• [Tras semanas de inacesantes pruebas de combate. El cuerpo de Unknown experimenta algunos cambios. Alcanza una altura de 1,75mts. Sus músculos se tonifican. Pero el principal cambio es otro. Le han recompensado con más libros de cuentos. Los lee en secreto cada noche y cuándo los guardias bajan la guardia. Ha adquirido lenguaje. Aquella noche el Dr Stephen, quien había estado en reclusión y reasingando a otra área del laboratorio, se infiltra a la zona en que esta la celda de Unknown. Distrae a los guardias de turno mostrando sus credenciales de acceso. Se asegura de desactivar las cámaras de seguridad. Se acerca a la celda e intenta comunicarle un mensaje esperanzador]

    Dr Stephen: -Hola Unknown. Lamento no haberte visitado antes. Digamos que me metí en problemas. Quizás no entiendas lo que voy a decirte. Pero he mandando un mensaje a través de un intruso que irrumpió el laboratorio la semana pasada. Supuestamente llegará ayuda externa. Yo. Soy incapaz de cambiar nada. Sólo un cobarde que ni siquiera pudo hacerse cargo de su propia hija cuando me divorcié de su madre. *Menciona viendo una foto de su propia hija* Sé fuerte Unknown. Resiste un poco más. Sé por experiencia propia que eres mucho mas que "la bestia" en la que estan intentando convertirte. Por ningún motivo creas que no hay bondad en este mundo. No creas que lo que has visto en este laboratorio es todo lo que representa la humanidad. Unknown. *Apoya la mano en el vidrio junto a esta* Quiero creer en tu humanidad.

    Unknown: -Hu...ma... Huma... ¿Humanidad?. *Unifica por primera vez una frase sin comprender del todo el peso de lo que acaba de salir de sus labios* -A... Afuera. Yo... *Apoya la mano en su pecho* -¿Afuera?. ¿Puedo?. ¿Mundo?. *Toma un libro de cuentos infantil apunta a la ilustración de una granja* ¿Mundo?. ¿Sin vidrio?. ¿Mundo?.

    *Stephen se enternece al escuchar esas palabras. Sonríe tenuemente. Sabe que es cosa de minutos para que le detecten nuevamente. Se despide en silencio con su mano y sale de la habitación*
    [Tras semanas de inacesantes pruebas de combate. El cuerpo de Unknown experimenta algunos cambios. Alcanza una altura de 1,75mts. Sus músculos se tonifican. Pero el principal cambio es otro. Le han recompensado con más libros de cuentos. Los lee en secreto cada noche y cuándo los guardias bajan la guardia. Ha adquirido lenguaje. Aquella noche el Dr Stephen, quien había estado en reclusión y reasingando a otra área del laboratorio, se infiltra a la zona en que esta la celda de Unknown. Distrae a los guardias de turno mostrando sus credenciales de acceso. Se asegura de desactivar las cámaras de seguridad. Se acerca a la celda e intenta comunicarle un mensaje esperanzador] Dr Stephen: -Hola Unknown. Lamento no haberte visitado antes. Digamos que me metí en problemas. Quizás no entiendas lo que voy a decirte. Pero he mandando un mensaje a través de un intruso que irrumpió el laboratorio la semana pasada. Supuestamente llegará ayuda externa. Yo. Soy incapaz de cambiar nada. Sólo un cobarde que ni siquiera pudo hacerse cargo de su propia hija cuando me divorcié de su madre. *Menciona viendo una foto de su propia hija* Sé fuerte Unknown. Resiste un poco más. Sé por experiencia propia que eres mucho mas que "la bestia" en la que estan intentando convertirte. Por ningún motivo creas que no hay bondad en este mundo. No creas que lo que has visto en este laboratorio es todo lo que representa la humanidad. Unknown. *Apoya la mano en el vidrio junto a esta* Quiero creer en tu humanidad. Unknown: -Hu...ma... Huma... ¿Humanidad?. *Unifica por primera vez una frase sin comprender del todo el peso de lo que acaba de salir de sus labios* -A... Afuera. Yo... *Apoya la mano en su pecho* -¿Afuera?. ¿Puedo?. ¿Mundo?. *Toma un libro de cuentos infantil apunta a la ilustración de una granja* ¿Mundo?. ¿Sin vidrio?. ¿Mundo?. *Stephen se enternece al escuchar esas palabras. Sonríe tenuemente. Sabe que es cosa de minutos para que le detecten nuevamente. Se despide en silencio con su mano y sale de la habitación*
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  • [ℛℴ𝓁 𝒶𝒷𝒾ℯ𝓇𝓉ℴ / 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ𝒶𝓃𝓉𝒶𝓈𝓎 / 𝒢ℴ𝓉𝒽𝒾𝒸]


    Las campanas sonaron otra vez. Todavía no pasaba una hora y ya había sonado 17 veces, las estuvo contando.

    Algunas personas dirían que era porque así podría llevar un registro, saber si su trabajo daba frutos, si había progreso. Otras opinarían todo lo contrario, que lo hacía para saber cuántos cadáveres podría tener a disposición para sus ideas profanas. Ninguna de esas lenguas estaría del todo en lo correcto.

    Detuvo sus pasos en la colina, allí escuchaba mejor las campanas que anunciaban las muertes. También podía tener una mejor vista de la fosa. Y era justo allí donde parecía estar mirando.

    Su mano derecha descansaba sobre el mango del bastón, el índice dando suaves golpeteos mientras que el guante negro de cuero reproducía un pequeño sonido por la fricción. El doctor estaba pensativo.

    Pasaron unos pocos segundos hasta que su dedo quedó quieto también, como si acabara de finalmente tener una respuesta a lo que rondaba su mente.

    —Hacer otra fosa llevará su tiempo... y quemar los cuerpos ahora sería contraproducente... un cuarto será. —la voz, aunque ligeramente distorsionada por la máscara, sonó suave y muy tranquila.

    Luego de esa decisión estuvo a punto de volver a la capilla, pero oyó pasos acercarse a su posición, así que allí se quedó.

    —¿Necesitan más ayuda? —preguntó con amabilidad.
    [ℛℴ𝓁 𝒶𝒷𝒾ℯ𝓇𝓉ℴ / 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ𝒶𝓃𝓉𝒶𝓈𝓎 / 𝒢ℴ𝓉𝒽𝒾𝒸] Las campanas sonaron otra vez. Todavía no pasaba una hora y ya había sonado 17 veces, las estuvo contando. Algunas personas dirían que era porque así podría llevar un registro, saber si su trabajo daba frutos, si había progreso. Otras opinarían todo lo contrario, que lo hacía para saber cuántos cadáveres podría tener a disposición para sus ideas profanas. Ninguna de esas lenguas estaría del todo en lo correcto. Detuvo sus pasos en la colina, allí escuchaba mejor las campanas que anunciaban las muertes. También podía tener una mejor vista de la fosa. Y era justo allí donde parecía estar mirando. Su mano derecha descansaba sobre el mango del bastón, el índice dando suaves golpeteos mientras que el guante negro de cuero reproducía un pequeño sonido por la fricción. El doctor estaba pensativo. Pasaron unos pocos segundos hasta que su dedo quedó quieto también, como si acabara de finalmente tener una respuesta a lo que rondaba su mente. —Hacer otra fosa llevará su tiempo... y quemar los cuerpos ahora sería contraproducente... un cuarto será. —la voz, aunque ligeramente distorsionada por la máscara, sonó suave y muy tranquila. Luego de esa decisión estuvo a punto de volver a la capilla, pero oyó pasos acercarse a su posición, así que allí se quedó. —¿Necesitan más ayuda? —preguntó con amabilidad.
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  • Korei Nightshade
    —La Galaxia nunca ha sido un lugar seguro, y menos ahora –murmuró, cerrando los ojos y guardó la Dao del Tigre Blanco en su funda.

    Para cuando la Khan llegó, ya era demasiado tarde. Aquella criatura había aprovechado las trampas que le había tendido a la Khan para escapar, y lo que encontró en su lugar fue un cascarón frío e inerte. Las pupilas de la Khan subieron hacia los altos rascacielos que desterraban la oscuridad de los alrededores desérticos de esa ciudad en la Tierra.

    Tenía que encontrarla. Había viajado desde muy lejos para cazarla, para terminar de juntar las piezas de un rompecabezas cuya sombra anunciaba la llegada de algo grande y terrible que se aproximaba desde el vacío de las estrellas. Una nueva cacería había comenzado.

    Aquella cosa se deslizó por la ventilación de un edicio, reptando entre sus paredes metálicas con el sigilo propio de un fantasma errante, hasta que una hermosa voz capturó su atención. Las rendijas de una luz anaranjada iluminaron las sombras azuladas de su rostro cuando la criatura asomó la cabeza. En el interior de la habitación, se encontraba una mujer de estatura alta, ojos afilados y cabello negro. Su voz era la clase de sonido que seguramente acompañaba noches enteras de recorridos por una ciudad que dormía envuelta entre la niebla y el neón. Una cantante de City pop. Dulce, melancólico, el tipo de canto que podría hipnotizar masas enteras si se lo proponía, y la criatura estaba dispuesta a ayudarla con ello.

    Saltó sobre de ella.

    Sus tenazas rasgaron y mordieron piel, antes de que el verdadero asalto se transladara a otro lugar; en la mente de la cantante. La mujer se cubrió el rostro con las manos, se tambaleó. Un jarrón se fragmetó en pequeños trocitos cuando su espalda dio contra un mueble. Libró una feroz batalla por el dominio de su cuerpo. Poco a poco, su voz marchitó y, cuando clavó una mano pálida sobre el borde del tocador para incorporarse, un fuego púrpura ardió en el reflejo de sus iris frente al espejo.

    La criatura se tomó unos minutos para familiarizarse con esa nueva piel, comprobando el movimiento de sus dedos delicados al cerrar y abrir los puños. La respiración agitada le quemó la garganta, era un recipiente muy compacto, frágil y perfecto. Exploró algunos de los recuerdos de aquella mujer, de entre ellos, algo le resultó divertido. Al parecer, hacía no mucho que había hecho enojar a algunas personas poderosas y llevaba días intentando mantener un perfil bajo; asustada, vulnerable, como una presa acorralada que solo podía esconderse. Soltó el inicio de una risa seca, mientras se acomodaba el cabello. Luego tomó las maletas que estaban preparadas sobre la cama, y se dispuso a salir al mundo.
    [blast_magenta_rat_186] —La Galaxia nunca ha sido un lugar seguro, y menos ahora –murmuró, cerrando los ojos y guardó la Dao del Tigre Blanco en su funda. Para cuando la Khan llegó, ya era demasiado tarde. Aquella criatura había aprovechado las trampas que le había tendido a la Khan para escapar, y lo que encontró en su lugar fue un cascarón frío e inerte. Las pupilas de la Khan subieron hacia los altos rascacielos que desterraban la oscuridad de los alrededores desérticos de esa ciudad en la Tierra. Tenía que encontrarla. Había viajado desde muy lejos para cazarla, para terminar de juntar las piezas de un rompecabezas cuya sombra anunciaba la llegada de algo grande y terrible que se aproximaba desde el vacío de las estrellas. Una nueva cacería había comenzado. Aquella cosa se deslizó por la ventilación de un edicio, reptando entre sus paredes metálicas con el sigilo propio de un fantasma errante, hasta que una hermosa voz capturó su atención. Las rendijas de una luz anaranjada iluminaron las sombras azuladas de su rostro cuando la criatura asomó la cabeza. En el interior de la habitación, se encontraba una mujer de estatura alta, ojos afilados y cabello negro. Su voz era la clase de sonido que seguramente acompañaba noches enteras de recorridos por una ciudad que dormía envuelta entre la niebla y el neón. Una cantante de City pop. Dulce, melancólico, el tipo de canto que podría hipnotizar masas enteras si se lo proponía, y la criatura estaba dispuesta a ayudarla con ello. Saltó sobre de ella. Sus tenazas rasgaron y mordieron piel, antes de que el verdadero asalto se transladara a otro lugar; en la mente de la cantante. La mujer se cubrió el rostro con las manos, se tambaleó. Un jarrón se fragmetó en pequeños trocitos cuando su espalda dio contra un mueble. Libró una feroz batalla por el dominio de su cuerpo. Poco a poco, su voz marchitó y, cuando clavó una mano pálida sobre el borde del tocador para incorporarse, un fuego púrpura ardió en el reflejo de sus iris frente al espejo. La criatura se tomó unos minutos para familiarizarse con esa nueva piel, comprobando el movimiento de sus dedos delicados al cerrar y abrir los puños. La respiración agitada le quemó la garganta, era un recipiente muy compacto, frágil y perfecto. Exploró algunos de los recuerdos de aquella mujer, de entre ellos, algo le resultó divertido. Al parecer, hacía no mucho que había hecho enojar a algunas personas poderosas y llevaba días intentando mantener un perfil bajo; asustada, vulnerable, como una presa acorralada que solo podía esconderse. Soltó el inicio de una risa seca, mientras se acomodaba el cabello. Luego tomó las maletas que estaban preparadas sobre la cama, y se dispuso a salir al mundo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    | Que alguien borre el concepto de trabajo, ya estoy harto. (?)
    Me disculpo por no pasarme, pero ya saben, vida adulta.
    Cuando termine de trabajar hoy trataré de responder y hacer lo que tengo pendiente. Es que mi trabajo me quema el cerebro y solo llego a casa para dormir hasta el siguiente día (no ayuda el horario de mierda que tengo).

    Perdón, haré lo mejor para activar por acá.
    | Que alguien borre el concepto de trabajo, ya estoy harto. (?) Me disculpo por no pasarme, pero ya saben, vida adulta. Cuando termine de trabajar hoy trataré de responder y hacer lo que tengo pendiente. Es que mi trabajo me quema el cerebro y solo llego a casa para dormir hasta el siguiente día (no ayuda el horario de mierda que tengo). Perdón, haré lo mejor para activar por acá.
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  • ”Perdone, ¿me ayuda con esto? Si, esto, que es lo que... ¿Google? Oh, así que puedo buscar lo que sea, vale gracias. Si, puede reírse, sé que es gracioso, mis amigos me dicen que me he quedado en el siglo pasado.”
    ”Perdone, ¿me ayuda con esto? Si, esto, que es lo que... ¿Google? Oh, así que puedo buscar lo que sea, vale gracias. Si, puede reírse, sé que es gracioso, mis amigos me dicen que me he quedado en el siglo pasado.”
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  • El hombre al que llaman "El Ruso"
    Fandom OC
    Categoría Acción
    ●Rol abierto por aquí o por MD. OJO A LOS DISGUSTOS DE MI PERSONAJE EN LA FICHA●

    -Te dirigías con prisa a una reunión importante en un bar de confianza. La situación era crítica y el invitado… peculiar. Para las personas comunes era un héroe. Para empresarios y políticos vinculados al bajo mundo, un terrorista. Solo habías encontrado rumores, videos borrosos, informes policíacos y testimonios de criminales que sobrevivieron al cruzarse con él. Todos coincidían en algo: le llamaban “El Ruso”. Según decían estos últimos, era un puto loco. Nadie parecía comprender del todo sus habilidades, y aun así, seguía vivo pese a años de persecución. Bajo su mando, redes criminales caían, corruptos eran expuestos y tenía demasiados enemigos poderosos como para seguir siendo solo un rumor.-

    -El recepcionista apenas tuvo tiempo de mirarte antes de que cruzaras la puerta hacia la zona exclusiva del lugar. Y ahí estaba él. Más joven de lo que imaginabas. Relajado. Sonriendo como si fueran viejos conocidos. Se encontraba sentado en el sofa, y te habló como si te conociera de toda la vida. Era evidente que el hombre era muy carismático.-

    "¡Vaya! Quien diría que me invitasen a un lugar tan brilloso. -rio suavemente mientras se acomodaba- Ya me he acostumbrado a estar en bares de mala muerte o sitios abandonados para las reuniones. Ya sabes discreción y eso."

    -El hombre, permanecía sentado en el sofá mientras hacía una mueca como de estar pensando mientras cierra los ojos, dejando espacio para que tomaras asiento… o no.


    "Aunque...ahora que lo pienso...Sí, he pasado por lugares así, pero no para hacer negocios, si no más bien, cumplirlos. Mis enemigos son de estos que quieren alardear sus riquezas y esas cosas, que te puedo decir."

    -Tras una breve risa, el hombre abrió los ojos de golpe, tomando su usual sonrisa engreida. Sus ojos grises te observaron directamente antes de hablar nuevamente-


    "Pero bueno, basta de la charla. -Apoyo un brazo sobre el sofá cercano- ¿Para que necesitas la ayuda de alguien como yo?"


    -El hombre mantenía su sonrisa en ti, como si examinase cada detalle. Ello marcaba algo evidente, a pesar de esa actitud elocuente y hasta aparentemente inmadura, los rumores y los datos corroborados de su organización, son ciertos. Si los rumores eran ciertos, quizá era el aliado que necesitabas. O quizá estabas a punto de cometer un enorme error.-
    ●Rol abierto por aquí o por MD. OJO A LOS DISGUSTOS DE MI PERSONAJE EN LA FICHA● -Te dirigías con prisa a una reunión importante en un bar de confianza. La situación era crítica y el invitado… peculiar. Para las personas comunes era un héroe. Para empresarios y políticos vinculados al bajo mundo, un terrorista. Solo habías encontrado rumores, videos borrosos, informes policíacos y testimonios de criminales que sobrevivieron al cruzarse con él. Todos coincidían en algo: le llamaban “El Ruso”. Según decían estos últimos, era un puto loco. Nadie parecía comprender del todo sus habilidades, y aun así, seguía vivo pese a años de persecución. Bajo su mando, redes criminales caían, corruptos eran expuestos y tenía demasiados enemigos poderosos como para seguir siendo solo un rumor.- -El recepcionista apenas tuvo tiempo de mirarte antes de que cruzaras la puerta hacia la zona exclusiva del lugar. Y ahí estaba él. Más joven de lo que imaginabas. Relajado. Sonriendo como si fueran viejos conocidos. Se encontraba sentado en el sofa, y te habló como si te conociera de toda la vida. Era evidente que el hombre era muy carismático.- "¡Vaya! Quien diría que me invitasen a un lugar tan brilloso. -rio suavemente mientras se acomodaba- Ya me he acostumbrado a estar en bares de mala muerte o sitios abandonados para las reuniones. Ya sabes discreción y eso." -El hombre, permanecía sentado en el sofá mientras hacía una mueca como de estar pensando mientras cierra los ojos, dejando espacio para que tomaras asiento… o no. "Aunque...ahora que lo pienso...Sí, he pasado por lugares así, pero no para hacer negocios, si no más bien, cumplirlos. Mis enemigos son de estos que quieren alardear sus riquezas y esas cosas, que te puedo decir." -Tras una breve risa, el hombre abrió los ojos de golpe, tomando su usual sonrisa engreida. Sus ojos grises te observaron directamente antes de hablar nuevamente- "Pero bueno, basta de la charla. -Apoyo un brazo sobre el sofá cercano- ¿Para que necesitas la ayuda de alguien como yo?" -El hombre mantenía su sonrisa en ti, como si examinase cada detalle. Ello marcaba algo evidente, a pesar de esa actitud elocuente y hasta aparentemente inmadura, los rumores y los datos corroborados de su organización, son ciertos. Si los rumores eran ciertos, quizá era el aliado que necesitabas. O quizá estabas a punto de cometer un enorme error.-
    Tipo
    Individual
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    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • —Y con esto cerramos el contrato. Por toda tu vida estaré unido a ti. Velaré por tus intereses y sueños; con mi ayuda nada será imposible.

    Y a cambio tu cuerpo me pertenece, hasta el fin de los días
    —Y con esto cerramos el contrato. Por toda tu vida estaré unido a ti. Velaré por tus intereses y sueños; con mi ayuda nada será imposible. Y a cambio tu cuerpo me pertenece, hasta el fin de los días
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  • #tbt

    Recuerdos de uno de los días más bonitos que tengo,muchas gracias Hope Mikaelson por ayudarme a encontrar el vestido ideal.

    Por más momentos así querida amiga.
    #tbt Recuerdos de uno de los días más bonitos que tengo,muchas gracias [thetribrid] por ayudarme a encontrar el vestido ideal. Por más momentos así querida amiga.
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  • Necesitará la ayuda de unos dedos femeninos urgentemente.
    Necesitará la ayuda de unos dedos femeninos urgentemente.
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  • Juro que será la última vez que ofrezco mi ayuda para promocionar negocios!!

    Aunque pensándolo bien, podría quedarme con el atuendo…
    Juro que será la última vez que ofrezco mi ayuda para promocionar negocios!! Aunque pensándolo bien, podría quedarme con el atuendo…
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