• Aikaterine Ouro

    — Había decidido salir al centro de la ciudad en donde me encontraba, en pocas palabras como que me había perdido múltiples de veces era mi primera vez aquí así que decidí ir a una cafetería, aunque más bien fué por que una persona me había citado —

    Ok, gracias por la malteada

    — Dije entonces que tomaba de ella y revisaba a mi alrededor si lograba verla —
    [Mercenary1x] — Había decidido salir al centro de la ciudad en donde me encontraba, en pocas palabras como que me había perdido múltiples de veces era mi primera vez aquí así que decidí ir a una cafetería, aunque más bien fué por que una persona me había citado — Ok, gracias por la malteada — Dije entonces que tomaba de ella y revisaba a mi alrededor si lograba verla —
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  • Mirándolo con frialdad, no me va tan mal dentro de la Orden.
    Gratis la comida, gratis el techo.
    He tenido peores destinos.
    Mirándolo con frialdad, no me va tan mal dentro de la Orden. Gratis la comida, gratis el techo. He tenido peores destinos.
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  • Usualmente me veo como una chica muy amable y dulce con todos... Pero todo eso cambia en el momento que deciden tocar a un ser querido mio y lastimarlo...

    A mi me puedes hacer lo que gustes... Pero si te atreves a tocar un solo pelo de ellos... Te juro que soy capaz de romper cada parte de tu ser.

    Asique no te atrevas a tocar a las personas que amo o la pagaras muy caro y ¿sabes lo mejor de todo? Esque nadie te escuchara gritar.

    -Pondria mi dedo frente a mis labios mientras sonreia-

    Shhh~ tranquil@ intentare que no duela... O al menos lo intentaré no soy tan mala~
    Usualmente me veo como una chica muy amable y dulce con todos... Pero todo eso cambia en el momento que deciden tocar a un ser querido mio y lastimarlo... A mi me puedes hacer lo que gustes... Pero si te atreves a tocar un solo pelo de ellos... Te juro que soy capaz de romper cada parte de tu ser. Asique no te atrevas a tocar a las personas que amo o la pagaras muy caro y ¿sabes lo mejor de todo? Esque nadie te escuchara gritar. -Pondria mi dedo frente a mis labios mientras sonreia- Shhh~ tranquil@ intentare que no duela... O al menos lo intentaré no soy tan mala~
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  • — ”al final... mamá estaba equivocada...yo...estaba equivocado, toda mí vida fue una farsa y todo lo que creía estaba mal. Nadie mejoraba con mis reglas..”

    Murmura el pelirrojo con una mirada sombría, su té estaba enfriándose y el tiempo pasaba con lentitud, cada TIC TAC del reloj era una punzada en el cerebro del joven que moría por sus pensamientos luego de aquella batalla. Después de aprender y aún le quedaba mucho que procesar, pero...cambiar será fácil?

    — ”al final... mamá estaba equivocada...yo...estaba equivocado, toda mí vida fue una farsa y todo lo que creía estaba mal. Nadie mejoraba con mis reglas..” Murmura el pelirrojo con una mirada sombría, su té estaba enfriándose y el tiempo pasaba con lentitud, cada TIC TAC del reloj era una punzada en el cerebro del joven que moría por sus pensamientos luego de aquella batalla. Después de aprender y aún le quedaba mucho que procesar, pero...cambiar será fácil?
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  • “De vuelta al mundo…”
    Fandom Harry Potter
    Categoría Acción
    𝓙𝑒𝑠𝑠 𝓦𝑖𝑙𝑙𝑜𝑤𝑠

    Todavía sentía el vértigo en su estómago y las náuseas. Quería vomitar. Riley levantó la mirada del lavabo hacía su reflejo en el espejo de su cuarto de baño y una pálida muchacha de cabello oscuro y ojos marrones le devolvía la mirada. Hacía menos de 20 minutos que había echado a Balt de su apartamento.

    Cerró los ojos ante otra nueva náusea, y se concentró en respirar profundamente.

    “ — Uno,... dos,... tres,... –” Respiración profunda.

    – Estoy bien… Estoy bien… – se dijo, y apretó los bordes del mueble de lavabo como si fuera su ancla a ese estado de bienestar que estaba muy lejos de ser real.

    Volvió a respirar profundamente, y a contar hasta diez. Otra vez, y una vez más. Abrió los ojos, y la Riley que esta vez le devolvía la mirada no parecía estar a punto de perder el conocimiento o de echar hasta su primera papilla. La mujer que ahora le devolvía la mirada respiraba casi con normalidad y tenía un color menos… fantasmagórico.

    – Vale… Que no cunda el pánico… Vamos a analizar la situación y decidiré si mato a Balt… ¡Al idiota de Balthazar! Si se llama así, y no me ha mentido también en eso… – el pánico parecía que iba a volver a ganar la guerra — La idiota soy yo… Una idiota de los pies a la cabeza… Red Flags. Las malditas Red Flags, una tras otra, pero nooooo…. ¡NO! Yo como estúpida que soy, voy y decido ignorarlas toooodas… Un tío interesante, alto y guapo, con acento británico en Nueva York aparece por casualidad en mi biblioteca accediendo a una cita, que no era una cita, aun teniendo pareja… Y yo soy tan idiota de acceder a una amistad cuando siempre tomo distancia… Pero nooo, en esa ocasión decido… ¡Qué leches! Soy tan idiota que, aunque él me encanta y tengo cero oportunidades, dejarle entrar en mi vida… Y ¡Sorpresa! Todo lo hace porque soy la maldita hija de Alexander Barrow, no porque realmente hayamos conectado… No… solo era un jodido trabajo.. Y lo peor es que mi padre viene a por mí… Mi padre quien debería estar en Azkaban y tiene a todo el mundo engañado… Y yo en vez de estar aquí contándole mis dramas familiares y amoroso a un maldito espejo, debería estar denunciándolo en el Macusa…–.

    El discurso dicho en voz alta le robó las fuerzas en las piernas, sintiendo como le temblaban, y pudiendo caer al suelo sino fuera porque se mantenía bien sujeta al lavamanos. Decir en voz alta lo sucedido ayudaba. Era una táctica, no solo para poder sacar todos sus pensamientos de la cabeza y que no se convirtieran en un bucle de pensamientos recurrentes, también para tomar conciencia sobre sus siguientes pasos.

    Por el momento, y lo que Riley había sacado en claro de todo lo que Bob, apodo cariñoso por el que también se dirigía a él siendo la única que lo hacía, le había confesado era que, además de haberse acercado a ella por tema laboral, sin ahondar en cuestiones sentimentales (como era que Riley estaba enamorada de él), que la persona que estaba detrás de todo era Alexander Barrow, su padre. La estaba buscando, y eso implicaba que debía de hacer algo antes de que él la encontrase. En esos momentos no podía fiarse de nadie, y eso dejaba claro que si las cosas no habían funcionado, a su manera, tendría que utilizar otras formas; hacer una denuncia oficial.

    - Vale, vale, vale… Sé lo que tengo que hacer y… respira… uff, uno, dos, tres… mantengamos la calma… – Tomó aire, y agitó las manos intentando descargar tanta tensión. Se cuadró frente al espejo y se miró directamente. – Soy Anna… – dijo con inseguridad – Soy Anna Elise… Soy Anna Elise Barrow y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow… – Asintió con menos determinación de lo que su reflejo le devolvía.

    – Soy Anna Elise Barrow, y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow. Lo siento, papá, pero has ido demasiado lejos y es hora de volver al mundo –.

    Media hora después Riley, Anna, salía de su apartamento en Nueva York con la apariencia de cualquier muggle más. Llevaba su habitual vestimenta, y su chaquetón largo y un paraguas de mano. Además, de su bolso repleto de cosas muggles. Solo una cosa nueva; su varita. Un nuevo destino, el Macusa.

    El Macusa, un edificio subterráneo en el centro de Nueva York, mucho más monumental y señorial que el británico, al menos a ojos de Riley. Imponía estar allí. No solo por sus líneas rectas y el aspecto que daba la sensación de poder y control, también porque se sentía fuera de lugar. Se sentía extraña, como si ahora realmente fuera una farsante.

    Caminó por la amplia y majestuosa sala principal intentando disimular lo perdida que se sentía. Miró los diferentes carteles que derivan a salas que se distribuían por pasillos. “Archivos, juicios, cámaras de interrogatorios, Confiscación de artefactos…”. Continuó caminando por la sala en silencio leyendo los carteles que se encontraba y evitando los brujos y magos que se cruzaba con pasos apresurados.

    Parecía que no encontraría a dónde debía ir, y que aquel lugar donde no había siquiera ventanas y parecía que todo estaba hecho para sentirte pequeño, la devoraría sin tregua. Sus pasos se volvieron erráticos mirando a una u otra columnas hasta que se chocó de pronto contra alguien.

    – Lo siento… – se disculpó, encontrando a un hombre algo mayor que ella.

    – Tranquila… ¿Necesitas ayuda? –. preguntó mirando a la joven, claramente Riley daba la impresión de estar perdida.

    – Quería… quería ir al departamento de seguridad, pero estoy un poco pérdida… – se atrevió a confesar que no sabía a donde tenía que ir, tampoco es que estuviera haciendo nada malo, y en el Macusa no tenía nada que temer. Si Alexander la buscaba, allí no entraría.

    – No se preocupe, la acompaño… – dijo, señalando un pasillo que se perdía al fondo de la sala – Yo voy una planta más abajo, pero le indicaré cómo llegar –.

    Caminó junto al mago hacía el pasillo, y allí, en lo alto de la primera columna de granito oscuro que iba desde el suelo al techo, había un cartel que indicaba “Seguridad” encima de “Licencias”.

    – No te preocupes… La primera vez que entré en este edificio, bueno, digamos que terminé en una sala de juicios y me confundieron con el acusado… Fue un gran primer día –.

    Menos de cinco minutos después, Riley se encontraba en la recepción del departamento de seguridad.

    – Buenas tardes, soy Anna Elise Barrow y necesito hablar con un auror sobre Alexander Barrow… –
    [FIGHTERAUR0R] Todavía sentía el vértigo en su estómago y las náuseas. Quería vomitar. Riley levantó la mirada del lavabo hacía su reflejo en el espejo de su cuarto de baño y una pálida muchacha de cabello oscuro y ojos marrones le devolvía la mirada. Hacía menos de 20 minutos que había echado a Balt de su apartamento. Cerró los ojos ante otra nueva náusea, y se concentró en respirar profundamente. “ — Uno,... dos,... tres,... –” Respiración profunda. – Estoy bien… Estoy bien… – se dijo, y apretó los bordes del mueble de lavabo como si fuera su ancla a ese estado de bienestar que estaba muy lejos de ser real. Volvió a respirar profundamente, y a contar hasta diez. Otra vez, y una vez más. Abrió los ojos, y la Riley que esta vez le devolvía la mirada no parecía estar a punto de perder el conocimiento o de echar hasta su primera papilla. La mujer que ahora le devolvía la mirada respiraba casi con normalidad y tenía un color menos… fantasmagórico. – Vale… Que no cunda el pánico… Vamos a analizar la situación y decidiré si mato a Balt… ¡Al idiota de Balthazar! Si se llama así, y no me ha mentido también en eso… – el pánico parecía que iba a volver a ganar la guerra — La idiota soy yo… Una idiota de los pies a la cabeza… Red Flags. Las malditas Red Flags, una tras otra, pero nooooo…. ¡NO! Yo como estúpida que soy, voy y decido ignorarlas toooodas… Un tío interesante, alto y guapo, con acento británico en Nueva York aparece por casualidad en mi biblioteca accediendo a una cita, que no era una cita, aun teniendo pareja… Y yo soy tan idiota de acceder a una amistad cuando siempre tomo distancia… Pero nooo, en esa ocasión decido… ¡Qué leches! Soy tan idiota que, aunque él me encanta y tengo cero oportunidades, dejarle entrar en mi vida… Y ¡Sorpresa! Todo lo hace porque soy la maldita hija de Alexander Barrow, no porque realmente hayamos conectado… No… solo era un jodido trabajo.. Y lo peor es que mi padre viene a por mí… Mi padre quien debería estar en Azkaban y tiene a todo el mundo engañado… Y yo en vez de estar aquí contándole mis dramas familiares y amoroso a un maldito espejo, debería estar denunciándolo en el Macusa…–. El discurso dicho en voz alta le robó las fuerzas en las piernas, sintiendo como le temblaban, y pudiendo caer al suelo sino fuera porque se mantenía bien sujeta al lavamanos. Decir en voz alta lo sucedido ayudaba. Era una táctica, no solo para poder sacar todos sus pensamientos de la cabeza y que no se convirtieran en un bucle de pensamientos recurrentes, también para tomar conciencia sobre sus siguientes pasos. Por el momento, y lo que Riley había sacado en claro de todo lo que Bob, apodo cariñoso por el que también se dirigía a él siendo la única que lo hacía, le había confesado era que, además de haberse acercado a ella por tema laboral, sin ahondar en cuestiones sentimentales (como era que Riley estaba enamorada de él), que la persona que estaba detrás de todo era Alexander Barrow, su padre. La estaba buscando, y eso implicaba que debía de hacer algo antes de que él la encontrase. En esos momentos no podía fiarse de nadie, y eso dejaba claro que si las cosas no habían funcionado, a su manera, tendría que utilizar otras formas; hacer una denuncia oficial. - Vale, vale, vale… Sé lo que tengo que hacer y… respira… uff, uno, dos, tres… mantengamos la calma… – Tomó aire, y agitó las manos intentando descargar tanta tensión. Se cuadró frente al espejo y se miró directamente. – Soy Anna… – dijo con inseguridad – Soy Anna Elise… Soy Anna Elise Barrow y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow… – Asintió con menos determinación de lo que su reflejo le devolvía. – Soy Anna Elise Barrow, y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow. Lo siento, papá, pero has ido demasiado lejos y es hora de volver al mundo –. Media hora después Riley, Anna, salía de su apartamento en Nueva York con la apariencia de cualquier muggle más. Llevaba su habitual vestimenta, y su chaquetón largo y un paraguas de mano. Además, de su bolso repleto de cosas muggles. Solo una cosa nueva; su varita. Un nuevo destino, el Macusa. El Macusa, un edificio subterráneo en el centro de Nueva York, mucho más monumental y señorial que el británico, al menos a ojos de Riley. Imponía estar allí. No solo por sus líneas rectas y el aspecto que daba la sensación de poder y control, también porque se sentía fuera de lugar. Se sentía extraña, como si ahora realmente fuera una farsante. Caminó por la amplia y majestuosa sala principal intentando disimular lo perdida que se sentía. Miró los diferentes carteles que derivan a salas que se distribuían por pasillos. “Archivos, juicios, cámaras de interrogatorios, Confiscación de artefactos…”. Continuó caminando por la sala en silencio leyendo los carteles que se encontraba y evitando los brujos y magos que se cruzaba con pasos apresurados. Parecía que no encontraría a dónde debía ir, y que aquel lugar donde no había siquiera ventanas y parecía que todo estaba hecho para sentirte pequeño, la devoraría sin tregua. Sus pasos se volvieron erráticos mirando a una u otra columnas hasta que se chocó de pronto contra alguien. – Lo siento… – se disculpó, encontrando a un hombre algo mayor que ella. – Tranquila… ¿Necesitas ayuda? –. preguntó mirando a la joven, claramente Riley daba la impresión de estar perdida. – Quería… quería ir al departamento de seguridad, pero estoy un poco pérdida… – se atrevió a confesar que no sabía a donde tenía que ir, tampoco es que estuviera haciendo nada malo, y en el Macusa no tenía nada que temer. Si Alexander la buscaba, allí no entraría. – No se preocupe, la acompaño… – dijo, señalando un pasillo que se perdía al fondo de la sala – Yo voy una planta más abajo, pero le indicaré cómo llegar –. Caminó junto al mago hacía el pasillo, y allí, en lo alto de la primera columna de granito oscuro que iba desde el suelo al techo, había un cartel que indicaba “Seguridad” encima de “Licencias”. – No te preocupes… La primera vez que entré en este edificio, bueno, digamos que terminé en una sala de juicios y me confundieron con el acusado… Fue un gran primer día –. Menos de cinco minutos después, Riley se encontraba en la recepción del departamento de seguridad. – Buenas tardes, soy Anna Elise Barrow y necesito hablar con un auror sobre Alexander Barrow… –
    Tipo
    Individual
    Líneas
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    Estado
    Disponible
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  • *En mi habitacion aprovechando la oportunidad de que todo el mundo estaba ocupado me mire el pecho, con la misma mano me atravesé el pecho para sacar mi alma que se representaba con un corazón y lo encerré en una jaula de pájaros que encontré hace tiempo, libre de las acciones de ese maldito ser camine para salir de mi habitación del hotel, caminaba casi como un zombie buscando un sitio bastante apartado siendo el último piso viendo una puerta decorada con patos amarillos, sonreí levemente asomándome para asegurarme de que no hubiera nadie y al entrar me posicione en el centro de la habitación.

    Hábilmente saque mi cuchillo de su funda que la tenía por la parte de atrás de mi cintura escondida, alce el cuchillo con la parte afilada apuntando hacia el suelo y lo clave con fuerza en el suelo, provocando que saliese un brillo hacia arriba para después salir una humareda negra… había creado una fuente oscura, antes de que toda la habitación se llenase de aquel humo negro salí de la habitación volviendo a la mía, evitando los pasillos los cuales había gente y una vez llegue a mi habitación me acerque a la jaula, la abrí y agarre el corazón con fuerza para nuevamente meterlo dentro de mi pecho, actuando como si nada hubiera pasado…*
    *En mi habitacion aprovechando la oportunidad de que todo el mundo estaba ocupado me mire el pecho, con la misma mano me atravesé el pecho para sacar mi alma que se representaba con un corazón y lo encerré en una jaula de pájaros que encontré hace tiempo, libre de las acciones de ese maldito ser camine para salir de mi habitación del hotel, caminaba casi como un zombie buscando un sitio bastante apartado siendo el último piso viendo una puerta decorada con patos amarillos, sonreí levemente asomándome para asegurarme de que no hubiera nadie y al entrar me posicione en el centro de la habitación. Hábilmente saque mi cuchillo de su funda que la tenía por la parte de atrás de mi cintura escondida, alce el cuchillo con la parte afilada apuntando hacia el suelo y lo clave con fuerza en el suelo, provocando que saliese un brillo hacia arriba para después salir una humareda negra… había creado una fuente oscura, antes de que toda la habitación se llenase de aquel humo negro salí de la habitación volviendo a la mía, evitando los pasillos los cuales había gente y una vez llegue a mi habitación me acerque a la jaula, la abrí y agarre el corazón con fuerza para nuevamente meterlo dentro de mi pecho, actuando como si nada hubiera pasado…*
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  • *Cuando al tomar algo con los compas de teatro te toca pasar por el baño sí o sí y te das cuenta de que aunque es un espacio full cerrado y pequeño, ya no le parece que dé tanto mal rollo.*
    *Cuando al tomar algo con los compas de teatro te toca pasar por el baño sí o sí y te das cuenta de que aunque es un espacio full cerrado y pequeño, ya no le parece que dé tanto mal rollo.*
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  • *Analizando la zona para luego mirar hacia cámara saludando a los espectadores*

    ¡Hey chicos! ¿Qué tal? Siento haber estado tan ausente estos días, se me ha perdido mi mejor amigo del infierno Arackniss y no lo encuentro por ninguna parte, no contesta ni a mis llamadas ni a mis mensajes y estoy muy preocupado de que le haya pasado algo.

    *Al estar de cuclillas me puse en pie con los brazos en jarra*

    Ya le empiezo a echar de menos y también estoy preocupado por él, ¿y si lo han secuestrado? Como sea que lo han hecho voy a meterle agujeros de bala por el culo a ese maldito secuestrador.

    *Sacando mis pistolas para mostrarlas frunciendo el ceño viéndose a través de la máscara*

    Así que lo siento mucho pero he de retomar mi búsqueda ¡ese pequeñín me necesita!

    *Como si tuviera una capa me fui al estilo Batman aunque la cámara me seguiría de todas formas*
    *Analizando la zona para luego mirar hacia cámara saludando a los espectadores* ¡Hey chicos! ¿Qué tal? Siento haber estado tan ausente estos días, se me ha perdido mi mejor amigo del infierno [Grumpyspid3r] y no lo encuentro por ninguna parte, no contesta ni a mis llamadas ni a mis mensajes y estoy muy preocupado de que le haya pasado algo. *Al estar de cuclillas me puse en pie con los brazos en jarra* Ya le empiezo a echar de menos y también estoy preocupado por él, ¿y si lo han secuestrado? Como sea que lo han hecho voy a meterle agujeros de bala por el culo a ese maldito secuestrador. *Sacando mis pistolas para mostrarlas frunciendo el ceño viéndose a través de la máscara* Así que lo siento mucho pero he de retomar mi búsqueda ¡ese pequeñín me necesita! *Como si tuviera una capa me fui al estilo Batman aunque la cámara me seguiría de todas formas*
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  • — Quiero otra botella, ¡Ya soy grande!

    Sentada en un bar de mala muerte rodeada de borrachos y hasta drogadictos estaba ella, desde tempranas horas bebiendo. Eran uno de esos días en los que se encontraba con ganas de matarse; saltar de ese puente que se encontraba a media hora de su panadería le llamaba, pero tuvo que irse debido a que alguien que la conocía pasaba por ahí.

    Entró a ese bar y empezó por una cerveza, luego por otra; luego una botella de whisky, al ultimo más cerveza. El encargado le dijo que parara; mas ella quería mucho licor, hasta que le ardan las orejas, hasta que no puede más y dormir por días.
    — Quiero otra botella, ¡Ya soy grande! Sentada en un bar de mala muerte rodeada de borrachos y hasta drogadictos estaba ella, desde tempranas horas bebiendo. Eran uno de esos días en los que se encontraba con ganas de matarse; saltar de ese puente que se encontraba a media hora de su panadería le llamaba, pero tuvo que irse debido a que alguien que la conocía pasaba por ahí. Entró a ese bar y empezó por una cerveza, luego por otra; luego una botella de whisky, al ultimo más cerveza. El encargado le dijo que parara; mas ella quería mucho licor, hasta que le ardan las orejas, hasta que no puede más y dormir por días.
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  • -Oigan... no se si existe un dios del clima... pero no puede ser... que cuanto salga afuera al jardin a regar las malditas flores... HAYA TANTO CALOR
    -Oigan... no se si existe un dios del clima... pero no puede ser... que cuanto salga afuera al jardin a regar las malditas flores... HAYA TANTO CALOR
    Me enjaja
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