• Hoy unos alumnos me tomaron una foto desprevenido en la biblioteca.
    Supongo que me veo bien...
    Hoy unos alumnos me tomaron una foto desprevenido en la biblioteca. Supongo que me veo bien...
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  • Razor se encontraba en la biblioteca de su hermana y maestra Lisa, sentado en el suelo con las piernas cruzadas teniendo consigo un tablero de ajedrez, su cara mostraba una concentración total como si pareciera que supiera jugar, las piezas mal colocadas en el tablero y "leyendo" un libro, el libro estaba de cabeza y era un libro de figuras, ninguna de las figuras en el libro se parecían a las de las piezas.

    -Pieza...parece...donde...los...guardias...cuidan....desde...arriba... -dijo refiriéndose a la torre-
    Razor se encontraba en la biblioteca de su hermana y maestra Lisa, sentado en el suelo con las piernas cruzadas teniendo consigo un tablero de ajedrez, su cara mostraba una concentración total como si pareciera que supiera jugar, las piezas mal colocadas en el tablero y "leyendo" un libro, el libro estaba de cabeza y era un libro de figuras, ninguna de las figuras en el libro se parecían a las de las piezas. -Pieza...parece...donde...los...guardias...cuidan....desde...arriba... -dijo refiriéndose a la torre-
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  • Los días siguientes a aquella noche mágica transcurrieron con una calma extraña, como si el mundo hubiese bajado el volumen solo para ellos. El amor flotaba entre ambos como un hilo invisible, tenso y delicado, sosteniéndolos dentro de una burbuja que los aislaba de todo y de todos. En ella había despertado la misma pasión y el mismo respeto por el templo que habitaban en él; adaptarse a los horarios y a las tareas no le resultó difícil, como si su cuerpo ya conociera ese ritmo desde antes. De algún modo, había tomado esa vida como propia, cuidaba el lugar sagrado de su amado con una devoción silenciosa, incluso en los momentos en que él debía ausentarse por asuntos que no compartía.

    Durante las mañanas, Kazuo desaparecía después del desayuno. Al principio no le pareció extraño; asumía que tenía responsabilidades que atender y la confianza que sentía por él era suficiente para no preguntarle a dónde se dirigía. Pero las mañanas comenzaron a estirarse hasta volverse tardes, y poco a poco el tiempo juntos se redujo a breves instantes durante el día y a las noches compartidas. La curiosidad terminó ganándole, porque todo lo desconocido la atraía como una polilla hacia la luz, y necesitaba saber qué era aquello que le robaba tantas horas.

    Esa mañana decidió seguirlo. Tras el desayuno se dedicó a ordenar lo que habían usado, dejó que él saliera primero, fingiendo que el día avanzaría con la misma normalidad de siempre. Cuando Kazuo cruzó la puerta, ella se calzó los zapatos y fue tras él. Aunque por momentos lo perdía de vista, aquel aroma tan característico seguía marcando el camino, como una señal invisible que siempre la conducía de vuelta a él. Atravesó una parte del terreno que aún no había explorado; el sendero nuevo la sorprendió y despertó todavía más su curiosidad, mientras la presión en su estómago crecía con cada paso.

    Minutos después llegó a una edificación. Se veía antigua, pero el cuidado constante la mantenía intacta, casi inmune al paso del tiempo. Sus orbes dorados brillaron con emoción; se preguntaba qué clase de maravilla guardaría en su interior y por qué Kazuo pasaba tantas horas en ese lugar. Un escalofrío le recorrió el cuerpo, los nervios le erizaron la piel por completo, y en cada paso soltaba el aire que había estado conteniendo, cargado de tensión y expectativa. Al llegar a la puerta, la pelirroja se detuvo, su mano quedó suspendida a centímetros, y sin alargar más el momento la empujó, abriéndola lentamente. Allí encontró a Kazuo, sentado frente a un escritorio de madera, rodeado de pergaminos, escritos sagrados, manuscritos antiguos y textos considerados prohibidos; el kyōzō, la biblioteca de aquel templo, respiraba un aire denso, misterioso y viejo como la fe misma.

    —Así que aquí es donde estuviste escondiéndote estos días… Es precioso el lugar, y todo parece muy importante.

    Mientras se adentraba, pasaba la yema de sus dedos por los estantes con respeto y delicadeza, disfrutando de esa sensación mística que el lugar le ofrecía, como si cada libro susurrara una historia que aún no estaba lista para escuchar.

    Kazuo
    Los días siguientes a aquella noche mágica transcurrieron con una calma extraña, como si el mundo hubiese bajado el volumen solo para ellos. El amor flotaba entre ambos como un hilo invisible, tenso y delicado, sosteniéndolos dentro de una burbuja que los aislaba de todo y de todos. En ella había despertado la misma pasión y el mismo respeto por el templo que habitaban en él; adaptarse a los horarios y a las tareas no le resultó difícil, como si su cuerpo ya conociera ese ritmo desde antes. De algún modo, había tomado esa vida como propia, cuidaba el lugar sagrado de su amado con una devoción silenciosa, incluso en los momentos en que él debía ausentarse por asuntos que no compartía. Durante las mañanas, Kazuo desaparecía después del desayuno. Al principio no le pareció extraño; asumía que tenía responsabilidades que atender y la confianza que sentía por él era suficiente para no preguntarle a dónde se dirigía. Pero las mañanas comenzaron a estirarse hasta volverse tardes, y poco a poco el tiempo juntos se redujo a breves instantes durante el día y a las noches compartidas. La curiosidad terminó ganándole, porque todo lo desconocido la atraía como una polilla hacia la luz, y necesitaba saber qué era aquello que le robaba tantas horas. Esa mañana decidió seguirlo. Tras el desayuno se dedicó a ordenar lo que habían usado, dejó que él saliera primero, fingiendo que el día avanzaría con la misma normalidad de siempre. Cuando Kazuo cruzó la puerta, ella se calzó los zapatos y fue tras él. Aunque por momentos lo perdía de vista, aquel aroma tan característico seguía marcando el camino, como una señal invisible que siempre la conducía de vuelta a él. Atravesó una parte del terreno que aún no había explorado; el sendero nuevo la sorprendió y despertó todavía más su curiosidad, mientras la presión en su estómago crecía con cada paso. Minutos después llegó a una edificación. Se veía antigua, pero el cuidado constante la mantenía intacta, casi inmune al paso del tiempo. Sus orbes dorados brillaron con emoción; se preguntaba qué clase de maravilla guardaría en su interior y por qué Kazuo pasaba tantas horas en ese lugar. Un escalofrío le recorrió el cuerpo, los nervios le erizaron la piel por completo, y en cada paso soltaba el aire que había estado conteniendo, cargado de tensión y expectativa. Al llegar a la puerta, la pelirroja se detuvo, su mano quedó suspendida a centímetros, y sin alargar más el momento la empujó, abriéndola lentamente. Allí encontró a Kazuo, sentado frente a un escritorio de madera, rodeado de pergaminos, escritos sagrados, manuscritos antiguos y textos considerados prohibidos; el kyōzō, la biblioteca de aquel templo, respiraba un aire denso, misterioso y viejo como la fe misma. —Así que aquí es donde estuviste escondiéndote estos días… Es precioso el lugar, y todo parece muy importante. Mientras se adentraba, pasaba la yema de sus dedos por los estantes con respeto y delicadeza, disfrutando de esa sensación mística que el lugar le ofrecía, como si cada libro susurrara una historia que aún no estaba lista para escuchar. [8KazuoAihara8]
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  • Visitó la biblioteca central siendo cuidadoso de no ser descubierto por alguien.

    — Mis amigos se burlarían de mí si supieran que en lugar de fiestas, la mayoría del tiempo me la pasó en una biblioteca...aunque no me importa.
    Visitó la biblioteca central siendo cuidadoso de no ser descubierto por alguien. — Mis amigos se burlarían de mí si supieran que en lugar de fiestas, la mayoría del tiempo me la pasó en una biblioteca...aunque no me importa.
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  • Había sido un día largo, como prácticamente todos. Pero llegada esa hora de la noche, a pesar de que todos estaban en la biblioteca, poniendo en común datos, o hablando de temas intrascendentes, la británica decide pasar por su cuarto, tan solo para cambiarse de ropa, ponerse su pijama de raso rosa y acampar en la cama de Dean 𝕎inch𝙚s𝐭er tras todo su skincare.

    No espera la llegada del cazador, a sabiendas de que podría llegar de un momento al siguiente, o a las cuatro de la mañana.

    Simplemente se acomoda en su lado de la cama y se sumerge en la lectura de "Orgullo y Prejuicio" esperando que aquel día Dean intentara darle una oportunidad al sueño antes de lo normal.


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    Había sido un día largo, como prácticamente todos. Pero llegada esa hora de la noche, a pesar de que todos estaban en la biblioteca, poniendo en común datos, o hablando de temas intrascendentes, la británica decide pasar por su cuarto, tan solo para cambiarse de ropa, ponerse su pijama de raso rosa y acampar en la cama de [thxsoldier] tras todo su skincare. No espera la llegada del cazador, a sabiendas de que podría llegar de un momento al siguiente, o a las cuatro de la mañana. Simplemente se acomoda en su lado de la cama y se sumerge en la lectura de "Orgullo y Prejuicio" esperando que aquel día Dean intentara darle una oportunidad al sueño antes de lo normal. #Personajes3D #3D #Comunidad3D
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  • -La mujer de cabellos plateados estaba durmiendo cuando escucho voces a lo lejos sacándola de su sueño. Le había sido difícil dormir y cuando al fin logra conciliar el sueño la despertaron.
    Se levantó y vio a Jack, su mayordomo mirando un cuadro no muy grande, eso le causó curiosidad, dirigió la mirada hacia el cuadro.
    Era una mujer de piel blanca con cabellos plateados, cuatro alas grandes y lo que caracterizaba aquellas alas que tenían ojos. Eran ojos de un color azul.
    La mujer lado la cabeza y luego giro su rostro hasta Jack quien en sincronía la miró también-

    ¿Y.. esto Jack?, de dónde salió

    Jack: fue un regalo de Nathaniel. Dijo que es una imagen que encontró, estaba escondida en los archivos clasificados.

    Debería seguir escondida Jack..
    -La mujer se giró para caminar hacia la cocina para tomar un té. Jack la miró y luego a la imagen, y camino hacia la cocina para preparar el desayuno -

    Jack: en mi opinión.. creo que saliste bien Angie.
    -La mujer se estaba sirviendo el té cuando escucho eso alzó la tetera haciendo que el té se detuviera mirando al inglés, Jack prosiguió -
    No es común que muestres esa forma, después de todo puedes ver no solo el futuro si no el pasado. Quien nace y quien muere, poco saben que tú tienes esa habilidad, muchos te confunden con Raziel y por eso..

    Y por eso le prohibieron la entrada al mundo espiritual… Además, a Raziel le encomendaron un grimonio muy importante y muy tarado que hizo se lo presto a Salomón.
    No sé cómo me pueden comparar con ese imbécil, que quedó viviendo en el mundo terrenal por sus agravios y se alimenta de almas para poder mantenerse.
    Gracias a eso descubrí que él estaba robándose las almas y había un desequilibrio.
    - la mujer suspiro, no le gustaba hablar de ese arcángel -

    Y lo que respecta al cuadro puedes conservarlo pero no estará en la sala de estar. Puedes dejaron en la biblioteca o en el sótano
    -Jack asiente sonriendo-

    Por otro lado, prepara un auto le iremos a dejar un regalo a Nathaniel…Se cual será el regalo que lo sorprenderá
    -Dijo La mujer alzando su té a medio servir sonriendo-
    -La mujer de cabellos plateados estaba durmiendo cuando escucho voces a lo lejos sacándola de su sueño. Le había sido difícil dormir y cuando al fin logra conciliar el sueño la despertaron. Se levantó y vio a Jack, su mayordomo mirando un cuadro no muy grande, eso le causó curiosidad, dirigió la mirada hacia el cuadro. Era una mujer de piel blanca con cabellos plateados, cuatro alas grandes y lo que caracterizaba aquellas alas que tenían ojos. Eran ojos de un color azul. La mujer lado la cabeza y luego giro su rostro hasta Jack quien en sincronía la miró también- ¿Y.. esto Jack?, de dónde salió Jack: fue un regalo de Nathaniel. Dijo que es una imagen que encontró, estaba escondida en los archivos clasificados. Debería seguir escondida Jack.. -La mujer se giró para caminar hacia la cocina para tomar un té. Jack la miró y luego a la imagen, y camino hacia la cocina para preparar el desayuno - Jack: en mi opinión.. creo que saliste bien Angie. -La mujer se estaba sirviendo el té cuando escucho eso alzó la tetera haciendo que el té se detuviera mirando al inglés, Jack prosiguió - No es común que muestres esa forma, después de todo puedes ver no solo el futuro si no el pasado. Quien nace y quien muere, poco saben que tú tienes esa habilidad, muchos te confunden con Raziel y por eso.. Y por eso le prohibieron la entrada al mundo espiritual… Además, a Raziel le encomendaron un grimonio muy importante y muy tarado que hizo se lo presto a Salomón. No sé cómo me pueden comparar con ese imbécil, que quedó viviendo en el mundo terrenal por sus agravios y se alimenta de almas para poder mantenerse. Gracias a eso descubrí que él estaba robándose las almas y había un desequilibrio. - la mujer suspiro, no le gustaba hablar de ese arcángel - Y lo que respecta al cuadro puedes conservarlo pero no estará en la sala de estar. Puedes dejaron en la biblioteca o en el sótano -Jack asiente sonriendo- Por otro lado, prepara un auto le iremos a dejar un regalo a Nathaniel…Se cual será el regalo que lo sorprenderá -Dijo La mujer alzando su té a medio servir sonriendo-
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  • —Vamos, Dean Winchester, ¿donde está tu espíritu navideño? Yo tampoco soy la persona más alegre del mundo, pero... Algo de decoración no nos vendría nada mal... -frunce los labios un momento y mira a su alrededor- He estado trabajando en un hechizo. Bien nos decora el bunker o bien convertirá esto en un rascacielos de treinta plantas. Habrá que arriesgarse...- comenta con un suspiro mientras saca de su bolsillo el papelito donde ha estado apuntando el hechizo.

    No han tenido tiempo, entre un caso y otro, de ponerse a decorar el bunker, por lo que tiempos desesperados, medidas desesperadas.

    -No te preocupes... He tenido ayuda de Freya....- dice antes de ponerse a recitar.

    Poco a poco, la biblioteca del bunker empieza a ser decorada con guirnaldas, velas, muérdago y luces navideñas, convirtiendo el ambiente en una estancia cálida y acogedora.

    -No ha quedado nada mal, ¿eh? -sonríe orgullosa de si misma.
    —Vamos, [BxbyDriver], ¿donde está tu espíritu navideño? Yo tampoco soy la persona más alegre del mundo, pero... Algo de decoración no nos vendría nada mal... -frunce los labios un momento y mira a su alrededor- He estado trabajando en un hechizo. Bien nos decora el bunker o bien convertirá esto en un rascacielos de treinta plantas. Habrá que arriesgarse...- comenta con un suspiro mientras saca de su bolsillo el papelito donde ha estado apuntando el hechizo. No han tenido tiempo, entre un caso y otro, de ponerse a decorar el bunker, por lo que tiempos desesperados, medidas desesperadas. -No te preocupes... He tenido ayuda de Freya....- dice antes de ponerse a recitar. Poco a poco, la biblioteca del bunker empieza a ser decorada con guirnaldas, velas, muérdago y luces navideñas, convirtiendo el ambiente en una estancia cálida y acogedora. -No ha quedado nada mal, ¿eh? -sonríe orgullosa de si misma.
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  • Razor había entrado una vez más a la Biblioteca de su maestra y hermana Lisa. Caminó con cuidado por todos los pasillos asegurándose que ella no estuviera, como un pequeño ratón caminando con cuidado para no ser descubierto.

    -....No...haber....nadie....fu...fu...fu~.

    Dijo con cierta travesura inocente en su voz, se dedicó a decorar algunos estantes con adornos navideños dejando esferas y tiras de colores colgadas con el cuidado de no obstruir los libros. Después continuó con lo más importante y delicado, el escritorio de Lisa, pues si bien para los ojos de muchos era un "desastre" de hojas, papeles y libros, él sabía que Lisa sabía exactamente qué había y donde estaba cada cosa. Decoró a como pudo dejando adornos, un pequeño árbol en miniatura que le pidió a Jean que le ayudara a decorar y un plato con unos buñuelos de azúcar, aunque había algo peculiar, uno de ellos estaba mordido, no resistió el antojo y había evidencia del "delito" en sus mejillas llenas de azúcar.
    Razor había entrado una vez más a la Biblioteca de su maestra y hermana Lisa. Caminó con cuidado por todos los pasillos asegurándose que ella no estuviera, como un pequeño ratón caminando con cuidado para no ser descubierto. -....No...haber....nadie....fu...fu...fu~. Dijo con cierta travesura inocente en su voz, se dedicó a decorar algunos estantes con adornos navideños dejando esferas y tiras de colores colgadas con el cuidado de no obstruir los libros. Después continuó con lo más importante y delicado, el escritorio de Lisa, pues si bien para los ojos de muchos era un "desastre" de hojas, papeles y libros, él sabía que Lisa sabía exactamente qué había y donde estaba cada cosa. Decoró a como pudo dejando adornos, un pequeño árbol en miniatura que le pidió a Jean que le ayudara a decorar y un plato con unos buñuelos de azúcar, aunque había algo peculiar, uno de ellos estaba mordido, no resistió el antojo y había evidencia del "delito" en sus mejillas llenas de azúcar.
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  • Un dia más en una de las bibliotecas más importante del mundo....
    Faust necesita más libros para leer...
    Un dia más en una de las bibliotecas más importante del mundo.... Faust necesita más libros para leer...
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  • Al día siguiente habían acordado en reunirse en la biblioteca de la mansión de su padre. Gracias a Lucifer, su familia seguía siendo muy conservadora y por ahora podía ahorrarse el compartir habitación y peor aún CAMA con aquella salamandra sobre alimentada.

    Arackniss se había levantado, y con un café, estaba ya repasando algunos de los dosieres de informacion básica que Striker , debía empezar a aprender. Pese a que realmente no sabía por donde elegiría él, aunque viendo que era un auténtico vago redomado, pues ni si quiera se había tomado la molestia de buscar que sucedía o las bases del funcionamiento de una mafia, como para que aquella costumbre le pillase de sorpresa, Arackniss podría adivinar que le diría algo como que no importaba.

    Algo que para la araña era sin duda bueno, pues si bien él ahora que había vuelto por la fuerza a casa, debía hacer su mejor esfuerzo para mantener su posición, si Striker no convencía a los demás familiares no habría boda.
    Al día siguiente habían acordado en reunirse en la biblioteca de la mansión de su padre. Gracias a Lucifer, su familia seguía siendo muy conservadora y por ahora podía ahorrarse el compartir habitación y peor aún CAMA con aquella salamandra sobre alimentada. Arackniss se había levantado, y con un café, estaba ya repasando algunos de los dosieres de informacion básica que [C0WBOY], debía empezar a aprender. Pese a que realmente no sabía por donde elegiría él, aunque viendo que era un auténtico vago redomado, pues ni si quiera se había tomado la molestia de buscar que sucedía o las bases del funcionamiento de una mafia, como para que aquella costumbre le pillase de sorpresa, Arackniss podría adivinar que le diría algo como que no importaba. Algo que para la araña era sin duda bueno, pues si bien él ahora que había vuelto por la fuerza a casa, debía hacer su mejor esfuerzo para mantener su posición, si Striker no convencía a los demás familiares no habría boda.
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