• Darius
    La maldición de Han .

    " Hijo de David Zeilen él Dragón Negro primigenio Rey Basilio y Ara Han una mujer de la raza Kitsune, guardian del mundo de los espíritus,
    Zet Zeilen es el segundo hijo varón de David, coronado Rey Basilio por poder y no por heredad, se sabe que posee todos los poderes de su padre y aún más,
    Es también por herencia un Kitsune blanco aunque está parte de si mismo es terreno inexplorado para Zet, también su maldición .

    Luna púrpura
    Nairobi .
    En uno de tantos días que el joven Rey Basilio vagaba por la tierra de los humanos se vio abordado por una de sus Feridas, su esposa Nairobi, Kitsune de la Luna, la flor de la muerte, la bruja blanca, sobre nombres muchos, fue tomada por Ferida no por amor, el título le fue otorgado por castigo una vez que intentó matar a Zet y fracaso, para él no había mejor castigo para ella que convertirla en su esposa y someterla a su voluntad y sus placeres, así fue como Nairobi hija de la casa Veluchi se convierte en Ferida, espada y esposa de Darius Zet .
    Poco tiempo después de haberle tomado por mujer y como esposa el joven Basilio como era en su costumbre desapareció, dejo el palacio Basil y a sus esposas en un día y por muchos no regreso, se fue en busca de aventuras, conquistas, amantes y tesoros, pero una sombra le seguía, su Ferida Nairobi, una mujer en años mayor al joven Rey, caminaba sigilosa y ocultaba su presencia y su perfume, él ignoraba su presencia, no lo sabía, a lo lejos la mujer le observa, buscando su oportunidad para hacerlo caer en el sueño de la muerte, mucho rencor le guardaba, resentimiento y odio del más puro .

    Shirakawa
    Japón 1990

    En un pueblo poco desarrollado en un país del continente asiático el Basilio encontró un lugar remoto el cual le gustaba mucho, de árboles de colores, plantas hermosas, bosques extensos y una mujer de cabellos rojos y ojos afinados que le habían cautivado, se decía que en las montañas aledañas habían demonios que se comían a las personas, eso llamo la atención del Dragón, buscaba siempre criaturas fuertes con las cuales combatir a muerte con la intención de pulir sus habilidades y hacerse más fuerte, de paso también liberar el mundo de dicha peste, desgraciadamente y para su mala suerte aquellas criaturas resultaban ser insignificantes para él, Darius es extremo muy poderoso, tanto que ni aún el conoce su propio límite, poco a poco el Basilio se fue cautivando más por la mujer humana de cabellos rojos, mientras tanto Nairobi lo observaba a distancia con celos y deseos de darle muerte, tanto fue la ofensa del Dragón para su Ferida que un día ella dijo en su corazón .

    / Maldito tu y maldita tu heredad yo te castigare .

    Nairobi es una mujer con poderes extraordinarios, su especialidad son las maldiciones, tanto magia oscura como blanca, no tiene límite alguno, en lo profundo de las montañas la mujer prepara algo especial para Darius, espera la luna roja, el aullido del zorro, un día mientras su esposo dormía en cama de la mujer pelirroja ella se acercó, sigilosa, silenciosa, sin que ninguno le viera, como un manto blanco que atraviesa las paredes, no deja huella ni aroma, como fantasma en medio de la noche, ha llevado con sigo un frasco con esencia maldita, con sigilo lo lleva a los labios del Rey Basilio, lo vierte en su boca y desaparece, se aleja tanto y tan rápido como puede .
    Al sentir el extraño líquido en su boca el Basilio despierta y sin intención lo ha tomado todo sin desperdiciar una gota .
    Algo ocurre en su interior, siente como si un fuerte ácido recorre su cuerpo, se adueña de sus venas, se levanta y camina lejos de la choza dejando a la pelirroja dormida en su cama, el Basilio tropieza y cae cerca del arrollo mirando su rostro en las aguas que reflejan su rostro, las antorchas que iluminan el lugar ofrecen luz para verse asi mismo, poco a poco sus cabellos oscuros se vuelven blancos, de su cabeza aparecen orejas peludas y blancas, las colas del Kitsune lentamente van creciendo hasta tomar forma, los ojos rojos del Dragón cambian, como perlas azules que brillan como estrellas así se reflejan en el agua, Darius había tomado su forma natural herencia de la familia Han, se transformó en Kitsune, un hombre con orejas de zorro que sobresalen de su cabellera, colas blancas que se sacuden con violencia, nueve son sus colas, sus manos de varón tienen uñas largas y afiladas como garras, sus colmillos sobresalen de sus labios, y en su mente no tiene otra cosa mas que el deseo de matar, sin control alguno, comienza una masacre sin sentido, cabaña por cabaña, en medio de la noche, derriba las paredes de madera usando su fuerza y golpeando con sus colas las estructuras que son derribadas como castillo de cartas en fuerte viento, todo ser vivo cuánto ve es víctima de su sed de sangre, hombres, mujeres y niños, también animales, todo cuanto vive y ve es asesinado de una forma cruel, los mutila, los toma con sus colas y su fuerza bruta los destroza, les hace pedazos, es luna roja, luna de sangre, un episodio perdido en la historia del joven Basilio, gritos de dolor, llanto de miedo, criaturas que desesperadamente buscan refugio, ninguno tiene salvación, todo lo que él encuentra perece de manera violenta, el pequeño arrollo a la orilla del pueblo se convierte en un río de sangre, cuerpos mutilados y cabañas siendo devoradas por el fuego azul del Basilio adornan un paisaje siniestro, al final solo ha quedado una en pie, la última, aquella cabaña donde dormía la mujer de cabellos rojos, la joven dama no era para nada cobarde, aterrorizada si casi al punto de estar paralizada esperaba al zorro demonio con una katana empuñada, en sus ojos carmesí nacían lágrimas, sus manos temblorosas hacían temblar la hoja afilada que reflejaba la luna sangrienta .

    / Ven por mi !! demonio !!

    La mujer gritaba con desespero a una sombra que lentamente se aproximaba.
    Tenido en sangre, con la mirada perdida y aún con algunos rastros de carne en sus garras, su rostro expresaba una imagen de retorcido placer, bañado en sangre, su pecho y sus prendas son la evidencia de que era él causante aquella masacre, Darius le ve y no siente nada, lo único que desea es jugar con ella hasta que su cuerpo no valga nada .

    Darius La maldición de Han . " Hijo de David Zeilen él Dragón Negro primigenio Rey Basilio y Ara Han una mujer de la raza Kitsune, guardian del mundo de los espíritus, Zet Zeilen es el segundo hijo varón de David, coronado Rey Basilio por poder y no por heredad, se sabe que posee todos los poderes de su padre y aún más, Es también por herencia un Kitsune blanco aunque está parte de si mismo es terreno inexplorado para Zet, también su maldición . Luna púrpura Nairobi . En uno de tantos días que el joven Rey Basilio vagaba por la tierra de los humanos se vio abordado por una de sus Feridas, su esposa Nairobi, Kitsune de la Luna, la flor de la muerte, la bruja blanca, sobre nombres muchos, fue tomada por Ferida no por amor, el título le fue otorgado por castigo una vez que intentó matar a Zet y fracaso, para él no había mejor castigo para ella que convertirla en su esposa y someterla a su voluntad y sus placeres, así fue como Nairobi hija de la casa Veluchi se convierte en Ferida, espada y esposa de Darius Zet . Poco tiempo después de haberle tomado por mujer y como esposa el joven Basilio como era en su costumbre desapareció, dejo el palacio Basil y a sus esposas en un día y por muchos no regreso, se fue en busca de aventuras, conquistas, amantes y tesoros, pero una sombra le seguía, su Ferida Nairobi, una mujer en años mayor al joven Rey, caminaba sigilosa y ocultaba su presencia y su perfume, él ignoraba su presencia, no lo sabía, a lo lejos la mujer le observa, buscando su oportunidad para hacerlo caer en el sueño de la muerte, mucho rencor le guardaba, resentimiento y odio del más puro . Shirakawa Japón 1990 En un pueblo poco desarrollado en un país del continente asiático el Basilio encontró un lugar remoto el cual le gustaba mucho, de árboles de colores, plantas hermosas, bosques extensos y una mujer de cabellos rojos y ojos afinados que le habían cautivado, se decía que en las montañas aledañas habían demonios que se comían a las personas, eso llamo la atención del Dragón, buscaba siempre criaturas fuertes con las cuales combatir a muerte con la intención de pulir sus habilidades y hacerse más fuerte, de paso también liberar el mundo de dicha peste, desgraciadamente y para su mala suerte aquellas criaturas resultaban ser insignificantes para él, Darius es extremo muy poderoso, tanto que ni aún el conoce su propio límite, poco a poco el Basilio se fue cautivando más por la mujer humana de cabellos rojos, mientras tanto Nairobi lo observaba a distancia con celos y deseos de darle muerte, tanto fue la ofensa del Dragón para su Ferida que un día ella dijo en su corazón . / Maldito tu y maldita tu heredad yo te castigare . Nairobi es una mujer con poderes extraordinarios, su especialidad son las maldiciones, tanto magia oscura como blanca, no tiene límite alguno, en lo profundo de las montañas la mujer prepara algo especial para Darius, espera la luna roja, el aullido del zorro, un día mientras su esposo dormía en cama de la mujer pelirroja ella se acercó, sigilosa, silenciosa, sin que ninguno le viera, como un manto blanco que atraviesa las paredes, no deja huella ni aroma, como fantasma en medio de la noche, ha llevado con sigo un frasco con esencia maldita, con sigilo lo lleva a los labios del Rey Basilio, lo vierte en su boca y desaparece, se aleja tanto y tan rápido como puede . Al sentir el extraño líquido en su boca el Basilio despierta y sin intención lo ha tomado todo sin desperdiciar una gota . Algo ocurre en su interior, siente como si un fuerte ácido recorre su cuerpo, se adueña de sus venas, se levanta y camina lejos de la choza dejando a la pelirroja dormida en su cama, el Basilio tropieza y cae cerca del arrollo mirando su rostro en las aguas que reflejan su rostro, las antorchas que iluminan el lugar ofrecen luz para verse asi mismo, poco a poco sus cabellos oscuros se vuelven blancos, de su cabeza aparecen orejas peludas y blancas, las colas del Kitsune lentamente van creciendo hasta tomar forma, los ojos rojos del Dragón cambian, como perlas azules que brillan como estrellas así se reflejan en el agua, Darius había tomado su forma natural herencia de la familia Han, se transformó en Kitsune, un hombre con orejas de zorro que sobresalen de su cabellera, colas blancas que se sacuden con violencia, nueve son sus colas, sus manos de varón tienen uñas largas y afiladas como garras, sus colmillos sobresalen de sus labios, y en su mente no tiene otra cosa mas que el deseo de matar, sin control alguno, comienza una masacre sin sentido, cabaña por cabaña, en medio de la noche, derriba las paredes de madera usando su fuerza y golpeando con sus colas las estructuras que son derribadas como castillo de cartas en fuerte viento, todo ser vivo cuánto ve es víctima de su sed de sangre, hombres, mujeres y niños, también animales, todo cuanto vive y ve es asesinado de una forma cruel, los mutila, los toma con sus colas y su fuerza bruta los destroza, les hace pedazos, es luna roja, luna de sangre, un episodio perdido en la historia del joven Basilio, gritos de dolor, llanto de miedo, criaturas que desesperadamente buscan refugio, ninguno tiene salvación, todo lo que él encuentra perece de manera violenta, el pequeño arrollo a la orilla del pueblo se convierte en un río de sangre, cuerpos mutilados y cabañas siendo devoradas por el fuego azul del Basilio adornan un paisaje siniestro, al final solo ha quedado una en pie, la última, aquella cabaña donde dormía la mujer de cabellos rojos, la joven dama no era para nada cobarde, aterrorizada si casi al punto de estar paralizada esperaba al zorro demonio con una katana empuñada, en sus ojos carmesí nacían lágrimas, sus manos temblorosas hacían temblar la hoja afilada que reflejaba la luna sangrienta . / Ven por mi !! demonio !! La mujer gritaba con desespero a una sombra que lentamente se aproximaba. Tenido en sangre, con la mirada perdida y aún con algunos rastros de carne en sus garras, su rostro expresaba una imagen de retorcido placer, bañado en sangre, su pecho y sus prendas son la evidencia de que era él causante aquella masacre, Darius le ve y no siente nada, lo único que desea es jugar con ella hasta que su cuerpo no valga nada .
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  • El agua la envolvía, cálida y sofocante, como un abrazo que no podía rechazar. ***** flotaba en el vacío, sin fuerzas para moverse, observando los reflejos distorsionados de la luz filtrarse a través del líquido espeso.

    No sabía si estaba cayendo o simplemente existiendo en ese espacio sin tiempo. Sus pensamientos eran ecos lejanos, imágenes que se desvanecían antes de que pudiera aferrarse a ellas. Voces sin dueño susurraban en su mente, nombres que deberían significar algo, pero que no despertaban más que una punzada de dolor.

    Se llevó una mano al pecho. Algo dolía allí, algo profundo y antiguo, un vacío tan grande que amenazaba con consumirla.

    —¿Por qué…? —murmuró, pero ni siquiera su propia voz le respondía.

    Todo se sentía irreal. Todo excepto el peso del agua, el ardor en sus pulmones, la sensación de hundirse más y más en un abismo del que no sabía si quería salir.

    La luz titiló.

    Por un instante, creyó ver una sombra al otro lado del vidrio. Una figura que parecía extender la mano hacia ella. ¿Un recuerdo? ¿Un fantasma?

    No importaba.

    Porque, al final, Zorro siempre terminaría solo.
    https://youtu.be/p2DP-L5b-8k?si=3hn2AJnmIl7ezE3U
    El agua la envolvía, cálida y sofocante, como un abrazo que no podía rechazar. ***** flotaba en el vacío, sin fuerzas para moverse, observando los reflejos distorsionados de la luz filtrarse a través del líquido espeso. No sabía si estaba cayendo o simplemente existiendo en ese espacio sin tiempo. Sus pensamientos eran ecos lejanos, imágenes que se desvanecían antes de que pudiera aferrarse a ellas. Voces sin dueño susurraban en su mente, nombres que deberían significar algo, pero que no despertaban más que una punzada de dolor. Se llevó una mano al pecho. Algo dolía allí, algo profundo y antiguo, un vacío tan grande que amenazaba con consumirla. —¿Por qué…? —murmuró, pero ni siquiera su propia voz le respondía. Todo se sentía irreal. Todo excepto el peso del agua, el ardor en sus pulmones, la sensación de hundirse más y más en un abismo del que no sabía si quería salir. La luz titiló. Por un instante, creyó ver una sombra al otro lado del vidrio. Una figura que parecía extender la mano hacia ella. ¿Un recuerdo? ¿Un fantasma? No importaba. Porque, al final, Zorro siempre terminaría solo. https://youtu.be/p2DP-L5b-8k?si=3hn2AJnmIl7ezE3U
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ~El interior del árbol estaba sumido en la total oscuridad. sólo la destellante luz provocaba por el impacto del martillo contra las runas brindaban unos breves instantes de claridad cegadora. Sin embargo, sus ojos no derramaban lágrimas por el brillo del círculo; Las perlas de sus ojos surgían cada vez que miraba la dorada sangre manchando sus brazos desde las manos hasta los codos. Y asimismo golpeaba con más fuerza. Según los martillazos eran dados notaba como su piel, su cuerpo en si, empezaba a romperse, como si fuera una muñeca de porcelana. Pero le daba igual; en ese momento la ira, frustración y tristeza que sentía en ese momento la hacían olvidar, que su cuerpo se fragmentaba. El quería salir, quería reparar el daño que ella estaba haciendo; pero no estaba dispuesta a dejarle aparecer. La bestia intentaba detener sus brazos y alejarla del círculo del Elden, cuál marioneta, más no estaba dispuesta a permitírselo una vez más.

    Un martillazo, otro, otro, todos acompañados de un solemne impacto que resonaba por las paredes con un eco fantasmal.....Hasta que acabó.

    Las runas estaban esparcidas como piezas de un puzzle de oro y santidad; y gran parte de su brazo izquierdo se fragmentó en pedazos, dejando a la vista una oscura sombra. Se arrodilló, agotada y aturdida, mientras parte de su cuerpo empezaba a desprenderse y convertirse en piedra, desde su pierna hasta la cabeza. Involuntariamente, movida por la bestia, sus brazos se abrieron y postrada en el suelo, agachada. finalmente la cabeza, siendo alzada y tomada presa.

    Ya, después de todo lo ocurrido, no le importaba lo que fuera a pasar ahora.
    ~El interior del árbol estaba sumido en la total oscuridad. sólo la destellante luz provocaba por el impacto del martillo contra las runas brindaban unos breves instantes de claridad cegadora. Sin embargo, sus ojos no derramaban lágrimas por el brillo del círculo; Las perlas de sus ojos surgían cada vez que miraba la dorada sangre manchando sus brazos desde las manos hasta los codos. Y asimismo golpeaba con más fuerza. Según los martillazos eran dados notaba como su piel, su cuerpo en si, empezaba a romperse, como si fuera una muñeca de porcelana. Pero le daba igual; en ese momento la ira, frustración y tristeza que sentía en ese momento la hacían olvidar, que su cuerpo se fragmentaba. El quería salir, quería reparar el daño que ella estaba haciendo; pero no estaba dispuesta a dejarle aparecer. La bestia intentaba detener sus brazos y alejarla del círculo del Elden, cuál marioneta, más no estaba dispuesta a permitírselo una vez más. Un martillazo, otro, otro, todos acompañados de un solemne impacto que resonaba por las paredes con un eco fantasmal.....Hasta que acabó. Las runas estaban esparcidas como piezas de un puzzle de oro y santidad; y gran parte de su brazo izquierdo se fragmentó en pedazos, dejando a la vista una oscura sombra. Se arrodilló, agotada y aturdida, mientras parte de su cuerpo empezaba a desprenderse y convertirse en piedra, desde su pierna hasta la cabeza. Involuntariamente, movida por la bestia, sus brazos se abrieron y postrada en el suelo, agachada. finalmente la cabeza, siendo alzada y tomada presa. Ya, después de todo lo ocurrido, no le importaba lo que fuera a pasar ahora.
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  • La arena no era arena, eran fragmentos de deseos olvidados que crujían como huesos bajo sus pies. El mar no era mar, sino una masa oscura y espesa que reflejaba las caras distorsionadas cada vez que la luna falsa se asomaba entre las nubes. El aire olía a sal, hierro, y...a electricidad estática. Los dedos enguantados de los Vigilantes le hundían las garras en sus brazos, marcando su piel a través de la fina tela de su vestido. Ella respiró hondo, sintiendo como las runas de supresión en sus muñecas latían en sincronía con su pulso acelerado. Cada símbolo era un clavo en su magia, un intento del Consejo por domesticar lo que era indomable.

    El Capitán de los Vigilantes avanzó, su armadura chirriaba con cada paso sobre la arena brillante. La espada rúnica en su mano dejaba un rastro de luz azulada en el aire, como si cortara la realidad misma.

    — Terminemos esto, Kael —dijo uno de Los Vigilantes, mientras ajustaba su agarre en el brazo izquierdo de Svetla— hay que llevarla ante el Consejo antes de que...

    — Antes de que ¿qué? —interrumpió ella, alzando la vista con una sonrisa desafiante. Su mechón blanco brillaba bajo la luz lunar— ¿antes de que él Capitán recuerde que...su esposa también pidió un deseo una vez? Uno que él no supo darle.

    El Capitán se tensó. El filo de su espada tembló levemente

    "Si...ahí está. La grieta en tu armadura, capitán" Pensó.

    «𝘌𝘴𝘤𝘶𝘱𝘦 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘤𝘢𝘳𝘢 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘮𝘰𝘳𝘪𝘳.» Murmuró Luc, con su silueta semitransparente flotando a un lado de ella. Pero él sabía que ella no moriría. No hoy.

    Svetla cerró los ojos y escuchó. Más allá de las palabras de los Vigilantes, que seguían discutiendo que hacer. Más allá de la voz de la sombra fantasmal que siempre la acompañaba. Más allá del crujir de sus propios pasos. Allí, estaba el verdadero sonido de ese lugar:

    𝙀𝙡 𝙢𝙖𝙧.

    No. 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘦𝘭 𝘮𝘢𝘳. No era el simple oleaje de un océano humano, sino el susurro del Primer Caos, aquel que existía antes de que los deseos tuvieran un nombre. Era un murmullo que le hablaba en lenguas olvidadas, que le recordaba lo que era: hija del abismo, tejedora de costuras entre mundos, vendedora de deseos.

    — ¿Sabes que le pasa al mar cuando alguien le pide un deseo...? —susurró Svetla.

    — Cállate —gruñó el capitan, ignorando el significado tras las palabras de la castaña— No puedes escapar, Le'ron. tus poderes están...

    — ¿Bloqueados? —Svetla rió, y en ese momento, la primera gota de sangre cayó de su nariz a la arena. Los vigilantes no la vieron hundirse en el suelo, no sintieron como los granos de deseos olvidados absorbían la gota rojiza— quizás los poderes pueden ser robados, Kael. Pero el caos... 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘰𝘴 𝘴𝘪𝘮𝘱𝘭𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘴.

    Con un movimiento brusco, la castaña retorció su brazo izquierdo hasta sentir el crujido del hueso dislocándose. El dolor no importaba, porque había algo que callaría al dolor pronto...la libertad.

    Las runas de supresión necesitaban contacto completo para funcionar. Un hueso fuera de lugar, una herida abierta, y la cadena se rompía por un instante. Un segundo. Un segundo era todo lo que necesitaba.

    "Ven a mi" Susurró al mar, pero no con palabras, sino con el lenguaje de las cosas que se rompen. "Cómo yo voy a ti."

    𝙀𝙡 𝙤𝙘𝙚𝙖𝙣𝙤 𝙧𝙪𝙜𝙞𝙤.

    No fue una ola lo que vino, sino una herida en el mundo que se abrió desde las profundidades hasta la orilla. Los Vigilantes gritaron cuando el agua negra les golpeó, pero el verdadero horror llegó cuando vieran lo que realmente era:

    Millones de manos translucidas, bocas abiertas en gritos silenciados, dedos que buscaban agarrar, arrastrar. Los restos de todos los deseos no pagados, las promesas rotas que el mar había recolectado desde el principio de los tiempos.

    — ¡Sueltenla! —alcanzó a gritar uno de Los Vigilantes antes de que la primera mano se cerrara alrededor de su tobillo.

    No necesitó que se lo dijeran dos veces. Con un movimiento fluido –como si el dolor de su brazo le perteneciera a otro cuerpo–, se zafó de los agarres y saltó hacia la brecha.

    El agua fría la envolvió como un vientre materno. Por un momento, todo fue silencio y oscuridad. Luego, las voces comenzaron. "𝘜𝘯 𝘰𝘫𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘮𝘢𝘴 𝘢𝘨𝘶𝘥𝘢..." "𝘜𝘯 𝘨𝘳𝘪𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰..." "𝘜𝘯 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳..."

    Eran los ecos de los pactos que el mar recordaba. Sintió cómo sus pulmones ardían, pero no por falta de aire –nadie se ahoga aqui– sino porque el caos le preguntaba: "¿𝘘𝘶𝘦 𝘥𝘢𝘴 𝘢 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰, 𝘱𝘦𝘲𝘶𝘦ñ𝘢 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘪𝘳𝘰𝘴𝘢?"

    — ¡Lo que sea! —gritó, y su voz resonó en el mismo caos como un disparo.

    El mar rió. Y entonces, la escupió.

    La castaña cayó de rodillas en la arena. Una arena que no era más que solo arena. Frente a un mar que si era mar. Otra playa, está vez en el plano primario. El agua salada que escupió estaba teñida de rojo, pero no era sangre... 𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘱𝘦𝘵𝘢𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘧𝘭𝘰𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘪𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰.

    A su lado, Luc se materializó, más pálido que de costumbre –como si eso fuera posible–.

    «𝘕𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘮𝘢𝘴 𝘩𝘢𝘨𝘢𝘴 𝘦𝘴𝘰. 𝘕𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘮𝘢𝘴 𝘭𝘭𝘢𝘮𝘦𝘴 𝘢 𝘦𝘴𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘦𝘴.» Murmuró.

    Ella no respondió. Se limitó a mirar hacia el horizonte, dónde la luna –esta vez, una real. La luna que conocía– se reflejaba sobre aguas demasiado tranquilas.

    En su muñeca, dónde antes estaban las runas de supresión, ahora había una marca nueva. Una que parecía girar si la mirabas demasiado tiempo.

    "Todo deseo tiene un costo..." Pensó, acariciando la marca.
    La arena no era arena, eran fragmentos de deseos olvidados que crujían como huesos bajo sus pies. El mar no era mar, sino una masa oscura y espesa que reflejaba las caras distorsionadas cada vez que la luna falsa se asomaba entre las nubes. El aire olía a sal, hierro, y...a electricidad estática. Los dedos enguantados de los Vigilantes le hundían las garras en sus brazos, marcando su piel a través de la fina tela de su vestido. Ella respiró hondo, sintiendo como las runas de supresión en sus muñecas latían en sincronía con su pulso acelerado. Cada símbolo era un clavo en su magia, un intento del Consejo por domesticar lo que era indomable. El Capitán de los Vigilantes avanzó, su armadura chirriaba con cada paso sobre la arena brillante. La espada rúnica en su mano dejaba un rastro de luz azulada en el aire, como si cortara la realidad misma. — Terminemos esto, Kael —dijo uno de Los Vigilantes, mientras ajustaba su agarre en el brazo izquierdo de Svetla— hay que llevarla ante el Consejo antes de que... — Antes de que ¿qué? —interrumpió ella, alzando la vista con una sonrisa desafiante. Su mechón blanco brillaba bajo la luz lunar— ¿antes de que él Capitán recuerde que...su esposa también pidió un deseo una vez? Uno que él no supo darle. El Capitán se tensó. El filo de su espada tembló levemente "Si...ahí está. La grieta en tu armadura, capitán" Pensó. «𝘌𝘴𝘤𝘶𝘱𝘦 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘤𝘢𝘳𝘢 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘮𝘰𝘳𝘪𝘳.» Murmuró Luc, con su silueta semitransparente flotando a un lado de ella. Pero él sabía que ella no moriría. No hoy. Svetla cerró los ojos y escuchó. Más allá de las palabras de los Vigilantes, que seguían discutiendo que hacer. Más allá de la voz de la sombra fantasmal que siempre la acompañaba. Más allá del crujir de sus propios pasos. Allí, estaba el verdadero sonido de ese lugar: 𝙀𝙡 𝙢𝙖𝙧. No. 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘦𝘭 𝘮𝘢𝘳. No era el simple oleaje de un océano humano, sino el susurro del Primer Caos, aquel que existía antes de que los deseos tuvieran un nombre. Era un murmullo que le hablaba en lenguas olvidadas, que le recordaba lo que era: hija del abismo, tejedora de costuras entre mundos, vendedora de deseos. — ¿Sabes que le pasa al mar cuando alguien le pide un deseo...? —susurró Svetla. — Cállate —gruñó el capitan, ignorando el significado tras las palabras de la castaña— No puedes escapar, Le'ron. tus poderes están... — ¿Bloqueados? —Svetla rió, y en ese momento, la primera gota de sangre cayó de su nariz a la arena. Los vigilantes no la vieron hundirse en el suelo, no sintieron como los granos de deseos olvidados absorbían la gota rojiza— quizás los poderes pueden ser robados, Kael. Pero el caos... 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘰𝘴 𝘴𝘪𝘮𝘱𝘭𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘴. Con un movimiento brusco, la castaña retorció su brazo izquierdo hasta sentir el crujido del hueso dislocándose. El dolor no importaba, porque había algo que callaría al dolor pronto...la libertad. Las runas de supresión necesitaban contacto completo para funcionar. Un hueso fuera de lugar, una herida abierta, y la cadena se rompía por un instante. Un segundo. Un segundo era todo lo que necesitaba. "Ven a mi" Susurró al mar, pero no con palabras, sino con el lenguaje de las cosas que se rompen. "Cómo yo voy a ti." 𝙀𝙡 𝙤𝙘𝙚𝙖𝙣𝙤 𝙧𝙪𝙜𝙞𝙤. No fue una ola lo que vino, sino una herida en el mundo que se abrió desde las profundidades hasta la orilla. Los Vigilantes gritaron cuando el agua negra les golpeó, pero el verdadero horror llegó cuando vieran lo que realmente era: Millones de manos translucidas, bocas abiertas en gritos silenciados, dedos que buscaban agarrar, arrastrar. Los restos de todos los deseos no pagados, las promesas rotas que el mar había recolectado desde el principio de los tiempos. — ¡Sueltenla! —alcanzó a gritar uno de Los Vigilantes antes de que la primera mano se cerrara alrededor de su tobillo. No necesitó que se lo dijeran dos veces. Con un movimiento fluido –como si el dolor de su brazo le perteneciera a otro cuerpo–, se zafó de los agarres y saltó hacia la brecha. El agua fría la envolvió como un vientre materno. Por un momento, todo fue silencio y oscuridad. Luego, las voces comenzaron. "𝘜𝘯 𝘰𝘫𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘮𝘢𝘴 𝘢𝘨𝘶𝘥𝘢..." "𝘜𝘯 𝘨𝘳𝘪𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰..." "𝘜𝘯 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳..." Eran los ecos de los pactos que el mar recordaba. Sintió cómo sus pulmones ardían, pero no por falta de aire –nadie se ahoga aqui– sino porque el caos le preguntaba: "¿𝘘𝘶𝘦 𝘥𝘢𝘴 𝘢 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰, 𝘱𝘦𝘲𝘶𝘦ñ𝘢 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘪𝘳𝘰𝘴𝘢?" — ¡Lo que sea! —gritó, y su voz resonó en el mismo caos como un disparo. El mar rió. Y entonces, la escupió. La castaña cayó de rodillas en la arena. Una arena que no era más que solo arena. Frente a un mar que si era mar. Otra playa, está vez en el plano primario. El agua salada que escupió estaba teñida de rojo, pero no era sangre... 𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘱𝘦𝘵𝘢𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘧𝘭𝘰𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘪𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰. A su lado, Luc se materializó, más pálido que de costumbre –como si eso fuera posible–. «𝘕𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘮𝘢𝘴 𝘩𝘢𝘨𝘢𝘴 𝘦𝘴𝘰. 𝘕𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘮𝘢𝘴 𝘭𝘭𝘢𝘮𝘦𝘴 𝘢 𝘦𝘴𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘦𝘴.» Murmuró. Ella no respondió. Se limitó a mirar hacia el horizonte, dónde la luna –esta vez, una real. La luna que conocía– se reflejaba sobre aguas demasiado tranquilas. En su muñeca, dónde antes estaban las runas de supresión, ahora había una marca nueva. Una que parecía girar si la mirabas demasiado tiempo. "Todo deseo tiene un costo..." Pensó, acariciando la marca.
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  • ¿qué es lo que estás viendo? Quita esa maldita expresión de tu rostro.
    Parece que viste un fantasma.
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  • [ROL LIBRE]

    Sacudir, administrar las pociones, rociar con agua del estanque mágico las plantas, cosechar las margaritas para crear mas pociones antiespectros... ¡Oh cielos! En estos momentos me gustaría tanto tener un asistente.

    ~ Suspiro la mujer con pesadez mientras comtemplaba en silencio todo el pequeño caos que tenía en su estudio privado, mucha gente pensaria que por ser una bruja usaría su magia para acabar rápido con todo, pero las veces que la habia usado para algo asi resultaba aun peor, una vez incluso el director de la academia de magia en donde trabajaba la castigo por que ella quiso limpiar la biblioteca con magia, pero resultó que habia invocado mal el hechizo, lo cual provoco que los fantasmas que tenían encerrados en frascos magicos fueran liberados, siendo toda la culpa de ella.

    No perderia más el tiempo en recordar fracasos absurdos, tomo una pila grande de libros y comenzo a acomodarlos en el estante cercano. ~
    [ROL LIBRE] Sacudir, administrar las pociones, rociar con agua del estanque mágico las plantas, cosechar las margaritas para crear mas pociones antiespectros... ¡Oh cielos! En estos momentos me gustaría tanto tener un asistente. ~ Suspiro la mujer con pesadez mientras comtemplaba en silencio todo el pequeño caos que tenía en su estudio privado, mucha gente pensaria que por ser una bruja usaría su magia para acabar rápido con todo, pero las veces que la habia usado para algo asi resultaba aun peor, una vez incluso el director de la academia de magia en donde trabajaba la castigo por que ella quiso limpiar la biblioteca con magia, pero resultó que habia invocado mal el hechizo, lo cual provoco que los fantasmas que tenían encerrados en frascos magicos fueran liberados, siendo toda la culpa de ella. No perderia más el tiempo en recordar fracasos absurdos, tomo una pila grande de libros y comenzo a acomodarlos en el estante cercano. ~
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  • Pᴏᴄᴏs ᴍᴇsᴇs ᴅᴇ ᴍᴜᴇʀᴛᴀ

    Hace poco había muerto, todavía no podía asimilarlo, era todo nuevo. Su cuerpo fantasmal tenía su forma antes de morir, pero no era su cuerpo real. Por alguna razón todavía se le odia tocar, pero su piel congelada. Las caricias ya no se podían dar a menudo, los niños sentían algo raro en ella y solo huían.

    . . .

    Era por la tarde. Estaba ya cansada de ser seguida por aquellos espectros femeninos, parecían no tener a quien seguir y optaron a pegarse a ella como un koala a su tronco.

    «—Señorita, está lista vuestra filosa espada.»

    Anunciaba una de las fantasmas mientras arreglaba sus ropas. No iba a ser grosera con ella, siempre la trataban como una reina, sirviéndole el té sin importar la hora, le lavaban sus ropajes sin siquiera pedirlo y su cabello siempre se encontraba cuidado.

    «—Gracias Xiaochen —»

    Observó desde su lugar la espada, sonriendo. La espada de su difunto hermano le provocaba todas esas emociones, que, como muerta no debía sentir.
    Pᴏᴄᴏs ᴍᴇsᴇs ᴅᴇ ᴍᴜᴇʀᴛᴀ Hace poco había muerto, todavía no podía asimilarlo, era todo nuevo. Su cuerpo fantasmal tenía su forma antes de morir, pero no era su cuerpo real. Por alguna razón todavía se le odia tocar, pero su piel congelada. Las caricias ya no se podían dar a menudo, los niños sentían algo raro en ella y solo huían. . . . Era por la tarde. Estaba ya cansada de ser seguida por aquellos espectros femeninos, parecían no tener a quien seguir y optaron a pegarse a ella como un koala a su tronco. «—Señorita, está lista vuestra filosa espada.» Anunciaba una de las fantasmas mientras arreglaba sus ropas. No iba a ser grosera con ella, siempre la trataban como una reina, sirviéndole el té sin importar la hora, le lavaban sus ropajes sin siquiera pedirlo y su cabello siempre se encontraba cuidado. «—Gracias Xiaochen —» Observó desde su lugar la espada, sonriendo. La espada de su difunto hermano le provocaba todas esas emociones, que, como muerta no debía sentir.
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  • Tengo una idea, no sé si sea buena o mala
    Y no duermo hasta que tu voz sea la que me despierta en las mañanas
    Mírame y dime dónde puedo encontrarte una vez más ,Que en caliente yo me voy
    Mírame y dime dónde puedo encontrarte una vez más ,Pa terminar lo que empezó, oh Quiero tu atención y no tu espalda
    Si tus ojos un día me miraran
    Nada faltara, pero no me ves, baby, no soy fantasma
    Quiero tu atención , Y eso que no conozco quién eres
    Tengo una idea, no sé si sea buena o mala Y no duermo hasta que tu voz sea la que me despierta en las mañanas Mírame y dime dónde puedo encontrarte una vez más ,Que en caliente yo me voy Mírame y dime dónde puedo encontrarte una vez más ,Pa terminar lo que empezó, oh Quiero tu atención y no tu espalda Si tus ojos un día me miraran Nada faltara, pero no me ves, baby, no soy fantasma Quiero tu atención , Y eso que no conozco quién eres
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  • #SeductiveSunday ⁠♡ ────⁠

    Otra noche, otro escenario, otra tormenta rugiendo en el horizonte.

    La lluvia caía con furia sobre la taberna, repiqueteando contra las ventanas y filtrándose por alguna que otra grieta en el techo. Afuera, los truenos rugían como bestias impacientes, iluminando fugazmente el interior con destellos fantasmales. El aire olía a madera húmeda y alcohol, y las llamas de los faroles parpadeaban, proyectando sombras danzantes en las paredes.

    El murmullo de los clientes cayó cuando la música comenzó. Un compás lento, una melodía grave y penetrante que vibraba en el pecho. Y entonces, ella apareció.

    Una Alexa de apenas 20 años caminó con calma felina hacia el centro del escenario. Su cabello platinado estaba recogido en una coleta alta, pero algunos mechones sueltos caían alrededor de su rostro como hebras de plata. Vestida con un corsé ajustado y un short de encaje negro que se aferraba a sus caderas, cada paso suyo era una promesa, un juego peligroso entre la provocación y la elegancia.

    Sus dedos acariciaron el frío metal de la barra y, sin premura, se deslizó alrededor de ella con un movimiento fluido. Primero un giro lento, una exploración calculada de su territorio. Luego, con una fuerza que no parecía posible en un cuerpo tan delicado, se impulsó hacia arriba, enredando sus piernas en la barra y dejando su espalda completamente arqueada hacia el suelo. La tensión en la taberna se volvió palpable.

    Cada contorsión, cada desliz era un juego entre la gravedad y su voluntad de desafiarla. Las gotas de lluvia resbalaban por su piel, arrastradas por el calor del esfuerzo físico, brillando a la luz cálida del fuego. Alexa giró en la barra, dejando que su cabello volara al compás del movimiento, su piel rozando el metal con la facilidad de quien ha hecho de esto un arte.

    Los murmullos desaparecieron por completo. Sólo existía ella y la tormenta.

    Cuando la música llegó a su punto culminante, Alexa ejecutó una figura final: un ascenso grácil hasta lo alto de la barra y un descenso lento, controlado, hasta que la punta de sus pies tocó el suelo con la delicadeza de un suspiro. Alzó la mirada, atrapando a varios espectadores devorándola con la vista, sin atreverse a aplaudir por miedo a romper la magia del momento.

    Sonrió con la satisfacción de quien sabe que, una vez más, la noche le pertenecía.



    https://youtu.be/Q6A5SV0cNQ8?si=-BOZjE1zJNBHfLQE
    #SeductiveSunday ⁠♡ ────⁠ Otra noche, otro escenario, otra tormenta rugiendo en el horizonte. La lluvia caía con furia sobre la taberna, repiqueteando contra las ventanas y filtrándose por alguna que otra grieta en el techo. Afuera, los truenos rugían como bestias impacientes, iluminando fugazmente el interior con destellos fantasmales. El aire olía a madera húmeda y alcohol, y las llamas de los faroles parpadeaban, proyectando sombras danzantes en las paredes. El murmullo de los clientes cayó cuando la música comenzó. Un compás lento, una melodía grave y penetrante que vibraba en el pecho. Y entonces, ella apareció. Una Alexa de apenas 20 años caminó con calma felina hacia el centro del escenario. Su cabello platinado estaba recogido en una coleta alta, pero algunos mechones sueltos caían alrededor de su rostro como hebras de plata. Vestida con un corsé ajustado y un short de encaje negro que se aferraba a sus caderas, cada paso suyo era una promesa, un juego peligroso entre la provocación y la elegancia. Sus dedos acariciaron el frío metal de la barra y, sin premura, se deslizó alrededor de ella con un movimiento fluido. Primero un giro lento, una exploración calculada de su territorio. Luego, con una fuerza que no parecía posible en un cuerpo tan delicado, se impulsó hacia arriba, enredando sus piernas en la barra y dejando su espalda completamente arqueada hacia el suelo. La tensión en la taberna se volvió palpable. Cada contorsión, cada desliz era un juego entre la gravedad y su voluntad de desafiarla. Las gotas de lluvia resbalaban por su piel, arrastradas por el calor del esfuerzo físico, brillando a la luz cálida del fuego. Alexa giró en la barra, dejando que su cabello volara al compás del movimiento, su piel rozando el metal con la facilidad de quien ha hecho de esto un arte. Los murmullos desaparecieron por completo. Sólo existía ella y la tormenta. Cuando la música llegó a su punto culminante, Alexa ejecutó una figura final: un ascenso grácil hasta lo alto de la barra y un descenso lento, controlado, hasta que la punta de sus pies tocó el suelo con la delicadeza de un suspiro. Alzó la mirada, atrapando a varios espectadores devorándola con la vista, sin atreverse a aplaudir por miedo a romper la magia del momento. Sonrió con la satisfacción de quien sabe que, una vez más, la noche le pertenecía. https://youtu.be/Q6A5SV0cNQ8?si=-BOZjE1zJNBHfLQE
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    [ Aún no estoy segura de como manejar los diálogos cuando Luc (el fantasma que siempre acompaña a Svetla y que generalmente solo ella puede ver y oír) habla. Me pregunto si continuar colocando sus diálogos en texto "tachado" porque no sé si resulta incómodo o difícil de leer ¿O quizás debería usar emoji antes de sus diálogos para indicar que es él quien está hablando? ]
    [ Aún no estoy segura de como manejar los diálogos cuando Luc (el fantasma que siempre acompaña a Svetla y que generalmente solo ella puede ver y oír) habla. Me pregunto si continuar colocando sus diálogos en texto "tachado" porque no sé si resulta incómodo o difícil de leer ¿O quizás debería usar emoji antes de sus diálogos para indicar que es él quien está hablando? ]
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