• Según lo que nos dijo el erudito capturado al parecer tienen un campamento ubicado al norte y que uno de sus líderes está ahí.

    Cyno se hará cargo de esta misión ¡No permitirá más corrupción!

    •Cyno inicio una misión en la que junto a el llevaba a dos de sus mejores guerreros para que lo ayudaran•
    Según lo que nos dijo el erudito capturado al parecer tienen un campamento ubicado al norte y que uno de sus líderes está ahí. Cyno se hará cargo de esta misión ¡No permitirá más corrupción! •Cyno inicio una misión en la que junto a el llevaba a dos de sus mejores guerreros para que lo ayudaran•
    0 turnos 0 maullidos
  • Alguien voló sobre el nido del cuco
    Fandom Clan Ishtar
    Categoría Original
    https://www.youtube.com/watch?v=_1_IXFQY5Wk&list=LL&index=113

    Aeropuerto Internacional de San Francisco.
    Noche. No importa la hora.
    Multitud. Cada uno de ellos, cual animal de pastoreo se dirige a su destino.
    Sin mirar a los lados. Con sus ojos sobre sus pertenencias, móvil o pendientes de alguna tontería del estilo.

    Hacía unas semanas, las dudas habían asaltado mi mente.
    Mi familia había comenzado a preocuparse. Los cambios en mi actitud eran evidentes.
    Pero no había forma de que les dijese que mi propia personalidad estaba indefinida.
    Que, como dice el dicho, la cabra tira al monte. Y lo que siempre había sido, estaba volviendo para reclamar su lugar.

    Al inicio me encontraba reticente.
    Era consciente de la oscuridad que albergaba. Del peligro que podía suponer. De que, entregarle el mando a alguien más podría suponer el fin de lo que conocía.
    Por otra parte, era cuestión de tiempo que acabase pasando.
    Y pedir ayuda no era una opción.
    No cuando hay una parte de mi que comienza a aceptar lo que está pasando.
    Y tras aquel día donde por primera vez tras mucho tiempo, mi cabello platinado comenzaba a ennegrecerse en sus raíces mientras me había manchado de sangre de la misma forma que podría haber estado lloviendo sobre mi, cada vez una dualidad que no tenía lugar estaba comenzando a manifestarse.

    Sin embargo, no tardé tanto en decidir.

    No pasó nada. Simplemente, quise hacerlo.

    Me levanté. Me vi al espejo. Me di cuenta de lo muerta que se había vuelto mi mirada. De que mi impecablemente peinado cabello hacía días que comenzaba a estar revuelto.

    Y, como quien se encuentra tras tanto tiempo con un viejo amigo, abracé la oscuridad por completo.

    Sin miedo, de manera inesperada y por primera vez, cerré los ojos.
    Extendí la mano.
    Concentré todo el poder del contrato en las puntas de mis dedos.
    Y haciendo el gesto de haber girado una llave, entré a su plano.

    Cuando abrí los ojos, me encontraba en ese lugar.

    Veinte años atrás, estaba totalmente aterrorizado. Yo mismo y sin poderes, no entendía nada. ¿Era un lugar? ¿Una presencia? ¿Por qué mi cabeza me decía que estas escaleras de Escher eran correctas e incorrectas al mismo tiempo? ¿Que lo estaba entendiendo y a la vez no?
    Sentía un miedo que me rebajaba a lo humano.
    Me sometía ante el.
    Y ante todo, me recordaba que había siempre algo por encima de mi a lo que me convenía someterme.

    En este momento, lo estaba haciendo con determinación.
    Conciencia.
    Sabía de sobra lo que había.
    La presencia seguía siendo igual de abrumadora.
    Pero yo había cambiado.
    Entiendo que no entiendo. Sé que puedo lo que no puedo. Donde todo comienza y termina, sé y a la vez no sé lo que hay y deja de haber.

    ── Debes estar confuso. ── dije. Mi antigua personalidad había resquebrajado un sello que parecía imposible. Y de igual manera, la conjunción y armonía de ambas personalidades, pasada y presente, habían encontrado un hilo del que tirar.

    Una voz parece oírse. Desde todas partes, desde dentro de mi, en mi propia mente. Esta presencia omnipotente, omnisciente…era su manera de hacerse ver.
    Él sabía mejor que nadie que haber decidido trascender y existir como algo mucho más allá de algo físico era la manera de ser el más poderoso.
    Nadie podía atacar su propia mente.
    Nadie podía acorralar algo que no pudiese definir.
    Se había refugiado en cada presencia, cada mente, cada individuo capaz de interpretar la realidad.
    Él existía a través de ello. Y mientras la realidad siguiese en el mismo plano, su existencia sería eterna.

    ── Mi Apóstol. Algo te inquieta. ──. Sus palabras son medidas. Nunca se ha expresado más de lo necesario. No lo consideraba.

    ── No. Simplemente he venido a tomar lo que considero mío. ──

    Son palabras mayores frente a la mismísima identidad que rige lo que cada individuo hasta la fecha ha considerado como “alma”.
    Nadie tenía la respuesta acerca de su propia conciencia.
    Montones de religiones habían surgido, creado a sus dioses, sus demonios, conceptualizado lo que había tras la muerte.
    La misma ciencia era incapaz de explicar del todo la realidad que rodea a cada individuo.
    Y no dejaba de ser tremendamente presuntuoso que un único individuo con su poder prestado pareciese desafiarle.

    ── ¿Será? ──

    El susurro, proveniente de cada centímetro y de cada espacio visible o imperceptible se deja sentir.

    ── Eres un ciclo. Yo también lo soy. Cuando me muera, dejarás de tener poder sobre mi. Esa es la primera ley: tu poder no es omnipotente. Tu alcance está limitado, y juegas con ello. Sabes que la existencia se repite. Cambia su forma. Muta su esencia. Evoluciona e involuciona

    Manejas lo que hace que la existencia tenga parte de su sentido. Si no hay nada o nadie capaz de ver, ser parte y perpetuar el ciclo, simplemente tu poder se apagaría.

    Navaja de Ockam. El alma…son impulsos. Eléctricos, a nuestro parecer y definición. Hacen que a través de ello y gracias a ello, puedas canalizarte.

    Sin nada de ello, sólo tú sabes lo que serías.

    Pero que incluso algo omnisciente sepa que debe… ──

    Mis palabras son interrumpidas por su risa.
    Grave.
    Absoluta.

    ── Una respuesta muy humana. ──

    Se queda callado.
    Me quedo quieto.
    Mi mirada sigue sin cambiar.
    ¿Siquiera pienso que he acertado en algo? ¿Que he podido ganarle a una entidad de la que depende directamente que cada ser actuante, más divino, más inmortal o más todopoderoso que exista pueda hacer hasta el más mínimo acto?
    El solo planteamiento suena como una mala broma.

    ── Sabía que te llegarías a dar cuenta. Negar una parte de ti. Tratar de aceptar sólo lo que quieres. Has entendido que es ilógico. ──

    El silencio sigue un momento más.

    ── Sin embargo, hay algo que no has entendido hasta ahora. No eres mi siervo. Eres mi Apóstol. Siempre has sido capaz de usar mi poder a tu libertad. Jamás te impuse límite alguno. Recuerda. ──

    Y entonces, me doy cuenta.
    Los términos del contrato nunca especificaban castigo alguno si lo “rompía”.
    Ni siquiera tenía prohibido hablar del demonio.

    ── Veo que lo entiendes. ──

    Vuelvo a abrir los ojos.
    A ver el ordinario y tan normal mundo que me rodea.
    Y ahora, mi alma resuena plenamente. He comprendido todo.

    No es que tuviese prohibido hablar del demonio de la cognición. Es que yo mismo no iba a permitir que semejante poder pudiese siquiera conocerlo alguien más. Hacerlo hubiese supuesto un punto débil. Desventajoso, tremendamente, en mi contra.

    No es que yo me estuviese defendiendo. Es que, aquella noche esperé a que se confiasen cada uno de los doce asaltantes.
    Pude haberlos inhabilitado. Y los maté a sangre fría. Todos y cada uno.

    Ante todo, el motivo real de que esta mi personalidad hubiese quebrantado un sello que parecía tan prohibido.
    Piedad. Amor. Egoísmo. Desconozco como definirlo.
    Pero cuando Fenrir nació, algo dentro de mi me dijo que su bondad, su inocencia, su integridad en un mundo tan corrupto, sería a cambio de volver a lo que había olvidado.
    Usar la cognición rompía el sello que me permitía ser un demonio más. Pertenecer a la nobleza Jaegerjaquez e Ishtar de pleno derecho. Apartar un lado humano que no necesitaba.
    Irónicamente, un lado demoníaco con un corazón más humano era el que estaba negando a un humano con el corazón más demoníaco.
    Un poco de luz en la sombra y un poco de sombra en la luz. Todo se encontraba en equilibrio.
    Pero en este momento, soy un demonio puro con un corazón demoníaco.
    El amor de un padre, dirían algunos.
    La continuación de un legado, podría decir yo.

    Y sobre todo, no es que estuviese dándome cuenta de todo esto ahora.
    Por pura comodidad, no he querido asumirlo antes.
    Pero por dentro, hervía de ganas.

    Como demonio que soy, si ni siquiera mis propios congéneres me maldicen, mal honor habré hecho a mi especie.
    https://www.youtube.com/watch?v=_1_IXFQY5Wk&list=LL&index=113 Aeropuerto Internacional de San Francisco. Noche. No importa la hora. Multitud. Cada uno de ellos, cual animal de pastoreo se dirige a su destino. Sin mirar a los lados. Con sus ojos sobre sus pertenencias, móvil o pendientes de alguna tontería del estilo. Hacía unas semanas, las dudas habían asaltado mi mente. Mi familia había comenzado a preocuparse. Los cambios en mi actitud eran evidentes. Pero no había forma de que les dijese que mi propia personalidad estaba indefinida. Que, como dice el dicho, la cabra tira al monte. Y lo que siempre había sido, estaba volviendo para reclamar su lugar. Al inicio me encontraba reticente. Era consciente de la oscuridad que albergaba. Del peligro que podía suponer. De que, entregarle el mando a alguien más podría suponer el fin de lo que conocía. Por otra parte, era cuestión de tiempo que acabase pasando. Y pedir ayuda no era una opción. No cuando hay una parte de mi que comienza a aceptar lo que está pasando. Y tras aquel día donde por primera vez tras mucho tiempo, mi cabello platinado comenzaba a ennegrecerse en sus raíces mientras me había manchado de sangre de la misma forma que podría haber estado lloviendo sobre mi, cada vez una dualidad que no tenía lugar estaba comenzando a manifestarse. Sin embargo, no tardé tanto en decidir. No pasó nada. Simplemente, quise hacerlo. Me levanté. Me vi al espejo. Me di cuenta de lo muerta que se había vuelto mi mirada. De que mi impecablemente peinado cabello hacía días que comenzaba a estar revuelto. Y, como quien se encuentra tras tanto tiempo con un viejo amigo, abracé la oscuridad por completo. Sin miedo, de manera inesperada y por primera vez, cerré los ojos. Extendí la mano. Concentré todo el poder del contrato en las puntas de mis dedos. Y haciendo el gesto de haber girado una llave, entré a su plano. Cuando abrí los ojos, me encontraba en ese lugar. Veinte años atrás, estaba totalmente aterrorizado. Yo mismo y sin poderes, no entendía nada. ¿Era un lugar? ¿Una presencia? ¿Por qué mi cabeza me decía que estas escaleras de Escher eran correctas e incorrectas al mismo tiempo? ¿Que lo estaba entendiendo y a la vez no? Sentía un miedo que me rebajaba a lo humano. Me sometía ante el. Y ante todo, me recordaba que había siempre algo por encima de mi a lo que me convenía someterme. En este momento, lo estaba haciendo con determinación. Conciencia. Sabía de sobra lo que había. La presencia seguía siendo igual de abrumadora. Pero yo había cambiado. Entiendo que no entiendo. Sé que puedo lo que no puedo. Donde todo comienza y termina, sé y a la vez no sé lo que hay y deja de haber. ── Debes estar confuso. ── dije. Mi antigua personalidad había resquebrajado un sello que parecía imposible. Y de igual manera, la conjunción y armonía de ambas personalidades, pasada y presente, habían encontrado un hilo del que tirar. Una voz parece oírse. Desde todas partes, desde dentro de mi, en mi propia mente. Esta presencia omnipotente, omnisciente…era su manera de hacerse ver. Él sabía mejor que nadie que haber decidido trascender y existir como algo mucho más allá de algo físico era la manera de ser el más poderoso. Nadie podía atacar su propia mente. Nadie podía acorralar algo que no pudiese definir. Se había refugiado en cada presencia, cada mente, cada individuo capaz de interpretar la realidad. Él existía a través de ello. Y mientras la realidad siguiese en el mismo plano, su existencia sería eterna. ── Mi Apóstol. Algo te inquieta. ──. Sus palabras son medidas. Nunca se ha expresado más de lo necesario. No lo consideraba. ── No. Simplemente he venido a tomar lo que considero mío. ── Son palabras mayores frente a la mismísima identidad que rige lo que cada individuo hasta la fecha ha considerado como “alma”. Nadie tenía la respuesta acerca de su propia conciencia. Montones de religiones habían surgido, creado a sus dioses, sus demonios, conceptualizado lo que había tras la muerte. La misma ciencia era incapaz de explicar del todo la realidad que rodea a cada individuo. Y no dejaba de ser tremendamente presuntuoso que un único individuo con su poder prestado pareciese desafiarle. ── ¿Será? ── El susurro, proveniente de cada centímetro y de cada espacio visible o imperceptible se deja sentir. ── Eres un ciclo. Yo también lo soy. Cuando me muera, dejarás de tener poder sobre mi. Esa es la primera ley: tu poder no es omnipotente. Tu alcance está limitado, y juegas con ello. Sabes que la existencia se repite. Cambia su forma. Muta su esencia. Evoluciona e involuciona Manejas lo que hace que la existencia tenga parte de su sentido. Si no hay nada o nadie capaz de ver, ser parte y perpetuar el ciclo, simplemente tu poder se apagaría. Navaja de Ockam. El alma…son impulsos. Eléctricos, a nuestro parecer y definición. Hacen que a través de ello y gracias a ello, puedas canalizarte. Sin nada de ello, sólo tú sabes lo que serías. Pero que incluso algo omnisciente sepa que debe… ── Mis palabras son interrumpidas por su risa. Grave. Absoluta. ── Una respuesta muy humana. ── Se queda callado. Me quedo quieto. Mi mirada sigue sin cambiar. ¿Siquiera pienso que he acertado en algo? ¿Que he podido ganarle a una entidad de la que depende directamente que cada ser actuante, más divino, más inmortal o más todopoderoso que exista pueda hacer hasta el más mínimo acto? El solo planteamiento suena como una mala broma. ── Sabía que te llegarías a dar cuenta. Negar una parte de ti. Tratar de aceptar sólo lo que quieres. Has entendido que es ilógico. ── El silencio sigue un momento más. ── Sin embargo, hay algo que no has entendido hasta ahora. No eres mi siervo. Eres mi Apóstol. Siempre has sido capaz de usar mi poder a tu libertad. Jamás te impuse límite alguno. Recuerda. ── Y entonces, me doy cuenta. Los términos del contrato nunca especificaban castigo alguno si lo “rompía”. Ni siquiera tenía prohibido hablar del demonio. ── Veo que lo entiendes. ── Vuelvo a abrir los ojos. A ver el ordinario y tan normal mundo que me rodea. Y ahora, mi alma resuena plenamente. He comprendido todo. No es que tuviese prohibido hablar del demonio de la cognición. Es que yo mismo no iba a permitir que semejante poder pudiese siquiera conocerlo alguien más. Hacerlo hubiese supuesto un punto débil. Desventajoso, tremendamente, en mi contra. No es que yo me estuviese defendiendo. Es que, aquella noche esperé a que se confiasen cada uno de los doce asaltantes. Pude haberlos inhabilitado. Y los maté a sangre fría. Todos y cada uno. Ante todo, el motivo real de que esta mi personalidad hubiese quebrantado un sello que parecía tan prohibido. Piedad. Amor. Egoísmo. Desconozco como definirlo. Pero cuando Fenrir nació, algo dentro de mi me dijo que su bondad, su inocencia, su integridad en un mundo tan corrupto, sería a cambio de volver a lo que había olvidado. Usar la cognición rompía el sello que me permitía ser un demonio más. Pertenecer a la nobleza Jaegerjaquez e Ishtar de pleno derecho. Apartar un lado humano que no necesitaba. Irónicamente, un lado demoníaco con un corazón más humano era el que estaba negando a un humano con el corazón más demoníaco. Un poco de luz en la sombra y un poco de sombra en la luz. Todo se encontraba en equilibrio. Pero en este momento, soy un demonio puro con un corazón demoníaco. El amor de un padre, dirían algunos. La continuación de un legado, podría decir yo. Y sobre todo, no es que estuviese dándome cuenta de todo esto ahora. Por pura comodidad, no he querido asumirlo antes. Pero por dentro, hervía de ganas. Como demonio que soy, si ni siquiera mis propios congéneres me maldicen, mal honor habré hecho a mi especie.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    300
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    2
    1 turno 0 maullidos
  • ➹ 𝗕𝗶𝘁𝗮́𝗰𝗼𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮; 𝗠𝗲𝘀𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗼𝘀.
    #𝖲𝗁𝗈𝗋𝗍𝖲𝗍𝗈𝗋𝗒 .

    Los motores encienden, pero no hay forma de mover el resto de las turbinas. El sistema está dañado, sin posibilidad de enviar señales pero ya no suena como la última vez que el tablero se encendió. La tecnología de la tierra es tan anticuada que no se puede ayudar de nada, menos cuando se está en lo que ellos llaman ''el campo''.

    Algunos días se sentía esperanzado, otros simplemente impotente. El calor en aquella zona rural requería descansos continuos, no tenía muchos suministros disponibles además del agua que encontraba de los ríos o algunos estanques, el sabor a tierra no era su favorito.
    Quejarse lo hacía sentir estúpido pues era lo que mantenía su energía, algo de cordura y la paciencia para seguir haciendo anotaciones en una libreta vieja de hojas quemadas.

    '' Revisión continua, al día de hoy no se han encontrado avances. El mismo mantenimiento se realizó ayer cuando aún había luz solar, no hay mejoría.''

    La boca de Shep se torció al plasmar esa última oración con el viejo bolígrafo en mano. Exhaló pesadamente por la nariz encorvándose un poco al bajar la mirada a sus pies. La libreta en sus manos seguía abierta, volviendo las pupilas a revisar lo pendiente.

    — Al menos tengo tiempo de sobra para comer.

    Se murmuró a sí mismo mientras recuperaba la postura, la puerta de la nave subía y bajaba por el viento si no se le colocaba un soporte mientras encontraba como reparar el circuito que la conectaba a la nave. Eso daba oportunidad a ciertos animales para curiosear su morada, entre ellos un conocido peludo de cuatro patas que, a ese punto exigía al menos una cena digna a lado del alienígena.

    El sonido agudo del animal propició a que este se alzara de su desgastado asiento, revisando una caja debajo de herramientas arrumbadas en las que almacenó maíz que encontró (robó) tras explorar algunos metros por el campo. Donde algunas pequeñas chozas se alzaban, corrales con especies animales se alertaban por su paso y las cosechas estaban libres a merced del viento y las criaturas salvajes, como él.

    — Supongo que hoy será mesa para dos.
    ➹ 𝗕𝗶𝘁𝗮́𝗰𝗼𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮; 𝗠𝗲𝘀𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗼𝘀. #𝖲𝗁𝗈𝗋𝗍𝖲𝗍𝗈𝗋𝗒 . Los motores encienden, pero no hay forma de mover el resto de las turbinas. El sistema está dañado, sin posibilidad de enviar señales pero ya no suena como la última vez que el tablero se encendió. La tecnología de la tierra es tan anticuada que no se puede ayudar de nada, menos cuando se está en lo que ellos llaman ''el campo''. Algunos días se sentía esperanzado, otros simplemente impotente. El calor en aquella zona rural requería descansos continuos, no tenía muchos suministros disponibles además del agua que encontraba de los ríos o algunos estanques, el sabor a tierra no era su favorito. Quejarse lo hacía sentir estúpido pues era lo que mantenía su energía, algo de cordura y la paciencia para seguir haciendo anotaciones en una libreta vieja de hojas quemadas. '' Revisión continua, al día de hoy no se han encontrado avances. El mismo mantenimiento se realizó ayer cuando aún había luz solar, no hay mejoría.'' La boca de Shep se torció al plasmar esa última oración con el viejo bolígrafo en mano. Exhaló pesadamente por la nariz encorvándose un poco al bajar la mirada a sus pies. La libreta en sus manos seguía abierta, volviendo las pupilas a revisar lo pendiente. — Al menos tengo tiempo de sobra para comer. Se murmuró a sí mismo mientras recuperaba la postura, la puerta de la nave subía y bajaba por el viento si no se le colocaba un soporte mientras encontraba como reparar el circuito que la conectaba a la nave. Eso daba oportunidad a ciertos animales para curiosear su morada, entre ellos un conocido peludo de cuatro patas que, a ese punto exigía al menos una cena digna a lado del alienígena. El sonido agudo del animal propició a que este se alzara de su desgastado asiento, revisando una caja debajo de herramientas arrumbadas en las que almacenó maíz que encontró (robó) tras explorar algunos metros por el campo. Donde algunas pequeñas chozas se alzaban, corrales con especies animales se alertaban por su paso y las cosechas estaban libres a merced del viento y las criaturas salvajes, como él. — Supongo que hoy será mesa para dos.
    Me encocora
    Me gusta
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa:

    «Úsanos. Úsanos».

    Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza.

    Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer.

    A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo.

    Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar.

    En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo.

    Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo?

    Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes.

    Me convertiría en su artífice. En la que traería sus regalos a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que quema, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio.

    Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo:

    «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa».

    Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
    ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa: «Úsanos. Úsanos». Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza. Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer. A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo. Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar. En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo. Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo? Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes. Me convertiría en su artífice. En la que traería sus regalos a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que quema, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio. Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo: «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa». Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    15
    2 turnos 0 maullidos
  • : Le manda esta foto a Hope Mikaelson por si ayuda en algo a que le perdone.
    📱 💬 : Le manda esta foto a [thetribrid] por si ayuda en algo a que le perdone.
    Me enjaja
    1
    13 turnos 0 maullidos
  • — Así que el consejero necesita la ayuda de una amiga, dime, ¿Que necesitas?

    Le echara una mano para quitarle ese malestar que carga encima.
    — Así que el consejero necesita la ayuda de una amiga, dime, ¿Que necesitas? Le echara una mano para quitarle ese malestar que carga encima.
    0 turnos 0 maullidos
  • BATALLA DRAGON (parte 2)

    -ambos dragones se volvieron a mirar entre ellos con miradas desafiantes y sed de sangre, tenía que detener esto a como de lugar y entonces, hice que la musculatura de mí cuerpo se elevará un poco, solo aumente lo suficiente como para no perder velocidad-

    Esas heridas que tienen debieron doler mucho, ¿No es así? Les debo una disculpa debí haber llegado antes, perdonenme.. voy a liberarlos para que sean libres

    -un brillo se haría notable en mí espalda solo unos segundos como si algo hubiese aparecido ahí, sacaría de mí bolsa dos cadenas que al inicio no parecían muy grandes pero al apretarlas con fuerza se cubrirían en un aura anaranjada-

    Muy bien chicos es hora de terminar con esto y en el caso de que les duela pues les pido que me perdonen. ¡Aumento!

    -al pronunciar esa última palabra daría un golpe de látigo hacia los lados con ambas cadenas viéndose como estás ahora se habían alargado mucho más y las enrollaria a dos de aquellas rocas de hielo, cuando estaba preparado empecé a correr hacia ellos arrancando ambas rocas del suelo para traerlas conmigo y cuando estuve a mitad de camino balancearla ambas rocas hacia un lado para así arrojarlas hacia el dragón de fuego, logré dar dos impactos directo a su nuca causando que perdiera equilibrio y cayera al suelo, por otro lado, el dragón de hielo me miró listo para atacar-

    (El grandote ya está tirado y tardara varios minutos en levantarse, debo esperar el momento indicado)

    -el dragón crearía pinchos de hielo en su cola antes de arrojarmelos como si fueran una enorme lluvia de flechas, esquivaria lo que se encontraban cerca de mí y al resto los destruía con mis cadenas, cuando salí ileso de aquello vi como ese dragón se preparaba para arrojar uno de sus rayos y en ese momento note que era mí oportunidad, me lance corriendo hacia el y cuando lo tenía cerca enrollaria mis cadenas en sus cuernos para después sacar mis alas y volar por encima de el y aterrizar en el cuello del dragón de fuego, justo donde está ese collar-

    ¿¡Que estás esperando!? Aquí me tienes, dispara de una vez ¡Hazlooo!

    -provocado por mis palabras el dragón arrojo su rayo hacia mí y lo esquive de un salto, cuando el rayo tocó el collar lo congelo por completo y cuando volví a caer encima de el rompería el collar dejando al dragón de fuego libre-

    Dragón de F: ¡Aaaggh! Siento como si me hubieran lanzado dos rocas a la cabeza, ¿Quien fue?

    Me disculpare contigo luego pero ahora te necesito ¡Debes romper ese collar!

    Dragón de F: tengo una idea mejor, lo distraigo y tu se lo quitas

    -el dragón de fuego se lanzó para embestir al de hielo y sostenerlo con sus garras para que no se alejara, mientras tanto yo habría dado un salto por encima del dragón de hielo y aterricé justo en su cuello para atar mis dos cadenas a su collar-

    No voy a permitir que nos utilicen a su antojo, nuestras vidas no son algo para jugar ¡Merecemos libertad!

    -agarraria de la parte superior ambas cadenas para así jalar con mucha fuerza logrando partir en dos dicho collar, después de eso ambos dragones volvieron a sus formas humanas estando exhaustos-

    Dragón de H: haa.. has.. muchas gracias joven.. crei que íbamos a morir..

    Dragón de F: eres muy buen luchador y pude reconocer tus técnicas perteneces al ejército de la reina dragón, ¿Verdad?

    Ya no existe reina dragón.. tuve que dejar aquella vida atrás cuando la vi morir junto a su esposo..

    Dragón de H: te entendemos.. todos perdimos algo importante aquella vez..

    Oigan, el que les puso esos collares ¿Se acuerdan de el?

    Dragón de F: se dónde se ubica pero no es uno solo, tienen una base con varios soldados, además, tienen dragones capturados

    Iré a liberarlos en cuanto pueda pero ustedes regresen a sus hogares

    Dragón de F: si llegas a necesitar ayuda no dudes en avisar y ahí estaremos

    Fin...
    BATALLA DRAGON (parte 2) -ambos dragones se volvieron a mirar entre ellos con miradas desafiantes y sed de sangre, tenía que detener esto a como de lugar y entonces, hice que la musculatura de mí cuerpo se elevará un poco, solo aumente lo suficiente como para no perder velocidad- Esas heridas que tienen debieron doler mucho, ¿No es así? Les debo una disculpa debí haber llegado antes, perdonenme.. voy a liberarlos para que sean libres -un brillo se haría notable en mí espalda solo unos segundos como si algo hubiese aparecido ahí, sacaría de mí bolsa dos cadenas que al inicio no parecían muy grandes pero al apretarlas con fuerza se cubrirían en un aura anaranjada- Muy bien chicos es hora de terminar con esto y en el caso de que les duela pues les pido que me perdonen. ¡Aumento! -al pronunciar esa última palabra daría un golpe de látigo hacia los lados con ambas cadenas viéndose como estás ahora se habían alargado mucho más y las enrollaria a dos de aquellas rocas de hielo, cuando estaba preparado empecé a correr hacia ellos arrancando ambas rocas del suelo para traerlas conmigo y cuando estuve a mitad de camino balancearla ambas rocas hacia un lado para así arrojarlas hacia el dragón de fuego, logré dar dos impactos directo a su nuca causando que perdiera equilibrio y cayera al suelo, por otro lado, el dragón de hielo me miró listo para atacar- (El grandote ya está tirado y tardara varios minutos en levantarse, debo esperar el momento indicado) -el dragón crearía pinchos de hielo en su cola antes de arrojarmelos como si fueran una enorme lluvia de flechas, esquivaria lo que se encontraban cerca de mí y al resto los destruía con mis cadenas, cuando salí ileso de aquello vi como ese dragón se preparaba para arrojar uno de sus rayos y en ese momento note que era mí oportunidad, me lance corriendo hacia el y cuando lo tenía cerca enrollaria mis cadenas en sus cuernos para después sacar mis alas y volar por encima de el y aterrizar en el cuello del dragón de fuego, justo donde está ese collar- ¿¡Que estás esperando!? Aquí me tienes, dispara de una vez ¡Hazlooo! -provocado por mis palabras el dragón arrojo su rayo hacia mí y lo esquive de un salto, cuando el rayo tocó el collar lo congelo por completo y cuando volví a caer encima de el rompería el collar dejando al dragón de fuego libre- Dragón de F: ¡Aaaggh! Siento como si me hubieran lanzado dos rocas a la cabeza, ¿Quien fue? Me disculpare contigo luego pero ahora te necesito ¡Debes romper ese collar! Dragón de F: tengo una idea mejor, lo distraigo y tu se lo quitas -el dragón de fuego se lanzó para embestir al de hielo y sostenerlo con sus garras para que no se alejara, mientras tanto yo habría dado un salto por encima del dragón de hielo y aterricé justo en su cuello para atar mis dos cadenas a su collar- No voy a permitir que nos utilicen a su antojo, nuestras vidas no son algo para jugar ¡Merecemos libertad! -agarraria de la parte superior ambas cadenas para así jalar con mucha fuerza logrando partir en dos dicho collar, después de eso ambos dragones volvieron a sus formas humanas estando exhaustos- Dragón de H: haa.. has.. muchas gracias joven.. crei que íbamos a morir.. Dragón de F: eres muy buen luchador y pude reconocer tus técnicas perteneces al ejército de la reina dragón, ¿Verdad? Ya no existe reina dragón.. tuve que dejar aquella vida atrás cuando la vi morir junto a su esposo.. Dragón de H: te entendemos.. todos perdimos algo importante aquella vez.. Oigan, el que les puso esos collares ¿Se acuerdan de el? Dragón de F: se dónde se ubica pero no es uno solo, tienen una base con varios soldados, además, tienen dragones capturados Iré a liberarlos en cuanto pueda pero ustedes regresen a sus hogares Dragón de F: si llegas a necesitar ayuda no dudes en avisar y ahí estaremos Fin...
    0 turnos 0 maullidos
  • Paseo en caballo
    Fandom Freerol
    Categoría Romance
    Habíamos pasado el día anterior con los demás disfrutando de la comida y de la buena comida que mi adorable suegra nos había preparado.

    Pero hoy con su ayuda hice comida para llevar, ya que Thomas y yo nos íbamos a hacer un picnic en el bosque cercano a su rancho, tenía muchas ganas y así podríamos disfrutar de la naturaleza además de pasar tiempo juntos.

    Guarde el último táper en una cesta la típica que se usa para los pinics, además de que antes de ponerme a cocinar había buscado la manta.

    — Muchas gracias por la ayuda —

    Le digo tras darle un cariñoso abrazo, para luego irme a la zona de los establos. Seguramente que ya estarías allí preparando a los caballos, con ayuda de tu padre o solo.

    Thomas Williams
    Habíamos pasado el día anterior con los demás disfrutando de la comida y de la buena comida que mi adorable suegra nos había preparado. Pero hoy con su ayuda hice comida para llevar, ya que Thomas y yo nos íbamos a hacer un picnic en el bosque cercano a su rancho, tenía muchas ganas y así podríamos disfrutar de la naturaleza además de pasar tiempo juntos. Guarde el último táper en una cesta la típica que se usa para los pinics, además de que antes de ponerme a cocinar había buscado la manta. — Muchas gracias por la ayuda — Le digo tras darle un cariñoso abrazo, para luego irme a la zona de los establos. Seguramente que ya estarías allí preparando a los caballos, con ayuda de tu padre o solo. [SnowJ]
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    1
    10 turnos 0 maullidos
  • #SeductiveSunday

    Supongo que puedo practicar alguna danza.. Será de ayuda.
    #SeductiveSunday Supongo que puedo practicar alguna danza.. Será de ayuda.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    2 turnos 0 maullidos
  • Hoy fue un día divertido haciendo pasteles con Aerith Gainsborough y Cloud Strife, Aerith es una experta pastelera sin duda y Cloud un buen ayudante como yo.
    Hoy fue un día divertido haciendo pasteles con [L0VERGIRL] y [Cloud_Strife], Aerith es una experta pastelera sin duda y Cloud un buen ayudante como yo.
    Me encocora
    Me enjaja
    Me entristece
    4
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados