• ๐—ฅ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ง๐˜‚๐—ฟ๐—ถ๐˜€๐—บ๐—ผ ๐—œ๐—ป๐˜๐—ฒ๐—ฟ๐—ป๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผ๐—ป๐—ฎ๐—น. ๐—˜๐—ฑ๐—ถ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—˜๐˜€๐—ฝ๐—ฒ๐—ฐ๐—ถ๐—ฎ๐—น: '๐—Ÿ๐—ผ๐˜€ ๐˜€๐—ฒ๐—ฐ๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ผ๐˜€ ๐—บ๐—ฒ๐—ท๐—ผ๐—ฟ ๐—ด๐˜‚๐—ฎ๐—ฟ๐—ฑ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ๐—น ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ถ๐—บ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ผ ๐—ท๐—ฎ๐—ฝ๐—ผ๐—ป๐—ฒฬ๐˜€' (เน‘•ฬ€ใ…‚•ฬ)ูˆโœง
    — ๐—ฃ๐—ฎฬ๐—ด๐—ถ๐—ป๐—ฎ ๐Ÿฐ๐Ÿณ

    ใ€Œ¡๐ƒ๐„๐’๐‚๐”๐๐ˆ๐„๐‘๐“๐Žโต‘ ๐„๐‹ ๐‡๐Ž๐’๐“ ๐Œ๐€ฬ๐’ ๐„๐—๐‚๐‹๐”๐’๐ˆ๐•๐Ž ๐ƒ๐„ ๐“๐Ž๐Š๐ˆ๐Žใ€
    ¿Cansado de los mismos clubs de siempre? Nuestro reportero se infiltró en un establecimiento tan privado que ni siquiera tiene nombre. Y allí, encontramos a la joya de la corona: ๐šˆ๐™พ๐š‚๐™ท๐™ธ๐™ผ๐™ธ๐™ฝ๐™ด-๐š‚๐™ฐ๐™ฝ (๏พ‰โ—•ใƒฎโ—•)๏พ‰:ใƒป๏พŸโœง*
    Con 1.85cm de altura que parecen 2 metros cuando te sirve el té con esa mirada de "ojalá estuvieras en cualquier otro lado pero aquí me pagan por sonreír" (๏ฝกโ™กโ€ฟโ™ก๏ฝก), este felino de aspecto adusto resultó ser el anfitrión más demandado de la noche.
    "๐™ฝ๐š˜ ๐šŽ๐šœ๐š™๐šŽ๐š›๐šŠ๐š‹๐šŠ ๐šŽ๐šœ๐š๐š˜ ๐šŒ๐šž๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐šŽ๐š—๐š๐š›๐šŽฬ", confesó nuestro reportero entre risas nerviosas. "๐™ป๐š•๐šŽ๐š๐šž๐šŽฬ ๐š‹๐šž๐šœ๐šŒ๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐šž๐š— ๐š ๐š‘๐š’๐šœ๐š”๐šข ๐šข ๐šœ๐šŠ๐š•ษชฬ ๐šŒ๐š˜๐š— ๐š•๐šŠ ๐š‹๐š’๐š•๐š•๐šŽ๐š๐šŽ๐š›๐šŠ ๐šŸ๐šŠ๐šŒษชฬ๐šŠ, ๐šŽ๐š• ๐šŒ๐š˜๐š›๐šŠ๐šฃ๐š˜ฬ๐š— ๐š™๐šŽ๐šœ๐šŠ๐š๐š˜, ๐šข ๐šž๐š— ๐š๐šŽ๐š•๐š’๐š—๐š˜ ๐š๐šŽ ๐šŒ๐šŠ๐šœ๐š’ ๐š๐š˜๐šœ ๐š–๐šŽ๐š๐š›๐š˜๐šœ ๐šŠ๐š๐šŽ๐š›๐š›๐šŠฬ๐š—๐š๐š˜๐šœ๐šŽ ๐šŠ ๐š–๐š’ ๐š–๐šŠ๐š—๐š๐šŠ ๐šŒ๐šž๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐š’๐š—๐š๐šŽ๐š—๐š๐šŠ๐š‹๐šŠ ๐š’๐š›๐š–๐šŽ. ๐™ฝ๐š˜ ๐šœ๐šŽฬ ๐šœ๐š’ ๐š๐šž๐š’ ๐šŠ ๐šž๐š— ๐š‘๐š˜๐šœ๐š ๐šŒ๐š•๐šž๐š‹ ๐š˜ ๐šŠ ๐šŠ๐š๐š˜๐š™๐š๐šŠ๐š› ๐šž๐š— ๐š๐šŠ๐š๐š˜ ๐šŒ๐šŠ๐š•๐š•๐šŽ๐š“๐šŽ๐š›๐š˜ ๐šŒ๐š˜๐š— ๐š๐š›๐šŠ๐š“๐šŽ ๐š๐šŽ ๐šœ๐š’๐š›๐šŸ๐š’๐šŽ๐š—๐š๐šŠ".

    Las clientas (y clientes) habituales lo describen como "๐šž๐š— ๐š๐šœ๐šž๐š—๐š๐šŽ๐š›๐šŽ ๐š๐šŽ ๐š–๐šŠ๐š—๐šž๐šŠ๐š•" (⁄ ⁄>⁄ โ–ฝ⁄<⁄ ⁄): gruñe, pone cara de disgusto, dice que no le gusta atender... pero si te quedas callado lo suficiente, termina preguntándote si quieres más té con una voz que suena sospechosamente preocupada.
    Según fuentes confirmadas, atiende solo tres noches al mes, bajo reserva, y el precio por hora supera lo que la mayoría gana en una semana. ¿Vale la pena? Quienes han tenido el "privilegio" de ser atendidos por este hermoso gato de mal carácter juran que sí. Aunque advierten: no intentes tomarle la mano sin permiso, a menos que quieras recibir una clase gratuita de por qué no se debe molestar a un felino enojado (โ”›โ—‰ะ”โ—‰)โ”›ๅฝกโ”ปโ”โ”ป.

    —¿๐—ฉ๐—ผ๐—น๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฒ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐—ถ๐˜๐—ฎ๐—ฟ๐—น๐—ผ?
    —๐—ฆ๐—ถ ๐˜€๐—ผ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜ƒ๐—ถ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ป๐—ผ๐˜๐—ฎ, ๐˜€๐›Šฬ (โ—•โ€ฟโ—•)โ™ก

    โŠนใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ เญจเญงใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ โŠน

    โ€‹—¿Host? —murmuró para sí mismo, saboreando la palabra como si fuera un veneno extranjero en su lengua.
    โ€‹Frunció el ceño con tal intensidad que un pliegue profundo, casi una cicatriz de ansiedad, le partió la frente. Levantó la revista, la acercó al halo de luz de su escritorio de diseño y luego la alejó, entrecerrando los ojos. Observó la fotografía con la minuciosidad de un analista forense buscando una falla. Allí, en la esquina inferior derecha, creyó ver un píxel desalineado, una sombra que no terminaba de encajar con la inclinación altiva de su cuello.

    โ€‹๐—ฃ๐—ต๐—ผ๐˜๐—ผ๐˜€๐—ต๐—ผ๐—ฝ.

    โ€‹La conclusión fue un alivio; sintió que podría estallar de pura euforia. Por supuesto. Él jamás… jamás se prestaría a semejante humillación. Ni como castigo, ni bajo tortura, ni en la más delirante de las misiones de infiltración.
    โ€‹Sin embargo, el sudor frío no tardó en brotar. La revista era de turismo internacional. Eso significaba aeropuertos, hoteles de cinco estrellas, salas de espera de primera clase. Sus subordinados eran los más eficientes del clan, sí, pero seguían siendo hombres. ¿Leían revistas de tendencias? ¿Consumían catálogos de Maid Cafés por puro aburrimiento? ¿Eran lo suficientemente estúpidos como para reconocer sus facciones bajo aquel disfraz ridículo?

    โ€‹—Con suerte, nadie se detendrá en esta página —se dijo, poniéndose en pie bruscamente.

    โ€‹Asintió con firmeza, intentando sellar el asunto con lógica. Era una revista para turistas; gente que estaba de paso, sombras que miraban y se marchaban sin dejar rastro. No tenían conexiones con el Clan Tojo.
    โ€‹Con esa falsa calma, Mine volvió a sentarse. Tomó la revista con desdén, dispuesto a destruirla… pero sus ojos traicioneros bajaron al texto una vez más.
    โ€‹"Un gatito gruñón que se aferra a ti cuando tratas de irte..."

    โ€‹Tragó saliva. La imagen de sí mismo con aquel lazo blanco y esponjoso parecía quemarle las pupilas. Sintió un calor abrasador subiéndole por el cuello hasta teñirle las orejas de un carmín violento.
    โ€‹Miró a su alrededor, buscando el escondite perfecto. ¿Debajo del monitor? Demasiado expuesto. ¿En el cajón de los informes confidenciales del clan? Estaría a salvo, a menos que alguien necesitara auditar las cuentas. ¿En la papelera? Un error de novato; la limpieza pasaba a las siete. ¿Llevarla a casa?
    โ€‹Con la torpeza impropia de un alto mando, pero con la urgencia de un adolescente ocultando una revista prohibida, Mine desabrochó el forro de su maletín de piel italiana y deslizó el papel satinado en la oscuridad del cuero.
    ๐—ฅ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ง๐˜‚๐—ฟ๐—ถ๐˜€๐—บ๐—ผ ๐—œ๐—ป๐˜๐—ฒ๐—ฟ๐—ป๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผ๐—ป๐—ฎ๐—น. ๐—˜๐—ฑ๐—ถ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—˜๐˜€๐—ฝ๐—ฒ๐—ฐ๐—ถ๐—ฎ๐—น: '๐—Ÿ๐—ผ๐˜€ ๐˜€๐—ฒ๐—ฐ๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ผ๐˜€ ๐—บ๐—ฒ๐—ท๐—ผ๐—ฟ ๐—ด๐˜‚๐—ฎ๐—ฟ๐—ฑ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ๐—น ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ถ๐—บ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ผ ๐—ท๐—ฎ๐—ฝ๐—ผ๐—ป๐—ฒฬ๐˜€' (เน‘•ฬ€ใ…‚•ฬ)ูˆโœง — ๐—ฃ๐—ฎฬ๐—ด๐—ถ๐—ป๐—ฎ ๐Ÿฐ๐Ÿณ ใ€Œ¡๐ƒ๐„๐’๐‚๐”๐๐ˆ๐„๐‘๐“๐Žโต‘ ๐„๐‹ ๐‡๐Ž๐’๐“ ๐Œ๐€ฬ๐’ ๐„๐—๐‚๐‹๐”๐’๐ˆ๐•๐Ž ๐ƒ๐„ ๐“๐Ž๐Š๐ˆ๐Žใ€ ¿Cansado de los mismos clubs de siempre? Nuestro reportero se infiltró en un establecimiento tan privado que ni siquiera tiene nombre. Y allí, encontramos a la joya de la corona: ๐šˆ๐™พ๐š‚๐™ท๐™ธ๐™ผ๐™ธ๐™ฝ๐™ด-๐š‚๐™ฐ๐™ฝ (๏พ‰โ—•ใƒฎโ—•)๏พ‰:ใƒป๏พŸโœง* Con 1.85cm de altura que parecen 2 metros cuando te sirve el té con esa mirada de "ojalá estuvieras en cualquier otro lado pero aquí me pagan por sonreír" (๏ฝกโ™กโ€ฟโ™ก๏ฝก), este felino de aspecto adusto resultó ser el anfitrión más demandado de la noche. "๐™ฝ๐š˜ ๐šŽ๐šœ๐š™๐šŽ๐š›๐šŠ๐š‹๐šŠ ๐šŽ๐šœ๐š๐š˜ ๐šŒ๐šž๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐šŽ๐š—๐š๐š›๐šŽฬ", confesó nuestro reportero entre risas nerviosas. "๐™ป๐š•๐šŽ๐š๐šž๐šŽฬ ๐š‹๐šž๐šœ๐šŒ๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐šž๐š— ๐š ๐š‘๐š’๐šœ๐š”๐šข ๐šข ๐šœ๐šŠ๐š•ษชฬ ๐šŒ๐š˜๐š— ๐š•๐šŠ ๐š‹๐š’๐š•๐š•๐šŽ๐š๐šŽ๐š›๐šŠ ๐šŸ๐šŠ๐šŒษชฬ๐šŠ, ๐šŽ๐š• ๐šŒ๐š˜๐š›๐šŠ๐šฃ๐š˜ฬ๐š— ๐š™๐šŽ๐šœ๐šŠ๐š๐š˜, ๐šข ๐šž๐š— ๐š๐šŽ๐š•๐š’๐š—๐š˜ ๐š๐šŽ ๐šŒ๐šŠ๐šœ๐š’ ๐š๐š˜๐šœ ๐š–๐šŽ๐š๐š›๐š˜๐šœ ๐šŠ๐š๐šŽ๐š›๐š›๐šŠฬ๐š—๐š๐š˜๐šœ๐šŽ ๐šŠ ๐š–๐š’ ๐š–๐šŠ๐š—๐š๐šŠ ๐šŒ๐šž๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐š’๐š—๐š๐šŽ๐š—๐š๐šŠ๐š‹๐šŠ ๐š’๐š›๐š–๐šŽ. ๐™ฝ๐š˜ ๐šœ๐šŽฬ ๐šœ๐š’ ๐š๐šž๐š’ ๐šŠ ๐šž๐š— ๐š‘๐š˜๐šœ๐š ๐šŒ๐š•๐šž๐š‹ ๐š˜ ๐šŠ ๐šŠ๐š๐š˜๐š™๐š๐šŠ๐š› ๐šž๐š— ๐š๐šŠ๐š๐š˜ ๐šŒ๐šŠ๐š•๐š•๐šŽ๐š“๐šŽ๐š›๐š˜ ๐šŒ๐š˜๐š— ๐š๐š›๐šŠ๐š“๐šŽ ๐š๐šŽ ๐šœ๐š’๐š›๐šŸ๐š’๐šŽ๐š—๐š๐šŠ". Las clientas (y clientes) habituales lo describen como "๐šž๐š— ๐š๐šœ๐šž๐š—๐š๐šŽ๐š›๐šŽ ๐š๐šŽ ๐š–๐šŠ๐š—๐šž๐šŠ๐š•" (⁄ ⁄>⁄ โ–ฝ⁄<⁄ ⁄): gruñe, pone cara de disgusto, dice que no le gusta atender... pero si te quedas callado lo suficiente, termina preguntándote si quieres más té con una voz que suena sospechosamente preocupada. Según fuentes confirmadas, atiende solo tres noches al mes, bajo reserva, y el precio por hora supera lo que la mayoría gana en una semana. ¿Vale la pena? Quienes han tenido el "privilegio" de ser atendidos por este hermoso gato de mal carácter juran que sí. Aunque advierten: no intentes tomarle la mano sin permiso, a menos que quieras recibir una clase gratuita de por qué no se debe molestar a un felino enojado (โ”›โ—‰ะ”โ—‰)โ”›ๅฝกโ”ปโ”โ”ป. —¿๐—ฉ๐—ผ๐—น๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฒ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐—ถ๐˜๐—ฎ๐—ฟ๐—น๐—ผ? —๐—ฆ๐—ถ ๐˜€๐—ผ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜ƒ๐—ถ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ป๐—ผ๐˜๐—ฎ, ๐˜€๐›Šฬ (โ—•โ€ฟโ—•)โ™ก โŠนใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ เญจเญงใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ โŠน โ€‹—¿Host? —murmuró para sí mismo, saboreando la palabra como si fuera un veneno extranjero en su lengua. โ€‹Frunció el ceño con tal intensidad que un pliegue profundo, casi una cicatriz de ansiedad, le partió la frente. Levantó la revista, la acercó al halo de luz de su escritorio de diseño y luego la alejó, entrecerrando los ojos. Observó la fotografía con la minuciosidad de un analista forense buscando una falla. Allí, en la esquina inferior derecha, creyó ver un píxel desalineado, una sombra que no terminaba de encajar con la inclinación altiva de su cuello. โ€‹๐—ฃ๐—ต๐—ผ๐˜๐—ผ๐˜€๐—ต๐—ผ๐—ฝ. โ€‹La conclusión fue un alivio; sintió que podría estallar de pura euforia. Por supuesto. Él jamás… jamás se prestaría a semejante humillación. Ni como castigo, ni bajo tortura, ni en la más delirante de las misiones de infiltración. โ€‹Sin embargo, el sudor frío no tardó en brotar. La revista era de turismo internacional. Eso significaba aeropuertos, hoteles de cinco estrellas, salas de espera de primera clase. Sus subordinados eran los más eficientes del clan, sí, pero seguían siendo hombres. ¿Leían revistas de tendencias? ¿Consumían catálogos de Maid Cafés por puro aburrimiento? ¿Eran lo suficientemente estúpidos como para reconocer sus facciones bajo aquel disfraz ridículo? โ€‹—Con suerte, nadie se detendrá en esta página —se dijo, poniéndose en pie bruscamente. โ€‹Asintió con firmeza, intentando sellar el asunto con lógica. Era una revista para turistas; gente que estaba de paso, sombras que miraban y se marchaban sin dejar rastro. No tenían conexiones con el Clan Tojo. โ€‹Con esa falsa calma, Mine volvió a sentarse. Tomó la revista con desdén, dispuesto a destruirla… pero sus ojos traicioneros bajaron al texto una vez más. โ€‹"Un gatito gruñón que se aferra a ti cuando tratas de irte..." โ€‹Tragó saliva. La imagen de sí mismo con aquel lazo blanco y esponjoso parecía quemarle las pupilas. Sintió un calor abrasador subiéndole por el cuello hasta teñirle las orejas de un carmín violento. โ€‹Miró a su alrededor, buscando el escondite perfecto. ¿Debajo del monitor? Demasiado expuesto. ¿En el cajón de los informes confidenciales del clan? Estaría a salvo, a menos que alguien necesitara auditar las cuentas. ¿En la papelera? Un error de novato; la limpieza pasaba a las siete. ¿Llevarla a casa? โ€‹Con la torpeza impropia de un alto mando, pero con la urgencia de un adolescente ocultando una revista prohibida, Mine desabrochó el forro de su maletín de piel italiana y deslizó el papel satinado en la oscuridad del cuero.
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    9
    4 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ¡Hola! Qué alegría que te hayas pasado por aquí.

    ¡Muchísimas gracias por el interés en mi perfil y en la historia de Asha! Me encantaría conectar con otros escritores, así que ponte cómodo/a. Para que fluyamos mejor, te cuento un poquito cómo me gusta disfrutar del rol:

    Historias con alma: Me apasionan las tramas con desarrollo, donde los personajes crezcan y sufran un poquito. ¡Soy fan del drama y los conflictos! No todo tiene que ser color de rosa para que sea una buena historia.

    Coherencia y Realismo Mágico: Asha vive en un París actual donde lo sobrenatural se esconde entre las sombras. Por eso, prefiero personajes que encajen en ese entorno (humanos o seres fantásticos con apariencia urbana). Me mantengo al margen de estéticas demasiado bizarras o fantasía épica pura para no romper la atmósfera de su mundo.

    Sobre el contenido: No busco escenas eróticas fortuitas ni batallas de "quién es más poderoso". Prefiero que la magia y la acción sirvan a la narrativa.

    Flexibilidad: ¡Me adapto! No importa si prefieres biblias o respuestas cortas, si tu personaje es 2D, si planeamos o improvisamos sobre la marcha. Lo único que pido es un poquito de cariño en la ortografía para que la lectura sea fluida.

    Química: No pacto relaciones de antemano. Me encanta ver cómo surge la chispa (o el conflicto) de forma natural entre los personajes mientras jugamos.

    Constancia: A veces el mundo real me absorbe y puedo tardar días (¡o incluso alguna semana!) en responder. Agradezco infinito tu paciencia; yo prometo avisar siempre que me ausente por mucho tiempo.

    Mensajes y Publicaciones: El privado es nuestro rincón para tramar y planear, para rol mejor aprovechemos todas las herramientas que nos da la plataforma.

    Si has llegado hasta aquí y te gusta lo que has leído, ¡escríbeme! Estaré encantada de tramar contigo.
    ¡Hola! Qué alegría que te hayas pasado por aquí. ¡Muchísimas gracias por el interés en mi perfil y en la historia de Asha! Me encantaría conectar con otros escritores, así que ponte cómodo/a. Para que fluyamos mejor, te cuento un poquito cómo me gusta disfrutar del rol: ๐Ÿ“œ Historias con alma: Me apasionan las tramas con desarrollo, donde los personajes crezcan y sufran un poquito. ¡Soy fan del drama y los conflictos! No todo tiene que ser color de rosa para que sea una buena historia. ๐Ÿชถ Coherencia y Realismo Mágico: Asha vive en un París actual donde lo sobrenatural se esconde entre las sombras. Por eso, prefiero personajes que encajen en ese entorno (humanos o seres fantásticos con apariencia urbana). Me mantengo al margen de estéticas demasiado bizarras o fantasía épica pura para no romper la atmósfera de su mundo. ๐ŸŽ Sobre el contenido: No busco escenas eróticas fortuitas ni batallas de "quién es más poderoso". Prefiero que la magia y la acción sirvan a la narrativa. ๐Ÿซ‚ Flexibilidad: ¡Me adapto! No importa si prefieres biblias o respuestas cortas, si tu personaje es 2D, si planeamos o improvisamos sobre la marcha. Lo único que pido es un poquito de cariño en la ortografía para que la lectura sea fluida. ๐Ÿ’žQuímica: No pacto relaciones de antemano. Me encanta ver cómo surge la chispa (o el conflicto) de forma natural entre los personajes mientras jugamos. โŒ› Constancia: A veces el mundo real me absorbe y puedo tardar días (¡o incluso alguna semana!) en responder. Agradezco infinito tu paciencia; yo prometo avisar siempre que me ausente por mucho tiempo. ๐Ÿ’ฌ Mensajes y Publicaciones: El privado es nuestro rincón para tramar y planear, para rol mejor aprovechemos todas las herramientas que nos da la plataforma. Si has llegado hasta aquí y te gusta lo que has leído, ¡escríbeme! Estaré encantada de tramar contigo.
    Me gusta
    1
    0 comentarios 1 compartido
  • Entreteneos con lo que se ha escrito del Códice.
    Mientras, un tiempecito de vacaciones no tiene mal.
    Seguro que a Veythra Lili Queen Ishtar le encantaría pasear por California en un descapotable, durmiendo en un hotel de 5 estrellas con todos los gastos pagados y comiendo lo que le diese la gana...
    Entreteneos con lo que se ha escrito del Códice. Mientras, un tiempecito de vacaciones no tiene mal. Seguro que a [Lili.Queen] le encantaría pasear por California en un descapotable, durmiendo en un hotel de 5 estrellas con todos los gastos pagados y comiendo lo que le diese la gana...
    Me gusta
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • -un rayo de luz por suerte de una estrella no tan cercana se asoma cálidamente a través de la ventana iluminando el típico escritorio que a sido testigo de cada recuerdo escrito-

    "vaya" -con un poco de sorpresa seguido de un bostezo relajante casi contagioso-
    "no esperaba tener compañía tan tempranamente... si es que aun es temprano aquí?...

    -Tratando de mirar por la ventana la luz ciega a esta mirada recién consiente aun distraído por los sueños-
    -un rayo de luz por suerte de una estrella no tan cercana se asoma cálidamente a través de la ventana iluminando el típico escritorio que a sido testigo de cada recuerdo escrito- "vaya" -con un poco de sorpresa seguido de un bostezo relajante casi contagioso- "no esperaba tener compañía tan tempranamente... si es que aun es temprano aquí?... -Tratando de mirar por la ventana la luz ciega a esta mirada recién consiente aun distraído por los sueños-
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • 10 a 50 lรญneas por Semana
    Fandom
    Once upon a time
    Bรบsqueda de
    Rol
    Estado
    Disponible
    ๐ด๐‘‰๐ผ๐‘†๐‘‚ ๐ถ๐ฟ๐ด๐‘‰๐ด๐ท๐‘‚ ๐ธ๐‘ ๐ฟ๐ด ๐‘‡๐ด๐ต๐ธ๐‘…๐‘๐ด, ๐ธ๐‘๐‘‡๐‘…๐ธ ๐‘€๐ด๐‘๐ถ๐ป๐ด๐‘† ๐ท๐ธ ๐‘…๐‘‚๐‘ ๐‘Œ ๐ถ๐ธ๐‘๐ผ๐‘๐ด

    ๐•ฌ ๐––๐–š๐–Ž๐–Š๐–“ ๐–†๐–šฬ๐–“ ๐–ˆ๐–”๐–“๐–˜๐–Š๐–—๐–›๐–Š ๐–†๐–‘๐–Œ๐–” ๐––๐–š๐–Š ๐–•๐–Š๐–—๐–‰๐–Š๐–—…๐–” ๐–†๐–‘๐–Œ๐–” ๐––๐–š๐–Š ๐–—๐–Š๐–ˆ๐–‘๐–†๐–’๐–†๐–—:

    ๐•พ๐–Š ๐–—๐–š๐–’๐–”๐–—๐–Š๐–† ๐––๐–š๐–Š ๐–‘๐–†๐–˜ ๐–๐–Ž๐–˜๐–™๐–”๐–—๐–Ž๐–†๐–˜ ๐–“๐–” ๐–Š๐–˜๐–™๐–†ฬ๐–“ ๐–ˆ๐–Š๐–—๐–—๐–†๐–‰๐–†๐–˜.๐•ผ๐–š๐–Š ๐–†๐–“๐–™๐–Š๐–˜ ๐–‰๐–Š ๐–‘๐–† ๐–Œ๐–—๐–†๐–“ ๐–’๐–†๐–‘๐–‰๐–Ž๐–ˆ๐–Ž๐–”ฬ๐–“… ๐–†๐–“๐–™๐–Š๐–˜ ๐–‰๐–Š ๐––๐–š๐–Š ๐–‘๐–”๐–˜ ๐–“๐–”๐–’๐–‡๐–—๐–Š๐–˜ ๐–‹๐–š๐–Š๐–—๐–†๐–“ ๐–”๐–‘๐–›๐–Ž๐–‰๐–†๐–‰๐–”๐–˜… ๐–๐–š๐–‡๐–” ๐–š๐–“ ๐–™๐–Ž๐–Š๐–’๐–•๐–” ๐–‰๐–”๐–“๐–‰๐–Š ๐–™๐–”๐–‰๐–” ๐–•๐–”๐–‰๐ธฬ๐–† ๐–ˆ๐–†๐–’๐–‡๐–Ž๐–†๐–—.

    ๐•ฐ๐–˜๐–Š ๐–™๐–Ž๐–Š๐–’๐–•๐–” ๐–Š๐–˜ ๐–†๐–๐–”๐–—๐–†.

    ๐•พ๐–Š ๐–‡๐–š๐–˜๐–ˆ๐–†๐–“:

    ๐•ฌ๐–‘๐–’๐–†๐–˜ ๐–ˆ๐–”๐–“ ๐–˜๐–Š๐–‰ ๐–‰๐–Š ๐–›๐–Š๐–“๐–Œ๐–†๐–“๐–Ÿ๐–†. ๐•ฎ๐–”๐–—๐–†๐–Ÿ๐–”๐–“๐–Š๐–˜ ๐––๐–š๐–Š ๐–†๐–’๐–Š๐–“ ๐–Ž๐–“๐–ˆ๐–‘๐–š๐–˜๐–” ๐–˜๐–†๐–‡๐–Ž๐–Š๐–“๐–‰๐–” ๐–ˆ๐–”ฬ๐–’๐–” ๐–™๐–Š๐–—๐–’๐–Ž๐–“๐–†. ๐•ฎ๐–—๐–Ž๐–†๐–™๐–š๐–—๐–†๐–˜, ๐–—๐–Š๐–ž๐–Š๐–˜, ๐–‘๐–†๐–‰๐–—๐–”๐–“๐–Š๐–˜, ๐–๐–Š๐–ˆ๐–๐–Ž๐–ˆ๐–Š๐–—๐–†๐–˜… ๐–ž ๐–†๐––๐–š๐–Š๐–‘๐–‘๐–”๐–˜ ๐––๐–š๐–Š ๐–†๐–šฬ๐–“ ๐–“๐–” ๐–™๐–Ž๐–Š๐–“๐–Š๐–“ ๐–“๐–”๐–’๐–‡๐–—๐–Š. ๐•ฑ๐–”๐–—๐–†๐–˜๐–™๐–Š๐–—๐–”๐–˜ ๐–ˆ๐–†๐–•๐–†๐–ˆ๐–Š๐–˜ ๐–‰๐–Š ๐–™๐–”๐–—๐–ˆ๐–Š๐–— ๐–˜๐–š ๐–•๐–—๐–”๐–•๐–Ž๐–” ๐–‰๐–Š๐–˜๐–™๐–Ž๐–“๐–”

    ๐•น๐–” ๐–Ž๐–’๐–•๐–”๐–—๐–™๐–† ๐–˜๐–Ž ๐–™๐–š ๐–๐–Ž๐–˜๐–™๐–”๐–—๐–Ž๐–† ๐–ž๐–† ๐–‹๐–š๐–Š ๐–ˆ๐–”๐–“๐–™๐–†๐–‰๐–†…๐–” ๐–˜๐–Ž ๐–“๐–š๐–“๐–ˆ๐–† ๐–Š๐–๐–Ž๐–˜๐–™๐–Ž๐–”ฬ.

    ๐•ฌ๐––๐–š๐ธฬ, ๐–‘๐–”๐–˜ ๐–‹๐–Ž๐–“๐–†๐–‘๐–Š๐–˜ ๐–“๐–” ๐–Š๐–˜๐–™๐–†ฬ๐–“ ๐–Š๐–˜๐–ˆ๐–—๐–Ž๐–™๐–”๐–˜.

    ๐•ป๐–Š๐–—๐–” ๐–ˆ๐–š๐–Ž๐–‰๐–†๐–‰๐–”:

    ๐•ท๐–†๐–˜ ๐–‰๐–Š๐–ˆ๐–Ž๐–˜๐–Ž๐–”๐–“๐–Š๐–˜ ๐–™๐–Ž๐–Š๐–“๐–Š๐–“ ๐–•๐–—๐–Š๐–ˆ๐–Ž๐–”.๐•ท๐–† ๐–’๐–†๐–Œ๐–Ž๐–† ๐–˜๐–Ž๐–Š๐–’๐–•๐–—๐–Š ๐–Š๐–๐–Ž๐–Œ๐–Š ๐–†๐–‘๐–Œ๐–” ๐–† ๐–ˆ๐–†๐–’๐–‡๐–Ž๐–”.๐–„ ๐–“๐–” ๐–™๐–”๐–‰๐–”๐–˜ ๐–‘๐–”๐–˜ ๐––๐–š๐–Š ๐–Š๐–“๐–™๐–—๐–†๐–“… ๐–˜๐–†๐–‘๐–Š๐–“ ๐–˜๐–Ž๐–Š๐–“๐–‰๐–” ๐–‘๐–”๐–˜ ๐–’๐–Ž๐–˜๐–’๐–”๐–˜.

    ๐•พ๐–Ž ๐–†๐–šฬ๐–“ ๐–†๐–˜๐ธฬ ๐–Š๐–˜๐–™๐–†ฬ๐–˜ ๐–‰๐–Ž๐–˜๐–•๐–š๐–Š๐–˜๐–™๐–”~

    ๐–‰๐–Š๐–๐–†ฬ ๐–™๐–š ๐–“๐–”๐–’๐–‡๐–—๐–Š, ๐–‘๐–† ๐–๐–Ž๐–˜๐–™๐–”๐–—๐–Ž๐–† ๐–™๐–Š ๐–Š๐–“๐–ˆ๐–”๐–“๐–™๐–—๐–†๐–—๐–†ฬ.

    (๐น๐‘–๐‘Ÿ๐‘š๐‘Ž๐‘‘๐‘œ ๐‘๐‘œ๐‘› ๐‘ก๐‘–๐‘›๐‘ก๐‘Ž ๐‘๐‘œ๐‘Ÿ๐‘Ÿ๐‘–๐‘‘๐‘Ž, ๐‘๐‘œ๐‘š๐‘œ ๐‘ ๐‘– ๐‘’๐‘™ ๐‘Ž๐‘ข๐‘ก๐‘œ๐‘Ÿ โ„Ž๐‘ข๐‘๐‘–๐‘’๐‘Ÿ๐‘Ž ๐‘‘๐‘ข๐‘‘๐‘Ž๐‘‘๐‘œ ๐‘’๐‘› ๐‘’๐‘™ ๐‘ขฬ๐‘™๐‘ก๐‘–๐‘š๐‘œ ๐‘ก๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘ง๐‘œ…)— ๐–€๐–“ ๐–“๐–†๐–—๐–—๐–†๐–‰๐–”๐–— ๐––๐–š๐–Š ๐–ž๐–† ๐–›๐–Ž๐–” ๐–ˆ๐–”ฬ๐–’๐–” ๐–™๐–Š๐–—๐–’๐–Ž๐–“๐–†๐–“ ๐–‘๐–”๐–˜ ๐–ˆ๐–š๐–Š๐–“๐–™๐–”๐–˜.

    Antes de Storybrooke, antes del destino escrito.

    Este es un mundo en construcción, donde:

    Puedes interpretar personajes canon y explorar sus versiones más profundas, crudas o inesperadas. Los AU no solo están permitidos… son bienvenidos. Buscamos OCs que traigan nuevas historias, conflictos y vínculos que enriquezcan el universo. Cada quien tiene libertad para desarrollar su propio camino dentro de la narrativa compartida

    No seguimos un guion fijo. No hay finales predeterminados. Solo decisiones… y las consecuencias que traen.

    Si te atraen las historias intensas, los personajes complejos y los vínculos que dejan marca… este lugar es para vos.
    ๐ด๐‘‰๐ผ๐‘†๐‘‚ ๐ถ๐ฟ๐ด๐‘‰๐ด๐ท๐‘‚ ๐ธ๐‘ ๐ฟ๐ด ๐‘‡๐ด๐ต๐ธ๐‘…๐‘๐ด, ๐ธ๐‘๐‘‡๐‘…๐ธ ๐‘€๐ด๐‘๐ถ๐ป๐ด๐‘† ๐ท๐ธ ๐‘…๐‘‚๐‘ ๐‘Œ ๐ถ๐ธ๐‘๐ผ๐‘๐ด ๐•ฌ ๐––๐–š๐–Ž๐–Š๐–“ ๐–†๐–šฬ๐–“ ๐–ˆ๐–”๐–“๐–˜๐–Š๐–—๐–›๐–Š ๐–†๐–‘๐–Œ๐–” ๐––๐–š๐–Š ๐–•๐–Š๐–—๐–‰๐–Š๐–—…๐–” ๐–†๐–‘๐–Œ๐–” ๐––๐–š๐–Š ๐–—๐–Š๐–ˆ๐–‘๐–†๐–’๐–†๐–—: ๐•พ๐–Š ๐–—๐–š๐–’๐–”๐–—๐–Š๐–† ๐––๐–š๐–Š ๐–‘๐–†๐–˜ ๐–๐–Ž๐–˜๐–™๐–”๐–—๐–Ž๐–†๐–˜ ๐–“๐–” ๐–Š๐–˜๐–™๐–†ฬ๐–“ ๐–ˆ๐–Š๐–—๐–—๐–†๐–‰๐–†๐–˜.๐•ผ๐–š๐–Š ๐–†๐–“๐–™๐–Š๐–˜ ๐–‰๐–Š ๐–‘๐–† ๐–Œ๐–—๐–†๐–“ ๐–’๐–†๐–‘๐–‰๐–Ž๐–ˆ๐–Ž๐–”ฬ๐–“… ๐–†๐–“๐–™๐–Š๐–˜ ๐–‰๐–Š ๐––๐–š๐–Š ๐–‘๐–”๐–˜ ๐–“๐–”๐–’๐–‡๐–—๐–Š๐–˜ ๐–‹๐–š๐–Š๐–—๐–†๐–“ ๐–”๐–‘๐–›๐–Ž๐–‰๐–†๐–‰๐–”๐–˜… ๐–๐–š๐–‡๐–” ๐–š๐–“ ๐–™๐–Ž๐–Š๐–’๐–•๐–” ๐–‰๐–”๐–“๐–‰๐–Š ๐–™๐–”๐–‰๐–” ๐–•๐–”๐–‰๐ธฬ๐–† ๐–ˆ๐–†๐–’๐–‡๐–Ž๐–†๐–—. ๐•ฐ๐–˜๐–Š ๐–™๐–Ž๐–Š๐–’๐–•๐–” ๐–Š๐–˜ ๐–†๐–๐–”๐–—๐–†. ๐•พ๐–Š ๐–‡๐–š๐–˜๐–ˆ๐–†๐–“: ๐•ฌ๐–‘๐–’๐–†๐–˜ ๐–ˆ๐–”๐–“ ๐–˜๐–Š๐–‰ ๐–‰๐–Š ๐–›๐–Š๐–“๐–Œ๐–†๐–“๐–Ÿ๐–†. ๐•ฎ๐–”๐–—๐–†๐–Ÿ๐–”๐–“๐–Š๐–˜ ๐––๐–š๐–Š ๐–†๐–’๐–Š๐–“ ๐–Ž๐–“๐–ˆ๐–‘๐–š๐–˜๐–” ๐–˜๐–†๐–‡๐–Ž๐–Š๐–“๐–‰๐–” ๐–ˆ๐–”ฬ๐–’๐–” ๐–™๐–Š๐–—๐–’๐–Ž๐–“๐–†. ๐•ฎ๐–—๐–Ž๐–†๐–™๐–š๐–—๐–†๐–˜, ๐–—๐–Š๐–ž๐–Š๐–˜, ๐–‘๐–†๐–‰๐–—๐–”๐–“๐–Š๐–˜, ๐–๐–Š๐–ˆ๐–๐–Ž๐–ˆ๐–Š๐–—๐–†๐–˜… ๐–ž ๐–†๐––๐–š๐–Š๐–‘๐–‘๐–”๐–˜ ๐––๐–š๐–Š ๐–†๐–šฬ๐–“ ๐–“๐–” ๐–™๐–Ž๐–Š๐–“๐–Š๐–“ ๐–“๐–”๐–’๐–‡๐–—๐–Š. ๐•ฑ๐–”๐–—๐–†๐–˜๐–™๐–Š๐–—๐–”๐–˜ ๐–ˆ๐–†๐–•๐–†๐–ˆ๐–Š๐–˜ ๐–‰๐–Š ๐–™๐–”๐–—๐–ˆ๐–Š๐–— ๐–˜๐–š ๐–•๐–—๐–”๐–•๐–Ž๐–” ๐–‰๐–Š๐–˜๐–™๐–Ž๐–“๐–” ๐•น๐–” ๐–Ž๐–’๐–•๐–”๐–—๐–™๐–† ๐–˜๐–Ž ๐–™๐–š ๐–๐–Ž๐–˜๐–™๐–”๐–—๐–Ž๐–† ๐–ž๐–† ๐–‹๐–š๐–Š ๐–ˆ๐–”๐–“๐–™๐–†๐–‰๐–†…๐–” ๐–˜๐–Ž ๐–“๐–š๐–“๐–ˆ๐–† ๐–Š๐–๐–Ž๐–˜๐–™๐–Ž๐–”ฬ. ๐•ฌ๐––๐–š๐ธฬ, ๐–‘๐–”๐–˜ ๐–‹๐–Ž๐–“๐–†๐–‘๐–Š๐–˜ ๐–“๐–” ๐–Š๐–˜๐–™๐–†ฬ๐–“ ๐–Š๐–˜๐–ˆ๐–—๐–Ž๐–™๐–”๐–˜. ๐•ป๐–Š๐–—๐–” ๐–ˆ๐–š๐–Ž๐–‰๐–†๐–‰๐–”: ๐•ท๐–†๐–˜ ๐–‰๐–Š๐–ˆ๐–Ž๐–˜๐–Ž๐–”๐–“๐–Š๐–˜ ๐–™๐–Ž๐–Š๐–“๐–Š๐–“ ๐–•๐–—๐–Š๐–ˆ๐–Ž๐–”.๐•ท๐–† ๐–’๐–†๐–Œ๐–Ž๐–† ๐–˜๐–Ž๐–Š๐–’๐–•๐–—๐–Š ๐–Š๐–๐–Ž๐–Œ๐–Š ๐–†๐–‘๐–Œ๐–” ๐–† ๐–ˆ๐–†๐–’๐–‡๐–Ž๐–”.๐–„ ๐–“๐–” ๐–™๐–”๐–‰๐–”๐–˜ ๐–‘๐–”๐–˜ ๐––๐–š๐–Š ๐–Š๐–“๐–™๐–—๐–†๐–“… ๐–˜๐–†๐–‘๐–Š๐–“ ๐–˜๐–Ž๐–Š๐–“๐–‰๐–” ๐–‘๐–”๐–˜ ๐–’๐–Ž๐–˜๐–’๐–”๐–˜. ๐•พ๐–Ž ๐–†๐–šฬ๐–“ ๐–†๐–˜๐ธฬ ๐–Š๐–˜๐–™๐–†ฬ๐–˜ ๐–‰๐–Ž๐–˜๐–•๐–š๐–Š๐–˜๐–™๐–”~ ๐–‰๐–Š๐–๐–†ฬ ๐–™๐–š ๐–“๐–”๐–’๐–‡๐–—๐–Š, ๐–‘๐–† ๐–๐–Ž๐–˜๐–™๐–”๐–—๐–Ž๐–† ๐–™๐–Š ๐–Š๐–“๐–ˆ๐–”๐–“๐–™๐–—๐–†๐–—๐–†ฬ. (๐น๐‘–๐‘Ÿ๐‘š๐‘Ž๐‘‘๐‘œ ๐‘๐‘œ๐‘› ๐‘ก๐‘–๐‘›๐‘ก๐‘Ž ๐‘๐‘œ๐‘Ÿ๐‘Ÿ๐‘–๐‘‘๐‘Ž, ๐‘๐‘œ๐‘š๐‘œ ๐‘ ๐‘– ๐‘’๐‘™ ๐‘Ž๐‘ข๐‘ก๐‘œ๐‘Ÿ โ„Ž๐‘ข๐‘๐‘–๐‘’๐‘Ÿ๐‘Ž ๐‘‘๐‘ข๐‘‘๐‘Ž๐‘‘๐‘œ ๐‘’๐‘› ๐‘’๐‘™ ๐‘ขฬ๐‘™๐‘ก๐‘–๐‘š๐‘œ ๐‘ก๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘ง๐‘œ…)— ๐–€๐–“ ๐–“๐–†๐–—๐–—๐–†๐–‰๐–”๐–— ๐––๐–š๐–Š ๐–ž๐–† ๐–›๐–Ž๐–” ๐–ˆ๐–”ฬ๐–’๐–” ๐–™๐–Š๐–—๐–’๐–Ž๐–“๐–†๐–“ ๐–‘๐–”๐–˜ ๐–ˆ๐–š๐–Š๐–“๐–™๐–”๐–˜. Antes de Storybrooke, antes del destino escrito. Este es un mundo en construcción, donde: Puedes interpretar personajes canon y explorar sus versiones más profundas, crudas o inesperadas. Los AU no solo están permitidos… son bienvenidos. Buscamos OCs que traigan nuevas historias, conflictos y vínculos que enriquezcan el universo. Cada quien tiene libertad para desarrollar su propio camino dentro de la narrativa compartida No seguimos un guion fijo. No hay finales predeterminados. Solo decisiones… y las consecuencias que traen. Si te atraen las historias intensas, los personajes complejos y los vínculos que dejan marca… este lugar es para vos.
    Me encocora
    1
    1 comentario 3 compartidos
  • Silencio nunca
    desean que enmudezca
    y que tiemble con la idea
    y callar no sera mi vida
    no acepto
    Que traten de sofocarme
    dejen de subestimarme
    el callar, no sera mi vida
    siglos de reglas
    Y absurda verdad
    que se han escrito en piedra
    quedare inmóvil
    y no hables jamas
    adiós a esta leyenda
    y yo
    No quiero derrumbarme
    los llamo intentar
    a callarme y vencerme ya
    silencio nunca
    Desean que enmudezca
    no tiemblo con la idea
    y callar, no sera mi vida, vida
    los recibo
    Firme como roca
    no han de cerra mi boca
    y callar,no sera mi vida
    creen que me van a enjaular
    no lograran mi rendición
    mis alas rotas .....
    Silencio nunca desean que enmudezca y que tiemble con la idea y callar no sera mi vida no acepto Que traten de sofocarme dejen de subestimarme el callar, no sera mi vida siglos de reglas Y absurda verdad que se han escrito en piedra quedare inmóvil y no hables jamas adiós a esta leyenda y yo No quiero derrumbarme los llamo intentar a callarme y vencerme ya silencio nunca Desean que enmudezca no tiemblo con la idea y callar, no sera mi vida, vida los recibo Firme como roca no han de cerra mi boca y callar,no sera mi vida creen que me van a enjaular no lograran mi rendición mis alas rotas .....
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Exhausto. Pero victorioso.

    Regocijáos, mortales y no mortales.

    Todos los artículos del Códice han sido escritos en estos días. Ha sido un trabajo titánico como no os podéis imaginar.

    No tardaré mucho en publicarlos, pues se trata de adaptar bien cada texto, línea, párrafo y aunque me llevará unos cuantos minutos por artículo, reunir la información y estructurarla era el paso prioritario.

    Incluso, es más, a pesar de la poquísima información que he podido encontrar de alguno de vosotros, he hilado bien fino.

    Disfrutad de lo que comience a ser publicado en unas horas. Aunque quizás me quede a medias y debido a mis ocupaciones deba publicar según pueda.

    Exhausto. Pero victorioso. Regocijáos, mortales y no mortales. Todos los artículos del Códice han sido escritos en estos días. Ha sido un trabajo titánico como no os podéis imaginar. No tardaré mucho en publicarlos, pues se trata de adaptar bien cada texto, línea, párrafo y aunque me llevará unos cuantos minutos por artículo, reunir la información y estructurarla era el paso prioritario. Incluso, es más, a pesar de la poquísima información que he podido encontrar de alguno de vosotros, he hilado bien fino. Disfrutad de lo que comience a ser publicado en unas horas. Aunque quizás me quede a medias y debido a mis ocupaciones deba publicar según pueda.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    Me entristece
    7
    5 turnos 0 maullidos
  • Bueno. ¿A que debo esta visita a mi humilde cabaña en el bosque nevado?. Nadie visita a un mago por casualidad. Puedo verlo escrito en tu rostro. Que petición tienes. ¿Algo en que pueda hacer por ti?.
    Bueno. ¿A que debo esta visita a mi humilde cabaña en el bosque nevado?. Nadie visita a un mago por casualidad. Puedo verlo escrito en tu rostro. Que petición tienes. ¿Algo en que pueda hacer por ti?.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Vienna, Austria 06 53 am
    -La peliblanca estaba en la sala de descanso luego de 18 horas en una operación de un motociclista, fracturas múltiples y perforación de un pulmón.
    Estaba tranquilamente tomando un té de jazmín y comiendo unas galletas saladas cuando un enfermero entró a la sala “ El director nos llama a todos”.
    La mujer mira de reojo y continúa comiendo sus galletas, todos salieron en dirección a la oficina del director menos la peliblanca, el arsenalero la quedó mirando preguntándole “Marwolaeth ¿no irás?”, a lo que la mujer le respondió “ dile que me fui a Alaska y me pisó un pingüino”. Eso le dió risa al colega cerrando la puerta, la mujer cerró los ojos para descansar sus ojos, y contó “3, 2, 1” y la puerta se abrió de golpe. Era el director casi con un ataque al corazón, la mujer se levantó sacudiéndose las manos abriendo los ojos colocándose las manos en los bolsillos “ espero que sea importante Edgar”. Salió de la sala seguido por el director que parecía su custodio.

    Entraron a la oficina donde estaban todos los doctores, arsenaleros y enfermeros.-

    Director: Bueno ya que todos están acá, les comento una noticia importante.
    Nos han solicitado un equipo especial en un hospital amigo.
    Así que hemos decidido ayudarlos, elegiremos a los mejores para enviar.
    -Uno de los enfermeros levantó la mano y preguntó “¿Dónde está ese hospital”-

    Director: ese hospital está en Estados Unidos, específicamente en New York.
    -Los enfermeros comenzaron a emocionarse pero había un rostro que se oscureció cuando escucho esa ciudad y era nuestra protagonista, el director añadió -
    El equipo está conformado principalmente por la jefa de cirugía Angyar Marwolaeth.

    -La peliblanca desvío la mirada hacia la ventana con molestia y luego que todos se fueron quedándose sola con el director quien se acercó a su escritorio -

    De todas las ciudades del mundo, de todos los países por qué Estados Unidos..
    Detesto esa ciudad y lo sabes.
    -El director estaba leyendo los expedientes de los enfermeros como si no escuchará a la mujer -

    Director: Ya ha pasado más de dos años de lo que pasó, además no creo que Camelia se acuerde… además solo fue un malentendido

    Un mal…¿entendido..?
    -La mujer golpeó la mesa con una fuerza que la partió en dos, el director trago saliva y se vio el miedo en sus ojos, no había visto molesta a la peliblanca hace muchos años y era la primera vez-

    Director: si…si hablamos de lo que pasó ella te golpeó sin intención..
    Ahora tu te enterraste una pluma en la mano.

    -La mujer lo miró de reojo con un azul oscuro -

    Tu armaras el equipo, todos están preparados..
    Pero no te aseguro que las relaciones sean de lo mejor, debiste enviar a alguien más.
    -Mencionó la mujer caminando a la salida mientras el director se desplomaba en la silla-


    Continuará...
    Vienna, Austria 06 53 am -La peliblanca estaba en la sala de descanso luego de 18 horas en una operación de un motociclista, fracturas múltiples y perforación de un pulmón. Estaba tranquilamente tomando un té de jazmín y comiendo unas galletas saladas cuando un enfermero entró a la sala “ El director nos llama a todos”. La mujer mira de reojo y continúa comiendo sus galletas, todos salieron en dirección a la oficina del director menos la peliblanca, el arsenalero la quedó mirando preguntándole “Marwolaeth ¿no irás?”, a lo que la mujer le respondió “ dile que me fui a Alaska y me pisó un pingüino”. Eso le dió risa al colega cerrando la puerta, la mujer cerró los ojos para descansar sus ojos, y contó “3, 2, 1” y la puerta se abrió de golpe. Era el director casi con un ataque al corazón, la mujer se levantó sacudiéndose las manos abriendo los ojos colocándose las manos en los bolsillos “ espero que sea importante Edgar”. Salió de la sala seguido por el director que parecía su custodio. Entraron a la oficina donde estaban todos los doctores, arsenaleros y enfermeros.- Director: Bueno ya que todos están acá, les comento una noticia importante. Nos han solicitado un equipo especial en un hospital amigo. Así que hemos decidido ayudarlos, elegiremos a los mejores para enviar. -Uno de los enfermeros levantó la mano y preguntó “¿Dónde está ese hospital”- Director: ese hospital está en Estados Unidos, específicamente en New York. -Los enfermeros comenzaron a emocionarse pero había un rostro que se oscureció cuando escucho esa ciudad y era nuestra protagonista, el director añadió - El equipo está conformado principalmente por la jefa de cirugía Angyar Marwolaeth. -La peliblanca desvío la mirada hacia la ventana con molestia y luego que todos se fueron quedándose sola con el director quien se acercó a su escritorio - De todas las ciudades del mundo, de todos los países por qué Estados Unidos.. Detesto esa ciudad y lo sabes. -El director estaba leyendo los expedientes de los enfermeros como si no escuchará a la mujer - Director: Ya ha pasado más de dos años de lo que pasó, además no creo que Camelia se acuerde… además solo fue un malentendido Un mal…¿entendido..? -La mujer golpeó la mesa con una fuerza que la partió en dos, el director trago saliva y se vio el miedo en sus ojos, no había visto molesta a la peliblanca hace muchos años y era la primera vez- Director: si…si hablamos de lo que pasó ella te golpeó sin intención.. Ahora tu te enterraste una pluma en la mano. -La mujer lo miró de reojo con un azul oscuro - Tu armaras el equipo, todos están preparados.. Pero no te aseguro que las relaciones sean de lo mejor, debiste enviar a alguien más. -Mencionó la mujer caminando a la salida mientras el director se desplomaba en la silla- Continuará...
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Mine había aprendido la lección antes de cumplir los veinte años, en las aulas de la universidad donde sus compañeros heredaban imperios mientras él se conformaba con ganarse una beca. El mundo, descubrió, no funcionaba con méritos, sino con conexiones. Podías ser el hombre más brillante de una sala, y aún así no significaba nada. No en la yakuza. Allí, los lazos de sangre se forjaban con la certeza de que el hombre a tu lado estaría dispuesto a ๐—ฐ๐—ผ๐—ฟ๐˜๐—ฎ๐—ฟ๐˜€๐—ฒ ๐˜‚๐—ป ๐—ฑ๐—ฒ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฟ ๐˜๐—ถ. Mine lo sabía antes de dar el primer paso. Así que, como todo en su vida, lo planificó con la meticulosidad de quien no puede permitirse un error.

    Investigó durante meses. Pagó a informantes que bebían su salario en whisky barato, consultó archivos judiciales que el resto del mundo había olvidado, rastreó nombres que nadie más recordaba hasta dar con uno. Un hombre que había sido parte de un clan menor en los márgenes del Tojo, ๐—ฎ๐—น๐—ด๐˜‚๐—ถ๐—ฒ๐—ป ๐˜๐—ฎ๐—ป ๐—ถ๐—ฟ๐—ฟ๐—ฒ๐—น๐—ฒ๐˜ƒ๐—ฎ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐˜€๐˜‚ ๐—ฝ๐—ฟ๐—ผ๐—ฝ๐—ถ๐—ฎ ๐—ณ๐—ฎ๐—บ๐—ถ๐—น๐—ถ๐—ฎ ๐—น๐—ผ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—ฎ๐—ฏ๐—ฎ๐—ป๐—ฑ๐—ผ๐—ป๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฎ ๐˜€๐˜‚ ๐˜€๐˜‚๐—ฒ๐—ฟ๐˜๐—ฒ cuando la justicia lo atrapó. El cargo hizo que hasta los yakuzas más endurecidos fruncieran el ceño cuando Mine mencionó el nombre en voz baja. ๐—”๐—ฐ๐—ผ๐˜€๐—ผ ๐—ฆ๐—ฒ๐˜…๐˜‚๐—ฎ๐—น. La condena había sido larga, el escarnio público implacable, la vergüenza tan absoluta que el hombre salió de prisión sin un solo contacto al que recurrir. Perfecto, pensó Mine. ๐—”๐—น๐—ด๐˜‚๐—ถ๐—ฒ๐—ป ๐˜๐—ฎ๐—ป ๐—ฑ๐—ฒ๐˜€๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฐ๐—ถ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฟ ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ผ๐˜€ ๐—ป๐—ผ ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ฑ๐—ฟ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—บ๐—ฎฬ๐˜€ ๐—ผ๐—ฝ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ฎ๐—ณ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฟ๐˜€๐—ฒ ๐—ฎ ๐—พ๐˜‚๐—ถ๐—ฒ๐—ป ๐—น๐—ฒ ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ฑ๐—ถ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐—น๐—ฎ ๐—บ๐—ฎ๐—ป๐—ผ.

    La primera vez que lo vio fue en una sala de visitas penitenciaria, el hombre era más bajo de lo que esperaba, con un cuerpo que la cárcel no había hecho más que engordar, un rostro inflamado por los años de mala comida y peor trato, y una mirada que alternaba entre la desconfianza del animal acorralado y una sumisión ๐—ฐ๐—ฎ๐˜€๐—ถ ๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐—ด๐—ผ๐—ป๐˜‡๐—ผ๐˜€๐—ฎ. Cuando Mine se acercó, los otros reclusos que compartían el espacio se alejaron como si el aire a su alrededor estuviera contaminado. Sintió el estómago revolverse, una náusea agria que le subió por la garganta y que solo pudo contener apretando la mandíbula con una fuerza que le hizo crujir los dientes. Aquel hombre era lo más bajo que podía encontrarse en la sociedad japonesa, un paria entre los parias, tan repulsivo que incluso los asesinos y los estafadores le daban la espalda.

    Y Mine sonrió. Extendió la mano con la palma hacia arriba, un gesto de apertura que había ensayado frente al espejo durante semanas, y dijo las palabras que había construido con cuidado. Habló de oportunidades, de segundas chances, de cómo alguien con su conocimiento del mundo exterior y alguien con la experiencia del hombre dentro podían construir algo juntos. Su voz no tembló y su gesto no se quebró. ๐—ก๐—ถ ๐˜€๐—ถ๐—พ๐˜‚๐—ถ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐—ฐ๐˜‚๐—ฎ๐—ป๐—ฑ๐—ผ ๐—น๐—ฎ ๐—บ๐—ฎ๐—ป๐—ผ ๐˜€๐˜‚๐—ฑ๐—ผ๐—ฟ๐—ผ๐˜€๐—ฎ ๐˜† ๐—ฑ๐—ฒ๐—บ๐—ฎ๐˜€๐—ถ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฐ๐—ฎ๐—น๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—ฑ๐—ฒ๐—น ๐—ฒ๐˜…๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐˜ƒ๐—ถ๐—ฐ๐˜๐—ผ ๐—ฎ๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ผฬ ๐—น๐—ฎ ๐˜€๐˜‚๐˜†๐—ฎ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—ฒ๐—ณ๐˜‚๐˜€๐—ถ๐˜ƒ๐—ถ๐—ฑ๐—ฎ๐—ฑ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—น๐—ฒ ๐—ต๐—ถ๐˜‡๐—ผ ๐˜€๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ถ๐—ฟ ๐—ฐ๐—ผ๐—บ๐—ผ ๐˜€๐—ถ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐˜‚๐˜ƒ๐—ถ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐˜๐—ผ๐—ฐ๐—ฎ๐—ป๐—ฑ๐—ผ ๐—ฎ๐—น๐—ด๐—ผ ๐—ฝ๐˜‚๐˜๐—ฟ๐—ฒ๐—ณ๐—ฎ๐—ฐ๐˜๐—ผ.

    Durante meses, Mine se obligó a estar presente. A escuchar las mismas historias aburridas sobre sus conquistas, los mismos chistes vulgares que hacían que sus subordinados más leales desviaran la mirada con incomodidad cuando el hombre reía demasiado fuerte en los bares de Kabukichล. A pagar las cuentas, primero las pequeñas, luego las grandes. Un apartamento aquí, un coche allá, dinero para "inversiones" que nunca se materializaban en nada excepto en deudas más grandes. Cada vez que el hombre lo llamaba "hermano" con esa voz untuosa, Mine sentía algo retorcerse en su interior, ๐˜‚๐—ป ๐—ฎ๐—ป๐—ถ๐—บ๐—ฎ๐—น ๐—ฎ๐˜€๐—พ๐˜‚๐—ฒ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ฎ๐—ฟ๐—ฎ๐—ปฬƒ๐—ฎ๐—ฏ๐—ฎ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—ฝ๐—ฎ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฑ๐—ฒ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜€๐˜‚ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ผฬ๐—บ๐—ฎ๐—ด๐—ผ. Pero sostenía la sonrisa, apretaba el hombro del otro con un gesto de camaradería que había ensayado tantas veces que se había vuelto mecánico. Esperaba, pues aquel ๐—–๐—˜๐—ฅ๐——๐—ข era el único que podía brindarle contactos.

    Lo que no esperaba, lo que ningún plan financiero ni análisis de riesgo podría haber previsto, fue el momento en que algo dentro de él se dobló.
    Ocurrió una noche de lluvia, en un callejón detrás de un izakaya donde habían estado bebiendo hasta que las luces de neón empezaron a parpadear como estrellas moribundas. El hombre estaba ebrio, más de lo habitual, apoyado contra la pared húmeda mientras Mine fingía buscar su teléfono para pedir un taxi. Y entonces, entre balbuceos y eructos, las palabras salieron.

    —Somos hermanos jurados, Yoshitaka. Hermanos. Juntos hasta la muerte, ¿entiendes? ๐—›๐—ฎ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—น๐—ฎ ๐—บ๐˜‚๐—ฒ๐—ฟ๐˜๐—ฒ.

    La lluvia caía sobre los hombros de Mine, empapando la tela cara de su abrigo, y por un instante, solo un pequeño instante que después repasaría en su memoria cientos de veces, ๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐—ด๐˜‚๐—ป๐˜๐—ฎ๐—ป๐—ฑ๐—ผ๐˜€๐—ฒ ๐˜€๐—ถ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐—ถ๐—ฎ ๐˜€๐—ถ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฎ๐—น๐—ด๐—ผ ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฎ๐—น ๐—ผ ๐˜€๐—ถ๐—บ๐—ฝ๐—น๐—ฒ๐—บ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—ฑ๐—ฒ๐˜€๐—ฒ๐˜€๐—ฝ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป... Mine sintió algo. Una pequeña calidez, una pequeña grieta en los muros que el habia construido con tanto cuidado. Tal vez, pensó mientras miraba al hombre tambaleante bajo la lluvia, ๐˜๐—ฎ๐—น ๐˜ƒ๐—ฒ๐˜‡ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ฐ๐—ผ๐˜€๐—ฎ ๐—ด๐—ฟ๐—ผ๐˜๐—ฒ๐˜€๐—ฐ๐—ฎ ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฎ๐—น๐—บ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—น๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ๐—ฐ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—ฒ๐—ป ๐˜€๐—ฒ๐—ฟ๐—ถ๐—ผ. Tal vez todos los gestos, las borracheras compartidas, las conversaciones sin sentido sobre el futuro, tal vez todo eso había construido algo real. Algo que Mine nunca había tenido.

    Fue un pensamiento pasajero, duró lo que el parpadeo de una luciérnaga en verano. A la mañana siguiente, cuando el hombre llamó para pedir más dinero con la misma voz de siempre y la misma falta de vergüenza, Mine ya había enterrado ese momento en lo más profundo de su mente.

    La traición llegó tres meses después, aunque en retrospectiva, Mine sabía que había estado gestándose desde el primer día. Un trato. Algo grande, algo que pondría a la Familia Hakuho en una posición de poder dentro del Clan. El hombre había insistido en participar, en demostrar que era más que la mascota que los otros clanes susurraban a sus espaldas. Mine aceptó, a pesar de cada instinto que le gritaba que no lo hiciera. ๐—ง๐—ฎ๐—น ๐˜ƒ๐—ฒ๐˜‡, ๐˜€๐—ฒ ๐—ฑ๐—ถ๐—ท๐—ผ, ๐˜๐—ฎ๐—น ๐˜ƒ๐—ฒ๐˜‡ ๐—ฎ๐˜€๐›Šฬ ๐—ฒ๐—น ๐˜ƒ๐›Šฬ๐—ป๐—ฐ๐˜‚๐—น๐—ผ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ๐—ป ๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐˜€๐˜๐—ฟ๐˜‚๐—ถ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ๐—ท๐—ฎ๐—ฟ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜€๐—ฒ๐—ฟ ๐˜€๐—ผ๐—น๐—ผ ๐—ฝ๐—ฎ๐—น๐—ฎ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฎ๐˜€ ๐—ฒ๐—ฏ๐—ฟ๐—ถ๐—ฎ๐˜€ ๐—ฒ๐—ป ๐˜‚๐—ป ๐—ฐ๐—ฎ๐—น๐—น๐—ฒ๐—ท๐—ผฬ๐—ป.
    La emboscada fue perfectamente ejecutada. Las luces de los vehículos, las armas desenfundadas, los gritos de los hombres de Mine cayendo alrededor. Y el hombre que debía cubrirle la espalda, aquel al que había sacado de la cárcel, ๐—ฎ๐—น ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐˜ƒ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ถ๐—ฑ๐—ผ, ๐—ฎ๐—น๐—ถ๐—บ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ, ๐—ฝ๐—ฟ๐—ผ๐˜๐—ฒ๐—ด๐—ถ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—ฏ๐˜‚๐—ฟ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—น๐—ผ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ๐—บ๐—ฎฬ๐˜€ ๐—ฐ๐—น๐—ฎ๐—ป๐—ฒ๐˜€, ๐—ฑ๐—ฒ๐˜€๐—ฎ๐—ฝ๐—ฎ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ ๐—ฒ๐—ป ๐—น๐—ฎ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐—ณ๐˜‚๐˜€๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—ฐ๐—ผ๐—ป ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฒ๐—น ๐—ฑ๐—ถ๐—ป๐—ฒ๐—ฟ๐—ผ. Con todo. Mine recordaba haber sangrado esa noche, arrastrándose por un callejón distinto al de la promesa de hermanos jurados, con un tajo en el costado que le enseñó lo que era estar realmente solo.

    No lo buscó, no envió hombres tras él, no hizo nada excepto esperar. Y Mine Yoshitaka sabía esperar como nadie. Había esperado años para construir su imperio financiero, había esperado décadas para encontrar un lugar al que pertenecer, había esperado toda una vida para dejar de sentirse como el niño huérfano que miraba desde afuera. Podía esperar unos meses más, después de todo, Mine se convenció así mismo de que ๐—น๐—ฎ ๐˜ƒ๐—ฒ๐—ป๐—ด๐—ฎ๐—ป๐˜‡๐—ฎ ๐—ฒ๐˜€ ๐˜‚๐—ป ๐—ท๐˜‚๐—ฒ๐—ด๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜๐—ผ๐—ป๐˜๐—ผ๐˜€.

    El hombre volvió cuando el dinero se acabó. Volvió con la misma sonrisa untuosa, la misma falta de vergüenza, los mismos gestos de camaradería... y Mine sonrió. Le dio la bienvenida, puso una mano en su hombro y dijo que entendía, que eran tiempos difíciles, que los hermanos se perdonan. Cada palabra era un cuchillo que enterraba en su propia carne, pero la sonrisa no se movió ni un milímetro.
    Dejó que el hombre creyera que había triunfado, que la traición había sido olvidada, que su lugar junto al futuro patriarca seguía intacto. Le prestó dinero cuando lo pidió, asintió con la cabeza cuando el hombre hablaba de sus planes grandiosos, rió cuando contaba sus chistes vulgares. Cada interacción era una prueba de resistencia, un ejercicio de control tan exquisito que a veces Mine se sorprendía a sí mismo, ๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐—ด๐˜‚๐—ป๐˜๐—ฎฬ๐—ป๐—ฑ๐—ผ๐˜€๐—ฒ ๐˜€๐—ถ ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฎ๐—น๐—บ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐—ต๐˜‚๐—บ๐—ฎ๐—ป๐—ผ ๐—ผ ๐˜€๐—ผ๐—น๐—ผ ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—บ๐—ฎฬ๐—พ๐˜‚๐—ถ๐—ป๐—ฎ ๐—ฑ๐—ถ๐˜€๐—ณ๐—ฟ๐—ฎ๐˜‡๐—ฎ๐—ฑ๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ต๐—ผ๐—บ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฒ.

    Pero la paciencia, como todo en la vida, tenía un límite.

    Fue una tarde cualquiera. Mine estaba en su oficina de la sede de la Familia Hakuho, repasando informes trimestrales que prometían ganancias récord, cuando el hombre irrumpió sin anunciarse. Ya había estado bebiendo, el aliento a shลchลซ llegó antes que él, impregnando el aire con ese olor agrio que Mine había aprendido a identificar como presagio de problemas. Y entonces comenzó..
    Primero fueron las acusaciones: Que Mine le debía más, que lo había mantenido en una posición baja a propósito para humillarlo, que él había puesto su vida en riesgo por el clan y qué había recibido a cambio. La voz del hombre crecía en volumen y en absurdez, cada palabra más inflamada que la anterior, hasta que el traqueteo de los muebles al ser empujados se sumó al ruido. Una lámpara de mesa de porcelana china, una pieza que Mine había adquirido en una subasta en Kioto, valorada en más de lo que aquel cerdo había ganado en toda su vida, voló contra la pared y estalló en fragmentos blancos. Un portarretratos con una fotografía que Mine ni siquiera recordaba haber colocado allí siguió el mismo camino. Luego un jarrón, luego un monitor...

    —¡ME DEBES TODO! —el grito del hombre resonó entre las paredes de caoba, sus puños golpeando el escritorio donde Mine todavía estaba sentado, observando con una calma que parecía sobrenatural—. ¡TODO EL DINERO, MINE! ¡Y TUS HOMBRES! ¡ME CANSÉ DE ESTA MIERDA! ¡VOY A ARMAR UNA GUERRA SI NO ME DAS LO QUE ME CORRESPONDE!

    Sus manos gordezuelas se cerraron sobre el borde del escritorio, volcando la taza de té que Mine había estado bebiendo momentos antes. El líquido caliente se derramó sobre los informes, arruinando horas de trabajo meticuloso. Y fue eso, de todas las cosas, lo que hizo que algo en los ojos de Mine cambiara. No fue la amenaza de guerra, no fue la destrucción de sus pertenencias. Fue el té sobre los informes. ๐—˜๐—น ๐—ด๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ผ ๐—ฝ๐—ฒ๐—พ๐˜‚๐—ฒ๐—ปฬƒ๐—ผ, ๐—ฐ๐—ฎ๐˜€๐—ถ ๐—ถ๐—ป๐˜€๐—ถ๐—ด๐—ป๐—ถ๐—ณ๐—ถ๐—ฐ๐—ฎ๐—ป๐˜๐—ฒ, ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐—น๐—ฎ๐—ฏ๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—ณ๐—ฎ๐—น๐˜๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ฟ๐—ฒ๐˜€๐—ฝ๐—ฒ๐˜๐—ผ ๐˜๐—ฎ๐—ป ๐—ฝ๐—ฟ๐—ผ๐—ณ๐˜‚๐—ป๐—ฑ๐—ฎ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ป๐—ถ ๐˜€๐—ถ๐—พ๐˜‚๐—ถ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐—บ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฐ๐›Šฬ๐—ฎ ๐˜€๐—ฒ๐—ฟ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐˜€๐—ถ๐—ฑ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฑ๐—ฎ.
    El hombre seguía gritando, su cara congestionada hasta adquirir un tono púrpura, la saliva volando de sus labios mientras enumeraba todas las formas en que Mine le había fallado. No había notado cómo la sonrisa de Mine, esa sonrisa que había sostenido durante dos años enteros, había desaparecido de su rostro como si nunca hubiera existido.

    Cuando Mine se levantó de su silla, lo hizo con fluidez, el golpe fue tan rápido que el hombre apenas tuvo tiempo de parpadear antes de que el puño de Mine se hundiera en su estómago blando con precisión. El aire salió de sus pulmones en un gemido húmedo, sus rodillas se doblaron, y luego vino el segundo golpe, y el tercero. ๐—–๐—ฎ๐—ฑ๐—ฎ ๐—ถ๐—บ๐—ฝ๐—ฎ๐—ฐ๐˜๐—ผ ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—น๐—ถ๐—ฏ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป, ๐—ฐ๐—ฎ๐—ฑ๐—ฎ ๐˜€๐—ผ๐—ป๐—ถ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ต๐˜‚๐—ฒ๐˜€๐—ผ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฎ ๐—ฐ๐—ฎ๐—ฟ๐—ป๐—ฒ ๐˜‚๐—ป ๐—ฒ๐—ฐ๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ฎ๐˜€ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐˜€๐—ผ๐—ป๐—ฟ๐—ถ๐˜€๐—ฎ๐˜€ ๐—ณ๐—ฎ๐—น๐˜€๐—ฎ๐˜€, ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ฎ๐˜€ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—ฝ๐—ฟ๐—ผ๐—บ๐—ฒ๐˜€๐—ฎ๐˜€ ๐—ฟ๐—ผ๐˜๐—ฎ๐˜€, ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ฎ๐˜€ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—ป๐—ผ๐—ฐ๐—ต๐—ฒ๐˜€ ๐—ฒ๐—ป ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐— ๐—ถ๐—ป๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—บ๐—ถ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฎ๐—น ๐˜๐—ฒ๐—ฐ๐—ต๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜€๐˜‚ ๐—ฎ๐—ฝ๐—ฎ๐—ฟ๐˜๐—ฎ๐—บ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ผ ๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐—ด๐˜‚๐—ป๐˜๐—ฎฬ๐—ป๐—ฑ๐—ผ๐˜€๐—ฒ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฟ ๐—พ๐˜‚๐—ฒฬ ๐˜€๐—ฒ๐—ด๐˜‚๐›Šฬ๐—ฎ ๐˜€๐—ถ๐—ป๐˜๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐—ฑ๐—ผ ๐—ฒ๐˜€๐—ฒ ๐˜ƒ๐—ฎ๐—ฐ๐›Šฬ๐—ผ ๐—ฎ ๐—ฝ๐—ฒ๐˜€๐—ฎ๐—ฟ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ผ ๐—น๐—ผ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—น๐—ผ๐—ด๐—ฟ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ.

    La sangre salpicó la manga de su traje, pero Mine ni siquiera parpadeó. Sus nudillos ardían, y el dolor era casi agradable, desestresante diría.
    Cuando el hombre yacía en el suelo, entre los restos de porcelana y los papeles manchados de té, emitiendo sonidos que ya no eran palabras sino gemidos, Mine se enderezó. Tomó un pañuelo de su bolsillo interior y se limpió los nudillos meticulosidad. Sólo entonces, con un gesto casi perezoso de su mano, ๐—น๐—น๐—ฎ๐—บ๐—ผฬ ๐—ฎ ๐˜€๐˜‚๐˜€ ๐˜€๐˜‚๐—ฏ๐—ผ๐—ฟ๐—ฑ๐—ถ๐—ป๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ๐˜€.

    Dos hombres en traje negro aparecieron en el marco de la puerta, sus rostros perfectamente impasibles, esperando instrucciones.
    Mine los miró, y luego desvió la vista hacia el bulto tembloroso en el suelo. Su voz, cuando habló, fue baja y serena, el mismo tono que usaba para aprobar presupuestos trimestrales.

    —๐—ก๐—ผ ๐—น๐—ผ ๐—ต๐—ฎ๐—ด๐—ฎ๐—ป ๐—ฎ๐—พ๐˜‚๐›Šฬ

    Salió de la oficina sin mirar atrás. Caminó por el pasillo de la sede con pasos medidos, escuchando cómo los gritos comenzaban de nuevo detrás de él, más agudos y más desesperados, la voz de aquel hombre que ya no era su "mejor amigo", ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ป๐˜‚๐—ป๐—ฐ๐—ฎ ๐—น๐—ผ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐˜€๐—ถ๐—ฑ๐—ผ, ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ป๐˜‚๐—ป๐—ฐ๐—ฎ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฑ๐—ฟ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐—ฒ๐—ฟ๐—น๐—ผ ๐˜€๐—ถ๐—ฑ๐—ผ.

    Porque esa era la lección, ¿no? Mine había aprendido muy pronto que en este mundo no recibes nada gratis. Y aquella cosa en el suelo de su oficina, ese despojo que gemía entre la sangre y los restos de porcelana, nunca había sido un hermano. ๐—ฆ๐—ผ๐—น๐—ผ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐˜€๐—ถ๐—ฑ๐—ผ ๐˜‚๐—ป ๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฎ๐˜๐—ผ ๐—บ๐—ฎ๐—น ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฑ๐—ฎ๐—ฐ๐˜๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ, ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—ถ๐—ป๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐˜€๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—ฐ๐—ผ๐—ป ๐—ฟ๐—ฒ๐—ป๐—ฑ๐—ถ๐—บ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ผ๐˜€ ๐—ป๐—ฒ๐—ด๐—ฎ๐˜๐—ถ๐˜ƒ๐—ผ๐˜€, ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—ฝ๐—ฎฬ๐—ด๐—ถ๐—ป๐—ฎ ๐—บ๐—ฎฬ๐˜€ ๐—ฒ๐—ป ๐—ฒ๐—น ๐—น๐—ฎ๐—ฟ๐—ด๐—ผ ๐—ฒ๐˜…๐—ฝ๐—ฒ๐—ฑ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ฟ๐—ฎ๐˜‡๐—ผ๐—ป๐—ฒ๐˜€ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฟ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐— ๐—ถ๐—ป๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ๐—ท๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ฐ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฒ๐—ฟ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—น๐—ผ๐˜€ ๐—น๐—ฎ๐˜‡๐—ผ๐˜€ ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฒ ๐—ต๐—ผ๐—บ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฒ๐˜€ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฑ๐›Šฬ๐—ฎ๐—ป ๐˜€๐—ฒ๐—ฟ ๐—ฎ๐—น๐—ด๐—ผ ๐—บ๐—ฎฬ๐˜€ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐˜๐—ฟ๐—ฎ๐—ป๐˜€๐—ฎ๐—ฐ๐—ฐ๐—ถ๐—ผ๐—ป๐—ฒ๐˜€.
    Mine había aprendido la lección antes de cumplir los veinte años, en las aulas de la universidad donde sus compañeros heredaban imperios mientras él se conformaba con ganarse una beca. El mundo, descubrió, no funcionaba con méritos, sino con conexiones. Podías ser el hombre más brillante de una sala, y aún así no significaba nada. No en la yakuza. Allí, los lazos de sangre se forjaban con la certeza de que el hombre a tu lado estaría dispuesto a ๐—ฐ๐—ผ๐—ฟ๐˜๐—ฎ๐—ฟ๐˜€๐—ฒ ๐˜‚๐—ป ๐—ฑ๐—ฒ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฟ ๐˜๐—ถ. Mine lo sabía antes de dar el primer paso. Así que, como todo en su vida, lo planificó con la meticulosidad de quien no puede permitirse un error. Investigó durante meses. Pagó a informantes que bebían su salario en whisky barato, consultó archivos judiciales que el resto del mundo había olvidado, rastreó nombres que nadie más recordaba hasta dar con uno. Un hombre que había sido parte de un clan menor en los márgenes del Tojo, ๐—ฎ๐—น๐—ด๐˜‚๐—ถ๐—ฒ๐—ป ๐˜๐—ฎ๐—ป ๐—ถ๐—ฟ๐—ฟ๐—ฒ๐—น๐—ฒ๐˜ƒ๐—ฎ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐˜€๐˜‚ ๐—ฝ๐—ฟ๐—ผ๐—ฝ๐—ถ๐—ฎ ๐—ณ๐—ฎ๐—บ๐—ถ๐—น๐—ถ๐—ฎ ๐—น๐—ผ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—ฎ๐—ฏ๐—ฎ๐—ป๐—ฑ๐—ผ๐—ป๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฎ ๐˜€๐˜‚ ๐˜€๐˜‚๐—ฒ๐—ฟ๐˜๐—ฒ cuando la justicia lo atrapó. El cargo hizo que hasta los yakuzas más endurecidos fruncieran el ceño cuando Mine mencionó el nombre en voz baja. ๐—”๐—ฐ๐—ผ๐˜€๐—ผ ๐—ฆ๐—ฒ๐˜…๐˜‚๐—ฎ๐—น. La condena había sido larga, el escarnio público implacable, la vergüenza tan absoluta que el hombre salió de prisión sin un solo contacto al que recurrir. Perfecto, pensó Mine. ๐—”๐—น๐—ด๐˜‚๐—ถ๐—ฒ๐—ป ๐˜๐—ฎ๐—ป ๐—ฑ๐—ฒ๐˜€๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฐ๐—ถ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฟ ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ผ๐˜€ ๐—ป๐—ผ ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ฑ๐—ฟ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—บ๐—ฎฬ๐˜€ ๐—ผ๐—ฝ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ฎ๐—ณ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฟ๐˜€๐—ฒ ๐—ฎ ๐—พ๐˜‚๐—ถ๐—ฒ๐—ป ๐—น๐—ฒ ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ฑ๐—ถ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐—น๐—ฎ ๐—บ๐—ฎ๐—ป๐—ผ. La primera vez que lo vio fue en una sala de visitas penitenciaria, el hombre era más bajo de lo que esperaba, con un cuerpo que la cárcel no había hecho más que engordar, un rostro inflamado por los años de mala comida y peor trato, y una mirada que alternaba entre la desconfianza del animal acorralado y una sumisión ๐—ฐ๐—ฎ๐˜€๐—ถ ๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐—ด๐—ผ๐—ป๐˜‡๐—ผ๐˜€๐—ฎ. Cuando Mine se acercó, los otros reclusos que compartían el espacio se alejaron como si el aire a su alrededor estuviera contaminado. Sintió el estómago revolverse, una náusea agria que le subió por la garganta y que solo pudo contener apretando la mandíbula con una fuerza que le hizo crujir los dientes. Aquel hombre era lo más bajo que podía encontrarse en la sociedad japonesa, un paria entre los parias, tan repulsivo que incluso los asesinos y los estafadores le daban la espalda. Y Mine sonrió. Extendió la mano con la palma hacia arriba, un gesto de apertura que había ensayado frente al espejo durante semanas, y dijo las palabras que había construido con cuidado. Habló de oportunidades, de segundas chances, de cómo alguien con su conocimiento del mundo exterior y alguien con la experiencia del hombre dentro podían construir algo juntos. Su voz no tembló y su gesto no se quebró. ๐—ก๐—ถ ๐˜€๐—ถ๐—พ๐˜‚๐—ถ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐—ฐ๐˜‚๐—ฎ๐—ป๐—ฑ๐—ผ ๐—น๐—ฎ ๐—บ๐—ฎ๐—ป๐—ผ ๐˜€๐˜‚๐—ฑ๐—ผ๐—ฟ๐—ผ๐˜€๐—ฎ ๐˜† ๐—ฑ๐—ฒ๐—บ๐—ฎ๐˜€๐—ถ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฐ๐—ฎ๐—น๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—ฑ๐—ฒ๐—น ๐—ฒ๐˜…๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐˜ƒ๐—ถ๐—ฐ๐˜๐—ผ ๐—ฎ๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ผฬ ๐—น๐—ฎ ๐˜€๐˜‚๐˜†๐—ฎ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—ฒ๐—ณ๐˜‚๐˜€๐—ถ๐˜ƒ๐—ถ๐—ฑ๐—ฎ๐—ฑ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—น๐—ฒ ๐—ต๐—ถ๐˜‡๐—ผ ๐˜€๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ถ๐—ฟ ๐—ฐ๐—ผ๐—บ๐—ผ ๐˜€๐—ถ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐˜‚๐˜ƒ๐—ถ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐˜๐—ผ๐—ฐ๐—ฎ๐—ป๐—ฑ๐—ผ ๐—ฎ๐—น๐—ด๐—ผ ๐—ฝ๐˜‚๐˜๐—ฟ๐—ฒ๐—ณ๐—ฎ๐—ฐ๐˜๐—ผ. Durante meses, Mine se obligó a estar presente. A escuchar las mismas historias aburridas sobre sus conquistas, los mismos chistes vulgares que hacían que sus subordinados más leales desviaran la mirada con incomodidad cuando el hombre reía demasiado fuerte en los bares de Kabukichล. A pagar las cuentas, primero las pequeñas, luego las grandes. Un apartamento aquí, un coche allá, dinero para "inversiones" que nunca se materializaban en nada excepto en deudas más grandes. Cada vez que el hombre lo llamaba "hermano" con esa voz untuosa, Mine sentía algo retorcerse en su interior, ๐˜‚๐—ป ๐—ฎ๐—ป๐—ถ๐—บ๐—ฎ๐—น ๐—ฎ๐˜€๐—พ๐˜‚๐—ฒ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ฎ๐—ฟ๐—ฎ๐—ปฬƒ๐—ฎ๐—ฏ๐—ฎ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—ฝ๐—ฎ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฑ๐—ฒ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜€๐˜‚ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ผฬ๐—บ๐—ฎ๐—ด๐—ผ. Pero sostenía la sonrisa, apretaba el hombro del otro con un gesto de camaradería que había ensayado tantas veces que se había vuelto mecánico. Esperaba, pues aquel ๐—–๐—˜๐—ฅ๐——๐—ข era el único que podía brindarle contactos. Lo que no esperaba, lo que ningún plan financiero ni análisis de riesgo podría haber previsto, fue el momento en que algo dentro de él se dobló. Ocurrió una noche de lluvia, en un callejón detrás de un izakaya donde habían estado bebiendo hasta que las luces de neón empezaron a parpadear como estrellas moribundas. El hombre estaba ebrio, más de lo habitual, apoyado contra la pared húmeda mientras Mine fingía buscar su teléfono para pedir un taxi. Y entonces, entre balbuceos y eructos, las palabras salieron. —Somos hermanos jurados, Yoshitaka. Hermanos. Juntos hasta la muerte, ¿entiendes? ๐—›๐—ฎ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—น๐—ฎ ๐—บ๐˜‚๐—ฒ๐—ฟ๐˜๐—ฒ. La lluvia caía sobre los hombros de Mine, empapando la tela cara de su abrigo, y por un instante, solo un pequeño instante que después repasaría en su memoria cientos de veces, ๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐—ด๐˜‚๐—ป๐˜๐—ฎ๐—ป๐—ฑ๐—ผ๐˜€๐—ฒ ๐˜€๐—ถ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐—ถ๐—ฎ ๐˜€๐—ถ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฎ๐—น๐—ด๐—ผ ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฎ๐—น ๐—ผ ๐˜€๐—ถ๐—บ๐—ฝ๐—น๐—ฒ๐—บ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—ฑ๐—ฒ๐˜€๐—ฒ๐˜€๐—ฝ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป... Mine sintió algo. Una pequeña calidez, una pequeña grieta en los muros que el habia construido con tanto cuidado. Tal vez, pensó mientras miraba al hombre tambaleante bajo la lluvia, ๐˜๐—ฎ๐—น ๐˜ƒ๐—ฒ๐˜‡ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ฐ๐—ผ๐˜€๐—ฎ ๐—ด๐—ฟ๐—ผ๐˜๐—ฒ๐˜€๐—ฐ๐—ฎ ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฎ๐—น๐—บ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—น๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ๐—ฐ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—ฒ๐—ป ๐˜€๐—ฒ๐—ฟ๐—ถ๐—ผ. Tal vez todos los gestos, las borracheras compartidas, las conversaciones sin sentido sobre el futuro, tal vez todo eso había construido algo real. Algo que Mine nunca había tenido. Fue un pensamiento pasajero, duró lo que el parpadeo de una luciérnaga en verano. A la mañana siguiente, cuando el hombre llamó para pedir más dinero con la misma voz de siempre y la misma falta de vergüenza, Mine ya había enterrado ese momento en lo más profundo de su mente. La traición llegó tres meses después, aunque en retrospectiva, Mine sabía que había estado gestándose desde el primer día. Un trato. Algo grande, algo que pondría a la Familia Hakuho en una posición de poder dentro del Clan. El hombre había insistido en participar, en demostrar que era más que la mascota que los otros clanes susurraban a sus espaldas. Mine aceptó, a pesar de cada instinto que le gritaba que no lo hiciera. ๐—ง๐—ฎ๐—น ๐˜ƒ๐—ฒ๐˜‡, ๐˜€๐—ฒ ๐—ฑ๐—ถ๐—ท๐—ผ, ๐˜๐—ฎ๐—น ๐˜ƒ๐—ฒ๐˜‡ ๐—ฎ๐˜€๐›Šฬ ๐—ฒ๐—น ๐˜ƒ๐›Šฬ๐—ป๐—ฐ๐˜‚๐—น๐—ผ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ๐—ป ๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐˜€๐˜๐—ฟ๐˜‚๐—ถ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ๐—ท๐—ฎ๐—ฟ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜€๐—ฒ๐—ฟ ๐˜€๐—ผ๐—น๐—ผ ๐—ฝ๐—ฎ๐—น๐—ฎ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฎ๐˜€ ๐—ฒ๐—ฏ๐—ฟ๐—ถ๐—ฎ๐˜€ ๐—ฒ๐—ป ๐˜‚๐—ป ๐—ฐ๐—ฎ๐—น๐—น๐—ฒ๐—ท๐—ผฬ๐—ป. La emboscada fue perfectamente ejecutada. Las luces de los vehículos, las armas desenfundadas, los gritos de los hombres de Mine cayendo alrededor. Y el hombre que debía cubrirle la espalda, aquel al que había sacado de la cárcel, ๐—ฎ๐—น ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐˜ƒ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ถ๐—ฑ๐—ผ, ๐—ฎ๐—น๐—ถ๐—บ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ, ๐—ฝ๐—ฟ๐—ผ๐˜๐—ฒ๐—ด๐—ถ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—ฏ๐˜‚๐—ฟ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—น๐—ผ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ๐—บ๐—ฎฬ๐˜€ ๐—ฐ๐—น๐—ฎ๐—ป๐—ฒ๐˜€, ๐—ฑ๐—ฒ๐˜€๐—ฎ๐—ฝ๐—ฎ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ ๐—ฒ๐—ป ๐—น๐—ฎ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐—ณ๐˜‚๐˜€๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—ฐ๐—ผ๐—ป ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฒ๐—น ๐—ฑ๐—ถ๐—ป๐—ฒ๐—ฟ๐—ผ. Con todo. Mine recordaba haber sangrado esa noche, arrastrándose por un callejón distinto al de la promesa de hermanos jurados, con un tajo en el costado que le enseñó lo que era estar realmente solo. No lo buscó, no envió hombres tras él, no hizo nada excepto esperar. Y Mine Yoshitaka sabía esperar como nadie. Había esperado años para construir su imperio financiero, había esperado décadas para encontrar un lugar al que pertenecer, había esperado toda una vida para dejar de sentirse como el niño huérfano que miraba desde afuera. Podía esperar unos meses más, después de todo, Mine se convenció así mismo de que ๐—น๐—ฎ ๐˜ƒ๐—ฒ๐—ป๐—ด๐—ฎ๐—ป๐˜‡๐—ฎ ๐—ฒ๐˜€ ๐˜‚๐—ป ๐—ท๐˜‚๐—ฒ๐—ด๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜๐—ผ๐—ป๐˜๐—ผ๐˜€. El hombre volvió cuando el dinero se acabó. Volvió con la misma sonrisa untuosa, la misma falta de vergüenza, los mismos gestos de camaradería... y Mine sonrió. Le dio la bienvenida, puso una mano en su hombro y dijo que entendía, que eran tiempos difíciles, que los hermanos se perdonan. Cada palabra era un cuchillo que enterraba en su propia carne, pero la sonrisa no se movió ni un milímetro. Dejó que el hombre creyera que había triunfado, que la traición había sido olvidada, que su lugar junto al futuro patriarca seguía intacto. Le prestó dinero cuando lo pidió, asintió con la cabeza cuando el hombre hablaba de sus planes grandiosos, rió cuando contaba sus chistes vulgares. Cada interacción era una prueba de resistencia, un ejercicio de control tan exquisito que a veces Mine se sorprendía a sí mismo, ๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐—ด๐˜‚๐—ป๐˜๐—ฎฬ๐—ป๐—ฑ๐—ผ๐˜€๐—ฒ ๐˜€๐—ถ ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฎ๐—น๐—บ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐—ต๐˜‚๐—บ๐—ฎ๐—ป๐—ผ ๐—ผ ๐˜€๐—ผ๐—น๐—ผ ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—บ๐—ฎฬ๐—พ๐˜‚๐—ถ๐—ป๐—ฎ ๐—ฑ๐—ถ๐˜€๐—ณ๐—ฟ๐—ฎ๐˜‡๐—ฎ๐—ฑ๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ต๐—ผ๐—บ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฒ. Pero la paciencia, como todo en la vida, tenía un límite. Fue una tarde cualquiera. Mine estaba en su oficina de la sede de la Familia Hakuho, repasando informes trimestrales que prometían ganancias récord, cuando el hombre irrumpió sin anunciarse. Ya había estado bebiendo, el aliento a shลchลซ llegó antes que él, impregnando el aire con ese olor agrio que Mine había aprendido a identificar como presagio de problemas. Y entonces comenzó.. Primero fueron las acusaciones: Que Mine le debía más, que lo había mantenido en una posición baja a propósito para humillarlo, que él había puesto su vida en riesgo por el clan y qué había recibido a cambio. La voz del hombre crecía en volumen y en absurdez, cada palabra más inflamada que la anterior, hasta que el traqueteo de los muebles al ser empujados se sumó al ruido. Una lámpara de mesa de porcelana china, una pieza que Mine había adquirido en una subasta en Kioto, valorada en más de lo que aquel cerdo había ganado en toda su vida, voló contra la pared y estalló en fragmentos blancos. Un portarretratos con una fotografía que Mine ni siquiera recordaba haber colocado allí siguió el mismo camino. Luego un jarrón, luego un monitor... —¡ME DEBES TODO! —el grito del hombre resonó entre las paredes de caoba, sus puños golpeando el escritorio donde Mine todavía estaba sentado, observando con una calma que parecía sobrenatural—. ¡TODO EL DINERO, MINE! ¡Y TUS HOMBRES! ¡ME CANSÉ DE ESTA MIERDA! ¡VOY A ARMAR UNA GUERRA SI NO ME DAS LO QUE ME CORRESPONDE! Sus manos gordezuelas se cerraron sobre el borde del escritorio, volcando la taza de té que Mine había estado bebiendo momentos antes. El líquido caliente se derramó sobre los informes, arruinando horas de trabajo meticuloso. Y fue eso, de todas las cosas, lo que hizo que algo en los ojos de Mine cambiara. No fue la amenaza de guerra, no fue la destrucción de sus pertenencias. Fue el té sobre los informes. ๐—˜๐—น ๐—ด๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ผ ๐—ฝ๐—ฒ๐—พ๐˜‚๐—ฒ๐—ปฬƒ๐—ผ, ๐—ฐ๐—ฎ๐˜€๐—ถ ๐—ถ๐—ป๐˜€๐—ถ๐—ด๐—ป๐—ถ๐—ณ๐—ถ๐—ฐ๐—ฎ๐—ป๐˜๐—ฒ, ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐—น๐—ฎ๐—ฏ๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—ณ๐—ฎ๐—น๐˜๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ฟ๐—ฒ๐˜€๐—ฝ๐—ฒ๐˜๐—ผ ๐˜๐—ฎ๐—ป ๐—ฝ๐—ฟ๐—ผ๐—ณ๐˜‚๐—ป๐—ฑ๐—ฎ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ป๐—ถ ๐˜€๐—ถ๐—พ๐˜‚๐—ถ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐—บ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฐ๐›Šฬ๐—ฎ ๐˜€๐—ฒ๐—ฟ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐˜€๐—ถ๐—ฑ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฑ๐—ฎ. El hombre seguía gritando, su cara congestionada hasta adquirir un tono púrpura, la saliva volando de sus labios mientras enumeraba todas las formas en que Mine le había fallado. No había notado cómo la sonrisa de Mine, esa sonrisa que había sostenido durante dos años enteros, había desaparecido de su rostro como si nunca hubiera existido. Cuando Mine se levantó de su silla, lo hizo con fluidez, el golpe fue tan rápido que el hombre apenas tuvo tiempo de parpadear antes de que el puño de Mine se hundiera en su estómago blando con precisión. El aire salió de sus pulmones en un gemido húmedo, sus rodillas se doblaron, y luego vino el segundo golpe, y el tercero. ๐—–๐—ฎ๐—ฑ๐—ฎ ๐—ถ๐—บ๐—ฝ๐—ฎ๐—ฐ๐˜๐—ผ ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—น๐—ถ๐—ฏ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป, ๐—ฐ๐—ฎ๐—ฑ๐—ฎ ๐˜€๐—ผ๐—ป๐—ถ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ต๐˜‚๐—ฒ๐˜€๐—ผ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฎ ๐—ฐ๐—ฎ๐—ฟ๐—ป๐—ฒ ๐˜‚๐—ป ๐—ฒ๐—ฐ๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ฎ๐˜€ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐˜€๐—ผ๐—ป๐—ฟ๐—ถ๐˜€๐—ฎ๐˜€ ๐—ณ๐—ฎ๐—น๐˜€๐—ฎ๐˜€, ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ฎ๐˜€ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—ฝ๐—ฟ๐—ผ๐—บ๐—ฒ๐˜€๐—ฎ๐˜€ ๐—ฟ๐—ผ๐˜๐—ฎ๐˜€, ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ฎ๐˜€ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—ป๐—ผ๐—ฐ๐—ต๐—ฒ๐˜€ ๐—ฒ๐—ป ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐— ๐—ถ๐—ป๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—บ๐—ถ๐—ฟ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฎ๐—น ๐˜๐—ฒ๐—ฐ๐—ต๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜€๐˜‚ ๐—ฎ๐—ฝ๐—ฎ๐—ฟ๐˜๐—ฎ๐—บ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ผ ๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐—ด๐˜‚๐—ป๐˜๐—ฎฬ๐—ป๐—ฑ๐—ผ๐˜€๐—ฒ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฟ ๐—พ๐˜‚๐—ฒฬ ๐˜€๐—ฒ๐—ด๐˜‚๐›Šฬ๐—ฎ ๐˜€๐—ถ๐—ป๐˜๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐—ฑ๐—ผ ๐—ฒ๐˜€๐—ฒ ๐˜ƒ๐—ฎ๐—ฐ๐›Šฬ๐—ผ ๐—ฎ ๐—ฝ๐—ฒ๐˜€๐—ฎ๐—ฟ ๐—ฑ๐—ฒ ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ผ ๐—น๐—ผ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—น๐—ผ๐—ด๐—ฟ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ. La sangre salpicó la manga de su traje, pero Mine ni siquiera parpadeó. Sus nudillos ardían, y el dolor era casi agradable, desestresante diría. Cuando el hombre yacía en el suelo, entre los restos de porcelana y los papeles manchados de té, emitiendo sonidos que ya no eran palabras sino gemidos, Mine se enderezó. Tomó un pañuelo de su bolsillo interior y se limpió los nudillos meticulosidad. Sólo entonces, con un gesto casi perezoso de su mano, ๐—น๐—น๐—ฎ๐—บ๐—ผฬ ๐—ฎ ๐˜€๐˜‚๐˜€ ๐˜€๐˜‚๐—ฏ๐—ผ๐—ฟ๐—ฑ๐—ถ๐—ป๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ๐˜€. Dos hombres en traje negro aparecieron en el marco de la puerta, sus rostros perfectamente impasibles, esperando instrucciones. Mine los miró, y luego desvió la vista hacia el bulto tembloroso en el suelo. Su voz, cuando habló, fue baja y serena, el mismo tono que usaba para aprobar presupuestos trimestrales. —๐—ก๐—ผ ๐—น๐—ผ ๐—ต๐—ฎ๐—ด๐—ฎ๐—ป ๐—ฎ๐—พ๐˜‚๐›Šฬ Salió de la oficina sin mirar atrás. Caminó por el pasillo de la sede con pasos medidos, escuchando cómo los gritos comenzaban de nuevo detrás de él, más agudos y más desesperados, la voz de aquel hombre que ya no era su "mejor amigo", ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ป๐˜‚๐—ป๐—ฐ๐—ฎ ๐—น๐—ผ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐˜€๐—ถ๐—ฑ๐—ผ, ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—ป๐˜‚๐—ป๐—ฐ๐—ฎ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฑ๐—ฟ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐—ฒ๐—ฟ๐—น๐—ผ ๐˜€๐—ถ๐—ฑ๐—ผ. Porque esa era la lección, ¿no? Mine había aprendido muy pronto que en este mundo no recibes nada gratis. Y aquella cosa en el suelo de su oficina, ese despojo que gemía entre la sangre y los restos de porcelana, nunca había sido un hermano. ๐—ฆ๐—ผ๐—น๐—ผ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐˜€๐—ถ๐—ฑ๐—ผ ๐˜‚๐—ป ๐—ฐ๐—ผ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฎ๐˜๐—ผ ๐—บ๐—ฎ๐—น ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฑ๐—ฎ๐—ฐ๐˜๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ, ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—ถ๐—ป๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐˜€๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—ฐ๐—ผ๐—ป ๐—ฟ๐—ฒ๐—ป๐—ฑ๐—ถ๐—บ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ผ๐˜€ ๐—ป๐—ฒ๐—ด๐—ฎ๐˜๐—ถ๐˜ƒ๐—ผ๐˜€, ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—ฝ๐—ฎฬ๐—ด๐—ถ๐—ป๐—ฎ ๐—บ๐—ฎฬ๐˜€ ๐—ฒ๐—ป ๐—ฒ๐—น ๐—น๐—ฎ๐—ฟ๐—ด๐—ผ ๐—ฒ๐˜…๐—ฝ๐—ฒ๐—ฑ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ฟ๐—ฎ๐˜‡๐—ผ๐—ป๐—ฒ๐˜€ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฟ ๐—น๐—ฎ๐˜€ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐— ๐—ถ๐—ป๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐›Šฬ๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ๐—ท๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ฐ๐—ฟ๐—ฒ๐—ฒ๐—ฟ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐—น๐—ผ๐˜€ ๐—น๐—ฎ๐˜‡๐—ผ๐˜€ ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฒ ๐—ต๐—ผ๐—บ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฒ๐˜€ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฑ๐›Šฬ๐—ฎ๐—ป ๐˜€๐—ฒ๐—ฟ ๐—ฎ๐—น๐—ด๐—ผ ๐—บ๐—ฎฬ๐˜€ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ ๐˜๐—ฟ๐—ฎ๐—ป๐˜€๐—ฎ๐—ฐ๐—ฐ๐—ถ๐—ผ๐—ป๐—ฒ๐˜€.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    12
    0 turnos 0 maullidos
Ver mรกs resultados
Patrocinados