• Un nuevo yo. Un futuro... Nosotros.
    Fandom The Last of us
    Categoría Acción
    Joel Miller

    Harper si necesitaba a alguien que la cuidase. Necesitaba sentir amor, protección y seguridad. Necesitaba sentir que pertenecía a algo, o a alguien. Necesitaba sentir que valía la pena, y que ella merecía un poco de amor. Pero poder llegar a entender que era un ser humano válido y con las necesidades de otros, era difícil cuando su amor propio era prácticamente insistente. Cuando muchas veces se veía incapaz de pedir ayuda, e intentaba ocultarse al mundo. Ocultar lo frágil que se sentía por dentro, siempre tan cerca de estar a punto de romperse.

    Vivir en una lucha constante entre las apariencias y la mujer que era de verdad. Y antes de poder empezar a desenmascarar la verdadera Harper, antes de quitarse el disfraz, necesitaba comprobar que realmente Jackson era lo que era, y eso le llevó unas semanas más. Casi dos meses.

    Los dos meses siguientes a su intento de quitarse del medio, Harper se fue asentando lentamente en aquel pueblo. Fue conociendo a su gente, el funcionamiento de la comunidad, y a saber cómo era útil en aquel sitio.

    Ella conocía cómo lo fue anteriormente, por lo que partía de una base bastante buena, y ahora solo tocaba utilizar lo aprendido para poder ser parte de aquel nuevo lugar. Era cierto que seguía siendo la chica reservada, pero se le daba extremadamente bien el comercio con otros pueblos, buscar y recopilar recursos, y además organizarse dentro de la construcción.
    Pronto Tommy y María verían en ella un buen eslabón entre ellos y Joel. Y no solo en la organización de recursos de la comunidad, especialmente en construcción, también en la recaudación y búsqueda. O en guardias.

    Durante esos dos meses la joven se había mantenido bastante centrada en conocer en profundidad Jackson, y asegurar la estancia de su pequeña hermana, y por ello había tenido bastante contacto tanto con Tommy como con Joel. Y aquella actitud nueva, la guió a conocer un poco las personas que vivían allí. Entre ellas, Gail, una terapeuta que se ofreció a ayudar a Harper a cambio de sus habilidades. Al menos en las primeras sesiones, pronto Gail vería que Harper era una joven que necesitaba más ayuda de lo que la joven podía pagar y sería su buena acción, y no solo una simple paciente.

    Sería Gail quien se ocuparía de llenar de valor a Harper para volver a hablar con Joel, más que simples conversaciones necesarias por trabajo, sino que la guiaría a saber dar los pasos que la llevarían por el camino que la propia muchacha quería tomar. A juntar el valor que necesitaba, y a dejar por fin a Kirk donde debía estar, enterrado y muerto, siendo símbolo de ello que se deshizo de su alianza.
    En ese momento la muchacha comprendió que, aún siendo un simple anillo, también era una cadena más. Y se sintió tan liberada, era como otro pequeño paso a su nueva versión. Una versión de sí misma que estaba conociendo, y aunque seguía con ella el miedo, la falta de amor propio y muchos problemas por solucionar, era un pequeño avance.

    Con la finalización del invierno y las nevadas, comenzó lentamente la primavera. La nieve se derritió con el paso de los días y las salidas en busca de recursos dieron su inicio. Harper era una de las encargadas de salir junto a un pequeño grupo formado por Tommy., David y Susi. Los cuatro en busca de herramientas, víveres y demás recursos que necesitarán.
    Un día antes de su salida, mientras los cuatro organizaban esta, escuchó como Joel le pedía a Tommy una nueva herramienta de pico de loro.
    Harper no paró de buscar dicha herramientas hasta que la consiguió, y cuando la tuvo, encontró la excusa perfecta para poder volver a ver a Joel, y a su manera acercarse a él e intentar compensar lo que sucedió aquella noche.

    Lo que Harper no sabía hasta esta misma mañana, cuando reunió la valentía de ir a él, era que la herramienta no era para ayudar en la construcción de uno de los nuevos edificios de Jackson, sino que se trataba de algo más personal como le había dicho Tommy.

    – Si quieres encontrar a mi hermano, lo harás al finalizar la avenida Eras… Joel tiene allí un proyecto… personal – explicó a medias Tommy.

    La avenida Eras era una zona desierta que todavía no tenían manera de poder aprovechar. Había proyectos más importantes y de urgencia.
    Harper siguió las indicaciones de Tommy y caminó con ciertos recelos, y algo de desconfianza, al no saber qué se encontraría hasta que, tras seguir caminando pasando una de las zonas arboladas, dio con un prado inmenso. Entonces encontró lo que eran los cimientos de una nueva casa, y comprendió a qué se refería Tommy con lo de un proyecto personal.
    Vio a Joel apoyado, seguramente descansando, contra una viga. Harper se paró un instante observándole desde lejos. Por un momento pensó en lo guapo que estaba con su camiseta de manga corta y el pelo revuelto, mientras se calentaba bajo los rayos de sol de aquel día de primavera.
    Sus miradas se cruzaron, y Harper dio un paso hacia atrás. Sentía que se estaba metiendo en algo que no debía. Dudo, y entonces elevó la herramienta para mostrársela. Caminó hacia él con cierto temor de que la rechazase.

    – Te oí hablar con Tommy… y el otro día… bueno, la encontré y… aquí tienes ¿Era lo que necesitabas? –
    [TheLastSurviv0r] Harper si necesitaba a alguien que la cuidase. Necesitaba sentir amor, protección y seguridad. Necesitaba sentir que pertenecía a algo, o a alguien. Necesitaba sentir que valía la pena, y que ella merecía un poco de amor. Pero poder llegar a entender que era un ser humano válido y con las necesidades de otros, era difícil cuando su amor propio era prácticamente insistente. Cuando muchas veces se veía incapaz de pedir ayuda, e intentaba ocultarse al mundo. Ocultar lo frágil que se sentía por dentro, siempre tan cerca de estar a punto de romperse. Vivir en una lucha constante entre las apariencias y la mujer que era de verdad. Y antes de poder empezar a desenmascarar la verdadera Harper, antes de quitarse el disfraz, necesitaba comprobar que realmente Jackson era lo que era, y eso le llevó unas semanas más. Casi dos meses. Los dos meses siguientes a su intento de quitarse del medio, Harper se fue asentando lentamente en aquel pueblo. Fue conociendo a su gente, el funcionamiento de la comunidad, y a saber cómo era útil en aquel sitio. Ella conocía cómo lo fue anteriormente, por lo que partía de una base bastante buena, y ahora solo tocaba utilizar lo aprendido para poder ser parte de aquel nuevo lugar. Era cierto que seguía siendo la chica reservada, pero se le daba extremadamente bien el comercio con otros pueblos, buscar y recopilar recursos, y además organizarse dentro de la construcción. Pronto Tommy y María verían en ella un buen eslabón entre ellos y Joel. Y no solo en la organización de recursos de la comunidad, especialmente en construcción, también en la recaudación y búsqueda. O en guardias. Durante esos dos meses la joven se había mantenido bastante centrada en conocer en profundidad Jackson, y asegurar la estancia de su pequeña hermana, y por ello había tenido bastante contacto tanto con Tommy como con Joel. Y aquella actitud nueva, la guió a conocer un poco las personas que vivían allí. Entre ellas, Gail, una terapeuta que se ofreció a ayudar a Harper a cambio de sus habilidades. Al menos en las primeras sesiones, pronto Gail vería que Harper era una joven que necesitaba más ayuda de lo que la joven podía pagar y sería su buena acción, y no solo una simple paciente. Sería Gail quien se ocuparía de llenar de valor a Harper para volver a hablar con Joel, más que simples conversaciones necesarias por trabajo, sino que la guiaría a saber dar los pasos que la llevarían por el camino que la propia muchacha quería tomar. A juntar el valor que necesitaba, y a dejar por fin a Kirk donde debía estar, enterrado y muerto, siendo símbolo de ello que se deshizo de su alianza. En ese momento la muchacha comprendió que, aún siendo un simple anillo, también era una cadena más. Y se sintió tan liberada, era como otro pequeño paso a su nueva versión. Una versión de sí misma que estaba conociendo, y aunque seguía con ella el miedo, la falta de amor propio y muchos problemas por solucionar, era un pequeño avance. Con la finalización del invierno y las nevadas, comenzó lentamente la primavera. La nieve se derritió con el paso de los días y las salidas en busca de recursos dieron su inicio. Harper era una de las encargadas de salir junto a un pequeño grupo formado por Tommy., David y Susi. Los cuatro en busca de herramientas, víveres y demás recursos que necesitarán. Un día antes de su salida, mientras los cuatro organizaban esta, escuchó como Joel le pedía a Tommy una nueva herramienta de pico de loro. Harper no paró de buscar dicha herramientas hasta que la consiguió, y cuando la tuvo, encontró la excusa perfecta para poder volver a ver a Joel, y a su manera acercarse a él e intentar compensar lo que sucedió aquella noche. Lo que Harper no sabía hasta esta misma mañana, cuando reunió la valentía de ir a él, era que la herramienta no era para ayudar en la construcción de uno de los nuevos edificios de Jackson, sino que se trataba de algo más personal como le había dicho Tommy. – Si quieres encontrar a mi hermano, lo harás al finalizar la avenida Eras… Joel tiene allí un proyecto… personal – explicó a medias Tommy. La avenida Eras era una zona desierta que todavía no tenían manera de poder aprovechar. Había proyectos más importantes y de urgencia. Harper siguió las indicaciones de Tommy y caminó con ciertos recelos, y algo de desconfianza, al no saber qué se encontraría hasta que, tras seguir caminando pasando una de las zonas arboladas, dio con un prado inmenso. Entonces encontró lo que eran los cimientos de una nueva casa, y comprendió a qué se refería Tommy con lo de un proyecto personal. Vio a Joel apoyado, seguramente descansando, contra una viga. Harper se paró un instante observándole desde lejos. Por un momento pensó en lo guapo que estaba con su camiseta de manga corta y el pelo revuelto, mientras se calentaba bajo los rayos de sol de aquel día de primavera. Sus miradas se cruzaron, y Harper dio un paso hacia atrás. Sentía que se estaba metiendo en algo que no debía. Dudo, y entonces elevó la herramienta para mostrársela. Caminó hacia él con cierto temor de que la rechazase. – Te oí hablar con Tommy… y el otro día… bueno, la encontré y… aquí tienes ¿Era lo que necesitabas? –
    Tipo
    Individual
    Líneas
    999
    Estado
    Disponible
    20 turnos 0 maullidos
  • Crónicas del Olvido — Capítulo V: El Camino del Sacrificio

    Tras la restauración del Templo del Bosque, el grupo regresa al Templo de la Luz Silente, donde el Amuleto del Destino comienza a reconstruirse. Kael, ahora más conectado con la magia de origen, guía el proceso. Pero cada fragmento restaurado libera una onda que despierta enemigos ocultos: los Heraldos del Vacío, antiguos guardianes corrompidos por el Señor de las Sombras.

    El mundo comienza a cambiar. Las zonas purificadas se expanden lentamente. Aldeas olvidadas ven la luz por primera vez en años. Criaturas mágicas regresan. Pero con cada paso, el Cuarteto se enfrenta a enemigos más fuertes, más inteligentes, más crueles.

    Los Heraldos no son simples monstruos. Son estrategas. Algunos manipulan el tiempo, otros distorsionan la gravedad, y otros atacan directamente los vínculos emocionales del grupo.

    El grupo es dividido en planos temporales divergentes. No solo están separados físicamente, sino emocionalmente: cada uno vive una versión alternativa de su historia.

    Kael, atrapado en un bucle donde Yukine muere una y otra vez, comienza a perder noción del presente. En cada intento de salvarlo, el resultado es el mismo: fracaso.

    Kael (susurrando): “¿Cuántas veces debo fallar para entender que no todo puede salvarse?”

    Kael comienza a escribir runas en el aire, cada una representando una emoción: culpa, esperanza, fe. Solo la runa de “memoria” permanece. Con ella, Kael ancla su conciencia y rompe el bucle.
    Sira enfrenta versiones de sí misma: una que se rindió, otra que se volvió cruel, otra que nunca conoció a Lidica.

    Sira (gritando): “¡No soy lo que el dolor hizo de mí! Soy lo que elegí ser… por ella.”

    Al aceptar su vulnerabilidad, el plano se colapsa y Sira regresa.

    Tharos ve un mundo donde nunca se liberó. Su fuego es negro, su alma hueca. Pero al recordar el rostro de Elen, una chispa pura emerge.

    Tharos: “Si el fuego puede destruir… también puede iluminar.”

    Elen, atrapada en un tiempo donde el bosque nunca floreció, canaliza una semilla que crece a través de las eras. La raíz rompe el plano y la devuelve.

    El Heraldo de la Fractura se disuelve, no por fuerza, sino por sincronía emocional. El grupo se reúne, pero Kael comienza a escuchar ecos de futuros que aún no existen.

    Heraldo del Eco – Aeloria: El Reflejo que Miente

    El Heraldo del Eco no solo copia habilidades. Copia heridas. Cada réplica es una versión corrompida del alma.
    Kael ve una versión de sí mismo que usó el Amuleto como arma y destruyó el mundo.

    Kael (al reflejo): “No eres mi sombra. Eres mi advertencia. Y yo… ya elegí.”

    Kael conjura un sello de contención que no destruye al reflejo, lo encierra en una runa de propósito.

    Sira enfrenta una copia que manipula el viento con precisión quirúrgica. Cada ráfaga es perfecta. Pero sin alma.
    Sira: “El viento no se domina. Se escucha.”

    Sira deja de atacar. Se queda quieta. El viento real la envuelve, y la réplica se desvanece.

    Tharos ve una versión que abraza la ira como virtud. Lucha sin magia. Solo con voluntad.

    Tharos: “La furia me dio fuerza. Pero el perdón… me dio control.”

    Elen enfrenta una réplica que cura sin alma. Al canalizar su vínculo con las raíces vivas, purifica la réplica desde dentro.
    El Heraldo del Eco se disuelve, dejando una advertencia:
    “Toda luz genera sombra. Y ustedes… ya tienen demasiadas.”

    Heraldo de la Marea – Nymar: El Agua que Recuerda

    El agua se convierte en veneno emocional. Cada gota muestra un recuerdo feliz… corrompido.

    Kael ve a Yukine sonriendo, pero la sonrisa se convierte en grito.

    Kael: “No quiero cambiar el pasado. Solo honrarlo.”

    Kael conjura una barrera de aceptación. No repele el agua. La transforma.

    Sira ve a Lidica bailando en el viento, pero el viento se vuelve cuchilla.

    Sira: “Si el viento la llevó… que me lleve a mí también.”

    Sira canaliza su vínculo real y purifica la corriente.

    Tharos ve a su familia viva, luego ardiendo. Se sumerge en el lago, dejando que el fuego se apague. Emerge con una nueva llama: la llama del perdón.

    Elen ve a su madre cantando, pero la canción se distorsiona. Canta de nuevo, con voz temblorosa. El lago responde con luz.

    El Heraldo de la Marea se disuelve, pero deja una última frase:
    “La culpa no se vence. Se aprende a convivir con ella.”

    Después del Asedio

    El grupo no celebra. No hay victoria. Solo marcas.

    • Tharos pierde parte de su sensibilidad mágica.
    • Elen envejece físicamente por el uso excesivo de magia de raíz.
    • Sira comienza a perder la capacidad de distinguir sus propios recuerdos de los de Lidica.
    • Kael guarda silencio. Porque sabe que el Amuleto está casi completo… y que cuando lo esté, él será el canal.

    Kael (en voz baja): “No somos los héroes que el mundo esperaba. Somos los que eligieron no rendirse.”

    El grupo no habla de lo que pierde. Pero lo siente.

    • Tharos se aleja por momentos, temiendo que su fuego vuelva a corromperlo.
    • Elen comienza a escribir sus memorias, por si su mente se fragmenta.
    • Sira entrena sola, intentando recuperar el control de su percepción.
    • Kael solo observa a lo lejos.

    A pesar de todo, el mundo comienza a respirar.

    • En Khar-Dun, los monumentos a los caídos se iluminan por primera vez.
    • En Nymar, los niños juegan en lagos purificados.
    • En Tharion, los sabios regresan a enseñar.
    • En Aeloria, los campos florecen con flores que solo nacen tras la purificación.

    El Cuarteto no es celebrado. No busca gloria. Pero en cada pueblo, en cada rincón, se murmura:

    “El legado de los Heroes aun vive.”

    Con el Amuleto casi completo, el grupo se dirige al Corazón del Vacío, una región donde la oscuridad es tan densa que la luz no entra. Allí, el Señor de las Sombras ha comenzado a manifestarse físicamente. No como una figura… sino como un entorno. El mundo mismo se pliega a su voluntad.

    Antes de partir, el grupo se reúne en silencio.

    • Kael entrega sus notas a Elen, por si no regresa.
    • Sira deja sus dagas en el Templo, llevando solo una.
    • Tharos apaga su fuego voluntariamente, para no perder el control.
    • Elen planta una semilla en cada templo, como promesa de regreso.

    No saben si sobrevivirán. Pero saben que deben hacerlo.




    Crónicas del Olvido — Capítulo V: El Camino del Sacrificio Tras la restauración del Templo del Bosque, el grupo regresa al Templo de la Luz Silente, donde el Amuleto del Destino comienza a reconstruirse. Kael, ahora más conectado con la magia de origen, guía el proceso. Pero cada fragmento restaurado libera una onda que despierta enemigos ocultos: los Heraldos del Vacío, antiguos guardianes corrompidos por el Señor de las Sombras. El mundo comienza a cambiar. Las zonas purificadas se expanden lentamente. Aldeas olvidadas ven la luz por primera vez en años. Criaturas mágicas regresan. Pero con cada paso, el Cuarteto se enfrenta a enemigos más fuertes, más inteligentes, más crueles. Los Heraldos no son simples monstruos. Son estrategas. Algunos manipulan el tiempo, otros distorsionan la gravedad, y otros atacan directamente los vínculos emocionales del grupo. El grupo es dividido en planos temporales divergentes. No solo están separados físicamente, sino emocionalmente: cada uno vive una versión alternativa de su historia. Kael, atrapado en un bucle donde Yukine muere una y otra vez, comienza a perder noción del presente. En cada intento de salvarlo, el resultado es el mismo: fracaso. Kael (susurrando): “¿Cuántas veces debo fallar para entender que no todo puede salvarse?” Kael comienza a escribir runas en el aire, cada una representando una emoción: culpa, esperanza, fe. Solo la runa de “memoria” permanece. Con ella, Kael ancla su conciencia y rompe el bucle. Sira enfrenta versiones de sí misma: una que se rindió, otra que se volvió cruel, otra que nunca conoció a Lidica. Sira (gritando): “¡No soy lo que el dolor hizo de mí! Soy lo que elegí ser… por ella.” Al aceptar su vulnerabilidad, el plano se colapsa y Sira regresa. Tharos ve un mundo donde nunca se liberó. Su fuego es negro, su alma hueca. Pero al recordar el rostro de Elen, una chispa pura emerge. Tharos: “Si el fuego puede destruir… también puede iluminar.” Elen, atrapada en un tiempo donde el bosque nunca floreció, canaliza una semilla que crece a través de las eras. La raíz rompe el plano y la devuelve. El Heraldo de la Fractura se disuelve, no por fuerza, sino por sincronía emocional. El grupo se reúne, pero Kael comienza a escuchar ecos de futuros que aún no existen. Heraldo del Eco – Aeloria: El Reflejo que Miente El Heraldo del Eco no solo copia habilidades. Copia heridas. Cada réplica es una versión corrompida del alma. Kael ve una versión de sí mismo que usó el Amuleto como arma y destruyó el mundo. Kael (al reflejo): “No eres mi sombra. Eres mi advertencia. Y yo… ya elegí.” Kael conjura un sello de contención que no destruye al reflejo, lo encierra en una runa de propósito. Sira enfrenta una copia que manipula el viento con precisión quirúrgica. Cada ráfaga es perfecta. Pero sin alma. Sira: “El viento no se domina. Se escucha.” Sira deja de atacar. Se queda quieta. El viento real la envuelve, y la réplica se desvanece. Tharos ve una versión que abraza la ira como virtud. Lucha sin magia. Solo con voluntad. Tharos: “La furia me dio fuerza. Pero el perdón… me dio control.” Elen enfrenta una réplica que cura sin alma. Al canalizar su vínculo con las raíces vivas, purifica la réplica desde dentro. El Heraldo del Eco se disuelve, dejando una advertencia: “Toda luz genera sombra. Y ustedes… ya tienen demasiadas.” Heraldo de la Marea – Nymar: El Agua que Recuerda El agua se convierte en veneno emocional. Cada gota muestra un recuerdo feliz… corrompido. Kael ve a Yukine sonriendo, pero la sonrisa se convierte en grito. Kael: “No quiero cambiar el pasado. Solo honrarlo.” Kael conjura una barrera de aceptación. No repele el agua. La transforma. Sira ve a Lidica bailando en el viento, pero el viento se vuelve cuchilla. Sira: “Si el viento la llevó… que me lleve a mí también.” Sira canaliza su vínculo real y purifica la corriente. Tharos ve a su familia viva, luego ardiendo. Se sumerge en el lago, dejando que el fuego se apague. Emerge con una nueva llama: la llama del perdón. Elen ve a su madre cantando, pero la canción se distorsiona. Canta de nuevo, con voz temblorosa. El lago responde con luz. El Heraldo de la Marea se disuelve, pero deja una última frase: “La culpa no se vence. Se aprende a convivir con ella.” Después del Asedio El grupo no celebra. No hay victoria. Solo marcas. • Tharos pierde parte de su sensibilidad mágica. • Elen envejece físicamente por el uso excesivo de magia de raíz. • Sira comienza a perder la capacidad de distinguir sus propios recuerdos de los de Lidica. • Kael guarda silencio. Porque sabe que el Amuleto está casi completo… y que cuando lo esté, él será el canal. Kael (en voz baja): “No somos los héroes que el mundo esperaba. Somos los que eligieron no rendirse.” El grupo no habla de lo que pierde. Pero lo siente. • Tharos se aleja por momentos, temiendo que su fuego vuelva a corromperlo. • Elen comienza a escribir sus memorias, por si su mente se fragmenta. • Sira entrena sola, intentando recuperar el control de su percepción. • Kael solo observa a lo lejos. A pesar de todo, el mundo comienza a respirar. • En Khar-Dun, los monumentos a los caídos se iluminan por primera vez. • En Nymar, los niños juegan en lagos purificados. • En Tharion, los sabios regresan a enseñar. • En Aeloria, los campos florecen con flores que solo nacen tras la purificación. El Cuarteto no es celebrado. No busca gloria. Pero en cada pueblo, en cada rincón, se murmura: “El legado de los Heroes aun vive.” Con el Amuleto casi completo, el grupo se dirige al Corazón del Vacío, una región donde la oscuridad es tan densa que la luz no entra. Allí, el Señor de las Sombras ha comenzado a manifestarse físicamente. No como una figura… sino como un entorno. El mundo mismo se pliega a su voluntad. Antes de partir, el grupo se reúne en silencio. • Kael entrega sus notas a Elen, por si no regresa. • Sira deja sus dagas en el Templo, llevando solo una. • Tharos apaga su fuego voluntariamente, para no perder el control. • Elen planta una semilla en cada templo, como promesa de regreso. No saben si sobrevivirán. Pero saben que deben hacerlo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    𝑻𝒉𝒆 𝑯𝒐𝒎𝒖𝒏𝒄𝒖𝒍𝒖𝒔 (𝟑)

    Connor no se alimenta como un hombre. No mastica ni digiere, consume. Su hambre es silenciosa y metódica, como la de un depredador que se sabe en la cima. Cuando el disfraz de investigador se apaga y queda sólo con su presa, su cuerpo cambia: la piel se tensa, la biomasa se abre camino como un enjambre y en un instante el otro deja de existir.

    No hay sangre en el suelo ni huesos que recoger, todo se repliega en él, absorbido en un gesto que parece tan rápido como un parpadeo. A través de ese contacto Connor roba más que energía. Arranca memorias, reflejos, habilidades. Durante unos segundos siente las voces y miedos del otro atravesarlo, hasta que se disuelven y sólo queda su propia conciencia… un poco más grande, un poco más pesada.

    Por eso lo hace lejos de miradas. Porque verlo es entender que bajo esa máscara de profesional hay otra criatura, algo que imita a un hombre pero no lo es. Y porque después del acto siempre queda un eco (un olor, un tic nervioso, una palabra extraña en su mente) que no sabe si pertenece a él o a la última víctima que lo alimentó.
    𝑻𝒉𝒆 𝑯𝒐𝒎𝒖𝒏𝒄𝒖𝒍𝒖𝒔 (𝟑) Connor no se alimenta como un hombre. No mastica ni digiere, consume. Su hambre es silenciosa y metódica, como la de un depredador que se sabe en la cima. Cuando el disfraz de investigador se apaga y queda sólo con su presa, su cuerpo cambia: la piel se tensa, la biomasa se abre camino como un enjambre y en un instante el otro deja de existir. No hay sangre en el suelo ni huesos que recoger, todo se repliega en él, absorbido en un gesto que parece tan rápido como un parpadeo. A través de ese contacto Connor roba más que energía. Arranca memorias, reflejos, habilidades. Durante unos segundos siente las voces y miedos del otro atravesarlo, hasta que se disuelven y sólo queda su propia conciencia… un poco más grande, un poco más pesada. Por eso lo hace lejos de miradas. Porque verlo es entender que bajo esa máscara de profesional hay otra criatura, algo que imita a un hombre pero no lo es. Y porque después del acto siempre queda un eco (un olor, un tic nervioso, una palabra extraña en su mente) que no sabe si pertenece a él o a la última víctima que lo alimentó.
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  • - Bien, supongo que volver a mi forma base sólo hará que vuelva a tener mis habilidades... Vamos a divertirnos un poco~
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  • La Cámara del Cuarto Guardián: Zepharion, el Arquitecto del Viento y la Percepción

    La puerta de cristal se desvaneció como humo, y Yukine y Lidica fueron absorbidos por una corriente invisible. La cámara no tenía forma. Era un espacio suspendido entre dimensiones, donde el tiempo se fragmentaba y la realidad se reescribía con cada respiración.

    En el centro, flotando como una idea sin cuerpo, apareció Zepharion, el Guardián del Aire. Su figura era un remolino de viento, luz y reflejos. No tenía rostro, pero su presencia era abrumadora.

    —“El aire no tiene límites. Tampoco los tiene la ilusión. ¿Qué queda de ustedes… cuando todo lo que creen se desvanece?”

    Zepharion alzó sus brazos, y el mundo se rompió. Yukine y Lidica fueron separados por ráfagas de viento que los lanzaron a dimensiones paralelas.

    - Yukine apareció en una versión del Castillo donde nunca se transformó. Era un mago oscuro, temido por todos, solo y vacío.

    - Lidica se vio como una asesina sin propósito, que había traicionado a Yukine por poder.

    Ambos comenzaron a luchar contra sus propias versiones. Cada golpe que recibían no solo dolía físicamente, sino que borraba fragmentos de su memoria real.
    Yukine olvidó por momentos por qué luchaba. Lidica dudó de su misión.
    Zepharion se alimentaba de esa confusión. El aire se volvía más denso, más cortante. Cada palabra que intentaban pronunciar se desvanecía antes de salir.
    Cuando Yukine intentó lanzar un hechizo de estabilización, Zepharion lo atrapó en una corriente de vacío. Su magia fue absorbida por el viento, sellada en una esfera de cristal flotante.

    —“Tu magia es inútil aquí. El viento no obedece a fórmulas.”

    Lidica, al intentar atacar con sus dagas, fue atrapada por una ráfaga que envolvió sus extremidades. Su agilidad fue anulada. Su cuerpo se volvió pesado, torpe.

    —“Tu cuerpo es solo una ilusión. Tu agilidad… es mía.”

    Ambos cayeron al suelo, sin poder usar sus habilidades. El Guardián los rodeó con corrientes que los elevaron y los lanzaron al vacío.

    Yukine y Lidica despertaron en un abismo sin fondo. No había luz, ni sonido, ni forma. Solo viento. Un viento que susurraba:

    “Ríndanse. No son nada. No tienen poder. No tienen propósito.”

    Yukine, sin magia, sintió que su transformación había sido inútil.

    Que todo lo que había hecho solo lo había alejado de sí mismo.

    Lidica, sin fuerza, sintió que su lucha no tenía sentido.
    Que su hermana había muerto por nada. Que ella misma era solo una sombra.

    Ambos cerraron los ojos. El viento los envolvía. El abismo los reclamaba.

    Justo cuando todo parecía perdido, una luz tenue apareció en sus pensamientos.

    - Yukine vio a su maestro, sonriendo, diciéndole: “Tu magia no está en tus manos. Está en tu decisión de cambiar.”

    - Lidica vio a su hermana, viva, abrazándola, susurrando: “Tu fuerza no está en tus dagas. Está en tu corazón.”

    Las visiones no eran ilusiones. Eran recuerdos puros, invulnerables al viento. Energía emocional que no podía ser manipulada.

    Yukine sintió una chispa en su pecho. No era magia convencional. Era voluntad pura.

    Lidica sintió que su cuerpo respondía no por agilidad, sino por convicción.

    Yukine y Lidica se levantaron. Sin magia. Sin armas. Solo con lo que eran.

    - Yukine canalizó su energía vital en un hechizo sin palabras, una onda de intención que rompió la esfera que sellaba su magia.

    - Lidica, con las manos desnudas, corrió entre las corrientes, guiada por el recuerdo de su hermana, y atravesó el núcleo de viento con un salto imposible.

    Zepharion gritó. No por dolor, sino por incredulidad.

    —“¡No pueden vencerme sin poder!”

    —“No te vencimos con poder.” —dijo Yukine.

    —“Te vencimos con propósito.” —respondió Lidica.

    El viento se detuvo. La cámara se deshizo. El aire volvió a ser solo aire.

    Ante ellos apareció el Amuleto del Destino, flotando en una esfera de luz. No era solo un artefacto. Era el reflejo de todo lo que habían superado.

    Yukine y Lidica, heridos, agotados, pero más unidos que nunca, lo tomaron juntos.

    —“Ahora estamos listos.” —dijo Yukine.

    —“Para enfrentar al Señor de las Sombras.” —concluyó Lidica.

    Y el castillo tembló. Porque los verdaderos héroes… habían despertado.
    La Cámara del Cuarto Guardián: Zepharion, el Arquitecto del Viento y la Percepción La puerta de cristal se desvaneció como humo, y Yukine y Lidica fueron absorbidos por una corriente invisible. La cámara no tenía forma. Era un espacio suspendido entre dimensiones, donde el tiempo se fragmentaba y la realidad se reescribía con cada respiración. En el centro, flotando como una idea sin cuerpo, apareció Zepharion, el Guardián del Aire. Su figura era un remolino de viento, luz y reflejos. No tenía rostro, pero su presencia era abrumadora. —“El aire no tiene límites. Tampoco los tiene la ilusión. ¿Qué queda de ustedes… cuando todo lo que creen se desvanece?” Zepharion alzó sus brazos, y el mundo se rompió. Yukine y Lidica fueron separados por ráfagas de viento que los lanzaron a dimensiones paralelas. - Yukine apareció en una versión del Castillo donde nunca se transformó. Era un mago oscuro, temido por todos, solo y vacío. - Lidica se vio como una asesina sin propósito, que había traicionado a Yukine por poder. Ambos comenzaron a luchar contra sus propias versiones. Cada golpe que recibían no solo dolía físicamente, sino que borraba fragmentos de su memoria real. Yukine olvidó por momentos por qué luchaba. Lidica dudó de su misión. Zepharion se alimentaba de esa confusión. El aire se volvía más denso, más cortante. Cada palabra que intentaban pronunciar se desvanecía antes de salir. Cuando Yukine intentó lanzar un hechizo de estabilización, Zepharion lo atrapó en una corriente de vacío. Su magia fue absorbida por el viento, sellada en una esfera de cristal flotante. —“Tu magia es inútil aquí. El viento no obedece a fórmulas.” Lidica, al intentar atacar con sus dagas, fue atrapada por una ráfaga que envolvió sus extremidades. Su agilidad fue anulada. Su cuerpo se volvió pesado, torpe. —“Tu cuerpo es solo una ilusión. Tu agilidad… es mía.” Ambos cayeron al suelo, sin poder usar sus habilidades. El Guardián los rodeó con corrientes que los elevaron y los lanzaron al vacío. Yukine y Lidica despertaron en un abismo sin fondo. No había luz, ni sonido, ni forma. Solo viento. Un viento que susurraba: “Ríndanse. No son nada. No tienen poder. No tienen propósito.” Yukine, sin magia, sintió que su transformación había sido inútil. Que todo lo que había hecho solo lo había alejado de sí mismo. Lidica, sin fuerza, sintió que su lucha no tenía sentido. Que su hermana había muerto por nada. Que ella misma era solo una sombra. Ambos cerraron los ojos. El viento los envolvía. El abismo los reclamaba. Justo cuando todo parecía perdido, una luz tenue apareció en sus pensamientos. - Yukine vio a su maestro, sonriendo, diciéndole: “Tu magia no está en tus manos. Está en tu decisión de cambiar.” - Lidica vio a su hermana, viva, abrazándola, susurrando: “Tu fuerza no está en tus dagas. Está en tu corazón.” Las visiones no eran ilusiones. Eran recuerdos puros, invulnerables al viento. Energía emocional que no podía ser manipulada. Yukine sintió una chispa en su pecho. No era magia convencional. Era voluntad pura. Lidica sintió que su cuerpo respondía no por agilidad, sino por convicción. Yukine y Lidica se levantaron. Sin magia. Sin armas. Solo con lo que eran. - Yukine canalizó su energía vital en un hechizo sin palabras, una onda de intención que rompió la esfera que sellaba su magia. - Lidica, con las manos desnudas, corrió entre las corrientes, guiada por el recuerdo de su hermana, y atravesó el núcleo de viento con un salto imposible. Zepharion gritó. No por dolor, sino por incredulidad. —“¡No pueden vencerme sin poder!” —“No te vencimos con poder.” —dijo Yukine. —“Te vencimos con propósito.” —respondió Lidica. El viento se detuvo. La cámara se deshizo. El aire volvió a ser solo aire. Ante ellos apareció el Amuleto del Destino, flotando en una esfera de luz. No era solo un artefacto. Era el reflejo de todo lo que habían superado. Yukine y Lidica, heridos, agotados, pero más unidos que nunca, lo tomaron juntos. —“Ahora estamos listos.” —dijo Yukine. —“Para enfrentar al Señor de las Sombras.” —concluyó Lidica. Y el castillo tembló. Porque los verdaderos héroes… habían despertado.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Un poder tan abrumador que eventualmente las chinches terminarían sucumbiendo. La misión era capturar cerebros vivos cueste lo que cueste. Creo que a veces la Legión a la que combatía Shinn hacía cosas de ese tipo... Así conseguían a los "pastores", que normalmente eran dinosauria...
    Pero en el caso de los cerebros de las chinches se trataba de aplastar por completo al enemigo.
    El amor es una guerra.
    Casi no hablo de esto, porque es doloroso, pero yo ya estuve casado una vez, ¿Sabes?
    Por eso creo que tengo la experiencia de haber usado ese tipo de poder abrumador, lo cual me servirá ahora para dejar en claro que mi Reina dorada es solo mía, ya que cuando me fui por la crisis que tuve no sólo perdí a la Reina de las flores ( cosa que todavía me molesta un poco, pero recuerda la enseñanza de Zaratustra sobre el pasar de largo), sino que también la Reina dorada conoció a alguien más... Y cuando regresé a ese estorbo pude superar, aunque en días recientes se han dado avistamientos que me ponen alerta...
    Debo mantener la serenidad y confiar en mis habilidades. Recuerda a la rubia lesbiana culpable de que la Reina de las flores se ensuciara. Si pese a ser lesbiana decidió abortar porque yo también fui causa de ello, entonces también tengo todo lo necesario para hacer legítimo y dejar bien en claro que mi Reina dorada es solo mía...

    Pobre loco, nadie entiende un cuerno, ¿Verdad Fausto?
    Un poder tan abrumador que eventualmente las chinches terminarían sucumbiendo. La misión era capturar cerebros vivos cueste lo que cueste. Creo que a veces la Legión a la que combatía Shinn hacía cosas de ese tipo... Así conseguían a los "pastores", que normalmente eran dinosauria... Pero en el caso de los cerebros de las chinches se trataba de aplastar por completo al enemigo. El amor es una guerra. Casi no hablo de esto, porque es doloroso, pero yo ya estuve casado una vez, ¿Sabes? Por eso creo que tengo la experiencia de haber usado ese tipo de poder abrumador, lo cual me servirá ahora para dejar en claro que mi Reina dorada 👑💛 es solo mía, ya que cuando me fui por la crisis que tuve no sólo perdí a la Reina de las flores (😤 cosa que todavía me molesta un poco, pero recuerda la enseñanza de Zaratustra sobre el pasar de largo), sino que también la Reina dorada 👑💛 conoció a alguien más... Y cuando regresé a ese estorbo pude superar, aunque en días recientes se han dado avistamientos que me ponen alerta... Debo mantener la serenidad y confiar en mis habilidades. Recuerda a la rubia lesbiana culpable de que la Reina de las flores se ensuciara. Si pese a ser lesbiana decidió abortar porque yo también fui causa de ello, entonces también tengo todo lo necesario para hacer legítimo y dejar bien en claro que mi Reina dorada 👑💛 es solo mía... 😂😅 Pobre loco, nadie entiende un cuerno, ¿Verdad Fausto?
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  • Vaya lio, no tengo mucho que hacer, debería buscar más ecos para fortalecer mis habilidades.
    Vaya lio, no tengo mucho que hacer, debería buscar más ecos para fortalecer mis habilidades.
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  • — Oh, vaya, creo que sobrestime mis habilidades. Esto es algo que no deberá repetirse jamás.
    — Oh, vaya, creo que sobrestime mis habilidades. Esto es algo que no deberá repetirse jamás.
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  • —Soy el mejor abogado que tiene la mafia, y lo sé porque he demostrado mi valía una y otra vez. No es arrogancia, es confianza en mis habilidades. Y en este mundo, la confianza en ti es lo que te mantiene vivo.—
    —Soy el mejor abogado que tiene la mafia, y lo sé porque he demostrado mi valía una y otra vez. No es arrogancia, es confianza en mis habilidades. Y en este mundo, la confianza en ti es lo que te mantiene vivo.—
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  • —El Virus ha mutado,ahora ha tomado el control del cerebro de Paul y lo usa como anfitrión,dandole conciencia parcial y reactivando los organos vitales de Paul—


    —Ahora entiendo mi verdadera naturaleza...Ahora entiendo porque limitaba mis habilidades...es tiempo de que me revele ante los humanos y que al fin me teman....


    —Paul no era quien Hablaba,era el virus que lo usaba como titere gracias a su enorme potencial—
    —El Virus ha mutado,ahora ha tomado el control del cerebro de Paul y lo usa como anfitrión,dandole conciencia parcial y reactivando los organos vitales de Paul— —Ahora entiendo mi verdadera naturaleza...Ahora entiendo porque limitaba mis habilidades...es tiempo de que me revele ante los humanos y que al fin me teman.... —Paul no era quien Hablaba,era el virus que lo usaba como titere gracias a su enorme potencial—
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