La lluvia en Raccoon City no limpiaba nada. Solo redistribuía la mugre.
Lone Wolf permanecía quieto bajo el alero roto de un edificio administrativo, el casco todavía puesto, el visor liso devolviendo las luces rojas y azules como si fueran heridas abiertas en la noche. Desde afuera no había nada que distinguir: una silueta roja, compacta, respiración filtrada, arma baja pero lista.
Funcional.
Siempre fue funcional.
Había estudiado en Montreal. Ingeniería aplicada, procesos, eficiencia. Le gustaba entender cómo las cosas encajaban, cómo una estructura soportaba peso sin colapsar. Siempre le pareció que el mundo tenía sentido si uno sabía mirar los sistemas correctos.
Umbrella era un sistema.
Un sistema sucio, pero coherente.
Entró por dinero. No necesitaba dramatizarlo. La paga era obscena y la especialización le ofrecía algo más íntimo: la satisfacción casi quirúrgica de hacer bien el trabajo. En un planeta lleno de improvisación moral y decisiones torcidas, la ejecución perfecta tenía algo de pureza matemática.
Con el casco puesto, el mundo era eso: matemática.
Distancias. Ángulos. Ritmo cardíaco. Prioridades.
Pero cuando se lo quitaba, el aire le golpeaba la cara con una violencia distinta. No era solo oxígeno sin filtrar. Era textura. Olor. Humanidad.
Se quitó el casco esa noche.
El sonido de la lluvia cambió inmediatamente, más real, más cercano. Se pasó la mano por el cabello húmedo, casi sorprendido de que todavía estuviera ahí. Ese gesto mínimo era su forma privada de comprobar que seguía siendo un individuo y no un engranaje intercambiable.
Había algo en él que no cuadraba con la obediencia ciega. No era rebeldía; era algo más silencioso. Un reflejo. Una fracción de segundo donde la mano se detenía antes de cumplir la orden.
La primera vez que ocurrió fue casi imperceptible.
Un civil.
Un protocolo.
Una instrucción clara.
Sabía lo que era correcto.
También sabía cuál era su contrato.
El profesional ganó.
El dinero llegó puntual.
Pero desde entonces, cada vez que el visor reflejaba luces de emergencia bajo la lluvia, había un medio segundo en el que el pasado empujaba desde adentro, como una fisura en el hielo.
No era un hombre quebrado. Eso sería más fácil.
Era un hombre que seguía funcionando.
Aceptaba misiones.
Optimizaba rutas de extracción.
Reducía variables humanas a probabilidades de fallo.
Y, sin embargo, la humanidad no desaparecía. Se había convertido en inercia. Un gesto que se interponía entre la orden y el disparo. A veces lo corregía y cumplía igual. A veces no.
No hablaba de redención. No la buscaba. Le parecía una narrativa cómoda para quienes podían permitirse detenerse.
Él no se detenía.
Pero en las habitaciones vacías, cuando el casco descansaba sobre la mesa y el silencio no estaba amortiguado por filtros ni radios, sentía el pulso en las sienes. Lento. Frío. Persistente.
No era que su corazón bombease hielo.
Era que había aprendido a enfriarlo para que no se quebrara.
Y en esa refrigeración constante, había perdido algo que no sabía nombrar.
No estaba seguro de si algún día saldría.
Tampoco estaba seguro de que quisiera.
Porque fuera del sistema, fuera de la eficiencia, quedaba la pregunta que evitaba mirar de frente:
Si deja de ser útil…
¿qué queda de él?
La lluvia en Raccoon City no limpiaba nada. Solo redistribuía la mugre.
Lone Wolf permanecía quieto bajo el alero roto de un edificio administrativo, el casco todavía puesto, el visor liso devolviendo las luces rojas y azules como si fueran heridas abiertas en la noche. Desde afuera no había nada que distinguir: una silueta roja, compacta, respiración filtrada, arma baja pero lista.
Funcional.
Siempre fue funcional.
Había estudiado en Montreal. Ingeniería aplicada, procesos, eficiencia. Le gustaba entender cómo las cosas encajaban, cómo una estructura soportaba peso sin colapsar. Siempre le pareció que el mundo tenía sentido si uno sabía mirar los sistemas correctos.
Umbrella era un sistema.
Un sistema sucio, pero coherente.
Entró por dinero. No necesitaba dramatizarlo. La paga era obscena y la especialización le ofrecía algo más íntimo: la satisfacción casi quirúrgica de hacer bien el trabajo. En un planeta lleno de improvisación moral y decisiones torcidas, la ejecución perfecta tenía algo de pureza matemática.
Con el casco puesto, el mundo era eso: matemática.
Distancias. Ángulos. Ritmo cardíaco. Prioridades.
Pero cuando se lo quitaba, el aire le golpeaba la cara con una violencia distinta. No era solo oxígeno sin filtrar. Era textura. Olor. Humanidad.
Se quitó el casco esa noche.
El sonido de la lluvia cambió inmediatamente, más real, más cercano. Se pasó la mano por el cabello húmedo, casi sorprendido de que todavía estuviera ahí. Ese gesto mínimo era su forma privada de comprobar que seguía siendo un individuo y no un engranaje intercambiable.
Había algo en él que no cuadraba con la obediencia ciega. No era rebeldía; era algo más silencioso. Un reflejo. Una fracción de segundo donde la mano se detenía antes de cumplir la orden.
La primera vez que ocurrió fue casi imperceptible.
Un civil.
Un protocolo.
Una instrucción clara.
Sabía lo que era correcto.
También sabía cuál era su contrato.
El profesional ganó.
El dinero llegó puntual.
Pero desde entonces, cada vez que el visor reflejaba luces de emergencia bajo la lluvia, había un medio segundo en el que el pasado empujaba desde adentro, como una fisura en el hielo.
No era un hombre quebrado. Eso sería más fácil.
Era un hombre que seguía funcionando.
Aceptaba misiones.
Optimizaba rutas de extracción.
Reducía variables humanas a probabilidades de fallo.
Y, sin embargo, la humanidad no desaparecía. Se había convertido en inercia. Un gesto que se interponía entre la orden y el disparo. A veces lo corregía y cumplía igual. A veces no.
No hablaba de redención. No la buscaba. Le parecía una narrativa cómoda para quienes podían permitirse detenerse.
Él no se detenía.
Pero en las habitaciones vacías, cuando el casco descansaba sobre la mesa y el silencio no estaba amortiguado por filtros ni radios, sentía el pulso en las sienes. Lento. Frío. Persistente.
No era que su corazón bombease hielo.
Era que había aprendido a enfriarlo para que no se quebrara.
Y en esa refrigeración constante, había perdido algo que no sabía nombrar.
No estaba seguro de si algún día saldría.
Tampoco estaba seguro de que quisiera.
Porque fuera del sistema, fuera de la eficiencia, quedaba la pregunta que evitaba mirar de frente:
Si deja de ser útil…
¿qué queda de él?
Jennifer JJ Jareau ¡JJ! -corretea brevemente hasta la rubia mientras se coloca la bandolera cruzada en el pecho- Esta noche ponen "El manuscrito encontrado en Zaragoza" en el Álamo Drafthouse. Es una estructura cinematográfica laberíntica que mezcla matemáticas, misticismo... una narrativa hipnótica y surrealista que hace las delicias del espectador consciente -dice todo aquello casi de carrerilla, orgulloso de aquella clase de cine independiente- ¿Te animas? Además las palomitas salen a mitad de precio...
[AGENT.JJ] ¡JJ! -corretea brevemente hasta la rubia mientras se coloca la bandolera cruzada en el pecho- Esta noche ponen "El manuscrito encontrado en Zaragoza" en el Álamo Drafthouse. Es una estructura cinematográfica laberíntica que mezcla matemáticas, misticismo... una narrativa hipnótica y surrealista que hace las delicias del espectador consciente -dice todo aquello casi de carrerilla, orgulloso de aquella clase de cine independiente- ¿Te animas? Además las palomitas salen a mitad de precio...
Las jovenes estaban en la habitación del instituto organizando que ponerse de ropa para ir al primer dia de escuela, Chole estaba de intercambio en Argentina y como hacia calor se habian puesto las iconicas mini faladas con unas camperas en tonos rosa y negro , llevavban unas uñas largas de animal print de colores. Una vez listas salieron por los pasillos del instituto hasta llegar al aula de matemática donde se sentarian juntas en la ultima fila para poder ponerse gloss sin que las vean ,haciendo eso se sentian rebeledes aunque ellas eran muy aplicadas en sus estudios.
El profesor llegó y comenzò a dar su presentación antes de comenzar la clase . Algunos prestaban atención y otros reian.
Al salir de la calse ellas fueron a comer al gran comedor donde pidieron algo liviano ya que el calor era insoportable , entre caharla y chlarla las chicas pudieron conocerse mejor. Asi que Chloe porpuso ir a la una fiesta...
-Oye vamos a una fiesta esta noche ?
-Rol para-[stellar_olive_raven_271]
Las jovenes estaban en la habitación del instituto organizando que ponerse de ropa para ir al primer dia de escuela, Chole estaba de intercambio en Argentina y como hacia calor se habian puesto las iconicas mini faladas con unas camperas en tonos rosa y negro , llevavban unas uñas largas de animal print de colores. Una vez listas salieron por los pasillos del instituto hasta llegar al aula de matemática donde se sentarian juntas en la ultima fila para poder ponerse gloss sin que las vean ,haciendo eso se sentian rebeledes aunque ellas eran muy aplicadas en sus estudios.
El profesor llegó y comenzò a dar su presentación antes de comenzar la clase . Algunos prestaban atención y otros reian.
Al salir de la calse ellas fueron a comer al gran comedor donde pidieron algo liviano ya que el calor era insoportable , entre caharla y chlarla las chicas pudieron conocerse mejor. Asi que Chloe porpuso ir a la una fiesta...
-Oye vamos a una fiesta esta noche ?
-Ok.. creo que todos los demas "dioses" hablaron de sus oficios asi que supongo que me toca.
¿Por donde se podria empezar? creo que el trabajo es medio aburrido , solo tienes dos opciones , o obligas a alguien a que se mate o solo observas como se mata.
Todos tienen esa felicidad que los inspira a seguir pero esa es la misma felicidad que se va rapido y los vuelve a la dura realidad donde todo les va mal y no tienen apoyo de nadie. se podria decir que incluso yo o TU somos capaces de tenerla. el tema es que no somos capaces de mostrarls , solo la ocultamos poco a poco hasta que solo nos matemos.
Por cierto , no importa cuanto intentes animar con tus palabras motivadoras , esa "persona" no tomara conciencia , solo no vera el motivo para estar en pie. Lo unico que podemos hacer es esperar y ver como baja , a veces va lento y otras rapido. No importa que tan fuerte seas fisicamente. Si no eres fuerte mentalmente , moriras facil en las mismas garras de la propia muerte y yo posiblemente este deseandote eso todo el rato por que ese... ese posiblemente es mi objetivo
-Ok.. creo que todos los demas "dioses" hablaron de sus oficios asi que supongo que me toca.
¿Por donde se podria empezar? creo que el trabajo es medio aburrido , solo tienes dos opciones , o obligas a alguien a que se mate o solo observas como se mata.
Todos tienen esa felicidad que los inspira a seguir pero esa es la misma felicidad que se va rapido y los vuelve a la dura realidad donde todo les va mal y no tienen apoyo de nadie. se podria decir que incluso yo o TU somos capaces de tenerla. el tema es que no somos capaces de mostrarls , solo la ocultamos poco a poco hasta que solo nos matemos.
Por cierto , no importa cuanto intentes animar con tus palabras motivadoras , esa "persona" no tomara conciencia , solo no vera el motivo para estar en pie. Lo unico que podemos hacer es esperar y ver como baja , a veces va lento y otras rapido. No importa que tan fuerte seas fisicamente. Si no eres fuerte mentalmente , moriras facil en las mismas garras de la propia muerte y yo posiblemente este deseandote eso todo el rato por que ese... ese posiblemente es mi objetivo
Apreciables personas y también moderadores de esta plataforma, comienzo por desearles a todos una muy feliz navidad en este año (aún) 2025.
Deseo que pasen una hermosa navidad y noche buena en compañía de su familia y amigos.
En estás fechas es necesario recordar que lo material es secundario, que lo más importante es la salud y el amor.
Ser agradecidos con lo que tenemos pues hay muchas personas que no tienen nada. Seamos más empáticos y tratemos siempre de conducirnos con justicia, humildad y responsabilidad tanto de lo que hablamos y hacemos.
Agradezco infinitamente el apoyo, cariño que me tienen, y confianza que han depositado en mi les aseguro que no les defraudaré.
Gracias A-yang por estar conmigo, mis hermanos y mis amigos.
Les deseo una muy feliz navidad.
Daozhang Xiao Xingchen
FELIZ NAVIDAD:
Apreciables personas y también moderadores de esta plataforma, comienzo por desearles a todos una muy feliz navidad en este año (aún) 2025.
Deseo que pasen una hermosa navidad y noche buena en compañía de su familia y amigos.
En estás fechas es necesario recordar que lo material es secundario, que lo más importante es la salud y el amor.
Ser agradecidos con lo que tenemos pues hay muchas personas que no tienen nada. Seamos más empáticos y tratemos siempre de conducirnos con justicia, humildad y responsabilidad tanto de lo que hablamos y hacemos.
Agradezco infinitamente el apoyo, cariño que me tienen, y confianza que han depositado en mi les aseguro que no les defraudaré.
Gracias A-yang por estar conmigo, mis hermanos y mis amigos.
Les deseo una muy feliz navidad.
Daozhang Xiao Xingchen
Cuando los primeros rayos de sol aparecieron en los tejados de aquel recóndito lugar llamado por los cultivadores como "Tianshan" o Montaña Celestial, daba paso a un hermoso paisaje onírico.
Los pequeños de distintas flores comenzaban a brotar, de la pequeña alfombra verde que aun resistia al paso de la estación. Un viento frío recorria todo aquel lugar, el invierno se aproximaba y con ello todo una extensa alfombra blanca pronto remplazaría aquella vegetación dominando asi por al menos unos 3 o 4 meses antes de que llegara nuevamente la primavera; algunos de los pequeños ayudantes que tenía su maestra jugaban a recolectar palos y leña entre el pequeño bosque que rodeaba la montaña para el invierno.
Entre todos los pequeños ayudantes, existía un joven taoista, y último discipulo de la gran maestra Baoshan Sanren, un joven soñador que deseaba terminar su entrenamiento para ayudar al mundo exterior con su deseo y fe inquebrantable.
Xiao Xingchen, era el nombre que su maestra le puso cuando fue acogido desde su mas tierna infancia, creció a lado de su maestra para ser un cultivador como sus dos hermanos mayores de cultivo que ya habían partido de la secta mucho antes que el.
Ahora a sus 16 años, pasaba su tiempo en meditacion, entrenando con su maestra en el manejo de la espada, incluso desde muy joven habia desarrollado su propia tecnica "Frost"el cual era letal para todo aquel que deseara una muerte segura; así también como aprendiendo las 6 artes: ritos, música, Tiro con arco, conduccion de carros (montar a caballo), caligrafía y matemáticas.
Aun cuando fuera un joven cultivador, no dejaba de lado aprender sobre los antiguos eruditos llegando a cosiderarse como Daozhang a muy temprana edad.
Metido entre montañas de libros, Xiao Xingchen estudiaba sobre los preceptos basicos del Taoismo, con la misma dedicación y pasión que hacía sus entrenamientos.
1. No albergues odio ni celos en tu corazón.
2. Mantén un corazón amable y no mates.
3. Mantén la pureza y sé retraído en tus interacciones sociales.
4. No pongas tu mente en el deseo sexual ni des lugar a la pasión.
5. No pronuncies malas palabras.
6. No tomes licor ni drogas.
7. No envidies si otros son mejores que tú.
8. No critiques ni debatas las escrituras y enseñanzas.
9. No crees disturbios a través de la argumentación verbal.
10. Sé ecuánime y de todo corazón en todas tus acciones.
Solo un año mas..y podré salir de la Mansión a viajar por el mundo...
CHINA ANTIGUA, Montaña Celestial
Cuando los primeros rayos de sol aparecieron en los tejados de aquel recóndito lugar llamado por los cultivadores como "Tianshan" o Montaña Celestial, daba paso a un hermoso paisaje onírico.
Los pequeños de distintas flores comenzaban a brotar, de la pequeña alfombra verde que aun resistia al paso de la estación. Un viento frío recorria todo aquel lugar, el invierno se aproximaba y con ello todo una extensa alfombra blanca pronto remplazaría aquella vegetación dominando asi por al menos unos 3 o 4 meses antes de que llegara nuevamente la primavera; algunos de los pequeños ayudantes que tenía su maestra jugaban a recolectar palos y leña entre el pequeño bosque que rodeaba la montaña para el invierno.
Entre todos los pequeños ayudantes, existía un joven taoista, y último discipulo de la gran maestra Baoshan Sanren, un joven soñador que deseaba terminar su entrenamiento para ayudar al mundo exterior con su deseo y fe inquebrantable.
Xiao Xingchen, era el nombre que su maestra le puso cuando fue acogido desde su mas tierna infancia, creció a lado de su maestra para ser un cultivador como sus dos hermanos mayores de cultivo que ya habían partido de la secta mucho antes que el.
Ahora a sus 16 años, pasaba su tiempo en meditacion, entrenando con su maestra en el manejo de la espada, incluso desde muy joven habia desarrollado su propia tecnica "Frost"el cual era letal para todo aquel que deseara una muerte segura; así también como aprendiendo las 6 artes: ritos, música, Tiro con arco, conduccion de carros (montar a caballo), caligrafía y matemáticas.
Aun cuando fuera un joven cultivador, no dejaba de lado aprender sobre los antiguos eruditos llegando a cosiderarse como Daozhang a muy temprana edad.
Metido entre montañas de libros, Xiao Xingchen estudiaba sobre los preceptos basicos del Taoismo, con la misma dedicación y pasión que hacía sus entrenamientos.
1. No albergues odio ni celos en tu corazón.
2. Mantén un corazón amable y no mates.
3. Mantén la pureza y sé retraído en tus interacciones sociales.
4. No pongas tu mente en el deseo sexual ni des lugar a la pasión.
5. No pronuncies malas palabras.
6. No tomes licor ni drogas.
7. No envidies si otros son mejores que tú.
8. No critiques ni debatas las escrituras y enseñanzas.
9. No crees disturbios a través de la argumentación verbal.
10. Sé ecuánime y de todo corazón en todas tus acciones.
Solo un año mas..y podré salir de la Mansión a viajar por el mundo...