• AUTOROL - HACIA LAS ESTRELLAS Y MÁS ALLÁ

    Stolas había estado buscando trabajo en el periódico, no podía seguir siendo una molestia para Asriel. El chico suficiente tenía con su vida como para estar siendo una carga... como lo había sido toda su vida, primero para su padre, y después para su hija y la persona que creía que amaba.

    Así que todo aquello se acabó. Ya no era más el príncipe de las estrellas, ni era más el marido de Stela. Era ¿libre? Tal vez eso era bueno.

    Pensó que suicidarse sería la mejor forma de encontrar la salvación o la ruta de escape de aquel horrible mundo.

    Pero aun había una cosa que jamás se perdonaría: Hacer más daño a Via.

    Así que por su bien y el de su hija, decidió lo mas sensato. Volverse mejor persona, y con ello mejor padre.

    Primero arreglaría su vida y después su relación con ella.
    No tendría un palacio que ofrecerle, pero sí una vida digna y amorosa.

    Perdiendo la esperanza de poder encontrar algo útil en lo que trabajar, su teléfono sonó. Era Verosika otra vez. Llevaba días llamándole.

    Desde que cantaron en contra de Blitz se habían vuelto algo cercanos, no tanto como lo era con Vass o con Ozzie, pero si algo.

    Tal vez era el momento de atender su llamada.

    V "Stolitas, cariño, ¿como estas? ¿Ese puto se ha puesto en contacto contigo?"

    S "..."

    V "Entiendo, voy a sacar el armamento pesado."

    S "No, no... déjalo como está. Se acabó."

    V "Mejor. No quiero ni que se te acerque ese mamón. Por cierto, te llamaba porque tengo algo que quizás te interese. ¿Tienes tiempo?"

    S "No hago absolutamente nada desde que me echaron de casa... Así que sí."

    V "Perfecto pues ven a mi estudio."

    Cuando Verosika colgó el teléfono este le envió una ubicacion y Stolas la siguió, llegando al estudio de su amigo incubo.

    El chico en cuanto le vio se lanzó a sus brazos y le cogió la cara para llenársela de besos.

    —Ay cariño, pero si estas mejor de lo que esperaba.

    —Bueno, antes de hacer ninguna locura alguien me encontró y me acogió...

    —Pero podías haberme pedido ayud-

    El búho le tapó la boca y negó.

    —No queria ser mas una carga para nadie...

    Verosika entrecerraría los ojos y se cruzaría de brazos azotando la cola contra el suelo molesto, pero no diría más.

    —¿Y que tal? ¿Es guapo? ¿Te ha follado ya?

    —N-no es lo que crees, idiota.

    El búho se puso nervioso. No estaba en ese tipo de relación con Asriel, solo le había ayudado sin pedirle nada a cambio y se lo agradeceria por y para siempre desde el fondo de su corazón.

    —¿Y porque me pediste que viniera?

    Preguntó confuso ladeando la cabeza.

    —Oh si cierto, cariño, ven.

    Le cogió de la mano y lo llevó ante su ordenador.

    —¿Recuerdas que cantamos juntos aquella vez? Un productor de música se enamoró de tu voz y quiere hacer un disco con tu música. ¿Que te parece?

    Stolas abrió mucho sus ojos y le miró muy dubitativo.

    —Pe-pero yo no soy cantante...

    —Por lo que a mi respecta, si cantas, lo eres. No te hagas el duro, estas pasando un mal momento y esto puede que te venga bien para despejarte y olvidarte de ciertas lagartijas rojas sin escrúpulos.

    Este le miraría y luego miraría la pantalla. ¿Grabar un disco de música? Quizas asi podria ganar algo de dinero y subsistir hasta que lograse volver a hablar con Via.

    Lo que no sabía Stolas es que si aceptaba este trabajo, no solo era posible que hablase con su hija, sino que TODO el infierno le conocería...

    —Esta bien, acepto.

    Stolas le sonreiria inocentemente sin tener ni idea de donde se estaba metiendo.
    AUTOROL - HACIA LAS ESTRELLAS Y MÁS ALLÁ Stolas había estado buscando trabajo en el periódico, no podía seguir siendo una molestia para Asriel. El chico suficiente tenía con su vida como para estar siendo una carga... como lo había sido toda su vida, primero para su padre, y después para su hija y la persona que creía que amaba. Así que todo aquello se acabó. Ya no era más el príncipe de las estrellas, ni era más el marido de Stela. Era ¿libre? Tal vez eso era bueno. Pensó que suicidarse sería la mejor forma de encontrar la salvación o la ruta de escape de aquel horrible mundo. Pero aun había una cosa que jamás se perdonaría: Hacer más daño a Via. Así que por su bien y el de su hija, decidió lo mas sensato. Volverse mejor persona, y con ello mejor padre. Primero arreglaría su vida y después su relación con ella. No tendría un palacio que ofrecerle, pero sí una vida digna y amorosa. Perdiendo la esperanza de poder encontrar algo útil en lo que trabajar, su teléfono sonó. Era Verosika otra vez. Llevaba días llamándole. Desde que cantaron en contra de Blitz se habían vuelto algo cercanos, no tanto como lo era con Vass o con Ozzie, pero si algo. Tal vez era el momento de atender su llamada. V 📱 "Stolitas, cariño, ¿como estas? ¿Ese puto se ha puesto en contacto contigo?" S 📱 "..." V 📱 "Entiendo, voy a sacar el armamento pesado." S 📱 "No, no... déjalo como está. Se acabó." V 📱 "Mejor. No quiero ni que se te acerque ese mamón. Por cierto, te llamaba porque tengo algo que quizás te interese. ¿Tienes tiempo?" S 📱 "No hago absolutamente nada desde que me echaron de casa... Así que sí." V 📱 "Perfecto pues ven a mi estudio." Cuando Verosika colgó el teléfono este le envió una ubicacion y Stolas la siguió, llegando al estudio de su amigo incubo. El chico en cuanto le vio se lanzó a sus brazos y le cogió la cara para llenársela de besos. —Ay cariño, pero si estas mejor de lo que esperaba. —Bueno, antes de hacer ninguna locura alguien me encontró y me acogió... —Pero podías haberme pedido ayud- El búho le tapó la boca y negó. —No queria ser mas una carga para nadie... Verosika entrecerraría los ojos y se cruzaría de brazos azotando la cola contra el suelo molesto, pero no diría más. —¿Y que tal? ¿Es guapo? ¿Te ha follado ya? —N-no es lo que crees, idiota. El búho se puso nervioso. No estaba en ese tipo de relación con Asriel, solo le había ayudado sin pedirle nada a cambio y se lo agradeceria por y para siempre desde el fondo de su corazón. —¿Y porque me pediste que viniera? Preguntó confuso ladeando la cabeza. —Oh si cierto, cariño, ven. Le cogió de la mano y lo llevó ante su ordenador. —¿Recuerdas que cantamos juntos aquella vez? Un productor de música se enamoró de tu voz y quiere hacer un disco con tu música. ¿Que te parece? Stolas abrió mucho sus ojos y le miró muy dubitativo. —Pe-pero yo no soy cantante... —Por lo que a mi respecta, si cantas, lo eres. No te hagas el duro, estas pasando un mal momento y esto puede que te venga bien para despejarte y olvidarte de ciertas lagartijas rojas sin escrúpulos. Este le miraría y luego miraría la pantalla. ¿Grabar un disco de música? Quizas asi podria ganar algo de dinero y subsistir hasta que lograse volver a hablar con Via. Lo que no sabía Stolas es que si aceptaba este trabajo, no solo era posible que hablase con su hija, sino que TODO el infierno le conocería... —Esta bien, acepto. Stolas le sonreiria inocentemente sin tener ni idea de donde se estaba metiendo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    - Futuro incierto.

    Akane y Veythra Lili Queen Ishtar discutían, quizás por una pequeñez, nada que no pudiera arreglarse después… o eso creía Akane.

    El aire se volvió extraño de repente.
    Un instante de silencio absoluto. Entonces ocurrió... Un rayo de energía surgió sin aviso, traicionero, brutal. Atravesó primero a Lili por la espalda, desgarrando su pecho en una explosión de luz y dolor. El impacto continuó su camino y alcanzó a Akane de frente, atravesándola sin darle tiempo siquiera a reaccionar.

    El mundo se quebró y ambas cayeron al suelo. Lili quedó inmóvil casi de inmediato; su respiración era débil, irregular. Akane, aunque herida, aún conservaba un hilo de conciencia. El dolor quemaba su pecho como fuego líquido, pero al ver a Lili comprendió que ella estaba peor… había recibido el ataque completo.

    —Lili…— Intentó llamarla, pero su voz apenas salió.

    Arrastrándose entre la neblina espesa, con el cuerpo negándose a obedecerle, Akane avanzó centímetro a centímetro. Cada movimiento era una tortura. Finalmente logró alcanzar la mano de Lili y la sujetó con las pocas fuerzas que le quedaban.

    Estaba fría, la vista de Akane comenzó a nublarse. El mundo se redujo a una sola imagen, el rostro inmóvil de Lili, sus ojos cerrados, sin vida. Quiso gritar, negar lo que veía, pero ya no podía.

    La oscuridad la envolvió por completo, Akane despertó sobresaltada en su cama, jadeando. El corazón le golpeaba el pecho con violencia. Instintivamente llevó la mano a su torso, esperando sentir la herida… pero no había nada, ni sangre, ni dolor físico, solo piel intacta. Aun así, el calor persistía. Esa sensación abrasadora en el pecho, como si el rayo de energía hubiese sido real. Como si la pesadilla no hubiera sido solo un sueño.

    -Fue… solo un sueño- murmuró, intentando convencerse.

    Respiró hondo, tratando de calmar el temblor de sus manos. Entonces el recuerdo volvió con claridad: Chantle, el hijo de Lili, había despertado un nuevo poder, algo desconocido, algo peligroso tal vez. Hoy debían reunirse con su abuela Jennifer para buscar pistas sobre ese poder y comprender qué significaba.

    Akane se sentó al borde de la cama, aún nerviosa. Se obligó a respirar despacio, a anclarse a la realidad.

    "Solo fue una pesadilla", repitió en su mente. Pero el calor en su pecho no desaparecía y en el fondo, una inquietante sensación le decía que aquel sueño no había sido una simple ilusión… sino una advertencia.
    - Futuro incierto. Akane y [Lili.Queen] discutían, quizás por una pequeñez, nada que no pudiera arreglarse después… o eso creía Akane. El aire se volvió extraño de repente. Un instante de silencio absoluto. Entonces ocurrió... Un rayo de energía surgió sin aviso, traicionero, brutal. Atravesó primero a Lili por la espalda, desgarrando su pecho en una explosión de luz y dolor. El impacto continuó su camino y alcanzó a Akane de frente, atravesándola sin darle tiempo siquiera a reaccionar. El mundo se quebró y ambas cayeron al suelo. Lili quedó inmóvil casi de inmediato; su respiración era débil, irregular. Akane, aunque herida, aún conservaba un hilo de conciencia. El dolor quemaba su pecho como fuego líquido, pero al ver a Lili comprendió que ella estaba peor… había recibido el ataque completo. —Lili…— Intentó llamarla, pero su voz apenas salió. Arrastrándose entre la neblina espesa, con el cuerpo negándose a obedecerle, Akane avanzó centímetro a centímetro. Cada movimiento era una tortura. Finalmente logró alcanzar la mano de Lili y la sujetó con las pocas fuerzas que le quedaban. Estaba fría, la vista de Akane comenzó a nublarse. El mundo se redujo a una sola imagen, el rostro inmóvil de Lili, sus ojos cerrados, sin vida. Quiso gritar, negar lo que veía, pero ya no podía. La oscuridad la envolvió por completo, Akane despertó sobresaltada en su cama, jadeando. El corazón le golpeaba el pecho con violencia. Instintivamente llevó la mano a su torso, esperando sentir la herida… pero no había nada, ni sangre, ni dolor físico, solo piel intacta. Aun así, el calor persistía. Esa sensación abrasadora en el pecho, como si el rayo de energía hubiese sido real. Como si la pesadilla no hubiera sido solo un sueño. -Fue… solo un sueño- murmuró, intentando convencerse. Respiró hondo, tratando de calmar el temblor de sus manos. Entonces el recuerdo volvió con claridad: Chantle, el hijo de Lili, había despertado un nuevo poder, algo desconocido, algo peligroso tal vez. Hoy debían reunirse con su abuela Jennifer para buscar pistas sobre ese poder y comprender qué significaba. Akane se sentó al borde de la cama, aún nerviosa. Se obligó a respirar despacio, a anclarse a la realidad. "Solo fue una pesadilla", repitió en su mente. Pero el calor en su pecho no desaparecía y en el fondo, una inquietante sensación le decía que aquel sueño no había sido una simple ilusión… sino una advertencia.
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  • La cafetería estaba oficialmente
    cerrada, pero Rem seguía ahí, limpiando con los audífonos puestos y la música a un volumen peligrosamente alto para alguien que estaba solo… o eso creía.

    Con el trapeador en la mano, empezó a moverse de un lado a otro entre las mesas, marcando el ritmo con los pies. Primero tímido, luego más suelto, hasta que su cuerpo ya estaba bailando solo. El reflejo del vidrio le devolvía la imagen de un barista convertido en estrella pop.

    Tomó el trapeador como micrófono y, sin ningún tipo de vergüenza, empezó a cantar:

    —You change your mind like a girl changes clothes…

    Se inclinó hacia adelante, señalando a una silla vacía como si fuera el culpable de todos sus males emocionales. Giró sobre sí mismo, el delantal ondeando como si fuera parte del show.

    Mientras limpiaba la barra, movía las caderas exageradamente y siguió cantando, ya más metido en el papel:

    —You’re hot then you’re cold, you’re yes then you’re no~

    En ese momento, resbaló un poco con el piso mojado. Dio un paso torpe, agitó los brazos como molino humano y logró mantenerse de pie por pura suerte. Se quedó quieto dos segundos… luego hizo una reverencia dramática, como si el tropiezo hubiera sido parte de la coreografía.

    La cafetera soltó un ruido fuerte justo cuando él alzaba la voz:

    —You’re in then you’re out, you’re up then you’re down~

    —Gracias, gracias —murmuró, señalándola—. Excelente acompañamiento.

    Siguió bailando entre las mesas, cantando y limpiando al mismo tiempo, completamente perdido en la música. Si alguien lo hubiera visto, jamás habría adivinado que ese chico era serio durante el horario de trabajo.

    Cuando la canción empezó a bajar, Ren apoyó el trapeador en la pared, respiró hondo y sonrió, satisfecho.

    La cafetería estaba limpia… y su mini concierto privado había sido todo un éxito.
    La cafetería estaba oficialmente cerrada, pero Rem seguía ahí, limpiando con los audífonos puestos y la música a un volumen peligrosamente alto para alguien que estaba solo… o eso creía. Con el trapeador en la mano, empezó a moverse de un lado a otro entre las mesas, marcando el ritmo con los pies. Primero tímido, luego más suelto, hasta que su cuerpo ya estaba bailando solo. El reflejo del vidrio le devolvía la imagen de un barista convertido en estrella pop. Tomó el trapeador como micrófono y, sin ningún tipo de vergüenza, empezó a cantar: —You change your mind like a girl changes clothes… Se inclinó hacia adelante, señalando a una silla vacía como si fuera el culpable de todos sus males emocionales. Giró sobre sí mismo, el delantal ondeando como si fuera parte del show. Mientras limpiaba la barra, movía las caderas exageradamente y siguió cantando, ya más metido en el papel: —You’re hot then you’re cold, you’re yes then you’re no~ En ese momento, resbaló un poco con el piso mojado. Dio un paso torpe, agitó los brazos como molino humano y logró mantenerse de pie por pura suerte. Se quedó quieto dos segundos… luego hizo una reverencia dramática, como si el tropiezo hubiera sido parte de la coreografía. La cafetera soltó un ruido fuerte justo cuando él alzaba la voz: —You’re in then you’re out, you’re up then you’re down~ —Gracias, gracias —murmuró, señalándola—. Excelente acompañamiento. Siguió bailando entre las mesas, cantando y limpiando al mismo tiempo, completamente perdido en la música. Si alguien lo hubiera visto, jamás habría adivinado que ese chico era serio durante el horario de trabajo. Cuando la canción empezó a bajar, Ren apoyó el trapeador en la pared, respiró hondo y sonrió, satisfecho. La cafetería estaba limpia… y su mini concierto privado había sido todo un éxito.
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  • Aquellos primeros días en el bunker, una vez había dejado claro que tenia intención de irse de allí, y de pelear con su madre por teléfono y conseguir que no fuera allí a por ella, cosa que hubiera sido realmente vergonzosa, se había dedicado a explorar el lugar.

    Joder aquello era increíblemente grande, era inmenso, había, a pesar de la cantidad de personas que iban y venían (aunque pocas se quedaban de forma permanente, en ese apartado tan solo estaban ella, los hermanos y Hati, la cual le parecía tremendamente guay) muchísimas habitaciones vacías.
    Había encontrado el archivo y lo había pasado por alto. No le apetecía tocar nada y liarla.
    Había pasado (aunque jamás se lo diría a Dean) mas horas de las que debería en el garaje, montándose en las motos y en los coches allí aparcados.

    Y en aquella ocasión había encontrado el que fácilmente se podría convertir en su lugar favorito del bunker.
    La sala de tiro.

    — Guay...

    No tarda mas de unos pocos minutos en abrir el armario donde había una envidiable variedad de armas de fuego, e incluso algún arco de poleas, y coger una, cargarla y sin pensarlo mucho, disparar a objetivo.
    Aquellos primeros días en el bunker, una vez había dejado claro que tenia intención de irse de allí, y de pelear con su madre por teléfono y conseguir que no fuera allí a por ella, cosa que hubiera sido realmente vergonzosa, se había dedicado a explorar el lugar. Joder aquello era increíblemente grande, era inmenso, había, a pesar de la cantidad de personas que iban y venían (aunque pocas se quedaban de forma permanente, en ese apartado tan solo estaban ella, los hermanos y Hati, la cual le parecía tremendamente guay) muchísimas habitaciones vacías. Había encontrado el archivo y lo había pasado por alto. No le apetecía tocar nada y liarla. Había pasado (aunque jamás se lo diría a Dean) mas horas de las que debería en el garaje, montándose en las motos y en los coches allí aparcados. Y en aquella ocasión había encontrado el que fácilmente se podría convertir en su lugar favorito del bunker. La sala de tiro. — Guay... No tarda mas de unos pocos minutos en abrir el armario donde había una envidiable variedad de armas de fuego, e incluso algún arco de poleas, y coger una, cargarla y sin pensarlo mucho, disparar a objetivo.
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  • Desde que había acabado en aquella forma, y sin consciencia alguna de sus acciones, el pequeño felino que cierta princesita le había encargado a su cuidado no paraba de verle extraño. Ladeando la cabeza al igual que él cada vez que lo veía.

    La primera vez que lo vio, el felino parecía haberse asustado, aunque en cuanto sintió su aroma pareció calmarse y, como era habitual, ahora le observaba cómodamente desde su cama.
    Alguna parte de su inconsciencia le había recordado a cierto soberano por lo que acabó yendo donde él para acurrucarse y dormir una siesta.
    Desde que había acabado en aquella forma, y sin consciencia alguna de sus acciones, el pequeño felino que cierta princesita le había encargado a su cuidado no paraba de verle extraño. Ladeando la cabeza al igual que él cada vez que lo veía. La primera vez que lo vio, el felino parecía haberse asustado, aunque en cuanto sintió su aroma pareció calmarse y, como era habitual, ahora le observaba cómodamente desde su cama. Alguna parte de su inconsciencia le había recordado a cierto soberano por lo que acabó yendo donde él para acurrucarse y dormir una siesta.
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  • — Hey, papá. ¿Estás ocupado? —

    Con una sonrisa y ojos grandes, fue a buscar a King of Hell, casi parpadeando como quien ponía ojitos de perrito e incluso su cola agitándose con emoción. ¿Entre sus manos? Productos de belleza e incluso dos tazas de té para ambos; sus intenciones completamente claras, una sesión de belleza padre e hija
    — Hey, papá. ¿Estás ocupado? — Con una sonrisa y ojos grandes, fue a buscar a [morningstar666], casi parpadeando como quien ponía ojitos de perrito e incluso su cola agitándose con emoción. ¿Entre sus manos? Productos de belleza e incluso dos tazas de té para ambos; sus intenciones completamente claras, una sesión de belleza padre e hija
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  • Abrió los ojos, agotada y algo febril, esperando resignada ver la expresión triunfal de ese gilipollas venido a más, pero no… No era Malcolm quien la miraba desde el umbral de la puerta alumbrado por la luz principal del sótano. Parpadeó un par de veces de forma pesada porque la luz le hizo daño en las retinas y por pura incredulidad, porque, de veras creía que se lo estaba imaginando. Aquellas botas, sus pantalones grises, la chaqueta de cuero… Incluso aquel pañuelo rojo. Si era una alucinación le habia retratado perfectamente.

    Él se acercó con las manos en alto y Ronnie abrió los labios intentando decir algo. Pero no le salió sonido alguno. Negan se arrodilló delante de ella y Ronnie alargó una mano hacia él intentando convencerse de que era real. Tomó su mano y la sintió cálida, fuerte y real.

    Los ojos se le anegaron en lágrimas conforme ascendió esa mano por el brazo de él para usarle como apoyo y poder moverse. Y, de paso, hacer una ultima comprobación por si su imaginación estaba desatada. Sollozó con una sonrisa de indescriptible felicidad en sus labios y acudió a refugiarse, como pudo, contra el cuerpo de su marido. Sus manos, débiles se aferraron a su chaqueta de cuero.

    -Me has encontrado -pudo decir con la voz fragmentada.

    Como respuesta a las palabras de Negan, Ronnie asintió y dejó que él la tomara en brazos. Al principio se aferró a él, rodeando su cuello con los brazos y escondiendo su rostro en el hueco del cuello del Salvador para cubrirse de la molesta luz cegadora de aquel sótano.

    -A casa…- sonrió.

    Eso seria lo ultimo que recordaría. La sensación de saber que regresaba a casa, que aquello habia terminado. Que era libre. Que estaba con él.

    ⸻ 𝘦𝑥𝘵𝑟𝘢𝑐𝘵𝑜 𝑑𝘦 𝘮𝑖 𝑟𝘰𝑙 𝑐𝘰𝑛 Negan Smith
    Abrió los ojos, agotada y algo febril, esperando resignada ver la expresión triunfal de ese gilipollas venido a más, pero no… No era Malcolm quien la miraba desde el umbral de la puerta alumbrado por la luz principal del sótano. Parpadeó un par de veces de forma pesada porque la luz le hizo daño en las retinas y por pura incredulidad, porque, de veras creía que se lo estaba imaginando. Aquellas botas, sus pantalones grises, la chaqueta de cuero… Incluso aquel pañuelo rojo. Si era una alucinación le habia retratado perfectamente. Él se acercó con las manos en alto y Ronnie abrió los labios intentando decir algo. Pero no le salió sonido alguno. Negan se arrodilló delante de ella y Ronnie alargó una mano hacia él intentando convencerse de que era real. Tomó su mano y la sintió cálida, fuerte y real. Los ojos se le anegaron en lágrimas conforme ascendió esa mano por el brazo de él para usarle como apoyo y poder moverse. Y, de paso, hacer una ultima comprobación por si su imaginación estaba desatada. Sollozó con una sonrisa de indescriptible felicidad en sus labios y acudió a refugiarse, como pudo, contra el cuerpo de su marido. Sus manos, débiles se aferraron a su chaqueta de cuero. -Me has encontrado -pudo decir con la voz fragmentada. Como respuesta a las palabras de Negan, Ronnie asintió y dejó que él la tomara en brazos. Al principio se aferró a él, rodeando su cuello con los brazos y escondiendo su rostro en el hueco del cuello del Salvador para cubrirse de la molesta luz cegadora de aquel sótano. -A casa…- sonrió. Eso seria lo ultimo que recordaría. La sensación de saber que regresaba a casa, que aquello habia terminado. Que era libre. Que estaba con él. ⸻ 𝘦𝑥𝘵𝑟𝘢𝑐𝘵𝑜 𝑑𝘦 𝘮𝑖 𝑟𝘰𝑙 𝑐𝘰𝑛 [Sxviorsleader] ⸻
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  • —¡Está nevando! -exclamó la tríbrida mientras el chevrolet impala se acercaba al búnker de Los Hombres de Letras- Para, para. Para el coche... Hay algo que quiero hacer...

    Dean Winchester, no demasiado seguro de lo que se planteaba hacer la joven, terminó por detener el coche antes de la entrada del garaje.

    —Espero que valga la pena... -comentó mientras Hope ya abría la puerta del coche.

    —Para mi si... -rio ella saliendo del vehículo y saliendo al frio invernal sin poder evitar una sonrisa al tiempo que alzaba el rostro sintiendo la nieve caer sobre su tez.

    Dean llegó hasta ella, pelado de frio ya que ninguno llevaba chaqueta.

    -¿Y bien? -preguntó él— ¿qué querías?

    —Esto...

    La tríbrida lo miró y le quitó un par de copos de nieve del pelo antes de besarle con ternura.
    —¡Está nevando! -exclamó la tríbrida mientras el chevrolet impala se acercaba al búnker de Los Hombres de Letras- Para, para. Para el coche... Hay algo que quiero hacer... [BxbyDriver], no demasiado seguro de lo que se planteaba hacer la joven, terminó por detener el coche antes de la entrada del garaje. —Espero que valga la pena... -comentó mientras Hope ya abría la puerta del coche. —Para mi si... -rio ella saliendo del vehículo y saliendo al frio invernal sin poder evitar una sonrisa al tiempo que alzaba el rostro sintiendo la nieve caer sobre su tez. Dean llegó hasta ella, pelado de frio ya que ninguno llevaba chaqueta. -¿Y bien? -preguntó él— ¿qué querías? —Esto... La tríbrida lo miró y le quitó un par de copos de nieve del pelo antes de besarle con ternura.
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  • 𝑬𝒍 𝒄𝒂𝒛𝒂𝒅𝒐𝒓, 𝒍𝒂 𝒓𝒆𝒃𝒆𝒍𝒅𝒆 𝒚 𝒆𝒍 𝒃𝒖𝒏𝒌𝒆𝒓
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ⚆ 𝙎𝒕𝙖𝒓𝙩𝒆𝙧 𝙥𝒂𝙧𝒂: 𝐷𝘌𝐴𝘕 𝘞𝐼𝘕𝐶𝘏𝐸𝘚𝑇𝘌𝑅


    El mundo parecía ir realmente bien. Los hermanos, según le habían contado a Jody y después Jody a ellas, habían acabado con el puñetero Dios, ahora otra persona regia los cielos, el nefilim de Lucifer, un chaval llamado Jack, que según tenía entendido pretendía dejar el destino de las personas en manos de cada uno, cosa que debería ser una buena noticia, pero que a Claire en aquellos momentos no era algo que le entusiasmara en demasía, visto el giro que había tomado su vida.
    Por otro lado, los hermanos habían decidido abrir el bunker a cualquiera que necesitara información, protección, o simplemente un lugar donde recobrarse de las heridas de una cacería dura.
    También sabía que Castiel había muerto, y aunque su historia con el ángel no había sido la mejor, también debia admitir que había terminado por cogerle cariño, ya no le culpaba por la muerte de su padre, él había tomado sus propias decisiones. Y en secreto aún esperaba verle aparecer con su gabardina, la corbata mal puesta y su incapacidad de entender el mundo que le rodeaba.

    En general todo parecía estar cambiando para mejor. Todo menos, por supuesto su vida. Porque, ¿Cuándo le había salido algo bien a ella? Desde que su padre aceptó que un ángel se metiera en su cuerpo y se fue de casa, y luego su madre la dejara al cargo de su abuela para buscar al hombre que les había abandonado por una disposición divina… nunca.

    De modo que, ¿Por qué iba a cambiar ahora? Quizás había pensado erróneamente que podría ser, que ya le tocaba ser feliz, dejar de sufrir dejar de perder, pero aquella tarde en la que Kaia había quedado con ella en su lugar favorito del pueblo, el parque infantil, en los columpios, jamás se hubiera imaginado que fuera para terminar con su relación.
    No recordaba los motivos, ni si quiera sabía si había sido culpa suya, si había hecho, o dejado de hacer algo, no importaba. Se había terminado y ella volvía a estar perdida.
    Habían pasado semanas de aquello, no había dicho nada en casa, su mayor deseo en esos momentos no era responder preguntas de su hermana o Jody, ni explicar con lujo de detalles como había ido la conversación, o dejar que ellas se esforzaran por animarla. Ni si quiera había llorado, simplemente había vuelto a su estado de ánimo algo más taciturno de lo normal, hecho que a pesar de todo no llegaba a llamar demasiado la atención de nadie.

    Pero si seguía en aquella casa, al final tendría que dar explicaciones, ya le resultaba extraño que no hubieran preguntado por la morena, su presencia a cenar un par de veces por semana ya no se cuestionaba.

    >> Un día como otro cualquiera, sin mucho que hacer, mientras dibujaba de manera abstraída sobre un papel sus ojos recaen en un pequeño cuadrado en la parte inferior derecha del papel, el cual estaba cubierto de un plástico transparente y dejaba ver el interior de lo que ahora ve que es un sobre.
    Recordaba haberlo recibido, recordaba haberlo mandado directamente a un cajón.
    Tras ese recuadro estaba su nombre y la dirección de Sioux Falls de la casa de la Sheriff. La carta había llegado hacia un año, justo para su veintiún cumpleaños, su mayoría de edad.

    La citaban en un despacho de abogados, donde le darían las llaves de un pequeño trastero en el que se encontraba todo cuanto su abuela le había dejado al morir.
    Quizás…
    Aunque no sabe que es lo que va a encontrar allí, tras un año Claire decide aceptar abrir aquella puerta y usarla como huida como primer paso lejos de la casa de su madre adoptiva. El trastero como ya avisaba la carta no es muy grande, y en su mayor parte está repleto de cajas llenas de recuerdos.
    Después de varias horas allí, abriendo cajas al azar y de haber sacado, varios libros y un álbum de fotografías, Claire cierra el trastero y se guarda la llave sin llegar a saber si volvería a traspasar aquella puerta. No guardaba con demasiado cariño los recuerdos acerca de su infancia.

    La diferencia con cualquier otro día es que en aquella ocasión no vuelve a Sioux Falls, en el asiento del copiloto de su Subaru Loyale rojo está la bolsa que había llenado en el trastero, pero en el maletero guarda una bolsa más grande con toda su ropa y sus diarios.
    Si, se había ido de casa, pero había dejado una nota, y no tenía duda de que en cuanto pisara su lugar de destino Jody sabría dónde estaba. De modo que conduce durante toda la noche, llegando hasta aquel lugar cuando el sol pinta de rosa el cielo en un precioso amanecer que ella no disfruta, porque su mirada escanea el lugar al que nunca había ido todavía.

    No tarda en entrar y bajar el primer tramo de escaleras, y no duda de que en cuanto abre aquella pesada y ruidosa puerta de metal, todo el bunker sabe que alguien ha llegado, y efectivamente la figura de Dean Winchester no tarda más de un par de minutos en aparecer, con la mano derecha a la espalda y rostro precavido.

    — ¿Así recibes a las visitas? Pensaba que esto estaba abierto para todos los cazadores que lo necesitaran... ¿Hay hecho café? Necesito café.
    ⚆ 𝙎𝒕𝙖𝒓𝙩𝒆𝙧 𝙥𝒂𝙧𝒂: [BRINGMES0MEPIE] El mundo parecía ir realmente bien. Los hermanos, según le habían contado a Jody y después Jody a ellas, habían acabado con el puñetero Dios, ahora otra persona regia los cielos, el nefilim de Lucifer, un chaval llamado Jack, que según tenía entendido pretendía dejar el destino de las personas en manos de cada uno, cosa que debería ser una buena noticia, pero que a Claire en aquellos momentos no era algo que le entusiasmara en demasía, visto el giro que había tomado su vida. Por otro lado, los hermanos habían decidido abrir el bunker a cualquiera que necesitara información, protección, o simplemente un lugar donde recobrarse de las heridas de una cacería dura. También sabía que Castiel había muerto, y aunque su historia con el ángel no había sido la mejor, también debia admitir que había terminado por cogerle cariño, ya no le culpaba por la muerte de su padre, él había tomado sus propias decisiones. Y en secreto aún esperaba verle aparecer con su gabardina, la corbata mal puesta y su incapacidad de entender el mundo que le rodeaba. En general todo parecía estar cambiando para mejor. Todo menos, por supuesto su vida. Porque, ¿Cuándo le había salido algo bien a ella? Desde que su padre aceptó que un ángel se metiera en su cuerpo y se fue de casa, y luego su madre la dejara al cargo de su abuela para buscar al hombre que les había abandonado por una disposición divina… nunca. De modo que, ¿Por qué iba a cambiar ahora? Quizás había pensado erróneamente que podría ser, que ya le tocaba ser feliz, dejar de sufrir dejar de perder, pero aquella tarde en la que Kaia había quedado con ella en su lugar favorito del pueblo, el parque infantil, en los columpios, jamás se hubiera imaginado que fuera para terminar con su relación. No recordaba los motivos, ni si quiera sabía si había sido culpa suya, si había hecho, o dejado de hacer algo, no importaba. Se había terminado y ella volvía a estar perdida. Habían pasado semanas de aquello, no había dicho nada en casa, su mayor deseo en esos momentos no era responder preguntas de su hermana o Jody, ni explicar con lujo de detalles como había ido la conversación, o dejar que ellas se esforzaran por animarla. Ni si quiera había llorado, simplemente había vuelto a su estado de ánimo algo más taciturno de lo normal, hecho que a pesar de todo no llegaba a llamar demasiado la atención de nadie. Pero si seguía en aquella casa, al final tendría que dar explicaciones, ya le resultaba extraño que no hubieran preguntado por la morena, su presencia a cenar un par de veces por semana ya no se cuestionaba. >> Un día como otro cualquiera, sin mucho que hacer, mientras dibujaba de manera abstraída sobre un papel sus ojos recaen en un pequeño cuadrado en la parte inferior derecha del papel, el cual estaba cubierto de un plástico transparente y dejaba ver el interior de lo que ahora ve que es un sobre. Recordaba haberlo recibido, recordaba haberlo mandado directamente a un cajón. Tras ese recuadro estaba su nombre y la dirección de Sioux Falls de la casa de la Sheriff. La carta había llegado hacia un año, justo para su veintiún cumpleaños, su mayoría de edad. La citaban en un despacho de abogados, donde le darían las llaves de un pequeño trastero en el que se encontraba todo cuanto su abuela le había dejado al morir. Quizás… Aunque no sabe que es lo que va a encontrar allí, tras un año Claire decide aceptar abrir aquella puerta y usarla como huida como primer paso lejos de la casa de su madre adoptiva. El trastero como ya avisaba la carta no es muy grande, y en su mayor parte está repleto de cajas llenas de recuerdos. Después de varias horas allí, abriendo cajas al azar y de haber sacado, varios libros y un álbum de fotografías, Claire cierra el trastero y se guarda la llave sin llegar a saber si volvería a traspasar aquella puerta. No guardaba con demasiado cariño los recuerdos acerca de su infancia. La diferencia con cualquier otro día es que en aquella ocasión no vuelve a Sioux Falls, en el asiento del copiloto de su Subaru Loyale rojo está la bolsa que había llenado en el trastero, pero en el maletero guarda una bolsa más grande con toda su ropa y sus diarios. Si, se había ido de casa, pero había dejado una nota, y no tenía duda de que en cuanto pisara su lugar de destino Jody sabría dónde estaba. De modo que conduce durante toda la noche, llegando hasta aquel lugar cuando el sol pinta de rosa el cielo en un precioso amanecer que ella no disfruta, porque su mirada escanea el lugar al que nunca había ido todavía. No tarda en entrar y bajar el primer tramo de escaleras, y no duda de que en cuanto abre aquella pesada y ruidosa puerta de metal, todo el bunker sabe que alguien ha llegado, y efectivamente la figura de Dean Winchester no tarda más de un par de minutos en aparecer, con la mano derecha a la espalda y rostro precavido. — ¿Así recibes a las visitas? Pensaba que esto estaba abierto para todos los cazadores que lo necesitaran... ¿Hay hecho café? Necesito café.
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  • Ren empujó la puerta de la cafetería con un suspiro suave, cerrándola con cuidado antes de girar el cartel del vidrio a “Cerrado por descanso”. Dentro quedaban las mesas ordenadas, la máquina aún tibia y, justo al lado de la caja, el aviso escrito a mano que había puesto esa mañana: “Se busca personal”. Lo miró un segundo más de lo necesario, como si esperara que la respuesta apareciera sola. Llevar la cafetería era un sueño que amaba… pero también uno que empezaba a pesarle cuando lo hacía en soledad.

    Como cada día después del almuerzo, caminó hacia el parque cercano. El aire era fresco, agradable, y Ren se permitió ir despacio, disfrutando del sonido de sus propios pasos y del canto de las aves que revoloteaban entre los árboles. Se sentó en su banca favorita, aquella desde donde podía ver a los gorriones pelear por migas y a las palomas caminar con aire importante. Sonrió, relajándose poco a poco; siempre encontraba algo romántico en ese momento, como si la calma también fuera una forma de cariño.

    Sacó su teléfono solo para volver a guardar la pantalla apagada, levantando la vista cuando notó que no estaba completamente solo. Observó con curiosidad a la persona cercana, dudando un instante antes de hablar, con esa timidez amable que le era tan natural.

    —Vengo aquí todos los días… me ayuda a pensar. —Hizo una pausa, señalando distraídamente en dirección a la cafetería—. Estoy buscando gente para trabajar conmigo. Alguien que no solo sirva café, sino que también disfrute el ambiente…

    Sonrió un poco más, ladeando la cabeza mientras las aves alzaban vuelo detrás de ellos.

    —Tal vez suene extraño, pero creo que los lugares se sienten distintos dependiendo de quién los acompaña. ¿Te gusta el café… o los paseos tranquilos?


    Ren empujó la puerta de la cafetería con un suspiro suave, cerrándola con cuidado antes de girar el cartel del vidrio a “Cerrado por descanso”. Dentro quedaban las mesas ordenadas, la máquina aún tibia y, justo al lado de la caja, el aviso escrito a mano que había puesto esa mañana: “Se busca personal”. Lo miró un segundo más de lo necesario, como si esperara que la respuesta apareciera sola. Llevar la cafetería era un sueño que amaba… pero también uno que empezaba a pesarle cuando lo hacía en soledad. Como cada día después del almuerzo, caminó hacia el parque cercano. El aire era fresco, agradable, y Ren se permitió ir despacio, disfrutando del sonido de sus propios pasos y del canto de las aves que revoloteaban entre los árboles. Se sentó en su banca favorita, aquella desde donde podía ver a los gorriones pelear por migas y a las palomas caminar con aire importante. Sonrió, relajándose poco a poco; siempre encontraba algo romántico en ese momento, como si la calma también fuera una forma de cariño. Sacó su teléfono solo para volver a guardar la pantalla apagada, levantando la vista cuando notó que no estaba completamente solo. Observó con curiosidad a la persona cercana, dudando un instante antes de hablar, con esa timidez amable que le era tan natural. —Vengo aquí todos los días… me ayuda a pensar. —Hizo una pausa, señalando distraídamente en dirección a la cafetería—. Estoy buscando gente para trabajar conmigo. Alguien que no solo sirva café, sino que también disfrute el ambiente… Sonrió un poco más, ladeando la cabeza mientras las aves alzaban vuelo detrás de ellos. —Tal vez suene extraño, pero creo que los lugares se sienten distintos dependiendo de quién los acompaña. ¿Te gusta el café… o los paseos tranquilos?
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