Feliz año nuevo amo... *Antes de terminar era besada por Sasha Ishtar a lo que no podría esperar a corresponderle su beso mostrándole así su amor por el nuevo año y por siempre*
Feliz año nuevo amo... *Antes de terminar era besada por [SashaIshtar] a lo que no podría esperar a corresponderle su beso mostrándole así su amor por el nuevo año y por siempre*
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Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
//: bueno... saliendo un poco del personaje quiero agradecer a todos mis compañer@s de rol por un año mas de locuras risas y algunos disgustos jajaja la verdad un AÑO muy movido y triste por algunos que ya no están aquí en esta plataforma que se retiraron o FUNARON por ya saben.... ( reservado )
El caso es quiero darles un feliz año que pasen super genial con sus seres queridos y nos vemos el año que viene .. básicamente en dos días jajaja GRACIAS por las visitas y los roles PLASMADOS.
Departe de Ryu Ishtar Yokin Y MIA ( USER) les deseo un feliz año y prospero 2026
NOTA: prometo seguir con los pequeño relatos de EL DIARIO DE LA LOBA pero aun no encuentro letras adecuadas para el relato asi que apenas tenga las letras sigo...
//: bueno... saliendo un poco del personaje quiero agradecer a todos mis compañer@s de rol por un año mas de locuras risas y algunos disgustos jajaja la verdad un AÑO muy movido y triste por algunos que ya no están aquí en esta plataforma que se retiraron o FUNARON por ya saben.... ( reservado )
El caso es quiero darles un feliz año que pasen super genial con sus seres queridos y nos vemos el año que viene .. básicamente en dos días jajaja GRACIAS por las visitas y los roles PLASMADOS.
Departe de Ryu Ishtar Yokin Y MIA ( USER) les deseo un feliz año y prospero 2026
NOTA: prometo seguir con los pequeño relatos de EL DIARIO DE LA LOBA pero aun no encuentro letras adecuadas para el relato asi que apenas tenga las letras sigo... :STK-2:
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Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
No saber cómo hablar, no poder explicarme, me enciende la sangre. Golpeo el suelo con fuerza y la piedra se resquebraja, abriéndose una pequeña grieta lunar. No es destrucción: es desgarro. La luz plateada palpita desde el interior como un latido antiguo.
Sasha no se levanta de su trono.
Pero el aire se vuelve pesado.
Su sola presencia impone orden.
Respiro.
El temblor cesa. Mi cuerpo se aquieta.
De la grieta surge algo imposible: una flor de luna. No hecha de materia, sino de espíritu. Pálida, etérea, ajena a este mundo.
La arranco del suelo y clavo la mirada en la loba.
—Ishtarin…
Suelto la flor.
Danza en el aire como si supiera adónde ir. Se detiene frente a Ryu. Por un instante, ella se queda sin aliento. Sus ojos brillan, reflejando algo que no recuerda pero reconoce.
Entonces su instinto despierta.
El cuchillo de obsidiana corta la flor en dos.
Río.
No por burla.
Por certeza.
Como si el propio Caos ya conociera el destino de cada hilo.
El cuchillo cambia.
La obsidiana se tiñe de plateado lunar, y en el filo aparece una palabra grabada como un juramento antiguo:
Ishtarin.
Sasha lo comprende.
Comprende mi petición. Comprende también que mi existencia aquí es un riesgo, y que mi ser debe abandonar este plano cuanto antes. Acepta ayudarme con una condición clara: cuando consiga un cuerpo estable, me marcharé por donde he venido.
Asiento.
Entonces la siento.
Lejos. Clara. Real.
—Jennifer Queen—
No hay clones. No hay ecos. Ella.
Me acerco al balcón. En el patio, Ayane mira el horizonte en la misma dirección. Aún no se conocen. Ni siquiera sabe por qué su mirada se ha detenido ahí.
Pero yo sí.
El recuerdo de Lili cruza mi mente y sonrío.
No con dulzura.
Con malicia.
Mis alas se despliegan y el aire se rompe bajo mi impulso. El mundo se comprime.
En menos de un segundo, estoy allí.
Frente a Jennifer.
Y ella…
parecía estar esperándome.
Relato en Post y comentario de la imagen 🩷
La frustración me quema por dentro.
No saber cómo hablar, no poder explicarme, me enciende la sangre. Golpeo el suelo con fuerza y la piedra se resquebraja, abriéndose una pequeña grieta lunar. No es destrucción: es desgarro. La luz plateada palpita desde el interior como un latido antiguo.
Sasha no se levanta de su trono.
Pero el aire se vuelve pesado.
Su sola presencia impone orden.
Respiro.
El temblor cesa. Mi cuerpo se aquieta.
De la grieta surge algo imposible: una flor de luna. No hecha de materia, sino de espíritu. Pálida, etérea, ajena a este mundo.
La arranco del suelo y clavo la mirada en la loba.
—Ishtarin…
Suelto la flor.
Danza en el aire como si supiera adónde ir. Se detiene frente a Ryu. Por un instante, ella se queda sin aliento. Sus ojos brillan, reflejando algo que no recuerda pero reconoce.
Entonces su instinto despierta.
El cuchillo de obsidiana corta la flor en dos.
Río.
No por burla.
Por certeza.
Como si el propio Caos ya conociera el destino de cada hilo.
El cuchillo cambia.
La obsidiana se tiñe de plateado lunar, y en el filo aparece una palabra grabada como un juramento antiguo:
Ishtarin.
Sasha lo comprende.
Comprende mi petición. Comprende también que mi existencia aquí es un riesgo, y que mi ser debe abandonar este plano cuanto antes. Acepta ayudarme con una condición clara: cuando consiga un cuerpo estable, me marcharé por donde he venido.
Asiento.
Entonces la siento.
Lejos. Clara. Real.
—Jennifer Queen—
No hay clones. No hay ecos. Ella.
Me acerco al balcón. En el patio, Ayane mira el horizonte en la misma dirección. Aún no se conocen. Ni siquiera sabe por qué su mirada se ha detenido ahí.
Pero yo sí.
El recuerdo de Lili cruza mi mente y sonrío.
No con dulzura.
Con malicia.
Mis alas se despliegan y el aire se rompe bajo mi impulso. El mundo se comprime.
En menos de un segundo, estoy allí.
Frente a Jennifer.
Y ella…
parecía estar esperándome.
No saber cómo hablar, no poder explicarme, me enciende la sangre. Golpeo el suelo con fuerza y la piedra se resquebraja, abriéndose una pequeña grieta lunar. No es destrucción: es desgarro. La luz plateada palpita desde el interior como un latido antiguo.
Sasha no se levanta de su trono.
Pero el aire se vuelve pesado.
Su sola presencia impone orden.
Respiro.
El temblor cesa. Mi cuerpo se aquieta.
De la grieta surge algo imposible: una flor de luna. No hecha de materia, sino de espíritu. Pálida, etérea, ajena a este mundo.
La arranco del suelo y clavo la mirada en la loba.
—Ishtarin…
Suelto la flor.
Danza en el aire como si supiera adónde ir. Se detiene frente a Ryu. Por un instante, ella se queda sin aliento. Sus ojos brillan, reflejando algo que no recuerda pero reconoce.
Entonces su instinto despierta.
El cuchillo de obsidiana corta la flor en dos.
Río.
No por burla.
Por certeza.
Como si el propio Caos ya conociera el destino de cada hilo.
El cuchillo cambia.
La obsidiana se tiñe de plateado lunar, y en el filo aparece una palabra grabada como un juramento antiguo:
Ishtarin.
Sasha lo comprende.
Comprende mi petición. Comprende también que mi existencia aquí es un riesgo, y que mi ser debe abandonar este plano cuanto antes. Acepta ayudarme con una condición clara: cuando consiga un cuerpo estable, me marcharé por donde he venido.
Asiento.
Entonces la siento.
Lejos. Clara. Real.
—Jennifer Queen—
No hay clones. No hay ecos. Ella.
Me acerco al balcón. En el patio, Ayane mira el horizonte en la misma dirección. Aún no se conocen. Ni siquiera sabe por qué su mirada se ha detenido ahí.
Pero yo sí.
El recuerdo de Lili cruza mi mente y sonrío.
No con dulzura.
Con malicia.
Mis alas se despliegan y el aire se rompe bajo mi impulso. El mundo se comprime.
En menos de un segundo, estoy allí.
Frente a Jennifer.
Y ella…
parecía estar esperándome.
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Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
No saber cómo hablar, no poder explicarme, me enciende la sangre. Golpeo el suelo con fuerza y la piedra se resquebraja, abriéndose una pequeña grieta lunar. No es destrucción: es desgarro. La luz plateada palpita desde el interior como un latido antiguo.
Sasha no se levanta de su trono.
Pero el aire se vuelve pesado.
Su sola presencia impone orden.
Respiro.
El temblor cesa. Mi cuerpo se aquieta.
De la grieta surge algo imposible: una flor de luna. No hecha de materia, sino de espíritu. Pálida, etérea, ajena a este mundo.
La arranco del suelo y clavo la mirada en la loba.
—Ishtarin…
Suelto la flor.
Danza en el aire como si supiera adónde ir. Se detiene frente a Ryu. Por un instante, ella se queda sin aliento. Sus ojos brillan, reflejando algo que no recuerda pero reconoce.
Entonces su instinto despierta.
El cuchillo de obsidiana corta la flor en dos.
Río.
No por burla.
Por certeza.
Como si el propio Caos ya conociera el destino de cada hilo.
El cuchillo cambia.
La obsidiana se tiñe de plateado lunar, y en el filo aparece una palabra grabada como un juramento antiguo:
Ishtarin.
Sasha lo comprende.
Comprende mi petición. Comprende también que mi existencia aquí es un riesgo, y que mi ser debe abandonar este plano cuanto antes. Acepta ayudarme con una condición clara: cuando consiga un cuerpo estable, me marcharé por donde he venido.
Asiento.
Entonces la siento.
Lejos. Clara. Real.
—Jennifer Queen—
No hay clones. No hay ecos. Ella.
Me acerco al balcón. En el patio, Ayane mira el horizonte en la misma dirección. Aún no se conocen. Ni siquiera sabe por qué su mirada se ha detenido ahí.
Pero yo sí.
El recuerdo de Lili cruza mi mente y sonrío.
No con dulzura.
Con malicia.
Mis alas se despliegan y el aire se rompe bajo mi impulso. El mundo se comprime.
En menos de un segundo, estoy allí.
Frente a Jennifer.
Y ella…
parecía estar esperándome.
La frustración me quema por dentro.
No saber cómo hablar, no poder explicarme, me enciende la sangre. Golpeo el suelo con fuerza y la piedra se resquebraja, abriéndose una pequeña grieta lunar. No es destrucción: es desgarro. La luz plateada palpita desde el interior como un latido antiguo.
Sasha no se levanta de su trono.
Pero el aire se vuelve pesado.
Su sola presencia impone orden.
Respiro.
El temblor cesa. Mi cuerpo se aquieta.
De la grieta surge algo imposible: una flor de luna. No hecha de materia, sino de espíritu. Pálida, etérea, ajena a este mundo.
La arranco del suelo y clavo la mirada en la loba.
—Ishtarin…
Suelto la flor.
Danza en el aire como si supiera adónde ir. Se detiene frente a Ryu. Por un instante, ella se queda sin aliento. Sus ojos brillan, reflejando algo que no recuerda pero reconoce.
Entonces su instinto despierta.
El cuchillo de obsidiana corta la flor en dos.
Río.
No por burla.
Por certeza.
Como si el propio Caos ya conociera el destino de cada hilo.
El cuchillo cambia.
La obsidiana se tiñe de plateado lunar, y en el filo aparece una palabra grabada como un juramento antiguo:
Ishtarin.
Sasha lo comprende.
Comprende mi petición. Comprende también que mi existencia aquí es un riesgo, y que mi ser debe abandonar este plano cuanto antes. Acepta ayudarme con una condición clara: cuando consiga un cuerpo estable, me marcharé por donde he venido.
Asiento.
Entonces la siento.
Lejos. Clara. Real.
—Jennifer Queen—
No hay clones. No hay ecos. Ella.
Me acerco al balcón. En el patio, Ayane mira el horizonte en la misma dirección. Aún no se conocen. Ni siquiera sabe por qué su mirada se ha detenido ahí.
Pero yo sí.
El recuerdo de Lili cruza mi mente y sonrío.
No con dulzura.
Con malicia.
Mis alas se despliegan y el aire se rompe bajo mi impulso. El mundo se comprime.
En menos de un segundo, estoy allí.
Frente a Jennifer.
Y ella…
parecía estar esperándome.
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Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
El portón principal se abre ante mí como si respirara al reconocerme. No hay fricción, no hay resistencia.
Los sellos de protección no se activan: me reciben. No como intrusa. Como sangre.
Deslizo los dedos por la pared del pasillo y, allí donde mi piel toca la piedra, una luz despierta. Antigua. Doméstica. El castillo responde como un cuerpo que recuerda su nombre.
El hogar me habla.
Y me acepta.
Sasha lo siente.
No como certeza, sino como una inquietud que le eriza la nuca.
Al entrar en la sala del trono, la escena se fija en mí con la claridad de un presagio.
A cada lado de la emperatriz Sasha, firmes como columnas vivas, están Katrin y Lisesharte. No se mueven, pero todo en ellas está preparado para hacerlo.
Y en la entrada, casi fundida con la sombra, la loba.
Ryu.
Juega distraídamente con su cuchillo de obsidiana. El gesto es lento, medido. No hay sonrisa. No hay duda. Solo una atención absoluta, peligrosa, clavada en mí desde el primer segundo.
Al verla, algo profundo se activa.
Una palabra nace en mi mente. No es pensamiento. Es herencia.
Mis labios la pronuncian antes de que pueda detenerla.
—Ishtarin.
El aire cambia.
Sasha da un paso al frente y me ordena detenerme. No comprendo del todo su idioma; las palabras me llegan rotas, envueltas en ecos ajenos. Solo hay dos lenguajes claros en mí:
Tharésh’Kael
y los fragmentos emocionales del idioma de Lili.
Pero no necesito entenderla para entender su ira.
Así que obedezco a mi manera.
Inco una rodilla.
El gesto no es sumisión. Es reconocimiento.
—Ishtar… cuerpo —digo, señalándome.
Mi piel parpadea levemente, como si la realidad dudara de mi forma.
Luego extiendo la mano, dejando que la energía fluya sin violencia.
—Magia Ishtar.
La luz del castillo responde otra vez.
No más fuerte.
Más cercana.
Y en la sombra, Ryu deja de jugar con el cuchillo.
Relato en Post y comentario de la imagen 🩷
Cruzo el patio sin prisa.
El portón principal se abre ante mí como si respirara al reconocerme. No hay fricción, no hay resistencia.
Los sellos de protección no se activan: me reciben. No como intrusa. Como sangre.
Deslizo los dedos por la pared del pasillo y, allí donde mi piel toca la piedra, una luz despierta. Antigua. Doméstica. El castillo responde como un cuerpo que recuerda su nombre.
El hogar me habla.
Y me acepta.
Sasha lo siente.
No como certeza, sino como una inquietud que le eriza la nuca.
Al entrar en la sala del trono, la escena se fija en mí con la claridad de un presagio.
A cada lado de la emperatriz Sasha, firmes como columnas vivas, están Katrin y Lisesharte. No se mueven, pero todo en ellas está preparado para hacerlo.
Y en la entrada, casi fundida con la sombra, la loba.
Ryu.
Juega distraídamente con su cuchillo de obsidiana. El gesto es lento, medido. No hay sonrisa. No hay duda. Solo una atención absoluta, peligrosa, clavada en mí desde el primer segundo.
Al verla, algo profundo se activa.
Una palabra nace en mi mente. No es pensamiento. Es herencia.
Mis labios la pronuncian antes de que pueda detenerla.
—Ishtarin.
El aire cambia.
Sasha da un paso al frente y me ordena detenerme. No comprendo del todo su idioma; las palabras me llegan rotas, envueltas en ecos ajenos. Solo hay dos lenguajes claros en mí:
Tharésh’Kael
y los fragmentos emocionales del idioma de Lili.
Pero no necesito entenderla para entender su ira.
Así que obedezco a mi manera.
Inco una rodilla.
El gesto no es sumisión. Es reconocimiento.
—Ishtar… cuerpo —digo, señalándome.
Mi piel parpadea levemente, como si la realidad dudara de mi forma.
Luego extiendo la mano, dejando que la energía fluya sin violencia.
—Magia Ishtar.
La luz del castillo responde otra vez.
No más fuerte.
Más cercana.
Y en la sombra, Ryu deja de jugar con el cuchillo.
El portón principal se abre ante mí como si respirara al reconocerme. No hay fricción, no hay resistencia.
Los sellos de protección no se activan: me reciben. No como intrusa. Como sangre.
Deslizo los dedos por la pared del pasillo y, allí donde mi piel toca la piedra, una luz despierta. Antigua. Doméstica. El castillo responde como un cuerpo que recuerda su nombre.
El hogar me habla.
Y me acepta.
Sasha lo siente.
No como certeza, sino como una inquietud que le eriza la nuca.
Al entrar en la sala del trono, la escena se fija en mí con la claridad de un presagio.
A cada lado de la emperatriz Sasha, firmes como columnas vivas, están Katrin y Lisesharte. No se mueven, pero todo en ellas está preparado para hacerlo.
Y en la entrada, casi fundida con la sombra, la loba.
Ryu.
Juega distraídamente con su cuchillo de obsidiana. El gesto es lento, medido. No hay sonrisa. No hay duda. Solo una atención absoluta, peligrosa, clavada en mí desde el primer segundo.
Al verla, algo profundo se activa.
Una palabra nace en mi mente. No es pensamiento. Es herencia.
Mis labios la pronuncian antes de que pueda detenerla.
—Ishtarin.
El aire cambia.
Sasha da un paso al frente y me ordena detenerme. No comprendo del todo su idioma; las palabras me llegan rotas, envueltas en ecos ajenos. Solo hay dos lenguajes claros en mí:
Tharésh’Kael
y los fragmentos emocionales del idioma de Lili.
Pero no necesito entenderla para entender su ira.
Así que obedezco a mi manera.
Inco una rodilla.
El gesto no es sumisión. Es reconocimiento.
—Ishtar… cuerpo —digo, señalándome.
Mi piel parpadea levemente, como si la realidad dudara de mi forma.
Luego extiendo la mano, dejando que la energía fluya sin violencia.
—Magia Ishtar.
La luz del castillo responde otra vez.
No más fuerte.
Más cercana.
Y en la sombra, Ryu deja de jugar con el cuchillo.