• Tenía la espalda encorvada y la mirada agotada siendo rodeada por pequeñas manchitas de colores, producto de pasar demasiado tiempo pegada a la máquina de peluches. Tiró una última vez de la palanca sin mucho ánimo y la garra se zambulló en el mar de peluches. Allí iba su último dracma, en ese lamentable intento de miles que le precedieron por conseguir alguno de esos peluches. Justo cuando había perdido las esperanzas, la garra pareció haber pescado algo y jaló hacia arriba de una larga orejita de conejo.

    ──────¡Ah! ¡No me... !

    Allí frente a sus ojos como si la máquina se hubiera apiadado de aquella alma en desgracia, había no uno sino cinco peluches agarrados de las orejitas, sacados de un solo movimiento. Ella solo contempló boquiabierta como estos pasaron del otro lado y salieron por la puertita al exterior, hacia ella. La suerte le había sonreído.

    ──────¡¿Y ahora qué haré con todos ellos?!
    Tenía la espalda encorvada y la mirada agotada siendo rodeada por pequeñas manchitas de colores, producto de pasar demasiado tiempo pegada a la máquina de peluches. Tiró una última vez de la palanca sin mucho ánimo y la garra se zambulló en el mar de peluches. Allí iba su último dracma, en ese lamentable intento de miles que le precedieron por conseguir alguno de esos peluches. Justo cuando había perdido las esperanzas, la garra pareció haber pescado algo y jaló hacia arriba de una larga orejita de conejo. ──────¡Ah! ¡No me... ! Allí frente a sus ojos como si la máquina se hubiera apiadado de aquella alma en desgracia, había no uno sino cinco peluches agarrados de las orejitas, sacados de un solo movimiento. Ella solo contempló boquiabierta como estos pasaron del otro lado y salieron por la puertita al exterior, hacia ella. La suerte le había sonreído. ──────¡¿Y ahora qué haré con todos ellos?!
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  • / Hidra .. cuidad de Grecia
    Año 1998

    " El sol recién se oculta, poco a poco el cielo oscurece y es iluminado por estrellas, sobre las aguas del mar se refleja una hermosa luna llena, caminando a paso tranquilo el Basilio Zet lleva en su diestra una copa de cristal y en su izquierda un cuerno con una extraña joya roja en la punta, no era otra cosa mas que un recipiente para el vino, como siempre caminaba solo, descalzo, sin camisa y con un pantalón de tela ligera en color blanco, el colgante de joyas doradas en su cuello emite una luz brillante en cada paso que el varón da, no es su propia luz, es el reflejo de la luna, hoy estaba más radiante que nunca, el viento sopla con algo de fuerza, el varón retira la amarra que sostiene su cabello y lo deja libre, ha crecido bastante, llegando a su cintura, sacude su cabeza, observa los cangrejos escapar de él cuando al caminar se les acerca, sigue su paso buscando un lugar distante, un lugar tranquilo, el Basilio es extraño, tiene por gusto pasar tiempo solo, habiendo caminado bastante se alejo de todo ser humano que pudiera llegar a él, al mirar al frente vio una roca grande que sobresalía de la arena, un lugar agradable donde podía recostarse y mirar el mar, el cielo y pensar un poco sobre todo el porvenir, al llegar algo le causó curiosidad, había un montón de maderos secos, rodeados por un circulo de piedras, apilados en forma de pirámide, alguien había preparado los troncos para hacer una fogata en aquel lugar, el Basilio se detiene, eleva el rostro al viento y busca por medio del olfato alguna presencia cercana, algo curioso y extrañado no detecta nada, no hay presencia alguna, quien fuera que lo hubiese hecho o se había alejado mucho ya o estaba nadando en el mar, sumergido en aguas profundas, pero no habían huellas en la arena, el Basilio se mantuvo a la expectativa por algunos minutos Pero nadie se presenta, entonces se acercó a la roca, se sentó y se recostó en ella, dejo el cuerno a un lado suyo al igual que la copa, usando su mano izquierda buscaría algo del bolsillo de su pantalón, no tarda nada y al extraer su mano trae consigo lo que parece es una piedra blanca, parece una simple piedra, algo pequeña, la llevo a su boca, le dió algunas vueltas en sus mejillas y luego la escupe directamente sobre los maderos, al salir de su boca aquella piedra se había transformado en magma, material fundido, una gota incandescente, al hacer contacto con los maderos estos comenzaron a liberar humo, con ayuda del viento poco a poco se produce una fogata, quizás por la forma en que se inició el fuego, aquellas llamaradas tenían un hermoso color azulado con destellos verdes y alguna que otra vez líneas intensas de color rosa se hacían presentes, el Basilio se recostó a la piedra en su espalda, suspiro tranquilamente, jugaba con la arena en sus pies mientras servía en su copa de cristal un poco de vino .

    - Si quieres paz.. entonces prepárate para la guerra .

    / Hidra .. cuidad de Grecia Año 1998 " El sol recién se oculta, poco a poco el cielo oscurece y es iluminado por estrellas, sobre las aguas del mar se refleja una hermosa luna llena, caminando a paso tranquilo el Basilio Zet lleva en su diestra una copa de cristal y en su izquierda un cuerno con una extraña joya roja en la punta, no era otra cosa mas que un recipiente para el vino, como siempre caminaba solo, descalzo, sin camisa y con un pantalón de tela ligera en color blanco, el colgante de joyas doradas en su cuello emite una luz brillante en cada paso que el varón da, no es su propia luz, es el reflejo de la luna, hoy estaba más radiante que nunca, el viento sopla con algo de fuerza, el varón retira la amarra que sostiene su cabello y lo deja libre, ha crecido bastante, llegando a su cintura, sacude su cabeza, observa los cangrejos escapar de él cuando al caminar se les acerca, sigue su paso buscando un lugar distante, un lugar tranquilo, el Basilio es extraño, tiene por gusto pasar tiempo solo, habiendo caminado bastante se alejo de todo ser humano que pudiera llegar a él, al mirar al frente vio una roca grande que sobresalía de la arena, un lugar agradable donde podía recostarse y mirar el mar, el cielo y pensar un poco sobre todo el porvenir, al llegar algo le causó curiosidad, había un montón de maderos secos, rodeados por un circulo de piedras, apilados en forma de pirámide, alguien había preparado los troncos para hacer una fogata en aquel lugar, el Basilio se detiene, eleva el rostro al viento y busca por medio del olfato alguna presencia cercana, algo curioso y extrañado no detecta nada, no hay presencia alguna, quien fuera que lo hubiese hecho o se había alejado mucho ya o estaba nadando en el mar, sumergido en aguas profundas, pero no habían huellas en la arena, el Basilio se mantuvo a la expectativa por algunos minutos Pero nadie se presenta, entonces se acercó a la roca, se sentó y se recostó en ella, dejo el cuerno a un lado suyo al igual que la copa, usando su mano izquierda buscaría algo del bolsillo de su pantalón, no tarda nada y al extraer su mano trae consigo lo que parece es una piedra blanca, parece una simple piedra, algo pequeña, la llevo a su boca, le dió algunas vueltas en sus mejillas y luego la escupe directamente sobre los maderos, al salir de su boca aquella piedra se había transformado en magma, material fundido, una gota incandescente, al hacer contacto con los maderos estos comenzaron a liberar humo, con ayuda del viento poco a poco se produce una fogata, quizás por la forma en que se inició el fuego, aquellas llamaradas tenían un hermoso color azulado con destellos verdes y alguna que otra vez líneas intensas de color rosa se hacían presentes, el Basilio se recostó a la piedra en su espalda, suspiro tranquilamente, jugaba con la arena en sus pies mientras servía en su copa de cristal un poco de vino . - Si quieres paz.. entonces prepárate para la guerra .
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  • Ya que ahoraa ambos trabajan conmigo se me ocurrio que deberian conocerse. Como un equipo. Sinergia y eso

    *Dijo con una sonrisa confiada en el roostro* Tabatha el es Cormac. Cormac ella es Tabatha. Una bruja y un tipo de undead

    [shade_white_ape_529]
    𝙈𝙧 𝐺𝑜𝑙𝑑𝑒𝑛
    Ya que ahoraa ambos trabajan conmigo se me ocurrio que deberian conocerse. Como un equipo. Sinergia y eso *Dijo con una sonrisa confiada en el roostro* Tabatha el es Cormac. Cormac ella es Tabatha. Una bruja y un tipo de undead [shade_white_ape_529] [Put_olquelo_lea_106]
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  • — Ararara ~ Ni siquiera yo sabía que cerca de la ciudad había una laguna rodeada de cerezos. Qué mágicos son los pueblitos de esta zona, se sienten como un portal a los noventas. Todo es más tranquilo y natural aquí. —
    — Ararara ~ Ni siquiera yo sabía que cerca de la ciudad había una laguna rodeada de cerezos. Qué mágicos son los pueblitos de esta zona, se sienten como un portal a los noventas. Todo es más tranquilo y natural aquí. —
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  • La última sesión de fotos fue verdaderamente un éxito, pues gustó a todo tipo de público y, gracias a ello, le llamaron para audicionar en diversos anuncios, un par de vídeos musicales como bailarín (pues sí, sabía bailar y muy bien) y un par de series de televisión. Sin duda su carrera artística estaba en pleno auge.
    Una de las fotos del set llegó a ser portada de varias revistas y los/as fans se volvían locos al verle. ¿Podía ser mejor? Por supuesto, debía prepararse para una firma de fotografías frente a una famosa cafetería. No es que le gustase la multitud de gente gritando (es más, detestaba a la gente escandalosa), pero siempre era agradable ver que hacía un buen trabajo y... Tal vez encontraría alguna potencial presa de la que alimentarse. Solo esperaba que no fuera una persona molesta y pegajosa que pretendiera cariño y "amor" de su parte.

    Allí estaba, sentado con una gran mesa delante, rodeado de algunos guardias de seguridad y con su manager al lado, observando una larguísima cola de fans esperando sus firmas y tal vez poder tener unas palabras con Dante.
    ¿El Sol? No era problema, no se iba a quemar vivo ya que era un vampiro de sangre muy pura, la única molestia era que sus facultades se veían mermadas.
    La última sesión de fotos fue verdaderamente un éxito, pues gustó a todo tipo de público y, gracias a ello, le llamaron para audicionar en diversos anuncios, un par de vídeos musicales como bailarín (pues sí, sabía bailar y muy bien) y un par de series de televisión. Sin duda su carrera artística estaba en pleno auge. Una de las fotos del set llegó a ser portada de varias revistas y los/as fans se volvían locos al verle. ¿Podía ser mejor? Por supuesto, debía prepararse para una firma de fotografías frente a una famosa cafetería. No es que le gustase la multitud de gente gritando (es más, detestaba a la gente escandalosa), pero siempre era agradable ver que hacía un buen trabajo y... Tal vez encontraría alguna potencial presa de la que alimentarse. Solo esperaba que no fuera una persona molesta y pegajosa que pretendiera cariño y "amor" de su parte. Allí estaba, sentado con una gran mesa delante, rodeado de algunos guardias de seguridad y con su manager al lado, observando una larguísima cola de fans esperando sus firmas y tal vez poder tener unas palabras con Dante. ¿El Sol? No era problema, no se iba a quemar vivo ya que era un vampiro de sangre muy pura, la única molestia era que sus facultades se veían mermadas.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    You're taking me out of the ordinary
    I want you laying me down
    Till we're dead and buried
    On the edge of your knife
    Staying drunk on your vine
    The angels up in the clouds
    Are jealous knowing we found
    Something so out of the ordinary
    You got me kissing the ground of your sanctuary
    Shatter me with your touch
    Oh, Lord, return me to dust
    The angels up in the clouds
    Are jealous knowing we found...

    You're taking me out of the ordinary I want you laying me down Till we're dead and buried On the edge of your knife Staying drunk on your vine The angels up in the clouds Are jealous knowing we found Something so out of the ordinary You got me kissing the ground of your sanctuary Shatter me with your touch Oh, Lord, return me to dust The angels up in the clouds Are jealous knowing we found...
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  • Ghost caminaba por la pradera con las manos en los bolsillos, pateando una piedra sin mucho interés. A veces pasaba. La pradera era infinita, pero eso no significaba que siempre hubiera algo que hacer. Sus encuentros con los perdidos y los viajeros eran espontáneos, pero en momentos como este, cuando el viento apenas se movía y el sol dorado brillaba sin apuro, todo se sentía… demasiado tranquilo.

    Entonces, lo vio.

    Sobre una colina de aspecto redondeado y caricaturesco, con pequeñas casas que parecían sacadas de un libro infantil, un hombre estaba de pie. Vestía un traje amarillo, de esos que se usan para manejar materiales peligrosos, con botas gruesas y guantes igual de pesados. El casco cubría completamente su rostro, reflejando la luz de la pradera. La música infantil sonaba a lo lejos, una melodía chillona y repetitiva que hacía contraste con el vacío de la pradera.

    Ghost levantó una ceja y, sin prisa, subió la colina.

    ~ No esperaba encontrar a alguien con tan buen sentido de la moda por aquí.

    El hombre giró lentamente la cabeza hacia él, como si lo hubiera estado esperando. No respondió de inmediato, solo inclinó levemente la cabeza.

    —Tampoco esperaba encontrarte a ti, pero supongo que era inevitable.

    Ghost sonrió de lado.

    ~ ¿Destino?

    —Destino.

    Ghost se dejó caer en el pasto, apoyando los codos en las rodillas. El hombre de amarillo permaneció de pie, con la música de fondo dándole un aire más extraño a la escena.

    ~ Siempre hablan del destino como si fuera un contrato inquebrantable. Como si nacer te encadenara a un propósito que no puedes cambiar.

    —Quizás es así. Quizás lo único que hiciste fue retrasarlo.

    Ghost soltó una risa nasal.

    ~ ¿Y qué se supone que debería estar haciendo ahora?

    El hombre de amarillo giró lentamente para mirar las casas en la colina.

    —Devorando.

    El aire pareció enfriarse un poco, pero Ghost no se inmutó.

    ~ ¿Ah, sí?

    —No eres un guía. Nunca lo fuiste. Nunca fuiste un faro ni un amigo de los perdidos.

    Ghost apoyó la cabeza en una mano, mirando al hombre con cierto aburrimiento.

    ~ ¿Y qué se supone que soy?

    —La cosa que los devora.

    Silencio.

    La música infantil seguía sonando en la lejanía.

    Ghost suspiró.

    ~ Tch. Qué fastidio.

    El hombre de amarillo se giró completamente hacia él.

    —¿Por qué lo rechazas?

    Ghost se encogió de hombros.

    ~ Porque puedo.

    —No puedes escapar del destino para siempre.

    Ghost sonrió.

    ~ Pero puedo intentarlo.

    El hombre de amarillo se quedó quieto. Luego, inclinó levemente la cabeza.

    —Supongo que sí.

    Ghost se puso de pie y se estiró.

    ~ Ahora, ¿quieres seguir hablando de existencialismo o prefieres acompañarme a ver qué más hay en este sitio raro?

    El hombre de amarillo no respondió de inmediato, pero cuando Ghost comenzó a caminar, lo siguió sin protestar. La música infantil seguía en el aire, como si los estuviera observando desde algún lugar.
    Ghost caminaba por la pradera con las manos en los bolsillos, pateando una piedra sin mucho interés. A veces pasaba. La pradera era infinita, pero eso no significaba que siempre hubiera algo que hacer. Sus encuentros con los perdidos y los viajeros eran espontáneos, pero en momentos como este, cuando el viento apenas se movía y el sol dorado brillaba sin apuro, todo se sentía… demasiado tranquilo. Entonces, lo vio. Sobre una colina de aspecto redondeado y caricaturesco, con pequeñas casas que parecían sacadas de un libro infantil, un hombre estaba de pie. Vestía un traje amarillo, de esos que se usan para manejar materiales peligrosos, con botas gruesas y guantes igual de pesados. El casco cubría completamente su rostro, reflejando la luz de la pradera. La música infantil sonaba a lo lejos, una melodía chillona y repetitiva que hacía contraste con el vacío de la pradera. Ghost levantó una ceja y, sin prisa, subió la colina. ~ No esperaba encontrar a alguien con tan buen sentido de la moda por aquí. El hombre giró lentamente la cabeza hacia él, como si lo hubiera estado esperando. No respondió de inmediato, solo inclinó levemente la cabeza. —Tampoco esperaba encontrarte a ti, pero supongo que era inevitable. Ghost sonrió de lado. ~ ¿Destino? —Destino. Ghost se dejó caer en el pasto, apoyando los codos en las rodillas. El hombre de amarillo permaneció de pie, con la música de fondo dándole un aire más extraño a la escena. ~ Siempre hablan del destino como si fuera un contrato inquebrantable. Como si nacer te encadenara a un propósito que no puedes cambiar. —Quizás es así. Quizás lo único que hiciste fue retrasarlo. Ghost soltó una risa nasal. ~ ¿Y qué se supone que debería estar haciendo ahora? El hombre de amarillo giró lentamente para mirar las casas en la colina. —Devorando. El aire pareció enfriarse un poco, pero Ghost no se inmutó. ~ ¿Ah, sí? —No eres un guía. Nunca lo fuiste. Nunca fuiste un faro ni un amigo de los perdidos. Ghost apoyó la cabeza en una mano, mirando al hombre con cierto aburrimiento. ~ ¿Y qué se supone que soy? —La cosa que los devora. Silencio. La música infantil seguía sonando en la lejanía. Ghost suspiró. ~ Tch. Qué fastidio. El hombre de amarillo se giró completamente hacia él. —¿Por qué lo rechazas? Ghost se encogió de hombros. ~ Porque puedo. —No puedes escapar del destino para siempre. Ghost sonrió. ~ Pero puedo intentarlo. El hombre de amarillo se quedó quieto. Luego, inclinó levemente la cabeza. —Supongo que sí. Ghost se puso de pie y se estiró. ~ Ahora, ¿quieres seguir hablando de existencialismo o prefieres acompañarme a ver qué más hay en este sitio raro? El hombre de amarillo no respondió de inmediato, pero cuando Ghost comenzó a caminar, lo siguió sin protestar. La música infantil seguía en el aire, como si los estuviera observando desde algún lugar.
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  • El samurái estaba sentado en la pradera, con su katana clavada en el suelo frente a él. Su armadura estaba desgastada, con señales de innumerables batallas. Su expresión era estoica, pero sus ojos reflejaban un cansancio que iba más allá del cuerpo. No había llegado aquí por accidente, había dejado de caminar en su mundo y, de algún modo, había terminado en este lugar.

    Ghost apareció a su lado sin hacer ruido, con las manos en los bolsillos y su típica sonrisa ladeada. Se sentó en la hierba, cruzando las piernas, observando al guerrero sin prisa.

    ~ Vaya, hace tiempo que no veía a un samurái por aquí. Tienes ese aire solemne, pero también una fatiga que casi pesa en el aire.

    El samurái no respondió de inmediato. Se quedó mirando la katana, sus dedos recorriendo el mango con la familiaridad de quien ha sostenido una espada durante toda su vida.

    — He luchado demasiado, por demasiado tiempo —murmuró al final—. Cada batalla tenía un propósito, cada duelo tenía un honor, pero al final… ¿qué queda? Mis camaradas están muertos, mi señor se ha ido, y la guerra nunca termina.

    Ghost suspiró, mirando el cielo.

    ~ La guerra es una criatura hambrienta, ¿eh? Devora todo lo que toca, incluso a los que la enfrentan. Pero dime, ¿alguna vez luchaste solo por luchar?

    El samurái frunció el ceño.

    — No. Siempre hubo una razón. Un juramento, una causa, una venganza…

    ~ Entonces, ¿por qué te detuviste?

    El guerrero guardó silencio. Tal vez esperaba que Ghost lo dejara en paz, pero el joven de cabello naranja seguía ahí, tranquilo, esperando su respuesta.

    — No queda nada por lo que pelear —susurró finalmente—. He perdido todo.

    Ghost apoyó los brazos detrás de su cabeza, recostándose sobre la hierba.

    ~ Pero sigues aquí. Sigues respirando. Quizá ya no haya guerra para ti, pero… ¿eso significa que no hay nada más?

    El samurái se quedó pensativo. Miró sus manos, rugosas y endurecidas por el combate. ¿Qué podía hacer un guerrero sin una guerra?

    Ghost se levantó, estirándose.

    ~ Si de verdad quieres quedarte aquí y desaparecer con el viento, no voy a detenerte. Pero si alguna vez sientes que tu espada puede sostener algo más que el peso de la guerra… tal vez aún puedas encontrar un nuevo propósito.

    El samurái lo miró con duda, pero en su corazón sintió que esas palabras plantaban una semilla. Ghost se giró, levantando una mano en despedida.

    (★また会おう、武士。風が道を示すだろう★) .

    Luego, con un paso ligero, desapareció entre la brisa, dejando al guerrero solo con sus pensamientos… y la posibilidad de un futuro.
    El samurái estaba sentado en la pradera, con su katana clavada en el suelo frente a él. Su armadura estaba desgastada, con señales de innumerables batallas. Su expresión era estoica, pero sus ojos reflejaban un cansancio que iba más allá del cuerpo. No había llegado aquí por accidente, había dejado de caminar en su mundo y, de algún modo, había terminado en este lugar. Ghost apareció a su lado sin hacer ruido, con las manos en los bolsillos y su típica sonrisa ladeada. Se sentó en la hierba, cruzando las piernas, observando al guerrero sin prisa. ~ Vaya, hace tiempo que no veía a un samurái por aquí. Tienes ese aire solemne, pero también una fatiga que casi pesa en el aire. El samurái no respondió de inmediato. Se quedó mirando la katana, sus dedos recorriendo el mango con la familiaridad de quien ha sostenido una espada durante toda su vida. — He luchado demasiado, por demasiado tiempo —murmuró al final—. Cada batalla tenía un propósito, cada duelo tenía un honor, pero al final… ¿qué queda? Mis camaradas están muertos, mi señor se ha ido, y la guerra nunca termina. Ghost suspiró, mirando el cielo. ~ La guerra es una criatura hambrienta, ¿eh? Devora todo lo que toca, incluso a los que la enfrentan. Pero dime, ¿alguna vez luchaste solo por luchar? El samurái frunció el ceño. — No. Siempre hubo una razón. Un juramento, una causa, una venganza… ~ Entonces, ¿por qué te detuviste? El guerrero guardó silencio. Tal vez esperaba que Ghost lo dejara en paz, pero el joven de cabello naranja seguía ahí, tranquilo, esperando su respuesta. — No queda nada por lo que pelear —susurró finalmente—. He perdido todo. Ghost apoyó los brazos detrás de su cabeza, recostándose sobre la hierba. ~ Pero sigues aquí. Sigues respirando. Quizá ya no haya guerra para ti, pero… ¿eso significa que no hay nada más? El samurái se quedó pensativo. Miró sus manos, rugosas y endurecidas por el combate. ¿Qué podía hacer un guerrero sin una guerra? Ghost se levantó, estirándose. ~ Si de verdad quieres quedarte aquí y desaparecer con el viento, no voy a detenerte. Pero si alguna vez sientes que tu espada puede sostener algo más que el peso de la guerra… tal vez aún puedas encontrar un nuevo propósito. El samurái lo miró con duda, pero en su corazón sintió que esas palabras plantaban una semilla. Ghost se giró, levantando una mano en despedida. (★また会おう、武士。風が道を示すだろう★) . Luego, con un paso ligero, desapareció entre la brisa, dejando al guerrero solo con sus pensamientos… y la posibilidad de un futuro.
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    Categoría Original
    Grimmjow Jaegerjaquez

    《Hace varios días..》

    Irys se encontraba atrapada en un lugar que no reconocía, rodeada por una neblina espesa que oscurecía el cielo. La sensación de estar fuera de su mundo la envolvía con cada respiración, como si el espacio a su alrededor estuviera vivo.

    El portal donde se encontraba ahora parecía haber cobrado vida, y ella, sin quererlo, había quedado atrapada en su interior. Mientras intentaba orientarse las imágenes a su alrededor comenzaban a desdibujarse y formar figuras. Del caos emergió una figura imponente, una sombra de la cual Irys no podía apartar la vista.

    Era un hombre alto, con una melena desordenada y unos ojos que brillaban con una intensidad inhumana. Solo podía ver la mitad de su rostro, pero esa fracción era suficiente para helar la sangre en sus venas. La piel de esa mitad estaba destrozada por marcas de algo mucho más terrible que cualquier herida que hubiera visto antes. El rostro que se mostraba era una mezcla de belleza rota y monstruosidad.

    El miedo la envolvió, se apoderó de cada rincón de su ser. Sus piernas temblaron, y por un momento, sintió como si el suelo debajo de ella se desmoronara. La sensación de estar atrapada en ese mundo con este ser frente a ella, la hizo sentir más pequeña que nunca.

    Era como si no tuviera ningún control, como si su destino estuviera sellado en aquel lugar desolado.

    Y luego, la voz de él rompió el silencio, profunda y resonante, llenando el aire con una amenaza que no necesitaba ser verbalizada para ser comprendida.

    Cada palabra de Grimmjow caía como un peso sobre sus hombros, cada sílaba acercándose más a la desesperación.
    Irys intentó hablar, pero las palabras se quedaron atascadas en su garganta. La presencia de Grimmjow era demasiado, el miedo era demasiado.

    Era imposible ignorar lo que representaba. Un arrancar. Un ser que devoraba almas. Y todo lo que Irys deseaba en ese momento era alejarse, escapar de esa figura que parecía llenar todo el lugar. Pero sabía que no podía. Estaba atrapada.

    La incertidumbre y el terror se apoderaron de ella mientras observaba esa figura, esa criatura inhumana, esperando lo peor, sintiendo que cualquier intento de escapar sería inútil.

    [6espada] 《Hace varios días..》 Irys se encontraba atrapada en un lugar que no reconocía, rodeada por una neblina espesa que oscurecía el cielo. La sensación de estar fuera de su mundo la envolvía con cada respiración, como si el espacio a su alrededor estuviera vivo. El portal donde se encontraba ahora parecía haber cobrado vida, y ella, sin quererlo, había quedado atrapada en su interior. Mientras intentaba orientarse las imágenes a su alrededor comenzaban a desdibujarse y formar figuras. Del caos emergió una figura imponente, una sombra de la cual Irys no podía apartar la vista. Era un hombre alto, con una melena desordenada y unos ojos que brillaban con una intensidad inhumana. Solo podía ver la mitad de su rostro, pero esa fracción era suficiente para helar la sangre en sus venas. La piel de esa mitad estaba destrozada por marcas de algo mucho más terrible que cualquier herida que hubiera visto antes. El rostro que se mostraba era una mezcla de belleza rota y monstruosidad. El miedo la envolvió, se apoderó de cada rincón de su ser. Sus piernas temblaron, y por un momento, sintió como si el suelo debajo de ella se desmoronara. La sensación de estar atrapada en ese mundo con este ser frente a ella, la hizo sentir más pequeña que nunca. Era como si no tuviera ningún control, como si su destino estuviera sellado en aquel lugar desolado. Y luego, la voz de él rompió el silencio, profunda y resonante, llenando el aire con una amenaza que no necesitaba ser verbalizada para ser comprendida. Cada palabra de Grimmjow caía como un peso sobre sus hombros, cada sílaba acercándose más a la desesperación. Irys intentó hablar, pero las palabras se quedaron atascadas en su garganta. La presencia de Grimmjow era demasiado, el miedo era demasiado. Era imposible ignorar lo que representaba. Un arrancar. Un ser que devoraba almas. Y todo lo que Irys deseaba en ese momento era alejarse, escapar de esa figura que parecía llenar todo el lugar. Pero sabía que no podía. Estaba atrapada. La incertidumbre y el terror se apoderaron de ella mientras observaba esa figura, esa criatura inhumana, esperando lo peor, sintiendo que cualquier intento de escapar sería inútil.
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  • 𝙷𝙰𝙲𝙴 𝚄𝙽 𝚃𝙸𝙴𝙼𝙿𝙾 𝙰𝚃𝚁𝙰𝚂

    — Tch... Hora de acabar con esto pronto o estaré en problemas—.

    Su antifaz de quebró, comprometiendo su identidad. Su mejilla rasgada sangró. Comandó las malditas cadenas con el Engaño que portaba en su guante derecho preparando su defensa al verse rodeado.

    Por cómo respira aún hoy en día, es obvio que salió de esa... Aunque tal vez haya sido la causante de una de las tantas cicatrices en su cuerpo.

    𝙷𝙰𝙲𝙴 𝚄𝙽 𝚃𝙸𝙴𝙼𝙿𝙾 𝙰𝚃𝚁𝙰𝚂 — Tch... Hora de acabar con esto pronto o estaré en problemas—. Su antifaz de quebró, comprometiendo su identidad. Su mejilla rasgada sangró. Comandó las malditas cadenas con el Engaño que portaba en su guante derecho preparando su defensa al verse rodeado. Por cómo respira aún hoy en día, es obvio que salió de esa... Aunque tal vez haya sido la causante de una de las tantas cicatrices en su cuerpo.
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