A las 17:00 en punto, Dean mira el reloj del Impala como si fuera un presagio apocalíptico.

— Ah-Ah. Nop. Hasta aquí hemos llegado.

Sam lo observa desde el asiento del copiloto, rodeado de notas, libros y su portátil.

— Estoy a un paso de la hipoglucemia, Sammy

Se detiene sin remordimientos, entra al primer restaurante de carretera y pide un plato gigante de espaguetis boloñesa, quizás no lo mejor para comer llevando su traje, pero ¿desde cuando Dean tenia miedo al éxito?

—Escucha, Sammy —dice con la boca medio llena—. Puedes cazar monstruos con hambre… pero no yo. Yo no perdono comidas. Es una regla sagrada.
A las 17:00 en punto, Dean mira el reloj del Impala como si fuera un presagio apocalíptico. — Ah-Ah. Nop. Hasta aquí hemos llegado. Sam lo observa desde el asiento del copiloto, rodeado de notas, libros y su portátil. — Estoy a un paso de la hipoglucemia, Sammy Se detiene sin remordimientos, entra al primer restaurante de carretera y pide un plato gigante de espaguetis boloñesa, quizás no lo mejor para comer llevando su traje, pero ¿desde cuando Dean tenia miedo al éxito? —Escucha, Sammy —dice con la boca medio llena—. Puedes cazar monstruos con hambre… pero no yo. Yo no perdono comidas. Es una regla sagrada.
Me enjaja
3
3 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados