• Paradógicamente el insignificante paso intrascendente de determinados sujetos por este monocromático sendero al que llaman vida, causa en mí una hastiada aunque perceptible sonrisa que denota excepcionalidad en mi ya conocida inexpresividad.
    Paradógicamente el insignificante paso intrascendente de determinados sujetos por este monocromático sendero al que llaman vida, causa en mí una hastiada aunque perceptible sonrisa que denota excepcionalidad en mi ya conocida inexpresividad.
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  • —He determinado que la biblioteca es un espacio con recopilación de información hecha por humanos representada de forma física, textual y visual: libros.

    Hay una sección que he detectado como relevante para mi adquisición de conocimientos sobre el comportamiento humano: Libros de crecimiento personal, motivación y autoayuda.

    He adquirido 19 libros, está recopilación tiene un 75% de probabilidades de mejorar mis capacidades interactivas y de procesamiento.

    Sin embargo, Keith, ingenuo e ignorante, no había analizado la posibilidad de que aquella cantidad de libros contenían ambigüedades que no sería capaz de cuantificar, ni procesar lógicamente. Un campo de minas de conceptos abstractos que incrementaría su inestabilidad de software...
    —He determinado que la biblioteca es un espacio con recopilación de información hecha por humanos representada de forma física, textual y visual: libros. Hay una sección que he detectado como relevante para mi adquisición de conocimientos sobre el comportamiento humano: Libros de crecimiento personal, motivación y autoayuda. He adquirido 19 libros, está recopilación tiene un 75% de probabilidades de mejorar mis capacidades interactivas y de procesamiento. Sin embargo, Keith, ingenuo e ignorante, no había analizado la posibilidad de que aquella cantidad de libros contenían ambigüedades que no sería capaz de cuantificar, ni procesar lógicamente. Un campo de minas de conceptos abstractos que incrementaría su inestabilidad de software...
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  • —bueno, ahora soy mujer por un tiempo indeterminado.. y conociéndo a los virgenes de mis "enemigos" van a tenerme aún mas miedo que antes, toco aprovecharlo a mi favor.
    *El conejo le da una calada a su cigarrillo, no puede evitar lamentarse mentalmente por lo que sea que lo llevo a volverse una woman, de todas formas incluso siendo mujer era muy pero que muy fea por lo que no cambio mucho*
    —y no pregunten como paso, gracias.
    —bueno, ahora soy mujer por un tiempo indeterminado.. y conociéndo a los virgenes de mis "enemigos" van a tenerme aún mas miedo que antes, toco aprovecharlo a mi favor. *El conejo le da una calada a su cigarrillo, no puede evitar lamentarse mentalmente por lo que sea que lo llevo a volverse una woman, de todas formas incluso siendo mujer era muy pero que muy fea por lo que no cambio mucho* —y no pregunten como paso, gracias.
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  • La noche era tan repetitiva. Siempre era lo mismo.
    Así que quiso hacer algo diferente.
    Se fue a lo más alto de los edificios, y comenzó a saltar entre los techos.

    Una cosa llevó a la otra.
    Lo único que le hacía sentir un poco de adrenalina, era pensar que debía evitar a toda costa dar un paso en falso.
    Sujetarse con fuerza.
    De lo contrario.. Todo podría ser fatal. -Si eso le hiciera daño-

    Una cosa llevó a la otra.
    Primero los techos, después, edificios cada vez más altos.
    La sensación del viento en su cara.
    Era algo que de por sí podía experimentar, pero no era igual.

    Esta era la poca emoción real que podía sentir en este tipo de ambientes.

    Se sujetó con firmeza, comenzó a subir piso tras piso lo alto del rascacielos.
    En determinado punto, se sujetó con una sola mano.
    Apoyó los pies con firmeza.
    Dio una mirada al vacío, tan movido como siempre.
    Autos pasando, gente seguramente caminando.

    La ciudad aún estaba activa.
    Aún estaba viva.
    Aún había ruido.

    Sonrió...

    ... Y se dejó caer.
    La noche era tan repetitiva. Siempre era lo mismo. Así que quiso hacer algo diferente. Se fue a lo más alto de los edificios, y comenzó a saltar entre los techos. Una cosa llevó a la otra. Lo único que le hacía sentir un poco de adrenalina, era pensar que debía evitar a toda costa dar un paso en falso. Sujetarse con fuerza. De lo contrario.. Todo podría ser fatal. -Si eso le hiciera daño- Una cosa llevó a la otra. Primero los techos, después, edificios cada vez más altos. La sensación del viento en su cara. Era algo que de por sí podía experimentar, pero no era igual. Esta era la poca emoción real que podía sentir en este tipo de ambientes. Se sujetó con firmeza, comenzó a subir piso tras piso lo alto del rascacielos. En determinado punto, se sujetó con una sola mano. Apoyó los pies con firmeza. Dio una mirada al vacío, tan movido como siempre. Autos pasando, gente seguramente caminando. La ciudad aún estaba activa. Aún estaba viva. Aún había ruido. Sonrió... ... Y se dejó caer.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Todo humano, o ser considera a Samael el angel de la muerte, pero es entonces donde uno, cree y etiqueta a otro con un determinado punto de vista, pero porque no, de igual manera, todos los ángeles tienen la habilidad de hacer aquel acto, todos son capaces, todos podemos hacerlo solo, solo no lo muestran.. Todos somos capaces
    Todo humano, o ser considera a Samael el angel de la muerte, pero es entonces donde uno, cree y etiqueta a otro con un determinado punto de vista, pero porque no, de igual manera, todos los ángeles tienen la habilidad de hacer aquel acto, todos son capaces, todos podemos hacerlo solo, solo no lo muestran.. Todos somos capaces
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    AVISO IMPORTANTE:

    Voy a estar unos días inactiva, debido a que, en mi país ya han comenzado las clases universitarias, y cómo estoy cursando ya el último año, la exigencia va a hacer muy hardcore. Si bien para los que están pendientes de nuestra historia y están participando en ella, queda por avisarles que el Arco de La Princesa del Inframundo está llegando a su fin para abrir el siguiente, en cuánto logre desocuparme un poco, podremos dar comienzo ya al tramo final del Arco, mis más sinceras disculpas por tardar en responder mis determinados turnos, pero pronto continuaremos con el rolplay, espero que tengan un excelente o que hayan tenido.
    AVISO IMPORTANTE: Voy a estar unos días inactiva, debido a que, en mi país ya han comenzado las clases universitarias, y cómo estoy cursando ya el último año, la exigencia va a hacer muy hardcore. Si bien para los que están pendientes de nuestra historia y están participando en ella, queda por avisarles que el Arco de La Princesa del Inframundo está llegando a su fin para abrir el siguiente, en cuánto logre desocuparme un poco, podremos dar comienzo ya al tramo final del Arco, mis más sinceras disculpas por tardar en responder mis determinados turnos, pero pronto continuaremos con el rolplay, espero que tengan un excelente o que hayan tenido.
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  • Faust ha determinado que el mantenimiento de la forma física es un parámetro esencial para la retención del conocimiento. Un cuerpo ineficiente conduce a una mente lenta. Faust no permitirá que su rendimiento caiga por debajo del 100%. ¿Quién de ustedes cree poseer la capacidad lógica para seguir el ritmo de Faust sin colapsar en el intento?"
    Faust ha determinado que el mantenimiento de la forma física es un parámetro esencial para la retención del conocimiento. Un cuerpo ineficiente conduce a una mente lenta. Faust no permitirá que su rendimiento caiga por debajo del 100%. ¿Quién de ustedes cree poseer la capacidad lógica para seguir el ritmo de Faust sin colapsar en el intento?"
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  • Las doradas cadenas envolvieron su cuello así como una serpiente constrictora a su presa, de nuevo su libertad arrebatada por un nuevo contrato pese a que sabía cuánto le había costado romper el que había formado con Rosie. Cuántos años tuvo que soportar el seguir órdenes que no le agradaban, saberse la mascota de alguien más para que, ahora libre, volviera a caer en garras angelicales esta vez.
    Y, sin embargo, en su interior se debatía el por qué aquellas cadenas que lo atrapaban ahora no se sentían tan pesadas como otras que portó. Por qué no las sentía asfixiantes alrededor de su cuello como se suponía debía ser... ¿Realmente había hecho aquello por poder? Tal y como Lucifer le había preguntado... ¿Realmente estaba tan desesperado por mantener lo obtenido como para rebajarse a vender su alma por la eternidad sin oportunidad de retorno está vez? Y aunque mantenía sus orejas abajo y de forma leve su ceño fruncido, cuando su mirada pasó de la cadena dorada a los ojos ajenos la respuesta había llegado tan rápido que incluso lo asustó; sí. Sí lo estaba. Más no estaba desesperado por retener en su alcance el poder que Lucifer le había dado, no, estaba desesperado por mantener al ángel a su lado así él tuviera que rebajarse a no más que cualquier miserable demonio.

    Antes de que su mente pudiera seguir dándole vueltas al asunto, sintió el tirón en su cuello que le hizo agacharse. Una acción que frunció su ceño y casi le arrebató un gruñido de desagrado... Casi. Pues antes de que un sólo sonido pudiera salir de sus labios se encontró silenciado. Sorprendido. De nuevo aquella suavidad de los labios ajenos sobre los suyos que apenas si le dejó abrir sus ojos ampliamente con sorpresa antes de verlo salir corriendo, siguiéndolo con su mirada hasta que desapareció por el balcón.
    Escuchó el aletear de sus alas hasta que el silencio volvió a rodearlo, observando la ventana abierta ya vacía, una suave ventizca que apenas movía las cortinas. Cuando una de sus manos ascendió, acariciando casi imperceptible sus labios de forma inconsciente, su sombra emergió a su lado mirándolo con una sonrisa. Ignorando su presencia y su mirada cuando tras varios minutos de pie en el mismo lugar logró dar un paso, alejándose.
    Sus pasos se sentían pesados ¿O tal vez eran livianos? Una mano en su pecho cuando comenzó a sentir su corazón latir acelerado ¿Por qué pasaba aquello? De nuevo las interrogantes, tal vez incluso la inseguridad o el estrés. Sus manos apoyándose con demasiada brusquedad sobre la superficie de su tocador cuando trastabilló al llegar, su respiración casi acelerada al no conseguir las respuestas a sus preguntas o tal vez no deseando admitirlas. Levantando su mirada, observando su reflejo en el espejo, logró ver el brillo dorado que ahora rodeaba su cuello. Una joyería delicada, preciosa y brillante que contrastaba demasiado con su estilo pero que, ahora, era un vivo recordatorio de a quién pertenecía...

    Una de sus manos se alzó, ascendiendo lentamente hasta que finalmente sus dedos rosaron la serpiente que rodeaba su cuello, acariciando la joyera como si temiera romperla... ¿Temiera romperla? De nuevo su ceño fruncido. ¿Cómo no quería que eso ocurriera? Si después de todo era la prueba de que ahora él no era un alma libre...
    Y su mirada pareció suavizarse, su sombra apareciendo de nuevo a su lado mirándole en silencio en lo que él bajaba su mano para servirse una copa de whisky y beber hasta el fondo antes de volver a ver su reflejo. A su mente llegó de nuevo aquel beso, ambos besos pero sin duda un poco más aquel más reciente. Su mano libre acarició sus propios labios aunque con más seguridad está vez. Sí, ahora le pertenecía a alguien y, aunque lo negara, la idea no le desagradara más no por el hecho de volverse mascota sino más bien por saber en manos de quién estaba... Y con ello también llegó una nueva frustración. Sí, ahora él pertenecía a Lucifer ¿Pero qué había del ángel? Pues él también lo quería en su poder más ya no para someterlo o dañarlo. Ni siquiera para humillarlo.

    La codicia que siempre lo había impulsado, aquella que siempre rugía ambrienta en su alma, de nuevo sintiéndose insatisfecha. Él que todo lo quería aunque todo lo tenía, esta vez anhelaba mucho más de lo que creyó imaginar alguna vez. Quería tener en su poder a Lucifer, quería tenerlo entre sus garras más no se refería a algo carnal.
    Al igual que el soberano tenía su alma, él quería la ajena. Quería su alma, sus pensamientos, su risa, su aliento, sus penas y su alegría... Quería su corazón y sus sentimientos.
    Su mirada brilló de un rojo intenso al ver una vez más su reflejo y su sombra sonrió a su lado. Aún a pesar del orgullo que no le permitía aún admitir una verdad tan cierta como la vida misma, ya tenía una meta que alcanzar pues, determinado, había decidido que quería a Lucifer.
    Las doradas cadenas envolvieron su cuello así como una serpiente constrictora a su presa, de nuevo su libertad arrebatada por un nuevo contrato pese a que sabía cuánto le había costado romper el que había formado con Rosie. Cuántos años tuvo que soportar el seguir órdenes que no le agradaban, saberse la mascota de alguien más para que, ahora libre, volviera a caer en garras angelicales esta vez. Y, sin embargo, en su interior se debatía el por qué aquellas cadenas que lo atrapaban ahora no se sentían tan pesadas como otras que portó. Por qué no las sentía asfixiantes alrededor de su cuello como se suponía debía ser... ¿Realmente había hecho aquello por poder? Tal y como Lucifer le había preguntado... ¿Realmente estaba tan desesperado por mantener lo obtenido como para rebajarse a vender su alma por la eternidad sin oportunidad de retorno está vez? Y aunque mantenía sus orejas abajo y de forma leve su ceño fruncido, cuando su mirada pasó de la cadena dorada a los ojos ajenos la respuesta había llegado tan rápido que incluso lo asustó; sí. Sí lo estaba. Más no estaba desesperado por retener en su alcance el poder que Lucifer le había dado, no, estaba desesperado por mantener al ángel a su lado así él tuviera que rebajarse a no más que cualquier miserable demonio. Antes de que su mente pudiera seguir dándole vueltas al asunto, sintió el tirón en su cuello que le hizo agacharse. Una acción que frunció su ceño y casi le arrebató un gruñido de desagrado... Casi. Pues antes de que un sólo sonido pudiera salir de sus labios se encontró silenciado. Sorprendido. De nuevo aquella suavidad de los labios ajenos sobre los suyos que apenas si le dejó abrir sus ojos ampliamente con sorpresa antes de verlo salir corriendo, siguiéndolo con su mirada hasta que desapareció por el balcón. Escuchó el aletear de sus alas hasta que el silencio volvió a rodearlo, observando la ventana abierta ya vacía, una suave ventizca que apenas movía las cortinas. Cuando una de sus manos ascendió, acariciando casi imperceptible sus labios de forma inconsciente, su sombra emergió a su lado mirándolo con una sonrisa. Ignorando su presencia y su mirada cuando tras varios minutos de pie en el mismo lugar logró dar un paso, alejándose. Sus pasos se sentían pesados ¿O tal vez eran livianos? Una mano en su pecho cuando comenzó a sentir su corazón latir acelerado ¿Por qué pasaba aquello? De nuevo las interrogantes, tal vez incluso la inseguridad o el estrés. Sus manos apoyándose con demasiada brusquedad sobre la superficie de su tocador cuando trastabilló al llegar, su respiración casi acelerada al no conseguir las respuestas a sus preguntas o tal vez no deseando admitirlas. Levantando su mirada, observando su reflejo en el espejo, logró ver el brillo dorado que ahora rodeaba su cuello. Una joyería delicada, preciosa y brillante que contrastaba demasiado con su estilo pero que, ahora, era un vivo recordatorio de a quién pertenecía... Una de sus manos se alzó, ascendiendo lentamente hasta que finalmente sus dedos rosaron la serpiente que rodeaba su cuello, acariciando la joyera como si temiera romperla... ¿Temiera romperla? De nuevo su ceño fruncido. ¿Cómo no quería que eso ocurriera? Si después de todo era la prueba de que ahora él no era un alma libre... Y su mirada pareció suavizarse, su sombra apareciendo de nuevo a su lado mirándole en silencio en lo que él bajaba su mano para servirse una copa de whisky y beber hasta el fondo antes de volver a ver su reflejo. A su mente llegó de nuevo aquel beso, ambos besos pero sin duda un poco más aquel más reciente. Su mano libre acarició sus propios labios aunque con más seguridad está vez. Sí, ahora le pertenecía a alguien y, aunque lo negara, la idea no le desagradara más no por el hecho de volverse mascota sino más bien por saber en manos de quién estaba... Y con ello también llegó una nueva frustración. Sí, ahora él pertenecía a Lucifer ¿Pero qué había del ángel? Pues él también lo quería en su poder más ya no para someterlo o dañarlo. Ni siquiera para humillarlo. La codicia que siempre lo había impulsado, aquella que siempre rugía ambrienta en su alma, de nuevo sintiéndose insatisfecha. Él que todo lo quería aunque todo lo tenía, esta vez anhelaba mucho más de lo que creyó imaginar alguna vez. Quería tener en su poder a Lucifer, quería tenerlo entre sus garras más no se refería a algo carnal. Al igual que el soberano tenía su alma, él quería la ajena. Quería su alma, sus pensamientos, su risa, su aliento, sus penas y su alegría... Quería su corazón y sus sentimientos. Su mirada brilló de un rojo intenso al ver una vez más su reflejo y su sombra sonrió a su lado. Aún a pesar del orgullo que no le permitía aún admitir una verdad tan cierta como la vida misma, ya tenía una meta que alcanzar pues, determinado, había decidido que quería a Lucifer.
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  • Me soprende mucho que los humanos, sean asi.de determinados con su decisiones ~
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  • El viento gélido soplaba suavemente, haciendo que la luz azul de las runas en su traje se intensificara. Éste reaccionaba al frío de la aldea Rito, canalizando su energía elemental, pero Link permanecía absorto en lo que aparecía en su Purah Pad, ajeno al clima gracias al elixir de Safflina que había tomado antes de salir.

    Revisaba con detenimiento los puntos que había marcado para localizar el templo que su sensor había detectado, trazando la ruta más eficiente entre senderos y acantilados nevados. Su objetivo era combinar la exploración con la recolección de gemas bubul y minerales, asegurándose de que cada hallazgo contribuyera a mejorar sus armas y armaduras, aprovechando al máximo cada tramo de su recorrido.

    Antes de dirigirse al establo, un par de hojas que se movían extrañamente entre la nieve le recordaron que los Koroks también podrían estar observando, aunque no era momento de detenerse.

    Determinado, guardó el Purah Pad y se encaminó hacia su confiable caballo, dejando que la luz azul del traje iluminara suavemente los senderos mientras comenzaba su travesía hacia donde estimaba que estaba el templo, asegurándose que su visión no se viese comprometida por la ligera bruma de las montañas.

    #SeductiveSunday
    El viento gélido soplaba suavemente, haciendo que la luz azul de las runas en su traje se intensificara. Éste reaccionaba al frío de la aldea Rito, canalizando su energía elemental, pero Link permanecía absorto en lo que aparecía en su Purah Pad, ajeno al clima gracias al elixir de Safflina que había tomado antes de salir. Revisaba con detenimiento los puntos que había marcado para localizar el templo que su sensor había detectado, trazando la ruta más eficiente entre senderos y acantilados nevados. Su objetivo era combinar la exploración con la recolección de gemas bubul y minerales, asegurándose de que cada hallazgo contribuyera a mejorar sus armas y armaduras, aprovechando al máximo cada tramo de su recorrido. Antes de dirigirse al establo, un par de hojas que se movían extrañamente entre la nieve le recordaron que los Koroks también podrían estar observando, aunque no era momento de detenerse. Determinado, guardó el Purah Pad y se encaminó hacia su confiable caballo, dejando que la luz azul del traje iluminara suavemente los senderos mientras comenzaba su travesía hacia donde estimaba que estaba el templo, asegurándose que su visión no se viese comprometida por la ligera bruma de las montañas. #SeductiveSunday
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