• Llevaba horas golpeando a un individuo, en una habitación solitaria, en alguna ubicación secreta y muy difícil de encontrar. Se suponía que debía sacarle información, pero era como si estuviese en un trance, ya no veía el objetivo en sus acciones, tampoco había algún gusto o disgusto, el motivo de sus actos no existía, era solo violencia sin más, porque sí.

    Tal vez era sadismo, simple crueldad.

    A veces, para ese tipo de situaciones no sé necesita alguna explicación, razonamiento o un “porque”, eran simples acciones sin significado alguno, solo actos que se llevaban a cabo y ya.

    O solo era un paso más a la locura, o incluso algo peor.

    Los puñetazos que tenían desfigurados el rostro de aquel hombre, ya irreconocible, terminarían cambiando en simples y sonoras bofetadas. Su palma azotando las mejillas de esa deforme e hinchada cara, la sangre salpicaba, incluso algunos dientes del pobre desdichado se caían ante lo que parecía un festival de golpes sin fin.

    Mientras ese castigo sin razón continuaba, él emitía un tipo de tarareo poco sonoro, casi como un murmuro.

    ──"No remorse, no repent, we don't care what it meant, another day, another death, another sorrow, another breath…"

    Entonces dio una última y fuerte bofetada, finalizando esa tortura y castigo. Se quedo en silencio, incluso observó su propia mano impregnada de líquido vital, sangre que no le pertenecía. Estaba manchado, pero aún así recordaba esas palabras que le habían dicho: “… Eres libre de todo karma”.

    Ya no prestaba atención al pobre individuo a quién llevaba horas agrediendo, le había dejado de importar desde hace bastante. El cuerpo de ese hombre había dejado de respirar, su chispa de vida se había extinguido para siempre.

    Fue entonces que algo se le cruzó en su mente, un pensamiento particular, una frase que tenía grabada en su cabeza y no se la podía sacar.

    ──"El amor es violencia, el odio es paz".
    Llevaba horas golpeando a un individuo, en una habitación solitaria, en alguna ubicación secreta y muy difícil de encontrar. Se suponía que debía sacarle información, pero era como si estuviese en un trance, ya no veía el objetivo en sus acciones, tampoco había algún gusto o disgusto, el motivo de sus actos no existía, era solo violencia sin más, porque sí. Tal vez era sadismo, simple crueldad. A veces, para ese tipo de situaciones no sé necesita alguna explicación, razonamiento o un “porque”, eran simples acciones sin significado alguno, solo actos que se llevaban a cabo y ya. O solo era un paso más a la locura, o incluso algo peor. Los puñetazos que tenían desfigurados el rostro de aquel hombre, ya irreconocible, terminarían cambiando en simples y sonoras bofetadas. Su palma azotando las mejillas de esa deforme e hinchada cara, la sangre salpicaba, incluso algunos dientes del pobre desdichado se caían ante lo que parecía un festival de golpes sin fin. Mientras ese castigo sin razón continuaba, él emitía un tipo de tarareo poco sonoro, casi como un murmuro. ──"No remorse, no repent, we don't care what it meant, another day, another death, another sorrow, another breath…" Entonces dio una última y fuerte bofetada, finalizando esa tortura y castigo. Se quedo en silencio, incluso observó su propia mano impregnada de líquido vital, sangre que no le pertenecía. Estaba manchado, pero aún así recordaba esas palabras que le habían dicho: “… Eres libre de todo karma”. Ya no prestaba atención al pobre individuo a quién llevaba horas agrediendo, le había dejado de importar desde hace bastante. El cuerpo de ese hombre había dejado de respirar, su chispa de vida se había extinguido para siempre. Fue entonces que algo se le cruzó en su mente, un pensamiento particular, una frase que tenía grabada en su cabeza y no se la podía sacar. ──"El amor es violencia, el odio es paz".
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  • Estaria en un laboratorio de extraccion energetica de origen desconocido "Mazinger Z necesitara reparaciones a su armadura rapido o de lo contrario para la proxima batalla contra un Kaiju o Kikaiju estare acabado" Voltearia a ver a unos cientificos alli presentes "Se van a quedar alli parados o van a trabajar" Sonaria el timbre, alguien no identificado habia llegado al laboratorio a travez de un permiso externo "Haber quien sera, si es Sayaka le pego, que ganas de pegarle a una mujer...Y si es el tonto de Amuro buscando otra vez que mejoremos su chatarra "Real Robot" lo saco a patadas, no estoy de humor para tonterias" Iria a abrir la puerta insertando un codigo de seguridad para que esta se empieze a abrir automaticamente.
    Estaria en un laboratorio de extraccion energetica de origen desconocido "Mazinger Z necesitara reparaciones a su armadura rapido o de lo contrario para la proxima batalla contra un Kaiju o Kikaiju estare acabado" Voltearia a ver a unos cientificos alli presentes "Se van a quedar alli parados o van a trabajar" Sonaria el timbre, alguien no identificado habia llegado al laboratorio a travez de un permiso externo "Haber quien sera, si es Sayaka le pego, que ganas de pegarle a una mujer...Y si es el tonto de Amuro buscando otra vez que mejoremos su chatarra "Real Robot" lo saco a patadas, no estoy de humor para tonterias" Iria a abrir la puerta insertando un codigo de seguridad para que esta se empieze a abrir automaticamente.
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  • ͓̽T͓͓̽̽h͓͓̽̽e͓̽ C͓͓̽̽r͓͓̽̽e͓̽a͓͓̽̽t͓͓̽̽o͓͓̽̽r͓̽
    —PADREEE¡
    *El Dios de la moda va corriendo en dirección a su amado padre y cuando parece que va a abrazarlo se aleja, dandole una sonrisa tierna*
    —jeje.. pensaste que te queria abrazar ¿Verdad? Te asuste¡
    *Giko da una risa burlona y su voz pasa a ser mas suave y dulce, aun en el fondo de su corazon esperaba que su padre tuviera algo de bondad*
    —queria preguntarte algo padre, una preguntita pequeñita¡ Del tamaño de un tardigrado¡
    *El chico afeminado tosió ligeramente y se acerco suavemente a su padre, tratando de mantenerse dulce aunque no sabia como podia llegar a reaccionar su padre, aun con eso quería conocerlo mejor*
    —¿Que piensas de mama?¡ El era muy lindo ¿NO?¡ ¿Como se conocieron?¡~ cuenta, cuenta¡ Porfiiiiis~
    [Creatorgod5] —PADREEE¡ *El Dios de la moda va corriendo en dirección a su amado padre y cuando parece que va a abrazarlo se aleja, dandole una sonrisa tierna* —jeje.. pensaste que te queria abrazar ¿Verdad? Te asuste¡ *Giko da una risa burlona y su voz pasa a ser mas suave y dulce, aun en el fondo de su corazon esperaba que su padre tuviera algo de bondad* —queria preguntarte algo padre, una preguntita pequeñita¡ Del tamaño de un tardigrado¡ *El chico afeminado tosió ligeramente y se acerco suavemente a su padre, tratando de mantenerse dulce aunque no sabia como podia llegar a reaccionar su padre, aun con eso quería conocerlo mejor* —¿Que piensas de mama?¡ El era muy lindo ¿NO?¡ ¿Como se conocieron?¡~ cuenta, cuenta¡ Porfiiiiis~ ✨
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    Saludos ~

    Para forjar una amistad necesita movimiento. Si no hay mensajes, gestos o interaccion en las escenas, quitaré la amistad.

    Prefiero la calidad que la cantidad. No lo tomes personal, pero no hay necesidad de tenernos agregados.

    La falta de interacción se entiende como distancia, y la distancia, como despedida.

    Ten linda tarde.
    Saludos ~ Para forjar una amistad necesita movimiento. Si no hay mensajes, gestos o interaccion en las escenas, quitaré la amistad. Prefiero la calidad que la cantidad. No lo tomes personal, pero no hay necesidad de tenernos agregados. La falta de interacción se entiende como distancia, y la distancia, como despedida. Ten linda tarde.
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    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖

    
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í

    Querido diario…

    La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.

    Olía a café oscuro.

    A madera pulida.


    A decisiones.
    Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.

    Me observaba como inversión.
    Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.

    En contratos disfrazados de matrimonio.

    La diferencia era que aquí nadie fingía pureza.
    evaluaba mi postura o mis manos…
    Me hizo una sola pregunta.

    —¿Quién eres?

    No fue curiosidad.

    Fue diagnóstico.
    Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí.

    Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.

    Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.

    Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia.
    Le conté que huí.

    Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.

    Que prefería el escándalo al encierro elegante.
    No omití nada.
    Y mientras hablaba, no me interrumpió.
    Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador.
    Entonces sí lo dijo.

    —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos.

    No bajé la mirada.
    Ya no.

    —No soy un cordero.

    Fue en ese momento cuando algo cambió.
    No vio una víctima.

    No vio una fugitiva.

    Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo.
    Me explicó cómo funcionaba su mundo.

    Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina

    —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión.

    Y la ilusión es más cara.

    Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.


    Eran políticos.
    
Empresarios.

    Herederos.


    Apellidos que no se escribían.
    
Voces que no se grababan.
    No buscaban placer.

    Buscaban silencio.
    Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero.

    —No te arrojaré a los lobos —continuó—…

    Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte.

    Entonces llegó la verdadera propuesta.
    Aprendería idiomas.

    Finanzas.

    Arte.

    Negociación.

    Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira.

    Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión.

    —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—


    Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar.

    Ahí entendí lo que había visto en mí.
    No mi historia.

    No mi apellido.
    Mi contención.
    Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.

    Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla.
    No reaccionaba.


    Medía.

    No buscaba protección.

    Evaluaba riesgos.
    Eso no se enseña.

    Se sobrevive.
    A cambio, trabajaría para ella.
    No sería exhibida.

    Sería insinuada.
    La pausa antes del deseo.

    La conversación que vale más que cualquier joya.

    La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo.
    Y oficialmente…
    Sería su protegida.
    Su “hija”.
    La palabra me atravesó el pecho.
    No fue ternura.


    Fue estrategia.

    Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.

    Pero entendí lo que significaba en su mundo:
    Lo que se protege…
    se vuelve invaluable.

    —¿Y qué gana usted? —pregunté.
    Mirena llenó dos copas de vino.


    El rojo brilló como rubí líquido.
    —Lealtad —respondió—…..

    Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra.
    No era cariño lo que veía en mí.


    Era potencial.

    “Scarlett no era frágil.

    Estaba sin tallar.”

    Deslizó una copa hacia mí.
    —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego.

    Pensé en la corona.

    En el anillo.

    En la vida exhibida como porcelana.
    Allá mi destino era adornar.

    Aquí… podía aprender a dirigir.

    —Acepto.

    No temblé.
    No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.

    Fue un contrato.
    Chocamos las copas.
    El sonido fue delicado.

    Elegante.

    Definitivo.

    Contrato en rubí.
    Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma
    —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble.

    Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti
    Mi segundo nombre.
    
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción.
    Mirena observó el apellido unos segundos.

    Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él.
    
Scarlett Eleonor ̶M̶o̶r̶e̶t̶t̶i̶ ̶.

    El gesto no fue desprecio.
    
Fue desafío.

    Sentí el peso del silencio entre nosotras.
    Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez.

    Scarlett Eleonor Moretti.


    Más firme

    Más mío.

    Mirena no sonrió.

    Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona.

    Se domina.

    Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.

    Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.

    El contraste era evidente.

    Uno era herencia.

    El otro, elección.

    —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo.
    Observé el nombre completo.


    No sentí ruptura.

    Sentí expansión.

    No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío.
    Me miré en el espejo intacto.

    No sonaba a huida.

    Sonaba a advertencia.

    Y comprendí algo, querido diario…
    Algunas mujeres nacen con un apellido.


    Otras lo construyen.


    Yo acababa de decidir portar ambos.

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.ᢉ𐭩
    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖ 
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í Querido diario… La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.
 Olía a café oscuro.
 A madera pulida.
 A decisiones. Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.
 Me observaba como inversión. Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.
 En contratos disfrazados de matrimonio.
 La diferencia era que aquí nadie fingía pureza. evaluaba mi postura o mis manos… Me hizo una sola pregunta. —¿Quién eres? No fue curiosidad.
 Fue diagnóstico. Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí. Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.
 Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.
 Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia. Le conté que huí.
 Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.
 Que prefería el escándalo al encierro elegante. No omití nada. Y mientras hablaba, no me interrumpió. Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador. Entonces sí lo dijo. —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos. No bajé la mirada. Ya no. —No soy un cordero. Fue en ese momento cuando algo cambió. No vio una víctima.
 No vio una fugitiva.
 Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo. Me explicó cómo funcionaba su mundo.
 Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión. Y la ilusión es más cara. Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.
 Eran políticos. 
Empresarios.
 Herederos.
 Apellidos que no se escribían. 
Voces que no se grababan. No buscaban placer.
 Buscaban silencio. Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero. —No te arrojaré a los lobos —continuó—… Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte. Entonces llegó la verdadera propuesta. Aprendería idiomas.
 Finanzas.
 Arte.
 Negociación. Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira. Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión. —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—
 Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar. Ahí entendí lo que había visto en mí. No mi historia.
 No mi apellido. Mi contención. Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.
 Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla. No reaccionaba.
 Medía. No buscaba protección.
 Evaluaba riesgos. Eso no se enseña.
 Se sobrevive. A cambio, trabajaría para ella. No sería exhibida.
 Sería insinuada. La pausa antes del deseo.
 La conversación que vale más que cualquier joya.
 La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo. Y oficialmente… Sería su protegida. Su “hija”. La palabra me atravesó el pecho. No fue ternura.
 Fue estrategia. Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.
 Pero entendí lo que significaba en su mundo: Lo que se protege… se vuelve invaluable. —¿Y qué gana usted? —pregunté. Mirena llenó dos copas de vino.
 El rojo brilló como rubí líquido. —Lealtad —respondió—….. Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra. No era cariño lo que veía en mí.
 Era potencial. “Scarlett no era frágil.
 Estaba sin tallar.” Deslizó una copa hacia mí. —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego. Pensé en la corona.
 En el anillo.
 En la vida exhibida como porcelana. Allá mi destino era adornar.
 Aquí… podía aprender a dirigir. —Acepto. No temblé. No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.
 Fue un contrato. Chocamos las copas. El sonido fue delicado.
 Elegante.
 Definitivo. Contrato en rubí. Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble. Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti Mi segundo nombre. 
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción. Mirena observó el apellido unos segundos.
 Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él. 
Scarlett Eleonor ̶M̶o̶r̶e̶t̶t̶i̶ ̶. El gesto no fue desprecio. 
Fue desafío.
 Sentí el peso del silencio entre nosotras. Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez. Scarlett Eleonor Moretti.
 Más firme Más mío. Mirena no sonrió.
 Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona. Se domina. Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.
 Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre Scarlett Eleonor Moretti Blackwood. El contraste era evidente.
 Uno era herencia.
 El otro, elección. —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo. Observé el nombre completo.
 No sentí ruptura.
 Sentí expansión.
 No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío. Me miré en el espejo intacto. No sonaba a huida.
 Sonaba a advertencia.
 Y comprendí algo, querido diario… Algunas mujeres nacen con un apellido.
 Otras lo construyen.
 Yo acababa de decidir portar ambos. Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.ᢉ𐭩
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    NORMATIVA PARA INTERACTUAR.

    Para que todo fluya y no cunda el caos, aquí dejo algunas reglas básicas de mi perfil:

    1. No acepto perfiles generados por IA.
    La IA reemplaza trabajos de personas reales que realmente necesitan ese ingreso. Si tú apoyas eso, está bien, pero no será bienvenido en mis roles. Yo no voy a ayudar a un robot que quita el trabajo a las personas REALES.

    2. No metarol.

    3. Paciencia.
    Todos tenemos vida fuera del rol. No siempre podré responder de inmediato. La paciencia es la madre de todas las ciencias.

    4. Respeto mutuo.
    Nada de insultos, humillaciones o actitudes que rompan la dinámica del rol fuera de la historia. Dentro de la historia: aceptado. Fuera: no.

    5. Roles coherentes.
    Por favor, que las acciones de tu personaje tengan sentido con la narrativa y con la personalidad que has definido.

    Gracias por leer y seguir estas normas. Iré añadiendo más según se me ocurran.
    📝 NORMATIVA PARA INTERACTUAR. Para que todo fluya y no cunda el caos, aquí dejo algunas reglas básicas de mi perfil: 1. No acepto perfiles generados por IA. La IA reemplaza trabajos de personas reales que realmente necesitan ese ingreso. Si tú apoyas eso, está bien, pero no será bienvenido en mis roles. Yo no voy a ayudar a un robot que quita el trabajo a las personas REALES. 2. No metarol. 3. Paciencia. Todos tenemos vida fuera del rol. No siempre podré responder de inmediato. La paciencia es la madre de todas las ciencias. 4. Respeto mutuo. Nada de insultos, humillaciones o actitudes que rompan la dinámica del rol fuera de la historia. Dentro de la historia: aceptado. Fuera: no. 5. Roles coherentes. Por favor, que las acciones de tu personaje tengan sentido con la narrativa y con la personalidad que has definido. Gracias por leer y seguir estas normas. Iré añadiendo más según se me ocurran.
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  • —Vaya, vaya... ¿pero qué tenemos aquí? Un pequeño extraviado. Qué desafortunado giro del destino, aunque, para ser honestos, tu verdadera desgracia no fue perder el camino, sino cruzarte en el mío. No te lo tomes como algo personal, simplemente naciste bajo una estrella muy mala.—

    *Un enjambre de mariposas negras comenzó a orbitar a la víctima, cerrando cualquier vía de escape antes de introducirse, una a una, bajo su piel.*

    —Vamos, no te resistas, es inútil. Mis pequeñas tienen un hambre voraz y tú resultaste ser el banquete perfecto.—

    *Mientras el dolor interno empezaba a desfigurar las facciones del humano, observé su desesperación con una fascinación casi artística.*

    —Ah, los humanos... tan indispensables para este mundo como irremediablemente inútiles. Veamos si guardas en tu interior ese brillo que tanto busco.—


    *Sin romper la superficie de su ropa ni dejar una sola herida abierta, deslicé mi mano a través de su pecho, navegando entre sus órganos con la intangibilidad de un espectro. Al retirar la mano vacía, chasqueé la lengua con fastidio.*

    —Otro cascarón vacío. Qué pérdida de tiempo... aunque supongo que no todo está perdido; al menos mis pequeñas se darán un festín.—

    *El cuerpo de la víctima comenzó a deformarse con bultos grotescos que se agitaban bajo la piel. De pronto, la carne cedió y una marea de mariposas negras brotó desde sus entrañas, dejando atrás solo un envoltorio de piel marchita y hueca.*
    —Vaya, vaya... ¿pero qué tenemos aquí? Un pequeño extraviado. Qué desafortunado giro del destino, aunque, para ser honestos, tu verdadera desgracia no fue perder el camino, sino cruzarte en el mío. No te lo tomes como algo personal, simplemente naciste bajo una estrella muy mala.— *Un enjambre de mariposas negras comenzó a orbitar a la víctima, cerrando cualquier vía de escape antes de introducirse, una a una, bajo su piel.* —Vamos, no te resistas, es inútil. Mis pequeñas tienen un hambre voraz y tú resultaste ser el banquete perfecto.— *Mientras el dolor interno empezaba a desfigurar las facciones del humano, observé su desesperación con una fascinación casi artística.* —Ah, los humanos... tan indispensables para este mundo como irremediablemente inútiles. Veamos si guardas en tu interior ese brillo que tanto busco.— *Sin romper la superficie de su ropa ni dejar una sola herida abierta, deslicé mi mano a través de su pecho, navegando entre sus órganos con la intangibilidad de un espectro. Al retirar la mano vacía, chasqueé la lengua con fastidio.* —Otro cascarón vacío. Qué pérdida de tiempo... aunque supongo que no todo está perdido; al menos mis pequeñas se darán un festín.— *El cuerpo de la víctima comenzó a deformarse con bultos grotescos que se agitaban bajo la piel. De pronto, la carne cedió y una marea de mariposas negras brotó desde sus entrañas, dejando atrás solo un envoltorio de piel marchita y hueca.*
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  • -aquel hombre yacia en el suelo, su cuerpo tembló por sus heridas, sus acciones le trajeron consecuencias, aquél que una vez fue esclavo de la venganza, ahora yacia a las puertas de la muerte por no soportarla.- "A-ah.... Si es que verdad existe un dios...espero perdone mis pecados.." -dijo agarrando los guantes negros de su fallecida esposa, perdiendo sangre lentamente cada respiración.-
    -aquel hombre yacia en el suelo, su cuerpo tembló por sus heridas, sus acciones le trajeron consecuencias, aquél que una vez fue esclavo de la venganza, ahora yacia a las puertas de la muerte por no soportarla.- "A-ah.... Si es que verdad existe un dios...espero perdone mis pecados.." -dijo agarrando los guantes negros de su fallecida esposa, perdiendo sangre lentamente cada respiración.-
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  • +Michael, se siente más errático que nunca las interacción actuales lo an dejado, más caótico de lo normal que su alucinaciones con su lado, aquel que oculta está más desenfrenado+

    Demi: cuando vas a admitir que amas la guerra la sangre, que eso es lo que forma parate de tí

    Mich: deja de hablar por mi tu no sabes nada de mí!

    +Demi toma del cuello viéndolo directo a los ojos+

    Demi: deja de engañarte soy quien más te conoce

    +Cuando Mich reacciona, se ve en el espejo su respiración era agitada, mientras los cuernos estaba presente+

    Mich: Demonios!!!
    +Michael, se siente más errático que nunca las interacción actuales lo an dejado, más caótico de lo normal que su alucinaciones con su lado, aquel que oculta está más desenfrenado+ Demi: cuando vas a admitir que amas la guerra la sangre, que eso es lo que forma parate de tí Mich: deja de hablar por mi tu no sabes nada de mí! +Demi toma del cuello viéndolo directo a los ojos+ Demi: deja de engañarte soy quien más te conoce +Cuando Mich reacciona, se ve en el espejo su respiración era agitada, mientras los cuernos estaba presente+ Mich: Demonios!!!
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  • Qué está haciendo alguien cómo tú, por este lugar...

    >Miraba atento tus acciones<
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