• Ni siquiera tuvo tiempo de destruir por completo aquel restaurante; el cual tuvo el descaro de hacerla esperar más de lo que ella podía soportar. Una rafaga de energía lanzada de su palma bastó para destruir una cuarta parte del local. Nadie había escapado de entre las ruinas, por lo que podía suponerse que muchos murieron o estaban gravemente heridos. Sin importar su situación, el incendio provocado por la explosión ya estaba consumiendo lo que quedaba del miserable lugar.

    Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide.

    Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado.

    ──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate.

    Oliver Grayson
    Ni siquiera tuvo tiempo de destruir por completo aquel restaurante; el cual tuvo el descaro de hacerla esperar más de lo que ella podía soportar. Una rafaga de energía lanzada de su palma bastó para destruir una cuarta parte del local. Nadie había escapado de entre las ruinas, por lo que podía suponerse que muchos murieron o estaban gravemente heridos. Sin importar su situación, el incendio provocado por la explosión ya estaba consumiendo lo que quedaba del miserable lugar. Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide. Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado. ──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate. [vision_jade_snake_849]
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    — Siempre tengo que lidiar con sus desastres...
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  • ────Muchos tienen por mascotas a un perrito o a un gatito peludo. Algunos se decantan por peces o reptiles simpáticos. Yo decidí adoptar a dos seres bastante más sombríos. Uno es muy gruñón por naturaleza, y el otro es más sigiloso y tiene un apetito tan grande como el mío. Aunque, pensándolo bien, sospecho que tiene el paladar de una cabra; le gusta absolutamente de todo.

    Mi corazón de pollo siempre ha tenido una debilidad especial por los excluidos y por las cosas rotas. Al principio me aterraban, y me fue difícil entenderme con ellos. Aún con todo, no tuve el corazón para dejarlos solos en el lugar en donde los encontré. Además... son los únicos que no se quejan de mis desastres culinarios. Eso cuenta como un gran bonus. Hum... creo uno tiene algo atorado entre los colmillos. Déjame ver... Okey, ya está. Tal vez hoy les compre algo rico para comer. Aunque, conociéndolos, más vale que lleve ese cereal con rueditas de colores.
    ────Muchos tienen por mascotas a un perrito o a un gatito peludo. Algunos se decantan por peces o reptiles simpáticos. Yo decidí adoptar a dos seres bastante más sombríos. Uno es muy gruñón por naturaleza, y el otro es más sigiloso y tiene un apetito tan grande como el mío. Aunque, pensándolo bien, sospecho que tiene el paladar de una cabra; le gusta absolutamente de todo. Mi corazón de pollo siempre ha tenido una debilidad especial por los excluidos y por las cosas rotas. Al principio me aterraban, y me fue difícil entenderme con ellos. Aún con todo, no tuve el corazón para dejarlos solos en el lugar en donde los encontré. Además... son los únicos que no se quejan de mis desastres culinarios. Eso cuenta como un gran bonus. Hum... creo uno tiene algo atorado entre los colmillos. Déjame ver... Okey, ya está. Tal vez hoy les compre algo rico para comer. Aunque, conociéndolos, más vale que lleve ese cereal con rueditas de colores.
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  • Sábado. Aún le quedaba el turno de la tarde, pero tras salir al descanso, la tragedia no se hizo esperar.

    Se iba a prepar un latte simple, pero se quemó sin querer con el vaporizador de leche.

    Después, quiso comer un simple pan con mermelada. Al abrir el frasco explotó y se derramó todo hasta el suelo. No le importó, lo preparó igual, pero el pan le tenía una sorpresa más: cayó boca abajo al suelo.

    Para terminar la desgracia, Blanche estaba lamiendo el desastre del suelo.

    —Traidor...

    Y en medio de la limpieza, una lagrimita dramática amenazaba con caer.
    Sábado. Aún le quedaba el turno de la tarde, pero tras salir al descanso, la tragedia no se hizo esperar. Se iba a prepar un latte simple, pero se quemó sin querer con el vaporizador de leche. Después, quiso comer un simple pan con mermelada. Al abrir el frasco explotó y se derramó todo hasta el suelo. No le importó, lo preparó igual, pero el pan le tenía una sorpresa más: cayó boca abajo al suelo. Para terminar la desgracia, Blanche estaba lamiendo el desastre del suelo. —Traidor... Y en medio de la limpieza, una lagrimita dramática amenazaba con caer.
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  • *El viento ponzoñoso estaba soplando en aquellas ruinas a las afueras de la región Grixiana de Kederekt. Había emprendido un viaje solo, atravesando una de las grietas que cerré posteriormente para que nadie pudiera seguirme.*

    *Por un momento me senté en una solitaria estructura de una especie de cemento a contemplar una especie de atardecer que el sol rojo proporcionaba, y veía aquel desastre que mi irresponsabilidad había provocado. Rostros desfigurados fusionados en la roca, torres erosionadas por el paso del tiempo, y ahí me encontraba, en una especie de encrucijada. Cruzándome de brazos como símbolo de una frustración e incertidumbre de lo que debía, y lo que quería hacer.*

    ".....En una cosa si tienes razón Grix...."

    *Dije para mí mismo al cerrar los ojos.*

    "....Elija lo que elija.....Siempre voy a ser un traidor...para mis hijos....o para mis compañeros...."

    *El viento ponzoñoso estaba soplando en aquellas ruinas a las afueras de la región Grixiana de Kederekt. Había emprendido un viaje solo, atravesando una de las grietas que cerré posteriormente para que nadie pudiera seguirme.* *Por un momento me senté en una solitaria estructura de una especie de cemento a contemplar una especie de atardecer que el sol rojo proporcionaba, y veía aquel desastre que mi irresponsabilidad había provocado. Rostros desfigurados fusionados en la roca, torres erosionadas por el paso del tiempo, y ahí me encontraba, en una especie de encrucijada. Cruzándome de brazos como símbolo de una frustración e incertidumbre de lo que debía, y lo que quería hacer.* ".....En una cosa si tienes razón Grix...." *Dije para mí mismo al cerrar los ojos.* "....Elija lo que elija.....Siempre voy a ser un traidor...para mis hijos....o para mis compañeros...."
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  • La mañana en Brattvåg comenzó con un murmullo inquietante que recorrió los pasillos de servicio hasta llegar a los oídos de Gunnar. El capitán fue informado por dos de sus hombres encargados de hacer guardia la noche anterior

    ​—Capitán —dijo uno de ellos, extendiendo un pedazo de tela de algodón fino—Anoche encontramos esto en la cocina, no vimos a nadie entrar ni salir, señor —aseguró el guardia, nervioso— Pero el aire ahí dentro todavía se siente... cargado y está todo hecho un desastre.

    Gunnar tomó el fajín, reconociendo de inmediato que la calidad del tejido y el tinte no eran locales. Pero lo que lo hizo apretar la mandíbula fue el informe de la servidumbre. Los cocineros hablaban de una escena de caos absoluto... sacos de grano reventados, una capa de harina cubriendo el suelo y lo más alarmante, la madera de la puerta de la alacena estaba carbonizada.
    Con el fajín apretado en el puño, se dirigió a los aposentos reales

    Dentro de su alcoba Elizabeth acababa de despertar, disponiéndose para empezar a cumplir sus labores a pesar del dolor que recorría todo su cuerpo se sentía con energías de sobra.

    ​Un golpe seco en la puerta la hizo sobresaltarse.

    ​—¡Mi Reina! —la voz de Gunnar sonó desesperada a través de la puerta — No ingresaré, asumo que está en paños menores, pero necesito que se presente en el Gran Salón de inmediato. He convocado a los siete consejeros. Tenemos un asunto de seguridad que necesita su atención urgente

    ​Elizabeth cerró los ojos un instante, respirando hondo. El corazón le golpeaba el pecho con latidos fuertes.

    ✴ ─ Muy bien Gunnar, iré de inmediato.

    ​Descartó sus túnicas habituales por un vestido de terciopelo pesado que la hacía ver imponente, pero el problema eran las marcas... Se miró al espejo, viendo las huellas púrpuras de su piel, las pruebas físicas de su "traición" a la corona.
    Entonces, tomó una decisión inusual, buscó en un cofre olvidado una gargantilla de encaje negro, una pieza de joyería intrincada con incrustaciones de obsidiana y pedrería que cubría su cuello por completo.
    ​Sentía el peso de las joyas como una cadena mientras caminaba hacia el Gran Salón, cada paso era una lucha por mantener la espalda recta.

    Al entrar, el aire se volvió pesado. Los siete consejeros ya estaban allí, y Milenka la observaba desde su posición habitual.

    Elizabeth hizo su entrada, sus músculos protestaban mientra daba pasos firmes hasta el fondo de la habitación. Se sentó en el trono con una elegancia que rozaba la soberbia.
    La gargantilla de encaje negro con incrustaciones de pedrería que cubría su cuello desde la base hasta la mandíbula llamó de inmediato la atención de Milenka causándole dudas, era una pieza hermosa, pero extraña en una mujer como la reina que despreciaba los adornos.

    Gunnar dio un paso al frente.
    ​—Majestad, honorables consejeros —el gran hombre mostró el fajín con un gesto violento— Anoche, este castillo fue escenario de un desorden inexplicable. La alacena ha sido destruida. Esta tela de algodón no es de Brattvåg y estaba en el suelo de las cocinas... ¡ la prueba de quién es el culpable de todo! ¡TRAIGAN AL ACUSADO!

    Cuando las puertas se abrieron y Kazuo entró escoltado, Elizabeth sintió que el mundo se encogía. Al verlo caminando tan sereno a pesar de la situación, el recuerdo de la noche anterior la asaltó con una fuerza devastadora. Se obligó a clavar las uñas en los brazos del trono para no flaquear.

    ​—Este extranjero parece haber confundido vuestra hospitalidad con una licencia para el vandalismo o algo peor. Juzguen ustedes ─ Dijo Gunnar al consejo claramente exaltado mientras azotaba el fajín delante del rostro de Kazuo quien había llegado a su lado mientras los soldados que lo traían se retiraban a los costados.

    ​Elizabeth tomó la palabra. Su voz salió fría, cortante, una máscara perfecta que ocultaba el volcán que sentía por dentro.

    ✴ ─Kazuo —dijo, interpelándolo directamente—El Capitán Gunnar ha presentado una prueba física que te sitúa en el centro de un incidente vandálico en mis dependencias. La alacena está en ruinas y tu prenda estaba allí.

    ​Hizo una pausa, su mirada chocaba con la de él, tratando de comunicarle mil cosas en un solo segundo sin que nadie lo notara

    ​✴ ─¿Qué tienes que decir en tu defensa?
    La mañana en Brattvåg comenzó con un murmullo inquietante que recorrió los pasillos de servicio hasta llegar a los oídos de Gunnar. El capitán fue informado por dos de sus hombres encargados de hacer guardia la noche anterior ​—Capitán —dijo uno de ellos, extendiendo un pedazo de tela de algodón fino—Anoche encontramos esto en la cocina, no vimos a nadie entrar ni salir, señor —aseguró el guardia, nervioso— Pero el aire ahí dentro todavía se siente... cargado y está todo hecho un desastre. Gunnar tomó el fajín, reconociendo de inmediato que la calidad del tejido y el tinte no eran locales. Pero lo que lo hizo apretar la mandíbula fue el informe de la servidumbre. Los cocineros hablaban de una escena de caos absoluto... sacos de grano reventados, una capa de harina cubriendo el suelo y lo más alarmante, la madera de la puerta de la alacena estaba carbonizada. Con el fajín apretado en el puño, se dirigió a los aposentos reales Dentro de su alcoba Elizabeth acababa de despertar, disponiéndose para empezar a cumplir sus labores a pesar del dolor que recorría todo su cuerpo se sentía con energías de sobra. ​Un golpe seco en la puerta la hizo sobresaltarse. ​—¡Mi Reina! —la voz de Gunnar sonó desesperada a través de la puerta — No ingresaré, asumo que está en paños menores, pero necesito que se presente en el Gran Salón de inmediato. He convocado a los siete consejeros. Tenemos un asunto de seguridad que necesita su atención urgente ​Elizabeth cerró los ojos un instante, respirando hondo. El corazón le golpeaba el pecho con latidos fuertes. ✴ ─ Muy bien Gunnar, iré de inmediato. ​Descartó sus túnicas habituales por un vestido de terciopelo pesado que la hacía ver imponente, pero el problema eran las marcas... Se miró al espejo, viendo las huellas púrpuras de su piel, las pruebas físicas de su "traición" a la corona. Entonces, tomó una decisión inusual, buscó en un cofre olvidado una gargantilla de encaje negro, una pieza de joyería intrincada con incrustaciones de obsidiana y pedrería que cubría su cuello por completo. ​Sentía el peso de las joyas como una cadena mientras caminaba hacia el Gran Salón, cada paso era una lucha por mantener la espalda recta. Al entrar, el aire se volvió pesado. Los siete consejeros ya estaban allí, y Milenka la observaba desde su posición habitual. Elizabeth hizo su entrada, sus músculos protestaban mientra daba pasos firmes hasta el fondo de la habitación. Se sentó en el trono con una elegancia que rozaba la soberbia. La gargantilla de encaje negro con incrustaciones de pedrería que cubría su cuello desde la base hasta la mandíbula llamó de inmediato la atención de Milenka causándole dudas, era una pieza hermosa, pero extraña en una mujer como la reina que despreciaba los adornos. Gunnar dio un paso al frente. ​—Majestad, honorables consejeros —el gran hombre mostró el fajín con un gesto violento— Anoche, este castillo fue escenario de un desorden inexplicable. La alacena ha sido destruida. Esta tela de algodón no es de Brattvåg y estaba en el suelo de las cocinas... ¡ la prueba de quién es el culpable de todo! ¡TRAIGAN AL ACUSADO! Cuando las puertas se abrieron y [8KazuoAihara8] entró escoltado, Elizabeth sintió que el mundo se encogía. Al verlo caminando tan sereno a pesar de la situación, el recuerdo de la noche anterior la asaltó con una fuerza devastadora. Se obligó a clavar las uñas en los brazos del trono para no flaquear. ​—Este extranjero parece haber confundido vuestra hospitalidad con una licencia para el vandalismo o algo peor. Juzguen ustedes ─ Dijo Gunnar al consejo claramente exaltado mientras azotaba el fajín delante del rostro de Kazuo quien había llegado a su lado mientras los soldados que lo traían se retiraban a los costados. ​Elizabeth tomó la palabra. Su voz salió fría, cortante, una máscara perfecta que ocultaba el volcán que sentía por dentro. ​ ✴ ─Kazuo —dijo, interpelándolo directamente—El Capitán Gunnar ha presentado una prueba física que te sitúa en el centro de un incidente vandálico en mis dependencias. La alacena está en ruinas y tu prenda estaba allí. ​Hizo una pausa, su mirada chocaba con la de él, tratando de comunicarle mil cosas en un solo segundo sin que nadie lo notara ​✴ ─¿Qué tienes que decir en tu defensa?
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    Hoy en "ALBUMES CON EL TÍO JERO"

    YES - "Fragile" (1971)

    Género: Rock progresivo.

    "Primero que todo, Si, en este álbum aparece "Roundabout" El ending utilizado para los Jojos.

    "Una obra maestra de pies a cabeza. Joya absoluta de los años 70, con pasajes instrumentales complejos de cada uno de sus integrantes y una riqueza armónica inigualable. La voz inconfundible de Jon Anderson le da un carácter único al álbum. La presencia de los teclados de Rick Wakeman hace que tome una senda sinfónica tal que perfectamente podría haber sido compuesta para una orquesta."

    "En materia de rol, supongo que serviría para hacer la típica escena de "To be Continued" al borde de un desastre para pasar al ending de Jojos." 10/10

    https://youtu.be/jFB9aujS610?si=LrCb1iwqCFTadAyP
    Hoy en "ALBUMES CON EL TÍO JERO" 😎💀 YES - "Fragile" (1971) Género: Rock progresivo. "Primero que todo, Si, en este álbum aparece "Roundabout" El ending utilizado para los Jojos. "Una obra maestra de pies a cabeza. Joya absoluta de los años 70, con pasajes instrumentales complejos de cada uno de sus integrantes y una riqueza armónica inigualable. La voz inconfundible de Jon Anderson le da un carácter único al álbum. La presencia de los teclados de Rick Wakeman hace que tome una senda sinfónica tal que perfectamente podría haber sido compuesta para una orquesta." "En materia de rol, supongo que serviría para hacer la típica escena de "To be Continued" al borde de un desastre para pasar al ending de Jojos." 10/10👌 https://youtu.be/jFB9aujS610?si=LrCb1iwqCFTadAyP
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    ;; Ya he perdido la cuenta de la cantidad de años de esta otp. El Autumnchester se ha convertido ya en parte del lore de mi vida. Para una mente organizada como la mía debería ser un desastre no recordar la fecha exacta, pero... creo que es bonito haber interiorizado tanto esta historia de amor que no soy capaz de recordar el día que empezó.

    De algún modo cierra el circulo, ¿no? El hilo rojo que los mantiene conectados parece mucho más fuerte, como si esta otp hubiera estado con nosotras desde siempre. ¿Son ocho años? ¿Diez? No lo sé, pero los amo como el primer día. Feliz octavo o decimo aniversario ♥ Dean Winchester
    ;; Ya he perdido la cuenta de la cantidad de años de esta otp. El Autumnchester se ha convertido ya en parte del lore de mi vida. Para una mente organizada como la mía debería ser un desastre no recordar la fecha exacta, pero... creo que es bonito haber interiorizado tanto esta historia de amor que no soy capaz de recordar el día que empezó. De algún modo cierra el circulo, ¿no? El hilo rojo que los mantiene conectados parece mucho más fuerte, como si esta otp hubiera estado con nosotras desde siempre. ¿Son ocho años? ¿Diez? No lo sé, pero los amo como el primer día. Feliz octavo o decimo aniversario ♥ [Jerkwinchester]
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  • . El plan había sido entrar sin hacer ningún ruido. No fue una buena noche y al mismo tiempo si. ¿Cómo estaba eso? Era difícil de explicarlo. Aún era inexperto en su manera de buscar comida y su estado de ánimo no ayudaba en lo absoluto. Cuando entró en la mansión se golpeó contra las paredes. El brazo que aun tenía bien sujeto en sus colmillos iba dejando un camino de sangre por todo el pasillo.

    Sangre de su víctima y la suya que había sido emboscado por alguien.

    Al final, escupió el "objeto" aun lado y se sujeto de los muebles. Esperaba entrar a la habitación correcta porque su visión no era tan clara.

    — Estúpidos humanos.... — Murmuraba al abrir la puerta. No era conciente del desastre que iba dejando, sólo quería llegar a la cama y esperar a que su cuerpo milagrosamente sanara.
    🥀. El plan había sido entrar sin hacer ningún ruido. No fue una buena noche y al mismo tiempo si. ¿Cómo estaba eso? Era difícil de explicarlo. Aún era inexperto en su manera de buscar comida y su estado de ánimo no ayudaba en lo absoluto. Cuando entró en la mansión se golpeó contra las paredes. El brazo que aun tenía bien sujeto en sus colmillos iba dejando un camino de sangre por todo el pasillo. Sangre de su víctima y la suya que había sido emboscado por alguien. Al final, escupió el "objeto" aun lado y se sujeto de los muebles. Esperaba entrar a la habitación correcta porque su visión no era tan clara. — Estúpidos humanos.... — Murmuraba al abrir la puerta. No era conciente del desastre que iba dejando, sólo quería llegar a la cama y esperar a que su cuerpo milagrosamente sanara.
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  • Evento: El Suspiro de Jotunheim
    Fandom Marvel
    Categoría Acción
    Abril en Nueva York solía ser la temporada de las chaquetas ligeras, pero para Sigurd, la primavera de Midgard siempre le había parecido un tibio insulto a su linaje.

    Tras el mostrador del café, su paciencia finalmente se quebró al mismo ritmo que el cristal de la cafetera, que estalló silenciosamente bajo una capa de escarcha azulada.

    — "Te dije que el café estaba demasiado caliente", murmuró Sigurd al cliente aterrorizado, mientras se ajustaba las gafas de seguridad sobre sus rizos oscuros con una calma glacial.

    Se quitó el delantal, dejando atrás la farsa de la vida mortal. Al cruzar el umbral del local, la atmósfera de la Quinta Avenida cambió drásticamente, no era solo nieve; era una caída de temperatura tan violenta y antinatural que recordaba al frío eterno de Jotunheim.

    A cada paso que el joven príncipe daba hacia Central Park, el oxígeno parecía cristalizarse en el aire, volviéndose pesado y difícil de respirar para los pulmones humanos.

    Los hidrantes de la calle no solo se congelaron; estallaron en lanzas de hielo negro que se alzaban hacia el cielo gris.

    Sigurd caminaba por el centro de la calle con las manos en los bolsillos de su sudadera, luciendo esa expresión de desdén característica de quien sabe que es el arquitecto del desastre, el fuego de los transformadores eléctricos que explotaban a su paso iluminaba su rostro, proyectando sombras que acentuaban su palidez divina y la chispa de travesura en sus ojos.

    Al llegar a la terraza de Bethesda, se sentó en la barandilla de piedra, observando cómo el lago se solidificaba en segundos, el frío era tan intenso que el acero de los rascacielos cercanos empezaba a crujir por la contracción térmica.

    — "Mucho mejor", exhaló, dejando que un vaho gélido y denso flotara frente a él. "Si Asgard quería que aprendiera sobre la 'calidez' de los humanos, se han equivocado de planeta, Nueva York se ve mucho más hermosa bajo el abrazo de mi verdadero hogar".

    Cruzó las piernas con la elegancia de un rey en el exilio, esperando. Sabía que los sensores de Industrias Stark estarían gritando en este momento; el frío de un reino prohibido acababa de reclamar su primera manzana en Manhattan y él no pensaba retirarse hasta que el espectáculo fuera realmente memorable.
    Abril en Nueva York solía ser la temporada de las chaquetas ligeras, pero para Sigurd, la primavera de Midgard siempre le había parecido un tibio insulto a su linaje. Tras el mostrador del café, su paciencia finalmente se quebró al mismo ritmo que el cristal de la cafetera, que estalló silenciosamente bajo una capa de escarcha azulada. — "Te dije que el café estaba demasiado caliente", murmuró Sigurd al cliente aterrorizado, mientras se ajustaba las gafas de seguridad sobre sus rizos oscuros con una calma glacial. Se quitó el delantal, dejando atrás la farsa de la vida mortal. Al cruzar el umbral del local, la atmósfera de la Quinta Avenida cambió drásticamente, no era solo nieve; era una caída de temperatura tan violenta y antinatural que recordaba al frío eterno de Jotunheim. A cada paso que el joven príncipe daba hacia Central Park, el oxígeno parecía cristalizarse en el aire, volviéndose pesado y difícil de respirar para los pulmones humanos. Los hidrantes de la calle no solo se congelaron; estallaron en lanzas de hielo negro que se alzaban hacia el cielo gris. Sigurd caminaba por el centro de la calle con las manos en los bolsillos de su sudadera, luciendo esa expresión de desdén característica de quien sabe que es el arquitecto del desastre, el fuego de los transformadores eléctricos que explotaban a su paso iluminaba su rostro, proyectando sombras que acentuaban su palidez divina y la chispa de travesura en sus ojos. Al llegar a la terraza de Bethesda, se sentó en la barandilla de piedra, observando cómo el lago se solidificaba en segundos, el frío era tan intenso que el acero de los rascacielos cercanos empezaba a crujir por la contracción térmica. — "Mucho mejor", exhaló, dejando que un vaho gélido y denso flotara frente a él. "Si Asgard quería que aprendiera sobre la 'calidez' de los humanos, se han equivocado de planeta, Nueva York se ve mucho más hermosa bajo el abrazo de mi verdadero hogar". Cruzó las piernas con la elegancia de un rey en el exilio, esperando. Sabía que los sensores de Industrias Stark estarían gritando en este momento; el frío de un reino prohibido acababa de reclamar su primera manzana en Manhattan y él no pensaba retirarse hasta que el espectáculo fuera realmente memorable.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    20
    Estado
    Disponible
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