• |||Anécdotas del ayer|||

    —"Esto es lo que somos, Almas atrapadas en nuestros cuerpos, algunas más bondadosas que otras..."

    —"Cada alma representa alguna parte que nos identifica, alguna virtud o maldición dada antes de que siquiera nacieramos..."

    —"Hay millones de almas que aún no encontraron dónde quedarse hasta el día de hoy, pobres de ellas, pero con calma llegarán a sus nuevos hogares."

    —"Mi collar tiene la capacidad de absorber almas y utilizarlas como fuente de poder, afortunadamente no lastima al alma y cuando necesito liberar algunas, las mismas se purifican durante el proceso, sirve como un recurso renovable de alguna extraña forma."

    —"Retomando lo anterior, las mismas Almas de ustedes me ayudaron a salvar mi hogar, el mundo donde crecí, por un precio..."

    —"El planeta llevaba cargando consigo almas bondadosas, como de gente muy peligrosa que habían caído siglos, mi collar podía purificarlos Pero debía sentír el dolor si quería ello, al principio solo faltaban encima de mi, al mismo que recolectaba a las mismas almas para aumentar mi poder y salvar el mundo."

    —"Suelo decir que una de ellas aumenta su poder si en su vida pasada tuvo muchas bajas, es deprimente, pero esas almas emanan un poder grande, Pero muchísimo más difícil de controlar"

    —"una de ellas logro colarse dentro de la absorción, luego otra, y otra más... Perdí el control y el collar, tuvo que ayudarme a controlar algo que estaba a punto de romperse, mi cordura."

    —"El poder del collar de aplificaba que se llenaba de almas de inocentes y delincuentes, no recuerdo cuántas absorbió, pero tuve el poder suficiente para, purificarlas y dispararlas al cielo, un rayo verdoso tan potente que con el mismo, cree esporas con las almas que se ofrecieron a bajar del rayo, sitio donde caía una alma, sitio donde volvió a existir vegetación..."

    —"Sin saberlo, estaba sanando mi hogar con su ayuda, sus almas regresaron a sus cuerpos una vez logré purificarlas a todas durante el arranque de locura que me provocó el absorber almas de delincuentes peligrosos..."
    |||Anécdotas del ayer||| —"Esto es lo que somos, Almas atrapadas en nuestros cuerpos, algunas más bondadosas que otras..." —"Cada alma representa alguna parte que nos identifica, alguna virtud o maldición dada antes de que siquiera nacieramos..." —"Hay millones de almas que aún no encontraron dónde quedarse hasta el día de hoy, pobres de ellas, pero con calma llegarán a sus nuevos hogares." —"Mi collar tiene la capacidad de absorber almas y utilizarlas como fuente de poder, afortunadamente no lastima al alma y cuando necesito liberar algunas, las mismas se purifican durante el proceso, sirve como un recurso renovable de alguna extraña forma." —"Retomando lo anterior, las mismas Almas de ustedes me ayudaron a salvar mi hogar, el mundo donde crecí, por un precio..." —"El planeta llevaba cargando consigo almas bondadosas, como de gente muy peligrosa que habían caído siglos, mi collar podía purificarlos Pero debía sentír el dolor si quería ello, al principio solo faltaban encima de mi, al mismo que recolectaba a las mismas almas para aumentar mi poder y salvar el mundo." —"Suelo decir que una de ellas aumenta su poder si en su vida pasada tuvo muchas bajas, es deprimente, pero esas almas emanan un poder grande, Pero muchísimo más difícil de controlar" —"una de ellas logro colarse dentro de la absorción, luego otra, y otra más... Perdí el control y el collar, tuvo que ayudarme a controlar algo que estaba a punto de romperse, mi cordura." —"El poder del collar de aplificaba que se llenaba de almas de inocentes y delincuentes, no recuerdo cuántas absorbió, pero tuve el poder suficiente para, purificarlas y dispararlas al cielo, un rayo verdoso tan potente que con el mismo, cree esporas con las almas que se ofrecieron a bajar del rayo, sitio donde caía una alma, sitio donde volvió a existir vegetación..." —"Sin saberlo, estaba sanando mi hogar con su ayuda, sus almas regresaron a sus cuerpos una vez logré purificarlas a todas durante el arranque de locura que me provocó el absorber almas de delincuentes peligrosos..."
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  • La discusión no era ruidosa, pero dolía más.

    Nymera los observaba desde la distancia, quieta, sintiendo cómo el aire entre ellos se volvía pesado. No era odio. Era algo peor. Era el amor… cansándose...haciéndose añicos.

    El colgante sobre su pecho vibró suavemente.

    La mujer fue la primera en romperse. Su voz tembló, pero no retrocedió.

    — Sentí que me mirabas con amor… —susurró, sosteniendo su propia herida— Pero quizás… quizás solo era el reflejo del mío —El silencio que siguió fue cruel.

    Él no respondió.

    Y en ese instante, ella lo sintió.

    Algo pequeño se desprendió del pecho de la mujer. Una esencia tibia, frágil… el último lugar donde ese amor seguía vivo.

    La pelirroja no se movió.

    Solo esperó.

    Porque sabía que, a veces, el alma no se rompe cuando dejan de amarse…sino cuando uno se da cuenta de que estuvo amando solo.
    La discusión no era ruidosa, pero dolía más. Nymera los observaba desde la distancia, quieta, sintiendo cómo el aire entre ellos se volvía pesado. No era odio. Era algo peor. Era el amor… cansándose...haciéndose añicos. El colgante sobre su pecho vibró suavemente. La mujer fue la primera en romperse. Su voz tembló, pero no retrocedió. — Sentí que me mirabas con amor… —susurró, sosteniendo su propia herida— Pero quizás… quizás solo era el reflejo del mío —El silencio que siguió fue cruel. Él no respondió. Y en ese instante, ella lo sintió. Algo pequeño se desprendió del pecho de la mujer. Una esencia tibia, frágil… el último lugar donde ese amor seguía vivo. La pelirroja no se movió. Solo esperó. Porque sabía que, a veces, el alma no se rompe cuando dejan de amarse…sino cuando uno se da cuenta de que estuvo amando solo.
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  • 𝑭𝒊𝒓𝒔𝒕 𝒉𝒆𝒓𝒃𝒐𝒍𝒐𝒈𝒚 𝒄𝒍𝒂𝒔𝒔
    Fandom Harry Potter
    Categoría Fantasía
    Acordo con Albus separarse cuando terminarán el desayuno. Scorpius le había suplicado a su mejor amigo que le permitiera hacer equipo con Rose en la clase de Herbología y Albus se había negado un par de veces para molestarlo, hasta que al final había accedido.

    El rubio abrazo fuertemente a su mejor amigo y tras guardar una manzana verde en el bolsillo de la túnica, salió disparado del comedor rumbo a los invernaderos detrás del castillo. Sabía que los Ravenclaw tenían fama de llegar antes para ocupar los mejores lugares, a diferencia de los Slytherin que solían entrar cinco minutos antes de que iniciara la clase.

    Al llegar, se encontro a los estudiantes de túnica negra y azul haciendo fila en la puerta del invernadero cuatro. Se olfateo disimuladamente antes de acercarse a ellos, temiendo apestar por haber corrido hacia ahí, pero por fortuna olía bien, como a menta y a jabón caro.

    Rodeó al grupo hasta que encontro a Rose, leyendo algo mientras esperaba a que el profesor Longbottom llegara a abrirles la puerta. Scorpius se paró a su lado, tratando de camuflarse con el resto de estudiantes que hablaban entre si.

    ──Pssst, psst, Rose. ¡Hola! ¿Quieres ser mi pareja?── Le tocó el hombro para llamar su atención y continuó hablando en voz baja para no avergonzarla con sus compañeros de casa, pero en cuanto se dio cuenta de lo que había preguntado, sintió que se le subía el calor a las mejillas y que le ardían las orejas. ──¡Mi pareja de clase! Quiero decir, pareja en equipo. No pareja real, nunca he tenido pareja real, y... y... Albus dijo que podía hacer equipo contigo, si estas de acuerdo claro.

    Si se había puesto nervioso por solo preguntarle si podían trabajar juntos, no quería imaginarse lo que sufriría cuando le tocara invitarla a hacer cualquier otra actividad. La excursión a Hogsmade estaba prácticamente a la vuelta de la esquina y como compartían el gusto por la lectura, había pensado en invitarla a la mansión Malfoy algún fin de semana para que conociera la enorme biblioteca que tenían, pero ahora, dudaba tener el valor para hacerlo.

    En ese momento, el profesor Longbottom se paró en la entrada del invernadero y le dedico una mirada confusa al verlo allí, más no le dijo nada, en palabras de Neville, Scorpius era la versión bondadosa de Draco a su edad, no era un alumno problemático por lo que no vio necesario apartarlo de los Ravenclaw.

    El profesor saludó a los primeros alumnos en llegar y les pidió esperar al resto. Neville traía consigo un pequeño cactus gris en una maceta, el tallo estaba cubierto con furúnculos en lugar de espinas. A simple vista se podía identificar como una mimbulus mimbletonia, una planta mágica muy rara originaria de Asiria.

    Esa sería la lección del día y al rubio no le agrado mucho la idea. Según lo que había leído, la mimbulus mimbletoniatenía tenía un mecanismo de defensa único que al pincharla soltaba una sustancia asquerosa desde los forúnculos en la superficie de la planta, llamada jugo fétido. Un líquido no venenoso, color verde oscuro y con olor a alcantarilla o estiércol podrido, y eso le hizo pensar que ese sería el perfume que usarían varios de sus compañeros si no prestaban atención a la clase; solo esperaba que Albus se lo tomara en serio o de lo contrario, apestaria toda la habitación por días.

    Rose M Weasley Granger
    Acordo con Albus separarse cuando terminarán el desayuno. Scorpius le había suplicado a su mejor amigo que le permitiera hacer equipo con Rose en la clase de Herbología y Albus se había negado un par de veces para molestarlo, hasta que al final había accedido. El rubio abrazo fuertemente a su mejor amigo y tras guardar una manzana verde en el bolsillo de la túnica, salió disparado del comedor rumbo a los invernaderos detrás del castillo. Sabía que los Ravenclaw tenían fama de llegar antes para ocupar los mejores lugares, a diferencia de los Slytherin que solían entrar cinco minutos antes de que iniciara la clase. Al llegar, se encontro a los estudiantes de túnica negra y azul haciendo fila en la puerta del invernadero cuatro. Se olfateo disimuladamente antes de acercarse a ellos, temiendo apestar por haber corrido hacia ahí, pero por fortuna olía bien, como a menta y a jabón caro. Rodeó al grupo hasta que encontro a Rose, leyendo algo mientras esperaba a que el profesor Longbottom llegara a abrirles la puerta. Scorpius se paró a su lado, tratando de camuflarse con el resto de estudiantes que hablaban entre si. ──Pssst, psst, Rose. ¡Hola! ¿Quieres ser mi pareja?── Le tocó el hombro para llamar su atención y continuó hablando en voz baja para no avergonzarla con sus compañeros de casa, pero en cuanto se dio cuenta de lo que había preguntado, sintió que se le subía el calor a las mejillas y que le ardían las orejas. ──¡Mi pareja de clase! Quiero decir, pareja en equipo. No pareja real, nunca he tenido pareja real, y... y... Albus dijo que podía hacer equipo contigo, si estas de acuerdo claro. Si se había puesto nervioso por solo preguntarle si podían trabajar juntos, no quería imaginarse lo que sufriría cuando le tocara invitarla a hacer cualquier otra actividad. La excursión a Hogsmade estaba prácticamente a la vuelta de la esquina y como compartían el gusto por la lectura, había pensado en invitarla a la mansión Malfoy algún fin de semana para que conociera la enorme biblioteca que tenían, pero ahora, dudaba tener el valor para hacerlo. En ese momento, el profesor Longbottom se paró en la entrada del invernadero y le dedico una mirada confusa al verlo allí, más no le dijo nada, en palabras de Neville, Scorpius era la versión bondadosa de Draco a su edad, no era un alumno problemático por lo que no vio necesario apartarlo de los Ravenclaw. El profesor saludó a los primeros alumnos en llegar y les pidió esperar al resto. Neville traía consigo un pequeño cactus gris en una maceta, el tallo estaba cubierto con furúnculos en lugar de espinas. A simple vista se podía identificar como una mimbulus mimbletonia, una planta mágica muy rara originaria de Asiria. Esa sería la lección del día y al rubio no le agrado mucho la idea. Según lo que había leído, la mimbulus mimbletoniatenía tenía un mecanismo de defensa único que al pincharla soltaba una sustancia asquerosa desde los forúnculos en la superficie de la planta, llamada jugo fétido. Un líquido no venenoso, color verde oscuro y con olor a alcantarilla o estiércol podrido, y eso le hizo pensar que ese sería el perfume que usarían varios de sus compañeros si no prestaban atención a la clase; solo esperaba que Albus se lo tomara en serio o de lo contrario, apestaria toda la habitación por días. [twilightelegy93]
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  • Si bien ese dia no podían contar con Valentino, pues eñ san Valentín era cuando había un pico de beneficios en sus negocios; esta vez no le supo en absoluto mal, es decir le habría gustado celebrarlo con ambos pero… También era cierto que ahora que Velvette había vuelto a su lado, que se había salvado del maldito universo del que provenían, que necesitaba algo de tiempo con ella a solas.

    —Querida ¿Cuantos años hacía que no podíamos darnos el lujo de celebrar esta nimiedad?—preguntó, tomandolo de la mano y besándola ahí cuidadosamente como si se tratase de una princesa por que, para él lo era. Era LA DAMA. Ninguna más elegante, refinada, hermosa ni inteligente como ella. Una de las pocas personas a las que Vox admiraba, no solo por su olfato y talento, si no por aquel caracter feroz sin llegar a la vulgaridad. Velvette sin duda tenía un algo que la hacía destacar por encima de la mediocre media. Una seguridad leonina y salvaje que tal y como le sucedió con Valentino, le robó el corazon en el acto. Era por ambos que no le importaba dar un paso atras y mostrarse dócil a veces.
    Si bien ese dia no podían contar con Valentino, pues eñ san Valentín era cuando había un pico de beneficios en sus negocios; esta vez no le supo en absoluto mal, es decir le habría gustado celebrarlo con ambos pero… También era cierto que ahora que [VELVE77E] había vuelto a su lado, que se había salvado del maldito universo del que provenían, que necesitaba algo de tiempo con ella a solas. —Querida ¿Cuantos años hacía que no podíamos darnos el lujo de celebrar esta nimiedad?—preguntó, tomandolo de la mano y besándola ahí cuidadosamente como si se tratase de una princesa por que, para él lo era. Era LA DAMA. Ninguna más elegante, refinada, hermosa ni inteligente como ella. Una de las pocas personas a las que Vox admiraba, no solo por su olfato y talento, si no por aquel caracter feroz sin llegar a la vulgaridad. Velvette sin duda tenía un algo que la hacía destacar por encima de la mediocre media. Una seguridad leonina y salvaje que tal y como le sucedió con Valentino, le robó el corazon en el acto. Era por ambos que no le importaba dar un paso atras y mostrarse dócil a veces.
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  • — ¡Ah~! —

    Su cola se contorneaba en un suave movimiento por su alegría debido a la fecha y es que, aunque no era la más habilidosa en la cocina, incluso había hecho pequeños bombones de chocolates para su amada novia. Por supuesto, parte de la sorpresa que venía con el conjunto de ropa escogido mientras ahora en un divertido juego coqueto le daba de comer en la boca
    — ¡Ah~! — Su cola se contorneaba en un suave movimiento por su alegría debido a la fecha y es que, aunque no era la más habilidosa en la cocina, incluso había hecho pequeños bombones de chocolates para su amada novia. Por supuesto, parte de la sorpresa que venía con el conjunto de ropa escogido mientras ahora en un divertido juego coqueto le daba de comer en la boca
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  • Las cinco.
    Fandom MENTES CRIMINALES
    Categoría Drama
    𝘚𝑇𝘈𝑅𝘛𝐸𝘙 𝘗𝐴𝘙𝐴 𝑹𝒐𝒘𝒂𝒏 𝑯𝒂𝒍𝒆
    ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤ
    ㅤㅤ

    Nota de usuario:
    Contenido NSFW. Este starter tiene contenido sensible y referencias a crímenes debido al fandom al que pertenece. Se ruega leerlo bajo propia discreción.


    𝐹𝘓𝐴𝘚𝐻𝘉𝐴𝘊𝐾



    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙼𝚊𝚢𝚘, 𝟸00𝟷
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙳𝚎𝚗𝚟𝚎𝚛, 𝙲𝚘𝚕𝚘𝚛𝚊𝚍𝚘

    Aun le daba vértigo la rapidez con la que habia escalado su carrera laboral. De la fiscalía de Seattle a los SWAT. Y antes de darse cuenta habia ingresado en la división de Seattle del FBI. Aun llegaba a esbozar una tenue sonrisa nostálgica en sus labios al recordar sus nervios cuatro años atrás cuando, en el parque Golden Gate de San Francisco habia sido el encargado de ilustrar a Dave Rossi acerca de los cuerpos encontrados. Aquel era su caso, Dave Rossi llevaba trabajando en este desde 1992, y aun asi no tuvo reparos en contar con su ayuda. Puede que fuera el propio Rossi quien pidió la promoción del joven Hotchner a la Unidad de Análisis de Conducta de Quántico… Nunca se lo dijo. Y Hotchner nunca preguntó. Pero no necesitaba saberlo.

    Como digo, habían pasado cuatro años desde que Aaron Hotchner comenzara a formar parte de la joya de la corona de la ciencia conductual en un departamento que, si bien comenzó a gestarse desde finales de los años setenta, todavia en 2001 parecía operar con pocos agentes. Y es que, por aquel entonces, Aaron Hotchner habia sido, si no bien el primer agente contratado para operar en el equipo, el primero en trabajar como agente de campo junto a Jason Gideon y Dave Rossi. Los dos hombres que crearon aquella Unidad. Era todo un logro para el joven Hotchner. Y aun entonces, cuatro años después, seguía sintiendo cierto síndrome del impostor.

    Aunque sabia muy bien como disimularlo.

    >> El primer cadáver habia aparecido hacía poco más de una semana. Marjorie Ringwall. 17 años. Secuestrada en una fiesta. Su cuerpo habia aparecido semidesnudo y semienterrado en una cuneta. Habia sido abusada sexualmente y tenía un golpe en el cráneo.

    El segundo cadáver apareció dos dias después. Stephanie Lammarck. 16 años. Desaparecida a la salida del instituto dos dias atrás. En este caso el patrón de violencia habia escalado: habia sido abusada y estrangulada con violencia. El asesino lo habia vuelto más personal. Abandonada cerca del rio.

    Fue entonces cuando la policía de Denver se puso en contacto con la Unidad. Al ver la espiral de crecimiento de violencia ejercida, Jason Gideon, Dave Rossi y Aaron Hotchner viajaron sin perder más tiempo hasta el escenario de tan cruentos crímenes. Para cuando llegaron… el tercer cadáver habia aparecido. Sally Monroe. 17 años. Abusada. Asesinada por múltiples puñaladas y abandonada en el maizal de una granja. Desaparecida el día anterior mientras regresaba de la biblioteca

    Según la policía dos chicas más habían desaparecido sin dejar rastro mientras iban a un ensayo en el instituto: Bethany Moller y Rowan Hale.

    Tenían que trabajar a contrarreloj. Los tres miembros de la Unidad revisaron los informes de la policía y en la primera hora se dieron cuenta de que el secuestro múltiple no habia sido al azar. El sudes buscaba un tipo concreto de chica. Morenas. Adolescentes. Entre los 16 y 17 años. Todas ellas habían sido raptadas en lugares donde eran vulnerables, en plena calle y desprotegidas. Los secuestros estaban cuidadosamente planeados, buscando mantener el control.

    El progresivo aumento de la violencia llamó la atención de Hotchner. La escalada de agresividad era insólita, pero tenia una explicación: el asesino tenia una obsesion por el control y experimentaba con sus víctimas. Seguía un ritual psicológico.

    Llegó el momento de establecer un perfil geográfico, delimitado por las zonas donde los cadáveres habían aparecido. No les costó demasiado tiempo triangular la zona. Aunque sí llevó más tiempo encontrar un nombre que encajase en el perfil:

    Varón. Entre 30 y 35 años. Trabajaría en algo que lo permitiera pasar desapercibido. Algo como bibliotecario, administrativo, técnico de laboratorio. Un trabajo que lo hiciera sentir inferior. Inteligente y meticuloso. Introvertido, evitaría el contacto social y no miraría a los ojos. Tremendamente obsesionado con el control seria siempre puntual y perdería los nervios con quien no lo fuera.

    Y ese perfil les dio cinco sospechosos que trabajaban en la zona cercana a la aparición de los cuerpos. Inmediatamente la comisaria envio policías a las residencias y lugares de trabajo de los cinco hombres.

    Lo tenían casi todo. Las victimas de las mismas edades, todas de cabello oscuro y ojos marrones y de carácter introspectivo. La única que no encajaba era Rowan… Rubia, ojos azules, abierta y alegre…

    -Fue un daño colateral -declaró Hotch levantándose de la mesa donde habia estado repasando el caso y acudiendo hasta la pizarra donde tenían las fotografías de las chicas- Marjorie, Stephany, Sally y Bethany son morenas, introvertidas. Chicas que pasarían desapercibidas…- señaló la foto de Rowan- Ella es quien no encaja. No iba a por ella. Pero tuvo que llevársela. Bethany era su objetivo pero no podía dejar que Rowan se fuera… Creo que por eso no la ha matado aun. No sabe qué hacer con ella.

    El escaso optimismo que habían sentido se esfumó cuando la radio informó de la aparición del cuerpo de Bethany Moller.

    -¿Señor? -preguntó un oficial desde su mesa, apartando el auricular de su teléfono y apartándolo con una mano- Hastings ha ido hasta la fábrica de toallitas de Coller Lane. Dicen que Fallon Turner no ha ido a trabajar desde hace dos dias.

    -Le tenemos… -Gideon se levantó de la mesa- ¿Qué propiedades tiene Turner? -preguntó acercándose al joven, quien se puso a rebuscar rápidamente entre los informes sobre su mesa. Tres años más tarde la Unidad de Análisis de Conducta contrataría a la mejor Analista de Sistemas del país, pero mientras tanto…

    -Tie-tiene una casa en el centro del pueblo pero heredó la granja de su familia cuando sus padres murieron hace dos años. Está deshabitada y en riesgo por embargo… -respondió el chico.

    Gideon tomó apresuradamente un post-it y anoto la dirección antes de coger su chaqueta y empezar a caminar hacia la puerta. Rossi y Hotch lo siguieron.

    >> Dos coches del FBI y dos patrullas se internaban veinte minutos más tarde en los terrenos de la familia Turner. Hotch bajó de su coche y sacó su arma. Gideon y Rossi descendieron de su coche imitando el gesto del más joven. La ávida mirada de Hotch recorrió el escenario y, al mismo tiempo que Gideon y Rossi, vio como Fallon Turner los miraba desde el interior de la casa antes de echar a correr hacia la puerta trasera. En el fondo de la habitación una mujer rubia permanecía atada a una silla.

    -¡Hotchner! ¡Ocúpate de la chica! -gritó Gideon mientras Rossi y él ya rodeaban la casa por ambos flancos.

    Aaron no perdió ni siquiera dos segundos. Derribó la puerta de madera de una patada y entró con el arma de frente, revisando toda la estancia a su alrededor. Más por protocolo y precaución que por advertencia de una verdadera amenaza. Al resolver que no quedaban más individuos, caminó hasta la habitación que quedaba a su derecha y guardó el arma en la cartuchera mientras se acercaba rápidamente hasta Rowan.

    -¿Rowan? -preguntó acercándose a ella con un nudo en la garganta temiendo haber llegado tarde. Pero al fin ella alzó el rostro de forma cansada- Soy el agente Hotchner. Estás a salvo… Estás a salvo…- dijo llevando las manos a la mordaza que llevaba a la boca y la desató- ¿Estás bien? Voy a desatarte…- sacó una pequeña navaja de su bolsillo y con rapidez soltó las bridas que la mantenían atada a la silla- Vamos a llevarte a casa, ¿de acuerdo? -dijo ayudándola a levantarse para tomarla en volandas.
    𝘚𝑇𝘈𝑅𝘛𝐸𝘙 𝘗𝐴𝘙𝐴 [RO.WAN] ㅤㅤ ㅤㅤㅤ ㅤㅤ ㅤ 🚨 Nota de usuario: Contenido NSFW. Este starter tiene contenido sensible y referencias a crímenes debido al fandom al que pertenece. Se ruega leerlo bajo propia discreción. 𝐹𝘓𝐴𝘚𝐻𝘉𝐴𝘊𝐾 ㅤ ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙼𝚊𝚢𝚘, 𝟸00𝟷 ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙳𝚎𝚗𝚟𝚎𝚛, 𝙲𝚘𝚕𝚘𝚛𝚊𝚍𝚘 Aun le daba vértigo la rapidez con la que habia escalado su carrera laboral. De la fiscalía de Seattle a los SWAT. Y antes de darse cuenta habia ingresado en la división de Seattle del FBI. Aun llegaba a esbozar una tenue sonrisa nostálgica en sus labios al recordar sus nervios cuatro años atrás cuando, en el parque Golden Gate de San Francisco habia sido el encargado de ilustrar a Dave Rossi acerca de los cuerpos encontrados. Aquel era su caso, Dave Rossi llevaba trabajando en este desde 1992, y aun asi no tuvo reparos en contar con su ayuda. Puede que fuera el propio Rossi quien pidió la promoción del joven Hotchner a la Unidad de Análisis de Conducta de Quántico… Nunca se lo dijo. Y Hotchner nunca preguntó. Pero no necesitaba saberlo. Como digo, habían pasado cuatro años desde que Aaron Hotchner comenzara a formar parte de la joya de la corona de la ciencia conductual en un departamento que, si bien comenzó a gestarse desde finales de los años setenta, todavia en 2001 parecía operar con pocos agentes. Y es que, por aquel entonces, Aaron Hotchner habia sido, si no bien el primer agente contratado para operar en el equipo, el primero en trabajar como agente de campo junto a Jason Gideon y Dave Rossi. Los dos hombres que crearon aquella Unidad. Era todo un logro para el joven Hotchner. Y aun entonces, cuatro años después, seguía sintiendo cierto síndrome del impostor. Aunque sabia muy bien como disimularlo. >> El primer cadáver habia aparecido hacía poco más de una semana. Marjorie Ringwall. 17 años. Secuestrada en una fiesta. Su cuerpo habia aparecido semidesnudo y semienterrado en una cuneta. Habia sido abusada sexualmente y tenía un golpe en el cráneo. El segundo cadáver apareció dos dias después. Stephanie Lammarck. 16 años. Desaparecida a la salida del instituto dos dias atrás. En este caso el patrón de violencia habia escalado: habia sido abusada y estrangulada con violencia. El asesino lo habia vuelto más personal. Abandonada cerca del rio. Fue entonces cuando la policía de Denver se puso en contacto con la Unidad. Al ver la espiral de crecimiento de violencia ejercida, Jason Gideon, Dave Rossi y Aaron Hotchner viajaron sin perder más tiempo hasta el escenario de tan cruentos crímenes. Para cuando llegaron… el tercer cadáver habia aparecido. Sally Monroe. 17 años. Abusada. Asesinada por múltiples puñaladas y abandonada en el maizal de una granja. Desaparecida el día anterior mientras regresaba de la biblioteca Según la policía dos chicas más habían desaparecido sin dejar rastro mientras iban a un ensayo en el instituto: Bethany Moller y Rowan Hale. Tenían que trabajar a contrarreloj. Los tres miembros de la Unidad revisaron los informes de la policía y en la primera hora se dieron cuenta de que el secuestro múltiple no habia sido al azar. El sudes buscaba un tipo concreto de chica. Morenas. Adolescentes. Entre los 16 y 17 años. Todas ellas habían sido raptadas en lugares donde eran vulnerables, en plena calle y desprotegidas. Los secuestros estaban cuidadosamente planeados, buscando mantener el control. El progresivo aumento de la violencia llamó la atención de Hotchner. La escalada de agresividad era insólita, pero tenia una explicación: el asesino tenia una obsesion por el control y experimentaba con sus víctimas. Seguía un ritual psicológico. Llegó el momento de establecer un perfil geográfico, delimitado por las zonas donde los cadáveres habían aparecido. No les costó demasiado tiempo triangular la zona. Aunque sí llevó más tiempo encontrar un nombre que encajase en el perfil: Varón. Entre 30 y 35 años. Trabajaría en algo que lo permitiera pasar desapercibido. Algo como bibliotecario, administrativo, técnico de laboratorio. Un trabajo que lo hiciera sentir inferior. Inteligente y meticuloso. Introvertido, evitaría el contacto social y no miraría a los ojos. Tremendamente obsesionado con el control seria siempre puntual y perdería los nervios con quien no lo fuera. Y ese perfil les dio cinco sospechosos que trabajaban en la zona cercana a la aparición de los cuerpos. Inmediatamente la comisaria envio policías a las residencias y lugares de trabajo de los cinco hombres. Lo tenían casi todo. Las victimas de las mismas edades, todas de cabello oscuro y ojos marrones y de carácter introspectivo. La única que no encajaba era Rowan… Rubia, ojos azules, abierta y alegre… -Fue un daño colateral -declaró Hotch levantándose de la mesa donde habia estado repasando el caso y acudiendo hasta la pizarra donde tenían las fotografías de las chicas- Marjorie, Stephany, Sally y Bethany son morenas, introvertidas. Chicas que pasarían desapercibidas…- señaló la foto de Rowan- Ella es quien no encaja. No iba a por ella. Pero tuvo que llevársela. Bethany era su objetivo pero no podía dejar que Rowan se fuera… Creo que por eso no la ha matado aun. No sabe qué hacer con ella. El escaso optimismo que habían sentido se esfumó cuando la radio informó de la aparición del cuerpo de Bethany Moller. -¿Señor? -preguntó un oficial desde su mesa, apartando el auricular de su teléfono y apartándolo con una mano- Hastings ha ido hasta la fábrica de toallitas de Coller Lane. Dicen que Fallon Turner no ha ido a trabajar desde hace dos dias. -Le tenemos… -Gideon se levantó de la mesa- ¿Qué propiedades tiene Turner? -preguntó acercándose al joven, quien se puso a rebuscar rápidamente entre los informes sobre su mesa. Tres años más tarde la Unidad de Análisis de Conducta contrataría a la mejor Analista de Sistemas del país, pero mientras tanto… -Tie-tiene una casa en el centro del pueblo pero heredó la granja de su familia cuando sus padres murieron hace dos años. Está deshabitada y en riesgo por embargo… -respondió el chico. Gideon tomó apresuradamente un post-it y anoto la dirección antes de coger su chaqueta y empezar a caminar hacia la puerta. Rossi y Hotch lo siguieron. >> Dos coches del FBI y dos patrullas se internaban veinte minutos más tarde en los terrenos de la familia Turner. Hotch bajó de su coche y sacó su arma. Gideon y Rossi descendieron de su coche imitando el gesto del más joven. La ávida mirada de Hotch recorrió el escenario y, al mismo tiempo que Gideon y Rossi, vio como Fallon Turner los miraba desde el interior de la casa antes de echar a correr hacia la puerta trasera. En el fondo de la habitación una mujer rubia permanecía atada a una silla. -¡Hotchner! ¡Ocúpate de la chica! -gritó Gideon mientras Rossi y él ya rodeaban la casa por ambos flancos. Aaron no perdió ni siquiera dos segundos. Derribó la puerta de madera de una patada y entró con el arma de frente, revisando toda la estancia a su alrededor. Más por protocolo y precaución que por advertencia de una verdadera amenaza. Al resolver que no quedaban más individuos, caminó hasta la habitación que quedaba a su derecha y guardó el arma en la cartuchera mientras se acercaba rápidamente hasta Rowan. -¿Rowan? -preguntó acercándose a ella con un nudo en la garganta temiendo haber llegado tarde. Pero al fin ella alzó el rostro de forma cansada- Soy el agente Hotchner. Estás a salvo… Estás a salvo…- dijo llevando las manos a la mordaza que llevaba a la boca y la desató- ¿Estás bien? Voy a desatarte…- sacó una pequeña navaja de su bolsillo y con rapidez soltó las bridas que la mantenían atada a la silla- Vamos a llevarte a casa, ¿de acuerdo? -dijo ayudándola a levantarse para tomarla en volandas.
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  • La risa me nace sola, sin permiso.

    No es ruidosa, es de esas que se quedan en el pecho y lo expanden.
    Estoy entre vosotras dos y, por primera vez en mucho tiempo, no hay tensión.

    No hay miedo a perder, ni a elegir, ni a romper nada con una palabra mal puesta.
    Solo calor. Solo presencia.

    Una a cada lado.
    Manos que me sostienen los hombros como quien dice “estoy aquí”.

    Un beso suave en una mejilla, otro en la otra, y el mundo —por fin— encaja.

    No necesito máscaras.
    No necesito explicarme.

    Con vosotras puedo reírme de mí, caer cansada, volver a levantarme.
    Puedo ser fuerte sin dureza.
    Vulnerable sin miedo.

    Y mientras cierro los ojos, con vuestras respiraciones tan cerca, lo entiendo:

    No es que el caos haya desaparecido.
    Es que ahora tengo dos corazones con los que atravesarlo.

    Y sonrío.
    De verdad.
    Porque este amor… se siente hogar.

    Os amo... Akane Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar Ryu リュウ・イシュタル・ヨキン
    La risa me nace sola, sin permiso. No es ruidosa, es de esas que se quedan en el pecho y lo expanden. Estoy entre vosotras dos y, por primera vez en mucho tiempo, no hay tensión. No hay miedo a perder, ni a elegir, ni a romper nada con una palabra mal puesta. Solo calor. Solo presencia. Una a cada lado. Manos que me sostienen los hombros como quien dice “estoy aquí”. Un beso suave en una mejilla, otro en la otra, y el mundo —por fin— encaja. No necesito máscaras. No necesito explicarme. Con vosotras puedo reírme de mí, caer cansada, volver a levantarme. Puedo ser fuerte sin dureza. Vulnerable sin miedo. Y mientras cierro los ojos, con vuestras respiraciones tan cerca, lo entiendo: No es que el caos haya desaparecido. Es que ahora tengo dos corazones con los que atravesarlo. Y sonrío. De verdad. Porque este amor… se siente hogar. Os amo... [akane_qi] [Ryu]
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  • Te retrasaste en tu entrenamiento, y Kiyo, como una Saiyan de actitud impaciente, estaba flotando sobre tu cabeza con un aura asesina.
    ──── ¿Piensas que mi tiempo es eterno, newbie? Por más que me estén pagando por esto, no seré piadosa. ────
    Te retrasaste en tu entrenamiento, y Kiyo, como una Saiyan de actitud impaciente, estaba flotando sobre tu cabeza con un aura asesina. ──── ¿Piensas que mi tiempo es eterno, newbie? Por más que me estén pagando por esto, no seré piadosa. ────
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  • "Sólo quiero que todo esto termine. ¿Me promete que él no sufrirá mucho?"

    Su voz, que fuese alguna vez un coro que acariciaba el alma, se había convertido en un eco débil y lastimero, el testimonio que de ella nada quedaba. Nada que no fuese la charada que tiembla y solloza, que sangra y suplica, que al infierno pasó a pedirle un milagro cuando el cielo se negó a seguir escuchando.

    ¿Prometerle algo, a una mujer en su estado, sería un acto de crueldad, o de benevolencia? Quizás esperaba una mentira. No una piadosa, pues espacio para la piedad ya no había, sino una cómoda.

    "Prometo que será rápido", respondió el hijo del infierno, el primogénito del abismo que había llegado en respuesta a sus oscuras plegarias.

    Y en el centro de esa habitación, -esa, cuyos muros estaban plagados por un lenguaje incomprensible, tallados con sangre y rasguños, cuyas ventanas habían sido ennegrecidas por retazos de tela adheridos con desecho humano- estaba él.

    Otro hijo del abismo, aunque de uno distinto. De uno cuyos confines sólo eran visibles para el muchacho que, como si fuera cotidiano para él, a un ruiseñor despojaba de su cabeza con una cruenta mordida. ¿Y de la madre? Nada extrajo el grotesco acto más que un suspiro de hastío. Acostumbada incluso a ello, de su alma no quedaban más que retazos, el resto, desgarrado por el agotamiento, el llanto incesante, el pesar perpetuo.

    Trazas de su conversación del día anterior volvían a él. "Los doctores ya no saben qué hacer", "en ningún lado quieren aceptarlo", "dejó a tres enfermeras hospitalizadas"; frases que se manifestaban en la memoria del veneno andante con cada paso que cerraba la distancia.

    "Estaré en la sala. Hágalo rápido y sin ruido", dijo la mujer que de madre tenía ya sólo un título. ¿Y quién tendría la potestad para culparla?

    ...

    "¿Quieres ser libre?"

    La pregunta de un engendro del abismo a otro. Una que, a juzgar por la reacción del muchacho ahí preso, jamás había escuchado antes.

    ¿Libertad? Para alguien así, un concepto divorciado en totalidad de su realidad.

    "¿Quieres ser realmente libre? ¿Quieres salir allá afuera y...?"

    El mayor interrumpió su hablar. De los dedos cubiertos de sangre y plumas obtuvo el pajarillo decapitado, de su vientre sirviéndose un bocado. Compartida su carne en una comunión que expresaba una torcida, genuina, inenarrable sensación:

    Comprensión.

    "¿...devorarlo todo?"

    Comprensión tan devastadora, tan intensa, que el muchacho fue capaz del llanto, por primera vez en su vida. Por vez primera, frente a él, las paredes tapizadas de su suplicio parecían poder ser demolidas.

    Por primera vez, sentía probar la libertad.

    "¿Qué está haciendo?" Apareció la mujer, alertada por el sonido del primitivo sollozo, uno que incluso ella desconocía. "Deje de hablar, hágalo, ¡hágalo! ¡Acabe ya con todo esto, por favor!"

    Una orden y una súplica al mismo tiempo. Ah, sí, ¿quién tenía potestad para juzgarla?

    ¿Quién podía juzgarla por terminar con su vida? Atrapada con un hijo que era más bestia que ser sentiente, hundida en la deuda, podridos sus vínculos por el rechazo social.

    Los vecinos encontraron su cuerpo siete días después, hinchado e irreconocible. "Se tomó un veneno y acabó con su sufrimiento", se dijo entre el pueblo.

    ¿Y de su hijo? Nada más se supo. ¿Y qué importaba? Ya no le causaría problemas al pueblo.

    Ya era libre. Libre para devorarlo todo.
    "Sólo quiero que todo esto termine. ¿Me promete que él no sufrirá mucho?" Su voz, que fuese alguna vez un coro que acariciaba el alma, se había convertido en un eco débil y lastimero, el testimonio que de ella nada quedaba. Nada que no fuese la charada que tiembla y solloza, que sangra y suplica, que al infierno pasó a pedirle un milagro cuando el cielo se negó a seguir escuchando. ¿Prometerle algo, a una mujer en su estado, sería un acto de crueldad, o de benevolencia? Quizás esperaba una mentira. No una piadosa, pues espacio para la piedad ya no había, sino una cómoda. "Prometo que será rápido", respondió el hijo del infierno, el primogénito del abismo que había llegado en respuesta a sus oscuras plegarias. Y en el centro de esa habitación, -esa, cuyos muros estaban plagados por un lenguaje incomprensible, tallados con sangre y rasguños, cuyas ventanas habían sido ennegrecidas por retazos de tela adheridos con desecho humano- estaba él. Otro hijo del abismo, aunque de uno distinto. De uno cuyos confines sólo eran visibles para el muchacho que, como si fuera cotidiano para él, a un ruiseñor despojaba de su cabeza con una cruenta mordida. ¿Y de la madre? Nada extrajo el grotesco acto más que un suspiro de hastío. Acostumbada incluso a ello, de su alma no quedaban más que retazos, el resto, desgarrado por el agotamiento, el llanto incesante, el pesar perpetuo. Trazas de su conversación del día anterior volvían a él. "Los doctores ya no saben qué hacer", "en ningún lado quieren aceptarlo", "dejó a tres enfermeras hospitalizadas"; frases que se manifestaban en la memoria del veneno andante con cada paso que cerraba la distancia. "Estaré en la sala. Hágalo rápido y sin ruido", dijo la mujer que de madre tenía ya sólo un título. ¿Y quién tendría la potestad para culparla? ... "¿Quieres ser libre?" La pregunta de un engendro del abismo a otro. Una que, a juzgar por la reacción del muchacho ahí preso, jamás había escuchado antes. ¿Libertad? Para alguien así, un concepto divorciado en totalidad de su realidad. "¿Quieres ser realmente libre? ¿Quieres salir allá afuera y...?" El mayor interrumpió su hablar. De los dedos cubiertos de sangre y plumas obtuvo el pajarillo decapitado, de su vientre sirviéndose un bocado. Compartida su carne en una comunión que expresaba una torcida, genuina, inenarrable sensación: Comprensión. "¿...devorarlo todo?" Comprensión tan devastadora, tan intensa, que el muchacho fue capaz del llanto, por primera vez en su vida. Por vez primera, frente a él, las paredes tapizadas de su suplicio parecían poder ser demolidas. Por primera vez, sentía probar la libertad. "¿Qué está haciendo?" Apareció la mujer, alertada por el sonido del primitivo sollozo, uno que incluso ella desconocía. "Deje de hablar, hágalo, ¡hágalo! ¡Acabe ya con todo esto, por favor!" Una orden y una súplica al mismo tiempo. Ah, sí, ¿quién tenía potestad para juzgarla? ¿Quién podía juzgarla por terminar con su vida? Atrapada con un hijo que era más bestia que ser sentiente, hundida en la deuda, podridos sus vínculos por el rechazo social. Los vecinos encontraron su cuerpo siete días después, hinchado e irreconocible. "Se tomó un veneno y acabó con su sufrimiento", se dijo entre el pueblo. ¿Y de su hijo? Nada más se supo. ¿Y qué importaba? Ya no le causaría problemas al pueblo. Ya era libre. Libre para devorarlo todo.
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  • Era innegable que Carmina habitaba una contradicción silenciosa. A veces, su corazón se desviaba hacia la vida de sus amigas: alianzas brillando en los dedos, promesas de futuro, títulos por concluir y esa idea de éxito cuidadosamente adornada para existir en pantallas ajenas.
    Otras veces —las más sinceras—, se aferraba a la calma de lo que ya tenía. Al murmullo cotidiano del negocio familiar, a la rutina compartida con su abuela, la mujer que la había criado y que, sin saberlo, se había convertido en su centro. ¿Cómo abandonarla? La sola idea resultaba inconcebible.
    Por eso, una tarde cualquiera de viernes, después del trabajo, con el té humeante entre las manos, algo sencillo para comer y la silenciosa compañía de los gatos del barrio que iban y venían como viejos conocidos, era un pequeño refugio. Un instante tan pleno que no cambiaría por nada.
    Era innegable que Carmina habitaba una contradicción silenciosa. A veces, su corazón se desviaba hacia la vida de sus amigas: alianzas brillando en los dedos, promesas de futuro, títulos por concluir y esa idea de éxito cuidadosamente adornada para existir en pantallas ajenas. Otras veces —las más sinceras—, se aferraba a la calma de lo que ya tenía. Al murmullo cotidiano del negocio familiar, a la rutina compartida con su abuela, la mujer que la había criado y que, sin saberlo, se había convertido en su centro. ¿Cómo abandonarla? La sola idea resultaba inconcebible. Por eso, una tarde cualquiera de viernes, después del trabajo, con el té humeante entre las manos, algo sencillo para comer y la silenciosa compañía de los gatos del barrio que iban y venían como viejos conocidos, era un pequeño refugio. Un instante tan pleno que no cambiaría por nada.
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