La luna llena se alzaba en un cielo sin estrellas, filtrando su luz pálida hasta el fondo del callejón. Desde la escalera de incendios de un segundo piso, un par de ojos carmesí brillaban en la penumbra, fijos en la solitaria figura que caminaba por debajo.
Ella llevaba un rato allí arriba, apoyada casualmente contra la barandilla mientras bebía una lata de refresco. El transeúnte había captado su atención; normalmente lo habría ignorado pero había algo especial en él. Al verlo tomar ese atajo oscuro a tan altas horas de la madrugada, una sonrisa asomó en su rostro, revelando un par de colmillos que la despojaban de cualquier apariencia inofensiva.
Con un movimiento estrujó la lata. El crujido metálico resonó con fuerza en el silencio del callejón, un anzuelo sonoro diseñado específicamente para obligar a su presa a mirar hacia arriba.
—Hey~
Ella llevaba un rato allí arriba, apoyada casualmente contra la barandilla mientras bebía una lata de refresco. El transeúnte había captado su atención; normalmente lo habría ignorado pero había algo especial en él. Al verlo tomar ese atajo oscuro a tan altas horas de la madrugada, una sonrisa asomó en su rostro, revelando un par de colmillos que la despojaban de cualquier apariencia inofensiva.
Con un movimiento estrujó la lata. El crujido metálico resonó con fuerza en el silencio del callejón, un anzuelo sonoro diseñado específicamente para obligar a su presa a mirar hacia arriba.
—Hey~
La luna llena se alzaba en un cielo sin estrellas, filtrando su luz pálida hasta el fondo del callejón. Desde la escalera de incendios de un segundo piso, un par de ojos carmesí brillaban en la penumbra, fijos en la solitaria figura que caminaba por debajo.
Ella llevaba un rato allí arriba, apoyada casualmente contra la barandilla mientras bebía una lata de refresco. El transeúnte había captado su atención; normalmente lo habría ignorado pero había algo especial en él. Al verlo tomar ese atajo oscuro a tan altas horas de la madrugada, una sonrisa asomó en su rostro, revelando un par de colmillos que la despojaban de cualquier apariencia inofensiva.
Con un movimiento estrujó la lata. El crujido metálico resonó con fuerza en el silencio del callejón, un anzuelo sonoro diseñado específicamente para obligar a su presa a mirar hacia arriba.
—Hey~