• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Hace ya mucho tiempo existieron una raza de seres con un poder inconmensurable, estos vivían sin dañar a nadie en lo basto del mundo de los dioses, pues estos pertenecían a los reinos de las divinidades por su majestuosidad y poder, el nombre de estos seres mitológicos es "Dragónes", aquellos únicos capaces de ser distinguidos de cualquier otra bestia en el mundo divino, estos vivieron durante cientos de años protegiendo aquel lugar donde vivían. Por otro lado, había una diosa que no estaba de acuerdo con que semejantes bestias salvajes "Según ella" vivieran allí, sus palabras fueron: — "¿Que harán cuando se revelen contra nosotros?, a medida que sigan aumentando en número se les será más fácil adueñarse de este lugar por su orgullo inamovible" — Por alguna razón desconocida aquella entidad odiaba a los dragones, los despreciaba en silencio, no soportaba su presencia cerca de ella, a sus ojos solo eran animales sin uso de razón que en algún momento se revelarían solo por ser territoriales como cualquier otra bestia cualquiera. Estas palabras no eran del agrado de los dioses del lugar causando con el tiempo que sus palabras fueran tomadas como blasfemias por hacia sus protectores, con el tiempo sus palabras eran cada vez más ignoradas hasta el punto de parecer más bien una diosa renegada, este desden y rechazo solo aumento el resentimiento hacia los dioses del lugar hasta el punto en que por su mente paso asesinar a uno de ellos, su idea era que al matar a un dragón los demás dragones perderían el control al sentir la traición y comenzarían un ataque en contra de los dioses provocando que los mismos dioses se vieran obligados a extingirlos por completo, la inmadurez de aquella diosa renegada no le dejó ver qué su plan tenía un enorme fallo en su contra, esto se debía a qué sus deseos de acabar con los dragones parecía más bien una obsesión...

    Pasaron algunos días pensando en "Quien debería ser el primer dragón muerto" Hasta que dio con aquel dragón que era de uno de los dioses más influyentes en ese lugar divino, fue aquel que se encargo de cada arquitectura del enorme palacio donde vivían, aquel que hace miles de años creo una conexión entre el mundo terrestre y su mundo divino para poder repartir bendiciones con la idea de ayudar, sin duda un gran apoyo para para la tierra y los cielos, este dios llamado Kairu tenía a dos dragones hermanos en su poder, eran parte de su familia desde que nacieron, eran figuras imponentes con pelaje rojo vinotinto con apariencia elegante pero poderosa, estos eran macho y hembra cada uno, el nombre del dragón que protegía las puertas de dónde se hospedaba Kairu era Rihona, más alto y formido que su hermanan Nidia que era más elegante y quién escoltaba a su dios en sus viajes, allá donde fuera este señor brillaba por su dragona y su hogar respetado por su dragón. Aquella diosa, Reika apunto a asesinar al dragón Rihona para cuándo Kairu saliera de viaje, paso el tiempo y efectivamente el viaje se dio, aquel señor salió con su dragonesa en un largo viaje.
    —Esta es la oportunidad perfecta, al regresar solo encontrará un gran baño de sangre sin remedio... — Pensó en voz baja Reika, con el pasar de dos dias de haberse ido Kairu, el asesinato de Rihona ocurrió en el anochecer, su rugido retumbó en todo el lugar y los dioses fueron a observar que estaba ocurriendo, pero ya era demasiado tarde, al acercarse y revisar el cuerpo este parecía tener una herida causada por una lanza o algo parecido que atravesó su cráneo causando su muerte al instante, este hecho era bastante extraño pues el dragón que protegía las puertas de los cielos nunca aviso de algún intruso, así que lo mas probable es que fuera alguien del lugar, además Rihona tenía un fuerte sentido del olfato, podría oler a kilómetros a cualquier intruso aún estando profundamente dormido este se levantaría a proteger su lugar, así que... ¿Porque no murió sin luchar?... No tardaron mucho en pensar lo obvio, efectivamente era alguien que ya era residente del lugar divino, además era alguien con quién Rihona estaba familiarizado y por eso jamás se espero tal traición, por lo tanto había tan solo un sospechoso, mejor dicho "Una" sospechosa.

    Pasaron los días y Kairu regreso junto con Nidia, este se sintió extrañado por el silencio de las personas en el lugar y tantos dragones reunidos, —¿Que sucede aquí?— Pregunto Kairu para luego recibir la respuesta... —Señor... Lamentamos informarle que su dragón Rihona a sido asesinado... Pero al menos ya tenemos al culpable, estuvimos esperando su regreso para que usted mismo decida que es lo que debemos hacer con la diosa Reika—
    Al escuchar esta noticia el feroz rugido de la hermana del dragón asesinado se desencadenó junto con un acercamiento forzado por su irá hacia donde se encontraba la culpable en el centro del palacio destrozando parte del lugar, esta imagen causó un brillo en los ojos de la asesina
    —¿Lo ven?... ¡¡SON BESTIAS!!, ¡¡¿QUE HARAS?!!, ¡¡NOS MATARÁS A TODOS, ¿VERDAD?!!—
    Nidia escucho su voz y se centro solo en ella, Reika estaba indefensa, vigilada, atrapada, y la irá y dolor de la dragonesa estaban siendo soportados pero la impotencia estaba por quebrarse para volverse un baño de sangre pero de quien causó todo...
    —¡BASTA!— Dice Kairu alzando su mano... Veía las lágrimas recorrer el perfil de aquella dragón compartiendo su sentimiento, pero si acababa con su vida le estaría dando la razón... Y quebraria el voto con los dioses de no agredirlos sinó protegerlos... Así que por respeto a su maestro, Nidia se mantuvo en un solo lugar.

    Kairu se acercó a aquella obsesionada enfermiza y tomo una decisión muy piadosa para algo que se debía pagar con la misma moneda según la visión de Nidia. Este dios desterró a Reika a una ciudad en la tierra, una ciudad completamente muerta en donde no existían habitantes y ni siquiera la luz del sol se dignaba a iluminar, era un lugar muy amplio, pero devastado y solitario además de serle puesto en su espalda un sello sumamente doloroso para que no pudiera usar sus poderes divinos, sin embargo, aún con ese castigo Nidia sabía que nada hará que su hermano regrese a la vida, ese castigo solo se podía pagar con la muerte...


    — [Al pasar de unas semanas] —

    La dragonesa se sentía realmente sola, aún con el cariño de su maestro esta sentía que le faltaba su otra mitad, ese dolor no podía ser superado con tan solo pensar que aquella renegada sigue con vida, con la capacidad de viajar o encontrar a quien la apoye como si nunca hubiera pasado nada, ¿Y que pasaría si lograba deshacer el sello para luego hacer lo que quisiera?... Estos pensamientos invadían la mente de la dragón día tras día.
    En una noche tiempo después de aquel suceso, Nidia se acercó a la puerta del reino de los cielos, allí se comunicó con los dragones que resguardaban está misma puerta, sabían que al irse ella su señor quedaría sin dragones, pero entendían su pesar... Estos dragones decidieron darle paso a la salida del mundo divino y con el tiempo comenzarían su ausencia protegiendo a su señor y con el tiempo otorgándole otro protector, Kairu sufrirá su partida, pero sabrá entender...

    [Al bajar de los cielos...]

    Nidia no tardó mucho tiempo para captar la presencia sellada de la renegada, sin embargo desde el cielo veía la apariencia de los que en el plano terrenal vivían y está tomo su forma, una mujer pelirroja con una armadura que reflejaba su coraza con cuernos y cola draconica, con esta forma Nidia podía pasar desapercibida entre los humanos y demihumanos mientras se encaminaba a donde se encontraba su objetivo.

    A Nidia le tomo solo un día para llegar a aquella ciudad devastada puesto a que sus alas nunca perdieron su fuerza original, su velocidad era más rápida que el mismo sonido, Nidia en su forma demihumana veía la gran torre supuestamente abandonada en frente si con una mirada decisiva, sabía que allí se encontraba a quien vino a castigar, camino un largo trecho por lo extensa que era la ciudad devastada, fue paso a paso para ir recordando cada palabra, cada momento, cada recuerdo que no se repetirá jamás.

    Mientras, la Raika escuchaba pasos acercandose lentamente —¿Alguien vino aquí?— pensó con esperanzas de qué tal vez alguien la guíe a dónde haya población, comida, etc... Pero en tan solo un segundo la puerta de madera podrida que estaba enfrente de si fue destruida.
    —¡¿Que?...— Exclamo Raika del susto viendo a una mujer frente a ella — Me calma que aún sigas en buen estado después de aquel momento... Eres lo que necesito para que mi mente y la de mi hermano descansen — Dijo la pelirroja acercándose lentamente — ¡Hermano!... ¿Tu eres?... — Pregunto Reika asustada viendo como su muerte de acercaba paso a paso, el anterior de la habitación era oscuro y monocromático por la luz que entraba por lo que debió haber sido una ventana hace ya muchos años, el piso se quebraba ligeramente mientras más cerca estaba la dragonesa en con su apariencia humana pero intimidante como un dragón en su forma original. — ¡¡Espera...!!, ¡¡DETENTE ALLI...!!, ¡¡TAL VEZ YA NO SEA UNA DIOSA, PERO SI ME QUITAS ESTE SELLO PODRE DARTE LO QUE DESEES, LO QUE QUIERAS!! —
    Después de escuchar estas palabras, Nidia se detuvo en seco en frente, su rostro no mostraba ninguna expresión, está accedió a quitarle el sello, agradecida y aliviada, Reika se dio la vuelta para que aquel sello fuera removido, para que esto fuera exitoso, Nidia renuncio a su forma de dragón completa como pago para poder quitar el sello y efectivamente los poderes de Reika comenzaban a regresar — ¡¡JAJAJAJA, SI, POR FIN, PODRÉ DESHACERME DE ESTA MISERABLE VIDA!!.

    Nidia coloco su mano en el hombro de Reika ya recuperada de sus poderes y solo dijo una cosa
    — Bien, con esto será justo lo que pasara, mi orgullo tal y como le llamas no me dejaría sentirme satisfecha con esto —

    La dragón sabía que la diosa no cumpliría con su palabra —Bien, imagino que lo que deseas es estar al lado de tu hermano, tranquila, será rápido ese deseo —

    En ese preciso momento el combate ya había empezado, Reina dejo salir gran parte de su energía como una onda de choque que destruiría la habitación en la torre donde estaban estando ahora las dos en el aire viendo quien atacara primero, Reika creo una enorme espada de su propia energía divina para luego arremeter contra la dragón, sin embargo, Nidia esquiva con facilidad, aún sin tener arma la dragonesa no mostraba ninguna expresión de desventaja o miedo, desde el aire se aproxima el ataque de Nidia ahora, una enorme bola de fuego carmesi que es disparada a gran velocidad, el campo estaba hecho para esta batalla, pues ya estaba completamente destruido como si llamara al mismo caos, aunque esté era más bien un asunto de venganza y respeto, dos ideales opuestos en un mismo lugar con motivos diferentes de enfrentarse pero con un mismo desenlace, arrebatar la vida de su oponente o morir, está misma mentalidad de todo o nada es lo que implica a usar un 100% de sus habilidades por lo que Reika corta aquella esfera de fuego de dragón, pero justo detrás venía a gran velocidad cortante incluso para el viento la dragona que solo necesitaba un ataque certero...

    — ¡¡MALDI...!! —

    Las palabras de la diosa fueron interrumpidas al sentir como su respiración se cortaba por el fuerte apretón de mano de Nidia quien la tenía en el aire sujetada, sus garras se clavaron en el cuello de Reika para inutilizar cualquier intento de escape, al menor intento de huir su cuello quedaría desgarrado con tan solo una mano.

    — No podías soportar que una "Bestia" tuviera más poder que tú, una diosa, tu envidia marco tu destino — Dijo la dragonesa con una última pregunta y está fue: "¿Cuáles serán tus últimas palabras?", a lo que Reika respondió: — Vamos... En ti... Debe haber también algo de ambición... ¿No hay algo que... Quieras...? —

    Nidia apretó su mano con un cierre respondiendo su pregunta pero está vez con un tono de irá que llevaba mucho tiempo acumulado: — ¡¡QUIERO QUE MUERAS!! —Fueron sus palabras al apretar el cuello de su oponente con una fuerza brutal dejando escapar aquel recentimiento y dolor en un solo movimiento separando la cabeza del cuerpo de Reika... En el aire se veía como un cadáver caía en dos partes mientras la espesa sangre caía marcando en campo de batalla, en la mano de la dragón yacía la sangre de aquella que mato a su hermano y con eso por fin descansaría en paz Rihona y sentiría que habría cumplido Nidia.

    Aún después de un momento, Nidia seguía en el aire cabizbaja, casi como si no estuviera allí, por su mente sabía lo que había pasado, no solo había matado a una diosa para que su hermano fuera vengado, algo más se encontraba en ese desenlace...

    "He renunciado a mi forma de dragón porque fue manchada por romper el juramento que le hice a mi maestro... Jure jamás agredir a un dios... Así que mi penitencia será vivir en este destierro, tomaré el castigo de la renegada, lo que sea con tal de que mi hermano... Mi otra mitad... Descanse en paz..."

    Estás fueron sus últimas palabras en este combate, ahora había quedado sin norte, pero con su mente libre, también sin poder retornar, pero con el poder de sobrevivir, y sin poder transformarse en su forma bestia, pero con la misma fuera y poder como si lo estuviera con sus rasgos que la caracterizan como uno, sus alas para volar más allá del destino, su cola serpeteante y sus cuernos que son más una corona de fortaleza.


    CAP 1: FIN
    Hace ya mucho tiempo existieron una raza de seres con un poder inconmensurable, estos vivían sin dañar a nadie en lo basto del mundo de los dioses, pues estos pertenecían a los reinos de las divinidades por su majestuosidad y poder, el nombre de estos seres mitológicos es "Dragónes", aquellos únicos capaces de ser distinguidos de cualquier otra bestia en el mundo divino, estos vivieron durante cientos de años protegiendo aquel lugar donde vivían. Por otro lado, había una diosa que no estaba de acuerdo con que semejantes bestias salvajes "Según ella" vivieran allí, sus palabras fueron: — "¿Que harán cuando se revelen contra nosotros?, a medida que sigan aumentando en número se les será más fácil adueñarse de este lugar por su orgullo inamovible" — Por alguna razón desconocida aquella entidad odiaba a los dragones, los despreciaba en silencio, no soportaba su presencia cerca de ella, a sus ojos solo eran animales sin uso de razón que en algún momento se revelarían solo por ser territoriales como cualquier otra bestia cualquiera. Estas palabras no eran del agrado de los dioses del lugar causando con el tiempo que sus palabras fueran tomadas como blasfemias por hacia sus protectores, con el tiempo sus palabras eran cada vez más ignoradas hasta el punto de parecer más bien una diosa renegada, este desden y rechazo solo aumento el resentimiento hacia los dioses del lugar hasta el punto en que por su mente paso asesinar a uno de ellos, su idea era que al matar a un dragón los demás dragones perderían el control al sentir la traición y comenzarían un ataque en contra de los dioses provocando que los mismos dioses se vieran obligados a extingirlos por completo, la inmadurez de aquella diosa renegada no le dejó ver qué su plan tenía un enorme fallo en su contra, esto se debía a qué sus deseos de acabar con los dragones parecía más bien una obsesión... Pasaron algunos días pensando en "Quien debería ser el primer dragón muerto" Hasta que dio con aquel dragón que era de uno de los dioses más influyentes en ese lugar divino, fue aquel que se encargo de cada arquitectura del enorme palacio donde vivían, aquel que hace miles de años creo una conexión entre el mundo terrestre y su mundo divino para poder repartir bendiciones con la idea de ayudar, sin duda un gran apoyo para para la tierra y los cielos, este dios llamado Kairu tenía a dos dragones hermanos en su poder, eran parte de su familia desde que nacieron, eran figuras imponentes con pelaje rojo vinotinto con apariencia elegante pero poderosa, estos eran macho y hembra cada uno, el nombre del dragón que protegía las puertas de dónde se hospedaba Kairu era Rihona, más alto y formido que su hermanan Nidia que era más elegante y quién escoltaba a su dios en sus viajes, allá donde fuera este señor brillaba por su dragona y su hogar respetado por su dragón. Aquella diosa, Reika apunto a asesinar al dragón Rihona para cuándo Kairu saliera de viaje, paso el tiempo y efectivamente el viaje se dio, aquel señor salió con su dragonesa en un largo viaje. —Esta es la oportunidad perfecta, al regresar solo encontrará un gran baño de sangre sin remedio... — Pensó en voz baja Reika, con el pasar de dos dias de haberse ido Kairu, el asesinato de Rihona ocurrió en el anochecer, su rugido retumbó en todo el lugar y los dioses fueron a observar que estaba ocurriendo, pero ya era demasiado tarde, al acercarse y revisar el cuerpo este parecía tener una herida causada por una lanza o algo parecido que atravesó su cráneo causando su muerte al instante, este hecho era bastante extraño pues el dragón que protegía las puertas de los cielos nunca aviso de algún intruso, así que lo mas probable es que fuera alguien del lugar, además Rihona tenía un fuerte sentido del olfato, podría oler a kilómetros a cualquier intruso aún estando profundamente dormido este se levantaría a proteger su lugar, así que... ¿Porque no murió sin luchar?... No tardaron mucho en pensar lo obvio, efectivamente era alguien que ya era residente del lugar divino, además era alguien con quién Rihona estaba familiarizado y por eso jamás se espero tal traición, por lo tanto había tan solo un sospechoso, mejor dicho "Una" sospechosa. Pasaron los días y Kairu regreso junto con Nidia, este se sintió extrañado por el silencio de las personas en el lugar y tantos dragones reunidos, —¿Que sucede aquí?— Pregunto Kairu para luego recibir la respuesta... —Señor... Lamentamos informarle que su dragón Rihona a sido asesinado... Pero al menos ya tenemos al culpable, estuvimos esperando su regreso para que usted mismo decida que es lo que debemos hacer con la diosa Reika— Al escuchar esta noticia el feroz rugido de la hermana del dragón asesinado se desencadenó junto con un acercamiento forzado por su irá hacia donde se encontraba la culpable en el centro del palacio destrozando parte del lugar, esta imagen causó un brillo en los ojos de la asesina —¿Lo ven?... ¡¡SON BESTIAS!!, ¡¡¿QUE HARAS?!!, ¡¡NOS MATARÁS A TODOS, ¿VERDAD?!!— Nidia escucho su voz y se centro solo en ella, Reika estaba indefensa, vigilada, atrapada, y la irá y dolor de la dragonesa estaban siendo soportados pero la impotencia estaba por quebrarse para volverse un baño de sangre pero de quien causó todo... —¡BASTA!— Dice Kairu alzando su mano... Veía las lágrimas recorrer el perfil de aquella dragón compartiendo su sentimiento, pero si acababa con su vida le estaría dando la razón... Y quebraria el voto con los dioses de no agredirlos sinó protegerlos... Así que por respeto a su maestro, Nidia se mantuvo en un solo lugar. Kairu se acercó a aquella obsesionada enfermiza y tomo una decisión muy piadosa para algo que se debía pagar con la misma moneda según la visión de Nidia. Este dios desterró a Reika a una ciudad en la tierra, una ciudad completamente muerta en donde no existían habitantes y ni siquiera la luz del sol se dignaba a iluminar, era un lugar muy amplio, pero devastado y solitario además de serle puesto en su espalda un sello sumamente doloroso para que no pudiera usar sus poderes divinos, sin embargo, aún con ese castigo Nidia sabía que nada hará que su hermano regrese a la vida, ese castigo solo se podía pagar con la muerte... — [Al pasar de unas semanas] — La dragonesa se sentía realmente sola, aún con el cariño de su maestro esta sentía que le faltaba su otra mitad, ese dolor no podía ser superado con tan solo pensar que aquella renegada sigue con vida, con la capacidad de viajar o encontrar a quien la apoye como si nunca hubiera pasado nada, ¿Y que pasaría si lograba deshacer el sello para luego hacer lo que quisiera?... Estos pensamientos invadían la mente de la dragón día tras día. En una noche tiempo después de aquel suceso, Nidia se acercó a la puerta del reino de los cielos, allí se comunicó con los dragones que resguardaban está misma puerta, sabían que al irse ella su señor quedaría sin dragones, pero entendían su pesar... Estos dragones decidieron darle paso a la salida del mundo divino y con el tiempo comenzarían su ausencia protegiendo a su señor y con el tiempo otorgándole otro protector, Kairu sufrirá su partida, pero sabrá entender... [Al bajar de los cielos...] Nidia no tardó mucho tiempo para captar la presencia sellada de la renegada, sin embargo desde el cielo veía la apariencia de los que en el plano terrenal vivían y está tomo su forma, una mujer pelirroja con una armadura que reflejaba su coraza con cuernos y cola draconica, con esta forma Nidia podía pasar desapercibida entre los humanos y demihumanos mientras se encaminaba a donde se encontraba su objetivo. A Nidia le tomo solo un día para llegar a aquella ciudad devastada puesto a que sus alas nunca perdieron su fuerza original, su velocidad era más rápida que el mismo sonido, Nidia en su forma demihumana veía la gran torre supuestamente abandonada en frente si con una mirada decisiva, sabía que allí se encontraba a quien vino a castigar, camino un largo trecho por lo extensa que era la ciudad devastada, fue paso a paso para ir recordando cada palabra, cada momento, cada recuerdo que no se repetirá jamás. Mientras, la Raika escuchaba pasos acercandose lentamente —¿Alguien vino aquí?— pensó con esperanzas de qué tal vez alguien la guíe a dónde haya población, comida, etc... Pero en tan solo un segundo la puerta de madera podrida que estaba enfrente de si fue destruida. —¡¿Que?...— Exclamo Raika del susto viendo a una mujer frente a ella — Me calma que aún sigas en buen estado después de aquel momento... Eres lo que necesito para que mi mente y la de mi hermano descansen — Dijo la pelirroja acercándose lentamente — ¡Hermano!... ¿Tu eres?... — Pregunto Reika asustada viendo como su muerte de acercaba paso a paso, el anterior de la habitación era oscuro y monocromático por la luz que entraba por lo que debió haber sido una ventana hace ya muchos años, el piso se quebraba ligeramente mientras más cerca estaba la dragonesa en con su apariencia humana pero intimidante como un dragón en su forma original. — ¡¡Espera...!!, ¡¡DETENTE ALLI...!!, ¡¡TAL VEZ YA NO SEA UNA DIOSA, PERO SI ME QUITAS ESTE SELLO PODRE DARTE LO QUE DESEES, LO QUE QUIERAS!! — Después de escuchar estas palabras, Nidia se detuvo en seco en frente, su rostro no mostraba ninguna expresión, está accedió a quitarle el sello, agradecida y aliviada, Reika se dio la vuelta para que aquel sello fuera removido, para que esto fuera exitoso, Nidia renuncio a su forma de dragón completa como pago para poder quitar el sello y efectivamente los poderes de Reika comenzaban a regresar — ¡¡JAJAJAJA, SI, POR FIN, PODRÉ DESHACERME DE ESTA MISERABLE VIDA!!. Nidia coloco su mano en el hombro de Reika ya recuperada de sus poderes y solo dijo una cosa — Bien, con esto será justo lo que pasara, mi orgullo tal y como le llamas no me dejaría sentirme satisfecha con esto — La dragón sabía que la diosa no cumpliría con su palabra —Bien, imagino que lo que deseas es estar al lado de tu hermano, tranquila, será rápido ese deseo — En ese preciso momento el combate ya había empezado, Reina dejo salir gran parte de su energía como una onda de choque que destruiría la habitación en la torre donde estaban estando ahora las dos en el aire viendo quien atacara primero, Reika creo una enorme espada de su propia energía divina para luego arremeter contra la dragón, sin embargo, Nidia esquiva con facilidad, aún sin tener arma la dragonesa no mostraba ninguna expresión de desventaja o miedo, desde el aire se aproxima el ataque de Nidia ahora, una enorme bola de fuego carmesi que es disparada a gran velocidad, el campo estaba hecho para esta batalla, pues ya estaba completamente destruido como si llamara al mismo caos, aunque esté era más bien un asunto de venganza y respeto, dos ideales opuestos en un mismo lugar con motivos diferentes de enfrentarse pero con un mismo desenlace, arrebatar la vida de su oponente o morir, está misma mentalidad de todo o nada es lo que implica a usar un 100% de sus habilidades por lo que Reika corta aquella esfera de fuego de dragón, pero justo detrás venía a gran velocidad cortante incluso para el viento la dragona que solo necesitaba un ataque certero... — ¡¡MALDI...!! — Las palabras de la diosa fueron interrumpidas al sentir como su respiración se cortaba por el fuerte apretón de mano de Nidia quien la tenía en el aire sujetada, sus garras se clavaron en el cuello de Reika para inutilizar cualquier intento de escape, al menor intento de huir su cuello quedaría desgarrado con tan solo una mano. — No podías soportar que una "Bestia" tuviera más poder que tú, una diosa, tu envidia marco tu destino — Dijo la dragonesa con una última pregunta y está fue: "¿Cuáles serán tus últimas palabras?", a lo que Reika respondió: — Vamos... En ti... Debe haber también algo de ambición... ¿No hay algo que... Quieras...? — Nidia apretó su mano con un cierre respondiendo su pregunta pero está vez con un tono de irá que llevaba mucho tiempo acumulado: — ¡¡QUIERO QUE MUERAS!! —Fueron sus palabras al apretar el cuello de su oponente con una fuerza brutal dejando escapar aquel recentimiento y dolor en un solo movimiento separando la cabeza del cuerpo de Reika... En el aire se veía como un cadáver caía en dos partes mientras la espesa sangre caía marcando en campo de batalla, en la mano de la dragón yacía la sangre de aquella que mato a su hermano y con eso por fin descansaría en paz Rihona y sentiría que habría cumplido Nidia. Aún después de un momento, Nidia seguía en el aire cabizbaja, casi como si no estuviera allí, por su mente sabía lo que había pasado, no solo había matado a una diosa para que su hermano fuera vengado, algo más se encontraba en ese desenlace... "He renunciado a mi forma de dragón porque fue manchada por romper el juramento que le hice a mi maestro... Jure jamás agredir a un dios... Así que mi penitencia será vivir en este destierro, tomaré el castigo de la renegada, lo que sea con tal de que mi hermano... Mi otra mitad... Descanse en paz..." Estás fueron sus últimas palabras en este combate, ahora había quedado sin norte, pero con su mente libre, también sin poder retornar, pero con el poder de sobrevivir, y sin poder transformarse en su forma bestia, pero con la misma fuera y poder como si lo estuviera con sus rasgos que la caracterizan como uno, sus alas para volar más allá del destino, su cola serpeteante y sus cuernos que son más una corona de fortaleza. CAP 1: FIN
    Me encocora
    Me endiabla
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  • 〔ᴹᴼᴺᴼᴿᴼᴸ〕
    ᵀᵉᵐᵃ ˢᵉⁿˢⁱᵇˡᵉ, ᵈᵉᵖʳᵉˢⁱóⁿ, ˢᵘⁱᶜⁱᵈⁱᵒ.



    El humo del cigarrillo se elevaba con una lentitud casi tortuosa y sin sentido. El tiempo se había ralentizado ahí dentro, en su cuarto. Con la ventana cerrada, el aroma del tabaco se intensificaba cada vez más, pero ella ya no lo sentía. Hacía unos minutos que dejó de sentir nada.

    Hubo una discusión en donde ella terminó llorando, de nuevo, y su tío simplemente la dejó por su cuenta tras dar un portazo a la puerta principal. Sola, como lo usual, pero sus pensamientos ya no se quedaban tranquilos, iban a lugares oscuros.

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    𝑶𝒉, 𝑰 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒍𝒆𝒂𝒗𝒆, 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒊𝒔 𝒑𝒍𝒂𝒄𝒆
    𝑻𝒉𝒊𝒔 𝒎𝒖𝒔𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒃𝒆 𝒂𝒏 𝒊𝒍𝒍𝒖𝒔𝒊𝒐𝒏, 𝒔𝒌𝒊𝒑𝒑𝒊𝒏𝒈 𝒇𝒓𝒂𝒎𝒆𝒔
    𝒀𝒆𝒂𝒓𝒔 𝒐𝒇 𝒍𝒊𝒗𝒊𝒏𝒈 𝒘𝒊𝒕𝒉 𝒂 𝒄𝒐𝒍𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒆𝒎𝒑𝒕𝒚 𝒔𝒑𝒂𝒄𝒆
    𝑨𝒏𝒅 𝒊𝒕 𝒉𝒂𝒖𝒏𝒕𝒔 𝒎𝒆 𝒆𝒗𝒆𝒓𝒚 𝒕𝒊𝒎𝒆 𝑰 𝒕𝒉𝒊𝒏𝒌 𝑰'𝒎 𝒔𝒂𝒇𝒆
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    Seguía sin gustarle el fumar, pero era lo único que hacía que dejara de temblar, de estar ansiosa y que todo empeorara. La nicotina hacía su trabajo por ahora, pero se preguntaba cuánto tiempo tomaría hasta que tuviera que fumar cada vez más hasta que sus pulmones se convirtieran en humo únicamente.

    Recostada en su cama, miraba hacia una de las esquinas del cuarto. Una mancha negra se expandía lentamente. Se veía como grasa cayendo desde el cielorraso por las paredes, pero también se ampliaba hacia las costados, como si tuviera vida propia. Y tal vez la tenía. Hacía minutos que un ojo de color púrpura la estaba observando. Nada más, solo mirándola fijo en silencio, parecía estar esperando algo.

    —¿Qué debo hacer? —preguntó a la nada, o a lo que la estuviera escuchando—. Estoy cansada... de él... de ustedes... de mí.

    El cigarrillo se movía con levedad mientras su boca articulaba cada palabra. Las cenizas caían de a poco sobre las sábanas.

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    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆?
    𝑰 𝒌𝒏𝒐𝒘 𝑰 𝒅𝒐𝒏'𝒕
    𝑾𝒊𝒕𝒉 𝒏𝒐 𝒐𝒏𝒆 𝒕𝒐 𝒉𝒐𝒍𝒅
    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆?
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    —...Sí. Es en vano seguir intentando. —su vista se dirigió hacia el cajón de su mesa de noche. Se arrastró apenas en la cama antes de extender el brazo y alcanzar a abrir el cajón. Rebuscó con lentitud antes de sacar el objeto que guardaba por si acaso.

    Con el pulgar deslizó la perilla hacía arriba, de a poco revelando la cuchilla de acero inoxidable.

    —Es la única forma para que él reaccione. Solo si termino en el hospital me presta atención... —las lágrimas se formaron de nuevo, pero no cayeron— pero dura tan poco... Estoy cansada.

    Agachó la cabeza, apoyando el costado de la misma en su brazo izquierdo, el cigarrillo quedó olvidado en la sábana a la cual empezó a quemar de a poco.

    —Y no puedo desaparecer sin más... Lo intento y nada funciona. ¿Entonces qué? No tengo a nadie. Si quiero hablar... no puedo... porque estoy mal de la cabeza. —la mano le empezó a temblar incluso antes de acercar la cuchilla a su muñeca.

    La cosa en la esquina se movió como quien ajusta más el ángulo para ver mejor, al parecer estaba esperando ese momento.

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    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆?
    𝑾𝒉𝒆𝒏 𝒚𝒐𝒖'𝒓𝒆 𝒂𝒍𝒐𝒏𝒆
    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒂𝒕 𝒂𝒍𝒍?
    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆?
    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍—?
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    Quería deslizarla, hacerlo con tanta fuerza que cortara músculo también, no solo piel. Llevar a venas, tendones, ligamentos.

    Y es ahí cuando más sola se sentía. Quería ayuda. No de médicos, no de gente que la veía con frialdad o como si fuera una más. Quería ayuda de alguien cercano, que la viera de verdad, como familia, como una amistad real.

    𝗡𝗼 𝘁𝗲𝗻í𝗮 𝗻𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗼。
    〔ᴹᴼᴺᴼᴿᴼᴸ〕 ᵀᵉᵐᵃ ˢᵉⁿˢⁱᵇˡᵉ, ᵈᵉᵖʳᵉˢⁱóⁿ, ˢᵘⁱᶜⁱᵈⁱᵒ. El humo del cigarrillo se elevaba con una lentitud casi tortuosa y sin sentido. El tiempo se había ralentizado ahí dentro, en su cuarto. Con la ventana cerrada, el aroma del tabaco se intensificaba cada vez más, pero ella ya no lo sentía. Hacía unos minutos que dejó de sentir nada. Hubo una discusión en donde ella terminó llorando, de nuevo, y su tío simplemente la dejó por su cuenta tras dar un portazo a la puerta principal. Sola, como lo usual, pero sus pensamientos ya no se quedaban tranquilos, iban a lugares oscuros. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 𝑶𝒉, 𝑰 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒍𝒆𝒂𝒗𝒆, 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒊𝒔 𝒑𝒍𝒂𝒄𝒆 𝑻𝒉𝒊𝒔 𝒎𝒖𝒔𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒃𝒆 𝒂𝒏 𝒊𝒍𝒍𝒖𝒔𝒊𝒐𝒏, 𝒔𝒌𝒊𝒑𝒑𝒊𝒏𝒈 𝒇𝒓𝒂𝒎𝒆𝒔 𝒀𝒆𝒂𝒓𝒔 𝒐𝒇 𝒍𝒊𝒗𝒊𝒏𝒈 𝒘𝒊𝒕𝒉 𝒂 𝒄𝒐𝒍𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒆𝒎𝒑𝒕𝒚 𝒔𝒑𝒂𝒄𝒆 𝑨𝒏𝒅 𝒊𝒕 𝒉𝒂𝒖𝒏𝒕𝒔 𝒎𝒆 𝒆𝒗𝒆𝒓𝒚 𝒕𝒊𝒎𝒆 𝑰 𝒕𝒉𝒊𝒏𝒌 𝑰'𝒎 𝒔𝒂𝒇𝒆 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Seguía sin gustarle el fumar, pero era lo único que hacía que dejara de temblar, de estar ansiosa y que todo empeorara. La nicotina hacía su trabajo por ahora, pero se preguntaba cuánto tiempo tomaría hasta que tuviera que fumar cada vez más hasta que sus pulmones se convirtieran en humo únicamente. Recostada en su cama, miraba hacia una de las esquinas del cuarto. Una mancha negra se expandía lentamente. Se veía como grasa cayendo desde el cielorraso por las paredes, pero también se ampliaba hacia las costados, como si tuviera vida propia. Y tal vez la tenía. Hacía minutos que un ojo de color púrpura la estaba observando. Nada más, solo mirándola fijo en silencio, parecía estar esperando algo. —¿Qué debo hacer? —preguntó a la nada, o a lo que la estuviera escuchando—. Estoy cansada... de él... de ustedes... de mí. El cigarrillo se movía con levedad mientras su boca articulaba cada palabra. Las cenizas caían de a poco sobre las sábanas. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆? 𝑰 𝒌𝒏𝒐𝒘 𝑰 𝒅𝒐𝒏'𝒕 𝑾𝒊𝒕𝒉 𝒏𝒐 𝒐𝒏𝒆 𝒕𝒐 𝒉𝒐𝒍𝒅 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆? ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ —...Sí. Es en vano seguir intentando. —su vista se dirigió hacia el cajón de su mesa de noche. Se arrastró apenas en la cama antes de extender el brazo y alcanzar a abrir el cajón. Rebuscó con lentitud antes de sacar el objeto que guardaba por si acaso. Con el pulgar deslizó la perilla hacía arriba, de a poco revelando la cuchilla de acero inoxidable. —Es la única forma para que él reaccione. Solo si termino en el hospital me presta atención... —las lágrimas se formaron de nuevo, pero no cayeron— pero dura tan poco... Estoy cansada. Agachó la cabeza, apoyando el costado de la misma en su brazo izquierdo, el cigarrillo quedó olvidado en la sábana a la cual empezó a quemar de a poco. —Y no puedo desaparecer sin más... Lo intento y nada funciona. ¿Entonces qué? No tengo a nadie. Si quiero hablar... no puedo... porque estoy mal de la cabeza. —la mano le empezó a temblar incluso antes de acercar la cuchilla a su muñeca. La cosa en la esquina se movió como quien ajusta más el ángulo para ver mejor, al parecer estaba esperando ese momento. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆? 𝑾𝒉𝒆𝒏 𝒚𝒐𝒖'𝒓𝒆 𝒂𝒍𝒐𝒏𝒆 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒂𝒕 𝒂𝒍𝒍? 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆? 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍—? ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Quería deslizarla, hacerlo con tanta fuerza que cortara músculo también, no solo piel. Llevar a venas, tendones, ligamentos. Y es ahí cuando más sola se sentía. Quería ayuda. No de médicos, no de gente que la veía con frialdad o como si fuera una más. Quería ayuda de alguien cercano, que la viera de verdad, como familia, como una amistad real. 𝗡𝗼 𝘁𝗲𝗻í𝗮 𝗻𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗼。
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  • "Es hora entonces de volver a mi camino donde lo dejé. Basta de estar ayudando humanos mal agradecidos."
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  • [Tras semanas de incesantes pruebas de combate. El cuerpo de Unknown experimenta algunos cambios. Alcanza una altura de 1,75mts. Sus músculos se tonifican. Pero el principal cambio es otro. Le han recompensado con más libros de cuentos. Los lee en secreto cada noche y cuándo los guardias no la estan observando. Ha adquirido lenguaje. Aquella noche el Dr Stephen, quien había estado en reclusión y reasingando a otra área del laboratorio, se infiltra a la zona en que esta la celda de Unknown. Distrae a los guardias de turno mostrando sus credenciales de acceso. Se asegura de desactivar las cámaras de seguridad. Se acerca a la celda e intenta comunicarle un mensaje esperanzador]

    Dr Stephen: -Hola Unknown. Lamento no haberte visitado antes. Digamos que me metí en problemas. Quizás no entiendas lo que voy a decirte. Pero he mandando un mensaje a través de un intruso que irrumpió en el laboratorio la semana pasada. Supuestamente llegará ayuda externa. Yo. Soy incapaz de cambiar nada. Sólo soy un cobarde que ni siquiera pudo hacerse cargo de su propia hija cuando me divorcié de su madre. *Menciona viendo una foto de su propia hija* Sé fuerte Unknown. Resiste un poco más. Sé por experiencia propia que eres mucho mas que "la bestia" en la que estan intentando convertirte. Por ningún motivo creas que no hay bondad en este mundo. No creas que lo que has visto en este laboratorio es todo lo que representa la humanidad. Unknown. *Apoya la mano en el vidrio junto a esta* Quiero creer en tu humanidad.

    Unknown: -Hu...ma... Huma... ¿Humanidad?. *Unifica por primera vez una frase sin comprender del todo el peso de lo que acaba de salir de sus labios* -A... Afuera. Yo... *Apoya la mano en su pecho* -¿Afuera?. ¿Puedo?. ¿Mundo?. *Toma un libro de cuentos infantil apunta a la ilustración de una granja* ¿Mundo?. ¿Sin vidrio?. ¿Mundo?.

    *Stephen se enternece al escuchar esas palabras. Sonríe tenuemente. Sabe que es cosa de minutos para que le detecten nuevamente. Se despide en silencio con su mano y sale de la habitación*
    [Tras semanas de incesantes pruebas de combate. El cuerpo de Unknown experimenta algunos cambios. Alcanza una altura de 1,75mts. Sus músculos se tonifican. Pero el principal cambio es otro. Le han recompensado con más libros de cuentos. Los lee en secreto cada noche y cuándo los guardias no la estan observando. Ha adquirido lenguaje. Aquella noche el Dr Stephen, quien había estado en reclusión y reasingando a otra área del laboratorio, se infiltra a la zona en que esta la celda de Unknown. Distrae a los guardias de turno mostrando sus credenciales de acceso. Se asegura de desactivar las cámaras de seguridad. Se acerca a la celda e intenta comunicarle un mensaje esperanzador] Dr Stephen: -Hola Unknown. Lamento no haberte visitado antes. Digamos que me metí en problemas. Quizás no entiendas lo que voy a decirte. Pero he mandando un mensaje a través de un intruso que irrumpió en el laboratorio la semana pasada. Supuestamente llegará ayuda externa. Yo. Soy incapaz de cambiar nada. Sólo soy un cobarde que ni siquiera pudo hacerse cargo de su propia hija cuando me divorcié de su madre. *Menciona viendo una foto de su propia hija* Sé fuerte Unknown. Resiste un poco más. Sé por experiencia propia que eres mucho mas que "la bestia" en la que estan intentando convertirte. Por ningún motivo creas que no hay bondad en este mundo. No creas que lo que has visto en este laboratorio es todo lo que representa la humanidad. Unknown. *Apoya la mano en el vidrio junto a esta* Quiero creer en tu humanidad. Unknown: -Hu...ma... Huma... ¿Humanidad?. *Unifica por primera vez una frase sin comprender del todo el peso de lo que acaba de salir de sus labios* -A... Afuera. Yo... *Apoya la mano en su pecho* -¿Afuera?. ¿Puedo?. ¿Mundo?. *Toma un libro de cuentos infantil apunta a la ilustración de una granja* ¿Mundo?. ¿Sin vidrio?. ¿Mundo?. *Stephen se enternece al escuchar esas palabras. Sonríe tenuemente. Sabe que es cosa de minutos para que le detecten nuevamente. Se despide en silencio con su mano y sale de la habitación*
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  • [ℛℴ𝓁 𝒶𝒷𝒾ℯ𝓇𝓉ℴ / 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ𝒶𝓃𝓉𝒶𝓈𝓎 / 𝒢ℴ𝓉𝒽𝒾𝒸]


    Las campanas sonaron otra vez. Todavía no pasaba una hora y ya había sonado 17 veces, las estuvo contando.

    Algunas personas dirían que era porque así podría llevar un registro, saber si su trabajo daba frutos, si había progreso. Otras opinarían todo lo contrario, que lo hacía para saber cuántos cadáveres podría tener a disposición para sus ideas profanas. Ninguna de esas lenguas estaría del todo en lo correcto.

    Detuvo sus pasos en la colina, allí escuchaba mejor las campanas que anunciaban las muertes. También podía tener una mejor vista de la fosa. Y era justo allí donde parecía estar mirando.

    Su mano derecha descansaba sobre el mango del bastón, el índice dando suaves golpeteos mientras que el guante negro de cuero reproducía un pequeño sonido por la fricción. El doctor estaba pensativo.

    Pasaron unos pocos segundos hasta que su dedo quedó quieto también, como si acabara de finalmente tener una respuesta a lo que rondaba su mente.

    —Hacer otra fosa llevará su tiempo... y quemar los cuerpos ahora sería contraproducente... un cuarto será. —la voz, aunque ligeramente distorsionada por la máscara, sonó suave y muy tranquila.

    Luego de esa decisión estuvo a punto de volver a la capilla, pero oyó pasos acercarse a su posición, así que allí se quedó.

    —¿Necesitan más ayuda? —preguntó con amabilidad.
    [ℛℴ𝓁 𝒶𝒷𝒾ℯ𝓇𝓉ℴ / 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ𝒶𝓃𝓉𝒶𝓈𝓎 / 𝒢ℴ𝓉𝒽𝒾𝒸] Las campanas sonaron otra vez. Todavía no pasaba una hora y ya había sonado 17 veces, las estuvo contando. Algunas personas dirían que era porque así podría llevar un registro, saber si su trabajo daba frutos, si había progreso. Otras opinarían todo lo contrario, que lo hacía para saber cuántos cadáveres podría tener a disposición para sus ideas profanas. Ninguna de esas lenguas estaría del todo en lo correcto. Detuvo sus pasos en la colina, allí escuchaba mejor las campanas que anunciaban las muertes. También podía tener una mejor vista de la fosa. Y era justo allí donde parecía estar mirando. Su mano derecha descansaba sobre el mango del bastón, el índice dando suaves golpeteos mientras que el guante negro de cuero reproducía un pequeño sonido por la fricción. El doctor estaba pensativo. Pasaron unos pocos segundos hasta que su dedo quedó quieto también, como si acabara de finalmente tener una respuesta a lo que rondaba su mente. —Hacer otra fosa llevará su tiempo... y quemar los cuerpos ahora sería contraproducente... un cuarto será. —la voz, aunque ligeramente distorsionada por la máscara, sonó suave y muy tranquila. Luego de esa decisión estuvo a punto de volver a la capilla, pero oyó pasos acercarse a su posición, así que allí se quedó. —¿Necesitan más ayuda? —preguntó con amabilidad.
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  • Korei Nightshade
    —La Galaxia nunca ha sido un lugar seguro, y menos ahora –murmuró, cerrando los ojos y guardó la Dao del Tigre Blanco en su funda.

    Para cuando la Khan llegó, ya era demasiado tarde. Aquella criatura había aprovechado las trampas que le había tendido a la Khan para escapar, y lo que encontró en su lugar fue un cascarón frío e inerte. Las pupilas de la Khan subieron hacia los altos rascacielos que desterraban la oscuridad de los alrededores desérticos de esa ciudad en la Tierra.

    Tenía que encontrarla. Había viajado desde muy lejos para cazarla, para terminar de juntar las piezas de un rompecabezas cuya sombra anunciaba la llegada de algo grande y terrible que se aproximaba desde el vacío de las estrellas. Una nueva cacería había comenzado.

    Aquella cosa se deslizó por la ventilación de un edicio, reptando entre sus paredes metálicas con el sigilo propio de un fantasma errante, hasta que una hermosa voz capturó su atención. Las rendijas de una luz anaranjada iluminaron las sombras azuladas de su rostro cuando la criatura asomó la cabeza. En el interior de la habitación, se encontraba una mujer de estatura alta, ojos afilados y cabello negro. Su voz era la clase de sonido que seguramente acompañaba noches enteras de recorridos por una ciudad que dormía envuelta entre la niebla y el neón. Una cantante de City pop. Dulce, melancólico, el tipo de canto que podría hipnotizar masas enteras si se lo proponía, y la criatura estaba dispuesta a ayudarla con ello.

    Saltó sobre de ella.

    Sus tenazas rasgaron y mordieron piel, antes de que el verdadero asalto se transladara a otro lugar; en la mente de la cantante. La mujer se cubrió el rostro con las manos, se tambaleó. Un jarrón se fragmetó en pequeños trocitos cuando su espalda dio contra un mueble. Libró una feroz batalla por el dominio de su cuerpo. Poco a poco, su voz marchitó y, cuando clavó una mano pálida sobre el borde del tocador para incorporarse, un fuego púrpura ardió en el reflejo de sus iris frente al espejo.

    La criatura se tomó unos minutos para familiarizarse con esa nueva piel, comprobando el movimiento de sus dedos delicados al cerrar y abrir los puños. La respiración agitada le quemó la garganta, era un recipiente muy compacto, frágil y perfecto. Exploró algunos de los recuerdos de aquella mujer, de entre ellos, algo le resultó divertido. Al parecer, hacía no mucho que había hecho enojar a algunas personas poderosas y llevaba días intentando mantener un perfil bajo; asustada, vulnerable, como una presa acorralada que solo podía esconderse. Soltó el inicio de una risa seca, mientras se acomodaba el cabello. Luego tomó las maletas que estaban preparadas sobre la cama, y se dispuso a salir al mundo.
    [blast_magenta_rat_186] —La Galaxia nunca ha sido un lugar seguro, y menos ahora –murmuró, cerrando los ojos y guardó la Dao del Tigre Blanco en su funda. Para cuando la Khan llegó, ya era demasiado tarde. Aquella criatura había aprovechado las trampas que le había tendido a la Khan para escapar, y lo que encontró en su lugar fue un cascarón frío e inerte. Las pupilas de la Khan subieron hacia los altos rascacielos que desterraban la oscuridad de los alrededores desérticos de esa ciudad en la Tierra. Tenía que encontrarla. Había viajado desde muy lejos para cazarla, para terminar de juntar las piezas de un rompecabezas cuya sombra anunciaba la llegada de algo grande y terrible que se aproximaba desde el vacío de las estrellas. Una nueva cacería había comenzado. Aquella cosa se deslizó por la ventilación de un edicio, reptando entre sus paredes metálicas con el sigilo propio de un fantasma errante, hasta que una hermosa voz capturó su atención. Las rendijas de una luz anaranjada iluminaron las sombras azuladas de su rostro cuando la criatura asomó la cabeza. En el interior de la habitación, se encontraba una mujer de estatura alta, ojos afilados y cabello negro. Su voz era la clase de sonido que seguramente acompañaba noches enteras de recorridos por una ciudad que dormía envuelta entre la niebla y el neón. Una cantante de City pop. Dulce, melancólico, el tipo de canto que podría hipnotizar masas enteras si se lo proponía, y la criatura estaba dispuesta a ayudarla con ello. Saltó sobre de ella. Sus tenazas rasgaron y mordieron piel, antes de que el verdadero asalto se transladara a otro lugar; en la mente de la cantante. La mujer se cubrió el rostro con las manos, se tambaleó. Un jarrón se fragmetó en pequeños trocitos cuando su espalda dio contra un mueble. Libró una feroz batalla por el dominio de su cuerpo. Poco a poco, su voz marchitó y, cuando clavó una mano pálida sobre el borde del tocador para incorporarse, un fuego púrpura ardió en el reflejo de sus iris frente al espejo. La criatura se tomó unos minutos para familiarizarse con esa nueva piel, comprobando el movimiento de sus dedos delicados al cerrar y abrir los puños. La respiración agitada le quemó la garganta, era un recipiente muy compacto, frágil y perfecto. Exploró algunos de los recuerdos de aquella mujer, de entre ellos, algo le resultó divertido. Al parecer, hacía no mucho que había hecho enojar a algunas personas poderosas y llevaba días intentando mantener un perfil bajo; asustada, vulnerable, como una presa acorralada que solo podía esconderse. Soltó el inicio de una risa seca, mientras se acomodaba el cabello. Luego tomó las maletas que estaban preparadas sobre la cama, y se dispuso a salir al mundo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    | Que alguien borre el concepto de trabajo, ya estoy harto. (?)
    Me disculpo por no pasarme, pero ya saben, vida adulta.
    Cuando termine de trabajar hoy trataré de responder y hacer lo que tengo pendiente. Es que mi trabajo me quema el cerebro y solo llego a casa para dormir hasta el siguiente día (no ayuda el horario de mierda que tengo).

    Perdón, haré lo mejor para activar por acá.
    | Que alguien borre el concepto de trabajo, ya estoy harto. (?) Me disculpo por no pasarme, pero ya saben, vida adulta. Cuando termine de trabajar hoy trataré de responder y hacer lo que tengo pendiente. Es que mi trabajo me quema el cerebro y solo llego a casa para dormir hasta el siguiente día (no ayuda el horario de mierda que tengo). Perdón, haré lo mejor para activar por acá.
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  • ”Perdone, ¿me ayuda con esto? Si, esto, que es lo que... ¿Google? Oh, así que puedo buscar lo que sea, vale gracias. Si, puede reírse, sé que es gracioso, mis amigos me dicen que me he quedado en el siglo pasado.”
    ”Perdone, ¿me ayuda con esto? Si, esto, que es lo que... ¿Google? Oh, así que puedo buscar lo que sea, vale gracias. Si, puede reírse, sé que es gracioso, mis amigos me dicen que me he quedado en el siglo pasado.”
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  • El hombre al que llaman "El Ruso"
    Fandom OC
    Categoría Acción
    ●Rol abierto por aquí o por MD. OJO A LOS DISGUSTOS DE MI PERSONAJE EN LA FICHA●

    -Te dirigías con prisa a una reunión importante en un bar de confianza. La situación era crítica y el invitado… peculiar. Para las personas comunes era un héroe. Para empresarios y políticos vinculados al bajo mundo, un terrorista. Solo habías encontrado rumores, videos borrosos, informes policíacos y testimonios de criminales que sobrevivieron al cruzarse con él. Todos coincidían en algo: le llamaban “El Ruso”. Según decían estos últimos, era un puto loco. Nadie parecía comprender del todo sus habilidades, y aun así, seguía vivo pese a años de persecución. Bajo su mando, redes criminales caían, corruptos eran expuestos y tenía demasiados enemigos poderosos como para seguir siendo solo un rumor.-

    -El recepcionista apenas tuvo tiempo de mirarte antes de que cruzaras la puerta hacia la zona exclusiva del lugar. Y ahí estaba él. Más joven de lo que imaginabas. Relajado. Sonriendo como si fueran viejos conocidos. Se encontraba sentado en el sofa, y te habló como si te conociera de toda la vida. Era evidente que el hombre era muy carismático.-

    "¡Vaya! Quien diría que me invitasen a un lugar tan brilloso. -rio suavemente mientras se acomodaba- Ya me he acostumbrado a estar en bares de mala muerte o sitios abandonados para las reuniones. Ya sabes discreción y eso."

    -El hombre, permanecía sentado en el sofá mientras hacía una mueca como de estar pensando mientras cierra los ojos, dejando espacio para que tomaras asiento… o no.


    "Aunque...ahora que lo pienso...Sí, he pasado por lugares así, pero no para hacer negocios, si no más bien, cumplirlos. Mis enemigos son de estos que quieren alardear sus riquezas y esas cosas, que te puedo decir."

    -Tras una breve risa, el hombre abrió los ojos de golpe, tomando su usual sonrisa engreida. Sus ojos grises te observaron directamente antes de hablar nuevamente-


    "Pero bueno, basta de la charla. -Apoyo un brazo sobre el sofá cercano- ¿Para que necesitas la ayuda de alguien como yo?"


    -El hombre mantenía su sonrisa en ti, como si examinase cada detalle. Ello marcaba algo evidente, a pesar de esa actitud elocuente y hasta aparentemente inmadura, los rumores y los datos corroborados de su organización, son ciertos. Si los rumores eran ciertos, quizá era el aliado que necesitabas. O quizá estabas a punto de cometer un enorme error.-
    ●Rol abierto por aquí o por MD. OJO A LOS DISGUSTOS DE MI PERSONAJE EN LA FICHA● -Te dirigías con prisa a una reunión importante en un bar de confianza. La situación era crítica y el invitado… peculiar. Para las personas comunes era un héroe. Para empresarios y políticos vinculados al bajo mundo, un terrorista. Solo habías encontrado rumores, videos borrosos, informes policíacos y testimonios de criminales que sobrevivieron al cruzarse con él. Todos coincidían en algo: le llamaban “El Ruso”. Según decían estos últimos, era un puto loco. Nadie parecía comprender del todo sus habilidades, y aun así, seguía vivo pese a años de persecución. Bajo su mando, redes criminales caían, corruptos eran expuestos y tenía demasiados enemigos poderosos como para seguir siendo solo un rumor.- -El recepcionista apenas tuvo tiempo de mirarte antes de que cruzaras la puerta hacia la zona exclusiva del lugar. Y ahí estaba él. Más joven de lo que imaginabas. Relajado. Sonriendo como si fueran viejos conocidos. Se encontraba sentado en el sofa, y te habló como si te conociera de toda la vida. Era evidente que el hombre era muy carismático.- "¡Vaya! Quien diría que me invitasen a un lugar tan brilloso. -rio suavemente mientras se acomodaba- Ya me he acostumbrado a estar en bares de mala muerte o sitios abandonados para las reuniones. Ya sabes discreción y eso." -El hombre, permanecía sentado en el sofá mientras hacía una mueca como de estar pensando mientras cierra los ojos, dejando espacio para que tomaras asiento… o no. "Aunque...ahora que lo pienso...Sí, he pasado por lugares así, pero no para hacer negocios, si no más bien, cumplirlos. Mis enemigos son de estos que quieren alardear sus riquezas y esas cosas, que te puedo decir." -Tras una breve risa, el hombre abrió los ojos de golpe, tomando su usual sonrisa engreida. Sus ojos grises te observaron directamente antes de hablar nuevamente- "Pero bueno, basta de la charla. -Apoyo un brazo sobre el sofá cercano- ¿Para que necesitas la ayuda de alguien como yo?" -El hombre mantenía su sonrisa en ti, como si examinase cada detalle. Ello marcaba algo evidente, a pesar de esa actitud elocuente y hasta aparentemente inmadura, los rumores y los datos corroborados de su organización, son ciertos. Si los rumores eran ciertos, quizá era el aliado que necesitabas. O quizá estabas a punto de cometer un enorme error.-
    Tipo
    Individual
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    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • —Y con esto cerramos el contrato. Por toda tu vida estaré unido a ti. Velaré por tus intereses y sueños; con mi ayuda nada será imposible.

    Y a cambio tu cuerpo me pertenece, hasta el fin de los días
    —Y con esto cerramos el contrato. Por toda tu vida estaré unido a ti. Velaré por tus intereses y sueños; con mi ayuda nada será imposible. Y a cambio tu cuerpo me pertenece, hasta el fin de los días
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