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- Hola..
Me llamo lucifer kento, provengo de Japón, mucho gusto...
Hola.. Me llamo lucifer kento, provengo de Japón, mucho gusto...0 turnos 0 maullidos1
- Mi lucifer..
Va a ser muy aburrido pero con muchos secretos...Mi lucifer.. Va a ser muy aburrido pero con muchos secretos...6 turnos 0 maullidos - † 𝖂𝖍𝖆𝖙 𝖎𝖋... †Categoría Terror{ ᴀᴜ: ᴄᴀᴛʜᴇʀɪɴᴇ ᴊᴏᴠᴇɴ ʙᴜꜱᴄᴀ ᴍᴀɴᴇʀᴀꜱ ᴅᴇ ꜱᴜᴘᴇʀᴀʀ ᴀ ʟᴀ ʀᴇɪɴᴀ ʙʀᴜᴊᴀ ʏ ᴀᴅᴜᴇñᴀʀꜱᴇ ᴅᴇʟ ᴀQᴜᴇʟᴀʀʀᴇ }
¿𝕼𝖚é 𝖊𝖘𝖙á𝖘 𝖉𝖎𝖘𝖕𝖚𝖊𝖘𝖙𝖆 𝖆 𝖍𝖆𝖈𝖊𝖗 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖆𝖑𝖈𝖆𝖓𝖟𝖆𝖗 𝖑𝖆 𝖈𝖎𝖒𝖆, 𝕮𝖆𝖙𝖍𝖊𝖗𝖎𝖓𝖊?
Lo había leído varias veces. Acerca del rey de Amarillo, la piel se le erizaba solo de pensar en ello. Iba más allá de entes infernales, de ángeles, demonios, no. El rey Amarillo era algo cósmico. La sola idea de leer su libro era capaz de provocar locura. Lo sabía bien, pero estaba más que dispuesta a intentarlo, ¿no? ¿Qué podía salir mal? Catherine era la hija de Lucifer y algún nivel de locura debería poder soportar... ¿No?
Se observó en el espejo. Sus largos cabellos dorados caían sobre sus hombros, su juventud aún resaltaba. Apenas tenía unos veinte años, quizá un poco más. Pero su madre, la Reina bruja, seguía siendo la más poderosa del aquelarre, a Catherine la veían como la joven promesa; ella no quería ser una promesa, quería ser la más poderosa.
El sueño más profundo de Cath se basaba en que los humanos tuvieran miedo hasta de decir su nombre, que su presencia fuese incómoda para todos, y, que si alguna vez quería venir la Santa inquisición a su puerta, no hubiera tortura que no dejase caer sobre ellos por haber matado a tantas de las suyas. ¿Acaso era culpa de las brujas ser superiores a ellos? La humanidad debía sucumbir ante los poderosos, sin el control y el orden impuesto por las brujas, éstos seguirían matándose en guerras estúpidas por más tierras, mientras los más pobres peleaban sus guerras por dos migas de pan; humanos estúpidos.
Entonces...
¿𝖁𝖆𝖘 𝖆 𝖉𝖊𝖘𝖈𝖊𝖓𝖉𝖊𝖗 𝖊𝖑 𝖑𝖆𝖗𝖌𝖔 𝖈𝖆𝖒𝖎𝖓𝖔 𝖉𝖊𝖑 𝖉𝖊𝖑𝖎𝖗𝖎𝖔?
Sí, lo haría. Tomó el libro, aún sin abrirlo emanaba una esencia poderosa. Pudo resistir... Pudo empezar a leer, cómo si se tratase de algo tan blasfemo, inefable... Que tenía que concentrarse y no dejarse caer en la demencia de una vez. Se resistía, aunque el libro parecía arrastrarla lentamente en ese vacío.
Suspiró, intentaba recobrar su equilibrio. La resistencia no cedía aún. La búsqueda del libro fue tan ardua que jamás imaginó el impacto que tendría en ella.
{ ᴀᴜ: ᴄᴀᴛʜᴇʀɪɴᴇ ᴊᴏᴠᴇɴ ʙᴜꜱᴄᴀ ᴍᴀɴᴇʀᴀꜱ ᴅᴇ ꜱᴜᴘᴇʀᴀʀ ᴀ ʟᴀ ʀᴇɪɴᴀ ʙʀᴜᴊᴀ ʏ ᴀᴅᴜᴇñᴀʀꜱᴇ ᴅᴇʟ ᴀQᴜᴇʟᴀʀʀᴇ } ¿𝕼𝖚é 𝖊𝖘𝖙á𝖘 𝖉𝖎𝖘𝖕𝖚𝖊𝖘𝖙𝖆 𝖆 𝖍𝖆𝖈𝖊𝖗 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖆𝖑𝖈𝖆𝖓𝖟𝖆𝖗 𝖑𝖆 𝖈𝖎𝖒𝖆, 𝕮𝖆𝖙𝖍𝖊𝖗𝖎𝖓𝖊? Lo había leído varias veces. Acerca del rey de Amarillo, la piel se le erizaba solo de pensar en ello. Iba más allá de entes infernales, de ángeles, demonios, no. El rey Amarillo era algo cósmico. La sola idea de leer su libro era capaz de provocar locura. Lo sabía bien, pero estaba más que dispuesta a intentarlo, ¿no? ¿Qué podía salir mal? Catherine era la hija de Lucifer y algún nivel de locura debería poder soportar... ¿No? Se observó en el espejo. Sus largos cabellos dorados caían sobre sus hombros, su juventud aún resaltaba. Apenas tenía unos veinte años, quizá un poco más. Pero su madre, la Reina bruja, seguía siendo la más poderosa del aquelarre, a Catherine la veían como la joven promesa; ella no quería ser una promesa, quería ser la más poderosa. El sueño más profundo de Cath se basaba en que los humanos tuvieran miedo hasta de decir su nombre, que su presencia fuese incómoda para todos, y, que si alguna vez quería venir la Santa inquisición a su puerta, no hubiera tortura que no dejase caer sobre ellos por haber matado a tantas de las suyas. ¿Acaso era culpa de las brujas ser superiores a ellos? La humanidad debía sucumbir ante los poderosos, sin el control y el orden impuesto por las brujas, éstos seguirían matándose en guerras estúpidas por más tierras, mientras los más pobres peleaban sus guerras por dos migas de pan; humanos estúpidos. Entonces... ¿𝖁𝖆𝖘 𝖆 𝖉𝖊𝖘𝖈𝖊𝖓𝖉𝖊𝖗 𝖊𝖑 𝖑𝖆𝖗𝖌𝖔 𝖈𝖆𝖒𝖎𝖓𝖔 𝖉𝖊𝖑 𝖉𝖊𝖑𝖎𝖗𝖎𝖔? Sí, lo haría. Tomó el libro, aún sin abrirlo emanaba una esencia poderosa. Pudo resistir... Pudo empezar a leer, cómo si se tratase de algo tan blasfemo, inefable... Que tenía que concentrarse y no dejarse caer en la demencia de una vez. Se resistía, aunque el libro parecía arrastrarla lentamente en ese vacío. Suspiró, intentaba recobrar su equilibrio. La resistencia no cedía aún. La búsqueda del libro fue tan ardua que jamás imaginó el impacto que tendría en ella.TipoIndividualLíneasCualquier líneaEstadoDisponible11 turnos 0 maullidos
7
- Yo soy Doctora en cabello, así que ya saben dónde va su "Solo un recorte en las puntas". No me importa que sean el mismísimo Lucifer o el Rey de Roma. (¿?)
{Blutengel tronando la bocina de fondo.}
.
https://open.spotify.com/track/1MlhceilWIJ9221v6du3rB?si=vZJnk2eAR1SeQMxRFrbaegYo soy Doctora en cabello, así que ya saben dónde va su "Solo un recorte en las puntas". No me importa que sean el mismísimo Lucifer o el Rey de Roma. (¿?) {Blutengel tronando la bocina de fondo.} . https://open.spotify.com/track/1MlhceilWIJ9221v6du3rB?si=vZJnk2eAR1SeQMxRFrbaeg15 turnos 0 maullidos
9
- Las calles de Ciudad Pentagrama ardían con su caos habitual, pero Lucifer Morningstar caminaba distraído, hundido en sus propios pensamientos. Cada paso lo acercaba más al hotel… y también a una duda que no lograba ignorar.
No temía entrar por Charlie. Temía entrar por él.
Alastor.
Su ausencia había dejado heridas, silencios demasiado largos. Y sabía que Alastor no era alguien que olvidara con facilidad. La idea de mirarlo de frente y encontrar rechazo en sus ojos le pesaba más de lo que quería admitir.
Al llegar, se detuvo justo afuera del Hazbin Hotel. Miró las puertas sin atreverse a cruzarlas, con una extraña tensión en el pecho.
Por primera vez en mucho tiempo, Lucifer Morningstar simplemente se quedó ahí, sin saber si entrar… o marcharse.Las calles de Ciudad Pentagrama ardían con su caos habitual, pero Lucifer Morningstar caminaba distraído, hundido en sus propios pensamientos. Cada paso lo acercaba más al hotel… y también a una duda que no lograba ignorar. No temía entrar por Charlie. Temía entrar por él. Alastor. Su ausencia había dejado heridas, silencios demasiado largos. Y sabía que Alastor no era alguien que olvidara con facilidad. La idea de mirarlo de frente y encontrar rechazo en sus ojos le pesaba más de lo que quería admitir. Al llegar, se detuvo justo afuera del Hazbin Hotel. Miró las puertas sin atreverse a cruzarlas, con una extraña tensión en el pecho. Por primera vez en mucho tiempo, Lucifer Morningstar simplemente se quedó ahí, sin saber si entrar… o marcharse.4 turnos 0 maullidos2
- Baal salió de su oficina maldiciendo a todo y a todos en su mente, odiaba profundamente a los humanos, sin embargo, este empleo le había abierto la oportunidad de conseguir esas almas que tanto necesitaban tanto él como su hermana para mantener a su hermano Lucifer en paz. Con el paso del tiempo, había aprendido que la desesperación era muy mala consejera para los humanos, además del deseo y la avaricia, eso hacía tan fácil su "trabajo", pero, por otro lado, tener que pasar por un abogado común y corriente era horrible para él, escuchar las tonterías de los humanos era como meterse un montón de afiladas dagas de acero celestial en la garganta y prefería eso antes que escuchar a otro humano, al menos por ese día.
Entró en el primer establecimiento que encontró cerca de su oficina, su hermano le había dicho que los humanos suelen salir a "tomar algo" después del trabajo, jamás le especificó qué clase de algo por lo que intuyó que cualquier cosa estaba bien. Era un lugar que no conocía y tampoco era que eso fuera importante, con tal de que no lo interrumpieran estaba bien para él. Tomó asiento en una mesa y dejó su portafolios en la silla a su lado y esperó, mirando atentamente el lugar, se veía...¿acogedor?, al menos no desentonaba tanto como en otros lugares.
[spirit_yellow_koala_469]Baal salió de su oficina maldiciendo a todo y a todos en su mente, odiaba profundamente a los humanos, sin embargo, este empleo le había abierto la oportunidad de conseguir esas almas que tanto necesitaban tanto él como su hermana para mantener a su hermano Lucifer en paz. Con el paso del tiempo, había aprendido que la desesperación era muy mala consejera para los humanos, además del deseo y la avaricia, eso hacía tan fácil su "trabajo", pero, por otro lado, tener que pasar por un abogado común y corriente era horrible para él, escuchar las tonterías de los humanos era como meterse un montón de afiladas dagas de acero celestial en la garganta y prefería eso antes que escuchar a otro humano, al menos por ese día. Entró en el primer establecimiento que encontró cerca de su oficina, su hermano le había dicho que los humanos suelen salir a "tomar algo" después del trabajo, jamás le especificó qué clase de algo por lo que intuyó que cualquier cosa estaba bien. Era un lugar que no conocía y tampoco era que eso fuera importante, con tal de que no lo interrumpieran estaba bien para él. Tomó asiento en una mesa y dejó su portafolios en la silla a su lado y esperó, mirando atentamente el lugar, se veía...¿acogedor?, al menos no desentonaba tanto como en otros lugares. [spirit_yellow_koala_469]0 turnos 0 maullidos
3
- Desde uno de los balcones más altos de Ciudad Pentagrama, Lucifer Morningstar permanecía inmóvil, con los brazos apoyados sobre la barandilla ennegrecida mientras contemplaba el caos eterno de la ciudad bajo sus pies.
Las luces rojas parpadeaban a lo lejos, los gritos se mezclaban con risas y sirenas distorsionadas, pero nada de eso lograba distraerlo de sus propios pensamientos.
Todo lo que salió mal.
Su reino fracturado. Su ausencia. Los errores acumulados durante siglos. Las decisiones tomadas con orgullo, con miedo... y las personas que perdió por no saber sostenerlas cuando aún estaban cerca.
Bajó la mirada, viendo el vacío bajo el balcón como si esperara encontrar respuestas en la caída.
Una exhalación lenta escapó de sus labios.
Entonces, casi sin darse cuenta, empezó a tararear una melodía antigua. Suave al principio, quebrada por el tiempo. Una canción que no había pronunciado en años.
La misma tonada que alguna vez le dedicó a Alastor.
Su voz fue creciendo poco a poco, cálida y melancólica, flotando entre los edificios como un recuerdo que se negaba a morir. Cada nota llevaba algo de burla elegante, de romance torcido, de una época en la que ambos fingían que nada podía destruirlos.
Lucifer cerró los ojos mientras cantaba, dejando que la música llenara el silencio que el orgullo había dejado atrás.
—Qué irónico...
murmuró al terminar la canción, con una sonrisa triste.
-De todo lo que olvidé... tu canción fue lo único que volvió conmigo.
El viento agitó su cabello y se llevó las últimas notas por la ciudad, como si buscara al único demonio capaz de reconocerlas.
https://music.youtube.com/watch?v=Iz0m4R-UV0s&si=IRtYp9VCGOFK-uPDDesde uno de los balcones más altos de Ciudad Pentagrama, Lucifer Morningstar permanecía inmóvil, con los brazos apoyados sobre la barandilla ennegrecida mientras contemplaba el caos eterno de la ciudad bajo sus pies. Las luces rojas parpadeaban a lo lejos, los gritos se mezclaban con risas y sirenas distorsionadas, pero nada de eso lograba distraerlo de sus propios pensamientos. Todo lo que salió mal. Su reino fracturado. Su ausencia. Los errores acumulados durante siglos. Las decisiones tomadas con orgullo, con miedo... y las personas que perdió por no saber sostenerlas cuando aún estaban cerca. Bajó la mirada, viendo el vacío bajo el balcón como si esperara encontrar respuestas en la caída. Una exhalación lenta escapó de sus labios. Entonces, casi sin darse cuenta, empezó a tararear una melodía antigua. Suave al principio, quebrada por el tiempo. Una canción que no había pronunciado en años. La misma tonada que alguna vez le dedicó a Alastor. Su voz fue creciendo poco a poco, cálida y melancólica, flotando entre los edificios como un recuerdo que se negaba a morir. Cada nota llevaba algo de burla elegante, de romance torcido, de una época en la que ambos fingían que nada podía destruirlos. Lucifer cerró los ojos mientras cantaba, dejando que la música llenara el silencio que el orgullo había dejado atrás. —Qué irónico... murmuró al terminar la canción, con una sonrisa triste. -De todo lo que olvidé... tu canción fue lo único que volvió conmigo. El viento agitó su cabello y se llevó las últimas notas por la ciudad, como si buscara al único demonio capaz de reconocerlas. https://music.youtube.com/watch?v=Iz0m4R-UV0s&si=IRtYp9VCGOFK-uPD8 turnos 0 maullidos - Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.Esto se ha publicado como Out Of Character.Tenlo en cuenta al responder.Buen día mis estimados , este post es solo para presentarme cortamente, mi personaje no es canon a la serie es más inclinado al lucifer original de la biblia ,que si es muy serio y rudo a veces ,puede ser un buen amigo , espero tener buenos roles con ustedes , tengan un buen día 🏻//Buen día mis estimados , este post es solo para presentarme cortamente, mi personaje no es canon a la serie es más inclinado al lucifer original de la biblia ,que si es muy serio y rudo a veces ,puede ser un buen amigo , espero tener buenos roles con ustedes , tengan un buen día 👋🏻//1 comentario 0 compartidos1
- Un destello dorado rasgó la penumbra rojiza de Ciudad Pentagrama como una estrella cayendo a destiempo. La luz descendió en espiral hasta golpear suavemente el suelo de una calle desierta, levantando polvo carmesí y haciendo vibrar los letreros torcidos de los edificios cercanos.
Cuando el resplandor se disipó, una figura permanecía en el centro del fulgor moribundo.
Lucifer Morningstar apareció envuelto únicamente en una toga blanca, la tela cayendo con elegancia imperfecta sobre su cuerpo. Sus pies descalzos tocaron el pavimento caliente mientras sus alas, ausentes por el momento, parecían solo un recuerdo escondido bajo la piel. Parpadeó varias veces, como si la realidad tardara en ajustarse a su mirada.
Lentamente alzó una mano y observó sus dedos, girando la muñeca con extrañeza. Luego recorrió con la vista su torso, sus brazos, la tela sencilla que lo cubría... como si necesitara asegurarse de que seguía siendo él.
Su expresión, normalmente segura y teatral, se quebró en una mueca de genuina confusión.
—...Bueno, eso es nuevo.
Su voz sonó más baja de lo habitual, áspera por un silencio demasiado largo. Dio un paso tambaleante, mirando alrededor las calles deformadas, los anuncios infernales, el cielo eterno de sangre.
—Ciudad Pentagrama...
murmuró, entrecerrando los ojos
—Entonces sí regresé.
Llevó una mano a su sien, intentando ordenar recuerdos que se deshacían como humo entre los dedos. El limbo había sido una extensión sin tiempo, sin días, sin noches... solo vacío.
Su sonrisa apareció débilmente, más nerviosa que encantadora.
—Ahora la pregunta importante...
Se miró nuevamente, tocándose el rostro con incredulidad antes de alzar la vista al cielo rojizo.
—¿Cuánto tiempo demonios me fui?Un destello dorado rasgó la penumbra rojiza de Ciudad Pentagrama como una estrella cayendo a destiempo. La luz descendió en espiral hasta golpear suavemente el suelo de una calle desierta, levantando polvo carmesí y haciendo vibrar los letreros torcidos de los edificios cercanos. Cuando el resplandor se disipó, una figura permanecía en el centro del fulgor moribundo. Lucifer Morningstar apareció envuelto únicamente en una toga blanca, la tela cayendo con elegancia imperfecta sobre su cuerpo. Sus pies descalzos tocaron el pavimento caliente mientras sus alas, ausentes por el momento, parecían solo un recuerdo escondido bajo la piel. Parpadeó varias veces, como si la realidad tardara en ajustarse a su mirada. Lentamente alzó una mano y observó sus dedos, girando la muñeca con extrañeza. Luego recorrió con la vista su torso, sus brazos, la tela sencilla que lo cubría... como si necesitara asegurarse de que seguía siendo él. Su expresión, normalmente segura y teatral, se quebró en una mueca de genuina confusión. —...Bueno, eso es nuevo. Su voz sonó más baja de lo habitual, áspera por un silencio demasiado largo. Dio un paso tambaleante, mirando alrededor las calles deformadas, los anuncios infernales, el cielo eterno de sangre. —Ciudad Pentagrama... murmuró, entrecerrando los ojos —Entonces sí regresé. Llevó una mano a su sien, intentando ordenar recuerdos que se deshacían como humo entre los dedos. El limbo había sido una extensión sin tiempo, sin días, sin noches... solo vacío. Su sonrisa apareció débilmente, más nerviosa que encantadora. —Ahora la pregunta importante... Se miró nuevamente, tocándose el rostro con incredulidad antes de alzar la vista al cielo rojizo. —¿Cuánto tiempo demonios me fui?0 turnos 0 maullidos1
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