• "Viejos Enemigos"
    Fandom Criminal Minds (Mentes Criminales)
    Categoría Acción

    ㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
    ㅤㅤㅤㅤ ˹ Angie Brooks
    ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤEl mes de Enero trajo bastante paz y tranquilidad para Jack y Angie. Como pareja ya estaban perfectamente consolidada, teniendo en cuenta que toda su familia y allegados ya conocían su situación y que, pese a la breve pero tensa escena que se vivió en casa de Lana y Jeremy, estos terminaron aceptándolo y disfrutando de la felicidad de la pareja. Por supuesto Lana tuvo doce mil preguntas que hacerles y no todas ellas fueron respondidas. Pues la verdad era que Jack y Angie todavia eran bastante recelosos de su privacidad y preferían que nadie se entrometiera demasiado en su propia forma de hacer las cosas.

    Por eso, cuando Lana, al conocer que la fecha de aniversario de la pareja se acercaba, habia bombardeado a Jack con medio millón de planes románticos, escapadas, lugares que visitar y hoteles “monísimos”, el federal tuvo que plantarse y decirle a Lana que ya tenía el plan perfecto. Y asi era. Aunque debido a la carga de trabajo extra tuvo que posponer sus planes unas pocas semanas… La UAC se vio sacudida por un extraño caso de un imitador que reconstruía los crímenes que la unidad habia resuelto recientemente. Un tipo al que todavia no eran capaces de echar el guante ni estrechar el cerco sobre él. Por otro lado, el equipo de Hotchner se vio bastante afectado cuando Spencer tomó una baja repentina tras el asesinato de un ser querido. Algo que todos pudieron entender perfectamente. Hotchner y Jack habían pasado por lo mismo en sus vidas…

    Pero, al fin, cerca de San Valentín JT encontró un respiro con el que poder disfrutar de su aniversario con la mujer que queria. No fueron más que tres dias, pero eran tres dias en los que pudieron dejar de pensar en asesinatos, crímenes y sudes. Le hubiera gustado poder llevarse a Angie a la otra punta del mundo, pero el jet lag los mataría a los dos al regresar a casa de un viaje tan corto. Asi que optó por reservar una pequeña casita en un resort de Sacramento en California. Piscina, mojitos, masajes y nada de lo que preocuparse durante casi setenta y dos horas. Allí no tenían que disimular, ni ser otras personas. Solo eran ellos dos…

    La mañana en que tomaban el vuelo de regreso a Virginia, leyeron una preocupante noticia en el periódico. Y los dos supieron que, tarde o temprano tendrían que ser ellos quienes se hicieran cargo de aquello… No les faltó razón…

    Apenas una semana después de regresar a Quántico, la policía de Vallejo, en California, solicitaba la ayuda de la Unidad de Análisis de Conducta. Hotchner y su equipo estaban en activo en un caso por lo que aquello pasó directamente a ellos.

    Debió de sospechar algo aquel día… Debió de hacerse preguntas… Jack pensaría en aquella reunión muchas veces en el futuro. Pero, en ese momento, no lo hizo. Hammond alegó estar enfermo. Incluso presentó una baja médica que lo apartaba del servicio durante una semana. Por lo que su equipo se vio mermado considerablemente, estando formado únicamente por Lauren, Sean, Angie y el propio Jack. Los cuatro reunidos en torno a la mesa donde siempre exponían sus casos.

    Tras comprobar que todos tenían una copia del expediente, Jack se puso manos a la obra.

    -Hace unos dias la policía de Vallejo se vio desconcertada cuando dos adolescentes aparecieron asesinados por múltiples disparos en el interior de su coche -Jack apretó el mando de la televisión y las fotografías de carné de las victimas y algunas fotos de los cadáveres en la escena del crimen aparecieron superponiéndose ordenadamente- Kathy Branson y Braeden Smith eran solo dos adolescentes más que frecuentaban ese descampado para tener, digamos, un escarceo amoroso… -carraspeó ligeramente- Según el análisis forense, Braeden tiene tres disparos en la cara y uno en el abdomen. La chica se llevó la mayor parte de los disparos. Ninguno de los dos sobrevivió. En el escenario aparecieron huellas de botas militares.

    Jack guardó silencio un segundo antes de volver a pulsar la tecla pertinente del mando.

    -En la puerta del vehículo grabaron esto… -dijo cuando la imagen de la cruz y el circulo apareció en pantalla, un símbolo similar al que usaba el asesino del Zodiaco.

    -¿El Zodiaco? ¿De veras? -preguntó Lauren frunciendo las cejas como si algo no encajara.

    -Pero…- Wesson se adelantó- En el caso del Zodiaco los crímenes ocurrieron en diciembre… en el camino hacia el lago Herman… ¿Creéis que el sudes intentó imitar el crimen exacto y falló?

    -Sí, pero… Zodiac no grabó su marca en el coche de Betty Lou aquella noche… Sí lo hizo en el asesinato del Lago Berryesa -intervino Lauren de nuevo.

    Jack negó con la cabeza.

    -Es lo que tenemos que averiguar. Hoy ha llegado esto… -pulsó el mando otra vez y nueva información sustituyó a la anterior- Ha ocurrido en Napa. Ella es Molly Stuart. Treinta y seis años. Apareció asesinada en su coche en el aparcamiento de una tienda veinticuatro horas. Tiene un disparo en la nuca y… falta un trozo de la blusa y el vehículo ha sido limpiado desde dentro por el sudes…

    Lauren asintió.

    -Igual que el Zodiaco cuando mató al taxista, Paul Stine… -frunció las cejas- Pero la localización no encaja. Stine fue asesinado en Presidio Heights a muchos kilómetros de allí. No le mueve el perfil geográfico. Es como si quisiera decir “miradme, la historia puede repetirse en cualquier momento”.

    Jack asintió de nuevo.

    -Grabaron el mismo símbolo en la puerta del coche…

    -Vale… ¿Y que hay de las llamadas? -propuso Sean- El Zodiaco llamaba por teléfono a la policía tras los crímenes… ¿Se han enviado criptogramas a algún periódico?

    -No… -adelantó Jack- La policía de Vallejo no teme enfrentarse al Zodiaco de nuevo… Este buscaba reconocimiento y poder al creerse mas listo que los demás con sus mensajes crípticos… Nuestro sudes es más peligroso… Parece solo buscar el asesinato y el espectáculo. Cuando lleguemos, Lauren y Wesson irán a la primera escena del crimen. Angie y yo iremos a ver el escenario del crimen de Napa. La policía de Vallejo nos espera allí mañana por la mañana, así que…. Despegamos en veinte minutos… -dijo y se puso en pie- He hablado con el agente Hotchner acerca de nuestra falta de personal, asi que… el agente Morgan se unirá a nosotros. Viajará directamente desde Dakota del Sur para ayudarnos.

    Wesson se puso en pie.

    -Genial. Morgan es mucho más divertido que Hammond -dijo con cierto aire divertido.


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #CriminalMinds #NuevoStarter
    ㅤ ㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 ㅤㅤㅤㅤ ˹ [AngieBrooks] ㅤㅤ ㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤEl mes de Enero trajo bastante paz y tranquilidad para Jack y Angie. Como pareja ya estaban perfectamente consolidada, teniendo en cuenta que toda su familia y allegados ya conocían su situación y que, pese a la breve pero tensa escena que se vivió en casa de Lana y Jeremy, estos terminaron aceptándolo y disfrutando de la felicidad de la pareja. Por supuesto Lana tuvo doce mil preguntas que hacerles y no todas ellas fueron respondidas. Pues la verdad era que Jack y Angie todavia eran bastante recelosos de su privacidad y preferían que nadie se entrometiera demasiado en su propia forma de hacer las cosas. Por eso, cuando Lana, al conocer que la fecha de aniversario de la pareja se acercaba, habia bombardeado a Jack con medio millón de planes románticos, escapadas, lugares que visitar y hoteles “monísimos”, el federal tuvo que plantarse y decirle a Lana que ya tenía el plan perfecto. Y asi era. Aunque debido a la carga de trabajo extra tuvo que posponer sus planes unas pocas semanas… La UAC se vio sacudida por un extraño caso de un imitador que reconstruía los crímenes que la unidad habia resuelto recientemente. Un tipo al que todavia no eran capaces de echar el guante ni estrechar el cerco sobre él. Por otro lado, el equipo de Hotchner se vio bastante afectado cuando Spencer tomó una baja repentina tras el asesinato de un ser querido. Algo que todos pudieron entender perfectamente. Hotchner y Jack habían pasado por lo mismo en sus vidas… Pero, al fin, cerca de San Valentín JT encontró un respiro con el que poder disfrutar de su aniversario con la mujer que queria. No fueron más que tres dias, pero eran tres dias en los que pudieron dejar de pensar en asesinatos, crímenes y sudes. Le hubiera gustado poder llevarse a Angie a la otra punta del mundo, pero el jet lag los mataría a los dos al regresar a casa de un viaje tan corto. Asi que optó por reservar una pequeña casita en un resort de Sacramento en California. Piscina, mojitos, masajes y nada de lo que preocuparse durante casi setenta y dos horas. Allí no tenían que disimular, ni ser otras personas. Solo eran ellos dos… La mañana en que tomaban el vuelo de regreso a Virginia, leyeron una preocupante noticia en el periódico. Y los dos supieron que, tarde o temprano tendrían que ser ellos quienes se hicieran cargo de aquello… No les faltó razón… Apenas una semana después de regresar a Quántico, la policía de Vallejo, en California, solicitaba la ayuda de la Unidad de Análisis de Conducta. Hotchner y su equipo estaban en activo en un caso por lo que aquello pasó directamente a ellos. Debió de sospechar algo aquel día… Debió de hacerse preguntas… Jack pensaría en aquella reunión muchas veces en el futuro. Pero, en ese momento, no lo hizo. Hammond alegó estar enfermo. Incluso presentó una baja médica que lo apartaba del servicio durante una semana. Por lo que su equipo se vio mermado considerablemente, estando formado únicamente por Lauren, Sean, Angie y el propio Jack. Los cuatro reunidos en torno a la mesa donde siempre exponían sus casos. Tras comprobar que todos tenían una copia del expediente, Jack se puso manos a la obra. -Hace unos dias la policía de Vallejo se vio desconcertada cuando dos adolescentes aparecieron asesinados por múltiples disparos en el interior de su coche -Jack apretó el mando de la televisión y las fotografías de carné de las victimas y algunas fotos de los cadáveres en la escena del crimen aparecieron superponiéndose ordenadamente- Kathy Branson y Braeden Smith eran solo dos adolescentes más que frecuentaban ese descampado para tener, digamos, un escarceo amoroso… -carraspeó ligeramente- Según el análisis forense, Braeden tiene tres disparos en la cara y uno en el abdomen. La chica se llevó la mayor parte de los disparos. Ninguno de los dos sobrevivió. En el escenario aparecieron huellas de botas militares. Jack guardó silencio un segundo antes de volver a pulsar la tecla pertinente del mando. -En la puerta del vehículo grabaron esto… -dijo cuando la imagen de la cruz y el circulo apareció en pantalla, un símbolo similar al que usaba el asesino del Zodiaco. -¿El Zodiaco? ¿De veras? -preguntó Lauren frunciendo las cejas como si algo no encajara. -Pero…- Wesson se adelantó- En el caso del Zodiaco los crímenes ocurrieron en diciembre… en el camino hacia el lago Herman… ¿Creéis que el sudes intentó imitar el crimen exacto y falló? -Sí, pero… Zodiac no grabó su marca en el coche de Betty Lou aquella noche… Sí lo hizo en el asesinato del Lago Berryesa -intervino Lauren de nuevo. Jack negó con la cabeza. -Es lo que tenemos que averiguar. Hoy ha llegado esto… -pulsó el mando otra vez y nueva información sustituyó a la anterior- Ha ocurrido en Napa. Ella es Molly Stuart. Treinta y seis años. Apareció asesinada en su coche en el aparcamiento de una tienda veinticuatro horas. Tiene un disparo en la nuca y… falta un trozo de la blusa y el vehículo ha sido limpiado desde dentro por el sudes… Lauren asintió. -Igual que el Zodiaco cuando mató al taxista, Paul Stine… -frunció las cejas- Pero la localización no encaja. Stine fue asesinado en Presidio Heights a muchos kilómetros de allí. No le mueve el perfil geográfico. Es como si quisiera decir “miradme, la historia puede repetirse en cualquier momento”. Jack asintió de nuevo. -Grabaron el mismo símbolo en la puerta del coche… -Vale… ¿Y que hay de las llamadas? -propuso Sean- El Zodiaco llamaba por teléfono a la policía tras los crímenes… ¿Se han enviado criptogramas a algún periódico? -No… -adelantó Jack- La policía de Vallejo no teme enfrentarse al Zodiaco de nuevo… Este buscaba reconocimiento y poder al creerse mas listo que los demás con sus mensajes crípticos… Nuestro sudes es más peligroso… Parece solo buscar el asesinato y el espectáculo. Cuando lleguemos, Lauren y Wesson irán a la primera escena del crimen. Angie y yo iremos a ver el escenario del crimen de Napa. La policía de Vallejo nos espera allí mañana por la mañana, así que…. Despegamos en veinte minutos… -dijo y se puso en pie- He hablado con el agente Hotchner acerca de nuestra falta de personal, asi que… el agente Morgan se unirá a nosotros. Viajará directamente desde Dakota del Sur para ayudarnos. Wesson se puso en pie. -Genial. Morgan es mucho más divertido que Hammond -dijo con cierto aire divertido. #Personajes3D #3D #Comunidad3D #CriminalMinds #NuevoStarter ㅤ
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  • ──── 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎𝑠. ────

    [ #𝑆𝑎𝑛𝑡𝑖𝑋𝐸𝑙𝑀𝑢𝑛𝑑𝑜 ]

    [] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟷𝟶:𝟶𝟶 𝐴.𝑀

    Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México.

    Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión.

    Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase.

    Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite.

    Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros.

    Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad:

    𝘛𝘢𝘹𝘪𝘴𝘵𝘢 : ❝ ¿𝘈 𝘥ó𝘯𝘥𝘦, 𝘫𝘦𝘧𝘦? ❞

    Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina

    ──── 𝘈𝘭 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰. 𝘈𝘭 𝘡ó𝘤𝘢𝘭𝘰. ───

    Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado.

    Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero.

    Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo.

    Caminó hacia el Zócalo sin prisa.

    La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes.

    A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro.

    Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia.

    Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol.

    Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón.

    Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible.

    Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa.

    Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna.

    Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba

    𝘝𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 : ❝ "¡𝘖𝘢𝘹𝘢𝘲𝘶𝘦ñ𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘪𝘵𝘰𝘴!” ❞

    Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes.

    Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos.

    Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez.

    Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida:

    Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real.

    ──── 𝘔𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 ¿𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴? 𝘌𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘫𝘰𝘥𝘪𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰. ────

    Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada.

    Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara.

    El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche.

    Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado.

    De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
    ──── 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎𝑠. ──── [ #𝑆𝑎𝑛𝑡𝑖𝑋𝐸𝑙𝑀𝑢𝑛𝑑𝑜 ] [🇲🇽] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟷𝟶:𝟶𝟶 𝐴.𝑀 Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México. Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión. Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase. Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite. Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros. Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad: 𝘛𝘢𝘹𝘪𝘴𝘵𝘢 : ❝ ¿𝘈 𝘥ó𝘯𝘥𝘦, 𝘫𝘦𝘧𝘦? ❞ Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina ──── 𝘈𝘭 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰. 𝘈𝘭 𝘡ó𝘤𝘢𝘭𝘰. ─── Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado. Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero. Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo. Caminó hacia el Zócalo sin prisa. La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes. A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro. Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia. Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol. Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón. Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible. Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa. Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna. Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba 𝘝𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 : ❝ "¡𝘖𝘢𝘹𝘢𝘲𝘶𝘦ñ𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘪𝘵𝘰𝘴!” ❞ Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes. Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos. Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez. Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida: Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real. ──── 𝘔𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 ¿𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴? 𝘌𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘫𝘰𝘥𝘪𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰. ──── Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada. Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara. El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche. Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado. De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
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  • ──── 𝑁𝑎𝑐ℎ𝑡 𝑖𝑛 𝐷𝑒𝑢𝑡𝑠𝑐ℎ𝑙𝑎𝑛𝑑 ──── 𝑃𝑟𝑒𝑠𝑒𝑛𝑡 𝐷𝑎𝑦 | 𝕮𝖍𝖆𝖕𝖙𝖊𝖗 [𝟏𝟔]

    [] 𝐵𝑒𝑟𝑙í𝑛, 𝐴𝑙𝑒𝑚𝑎𝑛𝑖𝑎 — 𝟶𝟷:𝟶𝟶 𝐴.𝑀

    Descendió del avión en el aeropuerto de Berlín-Brandeburgo con la calma de quien ha hecho ese trayecto demasiadas veces. El aire frío de enero le golpeó el rostro nada más salir de la pasarela, un recordatorio seco de que ya no estaba en Nueva York.

    Llevaba solo una maleta de mano negra, discreta, y un transportín acolchado colgado del hombro. Dentro, Francesco, su gato negro, maulló una sola vez, como reclamando atención o protestando por las horas de encierro.

    Aduanas fue un trámite rápido: pasaporte argentino, mirada neutra, respuestas cortas.

    Nadie preguntó por el gato más allá de revisar el certificado veterinario. Recogió la maleta facturada : Poco más que ropa y algunos objetos que nunca levantaban sospechas.

    Salió al vestíbulo de llegadas, donde el olor a café barato y pretzels se mezclaba con el humo de los taxis diésel.

    Tomó un taxi hacia Mitte sin dar muchas explicaciones al conductor. El hombre intentó entablar conversación sobre el tiempo y el tráfico; respondió con monosílabos hasta que el silencio se impuso.

    Desde el asiento trasero observó las luces de la ciudad deslizándose por las ventanas empañadas: la Torre de Televisión iluminada como una aguja lejana, los edificios reconstruidos que intentaban borrar cicatrices antiguas.

    Francesco se acomodó en el transportín sobre su regazo, ronroneando bajito ahora que el motor del taxi vibraba constante. Santiago pasó un dedo por la rejilla y el gato lo rozó con la nariz, un gesto breve pero familiar. Eran los únicos dos que sabían lo que venía después del check-in en el hotel.

    Veinte minutos más tarde, el taxi se detuvo frente a un hotel boutique en una calle tranquila cerca de Hackescher Markt.

    Pagó en efectivo, recogió sus cosas y entró al vestíbulo de techos altos y luz tenue. El recepcionista lo saludó en inglés; él respondió en un alemán correcto pero con acento que delataba otros lugares.

    ──── 𝘋𝘢𝘴 𝘡𝘪𝘮𝘮𝘦𝘳 𝘪𝘴𝘵 𝘢𝘶𝘧 𝘥𝘦𝘯 𝘕𝘢𝘮𝘦𝘯 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪𝘢𝘨𝘰 𝘳𝘦𝘴𝘦𝘳𝘷𝘪𝘦𝘳𝘵. 𝘋𝘶 𝘸𝘦𝘪ß𝘵 𝘨𝘢𝘯𝘻 𝘨𝘦𝘯𝘢𝘶, 𝘸𝘦𝘳 𝘪𝘤𝘩 𝘣𝘪𝘯. ──── (𝘏𝘢𝘣𝘪𝘵𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘳𝘦𝘴𝘦𝘳𝘷𝘢𝘥𝘢 𝘢 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘥𝘦 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪𝘢𝘨𝘰. 𝘠𝘢 𝘴𝘢𝘣𝘦 𝘶𝘴𝘵𝘦𝘥 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘲𝘶𝘪é𝘯 𝘴𝘰𝘺. )

    Dijo, entregando el pasaporte. No le era necesario hacerse pasar por alguien más. Todos lo conocían allí mismo y no le importaba el anonimato; era un hotel que transcurría seguido cuándo se le solicitaba.

    Mientras firmaba el registro, Francesco volvió a maullar, esta vez más impaciente. Sonrió apenas, casi imperceptiblemente. Pronto estarían arriba, solos, y podría abrir el transportín.

    El gato saldría, exploraría la habitación con su elegancia felina, y él comenzaría a prepararse para el trabajo que lo había traído hasta Berlín.

    La noche apenas empezaba. Se quitó el saco de vestir y sentó unos momentos al borde de la cama; un tanto cansado por tantas horas de viaje y trabajo.

    ──── 𝘏𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘥𝘰; 𝘍𝘳𝘢𝘯𝘤𝘦𝘴𝘤𝘰. 𝘌𝘯 é𝘴𝘵𝘰𝘴 𝘥í𝘢𝘴 𝘮𝘦 𝘵𝘰𝘤𝘢𝘳á 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘢𝘳 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦; 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘰 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘢𝘱𝘳𝘰𝘷𝘦𝘤𝘩𝘢𝘳é 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘳𝘳𝘦𝘳 𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘱𝘪𝘵𝘢𝘭 𝘢𝘭𝘦𝘮𝘢𝘯𝘢. ────
    ──── 𝑁𝑎𝑐ℎ𝑡 𝑖𝑛 𝐷𝑒𝑢𝑡𝑠𝑐ℎ𝑙𝑎𝑛𝑑 ──── 𝑃𝑟𝑒𝑠𝑒𝑛𝑡 𝐷𝑎𝑦 | 𝕮𝖍𝖆𝖕𝖙𝖊𝖗 [𝟏𝟔] [🇩🇪] 𝐵𝑒𝑟𝑙í𝑛, 𝐴𝑙𝑒𝑚𝑎𝑛𝑖𝑎 — 𝟶𝟷:𝟶𝟶 𝐴.𝑀 Descendió del avión en el aeropuerto de Berlín-Brandeburgo con la calma de quien ha hecho ese trayecto demasiadas veces. El aire frío de enero le golpeó el rostro nada más salir de la pasarela, un recordatorio seco de que ya no estaba en Nueva York. Llevaba solo una maleta de mano negra, discreta, y un transportín acolchado colgado del hombro. Dentro, Francesco, su gato negro, maulló una sola vez, como reclamando atención o protestando por las horas de encierro. Aduanas fue un trámite rápido: pasaporte argentino, mirada neutra, respuestas cortas. Nadie preguntó por el gato más allá de revisar el certificado veterinario. Recogió la maleta facturada : Poco más que ropa y algunos objetos que nunca levantaban sospechas. Salió al vestíbulo de llegadas, donde el olor a café barato y pretzels se mezclaba con el humo de los taxis diésel. Tomó un taxi hacia Mitte sin dar muchas explicaciones al conductor. El hombre intentó entablar conversación sobre el tiempo y el tráfico; respondió con monosílabos hasta que el silencio se impuso. Desde el asiento trasero observó las luces de la ciudad deslizándose por las ventanas empañadas: la Torre de Televisión iluminada como una aguja lejana, los edificios reconstruidos que intentaban borrar cicatrices antiguas. Francesco se acomodó en el transportín sobre su regazo, ronroneando bajito ahora que el motor del taxi vibraba constante. Santiago pasó un dedo por la rejilla y el gato lo rozó con la nariz, un gesto breve pero familiar. Eran los únicos dos que sabían lo que venía después del check-in en el hotel. Veinte minutos más tarde, el taxi se detuvo frente a un hotel boutique en una calle tranquila cerca de Hackescher Markt. Pagó en efectivo, recogió sus cosas y entró al vestíbulo de techos altos y luz tenue. El recepcionista lo saludó en inglés; él respondió en un alemán correcto pero con acento que delataba otros lugares. ──── 𝘋𝘢𝘴 𝘡𝘪𝘮𝘮𝘦𝘳 𝘪𝘴𝘵 𝘢𝘶𝘧 𝘥𝘦𝘯 𝘕𝘢𝘮𝘦𝘯 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪𝘢𝘨𝘰 𝘳𝘦𝘴𝘦𝘳𝘷𝘪𝘦𝘳𝘵. 𝘋𝘶 𝘸𝘦𝘪ß𝘵 𝘨𝘢𝘯𝘻 𝘨𝘦𝘯𝘢𝘶, 𝘸𝘦𝘳 𝘪𝘤𝘩 𝘣𝘪𝘯. ──── (𝘏𝘢𝘣𝘪𝘵𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘳𝘦𝘴𝘦𝘳𝘷𝘢𝘥𝘢 𝘢 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘥𝘦 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪𝘢𝘨𝘰. 𝘠𝘢 𝘴𝘢𝘣𝘦 𝘶𝘴𝘵𝘦𝘥 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘲𝘶𝘪é𝘯 𝘴𝘰𝘺. ) Dijo, entregando el pasaporte. No le era necesario hacerse pasar por alguien más. Todos lo conocían allí mismo y no le importaba el anonimato; era un hotel que transcurría seguido cuándo se le solicitaba. Mientras firmaba el registro, Francesco volvió a maullar, esta vez más impaciente. Sonrió apenas, casi imperceptiblemente. Pronto estarían arriba, solos, y podría abrir el transportín. El gato saldría, exploraría la habitación con su elegancia felina, y él comenzaría a prepararse para el trabajo que lo había traído hasta Berlín. La noche apenas empezaba. Se quitó el saco de vestir y sentó unos momentos al borde de la cama; un tanto cansado por tantas horas de viaje y trabajo. ──── 𝘏𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘥𝘰; 𝘍𝘳𝘢𝘯𝘤𝘦𝘴𝘤𝘰. 𝘌𝘯 é𝘴𝘵𝘰𝘴 𝘥í𝘢𝘴 𝘮𝘦 𝘵𝘰𝘤𝘢𝘳á 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘢𝘳 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦; 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘰 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘢𝘱𝘳𝘰𝘷𝘦𝘤𝘩𝘢𝘳é 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘳𝘳𝘦𝘳 𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘱𝘪𝘵𝘢𝘭 𝘢𝘭𝘦𝘮𝘢𝘯𝘢. ────
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  • El taxi avanzaba despacio por la autopista, el murmullo de la radio llenando el silencio que Thalya no lograba romper. Miraba por la ventana, con los dedos entrelazados sobre su regazo, apretando y soltando las manos sin darse cuenta.

    El billete de avión descansaba en el bolsillo interior de su chaqueta. Solo uno. Los otros dos los había dejado en la mesa del salón de Masthian, el día anterior antes de volver a su casa.

    ¿Vendrán?
    La pregunta no dejaba de repetirse en su cabeza.

    Habían discutido. Y aunque lo arreglaron de alguna forma, ninguno de los dos mencionó otra vez Grecia. No quiso presionar, no quiso arrastrarlos en medio de su culpa ni de sus miedos, pero también sabía que sin ellos el viaje se sentiría vacío.

    El taxista carraspeó, mirándola un instante por el retrovisor.
    —¿Vuelo internacional, verdad?

    —Sí. —La voz de Thalya sonó más débil de lo que esperaba.

    El coche tomó la salida hacia el aeropuerto. A lo lejos ya se veían las torres de control iluminadas contra el cielo grisáceo del amanecer. Ella respiró hondo, apoyando la frente en el cristal frío.

    Sacó el móvil, desbloqueó la pantalla y volvió a mirar la conversación con Masthian. El último mensaje era de la noche anterior: un simple “Descansa”. Sus dedos temblaron sobre el teclado, pero no escribió nada. No quería suplicar.

    El taxi se detuvo frente a la terminal. Thalya bajó con la mochila al hombro, pagó la carrera y entró arrastrando la maleta.

    Se detuvo frente al panel de salidas. Su vuelo aparecía en letras azules: Atenas – Embarque en 45 minutos. Tragó saliva, mirando hacia las puertas de entrada. Cada vez que se abrían, esperaba reconocerlos.

    Pero el tiempo avanzaba. Y ellos no aparecían.
    El taxi avanzaba despacio por la autopista, el murmullo de la radio llenando el silencio que Thalya no lograba romper. Miraba por la ventana, con los dedos entrelazados sobre su regazo, apretando y soltando las manos sin darse cuenta. El billete de avión descansaba en el bolsillo interior de su chaqueta. Solo uno. Los otros dos los había dejado en la mesa del salón de Masthian, el día anterior antes de volver a su casa. ¿Vendrán? La pregunta no dejaba de repetirse en su cabeza. Habían discutido. Y aunque lo arreglaron de alguna forma, ninguno de los dos mencionó otra vez Grecia. No quiso presionar, no quiso arrastrarlos en medio de su culpa ni de sus miedos, pero también sabía que sin ellos el viaje se sentiría vacío. El taxista carraspeó, mirándola un instante por el retrovisor. —¿Vuelo internacional, verdad? —Sí. —La voz de Thalya sonó más débil de lo que esperaba. El coche tomó la salida hacia el aeropuerto. A lo lejos ya se veían las torres de control iluminadas contra el cielo grisáceo del amanecer. Ella respiró hondo, apoyando la frente en el cristal frío. Sacó el móvil, desbloqueó la pantalla y volvió a mirar la conversación con Masthian. El último mensaje era de la noche anterior: un simple “Descansa”. Sus dedos temblaron sobre el teclado, pero no escribió nada. No quería suplicar. El taxi se detuvo frente a la terminal. Thalya bajó con la mochila al hombro, pagó la carrera y entró arrastrando la maleta. Se detuvo frente al panel de salidas. Su vuelo aparecía en letras azules: Atenas – Embarque en 45 minutos. Tragó saliva, mirando hacia las puertas de entrada. Cada vez que se abrían, esperaba reconocerlos. Pero el tiempo avanzaba. Y ellos no aparecían.
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    ¡Buenas! Se busca persona para llevar una OTP asociada a la temática policial. Los personajes se basan en dos series británicas y una americana: Life on Mars, Ashes to Ashes y The Blacklist. Si no has visto ninguna no te preocupes, se resume toda la ambientación e historia.

    La persona interesada llevaría al inspector jefe Gene Hunt de la policía metropolitana de Manchester. Es un personaje brusco, huraño y con tendencia a la violencia y realizar las praxis policiales a su manera. Aunque en el fondo es un osito, un cacho de pan, simplemente no ha tenido buena suerte en la vida y es bastante hermético.

    - FC a usar: Phillip Glennister (puedo facilitar todo el material). El OC que interpretaría yo usaría el FC de Megan Boone.

    - Enemies to lovers muy profundo ambientado en los 80-90 (aunque podemos llevarlo a la época actual con pequeños tintes ochenteros).

    - Compromiso e interés por aprender y empaparse de este mundo.

    Si a alguien le interesa puede comentar en este mismo post para más información o pasar por mi MD.
    ¡Buenas! Se busca persona para llevar una OTP asociada a la temática policial. Los personajes se basan en dos series británicas y una americana: Life on Mars, Ashes to Ashes y The Blacklist. Si no has visto ninguna no te preocupes, se resume toda la ambientación e historia. La persona interesada llevaría al inspector jefe Gene Hunt de la policía metropolitana de Manchester. Es un personaje brusco, huraño y con tendencia a la violencia y realizar las praxis policiales a su manera. Aunque en el fondo es un osito, un cacho de pan, simplemente no ha tenido buena suerte en la vida y es bastante hermético. - FC a usar: Phillip Glennister (puedo facilitar todo el material). El OC que interpretaría yo usaría el FC de Megan Boone. - Enemies to lovers muy profundo ambientado en los 80-90 (aunque podemos llevarlo a la época actual con pequeños tintes ochenteros). - Compromiso e interés por aprender y empaparse de este mundo. Si a alguien le interesa puede comentar en este mismo post para más información o pasar por mi MD.
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  • -Ya era demasiado tarde. Se miraba en el espejo tratando de terminar con los detalles de su maquillaje. La peinadora no llegó y ni siquiera se había cambiado aún.

    Envió un mensaje de texto a su empleadora. "tuve algunos contratiempos, por favor, no me saques del recorrido, prometo llegar en 15 minutos..."

    Era imposible, estaba a casi media hora de distancia del salón de eventos donde se llevaría a cabo su primer desfile importante.

    Era una marca de alto renombre, una oportunidad entre mil que quizás jamás podría tener de nuevo.

    Se puso la gabardina por encima del conjunto de lencería. Era lo suficientemente larga paracubrir el liguero y dejar en evidencia que prácticamente iba en ropa interior a un evento de talla mundial.

    Apenas salió a la calle, el viento frío de la tarde le golpeó a la cara y alzó la diestra en busca de un taxi que la levantara rápido. Afortunadamente en la gabardina tenía dinero, hasta donde recordaba, por lo que en cuanto subió al auto y dio las indicaciones, buscó en el bolsillo de la gabardina para sacar el billete de 20 dlls con el que pagaría.

    —Mier... —sus dedos no lograban encontrar nada más que seda en el interior del bolsillo. Buscó con prisa en las demás bolsitas, pero no encontró más que el ticket de la cafetería que había visitado esa mañana.

    Había tirado el billete sin querer.

    Cerró los ojos y resignada, dejó que el taxista continuara su camino, esperando que al llegar al lugar, pudiera arreglárselas para pagar el viaje que podría cambiar el rumbo de su vida para siempre.-
    -Ya era demasiado tarde. Se miraba en el espejo tratando de terminar con los detalles de su maquillaje. La peinadora no llegó y ni siquiera se había cambiado aún. Envió un mensaje de texto a su empleadora. "tuve algunos contratiempos, por favor, no me saques del recorrido, prometo llegar en 15 minutos..." Era imposible, estaba a casi media hora de distancia del salón de eventos donde se llevaría a cabo su primer desfile importante. Era una marca de alto renombre, una oportunidad entre mil que quizás jamás podría tener de nuevo. Se puso la gabardina por encima del conjunto de lencería. Era lo suficientemente larga paracubrir el liguero y dejar en evidencia que prácticamente iba en ropa interior a un evento de talla mundial. Apenas salió a la calle, el viento frío de la tarde le golpeó a la cara y alzó la diestra en busca de un taxi que la levantara rápido. Afortunadamente en la gabardina tenía dinero, hasta donde recordaba, por lo que en cuanto subió al auto y dio las indicaciones, buscó en el bolsillo de la gabardina para sacar el billete de 20 dlls con el que pagaría. —Mier... —sus dedos no lograban encontrar nada más que seda en el interior del bolsillo. Buscó con prisa en las demás bolsitas, pero no encontró más que el ticket de la cafetería que había visitado esa mañana. Había tirado el billete sin querer. Cerró los ojos y resignada, dejó que el taxista continuara su camino, esperando que al llegar al lugar, pudiera arreglárselas para pagar el viaje que podría cambiar el rumbo de su vida para siempre.-
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  • Daré un paseo en esta ciudad tan fria para una maquina cómo yo. El frio no axiste y es irrelevante.
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  • –Joseph llego a casa luego de una encargo en una ciudad vecina,no usaba su auto para los encargos,casi siempre usaba taxis,este bajo de el taxi que lo llevo a casa y vio las luces encendidas,este tomo su navaja de su bolsillo,pero inmediatamente la solto y suspiro alviado,recordo que ahora tiene una huesped para no estar tan solo,este a pesar de tener sus pantalones ligeramente salpicados de sangre y su traje con manchas grandes de sangre ya seca,este entro a casa de manera comun y calmada-
    –Joseph llego a casa luego de una encargo en una ciudad vecina,no usaba su auto para los encargos,casi siempre usaba taxis,este bajo de el taxi que lo llevo a casa y vio las luces encendidas,este tomo su navaja de su bolsillo,pero inmediatamente la solto y suspiro alviado,recordo que ahora tiene una huesped para no estar tan solo,este a pesar de tener sus pantalones ligeramente salpicados de sangre y su traje con manchas grandes de sangre ya seca,este entro a casa de manera comun y calmada-
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