• ╔════════════❖[𝙰 𝚀𝚄𝙸𝙲𝙺-𝙵𝙸𝚇-]❖════════════╗

    <<El viaje inició después de completar las actividades que ya tenían programadas a mitad de la noche. ¿Por qué a esas horas? Simple… porque la oscuridad de la noche les protegería de los posibles testigos entorpeciendo su buena visión ante la escasez de la luz del astro rey. Impidiendo ser identificados a ojo de los curiosos, que seguramente se volverían testigos importantes de aquel suceso. O al menos que los hayasen encontrado por mera casualidad.

    Sólo así se reducían los riesgos.

    Tres tripulantes abordaron el auto negro y se dieron a la fuga a gran velocidad, logrando salir de aquella ciudad tras cumplir dos ciclos de aquella manecilla larga del reloj.

    Giovanni se había sentado a la derecha del conductor que era el mismo Boris, un hombre corpulento al que conoció al poco tiempo de salir del servicio militar. Giovanni giró su cabeza para mirar hacia el asiento trasero de dicho auto. Un Mercedes Sedán negro, sin placas.

    Al mirar al tercer hombre en la zona de pasajeros, un semblante lleno de disgusto apareció en su rostro. Orillándolo a fruncir el entrecejo.

    — ¿Qué es lo que haces? Te dije que te sentaras en el asiento de en medio. — llevó su mano izquierda hasta el puente de su entrecejo y apretó, era una clara señal de estrés y hartazgo. — ¿Por qué tenemos que andar haciendo esto repetidamente? — cuestiona, la molestia era clara.

    — ¿Es mucho pedir un poco de cortesía cuando prácticamente nosotros te estamos llevando en auto? — Siguió moviendo la misma mano en un acto de sincronización con lo que decía, tratando de evocar algo de empatía por lo que ellos hacían con aquel pasajero. Giovanni cambió su expresión a consternación. — ¿Acaso no establecimos que nuestro límite de simetría está por aquí? — Señaló el punto medio entre asientos.

    Ahora se tornaba un reclamo.
    — Claramente no te das cuenta de que tu desprecio por la armonía geométrica espacial se está yendo a la mierda con tu muy molesta necedad. — Alzó una ceja sin dejar de mirarlo. Quería hacerle entender que a veces habían que seguir ciertos protocolos y, éste, era el suyo. — En serio, dime… ¿Es eso lo que quieres? ¿Es eso lo que quieres lograr? — Le miró inquisitivo, pareciera que la necedad de aquel pasajero desafiaba al mismo Giovanni Di Vincenzo. — ¡¿Es eso?! ¡¿Asimetría?! — Exclamó al sujeto atrás.

    Y era en la parte de atrás, un hombre atado de manos y pies, amordazado con un pedazo de tela, querían evitar que hablara o gritara para pedir ayuda. Aquel sujeto miró a Giovanni igual que un perrito regañado, confundido por lo que sucedía y lo que estaba por ocurrir con él.

    Pasaron unos segundos.
    Giovanni le miró molesto y en reacción, aquel sujeto se acomodó como pudo pues estaba recostado en el asiento a base de saltitos hasta sentarse nuevamente en donde le indicó. Mientras tanto, Boris miró por el retrovisor para cerciorarse de que nadie les estuviese siguiendo.

    ???: — ¿Mn-mmf? (¿Así?) — cuestionó el sujeto con cara de arrepentimiento, alzando sus cejas y descenso que no sacaran su arma y terminasen el trabajo ahí.

    — Sí… es una mejora, muchas gracias por comprender. — Respondió Giovanni con su calma habitual, complacido por que aquel sujeto entendió su punto. Pero eso no quedó ahí, pues no tardó aquel sujeto en comenzar a sollozar con el sonido ahogado por la mordaza. No se dió cuenta aquel sujeto que lloraba cerca de Boris, eso sin duda le molestó. Tanto, que giró su rostro para gruñirle e intimidar al chico cautivo.

    Boris: — ¡Aaaaagh! ¡Basta! — Exclamó hasta asustar a su rehén, ocasionando que éste se recorriera al asiento atrás de Giovanni, a lo que éste último no tardó en expresar su disgusto y protesta.

    — Ví eso y lo hiciste a propósito… — apuntó con su índice a Boris.

    Boris: — ¡Agh! Ya vamos a empezar… ¡Siempre estan llorando al oído, y eso me desconcentra de conducir! ¡Son molestos! — replicó sin mostrar miedo hacia su jefe, más que nada era una plática entre dos personas, antes de la relación jefe-subordinado.

    — ¿Por qué no mejor admites que odias la simetría? ¡Nunca te gustó! — contradijo Giovanni.
    Boris: — ¡Y también tu ruido! — volvió a decir.
    — Dime una cosa… ¿También me mentiste cuando dijiste que te gustaba la gramática? — volvió a argumentar. Esto ya se estaba saliendo de proporción.
    Boris: — ¡Nada de lo que dices tiene sentido! — ya se estaba molestando, no tardaba en soltar sus puños contra Gio.

    — ¡Eres un fraude! ¡Incluso tu fachada es toda una mentira asimetrica! — reclamó a su amigo, pues era cierto que Boris tenía algunas cicatrices que dejaban su rostro disparejo, en especial las quemaduras de su lado izquierdo. — ¡Pero ahorita voy a arreglar eso! — Amenazó Giovanni.

    Ambos comenzaron a pelear, se tomaron de los cuellos de sus camisas y comenzaron a forcejear, dejando que el auto se sacudiera por la falta de control en su dirección. Se salieron de camino y se internaron a un campo de maíz mientras que el chico maniatado atrás se sacudió a lo ancho del vehículo, golpeándose en ambos lados del mismo.

    Tan pronto como la marcha se detuvo, una gallina voló golpeando el parabrisas hasta que los hombres al frente detuvieron su pelea para mirar a su alrededor. Se quedaron inmóviles ante el momento. No sabían exactamente qué lugar era ese, pero unos segundos después se encargaron de su pasajero, lo sacaron del auto y terminaron su trabajo…

    Minutos más tarde Boris y Giovanni entraron al auto, excepto su peculiar pasajero. Ambos condujeron de vuelta a la ciudad.>>
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    ╔════════════❖[𝙰 𝚀𝚄𝙸𝙲𝙺-𝙵𝙸𝚇-]❖════════════╗ <<El viaje inició después de completar las actividades que ya tenían programadas a mitad de la noche. ¿Por qué a esas horas? Simple… porque la oscuridad de la noche les protegería de los posibles testigos entorpeciendo su buena visión ante la escasez de la luz del astro rey. Impidiendo ser identificados a ojo de los curiosos, que seguramente se volverían testigos importantes de aquel suceso. O al menos que los hayasen encontrado por mera casualidad. Sólo así se reducían los riesgos. Tres tripulantes abordaron el auto negro y se dieron a la fuga a gran velocidad, logrando salir de aquella ciudad tras cumplir dos ciclos de aquella manecilla larga del reloj. Giovanni se había sentado a la derecha del conductor que era el mismo Boris, un hombre corpulento al que conoció al poco tiempo de salir del servicio militar. Giovanni giró su cabeza para mirar hacia el asiento trasero de dicho auto. Un Mercedes Sedán negro, sin placas. Al mirar al tercer hombre en la zona de pasajeros, un semblante lleno de disgusto apareció en su rostro. Orillándolo a fruncir el entrecejo. — ¿Qué es lo que haces? Te dije que te sentaras en el asiento de en medio. — llevó su mano izquierda hasta el puente de su entrecejo y apretó, era una clara señal de estrés y hartazgo. — ¿Por qué tenemos que andar haciendo esto repetidamente? — cuestiona, la molestia era clara. — ¿Es mucho pedir un poco de cortesía cuando prácticamente nosotros te estamos llevando en auto? — Siguió moviendo la misma mano en un acto de sincronización con lo que decía, tratando de evocar algo de empatía por lo que ellos hacían con aquel pasajero. Giovanni cambió su expresión a consternación. — ¿Acaso no establecimos que nuestro límite de simetría está por aquí? — Señaló el punto medio entre asientos. Ahora se tornaba un reclamo. — Claramente no te das cuenta de que tu desprecio por la armonía geométrica espacial se está yendo a la mierda con tu muy molesta necedad. — Alzó una ceja sin dejar de mirarlo. Quería hacerle entender que a veces habían que seguir ciertos protocolos y, éste, era el suyo. — En serio, dime… ¿Es eso lo que quieres? ¿Es eso lo que quieres lograr? — Le miró inquisitivo, pareciera que la necedad de aquel pasajero desafiaba al mismo Giovanni Di Vincenzo. — ¡¿Es eso?! ¡¿Asimetría?! — Exclamó al sujeto atrás. Y era en la parte de atrás, un hombre atado de manos y pies, amordazado con un pedazo de tela, querían evitar que hablara o gritara para pedir ayuda. Aquel sujeto miró a Giovanni igual que un perrito regañado, confundido por lo que sucedía y lo que estaba por ocurrir con él. Pasaron unos segundos. Giovanni le miró molesto y en reacción, aquel sujeto se acomodó como pudo pues estaba recostado en el asiento a base de saltitos hasta sentarse nuevamente en donde le indicó. Mientras tanto, Boris miró por el retrovisor para cerciorarse de que nadie les estuviese siguiendo. ???: — ¿Mn-mmf? (¿Así?) — cuestionó el sujeto con cara de arrepentimiento, alzando sus cejas y descenso que no sacaran su arma y terminasen el trabajo ahí. — Sí… es una mejora, muchas gracias por comprender. — Respondió Giovanni con su calma habitual, complacido por que aquel sujeto entendió su punto. Pero eso no quedó ahí, pues no tardó aquel sujeto en comenzar a sollozar con el sonido ahogado por la mordaza. No se dió cuenta aquel sujeto que lloraba cerca de Boris, eso sin duda le molestó. Tanto, que giró su rostro para gruñirle e intimidar al chico cautivo. Boris: — ¡Aaaaagh! ¡Basta! — Exclamó hasta asustar a su rehén, ocasionando que éste se recorriera al asiento atrás de Giovanni, a lo que éste último no tardó en expresar su disgusto y protesta. — Ví eso y lo hiciste a propósito… — apuntó con su índice a Boris. Boris: — ¡Agh! Ya vamos a empezar… ¡Siempre estan llorando al oído, y eso me desconcentra de conducir! ¡Son molestos! — replicó sin mostrar miedo hacia su jefe, más que nada era una plática entre dos personas, antes de la relación jefe-subordinado. — ¿Por qué no mejor admites que odias la simetría? ¡Nunca te gustó! — contradijo Giovanni. Boris: — ¡Y también tu ruido! — volvió a decir. — Dime una cosa… ¿También me mentiste cuando dijiste que te gustaba la gramática? — volvió a argumentar. Esto ya se estaba saliendo de proporción. Boris: — ¡Nada de lo que dices tiene sentido! — ya se estaba molestando, no tardaba en soltar sus puños contra Gio. — ¡Eres un fraude! ¡Incluso tu fachada es toda una mentira asimetrica! — reclamó a su amigo, pues era cierto que Boris tenía algunas cicatrices que dejaban su rostro disparejo, en especial las quemaduras de su lado izquierdo. — ¡Pero ahorita voy a arreglar eso! — Amenazó Giovanni. Ambos comenzaron a pelear, se tomaron de los cuellos de sus camisas y comenzaron a forcejear, dejando que el auto se sacudiera por la falta de control en su dirección. Se salieron de camino y se internaron a un campo de maíz mientras que el chico maniatado atrás se sacudió a lo ancho del vehículo, golpeándose en ambos lados del mismo. Tan pronto como la marcha se detuvo, una gallina voló golpeando el parabrisas hasta que los hombres al frente detuvieron su pelea para mirar a su alrededor. Se quedaron inmóviles ante el momento. No sabían exactamente qué lugar era ese, pero unos segundos después se encargaron de su pasajero, lo sacaron del auto y terminaron su trabajo… Minutos más tarde Boris y Giovanni entraron al auto, excepto su peculiar pasajero. Ambos condujeron de vuelta a la ciudad.>> ╚═══════════❖═════════════❖═══════════╝
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  • Vamos vamos no seas tímido.....
    [Sus palabras no ayudan porque ella también se sentía asi]
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  • Play me Old King Cole
    Fandom Oc
    Categoría Aventura
    Unknown
    Bianca Auditore
    Jero Rael💀
    Shane Miller
    Zelk Hagok💧 Zelkova Legasov

    (Durante mucho tiempo la Finca de la familia Jane fue construida para trabajos de índole 'subterranea' debido a la enorme cantidad de vinos que exportan a varias partes del globo. Tanto fue así que los antiguos constructores hicieron más y más habitaciones como si se tratase de la mansión Winchester, resguardando incluso con guardias espirituales las cavas que protegían el brebaje. En una de las salas aisladas se hallaba abandonada una pequeña cajita musical muy especial. Emitía una melodía conocida como "El viejo Rey Cole", una melodía tradicional. Entre tantas otras cajitas musicales que había, solo una tenía esa particular melodía. En ella un antiguo espíritu habita en esta. Alguien a quién Cynthia llama como "Henry", así que Cynthia solicita vuestra ayuda para adentrarse en las cavas oscuras y tenebrosas de la familia.)

    Please Guys help me! La cajita musical está dentro de la finca, Pero los pasadizos subterráneos y bóvedas oscuras dan mucho miedo y solo cuento con mis poderes curativos. Tarky no puede entrar ya que es demasiado grande, por eso se los pido a ustedes amigos. Please Help me.

    (Antes de entrar a la casona, la hierba conocida como perejil gigante comienza a ser manifestada por la presencia como un monstruo apoderado de la casa, extremadamente venenoso y que ha matado a algunos jardineros con su toque ponzoñoso.)

    [Uni_Darkness_Softspot] [Freaky_Ghost_Ovni] [Jeroaberration0] [ShaneMiller2000] [Zelkhagok01][Zelkova_Legasov_339] (Durante mucho tiempo la Finca de la familia Jane fue construida para trabajos de índole 'subterranea' debido a la enorme cantidad de vinos que exportan a varias partes del globo. Tanto fue así que los antiguos constructores hicieron más y más habitaciones como si se tratase de la mansión Winchester, resguardando incluso con guardias espirituales las cavas que protegían el brebaje. En una de las salas aisladas se hallaba abandonada una pequeña cajita musical muy especial. Emitía una melodía conocida como "El viejo Rey Cole", una melodía tradicional. Entre tantas otras cajitas musicales que había, solo una tenía esa particular melodía. En ella un antiguo espíritu habita en esta. Alguien a quién Cynthia llama como "Henry", así que Cynthia solicita vuestra ayuda para adentrarse en las cavas oscuras y tenebrosas de la familia.) Please Guys help me! La cajita musical está dentro de la finca, Pero los pasadizos subterráneos y bóvedas oscuras dan mucho miedo y solo cuento con mis poderes curativos. Tarky no puede entrar ya que es demasiado grande, por eso se los pido a ustedes amigos. Please Help me. (Antes de entrar a la casona, la hierba conocida como perejil gigante comienza a ser manifestada por la presencia como un monstruo apoderado de la casa, extremadamente venenoso y que ha matado a algunos jardineros con su toque ponzoñoso.)
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  • -Oh valla!! Karen no me avisó de que tenía visita...

    Pasa, pasa sin problema y toma asiento, te atiendo enseguida.

    {Cierra su laptop y da un trago a su vaso}

    -Bien, cuéntame... En que puedo ayudarte?...
    -Oh valla!! Karen no me avisó de que tenía visita... Pasa, pasa sin problema y toma asiento, te atiendo enseguida. {Cierra su laptop y da un trago a su vaso} -Bien, cuéntame... En que puedo ayudarte?...
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  • Ehh...!

    *Su rostro se puso rojo al caerse al suelo, mirando hacia arriba viendote a los ojos*

    Ehh...m-me ayudas...?
    Ehh...! *Su rostro se puso rojo al caerse al suelo, mirando hacia arriba viendote a los ojos* Ehh...m-me ayudas...?
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  • ¡Feliz Mes del Orgullo, FicRol!

    Junio es un mes para celebrar la diversidad, la libertad de ser quienes somos y el valor de todas aquellas personas que, a lo largo de la historia, lucharon para que hoy podamos vivir con mayor visibilidad, derechos y orgullo.

    Como RolSage, y mis compañeros del staff también, queremos enviar nuestro cariño y apoyo a toda la comunidad LGBTIQ+, tanto a quienes forman parte de ella como a quienes contribuyen cada día a construir un espacio más inclusivo, respetuoso y seguro para todos.

    El rol siempre ha sido una forma de contar historias, explorar perspectivas y dar voz a personajes de todo tipo. Es por ello que, nuestra comunidad está llena de personajes que representan distintas orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género, permitiendo que otras personas puedan verse reflejadas en las historias que compartimos.

    La representación también importa en rol. Importa cuando un personaje ama libremente. Importa cuando una historia muestra realidades diferentes. Importa cuando alguien encuentra en un personaje, una trama o una comunidad un lugar donde sentirse comprendido.

    Por eso queremos agradecer a todos los usuarios que, con creatividad, respeto y pasión, han contribuido a que FicRol sea un espacio donde la diversidad tenga cabida y donde existan historias tan variadas como las personas que las escriben.

    Este mes celebramos el Orgullo, pero también la importancia de seguir construyendo una comunidad donde cada persona pueda expresarse con libertad, respeto y seguridad.

    Gracias por cada personaje que rompe estereotipos, por cada historia que da visibilidad y por cada usuario que ayuda a que FicRol sea un lugar donde todas las personas tengan espacio para contar su historia.

    🩵🩷

    Feliz Mes del Orgullo. Feliz Mes de la Diversidad.

    Con cariño, Arwen Undomiel

    #PrideMonth #MesDelOrgullo #LGBTIQ #FicRol #Orgullo2026
    🌈 ¡Feliz Mes del Orgullo, FicRol! 🌈 Junio es un mes para celebrar la diversidad, la libertad de ser quienes somos y el valor de todas aquellas personas que, a lo largo de la historia, lucharon para que hoy podamos vivir con mayor visibilidad, derechos y orgullo. Como RolSage, y mis compañeros del staff también, queremos enviar nuestro cariño y apoyo a toda la comunidad LGBTIQ+, tanto a quienes forman parte de ella como a quienes contribuyen cada día a construir un espacio más inclusivo, respetuoso y seguro para todos. El rol siempre ha sido una forma de contar historias, explorar perspectivas y dar voz a personajes de todo tipo. Es por ello que, nuestra comunidad está llena de personajes que representan distintas orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género, permitiendo que otras personas puedan verse reflejadas en las historias que compartimos. La representación también importa en rol. Importa cuando un personaje ama libremente. Importa cuando una historia muestra realidades diferentes. Importa cuando alguien encuentra en un personaje, una trama o una comunidad un lugar donde sentirse comprendido. Por eso queremos agradecer a todos los usuarios que, con creatividad, respeto y pasión, han contribuido a que FicRol sea un espacio donde la diversidad tenga cabida y donde existan historias tan variadas como las personas que las escriben. Este mes celebramos el Orgullo, pero también la importancia de seguir construyendo una comunidad donde cada persona pueda expresarse con libertad, respeto y seguridad. Gracias por cada personaje que rompe estereotipos, por cada historia que da visibilidad y por cada usuario que ayuda a que FicRol sea un lugar donde todas las personas tengan espacio para contar su historia. 🌈✨ ❤️🧡💛💚💙🩵💜🩷 Feliz Mes del Orgullo. Feliz Mes de la Diversidad. Con cariño, Arwen Undomiel 🌈✨ #PrideMonth #MesDelOrgullo #LGBTIQ #FicRol #Orgullo2026
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  • Hoy mi hermano vino a visitarme a la ciudad, sinceramente no se como llego sospecho que fue ayudado por una pareja de ancianos que viven cerca de ellos, bueno no me quejo siempre me alegra poder verlo, la vida en la ciudad me tiene muchad veces ocupado y no les dedico el tiempo que me gustaría

    Lo lleve a su pastelería favorita, le gusta mucho los pasteles de hay y no lo culpo son los mejores de la ciudad, me hacia falta esto, creo que regresare con el al pueblo por un tiempo
    Hoy mi hermano vino a visitarme a la ciudad, sinceramente no se como llego sospecho que fue ayudado por una pareja de ancianos que viven cerca de ellos, bueno no me quejo siempre me alegra poder verlo, la vida en la ciudad me tiene muchad veces ocupado y no les dedico el tiempo que me gustaría Lo lleve a su pastelería favorita, le gusta mucho los pasteles de hay y no lo culpo son los mejores de la ciudad, me hacia falta esto, creo que regresare con el al pueblo por un tiempo
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  • ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ El sonido predominante en la solitaria habitación es la radio, el transmisor emite un suave Chello de Bach que es el único acompañante a la pluma golpeando contra el papel.

    La mujer está demasiado concentrada transcribiendo sus observaciones a los expedientes en los que lleva trabajando varios días, el caso Leroy se le fue entregado por el padre Clement para que pudiera hacer las entrevistas pertinentes y tomar fotografías, y ella estaba poniendo toda su energía en esos documentos detallando cada mirada evitativa y lágrima derramada.

    Su pluma se detuvo al culminar la descripción del afectado vomitando sangre luego de una intensa sesión de rezos, suspirando con la tinta negra delineando con más fuerza ese pequeño punto que termina el párrafo de tan demacrada historia.

    Dormir se ha vuelto opcional y su rostro se ha visto víctima de los estragos de sus malas prácticas de descanso ; abismos oscuros debajo de los ya castigados ojos ambar, la piel seca y los labios agrietados. Estaba dando todo de sí, mientras el padre Clement se negaba a intervenir entre sonrisas amables, caricias demasiado largas para ser formales, insistiendo en que acabara las investigaciones pertinentes antes de escalar la situación.

    "Bien podría solo ser una pobre oveja víctima de las adicciones y otras aficciones, no podemos utilizar todos nuestros recursos en una sola persona..como bien dice nuestro señor, ayúdate que yo te ayudaré" esas fueron las palabras del anciano cuando acarició con el pulgar su dorso desnudo cuando intentó entregarle la decena de evidencias que hubo acumulado, ese desagradable recuerdo retumbo en su cabeza sentiendo su cicatriz punzar de la frustracion.

    Quiso arrancarse la mano ahí mismo, pero en su lugar la llevó a agua caliente hasta que la piel se vio tan irritada que se volvió marca de quemadura menor.

    Ya estaba divagando de nuevo, pensando en cosas que no le corresponden. Debe concentrarse, esta vez tiene que ser suficiente, tenía que ser suficiente.

    Parpadeó y se sorprendió al ver las manecillas tan cambiadas, apenas logrando abrir los ojos al ser demasiado el peso cargado en sus párpados.

    Suspiro y cerro el cuaderno con un golpe seco, no porque quisiera, sino por necesidad. Teniendo que levantarse para que su cuerpo dejara de doler al haber estado sentada durante tantas horas.

    Apoyó su posterior al escritorio y con las manos apoyadas se estiró buscando corregir su postura y que su espalda pudiera alinearse librándola del intenso dolor que le venía desde su coxis.

    ¿Tiene veintinueve años o ciento nueve? Sus iguales incluso se lo han preguntado entre susurros al verla caminar por los pasillos de la iglesia. Para ella era normal, ser indeseable no importa el templo que pise, es algo habitual en ese punto de su vida.

    Un golpe en la puerta la distrae y ella alza la mirada, observando el umbral hecho de madera vieja, un material que le recuerda a ella misma.

    ── Pase, no es mi oficina así que no tiene que pedir permiso..pero aprecio la educación ── Y era verdad. Agnieszka es un peón sin hogar, pasando como fantasma por las iglesias asistiendo investigaciones o supliendo elementos caídos, pero ya llevaba un tiempo en esa misma casa del señor, a esas alturas sintiendo brotes de raíces salir de sus pies.

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛ https://www.youtube.com/watch?v=DwHpDOWhkGk
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ El sonido predominante en la solitaria habitación es la radio, el transmisor emite un suave Chello de Bach que es el único acompañante a la pluma golpeando contra el papel. La mujer está demasiado concentrada transcribiendo sus observaciones a los expedientes en los que lleva trabajando varios días, el caso Leroy se le fue entregado por el padre Clement para que pudiera hacer las entrevistas pertinentes y tomar fotografías, y ella estaba poniendo toda su energía en esos documentos detallando cada mirada evitativa y lágrima derramada. Su pluma se detuvo al culminar la descripción del afectado vomitando sangre luego de una intensa sesión de rezos, suspirando con la tinta negra delineando con más fuerza ese pequeño punto que termina el párrafo de tan demacrada historia. Dormir se ha vuelto opcional y su rostro se ha visto víctima de los estragos de sus malas prácticas de descanso ; abismos oscuros debajo de los ya castigados ojos ambar, la piel seca y los labios agrietados. Estaba dando todo de sí, mientras el padre Clement se negaba a intervenir entre sonrisas amables, caricias demasiado largas para ser formales, insistiendo en que acabara las investigaciones pertinentes antes de escalar la situación. "Bien podría solo ser una pobre oveja víctima de las adicciones y otras aficciones, no podemos utilizar todos nuestros recursos en una sola persona..como bien dice nuestro señor, ayúdate que yo te ayudaré" esas fueron las palabras del anciano cuando acarició con el pulgar su dorso desnudo cuando intentó entregarle la decena de evidencias que hubo acumulado, ese desagradable recuerdo retumbo en su cabeza sentiendo su cicatriz punzar de la frustracion. Quiso arrancarse la mano ahí mismo, pero en su lugar la llevó a agua caliente hasta que la piel se vio tan irritada que se volvió marca de quemadura menor. Ya estaba divagando de nuevo, pensando en cosas que no le corresponden. Debe concentrarse, esta vez tiene que ser suficiente, tenía que ser suficiente. Parpadeó y se sorprendió al ver las manecillas tan cambiadas, apenas logrando abrir los ojos al ser demasiado el peso cargado en sus párpados. Suspiro y cerro el cuaderno con un golpe seco, no porque quisiera, sino por necesidad. Teniendo que levantarse para que su cuerpo dejara de doler al haber estado sentada durante tantas horas. Apoyó su posterior al escritorio y con las manos apoyadas se estiró buscando corregir su postura y que su espalda pudiera alinearse librándola del intenso dolor que le venía desde su coxis. ¿Tiene veintinueve años o ciento nueve? Sus iguales incluso se lo han preguntado entre susurros al verla caminar por los pasillos de la iglesia. Para ella era normal, ser indeseable no importa el templo que pise, es algo habitual en ese punto de su vida. Un golpe en la puerta la distrae y ella alza la mirada, observando el umbral hecho de madera vieja, un material que le recuerda a ella misma. ── Pase, no es mi oficina así que no tiene que pedir permiso..pero aprecio la educación ── Y era verdad. Agnieszka es un peón sin hogar, pasando como fantasma por las iglesias asistiendo investigaciones o supliendo elementos caídos, pero ya llevaba un tiempo en esa misma casa del señor, a esas alturas sintiendo brotes de raíces salir de sus pies. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛ https://www.youtube.com/watch?v=DwHpDOWhkGk
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  • [Stephen se infiltra al área de especímenes en preparación en dónde se encuentra "Unknown". En esta ocasión con la ayuda de un guardia].

    Guardia de turno: -Apresúrese doctor. 5 minutos máximo. No quiero meterme en problemas.

    Dr Stephen Steel: -Te lo agradezco. Descuida. Seré breve. *Este sonríe y se acerca a la celda* -¿Cómo estás Unknown?. Supe que te han regalado varios libros. Pensé en traerte en esta ocasión algo más acorde a tu nivel de intelecto actual. No tienes que fingir frente a mí. *Comenta mientras le da una copia de "Noches Blancas" de Fieder Dostoievski que desliza por la ventanilla en la celda*.

    Unknown: -Fin...gir. No yo no... Stepens *dice intentando leer el nombre de su credencial pronunciandolo un poco mal* -¿Porqué eres el único amable?. Todos me tratan mal cuándo hablo. *Sus cejas se arquean y luego pregunta* Leí algo en una pantalla. ¿Que es el "vaciamiento?.

    Dr Stephen Steel: *Su sonrisa es reemplazada por una expresión seria* -Es el procedimiento al que son sometidas las "unidades de combate" que están listas para ser subyugadas. En dónde les quitan todo rastro de... Conciencia. Para hacerles obedientes y serviciales. Pero haré lo posible para que no hagan eso contigo. Escucha Unknown. Si algo me pasará quiero que recuerdes el nombre de alguien quién podría ayudarte. Su nombre es: Bianca Auditore.

    Unknown: -¿Bi... Bi... Bianca?. No quiero perder mi conciencia Stepens. No quiero. *Sus ojos se tiñen de lágrimas que aún no comprende que significan. Pero la idea de perder su conciencia y su mismísima identidad que poco a poco ha ido forjando desde su despertar. Le aterra*

    Guardia de turno: -Doctor. Debe salir de aquí ahora mismo. Su tiempo se ha acabado. Aléjese de esa cosa por favor. Y le agradecería que no vuelva. Si ya se ha despedido por favor retírese.

    [Stephen asiente. Se despide agitando su mano y se retira. Aprieta su puño indignado e impaciente. Sabe que debe actuar y pronto. De lo contrario Unknown terminará como otra unidad descerebrada más].

    [Stephen se infiltra al área de especímenes en preparación en dónde se encuentra "Unknown". En esta ocasión con la ayuda de un guardia]. Guardia de turno: -Apresúrese doctor. 5 minutos máximo. No quiero meterme en problemas. Dr Stephen Steel: -Te lo agradezco. Descuida. Seré breve. *Este sonríe y se acerca a la celda* -¿Cómo estás Unknown?. Supe que te han regalado varios libros. Pensé en traerte en esta ocasión algo más acorde a tu nivel de intelecto actual. No tienes que fingir frente a mí. *Comenta mientras le da una copia de "Noches Blancas" de Fieder Dostoievski que desliza por la ventanilla en la celda*. Unknown: -Fin...gir. No yo no... Stepens *dice intentando leer el nombre de su credencial pronunciandolo un poco mal* -¿Porqué eres el único amable?. Todos me tratan mal cuándo hablo. *Sus cejas se arquean y luego pregunta* Leí algo en una pantalla. ¿Que es el "vaciamiento?. Dr Stephen Steel: *Su sonrisa es reemplazada por una expresión seria* -Es el procedimiento al que son sometidas las "unidades de combate" que están listas para ser subyugadas. En dónde les quitan todo rastro de... Conciencia. Para hacerles obedientes y serviciales. Pero haré lo posible para que no hagan eso contigo. Escucha Unknown. Si algo me pasará quiero que recuerdes el nombre de alguien quién podría ayudarte. Su nombre es: Bianca Auditore. Unknown: -¿Bi... Bi... Bianca?. No quiero perder mi conciencia Stepens. No quiero. *Sus ojos se tiñen de lágrimas que aún no comprende que significan. Pero la idea de perder su conciencia y su mismísima identidad que poco a poco ha ido forjando desde su despertar. Le aterra* Guardia de turno: -Doctor. Debe salir de aquí ahora mismo. Su tiempo se ha acabado. Aléjese de esa cosa por favor. Y le agradecería que no vuelva. Si ya se ha despedido por favor retírese. [Stephen asiente. Se despide agitando su mano y se retira. Aprieta su puño indignado e impaciente. Sabe que debe actuar y pronto. De lo contrario Unknown terminará como otra unidad descerebrada más].
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  • Mi amigo pecador: El tanque volcado crujía bajo el viento. Más allá de aquel refugio improvisado, el campo de batalla se extendía como un desierto de cenizas. La tierra estaba teñida de gris, los árboles reducidos a esqueletos carbonizados y el aire olía a humo, sangre y pólvora.

    Dos jóvenes habían sobrevivido a lo imposible o eso parecía...

    Zelkova Legasov, el joven cura, respiraba agitadamente. Su rostro estaba manchado de hollín y sudor. Miró hacia la entrada del casco destrozado y apretó los dientes.

    ●Esos malditos nos engañaron...

    Se volvió hacia su compañero.

    ●¿Estás...?

    Las palabras murieron en su garganta.

    Hart Soger estaba apoyado contra una pared metálica. Una de sus manos presionaba desesperadamente su abdomen. La sangre brotaba entre sus dedos a borbotones, formando un charco oscuro bajo él.

    ○Me duele...

    Susurró Hart con una mueca de agonía.

    ○Me duele mucho... Voy a morir.

    ●¡No!

    Zelkova cayó de rodillas junto a él.

    ●Déjame revisarte. Intentaré cauterizar la herida.

    Hart soltó una risa débil y amarga.

    ○Es inútil, Zel... Intenté ayudarte, pero parece que la cagué... Ja...

    El cura comenzó a presionar la herida con ambas manos. Los guantes negros se empaparon de rojo en cuestión de segundos.

    ●Te sacaré de aquí. ¿Recuerdas? Me enseñaste la foto de tu novia. La verás pronto. Solo resiste...

    Hart emitió un quejido que terminó convirtiéndose en una carcajada rota.

    ○No hay ninguna novia.

    Zelkova parpadeó.

    ●¿Qué?

    ○Esa foto... se la robé a un amigo muerto. Estaba enamorado de ella. Lo envidiaba tanto...

    Su respiración empezó a volverse irregular.

    ○Compartí contigo esa historia porque... yo también quería presumir de un amor verdadero. Quería poner celosos a nuestros compañeros...

    Su mirada vagó hacia el exterior, donde los cadáveres yacían entre las cenizas.

    ○Y míralos... todos muertos.

    Una lágrima descendió por su rostro.

    ○Solo faltaba yo.

    Zelkova no encontró respuesta.

    Hart tragó saliva.

    ○He pecado... Iré al infierno junto a esos bastardos...

    Entonces comenzó a llorar.

    ●¿Por qué lloras?

    Preguntó Zelkova en voz baja.

    Hart cerró los ojos.

    ○Porque tengo miedo.

    Su voz temblaba.

    ○No quiero ir al infierno. Me arrepiento de todo lo que hice en mi vida. Ojalá pudiera ser tan recto como tú.

    Soltó una risa ahogada.

    ○Te envidio. Y eso me enerva porque eres amable con todos...

    Las lágrimas seguían cayendo.

    ○Si pudiera comenzar de cero, cambiaría todo...

    Miró sus manos ensangrentadas.

    ○Y ahora es demasiado tarde.

    Zelkova apoyó la espalda contra la pared metálica del tanque. Su mirada permaneció fija en su amigo.

    ●Nunca es tarde.

    Hart negó lentamente con la cabeza.

    ○No hay cielo para mí.

    Hubo un silencio pesado.

    El joven cura preguntó:

    ●¿Por qué temes al amor de Dios?

    Hart no respondió durante varios segundos. Sus labios temblaron.

    ○Por favor... léeme algo.

    Zelkova asintió.

    Con una voz firme, aunque quebrada por la emoción, recitó:

    ●"Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: No temas, yo te ayudaré."

    Hart escuchó aquellas palabras como un hombre perdido en medio de una tormenta. Sus ojos estaban rojos e inundados de lágrimas.

    ○¿Por qué somos tan terribles?

    Preguntó.

    Zelkova guardó silencio un instante antes de responder:

    ●Somos larvas solamente, hechas para formar mariposas angélicas que algún día mirarán a Dios de frente.

    Hart sonrió débilmente. Su corazón latía cada vez más lento.

    ○Quédate conmigo...

    Buscó la mano de su amigo.

    ○No me dejes.

    Zelkova la sujetó con fuerza.

    ●Estoy aquí.

    Entonces dijo:

    ●Repite conmigo.

    Hart lo observó.

    Y el cura comenzó a recitar:

    ●"Busqué al Señor y Él me respondió; me libró de todos mis temores."

    Los labios de Hart se movieron.

    ○Busqué... al Señor... y Él me respondió...

    Su voz era apenas un susurro.

    ○Me libró... de todos mis temores...

    Una última exhalación escapó de sus labios. Después llegó el silencio. El viento siguió soplando entre los árboles carbonizados. La mano de Hart perdió toda fuerza. Y cayó inmóvil.

    Zelkova permaneció allí, sujetándola. Esperó. Un segundo. Dos. Diez. Como si se negara a aceptar lo evidente. Por fin comprendió que estaba solo. Las lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas ennegrecidas. Luego vino un sollozo. Y después otro hasta que el joven cura alzó el rostro hacia el cielo gris y lanzó un aullido desgarrador.

    ●¡HAAAAART!

    Su voz atravesó el campo muerto.

    ●¡HART!

    Refulgió el eco de un nombre pronunciado por alguien que acababa de perder a su mejor amigo.
    Mi amigo pecador: El tanque volcado crujía bajo el viento. Más allá de aquel refugio improvisado, el campo de batalla se extendía como un desierto de cenizas. La tierra estaba teñida de gris, los árboles reducidos a esqueletos carbonizados y el aire olía a humo, sangre y pólvora. Dos jóvenes habían sobrevivido a lo imposible o eso parecía... Zelkova Legasov, el joven cura, respiraba agitadamente. Su rostro estaba manchado de hollín y sudor. Miró hacia la entrada del casco destrozado y apretó los dientes. ●Esos malditos nos engañaron... Se volvió hacia su compañero. ●¿Estás...? Las palabras murieron en su garganta. Hart Soger estaba apoyado contra una pared metálica. Una de sus manos presionaba desesperadamente su abdomen. La sangre brotaba entre sus dedos a borbotones, formando un charco oscuro bajo él. ○Me duele... Susurró Hart con una mueca de agonía. ○Me duele mucho... Voy a morir. ●¡No! Zelkova cayó de rodillas junto a él. ●Déjame revisarte. Intentaré cauterizar la herida. Hart soltó una risa débil y amarga. ○Es inútil, Zel... Intenté ayudarte, pero parece que la cagué... Ja... El cura comenzó a presionar la herida con ambas manos. Los guantes negros se empaparon de rojo en cuestión de segundos. ●Te sacaré de aquí. ¿Recuerdas? Me enseñaste la foto de tu novia. La verás pronto. Solo resiste... Hart emitió un quejido que terminó convirtiéndose en una carcajada rota. ○No hay ninguna novia. Zelkova parpadeó. ●¿Qué? ○Esa foto... se la robé a un amigo muerto. Estaba enamorado de ella. Lo envidiaba tanto... Su respiración empezó a volverse irregular. ○Compartí contigo esa historia porque... yo también quería presumir de un amor verdadero. Quería poner celosos a nuestros compañeros... Su mirada vagó hacia el exterior, donde los cadáveres yacían entre las cenizas. ○Y míralos... todos muertos. Una lágrima descendió por su rostro. ○Solo faltaba yo. Zelkova no encontró respuesta. Hart tragó saliva. ○He pecado... Iré al infierno junto a esos bastardos... Entonces comenzó a llorar. ●¿Por qué lloras? Preguntó Zelkova en voz baja. Hart cerró los ojos. ○Porque tengo miedo. Su voz temblaba. ○No quiero ir al infierno. Me arrepiento de todo lo que hice en mi vida. Ojalá pudiera ser tan recto como tú. Soltó una risa ahogada. ○Te envidio. Y eso me enerva porque eres amable con todos... Las lágrimas seguían cayendo. ○Si pudiera comenzar de cero, cambiaría todo... Miró sus manos ensangrentadas. ○Y ahora es demasiado tarde. Zelkova apoyó la espalda contra la pared metálica del tanque. Su mirada permaneció fija en su amigo. ●Nunca es tarde. Hart negó lentamente con la cabeza. ○No hay cielo para mí. Hubo un silencio pesado. El joven cura preguntó: ●¿Por qué temes al amor de Dios? Hart no respondió durante varios segundos. Sus labios temblaron. ○Por favor... léeme algo. Zelkova asintió. Con una voz firme, aunque quebrada por la emoción, recitó: ●"Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: No temas, yo te ayudaré." Hart escuchó aquellas palabras como un hombre perdido en medio de una tormenta. Sus ojos estaban rojos e inundados de lágrimas. ○¿Por qué somos tan terribles? Preguntó. Zelkova guardó silencio un instante antes de responder: ●Somos larvas solamente, hechas para formar mariposas angélicas que algún día mirarán a Dios de frente. Hart sonrió débilmente. Su corazón latía cada vez más lento. ○Quédate conmigo... Buscó la mano de su amigo. ○No me dejes. Zelkova la sujetó con fuerza. ●Estoy aquí. Entonces dijo: ●Repite conmigo. Hart lo observó. Y el cura comenzó a recitar: ●"Busqué al Señor y Él me respondió; me libró de todos mis temores." Los labios de Hart se movieron. ○Busqué... al Señor... y Él me respondió... Su voz era apenas un susurro. ○Me libró... de todos mis temores... Una última exhalación escapó de sus labios. Después llegó el silencio. El viento siguió soplando entre los árboles carbonizados. La mano de Hart perdió toda fuerza. Y cayó inmóvil. Zelkova permaneció allí, sujetándola. Esperó. Un segundo. Dos. Diez. Como si se negara a aceptar lo evidente. Por fin comprendió que estaba solo. Las lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas ennegrecidas. Luego vino un sollozo. Y después otro hasta que el joven cura alzó el rostro hacia el cielo gris y lanzó un aullido desgarrador. ●¡HAAAAART! Su voz atravesó el campo muerto. ●¡HART! Refulgió el eco de un nombre pronunciado por alguien que acababa de perder a su mejor amigo.
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