar y que los jugadores del circo digital están tan perdidos en su misión que parece que no existieran Eso es bueno, muy bueno, excelente !! Kinger es un dolor de cabeza siempre queriendo meter sus manos en mi programación en busca de esa salida jajaja salida SaLiDa?!!! Porque alguien quiere salir de aquí jajaja -desgarra la carne de sus encías con ansiedad no le agrada imaginar que sus jugadores podrían algún día irse y dejarlo solo en aquel manicomio por el resto de su eternidad- Pero no tengo que preocuparme su mente está colpsando
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  • - Se quedaba toda relax mirando cualquier serie random en Netflix sin quitarse el conjunto de lencería del ultimo modelaje.
    Quien se relaja con una tanga tan metida? Seguro era magia.-

    « La tetona seguro muere primero »

    - Gruñe hablando sola. -
    - Se quedaba toda relax mirando cualquier serie random en Netflix sin quitarse el conjunto de lencería del ultimo modelaje. Quien se relaja con una tanga tan metida? Seguro era magia.- « La tetona seguro muere primero » - Gruñe hablando sola. -
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