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    || Si algo que puedo decir negativo de warframe, es que cuando tienes modificaciones de armas interesantes, no se aplican de manera universas sus mecánicas descritas, es decir, literal hay una wiki y un documento de google doc donde la comunidad ha probados los mod especiales con la mayor cantidad de armas y marcan por cada arma dos columnas importantes, "funciona[S/N]" y "modo[adding/multiplying]" lo segundo es cosa de matemáticas pero en resumen si es multipling mas daño hace
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  • ( 𝐀𝐔 — 新選組 ) / 𝟭𝟴𝟲𝟰’, 𝙃𝙞𝙟𝙞𝙠𝙖𝙩𝙖 𝙏𝙤𝙨𝙝𝙞𝙯𝙤, 𝙨𝙚𝙜𝙪𝙣𝙙𝙤 𝙖𝙡 𝙢𝙖𝙣𝙙𝙤. 𝙀𝙡 𝘿𝙚𝙢𝙤𝙣𝙞𝙤 𝙙𝙚𝙡 𝙎𝙝𝙞𝙣𝙨𝙚𝙣𝙜𝙪𝙢𝙞.

    El bochorno de Kioto en aquel julio de 1864 se había filtrado hasta la médula de los caídos, una humedad pegajosa que convertía el aire en algo sólido y difícil de tragar. Frente a la 𝗽𝗼𝘀𝗮𝗱𝗮 𝗜𝗸𝗲𝗱𝗮𝘆𝗮, el calor del verano era una mala combinación junto con el vaho de la madera calcinada y el rastro metálico de la carnicería. Hijikata se mantenía en pie, aunque el mundo a su alrededor oscilaba con un 𝗿𝗶𝘁𝗺𝗼 𝗳𝗲𝗯𝗿𝗶𝗹. Sus pulmones reclamaban aire, pero solo encontraba brasas invisibles en cada inhalación, un castigo tras dos horas de combate cuerpo a cuerpo en el interior de aquel horno de vigas y papel.
    La yukata azul oscuro que vestía bajo el haori castaño estaba tan empapada que se adhería a su piel. No era solo sudor; manchas irregulares, densas y oscuras, se extendían por la tela, testamento de 𝘃𝗶𝗱𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗵𝗮𝗯𝛊́𝗮𝗻 𝗲𝘅𝘁𝗶𝗻𝗴𝘂𝗶𝗱𝗼 𝗯𝗮𝗷𝗼 𝘀𝘂 𝗮𝗰𝗲𝗿𝗼. Por una vez, esa sangre no era la suya, pero el peso de la fatiga era tan letal como una herida abierta.
    A sus espaldas, la fachada del Ikedaya parecían salidas del mismo infierno. Las puertas de madera noble colgaban de sus goznes, astilladas por cortes de katana que habían partido el grano de la madera como si fuera pergamino. Los postigos yacían hechos añicos en el suelo, y a través de la entrada abierta de par en par, el caos se revelaba bajo la luz vacilante de las linternas: muebles destrozados, biombos fusuma desgarrados y cuerpos que parecían multiplicarse ante sus ojos cansados cada vez que parpadeaba para limpiarse el sudor. Ocho insurgentes del dominio de Choshu habían quedado allí, sus ambiciones cercenadas en el tatami, mientras otros treinta y dos aguardaban encadenados en la calle, destinados a un juicio que Hijikata sabía que terminaría con 𝘀𝘂𝘀 𝗰𝗮𝗯𝗲𝘇𝗮𝘀 𝗲𝘅𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗽𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮 𝗹𝗮 𝗰𝗮́𝗿𝗰𝗲𝗹 𝗱𝗲 𝗦𝗮𝗻𝗷𝗼.
    Dos horas, ciento veinte minutos de tensión absoluta donde la deshidratación había tirado de sus músculos como si fueran sogas a punto de romperse. Había visto a sus mejores hombres tambalearse, y el momento más amargo fue ver a su soldado más letal desplomarse sobre las esteras. No había sido el acero enemigo, sino el calor traicionero y el esfuerzo sobrehumano lo que había apagado su chispa. Hijikata mismo sentía que el control sobre su propio cuerpo se le escapaba; sus piernas vibraban bajo el hakama y un temblor involuntario recorría sus antebrazos, una reacción eléctrica al agotamiento que intentaba ocultar.
    Su mano derecha seguía aferrada a la empuñadura de su katana, los nudillos blancos y endurecidos por la tensión.

    ❛¡Kondō-san!❜­­ ­ llamó, y su voz surgió como un estallido de grava, áspera por los gritos de guerra y el humo denso de las lámparas de aceite.
    A pocos metros, Kondō Isami inspeccionaba los restos de la refriega. El comandante del Shinsengumi se giró hacia él. En su rostro se leía la misma fatiga, pero sus ojos brillaban con la luz salvaje de la victoria. Al preguntarle por las bajas, la respuesta de Kondō fue poco satisfactoria: un muerto en el acto, dos más que no verían el amanecer. Los números en el papel dirían que fue un triunfo aplastante, pero él sabía que las matemáticas nunca hacían justicia al horror de la lucha.

    Sus ojos recorrieron la calle principal de Kioto. El reloj de agua ya había marcado la hora del Buey, pero las calles estaban lejos de ser silenciosas. Los curiosos se asomaban desde los callejones como espectros atraídos por la luz de las antorchas. Su presencia le revolvió el estómago. Eran mirones que buscaban entretenimiento en el rastro de la carnicería.
    Cuando Hijikata avanzó hacia ellos, su figura pareció estirarse bajo el resplandor de las teas. Era un hombre imponente, cuya estatura superaba con creces el metro ochenta, una rareza física en aquel Japón que le otorgaba un aura casi mítica. Su constitución no era la de un hombre delgado o frágil; poseía una densidad física notable que hacían que su velocidad en combate fuera aún más aterradora. Su piel, bronceada por las interminables horas de entrenamiento bajo el sol de los campos de Tama, relucía con una pátina de sudor y violencia.

    Incluso en aquel estado lamentable, cubierto de hollín y sangre, Hijikata poseía una belleza destacable. Sus rasgos eran afilados, de una simetría perfecta que parecía haber sido esculpida en piedra para encarnar el ideal del guerrero. Los rumores que corrían por las casas de té no mentían: era el hombre más hermoso que jamás hubiera portado el uniforme del Shogún, pero era una belleza peligrosa, una que advertía que detrás de aquel rostro perfecto habitaba el 𝗗𝗲𝗺𝗼𝗻𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗠𝗶𝗯𝘂.

    ❛¡Ustedes!❜ su voz tronó, cortando el aire húmedo como un tajo limpio. ❛¡Largo de aquí!❜
    Los civiles retrocedieron en bloque, pero algunos permanecieron paralizados por el terror. Un anciano, apoyado en un bastón de bambú, parecía a punto de desfallecer al ver el rastro rojo que manchaba las sandalias de Hijikata. El vicecomandante dio un paso más, sintiendo cómo sus propias rodillas flaqueaban por un instante antes de recuperar la compostura. El temblor de su cuerpo era una danza de nervios agotados, pero su presencia seguía siendo temible.

    ❛¿No me han oído?❜ dijo, esta vez con calma, resultaba más aterradora que cualquier grito. ❛Esto no es un espectáculo para su diversión. Largo. Ahora.❜
    El pánico surtió efecto. Los civiles huyeron hacia las sombras de los callejones, desapareciendo como ratas ante la luz. Hijikata se quedó solo en mitad de la calle, con la respiración aún agitada y el corazón golpeando sus costillas como un animal enjaulado. El silencio que siguió fue denso, roto solo por los lamentos distantes de los heridos y el zumbido persistente en sus oídos.
    ( 𝐀𝐔 — 新選組 ) / 𝟭𝟴𝟲𝟰’, 𝙃𝙞𝙟𝙞𝙠𝙖𝙩𝙖 𝙏𝙤𝙨𝙝𝙞𝙯𝙤, 𝙨𝙚𝙜𝙪𝙣𝙙𝙤 𝙖𝙡 𝙢𝙖𝙣𝙙𝙤. 𝙀𝙡 𝘿𝙚𝙢𝙤𝙣𝙞𝙤 𝙙𝙚𝙡 𝙎𝙝𝙞𝙣𝙨𝙚𝙣𝙜𝙪𝙢𝙞. El bochorno de Kioto en aquel julio de 1864 se había filtrado hasta la médula de los caídos, una humedad pegajosa que convertía el aire en algo sólido y difícil de tragar. Frente a la 𝗽𝗼𝘀𝗮𝗱𝗮 𝗜𝗸𝗲𝗱𝗮𝘆𝗮, el calor del verano era una mala combinación junto con el vaho de la madera calcinada y el rastro metálico de la carnicería. Hijikata se mantenía en pie, aunque el mundo a su alrededor oscilaba con un 𝗿𝗶𝘁𝗺𝗼 𝗳𝗲𝗯𝗿𝗶𝗹. Sus pulmones reclamaban aire, pero solo encontraba brasas invisibles en cada inhalación, un castigo tras dos horas de combate cuerpo a cuerpo en el interior de aquel horno de vigas y papel. La yukata azul oscuro que vestía bajo el haori castaño estaba tan empapada que se adhería a su piel. No era solo sudor; manchas irregulares, densas y oscuras, se extendían por la tela, testamento de 𝘃𝗶𝗱𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗵𝗮𝗯𝛊́𝗮𝗻 𝗲𝘅𝘁𝗶𝗻𝗴𝘂𝗶𝗱𝗼 𝗯𝗮𝗷𝗼 𝘀𝘂 𝗮𝗰𝗲𝗿𝗼. Por una vez, esa sangre no era la suya, pero el peso de la fatiga era tan letal como una herida abierta. A sus espaldas, la fachada del Ikedaya parecían salidas del mismo infierno. Las puertas de madera noble colgaban de sus goznes, astilladas por cortes de katana que habían partido el grano de la madera como si fuera pergamino. Los postigos yacían hechos añicos en el suelo, y a través de la entrada abierta de par en par, el caos se revelaba bajo la luz vacilante de las linternas: muebles destrozados, biombos fusuma desgarrados y cuerpos que parecían multiplicarse ante sus ojos cansados cada vez que parpadeaba para limpiarse el sudor. Ocho insurgentes del dominio de Choshu habían quedado allí, sus ambiciones cercenadas en el tatami, mientras otros treinta y dos aguardaban encadenados en la calle, destinados a un juicio que Hijikata sabía que terminaría con 𝘀𝘂𝘀 𝗰𝗮𝗯𝗲𝘇𝗮𝘀 𝗲𝘅𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗽𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮 𝗹𝗮 𝗰𝗮́𝗿𝗰𝗲𝗹 𝗱𝗲 𝗦𝗮𝗻𝗷𝗼. Dos horas, ciento veinte minutos de tensión absoluta donde la deshidratación había tirado de sus músculos como si fueran sogas a punto de romperse. Había visto a sus mejores hombres tambalearse, y el momento más amargo fue ver a su soldado más letal desplomarse sobre las esteras. No había sido el acero enemigo, sino el calor traicionero y el esfuerzo sobrehumano lo que había apagado su chispa. Hijikata mismo sentía que el control sobre su propio cuerpo se le escapaba; sus piernas vibraban bajo el hakama y un temblor involuntario recorría sus antebrazos, una reacción eléctrica al agotamiento que intentaba ocultar. Su mano derecha seguía aferrada a la empuñadura de su katana, los nudillos blancos y endurecidos por la tensión. ❛¡Kondō-san!❜­­ ­ llamó, y su voz surgió como un estallido de grava, áspera por los gritos de guerra y el humo denso de las lámparas de aceite. A pocos metros, Kondō Isami inspeccionaba los restos de la refriega. El comandante del Shinsengumi se giró hacia él. En su rostro se leía la misma fatiga, pero sus ojos brillaban con la luz salvaje de la victoria. Al preguntarle por las bajas, la respuesta de Kondō fue poco satisfactoria: un muerto en el acto, dos más que no verían el amanecer. Los números en el papel dirían que fue un triunfo aplastante, pero él sabía que las matemáticas nunca hacían justicia al horror de la lucha. Sus ojos recorrieron la calle principal de Kioto. El reloj de agua ya había marcado la hora del Buey, pero las calles estaban lejos de ser silenciosas. Los curiosos se asomaban desde los callejones como espectros atraídos por la luz de las antorchas. Su presencia le revolvió el estómago. Eran mirones que buscaban entretenimiento en el rastro de la carnicería. Cuando Hijikata avanzó hacia ellos, su figura pareció estirarse bajo el resplandor de las teas. Era un hombre imponente, cuya estatura superaba con creces el metro ochenta, una rareza física en aquel Japón que le otorgaba un aura casi mítica. Su constitución no era la de un hombre delgado o frágil; poseía una densidad física notable que hacían que su velocidad en combate fuera aún más aterradora. Su piel, bronceada por las interminables horas de entrenamiento bajo el sol de los campos de Tama, relucía con una pátina de sudor y violencia. Incluso en aquel estado lamentable, cubierto de hollín y sangre, Hijikata poseía una belleza destacable. Sus rasgos eran afilados, de una simetría perfecta que parecía haber sido esculpida en piedra para encarnar el ideal del guerrero. Los rumores que corrían por las casas de té no mentían: era el hombre más hermoso que jamás hubiera portado el uniforme del Shogún, pero era una belleza peligrosa, una que advertía que detrás de aquel rostro perfecto habitaba el 𝗗𝗲𝗺𝗼𝗻𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗠𝗶𝗯𝘂. ❛¡Ustedes!❜ su voz tronó, cortando el aire húmedo como un tajo limpio. ❛¡Largo de aquí!❜ Los civiles retrocedieron en bloque, pero algunos permanecieron paralizados por el terror. Un anciano, apoyado en un bastón de bambú, parecía a punto de desfallecer al ver el rastro rojo que manchaba las sandalias de Hijikata. El vicecomandante dio un paso más, sintiendo cómo sus propias rodillas flaqueaban por un instante antes de recuperar la compostura. El temblor de su cuerpo era una danza de nervios agotados, pero su presencia seguía siendo temible. ❛¿No me han oído?❜ dijo, esta vez con calma, resultaba más aterradora que cualquier grito. ❛Esto no es un espectáculo para su diversión. Largo. Ahora.❜ El pánico surtió efecto. Los civiles huyeron hacia las sombras de los callejones, desapareciendo como ratas ante la luz. Hijikata se quedó solo en mitad de la calle, con la respiración aún agitada y el corazón golpeando sus costillas como un animal enjaulado. El silencio que siguió fue denso, roto solo por los lamentos distantes de los heridos y el zumbido persistente en sus oídos.
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    https://www.youtube.com/watch?v=cDjERKcU7EA&list=RDcDjERKcU7EA&start_radio=1

    ///Video musical de la película de Pulp Fiction dirigida por Quentin Tarantino con el tema de Misirlou, otro de esos clásicos atemporales que se volvió una de mis películas favoritas y que hoy en día es considerado un filme de culto///
    https://www.youtube.com/watch?v=cDjERKcU7EA&list=RDcDjERKcU7EA&start_radio=1 ///Video musical de la película de Pulp Fiction dirigida por Quentin Tarantino con el tema de Misirlou, otro de esos clásicos atemporales que se volvió una de mis películas favoritas y que hoy en día es considerado un filme de culto///
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  • —Todo se sentía más fácil cuando era más complicado. No tiene mucho sentido, pero igual sucede. Como una lluvia atemporal de primavera.
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  • "Camino a lo desconocido"
    Fandom OC
    Categoría Fantasía
    -El lugar era oscuro y silencioso, una bruma oscura se elevaba en el ambiente, no habia atismos de luz, solo oscuridad y sombras, sombras que poco a poco se reunieron en un solo lugar, poco a poco estas se condensaron en una sola, misma que tomo la forma de un Alargado y atemorizante dragon Oscuro, ahora si prestaban atencion, podian notar la presencia de un hombre a quien no parecia verle el rostro, este estaba sentado con sus manos colocadas en sus rodillas, bajo una meditacion pesada y profunda, se mantuvo alli unos largos minutos, hasta que sus ojos se abrieron mostrando un brillo particular dorado-

    "Que haces ahi, observandome en silencio, acercate..siento tu curiosidad."

    -Se escucharia la voz de ese hombre, retumbar por todo el lugar y por los lados de tu rostro, como si ese hombre pudiera controlar todo a tu alrededor en ese lugubre sitio-
    -El lugar era oscuro y silencioso, una bruma oscura se elevaba en el ambiente, no habia atismos de luz, solo oscuridad y sombras, sombras que poco a poco se reunieron en un solo lugar, poco a poco estas se condensaron en una sola, misma que tomo la forma de un Alargado y atemorizante dragon Oscuro, ahora si prestaban atencion, podian notar la presencia de un hombre a quien no parecia verle el rostro, este estaba sentado con sus manos colocadas en sus rodillas, bajo una meditacion pesada y profunda, se mantuvo alli unos largos minutos, hasta que sus ojos se abrieron mostrando un brillo particular dorado- "Que haces ahi, observandome en silencio, acercate..siento tu curiosidad." -Se escucharia la voz de ese hombre, retumbar por todo el lugar y por los lados de tu rostro, como si ese hombre pudiera controlar todo a tu alrededor en ese lugubre sitio-
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  • -El lugar era oscuro y silencioso, una bruma oscura se elevaba en el ambiente, no habia atismos de luz, solo oscuridad y sombras, sombras que poco a poco se reunieron en un solo lugar, poco a poco estas se condensaron en una sola, misma que tomo la forma de un Alargado y atemorizante dragon Oscuro, ahora si prestaban atencion, podian notar la presencia de un hombre a quien no parecia verle el rostro, este estaba sentado con sus manos colocadas en sus rodillas, bajo una meditacion pesada y profunda, se mantuvo alli unos largos minutos, hasta que sus ojos se abrieron mostrando un brillo particular dorado-

    "Que haces ahi, observandome en silencio, acercate..siento tu curiosidad."

    -Se escucharia la voz de ese hombre, retumbar por todo el lugar y por los lados de tu rostro, como si ese hombre pudiera controlar todo a tu alrededor en ese lugubre sitio-
    -El lugar era oscuro y silencioso, una bruma oscura se elevaba en el ambiente, no habia atismos de luz, solo oscuridad y sombras, sombras que poco a poco se reunieron en un solo lugar, poco a poco estas se condensaron en una sola, misma que tomo la forma de un Alargado y atemorizante dragon Oscuro, ahora si prestaban atencion, podian notar la presencia de un hombre a quien no parecia verle el rostro, este estaba sentado con sus manos colocadas en sus rodillas, bajo una meditacion pesada y profunda, se mantuvo alli unos largos minutos, hasta que sus ojos se abrieron mostrando un brillo particular dorado- "Que haces ahi, observandome en silencio, acercate..siento tu curiosidad." -Se escucharia la voz de ese hombre, retumbar por todo el lugar y por los lados de tu rostro, como si ese hombre pudiera controlar todo a tu alrededor en ese lugubre sitio-
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    FICHA EXCLUSIVA – PORTADA DE LUJO

    PARFUM DÉESSE ISHTAR
    Edición Limitada de Colección

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Concepto: Misterio de media noche y elegancia divina
    Inspiración: La diosa Ishtar y su poder eterno

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Notas destacadas: Esencia de plata y púrpura
    Sensación: Intensidad, seducción y poder absoluto
    Experiencia: Un viaje sensorial profundo y cautivador

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Destacados de portada:
    Misterio de Media Noche — El secreto detrás del aroma Ishtar
    La Diosa Ishtar — Entrevista exclusiva con su encarnación
    Rituales de Belleza — Cómo el perfume transforma la noche
    Moda Profunda — Púrpura, el color del poder
    Pasión Atemporal — El legado Ishtar

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Diseño del frasco:
    Cristal púrpura facetado con acabado brillante, símbolo de lujo, misterio y sofisticación suprema

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Un aroma que no se lleva… se convierte en leyenda
    ✨💜 FICHA EXCLUSIVA – PORTADA DE LUJO 💜✨ 👑 PARFUM DÉESSE ISHTAR 👑 Edición Limitada de Colección ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🌙 Concepto: Misterio de media noche y elegancia divina 💎 Inspiración: La diosa Ishtar y su poder eterno ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 💜 Notas destacadas: Esencia de plata y púrpura 🔥 Sensación: Intensidad, seducción y poder absoluto 🌌 Experiencia: Un viaje sensorial profundo y cautivador ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🌟 Destacados de portada: 🌙 Misterio de Media Noche — El secreto detrás del aroma Ishtar 👑 La Diosa Ishtar — Entrevista exclusiva con su encarnación 💄 Rituales de Belleza — Cómo el perfume transforma la noche ✨ Moda Profunda — Púrpura, el color del poder 💘 Pasión Atemporal — El legado Ishtar ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 💎 Diseño del frasco: Cristal púrpura facetado con acabado brillante, símbolo de lujo, misterio y sofisticación suprema ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🌹💜 Un aroma que no se lleva… se convierte en leyenda 💜🌹
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  • The Abyss Lady
    Fandom Original
    Categoría Drama

    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀[Illán] - Abril de 2026.


    ⠀⠀La mañana se sentía... apagada. Se despertó nuevamente sin la compañía de Anneliese, hace tiempo ella estuvo en misiones "solitarias" y no pudieron concretar nada. Las mantas se sentían tan livianas como ajenas, cuando se levantó, ató su larga cabellera caoba. El día estaba gris, el sol no parecía querer salir, y aunque era temprano... parecía que era de noche. ⸻¿Estaba anunciado lluvia...?⸻ Tendría sentido, está viendo espíritus de viento y agua arremolinarse en los cielos, una cosa que como chamán podía percibir.

    ⠀⠀Algo llamó su atención, más de la cuenta. Iba a bajar a desayunar pero una carta estaba sobre la mesa de luz de su pareja, tomó la misma y vio que tenía su nombre, en letras rojas: Illán. ¿Cuándo apareció esto?¿como es posible que alguien entrara y no se diera cuenta, especialmente con sus afilados sentidos...? Enarcó la ceja, más intrigado que asustado.

    ⠀⠀El contenido de la carta, sin embargo, solo le dejó aun más sorpresa. Misma postulaba: "Tu novia estará fuera una temporada. Estate listo y preséntate en la recámara central", esto era inesperado, casi nervioso. Ese sitio estaba destinado a los cabecillas de la familia Blutrichter, él no era más que un mero agente, tenía lazos con una de las herederas, sí. Pero eso no lo convertía en alguien de autoridad, sino fuera por susodicha este seria tratado como un objeto sin más. Nunca había estado allí, siempre ejerció de guardaespaldas en las fronteras de la entrada, e incluso las pocas veces que pisó la mansión principal... apenas tuvo el lujo de conocer el pasillo.

    ⠀⠀Tragó saliva, cómo no. Esto era extraño, y hasta un poco atemorizante, sin Anneliese, no tenía autoridad sobre los sellos grabados en su cuerpo si es que pretendían hacerle algo. Pero no podía ignorar órdenes directas así como así.
    ⠀⠀Ahora que lo pensaba, no veía ninguna firma, solo una "M". ⸻¿Acaso esto es extraoficial?⸻ Se consultó a si mismo, como si eso ayudara.

    ⠀⠀Sea lo que sea que le deparara el destino, debía ir. Prepararse no le quitó más que unos treinta minutos de su tiempo; entre la ducha, lavarse los dientes y vestirse, fue rápido. Llegar al lugar designado fue incluso más sencillo, puesto que él estaba en la mansión este del terreno de la propiedad... Solo fue caminar, casi desganado.
    ⠀⠀La mansión principal siempre se vio solitaria, casi una torre de cuentos de hadas, donde el villano encerraba a la princesa prometida. Se sorprendió del detalle que hoy... no había guardias, y se sentía extrañamente vacío.

    ⠀⠀⸻¿Hola...?⸻ La luz se filtraba por las rendijas de las ventanas, el clima opaco no ayudaba. Las luces estaban apagadas, y su voz no parecía ser escuchada. ¿Dónde diablos estaba todo el mundo...?

    Morana
    ⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀[Illán] - Abril de 2026. ⠀⠀La mañana se sentía... apagada. Se despertó nuevamente sin la compañía de Anneliese, hace tiempo ella estuvo en misiones "solitarias" y no pudieron concretar nada. Las mantas se sentían tan livianas como ajenas, cuando se levantó, ató su larga cabellera caoba. El día estaba gris, el sol no parecía querer salir, y aunque era temprano... parecía que era de noche. ⸻¿Estaba anunciado lluvia...?⸻ Tendría sentido, está viendo espíritus de viento y agua arremolinarse en los cielos, una cosa que como chamán podía percibir. ⠀⠀Algo llamó su atención, más de la cuenta. Iba a bajar a desayunar pero una carta estaba sobre la mesa de luz de su pareja, tomó la misma y vio que tenía su nombre, en letras rojas: Illán. ¿Cuándo apareció esto?¿como es posible que alguien entrara y no se diera cuenta, especialmente con sus afilados sentidos...? Enarcó la ceja, más intrigado que asustado. ⠀⠀El contenido de la carta, sin embargo, solo le dejó aun más sorpresa. Misma postulaba: "Tu novia estará fuera una temporada. Estate listo y preséntate en la recámara central", esto era inesperado, casi nervioso. Ese sitio estaba destinado a los cabecillas de la familia Blutrichter, él no era más que un mero agente, tenía lazos con una de las herederas, sí. Pero eso no lo convertía en alguien de autoridad, sino fuera por susodicha este seria tratado como un objeto sin más. Nunca había estado allí, siempre ejerció de guardaespaldas en las fronteras de la entrada, e incluso las pocas veces que pisó la mansión principal... apenas tuvo el lujo de conocer el pasillo. ⠀⠀Tragó saliva, cómo no. Esto era extraño, y hasta un poco atemorizante, sin Anneliese, no tenía autoridad sobre los sellos grabados en su cuerpo si es que pretendían hacerle algo. Pero no podía ignorar órdenes directas así como así. ⠀⠀Ahora que lo pensaba, no veía ninguna firma, solo una "M". ⸻¿Acaso esto es extraoficial?⸻ Se consultó a si mismo, como si eso ayudara. ⠀⠀Sea lo que sea que le deparara el destino, debía ir. Prepararse no le quitó más que unos treinta minutos de su tiempo; entre la ducha, lavarse los dientes y vestirse, fue rápido. Llegar al lugar designado fue incluso más sencillo, puesto que él estaba en la mansión este del terreno de la propiedad... Solo fue caminar, casi desganado. ⠀⠀La mansión principal siempre se vio solitaria, casi una torre de cuentos de hadas, donde el villano encerraba a la princesa prometida. Se sorprendió del detalle que hoy... no había guardias, y se sentía extrañamente vacío. ⠀⠀⸻¿Hola...?⸻ La luz se filtraba por las rendijas de las ventanas, el clima opaco no ayudaba. Las luces estaban apagadas, y su voz no parecía ser escuchada. ¿Dónde diablos estaba todo el mundo...? [Undead_Mistress]
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  • The Price of Evil
    Fandom Original
    Categoría Suspenso

    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀[Illán] - Marzo de 2026.


    ⠀⠀Los vampiros eran criaturas atemorizantes, sin duda. Pero, contrario a la creencia popular, no eran unos espantos sedientos de sangre que se desligan de la razón por la lujuria de beber sangre humana, son inteligentes, buenos pasando desapercibidos y sobre todo... excelentes adaptándose al entorno que les rodea.

    ⠀⠀Internet. Sí, la red era una herramienta como cualquier otra, sea para enviar información o buscar presas, los vampiros también eran seres racionales, tienen intereses, y sus propias leyendas urbanas. En los más recónditos foros se narran historias de una ciudadela abandonada por debajo de las alcantarillas de Nueva York, un sitio lúgubre que se dice está encantado; quien quiera entrar, deberá ser despojado de su identidad, pero a cambio, entrará en la sociedad de los vampiros más antigua, una logia a la que pocos acceden, pero poseen una mística magia de sangre, vieja y poderosa.

    ⠀⠀Tomó tiempo, una misión en solitario que le tomó más de un mes en juntar las pistas necesarias. Disfrazado de turista diurno, cambió de identidad varias veces en varias regiones de la ciudad, investigó como pudo y con la más alta calidad de artificios. Calles que no existían en mapas, drenajes que no llevaban a ninguna parte, rumores y hasta charlas "amistosas" con engendros chupasangre.

    ⠀⠀El pelirrojo puso un pie delante del otro. Era medianoche del día de la fecha, encima de la cornisa de un edificio, seguía los rastros de un supuesto grupo de un importante vampiro con lazos directos, dirigiéndose directamente a la ciudad de Nosferatu. ¿Iba a entrar directamente en una encarnizada pelea con cientos, quizá miles de vampiros él solo? Sí, se tenía mucha confianza.

    ⠀⠀Pero algo en el aire le hizo perder el rastro, una presencia. Volteó con una sutileza sobrenatural, un filo celeste que se reflejó en la luna apareció en su mano, apuntando al cuello de una silueta femenina. Claramente, no humana...

    ⠀⠀Se mantuvo silente, pero atento. ⸻¿Se te ofrece algo?⸻ Aunque su mirada parecía hostil, su aura estaba en calma, era un río, uno que fluía con la pelea y el diálogo. Daba igual cuál.

    𝙀𝙧𝙞𝙣
    ⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀[Illán] - Marzo de 2026. ⠀⠀Los vampiros eran criaturas atemorizantes, sin duda. Pero, contrario a la creencia popular, no eran unos espantos sedientos de sangre que se desligan de la razón por la lujuria de beber sangre humana, son inteligentes, buenos pasando desapercibidos y sobre todo... excelentes adaptándose al entorno que les rodea. ⠀⠀Internet. Sí, la red era una herramienta como cualquier otra, sea para enviar información o buscar presas, los vampiros también eran seres racionales, tienen intereses, y sus propias leyendas urbanas. En los más recónditos foros se narran historias de una ciudadela abandonada por debajo de las alcantarillas de Nueva York, un sitio lúgubre que se dice está encantado; quien quiera entrar, deberá ser despojado de su identidad, pero a cambio, entrará en la sociedad de los vampiros más antigua, una logia a la que pocos acceden, pero poseen una mística magia de sangre, vieja y poderosa. ⠀⠀Tomó tiempo, una misión en solitario que le tomó más de un mes en juntar las pistas necesarias. Disfrazado de turista diurno, cambió de identidad varias veces en varias regiones de la ciudad, investigó como pudo y con la más alta calidad de artificios. Calles que no existían en mapas, drenajes que no llevaban a ninguna parte, rumores y hasta charlas "amistosas" con engendros chupasangre. ⠀⠀El pelirrojo puso un pie delante del otro. Era medianoche del día de la fecha, encima de la cornisa de un edificio, seguía los rastros de un supuesto grupo de un importante vampiro con lazos directos, dirigiéndose directamente a la ciudad de Nosferatu. ¿Iba a entrar directamente en una encarnizada pelea con cientos, quizá miles de vampiros él solo? Sí, se tenía mucha confianza. ⠀⠀Pero algo en el aire le hizo perder el rastro, una presencia. Volteó con una sutileza sobrenatural, un filo celeste que se reflejó en la luna apareció en su mano, apuntando al cuello de una silueta femenina. Claramente, no humana... ⠀⠀Se mantuvo silente, pero atento. ⸻¿Se te ofrece algo?⸻ Aunque su mirada parecía hostil, su aura estaba en calma, era un río, uno que fluía con la pelea y el diálogo. Daba igual cuál. [Black.Rose]
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  • También, soy profesor particular de mis vecinos. Estudiantes que no entienden las matemáticas.
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