• 𝐁𝐢𝐭𝐚́𝐜𝐨𝐫𝐚 𝟎𝟏: 𝐀𝐮𝐫𝐚𝐝𝐨𝐧
    Fandom Descendants / Treasure Planet
    Categoría Fantasía
    Cuando el galeón por fin apagó los propulsores y terminó de deslizarse sobre el agua, Jim emitió un largo suspiro.

    Auradon no era el destino que él quería, ni tampoco su misión asignada. Él era un cadete de la flota especial, su lugar estaba arriba, surcando las estrellas y el infinito cosmos. No ayudando a una bola de príncipes a leer correctamente las brújulas.

    — Solo por ti, Amelia —susurró con desgano, mirando las playas verdosas de la Bahía de Auradon, demasiado tranquilas y amigables para su gusto. Más allá estaba el puerto y aunque hubiera preferido llegar en la noche, los superiores habían mencionado que tendrían un pequeño recibimiento por algunos cuantos estudiantes.

    No se apuró a recoger sus pertenencias, confiaba en que sí lograba insistir un poco, la ahora directora del colegio, le permitiría dormir en la nave, en lugar del dormitorio que en sus misivas le prometió. Salió únicamente con un bolso al hombro, vestía el uniforme incompleto, los pantalones únicamente blancos, las botas sueltas y una camisa beige desgastada, que francamente era muy cómoda. También había vuelto a intentar dejarse el cabello largo... al menos tanto como lo permitía la academia.

    — ¿Y al menos vino ella, señor? —Preguntó con cierta curiosidad; tenía bastante de no ver a la capitana y mentiría si no le hiciera cierta ilusión verla por ahí. Pero tras la negativa de su capitán, la poca emoción que sentía se fue al traste. — Bueno... ¿Y a qué príncipes o princesas nos mandó?
    Cuando el galeón por fin apagó los propulsores y terminó de deslizarse sobre el agua, Jim emitió un largo suspiro. Auradon no era el destino que él quería, ni tampoco su misión asignada. Él era un cadete de la flota especial, su lugar estaba arriba, surcando las estrellas y el infinito cosmos. No ayudando a una bola de príncipes a leer correctamente las brújulas. — Solo por ti, Amelia —susurró con desgano, mirando las playas verdosas de la Bahía de Auradon, demasiado tranquilas y amigables para su gusto. Más allá estaba el puerto y aunque hubiera preferido llegar en la noche, los superiores habían mencionado que tendrían un pequeño recibimiento por algunos cuantos estudiantes. No se apuró a recoger sus pertenencias, confiaba en que sí lograba insistir un poco, la ahora directora del colegio, le permitiría dormir en la nave, en lugar del dormitorio que en sus misivas le prometió. Salió únicamente con un bolso al hombro, vestía el uniforme incompleto, los pantalones únicamente blancos, las botas sueltas y una camisa beige desgastada, que francamente era muy cómoda. También había vuelto a intentar dejarse el cabello largo... al menos tanto como lo permitía la academia. — ¿Y al menos vino ella, señor? —Preguntó con cierta curiosidad; tenía bastante de no ver a la capitana y mentiría si no le hiciera cierta ilusión verla por ahí. Pero tras la negativa de su capitán, la poca emoción que sentía se fue al traste. — Bueno... ¿Y a qué príncipes o princesas nos mandó?
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    Grupal
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    Hoy en ALBUMES CON LA TÍA JERA

    (Edición especial femenina)

    THE GATHERING - "Nighttime Birds." (1997)

    Género: Metal Gótico/Rock alternativo.

    "Hoy celebramos la flamante y carismática voz de Anneke Van Giersbergen, quien lideró a The GATHERING entre mediados de los 90's y 2000's. Un álbum de metal que busca una atmósfera más bien reflexiva y melancólica a través de pasajes melódicos tremendamente memorables que nos recuerdan quizás los periodos invernales de los Países Bajos. Un álbum que se siente evocador y que se recomienda escuchar de forma íntima, solo con auriculares, o en compañía de una persona especial (pareja, familia, amigos) más no en multitud. Dejad que la voz de Anneke los abrace en una experiencia sónica arrolladora. Para ser un álbum de rock pesado, se siente muy arrullador y reconfortante.

    En materia de rol, tiendo a pensar que sirve para escenas evocadoras o de melancolía para dar un ambiente más atmosférico. Esa es la recomendación de hoy de la Tía Jera~ Besos~ .

    https://youtu.be/9YsIqzHs-qs?si=S_xaUhe5fNLP9tWK
    Hoy en ALBUMES CON LA TÍA JERA☺️💀 (Edición especial femenina) THE GATHERING - "Nighttime Birds." (1997) Género: Metal Gótico/Rock alternativo. "Hoy celebramos la flamante y carismática voz de Anneke Van Giersbergen, quien lideró a The GATHERING entre mediados de los 90's y 2000's. Un álbum de metal que busca una atmósfera más bien reflexiva y melancólica a través de pasajes melódicos tremendamente memorables que nos recuerdan quizás los periodos invernales de los Países Bajos. Un álbum que se siente evocador y que se recomienda escuchar de forma íntima, solo con auriculares, o en compañía de una persona especial (pareja, familia, amigos) más no en multitud. Dejad que la voz de Anneke los abrace en una experiencia sónica arrolladora. Para ser un álbum de rock pesado, se siente muy arrullador y reconfortante. En materia de rol, tiendo a pensar que sirve para escenas evocadoras o de melancolía para dar un ambiente más atmosférico. Esa es la recomendación de hoy de la Tía Jera~ Besos~ . https://youtu.be/9YsIqzHs-qs?si=S_xaUhe5fNLP9tWK
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    El aire en el salón principal de la mansión Romanov se sentía más pesado que de costumbre. El tintineo de la cucharilla de plata contra la porcelana era el único sonido que se atrevía a desafiar el silencio, hasta que Sasha dejó la taza sobre la mesa con una elegancia que Maral reconoció como el preludio de un interrogatorio.

    —La paciencia, Maral, es una virtud en nuestro mundo, pero incluso la mía tiene límites —sentenció Sasha, sin apartar sus ojos gélidos de su hija—. Los nombres han estado sobre la mesa durante semanas. Alianzas que podrían consolidar nuestro imperio o destruirlo. ¿A qué esperas?

    Maral respiró hondo, sintiendo el frío contacto del metal de su daga, la Habibi, oculta bajo la tela de su ropa. Era su ancla, el recordatorio de que, aunque su madre controlara los hilos de la familia, ella aún era dueña de su propio acero.

    —No es una decisión que deba tomarse entre el desayuno y el almuerzo, madre —respondió Maral con una calma estudiada, aunque por dentro sus nervios se tensaban como cuerdas de violín—. Un matrimonio en la Bratva no es un romance, es un contrato de sangre. Y no estoy dispuesta a firmar mi sentencia con alguien que no sepa distinguir la lealtad del miedo.
    Sasha se inclinó hacia adelante, su sombra proyectándose larga sobre la mesa de caoba.

    —Me hablas de lealtad, pero tu silencio parece más bien una rebelión —dijo la matriarca con voz suave, casi peligrosa—. He recibido llamadas de Moscú, de Chicago, incluso de los clanes del sur. Todos preguntan por la joya de los Romanov. Si no eliges tú, elegiré yo. Y te aseguro que mi criterio no tendrá en cuenta tus sentimientos, solo los intereses del apellido.

    Maral sintió el impulso de llevarse la mano a la empuñadura de su daga, pero se obligó a mantener las manos entrelazadas sobre la mesa. No podía mostrar debilidad, ni tampoco una agresividad que su madre usaría en su contra.

    —Entiendo perfectamente lo que está en juego —replicó Maral, sosteniendo la mirada de la mujer que la había criado para ser un arma—. Pero si quieres que esta alianza sea duradera, necesito un hombre que sea un pilar, no una carga. Dame una semana más. Estoy analizando los movimientos de cada candidato. No quiero un esposo, quiero un socio que no me apuñale por la espalda cuando tú ya no estés para protegerme.

    Sasha guardó silencio durante unos segundos que parecieron eternos. Finalmente, se reclinó en su silla y soltó un suspiro imperceptible.

    —Una semana, Maral. Ni un día más —concedió Sasha, levantándose de la mesa—. Pero recuerda: en esta familia, el destino se escribe con sangre, no con dudas.

    Cuando la matriarca abandonó la habitación, Maral soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo. Sacó la Habibi por un momento, observando el reflejo de la luz en la hoja afilada. Su madre quería una boda; Maral, por ahora, solo quería sobrevivir a la próxima cena sin que el peso de la corona Romanov terminara por asfixiarla.
    El aire en el salón principal de la mansión Romanov se sentía más pesado que de costumbre. El tintineo de la cucharilla de plata contra la porcelana era el único sonido que se atrevía a desafiar el silencio, hasta que Sasha dejó la taza sobre la mesa con una elegancia que Maral reconoció como el preludio de un interrogatorio. —La paciencia, Maral, es una virtud en nuestro mundo, pero incluso la mía tiene límites —sentenció Sasha, sin apartar sus ojos gélidos de su hija—. Los nombres han estado sobre la mesa durante semanas. Alianzas que podrían consolidar nuestro imperio o destruirlo. ¿A qué esperas? Maral respiró hondo, sintiendo el frío contacto del metal de su daga, la Habibi, oculta bajo la tela de su ropa. Era su ancla, el recordatorio de que, aunque su madre controlara los hilos de la familia, ella aún era dueña de su propio acero. —No es una decisión que deba tomarse entre el desayuno y el almuerzo, madre —respondió Maral con una calma estudiada, aunque por dentro sus nervios se tensaban como cuerdas de violín—. Un matrimonio en la Bratva no es un romance, es un contrato de sangre. Y no estoy dispuesta a firmar mi sentencia con alguien que no sepa distinguir la lealtad del miedo. Sasha se inclinó hacia adelante, su sombra proyectándose larga sobre la mesa de caoba. —Me hablas de lealtad, pero tu silencio parece más bien una rebelión —dijo la matriarca con voz suave, casi peligrosa—. He recibido llamadas de Moscú, de Chicago, incluso de los clanes del sur. Todos preguntan por la joya de los Romanov. Si no eliges tú, elegiré yo. Y te aseguro que mi criterio no tendrá en cuenta tus sentimientos, solo los intereses del apellido. Maral sintió el impulso de llevarse la mano a la empuñadura de su daga, pero se obligó a mantener las manos entrelazadas sobre la mesa. No podía mostrar debilidad, ni tampoco una agresividad que su madre usaría en su contra. —Entiendo perfectamente lo que está en juego —replicó Maral, sosteniendo la mirada de la mujer que la había criado para ser un arma—. Pero si quieres que esta alianza sea duradera, necesito un hombre que sea un pilar, no una carga. Dame una semana más. Estoy analizando los movimientos de cada candidato. No quiero un esposo, quiero un socio que no me apuñale por la espalda cuando tú ya no estés para protegerme. Sasha guardó silencio durante unos segundos que parecieron eternos. Finalmente, se reclinó en su silla y soltó un suspiro imperceptible. —Una semana, Maral. Ni un día más —concedió Sasha, levantándose de la mesa—. Pero recuerda: en esta familia, el destino se escribe con sangre, no con dudas. Cuando la matriarca abandonó la habitación, Maral soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo. Sacó la Habibi por un momento, observando el reflejo de la luz en la hoja afilada. Su madre quería una boda; Maral, por ahora, solo quería sobrevivir a la próxima cena sin que el peso de la corona Romanov terminara por asfixiarla.
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  • - Nyx estaba en su habitacion de castillo terminado el regalo para su amiga y metida en sus ultimos detalles del vestido ya que el regalo de boda para ella -

    Ya casi esta , listo pero unos pequeños ajustes lo tengo
    - Nyx estaba en su habitacion de castillo terminado el regalo para su amiga y metida en sus ultimos detalles del vestido ya que el regalo de boda para ella - Ya casi esta , listo pero unos pequeños ajustes lo tengo
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  • El castigo por su mal comportamiento se extiende con la enorme correa de metal cargada sobre su cuerpo. El vestigio de la burla y desobediencia increpada sobre su rostro no refleja pena, emite victoria.

    No gruñe, no se mueve
    no señala, no hay queja.
    El castigo por su mal comportamiento se extiende con la enorme correa de metal cargada sobre su cuerpo. El vestigio de la burla y desobediencia increpada sobre su rostro no refleja pena, emite victoria. No gruñe, no se mueve no señala, no hay queja.
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  • ───── STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ ♡ Jason Elaris

    El año diecisiete de la era Genji no trajo ninguna promesa de esperanza, sino más bien una profunda sensación de desdicha. Para quienes vivían en las calles de Kyoto, solo encontraban el hambre que no cesaba y en el miedo constante a que una disputa política terminara en un charco de sangre frente a su puerta. El shogunato se desmoronaba a la vista de todos, incapaz de sostener un país que ya no entendía sus propias reglas, la caída era inminente.
    Sin embargo, esa tarde de 1865, Hijikata no buscaba pelea ni estaba persiguiendo a ningún rebelde.
    Caminaba solo por la orilla del río Kamo mientras el sol comenzaba a bajar, pintando el agua de un rojo apagado que recordaba demasiado a las heridas que vio en sus compañeros. Se sentía demasiado cansado, la patrulla del día se había alargado demasiado y sus pies acusaban el esfuerzo de tantas horas de vigilancia.
    Se había separado de Okita y Saitō después de un intento desastroso de socializar en una taberna cercana. Todo empezó cuando, bajo los efectos del sake y la insistencia de sus compañeros, Hijikata accedió a recitar unos versos con un tono que pretendía ser solemne. El silencio que siguió fue incómodo y los pocos aplausos que recibió sonaron más a lástima que a respeto. Okita, que no soportaba que nadie ignorara el "talento" de su subcomandante, se puso en pie de un salto, gritando que todos en el local eran unos bárbaros sin oído musical.
    ​Mientras Okita empezaba a volcar mesas y a amenazar con moler a palos a medio bar por su falta de cultura, y Saitō se preparaba para la inevitable trifulca, Hijikata aprovechó el caos para escabullirse. Se ajustó el uniforme y salió a la calle con paso rápido, mirando hacia otro lado y fingiendo estar muy interesado en una pared cercana para que nadie lo asociara con los dos locos que estaban destrozando el mobiliario.

    Se detuvo un momento junto a un puente de madera y apoyó las manos en la baranda. El roce de la madera vieja le hizo notar que todavía tenía restos de tinta en los dedos por los documentos que había estado firmando esa mañana. Era un detalle pequeño, pero le recordó lo lejos que estaba de ser el simple campesino que alguna vez fue. Debajo del puente, un par de mujeres trabajaban con sus redes de pesca en un bote pequeño. Se reían por algo que él no alcanzaba a escuchar, compartiendo una complicidad sencilla y cotidiana, Hijikata solo se limitaba a mirar, dejando escapar un suspiro de cansancio.
    Al levantar la vista, el resplandor del atardecer lo obligó a entrecerrar los ojos. En el otro extremo del puente, una silueta se recortaba contra la luz naranja del cielo. Por instinto, enderezó la espalda y ajustó el peso de su katana en la cadera. Su mano derecha bajó unos centímetros, situándose cerca de la empuñadura por pura costumbre.

     ❛ ¿Quién eres? ❜


    ───── STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ ♡ [jay.elaris] El año diecisiete de la era Genji no trajo ninguna promesa de esperanza, sino más bien una profunda sensación de desdicha. Para quienes vivían en las calles de Kyoto, solo encontraban el hambre que no cesaba y en el miedo constante a que una disputa política terminara en un charco de sangre frente a su puerta. El shogunato se desmoronaba a la vista de todos, incapaz de sostener un país que ya no entendía sus propias reglas, la caída era inminente. Sin embargo, esa tarde de 1865, Hijikata no buscaba pelea ni estaba persiguiendo a ningún rebelde. Caminaba solo por la orilla del río Kamo mientras el sol comenzaba a bajar, pintando el agua de un rojo apagado que recordaba demasiado a las heridas que vio en sus compañeros. Se sentía demasiado cansado, la patrulla del día se había alargado demasiado y sus pies acusaban el esfuerzo de tantas horas de vigilancia. Se había separado de Okita y Saitō después de un intento desastroso de socializar en una taberna cercana. Todo empezó cuando, bajo los efectos del sake y la insistencia de sus compañeros, Hijikata accedió a recitar unos versos con un tono que pretendía ser solemne. El silencio que siguió fue incómodo y los pocos aplausos que recibió sonaron más a lástima que a respeto. Okita, que no soportaba que nadie ignorara el "talento" de su subcomandante, se puso en pie de un salto, gritando que todos en el local eran unos bárbaros sin oído musical. ​Mientras Okita empezaba a volcar mesas y a amenazar con moler a palos a medio bar por su falta de cultura, y Saitō se preparaba para la inevitable trifulca, Hijikata aprovechó el caos para escabullirse. Se ajustó el uniforme y salió a la calle con paso rápido, mirando hacia otro lado y fingiendo estar muy interesado en una pared cercana para que nadie lo asociara con los dos locos que estaban destrozando el mobiliario. Se detuvo un momento junto a un puente de madera y apoyó las manos en la baranda. El roce de la madera vieja le hizo notar que todavía tenía restos de tinta en los dedos por los documentos que había estado firmando esa mañana. Era un detalle pequeño, pero le recordó lo lejos que estaba de ser el simple campesino que alguna vez fue. Debajo del puente, un par de mujeres trabajaban con sus redes de pesca en un bote pequeño. Se reían por algo que él no alcanzaba a escuchar, compartiendo una complicidad sencilla y cotidiana, Hijikata solo se limitaba a mirar, dejando escapar un suspiro de cansancio. Al levantar la vista, el resplandor del atardecer lo obligó a entrecerrar los ojos. En el otro extremo del puente, una silueta se recortaba contra la luz naranja del cielo. Por instinto, enderezó la espalda y ajustó el peso de su katana en la cadera. Su mano derecha bajó unos centímetros, situándose cerca de la empuñadura por pura costumbre.  ❛ ¿Quién eres? ❜
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  • ──── ¿Por qué querría tener una vida tranquila? La paz es aburrida, los humanos son aburridos. En cambio, el caos y la muerte es mucho más emocionante y divertido. Tengo el poder para hacer lo que quiera y para someter todos. Incluso si me aburriera de este planeta lo volaría en pedazos si eso significa que será una experiencia divertida.
    ──── ¿Por qué querría tener una vida tranquila? La paz es aburrida, los humanos son aburridos. En cambio, el caos y la muerte es mucho más emocionante y divertido. Tengo el poder para hacer lo que quiera y para someter todos. Incluso si me aburriera de este planeta lo volaría en pedazos si eso significa que será una experiencia divertida.
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  • X: Rol abierto para quien desee interacciones.

    Diásporas mutantes del tiempo y el espacio. Multiverso en conflicto.

    _______________

    La memoria se hace trizas cuando la resistencia del futuro decidió enviar a Bishop al pasado, un túnel multicolor donde se deformaba el tiempo y el espacio parecía gritar, altera la percepción del mutante con capacidades de absorción de energía. Pocos quedaban en su línea temporal original capaces de resistir los viajes en el tiempo sin afectar demasiado el futuro y el objetivo de aquel hombre de cabello con dreads significaba una sola cosa: guerra.

    Arribó al pasado, año 1997 de la línea 616. New York y una información fragmentada. Apareció en un callejón pero esa irrupción solo llamó la atención de un Centinela que fue capaz de detectarlo. Con asombro aquel hombre solo escucha los pasos de las máquinas que sometieron a los de su especie en el futuro, tragó saliva pero reconoció algo interesante, ese Centinela era una versión anticuada, lejos del temible Nimrod o Bastion, cualquier otro modelo Prime u Omega. Sostiene su rifle con ambas manos, sus ojos encendidos como llamas mientras una sonrisa se forma, ante el inigualable sonido del autómata de "amenaza mutante detectada" y la expulsión de un rayo de energía que captura con cierto malestar en su mano derecha. El rifle tomaba la energía que él absorvió, era un dispositivo más para canalizar, más sutil que la brutalidad que él es capaz de hacer con sus manos, así el mutante orgulloso respondió.

    - No seguirán destruyendo mi futuro. Esto es por todos los hermanos y hermanas que desde esta época sufrieron el flagelo de la discriminación e intolerancia. -

    Entonces atacó, bastó una descarga a la altura de la cabeza de ese robot para volar sus sistemas, fue demasiado sencillo, pensó, no podía ser tan fácil. Entonces se cubrió con una capa de pies a cabeza y emprendió huida sin llamar la atención más de lo que seguramente ya causó.

    - Debo encontrar a Xarles y los demás. -
    X: Rol abierto para quien desee interacciones. Diásporas mutantes del tiempo y el espacio. Multiverso en conflicto. _______________ La memoria se hace trizas cuando la resistencia del futuro decidió enviar a Bishop al pasado, un túnel multicolor donde se deformaba el tiempo y el espacio parecía gritar, altera la percepción del mutante con capacidades de absorción de energía. Pocos quedaban en su línea temporal original capaces de resistir los viajes en el tiempo sin afectar demasiado el futuro y el objetivo de aquel hombre de cabello con dreads significaba una sola cosa: guerra. Arribó al pasado, año 1997 de la línea 616. New York y una información fragmentada. Apareció en un callejón pero esa irrupción solo llamó la atención de un Centinela que fue capaz de detectarlo. Con asombro aquel hombre solo escucha los pasos de las máquinas que sometieron a los de su especie en el futuro, tragó saliva pero reconoció algo interesante, ese Centinela era una versión anticuada, lejos del temible Nimrod o Bastion, cualquier otro modelo Prime u Omega. Sostiene su rifle con ambas manos, sus ojos encendidos como llamas mientras una sonrisa se forma, ante el inigualable sonido del autómata de "amenaza mutante detectada" y la expulsión de un rayo de energía que captura con cierto malestar en su mano derecha. El rifle tomaba la energía que él absorvió, era un dispositivo más para canalizar, más sutil que la brutalidad que él es capaz de hacer con sus manos, así el mutante orgulloso respondió. - No seguirán destruyendo mi futuro. Esto es por todos los hermanos y hermanas que desde esta época sufrieron el flagelo de la discriminación e intolerancia. - Entonces atacó, bastó una descarga a la altura de la cabeza de ese robot para volar sus sistemas, fue demasiado sencillo, pensó, no podía ser tan fácil. Entonces se cubrió con una capa de pies a cabeza y emprendió huida sin llamar la atención más de lo que seguramente ya causó. - Debo encontrar a Xarles y los demás. -
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  • ༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒

    León dejó escapar una risa baja al sentir el peso elegante de Alastor acomodado sobre sus piernas, como si aquel sitio le perteneciera por derecho propio. Sus manos se posaron con naturalidad en la cintura ajena, firmes pero cuidadosas, mientras alzaba la vista hacia esa sonrisa eterna que tanto lograba confundirlo

    —Mira nada más… quién diría que terminarías sentado aquí.

    murmuró con ese tono relajado tan suyo, aunque en sus ojos había algo más serio de lo habitual.
    Sus pulgares rozaron lentamente la tela de su traje, casi distraído, antes de suspirar.

    —He peleado contra demasiadas cosas en mi vida, Alastor. Cosas peores de las que cualquiera imaginaría… pero nada me dejó tan fuera de balance como tú.

    León sostuvo su mirada sin apartarse ni un segundo.

    —Desde aquel trato que hicimos no he podido dejar de pensar en ti. En tu voz metiéndose en mi cabeza, en esa forma tuya de aparecer cuando menos lo espero… en cómo logras irritarme y fascinarme al mismo tiempo.

    Una media sonrisa apareció en sus labios mientras acercaba apenas el rostro al suyo.

    —No quiero seguir siendo otro subordinado más en tu lista. No quiero ser solo alguien útil cuando te conviene.

    Sus manos afirmaron suavemente la cintura de Alastor, manteniéndolo cerca.

    —Quiero algo de verdad contigo. Quiero pedirte formalizar esto… que seas mi pareja, y que yo sea algo más para ti que un simple peón.

    León arqueó una ceja, con esa mezcla de encanto y desafío que lo caracterizaba.

    —Así que dime, cariño… ¿hay lugar para mí a tu lado?
    [Alastor_rabbit] León dejó escapar una risa baja al sentir el peso elegante de Alastor acomodado sobre sus piernas, como si aquel sitio le perteneciera por derecho propio. Sus manos se posaron con naturalidad en la cintura ajena, firmes pero cuidadosas, mientras alzaba la vista hacia esa sonrisa eterna que tanto lograba confundirlo —Mira nada más… quién diría que terminarías sentado aquí. murmuró con ese tono relajado tan suyo, aunque en sus ojos había algo más serio de lo habitual. Sus pulgares rozaron lentamente la tela de su traje, casi distraído, antes de suspirar. —He peleado contra demasiadas cosas en mi vida, Alastor. Cosas peores de las que cualquiera imaginaría… pero nada me dejó tan fuera de balance como tú. León sostuvo su mirada sin apartarse ni un segundo. —Desde aquel trato que hicimos no he podido dejar de pensar en ti. En tu voz metiéndose en mi cabeza, en esa forma tuya de aparecer cuando menos lo espero… en cómo logras irritarme y fascinarme al mismo tiempo. Una media sonrisa apareció en sus labios mientras acercaba apenas el rostro al suyo. —No quiero seguir siendo otro subordinado más en tu lista. No quiero ser solo alguien útil cuando te conviene. Sus manos afirmaron suavemente la cintura de Alastor, manteniéndolo cerca. —Quiero algo de verdad contigo. Quiero pedirte formalizar esto… que seas mi pareja, y que yo sea algo más para ti que un simple peón. León arqueó una ceja, con esa mezcla de encanto y desafío que lo caracterizaba. —Así que dime, cariño… ¿hay lugar para mí a tu lado?
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    Bridgerton
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    ㅤㅤㅤㅤ ﹙⌕﹚𝑆𝐸 𝐵𝑈𝑆𝐶𝐴:
    ㅤㅤㅤㅤ Benedict Bridgerton.

    ▸ Para otp con Sophie Baek.
    ▸ Se pide actividad no constante pero interés.
    ▸ Se requiere compromiso y conocimiento del personaje.
    ▸ Se promete drama y cariño.
    ㅤㅤㅤㅤ ﹙⌕﹚𝑆𝐸 𝐵𝑈𝑆𝐶𝐴: ㅤㅤㅤㅤ Benedict Bridgerton. ▸ Para otp con Sophie Baek. ▸ Se pide actividad no constante pero interés. ▸ Se requiere compromiso y conocimiento del personaje. ▸ Se promete drama y cariño.
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