A halfmoon fading from my sight
I see your vision in its light
But now it's gone and left me so alone
I know I have to find you now
Can hear you name and don't know how
Why can't we make this darkness feel like home?
Running through the monsoon
Beyond the world
'Til the end of time
Where the rain won't hurt
Fighting the storm
Into the blue
And when I lose myself I'll think of you
Together we'll be running somewhere new
A halfmoon fading from my sight
I see your vision in its light
But now it's gone and left me so alone
I know I have to find you now
Can hear you name and don't know how
Why can't we make this darkness feel like home?
Running through the monsoon
Beyond the world
'Til the end of time
Where the rain won't hurt
Fighting the storm
Into the blue
And when I lose myself I'll think of you
Together we'll be running somewhere new
para volver la ciudad un reflejo interminable de luces deformadas sobre el asfalto. Nueva York seguía despierta pese a la hora; taxis cruzando avenidas todavía congestionadas, conversaciones perdidas entre el ruido del tráfico y pantallas gigantes proyectando noticias como si el mundo necesitara recordarles cada cinco minutos exactamente a qué debía temerle.
Caminaba entre la multitud sin prisa real. A veces salía del Instituto únicamente para eso. Caminar, respirar aire que no estuviera cargado de discusiones políticas, reportes de ataques o estudiantes preguntándose si el mundo terminaría odiándolos antes siquiera de que aprendieran a entenderse a sí mismos. No siempre ayudaba, pero aunque había una pizca de esperanza todavía, esta misma estaba extinguiéndose poco a poco; lo sabía.
Últimamente casi nunca lo hacía.
Una pantalla suspendida sobre la avenida volvió a cambiar de segmento mientras esperaba junto al cruce peatonal. El logo de Stark apareció acompañado de gráficos, declaraciones oficiales y palabras cuidadosamente escogidas para sonar tranquilizadoras.
"Modernización, seguridad, implementación avanzada del programa SENTINEL"
Sostuvo la mirada sobre la pantalla un instante, más de lo necesario. Todavía recordaba el sonido de las voces, el ruido de las secuelas que Genosha dejó. No el de las explosiones, pero sí de todo.
El silencio imposible de una ciudad entera reducida a humo, concreto roto y cuerpos bajo escombros mientras Centinelas seguían sobrevolando como si aquello hubiera sido una operación cumplida. Recordaba sostener estructuras colapsadas con las manos ensangrentadas buscando sobrevivientes sabiendo, incluso antes de encontrarlos, que muchos ya no estaban vivos.
¿Y ahora? El mundo volvía a hablar de Centinelas como si solo fueran tecnología. Como si no existieran cadáveres enterrados bajo esa palabra maldita.
Desvió finalmente la vista, y fue ahí cuando reanudó con su andar. La multitud seguía desplazándose a su alrededor como una corriente interminable de paraguas oscuros y pasos apresurados. Personas demasiado ocupadas sobreviviendo su propia rutina como para notar los detalles bajo la capucha de su suéter, o el visor rubí que brilla con poca intensidad para pasar desapercibido. La mirada de Summers se alzó ligeramente y con reconocimiento. No de inmediato como alguien conocido, sino como una imagen mal archivada en algún rincón incómodo de su memoria reciente. El rostro apareció primero fragmentado; una fotografía granulada proyectada sobre una mesa de la sala de estrategia, expedientes abiertos entre tazas de café frío y reportes acumulándose demasiado rápido como para ignorarlos.
Hank había mencionado su nombre también. Posible exposición a manifestaciones psiquicas no clasificadas, episodios visuales recurrentes. Patrones extraños detectados por Cerebro cerca de su ubicación durante las últimas semanas. Nada concluyente todavía, pero suficiente para mantener ese perfil bajo y observación pasiva. Mantuvo la mirada todavía hacia delante, mientras el comunicador emite la voz de Ororo del otro lado.
Desvió ligeramente el rostro, manteniendo la mirada fija conforme continúa con el canal privado activo, con un movimiento sutil y discreto de la mano cerca del cuello de la chaqueta. —Storm —el ruido de la lluvia cubrió parcialmente su voz. Esperó apenas un segundo, y continuó —, la encontré.
Su todo bajó automáticamente, volviéndose más serio mientras seguía caminando sin acercarse demasiado todavía.
—La chica de los reportes de Hank. Coincide con los registros que Cerebro detectó esta semana cerca del Midtown sector —sus ojos se elevaron brevemente hacia la pantalla suspendida sobre la avenida aledaña. Las imágenes publicitarias parpadearon apenas un instante; tan rápido que cualquier persona lo habría ignorado, pero no Scott.
Tensó la mandíbula en señal de alerta.
—Y creo que Hank se quedó corto con las anomalías —hizo una pausa. Observó nuevamente a la pantalla tan pronto una sombra se muestra a cierta distancia. Esta observa directo a él, a la multitud, pero con especial énfasis a la chica en cuestión. —No parece consciente de lo que está pasando —añadió finalmente—. Pero algo alrededor de ella está reaccionando.
El comunicador quedó en silencio unos segundos mientras él intenta reducir apenas el paso y la distancia.
¿Entonces? Ocurrió de nuevo...
Las pantallas sobre la avenida distorsionaron la imagen al mismo tiempo. No completamente; apenas una interferencia brevemente atravesando la señal. Colores deformándose, estática, y si se prestaba la suficiente atención a las pantallas, figuras; tres ojos, uno y miles después.
para volver la ciudad un reflejo interminable de luces deformadas sobre el asfalto. Nueva York seguía despierta pese a la hora; taxis cruzando avenidas todavía congestionadas, conversaciones perdidas entre el ruido del tráfico y pantallas gigantes proyectando noticias como si el mundo necesitara recordarles cada cinco minutos exactamente a qué debía temerle.
Caminaba entre la multitud sin prisa real. A veces salía del Instituto únicamente para eso. Caminar, respirar aire que no estuviera cargado de discusiones políticas, reportes de ataques o estudiantes preguntándose si el mundo terminaría odiándolos antes siquiera de que aprendieran a entenderse a sí mismos. No siempre ayudaba, pero aunque había una pizca de esperanza todavía, esta misma estaba extinguiéndose poco a poco; lo sabía.
Últimamente casi nunca lo hacía.
Una pantalla suspendida sobre la avenida volvió a cambiar de segmento mientras esperaba junto al cruce peatonal. El logo de Stark apareció acompañado de gráficos, declaraciones oficiales y palabras cuidadosamente escogidas para sonar tranquilizadoras.
"Modernización, seguridad, implementación avanzada del programa SENTINEL"
Sostuvo la mirada sobre la pantalla un instante, más de lo necesario. Todavía recordaba el sonido de las voces, el ruido de las secuelas que Genosha dejó. No el de las explosiones, pero sí de todo.
El silencio imposible de una ciudad entera reducida a humo, concreto roto y cuerpos bajo escombros mientras Centinelas seguían sobrevolando como si aquello hubiera sido una operación cumplida. Recordaba sostener estructuras colapsadas con las manos ensangrentadas buscando sobrevivientes sabiendo, incluso antes de encontrarlos, que muchos ya no estaban vivos.
¿Y ahora? El mundo volvía a hablar de Centinelas como si solo fueran tecnología. Como si no existieran cadáveres enterrados bajo esa palabra maldita.
Desvió finalmente la vista, y fue ahí cuando reanudó con su andar. La multitud seguía desplazándose a su alrededor como una corriente interminable de paraguas oscuros y pasos apresurados. Personas demasiado ocupadas sobreviviendo su propia rutina como para notar los detalles bajo la capucha de su suéter, o el visor rubí que brilla con poca intensidad para pasar desapercibido. La mirada de Summers se alzó ligeramente y con reconocimiento. No de inmediato como alguien conocido, sino como una imagen mal archivada en algún rincón incómodo de su memoria reciente. El rostro apareció primero fragmentado; una fotografía granulada proyectada sobre una mesa de la sala de estrategia, expedientes abiertos entre tazas de café frío y reportes acumulándose demasiado rápido como para ignorarlos.
Hank había mencionado su nombre también. Posible exposición a manifestaciones psiquicas no clasificadas, episodios visuales recurrentes. Patrones extraños detectados por Cerebro cerca de su ubicación durante las últimas semanas. Nada concluyente todavía, pero suficiente para mantener ese perfil bajo y observación pasiva. Mantuvo la mirada todavía hacia delante, mientras el comunicador emite la voz de Ororo del otro lado.
Desvió ligeramente el rostro, manteniendo la mirada fija conforme continúa con el canal privado activo, con un movimiento sutil y discreto de la mano cerca del cuello de la chaqueta. —Storm —el ruido de la lluvia cubrió parcialmente su voz. Esperó apenas un segundo, y continuó —, la encontré.
Su todo bajó automáticamente, volviéndose más serio mientras seguía caminando sin acercarse demasiado todavía.
—La chica de los reportes de Hank. Coincide con los registros que Cerebro detectó esta semana cerca del Midtown sector —sus ojos se elevaron brevemente hacia la pantalla suspendida sobre la avenida aledaña. Las imágenes publicitarias parpadearon apenas un instante; tan rápido que cualquier persona lo habría ignorado, pero no Scott.
Tensó la mandíbula en señal de alerta.
—Y creo que Hank se quedó corto con las anomalías —hizo una pausa. Observó nuevamente a la pantalla tan pronto una sombra se muestra a cierta distancia. Esta observa directo a él, a la multitud, pero con especial énfasis a la chica en cuestión. —No parece consciente de lo que está pasando —añadió finalmente—. Pero algo alrededor de ella está reaccionando.
El comunicador quedó en silencio unos segundos mientras él intenta reducir apenas el paso y la distancia.
¿Entonces? Ocurrió de nuevo...
Las pantallas sobre la avenida distorsionaron la imagen al mismo tiempo. No completamente; apenas una interferencia brevemente atravesando la señal. Colores deformándose, estática, y si se prestaba la suficiente atención a las pantallas, figuras; tres ojos, uno y miles después.
Zagreo the Dark Demon Greek Mitology Que bueno que pudiste venir. Habías dicho que querías hacer una prueba de compatibilidad ¿verdad? Bueno este es un laboratorio normal, lo llevamos con varias especies y seres de este tiempo, si todo sale bien. Seguramente te llevare a mi laboratorio donde esta mi capsula, es decir, al laboratorio que viene del futuro.
-Diría la albina mientras veía los datos. El tubo de ensayo en su mano tenia una formula mezclada con un poco de su sangre bastante diluida por eso en lugar de rojo se veía algo rosa.-
Tienes que ver esto y luego tomar la decisión de lo que deseas hacer. Luego veremos como comparar los datos de los dioses para ver que paso con ellos en el futuro.
-Dijo suspirando indicándole a Zagreo que se siente. Luego se acercó a 3 jaulas. En una de ellas había un zorro volador que era un tipo de murciélago, en otra había un conejillo de indias y por último había un poderoso dragón de comodo llamado "Satán" por lo agresivo y poderoso que era. La albina se acercó al conejillo de indias y le dio una gota de su sangre diluida. A los pocos segundos la pequeña criatura estallo dejando un mar de tripas por todos lados.-
El resultado era esperado.
-Luego fue donde el dragón de comodo que estaba bajo hipnosis para darle una gota mientras otra persona le daba también una gota. Ninguno exploto.-
Espera un poco...
-Solo pasó 1 min antes que el dragón explotara mientras que el zorro volador solo se hizo un poco más pequeño y salio de la jaula destruyendo la misma con sus alas y voló para clavar sus garras en el techo y dormirse.-
Creí que el dragón duraría más... Como puedes ver si eres incompatible literalmente explotas. Yo soy la Vampire Special Prototype, por eso ese pequeño evoluciono en vez de explotar porque nuestra sangre es compatible ya que en mi están todas las cadenas de ADN de tipo murciélago y vampiro que existió, existe y existirá en el futuro.
¿Que opinas? ¿Aun quieres arriesgarte a experimentar?
[Dark_Demon] Que bueno que pudiste venir. Habías dicho que querías hacer una prueba de compatibilidad ¿verdad? Bueno este es un laboratorio normal, lo llevamos con varias especies y seres de este tiempo, si todo sale bien. Seguramente te llevare a mi laboratorio donde esta mi capsula, es decir, al laboratorio que viene del futuro.
-Diría la albina mientras veía los datos. El tubo de ensayo en su mano tenia una formula mezclada con un poco de su sangre bastante diluida por eso en lugar de rojo se veía algo rosa.-
Tienes que ver esto y luego tomar la decisión de lo que deseas hacer. Luego veremos como comparar los datos de los dioses para ver que paso con ellos en el futuro.
-Dijo suspirando indicándole a Zagreo que se siente. Luego se acercó a 3 jaulas. En una de ellas había un zorro volador que era un tipo de murciélago, en otra había un conejillo de indias y por último había un poderoso dragón de comodo llamado "Satán" por lo agresivo y poderoso que era. La albina se acercó al conejillo de indias y le dio una gota de su sangre diluida. A los pocos segundos la pequeña criatura estallo dejando un mar de tripas por todos lados.-
El resultado era esperado.
-Luego fue donde el dragón de comodo que estaba bajo hipnosis para darle una gota mientras otra persona le daba también una gota. Ninguno exploto.-
Espera un poco...
-Solo pasó 1 min antes que el dragón explotara mientras que el zorro volador solo se hizo un poco más pequeño y salio de la jaula destruyendo la misma con sus alas y voló para clavar sus garras en el techo y dormirse.-
Creí que el dragón duraría más... Como puedes ver si eres incompatible literalmente explotas. Yo soy la Vampire Special Prototype, por eso ese pequeño evoluciono en vez de explotar porque nuestra sangre es compatible ya que en mi están todas las cadenas de ADN de tipo murciélago y vampiro que existió, existe y existirá en el futuro.
¿Que opinas? ¿Aun quieres arriesgarte a experimentar?
En el instituto Haedong era un lugar donde los golpes hablaban más fuerte que las palabras.
Los profesores llegaban tarde, ignoraban los problemas y dejaban que los estudiantes resolvieran todo entre ellos. Los pasillos estaban llenos de rumores, peleas y miedo. Ahí dentro, si no sabías defenderte, terminabas convertido en una víctima.
Yo Kang Woo-Ming llevaba pocas semanas en el instituto.
Siempre ocupaba el asiento del fondo, junto a la ventana. Dormía durante las clases con la capucha puesta y los auriculares alrededor del cuello, como si el resto del mundo no le importara. Nadie sabía mucho sobre él, excepto que entrenaba boxeo y artes marciales mixtas desde hacía años.
Sus nudillos marcados y los moretones constantes en sus brazos hablaban por sí solos.
Aquella tarde la lluvia golpeaba fuerte las ventanas del salón 2-B. El profesor todavía no llegaba y el aula estaba completamente fuera de control.
Algunos gritaban. Otros jugaban en sus celulares. Y varios observaban en silencio una escena que se repetía casi todos los días.
Yoo Jae-Han estaba siendo arrinconado contra los pupitres por Park Tae-Jun y su grupo.
—¿No entiendes cuando te hablamos? —dijo Tae-Jun empujándolo del pecho.
Jae-Han intentó apartarse, pero otro estudiante lo sujetó del hombro mientras las risas llenaban el salón.
—Mírenlo, parece que va a llorar otra vez.
Un golpe seco hizo que Jae-Han cayera contra el suelo.
Nadie intervenía.
Nadie quería convertirse en el siguiente objetivo.
En la última fila, Kang Woo-Ming seguía dormido con la cabeza apoyada sobre el brazo… hasta que el sonido de una silla arrastrándose violentamente por el piso rompió el ambiente.
Sus ojos se abrieron lentamente.
El salón quedó en silencio apenas levantó la mirada.
Woo-Ming observó a Jae-Han en el suelo y después a Tae-Jun.
Su expresión era fría. Molesta.
Como alguien a quien acababan de despertar en el peor momento.
—Oye —murmuró con voz baja—. ¿Pueden cerrar la boca?
Tae-Jun soltó una risa burlona.
—¿Y tú qué vas a hacer?
Woo-Ming se levantó despacio de su asiento.
El sonido de sus zapatillas contra el piso hizo que varios estudiantes retrocedieran instintivamente.
No parecía enfadado. Eso era lo peor.
Caminó hasta quedar frente a Tae-Jun y miró brevemente a Jae-Han antes de volver la vista hacia el bully.
—Déjalo.
—Hazme.
El golpe salió sin aviso.
Un jab directo al rostro.
Rápido. Preciso. Limpio.
La cabeza de Tae-Jun se movió hacia atrás mientras retrocedía tambaleándose entre las mesas. Los estudiantes soltaron exclamaciones sorprendidas.
Nadie esperaba que alguien golpeara primero a Tae-Jun.
Mucho menos Kang Woo-Ming.
La expresión del bully cambió inmediatamente de burla a rabia.
—¡Maldito bastardo!
Tae-Jun agarró una silla metálica cercana y la levantó violentamente para lanzársela encima.
Pero Woo-Ming reaccionó al instante.
Esquivó el golpe moviendo apenas el cuerpo hacia un lado mientras la silla pasaba rozándolo y chocaba contra un pupitre.
Y entonces contraatacó.
Jab.
Otro jab.
Otro más.
Golpes rápidos y secos impactaron directamente sobre el rostro de Tae-Jun. Su boxeo era demasiado técnico para una pelea escolar. Cada golpe encontraba el mismo lugar: nariz, mandíbula, boca.
Tae-Jun intentó cubrirse, pero Woo-Ming no le daba espacio.
Los puños salían como reflejos automáticos.
Retroceder. Esquivar. Golpear.
Todo perfectamente calculado.
Un último cross impactó de lleno en la mandíbula del bully, haciéndolo caer pesadamente contra el suelo entre las sillas.
Silencio.
Completo silencio.
Incluso los amigos de Tae-Jun habían retrocedido.
Woo-Ming respiró lentamente mientras bajaba las manos. Miró al chico tirado en el piso y luego giró la cabeza hacia el resto del salón.
La tensión seguía flotando en el aire.
Y justo en ese momento, la puerta del aula comenzó a abrirse.
La puerta apenas comenzaba a abrirse cuando Park Tae-Jun volvió a levantarse del suelo.
Respiraba agitado, con sangre bajándole por la nariz y una mirada completamente llena de rabia. Las risas silenciosas de algunos compañeros terminaron de romperle el orgullo.
—Te voy a matar… —escupió entre dientes.
Woo-Ming ni siquiera se movió.
Seguía de pie frente a él, relajado, con las manos bajas como si aquella pelea no significara nada.
Fue entonces cuando Tae-Jun tomó nuevamente la silla metálica caída junto a los pupitres.
Esta vez no dudó.
La levantó por encima del hombro y corrió directamente hacia Woo-Ming dispuesto a golpearlo de lleno.
Varias personas gritaron.
El sonido del metal cortando el aire resonó en el salón.
Pero Woo-Ming reaccionó por puro instinto de combate.
Dio un paso corto hacia adelante, entrando dentro del rango antes de que la silla pudiera tomar fuerza completa.
Y golpeó.
Un puño directo al hígado.
Seco. Rápido. Preciso.
Tae-Jun soltó el aire de golpe, doblándose por el dolor mientras la silla resbalaba de sus manos.
Woo-Ming aprovechó el momento.
Otro golpe al abdomen.
Luego un jab corto al rostro que terminó de hacerlo retroceder.
El bully apenas podía respirar.
Sus piernas temblaban mientras intentaba mantenerse de pie.
Y justo en ese instante—
—¡¡¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?!!
La voz atravesó el salón entero.
La profesora Suzy acababa de entrar al aula.
Todos se congelaron inmediatamente.
Woo-Ming giró apenas la cabeza al escuchar el grito y luego miró de nuevo a Tae-Jun, que seguía intentando levantar la silla.
El chico soltó un suspiro cansado antes de hablar con total tranquilidad.
—Oye… baja la silla.
Tae-Jun quedó inmóvil.
—Te dije que tus problemas mentales no son asunto mío.
El salón explotó en murmullos y risas ahogadas.
La profesora Suzy caminó rápidamente hacia ellos con expresión furiosa.
—¡¿Quién empezó esta pelea?!
Por primera vez, Tae-Jun parecía completamente perdido.
Woo-Ming observó a la profesora unos segundos y luego, de manera inesperada, bajó la cabeza educadamente.
—Lo siento, profesora.
Después tomó a Tae-Jun de la parte trasera del uniforme y lo obligó a inclinarse también frente a ella.
—Pide perdón.
—¿Qué…?
Woo-Ming apretó un poco más el agarre.
—Hazlo.
Tae-Jun, todavía sin aire y humillado frente a todo el salón, terminó bajando la cabeza a la fuerza.
—…Lo siento.
Las carcajadas comenzaron inmediatamente.
Varios estudiantes se taparon la boca para no reír más fuerte al ver al bully del instituto obligado a disculparse como un niño pequeño.
Incluso algunos grababan escondidos con el celular.
El rostro de Tae-Jun se puso rojo de vergüenza.
Mientras tanto, Kang Woo-Ming simplemente soltó el uniforme del chico y volvió a acomodarse la manga del hoodie como si nada hubiera pasado.
UN DIA NORMAL COMO TODOS LOS DIAS
En el instituto Haedong era un lugar donde los golpes hablaban más fuerte que las palabras.
Los profesores llegaban tarde, ignoraban los problemas y dejaban que los estudiantes resolvieran todo entre ellos. Los pasillos estaban llenos de rumores, peleas y miedo. Ahí dentro, si no sabías defenderte, terminabas convertido en una víctima.
Yo Kang Woo-Ming llevaba pocas semanas en el instituto.
Siempre ocupaba el asiento del fondo, junto a la ventana. Dormía durante las clases con la capucha puesta y los auriculares alrededor del cuello, como si el resto del mundo no le importara. Nadie sabía mucho sobre él, excepto que entrenaba boxeo y artes marciales mixtas desde hacía años.
Sus nudillos marcados y los moretones constantes en sus brazos hablaban por sí solos.
Aquella tarde la lluvia golpeaba fuerte las ventanas del salón 2-B. El profesor todavía no llegaba y el aula estaba completamente fuera de control.
Algunos gritaban. Otros jugaban en sus celulares. Y varios observaban en silencio una escena que se repetía casi todos los días.
Yoo Jae-Han estaba siendo arrinconado contra los pupitres por Park Tae-Jun y su grupo.
—¿No entiendes cuando te hablamos? —dijo Tae-Jun empujándolo del pecho.
Jae-Han intentó apartarse, pero otro estudiante lo sujetó del hombro mientras las risas llenaban el salón.
—Mírenlo, parece que va a llorar otra vez.
Un golpe seco hizo que Jae-Han cayera contra el suelo.
Nadie intervenía.
Nadie quería convertirse en el siguiente objetivo.
En la última fila, Kang Woo-Ming seguía dormido con la cabeza apoyada sobre el brazo… hasta que el sonido de una silla arrastrándose violentamente por el piso rompió el ambiente.
Sus ojos se abrieron lentamente.
El salón quedó en silencio apenas levantó la mirada.
Woo-Ming observó a Jae-Han en el suelo y después a Tae-Jun.
Su expresión era fría. Molesta.
Como alguien a quien acababan de despertar en el peor momento.
—Oye —murmuró con voz baja—. ¿Pueden cerrar la boca?
Tae-Jun soltó una risa burlona.
—¿Y tú qué vas a hacer?
Woo-Ming se levantó despacio de su asiento.
El sonido de sus zapatillas contra el piso hizo que varios estudiantes retrocedieran instintivamente.
No parecía enfadado. Eso era lo peor.
Caminó hasta quedar frente a Tae-Jun y miró brevemente a Jae-Han antes de volver la vista hacia el bully.
—Déjalo.
—Hazme.
El golpe salió sin aviso.
Un jab directo al rostro.
Rápido. Preciso. Limpio.
La cabeza de Tae-Jun se movió hacia atrás mientras retrocedía tambaleándose entre las mesas. Los estudiantes soltaron exclamaciones sorprendidas.
Nadie esperaba que alguien golpeara primero a Tae-Jun.
Mucho menos Kang Woo-Ming.
La expresión del bully cambió inmediatamente de burla a rabia.
—¡Maldito bastardo!
Tae-Jun agarró una silla metálica cercana y la levantó violentamente para lanzársela encima.
Pero Woo-Ming reaccionó al instante.
Esquivó el golpe moviendo apenas el cuerpo hacia un lado mientras la silla pasaba rozándolo y chocaba contra un pupitre.
Y entonces contraatacó.
Jab.
Otro jab.
Otro más.
Golpes rápidos y secos impactaron directamente sobre el rostro de Tae-Jun. Su boxeo era demasiado técnico para una pelea escolar. Cada golpe encontraba el mismo lugar: nariz, mandíbula, boca.
Tae-Jun intentó cubrirse, pero Woo-Ming no le daba espacio.
Los puños salían como reflejos automáticos.
Retroceder. Esquivar. Golpear.
Todo perfectamente calculado.
Un último cross impactó de lleno en la mandíbula del bully, haciéndolo caer pesadamente contra el suelo entre las sillas.
Silencio.
Completo silencio.
Incluso los amigos de Tae-Jun habían retrocedido.
Woo-Ming respiró lentamente mientras bajaba las manos. Miró al chico tirado en el piso y luego giró la cabeza hacia el resto del salón.
La tensión seguía flotando en el aire.
Y justo en ese momento, la puerta del aula comenzó a abrirse.
La puerta apenas comenzaba a abrirse cuando Park Tae-Jun volvió a levantarse del suelo.
Respiraba agitado, con sangre bajándole por la nariz y una mirada completamente llena de rabia. Las risas silenciosas de algunos compañeros terminaron de romperle el orgullo.
—Te voy a matar… —escupió entre dientes.
Woo-Ming ni siquiera se movió.
Seguía de pie frente a él, relajado, con las manos bajas como si aquella pelea no significara nada.
Fue entonces cuando Tae-Jun tomó nuevamente la silla metálica caída junto a los pupitres.
Esta vez no dudó.
La levantó por encima del hombro y corrió directamente hacia Woo-Ming dispuesto a golpearlo de lleno.
Varias personas gritaron.
El sonido del metal cortando el aire resonó en el salón.
Pero Woo-Ming reaccionó por puro instinto de combate.
Dio un paso corto hacia adelante, entrando dentro del rango antes de que la silla pudiera tomar fuerza completa.
Y golpeó.
Un puño directo al hígado.
Seco. Rápido. Preciso.
Tae-Jun soltó el aire de golpe, doblándose por el dolor mientras la silla resbalaba de sus manos.
Woo-Ming aprovechó el momento.
Otro golpe al abdomen.
Luego un jab corto al rostro que terminó de hacerlo retroceder.
El bully apenas podía respirar.
Sus piernas temblaban mientras intentaba mantenerse de pie.
Y justo en ese instante—
—¡¡¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?!!
La voz atravesó el salón entero.
La profesora Suzy acababa de entrar al aula.
Todos se congelaron inmediatamente.
Woo-Ming giró apenas la cabeza al escuchar el grito y luego miró de nuevo a Tae-Jun, que seguía intentando levantar la silla.
El chico soltó un suspiro cansado antes de hablar con total tranquilidad.
—Oye… baja la silla.
Tae-Jun quedó inmóvil.
—Te dije que tus problemas mentales no son asunto mío.
El salón explotó en murmullos y risas ahogadas.
La profesora Suzy caminó rápidamente hacia ellos con expresión furiosa.
—¡¿Quién empezó esta pelea?!
Por primera vez, Tae-Jun parecía completamente perdido.
Woo-Ming observó a la profesora unos segundos y luego, de manera inesperada, bajó la cabeza educadamente.
—Lo siento, profesora.
Después tomó a Tae-Jun de la parte trasera del uniforme y lo obligó a inclinarse también frente a ella.
—Pide perdón.
—¿Qué…?
Woo-Ming apretó un poco más el agarre.
—Hazlo.
Tae-Jun, todavía sin aire y humillado frente a todo el salón, terminó bajando la cabeza a la fuerza.
—…Lo siento.
Las carcajadas comenzaron inmediatamente.
Varios estudiantes se taparon la boca para no reír más fuerte al ver al bully del instituto obligado a disculparse como un niño pequeño.
Incluso algunos grababan escondidos con el celular.
El rostro de Tae-Jun se puso rojo de vergüenza.
Mientras tanto, Kang Woo-Ming simplemente soltó el uniforme del chico y volvió a acomodarse la manga del hoodie como si nada hubiera pasado.
-Mi sonrisa desapareció lentamente mientras observaba tu espalda alejarse entre la tormenta.-
-Por primera vez desde que llegué a la montaña… no hubo risa.-
-No intenté detenerte.
No corrí tras de ti.
No pronuncié excusas.-
-El viento helado movió lentamente mi cabello rubio mientras permanecía inmóvil al borde del abismo.-
—Nunca te deseché.
-Mi voz salió más baja esta vez. Más humana.-
—Y eso es lo que hace que duela tanto.
-Bajé lentamente la mirada hacia el vacío bajo mis pies.-
—El Caos siempre me enseñó a destruirme por las personas que amo.
-Una pequeña risa rota escapó entre mis labios, apenas audible.-
—Supongo que ésta vez no fue diferente.
-Y aun así… no di un solo paso para seguirte.-
-Solo me quedé allí, mirando cómo el monstruo que aprendió a sentir desaparecía entre la nieve.-
-Entonces… dejé caer mi cuerpo al abismo.-
-El viento rugió alrededor de mí mientras cerraba lentamente los ojos, imaginando un mundo imposible.-
-Un universo sin dolor.
Sin guerras.
Sin miedo.
Sin decepción.-
-Mi destino.-
—Cerrando los ojos se apaga el universo…
—Pequeño telón… para un escenario tan inmenso…
-El impacto contra la nieve no fue violento.
No hubo destrucción.
No hubo gritos.-
-Mi cuerpo simplemente quedó tendido entre el blanco infinito mientras pequeños copos comenzaban a cubrir lentamente mi piel.-
-Y entonces… sonreí.-
—No…
-Mi voz salió ahogada, tibia, mezclándose con la sangre que escapaba entre mis labios.-
—No he nacido para sentir… ni para amar la vida.
—Mi objetivo siempre fue el mismo.
-El viento arrastró mis palabras montaña arriba, persiguiendo la espalda de aquel monstruo que seguía alejándose.-
—Te lo prometo, Vharkhul Braknak…
—Voy a destruirlo todo… hasta que no quede nada.
—Y entonces lo reconstruiré a la perfección.
—No existirá el miedo.
Ni el dolor.
Ni la decepción.
Ni el poder.
Ni la guerra…
-Mis ojos dorados se abrieron apenas un instante bajo la nieve.-
—Solo almas…
En cuerpos idénticos y perfectos.
—Sin envidia.
Sin rencor.
—Solo amor.
-Una última sonrisa torcida apareció lentamente en mi rostro mientras la tormenta terminaba de cubrirme.-
—En nombre del Caos.
-Mi sonrisa desapareció lentamente mientras observaba tu espalda alejarse entre la tormenta.-
-Por primera vez desde que llegué a la montaña… no hubo risa.-
-No intenté detenerte.
No corrí tras de ti.
No pronuncié excusas.-
-El viento helado movió lentamente mi cabello rubio mientras permanecía inmóvil al borde del abismo.-
—Nunca te deseché.
-Mi voz salió más baja esta vez. Más humana.-
—Y eso es lo que hace que duela tanto.
-Bajé lentamente la mirada hacia el vacío bajo mis pies.-
—El Caos siempre me enseñó a destruirme por las personas que amo.
-Una pequeña risa rota escapó entre mis labios, apenas audible.-
—Supongo que ésta vez no fue diferente.
-Y aun así… no di un solo paso para seguirte.-
-Solo me quedé allí, mirando cómo el monstruo que aprendió a sentir desaparecía entre la nieve.-
-Entonces… dejé caer mi cuerpo al abismo.-
-El viento rugió alrededor de mí mientras cerraba lentamente los ojos, imaginando un mundo imposible.-
-Un universo sin dolor.
Sin guerras.
Sin miedo.
Sin decepción.-
-Mi destino.-
—Cerrando los ojos se apaga el universo…
—Pequeño telón… para un escenario tan inmenso…
-El impacto contra la nieve no fue violento.
No hubo destrucción.
No hubo gritos.-
-Mi cuerpo simplemente quedó tendido entre el blanco infinito mientras pequeños copos comenzaban a cubrir lentamente mi piel.-
-Y entonces… sonreí.-
—No…
-Mi voz salió ahogada, tibia, mezclándose con la sangre que escapaba entre mis labios.-
—No he nacido para sentir… ni para amar la vida.
—Mi objetivo siempre fue el mismo.
-El viento arrastró mis palabras montaña arriba, persiguiendo la espalda de aquel monstruo que seguía alejándose.-
—Te lo prometo, Vharkhul Braknak…
—Voy a destruirlo todo… hasta que no quede nada.
—Y entonces lo reconstruiré a la perfección.
—No existirá el miedo.
Ni el dolor.
Ni la decepción.
Ni el poder.
Ni la guerra…
-Mis ojos dorados se abrieron apenas un instante bajo la nieve.-
—Solo almas…
En cuerpos idénticos y perfectos.
—Sin envidia.
Sin rencor.
—Solo amor.
-Una última sonrisa torcida apareció lentamente en mi rostro mientras la tormenta terminaba de cubrirme.-
—En nombre del Caos.
No es que el demonio odiara los lugares concurridos pero prefería la tranquilidad de espacios cerrados donde las conversaciones pudieran fluir con naturalidad. Aun así fue que Ark aceptó los términos de la peliblanca e hizo aparición en el lugar acordado. Eran apenas las 8:30 pm así que seguramente estaría dentro.
Entró al pub con tranquilidad vistiendo un traje casual de dos piezas sin corbata y la parte superior apenas desabotonada. Su apariencia era la de un hombre maduro apenas llegando a sus 40’s aunque eso era una ilusión para ojos que no pudieran percibir lo sobrenatural. Se hizo paso entre las mesas en busca de aquella mujer, solo pensando que de cierta manera ella había ganado al poner el campo idóneo.
—Aquí estamos. Ahora...¿Dónde podría estar la dra?
No es que el demonio odiara los lugares concurridos pero prefería la tranquilidad de espacios cerrados donde las conversaciones pudieran fluir con naturalidad. Aun así fue que Ark aceptó los términos de la peliblanca e hizo aparición en el lugar acordado. Eran apenas las 8:30 pm así que seguramente estaría dentro.
Entró al pub con tranquilidad vistiendo un traje casual de dos piezas sin corbata y la parte superior apenas desabotonada. Su apariencia era la de un hombre maduro apenas llegando a sus 40’s aunque eso era una ilusión para ojos que no pudieran percibir lo sobrenatural. Se hizo paso entre las mesas en busca de aquella mujer, solo pensando que de cierta manera ella había ganado al poner el campo idóneo.
—Aquí estamos. Ahora...¿Dónde podría estar la dra?
Tipo
Individual
Líneas
Cualquier línea
Estado
Disponible
15
turnos
0
maullidos
Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
¡Bienvenid@ a FicRol!
Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D:
ㅤㅤ¡Kang Woo ming! Raza: Humano Fandom: Boxeo Estudiante y boxeador
Es un placer tenerte por aquí . Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol.
Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma.
✨ ¡Bienvenid@ a FicRol! ✨
Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D:
ㅤㅤ¡[illusion_garnet_shark_798]!
🧬Raza: Humano
👾Fandom: Boxeo
💼 Estudiante y boxeador
Es un placer tenerte por aquí 🍂. Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol.
🧙♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma.
🔎 Recursos útiles para empezar:
✨ Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines
✨ Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711
✨ GUIA 0.1 – Empezar en FicRol: Encontrar rol y amistades: https://ficrol.com/blogs/366170/GUIA-0-1-Empezar-en-FicRol-Encontrar-rol-y-amistades
✨ Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D
✨ Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793
✨ Tienes toda esta información y más en el apartado "Ficha" de mi perfil: https://ficrol.com/blogs/353277/ENLACES-DE-INTER%C3%89S-PARA-FICROLERS
¡Nos vemos en el Inicio! 🍁
#RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
La transmisión seguía encendida aunque nadie realmente estuviera viendo ya. ¿Para qué hacerlo? Sus rostros mostraban un desespero, aunque paulatino, era evidente conforme las voces de los reporteros daban la nota. Se mezclaban unas cosas con otras desde distintos puntos de vista dentro del Instituto. Televisores olvidados en salas comunes, teléfonos apoyados boca arriba sobre escritorios, pantallas abiertas en laboratorios donde estudiantes fingían continuar tareas que habían dejado de leer hacía varios minutos. El nombre de Stark Industries aparecía una y otra vez, acompañado de gráficos bursátiles, declaraciones corporativas y sonrisas cuidadosamente entrenadas frente a cámaras.
Había escuchado suficientes ruedas de prensa en su vida para reconocer cuándo alguien intentaba vender miedo utilizando lenguaje elegante. Y 𝙁𝙚𝙞𝙡𝙤𝙣𝙜 no necesitó demasiado tiempo para empezar a meter sus manos donde no debía desde que compró parte de las acciones. Ni siquiera estaba intentando esconderlo. No a ojos de los mutantes.
Había algo casi insultante en la transparencia de todo aquello; como si supiera perfectamente que ya nadie iba a detenerlo. El programa SENTINEL llevaba años siendo una amenaza latente, cambiando de nombre, de financiamiento y de rostro cada vez que la opción pública necesitaba algo más cómodo que odiar. Pero seguía siendo lo mismo. Siempre era lo mismo, y siempre terminaba de mal en peor.
Máquinas construidas para vigilar mutantes; máquinas para cazarlos cuando dejara de ser suficiente vigilarlos. Con la única diferencia que ahora era que lo estaban anunciando en televisión nacional como si fuese el lanzamiento de un teléfono nuevo. Permanece sentado frente a la mesa táctica de la sala de guerra, con ambos antebrazos apoyados sobre la superficie metálica. La iluminación tenue del lugar convertía el brillo rojizo de su visor en la única fuente constante de color dentro de la habitación.
—Siempre empieza igual... —murmuró finalmente, sin apartar la vista de las imágenes frente a él—. Primero hablan de prevención, después de control. Luego empiezan a señalar nombres como si no hubiera terminado ya en una isla llena de cadáveres una vez.
Su mandíbula se tensa de tan solo recordar la tragedia.
—Genosha tampoco parecía imposible hasta que ocurrió.
« 𝙉𝙤𝙗𝙤𝙙𝙮 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙨 𝙞𝙩 𝙛𝙚𝙖𝙧 𝙖𝙣𝙮𝙢𝙤𝙧𝙚 »
La transmisión seguía encendida aunque nadie realmente estuviera viendo ya. ¿Para qué hacerlo? Sus rostros mostraban un desespero, aunque paulatino, era evidente conforme las voces de los reporteros daban la nota. Se mezclaban unas cosas con otras desde distintos puntos de vista dentro del Instituto. Televisores olvidados en salas comunes, teléfonos apoyados boca arriba sobre escritorios, pantallas abiertas en laboratorios donde estudiantes fingían continuar tareas que habían dejado de leer hacía varios minutos. El nombre de Stark Industries aparecía una y otra vez, acompañado de gráficos bursátiles, declaraciones corporativas y sonrisas cuidadosamente entrenadas frente a cámaras.
"𝘜𝘯𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢 𝘦𝘵𝘢𝘱𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭. 𝘔𝘰𝘥𝘦𝘳𝘯𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘵𝘦𝘤𝘯𝘰𝘭𝘰́𝘨𝘪𝘤𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘰𝘱𝘦𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘳𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘪𝘷𝘢"
Había escuchado suficientes ruedas de prensa en su vida para reconocer cuándo alguien intentaba vender miedo utilizando lenguaje elegante. Y 𝙁𝙚𝙞𝙡𝙤𝙣𝙜 no necesitó demasiado tiempo para empezar a meter sus manos donde no debía desde que compró parte de las acciones. Ni siquiera estaba intentando esconderlo. No a ojos de los mutantes.
Había algo casi insultante en la transparencia de todo aquello; como si supiera perfectamente que ya nadie iba a detenerlo. El programa SENTINEL llevaba años siendo una amenaza latente, cambiando de nombre, de financiamiento y de rostro cada vez que la opción pública necesitaba algo más cómodo que odiar. Pero seguía siendo lo mismo. Siempre era lo mismo, y siempre terminaba de mal en peor.
Máquinas construidas para vigilar mutantes; máquinas para cazarlos cuando dejara de ser suficiente vigilarlos. Con la única diferencia que ahora era que lo estaban anunciando en televisión nacional como si fuese el lanzamiento de un teléfono nuevo. Permanece sentado frente a la mesa táctica de la sala de guerra, con ambos antebrazos apoyados sobre la superficie metálica. La iluminación tenue del lugar convertía el brillo rojizo de su visor en la única fuente constante de color dentro de la habitación.
"...𝘦𝘭 𝘚𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘪𝘯𝘶𝘢𝘳𝘢́ 𝘥𝘦𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘨𝘪𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘔𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘖𝘣𝘭𝘪𝘨𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘳𝘰́𝘹𝘪𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘮𝘢𝘯𝘢𝘴. 𝘋𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘰𝘴𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳𝘢́ 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘯𝘴𝘱𝘢𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘺 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘭𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝙆𝙧𝙖𝙠𝙤𝙖..."
—Siempre empieza igual... —murmuró finalmente, sin apartar la vista de las imágenes frente a él—. Primero hablan de prevención, después de control. Luego empiezan a señalar nombres como si no hubiera terminado ya en una isla llena de cadáveres una vez.
Su mandíbula se tensa de tan solo recordar la tragedia.
—Genosha tampoco parecía imposible hasta que ocurrió.
— Yo no voy tarde al trabajo, ustedes llegan demasiado temprano, vámonos Mark Anthony hoy nos tomamos el día libre entre juegos de azar y mujerzuelas.—
— Yo no voy tarde al trabajo, ustedes llegan demasiado temprano, vámonos Mark Anthony hoy nos tomamos el día libre entre juegos de azar y mujerzuelas.—