• https://suno.com/song/7609d936-eaf7-475d-9c75-6571ce285861?sh=IvYLELe8aAIIx8ov

    Ahí se encontraba Hebe, curando un daño que jamás había visto. La tierra que estaba descubriendo, cada día conocía cosas mas graves de los que pudiera haber visto en el Olimpo. Su ceño fruncido, y aspecto violaceo empezó a cantar para sanar al herido a su cuidado.
    https://suno.com/song/7609d936-eaf7-475d-9c75-6571ce285861?sh=IvYLELe8aAIIx8ov Ahí se encontraba Hebe, curando un daño que jamás había visto. La tierra que estaba descubriendo, cada día conocía cosas mas graves de los que pudiera haber visto en el Olimpo. Su ceño fruncido, y aspecto violaceo empezó a cantar para sanar al herido a su cuidado.
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  • «Espero que hikaru no se asuste ante el cambio de color en mi, pero es necesario si debo hacer una curación seria. Espero todo lo que haga, algún día tenga la recompensa de ver a este polluelo que curo en un radiante Alcón fuerte y lejos de locuras masoquistas....»piensa con algo de sueño, hubiera querido seguir durmiendo a lado de Hikaru, pero la sanación que haría no era para estarlo haciendo de forma espiritual.

    Hebe había dejado atrás su cabello albino por su color original, su cabello violeta. Sus ojos celestes por el dorado nectar o como la propia eternidad. Y ahora solo se materializó a auxiliar al malherido.
    «Espero que hikaru no se asuste ante el cambio de color en mi, pero es necesario si debo hacer una curación seria. Espero todo lo que haga, algún día tenga la recompensa de ver a este polluelo que curo en un radiante Alcón fuerte y lejos de locuras masoquistas....»piensa con algo de sueño, hubiera querido seguir durmiendo a lado de Hikaru, pero la sanación que haría no era para estarlo haciendo de forma espiritual. Hebe había dejado atrás su cabello albino por su color original, su cabello violeta. Sus ojos celestes por el dorado nectar o como la propia eternidad. Y ahora solo se materializó a auxiliar al malherido.
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  • ≿Oh si... Ahora es el quien tiene ansiedad de saber que le dirá Hebe≾
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  • «Es hora, ahorita me toca a mi. ¡ah! Pero mi corazon esta loquito otra vez, ¡Por Zeus que no me muerda la lengua! Non, ¡Por Athena, bendiceme con tu sabiduría!»pensó antes de que Hikaru escuchara su respuesta. Todo estaba dicho sin palabras, pero ella ansiaba darle algo justo aunque no sabía como decirle todo lo que su corazón y alma significaba para todo lo dicho por él.

    Se rascó la nuca con nervios, desordenando con frustracion su larga melena blanca. «¡debo! ¡yo debo ser valiente también! ¡vamos, Hebe! ¡que la juventud nos ilumine que hoy para mi misma debo sacar vitalidad!»se echó ánimos a sí misma.
    «Es hora, ahorita me toca a mi. ¡ah! Pero mi corazon esta loquito otra vez, ¡Por Zeus que no me muerda la lengua! Non, ¡Por Athena, bendiceme con tu sabiduría!»pensó antes de que Hikaru escuchara su respuesta. Todo estaba dicho sin palabras, pero ella ansiaba darle algo justo aunque no sabía como decirle todo lo que su corazón y alma significaba para todo lo dicho por él. Se rascó la nuca con nervios, desordenando con frustracion su larga melena blanca. «¡debo! ¡yo debo ser valiente también! ¡vamos, Hebe! ¡que la juventud nos ilumine que hoy para mi misma debo sacar vitalidad!»se echó ánimos a sí misma. :STK-26:
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  • Tal vez sus palabras no estaban contestando a nada, pero muy fuera de la casa, una gran oleada de aurora boreal de colores iluminó los cielos. Mientras destellos dorados caen a la tierra, cayendo sobre todos una lluvia de euforia, alegría y vitalidad. Pues la Diosa Hebe, estaba sintiendo su primer gran explosión monumental de colores y luces a raíz de su estado emocional. Al estar con Hikaru.
    Tal vez sus palabras no estaban contestando a nada, pero muy fuera de la casa, una gran oleada de aurora boreal de colores iluminó los cielos. Mientras destellos dorados caen a la tierra, cayendo sobre todos una lluvia de euforia, alegría y vitalidad. Pues la Diosa Hebe, estaba sintiendo su primer gran explosión monumental de colores y luces a raíz de su estado emocional. Al estar con Hikaru.
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  • Hebe se encontraba en medio de un encuentro familiar siendo el puente. En vez te estar en el Olimpo como anfitriona. Mentiría si dijera que esto era aburrido, no, no, era mucho mas interesante. Aunque esperaba que todo lo que veía con intriga terminara en buenas condiciones. «Ahora se disipó el enojo que sentía por culpa de Zag» pensó mientras seguía mirando al albino, hermano de Hikaru... Y bueno hikaru con esos ojos bermello castaños era interesante de ver y al mismo tiempo no sabía que pensar.
    Hebe se encontraba en medio de un encuentro familiar siendo el puente. En vez te estar en el Olimpo como anfitriona. Mentiría si dijera que esto era aburrido, no, no, era mucho mas interesante. Aunque esperaba que todo lo que veía con intriga terminara en buenas condiciones. «Ahora se disipó el enojo que sentía por culpa de Zag» pensó mientras seguía mirando al albino, hermano de Hikaru... Y bueno hikaru con esos ojos bermello castaños era interesante de ver y al mismo tiempo no sabía que pensar.
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  • ≿Rara vez entraba en ese estado donde su pelaje pareja encenderse en un fuego de los colores del arcoiris y en el pecho una flama que latía al mismo pulso de su propio corazon, estaba en el exterior de la "pequeña" casa que compartía con Hebe, mas estaba solamente sentado, sus ojos verdes irradiaban un brillo sobrenatural, y la naturaleza... Parecía estar actuando extraño, los arboles incluso movían sus ramas por cuenta propia, el viento soplaba una brisa que alzaba poco las hojas caídas como si estuviera comunicandose con el felino, Hikaru reaccionaba con uno que otro gesto emitiendo gruñidos bajos y sutiles.

    Tras pasar largos minutos Hikaru terminaba por sacudir las orejas, volviendo a la realidad, permaneciendo aun sentado ahora con un semblante reflexivo, su pelaje volvería a la normalidad de manera lenta≾
    ≿Rara vez entraba en ese estado donde su pelaje pareja encenderse en un fuego de los colores del arcoiris y en el pecho una flama que latía al mismo pulso de su propio corazon, estaba en el exterior de la "pequeña" casa que compartía con Hebe, mas estaba solamente sentado, sus ojos verdes irradiaban un brillo sobrenatural, y la naturaleza... Parecía estar actuando extraño, los arboles incluso movían sus ramas por cuenta propia, el viento soplaba una brisa que alzaba poco las hojas caídas como si estuviera comunicandose con el felino, Hikaru reaccionaba con uno que otro gesto emitiendo gruñidos bajos y sutiles. Tras pasar largos minutos Hikaru terminaba por sacudir las orejas, volviendo a la realidad, permaneciendo aun sentado ahora con un semblante reflexivo, su pelaje volvería a la normalidad de manera lenta≾
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  • - Espero no me extrañen mucho...

    *Fueron mis palabras mientras terminaba de guardar el último abrigo en el bolso de viaje. Después de varios retrasos (uno bastante vergonzoso que incluyó alcohol y una declaración de amor que no fue correspondida), por fin iniciaria mi viaje al norte ¿El objetivo? Conseguir Mithirl, un material necesario para reparar mi espada.*

    - Debería dejar un mensaje por las dudas - Nuevamente me hablé a mi mismo, mirando a la ventana y lancé un suspiro, acompañado de una sonrisa - Creo que ella se enfadaría si parto sin aviso, en especial después que dije que la acompañaría.

    *Hablaba de Hebe, la pequeña juventud del Olimpo, a quien por esa misma ventana solía ver correr de aquí para allá organizando eventos, ahora con un tigre(cosas raras del Olimpo). La imagen me hizo sonreir, incluso flaqueé un poco en mi determinación pero me negué: Debía ser egoísta al menos por unos días. Con eso en mente, haciendo que a mi maleta la cargue y cubra el viento, tomé mi espada, maltrecha por batallas anteriores, para salir de mi habitación hacia el salón principal, donde deje un mensaje a la diosa de la noche.*

    "Querida familia del Olimpo, me iré dos días al norte, ni uno más, ni uno menos. Esperadme, si tienen algun mensaje que dar, Febo o la miama noche os ayudaran.

    Hermes"

    *Dejado el mensaje a la bella noche, sonreí con calma y partí del Olimpo, habiendo ya hecho mi sacrificio a Hestia para la buena ventura de la familia, mientras Febo asomaba sus rayos. Me despedí con un discreto saludo, encarando al frio norte.*
    - Espero no me extrañen mucho... *Fueron mis palabras mientras terminaba de guardar el último abrigo en el bolso de viaje. Después de varios retrasos (uno bastante vergonzoso que incluyó alcohol y una declaración de amor que no fue correspondida), por fin iniciaria mi viaje al norte ¿El objetivo? Conseguir Mithirl, un material necesario para reparar mi espada.* - Debería dejar un mensaje por las dudas - Nuevamente me hablé a mi mismo, mirando a la ventana y lancé un suspiro, acompañado de una sonrisa - Creo que ella se enfadaría si parto sin aviso, en especial después que dije que la acompañaría. *Hablaba de Hebe, la pequeña juventud del Olimpo, a quien por esa misma ventana solía ver correr de aquí para allá organizando eventos, ahora con un tigre(cosas raras del Olimpo). La imagen me hizo sonreir, incluso flaqueé un poco en mi determinación pero me negué: Debía ser egoísta al menos por unos días. Con eso en mente, haciendo que a mi maleta la cargue y cubra el viento, tomé mi espada, maltrecha por batallas anteriores, para salir de mi habitación hacia el salón principal, donde deje un mensaje a la diosa de la noche.* "Querida familia del Olimpo, me iré dos días al norte, ni uno más, ni uno menos. Esperadme, si tienen algun mensaje que dar, Febo o la miama noche os ayudaran. Hermes" *Dejado el mensaje a la bella noche, sonreí con calma y partí del Olimpo, habiendo ya hecho mi sacrificio a Hestia para la buena ventura de la familia, mientras Febo asomaba sus rayos. Me despedí con un discreto saludo, encarando al frio norte.*
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  • Hebe corría de un lado a otro, su túnica ondeando como una nube blanca mientras sus pies apenas tocaban el suelo. Hoy era un dia importante en el Olimpo: se harían ofrendas a los Dioses y todo debía estar perfecto; aunque debía terminar cada guía sencilla para los nuevos en el Olimpo. Con una sonrisa radiante, revisó cada rincón del palacio celestial, asegurándose de que los dormitorios estuvieran ordenados, que los pasillos relucieran y que las fuentes manaran néctar fresco para los visitantes. Era un trabajo que adoraba, porque nada la hacía más feliz que ver a los demás disfrutar del Olimpo en todo su esplendor.

    —¡Ah! Casi olvido dejar indicaciones en el Salón de "Banquete Divino"… ¡Algunos ni saben cómo sostener una copa correctamente! —murmuró con un pequeño puchero, mientras escribía unas notas llenas de dibujos y colores, para que hasta el más distraído entendiera las reglas.

    Pero por mucho que Hebe amara su labor, últimamente le estaba costando dormir. Se acostaba, cerraba los ojos, y su mente seguía corriendo como un riachuelo desbocado. ¿Y si mañana hacía una ceremonia de bienvenida más divertida? ¿Y si ponía guías doradas en el suelo para evitar que los recién llegados se perdieran? ¿Y si alguien se sentía solo y necesitaba compañía?

    —¡Graaah! —se revolvió entre las sábanas con frustración, hasta que un ronroneo pesado la distrajo.

    Su tigre amigo, Hikaru, enorme y majestuoso, descansaba a su lado, estirando sus patas con pereza y con una mirada profunda pareció decirle su preocupación sincera. Hebe sonrió con ternura, abrazando su suave pelaje.

    —Esa mirada, uff, tienes razón, sí que pienso demasiado —susurró, cerrando los ojos con una sonrisa traviesa—. Pero solo un ratito más… ¡Y luego dormiré, lo prometo!

    El tigre bufó, como si no le creyera, y Hebe soltó una risa juguetona. Tal vez mañana organizaría un juego para animar a los nuevos. O una pequeña competencia de danzas divinas. O… Bueno, ya lo pensaría mejor al despertar. Le dolía la cabeza, tenía hambre y su cuerpo gritaba querer dormir, Esta vez, dejaría que la brisa de la tierra la arrullara, y estar a lado de Hikaru fuera motivo de ordenarse a si misma para descansar, al menos hasta la próxima gran idea.
    Hebe corría de un lado a otro, su túnica ondeando como una nube blanca mientras sus pies apenas tocaban el suelo. Hoy era un dia importante en el Olimpo: se harían ofrendas a los Dioses y todo debía estar perfecto; aunque debía terminar cada guía sencilla para los nuevos en el Olimpo. Con una sonrisa radiante, revisó cada rincón del palacio celestial, asegurándose de que los dormitorios estuvieran ordenados, que los pasillos relucieran y que las fuentes manaran néctar fresco para los visitantes. Era un trabajo que adoraba, porque nada la hacía más feliz que ver a los demás disfrutar del Olimpo en todo su esplendor. —¡Ah! Casi olvido dejar indicaciones en el Salón de "Banquete Divino"… ¡Algunos ni saben cómo sostener una copa correctamente! —murmuró con un pequeño puchero, mientras escribía unas notas llenas de dibujos y colores, para que hasta el más distraído entendiera las reglas. Pero por mucho que Hebe amara su labor, últimamente le estaba costando dormir. Se acostaba, cerraba los ojos, y su mente seguía corriendo como un riachuelo desbocado. ¿Y si mañana hacía una ceremonia de bienvenida más divertida? ¿Y si ponía guías doradas en el suelo para evitar que los recién llegados se perdieran? ¿Y si alguien se sentía solo y necesitaba compañía? —¡Graaah! —se revolvió entre las sábanas con frustración, hasta que un ronroneo pesado la distrajo. Su tigre amigo, Hikaru, enorme y majestuoso, descansaba a su lado, estirando sus patas con pereza y con una mirada profunda pareció decirle su preocupación sincera. Hebe sonrió con ternura, abrazando su suave pelaje. —Esa mirada, uff, tienes razón, sí que pienso demasiado —susurró, cerrando los ojos con una sonrisa traviesa—. Pero solo un ratito más… ¡Y luego dormiré, lo prometo! El tigre bufó, como si no le creyera, y Hebe soltó una risa juguetona. Tal vez mañana organizaría un juego para animar a los nuevos. O una pequeña competencia de danzas divinas. O… Bueno, ya lo pensaría mejor al despertar. Le dolía la cabeza, tenía hambre y su cuerpo gritaba querer dormir, Esta vez, dejaría que la brisa de la tierra la arrullara, y estar a lado de Hikaru fuera motivo de ordenarse a si misma para descansar, al menos hasta la próxima gran idea.
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  • ≿Al final todo acabo, su familia termino de romperse y... ya lo sabia, era inestable, su abuelo y su padre/madre se odiaban, al final una última pelea había causado que cada quien tomara por su lado, algunos siguieron a su abuelo... Algunos mas Akira≾

    Al final eso estaba escrito, nada se podía hacer

    ≿Suspiraba profundo, mas miraría a su lado a Hebe dormir, no sentiría amargura o tristeza, lo sucedido no le causaba pesar, el había salido a tiempo de ese ambiente tóxico, había prácticamente escapado de sus familiares en búsqueda de paz, no mas rencillas, ni ese sentimiento de incertidumbre, con el tiempo que paso desde su partida, ya ni siquiera el sentimiento de extrañar existía en el. ¿Para que? Con la diosa había encontrado un motivo para volver a sentirse vivo≾

    Le doy gracias al destino por encontrarte...

    ≿Ella... desde el primer momento había despertado a Hikaru de la pesadez de estar solo dormido, reactivando sus ideas, sus emociones que había dormido por cuenta propia, había cautivado su corazón y su mirar, era como un amanecer después de una larga penumbra, una briza fresca y refrescante en una sequía implacable, eso había sido Hebe para el desde el principio≾

    Es una pena que ellos no vieran antes, lo que yo se ver en ti, Heb,

    ≿Con la misma suavidad y cuidado que siempre usaba en ella, volvía a abrazarla con temor a despertarla, cerrando los ojos para volver a dormir, claro aun con el obsequio de ella puesto≾
    ≿Al final todo acabo, su familia termino de romperse y... ya lo sabia, era inestable, su abuelo y su padre/madre se odiaban, al final una última pelea había causado que cada quien tomara por su lado, algunos siguieron a su abuelo... Algunos mas Akira≾ Al final eso estaba escrito, nada se podía hacer ≿Suspiraba profundo, mas miraría a su lado a Hebe dormir, no sentiría amargura o tristeza, lo sucedido no le causaba pesar, el había salido a tiempo de ese ambiente tóxico, había prácticamente escapado de sus familiares en búsqueda de paz, no mas rencillas, ni ese sentimiento de incertidumbre, con el tiempo que paso desde su partida, ya ni siquiera el sentimiento de extrañar existía en el. ¿Para que? Con la diosa había encontrado un motivo para volver a sentirse vivo≾ Le doy gracias al destino por encontrarte... ≿Ella... desde el primer momento había despertado a Hikaru de la pesadez de estar solo dormido, reactivando sus ideas, sus emociones que había dormido por cuenta propia, había cautivado su corazón y su mirar, era como un amanecer después de una larga penumbra, una briza fresca y refrescante en una sequía implacable, eso había sido Hebe para el desde el principio≾ Es una pena que ellos no vieran antes, lo que yo se ver en ti, Heb, ≿Con la misma suavidad y cuidado que siempre usaba en ella, volvía a abrazarla con temor a despertarla, cerrando los ojos para volver a dormir, claro aun con el obsequio de ella puesto≾
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