𝕱𝖔𝖗𝖌𝖔𝖙𝖙𝖊𝖓 𝖓𝖎𝖌𝖍𝖙
Categoría Slice of Life
La noche parecía una burla a su soledad. Los ruidos de una ciudad que jamás dormía invadían su cabeza tal se tratase de una maldición, apenas eran cerca de las diez de la noche pero Alex no quería ni tocar su teléfono, era la noche de Halloween, y aparentemente una de sus amigas del trabajo (quizá la única que medio conocía realmente a Alex, sin llegar a saber todo) insistía en que salieran, le parecía un desperdicio que prefiriera quedarse en casa y no ir a enfiestarse.
La puerta sonó como si la tocaran con desesperación, Alex se aproximó rápidamente porque parecía que alguien necesitaba algo con urgencia. Una vez que abrió la puerta ahí estaba, una hermosa rubia vestida de maid, entró antes de que la pelirroja cerrara la puerta de un empujón.
— ¡Alessandra Bennet! — nadie, absolutamente nadie sabía que se llamaba así. Achinó la mirada con cierto desprecio. — Deja de sufrir por lo que no fue y vamos a ese bar, la fiesta de Halloween estará increíble y quizá ya te consiga un novio porque tu soledad me está deprimiendo.—
Alex negó, no necesitaba un novio. — Ni siquiera tengo un disfraz de Halloween y no pretendo ir como... Sirvienta. — alzó una ceja, cuando menos lo pensó, Jen sacó una caja, que efectivamente traía un disfraz, peluca negra incluso y zapatillas.
— Nadie sabrá que eres tú si no quieres, pero salgamos de aquí y ya. Arréglate rápido que yo estaré haciéndome un sándwich. — ya ni siquiera podía decir que no, Jen hasta había gastado dinero en eso.
Cuando salió perdió su más grande característica, no había cabello rojo, ahora era pelinegra y con un velo que ocultaba parte de su rostro, veía bien porque era delgado, pero de afuera hacia adentro si parecía otra.
— Eh... Pero te ves increíble, nos iremos en mi coche porque te voy a traer, Alex.
— Sí, si. No voy a conseguir novio ni nada de eso, pero te acompañaré. El lunes me iré de la ciudad y será la última vez que me arrastras en los pies. — Alex misma rió, de alguna manera Jen era la única que lograba sacarla de casa después del trabajo.
Cuando llegaron al lugar, las luces neón parecían reinar, pero Alex ni siquiera bebía ya, así que se acercó a pedir unas botellas de agua. Pero mientras ella hacía eso, Jen parecía haber encontrado más amigos, por lo que el bartender le obseauió un par de tragos, no era buena bebiendo pero tampoco quería pasarla aburriendo a los demás con su aura.
La puerta sonó como si la tocaran con desesperación, Alex se aproximó rápidamente porque parecía que alguien necesitaba algo con urgencia. Una vez que abrió la puerta ahí estaba, una hermosa rubia vestida de maid, entró antes de que la pelirroja cerrara la puerta de un empujón.
— ¡Alessandra Bennet! — nadie, absolutamente nadie sabía que se llamaba así. Achinó la mirada con cierto desprecio. — Deja de sufrir por lo que no fue y vamos a ese bar, la fiesta de Halloween estará increíble y quizá ya te consiga un novio porque tu soledad me está deprimiendo.—
Alex negó, no necesitaba un novio. — Ni siquiera tengo un disfraz de Halloween y no pretendo ir como... Sirvienta. — alzó una ceja, cuando menos lo pensó, Jen sacó una caja, que efectivamente traía un disfraz, peluca negra incluso y zapatillas.
— Nadie sabrá que eres tú si no quieres, pero salgamos de aquí y ya. Arréglate rápido que yo estaré haciéndome un sándwich. — ya ni siquiera podía decir que no, Jen hasta había gastado dinero en eso.
Cuando salió perdió su más grande característica, no había cabello rojo, ahora era pelinegra y con un velo que ocultaba parte de su rostro, veía bien porque era delgado, pero de afuera hacia adentro si parecía otra.
— Eh... Pero te ves increíble, nos iremos en mi coche porque te voy a traer, Alex.
— Sí, si. No voy a conseguir novio ni nada de eso, pero te acompañaré. El lunes me iré de la ciudad y será la última vez que me arrastras en los pies. — Alex misma rió, de alguna manera Jen era la única que lograba sacarla de casa después del trabajo.
Cuando llegaron al lugar, las luces neón parecían reinar, pero Alex ni siquiera bebía ya, así que se acercó a pedir unas botellas de agua. Pero mientras ella hacía eso, Jen parecía haber encontrado más amigos, por lo que el bartender le obseauió un par de tragos, no era buena bebiendo pero tampoco quería pasarla aburriendo a los demás con su aura.
La noche parecía una burla a su soledad. Los ruidos de una ciudad que jamás dormía invadían su cabeza tal se tratase de una maldición, apenas eran cerca de las diez de la noche pero Alex no quería ni tocar su teléfono, era la noche de Halloween, y aparentemente una de sus amigas del trabajo (quizá la única que medio conocía realmente a Alex, sin llegar a saber todo) insistía en que salieran, le parecía un desperdicio que prefiriera quedarse en casa y no ir a enfiestarse.
La puerta sonó como si la tocaran con desesperación, Alex se aproximó rápidamente porque parecía que alguien necesitaba algo con urgencia. Una vez que abrió la puerta ahí estaba, una hermosa rubia vestida de maid, entró antes de que la pelirroja cerrara la puerta de un empujón.
— ¡Alessandra Bennet! — nadie, absolutamente nadie sabía que se llamaba así. Achinó la mirada con cierto desprecio. — Deja de sufrir por lo que no fue y vamos a ese bar, la fiesta de Halloween estará increíble y quizá ya te consiga un novio porque tu soledad me está deprimiendo.—
Alex negó, no necesitaba un novio. — Ni siquiera tengo un disfraz de Halloween y no pretendo ir como... Sirvienta. — alzó una ceja, cuando menos lo pensó, Jen sacó una caja, que efectivamente traía un disfraz, peluca negra incluso y zapatillas.
— Nadie sabrá que eres tú si no quieres, pero salgamos de aquí y ya. Arréglate rápido que yo estaré haciéndome un sándwich. — ya ni siquiera podía decir que no, Jen hasta había gastado dinero en eso.
Cuando salió perdió su más grande característica, no había cabello rojo, ahora era pelinegra y con un velo que ocultaba parte de su rostro, veía bien porque era delgado, pero de afuera hacia adentro si parecía otra.
— Eh... Pero te ves increíble, nos iremos en mi coche porque te voy a traer, Alex.
— Sí, si. No voy a conseguir novio ni nada de eso, pero te acompañaré. El lunes me iré de la ciudad y será la última vez que me arrastras en los pies. — Alex misma rió, de alguna manera Jen era la única que lograba sacarla de casa después del trabajo.
Cuando llegaron al lugar, las luces neón parecían reinar, pero Alex ni siquiera bebía ya, así que se acercó a pedir unas botellas de agua. Pero mientras ella hacía eso, Jen parecía haber encontrado más amigos, por lo que el bartender le obseauió un par de tragos, no era buena bebiendo pero tampoco quería pasarla aburriendo a los demás con su aura.
Tipo
Individual
Líneas
Cualquier línea
Estado
Disponible
1
turno
0
maullidos